Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

miércoles, 1 de febrero de 2017

Tropas rusas concentradas en la frontera de EE.UU. y golpe de estado neonazi en Canadá apoyado por Moscú. Imaginemos...

El periodista británico Neil Clark nos propone un sencillo ejercicio para tomar conciencia del cinismo y doble rasero que caracterizan al bloque otanista occidental. Son apenas cuatro ejemplos sencillos, como botón de muestra de los muchos otros ejemplos que podríamos mencionar. El periodista se refiere con sarcasmo a la progresía occidental que se apresura siempre a movilizarse siguiendo la agenda de intereses de EE.UU., con la expresión "la brigada occidental 'se debe hacer algo'"

Referencia documental:
Tomado de RT, "Imaginen que las tropas rusas se concentraran en las fronteras de EE.UU.", publicado el 21-1-2017 como resumen de un artículo de Neil Clark. Versión completa del artículo original en inglés: "Just imagine... if Russian troops were amassed on America's borders", por Neil Clark, publicado también en RT el mismo día. Las fotos y pies de foto son añadidos nuestros.

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"Imaginen que las tropas rusas se concentraran en las fronteras de EE.UU."

El periodista británico Neil Clark pone de relieve "el doble rasero" de Occidente con un simple cambio de nombres en determinadas situaciones.

© Foto: Michael Dalder / Reuters. EE.UU. ha desplegado tropas en Estonia y Lituania. En otros países fronterizos con Rusia, la OTAN también ha desplegado importantes efectivos militares, además de expandir la organización cercando militarmente a Rusia.
El periodista británico Neil Clark escribe que, para poner de relieve "la enorme hipocresía y el doble rasero típicos" de la política occidental, simplemente "hay que cambiar" algunos nombres en determinadas situaciones.

Este columnista estima que las medidas tomadas por los países y personas que cuentan con el beneplácito de Occidente se convertirán en "absolutamente escandalosas" si se las aplicaran a sí mismos y pone varios ejemplos para confirmar su tesis.

Intervención en Yemen

Clark solicita al lector que imagine que "un gran aliado de Rusia", cuyo Ejército hubiera entrenado los rusos, "bombardeara el país más pobre de Oriente Medio con bombas de racimo suministradas por Moscú" y que "la hambruna amenazara la vida de millones de personas" de ese territorio.

Posteriormente, el autor del texto desvela que es Arabia Saudita, "un gran socio de Reino Unido", el que devasta Yemen con "bombas de racimo de fabricación británica" mientras "la brigada occidental 'se debe hacer algo', que expresó una gran preocupación 'humanitaria' sobre los combates para liberar Alepo de los terroristas de Al Qaeda y el Frente Al Nusra, permanece callada".
Destrucción de Yemen, el país más pobre de Oriente Medio. La barbarie sembrada por Arabia Saudí sobre Yemen con el beneplácito del otanismo, no parece merecer la atención de la progre brigada occidental "se debe hacer algo", tan preocupada por el retroceso del yihadismo de los cortacabezas en Siria. Yemen no contará con una "Marcha de Berlín a Alepo" de los "se debe hacer algo".  Foto: escuela yemení destruida por los bombardeos saudíes.
Burlas hacia los fallecidos

El periodista británico también subraya que si el avión accidentado el 25 de diciembre cerca de Sochi hubiera transportado a un coro militar de Francia y no de Rusia y una de las principales revistas satíricas rusas se hubiera burlado de la tragedia, los medios occidentales habrían censurado la 'depravación moral' y el 'alma oscura' del carácter ruso.

Sin embargo, la aeronave siniestrada "transportaba a cantantes rusos" y, como fue la revista Charlie Hebdo"que cuenta con el apoyo de la élite"— la que "se burló de los muertos", "nadie en Occidente puso el grito en el cielo".

Expansión de la OTAN 

¿Y si hubiera sido la OTAN y no el Pacto de Varsovia la que hubiera dejado de existir al final de la guerra fría y Rusia, rompiendo todas sus promesas al presidente norteamericano, hubiera expandido ese bloque hasta las fronteras de EE.UU. y desplegado miles de tropas y decenas de tanques y material bélico en México y Canadá?

"¿Los comentaristas de los periódicos occidentales 'respetables' describirían esa operación como una 'agresión estadounidense'? Creo que no", responde Clark.

Golpe de Estado en Ucrania 

Finalmente, ¿y si Rusia hubiera gastado 5.000 millones de dólares para cambiar el régimen político de Canadá utilizando a neonazis como punta de lanza de las protestas antigubernamentales y ese nuevo y 'democrático' país acogiera marchas con antorchas de ultranacionalistas que conmemoraran a las divisiones de las SS?

Neil Clark esperaría "graves condenas y denuncias de los 'lazos' de Rusia con la 'ultraderecha' pero, como esos acontecimientos "tienen lugar en Ucrania", la brigada occidental 'que viene el fascismo' no muestra el más mínimo interés".

"Marcha de las antorchas" de los neonazis ucranianos, los fieles aliados del otanismo occidental.

jueves, 26 de enero de 2017

EL GOBIERNO EN LA SOMBRA

EL GOBIERNO EN LA SOMBRA

Los votantes que en 2008 pusieron a Barack Obama en el cargo esperaban grandes cambios. Desde las escuchas telefónicas sin garantías de la NSA, pasando por Guantánamo, hasta la Ley Patriota, el candidato Obama fue durante su campaña electoral un defensor de las libertades civiles y la privacidad, prometiendo un enfoque radicalmente diferente de su predecesor Bush.

Pero... seis años después de su administración, la versión Obama de la Seguridad Nacional parece casi indistinguible de la que heredó. La prisión de la bahía de Guantánamo permanece abierta. La NSA, en todo caso, se ha vuelto más agresiva en la vigilancia de los estadounidenses. Los ataques con aviones no tripulados (drones) han aumentado exponencialmente. Recientemente se informó de que el mismo presidente que ganó un Premio Nobel en parte por promover el desarme nuclear ha gastado hasta 1 billón de dólares en modernizar y revitalizar las armas nucleares de Estados Unidos.

Michael J. Glennon
¿Por qué cambió el rostro de la Oficina Oval, pero las políticas siguen siendo las mismas? Las críticas simplonas tienden a centrarse en Obama mismo, un líder que tal vez ha cambiado con la política para tomar una línea más dura. Pero el científico político Michael J. Glennon de la Universidad de Tufts tiene una respuesta más pesimista: Obama no podría haber cambiado mucho las políticas, por mucho que lo hubiera intentado. Y lo hizo.

Aunque es un principio básico de que los ciudadanos pueden dirigir su propio gobierno eligiendo nuevos funcionarios, Glennon sugiere que en la práctica, gran parte de nuestro gobierno ya no funciona de esa manera. En un nuevo libro, "Seguridad Nacional y Doble Gobierno", cataloga las maneras en que el aparato de defensa y seguridad nacional es efectivamente autónomo, prácticamente sin rendición de cuentas, transparencia o contrapesos de ningún tipo. Él usa el término "doble gobierno": Hay uno que elegimos, y luego está el que está detrás de él, dirigiendo enormes franjas de política casi sin control. Los funcionarios electos terminan sirviendo como mera cobertura para las decisiones reales tomadas por la burocracia. Dejan de ser esos políticos de campaña, para convertirse en meros rostros, meros relaciones públicas de las voluntades de aquellos que no vemos.

Glennon cita el ejemplo de que Obama y su equipo se sorprendieron y se enojaron al descubrir, al asumir el cargo, que los militares sólo les dieron dos opciones para la guerra en Afganistán: Estados Unidos podría agregar más tropas, o agregar más tropas. La administración de Obama optó entonces por agregar más tropas. 30.000 más para ser exactos. Podría haber denunciado esto públicamente. Pero habría tenido que revelar secretos de Estado... y ya sabemos cómo acaban los valientes y los que revelan secretos de Estado en este mundo....

La crítica de Glennon suena como la de un extraño, casi un extremista. Pero lo cierto es que Glennon es el "insider" por excelencia: fue asesor legal del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y consultor de varios comités del Congreso, así como del Departamento de Estado. Además, lo que denuncia en su libro "La Seguridad Nacional y el Doble Gobierno", cuenta con la aprobación de antiguos miembros del Departamento de Defensa, Departamento de Estado, Casa Blanca e incluso la CIA. Glennon no es un histriónico propagador de miedos y sensacionalista como Alex Jones y su "InfoWars", no es un teórico de la conspiración, Glennon es un académico que nos presenta el problema así:
"se trata de gente inteligente, trabajadora y de espíritu público que creen que actúan de buena fe y que están respondiendo a los incentivos sistémicos, sin ninguna supervisión significativa para controlarlos. Hacen lo que dicta el guión pero ese guión ni lo escriben ellos, ni quienes dan la cara ante el público."
¿Cómo es posible que haya prosperado este modelo? ¿Cómo es posible que exista este Doble Gobierno? ¿Qué se puede hacer al respecto? Glennon habló con la publicación "Ideas" desde su oficina en la Escuela Fletcher de Derecho y Diplomacia de Tufts. Esta entrevista ha sido condensada y editada.

IDEAS: ¿De dónde viene el término "doble gobierno"? 

GLENNON: Se trata de la famosa teoría de Walter Bagehot, que se dio a conocer en la década de 1860. Bagehot fue el erudito que presidió el nacimiento de la revista The Economist -todavía tienen una columna que lleva su nombre. Bagehot intentó explicar en su libro "The English Constitution" cómo funcionaba el gobierno británico. Sugirió que hay dos conjuntos de instituciones. Por un lado lo que él denominó "instituciones dignas", la monarquía y la Cámara de los Lores, que la gente creía erróneamente que dirigían el gobierno. Y por otro, un segundo conjunto de instituciones, a las que él se refirió como las "instituciones eficaces", que en realidad establecían la política gubernamental. Y éstos eran la Cámara de los Comunes, el primer ministro y el gabinete británico.

IDEAS: ¿Qué evidencia existe para decir que en Estados Unidos hay un gobierno doble?

GLENNON: Tenía curiosidad por descubrir por qué un presidente como Barack Obama acabó abrazando las mismas políticas de seguridad nacional y antiterrorismo contra las que hizo campaña con tanta elocuencia. ¿Por qué ese presidente continuó con las mismas políticas Bush una, dos, tres veces.... caso tras caso? Lo escribí inicialmente en base a mi propia experiencia y conocimiento personal y conversaciones con decenas de individuos en el ejército, la policía y agencias de inteligencia de nuestro gobierno, así como, por supuesto, los funcionarios en el Capitolio y en los tribunales. Y la evidencia documentada en el libro es sustancial: hay 800 notas a pie de página en el libro.

IDEAS: ¿Por qué los responsables políticos entregarían las claves de seguridad nacional a funcionarios no electos? 

GLENNON: No podemos decir que se trate de una decisión consciente, tal vez ni voluntaria... Los miembros del Congreso son generalistas y necesitan delegar en expertos aquellos asuntos que se les escapan, por ejemplo, la cuestión de la seguridad nacional, etc. Tienen tanto miedo de meter la pata y de que les pillen en una situación que podría tacharles de radicales, que han hecho una valoración equivocada sobre la cuestión de seguridad nacional y tienden, por lo tanto, a delegar en los "expertos", que, a su vez, tienden a exagerar las amenazas. Por su parte, los tribunales también delegan en expertos todo lo concerniente a la seguridad nacional. Y así estamos.

