Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

lunes, 6 de abril de 2015

Hueyatlaco: desenterrando artefactos y enterrando la ciencia

Introducción



Lamentablemente, la historia de la ciencia está llena de episodios oscuros de intransigencia, dogmatismo y acoso hacia ciertas opiniones minoritarias que no encajaban con lo que dictaba la ortodoxia del momento. El ámbito concreto de la historia y la arqueología no ha sido ajeno a este tipo de actitudes persecutorias, generalmente orientadas a desacreditar los trabajos de los investigadores independientes, también llamados outsiders. Sin embargo, esto sólo es una parte de un escenario mucho más amplio, que nos lleva a considerar que de hecho hay muchos más trapos sucios dentro de la propia institución científica.

Por supuesto, tales trapos muy raramente salen a la luz más allá de unos círculos muy restringidos, o sea, más o menos en el ámbito de los propios afectados. Todo lo más, se tiene noticia de la existencia de algunas personalidades o corrientes minoritarias que en su momento propusieron cosas quizá demasiado “arriesgadas” y no obtuvieron el apoyo de sus colegas y por tanto quedaron fuera del consenso científico, que de hecho no es más que un punto común de acuerdo, en modo alguno una verdad científica absoluta. En todo caso, en la universidad, al igual que en la escuela, se ofrece la versión estándar de la mayoría y todos aquellos que quedaron fuera del paradigma por diversos motivos simplemente no son citados; es como si nunca hubieran existido.

Ahora bien, dicho esto, no estamos ante una simple cuestión de quedarse al margen por ir a contracorriente. Evidentemente, la ciencia va ampliando horizontes y muchos conocimientos pueden resultar erróneos o quedar obsoletos por diversos motivos y por tanto se van quedando atrás. Admitiendo esta premisa, debe quedar claro que no se trata exactamente de esto; más bien estaríamos hablando de la aplicación de un patrón de pensamiento único que anula sistemáticamente determinadas visiones que no concuerdan con el marco teórico establecido. Esta situación fue perfectamente descrita en el libro de Michael Cremo y Richard Thompson Forbidden Archaeology(“Arqueología prohibida”), una obra alternativa que –a pesar de sus muchos prejuicios, errores y carencias de todo tipo– puso de manifiesto que cierta parte de la investigación arqueológica de los últimos 150 años fue condenada al ostracismo por contrariar las tesis imperantes, sobre todo en lo referente al evolucionismo darwiniano.

Hueyatlaco entra en la Historia


Plano de situación del embalse de Valsequillo (México)
Uno de los casos más paradigmáticos –y más citados– de esta situación es el del yacimiento prehistórico de Hueyatlaco, junto al embalse de Valsequillo, cerca de la ciudad de Puebla (México), en una antigua zona volcánica presidida por el gran volcán de La Malinche. Cabe precisar que en realidad Valsequillo engloba un conjunto de yacimientos (El Horno, Tecacaxco, El Mirador y el propio Hueyatlaco), todos ellos situados en la península de Tetela y sus cercanías, al norte del embalse.

Todo empezó en los años 30 del pasado siglo cuando un joven arqueólogo amateur local, Juan Armenta Camacho, encontró en la zona de Valsequillo muchos huesos de mamíferos extinguidos durante la última Edad de Hielo, así como herramientas de piedra. Juan Armenta estuvo explorando los aledaños del embalse durante muchos años y llegó a encontrar algunas piezas excepcionales, como por ejemplo un hueso fosilizado grabado con figuras de diversos animales o un hueso de mamut con una punta de lanza clavada en él.

Hueso grabado hallado por Armenta en 1959
Con estos hallazgos Armenta llegó a la conclusión de que la zona de Valsequillo había sido un rico coto de caza y lugar de despiece y consumo de presas en épocas prehistóricas, dada la gran cantidad de huesos que parecían haber sido incisos, golpeados o rotos con herramientas de piedra. Sin embargo, sus descubrimientos fueron ignorados por las autoridades arqueológicas mexicanas, que alegaron que tales trazas sobre los huesos se debían a factores geológicos, y no humanos.

La intervención de la Universidad de Harvard

Pese a esta reacción contraria por parte del estamento científico mexicano, Armenta creía que Valsequillo constituía una zona de excepcional interés arqueológico, y de este modo invitó a varios expertos internacionales para que examinaran por sí mismos los restos hallados. A raíz de este hecho, Valsequillo acabó por entrar en la agenda de los profesionales norteamericanos, que decidieron realizar una serie de excavaciones con gran despliegue de medios. Esta iniciativa, bautizada como Valsequillo Project, se puso en marcha en 1962 y corrió a cargo de la Universidad de Harvard. Para dirigir el proyecto se puso al frente a una joven antropóloga de Harvard, Cynthia Irwin-Williams, siendo co-director de los trabajos el propio Juan Armenta.

Cynthia Irwin-Williams
Irwin-Williams y Armenta llevaron a cabo tres campañas de excavación en Valsequillo (en 1962, 64 y 66) en las que delimitaron los cuatro yacimientos ya mencionados. Ya desde el principio se pudo comprobar que los resultados de las excavaciones sobrepasaban incluso las mejores expectativas. En 1962 se encontraron más de 80 localizaciones de huesos de mastodonte y mamut en todo el perímetro del embalse, aunque lo mejor sin duda fue la excavación de unos estratos de gravas en los que se encontraron juntos huesos y utensilios de piedra, mostrando que tales utensilios se habían utilizado para labores de despiece de los animales muertos. En lo que se refiere a los artefactos, los arqueólogos se quedaron muy sorprendidos por la presencia de un estilo de tipo bifaz (piedra trabajada por ambas caras), que era de una calidad semejante a la que se podía encontrar en las herramientas hechas por el hombre moderno en Europa en el Paleolítico Superior.

Virginia Steen-McIntyre en 1966, en las cercanías de Valsequillo 
Sin embargo, no todo eran parabienes, pues los huesos hallados estaban mineralizados y por este motivo no había forma de datarlos por el método del carbono-14. Por otra parte, la propia complejidad y riqueza de los hallazgos precisaba de estudios más profundos a cargo de otros especialistas. Así fue como a partir de 1964 entraron en liza, a petición de Cynthia Irwin-Williams, diversos técnicos en varias materias y entre ellos un equipo del USGS (United States Geological Survey, Prospección Geológica de los EE UU), liderado por el geólogo Harold (“Hal”) Malde. A este equipo se unió en 1966 una prometedora licenciada llamada Virginia Steen-McIntyre, especialista en tefrocronología, esto es, en datar los estratos de tefras (cenizas volcánicas).

Las polémicas dataciones

Lo cierto es que los primeros intentos de los geólogos para datar el yacimiento no dieron mucho fruto. No obstante, en un estrato de la Barranca Caulapán –en las cercanías del embalse– al fin se pudo relacionar fiablemente un objeto hecho por el hombre con huesos mineralizados y conchas, que se podían datar con las metodologías de las series de uranio y con el Carbono-14, respectivamente. Este fue el primer resultado asombroso, pues las fechas obtenidas en ambos casos, aun con sus márgenes de error, estaban alrededor de 22.000 AP (Antes del Presente). Esto era una pequeña bomba para las teorías académicas de aquel entonces sobre el poblamiento humano en América, pues según los axiomas ya aceptados, los primeros hombres –de origen asiático– llegaron al continente a través del estrecho de Bering cuando éste se podía cruzar a pie y la primera cultura humana americana identificada arqueológicamente era la llamada cultura Clovis [1], con una datación aproximada de 10.000 a. C.

Localización de un artefacto de piedra de tipo bifaz
Sin embargo, esto no fue más que la punta del iceberg, pues las dataciones posteriores, a partir de 1968, realizadas sobre diversos restos hallados en Hueyatlaco y el Horno dieron resultados aún más inesperados. Barney J. Szabo, geoquímico del USGS, analizó varias muestras mediante series de uranio y, para sorpresa de todos, la antigüedad que obtuvo quedaba fuera de cualquier pronóstico. Por ejemplo, una pelvis de camello se dató en 180.000 ó 245.000 ± 40.000 años, según el método empleado, y un diente de mastodonte, en 154.000 ó 280.000 años.

Reacciones adversas

En fin, aceptar una antigüedad de 20 ó 30 mil años para Valsequillo ya era poco menos que un anatema para el estamento académico, pero entraba en los límites de lo posible y aceptable, aún con las máximas cautelas. No obstante, hablar de 250.000 años ya era una herejía sin precedentes. Con todo, antes incluso de que apareciesen estas fechas tan extraordinarias, las autoridades arqueológicas mexicanas ya habían decidido tomar cartas en el asunto, lo que provocó la primera tormenta sobre el controvertido yacimiento.

José Luis Lorenzo
Así, José Luis Lorenzo, director del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia), al conocer en 1966 los primeros datos sobre dataciones demasiado antiguas puso en su punto de mira a los directores de la excavación. Lorenzo lanzó la grave acusación de que los mismos obreros habían introducido los objetos en los estratos excavados, a pesar de que para cualquier experto estaba claro que era casi imposible insertar artefactos en unos sedimentos extraordinariamente duros. Para fundamentar tal acusación, Lorenzo decidió enviar agentes federales armados a las excavaciones para intimidar a los obreros y obtener confesiones de fraude. En realidad sólo tres de los 60 trabajadores aceptaron firmar un papel conforme ellos (y los científicos) habían enterrado los artefactos. Lo cierto es que Cynthia Irwin-Williams rechazó firmemente estos ataques y, en su defensa, consiguió que varias personalidades académicas dieran fe de la integridad y competencia profesional del grupo de trabajo. Al final se tiró tierra sobre el asunto, pero el daño ya estaba hecho.

