Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

lunes, 20 de abril de 2015

La desintegración de Estados Unidos y la Cuarta Teoría Política: un breve panorama

Por Joaquín Flores – El incipiente debate sobre el potencial y la aplicación de la Cuarta Teoría Política (4TP) en los Estados Unidos es un asunto de un creciente interés e importancia dentro de la actual crisis mundial. Para que su potencial y su aplicación puedan entenderse, debemos comenzar por abordar las siguientes áreas que contienen preguntas en forma tanto de problemas como de posibilidades. [NOTA: Las tres anteriores Teorías Políticas son: el liberalismo, el socialismo y el fascismo.]

En este escrito, exploraremos los siguientes cinco elementos. En primer lugar, una introducción para una forma de analizar los problemas y las posibilidades. En segundo lugar, vamos a ver algunos de los factores materiales que indican una crisis de legitimidad en el régimen actual de los Estados Unidos. En tercer lugar, recurriremos a una descripción de los elementos del proceso orgánico a desarrollar por un movimiento intelectual de 4TP que trabaje de dentro de los EEUU. En cuarto lugar, veremos algunos de los elementos básicos que estructuran el discurso actual en los EEUU. Por último, proporcionaremos una comprensión de las opiniones políticas populares en los EEUU, principalmente la socialista y la libertaria.

Un enigma interesante

Desde el principio nos encontramos con lo que parece ser un enigma muy interesante. Por un lado, los EEUU son el núcleo del imperio atlantista, y como tal gozan de un rígido control sobre los medios de comunicación, sobre el mundo académico y, por medio de sus mecanismos coercitivos, sobre la vida política de toda la entidad. Por otro lado, un fuerte componente de la mentalidad “americana” es el rechazo a la rigidez y a los conceptos congelados, una flexibilidad y una voluntad de experimentar con cosas nuevas e incluso de asumir nuevas identidades. Este tipo de flexibilidad y el rechazo de los conceptos congelados ofrece un campo de juego extraordinario, y figurará tanto en las promesas como en los dilemas a los que se enfrentará la deconstrucción del imperio estadounidense. Para comprender esto es necesario entonces abordar las preguntas relativas al ámbito de aplicación de dichas posibilidades.

Una manera de abordar estas preguntas es hacer varias distinciones. La primera es que EEUU ya tiene sus propias tradiciones políticas que en ningún caso aceptaron formalmente nada que fuera posterior al liberalismo. Dentro de este liberalismo, sin embargo, un examen más detenido revela una fuerte influencia tanto de la Segunda teoría política como de la Tercera teoría política, con una tendencia más hacia el modelo corporativista de esta última. A finales del siglo XIX hubo una especie de combinación de las dos teorías en las ideas de Edward Bellamy, en los Caballeros Americanos del Trabajo, los fabianos, y en el movimiento Gremio Socialista. Gran parte de esto fue metabolizado y combinado con el corporativismo temprano ideado en los albores de la 3TP, y en los EEUU pintado con la bandera estelada y llamado ‘progresismo’. Sin embargo, esto no se justificaba por lo general, formalmente, en el marco de esos otros modelos y teorías. El sistema estadounidense ha sido presentado plenamente dentro del lenguaje del liberalismo, incluso cuando se han e sintetizado y fusionado en él elementos del socialismo y del fascismo.

Breve explicación de la teoría eurasiática en 4 mapas

Del mundo unipolar norteamericanocéntrico al mundo multipolar (4-polar).
El modelo de mundo unipolar. El núcleo y las capas. Rusia-Eurasia concebida como “agujero negro”.
La lucha contra-estratégica. La actividad geopolítica euroasianista de construcción de un mundo multipolar.
La estructura del mundo multipolar. La vision de futuro euroasianista.

Por lo tanto, es visible para nosotros que hay por lo menos dos posibles métodos de aplicación de una 4TP para los EEUU. El primero implicaría un proceso bastante inorgánico consistente en situar la experiencia europea y euroasiática en el molde de los EEUU. El segundo, sin embargo, supondría tomar el marco metodológico básico de la 4TP, pero creándolo orgánicamente desde dentro de la propia cultura política y político-filosófica de la historia de los EE.UU. En primer lugar, esto tendría que llevarse a cabo a nivel académico, donde estas ideas podrían tomar impulso y convertirse luego en el marco a través del cual los expertos y activistas de los medios alternativos se inspirarían. Los EEUU necesitan sus propias figuras para comunicar ideas con respecto a su propia transformación radical.

Esta segunda propuesta parece ser la más prudente, porque no sólo se basa en un enfoque más popular frente a la cultura política estadounidense, sino también en uno que promueve el “aislacionismo” y el “no intervencionismo”. Este no intervencionismo no sólo es característico del sentimiento popular esencial estadounidense, y más próximo a sus propios orígenes filosóficos formalmente descritos, sino que también establece el marco adecuado para desmontar el imperio atlantista en términos prácticos. Al mismo tiempo, significaría un Estados Unidos más pequeño con fronteras diferentes.

Al margen de estas dos propuestas o posibles métodos de aplicación de una 4TP para los EEUU, lo que será explorado más adelante en este artículo, está el problema presente y existencial de los EEUU como una entidad viable. La necesidad en los EEUU de una nueva teoría política y de una nueva concepción de sí mismo será impulsada no en abstracto, sino por cuestiones muy reales, muy tangibles, que enfrenta el proyecto de Estados Unidos.

Resumiendo entonces, hay posibilidades a nivel teórico para el desarrollo de un 4TP en los EEUU, y hay un demanda económica y etno-demográfica para ello también. Incluso si nos limitamos a los problemas económicos y etno-demográficos en los EEUU, podemos ver que EEUU sufre una crisis de legitimidad. Comprender esto, y el potencial para una mayor investigación en esta área, nos permitirá entender mejor cómo el imperio estadounidense puede ser desmontado y sobre qué base una 4TP puede ser introducida.

Una crisis de legitimidad

En términos prácticos, los EEUU están sufriendo una crisis de legitimidad interna, y son incapaces de crear una política económica coherente o sostenible. En nuestro trabajo anterior sobre este tema [2], ofrecimos las estadísticas relacionadas con el aumento del costo de los alimentos y la vivienda, que son indicadores analíticos objetivos críticos del potencial de malestar y grandes trastornos políticos y sociales.

Desde entonces, la agencia Reuters realizó una encuesta científica que descubrió que alrededor del 25%, o uno de cada cuatro norteamericanos, quiere que su estado abandone los EEUU. Esta cifra es alimentada por una serie de factores que se prevé irán en aumento en las próximas décadas. En un momento dado, sobre todo si esta idea se promueve vigorosamente, se puede superar el umbral del 50%. A partir de un marco legal similar al que ha servido hasta ahora para justificar la secesión de Kosovo y de Crimea (aunque la primera sea muy cuestionable), podemos proceder a invocar el mismo precedente en los EEUU. Además, dentro de los documentos fundamentales estadounidenses, incluyendo la Constitución de Estados Unidos y la federalista (así como los anti-federalistas), se puede derivar un marco jurídico internamente coherente.

Esta encuesta científica llevada a cabo en septiembre de este año (2014) utilizó un tamaño de muestra de más de 9000 encuestados, lo que supone un 900% del tamaño de la muestra necesario para una encuesta científica de este tipo, resultando un margen de error de sólo +/- 1,2%, y formuló la siguiente pregunta: [1]
“¿Apoya usted o se opone a la idea de que su estado se retire pacíficamente de los Estados Unidos de América y del gobierno federal?”
Los resultados fueron, para los analistas y los legisladores estadounidenses, sorprendentes. A continuación se muestra el desglose de los resultados

Secesionismo por Estado

Hay razones que pueden ayudar a explicar este tipo de resultado, que vamos a tratar en breve. En general, se relacionan con la naturaleza del “pueblo norteamericano”. Oswald Spengler describió adecuadamente una característica crítica de la economía política anglosajona, que consiste en que Gran Bretaña es principalmente una sociedad multiétnica (anglos, normandos, sajones, pictos, galeses, escoceses, jutos, etc.) que se organiza internamente y se auto define por la clase socioeconómica. Esta observación fue hecha en relación a su crítica del análisis marxista de clase, que consideró estaba excesivamente basado en sus observaciones de la sociedad en Gran Bretaña y las Islas Británicas. Sin embargo, en la medida en que este fue posiblemente el caso de Gran Bretaña y las Islas Británicas, es indiscutiblemente el caso de los EEUU, que está compuesto por personas extraordinariamente menos afines y menos conectadas por la geografía y el tiempo, tales como los latinos, los afroamericanos, los árabes, los árabes de Oriente Medio, los anglosajones, los europeos occidentales, los eslavos, los nativos americanos, los asiáticos del este y sudeste asiáticos. Además, dentro de estas agrupaciones mayores están contenidos los grupos nacionales que, de hecho, pueden tener más animosidad interna que hacia los que se hallan fuera de estos grupos más grandes; por ejemplo, los salvadoreños y mexicanos, o los chinos y los japoneses.

En consecuencia, los Estados Unidos no poseen un ‘pueblo’ (etnos o narod), ni son una “nación” vinculada por antiguos y firmes lazos históricos, lingüísticos, culturales, familiares o vitales. Puede estar en un proceso de etnogénesis, pero el éxito de ese proyecto dependerá de fenómenos que probablemente se llevarán a cabo durante un período de tiempo más largo del que las estructuras políticas a corto plazo son capaces de asumir. Esta última cuestión es una de las que se debe considerar explorar primero. La frágil naturaleza del “estado” norteamericano y su hegemonía dentro de su ámbito continental, están basadas en una serie de dispositivos tecnológicos que promueven una especie de conformismo cultural o sociológico, cuya esperanza de vida está llegando a su fin. En concreto, la eventual obsolescencia de los ‘viejos medios” y su sustitución continua por “nuevos medios” es uno de los impulsores del cambio, que contempla el final del éxito del mito hegemónico de una mono-cultura dentro de la fronteras actuales de los EEUU.

Así, al fijarnos en la etnicidad y la naturaleza “no-popular” de la población de Estados Unidos (que es una población, no un pueblo), también hay que mirar la clase. Los EEUU no son una sociedad “nacional”, sino una sociedad de “clase” que utiliza cantidades extraordinarias de patrioterismo para hacerse pasar como una sociedad “nacional”. El tipo de lucha emprendida contra la oligarquía en los EEUU ha sido un éxito (en un sentido limitado) sobre todo cuando ha sido una lucha de clases. Cuando los trabajadores, los campesinos, los pequeños propietarios de tierras y los pequeños empresarios, han hecho causa común en una lucha de clases popular, atravesando las fronteras ‘étnicas y nacionales’, contra la oligarquía. De este modo, el racismo ha sido históricamente utilizado por la oligarquía de Estados Unidos como un medio para frustrar cualquier tipo de lucha de clases en contra de ella.

Para ayudar a demostrar que la antipatía hacia los Estados Unidos y el gobierno federal está ligada a una potencial lucha de clases, podemos observar el segundo gráfico del estudio de Reuters. En el mismo vemos una correlación directa entre la clase y el apoyo a la desintegración de los EEUU y la oposición al gobierno federal.

Secesionismo según ingresos
También es indiscutible que las tendencias económicas en los EEUU están contemplando una redistribución de la riqueza hacia arriba, lejos de una clase media en contracción, lo que lleva a una mayor polarización e inestabilidad. Esto es muy peligroso cuando se combina con otros factores, como el aumento de los costos de los alimentos y la disminución de la legitimidad política. Todo ello debe ser comprendido en relación a los modelos comprobados para trazar con éxito la inestabilidad, utilizando los mismos métodos de análisis que los EEUU aplicaron, con cierto éxito, para desestabilizar a los países del norte de África y Oriente Medio durante la llamada Primavera Árabe.

