Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

miércoles, 19 de octubre de 2016

Malditos viejos: ese lastre "insoportable" para la oligarquía capitalista.

 "Veo a gente de 67 años o 68 constantemente ir al médico. ¿Por qué tengo que pagar por las personas que sólo comen y beben y no hacen ningún esfuerzo?"
(Taro Aso, Ministro de Finanzas de Japón, de 76 años. De religión católica es además un empresario millonario. Diputado en el parlamento nipón desde el año 1979)



En 1983, el director japonés Shôhei Imamura presentó una película que provocó cierto impacto entre los más cinéfilos, La balada de Narayama. Ambientada en una aldea del Japón tradicional, la película tiene un fuerte acento etnográfico, en el sentido en que describe aspectos de la vida campesina en la sociedad feudal japonesa tradicional. Su trama realista se centra en un aspecto, en una costumbre, en una pauta cultural que tiene que ver con los ancianos. Hombres y mujeres, al alcanzar cierta edad en la que ya no pueden valerse por sí mismos, y cuando su entorno familiar y social pasa a contemplarlos como una carga, deben aceptar un cruel suicidio, trasladándose al llegar el invierno a las laderas del volcán Narayama. Allí permanecerán solos, abandonados, sin ayuda de nadie, en espera de que el frío, el hambre o los animales salvajes pongan fin a sus vidas. Formalmente, la decisión de emprender ese camino final a la montaña se basa en la libertad de elegir; el anciano o anciana toma la decisión de suicidarse. Obviamente, se trata de una decisión inducida por la comunidad y la familia, un producto de la presión social y de una norma cultural despiadada que nadie osará contradecir, porque las consecuencias de incumplirla serán más terribles que el propio suicidio. La decisión tiene tanto de libre voluntad como la que pudiera haber en el caso de la Satí, la terrorífica costumbre en ciertas zonas de la India por la cual las mujeres aceptaban "voluntariamente" arrojarse vivas a la pira funeraria del marido, al quedar viudas. En uno y otro caso, lo que hay detrás del suicido es un asesinato social encubierto.

El geronticidio que Shôhei Imamura describía en La balada de Narayama, parece que existió realmente (por eso decía que se trata de una película muy etnográfica). Esta macabra solución social al problema de la vejez, cuando el hombre o la mujer ancianos son vistos como una carga, se ha dado en otras regiones culturales además de Japón, y en diferentes momentos de la Historia (1). Pese a todo, está lejos de ser una pauta dominante en el mapa cultural humano, como algunos han llegado a escribir. Tan siquiera está claro que fuese una práctica generalizada en el Japón tradicional. Aunque el geronticidio se ha practicado en las etiquetadas como sociedades "tradicionales" (cajón de sastre que abarca realidades sociales muy diferentes entre sí), su impacto ha sido quizás muy sobredimensionado, afectando de manera muy desigual a pueblos nómadas, semi-nómadas y sedentarios. En especial en estos últimos, lo más frecuente en el conjunto del mapa cultural de nuestra especie, ha sido el cuidado de los ancianos hasta su muerte. Incluso podríamos decir que la división etaria ("etaria": por categorías de edad) en muchas de estas sociedades y culturas, otorga a los ancianos un fuerte protagonismo, en tanto se les reconoce como referentes del saber y depositarios de autoridad (al respecto es interesante el ensayo clásico de Margaret Mead, Cultura y Compromiso: estudio sobre la ruptura generacional).

Bajo el desarrollo del capitalismo, tanto la familia extensa como la comunidad local, experimentan un proceso progresivo de desintegración. En tanto representan un tejido social caracterizado por vínculos de cohesión y solidaridad colectivas, su existencia choca con el individualismo que caracteriza al capitalismo. Jamás ha existido una sociedad humana en la que haya tantas personas solas y sufriendo soledad (dos cosas distintas) como está ocurriendo en la sociedad capitalista actual. El capitalismo quiere individuos compitiendo salvajemente entre sí y con vínculos sociales débiles o incluso inexistentes (fijaos que hasta se intenta destruir la negociación colectiva; en su lugar la patronal defiende que cada cual negocie individualmente con el empresario las condiciones de trabajo). El capitalismo nos atomiza, porque solo desde lo colectivo podríamos resistir y contestar su dominación.

El individualismo y la desintegración de los vínculos sociales, casi diría que es la negación de la esencia misma de la sociedad, una de tantas razones por las cuales el capitalismo es elparadigma de la aberración y de la barbarie. Esto podemos constatarlo a veces en cosas que nos parecen anecdóticas, como que vivamos en un edificio y no conozcamos ni a los vecinos de la puerta de al lado. Pero otras veces se manifiesta en hechos verdaderamente dramáticos; leía el pasado mes de marzo en El País: "Hallado el cadáver de una mujer que llevaba muerta en su sofá un año", en el pueblo madrileño de Valdilecha; se trataba de una mujer de 52 años, que murió de muerte natural mientras estaba en el sofá de su casa. Durante un año nadie la echó en falta, nadie se acordó de ella; su cadáver en descomposición fue descubierto por casualidad.

Desgraciadamente, no se trata de un hecho aislado. Menciono este último ejemplo porque ejemplifica perfectamente el tipo de sociedad macabra que construye el capitalismo: a la explotación ejercida sobre los trabajadores y a la desigualdad creciente, hay que sumarle esa individualización perversa de la que hablo, que nos hacer perder -sin que nos demos cuenta- los rasgos más básicos de nuestra condición humana. 


El individualismo que acompaña al capitalismo, tiene sus repercusiones específicas cuando nos convertimos en ancianos. Somos una sociedad cada vez más envejecida, por razones que todos más o menos conocemos. Si esto lo sumamos a ese individualismo y a la debilidad de los vínculos sociales familiares y comunitarios, está claro que acaba siendo un problema con una gran diversidad de dimensiones.

En la Europa del capitalismo, en su día el desarrollo del estado del bienestar venía a paliar parcialmente el problema, mediante la incorporación de un elemento que formaba parte del modelo socialista de la URSS: un sistema público de pensiones y una red médico-asistencial que cubría muchas de las necesidades de las personas mayores (en realidad, el estado del bienestar supuso la incorporación de ciertas políticas características del modelo socialista, como medio para alcanzar una "paz social" y como freno a la amenaza de expansión del socialismo).

El sistema desarrollado garantizaba las necesidades materiales de las personas mayores, mediante el sistema de pensiones y esa cobertura sanitaria y asistencial. Pero en momento alguno supuso una solución al problema del aislamiento y de la soledad, que fueron en aumento conforme se desintegraban los vínculos sociales familiares y comunitarios. Nos acostumbramos a "aparcar" y a veces a "esconder" a nuestros viejos, convertidos en una incomodidad que nos impedía disfrutar de la vida que el capitalismo consumista nos ofrecía; la solución fueron las residencias para personas mayores, un suculento negocio revestido de una aureola de encanto: ¿dónde mejor van a estar sino los viejos?, pensamos; si además, hasta pueden ligar y follar gracias a la moderna tecnología farmacológica. Lo cierto es que, hasta cierto punto, resultó algo inevitable, debido a la forma de vida que acompaña al capitalismo avanzado.

Ahora, la descomposición progresiva del estado del bienestar, afecta gravemente al modelo asistencial para las personas mayores. Cada vez resulta más difícil poder vivir de la pensión y en el futuro (salvo que cambiemos las cosas, porque podemos hacerlo mediante la unidad y la movilización) serán muy pocas las personas que puedan llegar a disfrutar de una pensión pública. Poco a poco el sistema de pensiones se está inclinando hacia su privatización, lo que acabará suponiendo que en el futuro solo los más privilegiados podrán disfrutar de una jubilación digna.

En términos sistémicos, ser viejo es una carga para el sistema capitalista. Una vez que ya no eres productivo, te conviertes en un estorbo, en un problema para el sistema porque cuestas dinero: pensiones, médicos, medicinas, asistencias sociales de diversa índole, etc. Para el sistema capitalista apenas somos números y una mercancía, somos "cosas".

Quizás por ello, hace algún tiempo, en 2014, Christine Lagarde (directora del FMI) hizo unas declaraciones que incendiaron las redes sociales:
“Los ancianos viven demasiado y eso es un riesgo para la economía global”, añadiendo “Hay que hacer algo ya” (véase por ejemplo en nuevatribuna.es).
Anteriormente, en enero de 2013, el ministro japonés de Finanzas, Taro Aso, había sido más explícito que la canalla Lagarde, al declarar públicamente que las personas mayores deben “darse prisa y morir” para aliviar los gastos del Estado en su atención médica (passim, El País). Para este hombre de negocios y además ministro, Taro, los ancianos 
“Se ven obligados a vivir cuando quieren morir. Yo me despertaría sintiéndome mal si sé que el tratamiento está pagado por el Gobierno". 
En 2008, Taro calificaba a los pensionistas de "chochos" y en otra ocasión, durante una reunión con expertos en Economía, afirmó: 
"Veo a gente de 67 años o 68 constantemente ir al médico. ¿Por qué tengo que pagar por las personas que sólo comen y beben y no hacen ningún esfuerzo?" (El País).
Quien así hablaba, Taro Aso, tiene 76 años. Es miembro del Partido Liberal Democrático, fue primer ministro de Japón y ahora es Ministro de Finanzas. De religión católica es además un empresario millonario y es diputado en el parlamento nipón desde el año 1979. Muy vinculado al FMI y a los intereses de las grandes corporaciones financieras, Taro Aso se ha cansado de repetir que el problema del gasto en las pensiones públicas “no se resolverá a menos que se le de prisa a morirse a los ancianos”.

Christine Lagarde (izda) y Taro Aso (drcha). Voceros de la barbarie.
Para la clase dominante capitalista, el desmantelamiento del estado del bienestar es una oportunidad en el proceso de acumulación por desposesión (David Harvey). Por otra parte, mantener el sistema público de pensiones es contrario a los intereses de la oligarquía.Este es el escenario en el que tiene sentido la noticia aparecida estos días en los medios: Holanda planea permitir la ayuda a morir a mayores con “cansancio vital”.

Los representantes políticos de la burguesía holandesa no se andan con medias tintas y dicen en voz alta lo que sus homónimos de otros países piensan y no se atreven a decir. En 2013, las fuerzas políticas sistémicas (conservadores, liberales y socialdemócratas) consensuaron un duro mensaje a la sociedad holandesa, haciéndolo llegar por boca del rey Guillermo Alejandro a través de un discurso televisado: 
"el Estado del bienestar del siglo XX ha llegado a su fin". 
Tal sentencia de muerte del modelo, se acentuaba en el discurso del monarca de manera especial en lo concerniente a "la seguridad social y en los cuidados de larga duración". La alternativa, se dijo, sería un "nuevo" modelo al que podría llamarse"sociedad participativa", eufemismo que trata de esconder una realidad: si quieres una pensión el día de mañana, contrata con los bancos un fondo privado; si quieres sanidad, contrata un seguro privado, etc. Eso es lo que llaman "la sociedad participativa" (véase "El rey de Holanda Guillermo Alejandro anuncia el fin del Estado del bienestar").

Lo más indignante de la noticia que más arriba mencionaba, es que encima se nos presenta como una iniciativa humanitaria: "muerte digna", encabeza el titular de El País:


Transcribo del periódico de PRISA:
El Gobierno holandés ha elevado al Parlamento una propuesta para regular la ayuda a morir de las personas mayores que consideren que ya han vivido lo suficiente, pero no están enfermas ni padecen sufrimientos físicos insoportables. Se trata de evitar que se quiten la vida por su cuenta. Este nuevo supuesto de suicidio asistido, al que se opone el Colegio de Médicos, no está contemplado en la vigente Ley de Eutanasia (...) “No hay salida para los que ya no deseen vivir porque estiman completo su ciclo. Han perdido a sus seres queridos y a sus amigos, y caen en la apatía y el cansancio vitales. El Gobierno piensa que su búsqueda de ayuda para acabar con todo es legítima”, indica la propuesta.
 A todas luces, la medida propuesta si sale aprobada, incentivaría este tipo de suicidio. Se nos llenará la boca hablando de los "bárbaros" y "salvajes" "primitivos", que dejaban morir a sus ancianos, pero en nuestra Europa del bienestar se nos está planteando una versión moderna y actual del geronticidio.
La ideología dominante transforma un problema social en un problema individual y lo sociológico-económico en psicológico. Plantearse las causas por las cuales nuestros mayores alcanzan ese punto de "cansancio vital" mencionado en el proyecto, supone cuestionarse el capitalismo en todas sus dimensiones. Y eso no interesa. Como no interesa crear y favorecer las condiciones en las que tal "cansancio vital" deje de existir: costaría dinero, se reducirían los beneficios de la oligarquía. Mejor presentarlo como un problema que nada tiene que ver con el sistema. No es muy diferente al ocultamiento mediático de la cifra de suicidios motivados por el desempleo o los desahucios: mejor culpar a la debilidad depresiva del sujeto, que sentar en el banquillo de los acusados al sistema que provoca tales patologías sociales.

