Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

lunes, 17 de diciembre de 2012

El antiracismo como religión política. Racismo antiblanco


Los recientes acontecimientos en Italia, en que cientos de subsaharianos negros se manifestaron contra el asesinato de varios de su etnia por un militante de la extrema derecha blanca al grito de “¡Italianos racistas!”, demanda un esfuerzo de reflexión sobre un asunto extraordinariamente embrollado por los aparatos de propaganda del poder político, académico, mediático, partidista y económico, aunque en sí mismo es bastante simple y fácil.

            Uno de sus elementos más preocupantes es la persistencia del racismo antinegro al mismo tiempo que el ascenso vertiginoso del racismo antiblanco.

            La creencia de que existe un tipo de racismo y sólo uno, que se vincula con los fascismos, en particular con el nazismo y su fúnebre mito de la raza aria, no resiste la observación más simple. Por ejemplo, el Partido Pantera Negra, que logró un cierto predicamento en los años 60 del pasado siglo en EEUU, hoy desaparecido, era una formación cien por cien de ideología racista, para la que los blancos eran el mal, en bloque, y los negros, no menos en bloque, el bien.

            El racismo de los Pantera Negra fue admitido por casi todos, especialmente entre los blancos, porque venía envuelto en unos argumentos victimistas y acompañado de unos análisis históricos y actuales sin fundamentos objetivos, fabricados precisamente para mantenerlo.

            Su solución programática al muy real racismo antinegro, entonces bastante poderoso en ciertos ambientes de EEUU, era la “República negra”, esto es, la constitución de un Poder Negro en un territorio concreto, lo que llevaba aparejado realizar una labor de limpieza étnica contra los miembros de las otras razas, no sólo de la blanca. Esta aberración, copiada de los planes urdidos por los nazis para ser aplicados en ciertos territorios del Este europeo, fue admitida sin presentar críticas por millones de mujeres y hombres blancos, por dos razones. Una, que estaban abrumados por sentimientos de culpa prefabricados por el Estado y el capital. La otra que consideraban a las personas negras con criterios paternalistas, a través de una ideología condescendiente y prepotente, la de la “ayuda”, que les impedía tratarlas en pie de igualdad y no como niños, lo cual incluía el discrepar de ellas y presentarles críticas cuando fuese apropiado. El paternalismo es una forma de racismo. Eso significa que el vehemente “antirracismo” de millones de blancos era y es una forma peculiar de racismo.

            Lo cierto es que el Partido Pantera Negra fue tan racista como el Ku Klux Klan. Éste racista antinegro y aquél racista antiblanco.

            Otra desagradable expresión de racismo antiblanco, que ha afectado a millones de personas en todo el mundo, se dio con el ascenso político de B. Obama en EEUU, en los años 2008 y siguientes. Dado que Obama es negro, la prensa y los profesionales del “antirracismo”, tan generosamente financiados siempre por el par Estado-capital, en especial la progresía y las ONGs, promovieron una ola de simpatía sin precedentes hacia él: ¡le estaban juzgando por el color de su piel! La cosa fue tan tremenda que tales racistas se negaban en redondo a admitir que Obama, como cualquier otro ser humano, debía ser juzgado por sus actos exclusivamente, y no por sus rasgos étnicos, en sí mismos irrelevantes en un sentido u otro.

            El examen de los hechos indica que el racismo es un problema muy grave que va mucho más allá de una de sus concreciones, la que se dirige contra la gente negra y otras etnias “de color”. Hay muchas formas de racismo, por ejemplo, el de ciertos norteafricanos contra la gente negra, que tiene hoy en Libia una de sus expresiones más a lamentar, cuyo fundamento histórico es que ese país ha sido por siglos uno de los puntos clave de la trata de esclavos negros en el mundo islámico, activa (y en cierta medida, sigue siéndolo en algún área, como Mauritania) hasta hace muy poco, dada la pertinaz resistencia de las sociedades islámicas a abolir la esclavitud admitiendo la dignidad y valía sustantivas del ser humano sólo por serlo.

            Lo cierto es que, mientras el racismo antinegro está en regresión por todo el mundo, el racismo antiblanco, mantenido por algunos sectores de varones negros aquí y allá (en tanto que negocio particular sustentado en el victimismo), y sobre todo por blancos de ideas “radicales”, está en constante ascenso, sin que nadie se enfrente a él.        

            Explicar por qué muchas y muchos blancos son racistas antiblancos es algo bastante complejo. Lo cierto es que el “antirracismo” ha sido convertido en una religión política, para ser más exactos, en la más agresiva e irracional de las religiones políticas en curso, en relación con la cuestión de la inmigración pero también y sobre todo por motivos mucho más profundos y, desde luego, inconfesables, que se intentarán ir desvelando en este trabajo y en otros.

            En los sucesos de Italia hace unas semanas encontramos lo habitual, la inmensa mayoría de la población, blanca y no blanca, condena el racismo contra las personas negras, lo que es muy loable, pero nadie levanta su voz para censurar el racismo de algunos  individuos negros contra los blancos, porque acusar sin fundamento a otros de racismo, en particular a toda una comunidad humana sólo por el color de su piel, es una aflictiva forma de racismo.

            De lo que se trata es de negar y repudiar el racismo en todas sus formas, y no sólo en una, rechazando toda idea de superioridad o privilegios a favor de una raza, es más, negándose a otorgar al color de la piel y demás rasgos físicos externos, sean los que sean, ninguna significación de importancia.

            Las religiones políticas son formaciones ideológicas muy peculiares. Su discurso es simple, para poder repetirlo una y otra vez en la forma de propaganda y consignas, y se desentiende por completo de la cuestión de la verdad. No apelan a la reflexión sino a las emociones y los estados de ánimo más primarios. Quien discrepa es presentado como un ser diabólico, como un no-humano que puede y debe ser linchado. Negarse a comulgar con el sistema de creencias de la religión política de turno es presentado como un pecado más que nefando, algo del todo intolerable. Los adeptos se crean y mantienen por un colosal uso del terrorismo verbal, fomentando el pánico a divergir y por medio de la manipulación más inescrupulosa de las emociones, el victimismo sobre todo.

            En el mundo maniqueo y enloquecido propio de esta religión política se establece quien es el Bien, o Dios (en este caso la gente negra), y quien es el Mal, o Satán (las personas blancas), explicándose todo a través de la pretendida lucha eterna, o poco menos, entre las razas. Su verdadera meta es más prosaica: culpabilizar a gran escala y con enorme intensidad a las poblaciones mayoritarias, para lograr destruir psíquicamente al sujeto, haciéndole dócil y sumiso al poder constituido, más apto aún para ser humillado y explotado por el capital.

El Partido Panteras Negras no tuvo un programa revolucionario. Deseaba un Estado, negro, un capitalismo negro y, también, un patriarcado negro. Esto es, quería lo que tenía la sociedad blanca dominante, no se proponía superarla, únicamente imitarla. Le movió la envidia hacia los blancos, no el deseo de crear una sociedad mejor y superior. Nunca fueron un partido revolucionario, sólo racista antiblanco. Eso explica lo que uno de sus jefes, Eldridge Cleaver, cuenta en “Alma encadenada”. Sin pesar ni sentimientos de culpa, narra que en su juventud se divertía violando a mujeres blancas. Así de terrible era su racismo, así de inmundo y machista.

Esto era obvio pero casi nadie se atrevía a discrepar, en especial entre las y los blancos, al estar dominados por atroces y autodestructivos sentimientos de culpa y pesar inducidos, que una minoría de varones negros explotaban a placer para su beneficio particular. De los pocos que elevaron la voz contra el reformismo pro-sistema de los Panteras Negras fue T.J. Kaczynski, aunque no tocó el problema de fondo, el racismo antiblanco. Es a remarcar que éste es creído y difundido, sobre todo, por personas blancas, lo que es bastante esclarecedor.

Los Panteras Negras tuvieron un problema bastante grave con la misoginia. Dado que sólo estaban preocupados por una cuestión, el racismo antinegro, todo lo demás lo tomaban tal cual de su entorno político e ideológico, incluida la marginación de la mujer. Hubo muy pocas féminas en sus filas, como es comprensible. Las fotos en que ellos, varones negros, aparecen en poses pseudo-heroicas, con boina, fusil y chaquetón de cuero, lo que les daba un aire de machotes que repele, no ayudó a la integración de las mujeres en la lucha.

El racismo era tan grave en ellos que, al parecer, no admitían que personas blancas formasen parte del Partido.

Si Cleaver hubiese estudiado la historia probablemente habría puesto en cuestión sus perversas convicciones. La caza y esclavitud de personas negras con su posterior traslado a América, que se inició a finales del siglo XV, tiene una doble responsabilidad, blanca, sin duda, pero también negra. Eran las oligarquías africanas las que realizaban la primera parte del negocio, capturar esclavos y esclavas, por medio de operaciones bélicas muy sangrientas e inhumanas, y llevarles a los lugares de embarque en la costa de África occidental subsahariana. Allí estas desventuradas gentes eran vendidas a los negreros europeos, portugueses, españoles, holandeses, ingleses o franceses, por armas, alcohol, telas y baratijas.