Sin duda, la principal víctima de esta tormenta fue Juan Armenta Camacho, al que no sólo se le retiró el permiso para practicar ninguna otra intervención arqueológica, sino que además se le confiscaron todas sus piezas. Toda su colección, más todos los hallazgos del Proyecto Valsequillo, que estaban depositados en la Universidad de Puebla, fueron trasladados a Ciudad de México. A su vez, Irwin-Williams no salió mucho mejor parada, pues Lorenzo dio por finalizadas las excavaciones del equipo estadounidense.

Los estudios geológicos confirman “lo peor”


Vista de los trabajos en Hueyatlaco (1973)
En 1973 las autoridades mexicanas permitieron al USGS realizar una intervención en Hueyatlaco de carácter exclusivamente geológico. De este modo, Malde y Steen-McIntyre, con la colaboración del experto en microestratigrafía Roald Fryxell, pudieron completar y ampliar los trabajos anteriores y confirmar así que los estratos con artefactos, por debajo de las cenizas volcánicas, se habían depositado en una secuencia natural, sin intrusiones de ningún tipo. Ello permitía afirmar con seguridad que dichos estratos eran más antiguos que las capas de ceniza y que por consiguiente datando éstas se podía obtener una fecha mínima para el yacimiento.

En este punto, una vez clausuradas las excavaciones, se siguió trabajando con las muestras disponibles extraídas durante ese periodo. Así pues, varios especialistas, como C.W. Naeser o la propia Steen-McIntyre, realizaron mediciones con otros métodos. En suma, aparte de las muy escasas pruebas realizadas con el método del carbono-14, se aplicaron hasta cuatro metodologías de tipo físico-químico diferentes para datar los estratos, a saber:
  • Series de uranio
  • Huellas de fisión en zircones
  • Hidratación de tefras
  • Meteorización de minerales
En el caso de las huellas de fisión, los resultados obtenidos por Charles Naeser se situaban en una horquilla de entre 370.000 y 200.000 años de antigüedad para los estratos de cenizas volcánicas de Hueyatlaco, mientras que la datación de los estratos de lodo y piedra pómez de la península de Tetela oscilaba entre 600.000 y 340.000 años. A su vez, Steen-McIntyre, mediante el método de hidratación de tefras, obtenía unas fechas de alrededor de 250.000 años, lo cual venía a coincidir aproximadamente con el horizonte cronológico aportado por las primeras dataciones “radicales” de B. Szabo.

¿Y qué tenía que decir la directora de las excavaciones a todo esto? Frente a la avalancha de pruebas, Cynthia Irwin-Williams se refugió en sus convicciones histórico-arqueológicas y miró para otra parte. Ya se había mostrado desde el principio bastante incómoda y reticente ante las dataciones obtenidas y a esas alturas seguía sin creer en estas fechas tan antiguas. Estaba convencida de que los nuevos métodos debían de estar produciendo resultados erróneos, ya que tales fechas eran “virtualmente imposibles”... Fue tal su enfado que llegó a acusar a los geólogos de ser unos “lunáticos”. Y no sólo eso, les amenazó con no publicar su extenso informe sobre el Proyecto Valsequillo hasta que no se retractasen de sus posiciones. Esa fue la gota que colmó el vaso, pues supuso la ruptura definitiva de la comunicación entre la antropóloga y los geólogos.

Se corre un tupido velo


Portada del libro de J. Armenta
Entretanto, ya bien entrada la década de los 70, casi todos los esfuerzos emprendidos por Steen-McIntyre y el resto de geólogos por publicar sus resultados en revistas científicas habían resultado estériles. Tan sólo había aparecido en 1969 un breve artículo firmado por Szabo, Malde e Irwin-Williams sobre los desconcertantes resultados de las dataciones de las series de uranio. De todas formas, tampoco se había publicado ningún material procedente de Irwin-Williams. Al menos, Juan Armenta consiguió por fin publicar en 1978 una monografía sobre los huesos grabados y otros hallazgos que había realizado en Hueyatlaco, pero la edición fue muy limitada (sólo 1.000 ejemplares) y tuvo una casi nula difusión entre los círculos científicos. Vale la pena reproducir aquí las últimas palabras de su libro en las cuales, a modo de testamento, dejó bien clara su posición sobre la enorme antigüedad y valor científico del yacimiento:
«La antigüedad de los materiales ha sido determinada por insobornables pruebas de laboratorio, cuya validez sólo podría ser descartada con otras pruebas científicas. Mientras eso no suceda, los descubrimientos de Valsequillo están calificados para establecer un nuevo precedente en la historia de la cultura y plantean la necesidad de revisar los conceptos, que hasta ahora se tenían, del pasado prehistórico.»[2]
A todo esto, Virgina Steen-McIntyre no sólo no conseguía publicar su material (le habían presentado múltiples excusas o rechazos [3]) sino que era objeto de todo tipo de críticas y maledicencias a sus espaldas, dándose entonces cuenta que todo el asunto de Valsequillo era un negro episodio de inquisición científica. Como resultado de todo ello, su reputación profesional cayó en picado. Así pues, fue perdiendo todas las opciones de desarrollar una carrera académica; no obtuvo empleos acordes a su categoría e incluso tuvo que salir del ámbito de sus estudios para trabajar como jardinera.

Hubo que esperar hasta 1981 para que viera la luz el primer artículo específico sobre los trabajos arqueológicos y geológicos en Hueyatlaco. Fue un artículo publicado por la revista Quaternary Research, titulado Geologic Evidence for Age of Deposits at Hueyatlaco Archaeological Site, Valsequillo, México (“Pruebas geológicas para la antigüedad de los depósitos del yacimiento arqueológico de Hueyatlaco”) y firmado por Steen-McIntyre, Fryxell y Malde. Es oportuno señalar que tal publicación fue posible gracias a la amistad que unía a Steen-McIntyre con el editor, el geólogo Steve Porter, ya que de otro modo hubiera sido casi imposible. De todos modos, el manuscrito original cumplió la reglamentaria revisión por pares.

Y llegados a este punto, aunque finalmente se habían podido publicar de forma detallada las dataciones extremadamente antiguas de Valsequillo, Virgina Steen-McIntyre comprobó con resignación que había llegado demasiado tarde y que sus esfuerzos por defender en el ámbito académico tales dataciones habían caído en saco roto. Así, a efectos oficiales, la datación de Hueyatlaco quedó fijada hacia 22.000 AP, según apareció por primera vez en un artículo de National Geographic de los años 70. Con todo, Steen-McIntyre jamás se desdijo de sus afirmaciones y su claro testimonio fue vuelto a escuchar en el libro de Cremo y Thompson ya citado y en el polémico documental “The mysterious origins of man”, a mediados de los años 90, que de alguna manera propiciaron que se volviera a hablar de Valsequillo y que se emprendieran nuevas iniciativas de investigación.

Dibujo de algunos artefactos hallados en las excavaciones
En todo caso Valsequillo siguió cerrado a cal y canto para cualquier tipo de actuación científica hasta 1997, cuando el INAH promovió al fin una nueva campaña de excavaciones. Entretanto, mucha gente se había quedado en el camino, por fallecimiento o jubilación. En 1990 murió Cynthia Irwin-Williams, al parecer de una sobredosis de su medicación, pues llevaba ya unos cuantos años de mala salud. Nunca llegó a publicar nada sobre sus trabajos en Valsequillo y la mayoría de sus papeles se perdieron inexplicablemente en algún momento indeterminado antes de 1997. Y lo que es más grave, en la misma época se perdió el rastro de todos los artefactos hallados durante las excavaciones y a día de hoy no se tiene noticia de su paradero, aunque –como veremos más adelante– alguien podría haber encontrado lo que queda de la colección. En definitiva, Hueyatlaco permaneció fuera de la agenda científica oficial durante nada menos que 24 años.

Otras explicaciones y nuevos datos

Por supuesto, no sería objetivo reducir todo el problema de Hueyatlaco a la única versión de los “defenestrados” (el USGS) por la ortodoxia. El yacimiento ha sido objeto de estudios geológicos y paleontológicos por parte de otros profesionales (sobre todo del INAH mexicano, pero también del Center for the Study of the First Americans, de Texas, EE UU y de la Universidad John Moore de Liverpool, Reino Unido) en la década de 2000. Con respecto a las polémicas dataciones del USGS, las versiones oficiales no omiten mencionarlas, pero suelen resaltar que se trata de fechas “controvertidas”. Los pocos expertos que han dado su opinión sobre los argumentos de los geólogos del USGS han incidido bien en la baja fiabilidad de esas dataciones, bien en una interpretación incorrecta de la estratigrafía.

En el contexto de esta controversia, ya a finales de la década de 1990, el empresario y arqueólogo amateur Marshall Payn quiso reabrir el caso de Hueyatlaco y para ello contó con la ayuda de la propia Virginia Steen-McIntyre, así como de un equipo de especialistas, creándose de este modo un Nuevo Proyecto Valsequillo, en colaboración con los técnicos del INAH. Su primer objetivo se centró en comprobar si los datos geológicos eran fiables. Para ello hizo revisar los antiguos informes por expertos, que le corroboraron que el trabajo parecía bien hecho, pero que sería aconsejable realizar nuevas pruebas con los medios más modernos disponibles.