La presidencia en sí no es una institución piramidal, de arriba hacia abajo, como mucha gente de a pie cree por ignorancia. No es una institución encabezada por un presidente que da órdenes y hace que la burocracia pregunte "cuán alto" cuando les mandan saltar. De hecho, la política de seguridad nacional, por poner un ejemplo, emana precisamente del inmenso aparato burocrático. Muchas de las políticas más controvertidas, desde la minería de los puertos de Nicaragua hasta el programa de vigilancia de la NSA, se originaron dentro de ese aparato. John Kerry no estaba exagerando cuando dijo que algunos de esos programas están "en piloto automático".

IDEAS: Vaya! Qué conveniente ¿No? ¿No es esta otra manera de decir que los grandes aparatos burocráticos son casi imposibles de cambiar? 

GLENNON: Es mucho más grave que eso. Este aparato burocrático no es el que se dedica a fijar anchuras de un vehículo o determinar tarifas del flete del ferrocarril. Este aparato toma decisiones tan pivotales que en una democracia pueden ser irreversibles, destrozan ideologías, y pueden dar lugar a consecuencias muy nefastas -como estamos viendo.

IDEAS: Descartas entonces que las decisiones de Obama en materia de seguridad nacional ¿podrían en realidad deberse a la diferencia entre ser un activista y ser el Jefe Supremo responsable de 320 millones de vidas? 

GLENNON: No, no lo descarto. Al menos no totalmente. Desde luego no es lo mismo ser un activista que ser el Presidente de USA. Sin embargo, no hay una sola explicación o un motivo de peso para la sorprendente continuidad de la política de seguridad nacional de la era Bush. Obviamente, algo más está ocurriendo entre bambalinas que nos ocultan cuando la política después de la política después de la política sigue siendo prácticamente idéntica a la George W. Bush. No es descabellado desconfiar y afirmar que tienen planes que no están compartiendo con los ciudadanos --y sólo eso justificaría esa continuidad, porque hemos visto claramente que esa amenaza de la que nos hablan, no existe.

IDEAS: No es así como se nos enseña a percibir el sistema político Norteamericano. 

GLENNON: Creo que el pueblo Estadounidense está engañado, vive en la ignorancia, igual que estaba engañada la población Británica de Bagehot, que también vivía en la ignorancia. Como aquellos británicos, los estadounidenses de hoy en día (y otras gentes de otros países), creen que al votar a un presidente, o a un miembro del Congreso, o al lograr llevar un caso X ante los tribunales, lograrán cambiar la política del país. Si bien hay unos cuantos contra-ejemplos en los que estas acciones sí afectan a la política, como Bagehot predijo que habría, la realidad profunda que denuncio no se altera. El Gobierno Secreto no cambia: la política en general en el ámbito de la seguridad nacional es hecha por las instituciones ocultas.

IDEAS: ¿Qué podemos hacer? ¿Hay alguna esperanza de solucionar este problema? 

GLENNON: El problema último y más grave es la omnipresente IGNORANCIA POLÍTICA por parte del pueblo estadounidense, y LA INDIFERENCIA ante la amenaza que está emergiendo de estas instituciones ocultas. Es de ahí de donde debe provenir la energía para reformar esta triste realidad: del pueblo estadounidense. No del gobierno. El gobierno es el problema aquí. La gente tiene que tomar el toro por los cuernos. Y eso es algo muy difícil de hacer, porque la ignorancia es en muchos sentidos racional. Hay muy poco beneficio en aprender sobre, y ser activo acerca de problemas que no pueden alterar, las políticas que tú no puedes cambiar.

Fuente.



sábado, 21 de enero de 2017

Las confesiones del criminal John Kerry

La guerra contra Siria es la primera que se prolonga por más de 6 años en plena era digital. Numerosos documentos que deberían haberse mantenido en secreto ya han sido publicados. Aunque han aparecido en diferentes países, de manera tal que la opinión publica no tiene conciencia de ello, esos documentos ya permiten en este momento reconstruir la secuencia de los acontecimientos. La publicación de una grabación de declaraciones que John Kerry hizo en privado, en septiembre de 2016, revela la política del Departamento de Estado y obliga a todos los observadores –incluyéndonos a nosotros– a revisar sus análisis anteriores.


La difusión en The Last Refuge de la grabación completa del encuentro que el secretario de Estado John Kerry sostuvo con miembros de la Coalición Nacional (oposición siria en el exterior) el 22 de septiembre de 2016, en los locales de la delegación de los Países Bajos ante la ONU [The Conservative Tree House], pone en tela de juicio todo lo que todos creían haber entendido sobre la posición de Estados Unidos hacia Siria.


Primeramente, creímos que si bien Washington había iniciado la operación conocida como «Primavera Árabe» para derrocar los regímenes laicos en beneficio de la Hermandad Musulmana, luego había dejado a sus aliados emprender solos la Segunda Guerra contra Siria, a partir de julio de 2012. Y que estos aliados perseguían sus propios objetivos –la recolonización, en el caso de Francia y Reino Unido; la conquista del gas, para Qatar; expansión del wahabismo y venganza posterior a la guerra civil libanesa, para Arabia Saudita; anexión del norte de Siria, para Turquía, según el modelo chipriota; etc.– porque se había renunciado al objetivo inicial. Pero John Kerry dice en esa grabación que Washington nunca dejó de tratar de derrocar la República Árabe Siria, lo cual implica que controló en cada etapa lo que hacían sus aliados. De hecho, durante los 4 últimos años, los yihadistas han sido dirigidos, armados y coordinados por el Allied LandCom, el mando de las fuerzas terrestres de la OTAN, con sede en la ciudad turca de Esmirna (Izmir).


En segundo lugar, John Kerry reconoce que Washington no podía ir más lejos por causa de 2 factores: el Derecho Internacional y la posición de Rusia. Entendámonos bien: Estados Unidos no dejó nunca de ir demasiado lejos. Destruyó la mayor parte la infraestructura siria vinculada a la industria del petróleo y el gas, usando como pretexto la lucha contra los yihadistas (lo cual corresponde al Derecho Internacional), pero lo hizo y sin invitación ni autorización del presidente Assad (lo cual viola el Derecho Internacional). Sin embargo, Estados Unidos no se atrevió a desplegar sus tropas en suelo sirio ni a combatir abiertamente, como lo hizo en Corea, en Vietnam y en Irak. Para eso, optó por poner a sus aliados en primera línea –aplicando el leadership from behind, o sea el «liderazgo desde atrás»– y apoyar, sin mucha discreción, grupos de mercenarios, como hizo en Nicaragua en los años 1980, aún exponiéndose a ser condenado por la Corte Internacional de Justicia –el tribunal interno de la ONU. Washington no quiere embarcarse en una guerra contra Rusia. Y esta última, que no se opuso a la destrucción de Yugoslavia y Libia, esta vez se levantó y rechazó la línea que supuestamente debía limitar su acción. Moscú está en condiciones de defender el Derecho con la fuerza si Washington se lanza abiertamente en una nueva guerra de conquista.


Tercero, John Kerry atestigua en esa grabación que Washington esperaba una victoria de Daesh (el Emirato Islámico) sobre la República Árabe Siria. Hasta ahora –basándonos en el informe del general Michael Flynn (fechado el 12 de agosto de 2012) y en el artículo de Robin Wright publicado en el New York Times el 28 de septiembre de 2013– habíamos entendido que el Pentágono aspiraba a crear un «Sunnistán» en territorios de Siria e Irak para cortar la ruta comercial terrestre de China hacia Occidente («Ruta de la Seda»). Pero Kerry confiesa que el plan iba mucho más lejos. Probablemente, Washington contaba con que Daesh tomara Damasco, de donde después debía expulsarlo Tel Aviv, con lo cual los yihadistas se replegarían hacia el «Sunnistán», cuyo control se les atribuiría. Siria habría quedado entonces dividida, con el sur bajo la ocupación de Israel, el este bajo control de Daesh y el norte para Turquía.

Esto permite entender por qué Washington proyectaba la imagen de que ya no controlaba nada, como si estuviese limitándose a permitir que sus aliados actuaran a su antojo: lo que hizo fue enrolar a Francia y Reino Unido en la guerra haciéndoles creer que podrían recolonizar el Levante, cuando en realidad tenía previsto dividir Siria sin ellos.


Cuarto, al reconocer que «apoyó» a Daesh, John Kerry admite que lo armó, con lo cual hace polvo la retórica de la «guerra contra el terrorismo».
- Sabíamos, desde el atentado del 22 de febrero de 2006 contra la mezquita al-Askari, en Samarra, Irak, que Daesh –inicialmente denominado «Emirato Islámico en Irak»– había sido creado por el director nacional de la inteligencia estadounidense, John Negroponte, y por el coronel James Steele –siguiendo el esquema de lo que ya habían hecho a principios de los años 1980 en Honduras– para acabar con la resistencia iraquí y desatar una guerra civil.
- Sabíamos, desde que el diario del PKK Ozgur Gundem publicó el acta de la reunión de planificación realizada en Amman el 1º de junio de 2014, que Estados Unidos organizó la ofensiva conjunta de Daesh contra la ciudad iraquí de Mosul y del gobierno regional del Kurdistán iraquí contra Kirkuk.
- Ahora sabemos con certeza que Washington nunca cesó su apoyo a Daesh.

Quinto, el conflicto entre el clan Allen/Clinton/Feltman/Petraeus y la administración Obama/Kerry lo habíamos interpretado como un desacuerdo sobre si había o no que apoyar a Daesh. Nada de eso. Ninguno de esos dos grupos tiene el menor escrúpulo en organizar y apoyar a los yihadistas más fanáticos. El desacuerdo reside única y exclusivamente en cuanto a recurrir a la guerra abierta –y el conflicto con Rusia que ello podría provocar– u optar por la acción secreta. El general Michael Flynn –actual consejero de seguridad nacional de Donald Trump– es el único que se opuso al yihadismo.
Si, dentro de algunos años, Estados Unidos se derrumbara, como sucedió con la URSS, esta grabación de John Kerry, podría servir de prueba acusatoria contra él y contra Barack Obama ante una jurisdicción internacional –pero no ante la Corte Penal Internacional, ya demasiado desacreditada.

Como ya reconoció la autenticidad de los fragmentos anteriormente publicados por el New York Times, Kerry no podría impugnar la autenticidad de la grabación íntegra. El apoyo a Daesh que Kerry expresa en esa grabación viola varias resoluciones de la ONU y prueba su responsabilidad personal, y la del aún presidente de Estados Unidos Barack Obama, en los crímenes contra la humanidad perpetrados por esa organización terrorista.

Fuente.

sábado, 14 de enero de 2017

Rusia delenda est (Rusia debe ser destruida)

Lo que sigue es una parte del artículo que John Wight publicó en CounterPunch, con el tíulo "Russia Must be Destroyed: John McCain and the Case of the Dodgy Dossier":

"Carthago delenda est ("Cartago debe ser destruida") son palabras que nos llegan de la historia antigua. Fueron pronunciadas por Catón el Viejo, el famoso soldado romano, estadista y orador, y nunca han sido más relevantes que en estos momentos.