El capitalismo, además de un sistema basado en la explotación del ser humano por el ser humano y en la destrucción del medio, es generador de una cultura enferma, y generador de anomia (siguiendo a Durkheim). El desmantelamiento de estado del bienestar, el desarrollo del capitalismo, arrojará montañas de "cansancio vital". Pero no debemos preocuparnos: el sistema ayudará a suicidarse a los que ya no estén en condiciones de producir.

Si existe una alucinación mortal, es aquella que nos hace creer que dentro del capitalismo hay soluciones. Los charlatanes de feria seguirán tratando de vender capitalismo con rostro humano, capitalismo feliz, capitalismo de color rosa y edulcorado... Despertemos del sueño. No hay futuro dentro del capitalismo, y si lo hay no será muy diferente al Inferno de Dante. Una vez más, se impone pensar en aquello que tantas veces hemos repetido: Socialismo o barbarie.

@VigneVT
Blog del viejo topo

Notas

(1) Como anécdota señalo que en la tradición oral gallega, al menos en diferentes sitios del sur de Galicia, ha existido un relato relacionado con la costumbre del geronticidio. Según este relato, existió un tiempo en el que los hijos llevaban a los padres ancianos al monte, abandonándolos para que se muriesen; la narración popular es similar a la que aborda Shôhei Imamura en su película sobre el Japón tradicional. En mi opinión se trata de un imaginario social mantenido en la tradición oral que, a través de la exposición de un hecho abominable, lo que busca es asentar la idea moral de la necesidad de cuidar de los padres. En cierto modo encajaría en el concepto de "fábula". El relato popular sitúa la costumbre en un tiempo mítico y en sí mismo constituye un mito, en tanto no es una realidad susceptible de ser demostrada. En Internet encontré un post que comenta esta tradición oral en Galicia: "La balada de Narayama” en Galicia". A los lugares citados por la autora del post en los que se localizó el relato oral, hay que sumarle la zona del Baixo Miño, en la que me encontré con el mismo relato.

jueves, 13 de octubre de 2016

DONALD TRUMP Y LA “BASURA BLANCA”

La ordinariez y chocarrería del candidato republicano a la Casa Blanca, el multimillonario Donald Trump, está haciendo que las almas sensibles se rajen las vestiduras y se dispongan a resistir a tanta barbarie… apoyando a la candidata del partido demócrata, Hillary Clinton. Es el juego partitocrático. Para imponer a una señora impresentable los planificadores del Pentágono y de la gran patronal tenían que colocar enfrenta a un energúmeno.

Cuando hace ocho años el candidato fue un “hombre de color”, Obama, el entusiasmo popular -inducido desde arriba- se desbordó. Su victoria fue presentada como el advenimiento de una salvífica y redentora deidad negra, que por causa del color de su piel iba a regenerar a EEUU y al mundo todo… Hoy, la que será primera mujer presidente de la primera potencia imperialista, promueve escaso entusiasmo. Esto se debe no sólo a su elitismo, perfidia, arrogancia, ignorancia, militarismo y venalidad sino también a varios otros factores. Uno es el descrédito del feminismo de Estado, visto con creciente aversión por la gran mayoría de las mujeres, que lo consideran una martingala patriarcal más. Una vez que dicho feminismo se ha convertido en colosal grupo de poder, enriquecimiento personal y presión, con una enorme presencia en el congreso y el senado, la gente se está apartando de él, asqueada y asustada.

Entonces el aparato de poder USA pudo usar el racismo pro-negro pero hoy apenas logra instrumentalizar el odio sexista. Nada ha desacreditado tanto al feminismo como su conversión en poder fáctico empresarial y estatal, y su política de amenazas, linchamientos, censura y embustes. La filósofa Chistina H. Sommers lo denuncia, “la tercera ola del feminismo se construye con mentiras”. Exacto. Pero no sólo con falsedades, también con dinero, muchísimo dinero entregado por el capital y el ente estatal (en España por el PP en el gobierno, y por Bruselas). Por tanto, era necesario buscarle a la señora Clinton un bocazas de marca mayor como contrincante. Y aún así puede no ganar…

Pero, ¿cuál es la “base social” del deslenguado? Lo que se ha venido en llamar, con una expresión inaceptablemente racista, la “basura blanca”, formada por los hombres y las mujeres de clase trabajadora, por lo general blancos, cuyas vidas son dramáticas. Un grupo social, de muchos millones de personas, hoy el más desprotegido de ese país junto con los pueblos indígenas, víctimas del racismo institucional de blancos y negros.

Con la crisis de 2007/2008 se han empobrecido, recibiendo por trabajos cada vez más horribles salarios un 20-40% inferiores a los de antes. Por tanto, tienen que practicar el pluriempleo, con lo que su salud es pésima. Son en general personas solas por la desintegración de la institución familiar, que abusan de la comida y el alcohol, que padecen enfermedades físicas destructivas, además de estrés y depresión crónica, por lo que están hiper-medicadas. Como consecuencia tienen una tasa de mortalidad bastante alta y en ascenso, lo que indica que se están suicidando como gran grupo social, o dicho de otro modo, que los poderes fácticos de EEUU están cometiendo genocidio con ellos, un genocidio silencioso y que a nadie importa pero que por eso mismo es mucho más eficaz. Un genocidio como el que han perpetrado con los pueblos indígenas.

Un dato que muestra la desesperada situación de este grupo social es que hoy es el primer consumidor de heroína y otras drogas letales. Si antaño lo fueron los negros de los guetos hoy son los blancos de la clase trabajadora y el lumpen. No sólo los hombres, igualmente las mujeres. Por eso también el mensaje feminista neo-patriarcal no cala en ellas, pues su vida nada tiene que ver con las feministas oligárquicas y potentadas que hacen magníficas carreras profesionales y negocios agrediendo a los varones… pobres (a los ricos no, claro está).

Ese enorme grupo social, inculto y bastante embrutecido, lleno de aprensiones e incertidumbres, que conoce una vida de infierno, hasta ahora no era representado por nadie. Ahora Trump se ha convertido en su perverso portavoz. A la “basura blanca” se le otorga con ello un consuelo verbal, esto es, el poder escuchar por televisión atrocidades que pretendidamente expresan sus inquietudes e intereses, y que por zafias que sean no lo son tanto como la habitual campaña de agresiones verbales y escupitajos que desde el poder mediático y académico padece.

Le llegan principalmente desde dos lados, el grupo de presión de los racistas negros y pro-negros, que desde su inmenso poder empresarial, político, mediático, policial, académico, judicial y militar siguen haciendo negocios fabulosos a la sombra del revanchismo, el victimismo y el racismo anti-blanco (también anti-indígenas, anti-asiático, etc., pues su racismo es de naturaleza rigurosamente excluyente: sólo los negros son personas). Al leer sus numerosas declaraciones y panfletos se alcanza una conclusión: no cejarán hasta que la población negra de EEUU, que es el 13%, se apropie al menos del 50 % de la riqueza del país [1]… Nadie como sus agentes mediáticos, políticos y académicos enarbola con tanto furor el garrote de la imputación de “racismo”, que dejan caer sobre los trabajadores pobres blancos una y otra vez. El otro foco de agresión es el feminismo de Estado, que en cotidiano bombardeo tilda a la “basura blanca” de “machista”, “heteropatriarcal”, “maltratadora y asesina de mujeres”, etc., etc.

Sobrecoge la brutalidad de los agresores, su falta de compasión y piedad para con unas gentes ya desahuciadas, que se tambalean al borde de la tumba y que no son nada políticamente, cuyas vidas se reducen a trabajar como esclavos para que sus agresores vivan deliciosamente de los subsidios y prebendas estatales, y para que les puedan contratar en sus empresas pagándoles una miseria. Estamos ante un mundo de fieras, en donde la mentalidad corporativa racista y sexista únicamente piensa en el propio clan, o quizá ya mafia, sacrificando a los otros seres humanos, devorándolos sin contemplaciones. Y así las cosas llegó Trump.

La alianza entre el tándem capitalismo-ente estatal yanki y el racismo negro viene de lejos, lo mismo que la colusión entre el feminismo de Estado y el poder político, militar y económico. Ambos son pilares del nuevo orden capitalista en EEUU, que se ha ido formando en los últimos decenios, así como en la piedra angular, o casi, del aparato militar yanki, dirigido a la agresión en el exterior, puesto a punto y reorganizado tras su fiasco en Vietnam por un hombre negro, el general Colin Powell. En el ejército imperialista USA el porcentaje de negros y mujeres crece cada año, a la vez que el de blancos pobres decrece: eso lo explica casi todo. Y sus operaciones de agresión suelen tener féminas al mando, como aconteció en la dirigida contra Libia, ordenada por un negro, Obama, y ejecutada por una mujer, la general del ejército del aire Margaret Woodward. Y eso sin olvidar a la señora Clinton, decisiva en el desencadenamiento de la guerra en Siria, y en la creación por EEUU del Estado Islámico, junto con su aliado sempiterno, Arabia Saudí.

Así pues, puede dormir tranquila la progresista y multicultural grey: Hillary ganará y el patán Trump se irá a hacer gárgaras. Ya lo han decidido en las alturas. Sea como fuere la “basura blanca” seguirá avanzando hacia su liquidación como grupo social, en unos pocos decenios. El poder es una institución abstracta que no entiende de raza ni de sexo, que sólo busca maximizarse. Ahora les toca gozar de sus “delicias” a algunos de los oprimidos de antaño, convertidos en opresores. Cambian los actores y agentes para que el poder de mandar y explotar permanezca y se incremente.

Algunas conclusiones. Hay que oponerse a todas las formas de racismo y a todas las manifestaciones de privilegio, discriminación “positiva” y desigualdad. Es necesario considerar siempre al ser humano esencial que está bajo las apariencias raciales y sexuales, para establecer una línea universalista, unificadora de rigurosa igualdad jurídica, política, cultural y social. Quienes se unen al Estado y penetran en sus instituciones con el fin de crear grupos de presión, corporaciones, son parte decisiva del aparato de poder y mando ilegítimo que la revolución popular en EEUU tiene que desmontar y liquidar. Mientras, su denuncia desde la verdad ha de realizarse. Hay que constituir un pueblo unido por encima de las particularidades, considerando que el poder constituido siempre realizará una política de división y enfrentamiento, privilegiando ahora a un grupo racial y luego a otro, hoy a un sexo y mañana al otro. Los que se aferran a tales privilegios y además los teorizan con sofismas repulsivos son los peores agentes del vigente régimen de dictadura.

El espeluznante montaje racista antiblanco-sexista se está cuarteando: por eso la Clinton lo tiene tan difícil. Los multimillonarios y generales negros nada tienen que ver con los trabajadores negros, que conocen una existencia penosa similar a la de la “basura blanca”. Las mujeres de las clases populares nada tienen en común con las celebridades del adinerado feminismo de Estado. El pueblo es multirracial y no sexista, y desde su unidad compleja pelea noblemente por la revolución. Precisamente ahora se está dando una crisis grave del aparato político de dominación en EEUU, con una abstención que supera el 50% y unos candidatos infumables, el uno un vándalo boquirroto y la otra una clasista frenética. No votar, no participar conscientemente en la farsa electoral, es un modo excelente de rechazar el sistema, agravar su crisis y avanzar en la obra de la revolución.

