Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

jueves, 9 de febrero de 2017

El gran lavado de cerebro


El gran lavado de cerebro

Por Robert Eastern – Al considerar el concepto de “lavado de cerebro” la mayoría de la gente todavía piensa en términos de los métodos utilizados por las sociedades comunistas totalitarias del siglo pasado. Uno de los mejores ejemplos de estos métodos fue la prisión de Piteşti en Rumania, que buscaba reeducar (o asesinar) a los anteriormente miembros de la Legión de San Miguel Arcángel (Guardia de Hierro) junto con creyentes religiosos de todo tipo, incluyendo judíos. El régimen era brutal en extremo y confió en la utilización de los reclusos para que se torturaran los unos a los otros. Pero sólo tuvo un éxito parcial; muchos presos que sobrevivieron salieron con exactamente las mismas creencias con las que habían entrado. Esto se debía a que las sociedades totalitarias comunistas eran demasiado crudas en su comprensión de los métodos para crear el «hombre unidimensional» que tanto deseaban; simplemente no se puede ‘golpear a la gente para que piense de la manera en que tú lo haces’. Los seres humanos son por naturaleza sospechosos y si usted le dice a la gente que crea en algo, al menos algunos de ellos se olerán algo raro.

Entonces, ¿cómo es que hemos llegado a una sociedad en Occidente (y cada vez más en todo el mundo), donde todos (aparte de las masas lumpen y de algunos grupos aislados “regresivos”), tienen prácticamente los mismos “valores”, suscriben la misma visión del mundo y late al mismo ritmo de tambor? – “¡Ah, pero …!”, le oigo decir, “nuestra edad es la edad de la diversidad, de hecho hay múltiples visiones del mundo que se expresan todo el tiempo en nuestra sociedad!”. En respuesta, yo diría que esas diferencias son sólo superficiales y que la mayoría de la gente en general, y el 100% de la gente en la academia y en los medios de comunicación se adscriben a los llamados “valores” del secularismo liberal moderno.

Estos “valores” absolutamente incuestionables se expresan en cosas tales como: la elevación de los llamados “derechos humanos” a un sucedáneo de religión, la obsesión por la “libertad” sexual, la demonización de los pueblos tradicionales y sus costumbres y, más tópicamente, la demonización de Rusia y de Donald Trump.

Es casi imposible discutir con esas pobres almas que son víctimas de la más insidiosa forma de lavado de cerebro, porque ni siquiera aceptarán que lo que dan por sentado es una visión del mundo (y una muy inestable). Ellos creen que es simplemente “neutral” de la misma manera que la BBC cree irrisoriamente serlo. He escrito antes que ‘el pez no sabe lo que es el agua’ y ésta sigue siendo la mejor descripción de los resultados del lavado cerebral actual. La mejor manera de explicar al pez que la materia en la que está nadando se llama agua y que hay otro mundo que no consiste en agua es (temporalmente) sacarlo del agua en la que vive y respira. Pero con una cura de este tipo se corre el riesgo de matar a los peces por conmoción cuando se dan cuenta de que existe otro mundo más allá del suyo. Pero no es simplemente que sus opiniones o “valores” nunca sean cuestionados por los medios de comunicación y el mundo que los rodea, creo que también es justo decir que la gran mayoría de esas personas se caracteriza por una vertiginosa ignorancia de la historia del mundo y de la cultura.

Voy a ilustrar a modo de ejemplo. ¿Cómo se discute con alguien sobre la situación en Oriente Medio, y particularmente en Siria, cuando todas sus opiniones sobre el asunto han sido recibidas de una y sólo una fuente (los medios occidentales)? Tales personas rara vez saben mucho sobre la historia del período otomano tardío o del vacío de poder creado por el colapso de la Unión Soviética. Trágicamente, tales imbéciles fueron enviados desde Occidente para atormentar la región, como lo ilustra la legendaria historia del general estadounidense que, al encontrarse con un cristiano iraquí, preguntó con asombro: -“¿Cuándo se convirtió su familia?” – “¡Oh!, hace aproximadamente 2000 años”, fue la respuesta. Es mucho más fácil lavar el cerebro a personas que no tienen conexión con ninguna cultura y ningún conocimiento de la historia. Para cualquier persona que realmente conoce la historia y los hechos, la representación de la confusión en Oriente Medio y particularmente en Siria por parte de los medios occidentales aparece como el cuento de hadas más increíble.

En una iglesia siria me encontré recientemente con gente que estaba completamente desconcertada por la cobertura de la BBC de este conflicto. A sus ojos, Putin debería recibir un Premio Nobel de la Paz y quizás debería ser elevado al equivalente de los “Justos entre las Naciones”, por detener el genocidio de los cristianos en ese país por parte de los milicianos auspiciados por Occidente. Pero ni siquiera puedes empezar a contar esto a una víctima del lavado de cerebro porque ellos “saben” que Putin persigue a los homosexuales y ha invadido un país llamado Ucrania.

Así que la mejor manera de lavar el cerebro es crear una sociedad entera donde sólo se permita una visión del mundo y sólo un sistema de “valores” domine en todas partes, pero (y esto es crucial) debe hacerse sin fuerza. De hecho, debe hacerse con la máxima “dulzura” o “matándote bondadosamente” por medio del nuevo-habla eufemístico, y toda contradicción debe ser castigada como “discurso del odio”.

Los resultados de todo esto son muy tristes y muy malos, no solo porque la cosmovisión descrita sea en el mejor de los casos un montón de tonterías, sino porque también está matando la historia y la cultura. En las facultades de historia los estudiantes a menudo leen más libros sobre la llamada “teoría” de lo que hacen que sobre la historia real. Junto a esto está la tendencia a escribir historia con el tácito pero omnipresente marco moral del secularismo liberal acechando en cada frase. Esto ha llevado a lo que yo llamo la “infantilización de la historia”, donde toda la historia pre-moderna consiste en la historia de las “voces previamente excluidas” o de las “personas marginadas”, y toda la historia moderna (incluso la historia napoleónica) trata sobre lo malo que era Hitler” y la necesidad de “no repetir nunca el fascismo“ (es decir, ninguna otra cosa que no sea el secularismo liberal moderno). En la literatura los resultados han sido aún más devastadores e incluso diría que es muy improbable y probablemente imposible que vuelva a surgir un verdadero gran escritor.

En lugar de un Mishima tenemos a Murakami, y en lugar de un T.S. Eliot tenemos a Seamus Heaney. Huelga decir que un genio como Louis-Ferdinand Céline o como Dostoievsky nunca podría salir de nuestra actual cultura unidimensional (y ciertamente si lo hiciera, sería inmediatamente puesto en la picota por el odio o simplemente ignorado). Pero también es verdad, y aunque los liberales se sientan agraviados por ello, que ni siquiera los grandes escritores más izquierdistas (aunque hay que tener cuidado aquí) del siglo pasado como Rilke, Broch, Musil y Thomas Bernhard, podrían nunca aparecer hoy de la cultura diluida en la que vivimos. Esto se debe a que el “embrutecimiento” va de la mano del evangelismo “inclusivo” de la élite liberal. En nuestros igualitarios días, donde todo el mundo es un artista y todo el mundo es un escritor, en realidad no hay artistas ni escritores. El problema es que, aunque el dogma omnipresente de los liberales pretende ser un “sistema de valores”, en realidad es un sistema vaciado de toda creencia, o incluso de la noción de creencia. T.S. Eliot lo reconoció fácilmente en su controvertido ensayo “fascista”, After Strange Gods, cuando escribiendo sobre la blasfemia, concluyó; “Repito que no estoy defendiendo la blasfemia; estoy reprochando un mundo en el que la blasfemia es imposible”.





Fuente.
Fuente: Katehon.

domingo, 5 de febrero de 2017

Las élites occidentales y el Islam

Una de las características de la modernidad es el FALSO DEBATE y la CONFUSIÓN. Lo que se traslada a la opinión pública (mejor dicho, lo que se construye como tal) es un falsa dicotomía entre dos posturas enfrentadas, con las que ocultar lo esencial de la cuestión a tratar. Además, sumado a esto (y formando parte del engaño) en todos los debates se mezclan los intereses del pueblo llano (o mejor dicho, los que deberían ser sus intereses) con los de las élites que los dominan y someten.

Pues bien, hecha esta salvedad, lo que está claro es que el ISLAM (tanto el “moderado” o “asimilado”, como el “radical” en segunda instancia), es de mucho interés para las élites occidentales, concretamente europeas, y lo es por la sencilla razón de que es un sistema de dominación que se muestra firme y vigoroso a lo largo de los siglos, a diferencia del sistema de dominación occidental, que da síntomas claros de agotamiento.

Hasta ahora los poderes fácticos en occidente han optado por degradar-someter al pueblo llano por medio del hedonismo-consumismo y han apretado tanto en esa dirección que las sociedades europeas ya no son viables económicamente, la gente ya no es funcional ni siquiera para producir-consumir, a diferencia de lo que ocurre con las potencias emergentes o emergidas. Además, han impulsado la división-enfrentamiento (feminismo, homosexualismo, inmigracionsmo, antirracismo, etc.) y esto va creando al caldo de cultivo necesarario para la siguiente etapa.

Europa es un geriátrico, Europa está endeudada y Europa no tiene fuentes de energía, ¿quién tiene esos tres recursos (demografía, dinero y petróleo)? casualmente el ISLAM. La otra opción geográfica (geopolítica) es Rusia, pero ésta es un rival imperialista de primer orden, y EEUU nunca ha permitido ni permitirá una alianza entre aquélla y Europa, ya que supondría el fin de EEUU como primera potencia mundial. El papel de China está por ver, pero algo tenemos seguro: también quiere ser la primera potencia mundial (con Rusia como aliada) y las élites de Occidente tratan de evitarlo.

La opción ISLAM no sólo es ahora la mejor opción para las élites europeas, también lo ha sido en otras épocas; los nazis y otros poderes europeos ya coquetearon con él y, finalmente, después de la segunda guerra mundial los vencedores usaron al Islam como arma contra el comunismo. Otra colaboración importante fue cuando el imperio visigodo ibérico estaba en decadencia, con enfrentamientos internos y con sublevaciones por doquier en todo su territorio; en esa situación una de las facciones enfrentadas invitó a los musulmanes a entrar, esa fue la famosa y sangrienta invasión musulmana que duró tantos siglos. Y esa invitación tuvo lugar porque las élites visigodas vieron en ella la única opción de mantener su status.