La Roma de nuestro tiempo es Washington, Rusia es Cartago, y el Catón el Viejo de hoy es el senador estadounidense John McCain, cuya búsqueda de un conflicto con Rusia no tiene límites. De hecho, para McCain, la creencia de que Rusia debe ser destruida, ha sido elevada a la condición de una verdad evidente y revelada.

(...)

La demonización de Rusia

Sobre la cuestión del por qué el empeño profundo de Estados Unidos y del establishment liberal de Washington en mantener a Rusia en el papel de enemigo mortal, la respuesta es muy simple: el dinero.

Grandes y poderosos intereses económicos e ideológicos están vinculados a la nueva guerra fría de los últimos años. Estamos hablando de los gigantescos presupuestos de Defensa e Inteligencia del país, derivados del apoyo y el financiamiento de la OTAN por parte de Estados Unidos, junto con la razón de la existencia continuada y financiación de la vasta red de think tanks políticos en Washington y en Occidente. Todo ello está comprometido con el sostenimiento de un status quo de la hegemonía y unipolaridad de los Estados Unidos.

La aparición de Rusia como un contrapeso estratégico para Occidente en los últimos años, ha desafiado y continúa desafiando esta hegemonía de Washington, hasta ahora incontestable. Ello ha proporcionado oportunidades lucrativas para organizaciones, grupos e individuos con un interés directo en la nueva guerra fría resultante. Al respecto, para persuadir a los escépticos sobre esto, les remito a la advertencia escalofriante pronunciada por el ex presidente de los EE.UU. Dwight D Eisenhower, antes de dejar el cargo en 1960 y dar paso a su reemplazo, John F. Kennedy.

No jodas con el complejo de la industria militar

En su discurso televisado de despedida al pueblo estadounidense en 1961, Eisenhower dijo: 
"nos hemos visto obligados a crear una industria de armamento permanente de vastas proporciones. Además, tres millones y medio de hombres y mujeres están directamente involucrados en establecer la Defensa. Gastamos anualmente en seguridad militar más que los ingresos netos de todas las empresas de Estados Unidos".
Y continuó diciendo: 
"Esta conjunción de un inmenso desarrollo militar y una gran industria armamentística es nueva en la experiencia estadounidense. La influencia total - económica, política, incluso espiritual - se percibe en cada ciudad, en cada cámara del estado, en todas las oficinas del gobierno federal. Reconocemos la necesidad imperiosa de este desarrollo. Sin embargo, no debemos dejar de comprender sus graves consecuencias. Están involucrados nuestro trabajo, recursos y medios de vida. Así es la propia estructura de nuestra sociedad".
Por último, Eisenhower advirtió al pueblo estadounidense cómo 
"En los consejos de gobierno, debemos evitar que el complejo de la industria militar adquiera una influencia injustificada, sea buscada o no. Existe y persistirá potencial para el desastroso aumento de un poder fuera de lugar".
(...)


John Wight

domingo, 8 de enero de 2017

EE.UU., ISRAEL Y ARABIA SAUDITA: La contrarrevolución en Medio Oriente


Esta imagen provocó un verdadero escándalo en Estados Unidos: en la reunión del G20, el presidente estadounidense Barack Obama se inclina ante el soberano saudita y besa su mano.


19.5.2011

Un clan de Arabia Saudita, los Sudairi, es el eje de la ola contrarrevolucionaria que Estados Unidos e Israel han desencadenado en el Medio Oriente. En una amplia síntesis, publicada por episodios en el más importante diario de lengua rusa, Thierry Meyssan nos ofrece, desde Damasco, un panorama general de las contradicciones que estremecen esa región.

En unos meses, 3 gobiernos prooccidentales han sido derrocados en el mundo árabe: en Líbano el parlamento expulsó del poder al gobierno de Saad Hariri y los movimientos populares derrocaron a Zine el-Abbidine Ben Ali en Túnez y, en Egipto, a Hosni Mubarak, posteriormente arrestado.

Estos cambios de régimen se acompañan de manifestaciones contra la dominación estadounidense y el sionismo. Favorecen, en el plano político, al eje de la resistencia conformado, en el plano estatal, por Irán y Siria, y en el plano infraestatal por los movimientos Hezbollah y Hamas.

Para imponer la contrarrevolución en la región, Washington y Tel Aviv han recurrido a su mejor apoyo: el clan de los Sudairi, que representa mejor que cualquier otra fuerza el despotismo al servicio del imperialismo.

Los Sudairi

Aunque es posible que el lector nunca haya oído hablar de ellos, los Sudairi son desde hace varias décadas la organización política más rica del mundo.

Los Sudairi son 7 de los 53 hijos del rey Ibn Saud –el fundador de Arabia Saudita. Son específicamente los 7 hijos de la princesa Sudairi. Su cabecilla fue el conocido rey Fahd, cuyo reinado se extendió de 1982 a 2005. Desde la muerte de Fahd, sólo quedan 6 Sudairi.

El mayor es el príncipe Sultan, ministro de Defensa desde 1962, de 85 años. El más joven, con 71 años, es el príncipe Ahmed, ministro adjunto del Interior desde 1975. Desde los años 1960, es el clan de los Sudairi el que ha venido organizando, estructurando, financiando los regímenes títeres prooccidentales del «Medio Oriente ampliado».

En este punto se hace indispensable un recuento histórico.

Arabia Saudita es una entidad jurídica que los británicos crearon para debilitar el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial. A pesar haber sido el inventor del concepto de «nación árabe», Lawrence de Arabia nunca logró convertir el nuevo país en una nación, y menos aún en un Estado. Arabia Saudita era, y sigue siendo, una propiedad privada de la familia Saud. Como se demostró a través de la investigación judicial británica que tuvo lugar durante el escándalo Al-Yamamah, ya en pleno siglo XXI, no existen hoy en día cuentas bancarias ni presupuesto del reino. Son las cuentas de la familia real las que se utilizan para administrar lo que sigue siendo la posesión privada de los Saud.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido ya no contaba con los medios necesarios para mantener su imperialismo, así que el territorio de Arabia Saudita pasó a depender de Estados Unidos. El presidente Franklin D. Roosevelt concluyó entonces un acuerdo con el rey Ibn Saud: la familia Saud se comprometía a garantizar el aprovisionamiento de petróleo a Estados Unidos a cambio de la ayuda militar necesaria para que los Saud pudieran mantenerse en el poder. Esa alianza se conoce como el Acuerdo del Quincy por haberse firmado a bordo del navío del mismo nombre. Se trata de un acuerdo, no de un tratado, porque no fue firmado entre dos Estados sino entre un Estado y una familia.


El Acuerdo del Quincy ata Estados Unidos a la familia Saud

El rey fundador, Ibn Saud, tuvo 32 esposas y 53 hijos, lo cual rápidamente dio lugar a graves rivalidades entre los potenciales candidatos a la sucesión. Ya tardíamente se decidió, por lo tanto, que la corona no pasara de padre a hijo sino de medio hermano a medio hermano.

Cinco hijos de Ibn Saud han ocupado el trono hasta el momento. El actual rey, Abdalá I, de 87 años, es un hombre más bien de mente abierta, aunque totalmente desconectado de las realidades contemporáneas. Conciente de que el actual sistema dinástico conduce a la catástrofe, el rey Abdalá quiere reformar las reglas de sucesión. El soberano sería designado entonces por el Consejo del Reino, o sea por una serie de representantes de las diversas ramas de la familia real, lo cual pudiera poner el poder en manos de una generación más joven.

Pero a los Sudairi no les conviene esta sabia iniciativa. Como resultado de varias renuncias al trono, ya sea por razones de salud de los renunciantes o por sibaritismo, los tres próximos aspirantes son miembros de ese clan: el ya mencionado príncipe Sultan, ministro de Defensa, de 85 años; el príncipe Nayef, ministro del Interior, de 78 años, y el príncipe Salman, gobernador de Riad, de 75 años. Si llegara a aplicarse, la nueva regla dinástica perjudicaría a estos personajes.

Lo anterior explica por qué los Sudairi, que nunca han sentido demasiado cariño por su medio hermano, el rey Abdalá, actualmente lo odian.

También explica por qué han decidido utilizar todas sus fuerzas en la actual batalla.

El príncipe Bandar y su «hermano» George W. Bush

El regreso de Bandar Bush

A fines de los años 1970, el futuro rey Fadh dirigía el clan de los Sudairi. Y se fijó en las raras cualidades de uno de los hijos de su hermano Sultan: el príncipe Bandar. Lo envió a negociar contratos de armamento en Washington y le gustó la manera como Bandar logró comprar el consentimiento del entonces presidente de Estados Unidos James Carter.

Al llegar al trono, en 1982, el rey Fadh convirtió al príncipe Bandar en su hombre de confianza. Lo nombró agregado militar y posteriormente embajador en Washington, puesto que Bandar ocupó hasta el fin del reinado de Fahd y el momento en que se produjo su brutal expulsión por parte del rey Abdalá, en 2005.

Hijo del príncipe Sultan y de una esclava libia, el príncipe Bandar es una personalidad brillante y carente de escrúpulos que ha sabido imponerse en el seno de la familia real, a pesar del deshonor inherente al origen de su madre. Bandar es actualmente el brazo ejecutor de los gerontócratas del clan Sudairi. Durante su larga estancia en Washington, el príncipe Bandar se hizo amigo de la familia Bush, en particular de George Bush padre, a tal punto que ambos llegaron a ser inseparables. George Bush padre llega incluso a presentar al príncipe Bandar como el hijo que le hubiese gustado tener, al extremo que en Washington llegaron a llamarlo «Señor Bandar Bush». Lo que despierta el agrado de George Bush padre –ex director de la CIA y posteriormente presidente de Estados Unidos– es la inclinación del príncipe Bandar por la acción clandestina.

El «Señor Bandar Bush» se integró a la alta sociedad estadounidense. Es al mismo tiempo administrador vitalicio del Aspen Institute y miembro del Bohemian Grove. El público británico descubrió su existencia a través del escándalo Al-Yamamah: el contrato armamentista más grande de la historia, y también el mayor caso de corrupción. Durante unos 20 años (desde 1985 hasta 2006), British Aerospace, rápidamente rebautizada como BAE Systems, vendió armamento por 80 000 millones de dólares a Arabia Saudita mientras que depositaba discretamente parte de esa fortuna en las cuentas bancarias de políticos sauditas y probablemente de políticos británicos. Dos mil millones de dólares engrosaron así la fortuna del príncipe Bandar.

El asunto es que Su Alteza tiene muchos gastos. El príncipe Bandar dio empleo a muchos de los combatientes árabes reclutados en la época de la guerra fría por los servicios secretos de Arabia Saudita y Pakistán para luchar contra el Ejército Rojo en Afganistán, a pedido de la CIA y del MI6. Por supuesto, la figura más conocida en ese medio no era otro que el millonario anticomunista convertido en gurú yihadista Osama Ben Laden.