El pueblo de EEUU puede servirse hoy de mucho de lo que los fundadores del país dijeron, en especial de los escritos de Thomas Jefferson, al que cito aprobatoriamente en alguno de mis libros. Sus ideas, depuradas de errores e insuficiencias, adecuadas al siglo XXI y combinadas con otras, servirán para construir unos EEUU sin multimillonarios tiránicos, sin ese enclave militarista que es el Pentágono y sin un aparato de Estado dictatorial, por tanto sin racismo en ninguna de sus manifestaciones, y sin sexismo. ¿Y la “basura blanca”? Esta gente sirvió ingenuamente al sistema de dominación en el pasado y ahora, degenerada en todos los sentidos, es arrojada a la basura por el poder constituido. Me apena su futuro y espero que encuentre el camino de la revolución, fraternalmente unidos al resto del pueblo. Para empezar, un poco de autocrítica les ayudaría.

Fuente.


NOTAS

[1] La cosa es tan disparatada que quieren hacernos creer en que en un país en que el presidente es negro, una buena parte de los altos mandos del ejército son negros y cada vez más multimillonarios son negros, y en una ciudad determinada donde el alcalde es negro, el jefe de la policía local es negro, la mayoría de los mandos policiales son negros, una buena parte de los agentes son negros y donde un policía negro asesina a tiros a un hombre negro eso es… racismo. Sin duda, es un execrable crimen policial, cometido por un aparato represivo en el que los negros están sobre-representados, pero no es racismo. Racistas son los que tildan tal suceso de racismo.

martes, 11 de octubre de 2016

Profesionales pagados por Coca-Cola y Pepsi para mentir sobre los daños del azúcar

Por Miguel Jara

Hace unos días publicamos sobre la alimentación que nos enferma y la que no. Buena parte de nuestros problemas de salud vienen dados por la mala alimentación. La obesidad es epidémica ya, un problema de salud mundial, que está aumentando en muchos países en sintonía con el crecimiento del suministro de energía alimentaria, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud. ¿Y qué hacen las compañías fabricantes de refrescos azucarados?

La comida insana ha ido desplazando a la saludable. Por ello, cobra especial interés conocer la responsabilidad de las grandes compañías fabricantes de refrescos azucarados.Coca-Cola y Pepsi, las dos principales, han gastado muchísimo dinero en los últimos lustros para intentar desvincularse del problema.

Como cuenta El País:

La industria del azúcar y los mayores productores de refrescos se encuentran en una situación similar a las tabaqueras hace décadas. El mundo sufre una epidemia de obesidad y el consumo de bebidas azucaradas es uno de las culpables comprobados.
Cada lata de refresco convencional contiene 40 gramos de azúcar, bastante más de los 25 diarios considerados ideales por la Organización Mundial de Salud. Ante el creciente consumo de estos refrescos, que llega al límite de la adicción en México, algunos países han creado impuestos contra estas bebidas y otros barajan incluir mensajes de alerta como los que ya salen en los paquetes de cigarrillos”.
¿Y cual es la reacción de compañías como las mencionadas? Pues esconder la cabeza en el suelo como el avestruz. Coca-Cola ha hecho campaña para desviar la atención sobre los daños a la salud que provoca el excesivo consumo de azúcar.

Dicha asociación nadie la discute hoy pero el mayor productor de bebidas azucaradas moldea la ciencia a su gusto para desinformar a la población en interés propio.

Lo publicó el New York Times. Como la crisis de obesidad que viven las sociedades industrializadas, con Estados Unidos a la cabeza, no para de aumentar y las compañías de comida y bebida “basura” están continuamente en el punto de mira de las críticas, Coca-Cola quiere convencer a sus consumidores de que lo importante es hacer más ejercicio y no precuparse tanto de las calorías que se ingieren con sus bebidas.

La compañía ha creado un lobby encabezado por científicos a sueldo que divulgan en conferencias, revistas médicas o medios de comunicación, que lo importante es ejercitarse restando importancia a lo que más importancia tiene, la ingesta enorme de calorías.

Este lobby se llama Red para el Balance Energético Global (GEBN).

¿Y qué es lo que publica ahora el diario madrileño? Pues sobre un nuevo estudio publicado que detalla que dos de los principales fabricantes de bebidas azucaradas a nivel mundial, Coca-Cola y PepsiCo, financiaron en Estados Unidos (EE.UU.) a 96 organizaciones que tienen un importante papel en la promoción de hábitos saludables y la lucha contra la obesidad o la diabetes.

El objetivo era limitar las críticas científicas a los refrescos y restar apoyos a las leyes que limitan su consumo, dice el estudio. La idea es sencilla (aunque seguramente cara): Los científicos negacionistas del lobby han de contar que no hay “evidencia científica” sobre la relación entre alimentarse de comida “rápida” y bebidas azucaradas y la obesidad o la diabetes.

La intención es generar dudas entre la población para que las medidas correctoras se retrasen y así poder continuar con el negocio. Entre los principales receptores de dinero “azucarado” están la Asociación de Diabetes de EE.UU. y la Fundación de Investigación de la Diabetes Juvenil, así como la Sociedad Americana de Cáncer.

También la mayor asociación de médicos del país, la AMA, la Cruz Roja y el Centro de Control de Enfermedades, la principal agencia del Gobierno encargada de la protección de la salud. Y las universidades de Harvard, Washington y Georgia.

El estudio, publicado en el American Journal of Preventive Medicine, la revista científica de la Asociación de Medicina Preventiva norteamericana, se centra en EE.UU. Mediante esta “compra de voluntades” la industria de la alimentación azucarada se equipara a la farmacéutica, a la que le va muy bien pagando a los médicos para “darles a conocer” sus medicamentos.

En España también se produce el fenómeno de la pediatría industrializada. Por ejemplo, con la “captura” de la Asociación Española de Pediatría por las industrias alimentarias. La AEP ha participado con su sello en la promoción de unos cereales de desayuno de una conocida multinacional de la alimentación.

Están en muchos frentes comerciales los representantes de los/las pediatras pues también patrocinan pañales (la Asociación Española Contra el Cáncer lo hace, por ejemplo, con unas compresas).

Sociedades que se consideran a sí mismas científicas deberían rechazar estos ofrecimientos. Hay quienes lo hacen. Por ejemplo, la Academia de Dietética y Nutrición, la Academia de Pediatría de EE.UU. y otras organizaciones, que en 2015 rechazaron seguir recibiendo el dinero de Coca-Cola.

Se da la circunstancia de que Coca-Cola hace como las empresas farmacéuticas agrupadas en el lobby Farmaindustria, publica a quién financia y con cuánto dinero. En España, una de las organizaciones que más fondos recibe, más de un millón de euros al año desde 2011, es el Instituto Europeo de la Hidratación.

A mí lo que me queda claro es que con la “transparencia” no es suficiente. ¿De qué sirve reconocer que dedicas dinero a comprar la voluntad de distintos profesionales? No por ello para su trabajo contra la salud pública.

sábado, 8 de octubre de 2016

Israel: no conviene aniquilar el Estado Islámico

Por Adrián Mac Liman

Hay destacamentos del Estado Islámico presentes en el valle del Yarmuk, a pocos kilómetros de los Altos del Golán. La noticia, difundida hace apenas unos días por la segunda cadena de televisión israelí, hizo saltar las alarmas. ¿El Estado Islámico? ¿Iba a convertirse la hidra que se había adueñado de la mitad del suelo sirio y del norte de Irak en un peligro real para el Estado judío? Aparentemente, disponen de carros de combate, artillería pesada y… ¡armas químicas!, advierte la inteligencia militar hebrea, que vigila desde hace meses a los simpatizantes sirios del Estado Islámico. Todo parece presagiar un ataque relámpago contra Israel.

La amenaza no llegó a materializarse, pero la alerta subsiste, tornándose en una auténtica pesadilla para los pobladores de los asentamientos judíos de los Altos del Golán. Detalle interesante: hasta los primeros días de septiembre, a la población israelí no le inquietaba sobremanera la presencia del Estado Islámico en la región. Es cierto: las sanguinarias huestes de esta organización se hallaban en el país vecino. Los asesinatos y la destrucción en nombre del Profeta formaban parte del menú televisivo de los habitantes de Tel Aviv, Haifa o Jerusalén. Pero Siria quedaba lejos, al menos, mentalmente. Lo que sucede más allá de los confines de Israel nada tiene que ver con la seguridad armada que ampara a los más de 6 millones de judíos que viven en Tierra Santa. En ese contexto, surgió la interrogante: ¿acabar con el Estado Islámico? ¿Para qué?

Fue ésta una de las preguntas que se plantearon recientemente los politólogos y los estrategas de Tel Aviv, más preocupados por la amenaza iraní o el peligro que supone la presencia de Hezbollah en la frontera con el Líbano. De ahí el extraño mensaje lanzado hace menos de un mes por el afamado estratega Efraim Imbar, director del Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat (Besa), entidad que realiza trabajos de consultoría tanto para el gobierno israelí como para la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). No hay que acabar con el Estado Islámico; la agrupación podría convertirse en un arma eficaz en la lucha contra Irán, Hezbollah, Siria y Rusia, señala el minucioso informe elaborado por Imbar.

Como siempre, la percepción israelí dista del paradigma estadounidense. Para el gobierno de Tel Aviv, el principal adversario sigue siendo el Irán de los ayatolás, país que ha inscrito en sus programas de gobierno la destrucción total de la entidad sionista. Fue ésta una de las prioridades absolutas de la revolución jomeynista, uno de los mantras de los sucesores del ayatolá. Ello explica la reticencia de Israel ante el levantamiento de las sanciones económicas y tecnológicas impuestas al régimen de Teherán, su obsesión por llevar a cabo un ataque relámpago contra las instalaciones nucleares iraníes.

Hezbollah, el brazo armado de Teherán en el Líbano, es otro contrincante que debería desaparecer. En 2006, el ejército israelí perdió la guerra contra el movimiento chiíta, armado y adiestrado por militares de élite persas. De ahí la necesidad de encargar esta tarea a… terceros. Y, ¿quién sino los wahabitas del Estado Islámico?

El indiscutible poderío del ejército sirio fue, durante décadas, la mayor preocupación del Estado Mayor de Tel Aviv. Los dos ejércitos jamás chocaron; ambas partes temían las repercusiones de un posible enfrentamiento armado. En este caso concreto, los estrategas hebreos preferirían recurrir, una vez más, a un combate entre musulmanes.

¿Y Rusia? Obviamente, para los estrategas israelíes conviene mantener a los rusos alejados de la región. Su influencia podría contrariar los proyectos hebreos en la zona. Pero si los rusos tienen que afrontar el peligro islámico en casa, es decir, en el vasto territorio asiático, su margen de maniobra en la región sería más limitado. De ahí el deseo de contar con los supervivientes del estado Islámico. De hecho, la estrategia de enfrentar a los enemigos entre sí surtió efecto durante el conflicto de Afganistán. ¿Acaso Estados Unidos no firmó la partida de nacimiento de Al Qaeda? De la misma manera, Israel patrocinó, hace 2 décadas, la creación de Hamas, agrupación religiosa conservadora que debía neutralizar a la laica Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Pero en este caso, el error de cálculo tuvo consecuencias desastrosas.

Por muy disparatada que pueda parecer, la propuesta de Efraim Imbar no es nada novedosa. En 1957, el Presidente Eisenhower recomendó a la estadounidense Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés) la creación en Oriente Medio de movimientos religiosos defensores de la guerra santa llamados a combatir a las incipientes corrientes izquierdistas. En resumidas cuentas, lo que se pretende es convertir al Estado Islámico en el… tonto útil de Occidente.

Fuente.

miércoles, 5 de octubre de 2016

¿QUÉ HAY REALMENTE DETRÁS DE LA TEORÍA DE "GÉNERO"?


