Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

viernes, 7 de abril de 2017

El Tercer Secreto de Fátima: ¿Un Papa con ojos de demonio?

Almudena Martínez-Bordiú
29 Marzo, 2017

Realizan un estudio pericial caligráfico a un documento que llevaba varios años en internet: Un texto que podría haber escrito la propia Sor Lucía de Fátima, revelando el auténtico tercer secreto de Fátima.

Quizá no todo lo que sabemos -o mejor dicho, lo que nos cuentan-, respecto a las apariciones de Fátima sea del todo cierto, al menos no en su totalidad. José María Zavala lo cuenta en el libro “El secreto mejor guardado de Fátima. Una investigación 100 años después”.

Una de las peritos judicial calígrafo más prestigiosas de nuestro país, realiza un estudio sobre un texto que llevaba varios años publicado en internet, y que podría contener el auténtico tercer secreto de Fátima.

Un Papa con ojos del demonio

La carta, fechada en 1944, habla del “tercer fragmento del secreto”, y describe a un Papa, alabado por una multitud. Sin embargo, dice la carta,
“había una diferencia con un verdadero Santo Padre, la mirada del demonio, éste tenía los ojos del mal”.
La carta menciona el pontificado de “Juan Pablo “, estando fechada sin embargo más de 30 años antes de que el cardenal polaco se sentara en el trono de Pedro, convirtiéndose en uno de los papas más grandes de la historia de la Iglesia. Por último, la carta profetiza que
“la Catedral de Roma debe ser destruida y una nueva construida en Fátima”.
A continuación, lean el texto íntegro:
Ahora voy a revelar la tercera parte del secreto: ¡Esta parte es la apostasía en la Iglesia!
Nuestra Señora nos mostró una visión de un individuo que yo describo como el “santo Padre” frente a una multitud que lo vitoreaba.
Pero había una diferencia con un verdadero santo Padre, la mirada del demonio, éste tenía los ojos del mal.
Entonces, después de algunos momentos vimos al mismo Papa entrando en una iglesia, pero esta iglesia era la iglesia del infierno; no hay manera de describir la fealdad de ese lugar. Parecía como una fortaleza hecha de cemento gris con ángulos quebrados y ventanas similares a ojos; tenía un pico en el tejado del edificio.
Enseguida levantamos la vista hacia Nuestra Señora que nos dijo: Visteis la apostasía en la Iglesia; esta carta puede ser abierta por el Santo Padre, pero debe ser publicada después de Pío XII y antes de 1960.
En el reinado de Juan Pablo II la piedra angular de la tumba de Pedro debe ser removida y llevada a Fátima.
Porque el dogma de la fe no ha sido conservado en Roma, su autoridad será removida y entregada a Fátima. La catedral de Roma debe ser destruida y una nueva construida en Fátima.
Si 69 semanas después de que esta orden se publique, Roma sigue su abominación, la ciudad será destruida. Nuestra Señora nos dijo que esto está escrito en Daniel 9:24-25 y Mateo 21:42-44
¿Se trata realmente del Tercer Secreto de Fátima, o simplemente es una burda falsificación?

La perito calígrafo concluyó que el manuscrito había sido “realizado por la misma mano que el documento correspondiente a la Primera y Segunda Parte del Secreto de Fátima, redactado de puño y letra por Sor Lucía dos Santos”.

Apostasía de la Iglesia

Este documento habla de la apostasía de la Iglesia, que coincide con lo que el padre Pío dijo al padre Amorth -exorcista de la diócesis de Roma-, sobre el Tercer Secreto de Fátima. Amorth explicó en una ocasión a José María Zavala que trataba
“de la apostasía y de un Papa bajo el control de Satanás”.
¿Por qué no se reveló antes de 1960?

El Tercer Secreto debería haber sido revelado por el Papa Juan XXIII antes de 1960, sin embargo no fue sacado a la luz hasta el año 2000. ¿Por qué? ¿Cuál es la razón?

Además, existen dos documentos distintos sobre la última revelación de las apariciones de Fátima. Uno, de tan sólo una página, se encuentra en los aposentos papales. Y otro, de cuatro páginas (que fue el que salió a la luz en el año 2000) se encuentra en el depósito en el Santo Oficio.

InfoVaticana habla con Begoña Slocker

Desde InfoVaticana nos ponemos en contacto la perito calígrafo judicial Begoña Slocker, que ha trabajado en multitud de procesos penales en España, también para la Audiencia Nacional.
“Nosotros trabajamos con originales, y como no tengo esos datos me he basado sobre todo en la velocidad, inclinación y gestos tipo, que significa que cuando superpongo las letras, si fueran idénticas, sería una falsificación, pero no son idénticas”, explica Begoña a InfoVaticana.
“Mi conclusión claramente es que está hecho por la misma mano y lo he repasado con el Presidente de la Sociedad Española de Caligrafía, que lo ha corroborado, y con Tomás Alonso de Corcuera, número uno en España como perito que ha sido profesor y conferenciante en la Policía Científica de Madrid”.
“Es una pericia hecha a conciencia, a la que le he dedicado muchos días y noches”, concluye la perito.
¿Realmente está completo el tercer secreto de Fátima?, ¿Habló Sor Lucía de un Papa bajo el control de Satanás?

Fuente.

viernes, 31 de marzo de 2017

Existen un sinfín de plantas avaladas por estudios científicos y se van incorporando a la medicina



Por Miguel Jara.

Conocí a Palmira Pozuelo, farmacéutica naturista, hace años y hemos compartido conferencia e incluso algún paseo por los alrededores del monasterio de El Escorial aprendiendo sobre plantas medicinales. En esta entrevista, que publicaré en dos sesiones por su extensión e interés ilustra sobre los beneficios de muchas plantas para nuestra salud y los últimos trabajos que los avalan.

Palmira Pozuelo Herguido es farmacéutica y está especializada en plantas medicinales. Diplomada en alimentación y nutrición aplicada y en dermofarmacia y cosmetología, también es profesora de la Universidad María Cristina de El Escorial y diversas escuelas de naturismo.

-Acaba de publicar el libro Remedios herbales de la Antigüedad útiles hoy en día (Editorial Cydonia)? ¿Qué plantas usadas en medicina destacaría por las pruebas científicas (evidencias) existentes sobre ellas y cuales serían sus usos?

Existen un sinfín de plantas avaladas por estudios científicos y que cada vez más se van incorporando en los ámbitos más clásicos de la medicina, aunque aún en baja proporción en relación a los medicamentos sintéticos.

Por ejemplo, los antocianósidos del arándano rojo ya son incorporados en pautas médicas para tratar infecciones urinarias, los acemananos de aloe, especialmente la especie aloe ferox, han demostrado su efecto inmunoestimulante además de su acción protectora y reepitelizante dérmica.

Los lentinanos de los hongos como shitake, maitake y reishi también con este mismo efecto demostrado. La cúrcuma ha demostrado en un reciente trabajo realizado en nuestro país en el Hospital de la Paz (Papel de la curcumina como ansiolítico y neuroprotector frente al daño inducido por estrés crónico y depresión) su efecto antidepresivo y antiinflamatorio.

Cada vez es más utilizada para tratar la inflamación en procesos degerenerativos articulares y constituye un gran protector de las delicadas estructuras neuronales por su actividad antioxidante.

Los estudios científicos sobre aceites esenciales avalan cada vez más su utilización como alternativa en algunos casos al uso de antibióticos y así lo demuestran los estudios realizados con el aceite esencial de orégano y otros aceites esenciales frente a diversos antibióticos (Comparison of bacteriostatic and bactericidal activity of 13 essential oils against strains with varying sensitivity to antibiotics).

Y así podríamos seguir lo cual aporta esperanza y viene a demostrar que lo que se sabía en el pasado de manera intuitiva o empírica hoy día está siendo demostrado científicamente y esto permite un uso más consciente y seguro.

-Aunque menos que los medicamentos de síntesis o convencionales entiendo que las plantas también pueden provocar reacciones adversas ¿cómo aconseja utilizarlas?

En el pasado la mayoría de la gente de los pueblos conocía el uso de las plantas, sabían reconocerlas, cómo prepararlas y también distinguían las plantas tóxicas de las de uso medicinal.

Las plantas medicinales contienen componentes químicos naturales llamados principios activos, su actividad en general es más suave que la de los medicamentos, su dosificación es a nivel de gramos, más manejable de ahí su uso tradicional. Los medicamentos contienen moléculas aisladas y con alta actividad, se usan a niveles mucho más bajos que el gramo en la mayoría de los casos, de ahí su peligrosidad y uso bajo mucho mayor control.

Pero las plantas medicinales constituyen también medicamentos debido a estas moléculas con actividad biológica, y hay que conocer los efectos adversos e interacciones que pueden tener muchas de ellas, así por ejemplo la raíz de regaliz utilizada habitualmente como digestiva o expectorante, tiene un efecto mineralcorticoide, es decir que retiene sodio, por lo que está contraindicada en personas con hipertensión o con tratamiento con antihipertensivos.

El ginkgo biloba que se utiliza para mejorar la microcirculación cerebral posee efectos anticoagulantes por lo que no puede utilizarse en pacientes con tratamiento anticoagulante. El uso concomitante de plantas medicinales y medicamentos puede dar lugar a diversas interacciones, suma de efectos o anulación de los mismos.

Muchas plantas son de uso seguro, sobre todo las conocidas por su uso tradicional como la manzanilla, el poleo, la raíz de malvavisco, la malva, la melisa, el tomillo o la tila entre otras, pero muchas otras tienen mayor actividad y su utilización requiere el asesoramiento de un profesional.

Hay médicos y farmacéuticos formados en la materia, ya que existen estudios de postgrado en algunas universidades sobre esta materia, aunque no suele ser lo habitual, pero si hay una tendencia hacia ello, también hay buenos profesionales herbalistas, aunque en nuestro país no están reconocidas estas formaciones como si lo están en otros países europeos como Alemania o Portugal, donde hay estudios regulados y reconocidos sobre herbalismo y medicina natural.

Lo ideal sería caminar hacia la llamada medicina integrativa donde se incorporan estas medicinas tradicionales, con gran peso de la fitoterapia, junto con el uso de medicamentos de síntesis y técnicas de la medicina convencional, para poner a disposición del paciente todos los instrumentos posibles para su curación.

-¿Si tuviese que aconsejarnos las imprescindibles del botiquín casero?

Conviene tener algunas plantas para utilizar en infusión, de uso amplio y seguro, especialmente para favorecer los problemas digestivos más comunes, tales como gases, acidez o gastritis: manzanilla, hinojo, malva y menta; catarrales para tratar afecciones de vías respiratorias que conllevan síntomas como tos y flemas: malvavisco, tomillo, salvia e hisopo o relajantes suaves para mejorar la calidad del sueño y tratar el nerviosismo o la ansiedad: melisa, pasiflora, tila, lavanda y azahar.

Aunque no hay que olvidar tratar la causa de estas alteraciones sobre todo si se mantienen en el tiempo y no son algo puntual, es importante poner atención a la dieta pues muchas veces será una dieta insana o alejada de las pautas de la dieta mediterránea y un modo de vida estresante, la que lleve a estos trastornos.

La combinación de dieta saludable, ejercicio físico suave unido a la fitoterapia, es una buena manera de llevar al organismo a un estado de reequilibrio.

Algunos otros remedios elaborados a tener en nuestro botiquín herbal:

• Aceite de hipérico para quemaduras, golpes, dolor articular o problemas de piel.

• Alcohol de romero para friegas en dolores lumbares o articulares y para mejorar la circulación.

• Algunos aceites esenciales tales como lavanda de amplio uso para afecciones de la piel y con actividad relajante.

Gaulteria, menta y romero para aplicaciones en la zona de dolor

• Eucalipto para afecciones catarrales.

• Aceite esencial de salvia y laurel, especiales para enjuagues bucales y afecciones de boca y garganta.

• Arcilla tanto de uso externo para preparar emplastos mezclándola con infusiones de plantas, de utilidad en afecciones inflamatorias, golpes, contusiones y esguinces, así como para mascarillas para la piel.