Es imposible decir con exactitud de cuántos hombres dispone el príncipe Bandar. A lo largo de los años, su mano se perfila en numerosos conflictos y actos de terrorismo a través de todo el mundo musulmán, desde Marruecos hasta el Xinkiang chino. A modo de ejemplo, basta con citar el pequeño ejército que había implantado en un campamento de refugiados palestinos en el Líbano, en Nahr el-Bared, bajo el nombre de Fatah al-Islam. La misión de aquellos hombres consistía en sublevar a los refugiados palestinos, mayoritariamente sunnitas, proclamar un emirato independiente y combatir al Hezbollah chiíta. Pero aquello salió mal porque los salarios de los mercenarios no se pagaron a tiempo. Así que, en 2007, los hombres del príncipe Bandar se atrincheraron en el campamento palestino, 30 000 refugiados tuvieron que huir de allí y el ejército libanés tuvo que librar una batalla de 2 meses para retomar el campamento.

Aquella operación costó la vida a 50 mercenarios así como a 32 civiles palestinos y 68 soldados libaneses.

A principios de 2010, el príncipe Bandar fomentó un golpe de Estado para derrocar al rey Abdalá y poner en el trono a su propio padre, el príncipe Sultan. El complot se descubrió y Bandar cayó en desgracia, aunque sin perder por ello sus títulos oficiales. Pero a fines de 2010, los problemas de salud del rey y las operaciones quirúrgicas a las que tuvo que someterse permitieron a los Sudairi recuperar su influencia e imponer el regreso de Bandar, con el respaldo de la administración Obama.

Fue después de una visita al rey, cuando este se encontraba hospitalizado en Washington, y habiendo llegado erróneamente a la conclusión de que el monarca estaba agonizando, que el primer ministro libanés Saad Hariri se alió a los Sudairi. Nacido en Riad, Saad Hariri es saudita pero tiene la doble ciudadanía libanesa. Heredó la fortuna de su padre, que se había enriquecido gracias a los Saud. Saad Hariri tiene por lo tanto una deuda con el rey Abdalá y se convirtió en primer ministro libanés debido a la presión del monarca, aunque el Departamento de Estado abrigaba dudas en cuanto a su capacidad para ocupar el cargo.

Durante su periodo de obediencia al rey Abbalá, Saad Hariri se esforzó por reconciliarse con el presidente sirio Bachar el-Assad. Retiró las acusaciones en contra de este último que lo vinculaban al asesinato de su padre, el ex primer ministro libanés Rafik Hariri, y se disculpó por haberse dejado manipular para crear una tensión artificial entre el Líbano y Siria. Pero al aliarse a los Sudairi, Saad Hariri dio un giro político de 180 grados. De la noche a la mañana renegó de la política de conciliación del rey Abdalá hacia Siria y el Hezbollah y emprendió una ofensiva contra el régimen de Bachar el-Assad para obtener el desarme del Hezbollah y un compromiso con Israel.

Pero el rey Abdalá salió de su estado semicomatoso y no demoró en pedirle cuentas. Sin el indispensable apoyo del monarca saudita, Saad Hariri y su gobierno fueron expulsados del poder por el parlamento libanés, que decidió poner en el cargo de primer ministro a Najib Mikati, otro millonario con doble nacionalidad pero menos aventurero. Como castigo para Saad Hariri, el rey Abdalá abrió una investigación fiscal sobre la principal empresa de la familia Hariri en Arabia Saudita y detuvo a varios de sus colaboradores por fraude.

Saad Hariri, quien ostenta la doble ciudadanía saudita y libanesa, estableció una alianza con los Sudairi. Después de presentar su renuncia como primer ministro libanés, hace 3 meses que Saad Hariri viene bloqueando la formación de un nuevo gobierno y, mientras tanto, se mantiene en el cargo.

Las legiones de los Sudairi

Los Sudairi han decido desencadenar la contrarrevolución en todos los sentidos.

En Egipto, país donde financiaban a los Mubarak con una mano y a los Hermanos Musulmanes con la otra, los Sudairi impusieron ahora una alianza entre los Hermanos Musulmanes y los militares proestadounidenses.

Ya reunidos, los miembros de esta nueva coalición egipcia no han hecho otra cosa que repartirse los cargos, excluyendo del poder a los líderes de la revolución de la plaza Tahrir. La coalición se niega a convocar una Asamblea Constituyente y no ha hecho más que agregar algunas enmiendas a la Constitución ya existente.

En primer lugar, la nueva coalición ha proclamado el Islam como religión oficial del Estado egipcio, en detrimento de la minoría cristiana copta –a la que pertenece el 10% de la población– que, oprimida por Hosni Mubarak, se había movilizado contra su régimen. El doctor Mahmud Izzat, el segundo dirigente más importante de los Hermanos Musulmanes, llamó además a la rápida instauración de la charia y al restablecimiento de los castigos islámicos.

El vocero de los Hermanos Musulmanes en Egipto, Essam Helarían no ha enfocado su campaña electoral en la abrogación de los Acuerdos de Camp David sino en la criminalización de la homosexualidad. Afirma que, aunque la mayoría de la población no se oponga a ese « vicio », un Estado musulmán tiene la obligación reprimirlo en virtud de la charia.

Al joven Wael Ghoneim, quien había desempeñado un papel de primer plano en el derrocamiento de Mubarak, se le prohibió subir a la tribuna en la manifestación de la victoria del 18 de febrero, en la que participaron casi 2 millones de personas. Por el contrario, el predicador estrella de los Hermanos Musulmanes, Yussef al-Qardawi, de regreso en Egipto después de 30 años de exilio en Qatar, se le permitió arengar a la multitud todo lo que quiso. Este personaje, al que Gamal Abdel Nasser había retirado la nacionalidad egipcia, se ha erigido en símbolo de la nueva era: la de la charia y la coexistencia pacífica con el régimen sionista de Tel Aviv.

El premio Nóbel de la Paz Mohamed el-Baradei –al que los Hermanos Musulmanes habían escogido durante la revolución como vocero para ofrecer una imagen de apertura– fue agredido físicamente por los mismos Hermanos Musulmanes durante el referéndum constitucional y ha sido apartado de la escena política.

Los Hermanos Musulmanes han anunciado su propia entrada en la escena política con la creación de un nuevo partido, llamado Libertad y Justicia, que cuenta con el apoyo de la National Endowment for Democracy (NED) y que imita la imagen del AKP turco. También están aplicando la misma estrategia en Túnez, con el Partido del Renacimiento.

En ese contexto, se han cometido actos de violencia contra las minorías religiosas, como la quema de dos iglesias cooptas. Lejos de castigar a los agresores, el primer ministro les ha ofrecido garantías al destituir al gobernador que él mismo acababa de nombrar en la provincia de Qenna, el respetado general Imad Michael… simplemente por ser cristiano copto en vez de musulmán sunnita.
El Consejo de Cooperación del Golfo (CGC) pidió la intervención de la OTAN en Libia y envió el ejército de Arabia Saudita y la policía emiratí a aplastar las protestas en Bahrein.

En Libia, los Sudairi enviaron hombres armados a Cirenaica antes de que franceses y británicos dieran la señal para el comienzo de la revuelta contra el poder de Tripolitania. Fueron ellos quienes distribuyeron armas y las banderas de las listas roja, negra y verde con la estrella y la media luna, símbolo de la monarquía sanusita, protectora histórica de los Hermanos Musulmanes. El objetivo de los Sudairi en Libia era acabar con el agitador Kadhafi y poner al príncipe Mohamed en el trono de lo que fue en otros tiempos el Reino Unido de Libia.

El Consejo de Cooperación del Golfo fue el primero en pedir una intervención armada contra el gobierno de Trípoli. Y, en el seno del Consejo, fue la delegación de Arabia Saudita la que dirigió las maniobras diplomáticas para lograr que la Liga Árabe aprobara el ataque de los ejércitos occidentales contra Libia.

Por su parte, el coronel Kadhafi había declarado en varios discursos que no había ninguna revolución en Cirenaica sino que su país estaba enfrentando una operación de desestabilización de Al-Qaeda, palabras que provocaron sonrisas –equivocadamente– y que fueron confirmadas por el comandante del US AfriCom en persona. Basta con recordar la inquietud del general Carter F. Ham, quien dirigió las primeras operaciones militares estadounidenses antes de la entrega de esa responsabilidad a la OTAN. El general Carter F. Ham se sorprendió, en efecto, de tener que designar sus blancos terrestres basándose en informaciones proporcionadas por espías conocidos por haber combatido contra las fuerzas aliadas en Afganistán, en otros palabras conocidos como hombres de Ben Laden.

En cuanto a Bahrein, se trata de un territorio que desde 1971 se presenta como un reino independiente. Pero en realidad sigue siendo territorio gobernado por los británicos. En su momento, los británicos designaron al príncipe Khalifa como primer ministro y lo mantuvieron en ese puesto durante 40 años consecutivos, desde la independencia ficticia hasta hoy en día, continuidad que no es nada desagradable para los Sudairi.

El rey Hamad de Bahrein entregó a Estados Unidos una concesión que permitió la instalación del cuartel general naval de Central Command y de la V Flota estadounidense en el puerto de Juffair. En ese contexto, el reclamo popular por una monarquía constitucional significaría el acceso a una verdadera independencia, el fin del tutelaje británico y la retirada de las tropas estadounidenses. Todo ello afectaría a Arabia Saudita y pondría en peligro las bases mismas del sistema.

Así que los Sudairi convencieron al rey de Bahrein de que había que ahogar en sangre las esperanzas populares.

Garante del orden establecido, el príncipe Nayef es el inflexible ministro del Interior y de Información de Arabia Saudita desde hace 41 años.

El 13 de marzo de 2011, el secretario estadounidense de Defensa Robert Gates llegó a Manama para coordinar las operaciones, que comenzaron al día siguiente con la entrada de tropas especiales sauditas. Conocidas como «las águilas de Nayef» esas fuerzas especiales están bajo el mando directo del príncipe Nayef.

En unos días fueron destruidos todos los símbolos del movimiento de protesta, incluyendo el monumento de la Plaza de la Perla. Cientos de personas fueron muertas o están desaparecidas. La tortura, casi abandonada desde hace una decena de años, se generalizó nuevamente en Bahrein. Los médicos y enfermeras que socorrieron a los manifestantes heridos han sido arrestados en sus hospitales, encarcelados y mantenidos incomunicados, para ser finalmente enviados a los tribunales militares.

Lo más importante de esta terrible represión es, sin embargo, la voluntad de presentar como un conflicto sectario lo que en realidad es la clásica lucha de clases entre un pueblo entero y un grupo de privilegiados vendido al imperialismo extranjero. Como la mayoría de la población de Bahrein es chiíta, mientras que la familia reinante es sunnita, el chiísmo –vehículo del ideal revolucionario del ayatola Komeiny– ha sido designado como blanco. En un mes, las «Águilas de Nayef» han arrasado 25 mezquitas chiítas y dañado otras 253.

Un tribunal de excepción juzgará próximamente a 21 de los principales líderes de las protestas populares, que corren el riesgo de ser condenados a muerte. Más aún que contra los chiítas, la monarquía se ensaña actualmente con Ibrahim Cherif, presidente del partido Waed (izquierda laica), al que acusa de no respetar el orden confesional a pesar de ser sunnita.