En nuestro artículo titulado “Hacia una nueva revolución americana”, explicábamos: 
“Pero la historia demuestra que hay un límite para lo que la gente puede soportar, antes de que se levante. En términos objetivos, un patrón observado indica que los levantamientos son prácticamente inevitables cuando los precios superan la cifra índice nominal de la FAO-ONU de 210, cuando se combina con un gobierno con disminución de legitimidad ante la opinión pública [2]. Esta cifra umbral se cruzó por primera vez en febrero de 2008, lo que condujo directamente a los “levantamientos” de la Primavera Árabe en 2010. Esta cifra índice tan alta fue en todos los sentidos construida mediante ingeniería financiera: después del colapso de la burbuja inmobiliaria en 2007, los masivos e interminables rescates comenzando por el QE-1** se utilizaron para generar una burbuja del mercado de valores” [2].
“Además de crear un importante ficción ideológica acerca de una ‘recuperación del mercado de valores’, específicamente los mercados de futuros de productos y bienes perecederos fueron objeto de monopolización. Esto dio lugar a un aumento planeado en los precios del grano. Los gobiernos se vieron obligados a reequilibrar sus economías internas con el fin de subsidiar y corregir este cambio repentino. Esta es también gran parte de la crisis “de la deuda soberana” en los estados de la periferia de la UE, las naciones PIIGS – Portugal, Irlanda, Italia, Grecia, España – que continúan experimentando una condición sostenida de agitación social que ha sido calificada de diferentes maneras por diversos participantes, expertos y analistas (indignados, 99%, Occupy, etc.)” [3].
De hecho, de cara a un aumento del índice de la FAO (índice de precios de los alimentos), y de la redistribución de la riqueza hacia arriba, hemos visto un aumento considerable en el número de los que reciben asistencia directa del gobierno para la compra de alimentos básicos entre la población de Estados Unidos. Podemos ver que este número está en torno a unos 50 millones de personas. Eso a pesar de varias décadas de legislación de austeridad que hace que cada vez sea más difícil tener derecho a ese tipo de asistencia.
Evolución en el tiempo de personas que reciben ayuda gubernamental para adquirir alimentos
El siguiente gráfico muestra que después del “rescate” del QE1 [T1]de 2008 el PIB creció, sin embargo, los ingresos del hogar se redujeron significativamente, lo que demuestra una redistribución hacia arriba. No sólo hay un cambio agudo, sino que es rápido. El número de familias sin hogar y sin empleo en los EEUU se encuentra en su punto más alto, no sólo en números, sino per capita también.

Evolución del PIB y de los ingresos de los hogares
Para ilustrar mejor este punto, tenemos que mirar un mapa demográfico étnico/racial de los EEUU. Mientras que las tres o cuatro ciudades más grandes de Estados Unidos son relativamente “bastiones integrados del multiculturalismo”, las cifras demográficas reales por Estados de residencia son claramente identificables a lo largo de líneas étnicas y/o raciales. Tomado en contexto con la encuesta acerca de la secesión, podemos empezar a ver el marco de representación más débil de diversas regiones que forman los estados de lo que hoy es Estados Unidos. Este mapa muestra dónde se concentra la mayoría de los afroamericanos. La secesión aquí resultaría en una confederación con una marcada esencia cultural “afroamericana”.

La reciente ola de asesinatos de sospechosos afroamericanos por parte de la policía con un aparente contenido racial, resaltó aún más los antagonismos raciales en los EEUU. El gobierno federal en Washington DC continúa imponiendo su dominio altamente centralizado bajo el espectáculo de una república federal, y una nueva generación de jóvenes negros se está politizando y haciendo más militante bajo estas normas. En un escenario secesionista, el área que se muestra en el siguiente mapa estaría en posición de ‘reinicio’ de las relaciones raciales, y de resolver cualquier número de problemas relacionados. Por otra parte, también puede ser creada una concepción de un “Nuevo Sur”, una que también tenga en cuenta algunas de las ideas “confederadas” de una nueva generación de blancos del sur, que no son racistas per se, es decir, que se oponen al supremacismo pero también ven con simpatía a la CSA [Confederate States of America] secesionista de la década de 1860, antes y durante la Guerra Civil de Estados Unidos. 

Distribución por condado de la población negra o afroamericana











Económicamente, esta secesión sería más viable si fuera capaz de integrarse más estrechamente con otros actores en el Caribe que también son de ascendencia africana, y con los cuales las élites intelectuales y académicas afroamericanas ya establecieron conexiones políticas importantes desde por lo menos mediados del siglo pasado. Como estado pos-norteamericano y anti imperialista, también sería capaz de integrarse con Cuba, y crear lazos también con los afrobrasileños.

Aquí se debe hacer un apunte, porque en el estado de Florida esperaríamos encontrar un gran número de personas identificándose tanto como negras, como hispanas (de origen caribeño), y por lo tanto no se incluyen en este mapa demográfico.

El siguiente mapa muestra lo mismo, con las mismas consecuencias, para los llamados “hispanos no blancos” y los “latinos”. En el discurso político a partir de mediados del siglo XX, esta región se conoce como “Aztlán”.

Distribución por condado de la población hispana
Con la excepción de Idaho, Wyoming, Nebraska y Washington, los estados que se muestran a continuación corresponden a los territorios pertenecientes a México antes de la guerra mexicano-estadounidense de 1846. Algunos fundamentos jurídicos para la secesión de un territorio o región de este “Aztlan” se pueden establecer de la misma manera que fue abrogado el tratado que formalizó el proceso de paz después de la guerra, el Tratado de Guadalupe Hidalgo. Existe acuerdo general en que estas tendencias demográficas van a continuar. En un futuro próximo, el sur-oeste será de mayoría latina/hispana. Aunque no esté en la agenda, ni siquiera un cierre total de la frontera podría cambiar esta eventualidad debido a las tasas de natalidad.

Cuando miramos estos dos mapas conjuntamente, varias conclusiones vienen a la mente de modo inmediato. Es evidente que lo que quedará de “EEUU” puede estar en el área restante. Lo que no se ha discutido es la cuestión de la soberanía indígena. Las reclamaciones de los nativos americanos con un fundamento jurídico es probable que abarquen un área más extensa que la zona indicada en el siguiente Figura 7. 

Fig. 7
Sin embargo, es importante entender que estas reservas existen ya como naciones soberanas que tienen acuerdos con el gobierno federal de Estados Unidos. Las tribus que viven en estas reservas son entidades políticas soberanas, con su propia fuerza policial e instituciones para la gestión de los recursos naturales y otras necesidades sociales. Aunque en gran parte están empobrecidos, esto es consecuencia fundamentalmente de las condiciones impuestas a los mismos, en una forma similar al modelo atlantista colonial o neo-colonial, y no es indicativo de sus habilidades innatas como pueblo (o “primeros pueblos”).

Cuando contemplamos a los ‘”nativos americanos” o “primeros pueblos”, allí, en la cultura de Estados Unidos, existe todo un sentimiento de simpatía. Es una opinión generalizada que los nativos americanos no han obtenido justicia, y que las cosas que les sucedieron, y que les continúan sucediendo, son errores que todavía deben ser corregidos. Aquí será importante continuar trabajando con una nueva generación de líderes tribales que quieren aumentar el derecho de sus pueblos a la libre determinación en todos los ámbitos, soberanía y autonomía.

En conclusión, entonces, podemos ver ahora dónde están las áreas de investigación y de trabajo prometedor en lo relativo a este tema. EEUU se enfrenta a una crisis de legitimidad, y la manera en que es paradigmáticamente incapaz de comprender las raíces de estos problemas también crea ciertas oportunidades. Cuando nos fijamos en el número de personas en los EEUU a las que le gustaría que su estado abandonara los EEUU, y observamos también la realidad demográfica étnica o racial, las duras contradicciones que caracterizan este aspecto de los EEUU son fácilmente discernibles.

El proceso orgánico de una 4TP en los Estados Unidos en la Academia

Cuando hablamos de una “Cuarta Teoría Política” asumimos las tres anteriores: el liberalismo, el socialismo y el fascismo. Formalmente, los Estados Unidos, a diferencia de Europa y de Eurasia, sólo han experimentado la primera. El socialismo y el fascismo son formalmente ajenos y fenómenos (e ideas) europeos o euroasiáticos que EEUU, en términos formales, no puede decirse que los haya experimentado. Tras un examen más detenido, sin embargo, podemos descubrir lo siguiente: EEUU ha mantenido un marco formal dentro del liberalismo, pero hay algo más que eso.

En realidad, todavía mantiene valores primarios del liberalismo tales como el individualismo/la atomización, el mercantilismo/materialismo, y por supuesto la extraña combinación de universalismo y relativismo morales o éticos (a la vez). Al mismo tiempo, en cada generación, sus defensores y asesores oficiales a nivel académico fueron influenciados en parte por los acontecimientos ocurridos en Europa y Eurasia durante los siglos XIX y XX. El bonapartismo tuvo una influencia en el neo-federalismo y en la deriva neo-federalista; saltando hacia adelante un siglo, el ascenso del socialismo y del fascismo también influyó (y de hecho fueron influenciados por) los conceptos detrás de la organización social de masas y las formas técnicas relacionadas de análisis mecánico y sociológico (por ejemplo, Weber, Marx, y otros), útiles para el mantenimiento y la expansión del proyecto atlantista. Esto se vio en proyectos como el Public Works Administration de Roosevelt de 1933, y el New Deal en general [T2].

La 3TP [fascismo] emergió de diferentes formas a partir del estudio de la economía de Estados Unidos en el inicio del periodo taylorista o fordista. Obras como The Corporate Ideal in the Liberal State:1900-1918 [El Ideal Corporativo en el Estado liberal: 1900-1918] de Weinstein, también proporcionan una referencia coherente para la comprensión de la incorporación o de la interpretación del socialismo y del fascismo en un discurso por lo demás común en la organización social y el progreso social. Estos hechos se produjeron después de la subida del Socialismo (2TP) y antes del surgimiento del fascismo (3TP).

Bajo esa luz, el “progresismo” de dicho periodo tal y como es descrito por la obra de Weinstein, puede ser contemplado como la metabolización pragmática americana de esos elementos deficientemente modernistas del socialismo y del fascismo. Al mismo tiempo, también eran una continuación de las figuras del “sistema americano” como Henry Clay y Jefferson Davis. “Progresista” es aún hoy en día la etiqueta que tanto liberales radicales (liberales de izquierda), como liberal-comunistas (socialistas, “marxistas”, etc.) utilizan para describirse a sí mismos dentro de las tergiversadas normas de cortesía del discurso político anglosajón.

En los EEUU existen en el mundo académico formas vulgarizadas de una naciente “Cuarta Teoría Política”, con base en el post-modernismo, la teoría crítica y el pos-estructuralismo, adquiriendo importancia ya desde hace algunas décadas, llegando a dominar los departamentos de filosofía en un buen número de las más prestigiosas y mejor situadas universidades. En algunas áreas ya sobrepasaron o disiparon a la escuela “analítica”.

Esto también opera como una especie de semi-respuesta afirmativa a Heidegger, a través de figuras como Marcuse y Camus (es decir, el existencialismo liberal-“comunista”). Otros estudiantes son introducidos en Heidegger a través de Arendt. Pero en todo caso, aunque sea problemáticamente, eso también evidencia un marco para un lenguaje común y un universo de ideas y conceptos que, con el esfuerzo y la dirección correctas, pueden ser vistos como un terreno fértil para una “Cuarta Teoría Política” en sentido pleno. Las ideas de Heidegger, así como las de Husserl, Hölderlin (y otros), son vigorosamente abordadas, aun cuando en muchos sectores las mismas estén pobremente definidas o mal entendidas, y las ideas de Adorno y Marcuse se valoren por encima de las de Heidegger.

Lo que domina de hecho, sin embargo, gran parte de la incipiente aunque vulgar “4TP” estadounidense es una “transvaloración de todos los valores” nietzscheana liberal (es decir, relativista). Si bien envuelto en concepciones liberales, todavía queda en ciertos sectores de este entorno algo de terreno muy fértil. Es así que entre los estudiantes de graduado, los profesores jóvenes, los profesores asistentes y lectores – a diferencia de los profesores titulares – que se han encontrado con A. Dugin, ya han comenzado a verlo como una figura que merece atención. Debido a que lo antedicho representa la culminación de la filosofía europea continental, que fue vista como la forma más adecuada de abordar una crítica oficialmente aprobada del marxismo en el periodo de la Guerra Fría, ahora, en este período, nos encontramos una consecuencia no deseada, como es que las principales instituciones promovieron el estudio de la escuela continental a expensas de la escuela anglo analítica.