• Árnica homeopática para golpes y contusiones

• y Apis remedio homeopático para picaduras de insectos.

-¿Se investiga lo suficiente con las plantas para sus usos medicinales?

Las plantas y sustancias de origen natural no pueden estar sometidas a patentes para ser explotadas económicamente, por tanto la industria farmacéutica se orienta mucho más hacia medicamentos de origen sintético, en muchas ocasiones basados en plantas medicinales, tales son los casos de la salicilina presente en la corteza de varias especies de sauces silvestres del género salix, utilizadas ya desde la antigüedad desde los tiempos de Hipócrates para tratar fiebre, dolor e inflamación.

Estas cortezas de sauce silvestre (salix alba y salix atrocinerea) contienen glucósidos salicilados que fueron aislados por primera vez en forma pura por Leroux en el año 1829, el cual también describió su efecto antipirético. Años más tarde con la adición de un grupo acetilo fueron patentados por Bayer bajo el nombre de ácido acetil salicílico.

El nombre comercial conocido como aspirina, también debe su nombre a una planta medicinal llamada spirea ulmaria, rica también en este principio activo. Hoy en día podemos encontrar también productos en farmacias y herboristerías a base de extractos de sauce y ulmaria para tratar afecciones gripales o reumáticas.

La raíz de valeriana y sus principios activos los valepotriatos, actúan sobre receptores de benzodiacepinas y ha servido de modelo para fármacos agonistas de receptores gaba, algunos muy conocidos como el Valium, cuyo nombre está en relación a la valeriana.

Los componentes fitoquímicos de la raíz de valeriana officinalis y otras plantas medicinales como pasiflora incarnata, favorecen la formación del gaba (ácido gammaminobutírico, un neurotransmisor de actividad relajante). Y así podríamos seguir hablando de un gran número de plantas medicinales utilizadas de manera tradicional y que la industria farmacéutica se ha interesado en ellas para su explotación, incorporando variaciones en los componentes activos extraídos de ellas para su posterior patente y explotación comercial.

Muchas veces estos compuestos modificados a partir de plantas medicinales son más eficaces pero también de mayores efectos secundarios, ya que en la planta estos componentes no están aislados sino en combinación con otros principios activos que actúan en sinergia y modulan la actividad terapéutica, siendo la respuesta algo más lenta pero también más segura.

Existe también otros factores como el precio y la mano de obra, las sustancias extraídas de vegetales se encuentran en pequeñas cantidades y hace falta mucha cantidad de planta y mano de obra para su extracción. Los componentes químicos obtenidos en laboratorio son mucho más baratos y requieren mucha menos mano de obra.

Como ejemplo tenemos las sustancias aromáticas antaño obtenidas a partir de vegetales y hoy casi en su totalidad sustituidas por moléculas químicas sintéticas de aroma algo similar pero con variantes químicas que originan moléculas peligrosas para nuestro sistema hormonal llamadas disruptores endocrinos o alteradores hormonales.

SEGUNDA PARTE

Una de los aspectos que destaca con cierta frecuencia la farmacéutica naturista Palmira Pozuelo, a la que entrevistamos en este blog, son los mecanismos del propio organismo para autocurarse. Hoy publico la segunda parte de dicha conversación que empieza por la pregunta:

¿Cuales serían los principales mecanismos que tenemos para intentar superar la enfermedad?

Los hipocráticos griegos hablaban de la “phisis” como la fuerza sanadora de la Naturaleza, la que hace que cuando nos hacemos un corte se pongan en marcha los mecanismos para sanar por sí misma esa herida o cuando tenemos una infección nuestro hipotálamo haga subir la temperatura corporal con la fiebre para destruir gérmenes.

Cuando enfermamos habría que facilitar la actuación de esa fuerza sanadora que tiene nuestro organismo y evitar obstaculizarla. Hipócrates insistía en la prevención de la enfermedad a través de una dieta adecuada, el ejercicio, el contacto con la naturaleza y los cuatro elementos.

Los principios hipocráticos, que aún en día juran los médicos al terminar sus estudios, hablan de: La naturaleza es la que cura; curar sin agredir; curar la causa y no los síntomas.

Cuando utilizamos un antiinflamatorio para calmar un dolor menstrual, articular o de cabeza, estamos realizando una agresión a la mucosa estomacal, intestinal y al funcionamiento renal y además no estamos tratando la causa sino que estamos suprimiendo un síntoma.

Por ello se ha de valorar la situación concreta en la que se han de utilizar y no olvidarse de tratar y buscar la causa del problema. Saber también que nuestro organismo está diseñado para la vida y que contiene y produce medicamentos que nos ayudan a reequilibrarnos:

Producimos corticoides (cortisol), analgésicos opioides (endorfinas), somníferos (melatonina), antiinflamatorios (prostaglandinas 1 y 3), antidepresivos (serotonina), entre otros muchos.

Algunas de las pautas de reequilibrio serían el descanso y la dieta, especialmente el ayuno o descanso digestivo, para que nuestro organismo se dedique a la restauración y reparación.

Al igual que descansamos uno o dos días a la semana, nuestros órganos digestivos y emuntorios (de eliminación) también necesitan este descanso, sería muy benéfico integrar el ayuno aunque corto en nuestras vidas: un día a la semana o semiayuno como por ejemplo no cenar o no desayunar o bien una dieta a base de caldos de verduras, frutas de la estación o licuados durante un día o en la noche, ya que la causa de muchas de las enfermedades occidentales es la sobrecarga tóxica.

-Luego está la botica que más usamos (o no), la cotidiana, la alimentación. Usted es especialista en nutrición ¿puede resumirnos cual sería la dieta ideal para mantenernos sanos y además prevenir enfermedades?

Otro principio de la medicina hipocrática es: “Que tu alimento sea tu único medicamento” y hago especial hincapié en lo de único, palabra que suele omitirse cuando se usa esta frase, es decir que lo que comemos cada día sea fuente de salud en lugar de enfermedad, como está ocurriendo hoy en día.

Según los últimos datos del estudio Global Burden of Disease (Coste mundial de la enfermedad), publicado en The Lancet, la dieta inadecuada es responsable del 21% de las muertes evitables y así una de cada cuatro personas que muere en el mundo lo hace debido a una dieta inadecuada, cuestión que sería prevenible con una buena educación nutricional aportada desde la infancia.

En España el número ascendería a 90.000 personas al año. Debido a la instauración de la producción industrial de alimentos se ha disparado el consumo de alimentos con alto contenido de grasas insanas (saturadas y refinadas) azúcares añadidos y sal. En el Estado español el 70% de nuestra alimentación es ya procesada.

Tenemos un muy buen referente en la dieta mediterránea, la cual ha demostrado prevenir enfermedades cardiovasculares, degenerativas y obesidad. El problema es que la mayoría de la gente piensa en nuestro país y otros del entorno mediterráneo, que sigue esta dieta, porque utiliza aceite de oliva, bebe vino tinto y come pescado de vez en cuando.

En realidad, se incumplen varias de sus premisas, voy a comentar las más importantes:

En la pirámide de la dieta mediterránea actualizada que además coincide con las recomendaciones de la Universidad de Harvard o plato Harvard, se recomienda consumir cereales enteros sin refinar y habitualmente la población suele comer arroz blanco, pasta refinada, bollería con harinas refinadas y pan blanco.

Otro incumplimiento es en relación a los productos de origen animal que hoy en día se consumen en exceso, por ejemplo la pirámide recomienda comer carne roja no más de dos veces a la semana y carne procesada (embutidos) una o menos de una vez a las semana. Las legumbres, verduras y frutas sin embargo se consumen en menores cantidades de las recomendadas y el azúcar que está en el vértice de la pirámide con la recomendación de consumo ocasional, se consume a diario y con profusión.

Concluyendo, daría algunas recomendaciones: comer alimentos visibles y no procesados (ir más al mercado que al supermercado), comer al menos la mitad de lo que comemos al día a base de alimentos frescos y vivos (frutas, hortalizas, ensaladas) comer los alimentos tal como los ofrece la naturaleza sin refinar ni procesar (semillas, alimentos integrales).

Comer alimentos limpios sin aditivos (para conservarlos) ni venenos, pesticidas, herbicidas y nitratos químicos (para cultivarlos). Evitar el azúcar y tomarlo en los alimentos que lo contienen de manera natural como frutas, pasas o dátiles. No comer más de un alimento animal al día, una opción saludable para nuestro organismo y para el planeta.

-Se habla últimamente de “superalimentos”, ¿son una moda, parte del marketing de las diferentes industrias alimentarias o existen como tales y cuales son los más interesantes y sus aplicaciones?

Cierto y siempre oímos hablar de alimentos y frutos con nombres exóticos que provienen de países lejanos y su publicidad varía por temporadas, pero alimentos con cualidades nutricionales excepcionales han existido siempre, aunque sí es interesante hoy en día conocer las propiedades de los nutrientes que contienen y sus aplicaciones.

Selecciono algunos superalimentos cercanos y de siempre: por ejemplo las bayas silvestres son muy ricas en antioxidantes y vitamina C, al final del verano nos las ofrece la naturaleza para afrontar la estación fría del invierno, así tenemos las moras, arándanos o los escaramujos.

Los frutos secos tradicionales sin calentar ni tostar: almendras, avellanas y nueces contienen antioxidantes, vitamina E y ácidos grasos esenciales además de ser fuente de proteínas de calidad y una muy buena alternativa a la carne.

Con siete almendras que comiésemos al día tendríamos todos los nutrientes necesarios, poseen además siete veces más calcio que la leche.

Especias como nuestro pimentón, rico en licopeno un potente antioxidante que ha demostrado ser protector frente a varios tipos de cáncer. Las frutas en su mayoría son en sí superalimentos, especialmente si son recogidas en su momento de madurez y cultivadas de manera orgánica, así su riqueza en nutrientes llega a ser mucho mayor (hasta un 60% mayor) especialmente por poderlas consumir muchas de ellas con la cáscara donde se encuentran grandes cantidades de vitaminas y antioxidantes.

Un ejemplo: hacen falta cuatro naranjas convencionales para conseguir la misma cantidad de vitamina C que contiene una naranja ecológica.

-Por sus explicaciones se nota que a usted le apasiona su profesión y que vive lo que explica, usted hace muchos de los remedios que promueve, aceites esenciales, tinturas o pomadas ¿tiene huerto propio? ¿A las personas que no lo tienen qué les aconseja?

Tengo un pequeño jardín medicinal y hasta hace muy poco he formado parte de un grupo de amigos que compartíamos un huerto ecológico.

Recojo las plantas medicinales que cultivo en mi pequeño jardín y en algunas terrazas de la casa, también recojo algunas plantas y frutos silvestres en lugares de confianza como los alrededores del huerto donde teníamos cultivadas plantas aromáticas y también crecían muchas plantas silvestres de uso medicinal (como malva, aciano, salvia, tomillo, romero, etc).

Para las personas que no tengan estas posibilidades, les animaría a que destinaran alguna parte de la casa, terraza o una parte del jardín a las plantas medicinales, especialmente las plantas aromáticas, ya que son fáciles de mantener y no requieren muchos cuidados ni tanta agua, es muy gratificante utilizarlas como aliño de la comida o en alguna infusión.

-¿Qué puede decirnos sobre las pruebas científicas de los alimentos ecológicos, hay muchos estudios sobre ello, son más nutritivos, mejores? Me consta que usted está en un grupo de consumo ecológico de El Escorial, donde vive y sabe de ello.

Es increíble que haya que estar continuamente demostrando que los alimentos cultivados con respeto a los ciclos de la naturaleza y a la tierra son mejores que aquellos que han sido cultivados con agrotóxicos, donde vemos a los trabajadores que los aplican embutidos en trajes tipo escafandras para que no les afecte su toxicidad y que cuyo único fin es la mayor producción y el beneficio económico, sin respeto a la Tierra, a sus aguas subterráneas a sus pequeños animales que la componen y la mantienen viva y sin respeto a la salud de los consumidores.