Razones para resistir al ataque totalitario desencadenado por las élites globales contra la institución familiar.
Es entre 2013 y 2014 cuando se empieza a hablar en Italia con cierta insistencia del "desguace" de la familia. En una Europa en la que pronunciar el nombre de Cristo y actuar en la estela trazada por Él se puso cada vez más peligroso, hizo falta concentrar la ofensiva contra el último bastión en defensa del ser humano, representado precisamente por la familia.
E Italia estaba muy por detrás de la mayoría de los países europeos "avanzados" en este terreno. Fue necesario cerrar la brecha. El asalto comenzó en muchos frentes, no solamente sobre el legislativo.
Y en efecto, de la manipulación sistemática y sistémica llegó la estocada más fuerte al concepto de la familia considerada "natural", es decir, cuando se intenta sutilmente hacer pasar la historia falsa de que la familia natural fue una construcción social inventada por los católicos. Lo cual no es cierto, si usted piensa que la familia naturalmente entendida ya estaba antes de Cristo.
La acción de la casi totalidad de los medios de comunicación al servicio del poder, a continuación, hizo el resto.
Justo en 2014, de hecho, el Papa Francisco intervino ante el Parlamento Europeo y los líderes europeos, casi todos partidarios de la ideología de género y el archipiélago LGBT, reiterando su "pesar" por la "prevalencia de los problemas técnicos y económicos en el centro del debate político, en detrimento de una auténtica orientación antropológica".
"El ser humano - dijo Francisco – amenaza con ser reducido a un mero engranaje de un mecanismo que lo trata como una bien de consumo por utilizar. Por lo tanto, cuando la vida no es funcional a este mecanismo, se descarta sin mucha vacilación, como en el caso de los enfermos, los enfermos terminales, los ancianos abandonados y sin cuidado, o los niños asesinados antes de nacer". Y concluyó, entre los aplausos de la mayoría parlamentaria de la Cámara: "Afirmar la dignidad de la persona es reconocer lo precioso de la vida humana, que se nos da de forma gratuita y no puede por lo tanto ser objeto de cambio o de comercio. Vosotros, en vuestra vocación de parlamentarios, también estáis llamados a una gran misión, aunque pueda parecer innecesaria: cuidar la fragilidad, la fragilidad de los pueblos y de las personas. Cuidar de la fragilidad dice fuerza y ternura, dice lucha y fertilidad en medio de un modelo funcionalista y privatista que conduce inexorablemente a la cultura del descarte".
Las palabras del Pontífice fueron sintetizadas trivialmente en casi todos los medios de comunicación y los pasajes más significativos del discurso de Francisco censurados sin vacilación.
Y, sin embargo, a través de la introducción de la teoría de género se ha materializado el fondo para modificar la sociedad desde sus raíces y hacerla así "fluida", manipulable, que pueda ser objeto de la voluntad del mercado.
Pero, ¿qué es en realidad la teoría de género?
De acuerdo con los líderes de la comunidad LGBT, la "ideología de género no existe", es "una invención". Según Francisco, sin embargo, es "un error de la mente humana".
Los "estudios de género" comenzaron en los años 70 para afirmar aquellas teorías que, a partir de la emancipación de las mujeres, sostuvieron el indeferentismo sexual entre hombres y mujeres. A partir de aquí, en el 80, la definición de los géneros "lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, queer e intersexual" (LGBTQI), con el objetivo de liberar al ser humano de categorías entendidas como "jaulas de la mente" necesitadas por una sociedad sexista y dominada por los hombres. Por el contrario, se ha arraigado en la opinión pública el concepto de igualdad absoluta entre hombres y mujeres. Basta ya con la distinción entre oficios típicamente masculinos y oficios más específicamente femeninos, y sobre todo alto al concepto anticuado de "mamá", un papel que, sin embargo, también puede ser cubierto por el hombre. El objetivo es claro: romper la columna vertebral de la línea familiar, precisamente por la mujer, demoliendo definitivamente el dintel que sostiene la unión afectiva de las personas entendida como un constructo sexista y masculino, que es precisamente la familia natural como se entiende tradicionalmente.
La ideología de género considera por lo tanto el sexo biológico como un dato originario modificable, "fluido", "líquido". El individuo debe ser capaz de elegir en cuál "género" identificarse, debe ser capaz de "auto-determinarse" adecuándose, también burocráticamente, a las infinitas modalidades de expresión de la propia sexualidad, cuya catalogación resultaría hoy en día muy difícil.
Si la familia se desmorona porque es considerada perteneciente a un modelo cultural y social rancio, viejo, superada entonces, ya no existe más la familia, pero existen las "familias". Para la teoría de género, por lo tanto, cada agregado social fundado sobre un genérico "amor", es familia.
Si todo es familia, entonces, ocurre una "des-sexualización" de la paternidad: para tener un hijo ya no se necesita la unión sexual entre un hombre y una mujer. Y ni siquiera se necesita una familia: cualquiera, en combinación o no con otra persona del sexo opuesto o del mismo, puede tener un proyecto de paternidad. La suposición de la que se parte es "siempre y cuando haya amor".
Aquí la des-sexualización pasa por la imposición con fuerza de métodos alternativos de reproducción, tales como la inseminación homóloga y sobre todo heteróloga, modalidad privada de vínculos en las relaciones, y por esto ejemplo de una liberalización del hombre de los viejos patrones del pasado. La madre de alquiler, que encarna la forma más alta, se convierte en la nueva frontera de un negocio disfrazado como un "acto de amor" hacia los demás. Todo esto, por supuesto, pasa por una idealización de la homosexualidad propuesta como modelo de liberación de las condiciones sociales opresivas.
La "colonización ideológica" denunciada por Francisco se completa luego con el control de la educación y la comunicación: formar las mentes de los niños, forjar las nuevas generaciones inculcándoles la idea de que la familia natural sólo es un estereotipo, penetra en la escuela pública a través de la intención compartida de luchar contra la "discriminación de género" y el "bullying homo-transfóbico", gobernando al mismo tiempo los centros nerviosos de la comunicación para filtrar el mensaje del pensamiento único dominante.
Por último, pintar a los opositores como retrógrados peligrosos limitadores de las libertades de los demás, impulsados únicamente por el odio generado por el miedo a lo diferente.
¿La consecuencia? Leyes punitivas, detenciones de opositores y objetores de conciencia, linchamiento mediático de los que no se adaptan al nuevo dictado ideológico.
Pero ¿cuál es el verdadero propósito de esta mutación genética de la sociedad contemporánea en el nombre de un supuesto progreso aclamado y auspiciado por todo el "mundo libre", que se incorpora en este anhelo de libertad al anuncio pro LGBT de Obama "Love is love"?
Es fácil de decir. Y la presencia de algunas de las mayores corporaciones multinacionales - Apple, Coca-Cola, Nike, el holding de George Soros, las fundaciones MacArthur, Ford, Goldman y Rockefeller - detrás del "clan LGBT" lo testimonia plenamente: desintegrar los "cuerpos intermedios", tales como la familia, y dejar de esta manera al ser humano siempre más solo, listo para convertirse en un consumidor y un ciudadano capaz de obedecer a la naturaleza cambiante de los mercados y de los sistemas políticos a través del consumo compulsivo, que es la única posible respuesta a la vacuidad de la propia existencia, carente de puntos cardinales históricos representados por valores y estilos de vida transmitidos de padres a hijos. Sin una "comunidad", sin embargo, el individuo también pierde su capacidad de organizar la disidencia. El hombre, por lo tanto, se hace prácticamente inocuo.
Ante este escenario catastrófico, ¿qué puede hacer la humanidad?
Resistir. Este es el único imperativo. El hombre debe resistir. Y esperar condiciones mejores, para que se vislumbre la alternativa a este "mundo post género" habitado por "cyborg, sin historia, sin raíces y sin identidad". La respuesta puede y debe ser una sola: la recuperación de una acción política independiente que sepa poner en el centro de su actuar la posición intransigente, decididamente contraria al buenismo del “politically correct", que pretenda el reposicionamiento de la sociedad sobre sus modelos culturales tradicionales, que sepa poner en el centro a la familia, la defensa de la vida desde la concepción, la condena de la cultura de la muerte como una opción de libertad primaria entendida como derecho de la persona y, por último, la recuperación de la identidad de la persona como sujeto y no como objeto. Como persona, exactamente, no como una cosa.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Hegemonía estadounidense: el dragón está herido

Alexander Dugin – Hemos hablado tanto sobre Trump que los demócratas y los demoníacos neoconservadores de The National Interest incluso han tratado de usar mis comentarios positivos sobre él y la simpatía general de Moscú hacia este candidato con el fin de desacreditarlo. Ellos simplemente no han sido capaces de echar a Trump, ya que ha sido el líder obvio de la carrera.

Oh, ¡qué tipo de despojos de democracia quedan en los EE.UU! Pero ahora me gustaría hablar no tanto sobre Trump, a quien volveremos más adelante, sino de los EE.UU. en su conjunto.

¿Qué están haciendo los EE.UU. hoy y cuál es su lugar en el mundo moderno? No es una pregunta ociosa. Podemos ver que los estadounidenses y sus redes globales todavía se están haciendo sentir y continuan interfiriendo en los asuntos internos de sus aliados, los países neutrales, e incluso en sus países enemigos.

Literalmente hace sólo unos pocos días, trataron de llevar a cabo un golpe militar en Turquía y provocar disturbios en Armenia y Kazajistán. Sin embargo, cada vez es más evidente que son mucho más débiles que antes. Washington trató de impedir el Brexit, pero fracasó. El motín gulenista en Turquía también terminó en fracaso. Por lo tanto, ¿podemos afirmar inequívocamente que el mundo unipolar ha terminado y que vivimos en un nuevo mundo post-americano?

Creo que tal optimismo sería prematuro. Washington no puede ser descartado todavía.

El fin del mundo americano es un proceso que se extiende en el tiempo. Y, sin duda, se prolongará. Es difícil decir por cuánto tiempo, y el colapso de la hegemonía unipolar es un período muy peligroso. Yo llamaría a lo que está sucediendo con Estados Unidos ahora como un “dragón herido.” Esta metáfora explica mucho, casi todo.

Tras la liquidación de la URSS y el campo del Este, apareció en el mundo un modelo unipolar, bajo el cual el dragón americano alcanzó la cima de su poder. Redes de agentes de infuencia estadounidense, sobre todo en forma de ideología liberal, pero también en formas más ocultas imitando las tendencias políticas e ideológicas locales, permearon la sociedad en prácticamente todos los países. El dragón se infiltró en las élites políticas, las grandes empresas, la educación, los medios de comunicación, y a veces en los círculos de seguridad en los estados de Europa y Asia.

En Rusia, las fuerzas pro-estadounidenses dominaron casi abiertamente en la década de 1990, y sólo en la década del 2000 Putin comenzó a arrinconar su autoridad poco a poco. Estas redes se extiendieron hacia los países islámicos, donde su ala militar se convirtió en el Islam radical, un verdadero siervo del dragón americano.

Pero el dragón recibió un golpe, o una serie de golpes, muy probablemente fatales, a la altura de su poder. Todos los países que no se inclinaron ante la hegemonía de Estados Unidos en la década de 1990, y que no aceptaron por completo el modelo unipolar del mundo como irreversible, gradualmente llegaron a formar un club informal y comenzaron el proceso de resistir al dragón. China jugó con mucho cuidado en esta línea, tratando de cabalgar el tigre y llevar a cabo la modernización y la liberalización, preservando al mismo tiempo, e incluso fortaleciendo, la soberanía nacional.

A principios de la década de 2000, Rusia comenzó a seguir este camino. Irán ocupaba una posición similar. La contemplativa India trató de escapar al diktat directo de Estados Unidos. Una oposición comenzó a formarse entre los seguidores del dragón en la UE, Turquía, e incluso entre los extremistas salafistas pro estadounidenses. Lo más importante es que los estadounidenses, habiendo obtenido la oportunidad histórica de gobernar el mundo entero, simplemente no pudieron manejar esta tarea. Tal vez ellos no tenían suficiente recursos, inteligencia o experiencia histórica, imperial. La hegemonía se recalentó. El dragón fue herido.

Hoy en día, estamos tratando con un monstruo herido a nivel mundial. Estados Unidos sigue siendo fuerte y sus redes son todavía eficaces. Los liberales, los extremistas islámicos, los atlantistas y los agentes de influencia ocultos siguen siendo fuertes en las diferentes sociedades. Pero el pico de la dominación estadounidense está detrás de nosotros.

El hecho de que el dragón está herido quedó claro ya en la década de 2000, cuando los Estados Unidos dejaron de imponer incluso una apariencia de orden y se orientaron sólo hacia un caos controlado, sangriento. Revoluciones de colores, intentonas, golpes de Estado, e invasiones de Oriente Medio y del espacio post-soviético por parte de tropas occidentales, son prueba de ello.

La esencia de esto es que el dragón está herido. Todavía es fuerte y tiene la apariencia de una potencia que conoce su objetivo. Pero, en realidad, se ha vuelto loco por el dolor ante el colapso de su dominio. De ahí el por qué los EE.UU. comienzan a comportarse de manera inapropiada en muchos casos.