Ahora estamos en un momento histórico en el que las élites de Occidente vuelven a necesitar al Islam. Una pregunta que surge es, ¿por qué entonces los atentados terroristas islámicos en Europa?, ¿no son acaso contraproducentes a la hora de introducir, poco a poco, el Islam? Si nos quedamos en los titulares, en lo superficial, en lo mediático y en lo frívolo, la respuesta es sí, pero si analizamos lo que está sucediendo en realidad, dejando a un lado prejuicios, ideologías y dogmatismos, lo que vemos es que, so pretexto de luchar contra el Islam radical, lo que se hace es proteger al Islam moderado-integrado, favoreciendo así su expansión. ¿Cómo y cuándo lo hacen? Vemos claramente como a cada atentado terrorista islámico se suceden reacciones de la ultraderecha y, contra ésta, reacciones de las izquierdas y el progresismo; y como síntesis de todo ello los gobiernos promulgan medidas que “satisfacen” a los dos bandos (falsos bandos creados para consumo de masas); ¿y cuales son esas medidas?

1- Aumentan los recursos contra el terrorismo.
2- Aumentan las medidas de integración y protección de los inmigrantes pacíficos y moderados. No en vano nos repiten constatemente que los más perjudicados del avance del ISIS son los millones de musulmanes que huyen de aquellas tierras y que llegan a Europa con el atributo de REFUGIADO (status superior al del inmigrante por razones económicas). En cambio, apenas llegan a Europa algunos de los cientos de miles de cristianos sirios que, en buena lógica deberían ser (y son) los más perseguidos por el ISIS y los primeros en querer llegar a Europa, siendo como son, por razones obvias, mucho más asimilables que los musulmanes.

¿Por qué los estados europeos permiten y/o impulsan todo esto? ¿Por qué no favorecen la integración a secas del Islam moderado sin necesidad del Islam radical, es decir, sin necesidad de terrorismo? pues por razones obvias: los pueblos europeos no lo aceptarían. En cambio, presentando al MAL ABSOLUTO antes nuestras narices (como es el ISIS ahora, y antes el nazismo, o el comunismo...), todo lo demás nos parece aceptable, cuando no fantástico, incluido el Islam “moderado”... e incluida nuestra propia degradación, ya que ante tanto “terror externo” nuestra degradación (inmensa realmente) parece poca cosa.

Es el método más antiguo de dominación: infundir MIEDO a lo externo mediante la creación a tal efecto de un monstruo; al mismo tiempo que se promueve la arrogancia y el engreimiento como miedo a lo interno, esto es, miedo a descubrir y aceptar nuestra propia degradación; conclusión (síntesis): el problema es el monstruo y no yo (no nosotros).

Obviamente todo esto es muy resumido, y se puede matizar mucho más pero, en esencia, ese es el momento histórico en el que nos encontramos: antes de que las minorías poder-habientes atisben una mínima posibilidad de que la gigantesca degradación occidental (a la que ellas han llevado a sus pueblos) sea revertida por los propios pueblos europeos (previa toma de conciencia) será "corregida" por un nuevo sistema de dominación (con el islam como herramienta), no sin que corra, por supuesto, bastante sangre en el ínterin. Y esto no significa que el "bien" gane al "mal" (ni viceversa), sino que el MAL se actualiza a las nuevas condiciones.

En nuestras manos está evitar pasar de la más absoluta degradación en un sentido (hedonismo, epicureísmo y pusilanimidad hasta el infinito), a la más absoluta degradación en el sentido contrario. Para ello lo primero es tomar conciencia de lo que somos, o en lo que nos hemos convertido, poco más que piltrafas; y una vez asumida nuestra condición actual, debemos tomar las riendas de nuestro destino, sacar fuerza de donde no la hay, llenarnos de razones, y todo ello junto a nuestros iguales; por tanto, hay que prescindir de las castas de expertos que dirigen nuestras vidas, y que conforman los ESTADOS y el GRAN CAPITAL; pero éstos sólo podrán ser despojados de su poder y sus poltronas cuando tengamos un proyecto y una estrategia, porque la violencia a secas lo único que construiría (en el mejor de los casos, es decir, en caso de "victoria") una sociedad revanchista que en nada mejoraría cualitativamente la anterior. Un ejemplo de ello lo tenemos en Espartaco; él era ciudadano tracio libre y cuando fue hecho prisionero lo alistaron en las legiones romanas; se escapó y, una vez capturado de nuevo, fue convertido en esclavo gladiador. Cuando se volvió a escapar reunió a un ejército de 50.000 esclavos, con la particularidad de que el 99% de ellos eran esclavos de nacimiento (por tanto, no conocían la libertad, y mucho menos la responsabilidad y esfuerzo sin fin que ésta conlleva)... Después de que los esclavos aprovecharan las primeras victorias ante las legiones romanas, para destruir, matar y violar sin miramientos a soldados y civiles, Espartaco se dio cuenta de que no iban a construir una sociedad mejor y que, además, por ello mismo, la victoria era imposible, dado que no había un componente moral superior en su ejército comparado con la tiranía de Roma.

Lo dicho, el Islam no está aquí por casualidad, y tampoco sólo por el mérito de las élites islámicas, sino porque lo necesitan las élites locales y por nuestra absoluta degradación: la absoluta degradación del pueblo llano; un pueblo llano que está tanto o más degenerado que las élites del poder de las que emana tal degradación.

Durante los 16 siglos posteriores las élites de poder han ido tomando nota de sus errores, de tal forma que ahora SÍ tienen preparado el nuevo sistema de dominación que sustituirá al disfuncional y envejecido sistema de dominación occidental. En nuestras manos está impedírselo; es nuestra decisión seguir siendo, como hasta ahora, OBJETOS de la historia, o bien optar por ser SUJETOS activos de la misma.


Fuente.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Tropas rusas concentradas en la frontera de EE.UU. y golpe de estado neonazi en Canadá apoyado por Moscú. Imaginemos...

El periodista británico Neil Clark nos propone un sencillo ejercicio para tomar conciencia del cinismo y doble rasero que caracterizan al bloque otanista occidental. Son apenas cuatro ejemplos sencillos, como botón de muestra de los muchos otros ejemplos que podríamos mencionar. El periodista se refiere con sarcasmo a la progresía occidental que se apresura siempre a movilizarse siguiendo la agenda de intereses de EE.UU., con la expresión "la brigada occidental 'se debe hacer algo'"

Referencia documental:
Tomado de RT, "Imaginen que las tropas rusas se concentraran en las fronteras de EE.UU.", publicado el 21-1-2017 como resumen de un artículo de Neil Clark. Versión completa del artículo original en inglés: "Just imagine... if Russian troops were amassed on America's borders", por Neil Clark, publicado también en RT el mismo día. Las fotos y pies de foto son añadidos nuestros.

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"Imaginen que las tropas rusas se concentraran en las fronteras de EE.UU."

El periodista británico Neil Clark pone de relieve "el doble rasero" de Occidente con un simple cambio de nombres en determinadas situaciones.

© Foto: Michael Dalder / Reuters. EE.UU. ha desplegado tropas en Estonia y Lituania. En otros países fronterizos con Rusia, la OTAN también ha desplegado importantes efectivos militares, además de expandir la organización cercando militarmente a Rusia.
El periodista británico Neil Clark escribe que, para poner de relieve "la enorme hipocresía y el doble rasero típicos" de la política occidental, simplemente "hay que cambiar" algunos nombres en determinadas situaciones.

Este columnista estima que las medidas tomadas por los países y personas que cuentan con el beneplácito de Occidente se convertirán en "absolutamente escandalosas" si se las aplicaran a sí mismos y pone varios ejemplos para confirmar su tesis.

Intervención en Yemen

Clark solicita al lector que imagine que "un gran aliado de Rusia", cuyo Ejército hubiera entrenado los rusos, "bombardeara el país más pobre de Oriente Medio con bombas de racimo suministradas por Moscú" y que "la hambruna amenazara la vida de millones de personas" de ese territorio.

Posteriormente, el autor del texto desvela que es Arabia Saudita, "un gran socio de Reino Unido", el que devasta Yemen con "bombas de racimo de fabricación británica" mientras "la brigada occidental 'se debe hacer algo', que expresó una gran preocupación 'humanitaria' sobre los combates para liberar Alepo de los terroristas de Al Qaeda y el Frente Al Nusra, permanece callada".
Destrucción de Yemen, el país más pobre de Oriente Medio. La barbarie sembrada por Arabia Saudí sobre Yemen con el beneplácito del otanismo, no parece merecer la atención de la progre brigada occidental "se debe hacer algo", tan preocupada por el retroceso del yihadismo de los cortacabezas en Siria. Yemen no contará con una "Marcha de Berlín a Alepo" de los "se debe hacer algo".  Foto: escuela yemení destruida por los bombardeos saudíes.
Burlas hacia los fallecidos

El periodista británico también subraya que si el avión accidentado el 25 de diciembre cerca de Sochi hubiera transportado a un coro militar de Francia y no de Rusia y una de las principales revistas satíricas rusas se hubiera burlado de la tragedia, los medios occidentales habrían censurado la 'depravación moral' y el 'alma oscura' del carácter ruso.

Sin embargo, la aeronave siniestrada "transportaba a cantantes rusos" y, como fue la revista Charlie Hebdo"que cuenta con el apoyo de la élite"— la que "se burló de los muertos", "nadie en Occidente puso el grito en el cielo".

Expansión de la OTAN 

¿Y si hubiera sido la OTAN y no el Pacto de Varsovia la que hubiera dejado de existir al final de la guerra fría y Rusia, rompiendo todas sus promesas al presidente norteamericano, hubiera expandido ese bloque hasta las fronteras de EE.UU. y desplegado miles de tropas y decenas de tanques y material bélico en México y Canadá?

"¿Los comentaristas de los periódicos occidentales 'respetables' describirían esa operación como una 'agresión estadounidense'? Creo que no", responde Clark.

