Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

viernes, 12 de febrero de 2016

Europa colonizada por el Imperio estadounidense

Por Andrey Fomin

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Contra toda apariencia, la decisión de los Estados Unidos de investigar la posible asistencia rusa a partidos anti-europeos no busca proteger a los europeos de la interferencia extranjera. Es todo lo contrario. Desde hace 70 años, Washington controla la política de Europa occidental impidiendo cualquier forma de democracia genuina.

De acuerdo con un artículo “sensacionalista” en The Telegraph, el director de la inteligencia nacional estadounidense recibió recientemente instrucciones del Congreso para «llevar a cabo una revisión de gran dimensión en cuanto a las contribuciones clandestinas de Rusia a partidos europeos durante la última década». [1]

Esta noticia —una clásica filtración controlada— busca alertar a entidades políticas europeas desobedientes, aunque populares, para que disminuyan sus ambiciones en cuanto a reequilibrar el lugar de sus Naciones-Estados dentro de la Unión Europea. Jobbik en Hungría, Amanecer Dorado en Grecia, la Liga del Norte en Italia y el Frente Nacional en Francia han sido incluidos explícitamente en la lista “de alerta” mientras que otros partidos políticos no mencionados de Austria, la República Checa y Holanda reciben de esa manera un aviso de que se hallan bajo una «prueba de seguridad de Estados Unidos». Se sospecha incluso que el nuevo líder laborista inglés, Jeremy Corbyn, flirtea con los rusos. Así es como, de acuerdo con quien suscribe el artículo en The Telegraph, cualquier político europeo que se atreva a cuestionar la expansión de la OTAN hacia el Este, la política de sanciones anti-rusas, o la postura actual de Europa con respecto al conflicto ucraniano es considerado esencialmente una herramienta voluntaria o involuntaria de la «guerra híbrida rusa».

Eso sería cómico si no fuese por el peligro que implica. Es más, cualquier observador imparcial haría algunas preguntas sencillas: ¿Por qué diablos a las agencias de inteligencia estadounidenses les interesan los asuntos de seguridad interna de Europa? ¿No serán más bien ellas mismas quienes financian, reclutan, y controlan incontables organizaciones políticas, individuos y medios de difusión en el continente europeo? ¿Por qué es que ahora muestran tan a las claras su dominio sobre Europa?

Un argumento políticamente correcto propondría que Estados Unidos salvó a Europa de la «amenaza comunista» al final de la Segunda Guerra Mundial, facilitando una pronta recuperación económica, y que aún continúa protegiendo al continente bajo su ala nuclear.

Pero una revisión de los datos históricos no debe comenzar con el Plan Marshall. En primer lugar, eso sucedió en abril de 1948. Dado que los nazis capitularon en mayo de 1945, un lector no informado podría deducir que Estados Unidos había estado preparando un programa de inversiones en Europa durante mucho tiempo —casi 3 años—, lo cual no es cierto. Durante la Segunda Conferencia de Quebec, «Octagon» en septiembre de 1944, el presidente Roosevelt y el secretario del Tesoro estadounidense Henry Morgenthau Jr., presentaron al primer ministro inglés Winston Churchill las condiciones de «post rendición» para Alemania [2]. Ese documento altamente confidencial perfilaba la división y completa desindustrialización del Estado alemán. De acuerdo con aquel plan, Alemania iba a ser dividida en dos Estados independientes. Sus epicentros de minería e industria, incluyendo el protectorado del Saar, el Valle del Ruhr y Silesia del Norte, serían internacionalizados o anexados por Francia y Polonia. He aquí algunos puntos:
  • Al entrar en Alemania, las fuerzas militares estadounidenses destruirán todas las plantas y equipamientos que no puedan ser removidos inmediatamente. 
  • En un término de no más de 6 meses luego del cese de hostilidades, todas las plantas industriales y el equipamiento no destruido por acción militar serán o completamente desmantelados y removidos del área o completamente destruidos. 
  • Se debe hacer entender a toda la gente que el área no podrá volver a convertirse en un área industrial. De acuerdo con esto, toda la gente que tenga habilidades específicas o entrenamiento técnico así como sus familias deben ser estimulados a emigrar permanentemente del área y deben ser dispersados lo más pronto posible. 
  • Todas las estaciones de radio alemanas, así como periódicos, revistas y semanarios, etc. serán discontinuados hasta que los controles adecuados hayan sido establecidos y haya sido formulado un programa apropiado.
La famosa directiva a los Jefes del Estado Mayor Conjunto [estadounidense] —Joint Chiefs of Staff Directive 1067 (JCS 1067), dirigida al Comandante Supremo de las fuerzas de ocupación en Alemania, expedida oficialmente en abril de 1945— iba completamente en el sentido de ese documento. [3]

División de Alemania de acuerdo al Plan Morgenthau de 1944

El Plan Morgenthau no tardó en revelarse como un error. Estados Unidos subestimó el impacto ideológico y cultural que tendrían los soviéticos sobre las sociedades europeas. Los estrategas estadounidenses no lograron comprender la atracción que un sistema socialista tendría para la mayoría de la población de las naciones liberadas. Una amplia gama de políticos pro-socialistas y pro-comunistas comenzaron a ganar elecciones democráticas y ampliaron su influencia, y no sólo en Europa oriental sino también en Grecia, Italia, Francia y otros Estados europeos (Palmiro Togliatti y Maurice Thorez son algunos de ellos). Washington comprendió entonces que la desindustrialización forzosa de Europa podría resultar en una reindustrialización al estilo soviético y dar paso a una futura dominación rusa del continente…

Estados Unidos tuvo entonces que reemplazar rápidamente el Plan Morgenthau por otro, que llevó el nombre del secretario de Estado George Marshall… A lo largo de 4 años, éste proveyó a Europa con $12 billones de dólares en créditos, donaciones, rentas, etc., para la compra de maquinaria estadounidense y de otros bienes. Aunque el plan Marshall indudablemente revivió las economías europeas, su efecto más grande y positivo fue para... ¡la economía estadounidense! Simultáneamente se desató en toda Europa una ola de represión política, principalmente en Alemania.

Los medios de prensa han preferido “olvidar” la iniciativa de la Unión Soviética tendiente a retirarse de la RDA y reunificar una Alemania neutral, no alineada, y desmilitarizada a un año de la conclusión del tratado de paz. Es más, la resolución adoptada durante la reunión de los ministros de Relaciones Exteriores del bloque soviético realizada en Praga el 21 de octubre de 1950 proponía el establecimiento de un Consejo Constituyente Alemán, con representación equitativa entre las Alemanias del este y el oeste, que prepararía la constitución de un «gobierno completamente alemán provisional, soberano, democrático y amante de la paz».

Por supuesto, el gobierno de Estados Unidos y la administración de Alemania Occidental en Bonn se opusieron rotundamente a aquella iniciativa [4]. Mientras que un plebiscito sobre el tema «¿Está usted en contra de la re-militarización de Alemania y a favor de la conclusión del Tratado de Paz de 1951?» se había anunciado en las dos partes del Estado dividido, ese referéndum se llevó a cabo y la iniciativa fue aceptada oficialmente en Alemania Oriental (con un 96% de “Sí”).

Pero las autoridades de Alemania Occidental, la zona controlada por Estados Unidos, no respondieron de manera verdaderamente democrática. Se negaron a reconocer los resultados preliminares del referendo que se había llevado a cabo desde febrero de 1951 (de los 6,2 millones de ciudadanos federales que habían participado hasta junio 1951, el 94,4% también había votado “Sí”) [5] e introdujeron la draconiana y cuidadosa ley Criminal Law Amendment Act (la Blitzgesetz de 1951) el 11 de julio. De acuerdo con esa legislación, todo el que fuese hallado culpable de importar literatura prohibida, de criticar al gobierno, o de haber sido reportado por tener contactos con representantes de la RDA, sería procesado por «traición al Estado» y castigado con penas de 5 a 15 años de prisión. Como consecuencia de esa ley, entre 1951 y 1968 se pronunciaron 200.000 cargos en contra de 500.000 miembros del Partido Comunista y otros grupos de izquierda dentro de Alemania. Diez mil personas fueron condenadas a prisión, y la mayoría de los eximidos de cargos nunca pudieron retomar sus actividades políticas. En 1953, varias enmiendas legales adicionales abolieron el derecho a realizar reuniones y manifestaciones libres. Y en 1956 fue abolido el Partido Comunista Alemán.



Se pueden hallar mas detalles en el documental de Daniel Burkholz’s de 2012 “Verboten – Verfolgt – Vergessen” (Prohibido-Perseguido-Olvidado. Medio Millón de Enemigos Públicos), el cual sorprendentemente no aparece en YouTube.

La represión política que se llevó a cabo en Alemania desde 1950 hasta los años 1980, comparada con eventos similares a lo sucedido en otros países europeos durante ese mismo periodo, es un tema de tabú. La Operación Gladio en Italia, los crímenes del régimen de los Coroneles en Grecia, y el controvertido asesinato de políticos realistas europeos, que promovían abiertamente el compromiso con el bloque soviético —como el primer ministro italiano Aldo Moro (en 1978) y el primer ministro sueco Olof Palme (en 1986)— recibieron menor atención mediática. Las revelaciones del ex corresponsal del Frankfurter Allgemeine Zeitung, Udo Ulfkotte, en su libro Gekaufte Journalisten (“Reporteros Comprados”) sobre el mecanismo del control mediático en Alemania (¿como el Plan Morgenthau?) representan solo la punta del iceberg.
La cuasi ausencia de reacción de Berlín luego de las revelaciones de Edward Snowden sobre el espionaje electrónico llevado a cabo de manera rutinaria por la NSA (National Security Agency) en contra de líderes alemanes significa que, en realidad, Alemania ha aceptado la pérdida de su soberanía y no tiene nada que perder.

Así es que, luego de considerar todos estos puntos y de releer el artículo en The Telegraph, ¿sigue usted seguro de que Estados Unidos es realmente el guardián de la soberanía europea? ¿No es más obvio, que utilizando el alegado tema de “la amenaza rusa” para controlar y acosar al sistema político y cívico de Europa, Washington adelantara a la meta simple y primitiva de prevenir que se descarriaran las ovejas?

Andrey Fomin

Traducción
Sophia Vackimes

Fuente
Oriental Review (Rusia)

NOTAS

[1] «Russia accused of clandestine funding of European parties as US conducts major review of Vladimir Putin’s strategy. Exclusive: UK warns of "new Cold War" as Kremlin seeks to divide and rule in Europe», Peter Foster y Matthew Holehouse, The Telegraph, 16 de enero de 2016.

[2] “Suggested Post-Surrender Program for Germany”, F. D. Roosevelt, septiembre 1944.