Al mismo tiempo, el marxismo occidental fue también enseñado, y en algunas zonas todavía lo es, en los más altos niveles de la academia estadounidense. Durante las últimas décadas, entre los marxistas y los estructuralistas muchos se han convertido en posmarxistas y posestructuralistas. Otros se han convertido en “nietzscheanos de izquierda” a imagen de Foucault, mientras que otros han gravitado todavía hacia el marxismo soviético, y se han convertido o han permanecido siendo “marxistas recalcitrantes”. Esta conexión puede ser un poco difícil de entender para aquellos que no están familiarizados con el mundo académico estadounidense y el intelectualismo. Existió algo como un florecimiento académico marxista y estructuralista, y de nuevos intereses que comenzaron con fuerza en la década de 1960. Al mismo tiempo que estos pseudo-leninistas, anarquistas, etc. se dedicaban nominalmente a una visión materialista de la historia, la epistemología y la ontología, también había bajo la superficie algo más en juego. En los mismos ambientes hubo también un aumento significativo en el interés por el budismo, el hinduismo, “la filosofía oriental”, el islam y la Nueva Era. Sobre la base de su antiliberalismo y su antiimperialismo, se sintieron atraídos hacia un centro de resistencia que parecía estar bien dirigido por la URSS o China. Al mismo tiempo que se sentían atraídos por las ideas que trataban de redefinir la relación del hombre con la modernidad y el consumismo, elaboraron un nuevo interés por el misticismo y el esoterismo. Así que, de distintas maneras, esto era y sigue siendo parecido a los ambientes y círculos que existían en la Alemania de Weimar y que dieron origen al nacionalsocialismo popular – un interés simultáneo en cuestiones como los misterios que rodean el origen de lo humano y el potencial espiritual del ser humano, con una mirada hacia el Oriente y una visión anticapitalista y pro-socialista de la economía política.

Por otra parte, la influencia del marxismo y la “teoría del conflicto” en el campo de la sociología no puede ser exagerada.

En muchos aspectos, este era un producto de la inclinación a favor del mercado de la iniciativa conocida como “Sociedad Abierta”, que llegó a ser dominada por los pensadores y escritores de la escuela de Chicago. Karl Popper advirtió que sería necesario incluir pensadores económicos y políticos liberal-socialistas en esta “sociedad abierta”, como parte de un amplio proyecto liberal, para incluir a la izquierda de los EEUU y a aquellos relacionados con la Segunda Internacional. Su advertencia no fue escuchada, y esto contribuyó en parte a la polarización izquierda/derecha de la academia, y ayudó a empujar a los críticos de la economía de mercado hasta la posición que mantienen hoy. Lo cual, en cierta forma, puede ser visto hoy favorablemente en tanto contribuya a las condiciones que hagan posible un polo académico de la 4TP en los EEUU.

Estos pensadores, al tiempo que toman sus ideas principalmente de la filosofía continental y, como tales, estando profundamente inmersos en el hegelianismo y el existencialismo, son pensadores orgánicamente “norteamericanos” que tienen ya redes de publicaciones y revistas de revisión por pares y posiciones permanentes dentro de la academia, con cierta considerable influencia.

De forma completamente independiente, y en una dirección diferente, están las escuelas filosóficas analíticas y liberales. Con algunas excepciones, como el comunitarismo y el marxismo analítico – los cuales desafían el liberalismo de Rawls sin dejar de ser modernos – son esencialmente liberales. Sin embargo, en este ámbito nos encontramos con el epicureísmo primario que caracteriza gran parte del pensamiento fundacional en una filosofía verdaderamente estadounidense. Aquí hay obviamente menos elementos que sean viables o compatibles con el desarrollo de un polo de atracción de la 4TP, pero es algo que no debe ser pasado por alto. En primer lugar, porque el núcleo del conservadurismo estadounidense reside aquí, y superar el paradigma izquierda/derecha significa mirar dónde se encajan estas ideas – desde el liberalismo – y cómo estas ideas liberales de los redactores de la Constitución de Estados Unidos pueden ser dirigidas en contra del proyecto atlantista. Después de todo, hay un cierto número de ideas contenidas ahí que en realidad no son compatibles con dicho proyecto atlantista. Por supuesto, el liberalismo “universal” está conceptualmente contenido en el discurso fundacional del proyecto de Estados Unidos.

Al mismo tiempo, los conceptos de principios del siglo XIX en J.S. Mill, tales como los “experimentos de vida”, se pueden contemplar como conceptos político-filosóficos que promovían el federalismo (hoy, el confederalismo) frente a un Estado unitario. Estos son anti-universales en su naturaleza, o más bien, lo que es universal es el “a cada uno lo suyo”. Por “experimentos” Mill realmente se refiere a dos cosas: heterogeneidad o diversidad, e independencia o soberanía local. Mill vio esto como algo valioso no simplemente en el sentido individual liberal, dando lugar a la iniciativa empresarial, la iniciativa individual y el ingenio, sino también entre diversas ciudades, comunidades y estados. Anatema para él sería el universalismo liberal moderno que realmente pone fin a la diversidad global en la vida. Más tarde, Mill tomaría puntos de vista más socialistas en economía, observando las limitaciones de la economía de mercado sobrepuesta a sociedades a mayor escala.

Las ideas de Mill, como las de Bentham y Locke, así como, por supuesto, las de Jefferson, (y otros), realmente no son sólo compatibles con una visión multipolar del mundo, sino que también hacen rendir cuentas a los EEUU por las mismas ideas e ideales que afirma apreciar. Ahondan en el pensamiento liberal y su vástago, el pensamiento libertario, y pueden formar parte de la resistencia anti-imperial y multipolar al proyecto atlantista.

Estas ideas forman parte de los fundamentos del pensamiento liberal de izquierda, de derecha liberal, y libertario de hoy, que en muchos aspectos están alienados de la izquierda radical de Estados Unidos. Aunque ambos esquemas representan la modernidad – uno rozando lo pre-moderno, el otro rayando lo posmoderno – son casi iguales en cuanto a seguidores en los EEUU, y ambos tienen una influencia significativa en la cultura política al margen de la que se reproduce en la corriente oficial, en los viejos medios de comunicación.

Tomado en conjunto, lo que tenemos son las piezas necesarias para forjar un polo significativo de 4TP dentro de la academia estadounidense.

El problema político es que el sistema educativo de Estados Unidos está controlado políticamente por los poderes dominantes. Por lo tanto, puede ser necesario tomar un rumbo más radical si resulta imposible penetrar con éxito en las barreras burocráticas y políticas. Tenemos, sin embargo, algunos precedentes a partir de los cuales trabajar.

Contemporáneamente, podemos ver que Rusia e Irán vieron frustrados sus esfuerzos por recibir una cobertura mediática justa en las redes de noticias dentro de los EEUU. En lugar de embestir contra esta pared, dieron forma a iniciativas – Rusia Today y Press TV, respectivamente – para crear canales de noticias en lengua inglesa que transmiten en directo por televisión y se ven en EEUU. Del mismo modo, en el pasado, en el mundo académico, vimos cómo la Escuela de Frankfurt se trasladó fuera de Alemania y se trasladó a los EEUU, a la Universidad de Columbia, una vez que las condiciones políticas hicieron su trabajo demasiado difícil.

De forma similar, una vez (o, en previsión de eso, antes de) que una punta de lanza pueda ser establecida por parte de un grupo de profesores universitarios afines, se puede crear una “Escuela de Nueva York”, o una “Escuela de California”, por ejemplo, en Belgrado, Teherán, o en Moscú, con profesores disidentes. Éstos publicarían y darían conferencias en inglés y serían ex-patriotas americanos formando un núcleo de resistencia académica. Sus puntos de vista, conferencias, libros y artículos serían el foco de información en lengua inglesa distribuida y proyectada a través de todos los nuevos medios.

Elementos básicos que enmarcan el presente discurso estadounidense
En el ámbito político práctico dentro de los EEUU, no existe una lucha entre el liberalismo y otra cosa, sino entre dos o tres visiones del liberalismo. Al mismo tiempo, hay núcleos de algo pos-liberal y anti-moderno dentro de dos de ellas. Actualmente hay simplemente un sistema de partido único sin oposición, y sin ningún mecanismo para que una política de oposición influya positivamente en el resultado político. Este es el sistema político que actualmente corresponde a una forma liberal de capitalismo que ignora o finge ignorar las fórmulas sociológicas, y procede a dar (o carga) toda la responsabilidad por el resultado de la vida de una persona, al propio “individuo”. Políticamente, este partido único tiene dos caras: una demócrata, la otra republicana. Al margen de estas partes, sin embargo, tanto en la “izquierda” radical anticapitalista, como en la paleo-conservadora, libertaria y constitucionalista “derecha”, existe también la posibilidad de hallar un terreno fértil. El área de concordancia que estas dos franjas comparten, a pesar de estar aparentemente en desacuerdo, ha crecido rápidamente y se ha ampliado considerablemente en los últimos quince años. Si tuviéramos que datar esto, el fenómeno del 11 de septiembre puede ser visto como el punto de partida de este crecimiento y de la ampliación de esa zona de concordancia, si se muestra en un diagrama de Venn.

Por supuesto, es algo a considerar el hecho de que la “izquierda” y “la derecha” en la anglo-esfera tengan un significado algo diferente del que poseen en Eurasia, o del que tenían dentro de la anglo-esfera a mediados del siglo pasado. Estas áreas de concordancia entre “izquierda” y “derecha” se refieren al poder de las grandes empresas (corporaciones), las guerras sin fin (el imperialismo militar y el complejo militar-industrial), la disminución de las condiciones de vida (el colapso de la clase media), y la supresión de los derechos constitucionales en los ámbitos de expresión, de asociación política, privacidad, además del crecimiento maligno de una cultura consumista y centrada en las celebridades.

Hay otra esfera de problemas en la que ambos lados están de acuerdo, pero usan una terminología totalmente diferente para explicarlo, y asignan diferentes causas y soluciones a dichos problemas. Pero esto no debe ser una fuente de frustración, aunque sin embargo requiera de un mayor trabajo. Se trata de lo relacionado con el papel de los mercados e incluso de cuál es el verdadero propósito de la sociedad. La izquierda radical en los EEUU tiene una concepción acerca de cuál es el objetivo de la sociedad que está más cerca de la que los eurasianistas contemplan, ya que contiene una crítica del liberalismo y la modernidad.

Realmente no hay en absoluto polos de la 3TP [fascismo] en los EEUU, nada más allá de algunos exóticos seguidores confinados a espacios virtuales y sin influencia alguna en el discurso político. Los europeos y los eurasianistas a menudo cometen el error de pensar que hay alguno porque existen algunos grupos de tipo racista o segregacionista, pero éstos están centrados en la identidad. Su punto de vista de la sociedad y la economía es puramente liberal en todos los sentidos. Son racistas liberales. Su fascinación por el Tercer Reich, en tales casos, se basa principalmente en documentales de televisión que presentan perspectivas no sólo distorsionadas en su contenido, sino obsesionadas con el simbolismo, el equipamiento militar y lo relacionado con ello, y la estética en general. Sus números son muy pequeños, y la falta de académicos, intelectuales, seguidores, de apoyo popular, o incluso de individuos capaces de organizarlos ha sido bien conocido y documentado durante décadas. Cualquiera que esté familiarizado con, por ejemplo, el National Renaissance Party [Partido del Renacimiento Nacional], lo tiene bastante claro acerca de las perspectivas de este tipo de iniciativas.

Por otra parte, a los partidarios de la 4TP europeos o euroasiáticos no les conviene hacer una alianza política con este entorno irrelevante. Desde una perspectiva de relaciones públicas, esto sólo puede dar lugar a la marginación extrema, y ​​a una incapacidad total para tomar alguna vez un impulso real o significativo. También se hace inviable la alianza tácita con el “nacional comunismo” iberoamericano, como el bolivarianismo. Las cuestiones raciales en los EEUU, o incluso acerca de la inmigración, no son lo suficientemente similares a su versión europea como para justificar una aproximación. Los afroamericanos no son inmigrantes en los EEUU, fueron llevados contra su voluntad sólo para ser sometidos a una serie de condiciones bien documentadas. Los anglo agentes históricos del dominio blanco en los EEUU no son indígenas de los EEUU, y no están “defendiendo” la tierra de los “extranjeros”. Los nativos americanos y mexicanos, sin embargo, son los indígenas. Este hecho obvio no se le escapa a nadie seriamente involucrado a cualquier nivel, en los EEUU, en la caída del imperio estadounidense. No obstante, esto no debería mal interpretarse como una cosa cualquiera más. Dada la movilidad de la clase media en términos de elegir dónde vivir, y dado que en la cultura de Estados Unidos la norma es instalarse en un lugar distinto de donde uno nace o tiene su familia, hay pocas razones para vivir en un lugar y no en otro.

Lo que nos encontramos es que la gente elige vivir en comunidades y en las zonas de las ciudades donde las personas tienen una semejanza fenotípica con ellos. Si consideramos el fenómeno de la “huida de los blancos” en la década de 1960, en la que los blancos se mudaron de las ciudades hacia las zonas suburbanas, así como a nuevos emplazamientos y ciudades, junto con la auto-segregación, encontraremos las razones por las cuales el “nacionalismo blanco” (entendido al margen de la 3TP) nunca se ha afianzado en los EEUU: las personas auto-seleccionan a sus vecinos, las presiones al respecto no están realmente presentes.

