Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

viernes, 22 de abril de 2016

SIBEL EDMONDS: “OCCIDENTE ESTÁ DETRÁS DEL TERRORISMO ISLÁMICO DE FALSA BANDERA, TAMBIÉN LLAMADO GLADIO B”

sibel

Sibel Edmonds fue la primera, sino la única (tal vez con el francés Thierry Meyssan), que denunció, al comienzo de la barbarie siria, el hecho de que EEUU estaba armando a los llamados “rebeldes” quienes empezaban a organizarse (con ayuda externa) para combatir al gobierno de Bashar Al Asad. Este es otro capítulo del terrorismo Gladio B que desgrana muy bien Edmonds y que muchos, entonces, desconocían. Dice Edmonds que En 2011, meses antes de que llegaran todos los grandes titulares sobre Siria, nada sobre este país se había escrito en el New York Times, Washington Post y la CNN (y menos en sus lacayos mediáticos de medio mundo, incluidos los españoles). Basada en mis fuentes militares, de aquí (en Estados Unidos) y también de Turquía, había constatado el hecho de que fuerzas especiales de la CIA y la OTAN acantonadas en una base militar de la Alianza Atlántica situada en Turquía (en la parte sur del país, muy cerca de la frontera con Siria, llamada Incirlik), estaban reclutando y llevando a terroristas hacia el norte de Siria desde los campamentos donde les entrenaban al mando de la fuerza aérea de Estados Unidos. No sólo para luchar contra Assad, sino también para cometer atrocidades contra la población civil en varios pueblos y regiones de Siria. Siete u ocho meses después, de repente, el conflicto de Siria comenzó a llenar de titulares las noticias en los Estados Unidos.

Y, cómo no (y hago un punto y aparte sobre Edmonds) los titulares aparecieron también en tromba en los falsimedia españoles, donde, de forma preeminente, el influyente diario ELPAIS, se dedicó a tergiversar y manipular hasta la más brutal obscenidad la realidad siria, mediante un montaje mediático sin precedentes que incluyó el apoyo a una plataforma-ONG de falso activismo creada por la CIA, llamada Avaaz. Dicho movimiento globalista de “derechos humanos” (de supuesto ámbito internacional) denunciaba, cito bien, las casi 3.000 personas, que, según sus cálculos, habían desaparecido a manos del régimen sirio desde el inicio de las protestas ciudadanas el 15 de marzo de 2011, hasta mediados de ese año. Es decir, estos tipos hablaban sin vergüenza alguna y sin más pruebas que “sus propios cálculos” o los del conocido e infame Observatorio Sirio de Derechos Humanos, los propagandistas de las mentiras de Occidente sobre la “guerra” en Siria. La plataforma-farsa Avaaz pedía, entonces, nada menos que a gobiernos como los de las dictaduras feudales de Kuwait y Qatar que enviaran delegaciones de derechos humanos a Siria.

Para dar forma y “lustre” propagandístico a la patraña anti-siria se habían sumado a la iniciativa de la CIA-ONG Avaaz, además de EL PAIS, medios tan “independientes” y comprometidos por la “verdad” como The Guardian (Reino Unido), Der Spiegel (Alemania) y la corrupta máquina de mentiras CNN estadounidense, la portavoz mediática de las invasiones militares de EEUU. Resultaba conmovedor cómo grandes grupos mediáticos, sponsorizados por el sionismo, la banca y lobbys empresariales, todos ellos con estrechos vínculos con los servicios de inteligencia de sus respectivos países y que hacen propaganda para la OTAN, se implicaban “solidariamente” en el ciberactivismo-tapadera como si de unos “alternativos” cualquiera se tratase. Sólo que faltaba en el guión quién estaba detrás del timo Avaaz y quién había diseñado su estrategia, muy en consonancia con los objetivos imperialistas de las potencias capitalistas. El que quiera saber un poco más de la impostura Avaaz puede darse una vuelta por aquí

El inteligente y superlativo análisis de Edmonds le lleva a una lógica conclusión: la creación de grupos terroristas por Occidente para desestabilizar Siria fue el punto de partida para la formación y puesta en marcha de la marca ISIS. Comenzó llamándose ISIL (es decir, Estado islámico de Irak y el Levante, cuya actividad se desarrolló originariamente en Irak), luego se denominó ISIS y ahora por sus siglas IS (o Estado Islámico) Los integrantes que formaban parte del llamado ISIS fueron cuidadosamente seleccionados en la base estadounidense de la OTAN en Turquía (Incirlik), donde fueron entrenados y adoctrinados sobre lo que tenían que hacer. Crearon, entonces, una nueva marca, apunta Edmonds, con el fin de sustituir a la vieja, es decir, a Al Qaeda.

Y es que la “marca” Al Qaeda como artilugio semántico gestado por la CIA y asesinos como el asesor de las guerras imperiales, Zbigniew Brzezinsky, estaba más que amortizada, habiendo cumplido su “propósito” germinal, tanto que, como dice con acertada analogía nuestra denunciante: después de doce años Al Qaeda comenzó a perder su empuje como marca terrorista, algo que no es muy diferente de cualquiera de esas estrategias infantiles de marketing empresarial donde las compañías sacan el mismo tipo de producto pero bajo una marca y envase diferentes, para incitar al consumo por parte de los usuarios. Por cierto, cabe hacer un inciso relevante. La invención de Al Qaeda por las agencias de inteligencia occidentales no es una licencia “conspirativa” cualquiera sino algo que incluso denunció, en su día, el ex ministro de exteriores británico, Robin Cook, antes de que le dieran “matarile” aunque oficialmente murió de forma repentina de un “pampurrio” tras, creo, ver al monstruo del Lago Ness. Ya es mala suerte.

Sibel Edmonds se hace una pregunta capital respecto del terrorismo islámico del ISIS y del acopio que ha hecho esa organización terrorista de tan “milagroso” poderío bélico y extraordinaria capacidad económica, algo que los medios controlados suelen eludir recurriendo a la habitual fabricación de patrañas. Piense en esto, dice Edmonds, ¿cómo es posible que en tan sólo dos años un feroz grupo terrorista haya llegado a estar tan cohesionado y a tener en su poder armamento sofisticado (de comprobado origen estadounidense, qué “raro”), jeeps del tipo Range Rover, entrenamiento militar de alto nivel, complejas redes informáticas y dos mil millones de dólares para organizar su estructura de terror? Ese, refiere Edmonds, es el sello distintivo de la Operación Gladio B. Eso es lo que han estado haciendo (la CIA, OTAN, etc) desde la década de 1950.