Sam VanLandingham extrayendo muestras en el yacimiento
Así pues, el equipo de Payn extrajo unas muestras que luego fueron datadas en los EE UU por el Dr. Ken Farley (geoquímico) mediante una técnica más moderna, la del uranio-torio-helio. Los resultados se situaron entre 400.000 y 500.000 años de antigüedad. Además, el geólogo Sam VanLandingham realizó una nueva datación del yacimiento mediante el método de las diatomeas [4], que confirmó una enorme antigüedad para los estratos con artefactos en Hueyatlaco, entre un mínimo de 80.000 años y un máximo de 400.000 años. A su vez, el experto geólogo Robert McKinney, tras un minucioso trabajo de campo y el examen de algunos de los antiguos monolitos extraídos en 1973, llegó a la conclusión que no había rastro de ninguna intrusión en la estratigrafía observada que pudiera haber provocado un desplazamiento de materiales a capas más antiguas, lo que justificaría un posible error de datación. En definitiva, todo este cuerpo de pruebas, más otros estudios adicionales, daban cumplida respuesta a los críticos, a los que prácticamente ya no les quedaba nada por alegar.

Otra vez en el callejón sin salida

Payn había podido tomar parte en diversas intervenciones hasta 2005 con el beneplácito del INAH, pero su intención era realizar una campaña completa de excavación en Hueyatlaco para cerrar definitivamente el último elemento de la polémica: la ya mencionada inserción en la estratigrafía. No obstante, sus solicitudes de permiso oficial para excavar en Valsequillo fueron denegadas una tras otra desde 2006 hasta 2011. Para tratar de dilucidar cuál era el problema, Payn envió en su nombre al arqueólogo Neil Steede, que ya había trabajado para las autoridades mexicanas, para que se entrevistara con cuatro prominentes figuras académicas mexicanas. Pero llegado el momento los planes se torcieron, pues una de estas personas, Mario Pérez Campa, falleció dos días antes de producirse la entrevista, mientras que las otras tres rehusaron aduciendo que se les había prohibido conceder ninguna entrevista.

Único artefacto identificado procedente de Hueyatlaco
No obstante, y esto es quizá lo más interesante, Steede aprovechó sus viajes a México para indagar sobre el paradero de las piezas desaparecidas de Hueyatlaco y, según afirma, se enteró de que el edificio de Ciudad de México donde se guardaban los objetos había sido víctima de un terremoto y que más tarde todos los artefactos (de éste y de otros yacimientos) fueron guardados en cientos de cajas y trasladados a un almacén de muy difícil acceso y sin ningún tipo de cuidado ni señalización. Steede pudo llegar hasta allí y entrar pero no se le permitió realizar ninguna pesquisa. Así pues, actualmente, aparte de algunas fotografías, sólo se pueden estudiar los artefactos a través de las reproducciones que hizo Cynthia Irwin-Williams de unas pocas piezas. Según Virginia Steen, sólo se ha podido identificar fiablemente un objeto procedente de Hueyatlaco: se trata de un utensilio de piedra, de tipo bifacial, descubierto en 2003 en el Museo Antropológico de México. Está en un expositor sin ningún tipo de etiqueta, entre un conjunto de “típicos artefactos mexicanos.”

Aspecto del yacimiento de Hueyatlaco en 2011
Y ya en 2011 el nuevo equipo de Valsequillo pudo constatar que el yacimiento había sido alterado por la construcción de una gran casa, con un terreno adyacente delimitado por vallas y muros. Además, el paisaje se había llenado de vegetación y árboles en la antigua zona de excavaciones. En suma, prácticamente ya no quedaba nada útil que excavar en Hueyatlaco.

En cuanto al proceder del INAH en este embrollo, las palabras del geólogo Robert McKinney, en un correo electrónico aVirgina Steen-McIntyre (25 de julio de 2011)[5], son de una dureza concluyente:
«Mi posición es que a nosotros (todos los implicados) se nos ha apartado del descubrimiento de hechos significativos a causa de una actuación ilícita sistemática por parte del INAH y de otros intereses que, por alguna razón, no quieren que se descubra la verdad. Muchos intentos fallidos para obtener permisos, fósiles perdidos o destruidos, una interferencia directa en los intentos de llevar equipos de perforación y registro al yacimiento y otras cosas sin sentido han impedido a los investigadores rigurosos obtener datos vitales.»
Se pueden decir las cosas más alto pero no más claro.

Más allá de Hueyatlaco

Podríamos concluir aquí el texto y aceptar que el caso de Hueyatlaco fue un episodio aislado en la historia de la arqueología americana y que en él confluyeron diversos factores poco recomendables como los celos profesionales, las ansias de protagonismo, los posibles errores técnicos o ciertas posturas intransigentes propias de personas o estamentos con un alto ego científico. Sin embargo, y esto desde luego no se enseña en ninguna facultad de Historia, existe un largo y lamentable historial de casos parecidos a Hueyatlaco en los que la intransigencia y la hostilidad ante las nuevas ideas y pruebas provocaron la marginación y exclusión de tales aportaciones, llegando incluso a perjudicar gravemente muchas carreras profesionales.

Este historial contiene episodios tan oscuros como los hallazgos del arqueólogo canadiense Thomas Lee en el yacimiento de Sheguiandah, en la isla de Manitoulin (al norte del lago Hurón) a inicios de los años 50. Allí encontró artefactos líticos avanzados en unos depósitos que fueron datados geológicamente entre 65.000 y 125.000 años. Lee perdió su empleó público (fue despedido), no pudo publicar sus resultados y sus pruebas fueron rebatidas por otros expertos. Todos los artefactos encontrados se perdieron en arcones del Museo Nacional de Canadá. El Director del Museo, que había defendido los hallazgos de Lee y había propuesto publicar una monografía sobre éstos, fue a su vez apartado de su puesto. Sheguiandah se acabó convirtiendo en un centro turístico.

George Carter
Otro caso similar es el del arqueólogo George Carter, que en la misma época afirmó haber hallado unos bastos utensilios de piedra en el yacimiento de Texas Street (San Diego) con una datación de entre 80.000 y 90.000 años. Enseguida fue criticado por algunos expertos, que aseguraron que había confundido objetos naturales con herramientas hechas por el hombre. Al poco tiempo también perdió su empleo público. Sin embargo, Carter siguió defendiendo la validez de sus resultados y comprobó con resignación como algunos pocos colegas le daban la razón sólo en privado, pues tenían miedo de hacerlo en público, lo que podría arruinar sus carreras profesionales.

Y ni siquiera una figura tan destacada de la paleoantropología, como el mismísimo Louis Leakey, quedó al margen de la maquinaria del pensamiento único. El que fuera descubridor de excepcionales especimenes de homínidos en África estuvo excavando en los años 60 en el yacimiento de Calico (California), bajo la dirección de la arqueóloga Ruth Simpson. En este lugar se hallaron más de 11.000 artefactos de tipo eolito (tradicionalmente interpretados como piedras de sílex bastamente trabajadas, si bien la ciencia actual no reconoce estos objetos como piedras modificadas por el hombre sino por procesos naturales) en una serie de estratos, siendo los más antiguos datados por series de uranio en ¡200.000 años! Leakey defendió estas dataciones pero nuevamente los escépticos las rechazaron, recurriendo a la doble explicación de que, o los artefactos no eran tan antiguos, o en realidad eran naturales (“geofactos”). Con todo, algunos especialistas examinaron las piezas y afirmaron que algunas al menos sí serían de inequívoca factura humana. En todo caso, los años de Louis Leakey en Calico fueron “tristes y embarazosos”, según relata la biógrafa de Leakey.

El gran problema de fondo

Las investigaciones llevadas a cabo en Valsequillo pusieron de manifiesto que el equilibrio trilateral existente entre los hallazgos arqueológicos, las dataciones y la teoría sobre el poblamiento humano de América se había roto por algún sitio. Si examinamos el núcleo de la controversia, llegaremos a la conclusión que al menos uno de los tres elementos de este triángulo debe fallar.

La primera sospecha podría recaer sobre la práctica arqueológica, pero todo el mundo –empezando por los geólogos del USGS– coincide en afirmar que la metodología científica aplicada por Cynthia Irwin-Williams estaba fuera de toda duda. A pesar de su juventud, era una persona muy preparada, metódica, detallista y con un cierta experiencia en excavaciones, lo que se tradujo en un trabajo bien realizado y bien documentado, tomando buen registro de todos los hallazgos e interpretando correctamente la secuencia estratigráfica del yacimiento, labor en que sin duda la aportación de geólogos muy cualificados tuvo un papel determinante.