Sin esas oligarquías negras la trata de esclavos negros no podría haberse realizado. Hasta bien entrado el siglo XIX los europeos no podían penetrar en África negra, debido a que no soportaban las condiciones medioambientales. Cuando lo intentaban morían todos, como sucedió con varias expediciones portuguesas que se atrevieron a marchar hacia el interior. Por eso la primera parte de la operación la hacían los poderes autóctonos, esto es, individuos negros, que usaban a sus coterráneos como mercancías para lograr abastecerse de los productos que les ofrecían los europeos.

Así pues, la responsabilidad de la esclavitud de las y los negros llevados a América se distribuye, mitad por mitad, entre negros y blancos. Si Cleaver deseaba protestar contra los que, hacía siglos, habían encadenado a sus ancestros tendría que haber dirigido su furia contra los habitantes de África tanto como contra los de Europa. Dicho de otro modo, la cuestión no era de razas sino de poder y de codicia. El victimismo, una vez más, carece de fundamentos en la realidad. Es sobre todo una ideología inducida con fines oscuros.

Quienes comenzaron la trata de esclavos fueron los musulmanes norteafricanos y europeos. Al-Andalus, ya desde el siglo IX, traía regularmente a la península Ibérica grandes contingentes de esclavos negros, una parte de los cuales para servir en el ejército regular andalusí. Se sabe que el famoso califa cordobés Abd al-Rahman III era un racista antinegro furibundo, que se recreaba torturando a las personas que tenían la piel tostada. En la batalla de las Navas de Tolosa, Jaén, en el año 1212, el gran jerarca de los almohades, Al Nasir, dirigió a sus tropas desde una tienda protegida por un multitudinario entramado de esclavos negros encadenados, armados con lanzas y atados a estacas. Este hecho muestra lo habitual que era el uso a gran escala de esclavos subsaharianos por los musulmanes de al-Andalus.

Fueron los portugueses los primeros europeos que aprendieron, a partir del siglo XIV, de los musulmanes las malas artes de la esclavitud, que en los pueblos libres del norte de la península Ibérica estaban olvidadas desde hacía siglos. Para fomentar la trata, crearon factorías en lugares estratégicos de la costa africana, adonde las élites negras de los territorios próximos les hacían llegar las caravanas de esclavos a permutar por bienes europeos. A continuación aquéllos eran cargados en barcos y llevados a América.

Ciertamente, en el Nuevo Continente eran sometidos a esclavitud por los blancos, lo que es espantoso. Pero no más espantoso que la esclavitud a gran escala impuesta por Roma en su tiempo, cuando millones de personas, blancas, eran encadenadas por las élites romanas, también blancas, sin que ello genere en el presente ninguna forma de victimismo. En al-Andalus los muy activos mercados de esclavos y esclavas de Córdoba, Almería y otras ciudades no traficaban con personas negras, salvo minoritariamente, sino con blancas, en particular con mujeres, cazadas cimitarra en mano en los territorios del norte (Cataluña, Vasconia, León, Galicia, Castilla, Aragón, etc.). Eran mercados para la compra-venta de, en primer lugar y sobre todo, mujeres blancas, destinadas a lugares más que terribles, los harenes islámicos de la cuenca mediterránea. Y esa situación se mantuvo durante siglos, desde el VIII al XIV ó XV, y debió de afectar a cientos de miles, y probablemente millones de féminas.

Sin embargo, todo eso no ha suscitado, ni de lejos, el muy virulento victimismo que en ciertos sectores, negros y blancos, ha ocasionado la trata de esclavos hacia América. Sería interesante saber por qué. Sea como fuere, no parece decente culpar a las personas de lo que hicieron sus antepasados, y menos aún servirse de tales mañas ni para fines políticos ni para el lucro particular.

Las personas negras han sido y son víctimas de otras igualmente negras quizá en la misma proporción que de la gente blanca. Recordemos el caso de hutus y tutsis en los años 90 del siglo XX, en lo que fue una de las mayores carnicerías de la historia de la humanidad, pues casi un millón de personas negras africanas resultaron asesinadas por otras, también negras. En realidad, cosas terribles pasan en lo más profundo del África negra casi a diario, y en ellas el racismo de los blancos tiene poco o nada que ver. Es más bien el racismo de los negros el que suele contar, como en el caso de hutus y tutsis, que se despreciaban racialmente los unos a los otros.

EL CAPITALISMO DE EEUU PREFIERE AL HOMBRE NEGRO OBAMA FRENTE AL HOMBRE BLANCO ROMNEY



Las recientes elecciones presidenciales en EEUU han enseñado mucho sobre cómo está en ese país la cuestión racial.

Obama ha ganado porque tiene el apoyo del capitalismo de EEUU, además del respaldo del Estado, en particular del ejército. Eso se ha manifestado en que las donaciones millonarias que ha recibido para financiar su campaña han sido bastante superiores a las que han llegado a la caja de su rival blanco, lo que ya sucedió hace cuatro años. Obama, además, ha triunfado en ocho de los diez distritos electorales con renta por persona más elevada, lo que indica que las élites empresariales, negras y blancas, han votado en masa por el candidato “de color”. Crear un capitalismo negro ha sido y es la meta real, hoy ya alcanzada, de casi todos los movimientos contra el racismo, comenzando por el Partido Panteras Negras. 

En suma, el sistema capitalista manifiesta con hechos que un presidente negro es el que mejor representa y defiende sus intereses. 

Al mismo tiempo, de estas elecciones ha salido un Congreso en que los varones blancos son minoría, por primera vez en la historia de EEUU. A esto se une que 2011 fue el primer año en que nacieron más personas no blancas que blancas. Desde luego, ese Congreso en el que los hombres blancos son minoritarios gestionará los intereses del capitalismo USA tan bien o mejor que los anteriores, en los que aquéllos estaban en mayoría. Dicho de otro modo, también en EEUU el capitalismo se está desplazando desde los blancos a las otras etnias, haciéndose capitalismo negro, hispano, indígena, asiático-americano, etc.

Hoy, como se dijo, existe una burguesía negra muy poderosa, que está en todas las ramas de la producción y los negocios, siendo de esa etnia una parte sustantiva de los nuevos multimillonarios de EEUU. Su número, poder y riqueza crecen además de manera rápida. Tales explotan indistintamente a blancos y a negros.

Pero no es sólo el capitalismo el que prefiere al hombre negro Obama. Las asociaciones para la defensa de la libertad política y civil en EEUU han aportado datos mostrando que la instauración del Estado policial ha progresado más con Obama que con su predecesor, el “fascista” Bush. Pero las protestas en la calle han sido muy inferiores, cuando no inexistentes. Casi todos calificaron de “fascista” a Bush pero nadie hace lo mismo con Obama, pues el tabú racista de que un negro no puede ser “fascista”, ni represor, ni imperialista, ni en realidad nada malo o negativo, se mantiene intacto.

Que Obama sea juzgado (en este caso muy favorablemente) por el color de su piel y no por sus actos manifiesta hasta qué punto es poderoso y activo el racismo en EEUU y en todo el mundo, ahora en la forma de racismo anti-blanco. Un negro puede hacer cosas que un blanco no podría, pues al primero se le tolera casi todo: así de contundente es el nuevo racismo. Eso se comprobó en la agresión a Libia, en 2011, acción de guerra injusta que apenas suscitó protestas en la calle, en buena medida debido a que era ordenada por un hombre negro, Obama. De haberla realizado un hombre blanco las calles habrían ardido, lo que pone en evidencia a quién beneficia el racismo pro-negro. Si Bush intervino en Irak y Afganistán, Obama, además de mantener tales operaciones (sobre todo la segunda), agredió a Libia, Yemen y, de forma encubierta, a Siria. Pero, se ha de repetir, no hay movilizaciones contra tales guerras…

Por eso los cuerpos policiales en EEUU tienen cada vez más mujeres y hombres negros, etnia que está en ellos sobre-representada, pues éstos reprimen a la gente de todas las razas, también a los negros, con mucha más eficacia que los blancos, al ser juzgados favorablemente por el color de su piel.

De seguir tal tendencia, se avanza hacia un Estado policial en el cual las personas de raza negra desempeñarán una función decisiva en la represión de las clases populares de todas las razas, incluida la suya, conforme a los intereses del capitalismo de EEUU. Hoy cada vez más se observa en ese país que son policías negros, hombres y cada vez más féminas, los que reprimen a trabajadores, estudiantes, mujeres, etc. negros. En unos pocos años esto se hará tan generalizado y evidente que el discurso “antirracista” mantenido hasta el presente se hará indefendible por obsoleto y reaccionario. En tal situación ya sólo habrá personas a un lado y al otro de las barricadas, sin que importe el color de su piel, con negros combativos y negros reaccionarios. Eso cerrará un ciclo histórico, el iniciado con la abolición de la esclavitud y el inicio de la lucha contra el racismo, que al final ha degenerado en la emergencia de un nuevo racismo, el anti-blanco.

Lo mismo puede decirse del ejército, reorganizado y dotado de doctrina militar tras su derrota en Vietnam por un hombre negro, el general Colin Powell. La presencia y peso de mandos y oficiales negros en la máquina bélica del imperialismo norteamericano es ya importante, y es además creciente. 