A falta de poder desestabilizar Irán, los Sudairi están concentrando sus ataques contra Siria.

La desestabilización de Siria

Las revoluciones que gozan del favor de los medios tienen incluso sus membretes. Este es el que identifica «The Syrian Revolution 2011» en Facebook.

A principios de febrero de 2011, en momentos en que no había en Siria ningún tipo de manifestación, apareció en Facebook una página titulada The Syrian Revolution 2011. En dicha página se convocaba a un «Día de la cólera» que debía tener lugar el viernes 4. Aunque Al-Jazzera se hizo eco de la convocatoria, esta no encontró seguidores en ninguna parte. El canal de televisión qatarí deploró tal ausencia de reacción y denigró a Siria, calificando ese país de «reino del silencio» (sic).

La denominación misma The Syrian Revolution 2011, en inglés, ya es algo que da que pensar por ser característica de las frases publicitarias. Además, ¿qué verdadero revolucionario pensaría que si no logra concretar su ideal en 2011 no le queda más que regresar a su casa y taparse la cabeza?

Más extraño aún es el hecho que el mismo día de su creación, esa página Facebook registró más de 80 000 amigos. La aparición en tan pocas horas de tantos seguidores virtuales sin que esos seguidores aparecieran después en las calles hace pensar en una manipulación llevada a cabo con el uso de programas informáticos de creación de cuentas, sobre todo si se agrega el hecho que los sirios hacen un uso moderado de Internet y que sólo desde el 1º de enero cuentan con conexiones ADSL.

Los desórdenes comenzaron un mes más tarde en Derra, una pequeña localidad que se encuentra en la frontera con Jordania y a pocos kilómetros de Israel. Desconocidos pagaron a grupos de adolescentes para que pintaran consignas antigubernamentales en las paredes de la localidad. La policía local arrestó a los jóvenes y los trató como criminales, provocando así la cólera de las familias. Las personalidades locales que trataron de interceder pero fueron maltratadas por el gobernador. Los jóvenes recibieron palizas.

Sus enfurecidos familiares atacaron la comisaría para liberarlos. La policía respondió con más brutalidad aún y varias personas resultaron muertas.

El presidente Bachar el-Assad intervino entonces para imponer sanciones a los policías y al gobernador –uno de sus primos que él mismo había enviado a Deraa, lejos de la capital, precisamente para que sacarlo de la circulación.

Se abrió una investigación destinada a aclarar aquel caso de abuso policial, los funcionarios responsables de la violencia fueron acusados y detenidos. Varios ministros viajaron al lugar de los hechos para presentar las excusas y condolencias del gobierno a las familias de las víctimas, excusas y condolencias que fueron públicamente aceptadas. Todo debía entonces volver a la normalidad. Pero, inesperadamente, desde varios techos, francotiradores enmascarados comenzaron a disparar simultáneamente sobre la multitud y la policía sumiendo la ciudad en el caos. Aprovechando la confusión, individuos armados aparecieron fuera de la ciudad y atacaron un edificio público donde radican los servicios de inteligencia encargados de la observación del territorio sirio del Golan ocupado por Israel. Los servicios de seguridad abrieron fuego en defensa del edificio y de sus archivos. Hubo bajas de ambas partes.

No fue este el único enfrentamiento de ese tipo. Las personalidades locales solicitaron entonces la protección del ejército contra los elementos que estaban atacando la ciudad. Tres mil hombres y fuerzas blindadas fueron desplegados para proteger a los habitantes. En definitiva, entre los infiltrados y el ejército sirio se produjo una batalla muy similar a la que tuvo que librar el ejército libanés en Nahr el-Bared. La diferencia es que, en el caso de Siria, la prensa internacional está deformando los hechos y acusa al ejército sirio de haber atacado a la población de Deraa.

Mientras tantos, varios enfrentamientos se produjeron en Latakia. Mafias especializadas en el contrabando marítimo existen desde hace mucho tiempo en esa ciudad portuaria de Siria. Dichas mafias recibieron armas y dinero provenientes del Líbano y emprendieron actos de vandalismo en el centro de la ciudad. La policía intervino. Por orden del presidente, las fuerzas policiales sólo portaban bastones, o sea no portaban armas. Los gángsteres sacaron entonces sus armas de guerra y mataron a decenas de policías desarmados.

Lo mismo sucedió en la vecina localidad de Banias, una ciudad de menor importancia pero mucho más estratégica ya que en ella se encuentra la principal refinería de petróleo de Siria. En este caso, las fuerzas del orden hicieron uso de sus armas y el enfrentamiento se convirtió en una verdadera batalla.

Finalmente, en Homs, importante ciudad del centro de Siria, varios individuos se presentaron en una mezquita integrista y llamaron a los fieles a manifestar contra «el régimen que está matando a nuestros hermanos en Latakia».

En reacción ante los desórdenes, la población siria salió masivamente a las calles para expresar su apoyo a la República.

Gigantescas manifestaciones, como nunca se habían visto anteriormente en toda la historia de Siria, reunieron repetidamente a cientos de miles de personas en Damasco, Alepo e incluso en Latakia. Los manifestantes coreaban «¡Dios, Siria, Bachar!».
Mientras se recrudecían los enfrentamientos en las localidades afectadas, las fuerzas del orden lograron arrestar a algunos implicados en los combates. Estos confesaron en televisión que fueron reclutados, armados y pagados por un diputado partidario de Hariri e identificado como Jamal Jarrah.

Jamal Jarrah, quien desmiente esas acusaciones, es un amigo del príncipe Bandar. Su nombre aparece vinculado a lo sucedido en el Líbano con el grupo Fatah al-Islam en el campamento de Nahr el-Baraed. Jamal Jarrah es primo de Ziad Jarrah, un yihadista que el FBI señala como responsable del secuestro del vuelo UA93 que se estrelló en Pensilvania el 11 de septiembre de 2001.

También es primo de los hermanos Ali y Youssouf Jarrah, arrestados por el ejército libanés en noviembre de 2008 por espionaje a favor de Israel.

Desde Londres y París, Ali Saad-al-din Bayanuni (secretario general de la sección siria de los Hermanos Musulmanes) y Abdel-Halim Khaddam (ex vicepresidente de Siria) llaman al derrocamiento del presidente sirio Bachar el-Assad.

Jamal Jarrah desmiente a quienes lo acusan de pertenecer en secreto a los Hermanos Musulmanes. En 1982, los Hermanos Musulmanes trataron de tomar el poder en Siria. Pero fracasaron y fueron entonces objeto de una terrible represión en masa. Ese doloroso suceso parecía olvidado desde la amnistía proclamada por el presidente Bachar el-Assad. Pero no es así porque esa rama de los Hermanos Musulmanes está recibiendo ahora el financiamiento de los Sudairi, que anteriormente rechazaban a los mismos Hermanos Musulmanes. El papel de los Hermanos Musulmanes en los enfrentamientos de Banias es ahora públicamente reconocido.

Jamal Jarrah también parece haber utilizado militantes libaneses de Hizb ut-Tahrir, una organización islamista que tiene su base en Londres y que actúa esencialmente en Asia Central. Hizb ut-Tahrir, que dice ser una organización no violenta, está acusada de haber organizado numerosos atentados en el valle de Fergana, Uzbekistán. Fue precisamente para combatir esa organización que China inició su acercamiento a Rusia en el marco de la Organización de Cooperación Shanghai.

A pesar de varios debates en la Cámara de los Comunes, los responsables de Hizb ut-Tahrir en Londres nunca han tenido problemas con las autoridades británicas y ocupan todos altos cargos en varias transnacionales anglo-estadounidenses.

El Hizb ut-Tahrir abrió una sección en Líbano el año pasado. Allí organizó en aquel momento un congreso al que invitó una serie de personalidades extranjeras, entre las que se encontraba un intelectual ruso de renombre internacional. En el transcurso de los debates, los organizadores exhortaron a la instauración de un Estado islámico y precisaron que, a su entender, los chiítas y los drusos libaneses –e incluso ciertos sunnitas– no son verdaderos musulmanes. Estupefacto ante declaraciones tan extremistas, el invitado ruso rápidamente concedió varias entrevistas a la televisión para distanciarse de aquellos fanáticos.

En un primer momento, las fuerzas sirias de seguridad parecieron desconcertadas ante los acontecimientos. Entrenados en la antigua URSS, los oficiales superiores recurrieron a la fuerza sin preocuparse demasiado por las consecuencias que aquello podía tener para la población. Pero la situación ha ido invirtiéndose poco a poco. El presidente Bachar el-Assad retomó el control, cambió el gobierno, abrogó el estado de urgencia y disolvió la Corte de Seguridad del Estado.

También concedió la ciudadanía siria a los miles de kurdos históricamente privados de ella desde la realización de un censo que había sido cuestionado.

El presidente tomó además una serie de medidas a favor de diferentes sectores de la población, como la abrogación de las multas por retrasos de pagos a las empresas públicas, como la electricidad, etc. Bachar el-Assad satisfizo así las principales demandas populares que servían de alimento a la oposición. Durante el «día de desafío», el viernes 6 de mayo, la suma de manifestantes no llegó a las 50 000 personas en todo el país, a pesar de que Siria cuenta 22 millones de habitantes.

Lo más importante es que el nuevo ministro del Interior, Mohamad al-Sha’ar, llamó a todo el que se hubiera dejado arrastrar a participar en los desórdenes a presentarse espontáneamente a la policía para obtener una amnistía total a cambio de información. Más de 1.100 personas respondieron a su llamado. En pocos días, las autoridades desmantelaron las principales redes y ocuparon numerosos escondites de armas. Al cabo de 5 semanas de violencia, casi todas las ciudades afectadas regresan lentamente a la calma.

Entre los cabecillas identificados y arrestados se encuentran varios oficiales israelíes o libaneses, así como un político libanés vinculado a Saad Hariri. Este intento de desestabilización tendrá, por lo tanto, consecuencias.

Los Sudairi aprovecharon la enfermedad del rey Abdalá para marginarlo en el seno del gobierno saudita. Con ayuda de Estados Unidos e Israel, pusieron fin al acercamiento entre el soberano saudita y el presidente sirio El-Assad y están supervisando la contrarrevolución árabe.

Un abierto complot

Lo que originalmente fue un complot para derrocar a las autoridades sirias se convirtió en un chantaje público que recurría a la desestabilización como medio de presión. Al comprobar que la revuelta no prosperaba, los diarios árabes antisirios comenzaron a hablar abiertamente y sin el menor pudor de las propuestas que se estaban manejando. Relataron así los viajes de los negociadores que presentaron las exigencias de los Sudari a las autoridades de Damasco. Según esos periódicos, la violencia terminará sólo cuando Bachar el-Assad obedezca dos órdenes:

  • romper con Irán
  • y suspender el apoyo sirio a la resistencia en Palestina, Líbano e Irak.

La propaganda internacional

Los Sudairi quieren una intervención militar occidental que acabe con la resistencia siria, como la actual agresión contra Libia. Para ello, han movilizado cierto número de especialistas en propaganda.