Trazas o huellas de fisión, a la vista de microscopio
En segundo lugar tenemos el tema de las dataciones. A este respecto, la presencia de tantos huesos mineralizados que no se podían datar por C-14 debía haber suscitado algunas preguntas que no se hicieron, pues los arqueólogos americanos estaban acostumbrados a utilizar este método (válido hasta unos 50.000 años de antigüedad como máximo) en sus modernos yacimientos del Nuevo Mundo, y en Valsequillo esta técnica prácticamente quedó inédita. En cuanto a las otras técnicas, se podría aducir que algunas de ellas, de reciente aplicación, habían fallado y que la falta de correlación entre las capas de tefra de Valsequillo y La Malinche no permitía extraer conclusiones claras. Sin embargo, cuando a los primeros datos extremos obtenidos por Szabo con las series de uranio se unieron los nuevos datos obtenidos por otros métodos en la década de los 70, todo empezó a cuadrar. A estas alturas ya resulta muy forzado mantener que todos los métodos empíricos de datación absoluta aplicados en el yacimiento fallaron estrepitosamente al no ofrecer las fechas “esperadas” por el estamento académico.

Por último, nos queda la teoría. Durante décadas se ha defendido la teoría de que los primeros humanos (desde luego, Homo sapiens) que llegaron al continente americano lo hicieron desde Asia cruzando el estrecho de Bering hacia el final de la última Edad del Hielo y que paulatinamente fueron extendiéndose hasta llegar al cono sur del continente. Con todo, la primera cultura humana identificada (la ya mencionada Clovis) se situaba poco más allá del 10.000 a. C. Y bien es cierto que con el paso de los años, diversos hallazgos reconocidos han permitido acuñar el concepto de una cultura “pre-Clovis”, pero que no se remontaría muchos miles de años atrás. En esta posición continúa enrocado el estamento oficial arqueológico, que dicta lo que es aceptable y lo que no, según sus pruebas. La cuestión, sin embargo, es que existen otras pruebas.

Como conclusión, vemos que el problema de Hueyatlaco es doblemente pertubador porque –dado un esquema teórico construido a lo largo de décadas sobre la evolución y distribución de los homínidos en el planeta– los restos físicos presentan una realidad bien diferente que obligaría a rescribir todos los libros de Historia. Hay que darse cuenta de que Hueyatlaco no sólo muestra el testimonio más antiguo de seres humanos modernos en el Nuevo Mundo sino que lanza un órdago a los esquemas evolucionistas más firmes. Así, frente a la teoría de que el Homo sapiens, en su variante más arcaica, apareció en África hace unos 200.000 años como máximo (según los recientes estudios llevados a cabo sobre el ADN mitocondrial), los utensilios hallados en Valsequillo se remontan a ¡250.000 años! En esa fecha, según todos los axiomas establecidos, no había ni por asomo ningún H. sapiens en América, pero tampoco en ninguna otra parte del mundo... Sea como fuere, el caso de Hueyatlaco plantea un grave choque entre la teoría y las pruebas objetivas de complicada –por no decir imposible– resolución. Y desgraciadamente, en vez de afrontar la controversia, el paradigma actual reaccionó ignorando o negando los hechos o, en el mejor de los casos, intentando darles una explicación rebuscada.

Visto todo este oscuro episodio, y si descartamos cualquier tipo de maquinación o maniobra siniestra, lo que queda tampoco es como para estar orgulloso del proceder del estamento científico. Más bien muestra una cerrazón y un claro prejuicio ante los hechos anómalos que desafían la solidez del paradigma establecido, utilizando los términos empleados por Thomas Khun al hablar de las revoluciones científicas. Por lo tanto, habría que dilucidar qué impide a la ciencia realizar una seria autocrítica cuando se producen situaciones de este tipo.

Finalmente, ya hemos visto que existieron varios casos similares a Hueyatlaco; no se trata pues de una rara excepción que confirma la regla. Entonces, ¿es razonable considerar que todos los profesionales que encontraron datos anómalos se equivocaron? ¿Cuántas pruebas extraordinarias se precisan para que la ortodoxia académica empiece a considerar que el paradigma actual debería revisarse completamente? Si en el método científico la hipótesis se somete a experimentación para ser validada y dicha experimentación –que está fundamentada en hechos observables y medibles– contradice la teoría, entonces se debe empezar otra vez desde el principio y replantear la hipótesis inicial. ¿Es esto tan inadmisible en el campo de la historia y la arqueología? ¿O es que cierta teoría científica más bien se ha convertido en un dogma de fe que no puede ponerse en duda aunque la evidencia objetiva no lo confirme e incluso lo descarte?

© Xavier Bartlett 2014










Referencias

Artículos

MALDE, H. E.; STEEN-MCINTYRE, V.; NAESER, C. W.; VANLANDINGHAM, S. L. “The stratigraphic debate at Hueyatlaco, Valsequillo, Mexico”. Palaeontologia Electronica Vol. 14, Issue 3; 2011.

STEEN-MCINTYRE, V., FRYXELL, R., MALDE, H.E. “Geologic evidence for age of deposits at Hueyatlaco archaeological site, Valsequillo, Mexico.” Quaternary Research, 16:1-17; 1981.

STEEN-MCINTYRE, V. “A review of the Valsequillo, Mexico early-man archaeological sites (1962-2004) with emphasis on the geological investigations of Harold E. Malde.” Presentation at 2008 Geological Society of America Joint Annual Meeting; 2008.

Libros

ARMENTA CAMACHO, J. Vestigios de labor humana en huesos de animales extintos de Valsequillo, Puebla, México. Consejo editorial del Gobierno del estado de Puebla, 1978. 

CREMO, M.; THOMPSON, R.L. Forbidden Archaeology: The Hidden History of the Human Race. Bhaktivedanta Institute, San Diego, 1993.

HARDAKER, C. The First American: The Suppressed Story of the People Who Discovered the New World. New Page Books, Franklin Lakes, New Jersey, 2007.

Páginas Web

http://earthmeasure.com

http://pleistocenecoalition.com/steen-mcintyre/index.html

Créditos / agradecimiento por las imágenes

Virginia Steen-McIntyre
Revista digital Pleistocene Coalition News


NOTAS

[1] Clovis es un yacimiento situado en New Mexico (EE UU), que fue excavado en la primera mitad del siglo XX y que fue un referente para fijar la antigüedad del primer poblamiento de las Américas durante mucho tiempo.

[2] ARMENTA CAMACHO, J. Vestigios de labor humana en huesos de animales extintos de Valsequillo, Puebla, México. Consejo editorial del Gobierno del estado de Puebla, 1978.

[3] Sobre el tema de las negativas se llegó a situaciones surrealistas: Steen-McIntyre relata que fue contactada en 1980 por una revista de divulgación científica llamada Science 80 para publicar su manuscrito, pero que después de meses sin ninguna noticia el editor se excusó diciendo que el manuscrito se había perdido al caer detrás del archivero...

[4] Las diatomeas son unos microorganismos unicelulares microscópicos fosilizados cuya diversa y extensa tipología desde hace millones de años hasta actualidad permite datar los estratos en que se depositaron.

[5] STEEN-MCINTYRE, V. “Bob McKinney 1933-2011, Classic Valsequillo Project colleague”Pleistocene Coalition News, volume 4 issue 2; 2012.

miércoles, 1 de abril de 2015

Libertades de Occidente: Francia detiene al caricaturista Zéon por parodiar al Sionismo






Por Gabriel Martin – A las 7AM del 05/03/15, oficiales de la seguridad despertaron al caricaturista francés para llevarlo ante el Alto Juzgado de París, a raíz de una denuncia presentada ante el Buró Nacional de Vigilancia contra el Antisemitismo.

La denuncia fue presentada a razón de un dibujo de Zéon, representando una balanza desequilibrada, en la que el platillo de varios genocidios de la historia de la Humanidad pesan menos que la Shoá, y por otra caricatura en la que un niño palestino aparece apuñalado por un cuchillo con la forma de Israel.

Los cargos que enfrenta Zéon es por incitación al odio racista y religioso, algo penado ya sea por expresiones verbales, escritas, difundidas por medios tradicionales o electrónicos. No obstante Zeon fue puesto en libertad luego de comparecer ante el tribunal.

El Buró Nacional de Vigilancia contra el Racismo y el Antisemitismo fue creado en 2002 por el Comisionado de la Policía Sammy Ghozlan con el apoyo de los representantes de la comunidad judía de Francia y el Centro Simon Wiesenthal.

Zéon es un artista francés, cercano a la organización Igualdad y Reconociliación (Égalité et Réconciliation), fundada por antiguos miembros del Partido Comunista francés y miembros de la ya desaparecida formación estudiantil ultraderechista Grupo Unión y Defensa (GUD).

Francia evidenció su doble rasero en materia de libertad de expresión, cuando un adolescente de Nantes, de apenas 16 años, fue arrestado el jueves 15 de enero del 2015 por haber publicado en su cuenta de Facebook una parodia de una portada de Charlie Hebdo que se burlaba, en 2013, de los manifestantes egipcios masacrados en las protestas, con la leyenda “El Corán es una mierda, no detiene las balas”, con que rezaba “Charlie Hebdo es una mierda, no detiene las balas”.



Fuente: Mundiario

Zéon: ‘El principal beneficiario de los atentados de Charlie Hebdo es Israel’

El régimen israelí es quien más se ha beneficiado de los atentados terroristas sufridos en París a principios de enero, ha estimado el caricaturista francés Zéon, imputado a principios de mes por dos dibujos de inspiración antisionista.

“Es un poco como los entierros de las mafias, que viene el padrino a enterrar a su peor enemigo aunque sea él quien lo ha matado”, dice el dibujante sobre la presencia del premier israelí Benyamin Netanyahu, en la ‘marcha republicana’ del 11 de enero, convocada en solidaridad con las víctimas del samanario Charlie Hebdo.