Esto afecta a sus propios servidores, ruinas que podrían ser preservadas, y reacciona dolorosa y desproporcionadamente a los pequeños ataques.

Esto es extremadamente peligroso. El dragón herido está equipado con armas nucleares y todo su gran poder todavía puede enviar al abismo a la humanidad entera de un solo golpe.


domingo, 25 de septiembre de 2016

NEOCOLONIALISMO HUMANITARIO

La película Los caballeros blancos dirigida por Joachim Lafosse, 2015, muestra la realidad del universo ONG. Lo presenta como un fiero afán de hacer dinero y enriquecerse tomando la ideología de “la ayuda al desarrollo” por cobertura propagandística. Las ONGs suelen enriquecer a quienes las dirigen, y en bastantes ocasiones son pagos en especie de las instituciones del Estado a sus servidores. Cada una de ellas va unida a una sustanciosa subvención, además de otros muchos ingresos no menos suculentos, que es lo que narra el film. La severidad de la denuncia muestra el hartazgo ya existente con las ONGs.

         Pero el asunto va mucho más allá.

         Las ONG forma parte del aparato del Estado, y por eso su nombre es engañoso. Son instrumentos para la sobre-intervención de los países imperialistas en los países pobres. No pocas están constituidas por los servicios secretos y los ejércitos de aquéllos, y casi siempre están al servicio de su política exterior, esto es, del Ministerio de Asuntos Exteriores y las embajadas. Su meta es intervenir, manipular, favorecer a las empresas multinacionales. También, socavar la cultura popular de los pueblos pobres, haciendo que se extienda mejor la ideología imperialista.

         Por eso ha sido acuñada la expresión de “neocolonialismo humanitario”.

         Sobre la ideología ONG un libro que, con ironía, aporta un análisis bien construido, es el Gustau Nerin “Blanco bueno busca negro pobre. Guía de la cooperación y las ONG”, 2011. Podría decirse que la esencia de aquélla reside en la perversa noción de “ayuda”, de “ayudar” a desarrollarse. Se da por supuesto que tales pueblos no pueden ayudarse a sí mismos y que necesitan la aportación de los países ricos, pretendidamente superiores en lo económico, lo tecnológico…

         Este entramado de creencias culmina en una nueva manifestación de intervencionismo, en un renovado mecanismo neocolonialista. No sólo porque quien es ayudado lejos de emanciparse queda en una situación de dependencia respecto a quien le otorga la ayuda sino porque lo que se busca con las intervenciones de las ONGs es adaptar las sociedades en que operan a las metas estratégicas del imperialismo.

         Además, está la “mentalidad de ONG”. Una combinación de santurronería arrogante, complejos de superioridad, buenismo discursivo, estatismo a rajatabla, racismo implícito y neo-racismo explícito, hostilidad irrazonable hacia lo positivo de la cultura occidental, veneración sobreexcitada por el fenómeno de la emigración y rechazo de la idea de revolución. En efecto, las ONGs tienen como una de sus metas impedir que los pueblos de los países pobres hagan avanzar sus propios procesos de emancipación, contra el imperialismo occidental, ruso, chino o árabe-islámico, contra sus propias oligarquías corrompidas y criminales, contra el clero de extrema derecha de esta o la otra religión.

         La solución global, y la única auténtica, a los gravísimos y numerosos problemas que tienen los países pobres, desde el hambre a la falta de libertad para el pueblo, está en la revolución, no en la “ayuda” que les puedan proporcionar las ONGs. Éstas son parte del enemigo de tales pueblos. Eso, con limitaciones, es lo que describe “Los caballeros blancos”.

         Ahora queda por hacer la tarea de emanciparnos de la“mentalidad de ONG” aquí, en las metrópolis, desmontando sus falacias, confiando en las capacidades de los pueblos oprimidos y pobres para liberarse por sí mismos, sin “caballeros” que acuden a socorrerlos mientras se enriquecen, planteando correctamente el gravísimo problema de la emigración, ese gran negocio para Occidente, quizá el mayor de todos hoy.

Y refutando la ideología de la “ayuda”. Para empezar con una aserción: muy a menudo el mejor modo de ayudar es no ayudar, para permitir que la persona, el grupo, la comunidad y el país se ayuden a sí mismos. Porque quien da ayuda daña al que la recibe: eso es así en la inmensa mayoría de los casos. El sector de la clase media ansioso por “ayudar” sólo puede hacerlo curándose de su obcecación paternalista-ayudadora. Seguiremos con esta cuestión, en su vertiente filosófica y moral, en otros artículos.   

         No quiero terminar sin invitar a quienes se han sumado a ONGs o las respaldan, con la mejor buena fe, que son muchas personas, a intervenir para aclarar esta oscura cuestión. Lo primero es que las ONGs sean lo que dicen ser, ajenas a toda aportación dineraria institucional-estatal, visible o invisible, es decir, No Gubernamentales, No Estatales, y por tanto libres de compromisos con el poder político y económico. Lo segundo cuestionar su actuación en los países “en desarrollo”. Lo tercero someter a escrutinio crítico la categoría misma de “ayuda”. Lo cuarto explorar la noción de revolución. Esto lo cambiaría todo.

sábado, 17 de septiembre de 2016

El Imperio norteamericano reciente (cap. 56 de Asesinando la esperanza, de William Blum)

“La forma en que Bush y los suyos consiguieron desviar la ira de Norteamérica de Bin Laden a Saddam Hussein es uno de los más grandes trucos de hechicería de las relaciones públicas en la historia”
John le Carré, citado por Blum 



Nota del editor del blog. Ofrecemos el último capítulo del libro de William Blum sobre las intervenciones de la CIA y del ejército de EE.UU. desde el final de la Segunda Guerra Mundial. En este capítulo que cierra su libro, Blum nos habla del "Imperio" estadounidense reciente, de 1992 a 2002Es obvio que entre 2002 y 2016 han tenido lugar muchos hechos al respecto en el mundo, vinculados al imperialismo de EE.UU. Los últimos 13 años no están reflejados ya que el libro de Blum fue terminado de escribir en 2003 y publicado en 2004Aun así, es un capítulo que podemos extrapolar perfectamente para comprender el imperialismo de EE.UU. desde entonces. Acaso, quizás, todo cuanto Blum describe se ha ido acentuando cada vez más en estos últimos años. Se trata, pues, de un texto que mantiene absolutamente su actualidad.

El término "Imperio" aplicado a EE.UU. empezó siendo utilizado por los críticos del imperialismo. Sin embargo, como nos cuenta Blum, cada vez son más los apologetas de la política exterior estadounidense los que lo utilizan de forma orgullosa; reconocen y defienden tal realidad imperial.

"El Imperio norteamericano" es el último capítulo del libro de Blum. Cierra una magnífica e indispensable obra cuyo conocimiento y difusión son obligados si queremos entender el mundo contemporáneo. No es posible entender las relaciones internacionales, pacíficas o violentas, al margen del imperialismo, como tampoco es posible entender el capitalismo al margen de este último.

Referencia documental: William Blum: "El Imperio norteamericano desde 1992 hasta el presente"en Asesinando la esperanza. Intervenciones de la CIA y del Ejército de los Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundialcap. 56, pp. 460 a 471. Editorial Oriente, Santiago de Cuba (Cuba), 2005 (original en inglés: William Blum, Killing Hope: U.S. Military and CIA Interventions Since World War II, Common Courage Press, 2004).

Fuente de digitalización y correcciones (cítese y manténgase el hipervínculo): blog del viejo topo

Imágenes, pies de foto y negrita: son un añadido nuestro.


EL IMPERIO NORTEAMERICANO DESDE 1992 HASTA EL PRESENTE (*)
William Blum

(*) [Nota del editor del blog: el libro fue terminado de escribir en 2003, de manera que ese "presente" termina en 2002]
Afirmamos que ninguna nación puede soportar ser mitad república y mitad imperio, y advertimos al pueblo norteamericano que el imperialismo exterior llevará de manera rápida e inevitable al despotismo interno. (Plataforma Nacional del Partido Demócrata de EE.UU., 1990)
Después de la guerra en Iraq en 1991, EE. UU. se hizo con bases militares en Arabia Saudita, Kuwait, Bahrein, Qatar, Oman y los Emiratos Árabes Unidos. Después de la guerra en Yugoslavia en 1999, EE.UU. se hizo con bases militares en Kosovo, Albania, Bulgaria, Macedonia, Hungría, Bosnia y Croacia. Después de la guerra en Afganistan, entre el 2001 y 2002, EE.UU. se hizo con bases militares en Afganistán, Pakistán, Kazajstán, Uzbekistán, Tadzhikistán, Kirguiztán, Georgia, Yemen y Djibouti. Después de los bombardeos y la invasión a Iraq en 2003, EE.UU. se apoderó de Iraq.

No se trató de sutilezas de política exterior, ni de operaciones encubiertas. Los hombres que dirigen el imperio norteamericano no se avergüenzan con facilidad. Y es por eso que el imperio crece —una base en cada vecindad, lista para ser movilizada para acabar con cualquier amenaza al poder imperial, ya sea real o imaginada. Cincuenta y ocho años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, todavía EE.UU. tiene bases militares importantes en Alemania y Japón; cincuenta años después del término de 1ª guerra en Corea, decenas de miles de soldados norteamericanos continúan estacionados en Corea del Sur. 
“Norteamérica tendrá una presencia y un interés continuados en Asia Central de un tipo que no podíamos haber soñado antes”, declaró el secretario de Estado Colin Powell en febrero de 2002 (1). Poco después en ese mismo año, el Departamento de Defensa de EE.UU. anunció: 
“Los militares estadounidenses se hallan desplegados en mayor cantidad de localizaciones de las que han existido nunca a través de la historia” (2).

Con el mismo grado de sutileza se han sucedido los anuncios desde principios de 
los 90 hasta nuestros días —coincidiendo con la estratégica desaparición de la URSS— y se han hecho sonar las trompetas en torno al deseo de Washington, a sus medios y a sus intenciones de dominar el mundo, al tiempo que se asegura a éste que los propósitos de tal cruzada son nobles. Estas declaraciones han aparecido con regularidad en los documentos que emanan de la Casa Blanca y el Pentágono, al igual que de las comisiones designadas por el Gobierno y de los tanques pensantes identificados con las instituciones de seguridad nacional. He aquí la voz del imperio:

  • 1992: “Nuestro primer objetivo es prevenir la reaparición de un nuevo rival, ya sea en el territorio de la antigua URSS o en otra parte, que represente una amenaza del tipo de la representada anteriormente por la URSS [...] debemos tener en cuenta suficientemente los intereses de las naciones industriales avanzadas para no alentarlas a desafiar nuestro liderazgo o buscar revertir el orden económico y político establecido [...] debemos mantener los mecanismos para detener a nuestros competidores potenciales de aspirar siquiera a un mayor papel a nivel regional o global”. (3) 
  • 1996: “Algún día nos ocuparemos de objetivos terrestres —barcos, aviones, objetivos en tierra- desde el espacio [...] Vamos a pelear en el espacio. Vamos a pelear desde el espacio y dentro del espacio”. (4)
  • 1997: “Con respecto al dominio del espacio, lo tenemos, nos gusta, y vamos a conservarlo”. (5)
  • 2000: “La nueva [preparación militar] promedio es para mantener la superioridad militar sobre todos los rivales potenciales y para prepararnos ahora para futuras rivalidades militares, incluso si no pueden ser identificadas aún y su aparición eventual es sólo una especulación [...] Los requerimientos militares han sido detallados por evaluaciones concretas de las amenazas actuales a la seguridad. Guerras genéricas y capacidades genéricas son proyectadas como bases para la planificación. Las particularidades de escenarios reales de conflicto se han vuelto secundarias a la necesidad generalizada de mostrar el dominio total del poderío estadounidense en todo el globo”. (6)
  • 2001: “La presencia de fuerzas norteamericanas en regiones criticas alrededor del mundo es la expresión visible de la extensión del estatus de Norteamérica como superpotencia y como garante de la libertad, la paz y la estabilidad”. (7)
  • 2001: “Si tan sólo dejamos avanzar nuestra propia visión del mundo, y nos atenemos a ella por completo, y no tratamos de ser listos y de unir a ella soluciones diplomáticas, sino tan sólo librar una guerra total contra estos tiranos, creo que cumpliremos muy bien nuestra tarea y nuestros hijos cantarán canciones sobre nosotros dentro de muchos años”. (8)
  • 2001: La “Revisión de la Posición Nuclear” de la administración Bush, ordena a los militares preparar planes de contingencia para utilizar armas nucleares contra siete países al menos -China, Rusia, Iraq, Irán, Corea del Norte, Libia y Siria— y construir armas nucleares más pequeñas para ser empleadas en determinadas situaciones de combate. (9)
  • 2002: En septiembre la Casa Blanca emitió su “Estrategia para la Seguridad Nacional”, que declara: “Nuestras fuerzas serán lo bastante poderosas para disuadir a potenciales adversarios de fortalecerse militarmente con la esperanza de sobrepasar o igualar el poderío de Estados Unidos [...] Norteamérica actuará contra tales amenazas emergentes antes de que se hayan formado por completo [...] Debemos detener y defendemos de cualquier amenaza antes de que la misma se desate [...] No podemos dejar que nuestros enemigos golpeen primero [...] Para prever y prevenir tales actos hostiles de nuestros adversarios,EE.UU. actuará preventivamente si es necesario”.