Golpe de Estado en Ucrania 

Finalmente, ¿y si Rusia hubiera gastado 5.000 millones de dólares para cambiar el régimen político de Canadá utilizando a neonazis como punta de lanza de las protestas antigubernamentales y ese nuevo y 'democrático' país acogiera marchas con antorchas de ultranacionalistas que conmemoraran a las divisiones de las SS?

Neil Clark esperaría "graves condenas y denuncias de los 'lazos' de Rusia con la 'ultraderecha' pero, como esos acontecimientos "tienen lugar en Ucrania", la brigada occidental 'que viene el fascismo' no muestra el más mínimo interés".

"Marcha de las antorchas" de los neonazis ucranianos, los fieles aliados del otanismo occidental.

jueves, 26 de enero de 2017

EL GOBIERNO EN LA SOMBRA

EL GOBIERNO EN LA SOMBRA

Los votantes que en 2008 pusieron a Barack Obama en el cargo esperaban grandes cambios. Desde las escuchas telefónicas sin garantías de la NSA, pasando por Guantánamo, hasta la Ley Patriota, el candidato Obama fue durante su campaña electoral un defensor de las libertades civiles y la privacidad, prometiendo un enfoque radicalmente diferente de su predecesor Bush.

Pero... seis años después de su administración, la versión Obama de la Seguridad Nacional parece casi indistinguible de la que heredó. La prisión de la bahía de Guantánamo permanece abierta. La NSA, en todo caso, se ha vuelto más agresiva en la vigilancia de los estadounidenses. Los ataques con aviones no tripulados (drones) han aumentado exponencialmente. Recientemente se informó de que el mismo presidente que ganó un Premio Nobel en parte por promover el desarme nuclear ha gastado hasta 1 billón de dólares en modernizar y revitalizar las armas nucleares de Estados Unidos.

Michael J. Glennon
¿Por qué cambió el rostro de la Oficina Oval, pero las políticas siguen siendo las mismas? Las críticas simplonas tienden a centrarse en Obama mismo, un líder que tal vez ha cambiado con la política para tomar una línea más dura. Pero el científico político Michael J. Glennon de la Universidad de Tufts tiene una respuesta más pesimista: Obama no podría haber cambiado mucho las políticas, por mucho que lo hubiera intentado. Y lo hizo.

Aunque es un principio básico de que los ciudadanos pueden dirigir su propio gobierno eligiendo nuevos funcionarios, Glennon sugiere que en la práctica, gran parte de nuestro gobierno ya no funciona de esa manera. En un nuevo libro, "Seguridad Nacional y Doble Gobierno", cataloga las maneras en que el aparato de defensa y seguridad nacional es efectivamente autónomo, prácticamente sin rendición de cuentas, transparencia o contrapesos de ningún tipo. Él usa el término "doble gobierno": Hay uno que elegimos, y luego está el que está detrás de él, dirigiendo enormes franjas de política casi sin control. Los funcionarios electos terminan sirviendo como mera cobertura para las decisiones reales tomadas por la burocracia. Dejan de ser esos políticos de campaña, para convertirse en meros rostros, meros relaciones públicas de las voluntades de aquellos que no vemos.

Glennon cita el ejemplo de que Obama y su equipo se sorprendieron y se enojaron al descubrir, al asumir el cargo, que los militares sólo les dieron dos opciones para la guerra en Afganistán: Estados Unidos podría agregar más tropas, o agregar más tropas. La administración de Obama optó entonces por agregar más tropas. 30.000 más para ser exactos. Podría haber denunciado esto públicamente. Pero habría tenido que revelar secretos de Estado... y ya sabemos cómo acaban los valientes y los que revelan secretos de Estado en este mundo....

La crítica de Glennon suena como la de un extraño, casi un extremista. Pero lo cierto es que Glennon es el "insider" por excelencia: fue asesor legal del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y consultor de varios comités del Congreso, así como del Departamento de Estado. Además, lo que denuncia en su libro "La Seguridad Nacional y el Doble Gobierno", cuenta con la aprobación de antiguos miembros del Departamento de Defensa, Departamento de Estado, Casa Blanca e incluso la CIA. Glennon no es un histriónico propagador de miedos y sensacionalista como Alex Jones y su "InfoWars", no es un teórico de la conspiración, Glennon es un académico que nos presenta el problema así:
"se trata de gente inteligente, trabajadora y de espíritu público que creen que actúan de buena fe y que están respondiendo a los incentivos sistémicos, sin ninguna supervisión significativa para controlarlos. Hacen lo que dicta el guión pero ese guión ni lo escriben ellos, ni quienes dan la cara ante el público."
¿Cómo es posible que haya prosperado este modelo? ¿Cómo es posible que exista este Doble Gobierno? ¿Qué se puede hacer al respecto? Glennon habló con la publicación "Ideas" desde su oficina en la Escuela Fletcher de Derecho y Diplomacia de Tufts. Esta entrevista ha sido condensada y editada.

IDEAS: ¿De dónde viene el término "doble gobierno"? 

GLENNON: Se trata de la famosa teoría de Walter Bagehot, que se dio a conocer en la década de 1860. Bagehot fue el erudito que presidió el nacimiento de la revista The Economist -todavía tienen una columna que lleva su nombre. Bagehot intentó explicar en su libro "The English Constitution" cómo funcionaba el gobierno británico. Sugirió que hay dos conjuntos de instituciones. Por un lado lo que él denominó "instituciones dignas", la monarquía y la Cámara de los Lores, que la gente creía erróneamente que dirigían el gobierno. Y por otro, un segundo conjunto de instituciones, a las que él se refirió como las "instituciones eficaces", que en realidad establecían la política gubernamental. Y éstos eran la Cámara de los Comunes, el primer ministro y el gabinete británico.

IDEAS: ¿Qué evidencia existe para decir que en Estados Unidos hay un gobierno doble?

GLENNON: Tenía curiosidad por descubrir por qué un presidente como Barack Obama acabó abrazando las mismas políticas de seguridad nacional y antiterrorismo contra las que hizo campaña con tanta elocuencia. ¿Por qué ese presidente continuó con las mismas políticas Bush una, dos, tres veces.... caso tras caso? Lo escribí inicialmente en base a mi propia experiencia y conocimiento personal y conversaciones con decenas de individuos en el ejército, la policía y agencias de inteligencia de nuestro gobierno, así como, por supuesto, los funcionarios en el Capitolio y en los tribunales. Y la evidencia documentada en el libro es sustancial: hay 800 notas a pie de página en el libro.

IDEAS: ¿Por qué los responsables políticos entregarían las claves de seguridad nacional a funcionarios no electos? 

GLENNON: No podemos decir que se trate de una decisión consciente, tal vez ni voluntaria... Los miembros del Congreso son generalistas y necesitan delegar en expertos aquellos asuntos que se les escapan, por ejemplo, la cuestión de la seguridad nacional, etc. Tienen tanto miedo de meter la pata y de que les pillen en una situación que podría tacharles de radicales, que han hecho una valoración equivocada sobre la cuestión de seguridad nacional y tienden, por lo tanto, a delegar en los "expertos", que, a su vez, tienden a exagerar las amenazas. Por su parte, los tribunales también delegan en expertos todo lo concerniente a la seguridad nacional. Y así estamos.

La presidencia en sí no es una institución piramidal, de arriba hacia abajo, como mucha gente de a pie cree por ignorancia. No es una institución encabezada por un presidente que da órdenes y hace que la burocracia pregunte "cuán alto" cuando les mandan saltar. De hecho, la política de seguridad nacional, por poner un ejemplo, emana precisamente del inmenso aparato burocrático. Muchas de las políticas más controvertidas, desde la minería de los puertos de Nicaragua hasta el programa de vigilancia de la NSA, se originaron dentro de ese aparato. John Kerry no estaba exagerando cuando dijo que algunos de esos programas están "en piloto automático".

IDEAS: Vaya! Qué conveniente ¿No? ¿No es esta otra manera de decir que los grandes aparatos burocráticos son casi imposibles de cambiar? 

GLENNON: Es mucho más grave que eso. Este aparato burocrático no es el que se dedica a fijar anchuras de un vehículo o determinar tarifas del flete del ferrocarril. Este aparato toma decisiones tan pivotales que en una democracia pueden ser irreversibles, destrozan ideologías, y pueden dar lugar a consecuencias muy nefastas -como estamos viendo.

IDEAS: Descartas entonces que las decisiones de Obama en materia de seguridad nacional ¿podrían en realidad deberse a la diferencia entre ser un activista y ser el Jefe Supremo responsable de 320 millones de vidas? 

GLENNON: No, no lo descarto. Al menos no totalmente. Desde luego no es lo mismo ser un activista que ser el Presidente de USA. Sin embargo, no hay una sola explicación o un motivo de peso para la sorprendente continuidad de la política de seguridad nacional de la era Bush. Obviamente, algo más está ocurriendo entre bambalinas que nos ocultan cuando la política después de la política después de la política sigue siendo prácticamente idéntica a la George W. Bush. No es descabellado desconfiar y afirmar que tienen planes que no están compartiendo con los ciudadanos --y sólo eso justificaría esa continuidad, porque hemos visto claramente que esa amenaza de la que nos hablan, no existe.

IDEAS: No es así como se nos enseña a percibir el sistema político Norteamericano. 

GLENNON: Creo que el pueblo Estadounidense está engañado, vive en la ignorancia, igual que estaba engañada la población Británica de Bagehot, que también vivía en la ignorancia. Como aquellos británicos, los estadounidenses de hoy en día (y otras gentes de otros países), creen que al votar a un presidente, o a un miembro del Congreso, o al lograr llevar un caso X ante los tribunales, lograrán cambiar la política del país. Si bien hay unos cuantos contra-ejemplos en los que estas acciones sí afectan a la política, como Bagehot predijo que habría, la realidad profunda que denuncio no se altera. El Gobierno Secreto no cambia: la política en general en el ámbito de la seguridad nacional es hecha por las instituciones ocultas.

IDEAS: ¿Qué podemos hacer? ¿Hay alguna esperanza de solucionar este problema? 