Hay muchos trabajos publicados, especialmente destaco toda la labor del Dr. Nicolás Olea (Hospital clínico de Granada) para dar a conocer la incidencia de los pesticidas en el desarrollo de cánceres hormonodependientes.

Según él, el origen de la mayoría de los cánceres es medioambiental y no genético y sus causas se deben a la presencia de tóxicos y pesticidas en alimentos y medio ambiente. También los trabajos y libros del bioquímico Albert Ronal Morales conocido por sus trabajos e investigaciones sobre frutoterapia, en su último trabajo Alimentación sana vs transgénicos, aditivos y nanotecnología, da a conocer el daño en el organismo humano y la alteración medioambiental de este tipo de agricultura insana.


Por mucho que científicos al servicio de estas empresas y lobbies agroquímicos quieran demostrar lo indemostrable para no dañar sectores de consumo, es lógico pensar que comer de manera más limpia es más sano que no hacerlo.

La población cada vez es más consciente de esto y el mercado verde va en aumento, siendo nuestro país el mayor productor de alimentos ecológicos de toda Europa y aunque en una gran parte se exportan, cada vez hay más demanda interna de estos productos.

En el pueblo en el que vivo, como mencionas, tenemos un grupo de consumo para pedir alimentos ecológicos a productores cercanos, una manera de acceder directamente y sin intermediarios abaratándose el coste de estos productos y sobre todo la garantía de comer alimentos más sanos y apoyar a personas que apuestan por la salud de las personas y la del planeta.

Hay ya cooperativas de consumo y grupos de consumo ecológicos en todas partes de modo que solo hay que ponerse en contacto con los más cercanos o bien organizar un nuevo grupo.






viernes, 24 de marzo de 2017

Rockefeller, el hombre que transformó la masonería en satanismo

Prometeo - Rockefeller Center
666 Quinta Avenida - Rascacielos Tishman. El 666 se retiró en 1992
David Rockefeller, masón y satanista
El lunes 20 de marzo del 2017 murió David Rockefeller y ya se han escrito ríos de tinta acerca de su larguísima vida de 101 años. Le dio tiempo para hacer de todo, o casi. Una lástima, porque viendo su trayectoria se desprende una conclusión terrible: vivió de espaldas a lo más importante, que no es otra cosa que la vida eterna, la que no termina nunca, junto al Padre Dios.

Porque de todo lo que se ha dicho acerca del nieto de John D. Rockefeller, lo que realmente marcó su vida no fue la petrolera Standard Oil ni el Chase National Bank, ni siquiera un gobierno en la sombra. La clave fue su entrega al maligno, que le llevó a transformar la masonería en satanismo.

Y para que no hubiera ninguna duda, muy cerca de la sede central de la logia Rockefeller -sí, tenía su propia logia masónica, que viste mucho y está al alcance de muy pocos-, esto es, en el Rockefeller Center, en Nueva York, hizo colocar una estatua de Lucifer. Más aún, a pocos metros de ahí, Rockefeller construyó el rascacielos ‘666 Quinta Avenida’. Todo muy discreto.

Lo hemos contado en Hispanidad, pero nunca está de más recordarlo. El objetivo de los satánicos del siglo XXI -de Rockefeller y compañía- no es otro que el de instaurar un Gobierno mundial bajo la guía de una religión igualmente mundial.

Rockefeller ya lo planteó así en septiembre de 1994, durante una cena en la ONU con embajadores de todo el mundo:
“Estamos al borde de una transformación global, todo lo que necesitamos es la correcta gran crisis y las naciones aceptarán el nuevo orden mundial”.
Esclarecedor.

Y todo lo anterior, bañado por una filantropía sin precedentes. Porque Rockefeller era muy generoso y donó miles de millones de dólares para fomentar la felicidad en el mundo mundial mediante el aborto, la eutanasia, la ideología de género, etc.
La Gran Logia Rockefeller - The Grand Lodge Rockefeller

La Gran Logia Rockefeller es una orden illuminati y luciferina. La matriz de la Orden de Los Illuminati en Estados Unidos se ubicó en Nueva York, surgió de la conformación de la Logia Colombia de la Orden de los Illuminati en 1785 y a la que se integraron como Hermanos el gobernador De Witt; un ancestro de Franklin Delano Roosevelt, Clinton Roosevelt; Horace Greeley, director del Tribune; y el mismísimo Jefferson. Su nombre a partir de los inicios del siglo XX fue Grand Lodge Rockefeller.

La presencia en Estados Unidos de Los Illuminati se ha mantenido durante dos siglos pero en organizaciones iluministas (The Order, Skull&Bones, The Shriners, Grand Lodge Rockefeller) alejadas de las creencias de Los Illuminati bávaros, del Rito de Los Iluminados de Baviera y de las enseñanzas de Weishaupt.
Su sede central está en la ciudad de Nueva York, concretamente cerca del Rockefeller Center también conocido como Rockefeller plaza, un complejo de 19 edificios comerciales que alberga gran multitud de tiendas y teatros con gran reputación y también una fuente con una enorme escultura de Prometeo. En la mitología griega, Prometeo (en griego antiguo Προμηθεύς, ‘previsión’, ‘prospección’) es el Titán amigo de los mortales, honrado principalmente por robar el fuego de los dioses en el tallo de una cañaheja, darlo a los hombres para su uso y posteriormente ser castigado por Zeus por este motivo. Hay cierta analogía entre la figura de Prometeo y la figura de Lucifer. En la tradición cristiana, Lucifer representa al ángel caído, ejemplo de belleza y sabiduría a quien la soberbia condujo a los infiernos, transformándose en Satanás.

En lo parte alta del rascacielos Tishman aparecía un letrero enorme con el 666 (número que aparece en el libro del Apocalisis de San Juan y que designa a La Bestia) hasta que fue retirado en 1992. A este edificio se le denomina también por ese motivo: 666 Fith Avenue (La quinta Avenida 666). Fue diseñado por Carson y Lundin y La familia Tishman a través Tishman Realty and Construction construyó la torre de 1,5 millones de pies cuadrados ( 140.000 metros cuadrados) en 1957.

A esta logia solo pertenecen personas cultas de gran estatus social y económico y que hayan sido iniciados en los últimos grados de la masonería (30 y 33) del rito escocés antiguo y aceptado. 

El rito de la Gran Logia Rockefeller sigue la tradición del iluminismo masónico tétrico y su objetivo es que sus miembros encuentren la luz, entendiendo luz por sabiduría, conocimiento de la verdad y toma de conciencia, que permita formar parte del centro de la luz y ser una fuerza espiritual que permita dirigir y controlar al resto de la humanidad.
El billete de un dolar estadounidense es la prueba del arraigo del iluminismo en EEUU. En lo alto de la pirámide aparece el ojo del dios egipcio Horus, un ojo que todo lo ve, rodeado de luz, y que representa el control mundial
La Logia está controlada por la familia Rockefeller y su gran maestro es David Goldman. Entre sus actividades, destaca la promoción de artistas y bandas musicales de rock como The Rolling Stones, que deben seguir sus directrices. Quizá eso explique que algunos artistas y bandas musicales inunden sus letras de canciones, sus video-clips, portadas de discos y shows con simbología illuminati y ocultista.

El título del octavo disco de The Rolling Stones es inquietante:
Their satanic majesties request, que traducido significa Sus satánicas
majestades reclaman.


viernes, 17 de marzo de 2017

Wikileaks desvela "Vault 7": Las Herramientas de espionaje cibernéticas de la CIA

Por Tyler Durden, ZeroHedge

WikiLeaks ha publicado, lo que dice ser la más grande liberación de documentos confidenciales sobre la CIA jamás publicada.

Incluye más de 8.000 documentos como parte de "Vault 7 ', una serie de filtraciones, que supuestamente han surgido a partir del Centro de Cyber Inteligencia en Langley de la CIA, y que el organigrama se puede ver en el siguiente gráfico, que Wikileaks también ha publicado :


Un total de 8.761 documentos han sido publicados como parte del 'Año Cero', la primera de una serie de fugas que la organización denunciante ha apodado 'vault 7'. 

WikiLeaks dice que 'Año Cero' revela detalles del "programa de piratería informática mundial encubierto de la CIA," incluyendo "las armas" utilizadas contra los productos de las compañías, incluyendo", iPhone de Apple, Android de Google y Windows de Microsoft e incluso televisores Samsung, convirtiéndolos en micrófonos ocultos”.

WikiLeaks tuiteó la fuga, que afirma que provenía de una red en el interior del Centro de Cyber ​​Inteligencia en Langley, Virginia.

Entre las revelaciones más notables que, de confirmarse, "golpearía el mundo tecnológico", la CIA ha conseguido sortear la encriptación de los teléfonos populares y los servicios de mensajería, tales como, Signal, WhatsApp y Telegram. 

Según afirma WikiLeaks, los hackers gubernamentales pueden penetrar en los teléfonos Android y recoger “tráfico de audio y mensajes antes de ser encriptados.”

Otra revelación importante es que la CIA puede realizar ciberataques de "falsa bandera" que hagan aparecer a Rusia como la atacante.

La fuente de Wikileaks, discutiendo sobre el grupo UMBRAGE de la rama de dispositivos remotos de la CIA, dice que "recogen y mantienen una importante librería de técnicas de ataque 'robadas' de malware producido en otros países, incluido Rusia.

Como Kim Dotcom resume, 
"la CIA usa técnicas para que parezca que los ciberataques se originan en países enemigos. Lo que hace que la acusación de la CIA contra Rusia sobre el ataque a la DNC sea un CHISTE"
Fuente

viernes, 10 de marzo de 2017

Nosotros y lo que está en juego con Trump

El asedio mediático al que está sometido Donald Trump, tiene muchos puntos en común con los métodos que se utilizaron en la “guerra contra el terror” de Bush Junior. El uso sistemático de la mentira por parte de la CIA, la NSA y el FBI, transformó a esta agencias en una verdadera policía secreta. La presidencia de Trump se ve ahora amenazada por oponerse al programa que alimentó por décadas (con un gigantesco presupuesto) a estas agencias de inteligencia y a las políticas “neo-con” de hegemonía mundial en materia militar y de “seguridad nacional”.

En la práctica, tanto la CIA como la NSA están actuando como policía interna al esparcir falsas informaciones acerca de las “conexiones” de Trump con Rusia. El plan es sencillo, utilizar los medios de comunicación para obligar a Trump a dejar su cargo porque sus “conexiones” serían una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos.

Actuar abiertamente contra un presidente recién elegido es un sorprendente acto de audacia que implica una enorme confianza o, una gran desesperación de las agencias de inteligencia. En la actualidad la CIA está cooperando abiertamente con la CNN en el “tratamiento periodístico” de especulaciones irresponsables y sin fundamentos. La cadena de televisión sostiene -como si es fuera un hecho fundado- que Trump está bajo la influencia de Rusia. Su única prueba es un “informe” producido por la CIA para el New York Times hace un par de semanas. 

http://www.informationclearinghouse.info/46476.htm

Es evidente que la CNN y la CIA consideran al pueblo estadounidense ingenuo y totalmente estúpido.

La siguiente es parte de una entrevista a Glenn Greenwald, periodista y abogado constitucionalista que publico en The Guardian las revelaciones de Edward Snowden. La entrevista fue realizada por Amy Goodman para el Canal de Televisión de “Democracy Now”.