Tenemos que admitir, apunta Edmonds, que se ha creado, sobre todo desde el 11-s, toda una industria de inteligencia, lo que se denominaba antes el complejo militar industrial, a base de contratistas y subcontratistas, para ganar dominio en Oriente Medio ya sea Irak y Siria o los países que estén por conquistar, particularmente en Asia Central y en el Cáucaso. Georgia, por ejemplo, ya es a todos los efectos país títere de la OTAN mientras que en China, en la zona uigur de Xinjiang (llamada por la CIA Turquestán Oriental), dice Edmonds que, no se oye mucho hablar sobre esa región pero ya hemos (se refiere, lógicamente, a la inteligencia norteamericana) estado entrenando a varias unidades terroristas musulmanes uigures en esa región con el objetivo, al igual que hicimos en Taiwán, de promover el separatismo e instalar una base militar allí.

Edmonds, en una entrevista con la periodista de RT, Sophia Shevardnadze, afirma que nada impide a la gente hablar sobre las fechorías del imperialismo, pero con matices. Si el gobierno de Estados Unidos estuviera muy preocupado por las personas que están denunciando, como yo, u otros denunciantes, si eso se convirtiera en una amenaza real, sería muy fácil para ellos dejarnos fuera de la circulación, eliminarnos. Pero no lo somos, porque no hemos subido “un nivel” todavía. Si el alcance de lo que decimos llegara a las masas y éstas reaccionaran de alguna manera entonces usted estaría en un escenario totalmente diferente. Pero no lo hemos visto todavía.

Ni lo veremos. De todas formas, casi diría a Sibel Edmonds que se cuide las espaldas. Uno no estaría tan seguro de que no estuviera en una lista negra, durmiente, de objetivos de la CIA u otras agencias asesinas a sueldo. Existen mecanismos sutiles de asesinato que ya no son el clásico “murió acribillado a balazos” , tales como accidentes “fortuitos”, suicidios inducidos, ataques cardíacos imprevistos, sobredosis varias y envenenamientos prolongados. Sin descartar, claro, la contratación de sicarios para simular un crimen utilizando la coartada del “robo”.

Atentados terroristas como el último de Bruselas conforman la estrategia global actual del Gladio B señalado por Sibel Edmonds quién no deja lugar a ninguna duda sobre el paroxismo criminal que están llevando a cabo las “élites” político-económicas capitalistas con un análisis tan clarividente como certero: Es hora de revitalizar el miedo y eso es exactamente lo que están haciendo. ¿Qué va a seguir a esto? Pues la puesta en práctica de más medidas de control ciudadano, ya sea en los aeropuertos (una vez más el preclaro razonamiento analítico de Edmonds da en la diana: se acaba de proponer recientemente en el Parlamento Europeo el incremento de más controles totalitarios a los viajeros) o bien aumentando el número de informantes por el FBI, la CIA, etc. Esas son las cosas que van a seguir a una operación Gladio de falsa bandera, es decir: tenemos que disponer de más gastos militares e invertir en seguridad, debido a que el nivel de miedo se va a elevar, y por lo tanto esos gastos van a estar justificados. Tan simple como eso.

Para la mayoría de ciudadanos toda esta monumental farsa oficial de la lucha “contra el terror” es, según Edmonds, fácil de digerir, ya que la mayoría de ellos han sido despojados sistemáticamente de su capacidad de pensamiento crítico.

FUENTE: Globalresearch Canadá y RT

sábado, 16 de abril de 2016

El destino de los Imperios o una explicación del ocaso de Occidente

"Interior del coliseo, Roma", 1832. Oleo sobre lienzo, Thomas cole.
"Hasta las estadísticas más simples demuestran la rotación constante de una nación tras otra a intervalos regulares"
John Bagot Glubb
Sir John Glubb fue un autor y profesor británico condecorado por su servicio en los Royal Engineers en la Primera Guerra Mundial, fue comandante de la Legión Árabe Jordana desde 1939 hasta 1956. Brillante erudito, profundizó en sus conocimientos de la historia clásica y árabe con sus contactos con el mundo académico local durante su estancia en Jordania. Su famoso y sucinto ensayo, The Fate of Empires and the Search for Survival (1978), analiza el ciclo vital de los imperios desde sus orígenes hasta su eventual caída. En su día, provocó cierto revuelo por el parecido en la trayectoria de EEUU, hoy las similitudes son incluso más.

Glubb observa un patrón inquietante que emerge cuando se trata de la durabilidad de los imperios humanos: Desde el Imperio Asirio (859-612 aC), el Imperio Árabe (634-880 dC), al Imperio Británico (1700 - 1950), cada uno parecía perdurar aproximadamente 10 generaciones, o alrededor de 250 años. Glubb postula que cada imperio pasa por seis fases predecibles:
  1. Ascenso/conquista
  2. Comercio
  3. Abundancia
  4. Intelectualidad
  5. Decadencia
  6. Caída
Este patrón de ascenso y caída es independiente del sistema de gobierno (despotismo, monarquía, república, democracia) y las cualidades peculiares de la raza que engendró el imperio (Áfricana, Asiática Oriental, Europea, Asiática Central). Este patrón no se ve afectado por las tecnologías de la época (la rueda, montar a caballo, navegación, la pólvora, la electricidad, etc.) y, aunque el patrón del ascenso de las grandes naciones parece ser uniforme, el patrón de las caídas es diverso, lo que significa que mientras que todos los imperios nacen y se desarrollan más o menos de la misma manera, su forma de morir varía en gran medida.

Glubb observa que todos los imperios a través de la historia pasan por las mismas etapas, que duran aproximadamente el mismo tiempo: diez generaciones; más o menos unos 250 años. Esta duración parece estar motivada por el comportamiento humano, sorprendentemente uniforme entre culturas y, también sorprendentemente, independientemente de las tecnologías disponibles en la época (de transporte, comunicaciones y bélica). La seis etapas del ciclo vital de los imperios a veces se solapan momentáneamente.



Fase 1: Ascenso/conquista

En la primera fase del gran imperio, las naciones pequeñas, aunque vistas como insignificantes por sus vecinos, arrancan a dominar grandes extensiones de territorio. Esta explosión inicial se caracteriza por exhibiciones extraordinarias de energía y coraje, sus gentes, acostumbrados a las dificultades, son pobres, duros, emprendedores y, sobre todo, agresivos, y poco les disuade en su deseo de gobernar. Las gentes de los imperios decadentes o Estados de menor importancia que subyugan, son acomodadas y ricas, pero están trabados en su actitud tímida y defensiva. Esto le da la ventaja a la nación emergente, cuyos miembros pueden ser audaces y agresivos en su actitud; tienen poco que perder salvo sus vidas. Pero no es sólo una ventaja militar la que esta nación emergente, esta nación conquistadora disfruta; sino que, porque tienen hambre, porque no están obligados por una tradición establecida, sino por un enfoque intenso hacia su objetivo, la nación ascendente exhibe un gran dinamismo en todo el espectro de las actividades humanas: la ciencia, la tecnología, su gobierno, su cultura. Nada engendra más éxito que el éxito mismo, y la confianza auto-alimentada de la nación emergente, les lleva a creer que tienen el propósito de dominar y gobernar para siempre, tal vez incluso elegidos por su dios (o dioses), para dominar sobre los hombres.