Todos esto manifiesta que el racismo anti-blanco que practican, propagandizan e imponen las ONGs, la izquierda, el progresismo y toda la “radicalidad” en general es idéntico al racismo político que ahora preconiza el gran capital de EEUU, según el cual le es hoy mucho más útil servirse de personas negras para engañar al pueblo con la politiquería, reprimirle con la policía e intimidarle con el ejército.

A quienes de buena fe creen en el racismo anti-blanco y por tanto otorgan privilegios a la gente negra, sean del tipo que sean, o la victimizan, o la tienen por sujetos de derechos pero no de deberes, u opinan que deben ser “compensados” por unos pretendidos o reales sufrimientos del pasado, o creen que forman la nueva “raza superior”, se les ha de invitar a que actualicen sus ideas a la luz de la situación del presente, muy diferente a la de los años 50 a 70 del siglo pasado. Los primordiales cambios introducidos por Stanley R. Resor, máxima autoridad política y administrativa del ejército de EEUU entre 1965 y 1971, no pueden ser olvidados, pero el “anti-racismo” neo-racista en boga ignora todo esto, pretendiendo que las cosas son como antes de 1965, que nada ha cambiado, ¡incluso si el presidente de EEUU es negro en una segunda reelección! Se ha de insistir: quienes deseen tener una posición apropiada, objetiva, en esta cuestión deben actualizar su información, estudiando cómo es ahora la situación, no como era en el pasado.

En efecto, en las actuales condiciones las élites del poder de EEUU se están valiendo del racismo anti-blanco, o pro-negro, para cumplir sus fines estratégicos, políticos, económicos y militares. Es necesario, pues, comprender los enormes cambios que se están dando en EEUU (y en todo el mundo) en esta cuestión. Abordar la realidad de hoy con ideas o formulaciones de hace medio siglo, conviene decirlo una vez más, no es apropiado, pero es lo que hacen muchos, que al denunciar el “racismo”, esto es, sólo el racismo anti-negro y no todas las formas de racismo, en realidad llevan el agua al molino del capitalismo, el militarismo y el imperialismo de EEUU.

En EEUU lejos de amainar el racismo es hoy más poderoso que antaño, si bien se ha hecho complejo y variado. El Estado clasifica hoy más que nunca a las personas por su raza, de tal manera que la calificación racial está por encima de la categoría decisiva, la de ser humano. Con un furor como jamás anteriormente se juzga a las personas por el color de su piel en vez de por sus actos, adoctrinando a la población para que mire desfavorablemente a los blancos, supuestamente “racistas”, y favorablemente a los negros, pretendidamente “antirracistas”. De ahí ha salido el fenómeno Obama, que está proporcionando éxitos y beneficios impresionantes al gran capital yanqui.

El asunto es tan obvio que también el gran capital español ha apostado por Obama, como ha puesto de manifiesto la prensa económica más leída, al presentar a aquél como más conveniente para los intereses de los grandes empresarios de aquí, mientras se distanciaba de Romney, a menudo rechazado simplemente por ser blanco, igual que su rival es preferido simplemente por ser negro. Esto hace que la izquierda “anti-racista” coincida, una vez más, con las propuestas de la clase empresarial.

La solución es denunciar el racismo en todas sus formas, y no solamente en una, proponiendo que lo decisivo es la categoría de ser humano y preconizando que las personas sean valoradas por sus actos, y no por el color de su piel, ni para bien ni para mal. Nadie puede ser excluido por su raza y nadie puede ser premiado o privilegiado por su raza. Toda forma de otorgar privilegios por la etnia es racismo. Toda desigualdad ligada al color de la piel es racismo, de manera que la discriminación positiva es igualmente racismo. Y quienes niegan que el racismo anti-blanco sea la forma superior y más peligrosa de racismo en la hora presente, como muestra el caso de Obama, o es que no comprenden lo que está sucediendo, o es que son agentes financiados por el Estado-capital (por ejemplo, casi todas las ONGs), o es que son unos racistas encallecidos.

Todos los racistas pero sobre todo los anti-blancos están, además, preparando una maniobra de enorme significación para el sistema de dominación, a saber, un gran enfrentamiento civil entre razas, para con él dividir al pueblo de forma duradera, debilitándolo de forma estructural, por tanto estratégica. Tal operación culminará cuando la crisis del orden constituido alcance proporciones descomunales, y contribuirá de manera decisiva a su superación conforme a los intereses de las poderhabientes.

Todos los que se dedican a dividir al pueblo, sea con el “anti-racismo”, sea con “las cuestiones de género”, sea como la “orientación sexual”, son los agentes más destacados del capitalismo, y por eso son ahora los mejor pagados. En todos los países el Estado, los poderes mediáticos, las universidades y las Fundaciones de las grandes empresas destinan sumas fabulosas a mantener a los y las agentes del enfrentamiento y la división.

martes, 11 de diciembre de 2012

Farmafia


Desde que existen los seres humanos, e incluso desde antes de producirse la hominización, se han servido de las plantas para aliviar sus dolencias y curar sus enfermedades. A esa práctica se la denomina fitoterapia.
        
Claudio Galeno, el médico por antonomasia, se valía de preparados con hierbas, frutos, raíces, cortezas y hojas, tratados de variadas maneras, para curar. Dicho sea de paso, dice mucho de la inteligencia de Galeno que fuera un adversario acérrimo de las funestas doctrinas epicúreas. También Hipócrates utilizaba sus formidables conocimientos de las plantas para combatir las dolencias.
        
Con el desarrollo de la química y la puesta a punto de la llamada “ciencia médica” todo ese saber fue empujado fuera del ámbito de las prácticas curativas, tachándosele de “supersticioso” e “ineficaz”, cuando no de curanderismo. En no pocas ocasiones se ejerció y ejerce la represión por medio de leyes y normas legales contra quienes persistían en usar la sabiduría popular y los productos de la naturaleza para curarse y curar a sus iguales.
        
La razón de todo ello fue y es doble. Por un lado, el pueblo debía ser aculturado, para hacerle dependiente de la medicina oficial, alopática, de tal modo que la enfermedad se hiciera causa de acumulación de capital, bien con la medicina privada o bien con la medicina “pública” oficial, no menos mercantilista que la primera, pues de ella se sirve el Estado para llenar sus arcas con los pagos obligatorios que se han de hacer a la Seguridad Social. En un segundo momento, el ente estatal enriquece a las empresas farmacéuticas, las grandes beneficiarias del régimen del Estado de bienestar.
        
Por otro, todo el saber popular tenía que ser destruido. Sólo los sabios, los expertos podían curar. El médico, o profesional de la medicina, fue investido de poderes colosales, que son los que hoy tiene. Con ellos maneja a sus pacientes como si fueran cosas, les obliga a delegar en él/ella la tarea del cuidado de la propia salud, convirtiendo la relación médico/paciente en un vínculo de subordinación anímica del segundo al primero. Con todo eso se avanza mucho en la enajenación y cosificación del sujeto, lo que le hace más dependiente, infantilizado, sometido, ininteligente, irresponsable, acobardado y servil. No hace falta decir que esto NO es una crítica a los médicos, muchos de ellos personas ejemplares y abnegadas en grado superlativo, sino al sistema, a la estructura, al orden constituido en este terreno.
        
Todo esto comenzó con el anuncio institucional de que la fitoterapia era una superchería inútil, cuando no perniciosa, y que sólo las medicinas químicas, producidas en la gran industria capitalista, resultaban eficaces contra las enfermedades.
        
Dado que las plantas que curan están por todas partes, al alcance de cualquiera, no podía mercantilizarse la medicina sin hacer proceder los remedios curativos de una fuente que fuera propiedad privada, la industria química, por ella misma y por su sección especializada, la industria farmacéutica. En efecto, si los remedios se elaboran con corteza de aliso, bayas y flores de saúco, cola de caballo, llantén, ajenjo, lirios, ruda, hortensia, hojas de nogal, bayas de espino blanco, valeriana y tantos otros productos vegetales, en ese caso no hay mercantilización posible.
        
Es verdad que ahora sí la hay pues la vida en las ciudades hace difícil e incluso imposible lograr tales plantas, pero eso es un componente negativo más de una sociedad basada en las megalópolis. Viviendo en pequeñas poblaciones una buena parte o todas de las plantar curativas, así como de las comestibles no cultivadas, están literalmente al alcance de la mano. Los herbolarios son algo tan de las ciudades como el asfalto, el automóvil, la soledad, la amoralidad y el hormigón.
         
Tratado de Fitoterapia Superior
Fermín Cabal 2008
El libro comentado señala que la medicina química y tecnológica hoy en uso (sí, esa que con tanto ardor defiende cierta izquierda, que la califica de “conquista popular” con gran contento de la industria farmacéutica) causa hasta el 70% de las enfermedades, para las que señala, por tanto, causas iatrogénicas. Advierte que si se usara la fitoterapia muchas de tales dolencias no existirían. Cierto, aunque quizá aquel porcentaje es demasiado elevado.
        