En una entrevista publicada el miércoles por la cadena turca Anadolu, el caricaturista se indigna de la opresiva atmósfera instalada en Francia tras los atentados, que compara a la de Estados Unidos después del 11 de septiembre, y hace un llamado a dudar de la propaganda oficial siempre que hay un atentado terrorista.

En el caso del brutal atentado contra el semanario Charlie Hebdo, Zéon observa elementos que le hacen pensar que los perpetradores podrían haber sido manipulados.

Le llama la atención la facilidad con la que los hermanos Kouachi pudieron “pasearse” por la capital francesa tras los asesinatos, pese a la omnipresencia de las cámaras de vigilancia en París. Recuerda además, que los servicios de Inteligencia abandonaron oficialmente las escuchas a los Kouachi en julio de 2014.

Zéon señala, como uno de los productos de los atentados, el “antisemitismo”, una “fabricación” total en Francia en su opinión, que sirve para “conducir a la comunidad judía, recentrarla y mantenerla unida”.



Es justamente por un supuesto “antisemitismo” que ha sido imputado Zéon, por un dibujo que denuncia el mayor valor acordado al sufrimiento de los judíos deportados en la Segunda Guerra Mundial que al de otras víctimas, y por otro en el que un niño palestino es apuñalado por una daga con forma de mapa israelí.

El dibujante niega cualquier carácter “antisemita” a sus obras, que califica de antisionistas, y denuncia la ausencia de libertad de expresión en Francia, como atestigua la persecución sufrida por el humorista Dieudonné.

Para él, la “libertad de expresión” es un “espejismo” que no ha existido nunca, ya que “el poder no puede dejar que lo critiquen”. Las llamadas democracias, dice, señalan países donde se encarcela a periodistas, pero silencian el hecho de que en las sociedades occidentales hay otras “formas de suprimir a un oponente político”.

Entre esas formas, menciona las agresiones y presiones ejercidas sobre los familiares o empleadores del disidente en cuestión, variantes ambas sufridas por el humorista francocamerunés.

El caricaturista declara con insolencia “yo no soy Charlie”, y planea publicar una obra opuesta a la ideología de Charlie Hebdo, cuyas caricaturas sobre el Profeta del Islam, el Hazrat Mohamad (la paz sea con él) fomentan la cultura del insulto, ya que sus autores saben que van a “insultar gratuitamente a un conjunto de gente” y carecen de “crítica de fondo”.

Zéon fue detenido e imputado el pasado 3 de marzo a consecuencia de una denuncia de la Liga Internacional Contra el Racismo y el Antisemitismo (LICRA), lobby sionista fundado en 1928 que, tras la Segunda Guerra Mundial, se centró en la promoción del régimen israelí y en la censura de los historiadores críticos con la historiografía dominante sobre el denominado ‘Holocausto’.

El trabajo de Zéon se inscribe en la pujante corriente antisionista francesa representada por personalidades como Dieudonné y el intelectual Alain Soral, partidarios de un antimperialismo patriota inspirado por el difunto presidente venezolano Hugo Chávez, el presidente ruso Vladimir Putin, el Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá) y la línea política de la República Islámica de Irán.

Fuente: HispanTV

jueves, 26 de marzo de 2015

La OMS confirma que el glifosato nos está matando

Durante décadas se ha estado negando el efecto altamente perjudicial del glifosato sobre la salud de las personas, pero finalmente, la OMS (Organización Mundial de la Salud) no puede seguir obviando todas las pruebas y casos de estas últimas décadas y ha admitido lo que ya todos sabíamos: el glifosato nos está matando.

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (que depende de la OMS) estudió durante un año el efecto que varios insecticidas y herbicidas, entre ellos el glifosato, causan en la salud y recientemente ha emitido un informe.
“Hay pruebas convincentes de que el glifosato puede causar cáncer en animales de laboratorio y hay pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos (linfoma no Hodgkin). También causa daño en el ADN y en los cromosomas de las células humanas”.
Hasta ahora la OMS había calificado el glifosato como “un producto que no ofrece peligro” y “no cancerígeno”

El glifosato es el herbicida más usado del mundo, y el producto estrella de Monsanto para sus cultivos transgénicos (comercializado como Round up). Este nuevo informe no ha gustado a sus directivos que han mostrado su rechazo al estudio y aseguran que contactarán con la OMS para “pedir explicaciones”.

Desde hace más de diez años, asociaciones de fumigados, de médicos, de campesinos y de científicos vienen denunciando los efectos que este biocida tiene en la salud de las personas, pero hasta ahora, la OMS se negaba a pronunciarse sobre el tema, obviando miles de casos de personas que se han visto afectadas por el glifosato y han padecido enfermedades como el cáncer, abortos espontáneos o malformaciones.

Estas asociaciones coinciden en lamentar que la OMS haya tardado tanto tiempo en llevar a cabo estas investigaciones porque se podrían haber salvado muchas vidas. Además esperan que a partir de ahora sí se tomen medidas efectivas para proteger a la población.

Una vez más la Organización Mundial de la Salud, organismo que se supone que vela por el interés de los ciudadanos, ha demostrado que durante todos estos años se ha vendido a corporaciones como Monsanto y ha puesto en peligro miles de vidas. En su momento la OMS determinó que el glifosato no era neurotóxico, no provocaba daños en el ADN, que no afectaba al desarrollo del feto o que tampoco podría causar cáncer. ¿Esta es la credibilidad que tiene la OMS? ¿Este es el organismo que vela por nuestra salud? ¿Pondrías tu salud en manos de la OMS?



lunes, 23 de marzo de 2015

Francia quiere prohibir la difusión de teorías de la conspiración

A pedido del presidente Francois Hollande, el Partido Socialista de Francia acaba de publicar una Nota sobre el movimiento internacional «complotista».

Objetivo: preparar una nueva legislación que prohibiría expresarse públicamente a toda persona clasificada como «conspiracionista» o «complotista». En Estados Unidos, el golpe de Estado del 11 de septiembre permitió instaurar en 2001 un «estado de urgencia permanente», mediante la Patriot Act, y dar inicio a una serie de guerras imperiales. Desde entonces, las élites europeas han venido alineándose poco a poco con el comportamiento de las élites de Estados Unidos. En todas partes, los ciudadanos temen hoy que el Estado los abandone y están cuestionando sus instituciones. Con tal de conservar el poder, las élites están dispuestas a recurrir al uso de la fuerza para amordazar a todo el que pretenda expresar oposición.

El 27 de enero de 2015, el presidente francés Francois Hollande hacía a los «conspiracionistas» de hoy responsables de los crímenes perpetrados ayer por los nazis contra los judíos de Europa. Y se pronunciaba por la anulación de su derecho a la libertad de expresión.

El presidente de la República Francesa, Francois Hollande, asimiló lo que él llama «teorías del complot» al nazismo y llamó a impedir la difusión de estas a través de internet y de las redes sociales.

En efecto, Hollande declaró, el 27 de enero de 2015, en el Memorial de la Shoah:
«[El antisemitismo] alimenta las teorías del complot que se difunden sin límites. Teorías del complot que, en el pasado, ya condujeron a lo peor» (…) «[La] respuesta es tomar conciencia de que las tesis complotistas se difunden a través de internet y de las redes sociales. Pero tenemos que recordar que es primeramente a través del verbo que se preparó el exterminio. Tenemos que actuar a nivel europeo, e incluso internacional, para que pueda definirse un marco jurídico, para que las plataformas de internet que administran las redes sociales asuman sus responsabilidades y para que haya sanciones si hay violaciones.» [1].
Varios ministros [franceses] también fustigaron lo que llamaron «las teorías del complot» calificándolas de «fermentos de odio y de desintegración de la sociedad».

Sabiendo que el presidente Hollande llama «teorías del complot» a la idea de que los Estados, sea cual sea su régimen –incluyendo las democracias–, tienen una propensión espontánea a actuar en su propio interés en vez de hacerlo en interés de la ciudadanía, podemos llegar a la conclusión de que el objetivo de su discurso es justificar una posible censura contra sus opositores.

Esta interpretación se confirma con la publicación, por parte de la Fundación Jean Jaures –think tank del Partido Socialista, que tuvo al propio Hollande como primer secretario– de una nota intitulada «Conspirationnisme: un état des lieux» [2].

Sin entrar a analizar las relaciones políticas de Francois Hollande, del Partido Socialista francés, de la Fundación Jean Jaures, de su Observatorio de las Radicalizaciones Políticas y del autor de la nota, concentrémonos en el mensaje de ese documento y su contenido ideológico.

Cómo se definen las «teorías del complot»

Las expresiones «teorías del complot» [así como las de «teorías conspirativas» o «teorías conspiracionistas»] y «conspiracionismo» [o «complotismo»] empezaron a mencionarse en Francia después de la publicación de mi libro sobre la evolución del imperialismo estadounidense posterior al 11 de septiembre, L’Effroyable imposture [3].

En aquel momento, se nos hacía difícil comprender el significado de tales expresiones ya que se referían a la historia política estadounidense. En Estados Unidos usualmente se llamaba «conspiracionista» a todo aquel que estimaba que el presidente Kennedy no había sido víctima de un asesino solitario sino de un grupo de personas participantes en una «conspiración», en el sentido judicial de la palabra. Con el tiempo esas expresiones fueron introducidas en la lengua francesa, superponiéndose a recuerdos de los años 1930 y de la Segunda Guerra Mundial: los de la denuncia del «complot judío». Hoy en día se trata de expresiones polisémicas, que evocan a veces la ley del silencio estadounidense y, en otras ocasiones, el antisemitismo europeo.