Es interesante notar que es aquí, en el principio, donde se siembran las semillas de la destrucción imperial, ya que cada país, a raíz de su ascenso, atribuye su buena fortuna a su superioridad hereditaria y natural. Habiéndose convertido en dominante, esta nación se ve como naturalmente mejor que los pueblos que conquistan. Sin embargo, es esta arrogancia la que se convierte en el catalizador de la propia destrucción de la sociedad. La cultura no se protege a sí misma contra la diversidad que vendrá, y que arruinará la población que construyó la nación.

Fase II: Expansión comercial

Los comerciantes y el conjunto de las personas se benefician de la paz, la seguridad y la racionalización de los procesos burocráticos que un gran imperio asegura . La transición de la ascensión / conquista al comercio, se caracteriza por un cambio en las actitudes, en la que el estatus por la gloria militar y el honor, da paso a un énfasis en el aumento de la fortuna. Sin embargo, como el recuerdo de dónde vienen aún está fresco, la gente y la cultura es todavía fuerte.
La primera mitad de la "Edad del Comercio" es particularmente espléndida ... virtudes como la valentía, el patriotismo y la devoción al deber están todavía en boga. Los niños deben ... ser viriles, [y] las escuelas de niños son intencionalmente exigentes.
La era del comercio también se caracteriza por la exploración de nuevas formas de riqueza, y la obtención de la riqueza es el catalizador para la transición a la "Edad de la abundancia".

Fase III: Luxos

La abundancia de riqueza y comodidad comienzan a dañar las cualidades que hicieron exitosa a la nación. Por ejemplo, la búsqueda del éxito individual reemplaza la del honor y la aventura como los objetivos de los mejores y los más brillantes de entre los jóvenes. Poco a poco, esta persecución del oro, desplaza la persecución del deber. Por otra parte, la educación sufre un cambio similar en sus prioridades; así, las instituciones educativas se centran en la producción, no de patriotas valientes, sino en acuñar a los que gobernarán hacia los altos salarios. Esta fase representa el apogeo de una sociedad, es todo cuesta abajo desde aquí, ya que las personas se tornan más individualistas "... del espíritu de servicio al egoísmo", y la nación en su conjunto, cambia de la agresividad ofensiva, a actitudes defensivas, interesados no en la adquisición de más riqueza, sino en asegurar lo que se tiene.

Este cambio en las actitudes nacionales hacia un mayor pesimismo y pragmatismo durante esta fase se refleja en la postura de la política exterior de la nación: 
... habiendo un mayor abastecimiento de dinero que de coraje, se emplean, en lugar de armas, subsidios para comprar a los enemigos.
Varias argucias psicológicas se utilizan para intentar considerar este cambio como noble, en vez de cobarde:
La disposición militar ... es denunciada como primitiva e inmoral. Los pueblos civilizados son demasiado orgullosos para luchar. La conquista ... se considera algo inmoral. Los imperios son malos. "No es que tengamos miedo de pelear", suelen decir, "sino que debemos considerarlo inmoral ". Las naciones que se proclaman poco dispuestas a luchar, están expuestas a ser conquistadas por pueblos en la etapa del militarismo
Además, durante esta fase, la prosperidad y la riqueza también traen una afluencia de extranjeros a los centros urbanos del imperio. Los romanos nativos se quejaron de la multiplicidad de gentes del Oriente Medio y norteaafricanos en Roma, al igual que los habitantes de Bagdad, a su vez sufrieron una enorme afluencia de persas, turcos, árabes, armenios, egipcios, africanos, y griegos. Hoy en día, Londres es conocida en algunos círculos como "Londonistán", New York hace mucho tiempo dejó de ser habitada principalmente por anglos, y el propio Washington DC cuenta con una amplia población internacional (solo hay que llamar a un taxi en esa zona para convencerse de ello). El resultado de esta migración es que la población que creó el imperio, es relegada a las zonas de influencia, las fronteras y las zonas rurales, mientras que los extranjeros llegan a dominar las ciudades y, finalmente, la política de todo el reino. Así vemos que en realidad, en verdad, no hay nada nuevo bajo el sol, ya que esta "diversidad" se repite una y otra vez en la historia, y la solidaridad y el compañerismo que surgen con la homogeneidad étnica y cultural (las cualidades que construyeron el imperio en el primer lugar) primera se erosionan, y luego desaparecen por completo.

Esta diversa masa políglota está poblada por inmigrantes, que a menudo no se logran asimilar plenamente, lo que lleva a problemas de lealtad intragrupo / extragrupo, y a una falta de disposición general a sacrificarse por el país anfitrión, cuando la ola de prosperidad da paso a tiempos de recesión. Grubb señala:
Cuando se establece el declive, es extraordinario cómo la memoria de guerras antiguas, quizá de siglos antes, revive de repente, y los movimientos locales o provinciales parecen exigir la secesión o la independencia
Esta falta de coherencia cultural se combina con el mencionado cambio en los valores de la lucha por la racionalización, y, finalmente, un sentimiento de superioridad moral, que sienta las bases para las luchas internas que son características de la etapa siguiente, la "Edad del intelecto".

Fase IV: Intelectualismo. El principio del fin

El pueblo, carente ya de mentalidad marcial y con vidas no visitadas con frecuencia por las privaciones, se vuelven indiferentes a la adquisición de riqueza y bienestar, viéndose a sí mismos como intelectuales. Este período se caracteriza por la proliferación de instituciones de enseñanza y una rápida expansión de la base de los conocimientos. El Intelectualismo lleva a la discusión, el debate y al argumento, y así, la cultura pierde su homogeneidad. Las divisiones políticas internas entre ideologías se osifican y se vuelven insalvables. Con muchos capitanes que compiten por el control del timón, la nave del Estado comienza a ir a la deriva:
Así los asuntos públicos van derivando de mal a peor, en medio de una cacofonía incesante de argumentos ... en medio de una babel de chácharas, el barco se desplaza hacia a las rocas. Las diferencias internas no se reconcilian ... las rivalidades internas se agudizan, y la nación se vuelve más débil.
Es importante señalar aquí que el Imperio sigue siendo fuerte en este momento y está situado en una especie de edad de oro. Pero el brillo exterior oscurece una pudrición interior, ya que el Imperio sangra desde dentro. En esencia, el Imperio está viviendo en tiempo prestado, ya no produciendo, conquistando, ampliándose; en su lugar, se alimenta de la grasa almacenada en su propia grandeza pasada. Viéndose aún a sí mismos excepcionales, la nación se relaja y disfruta de los frutos de su trabajo, esta voluptuosidad latente resulta en más y más tiempo dedicado al ocio.