Habla Glenn Greenwald :
"Aunque no hay una definición precisa del “Deep State” (el estado profundo) esta noción esta referida a corporaciones de inteligencia con poder permanente en Washington. Mientras los presidentes elegidos van y vienen los agentes de inteligencia se mantienen en el tiempo y disfrutan del mando real. Ejercen su poder en secreto, en la oscuridad, y no están sujetos a ninguna responsabilidad democrática.
La CIA, la NSA, y otros cuerpos de inteligencia, fueron concebidos fundamentalmente para propagar mentiras, propaganda y desinformación. Pero, sus actividades no se limitan a la manipulación, también tienen un largo historial de atrocidades, torturas, escuadrones de la muerte y crímenes de guerra.
Gente como el neoconservador Bill Kristol y, también un montón de demócratas están empujando a las agencias del “Deep State” para que actúen como oposición y contra-poder a las autoridades políticas a las que deberían estar subordinadas.
Durante la campaña electoral, los principales miembros de la comunidad de inteligencia, incluyendo a Mike Morell, jefe de la CIA del presidente Obama, y Michael Hayden, mandamás de la NSA y de la CIA con George W. Bush, se declararon abiertamente partidarios de Hillary Clinton.
De hecho, Michael Morell se instaló en el equipo de dirección del New York Times, y Michael Hayden ocupó el mismo lugar en el Washington Post. El objetivo de ambos agentes era respaldar a Hillary Clinton y culpar a Donald Trump “ porque había sido reclutado por Rusia”.
La CIA y la comunidad de inteligencia apoyaron con vehemencia a Hillary Clinton y se opusieron vehementemente a Trump. ¿La razón? Estaban comprometidos con la política exterior de Hillary Clinton y se oponen sin descanso a la política de Donald Trump.

Durante los últimos cinco años una de las principales prioridades de la CIA ha sido la guerra en Siria. Para lograr la defenestración del régimen de Assad, Hillary Clinton fue muy crítica con Obama porque no le permitió agravar el conflicto. Clinton quería imponer una zona de exclusión aérea en Siria y enfrentar a los rusos.

Donald Trump asumió exactamente el punto de vista opuesto. Sostuvo, en campaña, que a “los Estados Unidos no le debe importar quien gobierna en Siria”; incluso debe colaborar con los rusos para terminar con el ISIS y al-Qaeda. Por tanto, la política exterior de Trump, estaba en la antítesis de lo que pretendía la CIA. La CIA apoyo incondicionalmente a Hillary Clinton porque ella quería exactamente lo que la CIA demandaba.

En la campaña electoral las agencias de inteligencia trataron de socavar a Trump por todos los medios. Una vez que ganó, pretenden destruir su credibilidad con trascendidos sin fundamento real. Además, al retener información de inteligencia (con el argumento que el Presidente no es una persona de “confianza”) están actuando de manera sediciosa. En los hechos las agencias de inteligencia se arrogan la capacidad para imponer su propia política.

Ahora, que quede claro, yo creo que la presidencia Trump es extremadamente peligrosa. Usted, en su noticiero, acaba de ofrecer muchos argumentos válidos. Trump y sus políticas devastarán el medio ambiente. Eliminarán las redes de seguridad pública. Beneficiarán a los multimillonarios. Han puesto en marcha políticas intolerantes contra inmigrantes y musulmanes.

Es muy importante resistir estas políticas. Y, hay un montón de maneras de resistir. Es obligatorio contenerlos mediante el activismo ciudadano. Pero también es muy importante que el Partido Demócrata se haga una seria auto-crítica. Debe preguntarse, qué puede hacer para ser una fuerza política significativa después de haberse derrumbado en todas partes.

Sin embargo, el Partido Demócrata está muy lejos de hacer una autocrítica. No está haciendo nada para promover la resistencia popular. Lo que está haciendo es apoyar lo peor de Trump junto con empujar al “Deep State” y la CIA (con todas sus historias de atrocidades) a participar en un golpe blando contra el presidente electo. Esa política es extremadamente peligrosa.

Si usted cree (al igual que yo) que la CIA y el “Deep State”, por una parte, y la presidencia Trump, por la otra, son extremadamente peligrosos, estoy de acuerdo pero hay una gran diferencia entre estas opciones.

Trump fue elegido democráticamente y está sujeto a controles democráticos, como lo han demostrado los tribunales y como lo están demostrando los ciudadanos movilizados. La CIA y sus agentes nunca han sido elegidos ni podrán ser elegidos por la gente. Y por tanto no están sujetos a ningún control democrático.

Así que instar a la CIA y la comunidad de inteligencia para que quebranten los poderes electos es un locura total. Es una receta para la destrucción de la democracia, bajo el pretexto de salvarla. Sin embargo, es lo que están haciendo los neoconservadores y sus aliados liberales del Partido Demócrata. Es lo que están reclamando. Su estrategia es increíblemente torcida y peligrosa. 

Http://www.informationclearinghouse.info/46476.htm

Los Estados Unidos se encuentran en una extraña situación; los llamados liberales progresistas están asociados con el “Deep State”. Los liberales progresistas presionan para destituir a un presidente que no ha cometido ningún delito censurable. Por su parte los neoconservadores se han manifestado claramente por un golpe de estado contra la democracia. Por eso los grandes medios de comunicación mantienen un bombardeo diario de mentiras, insinuaciones y desinformación. Mientras tanto la opinión pública despreocupada se “chupa el dedo” .

¿Qué puede hacer Trump? Debe limpiar las agencias de inteligencia y terminar las licencias concedidas a la CIA, por Bush y Obama, para llevar a cabo actividades inconstitucionales. Además, puede utilizar las leyes que prohíben los monopolios en los medios de comunicación que Clinton permitió conformar.

Si Bush y Obama utilizaron la detención indefinida a ciudadanos estadounidenses sin el debido proceso y si Obama ordenó asesinar con drones, lo menos que puede hacer Trump es utilizar las leyes de defensa de la competencia para poner fin a los grandes conglomerados de medios que hablan, en su contra, con una sola voz.

Trump no tiene más alternativa que luchar. Debe acabar con el trabajo de policía secreta que están practicando las agencias de inteligencia y debe terminar con los grandes conglomerados de medios que han orquestado una campaña permanente de desinformación.

Descartar a Flynn fue un grave error. Trump debería haber mantenido a Flynn y debería haber actuado contra las “fugas de información”. La NSA sabe quienes son los responsables de esas filtraciones. Trump debe llevar a cabo una limpieza en la corrupta gestión de la NSA y colocar a funcionarios que identifiquen los puntos de fuga. Con esa información debería procesar a los “filtradores” con todo el rigor de la ley.

Ningún presidente puede sobrevivir a organismos de inteligencia que ejercen de policía secreta y que están decididos a destruir su gobierno. Si los asesores de Trump no saben esto, Trump necesita desesperadamente nuevos asesores.

Dr. Paul Craig Roberts

Artículo original en inglés:

The Stakes for Trump and All of Us, publicado el 19 de febrero de 2017.

Traducido por Emilio Pizocaro.

Copyright © Dr. Paul Craig Roberts, Global Research, 2017

viernes, 3 de marzo de 2017

Francisco Moya: "El cáncer es fruto de una somatización de las emociones y se puede curar"

Francisco Moya es un médico radiólogo sexagenario, que lleva casi dos años dedicándose a curar enfermedades con una curiosa, innovadora y desconocida técnica que está reportando muy buenos resultados.

Para él, la enfermedad es una disfunción psíquica o corporal que tiene su génesis en la afectividad, y se expresaría externamente de múltiples modos. Por ejemplo, uno de los motivos por los que se desarrollan enfermedades sería la pérdida de seres queridos.

Siguiendo su argumentación, afirma que cuanto más emotiva sea una persona más posibilidades tiene de somatizar enfermedades. Concluye así también que las mujeres, al ser por lo general más emotivas, tienen más posibilidades de enfermar porque somatizan más a consecuencia de sus emociones.

Para llegar al fondo la la persona, y descubrir así qué emociones le son dañinas, utiliza una técnica de relajación -no de hipnosis- con el fin de que la persona pueda observar su vida pasada.

Para desarrollar su peculiar técnica curativa abrió una pequeña consulta en Sevilla, ciudad en la que reside, en enero de 2013. Desde entonces no para de atender a pacientes, y de obtener unos resultados asombrosos. No se publicita en ningún sitio. Su secreto, como él mismo afirma, "el boca - oreja".

¿Cómo y por qué comenzó a desarrollar esta técnica curativa?

Yo soy médico radiólogo desde hace treinta y ocho años. Siempre he tenido inquietudes que me han llevado a buscar las últimas tecnologías en radiología con el fin de llegar a lo más profundo de la enfermedad. Tengo un afán de profundizar y fundamentar lo que hago, buscando todo lo que se ha escrito y dicho sobre la labor que tengo entre manos, en este caso la radiología.

Encontré una máquina en China llamada HIFU, que es capaz de destruir cánceres de páncreas intratables por cirugía convencional. Una técnica muy poco conocida, que de saberlo hubiera sido capaz de curar a personas como Rocío jurado, Pavarotti o Steve Jobs.

Con el descubrimiento de esta máquina, muchos occidentales me buscan para que les lleve a China y ser tratados con esta técnica. Es así como comienzo a entrar en contacto más con los pacientes, pues como radiólogo hasta entonces el trato había sido escaso.

Supongo que esos largos viajes en avión darían para hablar de todo con esas personas...

Sí. En el viaje me cuentan muchas cosas. Descubro entonces una relación clara entre sus problemas emocionales y la enfermedad. Decido investigar así todo lo escrito hasta el momento sobre esa posible relación, y viajo para conocer a algunas personas que han escrito del tema.

¿Y cómo pasa de la teoría a la práctica?

Corría el año 2008. A partir de ese momento comienzo a experimentar y descubro que las enfermedades siguen unos patrones que se repiten siempre, de modo que se puede determinar la emoción que hay detrás de cada enfermedad.

¿Se ve capaz de curar cualquier enfermedad?

Absolutamente, contando con la voluntad de curarse de la persona.

¿También las enfermedades graves?

Sí, aunque en este caso es más complejo. En mi proceso de experimentación observé que los pacientes con enfermedades graves no se curaban simplemente identificando la emoción. Entonces di un paso más: investigar las emociones que había tenido el paciente desde el momento de su concepción. Digamos que la enfermedad grave es como la gota que ha colmado el vaso emotivo, es la consecuencia de un cúmulo de emociones a lo largo de toda una vida que, llegado el momento, se desborda.


¿Y por dónde siguió su investigación?

Las lecturas de Carl Jung y Sigmund Freud me animaron a continuar mi búsqueda llegando a la etapa inconsciente del ser humano, que es la comprendida entre la concepción y los nueve años. Freud había intentado llegar por la hipnosis, pero no curaba. Me planteé que lo que tenía que hacer con mis pacientes era hacerles revivir el pasado, y no sólo recordarlo. Jung me ayudó algo más en mi propósito: había inventado el método de la "imaginación activa", que ha caído en desuso. Consiste en relajar a la persona, bajar a su inconsciente, sin perder la consciencia.

O sea, ¿una especie de hipnosis?

No, porque con este método la persona conserva totalmente la consciencia. Y así en el proceso está la persona entera: la consciencia, la inconsciencia y el cuerpo. Yo no actúo si el paciente no está despierto.

Una vez relajada la persona, busco el momento en que se ha sensibilizado a este tipo de emociones. O sea, siguiendo el símil del vaso que se desborda, en qué momento se ha creado ese vaso que, con el paso de los años, se colma.

¿Y cómo consigue detectar dónde está el problema en el insconsciente?

Cuando relajo a una persona, llevo una orientación en función de lo que me ha contado. Pero a veces su inconsciente me conduce a otro lado. El inconsciente toma las riendas. Es como si el inconsciente dijese: estoy más interesado que nadie en darme a conocer para que sepas hacia dónde ir. Y te da una información que siempre te sorprende. Yo realmente no hago nada. Es el mismo inconsciente de la persona, su parte emocional, la que me da la información adecuada para ese momento.

¿Cómo ha aprendido tanto del inconsciente?

Después de Jung, me ayudó mucho en mi investigación el español Joaquín Grau, recientemente fallecido. Grau es el que mejor ha descrito cómo es ese mundo del inconsciente, que tiene mucho que ver con el hombre primitivo, con el deficiente mental, con el niño... y él ha tenido la sensibilidad de describirlo perfectamente y enseñarlo durante 40 años. Yo utilizo ese conocimiento de Joaquín para dirigirme a la parte inconsciente de la persona.

También me ha ayudado a comprender muchas cosas sobre la persona la filósofa Edith Stein

¿La santa alemana de origen judío?