[3] “Directive to the Commander in Chief of the U.S. Occupation Forces (JCS 1067)” (abril 1945)

[4] “Notes for Eastern Element’s Briefing of General Mathewson”, 15 febrero 1951. Published in Foreign Relations of the United States 1951, Volume III, Part 2, European Security and the German Question (Document 341).

[5] “Flusslandschaft 1951. Frieden”, Protest in München.

viernes, 5 de febrero de 2016

El corrupto gobierno de Estados Unidos acusa a Putin de corrupción

Por Paul Craig Roberts

Traducción Leonardo Del Grosso

El gobierno más corrupto sobre la tierra, un gobierno tan absolutamente corrupto que permite a ex ejecutivos de un puñado de corruptos mega-bancos ejecutar la política económica de los EEUU exclusivamente en interés de sus bancos, negando a decenas de millones de jubilados estadounidenses obtener cualquier ingreso o interés sobre sus ahorros durante 7 años y negando a los beneficiarios del Seguro Social con necesidades cualquier ajuste por costo de vida mediante la falsificación de los índices de inflación, un gobierno tan totalmente corrupto que ha destruido siete países y millones de musulmanes únicamente sobre la base de mentiras; este irremediablemente corrupto gobierno ha acusado de corrupción al líder político más admirado en la tierra.

http://russia-insider.com/en/putin-corrupt-proclaims-most-corrupt-govt-earth/ri12490

Fuera de los cerebros lavados de América (por EEUU, nota del traductor), sus vasallos de la Unión Europea y la Ucrania nazificada, el mundo entero se está riendo.

Los Estados Unidos, alguna vez admirados, alguna vez temidos, ahora son el hazmerreír del mundo. Los medios de comunicación alemanes controlados por la CIA está siendo abandonados por el pueblo alemán, que ha descubierto que sus medios de comunicación no son más que una operación de propaganda de Washington contra Rusia. La reacción es tan fuerte que los medios de comunicación alemanes puede que no sobrevivan. http://russia-insider.com/en/germany/germans-abandon-major-news-sites-anger-over-slanted-russia-coverage/ri885

Aquí está el artículo de Stephen Lendman sobre el último intento de Washington por demonizar a Putin:

El farsante Estados Unidos acusa de corrupción a Putin

por Stephen Lendman, editor y colaborador del libro “Flashpoint in Ukraine: US Drive for Hegemony Risks WW III”.

Persisten los implacables ataques de los Estados Unidos a Putin, realizando acusaciones temerarias -incluyendo la invasión de Ucrania y el asesinato, con la ausencia total de evidencias que las respalden. No existen.

Putin es vilipendiado por defender abiertamente la independencia soberana de Rusia, por apoyar a un mundo multipolar y por desafiar la agenda imperial de Washington -al mismo tiempo que busca la paz y la estabilidad mundial, a través de la mutua cooperación entre todas las naciones.

Comentarios de los funcionarios de Estados Unidos reflejan la política de su Administración. La BBC de Gran Bretaña pertenece a y es controlada y operada por el Estado británico. La propaganda sustituye las noticias y la información creíble.

Su corresponsal Richard Bilton preguntó al Director de la Oficina del Departamento de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro de Estados Unidos, Adam Szubin, “si Putin es corrupto”.

Él mintió, diciendo: “en nuestra opinión, sí. . . Se supone que gana un salario estatal de algo así como $110.000 al año”.

“Eso no es una declaración exacta de la riqueza del hombre, y él tiene mucho entrenamiento y práctica en cuanto a cómo enmascarar su riqueza real”.

Sin evidencia que lo corrobore, Szubin afirmó que Washington ha sabido por “muchos, muchos años” que ha estado “enriqueciendo a sus amigos, a sus aliados más cercanos, y marginando a los que no ve como amigos, utilizando bienes del Estado”.

“Si se trata de lo que es la riqueza energética de Rusia, si se trata de lo que son otros contratos del Estado, él los dirige hacia aquellos a quienes él cree que le sirven y excluye a aquellos que no lo hacen. Para mí, eso refleja corrupción”.

El confiable Saker llama justificadamente a Putin “uno de los más grandes líderes rusos de la historia”. Él “aseguró su lugar en la historia”.

“En poco más de una década, él la recolocó como una potencia mundial capaz de desafiar con éxito el Imperio Anglosionista.”

Su abrumador 90% de popularidad refleja esto, inclusive durante los difíciles tiempos económicos actuales debido a los bajos precios del petróleo, en que quizás esta debería ser inferior.

Al mismo tiempo, hasta ahora no ha sido capaz de cambiar un sistema creado por Estados Unidos establecido durante los años de Yeltsin. En la década de 1990, los llamados “asesores” occidentales transformaron la Rusia post-soviética “en una colonia de Estados Unidos.”

La reforma de su economía sigue siendo el más apremiante desafío interno de Putin. Él es parte de la solución, no del problema.

La acusación de Szubin es parte de la campaña de larga duración de Washington para difamarlo. La misma no ha tenido ningún efecto en la gran mayoría de los rusos que lo apoyan -ni en su condición de, podría decirse, líder geopolítico mundial más preeminente, un maestro jugador de ajedrez, haciendo que Obama se vea, en comparación, como una especie de bufón.

El portavoz de Putin, Dmitry Peskov, despreció la acusación de Szubin, a la que calificó de “pura ficción”. Gran Bretaña es cómplice en vilipendiar a Putin.

Un documental de Panorama BBC enfocado en su “billetera”, sus presuntas “riquezas secretas”, no proporciona evidencia de su involucramiento en la corrupción -acusaciones sin credibilidad.

A lo largo de sus años presidenciales ha sido irresponsablemente atacado -presstitutas occidentales desinforman y repiten las Grandes Mentiras patrocinadas por el Estado.

Todos los líderes independientes sobre los que Washington no tiene control están marcados como blanco de la misma manera -especialmente los suficientemente valientes como para desafiar responsablemente su agenda imperial.

Fuente.

viernes, 29 de enero de 2016

Ser esclavo en África y América entre los siglos XV y XIX

C. Coquery-Vidrovitch y E. Mesnard, 2015
Este libro enfatiza con vigor, aunque sin dejar de manifestar entre líneas temor a los neo-racistas (racistas antiblancos), que uno de los fundamentos de la trata intercontinental fue el esclavismo autóctono africano. Las sociedades africanas eran esclavistas, al estar sólidamente estatizadas, basarse en la propiedad privada de los medios de producción y disponer de un régimen patriarcal muy desarrollado, lo que hacía que las clases pudientes africanas fueran quienes suministrasen esclavos a los europeos, situados en enclaves costeros desde el siglo XV. Por eso el libro usa la expresión “Estados negreros africanos” y “reinos negreros”.

Así pues, el colosal esclavismo autóctono africano fue una de las bases del comercio oceánico con seres humanos. Los esclavistas negros vendían o intercambiaban su peculiar “mercancía” con los europeos. Ofrecían personas, compatriotas previamente cazados en el interior del continente, a cambio de armas de fuego, pólvora, licores, tejidos, etc. Hasta fechas muy tardías los europeos no penetraron en África, de modo que dependían de los esclavistas nativos para llenar las bodegas de sus barcos [1]. Existieron, en consecuencia, negreros blancos y negreros negros. Añade el libro que las clases propietarias africanas de esclavos veían disminuir su tren de vida y consumo cuando el precio de los esclavos de exportación caía, lo que sucedió de forma continuada sobre todo a partir de la primera mitad del siglo XIX, con la prohibición de la trata por los europeos.

Por tanto, el asunto no fue blancos contra negros, no fue un conflicto racial sino algo más complejo en el que negros y blancos con poder se lucraron privando de libertad y trasladando a largas distancias a los africanos de las clases populares (los primeros a pie, en larguísimas marchas desde el interior hasta la costa, que mataban a muchos de ellos; los segundos en barcos, con efectos no menos letales). Eso no hubiera sido posible sin la existencia de vigorosos Estados esclavistas africanos, sin la sólida implantación de la propiedad privada y sin el patriarcado, instituciones que existían mucho antes de la llegada de los europeos. También se daban en África el racismo y la xenofobia, pues las clases mandantes de unos Estados solían capturar como esclavos a los súbditos de otros Estados, por lo general más débiles, lo que era justificado con argumentos de tipo racial y xenófobo.

El pavoroso fenómeno de la trata es, en consecuencia, una prueba más de que lo decisivo no es la raza sino el poder, los instrumentos de poder, la dominación y la explotación. Muy pocas veces en la historia ha habido conflictos raciales autónomos (esto lo creen los nazis y pocos más, ahora también los racistas antiblancos), pues debajo de los que en apariencia lo son hay cooperación inter-racial entre los dominadores. La coincidencia de las élites blancas y las negras en el tráfico de esclavos africanos lo prueba. Esta situación se mantuvo hasta que en 1807-1815 las potencias europeas declararon ilegal la trata, si bien tal medida no se hizo efectiva hasta años después.

El libro muestra que fue el expansionismo e imperialismo musulmán el que primero promovió el tráfico de esclavos negros a larga distancia. Entre los europeos son los portugueses quienes inician el comercio de esclavos -actividad que aprenden de los musulmanes norteafricanos- a partir de comienzos del siglo XV.

Un punto débil del libro es ocuparse muy de pasada, y con bastantes errores, de la naturaleza amplia y múltiplemente esclavista de al Andalus, sobre todo durante la época del califato de Córdoba, en el siglo X. Entonces, el Estado islámico andalusí se convirtió en el centro del tráfico de esclavos en el Mediterráneo occidental, con cuatro tipos de ellos. Los que formaban la población esclava autóctona, muy numerosa; los que eran apresados y esclavizados en las anuales operaciones de agresión contra los pueblos libres del norte, en particular mujeres para abastecer los harenes de buena parte del mundo musulmán; los comprados en el este de Europa (eslavo proviene de la voz “esclavo”, y probablemente se refiere a los terribles acontecimientos que estamos tratando) y las gentes negras que los andalusíes capturaban o adquirían en África en grandes cantidades.

Los textos hispano-musulmanes de la época describen el racismo antinegro de algún califa cordobés, que se regodeaba en el maltrato y tortura de personas de esa etnia. Es conocido que en la batalla de las Navas de Tolosa, 1212, el califa almohade Muhammad An-Nasir tenía una guardia de protección formada por esclavos negros armados y encadenados entre sí y a estacas clavadas en el suelo [2]. La presencia de hombres negros esclavos actuando como soldados fue común en las tropas andalusíes durante siglos. Incluso hoy subsiste la esclavitud en diversos países de religión musulmana, Mauritania, Marruecos, etc., eso sin olvidar su reinstauración por el Estado Islámico de Irak y Siria. Dado que el Corán la admite y regula, nada hay de sorprendente en ello. Lo que parece cierto es que la sociedad islámica andalusí fue la más esclavista de nuestra historia, por delante de romanos y visigodos. Al ser el islam la forma más agresiva de patriarcado de la historia de la humanidad su esclavismo se dirigió sobre todo contra las mujeres.