Por otra parte, un Imperio, en esta etapa, aunque no amplía ya su territorio, todavía gusta verse más inteligente que sus vecinos y sigue patrocinando la expansión cultural de su Imperio. Pero el motivo de esta expansión no es es militar (lo cual sería malvado), sino que es para el bienestar de los demás, lo que se considera "bueno", y, así "justificado", el imperio continúa ampliando su influencia. Este cambio en la motivación es clave ... cuando la cabeza (la razón) llega a dominar al corazón (la pasión), el gran imperio quiere "ayudar" a los menos "afortunados" a compartir su prosperidad. Glubb, sin embargo, tiene una mala opinión de este cambio:
Tal vez el subproducto más peligroso de la Edad del intelecto es el crecimiento inconsciente de la idea de que el cerebro humano puede resolver todos los problemas del mundo
Esta idea lleva al Imperio a sobre-extenderse a sí mismo, ya que literalmente no hay límite a los problemas por resolver en un esfuerzo por mejorar el bienestar de los extranjeros. Así, agotado, el descuidado, oxidado andamiaje socio-cultural y económico que soporta el edificio del Estado comienza a descomponerse. El centro, el núcleo, no se sostiene.

Fase V: Decadencia

La decadencia es una enfermedad moral y espiritual, no física, resultado de un período demasiado largo de riqueza y poder. Los ciudadanos de una nación así ya no hacen un esfuerzo para salvarse a sí mismos, porque no están convencidos de que nada en la vida merezca la pena salvarse.

Un imperio en decadencia está marcada por varias características. 
  • La primera entre ellas es un fuerte sentimiento predominante (y autocumplido) de pesimismo entre la gente, con frecuencia acompañado de frivolidad, donde las personas cambian las esperanza y la orientación hacia el futuro, por un enfoque en el presente ... una actitud de tipo "vamos a comer beber y ser felices, porque mañana estaremos muertos". Carpe diem. Grubb también hace notar que los héroes de un imperio cambian en las civilizaciones en declive, en consonancia con este enfoque hacia la frivolidad ... el actor, el cantante, y el atleta (todos ellos relacionados con el entretenimiento) reemplazan al general, estadista o genio literario, como modelos a seguir para los jóvenes.
  • Otra característica del declive que se observa, es la degeneración y una laxitud generalizada de la disciplina durante estas épocas. Un materialismo creciente, la retirada de la moralidad, el advenimiento del feminismo, y la aparición e influencia de las mujeres en la vida pública son todas características de una civilización en decadencia. La indiferencia hacia la religión aparece también entre la cultura y, como Glubb atribuye a la religión (expansivamente definida, incluyendo la fe del propio Imperio en un destino especial para sí mismo) la fuerza motivadora del deseo de expandirse, conquistar, subyugar o extinguir, así el espíritu de servicio, la heroica abnegación por la causa, también desaparece.
  • Una tercera característica es una cuyas bases se sentaron en la Edad del Intelectualismo ... la Edad de la Decadencia se asocia con la filantropía, la generosidad y la compasión por otras razas y naciones. La cultura asume una actitud condescendiente de "nobleza obliga" hacia los menos afortunados, la idea de que siempre serán ricos empuja al Estado imperial a gastar pródigamente, y a conferir privilegios, derechos y beneficios a todos los recién llegados. Los derechos de ciudadanía, una vez signo de estatus, un bien preciado, se degradadan, ya que el Estado los otorga con largueza... en algunos casos, los vende para obtener ingresos... de nuevo para conferir los beneficios y la prosperidad a todos. La asistencia estatal a los pobres es igualmente generosa. Al menos hasta que se derrumba la economía.
¿Cuáles son las causas de la decadencia? Glubb enumera estas cuatro:
  1. Un período demasiado largo de riqueza y poder.
  2. El egoísmo.
  3. El amor desenfrenado al dinero.
  4. La pérdida de un sentido del deber.
Glubb no discute la Fase VI, el fin o la caída de los imperios, porque tales finales varían ampliamente y su estudio no arroja ningún patrón regular que merezca discusión.

Tras la publicación del ensayo (1978), muchos argumentaron que los EEUU seguían un patrón diferente y que escaparían a este proceso. Su respuesta fue:
Los Estados Unidos surgieron súbitamente como una nueva nación, y su período de ascenso fue empleado como pioneros en la conquista de un vasto continente, en lugar de un antiguo imperio. Sin embargo, la historia de la vida posterior de los Estados Unidos ha seguido la tónica habitual ... los períodos de los pioneros, del comercio, de la abundancia, de la intelectualidad y de la decadencia.
Glubb falleció en 1986, y, en el apogeo de EEUU como potencia en la decadencia de la URSS y sobre todo tras la caída de ésta, con el estatus de potencia unipolar mundial, casi nadie dio importancia a sus escritos.

Recientemente, se le ha re-descubierto en el mundo anglosajón, por la precisión con la que encaja su descripción de la decadencia de los Imperios, con el discurrir de la historia americana, especialmente los últimos 50 años. Si nos atenemos al ciclo vital observado por Glubb para otros Imperios, el estadounidense habría de caer alrededor de 2025. Desde luego, varias de las fases ocurridas en otros procesos de declive de una potencia en la historia, así lo parecen sugerir.

John Bagot Glubb - Wikipedia, the free encyclopedia

Article Review: The Fate of Empires - The Spearhead

http://people.uncw.edu/kozloffm/glubb.pdf

Su necrológica en El País (murió en 1986).

Ha muerto el militar inglés 'Glubb Pacha', ex jefe de la Legión Árabe en Jordania | Edición impresa | EL PAÍS

lunes, 11 de abril de 2016

ESTRATEGIA DE LA ONU Y LA UNIÓN EUROPEA CONTRA LA FAMILIA

Portaluz ha puesto a disposición de los hispanoparlantes una entrevista a la influyente socióloga alemana, escritora, conferencista y conversa al catolicismo Gabriele Kuby, que revela el rostro oculto de líderes políticos, feministas radicales que desde gobiernos, la ONU y otros organismos promueven la atea ideología de género. Pero advierte: «aún no estamos derrotados».

(Benjamin J. Vail CWR/Portaluz) Portaluz tuvo el privilegio de publicar a comienzos de este año una entrevista a esta influyente intelectual. Ahora gracias al periodista Benjamín Vail (ofs) accedemos a un nuevo diálogo -difundido en inglés por CWR- que ocurrió durante la visita de Gabriele Kuby a la República Checa. Apoyándose en el nuevo libro de Kuby (ya traducido a varios idiomas) «La Revolución Sexual Global: La destrucción de la libertad en nombre de la libertad», Benjamín se adentra en pedirle que devele las intenciones finales de quienes buscan globalizar la ideología de género…

Para poner al día a nuestros lectores, ¿Podría por favor resumir la tesis principal de su nuevo libro?

Después de mi conversión a la fe católica, dada mi experiencia en el estudio de la sociología y el interés por los acontecimientos políticos y sociales, comencé a darme cuenta que la sexualidad es el tema de nuestro tiempo. Vivimos en una época en que las normas sexuales -como nunca antes en la historia de la humanidad- están siendo transformadas poniéndolas completamente de revés.