La acción preventiva fue el argumento imperial japonés esencial para justificar el ataque a Pearl Harbor en 1941, y el esgrimido por la Alemania nazi para justificar su invasión a Polonia en 1939. Para cualquier observador, el significado de la “Estrategia para la Seguridad Nacional” es el siguiente:

Aplastar las aspiraciones de quienes albergaban la esperanza de que el mundo se dirigiera hacia un sistema de derecho internacional que permitiera la solución pacífica de los conflictos, a través de convenciones y tribunales. En lugar de esto, una sola potencia que desestima las convenciones y los tribunales ha proclamado su intención de dominar el mundo militarmente, mediante intervenciones preventivas dónde lo crea necesario para exorcizar amenazas... Aquellos que deseen un mundo -en el que ninguna potencia sea suprema y donde las convenciones y las leyes sean utilizadas para solucionar los conflictos comenzarán un nuevo debate, acerca de cómo enfrentarse a la Norteamérica imperial. (10)

El Estado norteamericano estaba tan intoxicado con la idea de la dominación que cuando se anunció en noviembre de 2002 la formación de un grupo de asuntos públicos que viajaría a los campos de batalla “para interactuar con los periodistas, ayudar a los comandantes norteamericanos y enviar noticias y fotos a los cuarteles de mando para su divulgación”, se describió la operación como un intento de “dominio de la información(11)


 "El Presidente habla sobre la Paz", de Josep Renau. Fotomontaje, 1952.

La Guerra Fría ha terminado. ¡Que viva la Guerra Fría!

Es sin duda notable que en el siglo XXI el Gobierno de EE.UU. todavía anda lanzando enormes cantidades de explosivos de extraordinario poder sobre las cabezas de personas inocentes e indefensas. No se suponía que seria así. A mediados de los 80, las reformas de Mijail Gorbachov constituyeron el principio del fin para el Estado soviético. En 1989 el Muro de Berlín se derrumbó y la gente en toda Europa del Este lo celebró como “un nuevo dia”. Estados Unidos se unió entonces a esta celebración invadiendo a Panamá, apenas unas semanas antes de la caída del muro. Al mismo tiempo intervenía descaradamente en las elecciones en Nicaragua para derrotar a un gobierno de izquierda. Poco después Sudáfrica liberó a Nelson Mandela y el apartheid comenzó a desplomarse, y antes de que terminara el 1990, Haití celebró su primera elección libre y escogió a un progresista auténtico como presidente. Parecía que todo era posible, el optimismo era tan general cómo hoy día el pesimismo.

Sin embargo, cuando Bulgaria y Albania “recién liberadas de las garras del comunismo”, como diría la prensa norteamericana, se atrevieron a elegir gobiernos que no eran aceptables para Washington, éste se interpuso y los derrocó. En ese mismo periodo bombardeó a lraq y a su pueblo durante cuarenta días con sus noches, sin piedad y sin una razón buena y honesta. Y ahí terminó nuestra esperanza por un mundo mejor y diferente. Pero los dirigentes norteamericanos no habían terminado. En 1993 atacaron Somalia, intentando rediseñar su mapa politico, con más bombardeos y más muertes. Intervinieron para derrotar movimientos de resistencia en Perú, México, Colombia y Ecuador, tal como si fuera la Guerra Fría en los 50 en Latinoamérica, y en los 60, los 70, los 80, y como lo siguió haciendo en los 90 en este nuevo siglo. 

A fines de los 90, Washington podía ser encontrado interfiriendo en elecciones en territorios que habian pertenecido a la esfera soviética: Rusia, Mongolia y Bosnia. En 1999 bombardearon a Serbia y Kosovo durante setenta y ocho dias interminables, la culminación del plan maestro de Washington para fragmentar a la República Federal Socialista de Yugoslavia, demonizada como "la última de los comunistas" (12).  Y una vez más, en el otoño de 2001, intervinieron de forma abierta y grosera en las  elecciones nicaragüenses para impedir la victoria de la izquierda. Al mismo tiempo bombardearon Afganistán y, según todas las probabilidades, mataron a más civiles inocentes que los que perecieron en EE.UU. el 11 de septiembre de ese año (13), al igual que dieron muerte a innumerables “combatientes” (entiéndase cualquiera que defienda la tierra donde vive de una invasión). Muchos de los llamados “terroristas” extranjeros residentes en Afganistán en aquel momento, incluidos los entrenados en los campamentos de Al Qaeda, habian ido allí a luchar contra los soviéticos o a ayudar a los talibanes en su última guerra civil; para ellos se trataba de misiones religiosas, nada que ver con el terrorismo o EE.UU. Entre las miles de víctimas de la invasión norteamericana, no se ha identificado a una sola que estuviera conectada con los eventos de aquel trágico díaLos terroristas del 11 de septiembre habían escogido edificios simbólicos para su ataque y EE.UU  escogió un país simbólico para su represalia(14)

Mientras continuaban devastando a Afganistán en 2002, Washington encontró tiempo para dar su apoyo indispensable a un plan para derrocar a Hugo Chávez y su gobierno popular en Venezuela, después de que éste dejó bien claro que Venezuela no iba a convertirse en una dependencia extranjera del imperio (15). Y durante todos estos años ha mantenido su puño apretado en tomo a Cuba: todavía, después de un siglo de ocupación imperialista, se niega a evacuar la base de Guantánamo, ahora convertida en una moderna Isla del Diablo para el encarcelamiento ilegal y horrendo de hombres, y también de algunos niños, secuestrados en varias partes del mundo en la llamada Guerra contra el Terrorismo

¿Qué tenemos? Al pueblo norteamericano se le ha inculcado por casi medio siglo que la Guerra Fría, incluida la guerra en Corea, en Vietnam, los grandes presupuestos militares, y todas las invasiones norteamericanas y los derrocamientos de gobiernos -aquellos que son conocidos- eran para combatir la misma amenaza: la conspiración del comunismo internacional con base en Moscú. Pero luego la URSS se disolvió. El Pacto de Varsovia se disolvió. Los estados de Europa del Este se occidentalizaron. Los antiguos socialistas se volvieron capitalistas. Y nada cambió en la política exterior norteamericana. Incluso la OTAN se mantuvo, la OTAN que había sido creada —o al menos eso nos dijeron- para proteger a Europa occidental de una invasión soviética, y no sólo se mantuvo, sino que aumentó su tamaño y su poderío militar, un tratado sobre ruedas que puede ser dirigido en cualquier dirección para complacer los deseos del momento de Washington —actuando como subordinada de EE.UU. en los Balcanes en forma de protectorado, invocando sus estatutos para justificar que sus miembros se unieran a EE.UU. en la invasión a Afganistán.

Y mientras Rusia cerraba sus bases en Europa del Este, Vietnam y Cuba, EE.UU, abría nuevas bases militares en los territorios de antiguas repúblicas soviéticas y en otras regiones del mundo. Mientras Rusia cerraba su estación de radio-inteligencia en Lourdes, Cuba, EE.UU. estaba construyendo una poderosa estación de espionaje electrónico en Letonia, en la frontera soviética, como parte del sistema de espionaje global de Washington. 

Todo había sido una estafa. La URSS y algo llamado comunismo per se no habían sido el objeto de los ataques globales de Washington. Nunca hubo una conspiración comunista internacional. El enemigo fue, y sigue siendo, cualquier gobierno o movimiento, o incluso individuo, que se interpone en el paso de la expansión del imperio norteamericano, sea cual sea el nombre que EE.UU. dé a su enemigo: comunista, Estado villano, traficante de drogas, terrorista... 


¿Está EE.UU. contra el terrorismo?

El terrorista cubano Orlando Boch
¿Debemos creer ahora que el imperio norteamericano está contra el terrorismo? ¿Cómo se le llama a un hombre que vuela un avión y mata a 73 civiles por razones políticas, que realiza varios atentados contra diplomáticos; que dispara contra embarcaciones ancladas en puertos norteamericanos, que coloca explosivos en numerosos edificios comerciales y diplomáticos en EE.UU. y el extranjero? Docenas de actos como esos. Su nombre es Orlando Bosch, es cubano y vive en Miami sin ser molestado por las autoridades. La ciudad de Miami declaró un día en su honor: el Día del Dr. Orlando Bosch (16). Fue liberado de la prisión en Venezuela en 1988, donde se encontraba por causa de la voladura del avión, debido en parte a las presiones del embajador norteamericano en el país en aquel momento, Otto Reich, quien en 2002 fue designado para un alto puesto en el Departamento de Estado por el presidente Bush. Después de que Bosch regresara a EE.UU. en 1988, el Departamento de Justicia lo condenó como terrorista violento y había decidido deportarlo, pero el presidente Bush padre lo impidió, con la ayuda de su hijo Jeb Bush en Florida (17). Por tanto, ¿está el presidente Bush hijo y su familia contra el terrorismo? Pues, sí, están en contra de los terroristas que no son aliados del imperio. El avión que Bosch hizo estallar en 1976 era cubano. En Cuba se le reclama por ese y otros serios crímenes, y los cubanos han pedido a Washington su extradición. Para Cuba él es como Osama bin Laden para EE. UU. Pero EE.UU. se negó.Imagínense la reacción norteamericana si Bin Laden apareciese en La Habana y los cubanos se negaran a entregarlo. Imagínense la reacción de Washington si La Habana proclamase un Día de Osama bin Laden

El compromiso de Washington de luchar contra el terrorismo puede ser más cuestionado si se analiza su apoyo a la etnia albanesa en Kosovo, quienes constituyeron el Ejército de Liberación de KosovoEl ELK, en pos de sus aspiraciones políticas, ha llevado a cabo numerosos ataques terroristas durante años en varias partes de los Balcanes, pero son aliados de Washington porque han atacado a gente que Washington no ve con buenos ojos. Y son aliados a pesar del hecho deque el ELK tiene vínculos ideológicos y personales con Osama bin Laden y Al Qaeda, y a pesar de estar clasificado como organización terrorista por el propio Departamento de Estado (18)

Abril de 1999, miembros del ELK con las cabezas de dos de sus víctimas. "El UÇK o Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) respaldado por Al-Qaeda fue directamente apoyado y políticamente autorizado por la OTAN, a partir de 1998. Pero según una fuente de Tim Judah, representantes del ELK ya se habían reunido en 1996 con las agencias de inteligencia americana, británica y suiza, y posiblemente «varios años antes». Esto habría vuelto a pasar probablemente cuando miembros del ELK afganos árabes, como Abdul-Wahid Al-Qahtani, luchaban en Bosnia" ("Al-Qaeda, el UÇK en Kosovo y el oleoducto transbalcánico", por  Peter Dale Scott).

Además, en los años 80 y 90, anticomunistas vietnamitas, camboyanos y laosianos residentes en EE.UU. financiaron e instigaron a sus compatriotas para colocar bombas y otro tipo de ataques contra sus gobiernos y conciudadanos, con la esperanza de desestabilizarlos; estas acciones —terroristas por definición— fueron realizadas con la aprobación implícita del Gobierno norteamericano, que hace oídos sordos al Acta de Neutralidad, ley que prohíbe a los ciudadanos norteamericanos o residentes en el país utilizar la fuerza para derrocar a un gobierno extranjero (19).