Así pues, el traslado de millones de hombres y mujeres africanos desde sus lugares de origen a América ha de explicarse en primer lugar a partir del hecho decisivo, que las sociedades del África subsahariana eran esclavista. No lograron poner fin al estigma de la esclavitud, como sí lo hizo Europa occidental en la Alta Edad Media [3]. Por eso, luego América quedó infectada de esclavismo, que devino en racismo. El libro comentado no plantea así la cuestión pero no hay otro modo de hacerlo, pues las causas endógenas se suelen manifestar como lo causalmente decisivo.

Es imposible entrar ahora en el estudio de por qué las formaciones sociales africanas fallan en la erradicación del régimen esclavista, pero sí hay que señalarlo para evitar actitudes paternalistas (el paternalismo es una de las formas de racismo) y protectoras. Las sociedades africanas son responsables de su historia, igual que lo son las europeas, y están obligadas a asumir sus responsabilidades históricas al mismo nivel y en la misma medida que aquéllas, sin fáciles victimismos, por lo general encaminados a solicitar “compensaciones”... una inaceptable forma de mercantilizar el pasado. Para ello el libro glosado, con todos sus defectos e insuficiencias, pusilanimidades y parcialidades, es útil.

También lo es para refutar los sentimientos de autoodio y vergüenza de sí que el poder constituido europeo, en particular la gran patronal alemana y su Estado, promueven entre los pueblos de Europa para mejor dominarlos, así como para constituir esa estructura neo-imperial y mega-capitalista que es la Unión Europea bajo la dirección y dominio de Alemania, que ayer defendió la superioridad de la raza aria y hoy la de las razas no-arias, yendo de una forma de racismo a otra. Hacer de la trata negrera de los siglos XV al XIX un conflicto de “blancos” contra “negros”, en el que los primeros son los verdugos y los segundos las víctimas, los primeros el mal y los segundos el bien, no es sólo falsificar la historia sino incurrir en una muy grosera forma de racismo, justamente la que ahora es principalmente promovida desde las instituciones europeas.

Fuente.

NOTAS

[1] Un caso representativo se dio en la primera mitad del siglo XIX en los territorios de las actuales Liberia y Ghana. Allí creó una factoría de exportación de esclavos el español Pedro Blanco, que compraba esclavos negros al rey negro Siaka a 20 dólares y los vendía en Cuba a 350. Tal factoría operaba en la semi-clandestinidad y fue posteriormente demolida por los ingleses.
[2] La obra examinada ofrece el dato de que aquel califa en el año 1198 tenía 30.000 “negros armados con lanzas” como guardia personal, cantidad que debía ser similar catorce años después. Esa cifra señala la extraordinaria extensión del tráfico de personas negras que promovió el islam hispano, con los inevitables fenómenos de odio racial, antedichos.

[3] Los formidables cambios revolucionarios que van a tener lugar en las sociedades del norte de la península Ibérica en los siglos VII-X incluyeron la liquidación de la esclavitud, lo que se hace en lucha contra el Estado islámico de al Andalus, el enemigo fundamental de aquella gran revolución civilizadora y liberadora. En ella la esclavitud desaparece de la actividad productiva, que queda como tarea de los hombres y las mujeres libres, aunque subsiste algo -muy poco pero algo- de esclavitud doméstica, mantenida por las élites reales y nobiliarias pre-estatales. Cuando a partir de 1250 tales élites pasan a la ofensiva contra las clases populares y promueven un proceso regresivo de retorno al modelo romano, esto es, a una sociedad con Estado, también reivindican la esclavitud, lo que hace por primera vez Alfonso X en Las Siete Partidas, el célebre código de leyes hostil al derecho consuetudinario de elaboración popular, escrito en la segunda mitad del siglo XIII, copiando el derecho promulgado por el emperador romano oriental Justiniano. Ése es el fundamento jurídico más antiguo del posterior tráfico de esclavos africanos con instauración de la esclavitud en América por la corona de Castilla.

domingo, 24 de enero de 2016

La guerra que libra EEUU contra la Humanidad: guerra física y cultural


KERRY BOLTONPor Kerry Bolton – George Orwell, en su novela distópica 1984 se refiere a una de las consignas del régimen en el poder como “la guerra es la paz” [1]. El erudito revisionista Dr. Charles Beard escribió que “la guerra perpetua para la paz perpetua” es un fundamento de la política exterior estadounidense, y Gore Vidal escribió un libro del mismo nombre [2]. Vidal quería examinar las acciones “terroristas” contra los EEUU de una manera más profunda que las nociones simplistas mecánicamente repetidas por los medios de comunicación, incluso cuando un veterano estadounidense, Timothy McVeigh, fue inducido a actuar contra su propio país. Vidal preguntó: “¿por qué?” [3].


Vidal se refirió a los EEUU como “enemigo del mes” y ya desde 2001, el año del histórico ataque a las torres gemelas, aparecen catalogadas cientos de operaciones militares de los EEUU que se habían producido desde el final de la Segunda Guerra Mundial en todo el mundo. En ese momento, en Kosovo se peleaba por el control de los recursos minerales pero en nombre de la “democracia”. Vidal remarcaba: “Con estos varios cientos de guerras contra el comunismo, el terrorismo, las drogas, o a veces no mucho más, entre Pearl Harbor y el martes 11 de septiembre de 2001 nosotros solíamos dar el primer golpe. Pero, entonces, nosotros somos los buenos, ¿verdad? Verdad“. Además:”Osama, provocado, nos golpeó desde lejos. McVeigh, provocado, nos golpeó desde dentro el 19 de abril de 1995. Cada uno se enfureció por los ataques temerarios de nuestro gobierno en otras sociedades cuando perseguimos lo que un gran historiador estadounidense ha llamado “la guerra perpetua para la paz perpetua” [4].

Guerra perpetua para la Paz Perpetua

Vidal situó el inicio del programa estadounidense de “guerra perpetua para la paz perpetua” con el presidente Harry S. Truman, el 27 de febrero de 1947, cuando hizo de la URSS un hombre del saco para justificar la militarización de los EEUU [5]. Pero ¿por qué los antiguos aliados en la lucha contra el Eje riñieron inmediatamente después de la guerra sobre tan colosales y duraderas bases?

La explicación ortodoxa es que la URSS representaba la nueva amenaza de la conquista del mundo después de la derrota del nazismo. Pero, ¿qué había cambiado de repente para que lo que hizo “Tío Joe” Stalin fuera tan nefasto como lo de Hitler?. La respuesta es que Stalin rechazó la oferta de los EEUU para ser un socio menor en lo que hoy es llamado un “nuevo orden mundial”. Este nuevo orden que los EEUU confiaban establecer – hasta el rechazo de Stalin – descansaba en dos fundamentos:

  1. La creación de la Asamblea General de las Naciones Unidas como un parlamento mundial, donde las decisiones serían tomadas por mayoría de votos; 
  2. La internacionalización de la energía atómica, de nuevo bajo los auspicios de la ONU, conocida como el “Plan Baruch”, llamado así por el “estadista” de los EEUU, banquero y sionista Bernard M. Baruch. 

La primera opción significaría que el bloque soviético estaría en minoría en la Asamblea General, ya que los EEUU podrían simplemente comprar votos, en el buen estilo liberal-democrático-parlamentario. La reacción soviética fue insistir en que “la autoridad” debía recaer en cambio en el Consejo de Seguridad de la ONU, y que los miembros permanentes podrían vetar cualquier medida, haciendo por lo tanto a la ONU superflua como mecanismo de “gobierno mundial” [6]. Esta inquietud entre los globalistas ha sido recientemente expuesta por el ministro de asuntos exteriores de Nueva Zelanda, Murray McCully, quien ha planteado objeciones al uso del veto por dejar obsoleto el papel de la ONU como policía mundial [7].

El segundo predicado, el “Plan Baruch,” fue considerado por la URSS como un medio por el cual la energía atómica sería puesta bajo el control de facto de los Estados Unidos. Irónicamente, los conservadores estadounidenses se pasaron décadas haciendo campaña en contra de la ONU como herramienta “comunista” hacia un Estado mundial, mientras que fue la URSS la que hundió el proyecto globalista [8].

Tomando la tesis de Charles Beard de “guerra perpetua para la paz perpetua”, un libro con el mismo título compuesto por una serie de artículos de destacados académicos estadounidenses (es decir, no “historiadores de la corte”), fue publicado bajo la dirección del Dr. Harry Elmer Barnes en 1953 [9]. Barnes y otros examinaron la política exterior de los Estados Unidos desde la época de Pearl Harbor. El objetivo era exponer la política intervencionista de Roosevelt que estaba determinada a empujar a los EEUU a la guerra, traicionando su promesa electoral de que nunca enviaría a los estadounidenses a luchar en otra guerra lejos de sus costas. Después de la derrota del Eje, Harry S. Truman inventó otro hombre del saco mundial, la URSS. Barnes cita en su introducción la orwelliana 1984 y el lema dialéctico “la guerra es la paz”, como el medio para establecer un orden mundial.

Barnes y sus colegas publicaron el libro con la esperanza de prevenir a los EEUU respecto a embarcarse en un “rumbo sin retorno”, y mantener en cambio su política tradicional de intereses nacionales y continentales [10]. Desde hace décadas, los Estados Unidos podrían haber llegado a un punto de no retorno. Tal vez la única salida para el resto del mundo a fin de evitar la contaminación, sea mediante la implosión de la Gran Ramera a través de su propio estilo de vida enfermo, tal y como otros lo hicieron a lo largo de la historia en un ciclo cultural de nacimiento, vida y muerte. Algunos teóricos rusos han sugerido que los EEUU se balcanizarán étnicamente, lo que podría dar lugar a la reconquista de partes de los EEUU por parte de los hispanos, y al establecimiento de un Black Belt [Cinturón Negro] separatista.