Para sorpresa general, la cadena de televisión satelital Al-Jazeera ha cambiado bruscamente su línea editorial. Es un secreto a voces que Al-Jazeera fue creada por voluntad de los hermanos David y Jean Frydman, dos millonarios franceses que fueron consejeros de Yitzakh Rabin y de Ehud Barak. Los hermanos Frydman querían crear un medio de prensa que permitiera un debate entre israelíes y árabes, debate prohibido por la ley en cada uno de los países implicados.

Para conformar el canal recurrieron al emir de Qatar, que al principio sirvió de cobertura. El equipo de redacción fue reclutado entre los miembros del servicio árabe de la BBC, de manera que la mayoría de los periodistas que lo iniciaron son agentes del MI6 británico.

Pero el emir de Qatar tomó el control político del canal, que se convirtió en el brazo ejecutor de su gobierno. Durante años, Al-Jazeera desempeñó efectivamente un papel como elemento de moderación, favoreciendo el diálogo y la comprensión en la región. Pero también ha ayudado a banalizar el apartheid impuesto por el régimen israelí, como si la violencia que practica el ejército del Estado hebreo no fuera otra cosa que deplorables excesos de un régimen finalmente aceptable, cuando en realidad constituyen la esencia misma del sistema.

Obligado a huir de su país, el ex-presidente dictador tunecino Ben Ali encontró refugio en Arabia Saudita, gracias al príncipe Nayef.
Al-Jazeera, cuya cobertura de las revoluciones en Túnez y Egipto puede calificarse de excepcional, cambió bruscamente de línea editorial en el caso de Libia para convertirse en vocero de los Sudairi.

Este giro de 180 grados merece una explicación.

El ataque contra Libia es originalmente resultado de un plan franco-británico concebido en noviembre de 2010, o sea antes de la «primavera árabe», plan al que se integró Estados Unidos. París y Londres tenían intenciones de ajustarle las cuentas a Trípoli y de defender sus propios intereses coloniales. En efecto, en 2005-2006, la NOC [National Oil Corporation, la compañía nacional del petróleo de Libia.] había lanzado 3 licitaciones internacionales para la exploración y la explotación de las reservas libias, las más importantes de África. El coronel Kadhafi impuso entonces sus reglas del juego. Las compañías occidentales firmaron varios acuerdos, ciertamente ventajosos, pero no lo suficiente en opinión de los occidentales. Eran incluso los contratos menos favorables a las transnacionales en todo el mundo. A lo anterior se agregaban diferentes contenciosos vinculados a la anulación de jugosos contratos en materia de equipamiento y de armamento.

Desde los primeros días del supuesto levantamiento de Benghazi, París y Londres instauraron un Consejo Nacional de Transición que Francia reconoció oficialmente como legítimo representante del pueblo libio. Este Consejo creó una nueva compañía petrolera, la LOC, reconocida por la comunidad internacional durante la Cumbre de Londres como entidad con pleno derecho a explotar los hidrocarburos libios. En medio de ese robo a mano armada se decidió que el petróleo libio robado por la LOC se comercializara a través de… Qatar, y que el grupo de contacto de los Estados miembros de la coalición actuante contra Libia se reuniera en lo adelante en Doha.

Yusef al-Qardawi considera que la liberación de Palestina es importante… pero no tanto como la instauración de la charia.

Inmediatamente, Yusef al-Qardawi, el consultor religioso de Al-Jazeera, comenzó a exhortar diariamente a derrocar al presidente libio Bachar el-Assad. Al-Qardawi preside la Unión Internacional de Ulemas y el Consejo Europeo para la Investigación y la Fatwa. Es el inspirador de los Hermanos Musulmanes, el Islam que predica es una mezcla de «democracia de mercado» al estilo estadounidense y de oscurantismo al estilo saudita y admite el principio de la elección de los dirigentes, a condición de que estos últimos se comprometan a aplicar la charia en su interpretación estrecha.

A Yusef al-Qardawi se unió el ulema saudita Saleh El-Haidane, quien ha exhortado a «matar a un tercio de los sirios para que vivan los otros dos tercios» (sic). ¿Matar a un tercio de la población siria? Eso significa asesinar a los cristianos, los judíos, los chiítas, los alauitas y los drusos. ¿Para que vivan dos tercios? O sea, para instaurar un Estado sunnita antes de que este proceda a depurar su propia comunidad.

Hasta este momento, la única rama de los Hermanos Musulmanes que parece refractaria al poder de seducción de los petrodólares de los Sudairi es la rama palestina, o sea el movimiento Hamas. Su jefe, Khaled Mechaal, confirmó, luego de un breve momento de vacilación, su intención de mantenerse exiliado en Damasco así como su respaldo al presidente el-Assad. Con ayuda de este último, el jefe del Hamas actuó para contrarrestar los planes imperialistas y sionistas negociando un acuerdo con al-Fatah, la organización de Mahmud Abbas.

Desde el mes de marzo, Al-Jazeera, la BBC en árabe y el canal de televisión France24 en árabe se han convertido en órganos de propaganda masiva. A golpe de falsos testimonios y de imágenes manipuladas, han venido divulgando acontecimientos fabricados para atribuir a la República Árabe de Siria los mismos estereotipos del régimen tunecino de Ben Ali.

Los mencionados medios de prensa tratan de hacer creer que el ejército sirio es una fuerza represiva comparable a la policía tunecina y que no vacila en disparar sobre pacíficos ciudadanos que luchan por su libertad. Esos mismos medios anunciaron incluso la muerte de un joven soldado supuestamente torturado hasta la muerte por sus superiores por haberse negarse a disparar contra sus conciudadanos. El hecho es que el ejército sirio es una fuerza conformada por reclutas, y el joven soldado cuyos documentos fueron publicados en realidad estaba de permiso. El propio joven lo explicó personalmente a la televisión siria y expresó su deseo de defender su país contra los mercenarios extranjeros.

Los mencionados canales de televisión vía satélite han tratado también de presentar a varias personalidades sirias como personas que lucraban con su posición, al igual que la familia de la esposa del ex primer ministro tunecino Ben Ali. Han concentrado sus críticas en Rami Makhluf, el hombre más rico del país, primo del presidente el-Assad, afirmando que, como en Túnez, Makhluf exigía partes de todas las empresas extranjeras que deseaban implantarse en Siria.

La acusación resulta totalmente infundada en el contexto sirio. En realidad, Rami Makhluf gozó de la confianza del presidente el-Assad para obtener la concesión de la telefonía móvil. Y, al igual que todos los empresarios del mundo que han obtenido ese tipo de concesión, se hizo millonario. La verdadera cuestión es saber si se aprovechó o no de su situación para enriquecerse a costa de los consumidores. La respuesta es negativa. ¡Syriatel propone las tarifas de telefonía móvil más baratas del mundo!

En definitiva, el premio de la mentira se lo lleva Al-Jazeera. La cadena qatarí llegó a transmitir imágenes de una manifestación de 40.000 moscovitas que reclamaban el fin del apoyo ruso a Siria. En realidad eran imágenes de la manifestación anual del 1º de mayo, en la que Al-Jazeera introdujo varios actores para realizar entrevistas falsas.

La reorganización de las redes del príncipe Bandar y de la administración Obama

El dispositivo contrarrevolucionario de los Sudairi está enfrentando un obstáculo. Hasta ahora, los mercenarios del príncipe Bandar peleaban bajo la bandera de Osama Ben Laden, lo mismo en Afganistán que en Bosnia, Chechenia o en otros países.

Considerado inicialmente como un anticomunista, Ben Laden se había convertido poco a poco en un antioccidental. Su movimiento parecía confirmar la ideología del choque de civilizaciones, enunciada por Bernard Lewis y popularizada por su discípulo Samuel Huntington. Conoció su era de gloria con los atentados del 11 de septiembre y la guerra contra el terrorismo: los hombres de Bandar implantaban la violencia en cualquier lugar donde Estados Unidos deseara intervenir.

El periodo actual exige un cambio de imagen para los yihadistas. Se les invita ahora a luchar del lado de la OTAN, como lo hicieron en Afganistán del lado de la CIA y contra el Ejército Rojo. Es conveniente, por lo tanto, volver al discurso prooccidental de antaño y buscarle otro contenido que reemplace el anticomunismo. Esa será la misión ideológica de Yusef al-Qardawi.

Para facilitar ese cambio de look, Washington acaba de anunciar la muerte oficial de Osama Ben Laden. Con la desaparición de esa figura tutelar, los mercenarios del príncipe Bandar podrán movilizarse bajo una nueva bandera. Esta redistribución de los papeles se acompaña de un importante movimiento de personal en Washington.

El general David Petraeus, quien desde su puesto de comandante del CentCom se ocupaba de los tratos con los hombres de Bandar, se convierte ahora en director de la CIA. Esto presagia una retirada acelerada de las tropas de la OTAN que se encuentran en Afganistán y una mayor participación de los hombres de Bandar en las operaciones secretas de la agencia.

Leon Panetta, el director saliente de la CIA, pasa ahora al puesto de secretario de Defensa. Según el acuerdo interno de la clase dirigente estadounidense, dicho puesto debía reservarse a un miembro de la Comisión Baker-Hamilton. El demócrata Panetta, al igual que el republicano Gates, fue miembro de dicha Comisión. En caso de nuevas guerras, Panetta se encargaría de limitar el despliegue de tropas terrestres, con excepción de las Fuerzas Especiales.

En Riad y en Washington ya están haciendo el acta de defunción de la «primavera árabe».

Los Sudairi pueden decir del Medio Oriente lo mismo que el Gatopardo decía de Italia: «Todo tiene que cambiar para que nada cambie y que sigamos siendo los amos».

Fuente: Red Voltaire / Voltairenet.org

martes, 3 de enero de 2017

La pederastia que viene: protección desde el Poder

Y el primer paso para normalizarla consiste en enfatizar las diferencias entre pederastia y pedofilia, enfatización que no es banal: mientras que la primera aún sería reprobable, la pedofilia no consistiría más que en una pulsión sentimental que se siente hacia los niños, que no tiene por qué desembocar necesariamente en práctica reprobable alguna. Obviamente, se trata de generar una idea neutra de la pedofilia: es un impulso, y como tal, inevitable; una orientación… ¿les suena?

La pederastia parece abrirse paso con cierta indecisión, pero con firmeza. Pronto asistiremos a una rebaja de la edad para mantener relaciones sexuales, hasta eliminar toda barrera en las “relaciones intergeneracionales” por la vía de los hechos.

Protección desde el poder

Lo cierto es que, de un modo formalmente cauteloso –como siempre sucede en los primeros estadios de este tipo de imposiciones-, la pederastia está siendo promovida desde las mismas instituciones. Un recato en el proceder, dirigido a desactivar toda posible alarma, por la vía de la protección desde el poder. Ni esta afirmación es gratuita ni el asunto es de ahora.

A comienzos de 2012, el gobierno griego pasó a considerar la pedofilia como una “discapacidad”, otorgando pensiones estatales de hasta un 35% a los pederastas. La Confederación Nacional de Personas Discapacitadas de ese país puso el grito en el cielo al considerar como “incomprensible” tal clasificación y su presidente, Yiannis Vardakastanis, ciego, se quejó públicamente de que esta medida iba a crear más problemas a las personas discapacitadas, al verse asociadas a los pederastas.