La Resistencia Popular al Proyecto atlantista – Los estadounidenses son socialistas y libertarios

Los principales polos de resistencia popular en los EEUU están en la “izquierda radical” – que no debe confundirse con la intelligentsia de izquierda liberal y sus cancerberos, más bien nos referimos a los comunistas de línea dura y en menor medida a los socialistas y anarquistas – y en la “derecha” – que son los libertarios y los constitucionalistas, y en menor medida los paleo-conservadores y el movimiento de las milicias (que están, respectivamente, relacionados con los dos anteriores). Ambas categorías representan cada una muchas decenas de millones de individuos.

La evidencia cuantificable para estas dos afirmaciones se apoya en esto: en 2011, una encuesta científica realizada por la renombrada agencia de sondeos Rasmussen [3], encontró que el 11% de todos los “estadounidenses” cree lo siguiente:
“El 11% dice que el comunismo es mejor que el sistema de política y economía estadounidense”.
Como el 80% de los “estadounidenses” son adultos en una población de 320 millones, el número de seguidores del comunismo hoy se sitúa en alrededor de 26,5 millones. Otra agencia de encuestas científicas de renombre, Gallup, informó en 2010 que el 36% (de una población adulta), o 92 millones, de todos los estadounidenses tenía una visión positiva del socialismo, de lo que podemos inferir que, de otra forma, se podrían identificar como “socialistas” [4].

En el extremo libertario también somos capaces de cuantificar. Ron Paul disputó desde una plataforma puramente libertaria, pero como republicano, las primarias del 2012, y quedó en cuarto lugar, recibiendo alrededor de 2,1 millones de votos [5]. De modo generalizado se consideró que este proceso había sido amañado contra Paul, y de una manera no muy diferente a anteriores manipulaciones electorales en los EEUU, pudo ser, de hecho, robado. El Instituto Cato sin embargo arroja algo más de luz sobre esta cuestión con un estudio. Ellos descubrieron que cerca de al menos un 14% de los “norteamericanos” son libertarios, alcanzando un máximo del 44% [6]. Eso nos da aproximadamente una horquilla de entre 30 millones y 110 millones, entre un universo de adultos estadounidenses de 256 millones.

Lo que esto significa es que el sistema político formal, representado nominalmente por los demócratas en el centro izquierda, y por los republicanos en el centro-derecha (1), tiene el monopolio de un proceso político que en realidad no representa el carácter fundamentalmente socialista y libertario de la población de los EEUU. Comunistas y socialistas son en gran parte obligados a votar por los demócratas, y los libertarios y los constitucionalistas son en gran parte obligados a votar por los republicanos. Por otra parte, la cultura anglo se centra en una forma agresivo pasiva de cortesía, y en los espacios públicos es raro que los estadounidenses manifiesten sus opiniones reales (o verán que las mismas son publicitadas por los cancerberos), bajo el temor del juicio pasivo y el ostracismo encubierto. En privado se llaman a sí mismos comunistas/socialistas o libertarios/constitucionalistas, pero en público se escucharán los términos, respectivamente, “progresista” y “conservador”, a pesar de saber que esencialmente están ocultando su punto de vista real.

Cómo podemos interpretar estos datos es otra cuestión que requerirá una mayor investigación. En todo caso, la mayoría de los socialistas y libertarios en la actualidad tiene la imperante cosmovisión modernista y liberal. Sin embargo, lo que podemos entender mejor es aquello con lo que estamos trabajando y a partir de qué estamos trabajando. Un enfoque de 4TP en los EEUU puede comenzar con un diagrama de Venn acerca de las cosas que son comunes a la 4TP y al socialismo, y a la 4TP y al libertarismo. Además, el acento anti-imperialista y la deconstrucción del imperio atlantista son por lo general valores compartidos entre ambos libertarios y socialistas.

Desde un primer momento, podemos empezar a ver ya un boceto del tipo de campaña que sería necesaria para popularizar las ideas de la 4TP dentro de los EEUU. Naturalmente, una variante de la 4TP desde dentro de los EEEU tendría que reconsiderar por completo el liberalismo y, finalmente, acabar con la mayor parte de sus características. Al mismo tiempo, algunos de los puntos de vista y valores de los “norteamericanos”, e incluso un par de conceptos en la raíz del liberalismo, son salvables. Así, podríamos ver en unos Estados unidos de América pos-liberales y pos-atlantistas, algo ligeramente análogo a cómo Rusia ha metabolizado hoy la experiencia soviética.

Puede que EEUU tenga que deshacerse y, si alguna vez se restablece como una potencia, que sea como una potencia terrestre o continental. Necesitará hacer un nuevo pacto o contrato a medida con sus viejas partes, basado en una comprensión diferente de sí mismo, de su pasado, y de las distintas “naciones” que viven en dichas viejas partes. El proceso de etnogénesis estadounidense es probable que sea muy largo, y es más probable que su proyecto político falle conduciéndolo a una contracción siglos antes de que la etnogénesis pueda tener lugar. Teniendo en cuenta el futuro no previsible de la tecnología y de otros desarrollos, es cuestionable que esta etnogénesis ocurra. Lo que parece más seguro que pueda acontecer en el corto plazo, es un Estados Unidos deconstruido que sufrirá una transformación en zonas distintas más apropiada a las poblaciones mayoritarias de cada parte. Las formas que esto asuma, por supuesto, aún no están claras, ya sea que nominalmente se sigan llamando a sí mismas EEUU o no, no es posible saberlo ni es del todo fundamental.

Las divisiones de raza y de clase en los EEUU, junto con una ideología liberal que ya no puede proporcionar sentido, combinadas con un modelo económico que se hunde, significan que un cambio significativo está en el horizonte. Estos cambios crean la posibilidad para que una Cuarta Teoría Política de algún tipo pueda ocupar el lugar de la tardía teoría liberal que flaquea en la actualidad.



Notas:

[1]http://blogs.reuters.com/jamesrgaines/2014/09/19/one-in-four-americans-want-their-state-to-secede-from-the-u-s-but-why/

[2] http://www.4TP.su/en/content/4TP-prospects

[3]http://www.rasmussenreports.com/public_content/politics/general_politics/march_2011/11_say_communism_better_than_u_s_system_of_politics_and_economics

[4] http://www.gallup.com/poll/125645/socialism-viewed-positively-americans.aspx

[5] http://www.thegreenpapers.com/P12/R

[6] http://www.cato.org/blog/how-many-libertarian-voters-are-there

(Traducción Página Transversal)

Fuentes: Center for Syncretic Studies y Legio Victrix

Notas del traductor

[T1] QE1 – En noviembre de 2008, la Fed inicio la primera ronda de inyección de liquidez conocida como QE1. En total inyectó 600 mil millones de dólares. En Marzo de 2010 terminó el QE1. Con 17 meses de duración se inyectó en el sistema una media de 35 mil millones de dólares. Finalizada la primera tanda, el S&P500 sufrió una brusca caída (fuente)

[T2] Public Works Administration. New Deal.

viernes, 17 de abril de 2015

Los cartuchos de Khufu: la sombra del fraude

El coronel inglés Richard Howard-Vyse, uno de los pioneros de la Egiptología del siglo XIX, realizó una extensa tarea en varios yacimientos arqueológicos de Egipto, pero especialmente en la meseta de Guiza. Sin duda alguna, Vyse será recordado como el descubridor de una serie de inscripciones pintadas en las llamadas cámaras de descarga de la Gran Pirámide entre las cuales se identificaron unos cartuchos [1] con el nombre del faraón “titular” de la pirámide: Khnum-Khuf o Khufu (Keops). Esta prueba física permitió confirmar las noticias históricas sobre la atribución de esta pirámide a Khufu y de hecho representó un hallazgo excepcional porque se consideraba que las pirámides eran monumentos prácticamente mudos, exentos de la famosa escritura jeroglífica, omnipresente en otras muchas construcciones. (Esta visión no cambió sustancialmente hasta finales de siglo XIX, cuando se hallaron los llamados Textos de las Pirámides en pirámides de dinastías posteriores.)

No obstante, la ausencia de jeroglíficos en las pirámides más antiguas y la extraña localización de estas inscripciones (en un lugar casi inaccesible y apartado de la vista) llamó la atención del famoso autor alternativo Zecharia Sitchin, que lanzó la osada teoría de que tal vez los jeroglíficos descubiertos por Howard-Vyse fueran en realidad un vulgar fraude cometido para darse relevancia. La argumentación de Sitchin, presentada en su libro Stairway to Heaven (“Escalera al cielo”), se basaba en los siguientes hechos:
  1. La llamada “Estela del inventario” indica que la Gran Pirámide ya estaba allí en tiempos de Khufu, y que pertenecía a la diosa Isis, no al faraón.
  2. Vyse llevaba cierto tiempo en Egipto sin hallar nada particularmente notable y necesitaba un golpe de efecto, más aún por la apremiante necesidad de obtener más fondos para proseguir sus trabajos.
  3. Resulta curioso que en la cámara de Davison, la única que no descubrió Howard-Vyse, no se hallase rastro de escritura. Además, no hubo testigos locales (capataces u obreros) en el momento de descubrirse los jeroglíficos.
  4. Sí habría marcas de cantera auténticas, en posiciones naturales, en contraste con los jeroglíficos que parecían haber sido pintados en postura difícil, tratando de ocupar todo el espacio disponible. Además, casualmente, no había ninguna inscripción en las paredes este, que habían resultado dañadas (al ser el lado por el que Howard-Vyse había accedido a las cámaras).
  5. Los cartuchos con el nombre “Khufu” ya fueron polémicos en aquella misma época. Algunos expertos, como Samuel Birch, creían que el tipo de escritura era más bien hierática, de datación bastante posterior. Además, hacia 1830 no se sabía con seguridad cuál era la escritura jeroglífica correspondiente al faraón citado por Heródoto, que era conocido como Keops o Sufis.
  6. Al parecer, el presunto falsificador –un colaborador de Vyse llamado Hill– empleó para el fraude un manual de jeroglíficos (Materia Hieroglyphica, de John G. Wilkinson) que contenía ciertos errores; uno de ellos afectaría al nombre del propio Khufu, pues escribió un círculo con un punto en el centro (el símbolo del dios Ra), para representar el sonido “j” (o “kh”) cuando debería haber trazado un círculo con tres líneas horizontales a modo de tamiz (la auténtica “j”). El resultado es que el jeroglífico se leería como “Ra-u-f-u” en vez de “Kh-u-f-u”.
  7. Howard-Vyse seguramente cometió otro sonado fraude: el de sarcófago de madera de época saíta con el cartucho del faraón Menkaure, hallado en la cámara sepulcral de su pirámide.
No hace falta señalar que la argumentación de Sitchin fue duramente criticada y rebatida por el estamento académico, pero también fue perdiendo fuerza entre las posiciones alternativas, fundamentalmente por el dudoso asunto de la escritura incorrecta del nombre del faraón. No obstante, Sitchin ya había abierto la caja de los truenos y consiguió avivar la polémica, lo que fue atrayendo la atención de más y más investigadores alternativos sobre las famosas inscripciones.

Así, en los pasados números 5 y 8 de la revista Dogmacero aparecieron sendos artículos del investigador británico Scott Creighton centrados en la figura de Vyse, su modus operandi y su supuesto fraude. Y lo que podemos decir es que Creighton, tras investigar en la vida pública y profesional de Vyse, ha llegado a la conclusión de que más bien era un aventurero que andaba escaso de espíritu científico y que no dudaba en emplear métodos ilícitos para alcanzar sus metas. Creighton ya ha presentado varios artículos sobre la cuestión ­–que analizará a fondo en su próximo libro– y ha generado no poca controversia en los foros especializados de Internet.

Dado el gran interés que suscita este tema, por cuanto podría desmontar un axioma fuertemente asentado en la Egiptología, he creído oportuno retomar este material y presentarlo en forma resumida –en dos partes– para que el lector se pueda hacer una idea general de los elementos básicos de la polémica y las argumentaciones ofrecidas por el investigador británico.

Pirámide de Khufu (Keops)
El 30 de marzo de 1837, el aventurero, anticuario y coronel británico Richard William Howard-Vyse y su equipo consiguieron abrirse paso –gracias a un uso liberal de la pólvora– hasta la primera de una serie de cámaras de descarga selladas en el interior de la Gran Pirámide de Guiza. Este primer descubrimiento, una cámara que Howard-Vyse bautizaría más tarde como “Cámara de Wellington”, había estado sellada desde el momento de la construcción de la pirámide.