En su nota, la Fundación Jean Jaures aporta su propia definición del «conspiracionismo» como:
«una descripción “alternativa” que pretende trastocar de manera significativa el conocimiento que tenemos y por consiguiente competir con la “versión” comúnmente aceptada, estigmatizada como “oficial”.» (p. 2)
Es interesante observar que esa definición no se aplica únicamente a los delirios de los enfermos mentales. Por ejemplo, Platón, con el mito de la caverna, buscaba poner en tela de juicio aquello que se daba por sentado en su época y, posteriormente, Galileo desafiaba con su tesis heliocéntrica la lectura que en aquel momento se hacía de la Biblia.

En lo que me concierne, y ya que a menudo me presentan como «el papa del conspiracionismo» o más bien como el «herejiarca», según el término del filósofo italiano Roberto Qaglia, reafirmo mi compromiso político radical –en el sentido del radicalismo republicano francés de León Bourgeois [4], de Georges Clemenceau [5], de Alain [6] y de Jean Moulin [7]. Para mí, al igual que para estos personajes de la historia de Francia, el Estado es un Leviatán cuya naturaleza lo lleva a abusar de aquellos a quienes gobierna. 

Como republicano radical soy consciente de que el Estado es enemigo del interés general, de la Res Publica, Por esa razón, mi objetivo no es abolirlo sino domarlo. El ideal republicano es compatible con diversos regímenes políticos –incluyendo la monarquía– como lo sentaron por escrito los autores de la Declaración de 1789. 

Esta oposición, cuestionada por el actual Partido Socialista francés, marcó la historia de Francia de tal manera que, en 1940 –bajo la ocupación nazi– el régimen colaboracionista de Philippe Petain abrogó la República Francesa y proclamó el «Estado Francés». 

Desde el primer momento de su investidura como presidente de Francia, denuncié el “petainismo” de Francois Hollande [8]. Ahora, el señor Hollande invoca la República precisamente para combatirla e invierte los valores hundiendo así el país en la confusión.

¿Quiénes son los «conspiracionistas»?

Así que los «conspiracionistas» son ciudadanos que se oponen a la omnipotencia del Estado y que aspiran a ponerlo bajo la vigilancia de la ciudadanía.

La Fundación Jean Jaures los describe en los siguientes términos:
«[Es un] movimiento heteróclito, fuertemente imbricado con la tendencia negacionista y donde se codean admiradores de Hugo Chávez e incondicionales de Vladimir Putin. Un entorno equívoco de ex militantes de izquierda o de extrema izquierda, ex “indignados”, soberanistas, nacional-revolucionarios, ultranacionalistas, nostálgicos del III Reich, militantes antivacunación, partidarios del sorteo, revisionistas del 11 de septiembre, antisionistas, afrocentristas, supervivencialistas, adeptos de las “medicinas alternativas”, agentes de influencia del régimen iraní, bacharistas, integristas católicos o islamistas.» (p. 8).
El lector percibirá de inmediato las amalgamas e injurias que pululan en esta descripción, tendiente a desacreditar a las personas a las que designa.
Los mitos de los «conspiracionistas»

La Fundación Jean Jaures prosigue su campaña de descrédito acusando a los «conspiracionistas» de ignorar las realidades del mundo y de creer ingenuamente en mitos gastados. Según su definición, creemos en el «complot sionista mundial», en el «complot illuminati» y en el «mito Rothschild» (p. 4). Sin embargo, a la hora de demostrar esas 3 afirmaciones, la Fundación cita nada más que un solo ejemplo relativo al «mito Rothschild»: el bloguero Etienne Chouard –cuyo trabajo no trata solamente sobre la República sino que va más allá al abordar el tema de la Democracia [9]– afirma que la ley Pompidou-Rothschild de 1973 es la causa de la deuda de Francia. La Fundación refuta esa afirmación citando una tribuna publicada en el diario Libération.

Todos notarán que el ejemplo que menciona a Étienne Chouard no tiene nada que ver con los otros dos mitos anteriormente citados por la Fundación. Pero lo más interesante es que la Fundación se dirige únicamente a ignorantes que no han leído la respuesta de Chouard al texto de Libération [10] ni la contribución que hiciera un «conspiracionista» llamado… Michel Rocard [11] al intervenir en un debate donde quedó demostrado que la ley de 1973 realmente permitió la explosión de la deuda francesa en beneficio de varios bancos privados, lo cual habría sido imposible anteriormente.

La «complotesfera» o «medio complotista»

Para la Fundación Jean Jaures, los intelectuales conspiracionistas son
«esencialmente norteamericanos. Citemos en particular a Webster Tarpley y William Engdhal (ex miembros los dos de la organización político-sectaria estadounidense encabezada por Lyndon LaRouche), Wayne Madsen (WayneMadsenReport.com), Kevin Barrett (VeteransToday.com) y Michel Chossudovsky (Mondialisation.ca). Junto a sus homólogos europeos, forman una especie de Internacional a la que Thierry Meyssan, el presidente de la Red Voltaire, trató de dar una forma concreta en noviembre de 2005 reuniendo en Bruselas una “conferencia antiimperialista” –Axis for Peace– cuya lista de participantes se lee como un directorio de los autores conspiracionistas más en boga en aquel momento» (p. 8).
En primer lugar, si la Fundación Jean Jaures cree que el fenómeno sólo existe en Francia, Canadá y Estados Unidos será porque quizás lee únicamente francés e inglés y ni siquiera leyó bien la lista de participantes de Axis for Peace. La realidad es muy diferente ya que existe muy abundante literatura en alemán, árabe, español, italiano, persa, polaco, portugués y ruso, idiomas que además son mayoritarios en Axis for Peace.

Obsérvese además el carácter evidentemente mal intencionado de la alusión a «la organización político-sectaria estadounidense encabezada por Lyndon Larouche». En efecto, en la época en que Webster Tarpley y William Engdhal pertenecían a esa formación, este partido organizaba sus congresos con su organización hermana francesa: Lutte ouvrière.

Un poco después, la Fundación Jean Jaures menciona al humorista Dieudonné M’Bala M’Bala, cuyos espectáculos el gobierno francés pretende prohibir, al sociólogo Alain Soral, cuyo sitio web (EgaliteEtReconciliation.fr) registra records de audiencia en Francia, y a Alain Benajam (facebook.com/alain.benajam), presidente de Réseau Voltaire France y representante del gobierno de la Novorossia del Donbass.

En 1989, el ex jefe de la inteligencia estadounidense en Europa, Irwing Brown, revelaba a los periodistas franceses Roger Faligot y Rémi Kauffer que había reclutado a Jean-Christophe Cambadelis cuando este último era militante de los trotskistas lambertistas. Actualmente, o sea 25 años después, Cambadelis es primer secretario del Partido Socialista francés.
Las ideas políticas de los «conspiracionistas»

Después los aperitivos anteriormente mencionados, la Fundación Jean Jaures entra de lleno en la parte fundamental del tema: las ideas políticas. Y define las ideas de los «conspiracionistas» de la siguiente manera:
«borrar toda distinción entre la naturaleza de los regímenes autoritarios y las democracias liberales (considerando a estas últimas más “totalitarias” que los peores totalitarismos)»;
«[oposición a] toda legislación antirracista bajo pretexto de defender la “libertad de expresión” »;
«[rechazo de] la existencia de la diferencia entre la derecha y la izquierda, afirmando que la verdadera diferencia es la que existe entre “el Sistema” (o “el Imperio”, o “la Oligarquía”) y aquellos que le oponen resistencia»; (p. 8)
«la idea de que el sionismo es un “proyecto de dominación” del mundo» (p. 9).
La Fundación menciona con precisión los temas de conflicto, pero exagera los términos para desacreditar a sus opositores. Por ejemplo, nadie se ha opuesto a la legislación antirracista sino única y exclusivamente a la disposición de la ley Fabius-Gayssot, que castiga con la cárcel todo debate sobre el exterminio contra los judíos de Europa [12]
¿Qué es el sionismo?