Efectivamente. Cuando empecé con este trabajo, y al comprobar los espectaculares resultados, me entró miedo. Me dije: "¿Qué estoy haciendo?". Después de 40 años de profesión, sé que lo que hago no es habitual en los médicos. Entonces me propuse fundamentar lo que estaba realizando, profundizar sobre la persona y su estructura.

Busqué entonces en los escritos de los filósofos. Quería encontrar dónde está la emoción, y no conseguí respuesta en los escritos de ningún hombre.

¿Freud tampoco habla del tema?

Freud no es filósofo. Y Jung le ataca precisamente en eso. La respuesta la encontré en los fenomenólogos discípulos de Husserl, y concretamente en una mujer: Edith Stein. Su primer libro, "Sobre el problema de la empatía", es fundamental para entender cómo se desarrolla la enfermedad. Y el último, "La estructura de la persona humana", para saber que el centro de la persona es la afectividad, la emoción, el corazón. Y por eso entiendo que si el centro de la persona es el corazón, todo está controlado por éste, no por la razón, como tácitamente entendemos en la civilización occidental. La razón tiene un 20% del conocimiento. El conocimiento total de la persona está en el inconsciente, en el corazón, en la afectividad. La razón complementa el corazón, y no está para obviar o despreciar al corazón.

¿Qué tipo de pacientes le llegan?

Suelen acudir a mí gente desesperada, que ha ido a todo tipo de médicos, que ha hecho todo tipo de pruebas, y continúa con el problema de salud.

¿Por qué otros médicos no han puesto en práctica este método?

Porque exige en primer lugar entrar en todas las especialidades médicas, incluyendo las especialidades psiquiátricas . Pero la psiquiatría convencional no entra en el inconsciente. O sea, esta técnica exige una profundización consciente del inconsciente. Exige dedicarte a toda la persona: al cuerpo, al consciente y al inconsciente, al que no se dedica nadie.

¿Cuál es la enfermedad más grave que ha curado?

El cáncer, porque lleva unas connotaciones de enfermedad y de angustia muy fuertes. Una persona a la que le dicen que tiene un cáncer, muy probablemente esa noche desarrolle nódulos pulmonares de puro miedo a morir. Esa noche esa persona no duerme, y tiene una ansiedad enorme.

¿Cuántos cánceres ha curado en el último año y medio?

Unos 15.

¿Qué porcentaje de éxito tiene en los casos que ha tratado hasta ahora?

Cuando el paciente quiere curarse, el 100%. Pero hay un problema, que en la primera sesión aparecen cosas que hay que cambiar...

¿Por ejemplo?

Por ejemplo una relación que hay que regularizar con alguna persona (hacer las paces con una madre, con un esposo o esposa, o una mujer tiene que poner firme y plantarse ante un marido maltratador, o una hija que tiene que decirle a la madre que ella no quiere ser su confidente, o una persona que no se resigna a perder su patrimonio... O sea cuando aparece el problema, hay que cambiar cosas de la propia vida que cuestan...

O sea, que el problema, o el origen de la enfermedad, siempre lo detecta...

Sí, lo detecta la misma persona, porque ella es la que revive, y se da cuenta de dónde está el origen afectivo o psicológico de su mal físico. Siempre, cuando acaba la relajación, sale sabiendo dónde está el problema que origina su enfermedad.

¿Si la persona quiere salir de su enfermedad, se cura siempre?

Sí, pero exige ese cambio. Y el ser humano no es muy proclive a cambiar.

Descubierto lo que hay que remover, ¿cuánta gente lo acomete?

Un 50%, lamentablemente. Algunos, después de una o dos sesiones, cuando llega al punto que tiene que cambiar, da marcha atrás. El gran problema de la enfermedad, no es ésta, sino el mensaje de cambio que trae, al que algunas personas no están dispuestas. Es mucho más sencillo tomar una pastilla y olvidar el mensaje. Si esto lo soluciono sin cambiar nada, mejor.

¿Es más fácil curar enfermedades psíquicas?

Sí, son más fáciles.

¿Una pérdida de vista se puede curar?

Claro. Tengo casos en que su pérdida de vista coincide con el momento en que sus padres le cambiaron de colegio. Eso en una persona de seis años es muy traumático, y es fácil que se manifieste en una pérdida de vista.

¿Y la presbicia también se cura?

En este caso es diferente, porque es un deterioro del organismo. La enfermedad de la vejez no la curo... Tampoco soy capaz de quitar las arrugas de la cara o las canas...

¿El colesterol alto?

Claro.

Una mujer que sufre malos tratos, ¿está más expuesta a desarrollar enfermedades?

Por supuesto. La sociedad tiene que acabar con los malos tratos. Eso no se puede aguantar. Y son muchas mujeres las que se encuentran en esa situación porque los varones no sabemos tratar a las mujeres. Ellas sufren más de lo que parece. Lo que aparece en la prensa son los homicidios y cuando hay lesiones físicas. Pero las lesiones psíquicas no salen publicadas, y las mujeres son muy sensibles. Los hombres, muchas veces, no somos capaces de percibir esa sensibilidad de la mujer, que es diferente, no inferior.

Fuente.



viernes, 24 de febrero de 2017

Cómo se puede ser antiamericano



¿Qué es lo que tienen en común la cabalgata del orgullo gay, las “revoluciones de colores”, la idolatría del libre mercado, el moralismo oenegero, las democratizaciones a bombazos, la obsesión psicótica por las armas, la corrección política, la ideología de género, la fiesta de Halloween y el hongo atómico de Hiroshima?

Una lata de sopa Campbell, un Mickey Mouse de peluche y un abono para la super-bowl a quien lo adivine.

Los Estados Unidos de América, el gran atomizador de dogmas y de obsesiones, de modas y formas de vida, de maravillas y de excrecencias sobre el resto del mundo. Una hegemonía cultural que corre paralela a una supremacía musculada que, lo largo de décadas, ha venido generando todo tipo de resistencias. Las denuncias del “imperialismo norteamericano” son –ya desde los albores de la guerra fría– un tópico recurrente del discurso político, ya sea en el tercer mundo como entre los izquierdistas occidentales. Y a medida que el orden americano se envuelve en las promesas de una “globalización feliz”, las protestas también se globalizan. Pero la mayoría de ellas – especialmente aquellas que se expresan desde la izquierda radical – se enredan en la superficie del fenómeno. No remontan hasta las fuentes del mal.

¿El enemigo americano? Está claro que aquí no hablamos de un país. Al menos no sólo de un país. Se trata más bien de una forma de estar en el mundo. O mejor: de un hecho social total. Para identificarlo se requiere un radicalismo disidente. Porque sólo desde la radicalidad – en el sentido de ir a la raíz – y desde la disidencia es posible tomar distancia para diseccionar este fenómeno del que todos formamos parte. Porque todos somos, de un modo u otro, americanos. Si bien hay maneras distintas de serlo.

Americanos de izquierdas, americanos de derechas 

Tomemos por ejemplo a los antiamericanos de receta: a la extrema izquierda, a los comunistas más o menos reciclados, a los progresistas, eco-pacifistas y alter-mundialistas de toda laya. También ellos son americanos. Y seguramente los más recalcitrantes.

Porque ¿qué es toda la homilía progresista sino una reclamación aquí y ahora de más igualitarismo, más universalismo, más materialismo, más mestizaje… es decir, de los ingredientes originarios del “sueño americano”? ¿Acaso ambos – los Estados Unidos y sus críticos neomarxistas – no comparten la misma creencia en un “Bien” universal? ¿Qué son las invocaciones de la extrema izquierda a la “ciudadanía universal” – al nomadismo, a la hibridación, a las “multitudes”– sino la apología indirecta de una unificación mundial que sólo podría alzarse, en último término, sobre los valores “liberadores” del Mercado? Un mundo global, reconciliado y festivo. Y a su servicio un radicalismo de diseño; un radicalismo Mac World que hunde sus raíces – como no podía ser menos – en el humus ideológico americano, hecho de frenesí moralizante, de individualismo desarraigado y de un mesianismo de impronta bíblica.

La izquierda suele reivindicar con orgullo la “utopía”. Pero ¿qué hay de más americano que el pensamiento utópico? América – como muy bien decía Jean Baudrillard – es la única utopía realizada de la historia. El punto final de encuentro de todas las fantasías progresistas. La tabula rasa donde los recién llegados pueden aligerarse de su pasado, de sus atavismos culturales y religiosos, para reinventarse en una identidad de carácter contractual. La identidad como free choice y como bien de consumo. El carácter agresivo de esa utopía – del “sueño americano” – deriva del hecho de que sus defensores no puedan comprender – no pueden aceptar – que otras partes del mundo no la quieran como propia.

Frente al americanismo inconsciente de la izquierda se alza el americanismo militante de la derecha: el atlantismo. Esta corriente descansa sobre tres simplezas: Europa tiene una deuda moral permanente con Norteamérica; Europa y América forman una comunidad de valores; Europa sólo es viable bajo la tutela protectora de los Estados Unidos. Este americanismo servil – doctrina oficial de los liberal-conservadores europeos – se enroca en una foto fija de la historia: la América victoriosa de la segunda guerra mundial; la América de la Carta del Atlántico, del Plan Marshall, de Roosevelt y de Eisenhower; la América próspera y generosa, portadora de los valores del “mundo libre”. La foto de 1945 encuentra su corolario lógico en 1989, el año de la caída del comunismo. Aquí es cuando la historia debe terminar. Pax americana, pax anglosajona.

Este americanismo dogmático tiene un epígono radicalizado: el neoconservadurismo. Se trata éste de un americanismo intervencionista, de un americanismo de cruzada que parte de un axioma arrogante: sólo hay un mundo posible, el nuestro, pero éste es un proceso que conviene acelerar porque hay demasiados idiotas que todavía no se han enterado. El frenesí activista neocon tiene una impronta trotskista que explica, en parte, su poder de captación entre ex progres deseosos de arrimarse a los poderes hegemónicos.

América como instigadora de revoluciones de colores, de primaveras sangrientas,de bombardeos en defensa de los derechos humanos.

Entre ambos extremos – el americanismo inconsciente de la extrema izquierda y el americanismo militante de la derecha – se sitúa el americanismo de la mayoría: un americanismo reflejo, cotidiano, sumergido en la espuma de los días. Un americanismo capilar – más sociológico que ideológico, más difícil por tanto de percibir – que forma parte de nuestra identidad, porque es expresión rotunda de la modernidad misma.

América, o la modernidad en crudo

En la carrera por la modernidad y sus mutaciones América llevará siempre muchos cuerpos de ventaja a Europa. Por eso Europa está condenada a la imitación, a la parodia de América. 
“América es ­la versión original de la modernidad – decía Jean Baudrillard –. Nosotros somos la versión doblada o subtitulada. América exorciza la cuestión de los orígenes, no cultiva un origen o autenticidad mítica, no tiene pasado ni verdad fundadora (…) Al no haber conocido una acumulación primitiva del tiempo, vive en una actualidad perpetua. América no tiene problema de identidad (…) ellos son, desde el umbral de su historia, una cultura de la promiscuidad, de la mezcla, del mestizaje nacional y racial, de la rivalidad y de la heterogeneidad”.[1]Del pasado hacer tabla rasa. He ahí la ideología norteamericana.
Nacida con la modernidad y desvinculada de la historia europea, América se nutrió de todo aquello que no encontraba acomodo en el viejo continente. Puerto de destino de los inadaptados, de los fracasados, de los perseguidos; último refugio de minorías religiosas refractarias, América – nacida del rechazo a Europa y bajo la impronta de un biblismo sectario – se conforta bajo una advocación mesiánica: construir la nueva Jerusalén de una humanidad reconciliada, la Ciudad en la cima. América es la modernidad en estado puro.
La modernidad nació en Europa. Pero lo hizo como un trauma y como una fractura. Porque Europa arrastra el peso de demasiado pasado, de demasiada historia. Y por eso, por mucho que nos empeñemos, Europa sigue instalada en la negatividad, en las contradicciones que derivan de la irrupción traumática de la modernidad. Toda la cultura europea a partir del Renacimiento puede explicarse desde de esa censura. Por el contrario, América nace precisamente del deseo de escapar de la historia, de “edificar una utopía al abrigo de la historia”. El optimismo, la potencia y el encanto americanos nacen precisamente de esa falta de cultura, mientras a nosotros, europeos, nos falta “el espíritu y la audacia de eso que podría llamarse el grado cero de la cultura, el poder de la incultura”.[2]

Todo lo que en Europa ve la luz a través de un parto doloroso – a través del conflicto social, a través del desenvolvimiento dialéctico de la Idea – en América se reduce a cuestión empírica y se realiza por la fuerza tranquila del pragmatismo. América es la tierra de la inmanencia de las ideas, de la materialización de los valores. Obsesión por la acumulación, por lo cuantitativo y por la estadística, todo lo que no tenga una traslación material no cuenta, todo lo que no se traduzca en una realización práctica no existe. Y de la conciencia de encarnar como nadie esa aspiración de progreso – aspiración que, según la ideología moderna, responde a la intemporal universalidad humana – deriva el triunfalismo del hombre americano.