Ninguna sociedad había hecho esto. Ninguna sociedad había dicho alguna vez: «Vive tu impulso sexual como quieras». Pero nuestra sociedad lo hace. Creo que este enfoque de la sexualidad es un ataque medular contra la dignidad del ser humano y la sociedad en su conjunto, ya que si una sociedad abandona su moralidad en general -especialmente en el área de la sexualidad-, cae en la anarquía, en el caos y esto puede dar lugar a un nuevo régimen totalitario liderado por el Estado.

Un tema principal en su libro es la «transversalidad de género» (mainstreaming de género) ¿Puede usted educar a nuestros lectores sobre este concepto y explicar por qué lo califica de dañino?

«Gender» era un término gramatical usado para diferenciar el género, antes de que fuera utilizado en la agenda política. Las feministas radicales descubrieron esta palabra y la usaron para crear una nueva ideología. Me maravilla la estratégica visión de futuro… saber que usted necesita un término para promover una nueva idea, y este término que eligieron es: «género». Género ahora significa que hay un «sexo social», que puede diferir del sexo biológico. Por supuesto existen diferencias culturales e históricas en las formas en que pueden vivirse la masculinidad y feminidad.

Pero la teoría feminista refiere que el sexo es una construcción social que puede ser diferente del sexo biológico y que de hecho, no tiene por qué ser idéntica al sexo biológico. Sucede que si renunciamos a nuestra identidad como hombre o mujer, y decimos que no hay tal identidad, entonces, como consecuencia, todo el orden sexual se derrumba y cualquiera puede tener sexo con cualquiera. Porque este movimiento no reclama sólo que se respete un planteamiento teórico, sino una práctica: No hay dos sexos, o dos géneros -dicen-, sino muchos géneros… hombres y mujeres heterosexuales, homosexuales, bisexuales, transexuales, transgénero, intersexuales y personas queer («queer» es un término que usan para cualquier tipo de desviación sexual de la heterosexualidad).

La teoría de género dice en definitiva que nuestra orientación sexual es el principal criterio para nuestra identidad. Y el valor principal por el cual se promueve esa teoría, es la libertad. Nuestra sociedad hiper-individualizada reivindica que somos libres para elegir nuestro sexo, ser hombre o mujer, pues esta sería nuestra libertad para elegir la orientación sexual que deseemos. La teoría de género nos dice que la sociedad no sólo debe tolerar, sino aceptar positivamente cualquier tipo de orientación sexual.

Pero, en realidad, la heterosexualidad es la condición natural de la existencia humana, y más del 97 por ciento de la población de esta tierra es heterosexual y tiene un rechazo instintivo a la homosexualidad. Por ello las personas que impulsan la agenda de género en todo el mundo, buscan por supuesto empezar con los niños muy pequeños y enseñarles que cualquier tipo de orientación sexual es igualmente válida.

Todo el asunto está «vendido», por así decirlo, como siempre, en un discurso que habla de más derechos para las mujeres. Si la gente no ha oído nada al respecto, piensan que incorporar la perspectiva de género se trata de más derechos para las mujeres. Pero si los hombres y las mujeres ya no son vistos como diferentes, entonces ¿cuál es el punto de lucha por los derechos de las mujeres? Es una contradicción interna.

Después de 150 años de feminismo -que fue un movimiento social importante y necesario porque las mujeres no tenían los mismos derechos- el movimiento se ha radicalizado y hoy en la sociedad occidental estamos en una lucha de poder de las mujeres sobre los hombres. Los hombres son discriminados y son los hombres quienes están siendo desfavorecidos. Por ejemplo, en el sistema educativo alemán, las mujeres y las niñas son las ganadoras, mientras que los niños cada vez son más desestimados.

Las mujeres son privilegiadas en la adquisición de trabajo por cuotas y las mujeres son privilegiadas en pleitos de divorcio. Detrás de todo esto está la queja constante por parte de las organizaciones feministas diciendo que los hombres son básicamente los violadores agresivos y las mujeres son las víctimas.
La promoción de su libro la lleva a muchos países a cuyos idiomas ha sido traducido, siendo así testigo de diferentes culturas en Europa. ¿Notas alguna diferencia entre la situación de género en Europa Occidental y los países post-comunistas?

Definitivamente hay una diferencia. Los países de Europa del Este estaban, por así decirlo, protegidos de la revolución cultural de 1968 en Occidente, por el totalitarismo comunista. Ellos practicaban el aborto a una escala enorme y todavía lo hacen, pero no tenían la revolución sexual. No había un ataque directo a la familia a través de la revolución sexual y el feminismo radical. El comunismo fue un ataque a la familia, pero no tan profundo como el que hoy plantea la revolución sexual promovida por el concepto «mainstreaming de género» que ya hemos analizado.

Cuando el Muro de Berlín cayó en 1989 todos teníamos esa esperanza de la libertad… que entraríamos en una era más allá de la ideología. Pero mientras nos deleitamos con esa esperanza, fuerzas poderosas preparaban el siguiente paso: la revolución sexual global. No me preguntes quienes son estas fuerzas, pero veo que esta revolución está desarrollándose a escala mundial, con una clara intención de destruir la base social, la familia. La destrucción de la familia desarraiga a cada ser humano. Nos convertimos en seres humanos atomizados que se pueden manipular para hacer cualquier cosa.

Un nuevo totalitarismo se está desarrollando oculto bajo el manto de la libertad. Pero ahora los países del Este de Europa se están dando cuenta de esta tendencia y mi libro parece estar ayudando a la gente a despertar. La destrucción no ha llegado tan lejos aquí y la gente está motivada para resistirlo. Mi gran esperanza es que estos países del Este de Europa se convertirán en un bastión de la resistencia en la Unión Europea. Hay señales de que esto ocurra.
¿Es cierto que al menos en algunas partes de la Europa de hoy, un hombre puede ir a su oficina de gobierno local para redefinir su género y salir con una nueva tarjeta de identidad que indica que es una mujer?
En Alemania la Izquierda y los Verdes están trabajando para ello. Ellos sugieren que en su pasaporte no debería haber ninguna indicación sobre si se es hombre o mujer. Están luchando por esto. Si ya tenemos un estado alemán donde esto está sucediendo, no sé. Se están moviendo en esa dirección, sin duda. En mi país hubo una iniciativa legislativa en el Parlamento para retirar la categoría de sexo de la tarjeta de identidad.
¿Qué significaría para la sociedad? ¿Cuáles serían las consecuencias?

La idea que defienden detrás de estas iniciativas es que se trata de una expresión máxima de la «libertad» el poder «elegir» si soy un hombre o una mujer. ¡Pero esto es una locura! La verdad es que esta confusión hace que una persona enferme. Si alguien no se identifica con su sexo como un hombre o una mujer -una situación así se llama transexualidad- y esto es reconocido oficialmente como un desorden psicológico. Desde un punto de vista criminológico, si se puede cambiar entre ser hombre y mujer, será muy difícil identificar a las personas.