La Fundación procede entonces a un larguísimo análisis de mis trabajos sobre el sionismo, los tergiversa y después comenta:
«El antisionismo que aquí reivindica Thierry Meyssan no tiene que ver con la crítica de una política coyuntural, o sea con la política de los gobiernos que han encabezado el Estado de Israel. No tiene que ver con un anticolonialismo que hallaría satisfactoria la retirada de Israel de los territorios ocupados después de la Guerra de los Seis Días y la creación de un Estado palestino. Tampoco procede de un internacionalismo que hallaría sospechoso, por principio, todo movimiento nacional, sin importar de dónde venga, dado que ni siquiera considera el sionismo como un movimiento nacional. Este antisionismo de factura paranoica no pretende combatir el sionismo bajo la diversidad de sus expresiones históricas sino una hidra fantasmagórica que sería la fuente de las desgracias del mundo»
En su esfuerzo por llegar a una conclusión sobre este debate y al darle un importante espacio en su análisis, la Fundación subraya la importancia del tema. Yo defiendo, en efecto, una posición hasta ahora ausente del debate político occidental [13]:
El primer jefe de Estado que expresó su intención de reunir a los judíos del mundo entero en un Estado que sería para ellos fue Lord Cromwell, en el siglo XVII. Su proyecto, claramente enunciado, consistía en utilizar la diáspora judía para extender la hegemonía inglesa. Posteriormente, todos los gobiernos británicos sucesivos defendieron ese proyecto y Benjamin Disraeli lo incluyó en la agenda de la Conferencia de Berlín.
El propio Theodor Herzl [14] era un discípulo de Cecil Rhodes, el teórico del Imperio británico. Al principio, Herzl proponía crear Israel no en Palestina sino en Uganda o en Argentina. Cuando por fin logró que algunos militantes judíos se unieran al proyecto británico, Theodor Herzl compró tierras en Palestina y creó la Agencia Judía, cuyos estatutos son una copia íntegral de los de la sociedad que Cecil Rhodes había creado en África Austral.
En 1916-1917, el Reino Unido y Estados Unidos se reconciliaron, comprometiéndose entonces a trabajar juntos en la creación del Estado de Israel, lo cual se traduce para Londres en laDeclaración Balfour y para Washington en los 14 puntos de Wilson.
La posición del Partido Socialista francés sobre ese tema no tiene absolutamente nada de inocente. En 1936, con León Blum, esa formación proponía el traslado de los judíos alemanes al sur del Líbano para que Israel anexara ese territorio después de su creación [15]. Pero aquel proyecto fue rápidamente descartado por el alto comisario francés en Beirut, el conde Damien de Martel de Janville, ya que era una evidente violación del mandato de la Sociedad de Naciones. Actualmente, el grupo de presión israelí creado en el seno del Partido Socialista francés en 2003, cuando el hoy presidente de la República Francois Hollande era primer secretario del partido, se llama –por supuesto– Círculo León Blum.

Observaciones a modo de conclusión

En 2008, el profesor Cass Sunstein, consejero del presidente Barack Obama y esposo de la actual embajadora de Estados Unidos ante la ONU, había redactado una nota [16] similar a la que hoy publica en Francia la Fundación Jean Jaures sobre el «conspiracionismo».

El estadounidense Cass Sunstein escribía en aquella nota:
«Podemos imaginar fácilmente una serie de posibles respuestas:
1. El gobierno puede prohibir las teorías del complot.
2. El gobierno podría imponer una especie de impuesto, financiero o de otro tipo, a quienes divulguen tales teorías.
3. El gobierno podría implicarse en un contradiscurso para desacreditar las teorías del complot.
4. El gobierno podría implicarse en la comunicación informal con las terceras partes y estimularlas.»
En definitiva, el gobierno de Estados Unidos decidió financiar a individuos, tanto en suelo estadounidense como en el extranjero, para que se dediquen a perturbar en internet los fórums de los sitios web clasificados como «conspiracionistas» y a crear grupos encargados de contradecirlos.

Como eso no ha sido suficiente, ahora se le ordena a Francia recurrir a la adopción de medidas autoritarias. Al igual que en el pasado, las élites francesas –de las que el Partido Socialista constituye el ala supuestamente de izquierda– se ponen hoy a las órdenes de la principal potencia militar del momento, en este caso… Estados Unidos.

Para garantizar la aplicación de ese proyecto queda por definir qué instancia, necesariamente administrativa, va a encargarse de aplicar la censura y cuáles serán los criterios.

No seamos ingenuos. Nos encaminamos hacia un enfrentamiento en el cual el Estado tiene intenciones de recurrir a la fuerza.
Thierry Meyssan

Fuente.

Documentos adjuntos

«Conspirationnisme: un état des lieux» [En español, «Un panorama del conspiracionismo»], por Rudy Reichstadt, Fondation Jean-Jaurès, Partido Socialista [de Francia], 24 de febrero de 2015.
(PDF - 159.3 KB)

[1] «Discours de François Hollande au Mémorial de la Shoah», por Francois Hollande, Réseau Voltaire, 27 de enero de 2015.

[2] «Conspirationnisme : un état des lieux», por Rudy Reichstadt, Observatoire des radicalités politiques, Fondation Jean-Jaurès, Partido Socialista [francés], 24 de febrero de 2015.

[3] L’Effroyable Imposture suivi de Le Pentagate, por Thierry Meyssan, Nouvelle réédition, entièrement réactualisée et annotée, éditions Demi-Lune.

[4] Léon Bourgeois, escultor francés (1851-1925). Teórico del «solidarismo» (que los actuales socialistas confunden con la Fraternidad). Fue presidente del Partido Radical, presidente del Consejo de Ministros, premier presidente de la Sociedad de Naciones y recibió el Premio Nobel de la Paz en 1920. Con ayuda del zar Nicolás II, planteó el principio de los arbitrajes entre Estados, cuyo actual resultado es el Tribunal Internacional de La Haya.

[5] Georges Clemenceau (1841-1929). Defendió a los miembros de la Comuna de París frente a la derecha y combatió a la izquierda socialista de Jules Ferry luchando contra su proyecto de colonización y contra su visión del laicismo. Durante la Primera Guerra Mundial, en momentos en que Francia parecía derrotada, fue jefe del gobierno francés y condujo el país a la victoria.

[6] Alain, filósofo francés (1868-1951), cofundador del Comité de Vigilancia de Intelectuales Antifascistas (CVIA). Militó por una república protectora de la libertad y bajo estricto control del pueblo.

[7] Jean Moulin, alto funcionario (1899-1943). Se puso del lado de los republicanos españoles y organizó ilegalmente, violando la política de neutralidad del gobierno socialista francés, un tráfico de armas para alimentar la resistencia contra los franquistas. Durante la ocupación nazi en Francia, Jean Moulin dirigió el Consejo Nacional de la Resistencia, incluyendo en esta a todas las corrientes políticas de Francia, con excepción de la que había luchado del lado de los franquistas. Arrestado por los nazis, Jean Moulin murió bajo la tortura.

[8] «Francia según Francois Hollande», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 31 de julio de 2012.

[9] La República vela porque el Poder esté al servicio del interés general. La Democracia exige que el Poder sea ejercido por todos los ciudadanos.

[10] «Analyse des réflexions de Monsieur Beitone sur la prétendue rumeur d’extrême droite à propos de la loi de 1973», por Étienne Chouard, 30 de diciembre de 2011.

[11] Programa Mediapolis transmitido el 22 de diciembre de 2012 por la estación de radio Europe 1. El ex primer ministro socialista francés Michel Rocard participó en el programa como invitado de Michel Field y de Olivier Duhamel.

[12] Son numerosos los responsables políticos que se opusieron –sin éxito– a esa ley. Entre ellos, el ex presidente de Francia Jacques Chirac y los ex primeros ministros Dominique de Villepin y Francois Fillon.

[13] «¿Quién es el enemigo?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 4 de agosto de 2014.

[14] Theodor Herzl (1860-1904), periodista austrohúngaro de origen judío, es considerado el fundador del sionismo moderno.

[15] My Enemy’s Enemy: Lebanon in the Early Zionist Imagination, 1900-1948, por Laura Zittrain Eisenberg, Wayne State University Press (1994). Tesis de doctorada verificada por Itamar Rabinovitch, por la parte israelí, y Kamal Salibi, por la parte libanesa.

[16] «Conspiracy Theories», Cass R. Sunstein & Adrian Vermeule, Harvard Law School, 15 de enero de 2008.

miércoles, 18 de marzo de 2015

"Cada órgano dañado responde a un sentimiento"


¿El cuerpo es nuestra herramienta de curación?
Yo era enfermero en un hospital de Normandía y observé que pacientes con la misma enfermedad, tratamiento y doctor evolucionaban de manera muy diferente.

Bueno, cada uno es cada cual...

Exacto, mi hipótesis es que las enfermedades son una metáfora de las necesidades físicas y emocionales de nuestro cuerpo. Cuando no hay una solución exterior a esa necesidad, hay una solución interior.

¿Eso es para usted la enfermedad?
Sí, una solución de adaptación. Cada órgano del cuerpo quiere satisfacer su propia función, es decir, atrapar oxígeno, alimentos... Si el cuerpo quiere comer, pero en el exterior hay guerra y no lo consigue en un plazo razonable, se produce un shock.

¿Nace el conflicto?

Sí, el inconsciente inventa una vía suplementaria de supervivencia: un síntoma, que es una solución o una tentativa de solución inconsciente e involuntaria a ese shock vivido. En ese caso, el miedo a morir de inanición atacaría el hígado.

Póngame otro ejemplo.

Una persona que siempre tiene prisa puede desarrollar un nódulo en el tiroides, que envía más tiroxina y aumenta el metabolismo del cuerpo, eso la hará más rápida.

Pero tener prisa es psicológico.

Todo lo que captamos a través de los cinco sentidos, de los captadores neurovegetativos que vienen del interior del cuerpo, lo que pensamos o imaginamos, se traduce en realidad biológica.

¿Y provoca un síntoma?
Si no hay una solución concreta y consciente, sí. De manera que si escuchamos algo muy desagradable que nos afecta podemos tener acidez de estómago. Y hay algo muy importante que tener en cuenta.

Dígame.

El cerebro no distingue entre lo real o lo imaginario. Un trozo de limón en la boca o la idea de un trozo de limón en la boca provocan la misma salivación. En función del sentimiento particular, el shock afecta a una zona precisa del cerebro, visible por el escáner, a un órgano y a una realidad energética.