Los detractores de la medida sostuvieron que el gobierno griego había incluido también a exhibicionistas, cleptómanos, fetichistas sexuales, sadomasoquistas y jugadores compulsivos en esa misma categoría a fin de justificar la inclusión de los pederastas. Y todo ello tuvo lugar en medio de una formidable crisis económica, cuando se produjo el “programa de ajuste macroeconómico”, es decir, en plena intervención de la UE.

El gobierno de Atenas se vio sobrepasado por la polémica, sobre todo porque no estaban tan lejanas las implicaciones de las élites europeas con escabrosos asuntos de pederastia, y parecieron reavivarse algunas sospechas al respecto… ¿Por qué estaba el gobierno griego interesado en favorecer de este modo a los pederastas?

La relación que podía establecerse entre la élite política nacional –un grupo oligárquico al servicio del proyecto unionista de Bruselas- y la pederastia remitía, precisamente, a uno de los mayores escándalos que sacudió Bélgica en su historia, el de los crímenes de Marc Dutroux, nunca convenientemente aclarados.

Dutroux fue detenido en 1996 por crímenes cometidos entre 1986 y 1996. Había iniciado su carrera junto a su mujer violando a cinco niñas, delitos por los que apenas cumplió tres años de cárcel. Al salir de prisión le fue concedida una pensión por discapacidad y disfrutó de una atención farmacológica que le proveía de las píldoras que emplearía en sus subsiguientes crímenes.

La pensión asignada por el gobierno indignó de forma particular a la opinión pública por cuanto, mientras Dutroux se beneficiaba de ella, disponía de una capacidad financiera –gracias al tráfico de coches robados y drogas- que le permitió adquirir hasta siete inmuebles en los que torturaría, violaría y asesinaría a sus víctimas, todas ellas entre los 8 y los 19 años.

Junto a innumerables vídeos pornográficos tomados a su mujer, Dutroux grabó las violaciones y vejaciones a que sometía a las niñas –raptadas camino de la escuela- en la celda que había construido en una de sus casas. Algunas de las chicas murieron de inanición y a uno de sus cómplices lo enterró vivo tras drogarlo.

Los errores de la policía en la investigación fueron tan gruesos que no hicieron sino aumentar de nuevo la ira de la opinión pública. En un principio, se habló de incompetencia policial, pero las cosas tomaron otro cariz cuando el juez de la causa, Jean-Marc Connerotte, confesó públicamente, entre sollozos, las presiones a las que estaba sometido por parte del gobierno, y denunció que “importantes personalidades trataban de detener el juicio”; había recibido, procedentes de la policía, informaciones relativas al peligro que corría su vida. “Nunca antes” –declaró entre sollozos- “se ha desplegado tanta energía en contra de una investigación”.

El juez Connerotte sacó la conclusión de que Dutroux formaba parte de una red mafiosa, y que esta influía en la investigación e incluso en el juicio. Las cosas se complicaron aún más cuando, por esas mismas fechas (diciembre de 1996) al habilitarse una línea para facilitar las denuncias anónimas, un muchacho de veintidós años, llamado Olivier Trusgnach, acusó al ministro conservador de Educación, Jean-Pierre Grafé, de haber mantenido relaciones sexuales con él siete años atrás, cuando el joven contaba quince. Grafé dimitió al saberse que un pederasta arrepentido que colaboraba con la policía le acusaba, igualmente, de haberle proporcionado chicos de unos doce años.

Sin embargo, la imputación de Trusgmach se hizo extensiva al socialista Elio di Rupo. Di Rupo llegaría a ser presidente del gobierno belga durante tres años, desde 2011 y hasta octubre de 2014, y también desempeñó altos cargos en la Internacional Socialista, pero entonces era viceprimer ministro y antecesor de Grafé en la cartera de Educación. El testimonio de Trusgnach no fue considerado definitivo, y otros más que se adujeron se consideraron insuficientes para promover su destitución; él lo negó todo aunque, con una cierta habilidad, admitió su homosexualidad, lo que a mediados de los noventa era aún escandaloso y de este modo consiguió desviar el debate de su culpabilidad.

Durante el juicio, que comenzó en marzo de 2004, más de siete años después de haber sido detenido, Dutroux aseguró innumerables veces que tanto él como sus cómplices formaban parte de una red de pederastia europea que abarcaba a muy destacados miembros de la política, de los estamentos de seguridad y del empresariado. Hasta el día de hoy, el juez Connerotte defiende que la inexplicable actuación de la policía durante la investigación hizo posible la muerte de, al menos, cuatro niñas.

Durante el juicio de uno de los cómplices de Dutroux, Michel Nihoul, una testigo le acusó de formar parte de una trama mucho más amplia y que además abarcaba otras actividades delictivas tales como prostitución infantil, pornografía infantil, violación, zoofilia, abortos y asesinatos. Sin embargo, se prefirió ignorar todo ese cúmulo de indicios y testimonios y cerrar el juicio con la condena a cadena perpetua de Dutroux (después de un rocambolesco intento de fuga de este).

El círculo de pedófilos de Westminster

A fines de 2014, el Daily Telegraph publicó el testimonio de una agente de policía, de acuerdo al cual la policía y los servicios de información de ese país podrían haber estado encubriendo durante años la comisión de crímenes perpetrados por destacadas personalidades del país sobre niños a los que, además de abusar, habrían asesinado. La detective, Jackie Malton, es una mujer muy conocida en su país por trabajar en televisión y por haber declarado públicamente su condición de lesbiana.

Malton fue contratada por un hombre que sospechaba que su hijo pudiera haber sido víctima de una red de pederastia que proveía de niños a clientes de muy alta posición. Según la detective, el padre habría recibido la llamada de un prostituto, quien le habría relatado cómo fue testigo de la desaparición de un pequeño de unos ocho años en 1981. El relato encajaba con el rapto del niño, Vishal Mehrotra, mientras estaba de compras en el centro de Londres y que había sido conducido al área de Elm Guest House in Barnes, al suroeste de la capital; pero –recuerda Malton- llegados a ese punto, la policía desistió de su investigación.

Alrededor de un año después de su desaparición se encontraron la calavera y algunas costillas de Vishal en una remota zona de marismas muy lejos de Londres. Sin embargo, eso no hizo que la policía reactivase la investigación por aquél entonces, a comienzos de los años ochenta.

Treinta y dos años después de los hechos, la policía volvió a situar la Elm Guest House como objeto de sus pesquisas, al aparecer una presunta víctima que manifestó haber sido testigo de la muerte de varios niños a manos de algunos diputados en esa dirección. La investigación fue bautizada como “Operación Midland”.

La casa de los horrores

El relato de la acusación continúa situando a Elm Guest House, una zona situada a poca distancia del Parlamento y donde muchos diputados tienen sus pisos, en el epicentro de toda esta trama. De acuerdo al mismo, Elm Guest House se convirtió durante años en el destino habitual de niños de entre 10 y 12 años, enviados desde un orfanato de Londres. Uno de esos niños utilizados en las fiestas sexuales de personalidades muy destacadas, “Nick”, aseguró haber estado presente cuando un crío de diez años fue estrangulado delante de varios testigos por uno de estos diputados. Recuerda cómo, durante las orgías en las que eran violados por varios hombres, podía suceder cualquier cosa: “lo vi todo mientras sucedía, no sé cómo es posible que haya sobrevivido”.

Quizá sobrevivió porque fue su propio padre quien le vendió a unos “hombres poderosos” para que abusaran sexualmente de él. Nick -que sospechó desde el primer momento de qué iba todo aquello- llegó junto con la víctima a la fiesta, y en seguida se dio cuenta de que no estaban solos; había más chicos como ellos, y muchos adultos. Según Nick, el más repugnante de todos aquellos sujetos era cierto diputado conservador, el mismo que estrangularía delante de varios miembros de la Cámara de los Comunes a su aterrado acompañante.

También ha revelado al Sunday Times cómo, en cierta ocasión, se deshicieron de un niño de diez años tras haberle violado; le arrojaron desde un coche en marcha a toda velocidad. Y aún fue testigo de un tercer crimen.

Es probable que bastantes más niños hayan sido asesinados de esta u otras formas durante los años ochenta por hombres de elevada posición del Reino Unido. Los asesinos actuaban con impunidad porque estaban protegidos por la policía, según relato de antiguos miembros de Scotland Yard: “se nos ordenó que cesásemos las investigaciones; había un grupo de pedófilos en el parlamento, pero eran intocables”.

Nick entregó a las autoridades una lista de nombres que incluía a doce personalidades relevantes de la vida pública británica. Entre ellos hay tres antiguos parlamentarios conservadores, uno de ellos ex ministro, y otro laborista. La denuncia de los policías de Scotland Yard retirados acerca de la prohibición que se impuso en su día a la policía, ha cobrado más sentido al saberse que en la lista de Nick está incluido Sir Peter Hayman, quien fuera subdirector del MI6, los Servicios Secretos de Inteligencia. Algunos de quienes aparecen en esa lista siguen en activo.

El viaje a ninguna parte

La investigación de este tema comenzó en los primeros ochenta, a partir del llamado “Dossier Dickens”, cuando el parlamentario conservador de igual nombre entregó al ministro del Interior, Leon Brittan, una carpeta con 114 archivos en los que se implicaba a poderosas personalidades del país. Pero en 1984 la carpeta desapareció y jamás se supo de ella. Según Brittan, la entregó a los funcionarios del ministerio, quienes la extraviaron, al parecer. El nombre de Brittan surgiría algo más tarde en la investigación como uno de los asiduos de Elm Guest House. Brittan había sido acusado también de una violación cometida en 1967 sobre una joven de 19 años.

Pero existía una copia, que estaba en manos de una diputada laborista, quien la puso en manos de un periódico local. El director del rotativo fue requerido por agentes del MI6, en el nombre de la seguridad nacional para que entregase el material. Naturalmente, lo entregó.

Empero, el escándalo se reactivó con los nuevos datos, y Scotland Yard tuvo que admitir que “el Reino Unido, entre los años 70 y el 2000, ha sido el escenario de una enorme red de pedófilos”, entre los que se incluyen notorios parlamentarios y lores, todos ellos presuntamente encubiertos durante décadas por el gobierno y los servicios policiales y de seguridad.

Uno de estos ex policías ha señalado los vínculos de Jimmy Saville con el Círculo Pedófilo de Westminter. Saville, un muy popular disc jockey y presentador de la BBC, fue acusado a su muerte, en 2011, de perpetrar todo tipo de abusos con cientos de niños –algunos de ellos hospitalizados- y minusválidos, durante décadas. Las acusaciones que se efectuaron en vida jamás prosperaron.

Lo mismo sucedió con las personalidades más notorias acusadas de participar en las orgías de Elm Guest House. El caso de Edward Heath, premier británico entre 1970 y 1974, y el de Lord Bramall, no llegaron más allá, ya que la investigación los exoneró.

También exonerado de los crímenes pedófilos de Elm Guest House resultó Harvey Proctor. Proctor fue diputado conservador durante ocho años en el parlamento en los ochenta, hasta que hubo de dimitir cuando se le acusó de contratar a chaperos menores de edad. Sin embargo, en cuanto la investigación de la “Operación Midland” no se pudo probar nada, según la policía.

Proctor pidió entonces la dimisión de los responsables porque, explicó, en realidad todo aquello era un montaje para “cazar homosexuales”.