La idea de cambiar nuestro sexo altera la noción de lo que significa ser humano. Es la rebelión más profunda contra las condiciones de nuestra existencia humana que se pueda imaginar. Hace que la gente enferme, sin raíces, sin saber quiénes son. Estamos perdiendo nuestras raíces en la fe, la nación, la familia; y ahora incluso la propia identidad como hombre o mujer es atacada para crear una nueva visión de la humanidad. ¿Qué hará esto en nosotros? Toda una masa de consumidores sexualizados que se pueden manipular para hacer cualquier cosa. Al mismo tiempo, la división entre ricos y pobres es cada vez mayor a nivel mundial, por lo que tienes una concentración de la riqueza y el poder en una minoría y masas de personas que no tienen raíces. Eso es a lo que la agenda de integración de la perspectiva de género está aparentemente apuntando.
¿Así que hay una élite y esta confusión de género es una de las herramientas que utilizan para manipular a las masas?

Sólo observo lo que puedo ver: una estrategia en las Naciones Unidas, en la Unión Europea y los gobiernos de izquierda para promulgar una política de la desregulación de las normas sexuales, destruyendo así la base de la familia.

Si usted va más allá y se pregunta: «¿Quiénes son las personas que quieren esto? ¿Quién se beneficia de esto exactamente?» Entonces llegará por supuesto a considerar las llamadas teorías de la conspiración. En realidad no entro en analizar eso porque no nos ayuda a hacer lo que podemos en el lugar donde estamos. Pero si puedo identificar, digamos, los cientos de familias que controlan la riqueza de este planeta y ¿a quiénes apoyan? No puedo hacer nada en contra de los Rockefeller y Bill Gates y George Soros y Warren Buffet. Sabemos que están financiando la agenda LGBT (Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual) y la industria del aborto, pero no tenemos ninguna influencia sobre ese nivel.

Pero aún no estamos derrotados. ¿Qué pueden ellos hacer si surge una rebelión en contra de su agenda, si los padres dicen: «No queremos esta sexualización de nuestros hijos en la escuela»? En Francia, los padres han ido a la huelga y no envían a sus hijos a la escuela una vez al mes, ya que no quieren la educación de género. ¿Qué pueden hacer las élites ante esta reacción?

Hay muchas iniciativas y muchas personas despiertan, muchos y muy buenos cristianos que tienen una percepción de los signos de los tiempos. Ellos escuchan el sonido de la campana y trabajan contra el «mainstreaming de género». Hay resistencia ahora creciente en muchos países. Así que, yo trabajo para eso.
¿Cuál es su objetivo? ¿Qué es lo que quiere lograr, y cuál es su motivación?

Personalmente la motivación más profunda en mi vida es la verdad. Esto alimentó mi búsqueda durante mucho tiempo y finalmente me llevó a la fe católica en una etapa tardía de mi vida. Tuve una fuerte experiencia de Dios en 1973. Luego hubo más de 20 años de búsqueda en el esoterismo, la psicología y mucho más. Todo esto llevó a una crisis de mi vida en la que mi matrimonio se rompió. Cuando estaba sola con mis tres hijos adolescentes un vecino vino a mi puerta y dijo: «¡Orad!» Lo hice y de repente estaba claro que iba a entrar en la Iglesia Católica aunque a la vez fue un tiempo en que me planteé muchas razones para rechazar a la Iglesia Católica.

Hoy tuve una reunión con el obispo de Brno y me dijo que puede usar mi material. Es una alegría para mí. Porque mi intención no era, «¿Cómo puedo escribir algo que sea útil para los obispos?» Sólo tengo que decir la verdad y aquí algo está pasando con esto. Tuve la maravillosa oportunidad de visitar al Papa emérito Benedicto y me dijo que la re-educación sexual no sólo está lavando el cerebro, también es «el lavado de alma». Si los niños están sexualizados destruyen su sentido de la vergüenza, su relación con sus padres, su relación en general a la autoridad y destruyen su relación con Dios. Nos dicen que la «transversalidad de género» (mainstreaming de género) se trata de «tolerancia», pero en realidad es acerca de cambiarnos como seres humanos.
Las fuerzas que usted describe, por ejemplo, el sistema de educación y también la cultura del consumo y de la política, son muy poderosas y quiero preguntarle cuál es su sentido del futuro. ¿Es usted optimista o pesimista sobre la lucha contra estas fuerzas? ¿Cuál cree usted que es la dirección actual?
Yo no soy ni optimista ni pesimista. Espero ser realista. Quiero ver la realidad tal como es. Puedo ver que las fuerzas son muy poderosas, el dinero y el poder están en el otro lado y tienen victorias cada día que me asombran. Por otro lado, hay resistencia que se acumula en muchos países. En Croacia hubo un referéndum para definir el matrimonio en la constitución como entre un hombre y una mujer. Esto se logró en contra de la influencia de los medios de comunicación y el gobierno socialista. En Hungría hay una constitución cristiana y el gobierno de Viktor Orbán acaba de ser reelegido con una mayoría de dos tercios. Dondequiera que ocurre esta resistencia, la Unión Europea amenaza: «¡Vamos a utilizar nuestro poder para ir en contra de esto! ¡No es democrático y va en contra de nuestros valores!» Sus valores son «matrimonio igualitario» y educación sexual para los niños «sin tabúes».

Recientemente en París y en Francia un gran movimiento ha surgido, llamado «Manif pou tous». El año pasado, más de un millón de personas -entre ellos 20.000 alcaldes- estaban en las calles protestando contra el «matrimonio homosexual». La ley que legaliza el «matrimonio» homosexual se va imponiendo, pero mucha gente ha despertado y no parece que el gobierno del presidente François Hollande esté muy estable.

En Alemania la resistencia está creciendo. Actualmente hay un movimiento en contra de la llamada Bildungsplan -plan de educación- en el estado de Baden-Württemberg, donde recientemente un gobierno Verde Rojo llegó al poder. Este plan dice que lo LGBTTIQ (lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero, intersexual, queer) debe estar incorporado en los programas de educación en las escuelas para los niños de todas las edades y en todas las materias. ¡Es demencial!

Bajo ese plan, todo el sistema educativo se permea por la agenda sexual. Pero un maestro (que también es un padre) dijo: «Ok, vamos a empezar una petición en contra de esto.» ¡Una persona! Y 200.000 personas se inscribieron, lo cual fue una gran sorpresa para todo el mundo. Los que promueven la «transversalidad de género» (mainstreaming de género) se alteraron.»¡Esto va en contra de la democracia!», dijeron. Pero una petición es un instrumento perfectamente democrático. Ahora tenemos manifestaciones en Stuttgart y más organizaciones están participando, así que ya veremos a dónde va esto.

También hay resistencia en la Unión Europea. Al principio todos estos temas de «transversalidad de género» (mainstreaming de género) fueron promulgados por la Unión Europea con facilidad, sin resistencia alguna. Pero ahora tenemos resistencia.