Sin embargo, la “guerra perpetua”, que en tiempos más recientes ha sido conocida – por sus protagonistas – como el “conflicto constante”, va más allá de la Guerra Fría y del punto de partida de Vidal en 1947. Comenzó incluso antes de la era Roosevelt. Desde su fundación, los EEUU tenían como premisa principal enfrentada al milenarismo masónico y puritano, el principio de ocuparse de sus propios asuntos, y desarrollaron un fuerte movimiento “aislacionista” antes de ambas guerras mundiales. Este principio de “América Primero” fue enunciado, por ejemplo, por John Quincy Adams [11]:
“América no va al extranjero en busca de monstruos que destruir. Ella es la benefactora de la libertad y la independencia de todos. Ella es campeona y reivindicadora sólo de las suyas. Ella recomendará esta causa general mediante la compostura de su voz y la simpatía benigna de su ejemplo. Ella sabe bien que alistándose una única vez bajo otras banderas que no son la suya, aún tratándose de banderas de independencia extranjera, se involucraría a sí misma más allá del poder de estricarse en todas las guerras de intereses e intrigas, de la codicia individual, de la envidia y de la ambición que asumen los colores y usurpan las normas de la libertad. Las máximas fundamentales de su política serían cambiadas insensiblemente de la libertad a la fuerza” [12].
Legado mesiánico

Qué sabio consejo y qué previsión la de Adams. Entonces, ¿cómo y cuándo este cambio de perspectiva, si esto se remonta más allá de la Guerra Fría y de la Primera Guerra Mundial? En realidad, a pesar de las perspectivas de estadistas tempranos como Adams, los EEUU fueron fundados con otra dicotomía trabajando, la del puritanismo y la Francmasonería [13] que convergieron para dar a los EEUU el sentido de tener la misión mesiánica de recrear el mundo a su imagen. A esto se le suma el mesianismo judaico impulsado políticamente por el sionismo. Por lo tanto, hay tres corrientes mesiánicas que convergieron en la psique de las clases dominantes de los EEUU. De forma no sorprendente esta convergencia no es constante, por lo tanto, no hay una conspiración generalizada dominando hasta el último rincón y grieta de la sociedad estadounidense, aunque el presidente Eisenhower en su discurso de despedida aludiese a un “complejo militar-industrial” que no sólo tiene influencia política y económica, sino también cultural. Sin embargo, los generales del Pentágono y los plutócratas de la Comisión Trilateral, por ejemplo, puede que no siempre vean a China de la misma manera, y por lo tanto podría haber una falta de coherencia en la política exterior de los Estados Unidos.

La URSS y los EEUU tenían puntos de vista convergentes sobre algunas cuestiones globales tales como la eliminación de los imperios europeos. Esta convergencia a menudo era considerada por elementos de la derecha, como la John Birch Society, e incluso por comentaristas bien informados como Ivor Benson y A.K. Chesterton, como una evidencia de que ambos estaban controlados por una sola secta. Incluso Juan Perón pensó que ese escenario era probable, porque tanto los comunistas alineados con la URSS, como los USA, querían su desaparición. Ciertamente hubo una convergencia entre la plutocracia y el comunismo en la búsqueda de la eliminación del Eje.

Afortunadamente para el mundo, no existe una unidad sólida entre los aspirantes a conquistadores del mundo, no más que la unidad que había entre las familias de gángsters en la era de la prohibición, a pesar de que al profano le pareciera que todas estaban encaminadas a lograr los mismos objetivos. Sin embargo, esto es la síntesis de lo que podría llamarse la “ideología estadounidense”, que es importante y da una cierta cohesión a la política exterior estadounidense.

El integrante franc-masón del mesianismo de los EEUU, Henry Wallace, quien fue vicepresidente y secretario de agricultura con el presidente Franklin Roosevelt, (ambos franc-masones del grado 32º) alude a esta perspectiva mesiánica cuando escribe:
“Tomará un reconocimiento más definitivo del Gran Arquitecto del Universo antes de que la piedra de ápice sea finalmente puesta en su lugar y esta nación en toda la fuerza de su poder esté en condiciones de asumir el liderazgo entre las naciones, en la inauguración del ‘Nuevo Orden de la Edades” [14].
A lo que se refería era al concepto masónico de la “Gran Obra” en la creación de un “nuevo orden de las edades” (Novus Ordo Seclorum), el lema del Gran Sello de los Estados Unidos, aludiendo a la instalación de la tapa-piedra en la pirámide que se muestra en el sello. Los franc-masones piensan que esto significará la finalización de la “Gran Obra”: Novus Ordo Seclorum. Así es al menos como los franc-masones ven el mundo, y lo dicen abiertamente.

Un factor principal en las guerras y revueltas que han sido promovidas por los EEUU es el deseo de expandir las exportaciones y los mercados financieros. Mientras que se nos dice rutinariamente que “el nacionalismo”, equiparado con “la xenofobia”, es la principal causa de la guerra, del genocidio y de otros males, las guerras y revueltas que han plagado el mundo durante el siglo pasado se han llevado a cabo en nombre de la “democracia” y el “orden mundial”. Estos eran – y son – los objetivos declarados de las dos guerras mundiales, la “Guerra Fría” y la actual “guerra contra el terrorismo”. En todas partes esto ha avanzado y ha continuado mediante la apertura de las naciones a la privatización y a la globalización. Tanto los “Catorce Puntos” de Woodrow Wilson para la reconstrucción internacional después de la Primera Guerra Mundial, como “La Carta del Atlántico” de Roosevelt que establece los objetivos de guerra de los aliados, confirmaron al “libre comercio” como un importante objetivo de guerra. El punto 3 del manifiesto wilsoniano exigía:
“La supresión, hasta donde sea posible, de todas las barreras económicas y el establecimiento de una igualdad de condiciones comerciales entre todas las naciones que consienten a la paz y que se asocian ellas mismas para su mantenimiento” [15].
Incluso antes de la Primera Guerra Mundial, Japón había comenzado a usurpar los intereses comerciales estadounidenses en China. Por lo tanto, cuando Roosevelt comenzó a empujar a Japón hacia la guerra fue en interés del libre comercio internacional. Lo que es particularmente interesante es que el ultimátum entregado por el secretario de Estado Cordell Hull al embajador japonés en Washington, al igual que los “Catorce Puntos” y “La Carta del Atlántico” posterior del presidente Roosevelt, estaba basado de nuevo en torno a la demanda de que el libre comercio internacional debe ser la base de una economía mundial, y que las naciones no deben tener el derecho de imponer restricciones al comercio, o perseguir una política económica autárquica. El memorando de Hull exigió en este sentido:
“El principio de la no discriminación en las relaciones comerciales internacionales. El principio de cooperación económica internacional y la abolición del nacionalismo extremo expresado en las restricciones comerciales excesivas. El principio de acceso no discriminatorio de todas las naciones a los suministros de materias primas. El principio de la plena protección de los intereses de los países consumidores y de las poblaciones en lo que se refiere al funcionamiento de los acuerdos internacionales de productos básicos. El principio de la creación de tales instituciones y acuerdos de financiación internacional que puedan prestar ayuda a las empresas esenciales y al desarrollo continuo de todos los países y puedan permitir los pagos a través de procesos de comercio en consonancia con el bienestar de todos los países” [16].
“La Carta del Atlántico”, impuesta a Winston Churchill por Franklin Roosevelt, reiteró estos objetivos, a saber, que los EEUU y Gran Bretaña
“se esforzarán, con el debido respeto a sus obligaciones existentes, por promover el disfrute de todos los Estados, grandes o pequeños, vencedores o vencidos, de acceso, en condiciones de igualdad, al comercio y a las materias primas del mundo que son necesarias para su prosperidad económica“.
El hijo del presidente Roosevelt, Elliott, consignó que su padre dijo a Churchill:
“Por supuesto, después de la guerra, una de las condiciones previas de cualquier paz duradera tendrá que ser la mayor libertad posible del comercio. Ninguna barrera artificial…” [17].
“Roosevelt declaró que los acuerdos comerciales imperiales tendrían que irse, y remarcó que la incursión del Tercer Reich en el comercio de Europa había sido una de las principales causas de la guerra. Churchill habló con desesperación, ‘Sr. Presidente, creo que usted está tratando de acabar con el Imperio Británico. Cada idea que usted contempla acerca de la estructura del mundo de la posguerra lo demuestra‘” [18].
Como Harry Elmer Barnes y un grupo de estudiosos bien calificados señalaron, Pearl Harbor fue un artificio para llevar a los EEUU a la guerra, cuando la tentativa de Roosevelt de provocar a los alemanes para que dispararan los primeros tiros en el Atlántico no funcionó. El ultimátum de Estados Unidos a Japón fue diseñado para imponer condiciones imposibles que obligaran a los japoneses a actuar. Un testimonio adicional proviene del yerno de Roosevelt, el coronel Curtis Dall, quien destacó el belicismo de los miembros de la administración Roosevelt, y más tarde averiguó que en Pearl Harbor se había negado la advertencia del ataque japonés [19]. Es una de las mayores “falsas banderas” que continúan siendo utilizadas por los EEUU para crear histeria de guerra.

El factor sionista

Ambas guerras mundiales fueron importantes en el establecimiento de Israel como una fuente permanente de conflictos en el centro del mundo musulmán. Los sionistas persuadieron a los aliados anglo-franceses durante la Primera Guerra Mundial de que tenían intereses comunes al apoyar la creación de un estado judío, después de haber fracasado en persuadir al Kaiser y los otomanos. Con las promesas anglo-francesas a los árabes acerca de la independencia de la dominación otomana, a cambio de su ayuda fundamental contra los turcos y los alemanes, el escenario estaba listo para lo que podría haber sido una perdurable amistad entre Occidente y Arabia, y el mundo sería hoy un lugar muy diferente.

La correspondencia entre Sharif Hussein de La Meca y Sir Henry McMahon, Comisionado británico en El Cairo durante 1915 y principios de 1916, culminó con la garantía de McMahon del apoyo británico a la independencia dentro de las fronteras solicitadas, siempre y cuando los intereses franceses no fueron socavados [20]. En octubre de 1916 se estableció un acuerdo entre T.E. Lawrence y el diplomático Sir Ronald Storrs con Husayn ibn ‘Ali, emir de La Meca, y sus hijos, que luchaban contra el dominio turco.

Con ambas partes satisfechas en cuanto a las garantías, que incluyeron una Palestina soberana, la revuelta árabe estalló en el Hiyaz el 5 de junio de 1916. Con la ayuda árabe, los británicos fueron capaces de repeler la tentativa alemana de tomar Adén y bloquear el Mar Rojo y el Océano Índico. Esto fue decisivo [21]. Los árabes también desviaron significativas fuerzas turcas que habían sido destinadas para un ataque contra el general Murray en su avance sobre Palestina. El general Allenby se refirió a la ayuda árabe como de “un valor incalculable“. Los árabes sufrieron mucho con la venganza turca. Decenas de miles de árabes murieron de hambre en Palestina y el Líbano porque los turcos retuvieron los alimentos. Jamal Pasha, jefe de las fuerzas turcas, manifestó que tenía que usar las fuerzas turcas contra Ibn Saud en la Península Arábiga, cuando esas tropas deberían haber estado “derrotando a los británicos en el Canal [de Suez] y capturando El Cairo” [22].

El Acuerdo Sykes-Picot de 1916 entre Gran Bretaña y Francia puso “partes” de Palestina bajo administración internacional previo acuerdo entre los aliados y con los árabes representados por el Sharif de La Meca [23]. Esto ya contenía las semillas de la duplicidad, ya que dio el control a dos potencias sobre Irak, Siria, Líbano y Transjordania, incumpliendo el compromiso que ya había sido dado por los británicos a Sharif Hussein, y sin su conocimiento.