Ciertamente, la eficacia e inocuidad de un parte de los tratamientos de la fitoterapia están, a mi entender, por probar. No se puede tener una posición crédula y acrítica sobre nada, pero eso no niega que muchos de los preparados de herboristería sean eficaces, más que los de la medicina ortodoxa, estatal. Al mismo tiempo, no debe descartarse a priori todo que la medicina alopática preconice, defienda y haga.
        
Por otro lado, no se puede olvidar que hay plantas venenosas, e incluso mortales[1]. Una parte de las curativas lo pueden ser si la dosis es excesiva o se administran inadecuadamente. En consecuencia, hay que buscar el equilibro entre todos los aspectos, actuar de un modo experiencial, no dejarse llevar por filias o fobias apriorísticas y buscar en todo lo razonable.
        
Sin duda, la recuperación de una medicina sustentada en buena medida en las propiedades medicinales de la flora será un gran logro.



[1] Una introducción a este asunto es el libro “Frutos silvestres comestibles y venenosos”, Manuel Durruti. Que todo lo natural es “bueno” es una majadería. Por ejemplo, las bayas de una planta tan común y omnipresente como el aligustre son bastante venenosas, lo mismo que los del arraclán. Los frutos del aro macho, tan espectaculares, son muy tóxicos. Los de la belladona, si no se usan con mucho cuidado, suelen ser mortales, quitando la vida por asfixia a quienes los ingieren, una forma horripilante de morir. Los del bonetero, que parece que nos están invitando a ser comidos, con su atractivo color rojo vinoso, matan a una persona que se trague unos pocos de ellos. Para terminar, es la observación y la experiencia, y no los dogmatismos o creencias de un tipo u otro, los que deben guiar nuestro actos en todo.



La mafia farmacéutica. Peor el remedio que la enfermedad

05/03/07 Por Carlos Machado

El mercado farmacéutico mueve unos 200.000 millones de dólares al año. Un monto superior a las ganancias que brindan la venta de armas. Por cada dólar invertido en la fabricación de un medicamento se obtienen mil en el mercado. Este mercado, además, es uno de los más monopolizados del planeta, ya que sólo 25 corporaciones copan el 50 por ciento del total de ventas.

El mercado farmacéutico mueve unos 200.000 millones de dólares al año. Un monto superior a las ganancias que brindan la venta de armas o las telecomunicaciones. Por cada dólar invertido en la fabricación de un medicamento se obtienen mil en el mercado. Y las multinacionales farmacéuticas saben que se mueven en un terreno de juego seguro: si alguien necesita una medicina, no va a escatimar dinero para comprarla. Este mercado, además, es uno de los más monopolizados del planeta, ya que sólo 25 corporaciones copan el 50 por ciento del total de ventas. De ellas, las seis principales compañías del sector –Bayer, Novartis, Merck, Pfizer, Roche y Glaxo- suman anualmente miles de millones de dólares de ganancias, a lo que hay que añadir más todavía, dado que todos los grandes grupos farmacéuticos son también potencias de las industrias química, biotecnológica o agroquímica. Todo ello, y su imparable avidez por seguir haciendo dinero y creciendo cual un parásito destructivo, hace que las multinacionales del sector, haciendo gala de una total impunidad, se desentiendan de su verdadero cometido, la salud, y no reparen en aplastar a competidores menores, atacar a gobiernos débiles que intenten enfrentarlas y, lo que es peor, mantener precios prohibitivos para las poblaciones de escasos recursos y a la vez fabricar productos que en muchísimos casos terminan envenenando a los eventuales pacientes.
Sobrados ejemplos hay en ese sentido. Uno de ellos tuvo como protagonista a Merck, uno de los gigantes farmacéuticos que se vio obligado a retirar del mercado a una de sus estrellas, el antiinflamatorio Vioxx (rofexocib), cuya venta le reportaba 2.500 millones de dólares al año. Pero hasta que Merck retiró ese medicamento fue demasiada la sordera, la negligencia y la falta de ética frente a las constantes advertencias sobre los riesgos cardiovasculares que producía. Actualmente, ese fármaco podría causarle a Merck muchas más pérdidas que su retiro de las ventas. En Estados Unidos, la compañía fue declarada responsable de la muerte de Robert Ernst y obligada a pagarle a su viuda 253,4 millones de dólares, pero se encuentran pendientes de resolución unas 5.000 denuncias, y puede suceder que la compañía farmacéutica tenga que desprenderse finalmente de entre 18.000 y 50.000 millones de dólares. Sin embargo no sólo Merck fue el responsable de la negligencia, sino que un organismo como la Agencia para las Drogas y los Alimentos (FDA-Foods and Drugs Agency), el ente gubernamental norteamericano que supuestamente debe velar por la salud y la alimentación de los contribuyentes, también es corresponsable.

Desde el año 2002 se sabía que el Vioxx aumentaba la posibilidad de generar infartos al corazón o problemas similares, por lo que corrieron las sospechas: ¿apoyó Merck algunos trabajos o investigaciones de la FDA, o hubo algún tipo de contraprestación o, si se prefiere, de “coimas”?. Nada de ello resultaría extraño, si nos atenemos a los antecedentes de la FDA en el juego de intereses con que son favorecidos los grandes grupos químico-farmacéuticos, y de los que nos ocupamos en notas anteriores. Lo cierto es que Merck no retiró al Vioxx del mercado hasta el año 2004, un retraso inexplicable ya que eran demasiadas las evidencias de múltiples efectos cardiovasculares adversos del fármaco, y una falta de respuesta rápida incomprensible en una compañía fundada hace 340 años.

La conclusión no es tan difícil: las ventas del producto fueron más importantes que sus efectos adversos.

Hipocráticos hipócritas

Hace tiempo que es vox pópuli el hecho de que los laboratorios acosan a los médicos para que éstos receten con exclusividad sus productos. Un acoso nada incómodo para los profesionales de la salud, ya que por aceptarlo se llevan no pocos beneficios. Lamentablemente hoy en día son una gran mayoría los médicos que de buen grado se dejan caer en las redes de este soborno. Incluso puede observarse, cuando alguien va a atenderse a un consultorio, de qué manera los doctores dejan de lado por varios minutos la atención a sus pacientes para dar preferencia a la recepción, en medio de los turnos, de trajeados visitadores médicos llevando en las valijas no sólo sus promociones, sino también los regalitos de rigor. Un caso de este tipo, y a gran escala, explotó con ribetes de escándalo en Italia, y la autoría del soborno en cuestión correspondió a otra de las grandes multinacionales farmacéuticas.

Luego de un trabajo que le llevó dos años, la Fiscalía de Verona hizo pública hace unos dos años una investigación que sacó a la luz lo que en ese país también era un secreto a voces: médicos que reciben regalos y sumas de dinero de una multinacional farmacéutica a cambio de recetar sus productos. La acusación apuntó, con nombres y apellidos, nada menos que a 4.400 médicos de toda Italia y a 273 dirigentes y empleados del grupo británico Glaxo Smith Kline (GSK), uno de los líderes mundiales del sector, cuya sede italiana se encuentra precisamente en Verona. Las prácticas en cuestión se llevaron a cabo en el período 1999-2002, y las acusaciones van de soborno y corrupción a asociación delictiva en el caso de algunos dirigentes de Glaxo en Italia.

La investigación se originó en la región del Véneto, cuando la Policía Fiscal descubrió en la contabilidad de la compañía una cantidad exagerada, de alrededor de 100 millones de euros, destinada a “promoción”. La Fiscalía acusó a Glaxo de haber desembolsado un millón de euros anuales para que los médicos prescribieran determinados fármacos y se atuvieran al catálogo de la compañía. De acuerdo a lo explicado por la policía italiana, todo el sistema de “comisiones” y regalos era controlado por un sistema informático conocido con la clave “Giove”, en el que era registrado el rendimiento de cada médico y en base a ello se establecía la importancia del premio.

Los métodos de captación de los profesionales utilizados por Glaxo incluían viajes a lugares paradisíacos, relojes de oro, computadoras personales y dinero en efectivo. En algunas conversaciones telefónicas interceptadas por los investigadores en 2003, algunos vendedores de Glaxo se jactaban del aumento en las ventas logrado gracias a los sobornos. Por su parte, los fiscales informaron que la firma cuidaba a los facultativos en todos los niveles, desde la medicina general -2.579 profesionales denunciados- con obsequios de computadoras, reproductores de DVD o cámaras fotográficas, hasta los especialistas, con 1.738 acusados que recibían obsequios aún más valiosos como viajes, financiación de congresos y elementos de alta tecnología.

Asimismo hubo un grupo de 60 médicos investigados, adscriptos a servicios de oncología, que participaron en un programa denominado Hycantim, un producto para el tratamiento de tumores. Según las acusaciones, esos médicos recibían incentivos por cada paciente al que le prescribían ese fármaco. Uno de los fiscales señaló, al referirse a los ejecutivos de la compañía y el precio del producto: “Para esta gente, cada enfermo valía 4.000 euros. Daba igual si el medicamento era bueno o no, lo importante era tener el mayor número de pacientes”.

Una buena muestra de que la codicia de la industria farmacéutica ha convertido la enfermedad en un negocio. En el caso antes apuntado, contando con la complicidad de médicos que ningún favor le hacen a su otrora noble profesión, manchando el juramento de Hipócrates y convirtiéndolo en un código de hipócritas.