El coronel describe en su diario el primer momento en que entró en la Cámara de Wellington:
«Siendo practicable el agujero en la Cámara de Wellington, la examiné con el Sr. Hill. El suelo era desigual, ya que estaba compuesto por la parte superior de los bloques de granito que formaban el techo de la Cámara de Davison [Cámara situada por debajo de la Cámara de Wellington, descubierta en 1765 por Nathaniel Davison]. Estaba completamente vacía a excepción de un fragmento de piedra arrojado allí por la voladura. No apareció ningún insecto ni murciélago, ni rastros de cualquier animal vivo. No había, de hecho, ninguna puerta o entrada, y aunque algunos de los bloques de granito de las paredes norte y sur tenían patas o proyecciones, las piedras que componen la cubierta se apoyaban sobre éstas, de modo que era imposible que pudieran haberse movido como un rastrillo. Esta cámara, en efecto, como la de Davison y las restantes que se descubrieron posteriormente, no era más que una estancia vacía, o cámara de construcción, para aliviar el peso de la estructura de la Cámara del Rey. Habiendo llegado el Sr. Perring y el Sr. Mash, nos fuimos por la noche a la Cámara de Wellington, y tomamos varias medidas, y al hacerlo, encontramos las marcas de cantera.» (Col. Richard W. Howard-Vyse, Operations Carried on at Gizeh. Vol. 1, p.205-207)
Estas “marcas de cantera” eran de gran importancia, ya que representaban la primera muestra de escritura hallada en el interior de las primeras grandes pirámides. Estas marcas de cantera no eran inscripciones oficiales, sino más bien marcas no oficiales pintadas sobre las piedras con ocre rojo, un tipo de pintura utilizada por los antiguos egipcios y que todavía existía en 1837. Los egiptólogos creen que las marcas de ocre rojo en estas piedras fueron realizadas por los hombres que cortaron las piedras en las canteras; de ahí la expresión “marcas de cantera”.

Richard W. Howard-Vyse
Al proseguir sus exploraciones, Howard-Vyse descubrió otras tres cámaras similares por encima de la Cámara de Wellington y en cada una de ellas halló una serie de inscripciones escritas en la misma pintura ocre rojo, algunas de las cuales incluían el cartucho real de “Khufu” (Keops) y “Khnum-Khuf”, el rey que según los egiptólogos había construido la Gran Pirámide. El descubrimiento de estas inscripciones dio a los egiptólogos algo que habían deseado durante largo tiempo: un vínculo directo entre la Gran Pirámide y el rey al que consideraban (según los escritos de Herodoto, de dos mil años de antigüedad) su constructor.

Lamentablemente, nunca se han realizado pruebas científicas para determinar la antigüedad y la composición química de estas marcas. Así pues, los egiptólogos han aceptado la autenticidad de este descubrimiento de Howard-Vyse con poco más que buena fe y la creencia de que a Howard-Vyse y su equipo les hubiera resultado imposible falsificar estas inscripciones. Sin embargo, todavía persisten algunas preguntas incómodas en relación con el descubrimiento de estas marcas que han llevado a algunos comentaristas, sobre todo al autor Zecharia Sitchin, a cuestionar su autenticidad. Pero primero sería conveniente considerar las razones por las que la egiptología cree que las inscripciones presentadas por Howard-Vyse son auténticas inscripciones de la cuarta dinastía y no el resultado de un simple fraude, como algunos han afirmado.

El primer elemento sobre el cual los egiptólogos basan la veracidad de estas inscripciones es el idioma en que fueron escritos. Así, sostienen que en 1837 ni siquiera el mejor egiptólogo o lingüista estaba plenamente familiarizado con las sutilezas de la antigua escritura egipcia y nadie en ese momento sabía que Khufu era conocido por otro nombre, por no hablar de cómo se debía escribir dicho nombre, el llamado “nombre de Horus” del rey. No fue hasta más tarde que se supo que los antiguos reyes egipcios podían tener hasta cinco nombres diferentes.

Y así, teniendo en cuenta que los mejores egiptólogos en 1837 no conocían este hecho, ¿cómo alguien como Howard-Vyse –que tenía un conocimiento muy limitado sobre el tema– podría haber sabido qué inscripciones iba a escribir en estas cámaras? ¿Cómo podrían Howard-Vyse y su equipo haber pintado el nombre Horus de Khufu (Mjedu) en estas cámaras cuando este nombre era totalmente desconocido en ese momento? Se consideró una tarea imposible y, como tal, parecía perfectamente lógico y razonable concluir por tanto que las inscripciones presentadas por Howard-Vyse debían ser auténticas.

Estatuilla de Khufu
Pero, según este criterio, ¿era realmente tan imposible falsificar estas inscripciones? Al parecer, no sería una tarea demasiado difícil; tan sólo requería de un conocimiento básico de los jeroglíficos y un poco de pensamiento lateral. A fin de perpetrar semejante fraude, la única comprensión de jeroglíficos egipcios antiguos que precisaba Howard-Vyse era la capacidad de reconocer el nombre de Keops, y se da la circunstancia de que el nombre del rey, de hecho, ya había sido publicado en 1832 por el egiptólogo y erudito italiano Rosellini, ​​unos cinco años antes de que Howard-Vyse hubiera puesto el pie en Egipto.

Durante muchos meses, Howard-Vyse había estado examinando cuidadosamente los escombros que rodeaban la base de cada pirámide de Guiza. De haber encontrado una inscripción completa de Keops en estos escombros, tal vez inscrita en una piedra pequeña, muy probablemente hubiera reconocido este nombre real. Cualquier otra cosa que pudiera aparecer escrita junto con el cartucho Khufu (por ejemplo, el nombre de Horus, lo que no sería un acontecimiento inusual), seguramente no habría sido comprendida por Howard-Vyse. La cuestión, sin embargo, es que en realidad no importa si Howard-Vyse entendía o no las inscripciones adicionales, dado que con el reconocimiento de la inscripción Khufu podía concluir lógicamente que cualquier inscripción adicional que encontrase en esa piedra debía estar claramente relacionada con Khufu y, como tal, se podría copiar con seguridad en un lugar adecuado de la pirámide, es decir, un lugar en el que ninguna otra persona hubiera estado nunca antes. Todo lo que tenía que hacer Howard-Vyse era encontrar ese lugar y, de hecho, encontró cuatro. Y vale la pena destacar que, entre los escombros de la cara norte de la Gran Pirámide, también encontró un pequeño artefacto de piedra con una inscripción parcial del nombre real de Khufu.

Esto no quiere decir, por supuesto, que tal fraude se produjera en realidad. El propósito aquí es simplemente demostrar que la reivindicada “imposibilidad de fraude” no era una tarea tan imposible como han afirmado los egiptólogos. Como se ha dicho, Howard-Vyse sólo necesitaba la capacidad de reconocer el cartucho de Khufu y tal cosa se conocía mucho antes de que él fuera a Egipto.

El segundo punto que los egiptólogos plantean para señalar la imposibilidad del fraude es el hecho de que muchas de estas marcas están situadas entre bloques de granito de 50 toneladas, siendo la separación tan estrecha (aproximadamente 2,5 cm.) que ningún embaucador podría haber introducido ahí un pincel.

Sobre este punto, el autor Graham Hancock, basándose seguramente en los argumentos de Sitchin, se había manifestado crítico ante la versión oficial, pero cuando pudo inspeccionar sin restricciones las cámaras en cuestión cambió su parecer y no vio posibilidad de fraude. Sin embargo, más adelante admitió que tal vez se había precipitado al retractarse y comentó lo siguiente:
«A diferencia de las marcas de cantera infalsificables situadas entre los bloques, el cartucho de Khufu está a la vista y podría haber sido falsificado fácilmente por Vyse. No remarco que así fue, sólo afirmo que podría haber sido así, y que han surgido algunas interesantes dudas sobre su autenticidad. Estoy a la espera de futuras pruebas, en uno u otro sentido.» (Graham Hancock, GMBH, 4 de abril de 2011)
En una consulta posterior a Graham Hancock, le formulé la siguiente cuestión:
«Cuando usted dice que hay marcas de cantera en los estrechos espacios entre los bloques, quiere decir que éstas son marcas de albañil o bien que son auténticos signos jeroglíficos? Si son jeroglíficos, ¿sabe usted si alguno de ellos dice Khufu?» (Scott Creighton, en correo electrónico privado a Graham Hancock)
Graham Hancock respondió a mi pregunta de la siguiente manera:
«Fue hace mucho tiempo, pero estoy al cien por cien seguro de que ninguna decía Khufu. Tampoco son líneas o registros de jeroglíficos. Son [marcas] sencillas y están aisladas y –aunque no soy un experto en estas cosas– a mí me parecen típicas marcas de cantera.» (Graham Hancock, en correo electrónico privado a Scott Creighton)

Cartucho con el nombre de Khufu. Crédito foto cartucho: WGBH Educational Foundation
Graham Hancock admite que él no es experto en la materia, pero que, según su experiencia, las marcas en estas estrechas brechas entre los bloques se parecían más a “...típicas marcas de cantera...” que a escritura jeroglífica. Esto, por supuesto, necesita ser comprobado y confirmado pero puede sugerir que la única escritura jeroglífica inscrita dentro de estas cámaras sólo aparece en lugares abiertos y de fácil acceso, como sin duda es el caso de los tres cartuchos de Khufu y Khnum-Khuf que se han encontrado.

Pero incluso si se admite que existen jeroglíficos del Imperio Antiguo en esos estrechos espacios entre los firmes bloques de granito de estas cámaras, sigue siendo muy posible que incluso esas marcas pudieran haber sido falsificadas. De hecho, sí existe un medio por el cual incluso esta tarea aparentemente imposible se pudo haber llevado a cabo.

El investigador independiente Dennis Payne nos informa de que lo que se requiere en este caso no es ningún tipo de pincel del pintor, sino más bien una simple cuerda y un par de finas tablas de madera. La cuerda (a la que se da la forma de los jeroglíficos requeridos) se fija con adhesivo a una de las tablas de madera; luego se pinta la “cuerda jeroglífica” con pintura ocre rojo. Esta tabla con jeroglíficos recién pintados se desliza con cuidado en el estrecho intervalo de 2,5 cm entre dos bloques de granito. Una vez hecho esto, se desliza entonces una segunda tabla por detrás de la primera, apretándola e imprimiendo los jeroglíficos pintados en la primera tabla sobre la cara del bloque de granito en el estrecho hueco. Cuando se ha realizado la impresión, se retira la segunda tabla, seguida de la primera. Los jeroglíficos falsos se presentan ahora en un lugar aparentemente imposible, un estrecho hueco donde ningún falsificador podría aplicar un pincel. Y así, una vez más, se demuestra que lo que los egiptólogos consideraron tarea imposible, no es tan imposible después de todo.

El tercer aspecto que, según afirman los egiptólogos, Howard-Vyse y su equipo no hubieran podido falsificar es el estilo de algunos signos escritos en las cámaras. Pero con una rápida mirada al diario manuscrito de Howard-Vyse, así como a los dibujos facsímiles creados por el Sr. Hill (un miembro del equipo de Howard-Vyse), está claro que ambos hombres eran muy buenos a la hora de copiar un estilo de escritura. Y así, de nuevo, los argumentos de los egiptólogos no se sostienen.

En resumen, no habría sido del todo imposible para Howard-Vyse y su equipo la realización de un fraude dentro de la Gran Pirámide, si así lo hubieran deseado. La pregunta a la que ahora nos enfrentamos es si Howard-Vyse y su equipo realmente llegaron o no a perpetrar semejante fraude. ¿Qué pruebas hay, en su caso, para indicar que tal hecho podría haber ocurrido?

Curiosamente, cuando Nathaniel Davison abrió la primera de estas pequeñas cámaras (la cámara inmediatamente debajo de la Cámara de Wellington), casi 100 años antes de que Howard-Vyse accediera a la Cámara de Wellington, no se encontró ni una sola marca en esta sala. Y en tiempos más recientes, se descubrió un pequeño rebaje en el extremo del conducto sur de la Cámara de la Reina que contenía marcas de ocre rojo. Sin embargo, estas marcas son totalmente ambiguas y nadie parece saber a ciencia cierta si representan jeroglíficos reales o si son meramente sencillas marcas de albañil; realmente constituyen un enigma.