George W. Bush ha hablado también con vehemencia contra los que protegen a los terroristas —“aquellos que protejan a los terroristas amenazan la seguridad nacional de Estados Unidos”— (20) pero ¿lo dice en serio? Debemos preguntar: ¿qué país alberga más terroristas que EE.UU.? Orlando Bosch es uno de los numerosos cubanos anticastristas en Miami que han realizado cientos de actos terroristas en EE.UU., en Cuba y en todas partes; todo tipo de ataques incendiarios, intentos de asesinato y colocación de explosivos. Ellos han sido protegidos en EE.UU. durante décadas, como también otros muchos terroristas amigos, torturadores, violadores de los derechos humanos, etc., de Guatemala, Haití, El Salvador, Indonesia y de muchos otros países, todos aliados del imperio(21)

La CIA ha estado muy ocupada buscando terroristas en las cuevas de las montañas afganas al mismo tiempo en que se sienta en los bares de Miami a compartir tragos con terroristas.

[Nota del edito del blog: Orlando Boch murió en Miami el 27 de abril de 2011. A pesar de sus innumerables actos de terrorismo, fue protegido por el gobierno de EE.UU. hasta el final de su vida: detrás de sus acciones siempre había estado la CIA, lo cual le sirvió de blindaje. Dick Thornburgh, que fue Fiscal General de Justicia de EE.UU., llegó a calificar a Bosch como un “terrorista no arrepentido"]

La mafia imperial

Autor Michael Bierut
¿Qué debemos pensar de todo esto? ¿Cómo vamos a entender la política exterior estadounidense? Bueno, si se fuera a escribir un libro llamado “El imperio norteamericano para tontos”, en la página uno diría: Nunca repare en el factor moral. La política exterior norteamericana no tiene ningún factor moral incluido en su ADN. Uno debe librar su mente de esa carga que sólo sirve para estorbar si uno debe buscar un significado en medio de los clichés y banalidades utilizados para formular esa política exterior. 

Se trata de algo difícil de aceptar para la mayoría de los norteamericanos y de sus admiradores. Ven a los dirigentes estadounidenses en televisión entre risas y sonrisas, bromeando, los ven con sus familias y los escuchan hablar de Dios y de amor, de paz y de orden, de democracia y libertad, de derechos humanos y justicia, y hasta de béisbol. Estos dirigentes saben cómo condenar las atrocidades del mundo con palabras claras, justamente las que saben que a la gente le gusta oír, con el ahogo en la garganta en el momento preciso para mostrar lo conmovidos que están. ¿Cómo pueden personas así ser monstruos, cómo pueden ser llamados inmorales? Se llaman George, Dick y Donald, no hay ningún Mohammed ni Abdalah en ese lote, y todos hablan inglés. La gente llamada Mohammed y Abdalah corta las manos de los ladrones para castigarlos. Los norteamericanos saben que eso es horrible, son muy civilizados. Pero la gente llamada George, Dick y Donald dejan caer bombas de fragmentación sobre ciudades y aldeas, las que no explotan se convierten en minas en la tierra y en poco tiempo un niño recoge una, o la pisa y pierde un brazo, o una pierna, o ambos brazos y ambas piernas, y a veces la vista, y eso después que las bombas que explotaron causaron su propio horror.

Pero quizás estos hombres no sean tan inmorales como amorales. No es que les cause placer provocar tanta muerte y sufrimiento. Es que no les importa... lo mismo que pudiera decirse acerca de un sociópata. Mientras la muerte y el sufrimiento sirvan para hacer avanzar sus fines y las corporaciones adecuadas ganen dinero, poder, privilegios y prestigio, mientras la muerte y el sufrimiento no los toquen a ellos o a sus íntimos... simplemente no les importa si le pasa a otras personas, incluidos los soldados norteamericanos que lanzan a las guerras y regresan a casa —cuando regresan con síndromes como el del Agente Naranja o de la Guerra del Golfo consumiéndolos. Los dirigentes norteamericanos no estarían en el lugar donde están si se preocuparan por tales cosas.

Cuando estaba escribiendo mi libro Estado villano entre 1992 y 2000, utilicé el término “imperio norteamericano” con cierta precaución porque no era de uso común, y no estaba seguro de si el público norteamericano estaba preparado para esta idea. Pero no necesitaba tanta cautela. La idea de la hegemonía mundial de EE.UU. no sólo ha sido analizada públicamente, sino con orgullo, por partidarios del imperio —destacados intelectuales norteamericanos como Dinesh D’Souza del Instituto Hoover, quien escribió un articulo titulado “Elogio del imperio norteamericano”, en el cual plantea que “Norteamérica es la potencia imperial más magnánima que ha habido nunca” (22). El columnista Charles Krauthammer ha hablado del “imperio únicamente benigno” de América (23). Michael Hirsch, editor de la revista Newsweek, se agregó al coro de cantos de autoalabanza al decir:
“Los aliados de EE.UU. deben aceptar que el unilateralismo de EE.UU. es inevitable, incluso deseable. Esto implica, principalmente, aceptar la realidad del supremo poderío de Norteamérica, y de manera sincera, apreciar cuán afortunados son históricamente al estar protegidos por una potencia tan benigna relativamente” (24).
Robert Kagan, una luminaria de la política exterior norteamericana, había escrito antes:
“Y la verdad es que la hegemonía benevolente ejercida por Estados Unidos es buena para una vasta porción de la población mundial. Es ciertamente un mejor arreglo internacional que todas las alternativas realistas”. (25)
De esta forma la gente que está casada con la política exterior norteamericana y pueden vivir con ella, concluyen y proclaman, e incluso creen, que tales políticas producen una fuerza humana, un imperio ilustrado, y llevan el orden, la prosperidad y un comportamiento civilizado a todas partes, y que si EE.UU. se ve “forzado” a ir a la guerra, la realiza en forma “humanitaria”. Tal como el lector habrá notado, los documentos que avalan este libro describen con minuciosos detalles lo exactamente opuesto; muestran la terrible violencia y crueldad, la supresión de cambios sociales necesarios y muchas otras consecuencias espantosas de las intervenciones de EE.UU. en las vidas de la gente en las cuatro esquinas del mundo durante más de medio siglo.

George W. Bush
Los escribas del imperio parecen ser tan amorales como los funcionarios de la Casa Blanca y del Pentágono. Después de todo, las partículas de uranio empobrecido no están alojadas en sus pulmones para irradiar desde allí por el resto de sus vidas; el Banco Mundial y el FMI no están destruyendo su economía y sus servicios básicos; no son sus familias las que deambulan en busca de refugio en el desierto. Los líderes del imperio, la mafia imperial —George W. Bush, Donald Rumsfeld, Richard Cheney, Colin Powell, Condoleezza Rice, Paul Wolfowitz, Richard Perle, et al.— y todos sus escribas igualmente, son tan fanáticos y fundamentalistas como Osama bin Laden, en lugar de gritar ¡Alá!, gritan ¡Dios es grande! ¡USA, USA,USA! 

Kagan, uno de los arquitectos intelectuales del intervencionismo que busca imponer al mundo una agenda neoconservadora, por cualquier medio que se requiera, ha declarado que EE.UU. debe negarse a aceptar cualquier convención internacional, tal como el tribunal internacional, o el acuerdo de Kyoto sobre el calentamiento global.Estados Unidos, dice, “debe apoyar el control armamentista, pero no siempre para sí mismo. Debe vivir bajo un doble estándar” (26). Y también está Robert Cooper, un alto diplomático británico y asesor del primer ministro Tony Blair. Cooper escribe:
“El desafio al mundo postmodemo es acostumbrarse a la idea de los dobles estándares. Cuando se lidia con estados más anticuados fuera del continente europeo postmoderno, necesitamos acudir a métodos más toscos, de una época anterior: la fuerza, ataques preventivos, engaños, lo que haga falta para lidiar con aquellos que todavía viven en el siglo XIX, de cada país para sí mismo” (27).
Su expresión “cada país para sí mismo” puede explicarse mejor de esta forma: cada Estado que no esté dispuesto a someterse al imperio norteamericano y a su mejor amigote de Londres. De modo que ahí lo tienen: el doble estándar es una realidad. La regla dorada de hacer a otros lo que no dejarías que te hicieran a ti. La mafia imperial y su corte de intelectuales como Kagan y Cooper tienen verdaderas dificultades al tratar de vender o defender su visión del mundo sobre bases legales, morales, éticas o simplemente justas. Por eso han decidido no regirse por tales estándares. 

El oro líquido, una vez más

La ocupación norteamericana de Afganistán sirvió para el propósito de establecer un nuevo gobierno que fuera lo suficientemente favorable a los objetivos internacionales de Washington, incluida la instalación de bases militares y estaciones de escucha así como la administración de oleoductos y gaseoductos seguros a través de Afganistán desde la región del Mar Caspio, una vez que el país haya sido pacificado. Durante años los barones del petróleo en EE.UU. han puesto sus ojos en las enormes reservas del combustible y de gas alrededor del Mar Caspio, y previeron la ruta a través de Afganistán y Pakistán hasta el océano Índico. Los petroleros han sido bastante francos acerca de este asunto y han hecho declaraciones abiertas al respecto ante el Congreso (28). Después de Afganistán, su avaricia se volvió hacia las todavía mayores reservas de petróleo de lraqUna vez más, el público norteamericano tenia que ser preparado. El reconocido autor de novelas de espionaje John le Carré ha comentado:
“La forma en que Bush y los suyos consiguieron desviar la ira de Norteamérica de Bin Laden a Saddam Hussein es uno de los más grandes trucos de hechicería de las relaciones públicas en la historia”(29)
Mientras escribo esto en abril de 2003, EE.UU. ha completado el bombardeo, la invasión y la toma de posesión de la asediada sociedad iraquí, causando gran destrucción, matando a miles de inocentes —tanto civiles como soldados- en el proceso, dejando a un número mayor de otros mutilados y arruinados. “Da la impresión de ser el bombardeo de una ciudad, pero no lo es”, declaró el secretario de Guerra de EE. UU., Donald Rumsfeld, al defender el “bombardeo de precisión" norteamericano (30)Washington contempló los resultados de sus acciones militares, que otros habrían calificado de horripilantes, y los llamó “liberación" porque el régimen de Hussein había sido derrocado.

Antes de esto, la mafia imperial había desarrollado un show propagandístico durante todo un año para convencer a los norteamericanos y al mundo que la única superpotencia del mundo no tenía otra elección que atacar a un país soberano e impedido que no había atacado a EE. UU., que no había amenazado con atacar a EE. UU., que sabía que implicaría un suicidio para ellos atacar a EE.UU. La tesis de la mafia imperial era muy extraña, no sólo porque Iraq no representaba amenaza alguna —como lo demostró la fácil victoria militar obtenida- sino porque la mafia imperial sabía que Iraq no era una amenaza en lo absoluto. Estuvieron contando una historia detrás de otra al mundo acerca de por qué Iraq era una amenaza, una amenaza inminente, una amenaza creciente cada día, una amenaza nuclear, una amenaza química, una amenaza biológica, que Iraq era un Estado terrorista, que Iraq estaba vinculado a Al Qaeda... sólo para que cada historia cayera por su propio peso. Insistieron una y otra vez que Iraq debía aceptar el regreso de los inspectores de armas de la ONU, y cuando Iraq accedió, entonces la mafia imperial declaró que no era suficiente y comenzó a restarle importancia al esfuerzo. Porque la Casa Blanca anhelaba la guerra, y la consiguieron, después de burlarse de las mayores protestas antibelicistas que ha presenciado el mundo, además de desconocer la avasalladora oposición de la ONU y los conceptos más preciados del derecho internacional y de la colaboración para lograr la paz en el planeta. Todavía está por ver cómo va a sobrevivir el organismo internacional relegado a un papel de humillante irrelevancia en la cuestión más importante que puede enfrentar, una institución que tiene en la primera frase de sus estatutos la determinación de “salvar a las generaciones sucesivas del azote de la guerra, que ha traído dolor inenarrable a la humanidad por dos veces en nuestro período de vida”. 