GLENNON: El problema último y más grave es la omnipresente IGNORANCIA POLÍTICA por parte del pueblo estadounidense, y LA INDIFERENCIA ante la amenaza que está emergiendo de estas instituciones ocultas. Es de ahí de donde debe provenir la energía para reformar esta triste realidad: del pueblo estadounidense. No del gobierno. El gobierno es el problema aquí. La gente tiene que tomar el toro por los cuernos. Y eso es algo muy difícil de hacer, porque la ignorancia es en muchos sentidos racional. Hay muy poco beneficio en aprender sobre, y ser activo acerca de problemas que no pueden alterar, las políticas que tú no puedes cambiar.

Fuente.



sábado, 21 de enero de 2017

Las confesiones del criminal John Kerry

La guerra contra Siria es la primera que se prolonga por más de 6 años en plena era digital. Numerosos documentos que deberían haberse mantenido en secreto ya han sido publicados. Aunque han aparecido en diferentes países, de manera tal que la opinión publica no tiene conciencia de ello, esos documentos ya permiten en este momento reconstruir la secuencia de los acontecimientos. La publicación de una grabación de declaraciones que John Kerry hizo en privado, en septiembre de 2016, revela la política del Departamento de Estado y obliga a todos los observadores –incluyéndonos a nosotros– a revisar sus análisis anteriores.


La difusión en The Last Refuge de la grabación completa del encuentro que el secretario de Estado John Kerry sostuvo con miembros de la Coalición Nacional (oposición siria en el exterior) el 22 de septiembre de 2016, en los locales de la delegación de los Países Bajos ante la ONU [The Conservative Tree House], pone en tela de juicio todo lo que todos creían haber entendido sobre la posición de Estados Unidos hacia Siria.


Primeramente, creímos que si bien Washington había iniciado la operación conocida como «Primavera Árabe» para derrocar los regímenes laicos en beneficio de la Hermandad Musulmana, luego había dejado a sus aliados emprender solos la Segunda Guerra contra Siria, a partir de julio de 2012. Y que estos aliados perseguían sus propios objetivos –la recolonización, en el caso de Francia y Reino Unido; la conquista del gas, para Qatar; expansión del wahabismo y venganza posterior a la guerra civil libanesa, para Arabia Saudita; anexión del norte de Siria, para Turquía, según el modelo chipriota; etc.– porque se había renunciado al objetivo inicial. Pero John Kerry dice en esa grabación que Washington nunca dejó de tratar de derrocar la República Árabe Siria, lo cual implica que controló en cada etapa lo que hacían sus aliados. De hecho, durante los 4 últimos años, los yihadistas han sido dirigidos, armados y coordinados por el Allied LandCom, el mando de las fuerzas terrestres de la OTAN, con sede en la ciudad turca de Esmirna (Izmir).


En segundo lugar, John Kerry reconoce que Washington no podía ir más lejos por causa de 2 factores: el Derecho Internacional y la posición de Rusia. Entendámonos bien: Estados Unidos no dejó nunca de ir demasiado lejos. Destruyó la mayor parte la infraestructura siria vinculada a la industria del petróleo y el gas, usando como pretexto la lucha contra los yihadistas (lo cual corresponde al Derecho Internacional), pero lo hizo y sin invitación ni autorización del presidente Assad (lo cual viola el Derecho Internacional). Sin embargo, Estados Unidos no se atrevió a desplegar sus tropas en suelo sirio ni a combatir abiertamente, como lo hizo en Corea, en Vietnam y en Irak. Para eso, optó por poner a sus aliados en primera línea –aplicando el leadership from behind, o sea el «liderazgo desde atrás»– y apoyar, sin mucha discreción, grupos de mercenarios, como hizo en Nicaragua en los años 1980, aún exponiéndose a ser condenado por la Corte Internacional de Justicia –el tribunal interno de la ONU. Washington no quiere embarcarse en una guerra contra Rusia. Y esta última, que no se opuso a la destrucción de Yugoslavia y Libia, esta vez se levantó y rechazó la línea que supuestamente debía limitar su acción. Moscú está en condiciones de defender el Derecho con la fuerza si Washington se lanza abiertamente en una nueva guerra de conquista.


Tercero, John Kerry atestigua en esa grabación que Washington esperaba una victoria de Daesh (el Emirato Islámico) sobre la República Árabe Siria. Hasta ahora –basándonos en el informe del general Michael Flynn (fechado el 12 de agosto de 2012) y en el artículo de Robin Wright publicado en el New York Times el 28 de septiembre de 2013– habíamos entendido que el Pentágono aspiraba a crear un «Sunnistán» en territorios de Siria e Irak para cortar la ruta comercial terrestre de China hacia Occidente («Ruta de la Seda»). Pero Kerry confiesa que el plan iba mucho más lejos. Probablemente, Washington contaba con que Daesh tomara Damasco, de donde después debía expulsarlo Tel Aviv, con lo cual los yihadistas se replegarían hacia el «Sunnistán», cuyo control se les atribuiría. Siria habría quedado entonces dividida, con el sur bajo la ocupación de Israel, el este bajo control de Daesh y el norte para Turquía.

Esto permite entender por qué Washington proyectaba la imagen de que ya no controlaba nada, como si estuviese limitándose a permitir que sus aliados actuaran a su antojo: lo que hizo fue enrolar a Francia y Reino Unido en la guerra haciéndoles creer que podrían recolonizar el Levante, cuando en realidad tenía previsto dividir Siria sin ellos.


Cuarto, al reconocer que «apoyó» a Daesh, John Kerry admite que lo armó, con lo cual hace polvo la retórica de la «guerra contra el terrorismo».
- Sabíamos, desde el atentado del 22 de febrero de 2006 contra la mezquita al-Askari, en Samarra, Irak, que Daesh –inicialmente denominado «Emirato Islámico en Irak»– había sido creado por el director nacional de la inteligencia estadounidense, John Negroponte, y por el coronel James Steele –siguiendo el esquema de lo que ya habían hecho a principios de los años 1980 en Honduras– para acabar con la resistencia iraquí y desatar una guerra civil.
- Sabíamos, desde que el diario del PKK Ozgur Gundem publicó el acta de la reunión de planificación realizada en Amman el 1º de junio de 2014, que Estados Unidos organizó la ofensiva conjunta de Daesh contra la ciudad iraquí de Mosul y del gobierno regional del Kurdistán iraquí contra Kirkuk.
- Ahora sabemos con certeza que Washington nunca cesó su apoyo a Daesh.

Quinto, el conflicto entre el clan Allen/Clinton/Feltman/Petraeus y la administración Obama/Kerry lo habíamos interpretado como un desacuerdo sobre si había o no que apoyar a Daesh. Nada de eso. Ninguno de esos dos grupos tiene el menor escrúpulo en organizar y apoyar a los yihadistas más fanáticos. El desacuerdo reside única y exclusivamente en cuanto a recurrir a la guerra abierta –y el conflicto con Rusia que ello podría provocar– u optar por la acción secreta. El general Michael Flynn –actual consejero de seguridad nacional de Donald Trump– es el único que se opuso al yihadismo.
Si, dentro de algunos años, Estados Unidos se derrumbara, como sucedió con la URSS, esta grabación de John Kerry, podría servir de prueba acusatoria contra él y contra Barack Obama ante una jurisdicción internacional –pero no ante la Corte Penal Internacional, ya demasiado desacreditada.

Como ya reconoció la autenticidad de los fragmentos anteriormente publicados por el New York Times, Kerry no podría impugnar la autenticidad de la grabación íntegra. El apoyo a Daesh que Kerry expresa en esa grabación viola varias resoluciones de la ONU y prueba su responsabilidad personal, y la del aún presidente de Estados Unidos Barack Obama, en los crímenes contra la humanidad perpetrados por esa organización terrorista.

Fuente.

sábado, 14 de enero de 2017

Rusia delenda est (Rusia debe ser destruida)

Lo que sigue es una parte del artículo que John Wight publicó en CounterPunch, con el tíulo "Russia Must be Destroyed: John McCain and the Case of the Dodgy Dossier":

"Carthago delenda est ("Cartago debe ser destruida") son palabras que nos llegan de la historia antigua. Fueron pronunciadas por Catón el Viejo, el famoso soldado romano, estadista y orador, y nunca han sido más relevantes que en estos momentos.

La Roma de nuestro tiempo es Washington, Rusia es Cartago, y el Catón el Viejo de hoy es el senador estadounidense John McCain, cuya búsqueda de un conflicto con Rusia no tiene límites. De hecho, para McCain, la creencia de que Rusia debe ser destruida, ha sido elevada a la condición de una verdad evidente y revelada.

(...)

La demonización de Rusia

Sobre la cuestión del por qué el empeño profundo de Estados Unidos y del establishment liberal de Washington en mantener a Rusia en el papel de enemigo mortal, la respuesta es muy simple: el dinero.

Grandes y poderosos intereses económicos e ideológicos están vinculados a la nueva guerra fría de los últimos años. Estamos hablando de los gigantescos presupuestos de Defensa e Inteligencia del país, derivados del apoyo y el financiamiento de la OTAN por parte de Estados Unidos, junto con la razón de la existencia continuada y financiación de la vasta red de think tanks políticos en Washington y en Occidente. Todo ello está comprometido con el sostenimiento de un status quo de la hegemonía y unipolaridad de los Estados Unidos.

La aparición de Rusia como un contrapeso estratégico para Occidente en los últimos años, ha desafiado y continúa desafiando esta hegemonía de Washington, hasta ahora incontestable. Ello ha proporcionado oportunidades lucrativas para organizaciones, grupos e individuos con un interés directo en la nueva guerra fría resultante. Al respecto, para persuadir a los escépticos sobre esto, les remito a la advertencia escalofriante pronunciada por el ex presidente de los EE.UU. Dwight D Eisenhower, antes de dejar el cargo en 1960 y dar paso a su reemplazo, John F. Kennedy.