Lo que tenemos entonces es una situación en la que las cámaras del interior de la Gran Pirámide a las que accedieron Howard-Vyse y su equipo por primera vez sí contienen jeroglíficos claros e inequívocos, pero las cámaras a las que accedieron los demás por primera vez (incluidas las modernas prospecciones robóticas) no contienen ningún jeroglífico claro e inequívoco. Por tanto, si bien pudieron existir marcas de albañil en todas las cámaras, parece bastante peculiar que sólo las cámaras descubiertas por Howard-Vyse y su equipo sean las únicas que contienen jeroglíficos inequívocos y reconocibles, que también incluyen el nombre del rey en sus diversas formas.

La ironía de esta situación, sin embargo, es que Sitchin, al defender en sus primeros libros la teoría de la falsificación centrándose en una infundada falta de ortografía del nombre del rey, llevó el tema a la atención del mundo y, en particular, a un tal Walter Martin Allen de Pittsburgh, Pennsylvania. Walter Allen, que había leído los libros de Sitchin en los años 80, contactó con Sitchin afirmando que él tenía la verdadera prueba (el testimonio de un testigo ocular) de que realmente se habían producido tales falsificaciones en la Gran Pirámide por parte del equipo de Howard-Vyse en 1837. De hecho, la familia de Walter Allen al parecer tuvo conocimiento de este gran fraude durante casi 150 años, mucho antes de Zecharia Sitchin hubiera tenido noticia de tal hecho.

El testimonio escrito del Sr. Allen declara que su bisabuelo, Humphries Brewer, estuvo trabajando con Howard-Vyse y que había sido testigo directo de las falsificaciones que tuvieron lugar en la Gran Pirámide a cargo del equipo de Howard-Vyse. El breve relato de Allen (escrito en su cuaderno de radioaficionado) parece estar basado en una tradición oral de la familia y, posiblemente, en una serie de cartas familiares escritas en 1837 por Humphries Brewer y su padre, William Jones Brewer. Estas cartas, junto con la tradición oral, fueron presuntamente transmitidas a través de la bisnieta de Humphries Brewer, Helen Brewer (“tía Nell”) hasta que en 1954 la historia finalmente llamó la atención de Walter Allen, quien durante muchos años había estado investigando el origen de su familia. El breve relato de Walter Allen sobre este episodio de Egipto en 1837 dice lo siguiente:
«Humfrey recibió un premio por el puente que diseñó en Viena sobre el Danubio. H. fue a Egipto 1837 con el Servicio Médico Británico... Nell dijo que iban a construir un hospital en El Cairo para los árabes con afecciones oculares graves. El Dr. Naylor llevó consigo a Humfrey. El tratamiento no tiene éxito, el hospital no se construye. Se unió a un tal coronel Visse para explorar las pirámides de Gizeh. Comprobaron las dimensiones de 2 [sic] pirámides. Tuvo una disputa con Raven y Hill acerca de las marcas pintadas en la pirámide. Las marcas tenues fueron repintadas, algunas eran nuevas. No encontraron ninguna tumba... Tuvo unas palabras con un señor Hill y Visse antes de irse. Estuvo de acuerdo con el coronel Colin Campbell y un tal Geno Cabilia. Humfrey regresó a Inglaterra a finales de 1837.» (Sitchin, Journeys to the Mythical Past , p.30, Bear & Co, 2007)
Manuscrito del Sr. Allen sobre la estancia de H. Brewer en Egipto. Crédito foto cuaderno Allen: http://www.abovetopsecret.com/forum/thread946324/pg
El relato de Walter Allen nos dice que, como parte del Servicio Médico Británico, su bisabuelo viajó a Egipto con el Dr. Naylor. Aparentemente, este médico deseaba construir un hospital para personas con problemas graves en los ojos, pero dado que el tratamiento no fue exitoso, el hospital no se construyó y el Dr. Naylor regresó a su casa. ¿Hay alguna evidencia de tal médico o de que estos hechos tuvieran lugar en Egipto en 1837? Pues bien, existe y se trata precisamente del diario del propio Howard-Vyse:
«Como varios de los árabes padecían de oftalmía, acudí a Naylor Bey, que había llegado de Inglaterra con el propósito de establecer un hospital oftálmico: el Pachá no sólo le dio inmediatamente el rango y los atributos de un Bey, y una casa llamada El Ater Nebbi, cerca de Fostat, para un establecimiento, sino que también envió un barco de guerra para traer a su familia desde Europa. Por una u otra razón, sin embargo, el establecimiento se desechó, y, creo que el Sr. Naylor regresó a Europa.» (Col. Richard W. Howard-Vyse,Operations Vol. 1, p.182)
Aquí, pues, tenemos un relato de Howard-Vyse en persona que corrobora, en parte, la tradición que se había transmitido en la familia de Brewer hasta llegar al conocimiento de Walter Allen, casi 150 años más tarde. No obstante, siendo Howard-Vyse conocido por ser muy meticuloso al citar en su diario a todos los que trabajaban para él en las pirámides, es curioso que el nombre de Humphries Brewer brille por su ausencia, y seguramente nos tendremos que preguntar que si Brewer afirma más adelante en las cartas a su padre que había trabajado para el coronel en Egipto en ese momento, ¿por qué no se le menciona en el diario del coronel? La respuesta a esta pregunta podría tener que ver con la siguiente parte de la narración de la familia de Walter Allen, la parte más explosiva de todas: las marcas pintadas.

En este episodio, una vez más tenemos los nombres de las personas del relato de Walter Allen (aunque mal escritos) que trabajaban de facto en las pirámides de Guiza, en la fecha especificada: Visse (o sea, Howard-Vyse), Raven, Hill, el coronel Colin Campbell y Geno Cabilia (esto es, Giovanni Caviglia). Se puede entender perfectamente que la ortografía de los nombres de los implicados fuese incorrectamente recordada y transmitida hasta la época de Walter Allen, que puso por escrito la historia familiar en la década de 1950.

En este pasaje particular de las notas de Walter Allen, su bisabuelo, Humphries Brewer, alude a la disputa que tenía con dos de los ayudantes de Howard-Vyse, el Sr. Raven y el Sr. Hill, sobre alguna actividad relacionada con la pintura en la Gran Pirámide. De lo que nos ha llegado (a través del testimonio de Walter Allen), parece ser que Brewer se opuso a Raven y a Hill a repintar las tenues marcas de la pirámide y también a pintar nuevas marcas. Aquí hay un par de puntos importantes que destacar.

El primer punto es que se sabe que Hill entró en la pirámide y pintó con pintura de color negro los nombres de varias figuras históricas británicas (Wellington, Nelson, etc.) en una pared de cada cámara superior, a medida que iban siendo descubiertas y abiertas. Algunos objetores a la teoría del fraude apuntan a esta actividad del Sr. Hill como la referencia de Brewer a que “... las marcas tenues fueron repintadas, algunas eran nuevas”. Pero esto tiene poco sentido, ya que los nombres recién pintados de “Wellington”, “Nelson” etc. difícilmente podían describirse como tenues si acababan de ser pintados. ¿Y por qué Brewer había de tener una disputa por el hecho de nombrar las cámaras con héroes nacionales británicos? Es evidente que cualquiera que fuese el tema de disputa con Raven y Hill, parece que tal disputa llevó a Brewer a adoptar una firme posición, y todo apunta a que el asunto de la pintura que se traían entre manos Raven y Hill debió ser algo a lo que Brewer se opuso firmemente; de hecho, tanto como para acabar siendo despedido por ello. Ciertamente, toda persona cabal desaprobaría el hecho de perpetrar un fraude en la Gran Pirámide, y probablemente el mantenimiento de los principios a este respecto supondría el despido por parte de los perpetradores de tal fraude.

En segundo lugar, en el relato de Walter Allen vemos que el término “marcas” se utiliza para describir lo que Raven y Hill fueron repintando y pintando. En el contexto de la frase, parece que las palabras reales de Brewer fueron las que se citan. Es muy poco probable que Brewer emplease este término para referirse a lo que era claramente el nombre de una figura histórica importante (es decir, Wellington, Nelson, etc.) que Hill acababa de pintar en las cámaras. La utilización del término “marcas” por parte de Brewer implica algo que es incomprensible o desconocido y, de hecho, es la misma palabra usada por el mismo Howard-Vyse para describir las inscripciones jeroglíficas ininteligibles que supuestamente encontró en estas cámaras, es decir, “marcas de cantera”. Simplemente, no es creíble que Brewer se refiriese a un nombre conocido como “Wellington” o “Nelson” como “marcas”; está claro que las “marcas” por las que tuvo la disputa eran otra cosa.

Así pues, por lo que se deduce del relato de Brewer que pasó de generación en generación hasta su bisnieto, Walter Allen, pudieron haber existido algunas “marcas” sobre los bloques de estas cámaras (“marcas tenues repintadas, algunas eran nuevas”), pero seguimos sin saber qué clase de marcas eran en realidad. Podrían haber sido inscripciones jeroglíficas o tal vez sólo simples marcas de albañil como las marcas que se encuentran en la pequeña cavidad en el extremo del conducto sur de la Cámara de la Reina.

Libro de Vyse basado en su diario de trabajo
Para Humphries Brewer, sin embargo, su evidente rectitud de principios le había costado la expulsión de Guiza, y nunca más se supo de él en Egipto, ni en el diario publicado por Howard-Vyse. En efecto, se puede entender por qué Howard-Vyse no habría tenido ningún deseo de hacer mención alguna de Brewer, dado que las acusaciones eran muy serias y desagradables. No obstante, los objetores a la teoría del fraude suelen afirmar que Howard-Vyse no habría eliminado a Brewer de su diario simplemente por haber tenido un “desacuerdo”, y en apoyo de este punto de vista citan a Caviglia como un ejemplo de alguien con quien Howard-Vyse estaba en constante desacuerdo (hasta el punto de que la relación entre ambos se rompió totalmente) y sin embargo, Howard-Vyse aun así menciona a Caviglia en su diario publicado. El argumento es que si podía hacer esto con Caviglia –con quien discutía constantemente– entonces también habría hecho lo mismo con Brewer, después de cualquier desacuerdo.

Sin embargo, el enfoque de tal comparación es muy simplista y resulta totalmente inadecuado. Así, mientras que Caviglia era una personalidad muy relevante y como explorador era muy respetado en Egipto en ese momento, Brewer era el chico recién llegado, y apenas era conocido por unos pocos. Y dado que muchas personas influyentes del Egipto de entonces, como el Pachá y el coronel Colin Campbell, conocían a Caviglia (mucho antes de que Howard-Vyse entrara en escena), y que tales personas influyentes sabían que había estado trabajando con Howard-Vyse –en constante desacuerdo– durante muchos meses, a Howard-Vyse le habría resultado casi imposible borrar a Caviglia de su diario publicado. Pero no así a un desconocido ingeniero civil que había llegado bajo la dirección de un tal doctor Naylor, que ya había regresado a Europa y que probablemente sólo había trabajado durante un corto periodo con Howard-Vyse. ¿Quién iba pues a conocer a Brewer o, incluso a preocuparse de él? La naturaleza misma del “desacuerdo” de Brewer, esto es, la acusación de fraude a Howard-Vyse y su equipo sin duda garantizó el anonimato de Brewer en el diario publicado por Howard-Vyse y más aún si tales acusaciones tenían algún fundamento de verdad.

Por supuesto, la historia que sostiene Allen no puede ser considerada como prueba de fraude. En el mejor de los casos, se puede considerar como algo poco mejor que rumores. Pero, ¿y si fuera cierto el núcleo de esos rumores? ¿Por qué se adopta por defecto la duda automática acerca de la veracidad de esta tradición familiar sobre lo que sucedió en la Gran Pirámide en 1837?