Cuando la Rusia bolchevique expuso el acuerdo Sykes-Picot a los árabes en 1918, Hussein pidió aclaraciones a Gran Bretaña, y Lord Balfour respondió que: “El Gobierno de Su Majestad confirma las promesas anteriores respetando el reconocimiento de la independencia de los países árabes” [24]. Esto fue confirmado por la británica “Declaración de los Siete” en El Cairo [25].

Sin embargo, Sir Mark Sykes, responsable del Acuerdo Sykes-Picot, sugirió al Gabinete de Guerra británico que si Palestina era ofrecida como una patria judía, la simpatía judía podía ser movilizada para la causa aliada, y los EEUU podrían ser inducidos a unirse al conflicto. El juez de la Corte Suprema de Estados Unidos Louis Brandeis utilizó su influencia para inducir al Presidente Woodrow Wilson a adoptar una política intervencionista [26]. A cambio del apoyo sionista los británicos renegaron de sus promesas a los árabes, y en secreto se comprometieron a apoyar una patria judía en Palestina; una garantía que se conoció como la Declaración Balfour. Este esquema prolongó la guerra, que podría haber sido resuelta de una manera más equitativa y, por tanto, seguramente habría cambiado el curso de la historia.

El comandante británico en Palestina, D.G. Hogarth, fue instruido para asegurar a Hussein que cualquier asentamiento de judíos en Palestina no se permitiría en detrimento de los palestinos. Hussein por su parte estaba dispuesto a permitir a judíos establecerse en Palestina y un fácil acceso a los lugares santos, pero no aceptaría un estado judío. Hogarth debía relacionar que las promesas hechas al mismo tiempo tanto a los árabes como a los judíos no eran conciliables [27].

Los propagandistas sionistas comenzaron desde entonces la mitología sobre los árabes que ha continuado hasta la actualidad, uno de los primeros mitos fue obra de James A. Malcolm, asesor del Gobierno británico para Asuntos Orientales. Malcolm fue criado por la familia Sassoon, la riqueza y el poder de la dinastía Sassoon se basaba en el tráfico de opio. Malcolm fue instrumental en llevar las negociaciones para la Declaración Balfour. Posteriormente afirmó que la revuelta árabe no fue importante en el esfuerzo de guerra,[28] un insulto muy diferente de las memorias de T.E. Lawrence, que terminó amargamente desilusionado con la forma en que los árabes habían sido traicionados [29].

El Conflicto constante

Rusia e Israel no tardaron en entrar en disputa, en la antigua animosidad entre dos legados mesiánicos reanudada después de un breve interludio de apoyo soviético a Israel. En 1952 el “Juicio de la traición de Praga” equiparó el sionismo con la traición y ahorcó a un grupo de dirigentes del Partido Comunista, en su mayoría judíos. El bloque soviético se convirtió en un centro de antisionismo [30]. Rusia reanudó su misión mesiánica (que ni siquiera el bolchevismo ateo pudo reprimir por mucho tiempo, por no hablar de las lisonjas del consumismo occidental), de naturaleza mística, y con la perspectiva mundial de “Rusia, la Tercera Roma” descrita por Dostoievski y otros, un mesianismo que rivaliza con el del judaísmo y el del dispensacionalismo norteamericano.

Rusia, el eterno problema, rechazó de nuevo la oferta de asociación con un “nuevo orden mundial” cuando Putin asumió el poder. La situación era análoga a la negativa de Stalin ante la misma oferta directamente después de la Segunda Guerra Mundial. El resultado ha sido el de sumir al mundo en un estado permanente de caos, en el que la fatiga y la corrupción hasta el momento empujan al mundo hacia el abrazo pestilente de los EEUU.

El caos de décadas en gran parte puede atribuirse a la expulsión de lo que Stalin llamó “cosmopolitas desarraigados” [31], incluyendo, en particular, a Trotsky y sus seguidores. Tal era el odio trotskista hacia la URSS a partir de entonces, que los trotskistas engrosaron las filas de la Guerra Fría, y se convirtieron en los líderes de las ideologías y de los estrategas estadounidenses, hasta el punto de que Sedova Trotsky se convirtió en protagonista para los EEUU durante la Guerra de Corea, con el argumento de que la URSS era un mayor enemigo para el socialismo que los EEUU. Los trotskistas se convirtieron en fundadores del llamado “movimiento neo-conservador”, que en consecuencia es cualquier cosa menos “conservador”. Se unieron con los liberal-demócratas y fundaron la National Endowment for Democracy para promover la “revolución mundial”. Ellos han fomentado las “revoluciones de colores” en todo el mundo. Propagan la podredumbre moral y cultural para destruir las sociedades tradicionales, en nombre del “progreso”, los “derechos humanos” y la “democracia” [32] y, como la falsa revuelta de la Nueva Izquierda en los años 1960 y 1970, manipulan a la juventud con su opiáceos de decadencia moral y cultural, y se jactan de ello [33].

El teniente coronel Ralph Peters [34] parece haber acuñado el término “conflicto constante“, título de un artículo que escribió en un importante diario de estrategia militar, en el que dijo acerca de esta subversión política y cultural:
“Hemos entrado en una era de conflicto constante. 
“Estamos entrando en un nuevo siglo norteamericano, en el que nos haremos aún más ricos, culturalmente más letales, y cada vez más poderosos. Vamos a despertar odios sin precedentes. 
“La información destruye trabajos tradicionales y culturas tradicionales; seduce, traiciona, permanece aún invulnerable. ¿Cómo puedes contraatacar la información que otros han vuelto contra ti? No hay ninguna opción efectiva que no sea el rendimiento competitivo. Para aquellos individuos y culturas que no pueden unirse o competir con nuestro imperio de la información, sólo hay un fracaso inevitable… La información, de Internet a los vídeos de rock, no se podrá contener, y el fundamentalismo no puede controlar a sus hijos. Nuestras víctimas voluntarias. 
“Está de moda entre las élites intelectuales del mundo censurar la “cultura americana”, con nuestros críticos domésticos entre los más ruidosos en la protesta. Pero las elites intelectuales tradicionales tienen una relevancia cada vez menor, sustituidas por las élites cognitivo-prácticas – figuras tales como Bill Gates, Steven Spielberg, Madonna, o nuestros políticos más exitosos -, seres humanos que pueden reconocer o crear apetitos populares, recreándolos como sea necesario. La cultura americana contemporánea es la más poderosa de la historia, y la más destructiva de las culturas en competición. Mientras que algunas otras culturas, como las de Asia oriental, parecen lo suficientemente fuertes como para sobrevivir al ataque a través de comportamientos adaptativos, la mayoría no lo son. El genio, el arma secreta de la cultura americana es la esencia que las élites desprecian: la nuestra es la primera cultura popular genuina. Esto acentúa la comodidad y la conveniencia – la facilidad – y eso genera placer para las masas. Somos el sueño de Karl Marx, y su pesadilla. 
“Los revolucionarios seculares y religiosos de nuestro siglo han cometido idéntico error, imaginando que los trabajadores del mundo o los fieles no pueden esperar a volver a casa por la noche para estudiar a Marx o el Corán. Bien, Joe Sixpack, Ivan Tipichni, y Ali Quat prefieren “Baywatch”. Los Estados Unidos lo han entendido y somos brillantes en poner en práctica nuestro conocimiento, y nuestro poder cultural obstaculizará incluso a aquellas culturas que no socavamos. No hay un “par competidor” en el campo cultural (o militar). Nuestro imperio cultural tiene adictos – hombres y mujeres en todas partes – pidiendo más a gritos. Y pagan por el privilegio de su desilusión. 
“No habrá paz. En todo momento durante el resto de nuestras vidas, habrá en todo el mundo múltiples conflictos mutando en las formas. Los conflictos violentos dominarán los titulares, pero las luchas culturales y económicas serán más firmes y en definitiva más decisivas. El papel de facto de las fuerzas armadas de los Estados Unidos será el de mantener la caja fuerte mundial para nuestra economía, y abierta a nuestro asalto cultural. Para esos fines, vamos a hacer una buena cantidad de matanzas” [35].
Peters, sin hablar específicamente con los términos de Spengler, por ejemplo, escribe en términos de sociedades orgánicas e identifica además a los EEUU con un contagio. Peters alaba la “fuerza” de los EEUU en su capacidad de infectar a otros, siendo el resultado la etiolación. Es la pseudo-fuerza de un hombre enfermo capaz de matar a otros a través de la difusión de su virus. Peters es inequívoco al respecto. Se podría señalar que tal parasitismo, como un cáncer, destruye el anfitrión, y por lo tanto a sí mismo. En última instancia, hay algo sociópata en este imperativo de poder auto destructivo; no una voluntad de poder, y de ahí una voluntad de vida, sino una voluntad de muerte; thánatos racionalizado como la libertad; la libertad de morir. Como alguien infectado con el virus del SIDA que se embarca en una misión para infectar a muchos otros antes de su propia muerte.

La Destrucción creativa

Esta es la podredumbre moral y cultural que Stalin llamó “cosmopolitismo desarraigado”, y que ha sido utilizado como un proceso de ablandamiento por parte de los EEUU desde la Guerra Fría, en lo que se ha llamado la “guerra fría cultural” [36]. De la podredumbre moral y cultural surgieron las “revoluciones de colores” en nombre del tipo de libertad libertina que sirve de señuelo a los EEUU. Incluso la Unión Soviética sucumbió y, como fichas de dominó, los estados del bloque soviético; así, la “Primavera Árabe”. Aquellos estados que no sucumbieron a la revuelta interna fueron bombardeados hasta la sumisión; a saber: Serbia, Irak, Libia y Siria en la actualidad.