Pero el triunfalismo suele ir parejo al conformismo. Y el conformismo suele ser manifestación de la simpleza. La reivindicación del “sentido común” y de la simplicidad como antídoto frente a filosofías elitistas adquirió en Norteamérica, desde fecha bien temprana, el rango de un programa político. Así se demuestra en el célebre panfleto “Common sense” de Thomas Payne. Y también en la Declaración de Independencia de 1776, con su proclamación de la “aspiración a la felicidad” como “derecho inalienable”. Conviene tener presente que este texto recoge la influencia de John Locke, un filósofo para quien el primer objetivo de toda sociedad política es proteger la propiedad, la vida y la libertad. Una tríada en la que los padres de la independencia sustituyeron la palabra “propiedad” por la palabra “felicidad”, en identificación implícita entre ambos conceptos. Esa es la primera formulación del “sueño americano”:hacia la acumulación de bienes como vía suprema a la plenitud humana.[3]

Un paraíso de aire acondicionado 

A lo largo de toda su historia los europeos han imaginado la utopía. Pero en el fondo nunca la han querido. La utopía nunca ha dejado de ser, para ellos, un mero revulsivo dialéctico, una posibilidad siempre latente pero nunca realizada; su esencia radica, precisamente, en que nunca se cumple. La utopía conduce en Europa a sangrientos fracasos.

A diferencia de los europeos, los americanos no sólo quieren la utopía, sino que la construyen. La realizan frente a nuestros ojos. Si Europa vive en la contradicción – subraya Baudrillard – “América vive en la paradoja”, porque ¿qué hay de más paradójico que una utopía realizada? La tan traída y llevada ingenuidad de los americanos responde a una convicción candorosa, la de que ellos son “la realización de todo lo que los demás han soñado – justicia, abundancia, derecho, riqueza, libertad –. Ellos lo saben, ellos se lo creen y finalmente todos los demás acaban por creérselo”.

Una “revolución feliz”. Frente al recuerdo de las revoluciones europeas – con su reguero de sangre y de traumas sin cicatrizar – se alza la memoria de la revolución americana: la única que, según afirmaba Hanna Arendt, se ha saldado con éxito. La “búsqueda de la felicidad” está la cúspide de sus principios fundadores. En la línea del pensamiento religioso puritano, la revolución americana dio forma al sueño de los desheredados del viejo mundo: la prosperidad económica como signo de bendición divina, la riqueza material como ruta segura hacia la felicidad. La Biblia y el dólar, iconos inconfundibles de la ideología americana. Es muy lógico que los Estados Unidos, formados por un aluvión heterogéneo de gentes diversas, sitúen su gran elemento de cohesión social en el denominador común más primario: en la promesa de enriquecimiento material. Una ideología elemental que se expresa en el tono nivelador y monocorde de las formas sociales norteamericanas. El “sueño americano” como reclamo de una historia de éxito, como publicidad de un modelo optimista, como escaparate de una realidad exuberante. Una realidad cuya imagen en negativo, sin embargo, deja entrever un panorama diferente…
Porque el “sueño americano” es también la versión risueña de un mundo estandarizado, de un “paraíso de aire acondicionado” (Henry Miller) hecho de repliegue sobre la vida privada y de conformismo. El individualismo americano, tras el pluralismo engañoso de la diversidad de life-styles, encubre un gregarismo de masa que se manifiesta en la aquiescencia acrítica hacia la ideología de base, hacia las formas de manipulación social, hacia la lógica del consumo. ¿El sueño americano?: un presentismo despojado de trascendencia, un despotismo algodonoso ajeno a la negatividad, a la ironía y al descreimiento que son tan comunes en Europa. Todas las sociedades – observa Braudillard – “están marcadas por alguna herejía, por alguna disidencia, por alguna desconfianza frente a la realidad, por la superstición en alguna voluntad maligna… en América no hay disidencias, no hay sospechas, el rey está desnudo, los hechos están a la vista”.[4] Adiós a la parte maldita. La utopía no admite herejías.

Con lucidez visionaria Tocqueville lo vio en su día. Al elegir la simplicidad, el hombre americano eligió la vulgaridad. Al elegir el confort individual, el hombre americano eligió el conformismo. Al elegir el igualitarismo, el hombre americano eligió someterse a la opinión de la mayoría. No en vano la “corrección política” es un fenómeno típicamente norteamericano. En La democracia en América el autor francés describe la vida en la joven República como una “monotonía tumultuosa”. Tumultuosa porque, como decía Pascal, el hombre que se aburre se agita sin cesar.[5] Otro visionario, Thomas Carlyle, decía que en su corta historia los Estados Unidos han aportado al mundo la mayor acumulación de tedio jamás vista. Henos aquí, finalmente, ante el paraíso. 
Jean Braudillard: “¿Y en ésto consistía una utopía realizada? ¿En ésto consiste una revolución 'exitosa'?... ¡Pues sí! ¡Ésto es! ¿Y qué queríais que fuera? Es el paraíso: Santa Bárbara es un paraíso; Disneylandia es un paraíso; los Estados Unidos son un paraíso. El paraíso es lo que es, eventualmente fúnebre, monótono y superficial. Pero esto es lo que es el paraíso. Y no hay otro”.[6] 
Melancolía de los tiempos poshistóricos, toda utopía cumplida es algo esencialmente lúgubre.

¿Europa y América, mismo combate?

El dogma atlantista repite machaconamente el argumento de la “comunidad de valores” entre Europa y América (los derechos humanos, la democracia, la economía de mercado, la “sociedad abierta”, etcétera) como cemento de una supuesta identidad común. El objetivo es afirmar que Europa y Norteamérica –los dos retoños del tronco “judeocristiano”, los dos pilares de la civilización occidental– están abocadas a una alineación política, militar, económica y cultural dirigida por Washington. Desde un modelo de “globalización feliz” y convocación mesiánica de expandirse a todo el mundo. Servida por una hegemonía mediática y cultural abrumadora, la idea de una identidad sustancial entre Europa y América ha sido interiorizada, hasta el punto que no se considera un objeto de debate. ¿Propaganda o realidad profunda?

Cabe en primer lugar preguntase sobre la idoneidad de los términos “judeocristianismo” y “judeocristiano” para definir las raíces de la civilización europea. El cristianismo surgió como una ruptura dentro del mundo judío, y desde sus comienzos concitó la hostilidad del judaísmo ortodoxo. Al asentarse en Europa el cristianismo, adquirió un sesgo propio, modelado por milenios de politeísmo. Cristianismo y judaísmo pasaron a configurarse como dos polos en coexistencia precaria, siempre entre la tolerancia y el enfrentamiento. La improbable amalgama “civilización judeocristiana” –tan difundida por la propaganda neocon –responde en realidad a un interés táctico: blindar las aquiescencias haciaun bloque estratégico compuesto por Europa, Estados Unidos e Israel.[7]

En contraste con Europa, la impronta judaica es parte en América de la ideología fundadora. El fundamentalismo puritano de los Pilgrim Fathers se inspiraba en el Antiguo Testamento y defendía un cristianismo purgado de adherencias paganas. Como religiosidad esencialmente moralista, el puritanismo incidía en los aspectos externos de la religión y promovía un “mensaje cristiano reducido a los preceptos morales elementales de buena conducta” (Tomislav Sunic)[8]. El énfasis calvinista en el éxito material como signo de bendición divina permite explicar que, con el paso del tiempo, las sectas norteamericanas hayan derivado en un cristianismo práctico, procedimental, adaptado a la mentalidad del hombre hecho a sí mismo. Un cristianismo que, en vez de luchar contra el pecado, lucha contra los “pensamientos negativos”, y en el que los predicadores evangélicos son “managers y entrenadores motivacionales que difunden el evangelio del rendimiento y la optimización sin límite”.[9] Un cristianismo en píldoras, en recetas y en fórmulas de éxito, en el que Dios Creador sería la proyección inconsciente de un próspero empresario y Jesucristo se asemejaría a un especialista en coaching. El maridaje perfecto entre la Biblia y el dólar.

Frente a la inercia de las ideas recibidas, es preciso afirmar que Estados Unidos no es una “Europa del otro lado del Atlántico”. Y Europa tampoco es la cuna de una supuesta “civilización judeocristiana” cuyo adalid serían los Estados Unidos. La realidad es que, como vió en su día Tocqueville, los Estados Unidos son, en relación a Europa, algo profundamente nuevo y diferente. Europa es un conjunto de pueblos, de gentes moldeadas por la historia. Y de la conciencia (o del exceso de conciencia) de esa historia deriva su sentido de la mesura, la ironía, la cultura y todo lo bueno que Europa puede ofrecer, así como los lastres que hoy la atenazan – léase la parálisis de voluntad y el etnomasoquismo.

Por el contrario, los Estados Unidos– señalaba el escritor húngaro Thomas Molnar –“no saben exactamente si son un pueblo, si son un crisol o si son eventualmente una iglesia que reúne a sus fieles de cualquier parte del mundo”. Tal vez sean simplemente una gran anarquía, un “sálvese quien pueda” vertebrado por una ambición compartida de prosperidad individual. Los Estados Unidos – añadía Molnar – “representan la anti-historia y seguramente por eso proponen el ‘fin de la historia’, esto es, la mecanización de la existencia a un grado cualitativamente insuperable (aunque mejorable en términos cuantitativos: más bienestar, más derechos, más democracia, etcétera), la substitución de las incertidumbres, de los actos espontáneos y de los grandes enigmas del alma por recetas seguras, por simplificaciones científico-mágicas, por el embotellamiento de lo imposible”.[10] El americanismo es un empobrecimiento del sentido de la existencia.

¿El “fin de la historia”? Esta idea americana – triunfalmente proclamada tras el fin de la guerra fría–es una vieja ilusión progresista. Pero desde la mentalidad liberal ¿qué es el “progreso”, sino una sucesión triunfal de emancipaciones? Para mantener su épica el liberalismo necesita siempre “algo” de lo que liberarse. En el plano individual la “liberación” –apuntaba Baudrillard–
“deja a todo el mundo en estado de indefinición (siempre es lo mismo: una vez liberado, uno está obligado a preguntarse quién es). La liberación sexual es un caso paradigmático. Después de una fase triunfalista, la aserción de la sexualidad femenina deviene tan frágil como la de la masculina. Nadie sabe ya donde se encuentra”.[11] 
Y lo que es cierto en el plano individual, lo es también en el plano colectivo:
“la supresión de las raíces – decía Christopher Lasch – ha sido siempre percibida en los Estados Unidos como una condición esencial para el aumento de las libertades”. 
El americanismo es la alienación de toda identidad genuina.

Deconstrucción de las identidades individuales, deconstrucción de las identidades colectivas: síntomas inequívocos de la americanización del mundo. En el arsenal ideológico de los Estados Unidos, el mito de los “valores judeocristianos” es una cobertura más del nihilismo.