No jodas con el complejo de la industria militar

En su discurso televisado de despedida al pueblo estadounidense en 1961, Eisenhower dijo: 
"nos hemos visto obligados a crear una industria de armamento permanente de vastas proporciones. Además, tres millones y medio de hombres y mujeres están directamente involucrados en establecer la Defensa. Gastamos anualmente en seguridad militar más que los ingresos netos de todas las empresas de Estados Unidos".
Y continuó diciendo: 
"Esta conjunción de un inmenso desarrollo militar y una gran industria armamentística es nueva en la experiencia estadounidense. La influencia total - económica, política, incluso espiritual - se percibe en cada ciudad, en cada cámara del estado, en todas las oficinas del gobierno federal. Reconocemos la necesidad imperiosa de este desarrollo. Sin embargo, no debemos dejar de comprender sus graves consecuencias. Están involucrados nuestro trabajo, recursos y medios de vida. Así es la propia estructura de nuestra sociedad".
Por último, Eisenhower advirtió al pueblo estadounidense cómo 
"En los consejos de gobierno, debemos evitar que el complejo de la industria militar adquiera una influencia injustificada, sea buscada o no. Existe y persistirá potencial para el desastroso aumento de un poder fuera de lugar".
(...)


John Wight

domingo, 8 de enero de 2017

EE.UU., ISRAEL Y ARABIA SAUDITA: La contrarrevolución en Medio Oriente


Esta imagen provocó un verdadero escándalo en Estados Unidos: en la reunión del G20, el presidente estadounidense Barack Obama se inclina ante el soberano saudita y besa su mano.


19.5.2011

Un clan de Arabia Saudita, los Sudairi, es el eje de la ola contrarrevolucionaria que Estados Unidos e Israel han desencadenado en el Medio Oriente. En una amplia síntesis, publicada por episodios en el más importante diario de lengua rusa, Thierry Meyssan nos ofrece, desde Damasco, un panorama general de las contradicciones que estremecen esa región.

En unos meses, 3 gobiernos prooccidentales han sido derrocados en el mundo árabe: en Líbano el parlamento expulsó del poder al gobierno de Saad Hariri y los movimientos populares derrocaron a Zine el-Abbidine Ben Ali en Túnez y, en Egipto, a Hosni Mubarak, posteriormente arrestado.

Estos cambios de régimen se acompañan de manifestaciones contra la dominación estadounidense y el sionismo. Favorecen, en el plano político, al eje de la resistencia conformado, en el plano estatal, por Irán y Siria, y en el plano infraestatal por los movimientos Hezbollah y Hamas.

Para imponer la contrarrevolución en la región, Washington y Tel Aviv han recurrido a su mejor apoyo: el clan de los Sudairi, que representa mejor que cualquier otra fuerza el despotismo al servicio del imperialismo.

Los Sudairi

Aunque es posible que el lector nunca haya oído hablar de ellos, los Sudairi son desde hace varias décadas la organización política más rica del mundo.

Los Sudairi son 7 de los 53 hijos del rey Ibn Saud –el fundador de Arabia Saudita. Son específicamente los 7 hijos de la princesa Sudairi. Su cabecilla fue el conocido rey Fahd, cuyo reinado se extendió de 1982 a 2005. Desde la muerte de Fahd, sólo quedan 6 Sudairi.

El mayor es el príncipe Sultan, ministro de Defensa desde 1962, de 85 años. El más joven, con 71 años, es el príncipe Ahmed, ministro adjunto del Interior desde 1975. Desde los años 1960, es el clan de los Sudairi el que ha venido organizando, estructurando, financiando los regímenes títeres prooccidentales del «Medio Oriente ampliado».

En este punto se hace indispensable un recuento histórico.

Arabia Saudita es una entidad jurídica que los británicos crearon para debilitar el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial. A pesar haber sido el inventor del concepto de «nación árabe», Lawrence de Arabia nunca logró convertir el nuevo país en una nación, y menos aún en un Estado. Arabia Saudita era, y sigue siendo, una propiedad privada de la familia Saud. Como se demostró a través de la investigación judicial británica que tuvo lugar durante el escándalo Al-Yamamah, ya en pleno siglo XXI, no existen hoy en día cuentas bancarias ni presupuesto del reino. Son las cuentas de la familia real las que se utilizan para administrar lo que sigue siendo la posesión privada de los Saud.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido ya no contaba con los medios necesarios para mantener su imperialismo, así que el territorio de Arabia Saudita pasó a depender de Estados Unidos. El presidente Franklin D. Roosevelt concluyó entonces un acuerdo con el rey Ibn Saud: la familia Saud se comprometía a garantizar el aprovisionamiento de petróleo a Estados Unidos a cambio de la ayuda militar necesaria para que los Saud pudieran mantenerse en el poder. Esa alianza se conoce como el Acuerdo del Quincy por haberse firmado a bordo del navío del mismo nombre. Se trata de un acuerdo, no de un tratado, porque no fue firmado entre dos Estados sino entre un Estado y una familia.


El Acuerdo del Quincy ata Estados Unidos a la familia Saud

El rey fundador, Ibn Saud, tuvo 32 esposas y 53 hijos, lo cual rápidamente dio lugar a graves rivalidades entre los potenciales candidatos a la sucesión. Ya tardíamente se decidió, por lo tanto, que la corona no pasara de padre a hijo sino de medio hermano a medio hermano.

Cinco hijos de Ibn Saud han ocupado el trono hasta el momento. El actual rey, Abdalá I, de 87 años, es un hombre más bien de mente abierta, aunque totalmente desconectado de las realidades contemporáneas. Conciente de que el actual sistema dinástico conduce a la catástrofe, el rey Abdalá quiere reformar las reglas de sucesión. El soberano sería designado entonces por el Consejo del Reino, o sea por una serie de representantes de las diversas ramas de la familia real, lo cual pudiera poner el poder en manos de una generación más joven.

Pero a los Sudairi no les conviene esta sabia iniciativa. Como resultado de varias renuncias al trono, ya sea por razones de salud de los renunciantes o por sibaritismo, los tres próximos aspirantes son miembros de ese clan: el ya mencionado príncipe Sultan, ministro de Defensa, de 85 años; el príncipe Nayef, ministro del Interior, de 78 años, y el príncipe Salman, gobernador de Riad, de 75 años. Si llegara a aplicarse, la nueva regla dinástica perjudicaría a estos personajes.

Lo anterior explica por qué los Sudairi, que nunca han sentido demasiado cariño por su medio hermano, el rey Abdalá, actualmente lo odian.

También explica por qué han decidido utilizar todas sus fuerzas en la actual batalla.

El príncipe Bandar y su «hermano» George W. Bush

El regreso de Bandar Bush

A fines de los años 1970, el futuro rey Fadh dirigía el clan de los Sudairi. Y se fijó en las raras cualidades de uno de los hijos de su hermano Sultan: el príncipe Bandar. Lo envió a negociar contratos de armamento en Washington y le gustó la manera como Bandar logró comprar el consentimiento del entonces presidente de Estados Unidos James Carter.

Al llegar al trono, en 1982, el rey Fadh convirtió al príncipe Bandar en su hombre de confianza. Lo nombró agregado militar y posteriormente embajador en Washington, puesto que Bandar ocupó hasta el fin del reinado de Fahd y el momento en que se produjo su brutal expulsión por parte del rey Abdalá, en 2005.

Hijo del príncipe Sultan y de una esclava libia, el príncipe Bandar es una personalidad brillante y carente de escrúpulos que ha sabido imponerse en el seno de la familia real, a pesar del deshonor inherente al origen de su madre. Bandar es actualmente el brazo ejecutor de los gerontócratas del clan Sudairi. Durante su larga estancia en Washington, el príncipe Bandar se hizo amigo de la familia Bush, en particular de George Bush padre, a tal punto que ambos llegaron a ser inseparables. George Bush padre llega incluso a presentar al príncipe Bandar como el hijo que le hubiese gustado tener, al extremo que en Washington llegaron a llamarlo «Señor Bandar Bush». Lo que despierta el agrado de George Bush padre –ex director de la CIA y posteriormente presidente de Estados Unidos– es la inclinación del príncipe Bandar por la acción clandestina.

El «Señor Bandar Bush» se integró a la alta sociedad estadounidense. Es al mismo tiempo administrador vitalicio del Aspen Institute y miembro del Bohemian Grove. El público británico descubrió su existencia a través del escándalo Al-Yamamah: el contrato armamentista más grande de la historia, y también el mayor caso de corrupción. Durante unos 20 años (desde 1985 hasta 2006), British Aerospace, rápidamente rebautizada como BAE Systems, vendió armamento por 80 000 millones de dólares a Arabia Saudita mientras que depositaba discretamente parte de esa fortuna en las cuentas bancarias de políticos sauditas y probablemente de políticos británicos. Dos mil millones de dólares engrosaron así la fortuna del príncipe Bandar.

El asunto es que Su Alteza tiene muchos gastos. El príncipe Bandar dio empleo a muchos de los combatientes árabes reclutados en la época de la guerra fría por los servicios secretos de Arabia Saudita y Pakistán para luchar contra el Ejército Rojo en Afganistán, a pedido de la CIA y del MI6. Por supuesto, la figura más conocida en ese medio no era otro que el millonario anticomunista convertido en gurú yihadista Osama Ben Laden.

Es imposible decir con exactitud de cuántos hombres dispone el príncipe Bandar. A lo largo de los años, su mano se perfila en numerosos conflictos y actos de terrorismo a través de todo el mundo musulmán, desde Marruecos hasta el Xinkiang chino. A modo de ejemplo, basta con citar el pequeño ejército que había implantado en un campamento de refugiados palestinos en el Líbano, en Nahr el-Bared, bajo el nombre de Fatah al-Islam. La misión de aquellos hombres consistía en sublevar a los refugiados palestinos, mayoritariamente sunnitas, proclamar un emirato independiente y combatir al Hezbollah chiíta. Pero aquello salió mal porque los salarios de los mercenarios no se pagaron a tiempo. Así que, en 2007, los hombres del príncipe Bandar se atrincheraron en el campamento palestino, 30 000 refugiados tuvieron que huir de allí y el ejército libanés tuvo que librar una batalla de 2 meses para retomar el campamento.

Aquella operación costó la vida a 50 mercenarios así como a 32 civiles palestinos y 68 soldados libaneses.

A principios de 2010, el príncipe Bandar fomentó un golpe de Estado para derrocar al rey Abdalá y poner en el trono a su propio padre, el príncipe Sultan. El complot se descubrió y Bandar cayó en desgracia, aunque sin perder por ello sus títulos oficiales. Pero a fines de 2010, los problemas de salud del rey y las operaciones quirúrgicas a las que tuvo que someterse permitieron a los Sudairi recuperar su influencia e imponer el regreso de Bandar, con el respaldo de la administración Obama.