Michael Ledeen [37], como uno de los principales defensores de la misión mesiánica de los Estados Unidos, en términos similares a los de Peters, insta a los EEUU a cumplir con su “misión histórica” ​​de “exportar la revolución democrática” a todo el mundo. Como Peters, Ledeen predica esta revolución mundial como una parte necesaria de la “guerra contra el terrorismo“, pero hace hincapié en que la “revolución mundial” ha sido siempre la “misión histórica” ​​de los EEUU:
“Somos el único país verdaderamente revolucionario en el mundo, como lo hemos sido durante más de 200 años. La destrucción creativa es nuestro segundo nombre. Lo hacemos de forma automática, y eso es precisamente por lo que los tiranos nos odian y se ven obligados a atacarnos. La libertad es nuestra arma más letal, y los pueblos oprimidos de los regímenes fanáticos son nuestro mayor activo. Tienen que escuchar y ver que estamos con ellos, y que la misión occidental es ponerlos en libertad, bajo líderes que los respetarán y conservarán su libertad. 
“Es hora de nuevo de exportar la revolución democrática. A los que dicen que no se puede hacer, sólo tenemos que apuntar a la década de 1980, cuando condujimos una revolución democrática global que derribó tiranos de Moscú a Johannesburgo. Entonces, también, personas inteligentes dijeron que no se podía hacer, y se rieron del descaro de Ronald Reagan cuando dijo que los tiranos soviéticos estaban acabados, y pidió a Occidente pensar seriamente en la era pos-comunista. Destruimos el imperio soviético, y después nos alejamos de nuestro gran triunfo en la tercera guerra mundial del siglo XX. Como tristemente escribí en ese momento, cuando los Estados Unidos abandonan su misión histórica, nuestros enemigos cobran ánimo, se hacen más fuertes y, finalmente, comienzan a matarnos de nuevo. Y así lo han hecho, forzándonos a asumir nuestra responsabilidad revolucionaria, y derribar los regímenes despóticos que han hecho posible los actos de odio del 11 de septiembre” [38].
Aquí vemos la fórmula dialéctica orwelliana de la “destrucción creativa“, como la base de una mesiánica “misión revolucionaria mundial” que Ledeen afirma es innata a los EEUU. El enemigo es la tradición, que es derribada en nombre de la “libertad”. La “libertad” para comerciar y consumir; principalmente comerciar y consumir la basura tóxica de la cultura-degeneración que es activamente fomentada por los EEUU.

NOTAS

[1] George Orwell, Nineteen-Eighty-Four (1948), 1: 1.

[2] Gore Vidal, Perpetual War for Perpetual Peace: How We Got To Be So Hated (2002).

[3] Ibid.

[4] Ibid.

[5] Ibid., “A Letter to be Delivered.”

[6] K. R. Bolton, Stalin: The Enduring Legacy (London: Black House Publishing, 2012), pp. 125-136.

[7] K.R. Bolton, “New Zealand’s naivety at United Nations has sinister implications,” Foreign Policy journal, http://www.foreignpolicyjournal.com/2015/06/29/new-zealands-naivety-at-un-security-council-has-sinister-implications/

[8] K. R. Bolton, Stalin op. cit., pp. 125-134.

[9] Harry Elmer Barnes (ed.), Perpetual War for Perpetual Peace (Caldwell, Idaho: The Caxton Printers, 1953).

[10] Ibid., viii.

[11] John Quincy Adams fue el sexto Presidente de los EEUU, ejerció como embajador estadounidense en Rusia y fue un oponente de la Franc-Masonería.

[12] Cited by Barnes, et al, op. cit.

[13] Nicholas Hagger, The Secret Founding of America: The Real Story of Freemasons, Puritans & the Battle for the New World (London: Watkins Publishing, 2007).

[14] Henry A. Wallace, Statesmanship and Religion (New York: Round Table Press, 1934), pp. 78-79.

[15] Woodrow Wilson, “Fourteen Points,” 1918, II,http://www.fordham.edu/halsall/mod/1918wilson.html

[16] “Outline of Proposed Basis for Agreement Between the United States and Japan,” Section I, November 26, 1941.

[17] Elliott Roosevelt, As He Saw It (New York: Duell, Sloan and Pearce, 1946), p. 35.

[18] Ibid., p. 31.

[19] Curtis D. Dall, FDR: My Exploited Father-in-Law (Tulsa: Christian Crusade Publications, 1968), pp. 133, 162, 164.

[20] Sami Hadawi, Bitter Harvest: Palestine 1914-79 (New York: Caravan Books, 1979), p. 11.

[21] Alfred M. Lilienthal, The Zionist Connection What Price Peace? (New York: Dodd, Mead & Co., 1978), p. 17.

[22] Quoted by Lilienthal, ibid.

[23] Hadawi, op. cit., p. 12.

[24] Lilienthal, op. cit., 18.

[25] Ibid.

[26] Hadawi, op. cit., 13.

[27] Lilienthal, op. cit., 18-19.

[28] James A. Malcolm, “Origins of the Balfour Declaration: Dr. Weizmann’s Contribution” (London, 1944). http://www.mailstar.net/malcolm.html

[29] T. E. Lawrence, Seven Pillars of Wisdom (London: Black House Publishing, 2013), “Introduction” by Bolton.

[30] Bolton, Stalin…, op. cit., pp. 149-155.

[31] Ibid., pp. 28-54.

[32] Bolton, Revolution from Above (London: Arktos Media Ltd., 2011), pp. 213-244.

[33] Ibid., pp. 184-200.

[34] Peters, en ese momento Mayor [Comandante], destinado en la la Oficina del Jefe Adjunto del Estado Mayor de Inteligencia. Su área de especialización es el antiguo bloque soviético y Eurasia.

[35] Ralph Peters, “Constant Conflict”, Parameters, U.S. Army War College, Summer 1997, pp. 4-14.

[36] Frances Stonor Saunders, The Cultural Cold War: The CIA and the World of Arts and Letters(New York: The New Press, 1999).

[37] Ledeen ha sido consultor del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa, y actualmente está trabajando con la Foundation for Defense of Democracies, que tiene como objetivo el “cambio de régimen” en todo el mundo.

[38] Michael Ledeen, “Creative Destruction: How to Wage a Revolutionary War”, National Review online, 20 September 2001.

(Traducción Página Transversal).

Fuente: Katehon.

lunes, 18 de enero de 2016

EL NUEVO TRIBUTO DE LAS CIEN DONCELLAS: LOS SUCESOS DE COLONIA


En la Alta Edad Media los pueblos libres del norte de la península Ibérica estaban obligados, se dice, a entregar al Estado islámico andalusí cien doncellas anuales como impuesto. Hay mucho más. Tras someter casi toda Hispania al imperialismo árabe-islámico los conquistadores envían al emir de Damasco 100.000 esclavos, mayoritariamente féminas, como regalo. El régimen de poligamia y harenes demandaba colosales cantidades de mujeres, por ejemplo, el califa cordobés Abd al-Rahman III tenía un harén de 6.300 mujeres. Si admitimos que como mínimo 10.000 jerarcas andalusíes (altos funcionarios, mandos militares, clérigos, terratenientes, etc.) poseían harenes-presidios con el uno por ciento de las de aquél déspota, unas 630.000 féminas padecían cautiverio en los serrallos de al Andalus. Dado que las cifras base son irrealmente bajas podemos sostener que en torno a un millón de féminas estaban confinadas en harenes. Al Andalus fue una inmensa cárcel para mujeres.

¿Cómo era su vida? La historiografía hispano-musulmana nos ofrece algunos datos. En una ocasión en que el citado califa no quedó satisfecho con una de las confinadas se resarció quemándole la cara con una vela. En otra, al no haber sido contentado según esperaba, ordenó al sayón que le acompañaba que allí mismo cortase la cabeza a la “culpable”. Al parecer, era su costumbre acceder al serrallo en compañía de un verdugo. Imaginemos el ambiente de terror extremo que tenía que darse entre las mujeres cada vez que el déspota llegaba…

La gran mayoría de esas féminas habían sido capturadas en las algaras que el ejército andalusí efectuaba casi todos los veranos. Muy apreciadas eran las vasconas, de manera que en los siglos VIII-X cientos de miles fueron arrancadas de sus familias, apresadas, transportadas hacia el sur, encerradas, vendidas, violadas, golpeadas y en algunos casos asesinadas. Para defender al sector femenino de sus comunidades, los pueblos libres del norte tomaron las armas. En la batalla de Simancas, en el año 939, una coalición de aquellos pueblos infringió una colosal derrota a Abd al-Rahman III. Tal batalla es uno de los grandes momentos de la lucha por la libertad de los pueblos y la libertad de las mujeres de la historia de la humanidad. Por esa victoria las féminas de la península Ibérica (y, muy probablemente, las del resto de Europa) no padecen hoy la forma extrema de patriarcado y terror sexista que sufren las de Arabia Saudí, Irán, Afganistán, Qatar o Egipto, países hoy dominados por regímenes teofascistas execrables.

En el último tercio del siglo X el califato de Córdoba, para superar su crisis financiera y allegar recursos a las arcas del Estado islámico, organiza año tras año grandes cacerías de mujeres bajo la dirección de Almanzor, luego comercializadas en los muchos mercados de esclavas de al Andalus. De todas sus expediciones la más fructífera fue la de los años 984-985, en que atacó Cataluña, apoderándose de 70.000 mujeres y niñas. En cada una de las cincuenta y seis campañas que realizó entre los años 977 y 1002 capturó miles de féminas. Almanzor es uno de los mayores esclavistas, cazadores de mujeres y genocidas de la historia.

Los pueblos del norte tenían una sociedad en lo esencial sin esclavos y además se organizaban desde la monogamia, lo que les daba una decisiva superioridad, no sólo social, política y económica sino además civilizatoria y moral. Como expongo en el libro “Tiempo, historia y sublimidad en el románico rural”, la cuestión de la mujer, de su libertad u opresión, de su condición y naturaleza, fue principal en el conflicto secular entre el islam andalusí y el norteño orden concejil, comunal y consuetudinario con monarquía. Las miles de representaciones de féminas en los templos medievales son parte del bravo desafío lanzado a los traficantes y mercaderes de mujeres.

El islam sostiene que una mujer vale la mitad que un varón jurídicamente, y que el varón, por imposición del Estado islámico, ha de controlar toda su vida, confinarla en casa y golpearla. Pero el asunto va mucho más lejos. V. S. Naipaul, en “Entre los creyentes”, al estudiar la expansión del imperialismo musulmán a partir de la segunda mitad del siglo VII concluye que su meta era conseguir “tributos e impuestos, riquezas, esclavos y mujeres”. Dicho de otro modo, las mujeres son ante todo botín, una parte de lo que se logra y adquiere por la violencia y la guerra “santa”.

El significado último de esto es que las féminas, en la concepción islámica del mundo, no parecen ser claramente humanas. La tajante diferenciación que establece entre hombres y mujeres, a los que obliga a vivir rigurosamente separados, distingue lo indudablemente humano, o masculino, de lo tenido por dudosamente humano, lo femenino. No es sólo, por tanto, la substancial ausencia de libertad de la mujer en las sociedades islámicas sino que hay otro asunto previo y más importante, el cuestionamiento de su naturaleza y condición de ser humano.

Esto hace que el patriarcado musulmán sea el más severo y rotundo de todos, al incluir dos elementos, el de la condición y el de la libertad, y no sólo uno, como sucede con el patriarcado occidental, que niega la libertad de la fémina sin cuestionar su naturaleza de ser humano, y eso únicamente en sus versión más extremas, como la del código civil napoleónico de 1804, para cuya exacta comprensión hay que tener en cuenta que el déspota corso fue -igual que todos los militaristas, imperialistas y tiranos europeos- un ferviente admirador del islam, lo que recuerda Naipaul en el libro citado.