En resumen, ¿por qué este testimonio familiar se ha descartado sumariamente sólo porque su fuente original (Humphries Brewer) ya no está presente para declarar sobre su veracidad? ¿Debe desestimarse el registro escrito de Walter Allen de la historia que le fue transmitida simplemente porque su contenido no puede ser verificado por la fuente original? Lo contrario aquí es sugerir que Walter Allen urdió todo esto él solo y entonces nos tendríamos que preguntar, ¿qué le podría haber motivado a montar esa historia en 1954 y luego no decir nada sobre ella durante más de 30 años? Por desgracia, sin embargo, parece que el testimonio de Allen está destinado a ser rechazado, como Ian Lawton y Chris Ogilvie-Herald atestiguan en su libro de Guiza: La Verdad:
«... A menos que Sitchin pueda aportar una prueba mejor que ésta [el testimonio de Walter Allen], por lo menos el contenido del cuaderno, certificado por un testigo independiente y preferiblemente probado científicamente para autenticar la fecha, es inadmisible.»
Sin embargo, lo que Lawton y Ogilvie-Herald omiten aquí es que no es tarea de Sitchin, o de Allen (o de cualquier otro) demostrar que las inscripciones del interior de estas cámaras no son auténticas, sino que es la egiptología la que ha de demostrar que son auténticas. No se puede refutar algo que aún no se ha demostrado de manera concluyente. Eso es una falacia lógica, y así pues el peso de la prueba recae aquí directamente sobre los hombros de la egiptología. En definitiva, es responsabilidad de la egiptología probar su propio caso y no de Sitchin, Allen o cualquier otra persona, desmentirlo.
Y así, en ausencia de un escrutinio científico de estas inscripciones, lo que en definitiva tenemos aquí es un callejón sin salida: la palabra de Walter Allen (a través de su bisabuelo, Humphries Brewer) contra la palabra escrita del coronel Howard-Vyse. ¿Cómo podría romperse este estancamiento? ¿Qué datos existen acerca de estos dos hombres que pudieran arrojar alguna luz sobre su carácter, lo que nos podría dar alguna pista acerca de la clase de personas que eran en vida? De Humphries Brewer todo lo que tenemos es su obituario, que sólo dice amables palabras de él, si bien difícilmente puede ser considerado imparcial, ya que probablemente fue redactado por su cónyuge o sus hijos. Con todo, no hay pruebas en ningún otro lugar que muestren tacha en el carácter de Humphries Brewer. El Coronel Howard-Vyse, por el contrario, tiene una historia bastante diferente.

Dejando de lado, por el momento, la acusación de Humphries Brewer contra Howard-Vyse y su equipo en 1837, se dieron otras dos ocasiones en la vida del coronel Howard-Vyse en las que sabemos que su carácter moral fue cuestionado por otras personas. La primera de estas alegaciones se remonta al inicio de la carrera de Howard-Vyse como político en el Reino Unido según la cual, después de ganar las elecciones de 1807 en la circunscripción de Beverley, uno de sus rivales, el Sr. Staple, acusó a Howard-Vyse de perpetrar fraude. Posteriormente, se llevó a cabo una diligencia en el Parlamento para investigar las alegaciones de fraude del Sr. Staple contra Howard-Vyse, a saber:
“A petición del Señor Philip Staple, se leyó: estableciendo que en las últimas elecciones a diputado para servir en el Parlamento por el distrito de Beverley, en el condado de York, el Señor John Wharton, el Señor Richard William Howard Vyse, [...] eran candidatos para representar a dicho Municipio, [...] y que cada uno de ellos era culpable de soborno y corrupción y prácticas corruptas para conseguir ser elegidos diputados por dicho distrito en el presente Parlamento...”
Por supuesto, podríamos intentar disculpar Howard-Vyse de estos cargos, pues a principios del siglo XIX tales prácticas eran moneda corriente. Sin embargo, esto no niega el hecho de que esta práctica en la época de Howard-Vyse era ilegal, y que Howard-Vyse lo sabía perfectamente. Howard-Vyse habría sido muy consciente del tremendo riesgo que estaba corriendo. Y, sin embargo, a pesar de la posibilidad de una sentencia de cárcel y la deshonra familiar, Howard-Vyse seguía dispuesto a correr el riesgo a fin de lograr su objetivo. Esto no quiere decir, por supuesto, que Howard-Vyse fuese una mala persona; es muy posible que hiciera muchas cosas buenas en su vida. Lo que demuestra este episodio, no obstante, es su total disposición a recurrir a la infracción. E incluso aunque esta particular práctica corrupta estuviera aparentemente generalizada en aquellos tiempos, seguía siendo ilegal, y lo que es más, era completamente inmoral. Y aun así Howard-Vyse no se resistió a ella.

El segundo cargo contra el personaje de Howard-Vyse viene de su propio diario publicado, a saber:
“Hoy mismo me mostraron un párrafo difamatorio, destinado a ser insertado en los periódicos ingleses, que acusaba al coronel Campbell de haberse puesto él mismo indebidamente al servicio del Pachá mediante la obtención del firmán [concesión o permiso oficial expedido por la autoridad otomana], y que implicaba que el coronel y yo mismo teníamos la intención de hacer nuestras fortunas bajo el pretexto de [realizar] investigaciones científicas... " (Col. RW Howard-Vyse, Operations, p.225.)
Howard-Vyse no hace mención directa aquí en cuanto a la naturaleza precisa de las acusaciones que se hacen contra él, ni revela quién las estaba haciendo. Es evidente, sin embargo, que alguien creía que las actividades de Howard-Vyse en Egipto eran inadecuadas y amenazó con exponer lo que estaba haciendo, quedando así, una vez más, el carácter moral de Howard-Vyse en entredicho.

Y por último está el descubrimiento reivindicado por Howard-Vyse y su equipo de los restos de Menkaure (Micerino), que resultaron ser totalmente falsos. En este sentido, el famoso egiptólogo británico Sir I.E.S. Edwards escribe:
“En la cámara funeraria original, el coronel Vyse había descubierto algunos huesos humanos y la tapa de un sarcófago antropoide de madera con el nombre inscrito de Micerino. Esta tapa, que está ahora en el Museo Británico, no pudo haberse realizado en época de Micerino, pues se trata de un tipo no usado antes del período Saíta. Las pruebas de radiocarbono han demostrado que los huesos datan de los primeros tiempos cristianos.” (Sir I.E.S. Edwards: Las Pirámides de Egipto.)

Pirámide de Menkaure
Así pues, lo que tenemos aquí son unos artefactos arqueológicos de dos períodos diferentes que mágicamente se encontraron juntos en la pirámide de Menkaure (G3), habiendo sido hallados por el equipo de Howard-Vyse sólo después de que otros exploradores anteriores de algún modo los hubieran pasado por alto. ¿Por qué los huesos y el sarcófago no eran de la misma época? ¿Hemos de creer que había dos enterramientos intrusivos de dos períodos diferentes? ¿Por qué entonces no hemos encontrado fragmentos del sarcófago o de los huesos de la otra sepultura intrusiva (suponiendo que había dos tumbas de este tipo)? ¿Acaso este hecho por sí solo no apesta a un intento de engaño por parte de Howard-Vyse y de su equipo, tratando de hacer pasar una cosa como algo que más adelante se descubrió que no era tal? Y si tenemos motivos para sospechar de un intento de fraude, tenemos que preguntarnos, ¿de qué modo repercute esto en la credibilidad de Howard-Vyse y sus descubrimientos en cualquier otro lugar de Guiza?

Si bien todo lo anterior puede dejar un mal olor, un aire de sospecha, no es una prueba real que Vyse perpetrara un fraude dentro de la Gran Pirámide. Sin embargo, la prueba más incriminatoria de todas viene de la propia mano de Vyse, y muestra –más allá de toda duda razonable– que él perpetró un engaño dentro de la Gran Pirámide.

Me parecía que, en ausencia de pruebas científicas oficiales sobre estas marcas pintadas, la única vía que quedaba por explorar sería el diario manuscrito de Vyse. Me di cuenta de que si podía localizar este documento, entonces por lo menos sería posible determinar si Humphries Brewer había estado en Egipto con Vyse en 1837, según nos dice la historia de la familia de Walter Allen. Quizás Vyse había escrito sobre él en su diario escrito a mano (cuando estaban en buenos términos al inicio) y simplemente eliminó su presencia en su obra publicada. Ese era mi pensamiento, y si resultaba ser correcto, entonces por lo menos corroboraría un poco ese relato en particular. Y así, en marzo de 2014, me puse a buscar el diario manuscrito de Vyse.

Gracias a Internet, no tardé mucho tiempo. Estaba seguro de que había hecho búsquedas en el pasado sobre este documento y había resultado en vano, pero esta vez conseguí dar con la ubicación de estos documentos de cerca de 200 años de antigüedad. El Centro de Estudios de Buckinghamshire en Aylesbury está a unos 600 kilómetros de mi casa, por lo que sería un viaje de alrededor de 1.200 kilómetros para mi esposa y para mí para poder echar un vistazo al diario manuscrito de Vyse. No sabíamos qué podíamos esperar, o si íbamos a encontrar algo de gran relevancia para nuestra búsqueda. Cuando llegamos al Centro a principios de abril de 2014, no nos decepcionó.

El diario manuscrito de Vyse se compone de alrededor de 600 páginas de color amarillento de tamaño folio dobladas, unidas con una cinta blanca y delgada y todo ello contenido en una carpeta bastante corriente. Aunque algunas de las páginas son muy claras, la tinta en muchas de las páginas es extremadamente débil y se ha vuelto marrón con el tiempo. Lo que nos planteó más problemas, sin embargo, fue la caligrafía de Vyse, que era muy difícil, si no completamente imposible, de leer. Considerando esto, pregunté si podíamos fotografiar digitalmente las páginas para que pudiéramos llevarlas a casa para analizarlas en nuestro tiempo libre. Esto no resultó ser problema (siempre y cuando no empleáramos la fotografía con flash). Y así, durante los dos días siguientes, mi esposa y yo nos dedicamos a la tarea nada despreciable de fotografiar cada página del diario manuscrito de Vyse, más algún otro material de su archivo. Éramos bien conscientes que la tarea de encontrar algo significativo en estas páginas podría suponer meses, si no años, de profunda investigación.

Pero siempre suele ser el caso –al menos en mi experiencia– que justo cuando tu investigación parece haber llegado a una vía muerta, el "ángel de la biblioteca” aparece y te conduce exactamente hacia lo que necesitas, precisamente cuando lo necesitas. Y así resultó ser aquí. Los dioses de la casualidad estaban de nuestro lado. Cuando mi esposa pasó una de las páginas para que yo la fotografiara, ya estaba a punto de pasar a la página siguiente cuando vi algo bastante peculiar en la página que estaba ante mí. Entonces puse la cámara sobre la mesa y le eché un vistazo más de cerca a la página escrita a mano y señalé algo a mi esposa. Nos miramos el uno al otro en un silencio impresionante, pues la comprensión y la enormidad de lo que estábamos viendo nos abstrajo, ya que estábamos observando una prueba convincente de que el cartucho de Khufu que Vyse afirmó haber descubierto dentro de la Gran Pirámide de hecho debió haber sido falsificado por él, tal como habían sospechado bastantes personas durante años.

Decir que estábamos estupefactos por lo que habíamos descubierto sería decir poco. Cuando regresamos a nuestro hotel esa noche, algo cansados ​​de nuestro día de trabajo, nos sentamos y miramos pasmados la prueba en la pantalla de nuestro ordenador. La ironía de lo que habíamos encontrado no nos pasó desapercibida. Aquí estábamos, apenas capaces de leer unas palabras de la escritura garabateada de Vyse y sin embargo la antigua escritura egipcia que había copiado con tanto cuidado en su diario nos revelaba la verdad de las inscripciones en disputa en la Gran Pirámide, que muchos habían estado buscando durante décadas, si no más.

Fig.1 Reproducción de los jeroglíficos con cartucho de la Cámara de Campbell de la Gran Pirámide. Dibujos de Scott Creighton a partir del diario manuscrito de Howard-Vyse. 
Fig.2 Reproducción de los jeroglíficos con cartucho de una página del diario manuscrito de Vyse. Dibujos de Scott Creighton a partir del diario manuscrito de Howard-Vyse.
A simple vista, estos dos cartuchos (dentro de las formas ovaladas a la derecha de las imágenes de arriba) parecen comunes y corrientes. Sin embargo, cuando miramos más de cerca, la simple verdad que atesoran habla por sí misma. El cartucho de la Fig. 1 es una copia del cartucho que Vyse afirmó que había encontrado en la Gran Pirámide. El segundo cartucho (Fig. 2), también hallado por Vyse, se presenta solamente en su diario escrito a mano (éste no lo publicó) y claramente fue encontrado en otro lugar, ya que es un poco diferente al cartucho de la Gran Pirámide; es decir, no tiene líneas horizontales en el pequeño círculo de la derecha. De haber sido copiado el cartucho de la Fig. 2 del cartucho en la Cámara de Campbell, entonces Vyse seguramente habría copiado las pequeñas líneas en el círculo simple que observamos en el círculo de la Figura 1. El hecho de que no copiara estas líneas nos revela que él no observó esas líneas en el círculo de este cartucho en la Figura 2, lo cual implica, por supuesto, que este cartucho de la Figura 2 es de una fuente diferente a la de la Cámara de Campbell (Figura 1).