Fue después de una visita al rey, cuando este se encontraba hospitalizado en Washington, y habiendo llegado erróneamente a la conclusión de que el monarca estaba agonizando, que el primer ministro libanés Saad Hariri se alió a los Sudairi. Nacido en Riad, Saad Hariri es saudita pero tiene la doble ciudadanía libanesa. Heredó la fortuna de su padre, que se había enriquecido gracias a los Saud. Saad Hariri tiene por lo tanto una deuda con el rey Abdalá y se convirtió en primer ministro libanés debido a la presión del monarca, aunque el Departamento de Estado abrigaba dudas en cuanto a su capacidad para ocupar el cargo.

Durante su periodo de obediencia al rey Abbalá, Saad Hariri se esforzó por reconciliarse con el presidente sirio Bachar el-Assad. Retiró las acusaciones en contra de este último que lo vinculaban al asesinato de su padre, el ex primer ministro libanés Rafik Hariri, y se disculpó por haberse dejado manipular para crear una tensión artificial entre el Líbano y Siria. Pero al aliarse a los Sudairi, Saad Hariri dio un giro político de 180 grados. De la noche a la mañana renegó de la política de conciliación del rey Abdalá hacia Siria y el Hezbollah y emprendió una ofensiva contra el régimen de Bachar el-Assad para obtener el desarme del Hezbollah y un compromiso con Israel.

Pero el rey Abdalá salió de su estado semicomatoso y no demoró en pedirle cuentas. Sin el indispensable apoyo del monarca saudita, Saad Hariri y su gobierno fueron expulsados del poder por el parlamento libanés, que decidió poner en el cargo de primer ministro a Najib Mikati, otro millonario con doble nacionalidad pero menos aventurero. Como castigo para Saad Hariri, el rey Abdalá abrió una investigación fiscal sobre la principal empresa de la familia Hariri en Arabia Saudita y detuvo a varios de sus colaboradores por fraude.

Saad Hariri, quien ostenta la doble ciudadanía saudita y libanesa, estableció una alianza con los Sudairi. Después de presentar su renuncia como primer ministro libanés, hace 3 meses que Saad Hariri viene bloqueando la formación de un nuevo gobierno y, mientras tanto, se mantiene en el cargo.

Las legiones de los Sudairi

Los Sudairi han decido desencadenar la contrarrevolución en todos los sentidos.

En Egipto, país donde financiaban a los Mubarak con una mano y a los Hermanos Musulmanes con la otra, los Sudairi impusieron ahora una alianza entre los Hermanos Musulmanes y los militares proestadounidenses.

Ya reunidos, los miembros de esta nueva coalición egipcia no han hecho otra cosa que repartirse los cargos, excluyendo del poder a los líderes de la revolución de la plaza Tahrir. La coalición se niega a convocar una Asamblea Constituyente y no ha hecho más que agregar algunas enmiendas a la Constitución ya existente.

En primer lugar, la nueva coalición ha proclamado el Islam como religión oficial del Estado egipcio, en detrimento de la minoría cristiana copta –a la que pertenece el 10% de la población– que, oprimida por Hosni Mubarak, se había movilizado contra su régimen. El doctor Mahmud Izzat, el segundo dirigente más importante de los Hermanos Musulmanes, llamó además a la rápida instauración de la charia y al restablecimiento de los castigos islámicos.

El vocero de los Hermanos Musulmanes en Egipto, Essam Helarían no ha enfocado su campaña electoral en la abrogación de los Acuerdos de Camp David sino en la criminalización de la homosexualidad. Afirma que, aunque la mayoría de la población no se oponga a ese « vicio », un Estado musulmán tiene la obligación reprimirlo en virtud de la charia.

Al joven Wael Ghoneim, quien había desempeñado un papel de primer plano en el derrocamiento de Mubarak, se le prohibió subir a la tribuna en la manifestación de la victoria del 18 de febrero, en la que participaron casi 2 millones de personas. Por el contrario, el predicador estrella de los Hermanos Musulmanes, Yussef al-Qardawi, de regreso en Egipto después de 30 años de exilio en Qatar, se le permitió arengar a la multitud todo lo que quiso. Este personaje, al que Gamal Abdel Nasser había retirado la nacionalidad egipcia, se ha erigido en símbolo de la nueva era: la de la charia y la coexistencia pacífica con el régimen sionista de Tel Aviv.

El premio Nóbel de la Paz Mohamed el-Baradei –al que los Hermanos Musulmanes habían escogido durante la revolución como vocero para ofrecer una imagen de apertura– fue agredido físicamente por los mismos Hermanos Musulmanes durante el referéndum constitucional y ha sido apartado de la escena política.

Los Hermanos Musulmanes han anunciado su propia entrada en la escena política con la creación de un nuevo partido, llamado Libertad y Justicia, que cuenta con el apoyo de la National Endowment for Democracy (NED) y que imita la imagen del AKP turco. También están aplicando la misma estrategia en Túnez, con el Partido del Renacimiento.

En ese contexto, se han cometido actos de violencia contra las minorías religiosas, como la quema de dos iglesias cooptas. Lejos de castigar a los agresores, el primer ministro les ha ofrecido garantías al destituir al gobernador que él mismo acababa de nombrar en la provincia de Qenna, el respetado general Imad Michael… simplemente por ser cristiano copto en vez de musulmán sunnita.
El Consejo de Cooperación del Golfo (CGC) pidió la intervención de la OTAN en Libia y envió el ejército de Arabia Saudita y la policía emiratí a aplastar las protestas en Bahrein.

En Libia, los Sudairi enviaron hombres armados a Cirenaica antes de que franceses y británicos dieran la señal para el comienzo de la revuelta contra el poder de Tripolitania. Fueron ellos quienes distribuyeron armas y las banderas de las listas roja, negra y verde con la estrella y la media luna, símbolo de la monarquía sanusita, protectora histórica de los Hermanos Musulmanes. El objetivo de los Sudairi en Libia era acabar con el agitador Kadhafi y poner al príncipe Mohamed en el trono de lo que fue en otros tiempos el Reino Unido de Libia.

El Consejo de Cooperación del Golfo fue el primero en pedir una intervención armada contra el gobierno de Trípoli. Y, en el seno del Consejo, fue la delegación de Arabia Saudita la que dirigió las maniobras diplomáticas para lograr que la Liga Árabe aprobara el ataque de los ejércitos occidentales contra Libia.

Por su parte, el coronel Kadhafi había declarado en varios discursos que no había ninguna revolución en Cirenaica sino que su país estaba enfrentando una operación de desestabilización de Al-Qaeda, palabras que provocaron sonrisas –equivocadamente– y que fueron confirmadas por el comandante del US AfriCom en persona. Basta con recordar la inquietud del general Carter F. Ham, quien dirigió las primeras operaciones militares estadounidenses antes de la entrega de esa responsabilidad a la OTAN. El general Carter F. Ham se sorprendió, en efecto, de tener que designar sus blancos terrestres basándose en informaciones proporcionadas por espías conocidos por haber combatido contra las fuerzas aliadas en Afganistán, en otros palabras conocidos como hombres de Ben Laden.

En cuanto a Bahrein, se trata de un territorio que desde 1971 se presenta como un reino independiente. Pero en realidad sigue siendo territorio gobernado por los británicos. En su momento, los británicos designaron al príncipe Khalifa como primer ministro y lo mantuvieron en ese puesto durante 40 años consecutivos, desde la independencia ficticia hasta hoy en día, continuidad que no es nada desagradable para los Sudairi.

El rey Hamad de Bahrein entregó a Estados Unidos una concesión que permitió la instalación del cuartel general naval de Central Command y de la V Flota estadounidense en el puerto de Juffair. En ese contexto, el reclamo popular por una monarquía constitucional significaría el acceso a una verdadera independencia, el fin del tutelaje británico y la retirada de las tropas estadounidenses. Todo ello afectaría a Arabia Saudita y pondría en peligro las bases mismas del sistema.

Así que los Sudairi convencieron al rey de Bahrein de que había que ahogar en sangre las esperanzas populares.

Garante del orden establecido, el príncipe Nayef es el inflexible ministro del Interior y de Información de Arabia Saudita desde hace 41 años.

El 13 de marzo de 2011, el secretario estadounidense de Defensa Robert Gates llegó a Manama para coordinar las operaciones, que comenzaron al día siguiente con la entrada de tropas especiales sauditas. Conocidas como «las águilas de Nayef» esas fuerzas especiales están bajo el mando directo del príncipe Nayef.

En unos días fueron destruidos todos los símbolos del movimiento de protesta, incluyendo el monumento de la Plaza de la Perla. Cientos de personas fueron muertas o están desaparecidas. La tortura, casi abandonada desde hace una decena de años, se generalizó nuevamente en Bahrein. Los médicos y enfermeras que socorrieron a los manifestantes heridos han sido arrestados en sus hospitales, encarcelados y mantenidos incomunicados, para ser finalmente enviados a los tribunales militares.

Lo más importante de esta terrible represión es, sin embargo, la voluntad de presentar como un conflicto sectario lo que en realidad es la clásica lucha de clases entre un pueblo entero y un grupo de privilegiados vendido al imperialismo extranjero. Como la mayoría de la población de Bahrein es chiíta, mientras que la familia reinante es sunnita, el chiísmo –vehículo del ideal revolucionario del ayatola Komeiny– ha sido designado como blanco. En un mes, las «Águilas de Nayef» han arrasado 25 mezquitas chiítas y dañado otras 253.

Un tribunal de excepción juzgará próximamente a 21 de los principales líderes de las protestas populares, que corren el riesgo de ser condenados a muerte. Más aún que contra los chiítas, la monarquía se ensaña actualmente con Ibrahim Cherif, presidente del partido Waed (izquierda laica), al que acusa de no respetar el orden confesional a pesar de ser sunnita.

A falta de poder desestabilizar Irán, los Sudairi están concentrando sus ataques contra Siria.

La desestabilización de Siria

Las revoluciones que gozan del favor de los medios tienen incluso sus membretes. Este es el que identifica «The Syrian Revolution 2011» en Facebook.