Hagamos ahora una reflexión sobre las agresiones a mujeres europeas perpetradas en la Nochevieja de 2015 en Alemania. Hasta el momento hay unas 800 denuncias, pero considerando que muchas víctimas se resisten a hacerlo, para no rememorar hechos tan espeluznantes, podemos concluir que sólo han denunciado un tercio, de modo que su número real debe estar en las 2.400. Declaran que fueron rodeadas, insultadas y amenazadas, que les arrancaron parte de las ropas y las robaron, que eran golpeadas y arrojadas al suelo, que les sobaban sus partes íntimas y que, algunas de ellas, sufrieron la consumación de la violación. Según cuentan, fue un milagro que ninguna resultase asesinada.

Dado que los violadores actuaban en grupo, si admitimos que eran cuatro por cada mujer asaltada debieron ser unos 9.600. Los hechos sucedieron en las calles y las plazas más céntricas de varias ciudades alemanas, a veces a sólo unos metros de la policía, que se mantuvo indiferente, dejando hacer a los agresores, negándose a atender los gritos de auxilio y terror de las mujeres, que no contaron con más defensa que sus propias fuerzas. La parcialidad hacia los violadores está siendo tal que no llegan a cien los detenidos, un uno por ciento... Durante cuatro días la prensa y televisión alemanas se negaron a informar, aunque se amontonaban las evidencias. Cuando se comenzó a tratar se quiso minimizar la atrocidad, reduciéndolo todo a “incidentes aislados” sufridos por unas cuantas féminas. Pero sobre todo se intentó ocultar que la inmensa mayoría de los agresores eran inmigrantes musulmanes.
Una vez que la presión popular impuso la verdad a los poderes mediáticos comenzó el acoso contra las agredidas. Éstas fueron acusadas de provocar los ataques con sus comportamientos “impúdicos”, miserable proceder en el que se ha significado alguna política alemana, lo que viene a probar que ciertas mujeres están ente los peores enemigos de la libertad de la mujer, al ser acalorados agentes del patriarcado o el neo-patriarcado. Luego, cuando los hechos ya no podían ser tapados, los medios condenaron las agresiones de una forma bastante peculiar, insistiendo sobre todo en que el mal estaba en el “racismo” y la “islamofobia”, de modo que las brutalidades padecidas por miles de féminas quedaban, comparativamente, como un problema menor, e incluso como algo que convenía olvidar para no dar pábulo a la expansión de los verdaderos males, aquéllos. Llama la atención también el silencio y la falta de movilización de las profesionales de la “liberación de la mujer” y de los partidos afines. Este bloque, con su machista actuar una vez más, se ha hecho cómplice por omisión. Es comprensible, pues quienes viven económicamente del Estado están obligados a servirle en sus operaciones estratégicas, sean las que sean.

Hay dos cuestiones que parecen estar fuera de duda. Una que la acción fue planificada y organizada, lo que se deduce del enorme número de agresores implicados obrando coordinadamente y de que sucedieran al mismo tiempo en varias ciudades. Otra, que en esa planificación estuvo implicada la policía, que también en varias ciudades actuó como si hubiese recibido orden de no intervenir, lo que equivale a responsabilizar al gobierno y al Estado alemán. El hecho de que durante los sucesos, tan masivos como espectaculares, la policía no efectuase ninguna detención (empezó a hacerlo varios días después) prueba su implicación.

Estamos, por tanto, ante un asunto en el que han colaborado miles de musulmanes organizados en grupos de acción callejera, la policía que cooperó con su inacción, la prensa y TV que ocultaron y los políticos de todos los colores, que culpabilizaron primero a las mujeres y pusieron luego el énfasis en denostar la “islamofobia”. Los sucedidos de la Nochevieja de 2015 están destapando numerosos casos similares, que llevan acaeciendo desde hace mucho en bastantes ciudades europeas, particularmente en Inglaterra, con las mujeres autóctonas como víctimas de abusos espantosos y habituales, incluidos la esclavización y comercialización de algunas de ellas.

Son sucesos que, salvando las distancias de lugar, tiempo, grado y número, recuerdan los masivos forzamientos de mujeres que tuvieron lugar en la guerra civil española, 1936-1939, realizados por las unidades militares islámicas que a las órdenes de Franco combatieron a los republicanos. Aunque es imposible lograr datos precisos, se admite que miles resultaron violadas y cientos asesinadas después por los soldados musulmanes, decisivos para que el fascismo español ganara la guerra civil. Particularmente virulentas fueron las tropas mandadas por el general musulmán de Franco, Mohamed ben Mizzian. La entrega de mujeres formó parte del pacto secreto (hoy bastante bien conocido) suscrito años antes del iniciarse la guerra entre la Falange y el ejército español, por un lado, y el clero islámico norteafricano, por otro.

Avancemos en el análisis del presente. El gran capital alemán y el Estado germano están ahora realizando, por otros procedimientos y en otras circunstancias, la política de Hitler de dominio y conquista. La Unión Europea es el medio, marco y procedimiento de que se está valiendo la gran patronal alemana para apoderarse de Europa. El proyecto hitleriano, como es sabido, consistía en fascistizar primero el Viejo Continente para luego islamizarlo, pues los jefes nazis tenían un plan para hacer del islam la religión oficial del Estado alemán. Hoy, a juzgar por el desarrollo de los acontecimientos, el proyecto de islamización de Europa es parte integrante del de su fascistización, con Alemania como primer elemento motor. Dicho de otro modo, el gran capital alemán, la misma entidad todopoderosa que impulsó el ascenso del nazismo, está hoy entregada a la promoción del islam en Europa, manifestándose enemigo acérrima de la “islamofobia”, que en el 90% de los casos es meramente fascifobia.

Alemania hoy aplica una forma particular de “Islampolitik”, o política para hacer del islam un instrumento al servicio de sus ambiciones estratégicas. En ello poco hay de nuevo, pues aquélla tiene más de un siglo de existencia, siendo anterior al nazismo, aunque fue éste quien la perfeccionó decisivamente y la concretó para su uso en el interior del país. Con Ángela Merkel como presidenta del gobierno la actual expresión de la“Islampolitik” está dando avances decisivos, etapa tras etapa.

En este marco los sucesos de la Nochevieja de 2015 encuentran su oculta significación. La demonización más allá de toda medida de la “islamofobia” se pone en evidencia en su uso para cerrar las bocas de las mujeres golpeadas, agredidas y violadas, a las que, invocándola, se fuerza a callar, a resignarse y a tolerar. Tan lejos se ha llegado por este camino que algunos interpretan la consigna sobre el “mestizaje” en su sentido más abiertamente biológico, como una conminación a las mujeres europeas a ser sexualmente “permisivas” con los varones de otras etnias. En efecto, ente líneas se lee en numerosos textos sobre estos sucesos que lo que se esperaba de ellas, para no incurrir en “islamofobia” ni en “racismo”, es que se dejaran forzar y violar, sin resistir y sin luego denunciar…

Las mujeres, ni las europeas ni ninguna, pueden ser botín de nadie ni moneda de pago de tenebrosos pactos secretos. La afirmación de su libertad completa, autonomía rampante y humanidad plena ha de realizarse por medio de la acción prácticas de resistencia, denuncia y lucha. La oposición al patriarcado, sea cual sea su origen y se base o no en prejuicios religiosos, ha dejado de ser una tarea del pasado para hacerse súbitamente en Europa lucha urgentísima del presente. Quienes han llevado a las mujeres europeas del patriarcado al neo-patriarcado en nombre de “la liberación de la mujer” se disponen a sepultarlas ahora en las formas más horribles de paleo-patriarcado. El proyecto para crear una Unión Europea imperialista, militariza, globalizada y más agresivamente capitalista que promueve Alemania contiene la exigencia de liquidar los elementos positivos de la cultura europea, a fin de fundar una “nación” europea nueva (en el peor sentido del término) que lleve a sus féminas a una situación parecida a la de Irán o Arabia Saudí. Eso demanda intimidarlas, obligarlas a estar encerradas en casa, imponerlas el “decoro”, golpearlas y violarlas, que ha sido lo acaecido en la pasada Nochevieja, conviene recordarlo, bajo la dirección de una mujer, Ángela Merkel. Hay en ello una esencial refutación del sexismo.

Combatir ese proyecto de regresión al peor patriarcado debe ser tarea de todas las gentes que habitan hoy Europa, sin distinciones de raza, credo, ideología o sexo. Hay que ir forjando una sólida unidad popular para romper el espinazo al proyecto involutivo del gran capital y el Estado alemanes. Primordial es que los musulmanes de buena voluntad se unen a esta lucha, en pro de la libertad de las mujeres, de todas ellas, de las europeas tanto como de las inmigrantes, contra el capitalismo e imperialismo alemán, por la revolución. La gran revolución que Europa necesita la tienen que hacer los pueblos europeos, sus clases populares tal y como ahora existen a consecuencia de la mundialización y de sus colosales movimientos de población. Porque no hay revolución sin participación de las mujeres en primera línea, del mismo modo que no puede construirse una sociedad libre y autogobernada sin que la libertad integral de las mujeres sea componente fundamental de la libertad total.

miércoles, 13 de enero de 2016

Correos de Clinton revelan el verdadero motivo de la intervención en Libia en 2011

En las conversaciones desclasificadas por el Gobierno de EE.UU. se destaca la preocupación por las reservas de oro y petróleo de Gaddafi y su supuesto plan para crear una moneda que amenazaría al dólar y al euro.
Hillary Clinton


El Departamento de Estado de los Estados Unidos reveló recientemente una serie de correos electrónicos del año 2011 de la actual aspirante demócrata a la Presidencia, Hillary Clinton, que permiten esclarecer los verdaderos motivos de la intervención internacional en Libia durante las protestas contra Muammar Gaddafi.

Entre las cerca de 3.000 conversaciones que el Departamento de Estado ha desclasificado hasta el día de hoy de Clinton, quien en ese entonces ocupaba el cargo de secretaria de Estado de EE.UU., se destaca un documento de febrero del 2011 enviado por el oficial del Departamento de Estado, John Godfrey , que contiene un análisis sobre cómo EE.UU. debe ayudar al desarrollo de Libia y al Gobierno tras la caída de Gaddafi.

De acuerdo con 'Foreign Policy Journal', en abril del mismo año, un correo bajo el asunto 'El cliente de Francia y el oro de Gaddafi', desvela los propósitos del presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, en Libia entre los que destacan obtener petróleo, reafirmar el poder militar francés y evitar la influencia de Gaddafi en el "África francoparlante". Igualmente se demuestra la preocupación por las cerca de 143 toneladas de oro y plata dispuestas a respaldar una nueva moneda africana que provocaría un alto grado de independencia económica especialmente en el norte del continente, subraya la publicación.