Bayer, mucho más que una aspirina

viernes, 7 de diciembre de 2012

Guerra de sexos fomentada desde el poder

Se trata de un reportaje elaborado por la productora danesa rvproduction.net. En éste se explica, con datos y entrevistas concretos, los perversos efectos de la llamada Ley de la violencia de género, dictada por el gobierno del PSOE. A la vista de los hechos denunciados, el propio reportaje se hace la pregunta ¿es correcto que el motivo real del PSOE es que las feministas puedan liderar una acción de venganza sobre los hombres, y simultáneamente destruir las relaciones familiares tradicionales?
Fuente.

Con la ley española se consagra el principio de veracidad de la víctima en detrimento del principio de presunción de inocencia. Esto es, el acusado es quien ha de demostrar su inocencia pues a la denunciante se le concede total credibilidad por el simple hecho de ser mujer. A la mujer se la considera víctima por defecto con tan sólo poner una denuncia. Disparate éste que va en contra del más elemental sentido común y jurídico pero que las hembristas y sus políticos acólitos no tienen reparo en enunciar y convertir en texto legal con el silencio cómplice de quienes no tienen valor para oponerse a tamaña injusticia.
“El hombre, por el mero hecho de serlo, es culpable mientras no se demuestre lo contrario. Y la mujer que denuncia tiene una presunción de veracidad que prevalece y nada tiene que acreditar.”
Algunos jueces se han atrevido a manifestar en público su opinión en contra de la ley y por supuesto,las asociaciones profesionales de jueces también han dado su opinión contraria a la ley. “Jueces para la Democracia admite que el tratamiento penal diferenciado entre hombres y mujeres "podría llegar a ser considerado inconstitucional por vulneración del principio de igualdad del artículo 14", según afirmó su portavoz, Edmundo Rodríguez. La Asociación Profesional de la Magistratura es rotunda es su apreciación: "Esta ley es clarísimamente inconstitucional, sin duda de ningún tipo, porque genera una situación de desigualdad penal por el mero hecho de ser hombre", aseguró su portavoz, José Manuel Suárez”.

Por si quedaban dudas de la aplicación del “ delito penal de autor ”, el Fiscal general del Estado, siguiendo instrucciones de su amo, el gobierno que le ha nombrado, ordena una directriz para los fiscales por la que se excluye a los varones como víctimas de violencia doméstica. No olvidemos que si bien los jueces se supone que son independientes y toman sus decisiones, con la posibilidad de interpretar la ley, según su leal saber y entender, los fiscales han de seguir las instrucciones que les marca su superior al depender jerárquicamente.





La dictadura feminazi


El feminazismo se ha institucionalizado de tal manera en España, es tal su poder fáctico y de intimidación que nunca se detendrá a la hora de aplastar a aquel que ose denunciar el uso y abuso de una dictadura cada vez más visible y palpable.

La única esperanza es que tal vez con el tiempo, los que nos oponemos a este disparate demagogo y populista, - que tiene la necesidad de la permanente huida hacia adelante con una radicalización cada día mayor de sus planteamientos-, seamos capaces de frenar una deriva de consecuencias trágicas que una sociedad civilizada y moderna no puede asumir ni tolerar en modo alguno.

Lo acontecido tras las manifestaciones del titular del juzgado de familia número 7 de Sevilla, Francisco Serrano, en las que aseguraba que "miles de hombres han sido detenidos por el hecho de serlo, tras una denuncia falsa por maltrato.¿Cuántas mujeres ha sido detenidas por acusar en falso? Ninguna ", es prueba de que a niveles inquisitoriales ha llegado el feminazismo en España.

Como una horda implacable, una veintena de asociaciones de mujeres, entre ellas la Federación de Mujeres Progresistas, la Asociación de Mujeres Juristas Themis, la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas y el Departamento Confederal de la Mujer de UGT, han caído sobre el juez Serrano con todo tipo de descalificaciones e insultos, e incluso han solicitado al Consejo General del Poder Judicial que abra un expediente disciplinario sancionador contra el díscolo juez que osa desafiar a a la mafia feminista.

En el cenit de la locura y el desvarío la representante de la Federación de Mujeres Progresistas ha afirmado que el juez Serrano,"sigue haciendo daño a las mujeres puesto que se comporta como cualquier maltratador". El feminazismo no se detiene ante nada y si tiene que calumniar e injuriar a un juez por no doblegarse ante la dictadura, lo hacen sin medias tintas: destrucción por aplastamiento.

No todo han sido reacciones en contra y las cuatro jueces de Familia de Sevilla, (mujeres, que no feminazis), han apoyado al juez Serrano señalando que que las críticas contra él son un intento de amedrentarle y "comprometen la libertad de expresión de cualquier ciudadano", empezando por el comunicado de la presidenta del Observatorio de Violencia Doméstica, absolutamente injurioso, y que fue colgado en la web oficial del Consejo General del Poder Judicial.

El feminazismo es una lacra, una ideología totalitaria y militante contra todos los valores y seres que se le enfrenten. Va contra la justicia y la equidad, y su único objetivo es abatir al "enemigo cromosómico", a ese hombre convertido en "presunto delincuente" por una Ley de Violencia de Género que apoyaron todos los grupos políticos, en un patético ejemplo de hasta donde llega el miedo, el pánico, por no significarse contra el "lobby feminazi".

El feminazismo de género es, por tanto, un "hembrismo totalitario" que no pretende la igualdad, sino un trato de favor que perjudique y anule al hombre.

"Una mujer que es maltratada por el marido es un drama terrible, y al marido hay que condenarlo con todas las de la ley; pero pasar de ahí a que una mujer que diga 'yo soy maltratada', ya todo el mundo de rodillas…, oiga, pues no". Lo más extraño de esta declaración -al margen de la sintaxis- es que las feministas no reaccionaran contra quien la pronunció. Fue Alfonso Guerra. Pues bien, un paisano suyo, el juez Francisco Serrano, titular del juzgado de familia número 7 de Sevilla, por defender algo similar a lo que dijo Guerra, lleva casi un lustro perseguido e insultado por colectivos feministas y miembros del Consejo General del Poder Judicial.
Francisco Serrano acaba de levantarse del banquillo, acusado de un presunto delito de prevaricación, por modificar los términos de una custodia compartida dejando a un niño con su padre un día y medio más de lo acordado para que pudiera salir de paje en la procesión del Silencio, en la Madrugá sevillana. A lo largo del juicio, el estigma de quien se opuso a la Ley de Violencia de Género ha merodeado por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, y la mujer que acusó al juez, la madre del pequeño penitente, sabía que podía manejar el sentimiento que animaron quienes, según Serrano, han convertido la violencia de género en “un negocio”. “¿Por qué? ¿Porque soy mujer, porque soy víctima de violencia de género?”, se preguntaba la madre en el juicio contra el juez, diciendo no comprender porque no se le había comunicado que su hijo estaría más tiempo con su padre.
“El negocio de la violencia de género”
Con más de 2.000 sentencias a sus espaldas y 20 años de servicio, Francisco Serrano lleva sobre sí la marca de enfrentarse al discurso políticamente correcto. Está “estigmatizado de por vida”, asegura su abogado, Miguel García Diéguez. El pecado del juez Serrano fue oponerse a la Ley de Violencia de Género por considerarla dirigida contra el hombre; hablar de las denuncias falsas que se presentan para influir sobre la custodia de los niños; rechazar una legislación que él incluye en el “derecho penal de autor”, recordar los suicidios de hombres acusados injustamente… Y poner sobre la mesa el “negocio de la violencia de género” que se apoya en el dinero público que se destina en función no ya de las sentencias sino de las denuncias que se ponen en los juzgados. “El único género que me interesa es el género humano”, dice el juez.
Demasiado para un escenario en el que el género se había convertido en un recurso político, referente intelectual de quienes rentabilizaban el maltrato a veces sin reparar en la víctima. Cuando Inmaculada Montalbán, vocal del Consejo General del Poder Judicial y presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género, le asestó el primer golpe a Francisco Serrano por oponerse a la Ley de Violencia de Género, poniéndolo a merced de algunos colectivos, tal vez no sabía que este juez tenía una larga historia jalonada con distinciones de colectivos feministas, entre ellos el de las mujeres violadas.
Serrano rompía los esquemas del discurso políticamente correcto no ya sólo por enfrentarse a una ley “progresista” sino por estar lejos de lo que se considera un reaccionario en materia de derechos. Al juez no había por dónde cogerlo. Serrano seguía martilleando con sus argumentos -“hay muchos jueces y juezas que están de acuerdo con lo que digo, pero no hablan por precaución”- y las feministas que trataron de convertirlo en referente del machismo judicial se plegaron por temor a que la reacción en contra fuese mayor que el rédito que pudieran sacar con sus insultos.
El calvario de un juez camino del banquillo
El ambiente, sin embargo, quedó contaminado y la figura del juez, marcada en una sociedad como la andaluza en la que el poder político lo inunda todo. Por eso, cuando la madre del niño paje de la Hermandad del Silencio interpuso la querella contra Serrano acusándolo de prevaricación, la “pena de banquillo” a la que se refería el letrado García Diéguez llevaba implícita toda una batalla soterrada contra la figura del juez, que osó enfrentarse al discurso políticamente correcto.
Había quienes le tenían ganas a Francisco Serrano, de la misma forma que otros colectivos, como el de la custodia compartida, le aplaudieron a su llegada al Tribunal Superior de Justicia. El recorrido del juez hacia el banquillo fue lo más parecido al calvario de una Madrugá en la que el pueblo expresa sus emociones al paso del que lleva la cruz de la rebeldía, con un matiz que no es menor: Serrano nunca fue de la Hermandad del Silencio, si por ello se entiende estar callado.
Aún así, este titular del juzgado de Familia número 7 de Sevilla, para el que el fiscal terminó pidiendo la libre absolución después de haberle querido imponer diez años de inhabilitación, sigue recordando el caso de Casandra, no ya porque este nombre signifique “la que enreda a los hombres”, sino por haber sido la sacerdotisa a la que Apolo le dio el don de la profecía y castigó después con la maldición de que nadie la creyera. Casandra no pudo evitar que los griegos entraran en Troya escondidos en un caballo, y el juez Serrano teme que cuando los efectos de una ley que puede ser injusta empiecen a computarse, ya sea demasiado tarde para impedir males mayores de los que se quieren evitar.