¿Europa y América, mismo combate? Si América se hizo desde el rechazo a Europa, Europa sólo podrá construirse desde la distancia con América. Desde su emancipación del redil del atlantismo.

ADRIANO ERRIGUEL

[1] Jean Braudillard, Amérique, Grasset/Le Livre de Poche 2008, pags. 76 y 81.

[2] Jean Braudillard, Amérique, Grasset/Le Livre de Poche 2008, pag. 78.

[3] La fórmula del “derecho inalienable a la vida, libertad y la aspiración a la felicidad” recogida en la Declaración de Independencia de 1776 se inspira en la fórmula contenida en el Segundo Tratado del Gobierno Civil (1690) del filósofo británico John Locke, quien señala que todos tienen el derecho a la “vida, libertad y propiedad”. Se trata de una conexión encubierta entre la libertad y la propiedad que confirma lo que otro de los “padres fundadores”, Benjamin Franklin, venía predicando a lo largo de toda su obra: el verdadero camino a la alegría en esta tierra reside en la acumulación de bienes (Eric G. Wilson: Against happiness. In praise of melancholy. Sarah Crichton Books. Kindle Edition, 2009).

[4] Jean Braudillard: Obra citada, pag 84

[5] Citado en: Thomas Molnar, Americanologie, triomphe d'un modèle planétaire. L'Aged 'Homme 1991.

[6] Jean Braudillard, Obra citada.pág. 96.

[7] Como señala el filósofo italiano Constanzo Preve “hoy se prefiere hablar de un canon unitario judeo-cristiano, que en realidad no existe y no ha existido jamás; salta a los ojos que la ruptura del Nuevo Testamento es radical y cualitativa, y que con ella se habre un campo de universalidad que se sustrae a la idea de endogamia tribal”. Constanzo Preve, La quatrième guerre mondiale, éditions Astrée 2013, pag, 184.

[8] Tomislav Sunic: Homo Americanus, Child of the post modern Age. www.booksurge.com, 2007.

[9]Byung-Chul Han, Psicopolítica. Herder 2014, pag. 49.

[10] Thomas Molnar, Americanologie, triomphe d'un modèle planétaire. L'Aged 'Homme 1991, pag. 24, pag. 30.

[11] Jean Braudillard, pag. 48

domingo, 19 de febrero de 2017

El mito de AL ÁNDALUS: De la fabulación politicista a la verdad documentada

Ahora se está avanzando muchísimo en sustituir la mitología ensalzadora de al Ándalus por una versión más objetiva de la dominación musulmana sobre la península Ibérica. Aquélla ha sido creada a pesar de que los historiadores hispano-musulmanes medievales proporcionan datos e interpretaciones que dejan poco espacio a la apologética. Fue posteriormente (desde el siglo XIV pero sobre todo durante el XX) cuando se urdió una novelización idealizante, por motivos políticos. En unos pocos años más triunfará la verdad posible en esta materia, de manera que en esto el optimismo es lo apropiado.

Las instituciones estatales españolas han tomado partido en esta cuestión, posicionándose a favor de al Andalus y en contra de los pueblos de Galicia, León, Asturias, Vasconia (Navarra), Castilla, Aragón, Cataluña, Baleares, País Valenciano y Andalucía (éste último es el que más sufrió la dominación islámica). Basta con hojear cualquier manual de historia de los utilizados en la enseñanza media para comprobarlo.


La primera pregunta es, ¿por qué la irrupción del islam en el año 711?, ¿cuál fue su verdadera naturaleza?


A finales del siglo VII el imperialismo musulmán, o colonialismo de una potencia, Arabia, había llegado al norte de África, donde eliminó con eficacia toda forma de protesta y resistencia popular, empezando por los rebeldes donatistas. Eso en un momento en que el poder visigodo en Hispania estaba sucumbiendo a una crisis múltiple en desenvolvimiento, que ponía en cuestión su misma existencia. En el norte peninsular, la revolución altomedieval, iniciada en los territorios vascones durante el siglo V y expandida desde allí a otras áreas, minaba el Estado godo. En tales condiciones, Witiza (que reinó en 700-710) inicia la aproximación al islam, lo que es culminado por sus herederos y continuadores. Estos abren las puertas al imperialismo arábigo-islámico, para salvar al menos una parte de su poder político, injusta estructura social y colosales propiedades.


Una facción muy minoritaria, dirigida por el rey Rodrigo se opone a ello, igual que se oponen las clases populares de todos los territorios. La Iglesia, por el contrario, obra a favor del islam, siendo una de las fuerzas principales involucradas en esa tarea, no así el monacato (cenobitismo) cristiano popular, una de las víctimas fundamentales del nuevo imperialismo. Inicialmente se constituye un Estado visigodo-islámico, lo que se articula por medio de un sistema de pactos y tratados. De las viejas élites godas una parte se convierte al islam y la otra permanece en la Iglesia católica que, al haber sido perentoriamente colaboracionista, goza de los favores del renovado aparato de mando y dominación hasta mediados del siglo IX, cuando éste decide homogeneizarse y desata una ola de persecución religiosa contra el alto clero católico mozárabe (subordinado a los árabes y arabizado), pudiéndose decir que es entonces cuando se crea el Estado islámico andalusí propiamente dicho.


¿Cómo fue la irrupción?


La violencia la caracteriza, lo que es coherente con la centralidad que la religión musulmana otorga al uso de la fuerza armada. El documento básico para esta cuestión, la anónima “Crónica mozárabe del 754”, se refiriere al incendio de ciudades y a la crucifixión o muerte a espada de quienes se les oponían, así como a masivos fallecimientos por hambre. Leyendo dicha Crónica se detectan fundamentales coincidencias entre la fundación del Estado islámico de al Ándalus y la ejecutoria del Estado islámico de Irak y Siria en el presente, lo que denota unas constantes en la historia de la religión musulmana que están más allá de las condiciones espacio-temporales.

Otro dato coincidente es la esclavización a gran escala de la población conquistada, hasta el punto de regalar 100.000 esclavos (en su gran mayoría féminas núbiles) a la autoridad musulmana de Damasco, asunto que adquiere, por su propia naturaleza, el rango de acto genocida. Al mismo tiempo, se ponen en marcha los enormes mercados de esclavos de las ciudades del sur peninsular, donde cientos de miles, quizá millones de mujeres anteriormente capturadas y eslavizadas en el norte, son vendidas a los traficantes abastecedores de los harenes de la cuenca mediterránea, situación que se mantiene hasta el siglo XII. Al Ándalus ha sido la sociedad esclavista más rotundamente aferrada al comercio y posesión de seres humanos de las que han existido en nuestra historia, muy por delante de la cartaginesa, romana y visigoda.


El Estado musulmán-godo del siglo VIII reorganiza el poder preexistente para hacerlo mucho más poderoso. Lo centraliza en Córdoba y otras grandes ciudades, que así crecen de forma prodigiosa, convirtiéndose en factor de agresión medioambiental, expolio del campo y deforestación. Crea un formidable ejército profesional sustentando en mercenarios y en esclavos utilizados como mercenarios, traídos del este de Europa y de toda África.


Impone un sistema tributario depredador, que va a empobrecer cada vez más a las clases populares. Realiza enormes movimientos forzados de población, para llenar las ciudades del sur, lo que deja cuasi vacios extensos territorios.


Instituye una nueva elite entregada a una vida placentera, ociosa y parasitaria, costosísima. Concentra la propiedad de la tierra en el nuevo Estado, el clero islámico y los terratenientes, que se reparten el territorio en tanto que conquistadores. La población autóctona que sobrevive en el agro, al tener que proveer a las hipertrofiadas ciudades andalusíes, lleva una existencia sobre-oprimida y miserable, por lo que se rebela regularmente, siendo cada uno de sus alzamientos reprimido por medio de matanzas masivas. A pesar de ello, y también por ello, tiene lugar la gran rebelión dirigida por Omar Ibn Afsun en el siglo X, el mayor -con mucho- alzamiento campesino del Occidente europeo en la Alta Edad Media.

Se implanta un patriarcado que, por un lado, aparta a las féminas de toda vida pública y de cualquier manifestación de lo humano superior, y, por otro, establece un foso casi insalvable entre hombres y mujeres, en lo que es un mecanismo más de dominación política global.

El clero islámico niega la libertad interior, o libertad de conciencia, del sujeto, extinguiendo en cada persona lo que ésta tiene de más fundamental, el libre albedrio. En las ciudades, insalubres y masificadas, con multitudes viviendo en la miseria, se producen alzamientos populares, sobre todo en Córdoba, extinguidos con gran derramamiento de sangre. En al Ándalus la persona común no cuenta, sólo tiene significación las estructuras de poder y el aparato religioso.

La función determinante del Estado islámico andalusí, para la que fue establecido, es la represión de la revolución de la Alta Edad Media que tiene lugar en los territorios del norte, con creación de sistemas asamblearios de autogobierno (concejo abierto, batzarre, consell obert, concello aberto, etc.) y amplio predominio de los bienes comunales. Con aldeas en vez de ciudades, milicias concejiles en vez de ejército profesional, igualdad político-jurídica de las gentes en vez de esclavitud, relación fraternal entre hombres y mujeres en lugar de patriarcado, libertad erótica en lugar de represión de la libido, obligatoriedad universal del trabajo productivo en vez de elites parasitarias y explotadoras, etc. Uno de los grandes logros de los pueblos libres del norte estuvo en extinguir la esclavitud. Mientras, en el sur musulmán opera Almanzor, uno de los mayores cazadores y traficantes de esclavos (de esclavas, sobre todo) de la historia de la humanidad, además de un genocida destacado.


En el ambiente de falta de libertad/libertades en que vivía la población andalusí se produce un declinar de la creatividad productiva y la eficacia del trabajo. Mientras en el norte peninsular se inventan y generalizan, a partir de los siglos VIII-IX, nuevos procedimientos para el laboreo del hierro, nuevas máquinas para el trabajo de la madera, nuevos sistemas constructivos, nuevas aplicaciones de la energía hidráulica, etc., en el sur islámico se produce un estancamiento productivo (salvo en la elaboración de bienes de lujo para los terratenientes, jefes militares, altos funcionarios y clero islámico) y técnico que es ya perceptible en el siglo IX. La mezquita de Córdoba, por ejemplo, en lo arquitectónico es una edificación arcaica y anticuada, ayuna de creatividad, mera copia servil de los modelos romanos.


La responsabilidad del clero islámico en la génesis de esta situación de inmovilismo y ausencia de progreso es decisiva.La lucha entre el Goliat del sur y los pequeños David del norte fue épica.

El primero fue un enorme imperio global, que se fortalecía con oro, productos, esclavos, colonos, altos funcionarios, clérigos y combatientes llegados en masa desde el África subsahariana, el Magreb, toda la cuenca sur del Mediterráneo, la península arábiga y las lejanas tierras de los eslavos, mientras que los segundos se basaron esencialmente en sus propias fuerzas, sin apenas recibir ayuda de una Europa entonces desintegrada y a la defensiva.

El factor causal inmediato número uno de la derrota militar de al Ándalus son las milicias concejiles, u organización del pueblo en armas, que tuvieron adalides (jefes militares elegidos en la asamblea concejil para un mandato anual) tan célebres como el abulense Sancho Jiménez, de la segunda mitad del siglo XII. Pero la derrota del islam no fue principalmente militar sino sobre todo política, cultural, ideológica, moral, económica, demográfica y convivencial. Fue la superioridad general de las sociedades libres del norte, emergidas de la revolución altomedieval, lo que le venció. Eso se manifestó en un episodio concreto, el paso del reino musulmán de Toledo pacífica y voluntariamente a Castilla en 1085. Fue el golpe determinante a al Ándalus, que le puso en una situación de inferioridad estratégica. Conviene añadir que la incorporación de Toledo y su tierra a la civilización libre y popular del norte lo efectúa toda su población sin distinciones religiosas, los musulmanes de a pie tanto como los judíos y los cristianos. Todos aborrecían por igual al Estado islámico. Tras liberarse de él las masas forzosamente islamizadas solían abandonar muy mayoritariamente dicha religión, en Toledo y en todas partes.