¿Tiene algún sentido la posición de Washington? ¿Esta súbita necesidad de pelear una guerra en ausencia de combates? Lo tiene si uno entiende que la invasión nada tenía que ver con la maldad de Saddam Hussein ni con sus supuestas armas de destrucción masiva. Cuando después de semanas de ocupación militar en Iraq resultó imposible encontrar tales armas, la Casa Blanca declaró que las mismas no eran, después de todo, la razón real para la invasión. Lo que estaban haciendo era golpeando al terrorismo, aseguraron al mundo. “No estábamos mintiendo”, dijo un funcionario. “Es sólo una cuestión de énfasis” (31). Entre otras razones la guerra era para reemplazar a Hussein por un gobierno títere, como se hizo en Afganistán; en este caso un gobierno de ocupación norteamericano, lo que posibilita a las compañías petroleras estadounidenses a operar en Iraq con plena libertad; al mismo tiempo el país quedó abierto a todo tipo de corporaciones transnacionales, que harán al país ocupar su lugar en el nuevo orden mundial de la economía globalizada, y el imperio norteamericano añade otro país y unas cuantas bases más desde las cuales ejercer el control y rehacer el Medio Oriente en el estilo amoral preferido de la mafia imperial, al cual, es de presumir, los niños de la región entonarán cantos de alabanza en los años venideros (32).

La aceptación de EE.UU. de que los inspectores de armas de la ONU regresaran a Iraq en diciembre de 2002 había sido una farsa para aplacar la inesperada oposición del mundo a la planeada invasión de Washington. Tres meses de inspecciones antes de que comenzara la invasión no ofrecieron prueba alguna de la existencia de armas prohibidas. En los años 90, durante siete años los inspectores de la ONU habían encontrado y destruido grandes cantidades de armas químicas, biológicas y nucleares en Iraq. Scott Ritter, el jefe de los inspectores de la ONU en el país afirmó en 2002: 
“Desde 1998 Iraq ha sido desarmada en lo fundamental; entre 90% y 95% de las armas de destrucción masiva de Iraq se han eliminado probadamente. Esto incluye todas las fábricas utilizadas para producir armas químicas, biológicas y nucleares, y misiles de largo alcance; el equipamiento asociado a estas fábricas y la gran mayoría de los productos provenientes de las mismas” (33)
En el mismo período, el director de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Mohammed El Baradei, informó que su agencia había 
"desmantelado grandes instalaciones relacionadas con armas nucleares. Neutralizamos el programa nuclear de Iraq. Confiscamos su material utilizable con fines bélicos. Destruimos, eliminamos o inutilizamos todas las instalaciones y equipamientos importantes para la producción de armas nucleares” (34)
Esta era, pues, la terrible amenaza de Iraq que debía ser barrida, una sociedad terriblemente debilitada ya por doce años de sanciones económicas, que fueron calificadas por el asesor de seguridad nacional de EE.UU. como “las sanciones más radicales impuestas a una nación en toda la historia de la humanidad” (35).

Elocuente viñeta que representa la relación entre el imperialismo de EE.UU. y la apropiación de los recursos petrolíferos de aquellos países que sufren la política exterior del Imperio. Autor: ?

La política exterior norteamericana: un laboratorio para cultivar el virus del terrorismo antinorteamericano

“Lo arrasamos. No quedó nada, sólo tierra y polvo”.
Mayor general Franklin Hagenbeck, del Ejército de EE.UU. al informar sobre la destrucción de tres aldeas en el valle de Shahikot en Afganistán (36)

El bombardeo norteamericano a Afganistán, comenzado el 7 de octubre de 2001 y seguido por la ocupación militar de la mayor parte del país, dio lugar a docenas de acciones terroristas contra individuos e instituciones norteamericanas, cristianas y otras occidentales, tanto en el sur de Asia como en el Medio Oriente y otras partes del mundo; sólo en Paquistán hubo una docena de ataques (incluido el secuestro y asesinato del corresponsal del Wall Street Journal, David Pearl)(37) y en Bali, Indonesia, tuvo lugar el más desastroso el 12 de octubre, pues en él murieron más de ciento ochenta personas, casi todas australianas, norteamericanas y británicas; los dos sospechosos principales arrestados en ese caso dijeron haber actuado en represalia por el ataque estadounidense contra Afganistán y los musulmanes (38)El ataque posterior contra Iraq —una guerra que nadie deseaba excepto la mafia imperial— puede haber decidido a miles más en todo el mundo musulmán a convertirse en la próxima generación de terroristas que lleve a cabo la jíhad contra el gran Satán.

¿Ha aprendido algo la élite de poder norteamericana de los frecuentes ataques terroristas de los que ha sido blanco en todos estos años? James Woolsey, ex director de la CIA y miembro del Consejo Político del Departamento de Estado, al hablar dos meses después del comienzo de los bombardeos en Afganistán, defendió una posible invasión a Iraq y mostró su menosprecio por la reacción del mundo árabe; dijo que el silencio de los pueblos árabes ante las victorias norteamericanas en Afganistán probaban que 
“sólo el miedo restablecerá el respeto hacia EE.UU.?” 
De manera similar, una frase atribuida a diversos dirigentes del Imperio Romano ha sido utilizada por funcionarios de la administración Bush: 
oderínt dum metuant: “que nos odien siempre que nos teman” (40).
El Departamento de Estado puede haber aprendido algo. Al cumplirse un año del ataque terrorista del 11 de septiembre y posteriormente, el Departamento efectuó conferencias acerca del modo de mejorar la imagen de Norteamérica en el extranjero a fin de reducir el nivel de odio. Pero sólo quieren modificar la imagen, no incluyen un cambio de política. Y los resultados registrados por esa política son los siguientes: desde 1945 hasta 2003, EE.UU. intentó derrocar a más de cuarenta gobiernos extranjeros, y de aplastar más de treinta movimientos nacionales. populares que luchaban contra regímenes intolerables. Durante el proceso, EE.UU. bombardeó cerca de veinticinco países y causó la muerte a varios millones de personas, aparte de condenar a muchos millones más a una vida de agonía y desesperación.
“La idea es crear un entorno antiterrorista global [dijo al New York Times un alto funcionario del Departamento de Defensa en 2003] de modo que en 20 ó 30 años el terrorismo será como la trata de esclavos, una total vergüenza” (41). 
El mundo sólo puede preguntarse cuándo las guerras de agresión norteamericanas, que disparan misiles en el corazón de una ciudad y utilizan uranio empobrecido y bombas de fragmentación contra la población serán una vergüenza total. De hecho ya lo son, pero EE.UU. que se dedica a la guerra con la misma intensidad con que otras naciones se esfuerzan por sobrevivir, no lo sabe aún. En lugar de eso practica la guerra perpetua por la paz perpetua.


Notas
(1) Testimonio ante el Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara el 6 de febrero de 2002. 
(2) Sitio web del Departamento de Defensa de EE.UU.: Deployment Link (vínculo de descarga), 10 de diciembre de 2002: 
(3) “Defense Planning Guidance for the Fiscal Years 1994-1999", tal como fue citado enNew York Times, el 8 de marzo de 1992, p. 14 (subrayado del autor).
4) General Joseph Ashy, en aquel momento comandante en jefe del Comando Espacial de EE.UU., citado en Aviation Week and Space Technology, New York, 5 de agosto de 1996, p. 51 (subrayado en el original).
(5) Keith R. Hall, secretario asistente de la Fuerza Aérea para el Espacio y director de la Oficina de Reconocimiento Nacional, hablando ante el Club Espacial Nacional el 15 de septiembre de 1997.
(6) Charles Knight, Proyecto sobre Alternativas de Defensa, presentación ante el Consejo sobre Relaciones Exteriores, New York, 14 de junio de 2000; sobre “U.S. Military-Strategic Ambitions: Expanding to Fill the post-Soviet Vacuum”: 
(7) “Rebuilding America’s Defenses: Strategy, Forces, Resources For a New Century”, informe del Proyecto para el Nuevo Siglo Norteamericano, Washington. D.C., septiembre de 2000, p. 14.
(8) Michael Ledeen, ex funcionario de Reagan que adquirió fama en el lrán-Contras, ahora trabajando para el instituto Norteamericano de Empresa (el principal tanque pensante neoconservador y abanderado de la invasión a Iraq), condenó la cautela de aquellos en la CIA y el Departamento de Estado que consideraban que EE.UU. debía llevar la guerra contra el terrorismo batalla por batalla aisladamente. “No hay etapas. Esto es la guerra total”, dijo. The Village Voice, New York, 27 de noviembre de 2001, p. 46; Scotland on Sunday, Glasgow, 25 de noviembre de 2001. 
(9) Presentado por el Departamento de Defensa al Congreso el 31 de diciembre de 2001 como documento clasificado, que posteriormente se hizo público, ver Los Angeles Times, 9 y 10 de marzo de 2002. 
(10) James Laxer, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de York, Toronto, tomado de un artículo suyo en el Toronto Globe and Mail, 24 de septiembre de 2002, p. A15.
(11) Washington Post, 28 de noviembre de 2002, p. B4.
(12) Ver William Blum: Estado villano. Editora Abril, La Habana, 2005, para una breve descripción de las intervenciones norteamericanas.
(13) Marc Herold: Blown Away: The Myth and Reality of “Precision Bombing" in AfghanistanCommon Courage Press, Maine, 2003, Anexo 4; “Daily casualty count of Afghan civilians killed by U.S. bombing and special forces attacks, October 7, 2001 until present day".
(14) Para un mayor análisis ver William Blum: “September 11, 2001 and the bombing of Afghanistan”, en <http://members.aol.com/bblum6/sep11.htm>
(15) Ver http://www.zmag.org/ZNVET.htm> para una excelente selección de artículos sobre este tema, buscar “Venezuela”. 
(16) “Dangerous Dialogue: Attacks on Freedom of Expression in Miami’s Cuban Exile Community”, p. 26, publicado por Americas Watch/The Fund for Free Expression, New York y Washington, agosto de 1992.
(17) New York Times, 16 de agosto de 1989; Jane Franklin: Cuba and the United States: A Chronological History. Ocean Press, Melbourne, 1997, ver Bosch Avila, Orlando en índice, ver también p. 190 y ss.
(18) Michael Parenti: To Kill a Nation: The Attack on Yugoslavia. Verso, Londres-NY, 2000, capítulo 10 y passimWashington Times, 4 de mayo de 1999, p. 1.
(19) Washington Post, 30 de julio de 2001, p. 1.
(20) The Associated Press, 18 de septiembre de 2001. 
(21) Estado villano, cap. 9.
(22) Christian Science Monitor, 26 de abril de 2002.
(23) “The Bush Doctrine”, en The Weekly Standard, Washington, 4 de junio de 2001.
(24) Foreign Affairs, publicación del Consejo de Relaciones Exteriores, New York, noviembre de 2002.
(25) “The Benevolent Empire”, en Foreign Policy, Washington, verano de 1998.
(26) Robert Kagan: Of Paradise and Power: America and Europe in the New World OrderNew York, 2003, p. 99. 
(27) The Observer, Londres, 7 de abril de 2002.
(28) Ver, entre otros, el testimonio de John Maresca, Unocal Corporation, ante el Subcomité sobre Asia y el Pacifico del Comité de la Cámara sobre Relaciones Internacionales, 12 de febrero de 1998. 
(29) The Times Online, Londres, 15 de enero de 2003.
(30) Sydney Morning Herald, 25 de marzo de 2003.
(31) John Cochran: “WH Official Admits WMD NOT Main Readon for Iraq War”, en ABCNews.com, 25 de abril de 2003.
(32) Ver ensayo del autor sobre las razones para la invasión a Iraq en:
http://members.aol.com/bblum6/magia.htm
(33) The Guardian, Londres, 19 de septiembre de 2002.
(34) Washington Post, 21 de octubre de 2002. 
(35) Información de la Casa Blanca a la prensa el 14 de noviembre de 1997, transcripción de US Newswire.
(36) Washington Post, 17 de marzo de 2002, p. 25.
(37) Ibid., 15 de febrero de 2002, p. 12 y 13. 
(38) Antara (agencia de noticias de Indonesia) 13 de diciembre de 2002; France Presse, 23 de diciembre de 2002; Jakarta Post, 5 de enero de 2003; Washington Post, 9 de noviembre de 2002, p. 15; 18 de noviembre, p. 16; 14 de enero de 2003. 
(39) Washington Post, 27 de diciembre de 2001, p. C2.
(40) Ibid., 5 de marzo de 2003, p.19; 9 de marzo de 2003, p. B3.
(41) New York Times, 17 de enero de 2003, p. 10.