El Tribunal Supremo (TS) ha elevado de dos a 10 años la condena de inhabilitación para el juez de Familia de Sevilla Francisco Serrano, por el modo en que cambió el régimen de visitas de un niño de 11 años para garantizar su salida en una procesión de Semana Santa en 2010. El condenado pierde así definitivamente el cargo que ostenta y la posibilidad de obtener durante esos 10 años cualquier empleo o cargo en la carrera judicial.
La Sala de lo Penal del TS agrava la condena que en 2011 dictó el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), que consideró al juez autor de un delito de prevaricación culposa. Tras los recursos presentados —por parte del juez y de la madre del menor—, el alto tribunal lo modifica, ya que no cree que fuera una actuación imprudente y lo califica de prevaricación dolosa. También se le impone una multa de 2.160 euros.
Los hechos que le suponen ahora la inhabilitación para una década ocurrieron en marzo de 2010, cuando cambió el régimen de visitas de un menor establecido por otro juzgado sin consultar a la madre, entre otros, que era a la que le correspondía estar con el niño. El deseo del menor de salir como paje en una procesión de la Madrugá sevillana y la supuesta reticencia de la madre desencadenaron la situación. Como el Juzgado de Violencia sobre la Mujer, que había tramitado el divorcio, descartó adoptar otras medidas y eso “no fue del agrado del padre”, este decidió iniciar “otra estrategia procesal” junto al abuelo y unos abogados a través del juez Serrano.
El tribunal califica de prevaricación dolosa la actuación de Serrano
Para el Supremo, que no modifica los hechos probados, queda claro que el magistrado conocía el caso, conocía también la competencia de otro juzgado (el de Violencia sobre la Mujer) y las medidas adoptadas por el mismo. En concreto, este había establecido los turnos en vacaciones y detallaba que “ambos progenitores respetarán el deseo de los hijos de tomar parte en las estaciones de penitencia de las hermandades a las que pertenecen”.
Pues bien, el condenado actuó y aunque conocía la competencia del otro órgano, modificó el permiso sin que hubiera razones de urgencia y necesidad que justificaran su actuación, según los magistrados. La resolución, favorable al padre, no fue notificada a la madre, al menos no consta, y tuvo noticias de lo sucedido a través de los medios de comunicación, donde abogados del padre e incluso el juez hicieron manifestaciones en las que calificaban de “incomprensible” la actitud de la mujer.
El juez no consultó a la madre, a quien correspondía estar con el niño
La sentencia, que cuenta con un voto particular discrepante, no cree imprudente la actuación del juez, puesto que “el hecho de dictar una resolución injusta por un funcionario tan cualificado como es el juez, deja poco espacio a un actuar negligente”. Y así, según consta en la resolución, su actuar fue doloso, ya que “conoce las circunstancias concurrentes y los deberes que le incumben” en orden a la aplicación de la ley, aunque no actuó conforme a ese conocimiento. De hecho, el Tribunal Supremo sostiene que Serrano dictó una resolución injusta con “incumplimiento consciente de su deber jurisdiccional”.
En el voto particular discrepante de dos de los magistrados, se hace constar que Serrano podría haber razonado más la modificación del turno de custodia pero no creen que sea una decisión injusta. Aluden también al hecho de que el abogado del padre del menor y el propio juez aparecieran en los medios de comunicación tras dictar la resolución y ahí sí creen “incompatible” con los deberes que impone la deontología su actuación, que, en su opinión, “merecería ser depurada conforme a las normas disciplinarias aplicables a cada profesional”.
La insoportable forma de ser de las feminazis

Vaya por delante que soy defensor de la igualdad de sexos en derechos, obligaciones y oportunidades. Estoy muy a favor de que la mujer estudie y trabaje. 

En mi empleo casi siempre he tenido jefas y jamás tuve problema alguno con ellas. No me importaría que una señora fuera presidenta de mi nación. Me quito el sombrero ante aquellas damas que han demostrado ser no igual sino incluso más valiosas que sus colegas masculinos, como Marie Curie o María Moliner. Me horripila que en Arabia Saudita una mujer no pueda conducir, que en Nigeria se le practique la ablación de clítoris o en Bangladesh se le pueda arrojar ácido sulfúrico a la cara con impunidad. Pero nada de esto me impedirá ser acusado de machista por pensar que el feminismo ha pasado de reivindicar la justicia social a convertirse en una ideología totalitaria que destila revanchismo y odio para con el varón.

1) El feminazismo pretende crear una sociedad artificial mediante un ejercicio de ingeniería social. Por ejemplo reivindicando que un hijo lleve el apellido de la madre antes que el del padre (no me parece mal, dicho sea de paso, pero en los países anglosajones las mujeres toman el apellido del marido al casarse y se enorgullecen de ello). Y anhelan crear un lenguaje de laboratorio. Se quejan de que “hombre” pueda designar a toda la humanidad, cuando “hombre” es la traducción latina de “homo” (sapiens sapiens) y fomentan absurdos dobletes como “vascos y vascas”, “españoles y españolas”, “arquitectos y arquitectas”, etc, que es tan grotesco como decir “periodistos y periodistas”, “socialistos y socialistas”, “gilipollos y gilipollas”. Sorprende, en una incoherencia feminazi, que a los hombres nos acusen de “machistas” en lugar de “machistos” como debiera ser.

2) El feminazismo es hipócrita. Clama por una mujer “independiente” pero que sea el hombre el que pague cuando salgan a cenar. Quiere que el marido pase la fregona en casa pero no que la mujer cumpla el servicio militar obligatorio en los muchos estados que aún lo mantienen. Que el marido sea un calzonazos que diga “sí cariño” a todo, so pena de acusarlo de opresor. Se burla cruelmente si a un varón le amputa el pene su esposa pero no tolera el más mínimo chiste sobre mujeres. Reclama una pensión de paternidad a un varón pero deja sin voz ni voto a un padre al grito abortista de “¡nosotras parimos, nosotras decidimos!”. Ellas se exhiben como pedazos de carne y luego se quejan de que los tíos sólo piensan en sexo. Culpan a los varones actuales por las injusticias machistas que padecieron nuestras tatarabuelas cuando en aquel tiempo nosotros ni siquiera habíamos nacido.

3) El feminazismo no busca la igualdad de sexos sino la discriminación del hombre a modo de venganza. Puede que en Irán la mujer esté discriminada, pero en España sin duda el discriminado es el varón. En este país hay un código penal diferente para cada sexo. El maltrato es considerado delito si eres hombre y falta si eres fémina. Hay denuncias falsas que salen adelante amparadas por la palabra de la mujer. En caso de divorcio, la esposa se queda con todo y el marido de patitas en la calle. El 75% de denuncias por malos tratos son falsas. A muchos padres divorciados les es negado ver a sus hijos. Dicen que están discriminadas salarialmente pero jamás he conocido que en una empresa a una mujer le paguen menos dinero que a un hombre a igual trabajo en iguales condiciones. Niegan ser el “sexo débil” pero luego van y reclaman paridades, que es el recurso de los mediocres.

4) El feminazismo culpa al hombre de los fracasos y limitaciones de la mujer. Yahoo, Google, Facebook o Twitter son ejemplos de empresas muy recientes fundadas por hombres en un país y una época en que las mujeres tienen igualdad de oportunidades. ¿Dónde está la mujer que como Joan Roig herede de sus padres unas carnicerías familiares y cree un imperio como Mercadona? ¿Dónde está la mujer que, como Bill Gates, empiece trabajando en el garaje de sus padres y acabe inventando Windows? Frente a estas preguntas incómodas, es más fácil contar historietas lacrimógenas de hace centenares de años o rebuznar mantras tales como “machismo” o “patriarcado” incluso en una época en que una mujer tiene ventajas fiscales para montar su propio negocio. Señoras feminazis; no le echen la culpa a la extinta sociedad del siglo XIX de sus fracasos en el siglo XXI.