¿Y en España?

En su día se relacionó el triple crimen de Alcasser con este tipo de delitos (pederastia, torturas y asesinato) cuando aún se desconocía la existencia de crímenes de esta naturaleza con la finalidad de ser grabados.

De hecho, en su momento se dieron nombres de algunos cargos públicos de relieve y de personas muy destacadas, pero nada se pudo probar y, tras la excarcelación de Miguel Ricart gracias a la doctrina Parot –y dado que continúa Antonio Anglés en paradero desconocido- no ya hay nadie en la cárcel por aquel crimen que un día estremeció a España.

Fuente.


El 2011 “El País” publicaba un artículo en el que se cuestionaban las 'desviaciones' sexuales. ¿Cómo se ha llegado aquí?

En las últimas décadas han proliferado las acusaciones de pederastia dirigidas a distintos colectivos, desde profesores a instructores militares o deportivos pasando, no faltaba más, por sacerdotes. Y es de justicia reconocer que, en mayor o menor medida, las acusaciones han tenido su razón de ser.

Por supuesto, ninguno de esos colectivos ha justificado los delitos que cualesquiera de sus componentes pudiera haber cometido. Antes o después, todos ellos han reaccionado tomando las medidas que han creído más oportunas -frecuentemente eficaces- para evitar que tales cosas sigan sucediendo aunque, obviamente, existe algo llamado “tasa de inevitabilidad”.

Desde luego, lo que nunca ha sucedido es que nadie haya teorizado acerca de la bondad de las relaciones pedófilas. ¿Nadie?

Un pasado que olvidar

Lo que viene a continuación no es un simple eco del pasado: es el relato de unos antecedentes. Antecedentes que revelan toda su trascendencia a la luz de lo que empezamos a saber está sucediendo: el rapto de nuestros hijos a manos de ciertos grupos organizados, que han adoptado una filosofía pansexualista por toda convicción. A estos, hoy como ayer, ningún precio les parece excesivamente oneroso si eso les acerca a la consecución de sus objetivos.

Los años setenta vieron el despliegue de ciertas ideas que, durante décadas, habían venido circulando únicamente en ambientes restringidos del progresismo marginal. Las propuestas radicales de los que más tarde serían consagrados como “ideólogos de género” empezaron a abrirse paso en aquellos años -de acuerdo a una estrategia muy eficaz- entre la opinión pública. Enfocados como “extensión de derechos”, pocos se atrevieron a cuestionar el reconocimiento legal de asuntos como la homosexualidad –hasta entonces considerada una patología- o el aborto –hasta entonces considerado un crimen-.

Después de los grandes temas sexuales, la normalización de la pederastia fue el lógico corolario del Mayo francés y su pansexualismo. Liberados de ese prejuicio burgués en que dieron en considerar a la conciencia, proclamaron la sola validez de la voluntad humana. Resurgieron los fantasmas de Reich y de Kinsey: mientras que la promiscuidad y la homosexualidad pasaron a ser prácticas reconocidas y habituales, la pedofilia debía ser reivindicada como “actividad natural, reprimida por dos mil años de cultura judeocristiana”, ya que era, junto al incesto, el último tabú sexual.

Comenzó entonces una campaña de agitación que rebasó los límites de la mera reclamación académica: en enero de 1977, Le Monde mostraba su indignación porque tres hombres habían sido condenados a una prisión “excesivamente larga” por haber mantenido relaciones con menores a los que, además, habían fotografiado. El artículo era una suerte de manifiesto pedófilo, firmado por los intelectuales “comprometidos” más destacados de Francia: Louis Aragon, Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Roland Barthes, Jack Lang y André Glucksmann, entre otros. Los abajo firmantes –cuyas opiniones disfrutaban de una singular aura de respetabilidad- eran considerados como parte del patrimonio nacional francés, de modo que no fue desdeñable su efecto sobre la opinión pública.

Pero la campaña no había hecho más que empezar. Cuatro meses más tarde, dirigieron una petición al parlamento francés pidiendo la derogación del concepto de minoría de edad sexual y la despenalización de las relaciones sexuales con menores hasta los 15 años. Esta vez, a los habituales, se les sumaban otros tres intelectuales de peso como eran Michel Foucault, Jacques Derrida y Louis Althusser. Y además, el líder homosexual Guy Hocquenghem, el escritor Philip Sollers y la pediatra Francoise Dolto.

En pleno, el Estado Mayor del progresismo galo

Por esas mismas fechas de 1977, el diario de izquierdas “Liberation” publicaba un artículo en el que daba cuenta de la formación del FLIP (Frente de Liberación de los Pedófilos). En dicha información, no ocultaba su simpatía por los miembros de la organización, protagonistas de lo que la prensa progresista consideraba “la aventura pedófila” (sic). Y en 1981, el propio “Liberation” llegaría a ceder sus páginas para que un pederasta relatase sus actos sexuales con una criatura de apenas cinco años. “Mimosos infantiles”, se permitió titular, regocijado.

Con anterioridad, en la propia Francia, uno de los líderes de la revuelta estudiantil sesentayochista, Daniel Cohn-Bendit, no había sentido ninguna restricción a la hora de publicar alguna de sus hazañas en este terreno. En su obra Le Grand Bazar, de 1975, escribió acerca de la época en la que trabajó en una guardería:
“Muchas veces me ocurrió que algunos chavales abrían mi bragueta y comenzaban a hacerme cosquillas. Yo reaccionaba de manera distinta según las circunstancias, pero su deseo me planteaba un problema. Les preguntaba: ‘¿Por qué no jugáis juntos, entre vosotros? ¿Por qué me habéis elegido a mí y no a los otros chavales?’ Pero si ellos insistían, yo les acariciaba”. 
La liberación de los niños

Se crearon guarderías en las que se pretendía que los niños tuvieran derechos sexuales. Se iniciaba a los niños para que tuvieran relaciones entre ellos, y se debatió la posibilidad de que los adultos tuvieran acceso sexual a los niños. El libro de cabecera de estos progresistas era “La Revolución en la Educación”, en el que se podían leer cosas como que 
“la deserotización de la vida de familia, desde la prohibición de la vida sexual entre niños hasta el tabú del incesto, es funcional para la preparación del tratamiento hostil del placer sexual en la escuela y la consecuente deshumanización y sumisión del sistema laboral.”
Entre tanto, por las mismas fechas, en las filas del feminismo radical comenzó a abrirse paso la idea de que, junto a la liberación de la mujer, había que propiciar la de los homosexuales y los niños. Ambos eran víctimas por igual de los varones heterosexuales y del patriarcado.

Los niños podían no sólo ser aliados en la lucha por la liberación del macho, sino incluso compañeros de juegos sexuales que reemplazaran a los varones adultos (Simone de Beauvoir había mantenido un par de relaciones lésbicas con menores en las que, al menos en uno de los casos, veía un sustitutivo de sus patéticos fracasos sentimentales con Sartre).

Y una de las feministas más destacadas, y reverenciada desde hace cuarenta años por los grupos radicales, Kate Millet, en su “Política Sexual” (1969), escribió que “puede existir tanto una relación erótica entre un hombre y un niño como entre una niña y una mujer mayor”. En su particular y orwelliano lenguaje, este tipo de relaciones recibe la denominación de “relaciones intergeneracionales no explotadoras”.

Desde su concepción feminista radical, Millet considera que hay que liberar al sexo de los límites represivos que se le han impuesto. Y, en consecuencia, el siguiente paso debe darse en la dirección del incesto:
“Siempre me he preguntado por el poder del tabú del incesto, porque al mismo tiempo que la sexualidad de los niños y de los adultos alcanza más y más libertades, la proximidad de miembros de la familia le hace a uno experimentar y desafiar este tabú. El tabú del incesto ha sido siempre una de las piedras angulares del pensamiento patriarcal. Hemos de proclamar la emancipación de los niños…”
Casi por las mismas fechas, mediados los setenta, el Libro rojo del cole, traducción de una obra danesa elaborada desde una óptica marxista declarada, reputaba comprensivamente como “hombres faltos de amor” a los pederastas. También por entonces, refiriéndose a un pederasta francés, la prensa de ese país se deshacía en efusiones sentimentales: “cuando Benoît habla de los niños, sus ojos de pastor griego se preñan de ternura” (Liberation, 20-junio-1981).

A fines de 1979, la revista berlinesa Zittu, de orientación radicalmente progresista, titulaba “Amor con niños ¿se puede?” Como minorías perseguidas, los medios de izquierda consideraron a los pedófilos víctimas del sistema capitalista.

Dichas relaciones intergeneracionales fueron apoyadas por el conocido izquierdista Reinhard Röhl, editor de la revista Konkret, más tarde acusado por su hija, Anja, de haber abusado de ella cuando tenía entre 5 y 14 años.

Dispuestos a todo

No se puede ocultar la presión que el lobby gay ha efectuado a fin de conseguir una rebaja de la edad de aprobación legal para las relaciones homosexuales. En el Reino Unido consiguieron que la administración laborista disminuyese dicha edad hasta los 16 años. En los Estados Unidos, el movimiento pedófilo NAMBLA –que ha proclamado en numerosas ocasiones su opción por la abolición de todo establecimiento de edad legal cualquiera para las relaciones sexuales-, encontró igualmente numerosos apoyos entre la comunidad gay.

En España, Jaime Mendía, portavoz de la Coordinadora Vasca para el Día del Orgullo Gay en el año 2008, declaró al diario “El Mundo”: 
“Todas las personas tienen que tener derecho a disfrutar de la sexualidad, también un niño de ocho añitos (…) Las relaciones intergeneracionales cada día están más perseguidas penal y socialmente, despertándonos un día sí y otro también con más que dudosos éxitos policiales…cuando una persona tiene algún tipo de relación con cualquier persona, aunque sean menores, no tiene por qué hacer daño a nadie”.
En ocasiones, confiados en el respaldo de todo género del que gozan, no se resisten al sarcasmo. Así, Jorge Corsi, psicólogo procesado por la justicia argentina por pederastia, jugando con los tradicionales roles de la infancia en familia, sentencia que
“si el niño debe respeto y obediencia a los mayores, cuando un mayor propone a un niño una actividad sexual, lo que corresponde es que el niño acepte, obedezca y respete”.
Cada día, de un modo casi imperceptible, se va incorporando al debate una tímida, aunque creciente, actitud de comprensión hacia la pedofilia. El 1 de diciembre de 2011, el diario “El País” publicaba un artículo del catedrático de Filosofía de la Universidad de Barcelona, Manuel Cruz, en el que se leían las siguientes reflexiones:
“La referencia a la pederastia en el contexto de los debates acerca de la sexualidad en nuestra sociedad parece jugar un papel análogo al que desempeña Auschwitz en las discusiones éticas contemporáneas (…) es obvio que hoy ya no se sataniza sin más el sexo, pero sí parecen estar siendo satanizadas lo que se consideran formas desviadas del mismo”. Y concluye, pleno de lógica: “Desviadas, por cierto ¿respecto a qué?

En relación con esto conviene ver el vídeo de Alain Soral. Catorce minutos de asombro con un final de horror. Eso también es nuestro mundo. Y no es sólo cosa de progres.