El exceso de poder estatal y la tiranía extrema del califato de Córdoba van a poner en marcha poderosas contradicciones internas y, al mismo tiempo, van a avivar la resistencia popular, en el norte libre y también en el sur sometido. Su rotunda derrota en la decisiva batalla de Simancas, año 939, por una coalición de los pueblos norteños es una manifestación de su decadencia y crisis estructural.


Tras Almanzor, cuando el califato ya a la defensiva estratégica se pone temporalmente a la ofensiva táctica, viene el derrumbe. Las masas cordobesas y los esclavos enrolados en el ejército musulmán asaltan, saquean e incendian en varias ocasiones Medina Azahara, la expresión más insolente del inmenso poder y la vida gozadora de una oligarquía endiosada, derrochadora y putrefacta. Ese hórrido monumento al despotismo político y al fanatismo religioso, atendido por unos 20.000 criados (la mayoría esclavos), no conoció ni un siglo de existencia, pues mandado levantar por Abderramán III en el año 936 en el 1010 era definitivamente demolido por el pueblo, en lo que fue un acto de justicia popular sumaria, y olvidado. Luego vienen los reinos de taifas, una forma peculiar de “feudalismo” islámico. Para esa época al Ándalus está ya vencido y sobrevive debido a las invasiones norteafricanas, almorávides primero y almohades después, muy onerosas, por lo que hunden en la pobreza y el atraso al norte de África hasta el dia de hoy.

Manifestación de la desintegración del orden islámico es que las disfuncionales y horripilantes ciudades andalusíes se van despoblando desde finales del siglo X. La aldea norteña derrotó limpiamente a la ciudad musulmana.

Una expresión concreta de hasta qué punto se ha falsificado la historia andalusí es el caso del califa Abderramán III, generalmente presentado como un gobernante sabio, magnífico y justo. No es esa la imagen que de él ofrece el historiador hispano-musulmán cordobés A. N. H. Ibn Hayyan (987-1076). En “Crónica del califa Abderramán III An-Nasir entre los años 912 y 942”, le describe como un tirano brutal y sanguinario. Lo que cuenta del sádico trato que daba a las desventuradas mujeres encerradas en su harén estremece. Su sanguinario cinismo, mandando crucificar a los oficiales de su ejército que le habían salvado en la batalla de Simancas, simplemente para construir un chivo expiatorio, es atroz. No lo es menos su racismo hacia los hombres negros de su guardia y servidumbre. En suma, de un déspota despiadado los apologetas actuales de al Ándalus han hecho un estadista modélico... Ello valida el libro de Rosa María Rodríguez Magda, “Inexistente Al Ándalus. De cómo los intelectuales reinventan el Islam”, 2008.


Una reflexión sobre el periodo nazarí. Se presenta a la Alhambra de Granada (edificada en los siglos XIII-XIV) como un sistema palacial fabuloso, olvidando su verdadera naturaleza, a saber, la de ser una temible y lúgubre fortaleza que desde las alturas vigila y amenaza a un pueblo sobre-oprimido e inmisericordemente expoliado (el trabajador medio solía pagar tres veces más tributos que en Castilla). Por eso cuando los Reyes Católicos efectúan su conquista encuentran una oposición principalmente oligárquica, no de las clases populares. Éstas viven con indiferencia tales acontecimientos, lo que explica que el último rey musulmán de Granada tuviera que rendir la ciudad tras una resistencia mediocre. No, Granada no fue Numancia, pero nadie se pregunta por qué... Tampoco nadie inquiere por qué en los pueblos del norte no hay, para la fecha citada, nada similar a la Alhambra. La causa es política, que en ellos no existían poderes tiránicos (éstos se van constituyendo desde 1350 en adelante y no son de entidad hasta el XVI) que necesitasen enfrentarse arquitectónicamente a las clases populares de ese modo, ni que tuvieran un sistema fiscal tan expoliador como para construirlos.


Los embusteros mitos creados en torno a al Ándalus son muchos. Uno el de su supuesta gran creatividad cultural. Lo cierto es que quien estaba en un buen momento de elaboración de saber erudito era el reino visigodo de Toledo en el siglo VII, con autores tan universales como San Isidoro de Sevilla, que en su obra enciclopédica, “Etimologías”, recopila el conocimiento de su tiempo. Hubo prebostes andalusíes que tuvieron notables bibliotecas, en efecto, pero lo esencial del saber en ese tiempo se situó en los monasterios cristianos del norte peninsular y europeos, donde se salvó y transmitió el legado de Grecia y Roma. Culturalmente, al Ándalus vivió de la herencia goda y cuando fue islamizado del todo se hizo un yermo, por causa del fanatismo religioso y la ausencia de libertad.


Se afirma que los conquistadores musulmanes fueron grandes agricultores, lo que es una afirmación bizarra por su loca inexactitud, pues eran guerreros y clérigos aristocráticos que despreciaban el trabajo manual, que habían venido a gozar de lo adquirido a punta de espada pero no a trabajar. La agricultura quedó en manos de la población autóctona sometida, primero cristiana mozárabe y luego obligada a convertirse al islam, de la que antes se explicó en qué penosa situación subsistía. Suele sostenerse que realizaron enormes obras de regadío y conducción de aguas, lo que es quizá el embeleco más tosco de todos, puesto que tales ya existían, construidas en Andalucía por Tartessos, en Levante por los pueblos pre-romanos (íberos, etc.), en todas partes por los romanos o incluso algo por los godos. Al Ándalus se redujo a usar lo ya existente en el 711, sin que pueda probarse que ejecutasen añadidos de importancia. Al mismo tiempo, la historiografía parcial y sectaria promovida desde el Ministerio de Educación español vela las muy reales infraestructura hidráulicas realizadas en Cataluña, Castilla, etc., en el periodo medieval.

Sobre la fábula acerca de la “tolerancia” y “convivencia” andalusíes las persecuciones de católicos mozárabes realizadas en el siglo IX lo dicen casi todo, sin olvidar la brutal represión de las corrientes heterodoxas del islam por el todopoderoso clero musulmán institucionalizado, ni tampoco el acoso a los judíos, siempre presente pero terrible en el periodo almohade. La ejecución por el Estado islámico hispano de Eulogio de Córdoba y sus compañeros en el año 859, meramente por ser católicos, con toda su significación cognoscitiva, es sólo una muy pequeña parte de la persecución que padecieron los cristianos. Tolerancia la hubo, en efecto, pero en las sociedades libres del norte, que fue donde realmente pudieron convivir las tres religiones. En ellas los musulmanes nunca antes de 1502 fueron perseguidos. Es, verbigracia, imposible citar un solo caso similar al referido del grupo de Álvaro de Córdoba, esto es, de jefes religiosos musulmanes ejecutados por serlo en el área de los pueblos libres.

¿Quién crea el patrañero mito de al Ándalus?


La respuesta es que las clases altas españolas, admiradoras del sistema político musulmán, organizado para maximizar la dominación ilimitada y múltiple de las clases populares por una elite mega-poderosa. Se manifiesta como “maurofilia” ya desde el siglo XIV, con la creación y difusión de diversas fábulas, historietas y narraciones enaltecedoras del islam. Pero es en el siglo XX cuando esa corriente alcanza su madurez, sobre todo gracias a la pluma de falangistas, franquistas y nazis, entusiastas de la religión musulmana. El más importante es Ignacio Olagüe, autor de “Les arabes n’ont jamais envahi l’Espagne” y “La revolución islámica de Occidente”.

Contra sus adulteraciones, inmensas y asombrosas sin duda, Alejandro García Sanjuán, doctor en historia por la universidad de Huelva, ha escrito “La conquista islámica de la península Ibérica y la tergiversación del pasado”, 2013. Esta obra, densa, bien construida y bien escrita, refuta a Olagüe y a sus seguidores.


Pero, ¿quién es Ignacio Olagüe, el tan fogoso como arbitrario defensor de la Hispania musulmana? García Sanjuán lo desvela: un nazi próximo a las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista, fundado por Ramiro Ledesma Ramos en 1931), el partido nazi español. Sin retener este dato no puede comprenderse el presente asunto. Olagüe se reduce a concretar a nuestro caso la admiración del creador y jefe del nacional-socialismo, Adolfo Hitler, por el islam, que le lleva a planear la conversión a la religión musulmana de Alemania. Para Olagüe la “revolución islámica” de que habla es un antecedente histórico de la revolución nacional-socialista hitleriana y de la revolución nacional-sindicalista de Falange. En eso acierta.


Otro hecho notorio es que los argumentos a favor de al Ándalus que suelen utilizar en el presente los autores, políticos y activistas de la izquierda islamófila están tomados de los libros del nazi Olagüe, por ejemplo, la enormidad de que los musulmanes, en tanto que poder imperial en ascenso, no invadieron la península Ibérica... Pero hay muchos más ensayistas falangistas y franquistas entusiastas del islam, sin olvidar que Franco ganó la guerra civil en gran medida gracias a la asistencia que le proporcionó el clero musulmán norteafricano, a cambio de respaldo económico y apertura de mezquitas, sustanciada en 100.000 combatientes de infantería.


Los publicistas franquistas y fascistas españoles que han escrito a favor del islam son muchos, además del citado. Entre ellos están Ernesto Jiménez Caballero, uno de los fundadores de la Falange; el poeta franquista José María Pemán; el historiador y premio Francisco Franco Jaime Oliver Asín y el clérigo católico, fascista contumaz e islamólogo inicuo Miguel Asín Palacios, entre otros muchos. El mismo Francisco Franco es tenido por “gran amigo del Islam”.


Es esa alianza entre nazis, franquistas y cierta izquierda, la que ha ido creando la descomunal adulteración de nuestra historia que es el mito de al Ándalus. Por ejemplo, la segunda edición, en 2004, del libro de Ignacio Olagüe, “La revolución islámica en Occidente” es de la Junta de Andalucía, en ese tiempo gobernada por la izquierda. En este asunto a la izquierda no le importa publicar textos de autores nazis... Se comprende que tales credos políticos totalitarios sientan veneración por una religión que niega el principio de la soberanía popular, repudia el concepto de libertad de conciencia y libertad de expresión, militariza las sociedades que controla, hace de la violencia el elemento axial de su orden político y social, da curso a las expresiones más extremas de intolerancia, convierte a un ente estatal hipertrofiado (el Estado islámico) en el centro de la vida social, carece incluso de la noción de persona en tanto que realidad autónoma construida desde sí, niega la libertad civil, sacrifica al individuo en pro del Estado y el clero, repudia lo comunal en beneficio de la propiedad privada concentrada, divide a las sociedades en una minoría riquísima y en una gran masa empobrecida, ocasiona estados sociales estacionarios de estancamiento y atraso, sitúa al estamento clerical en la cúspide de la pirámide social y mantiene el patriarcado más intransigente de la historia. Además, es el único imperialismo planetario que, hoy, lejos de mostrarse autocrítico se jacta de lo que hizo en el pasado, concebido como modelo de lo que desea hacer en el futuro.


A lo dicho hay que añadir los intereses expansionistas y neo-colonialistas del gran capitalismo árabe saudí hoy, sustentado en el formidable negocio del petróleo, muy generoso con quienes magnifican fraudulentamente al Ándalus. Empero, la caída de los precios del crudo ha disminuido bastante el monto de las prebendas, lo que contribuye a explicar que, muy recientemente, estén apareciendo bastantes textos veraces sobre la materia.


Sea como fuere, no es admisible que la historia sea falsificada siguiendo intereses y corrientes políticas, o religiosas. Hay que sostener con firmeza el criterio de que historia y política deben estar separadas, que la finalidad de la primera ha de ser la verdad y que sólo a través de ella, de su condición de verdadera, puede servir a la política. En esta alta tarea todas las personas, no creyentes y creyentes de todas las religiones (los musulmanes de buena fe también, cómo no) deben estar unidos.


Félix Rodrigo Mora

esfyserv@gmail.com