El feminismo actual -que en Occidente al menos casi en su totalidad es sinónimo de feminazismo- es la otra cara de la moneda de ese machismo cavernícola que busca oprimir a la mujer. Es resentimiento, amargura, frustración, odio puro. Y la discriminación del varón es apoyada, fomentada y aplaudida en Europa por algunos calzonazos descerebrados con el mismo entusiasmo con el que algunas tipas descerebradas defienden la ablación de clítoris en África. Hombres defendiendo la androfobia… debe ser algún tipo de nuevo síndrome de Estocolmo, una especie de abducción. Mi total respeto para aquellas personas igualitaristas que luchan día a día por la igualdad de sexos en derechos, obligaciones y oportunidades. Mi desprecio más absoluto para machistas, feminazis, carcas y pseudoprogres que fomentan la discriminación de una persona por razón de su sexo.





martes, 4 de diciembre de 2012

La Teoría Unificada del Todo de Nassim Haramein

Nassim Haramein ha pasado la mayoría de su vida investigando la geometría fundamental del hiperespacio, estudiando en una variedad de campos, desde física teórica, cosmología, mecánica cuántica, biología, química, antropología y civilizaciones antiguas. Combinando este conocimiento con la observación continua del comportamiento de la naturaleza, ha descubierto una colección geométrica específica que está en el centro de la creación, y es el fundamento de su Teoría Unificada de Campos.

Esta teoría unificada, que se conoce como Haramein-Rauscher metric, aporta nuevas soluciones a las ecuaciones de Campo de Einstein que incorporan los efectos de torsión y el de Coriolis. Representa los fundamentos de lo que podría ser el cambio a nuestros conceptos actuales de física y de la conciencia. La teoría está actualmente siendo revisada en las comunidades científicas a través de la sumisión de artículos y presentaciones en conferencias internacionales de física.

La teoría nos muestra un universo que toma en cuenta al ser humano dentro de su entorno cósmico, para poder volver a unas creencias coherentes que nos ayuden a evolucionar, a saber que estamos evolucionando, que hay un plan de evolución y así podemos tener responsabilidad de nuestros actos. Si todo sucede al azar lo podemos ver como víctimas de la mala suerte y que dará igual nuestro esfuerzo por mejorar. Todo esto finalmente podemos verlo diferente y entender nuestro lugar en el universo y que en todo ese mundo desconocido, como en el conocido, por cada acción hay una reacción.

La genialidad de Nassim Haramein es responder porque todo está moviéndose, desde el giro del electrón a porqué los planetas, las estrellas y las galaxias giran constantemente y de dónde sacan la energía para hacerlo. Por absurdo que sea, la física aún no podía explicar esto. Y sobre todo no es un universo que solo se expande, según se había decidido hasta ahora en la teoría del Big Bang, sino que también se contrae y sigue las leyes del TAO, la filosofía ancestral de China, el Yin y Yang, todo es una respiración del cosmos, lo que se expande también se contrae. Esto ha sucedido por mirar al universo como hacían los antiguos con geometría y sobretodo viendo que todo cumple una proporción PHI, llamada proporción ÁUREA de la geometría sagrada. Es obvio que estudiar la física con geometría es más creativo y se ve en 3 dimensiones en vez de las dos dimensiones solo con cálculos matemáticos.

Básicamente dice que nosotros vemos la expresión de expansión en el universo, que es la irradiación del Yang pero la contracción o absorción del Yin que sucede volviendo a la singularidad que llamamos el Vacío no la vemos, es como el punto de quietud y de silencio que aún no nos hemos percatado que también está en movimiento, hacia adentro, hacia la singularidad, y demuestra que nunca llegamos allí, y todo está respirando, exhalación cósmica e inhalación cósmica. Ya no hacen falta las leyes de la física fuerte y débil y todo toma un nuevo sentido y encaja perfectamente en la observación de la naturaleza, desde las espirales que forman los tornados y huracanes, a las galaxias.

Esta teoría nueva diría que en el centro del sol existe un agujero negro que ejerce la fuerza gravitatoria de todos los planetas y en el centro de la Tierra también hay un agujero negro que crea la fuerza de la gravedad y debido al tamaño del agujero negro, y nosotros estar a una distancia especifica que ejerce menos fuerza, nos mantiene pegados a la Tierra sin succionarnos totalmente, mientras que las fuerzas electromagnéticas del cielo nos mantienen despiertos erguidos y creativos. La fuerza electromagnética la recibimos de la irradiación del nuestro padre el Sol, nos despierta y nos pone activos. La fuerza gravitacional la recibimos de nuestra madre la Tierra, nos ayuda a descansar y a mantener el ritmo.

Al final el universo es un toroide, un donut girando constantemente como un giroscopio que produce la tensión necesaria para mantener la vida en una constante explosión seguida por la implosión, constante expansión y contracción. Como todos los ritmos del cuerpo, los latidos del corazón, del cráneo y de los pulmones que pasan de lleno a vacío y vuelta de nuevo. Todo esto sucede en todas las dimensiones, que podemos distinguirlas por su tamaño de enorme a diminuto y todos sus ritmos de rapidísimo y pequeño a lento y gigantesco.

FUENTE.


SINCRONICIDADES


"Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo ocurre de acuerdo con la ley. Azar no es más que el nombre que se da a una ley desconocida; hay muchos planos de causación, pero ninguno escapa a la ley”.
EL KYBALION
Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido.
-Voltaire-


“Pienso que la sincronicidad es la evidencia de este sistema de autoregulación (…). Se trata del espacio entre tú y yo, EL ESPACIO DENTRO DEL ÁTOMO QUE NO ESTÁ VACÍO, está lleno de toda la información que es radiada a su interior y se nos retroalimenta como nuestra experiencia de la realidad”
“Cuanto más claramente nos concentremos y enfoquemos nuestra intención en alimentar el vacío con información, más fácil se lo ponemos para que nos alimente con la experiencia que se aproxima a lo que queremos. Entonces aumenta el nivel de sincronicidad porque cada vez le resulta más sencillo al universo concedernos nuestros deseos más genuinos en equilibrio con los de los demás”
Nassim Haramein

Parecen “casualidades mágicas” porque son justo lo que la persona necesita en cada momento: encontrarse con las personas adecuadas, sentir que “se abren puertas” y las cosas surgen con facilidad, pensar en algo o alguien y que aparezca pronto, … Popularmente se dice que tienes buena suerte o muchas coincidencias, pero fue el famoso psicólogo Carl Gustav Jung quien popularizo el término “sincronicidades” como la simultaneidad de sucesos con sentido y el científico Rupert Sheldrake quien también lo explicó con los campos morfogenéticos y la no separatividad de las cosas.

Ahora, el polifacético Nassim Haramein, a quien describen en el vídeo como “brillante rebelde” de la física actual en el cambio de paradigma científico, define la sincronicidad según su Teoría del Campo Unificado y gracias a ello, podemos entender porqué la meditación es una poderosa herramienta de comunicación con el Universo.

Nassim explica que las sincronicidades no encajan con un modelo científico que considera que los sucesos ocurren al azar pero sí con su teoría porque el vacío está auto-organizando todo, recibiendo información y retroalimentando la realidad con ella.

A diferencia de otros autores que defienden la idea de que creamos nuestra realidad sin matices y a voluntad, Nassim puntualiza que “existe un equilibrio entre lo que deseas y lo que el Universo te va a proveer porque la información es codificada según el resto de información de otras personas”. Es decir, existe una coordinación y una realidad consensuada colectivamente.

Nassim también revela el secreto para atraer más sincronicidades a nuestras vidas:
“Cuando un individuo se vuelve más y más consciente de si mismo, y más y más consciente de su relación con el vacío, con el campo, tiene más destreza en alimentar con información al vacío y éste acertará más en las manifestaciones, más rápido y con más precisión, y las sincronicidades que experimenta la persona aumentan”
Y ¿cómo se trabaja esta relación con el vacío? MEDITACIÓN: en estado meditativo es cuando el individuo se vacía y el Universo se puede comunicar con nosotros insuflando su información en uno de los movimientos que realiza similares a la respiración. Cuanto más nos vaciamos, más fácil será para él crear una experiencia que encaje con nuestra necesidad. Por eso se dice que cuando rezas “hablas tú y escucha Dios”, pero cuando meditas “habla Dios y escuchas tu”.

Hace siglos nos decían que los Dioses hacían y deshacían a voluntad y nosotros éramos simples marionetas del destino, después, la religión científica mecanicista borró y ridiculizó las influencias externas en nuestra vida salvo las leyes del plano físico, y ahora la física cuántica y el nuevo paradigma llega a un equilibrio, asegura que nosotros y el Todo que nos rodea compartimos espacio y que juntos creamos la realidad, y cuanto más conscientes seamos, mejor para todos…

Fuente: El Blog Alternativo












viernes, 30 de noviembre de 2012

Keops no construyó la Gran Pirámide según la Estela del Inventario

En el año 1.850 Auguste Mariette (el mismo que fundó el Museo Egipcio de El Cairo) descubrió una estela de piedra caliza en un templo cercano a la Gran Pirámide. Esta estela, que se puede ver en el Museo Egipcio de El Cairo, por el contenido de sus inscripciones bien podría tener el nombre de la “Estela Maldita”. Ningún “egiptólogo oficialista”, que se tenga por serio y respetuoso con el orden establecido en la historia, admite que esta estela sea verdadera, todo lo contrario, afirman que se trata de una falsificación de algunos sacerdotes que la copiaron de una más antigua, introduciendo algunas modificaciones irrespetuosas hacia los gobernantes de la IV Dinastía, con los que no debían simpatizar mucho.