A principios de febrero de 2011, en momentos en que no había en Siria ningún tipo de manifestación, apareció en Facebook una página titulada The Syrian Revolution 2011. En dicha página se convocaba a un «Día de la cólera» que debía tener lugar el viernes 4. Aunque Al-Jazzera se hizo eco de la convocatoria, esta no encontró seguidores en ninguna parte. El canal de televisión qatarí deploró tal ausencia de reacción y denigró a Siria, calificando ese país de «reino del silencio» (sic).

La denominación misma The Syrian Revolution 2011, en inglés, ya es algo que da que pensar por ser característica de las frases publicitarias. Además, ¿qué verdadero revolucionario pensaría que si no logra concretar su ideal en 2011 no le queda más que regresar a su casa y taparse la cabeza?

Más extraño aún es el hecho que el mismo día de su creación, esa página Facebook registró más de 80 000 amigos. La aparición en tan pocas horas de tantos seguidores virtuales sin que esos seguidores aparecieran después en las calles hace pensar en una manipulación llevada a cabo con el uso de programas informáticos de creación de cuentas, sobre todo si se agrega el hecho que los sirios hacen un uso moderado de Internet y que sólo desde el 1º de enero cuentan con conexiones ADSL.

Los desórdenes comenzaron un mes más tarde en Derra, una pequeña localidad que se encuentra en la frontera con Jordania y a pocos kilómetros de Israel. Desconocidos pagaron a grupos de adolescentes para que pintaran consignas antigubernamentales en las paredes de la localidad. La policía local arrestó a los jóvenes y los trató como criminales, provocando así la cólera de las familias. Las personalidades locales que trataron de interceder pero fueron maltratadas por el gobernador. Los jóvenes recibieron palizas.

Sus enfurecidos familiares atacaron la comisaría para liberarlos. La policía respondió con más brutalidad aún y varias personas resultaron muertas.

El presidente Bachar el-Assad intervino entonces para imponer sanciones a los policías y al gobernador –uno de sus primos que él mismo había enviado a Deraa, lejos de la capital, precisamente para que sacarlo de la circulación.

Se abrió una investigación destinada a aclarar aquel caso de abuso policial, los funcionarios responsables de la violencia fueron acusados y detenidos. Varios ministros viajaron al lugar de los hechos para presentar las excusas y condolencias del gobierno a las familias de las víctimas, excusas y condolencias que fueron públicamente aceptadas. Todo debía entonces volver a la normalidad. Pero, inesperadamente, desde varios techos, francotiradores enmascarados comenzaron a disparar simultáneamente sobre la multitud y la policía sumiendo la ciudad en el caos. Aprovechando la confusión, individuos armados aparecieron fuera de la ciudad y atacaron un edificio público donde radican los servicios de inteligencia encargados de la observación del territorio sirio del Golan ocupado por Israel. Los servicios de seguridad abrieron fuego en defensa del edificio y de sus archivos. Hubo bajas de ambas partes.

No fue este el único enfrentamiento de ese tipo. Las personalidades locales solicitaron entonces la protección del ejército contra los elementos que estaban atacando la ciudad. Tres mil hombres y fuerzas blindadas fueron desplegados para proteger a los habitantes. En definitiva, entre los infiltrados y el ejército sirio se produjo una batalla muy similar a la que tuvo que librar el ejército libanés en Nahr el-Bared. La diferencia es que, en el caso de Siria, la prensa internacional está deformando los hechos y acusa al ejército sirio de haber atacado a la población de Deraa.

Mientras tantos, varios enfrentamientos se produjeron en Latakia. Mafias especializadas en el contrabando marítimo existen desde hace mucho tiempo en esa ciudad portuaria de Siria. Dichas mafias recibieron armas y dinero provenientes del Líbano y emprendieron actos de vandalismo en el centro de la ciudad. La policía intervino. Por orden del presidente, las fuerzas policiales sólo portaban bastones, o sea no portaban armas. Los gángsteres sacaron entonces sus armas de guerra y mataron a decenas de policías desarmados.

Lo mismo sucedió en la vecina localidad de Banias, una ciudad de menor importancia pero mucho más estratégica ya que en ella se encuentra la principal refinería de petróleo de Siria. En este caso, las fuerzas del orden hicieron uso de sus armas y el enfrentamiento se convirtió en una verdadera batalla.

Finalmente, en Homs, importante ciudad del centro de Siria, varios individuos se presentaron en una mezquita integrista y llamaron a los fieles a manifestar contra «el régimen que está matando a nuestros hermanos en Latakia».

En reacción ante los desórdenes, la población siria salió masivamente a las calles para expresar su apoyo a la República.

Gigantescas manifestaciones, como nunca se habían visto anteriormente en toda la historia de Siria, reunieron repetidamente a cientos de miles de personas en Damasco, Alepo e incluso en Latakia. Los manifestantes coreaban «¡Dios, Siria, Bachar!».
Mientras se recrudecían los enfrentamientos en las localidades afectadas, las fuerzas del orden lograron arrestar a algunos implicados en los combates. Estos confesaron en televisión que fueron reclutados, armados y pagados por un diputado partidario de Hariri e identificado como Jamal Jarrah.

Jamal Jarrah, quien desmiente esas acusaciones, es un amigo del príncipe Bandar. Su nombre aparece vinculado a lo sucedido en el Líbano con el grupo Fatah al-Islam en el campamento de Nahr el-Baraed. Jamal Jarrah es primo de Ziad Jarrah, un yihadista que el FBI señala como responsable del secuestro del vuelo UA93 que se estrelló en Pensilvania el 11 de septiembre de 2001.

También es primo de los hermanos Ali y Youssouf Jarrah, arrestados por el ejército libanés en noviembre de 2008 por espionaje a favor de Israel.

Desde Londres y París, Ali Saad-al-din Bayanuni (secretario general de la sección siria de los Hermanos Musulmanes) y Abdel-Halim Khaddam (ex vicepresidente de Siria) llaman al derrocamiento del presidente sirio Bachar el-Assad.

Jamal Jarrah desmiente a quienes lo acusan de pertenecer en secreto a los Hermanos Musulmanes. En 1982, los Hermanos Musulmanes trataron de tomar el poder en Siria. Pero fracasaron y fueron entonces objeto de una terrible represión en masa. Ese doloroso suceso parecía olvidado desde la amnistía proclamada por el presidente Bachar el-Assad. Pero no es así porque esa rama de los Hermanos Musulmanes está recibiendo ahora el financiamiento de los Sudairi, que anteriormente rechazaban a los mismos Hermanos Musulmanes. El papel de los Hermanos Musulmanes en los enfrentamientos de Banias es ahora públicamente reconocido.

Jamal Jarrah también parece haber utilizado militantes libaneses de Hizb ut-Tahrir, una organización islamista que tiene su base en Londres y que actúa esencialmente en Asia Central. Hizb ut-Tahrir, que dice ser una organización no violenta, está acusada de haber organizado numerosos atentados en el valle de Fergana, Uzbekistán. Fue precisamente para combatir esa organización que China inició su acercamiento a Rusia en el marco de la Organización de Cooperación Shanghai.

A pesar de varios debates en la Cámara de los Comunes, los responsables de Hizb ut-Tahrir en Londres nunca han tenido problemas con las autoridades británicas y ocupan todos altos cargos en varias transnacionales anglo-estadounidenses.

El Hizb ut-Tahrir abrió una sección en Líbano el año pasado. Allí organizó en aquel momento un congreso al que invitó una serie de personalidades extranjeras, entre las que se encontraba un intelectual ruso de renombre internacional. En el transcurso de los debates, los organizadores exhortaron a la instauración de un Estado islámico y precisaron que, a su entender, los chiítas y los drusos libaneses –e incluso ciertos sunnitas– no son verdaderos musulmanes. Estupefacto ante declaraciones tan extremistas, el invitado ruso rápidamente concedió varias entrevistas a la televisión para distanciarse de aquellos fanáticos.

En un primer momento, las fuerzas sirias de seguridad parecieron desconcertadas ante los acontecimientos. Entrenados en la antigua URSS, los oficiales superiores recurrieron a la fuerza sin preocuparse demasiado por las consecuencias que aquello podía tener para la población. Pero la situación ha ido invirtiéndose poco a poco. El presidente Bachar el-Assad retomó el control, cambió el gobierno, abrogó el estado de urgencia y disolvió la Corte de Seguridad del Estado.

También concedió la ciudadanía siria a los miles de kurdos históricamente privados de ella desde la realización de un censo que había sido cuestionado.

El presidente tomó además una serie de medidas a favor de diferentes sectores de la población, como la abrogación de las multas por retrasos de pagos a las empresas públicas, como la electricidad, etc. Bachar el-Assad satisfizo así las principales demandas populares que servían de alimento a la oposición. Durante el «día de desafío», el viernes 6 de mayo, la suma de manifestantes no llegó a las 50 000 personas en todo el país, a pesar de que Siria cuenta 22 millones de habitantes.

Lo más importante es que el nuevo ministro del Interior, Mohamad al-Sha’ar, llamó a todo el que se hubiera dejado arrastrar a participar en los desórdenes a presentarse espontáneamente a la policía para obtener una amnistía total a cambio de información. Más de 1.100 personas respondieron a su llamado. En pocos días, las autoridades desmantelaron las principales redes y ocuparon numerosos escondites de armas. Al cabo de 5 semanas de violencia, casi todas las ciudades afectadas regresan lentamente a la calma.

Entre los cabecillas identificados y arrestados se encuentran varios oficiales israelíes o libaneses, así como un político libanés vinculado a Saad Hariri. Este intento de desestabilización tendrá, por lo tanto, consecuencias.

Los Sudairi aprovecharon la enfermedad del rey Abdalá para marginarlo en el seno del gobierno saudita. Con ayuda de Estados Unidos e Israel, pusieron fin al acercamiento entre el soberano saudita y el presidente sirio El-Assad y están supervisando la contrarrevolución árabe.

Un abierto complot

Lo que originalmente fue un complot para derrocar a las autoridades sirias se convirtió en un chantaje público que recurría a la desestabilización como medio de presión. Al comprobar que la revuelta no prosperaba, los diarios árabes antisirios comenzaron a hablar abiertamente y sin el menor pudor de las propuestas que se estaban manejando. Relataron así los viajes de los negociadores que presentaron las exigencias de los Sudari a las autoridades de Damasco. Según esos periódicos, la violencia terminará sólo cuando Bachar el-Assad obedezca dos órdenes:

  • romper con Irán
  • y suspender el apoyo sirio a la resistencia en Palestina, Líbano e Irak.