Hasta el momento, todo bien. Ahora, si miramos debajo del jeroglífico de la pequeña serpiente (entre los dos glifos de polluelo de ambos cartuchos) podemos observar dos pequeños puntos, uno al lado del otro. Y aquí está el meollo del tema: estos dos puntos son un error; no forman parte del nombre del rey, y son probablemente el resultado de salpicaduras de pintura al azar que cayeron accidentalmente de la brocha del escriba. De hecho, incluso en su último libro (publicado unos cinco años después de que dejara Egipto), Vyse, presumiblemente después de haber observado ahora este hecho por sí mismo, elimina este error del cartucho de Khufu supuestamente encontrado en la Gran Pirámide (Figura 3):


Fig.3. El cartucho de Khufu publicado en el libro de Vyse ya no muestra los puntos bajo la serpiente
La pregunta que ahora debemos hacernos es, por supuesto, ¿cómo es posible que un error aleatorio idéntico se encuentre en dos cartuchos de Khufu de dos fuentes aparentemente diferentes? Seguramente se está estirando la credibilidad hasta un punto de ruptura al considerar que estos dos cartuchos bastante separados de Khufu tendrían las mismas marcas aleatorias que cayeron al azar en el mismo lugar exacto de cartucho del rey, presentando de este modo la prueba convincente de que uno fue copiado del otro. Dado que ya hemos eliminado la posibilidad de que la Figura 2 (con el círculo en blanco) se pudiera haber copiado de la cámara de Campbell (Figura 1), entonces sólo nos queda suponer que la Figura 2 era el original y que éste fue utilizado para copiar el cartucho (con algunas mejoras de menor importancia), junto con los demás jeroglíficos de la Cámara de Campbell.

Pero ¿qué hay de los otros jeroglíficos a la izquierda de los cartuchos? ¿Es que nos dicen algo? Claramente podemos ver que los dos textos son muy similares entre sí, con algunas pequeñas variaciones. Si consideramos los dos jeroglíficos de aspecto de bastón (Figura 2), parece que simplemente han sido duplicados en el otro texto (Figura 1), con la parte superior del segundo bastón (a la derecha) truncada y más retorcida (así, la Egiptología académica interpreta este glifo como un cincel, aunque sobre tal interpretación planea una serie de interrogantes). Esta ligera diferencia entre estos dos glifos pudo deberse simplemente a una mala copia de este glifo por parte de la persona a quien Vyse encargó realizar esta tarea en la Cámara de Campbell, posiblemente el señor Hill. De hecho, incluso existe la polémica de si esta pequeña diferencia pudo haberse efectuado para introducir deliberadamente un elemento de vaguedad. Dado que Vyse no podía entender lo que decían estos glifos en realidad, si se presentaban de forma lo suficientemente ambigua, entonces surgía la posibilidad de ser interpretados de muchas maneras, siendo una de ellas probablemente significativa en el contexto de Khufu y la Gran Pirámide.

Sin embargo, que se trate del mismo glifo de bastón mal copiado (o deliberadamente falseado) de un lugar a otro es sugerido por el hecho de que en las dos imágenes podemos observar un pequeño trazo horizontal más o menos en la mitad de la línea vertical. Nuevamente, estamos ante un error y no ante un elemento de la escritura jeroglífica. Si este pequeño trazo horizontal fuera realmente parte del jeroglífico de cincel –como sostiene la Egiptología académica– entonces este pequeño guión está en el lugar equivocado; debería estar en el cuello de lo que es el mango del cincel (el bucle) en el lado opuesto y no abajo, a media barra del cincel. Este trazo aparece replicado sólo porque Vyse no habría sabido que se trataba de un error y, al igual que hizo con los dos puntos en el cartucho, simplemente lo copió todo. Y así tenemos que preguntarnos de nuevo: en este fragmento de antigua escritura egipcia, ¿cuáles son las posibilidades de encontrar el mismo error en el mismo lugar en lo que son (ostensiblemente) dos fuentes diferentes?

La explicación más sencilla de todo esto, por el momento, es reconocer sin más que Vyse descubrió un fragmento de texto jeroglífico con el cartucho de Khufu (Figura 2) durante sus excavaciones en algún lugar fuera de la pirámide, y reconoció el nombre de Khufu (Rossellini lo había establecido correctamente y publicado cinco años antes de que Vyse fuera a Egipto). Luego copió directamente de esa fuente el texto jeroglífico entero –con sus errores– en la Cámara de Campbell, incluyendo los caracteres muy similares a la izquierda del cartucho que no habría sido capaz de leer, excepto una ligera modificación del pequeño círculo para incluir tres líneas horizontales. Del mismo modo, copió mal o falseó deliberadamente el segundo glifo de aspecto de bastón.

Vyse habría añadido estas líneas horizontales en el círculo en blanco (de la Figura 2), ya que en 1837 no estaba claro que un simple círculo representase el sonido “Kh” (j). La creencia de que un círculo en blanco (a menudo con un punto central) sólo podía ser pronunciado “Ra” (como en Ra-ufu) habría impulsado a Vyse a colocar las líneas rayadas en el círculo simple para presentar de manera inequívoca el glifo del círculo “Kh” (como en Kh-ufu). De hecho, en la misma página de su diario manuscrito (Fig. 4) podemos ver que Vyse delibera sobre el uso de estas tres líneas horizontales para el círculo simple del cartucho Khufu y que también ha colocado una cruz (X) justo encima de los dos discos por fuera de los cartuchos:


Fig.4. Reproducción de una página del diario manuscrito de Vyse que muestra los comentarios de Vyse y los dos puntos bajo el jeroglífico de la serpiente de ambos cartuchos. (Nota: Hay mucho más texto manuscrito en la página original de lo que aquí se presenta). Dibujos de Scott Creighton a partir del diario manuscrito de Howard-Vyse.

En la misma página Vyse también comenta:
"Los cartuchos en la tumba al W. [oeste] de la primera pirámide son diferentes a los de Suphis [Keops / Khufu]."
A partir de este comentario es evidente que Vyse ya sabe cómo debería ser el cartucho correcto de Khufu. Junto a este comentario (Fig. 4) observamos que ha dibujado un pequeño círculo con un punto en el centro, el sonido fonético "Ra", y por debajo de este, otro pequeño círculo con tres pequeños trazos horizontales en el centro, el sonido fonético "Kh". Esto parece casi como si Vyse –habiendo encontrado el texto Khufu con un disco en blanco (Fig. 2)– estuviese deliberando sobre si debería o no dibujarse con líneas rayadas. Incluso podemos ver que ha hecho una referencia cruzada de estos círculos mediante la colocación de un '1 ' en la parte superior derecha de éstos. Finalmente, se decide y dibuja, en la parte inferior de la página en el margen izquierdo, un cartucho de Khufu completo con los dos puntos (errores) bajo el glifo de la serpiente y ahora con los tres trazos horizontales en el –hasta el momento– disco en blanco. Debajo de éste escribe: "Cartucho en [la cámara de] Campbell", como si se apuntase lo que había decidido colocar allí. La ironía aquí es que si Vyse no se hubiese molestado en colocar las líneas rayadas en el disco en blanco, el engaño habría sido mucho más convincente, ya que nadie sabía en 1837 que Khufu también podía escribirse, de hecho, con un disco en blanco. Vyse quiso rizar el rizo y le salió mal.

Lo que aquí se nos presenta es la prueba del delito que apunta a un fraude perpetrado por parte de Vyse y su equipo en la Gran Pirámide en 1837. El hecho de haber encontrado en la misma página del diario manuscrito de Vyse dos cartuchos de Khufu ligeramente diferentes –ostensiblemente pertenecientes a dos fuentes diferentes– pero con los mismos errores aleatorios (los dos puntos por debajo del glifo de la serpiente) nos habla a las claras de lo que ocurrió realmente en Guiza hace tantos años.

A este escritor más bien le parece que a dondequiera que fue Howard-Vyse y en cualquier campo de la actividad humana en que se implicó, el tufo del escándalo y de la comisión de algún tipo de fraude nunca estuvo demasiado lejos. Y así ahora nos tenemos que preguntar: ¿Fue Howard-Vyse un hombre en el que se podía tener plena confianza? ¿No hay acaso dudas suficientes acerca de este hombre, de tal modo que nos lleve a cuestionar lo que él afirmó haber descubierto en la Gran Pirámide? En suma, lo que tenemos aquí se parece a lo que en el lenguaje jurídico británico se considera “sospecha razonable”: ¿existe base suficiente para dudar razonablemente de la veracidad de los testimonios publicados de Howard-Vyse en relación con sus descubrimientos en la Gran Pirámide y otros más?

Y así, tenemos que preguntarnos: ¿por qué la egiptología es tan reacia a examinar científicamente ni una sola de estas inscripciones? ¿A qué responde ese reparo? Incluso la Iglesia Católica ha sido más atrevida, al haber dado el audaz paso de hacer analizar científicamente un pequeño fragmento de la Sábana Santa de Turín. Al hacer esto, la Iglesia Católica ha demostrado infinitamente más voluntad de aceptar la ciencia y el método científico para llegar a la verdad absoluta de una cuestión que la “ciencia” de la egiptología con respecto a las inscripciones de estas cámaras. ¿A qué teme tanto la egiptología?

Si aceptamos la idea de que en realidad existen suficientes dudas sobre el carácter de Howard-Vyse, ¿cómo impacta esto en la egiptología y qué debe hacer la egiptología a partir de ahora? La respuesta es simple: la egiptología debe hacer lo que debería haber hecho en primer lugar con estas inscripciones: considerarlas como no probadas hasta que la ciencia propiamente dicha pueda autentificarlas. La egiptología debe dejar a un lado todos los testimonios escritos referentes a estas cámaras y sus inscripciones y volver a las pruebas físicas reales, aplicando las ciencias exactas para tratar de determinar la autenticidad de estas inscripciones, pues éste parece ser el único medio adecuado por el cual se puede establecer la verdad de estas marcas. Y puede haber una manera de hacer esto.

Como se dijo anteriormente, en su urgencia para acceder a estas cámaras selladas, Howard-Vyse recurrió al uso de la pólvora para abrirse camino hasta ellas. Lo que sucede con la pólvora es que deja un finísimo residuo sobre las superficies que se encuentran en las proximidades de la explosión y también puede dejar trazas de explosión específicas (salpicaduras). El residuo resultante puede ser microscópico, pero se podría someter a pruebas forenses para hallar proporciones específicas de nitratos y plomo en las superficies afectadas por la explosión (el suelo, las paredes y el techo de estas cámaras). Si el patrón de los residuos es significativamente más bajo –o nulo– en las inscripciones, esto sugeriría en consecuencia que dichas inscripciones fueron escritas después de la explosión de la pólvora y no antes, reivindicando así la palabra de Humphries Brewer. Si el residuo sobre la superficie de las marcas es el mismo que en otras partes de la cámara, entonces, creo yo, esto reivindicaría a Howard-Vyse. Aunque algunas de estas pequeñas cámaras se han limpiado en los últimos años, las pruebas científicas todavía podrían resultar válidas, ya que deberían poder detectar lo que se encuentra debajo de la pintura, tal vez mediante tests de restos microscópicos de polen, de pincel o de fibras de caña atrapados en la pintura. También existe la posibilidad de que la pintura ocre rojo utilizada pueda ser datada mediante radiocarbono, ya que el agente aglutinador de esta pintura era a menudo extracto de clara de huevo, goma o miel.

Sin embargo, como ya se ha dicho anteriormente, no es tarea de nadie desmentir la autenticidad de estas inscripciones; es responsabilidad de la egiptología afrontar estas cuestiones seriamente y demostrar científicamente que estas inscripciones son auténticas, en lugar de aceptar informalmente el testimonio de un hombre cuyas acciones han llevado a muchos otros a cuestionar seriamente su carácter moral. Negarse a mantener una actitud científica sobre estas inscripciones simplemente ya no es una opción sostenible. El mundo merece saber la verdad.

Pero, ¿están los egiptólogos preparados para llevar a cabo este tipo de pruebas? ¿O ya les va bien dejar que este debate se degrade de forma indefinida con el fin de mantener el statu quo? ¿Desean realmente conocer la respuesta? ¿Están realmente interesados en la verdad? Bueno, deberían.

(C) Scott Creighton 2013-2014 
© Scott Creighton 2013-2014


NOTAS

[1] Los llamados cartuchos eran unos óvalos que rodeaban siempre los jeroglíficos con los nombres de los faraones, que así quedaban destacados en el conjunto de un texto. La existencia de los cartuchos fue clave para el desciframiento de la escritura jeroglífica por parte de Champollion.