¿Realidad energética?

Somos una unidad compuesta de cuatro realidades inseparables: orgánica, cerebral, psíquica y energética. No hay ni una sola célula del cuerpo que escape al control del cerebro, y este no escapa al control del pensamiento, consciente o inconsciente; de manera que ni una célula del cuerpo escapa al psiquismo. Un shock siempre va acompañado de un sentimiento personal que repercute en los cuatro niveles biológicos.

¿Y es irreversible?

Cuando encontramos la solución esos cuatro niveles sanan simultáneamente. Una paciente tenía dolor en el hombro. "¿Desde cuándo?", le pregunté. "La primera vez estabas sola con mis hijos" "Si estas con tus hijos, no estás sola, ¿quién falta?" "Mi marido que nunca está, yo necesito estar arropada". Cuando lo reconoció, el dolor desapareció.

A lo largo de un día no satisfacemos todas nuestras necesidades fundamentales.
Cuando no las satisfacemos, nace una emoción. Si esa emoción se libera en el exterior bajo una forma artística, a través de la palabra, el baile o los sueños... todo va bien. Cuando el acontecimiento no está expresado, queda impreso y el cuerpo será el último teatro de ese evento.

¿Todo conflicto provoca enfermedad?

No, es necesario que sea dramático, imprevisto, vivido en soledad y sin solución. Cuando se dan estos cuatro criterios, el trauma se manifestará a través de la biología.

¿Distintas emociones corresponden a distintos órganos del cuerpo?
Sí, todo lo que tiene que ver con la epidermis responde a conflictos de separación; el esqueleto, a una desvalorización; la vejiga corresponde a conflictos de territorio. Para las mujeres diestras, problemas en el seno y hombro izquierdos corresponden a problemas con los hijos y viceversa para las zurdas; los desajustes en el seno y hombro derechos corresponden para las diestras a problemas con la pareja y viceversa.

¿Estómago e intestino?
No tener lo que se quiere y no poder digerir lo que se tiene corresponde al duodeno y estómago. El colon corresponde a un conflicto asqueroso, podrido. En el recto están los problemas de identidad: "No me respetan y me dejan de lado". Los riñones es la pérdida de puntos de referencia. Los huesos: grave conflicto de desvalorización...

¿Lo adecuado para estar sano?

Revalorizar las emociones, ser consciente de las emociones y expresarlas, es decir: bailar más a menudo. La gente está mucho tiempo en lo emocional pero son emociones procuradas: fútbol, cine... Un malestar compartido disminuye a la mitad, continúa compartiéndolo y acabará desapareciendo. Una felicidad compartida se multiplica por dos.

La ira y la violencia se expresan a sus anchas.

Un hombre tiene miedo, el miedo produce rabia, y la descarga enfadándose con su mujer. Cuando estamos en contacto con la emoción auténtica, se transforma; cuando lo estamos con la emoción de superficie, no hay cambio. Si el hombre se dice: "Lo que tengo es miedo", su miedo disminuye a la mitad. Hay que tomar conciencia de uno mismo.

Fuente.





lunes, 16 de marzo de 2015

Cura del Cáncer: ¿Bloqueada por las farmacéuticas? (Entrevista con el Nobel de Medicina Richard J. Roberts)


Científicos de la Universidad de Alberta, en Canadá, aseguran haber descubierto una sustancia que elimina las células afectadas por tumores, pero no consiguen fondos para seguir sus pruebas porque la sustancia que usan no tiene patente.

¿La cura del cáncer es detenida por la avidez de las farmacéuticas?

Investigadores de la Universidad de Alberta han logrado curar el cáncer utilizando un medicamento llamado dicloroacetato, sin embargo, como esta sustancia no requiere patente y es barata en comparación con los medicamentos usados para combatir el cáncer por las grandes farmacéuticas, está investigación no ha recibido mucho apoyo ni está haciendo eco en los medios.

El Dr. Evangelos Michelakis, profesor de la Universidad de Alberta, probó el dicloroacetato en células humanas y notaron que mata las células de cáncer en los pulmones, en el cerebro y en el pecho, dejando solamente las células sanas. En ratas con severos tumores sus células se encogieron al ser alimentadas con agua con esta sustancia.

El dicloroacetato detona una acción en la mitocondria para que esta acabe de forma natural con el cáncer en las células (tradicionalmente se enfoca en la glucólisis para combatirlo).

El Dr Michelakis manifestó su preocupación de no encontrar fondos para hacer pruebas clínicas con dicloroacetato ya que no representaría fuertes ganancias para inversionistas privados al no estar patentado.



Esto encaja exactamente con lo que dijo el Premio Nobel de Medicina Richard J. Roberts en una entrevista sobre como los fármacos que curan no son rentables y por eso no son desarrollados por las farmacéuticas que en cambio sí desarrollan medicamentos cronificadores que sean consumidos de forma serializada.

La entrevista originalmente fue publicada por el diario español La Vanguardia:

¿La investigación se puede planificar?

Si yo fuera ministro de Ciencia, buscaría a gente entusiasta con proyectos interesantes; les daría el dinero justo para que no pudieran hacer nada más que investigar y les dejaría trabajar diez años para sorprendernos.

Parece una buena política.

Se suele creer que, para llegar muy lejos, tienes que apoyar la investigación básica; pero si quieres resultados más inmediatos y rentables, debes apostar por la aplicada.

¿Y no es así?

A menudo, los descubrimientos más rentables se han hecho a partir de preguntas muy básicas. Así nació la gigantesca y billonaria industria biotech estadounidense para la que trabajo.

¿Cómo nació?

La biotecnología surgió cuando gente apasionada se empezó a preguntar si podría clonar genes y empezó a estudiarlos y a intentar purificarlos.

Toda una aventura.

Sí, pero nadie esperaba hacerse rico con esas preguntas. Era difícil obtener fondos para investigar las respuestas hasta que Nixon lanzó la guerra contra el cáncer en 1971.

¿Fue científicamente productiva?

Permitió, con una enorme cantidad de fondos públicos, mucha investigación, como la mía, que no servía directamente contra el cáncer, pero fue útil para entender los mecanismos que permiten la vida.

¿Qué descubrió usted?

Phillip Allen Sharp y yo fuimos premiados por el descubrimiento de los intrones en el ADN eucariótico y el mecanismo de gen splicing (empalme de genes).

¿Para qué sirvió?

Ese descubrimiento permitió entender cómo funciona el ADN y, sin embargo, sólo tiene una relación indirecta con el cáncer.

¿Qué modelo de investigación le parece más eficaz, el estadounidense o el europeo?

Es obvio que el estadounidense, en el que toma parte activa el capital privado, es mucho más eficiente. Tómese por ejemplo el espectacular avance de la industria informática, donde es el dinero privado el que financia la investigación básica y aplicada, pero respecto a la industria de la salud. Tengo mis reservas.

Le escucho.

La investigación en la salud humana no puede depender tan sólo de su rentabilidad económica. Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas.

Explíquese.

La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capital.

Como cualquier otra industria.

Es que no es cualquier otra industria: estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y millones de seres humanos.

Pero si son rentables, investigarán mejor.

Si sólo piensas en los beneficios, dejas de preocuparte por servir a los seres humanos.

Por ejemplo.

He comprobado como en algunos casos los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad.

¿Y por qué dejan de investigar?

Porque las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.

Es una grave acusación.

Pues es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que digo.

Hay dividendos que matan.

Por eso le decía que la salud no puede ser un mercado más ni puede entenderse tan sólo como un medio para ganar dinero. Y por eso creo que el modelo europeo mixto de capital público y privado es menos fácil que propicie ese tipo de abusos.

¿Un ejemplo de esos abusos?

Se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo. Como no se han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que en mi niñez había sido derrotada, está resurgiendo y ha matado este año pasado a un millón de personas.

¿No me habla usted del Tercer Mundo?

Ése es otro triste capítulo: apenas se investigan las enfermedades tercermundistas, porque los medicamentos que las combatirían no serían rentables. Pero yo le estoy hablando de nuestro Primer Mundo: la medicina que cura del todo no es rentable y por eso no investigan en ella.

¿Los políticos no intervienen?

No se haga ilusiones: en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales, que invierten lo necesario para que salgan elegidos sus chicos, y si no salen, compran a los que son elegidos.

De todo habrá.

Al capital sólo le interesa multiplicarse. Casi todos los políticos - y sé de lo que hablo- dependen descaradamente de esas multinacionales farmacéuticas que financian sus campañas. Lo demás son palabras.

Richard J. Roberts nació en Derby, Inglaterra, en 1943. Estudió inicialmente Química, posteriormente se traslada a Estados Unidos, donde desarrolla actividad docente en Harvard y en el Cold Spring Harbor Laboratory de Nueva York. Desde 1992 dirige los trabajos de investigación del Biolabs Institute, de Beverly, (Massachusetts).

Obtuvo el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1993, compartido con Phillip A. Sharp, por su trabajo sobre los intrones, fragmentos de ADN que no tiene nada que ver con la información genética. Pudieron describir que la información depositada en un gen no estaba dispuesta de forma continua, sino que se encontraba fraccionada.

Los primeros experimentos los realizaron sobre material genético de virus, particularmente de adenovirus.

Ambos llegaron a la conclusión de que el ARN ha tenido que preceder en la evolución al ADN.