La propaganda internacional

Los Sudairi quieren una intervención militar occidental que acabe con la resistencia siria, como la actual agresión contra Libia. Para ello, han movilizado cierto número de especialistas en propaganda.

Para sorpresa general, la cadena de televisión satelital Al-Jazeera ha cambiado bruscamente su línea editorial. Es un secreto a voces que Al-Jazeera fue creada por voluntad de los hermanos David y Jean Frydman, dos millonarios franceses que fueron consejeros de Yitzakh Rabin y de Ehud Barak. Los hermanos Frydman querían crear un medio de prensa que permitiera un debate entre israelíes y árabes, debate prohibido por la ley en cada uno de los países implicados.

Para conformar el canal recurrieron al emir de Qatar, que al principio sirvió de cobertura. El equipo de redacción fue reclutado entre los miembros del servicio árabe de la BBC, de manera que la mayoría de los periodistas que lo iniciaron son agentes del MI6 británico.

Pero el emir de Qatar tomó el control político del canal, que se convirtió en el brazo ejecutor de su gobierno. Durante años, Al-Jazeera desempeñó efectivamente un papel como elemento de moderación, favoreciendo el diálogo y la comprensión en la región. Pero también ha ayudado a banalizar el apartheid impuesto por el régimen israelí, como si la violencia que practica el ejército del Estado hebreo no fuera otra cosa que deplorables excesos de un régimen finalmente aceptable, cuando en realidad constituyen la esencia misma del sistema.

Obligado a huir de su país, el ex-presidente dictador tunecino Ben Ali encontró refugio en Arabia Saudita, gracias al príncipe Nayef.
Al-Jazeera, cuya cobertura de las revoluciones en Túnez y Egipto puede calificarse de excepcional, cambió bruscamente de línea editorial en el caso de Libia para convertirse en vocero de los Sudairi.

Este giro de 180 grados merece una explicación.

El ataque contra Libia es originalmente resultado de un plan franco-británico concebido en noviembre de 2010, o sea antes de la «primavera árabe», plan al que se integró Estados Unidos. París y Londres tenían intenciones de ajustarle las cuentas a Trípoli y de defender sus propios intereses coloniales. En efecto, en 2005-2006, la NOC [National Oil Corporation, la compañía nacional del petróleo de Libia.] había lanzado 3 licitaciones internacionales para la exploración y la explotación de las reservas libias, las más importantes de África. El coronel Kadhafi impuso entonces sus reglas del juego. Las compañías occidentales firmaron varios acuerdos, ciertamente ventajosos, pero no lo suficiente en opinión de los occidentales. Eran incluso los contratos menos favorables a las transnacionales en todo el mundo. A lo anterior se agregaban diferentes contenciosos vinculados a la anulación de jugosos contratos en materia de equipamiento y de armamento.

Desde los primeros días del supuesto levantamiento de Benghazi, París y Londres instauraron un Consejo Nacional de Transición que Francia reconoció oficialmente como legítimo representante del pueblo libio. Este Consejo creó una nueva compañía petrolera, la LOC, reconocida por la comunidad internacional durante la Cumbre de Londres como entidad con pleno derecho a explotar los hidrocarburos libios. En medio de ese robo a mano armada se decidió que el petróleo libio robado por la LOC se comercializara a través de… Qatar, y que el grupo de contacto de los Estados miembros de la coalición actuante contra Libia se reuniera en lo adelante en Doha.

Yusef al-Qardawi considera que la liberación de Palestina es importante… pero no tanto como la instauración de la charia.

Inmediatamente, Yusef al-Qardawi, el consultor religioso de Al-Jazeera, comenzó a exhortar diariamente a derrocar al presidente libio Bachar el-Assad. Al-Qardawi preside la Unión Internacional de Ulemas y el Consejo Europeo para la Investigación y la Fatwa. Es el inspirador de los Hermanos Musulmanes, el Islam que predica es una mezcla de «democracia de mercado» al estilo estadounidense y de oscurantismo al estilo saudita y admite el principio de la elección de los dirigentes, a condición de que estos últimos se comprometan a aplicar la charia en su interpretación estrecha.

A Yusef al-Qardawi se unió el ulema saudita Saleh El-Haidane, quien ha exhortado a «matar a un tercio de los sirios para que vivan los otros dos tercios» (sic). ¿Matar a un tercio de la población siria? Eso significa asesinar a los cristianos, los judíos, los chiítas, los alauitas y los drusos. ¿Para que vivan dos tercios? O sea, para instaurar un Estado sunnita antes de que este proceda a depurar su propia comunidad.

Hasta este momento, la única rama de los Hermanos Musulmanes que parece refractaria al poder de seducción de los petrodólares de los Sudairi es la rama palestina, o sea el movimiento Hamas. Su jefe, Khaled Mechaal, confirmó, luego de un breve momento de vacilación, su intención de mantenerse exiliado en Damasco así como su respaldo al presidente el-Assad. Con ayuda de este último, el jefe del Hamas actuó para contrarrestar los planes imperialistas y sionistas negociando un acuerdo con al-Fatah, la organización de Mahmud Abbas.

Desde el mes de marzo, Al-Jazeera, la BBC en árabe y el canal de televisión France24 en árabe se han convertido en órganos de propaganda masiva. A golpe de falsos testimonios y de imágenes manipuladas, han venido divulgando acontecimientos fabricados para atribuir a la República Árabe de Siria los mismos estereotipos del régimen tunecino de Ben Ali.

Los mencionados medios de prensa tratan de hacer creer que el ejército sirio es una fuerza represiva comparable a la policía tunecina y que no vacila en disparar sobre pacíficos ciudadanos que luchan por su libertad. Esos mismos medios anunciaron incluso la muerte de un joven soldado supuestamente torturado hasta la muerte por sus superiores por haberse negarse a disparar contra sus conciudadanos. El hecho es que el ejército sirio es una fuerza conformada por reclutas, y el joven soldado cuyos documentos fueron publicados en realidad estaba de permiso. El propio joven lo explicó personalmente a la televisión siria y expresó su deseo de defender su país contra los mercenarios extranjeros.

Los mencionados canales de televisión vía satélite han tratado también de presentar a varias personalidades sirias como personas que lucraban con su posición, al igual que la familia de la esposa del ex primer ministro tunecino Ben Ali. Han concentrado sus críticas en Rami Makhluf, el hombre más rico del país, primo del presidente el-Assad, afirmando que, como en Túnez, Makhluf exigía partes de todas las empresas extranjeras que deseaban implantarse en Siria.

La acusación resulta totalmente infundada en el contexto sirio. En realidad, Rami Makhluf gozó de la confianza del presidente el-Assad para obtener la concesión de la telefonía móvil. Y, al igual que todos los empresarios del mundo que han obtenido ese tipo de concesión, se hizo millonario. La verdadera cuestión es saber si se aprovechó o no de su situación para enriquecerse a costa de los consumidores. La respuesta es negativa. ¡Syriatel propone las tarifas de telefonía móvil más baratas del mundo!

En definitiva, el premio de la mentira se lo lleva Al-Jazeera. La cadena qatarí llegó a transmitir imágenes de una manifestación de 40.000 moscovitas que reclamaban el fin del apoyo ruso a Siria. En realidad eran imágenes de la manifestación anual del 1º de mayo, en la que Al-Jazeera introdujo varios actores para realizar entrevistas falsas.

La reorganización de las redes del príncipe Bandar y de la administración Obama

El dispositivo contrarrevolucionario de los Sudairi está enfrentando un obstáculo. Hasta ahora, los mercenarios del príncipe Bandar peleaban bajo la bandera de Osama Ben Laden, lo mismo en Afganistán que en Bosnia, Chechenia o en otros países.

Considerado inicialmente como un anticomunista, Ben Laden se había convertido poco a poco en un antioccidental. Su movimiento parecía confirmar la ideología del choque de civilizaciones, enunciada por Bernard Lewis y popularizada por su discípulo Samuel Huntington. Conoció su era de gloria con los atentados del 11 de septiembre y la guerra contra el terrorismo: los hombres de Bandar implantaban la violencia en cualquier lugar donde Estados Unidos deseara intervenir.

El periodo actual exige un cambio de imagen para los yihadistas. Se les invita ahora a luchar del lado de la OTAN, como lo hicieron en Afganistán del lado de la CIA y contra el Ejército Rojo. Es conveniente, por lo tanto, volver al discurso prooccidental de antaño y buscarle otro contenido que reemplace el anticomunismo. Esa será la misión ideológica de Yusef al-Qardawi.

Para facilitar ese cambio de look, Washington acaba de anunciar la muerte oficial de Osama Ben Laden. Con la desaparición de esa figura tutelar, los mercenarios del príncipe Bandar podrán movilizarse bajo una nueva bandera. Esta redistribución de los papeles se acompaña de un importante movimiento de personal en Washington.

El general David Petraeus, quien desde su puesto de comandante del CentCom se ocupaba de los tratos con los hombres de Bandar, se convierte ahora en director de la CIA. Esto presagia una retirada acelerada de las tropas de la OTAN que se encuentran en Afganistán y una mayor participación de los hombres de Bandar en las operaciones secretas de la agencia.

Leon Panetta, el director saliente de la CIA, pasa ahora al puesto de secretario de Defensa. Según el acuerdo interno de la clase dirigente estadounidense, dicho puesto debía reservarse a un miembro de la Comisión Baker-Hamilton. El demócrata Panetta, al igual que el republicano Gates, fue miembro de dicha Comisión. En caso de nuevas guerras, Panetta se encargaría de limitar el despliegue de tropas terrestres, con excepción de las Fuerzas Especiales.

En Riad y en Washington ya están haciendo el acta de defunción de la «primavera árabe».

Los Sudairi pueden decir del Medio Oriente lo mismo que el Gatopardo decía de Italia: «Todo tiene que cambiar para que nada cambie y que sigamos siendo los amos».

Fuente: Red Voltaire / Voltairenet.org