El movimiento «One of Us» es una iniciativa de este tipo. Es increíblemente exitosa… 1,8 millones de personas en Europa se inscribieron, aunque sólo 1 millón era necesario, indicando que no quieren que se utilice el dinero de la Unión Europea para la destrucción de la vida, ya sea por la investigación con células madre embrionarias o aborto. La audiencia tuvo lugar el 10 de abril de 2014 y ahora la Comisión tiene que responder a eso.

Otro ejemplo es el reciente rechazo del Informe Estrela. El miembro socialista del Parlamento Europeo, Edite Estrela había propuesto una resolución al Parlamento Europeo que exigía la educación sexual «sin tabúes» y la eliminación de la libertad de conciencia para el personal médico, por lo que debían estar dispuestos a participar en la provisión de abortos. Esta agenda fue rechazada por sólo siete votos. Muchas personas se movilizaron por esa pelea y se nota que la agenda de integración de la perspectiva de género está tambaleante.

El debate público sobre la integración de la perspectiva de género se enmarca en términos de derechos humanos, la libertad, la tolerancia y la discriminación. Una etiqueta común utilizada contra personas como usted, en los medios y por los activistas, es «homófobo» o «fundamentalista». ¿Cómo pueden los católicos evitar ser etiquetados como fanáticos u homófobos?

Recibimos todo tipo de etiquetas. Somos llamados «homófobos» e incluso «transfobos». Lo peor en Alemania es ser calificado del «ala derecha» porque quedas completamente expulsado de la discusión. Este es el estigma número uno en Alemania.

Por el contrario, todo se te permite si eres de «izquierda». Yo pegunto a las personas ¿Por qué «izquierda» es bueno? No es tan fácil de explicar, porque la verdad es que cientos de millones de personas han muerto bajo la ideología de izquierda y su terror. ¿Por qué estas víctimas no cuentan? ¿Por qué que si usted es de «izquierda» estás bien considerado en lo público, pero si tiene el más mínimo toque de «derecha» es expulsado?

El término «homofobia» es interesante. Fue creado por un psicoanalista norteamericano llamado Weinberg en la década de 1970. La teoría de Weinberg es que cualquiera que está en contra de la homosexualidad rechaza sus propias inclinaciones homosexuales inherentes, y esta es la razón de su homofobia. Es un término para afirmar que cualquiera que se oponga a la homosexualidad tiene un miedo neurótico. ¡Así que nosotros somos quienes necesitamos un psiquiatra! Las cosas son al revés. El libro de Isaías dice: «¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que dan oscuridad por luz y luz por oscuridad». Vivimos en una época en que esto está sucediendo.

No podemos protegernos de estas acusaciones. Creo que hay sólo una manera de tratar con esto: vivir de acuerdo con la propia conciencia. Como cristiana yo no odio. Si un homosexual estuviere sentado aquí a mi lado, me gustaría hablar con él, de la misma manera que yo hablo contigo. Pero yo no estaría tranquila sin expresar lo que pienso. Yo diría: «Usted puede optar por vivir ese estilo de vida, pero no voy a llamar a la relación que tiene con un hombre, matrimonio. Yo me opondría si comienza a adoptar niños, ya que cada niño tiene derecho a un padre y a su madre».

Jesús dice, sed prudentes como serpientes y sencillos como palomas. Tenemos que ser sabios y entrenarnos en pedir orientación a través del Espíritu Santo. ¿Es el momento de hablar o un tiempo para el silencio? Cada uno de nosotros tenemos que hacer esto de acuerdo con nuestra posición en la vida.
Parece que hoy estamos viviendo en una época de grandes cambios y la fe es esencial. Tenemos que luchar por lo que es correcto.

Eso es, exactamente eso. Incluso si no tenemos éxito, debemos utilizar nuestra vida para luchar por la causa justa. Como cristianos, nuestra esperanza básica no puede ser destruida y esta es nuestra esperanza: Jesucristo. Creemos que Él volverá y mientras estemos verdaderamente cimentados en esa esperanza tendremos nuestras raíces en la verdad y en la eternidad, no seremos barridos. Podemos morir, sí, pero sabemos que la victoria final es nuestra. Y a partir de esa esperanza tenemos que trabajar.

Podemos crecer en una relación viva con Jesucristo. Tal fe será la embarcación para llevarnos a través de este tiempo y nos dará la energía para trabajar, para aceptar los sacrificios, sean los que sean. Jesús no nos da ilusiones al respecto. Sólo podemos rezar para que por la gracia de Dios seamos lo suficientemente fuertes.

miércoles, 6 de abril de 2016

Las dos caras de Jano. Hungría y Rusia en la defensa de la Civilización europea en el siglo XXI

Por Sergio Fernández Riquelme – La soberanía nacional, la Familia natural, el Estado firme. A uno y otro lado de la frontera entre la Europa comunitaria y el proyecto euroasiático [1], dos naciones (Hungría y Rusia) compartían, junto a intereses geoeconómicos comunes, estos valores que enarbolaban como las claves de la identidad de la Civilización europea; identidad ligada a la llamada “modernización conservadora”, paradigma que explicaba la capacidad del Viejo continente de aunar tradición e innovación con garantías de éxito social y cultural ante las mutaciones geopolíticas de la globalización [2]. Las dos caras de Jano. Como señalaba Plutarco, ese equilibrio entre el caos y la civilización, ese genio capaz de adaptarse al mundo cambiante, un rostro que miraba a Oriente y otro que observaba a Occidente:
“porque de Jano en lo antiguo, ora fuese genio, ora fuese rey, se dice haber sido político y popular, y que indujo mudanza en el modo de vivir fiero y silvestre: y por esta razón lo pintan con dos caras, como que pasó la vida de los hombres de una forma y disposición a otra” [3].
En plena crisis entre el Occidente europeo y la Federación rusa, a raíz de la crisis de Ucrania (de la anexión de la península de Crimea al apoyo a los separatistas pro-rusos de Lugansk y Donetsk), Orbán y Putin se reunieron en febrero de 2016 en la residencia de Novo-Ogaryovo (Moscú). Hungría, el otrora alumno ejemplar del proceso de integración europea de los antiguos países comunistas, bajo el gobierno de Viktor Orbán y Fidesz, criticado desde sus inicios por la burocracia de Bruselas, y especialmente durante la crisis de refugiados en 2015, aparecía públicamente como la nación más cercana a los intereses y posiciones geopolíticas del gobierno de Vladimir Putin.

Desde el inicio del citado conflicto, el gobierno húngaro fue el principal adalid de no imponer sanciones financieras y diplomáticas a Rusia, y posteriormente defendió en todos los foros comunitarios eliminarlas inmediatamente. Pero detrás de esta posición aparentemente circunstancial (ligada a proyectos energéticos y comerciales comunes) se situaban afinidades ideológicas y políticas entre ambos regímenes, cifradas en términos de valores civilizatorios: las raíces cristianas, la protección moral y familiar, la soberanía económica, y el Estado iliberal [4].