Se trata de una estela de la dinastía XXVI en la que los saítas hacen un inventario de estatuas contenidas en el pequeño templo de Isis de Guiza, que se encuentra junto a la pirámide de Henutsen, y comentan su restauración. Dichas estatuas de dioses contemporáneos están mencionadas junto a sus medidas y/o material del que estaban hechas.

La estela comienza con el nombre del autor figurado, Jufu (Keops), que en realidad “suplanta” la personalidad del verdadero autor de las diversas obras, en un intento saíta de rendirle culto y honrar su memoria, como ocurre en otros ejemplos en los que también se nombra a los reyes de las primeras dinastías en esta época. Esto se hace evidente gracias a algunas de las estatuas de dioses mencionados, que no pertenecen a la IV dinastía (Jufu difícilmente podría haber hecho una estatua, por ejemplo, de Harpócrates, ni incluirla en un inventario, ni restaurar el templo de Isis construido en la dinastía XVIII).

Traducción del recuadro exterior de la estela:
"¡Que viva el Horus-Medyed rey del Alto y Bajo Egipto, Jufu, dotado de vida!, él encontró el Templo de Isis, Señora de las Pirámides, al lado del Templo de Hurun, en el noroeste del Templo de Osiris, Señor de Rosetau. Él construyó su pirámide al lado del templo de esta diosa y construyó la pirámide de la hija real Henutsen, al lado de este templo".
Las inscripciones que contiene son lo suficientemente claras para negar la propiedad de la Gran Pirámide al mismísimo Keops, así como las otras dos existentes a Kefrén y Micerinos. Y lo más curioso es que, fue el propio Keops quien redactó esta estela, y donde él mismo solamente se erige como constructor en Giza, de una de las pequeñas pirámides satélite que están junto a la Gran Pirámide, y que dedicó a una de sus mujeres, llamada Henutsen.

La Gran Pirámide y sus compañeras, permanecían allí desde tiempos inmemorables, cuando los dioses gobernaban Egipto, y eran propiedad de la Diosa Isis, al igual que el templo donde se encontró la estela y que Keops ordenó restaurar. También esta estela hace referencia a la existencia de la Esfinge, que corrobora algunas dataciones geológicas que la sitúan varios miles de años antes de la aparición de Kefrén, su supuesto constructor.

Poco antes de que Mariette descubriera esta estela, conocida con el nombre de Estela Inventario, la egiptología dio por sentado uno de sus dogmas inamovibles, por lo que se la ignoró y rechazó. Y es que este dogma, apoyado en una curiosa y oportuna inscripción localizada en una de las inaccesibles cámaras de descarga de la Gran Pirámide, junto a un relato que le contaron unos sacerdotes egipcios cientos de años después de su supuesta construcción al historiador Herodoto, constituyen y establecen la piedra angular de la egiptología a la hora de datar toda la Historia de Egipto.


¿POR QUÉ LA EGIPTOLOGÍA OFICIAL ASEGURA QUE LA GRAN PIRÁMIDE ES DE KEOPS?

A estas alturas de la vida parece raro cuestionarse lo que representa la Gran Pirámide de Egipto. La versión oficial de la historia habla de que la misma fue construida en el 2500 a.C. por el faraón Keops para utilizarla como mausoleo. Este descubrimiento se achaca al Coronel Vyse que, en 1837, vio que podía introducir una caña por encima de la cámara de Davidson. Viendo que el tiempo se le echaba encima para acabar con sus investigaciones financiadas, trató de cincelar el granito superior, pero no pudo con ello; así que decidió dinamitarla, pese al peligro que entrañaba. Junto a la cámara nueva que surgió, descubrió tres superiores por encima de ésta. De abajo a arriba, se les denominan cámara de Davidson, de Wellington, de Nelson, de Lady Arbuthnot y de Campbell. Explorando estas cámaras, Vyse tropezó con unos supuestos cartuchos o jeroglíficos con los nombres reales de Keops y Kefrén.

La cámara de Davidson se conocía desde 1763, cuando el cónsul británico de Argelia, Nathaniel Davidson, descubre la cámara inferior, al darse cuenta de que su voz hacía eco en el extremo superior de la Gran Galería. Al encontrarse con un agujero de 40 centímetros ocupado por guano de murciélago, la abrió algo más para gatear 7 metros y medio por ello, hasta alcanzar una cámara de un metro de alto. Lo curioso es que en esta cámara jamás aparecieron jeroglíficos, lo cual no se entiende si todo el conjunto de las cámaras de descarga es idéntico.

¿Pero qué descubrió Vyse? Pues un cartucho donde se lee el nombre de Jufu (Keops) en demótico, en la cámara de Campbell. Lo malo es que cuando comparamos este nombre con el cartucho de Keops del período Antiguo vemos que no coincide. En el Imperio Antiguo se representa como una víbora entre dos codornices que miran a la izquierda, mientras que en la cámara el cartucho se contempla como una víbora entre dos Ibis que miran hacia la derecha. Los arqueólogos para enmendar el error aseguran que como es demótico por eso se representa de esta manera; además de asegurar que hay otro cartucho medio insertado entre bloques, con una descripción dada por los canteros, antes de trasladar el bloque a esta cámara. Y dicha traducción parece decir: “Qué poderoso es el equipo de la Gran Corona Blanca de Jnum-Jufuy”. Pues bien, no se cortan un pelo a la hora de asegurar que Jnum-Jufuy es otro de los nombres del faraón Keops.

¿Y ya está? ¿No hay evidencias claras de que Keops sea el constructor de la Gran Pirámide? ¡Pues no! Y encima algunos egiptólogos certifican que hay pruebas de Carbono 14 realizadas. Cuando me dispuse a buscar las mismas, encontré que las famosas pruebas se habían realizado en Djoser (1984), Unas (1984), y Saqqara (1995). Como se asegura que las primeras van de la Dinastía 3 a la 5, se supone que la Gran Pirámide pertenece a la cuarta dinastía, y que entonces las pruebas de Carbono 14 que engloban desde el 2691 a.C. hasta el 2498 a.C. también se aplican a la Gran Pirámide.

Nadie habla de la Estela del Inventario que se encontraba en el Museo del Cairo y que ahora ha desaparecido por culpa de los expolios habidos durante la Revolución Árabe de la primavera del 2011. En esta estela se leía como Keops reconoce que realizó una reconstrucción de la Esfinge y que la Gran Pirámide es un templo dedicado a la diosa Isis construido por sus antepasados. Esta estela fue descubierta por Mariette en uno de los templos adyacentes a la cara oriental de la Gran Pirámide, y esculpida durante el período de las dinastías XXI a la XXIII, basándose en una copia de otro documento más antiguo. 

Robert Schoch, geólogo de la Universidad de Boston, afirma en uno de sus informes de 1993 que: 
“La superficie de la roca que rodea el complejo de la Esfinge posee restos de una erosión producida por agua hace 9000 años, con lo que certifico geológicamente que su antigüedad no puede ser menor”.
Nadie menciona que el Coronel Vyse también descubrió en 1837 los conductos de ventilación de 23 cm2 y más de 60 metros. Como Vyse quería ver si llegaban hasta el exterior, uno de sus ayudantes, Hill, subió a la superficie exterior de la pirámide y encontró aperturas similares donde estos conductos parecían terminar. Hill, desde el exterior del conducto, lanzó una piedra que cayó con tal fuerza que casi lesiona a los de abajo. Cuando Vyse limpió estos conductos comenzó a entrar aire al interior, manteniendo la temperatura constante a unos 20 grados.

Pero Vyse también localizó una placa de hierro de 30 por 10 centímetros de hierro en una junta de la sillería del conducto de ventilación sur de la llamada Cámara del Rey. La placa estaba encajada y oculta. Lo más significativo es que la placa es de hierro y que éste no comenzó a utilizarse en Egipto hasta el año 650 a.C. Por lo tanto, si la construcción de la Gran Pirámide es del 2500 a.C. ¿dónde encaja esta placa de hierro en la historia?

Y no sólo había una placa de hierro, sino una esfera de piedra desigual, un garfio de dos dientes y una vara de cedro de 12 centímetros de largo. Estos descubrimientos los realizó Waynman Dixon en 1872 en el conducto norte de la Cámara de la Reina. Se encuentran en el Museo Británico desde 1970, aunque comenzaron a exponerse al público en 1990, a excepción de la vara de cedro que ha desaparecido. Y es una lástima, porque ésta sí que es susceptible de datarse con Carbono 14 para averiguar su edad real.

Con lo que ahora sabemos, ¿todavía hay quienes sostienen que la Gran Pirámide es el mausoleo del faraón Keops? ¿Y las evidencias? Pues se las pasa uno por el forro y así encaja todo en una versión oficial.

Aceptando entonces que no es la sepultura de un rey, ¿qué es la Gran Pirámide?