En marzo del 2015, se reveló que Clinton había utilizado una cuenta de correo electrónico privada a través de todo su mandato como secretaria de Estado, lo que es considerado una violación de la política del Departamento de Estado. Esta situación desató una serie de críticas y provocó la investigación del FBI sobre si Clinton había puesto en peligro información clasificada.

viernes, 8 de enero de 2016

Orígenes de la Unión Europea: Un plan encubierto de EEUU



Para cualquier persona que todavía tenga dudas al respecto, la creación de la Unión Europea no fue motivada por los supuestos deseos de poner fin a las guerras en el continente europeo, ni para promover el crecimiento económico, haciendo que sea más fácil para los países europeos comerciar entre sí, tal y como nos han vendido hasta ahora.

En realidad, la Unión Europea fue una creación de los Estados Unidos.

Después de finalizar la segunda guerra mundial, EEUU vio la oportunidad de transformar un continente devastado por la guerra. Quería que Europa fuera complementaria a la política estadounidense, convirtiendo el federalismo estadounidense en un modelo político ideal que debía reproducirse en el viejo continente.

EEUU quería asimilar a Europa, e implementó diversas operaciones encubiertas para minar cualquier resistencia firme a las ideas federalistas, especialmente por parte del gobierno laborista británico.

EEUU buscaba crear un super-estado títere lleno de hombres obedientes para el comercio y la manipulación de los mercados globales estratégicos y lo que no es menos importante: quería convertir a Europa en una zona defensiva contra su nuevo enemigo: los rojos de Rusia y China.

Los historiadores diplomáticos han desenterrado pruebas sobre operaciones encubiertas apoyadas por Estados Unidos, diseñadas para socavar las influencias comunistas en Europa. Funcionarios estadounidenses trabajaron en un plan en 1950 para dar lugar a los Estados Unidos de Europa. Aquí es cuando vemos el surgimiento del Grupo Bilderberg y del Comité de Acción para unos Estados Unidos de Europa. Winston Churchill fue uno de los cinco presidentes del Consejo de Europa, una organización que instaba a una rápida unificación europea.
</ Curiosamente, estos documentos particulares no se han encontrado en los archivos en los Estados Unidos o de Gran Bretaña, sino en Bruselas, la capital de facto de la Unión Europea.

Además, Washington temía la aparición de mercados emergentes y de algo remotamente parecido a una alianza del Este entre Rusia y China, que se ha transformado desde entonces en el grupo económico BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y en la Organización de Cooperación de Shanghai. A finales del año pasado el FMI incluso añadió el yuan a su canasta de monedas de reserva, un sello internacional de aprobación a los avances que China ha hecho a la hora de integrarse a un sistema económico mundial dominado durante décadas por los EE.UU., Europa y Japón.



El BRICS fue acuñado originalmente en 2003 por Goldman Sachs, que especularon que en 2050 estas economías serían las más dominante del mundo. En los últimos treinta años Estados Unidos ha visto evidencias de los avances de los países emergentes experimentando una enorme disminución en la producción y la exportación de sus propios productos y servicios. El comercio internacional ha disminuido un 30% en sólo tres décadas, y se ha reducido a la mitad desde la segunda guerra mundial. EEUU ya sabía que su dominio económico estaría bajo amenaza en la década de 1940 y quería unos Estados Unidos de Europa para proporcionar un enorme cojín protector ante tales eventualidades.

En el año 2000, documentos desclasificados del gobierno estadounidense, muestran que el servicio de inteligencia de Estados Unidos comenzó una campaña a gran escala en los años cincuenta y sesenta para impulsar una Europa unida. También financió y dirigió totalmente el movimiento federalista europeo, algo a lo que muchos estados miembros de la UE se resistieron, aunque muchos finalmente capitularon bajo la amenaza de “o estás con nosotros o contra nosotros”.



Los documentos muestran que el Comité Americano para una Europa Unida (ACUE) financió las operaciones del Movimiento Europeo, la organización federalista más importante en los años de la posguerra. En 1958, proporcionó más de la mitad de los fondos del movimiento.

Estas operaciones fueron manejadas por la CIA, pero como los documentos muestran, recibieron órdenes directas del Departamento de Estado de Estados Unidos. Las operaciones incluyeron fomentar grupos políticos aliados a los valores estadounidenses y a sus políticas, minando los sindicatos e influyendo en las tendencias culturales e intelectuales de Europa. Se fue incluso más allá, con operaciones que buscaban provocar deliberadamente la disonancia en aquellos estados no conformes y se crearon las redes Gladio diseñados para entrenar a las fuerzas especiales, a las redes de espionaje y a equipos de interrupción para detener cualquier posible incursión soviética en Europa occidental.



Los líderes del Movimiento Europeo (Jozef Retinger, Robert Schuman y el ex primer ministro belga Paul-Henri Spaak), fueron tratados como peones por sus patrocinadores estadounidenses. La financiación encubierta de la ACUE provino de las fundaciones Ford y Rockefeller, así como de grupos empresariales con estrechos vínculos con el gobierno de Estados Unidos y la CIA.
Reunión del comité de Acción por unos estados unidos de Europa, 6 y 7 mayo 1957
Paul-Henri Spaak

Ha sido un proceso realizado paso a paso, y extremadamente planificado. Todo comenzó con el Tratado de Bruselas de 1948 y a partir de ahí con el Tratado de París de 1952. A continuación, el proceso continuó con el Tratado de Bruselas modificado de 1955 y luego con el Tratado de Roma de 1958. Todo esto llevó luego a una fusión de los Tratados en 1967 que se llamaba el Mercado Común, y que terminó como la Comunidad Económica Europea (CEE).

Muchos ciudadanos y diputados británicos se mostraron profundamente desconfiados con las intenciones de este nuevo club. Los conservadores empujaron para la entrada en 1973. En oposición, los laboristas realizaron un manifiesto en el período previo a las elecciones de 1975 para renegociar los términos y condiciones de entrada; ganaron y tuvo lugar un referéndum en junio de 1975. El Partido Laborista en sí votó abrumadoramente en favor de abandonar la CEE antes del referéndum, pero el público votó por un 65% a favor.



El Tratado de Maastricht de 1992 sentó los cimientos reales de la Unión Europea que se vio reforzada por el Tratado de Amsterdam de 1997. El tratado de Niza de 2003 fue el siguiente paso y, finalmente, el Tratado de Lisboa (inicialmente conocido como el Tratado de Reforma), se convirtió en un acuerdo que modificaba los dos tratados para formar la base constitucional de la Unión Europea (UE). El Tratado de Lisboa fue firmado por los estados miembros de la UE el 13 de diciembre de 2007, y entró en vigor el 1 de diciembre de 2009 y sigue vigente en la actualidad.

En este punto es fundamental tener en cuenta que la Unión Europea no tiene una constitución. Algunos dicen que no la necesita ya que todos los tratados combinados constituyen una. Los intentos anteriores han fracasado y la UE todavía no es un Estado federal de facto.

Originalmente, la UE, que se debía caracterizar por la solidaridad y la confianza mutua entre los ciudadanos europeos, ha visto como sus cimientos se erosionan de forma espectacular. Irónicamente, es EEUU el que está causando tanto daño a esta unión que quería crear para sus fines geopolíticos y monetarios. La participación en guerras impopulares, una banca estadounidense psicótica, unos fondos de cobertura parasitarios que se aprovechan de las naciones susceptibles tales como Grecia, España y Portugal, la interrupción de las relaciones internacionales, en particular con Rusia y algunas de sus propias naciones, el espionaje, la vigilancia masiva, las devaluaciones monetarias y muchos asuntos más, han llevado a muchos ciudadanos europeos a la propia UE y a su implicación con Estados Unidos.



La UE y Estados Unidos son las mayores potencias económicas y militares en el mundo, a pesar de la falta de una política común de defensa de la UE. Ambos dominan el comercio mundial y desempeñan los papeles principales en las relaciones políticas internacionales, y todo lo que dicen tiene una gran importancia para la mayor parte del resto del mundo.

Ambos bloques tienen poblaciones similares, una composición religiosa casi idéntica y ambos tienen economías de 18 billones de dólares de PIB, pero Estados Unidos todavía quiere conseguir la dominación total.

Un memorando del Departamento de Estado de Estados Unidos con fecha de 11 de junio de 1965, informaba al vice-presidente de la Comunidad Económica Europea, Robert Marjolin, que persiguiera la unión monetaria a hurtadillas. Le recomendaba suprimir todo debate al respecto hasta que se llegara al punto en que “la adopción de este tipo de propuestas se convirtiera en algo prácticamente ineludible”.
Robert Marjolin
La visión de esta dominación económica estadounidense total, se muestra claramente en la actualidad con el acuerdo comercial que pronto será forzado, conocido como TTIP.

Este acuerdo representa un ataque masivo contra la soberanía de los gobiernos elegidos democráticamente y muestra claramente las intenciones norteamericanas desde sus principios en 1950.



Estados Unidos quiere armonizar las normas entre la UE y los EEUU, algo que es percibido por los opositores como algo que golpeará duramente las políticas europeas relativas a la protección en seguridad alimentaria o seguridad química (por ejemplo, en el campo de los cosméticos, los insecticidas y los pesticidas), y que afectará gravemente a las políticas medioambientales y a los derechos de los trabajadores europeos. La agroindustria estadounidense está presionando duro para que Europa acepte importar productos Genéticamente Modificados actualmente ilegales y para que la UE acepte la importación de carne que no se ajusta a las normas de la UE, como el ganado criado con hormonas de crecimiento (esta prohibición continúa, pero sólo con un acuerdo para comprar adicionalmente 48.000 toneladas anuales de carne de vacuno estadounidense sin hormonas de crecimiento).



El fracking y la privatización de la seguridad social también son objetivos de las corporaciones estadounidenses.

La razón por la que las negociaciones del TTIP son tan secretas es porque los estadounidenses recomiendan volver a repetir la misma técnica que ya aconsejaron a Robert Marjolin en la década de 1960: “suprimir cualquier debate público hasta que se llegue al punto en que la adopción del tratado sea ineludible”.



Leer artículo: 10 RAZONES POR LAS QUE DEBE PREOCUPARTE EL TTIP

La razón por la que se creó el secreto Grupo Bilderberg, definido como un grupo ultra-selecto de lobistas de élite formado por políticos, jefes corporativos estadounidenses, funcionarios de la UE, grandes industriales, jefes de organismos de inteligencia y miembros de la realeza Europea, es que todos los grandes negocios bajo el TTIP estarán bajo el mismo techo.

Lo que hemos estado presenciando con el TTIP, es un golpe de Estado Corporativo en Europa, realizado por EEUU…algo que ya estaba previsto desde hace décadas…

Fuente: http://www.activistpost.com/2016/01/origins-of-the-eu-usa-covert-operations-to-assimilate-europe-into-a-federal-state.html

Fuente.