Primera afinidad: las raíces cristiana de Europa.

Orbán, desde su vuelta al poder en la nación magiar en 2010, reivindicó su misión de defensa de los valores morales tradicionales inscritos en la identidad europea [5]. Hungría debía ser el modelo a seguir por países (de Polonia a Eslovaquia), a su juicio, amenazados en su realidad identitaria histórica por el impacto en la Unión europea de la neocolonización norteamericana, el secularismo nórdico y la inmigración multicultural. A ello respondió su pionera Constitución de 2011, que en su famoso Preámbulo significaba el ascendiente cristiano (multiconfesional) en el nacimiento de la nación magiar, ya que como señalaba Orbán [6]:
“El cristianismo no es sólo una religión; es también una cultura sobre la cual hemos construido toda una civilización. No hay elección posible, se trata de un hecho”. Por eso era injustificable el insuficiente reconocimiento de las raíces, las tradiciones y el sentido cristiano de la vida en las instituciones de la UE, que aleja y sigue hiriendo al día de hoy a millones de europeos” [7].
Similar posición a la expresada por Putin y su gobierno en numerosas ocasiones y actos públicos, desde el apoyo a las actividades de la Iglesia Ortodoxa rusa (IOR) y las excelentes relaciones con el Patriarca de Moscú (así como con el resto de confesiones tradicionales, del budismo al islam ruso), hasta la aprobación de leyes de defensa de la religión ante las ofensas públicas (2013) o de los textos sagrados (de la Biblia al Corán) ante difamaciones o acusaciones de extremismo (2015). Así señaló en 2007:
“Primero y ante todo debemos ser regidos por el sentido común. Pero el sentido común debe estar basado en principios morales. Y no es posible hoy en día tener la moral separada de los valores religiosos” [8].
Segunda afinidad: la protección de la moral y la Familia natural.

La citada nueva Constitución húngara, así como la posterior Ley de Familia, protegía la concepción natural del matrimonio y la Familia, y la necesidad de una política de desarrollo demográfico paralela, subrayando que 
“(1) Hungría protegerá la institución del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer establecida por decisión voluntaria, y la familia como base de la supervivencia de la nación. Los lazos familiares se basan en el matrimonio y / o la relación entre padres e hijos. (2) Hungría fomentará el compromiso de tener hijos” (Artículo L).
Concepción ligada a la necesidad objetiva del renacimiento demográfico de una Europa envejecida, sin niños, solo sostenida momentáneamente por la emigración. El futuro social de Europa pasaba, para Orbán, por identificarse, como Hungría y otros muchos países “con el sentido cristiano de la familia”, respetando otras formas de convivencia pero afirmando “que en la Europa cristiana la familia es la unión de un hombre y una mujer”. Así afirmaba que:
“La gran mayoría de personas en Europa respeta la familia y se niega a reconocer – como yo mismo hago–, la relativización y la extensión de la noción de familia, a la que de esta forma se resta significado e incluso se la ridiculiza. Este es el motivo por el que hemos aprobado en Hungría una ley especial para la protección de las familias” [9].
Orbán señalaba, a diferencia del mundo occidental, que “la inmigración masiva no es la solución al problema demográfico de Europa”, sino un sistema social y fiscal basado en la Familia natural y en su protección jurídica: 
“La historia ha demostrado que las civilizaciones que no son biológicamente capaces de perpetuarse a sí mismas están destinadas a desaparecer y desaparecen. Nuestra civilización, Europa, hoy no es capaz de hacerlo. La inmigración masiva, que muchos proponen como remedio, provoca tensiones que conducen a más conflictos y terremotos políticos, debido a las diferencias culturales, religiosas y de estilo de vida. El sentido común dicta que Europa en el futuro debe hacer frente a sus problemas demográficos por una vía natural, respetando y protegiendo la familia y la paternidad” [10].
Y a finales de 2015 reiteraba esta máxima de restricción de la inmigración y apoyo a la Familia nacional ante el fenómeno de la llegada masiva de refugiados sirios y afganos, común a su juicio al Este de Europa (Polonia, Eslovaquia, Eslovenia o la República checa):
“Al oeste de esta línea hay países que ya han renunciado a la protección de las familias, pero al Este de esta línea todos tenemos políticas favorables a la familia, y el cambio del matrimonio no es aceptado en cualquiera de estos países. En esta parte de Europa todo el mundo también entiende que no podemos permitir entrar a estas masas de personas, cuya verdadera identidad e intenciones son desconocidas. Esto no es entendido en el Oeste, donde están a favor de la política de inclusión, y donde esto va a provocar graves problemas” [11].
Desde Rusia se compartía esta posición; pero sin los frenos ideológicos de la UE, su defensa y promoción se tradujo en el apoyo económico directo a las familias para impulsar la natalidad (tras la grave crisis demográfica de finales del siglo XX); la restricción progresiva del aborto; la aprobación de la famosa Ley de protección moral de los menores ante las relaciones no tradicionales (2013) que, en suma, prohibía toda información y manifestación de concepciones ajenas a la familia natural rusa (adoptadas igualmente en Crimea, Donetsk y Lugansk en 2015); normas de prohibición de las ofensas religiosas o el lenguaje soez o insultante en los medios de comunicación; y la polémica legislación que impedían a estas relaciones adoptar menores (2014). Limitación de la propaganda social y familiar no tradicional valorada por el alcalde de Budapest István Tarlós (criticando los desfiles considerados amorales en 2015) o por el mismo Orbán:
“Hungría es un país serio. Se basa fundamentalmente en los valores tradicionales. Hungría es una nación tolerante. La tolerancia, sin embargo, no significa que se aplicarán las mismas reglas para las personas cuyo estilo de vida es diferente del nuestro. Podemos diferenciar entre ellos y nosotros. La tolerancia significa la paciencia, la tolerancia es la capacidad para convivir, y es la base de la Constitución húngara que diferencia claramente entre la relación matrimonial entre un hombre y una mujer y otras diferentes formas de convivencia” [12].
Tercera afinidad: la soberanía económica.

Orbán, desafiando a la élite liberal-social europea, apostaba por reconstruir un Estado fuerte que garantizara la independencia económica nacional y el bienestar ciudadano, especialmente ante las graves consecuencias de deuda y pobreza provocadas por la crisis del neoliberalismo internacional desde 2008. Para el premier magiar, ésta era una cuestión urgente al definir el futuro mismo de la Unión Europea, ya que “aquí no podemos afrontar el vivir a cuenta del dinero de los otros” y “tarde o temprano tenemos que trabajar para ganar y devolver cada euro que gastemos”. Ante esta situación de dependencia, todos los Estados miembros debían hacer sus propios deberes y alcanzar su soberanía económica como Hungría, que “devolvió antes de su vencimiento el préstamo del FMI concedido para resolver su crisis financiera”, introduciendo en la Constitución un límite de endeudamiento público y reduciendo sistemáticamente la deuda nacional [13].

Soberanía que en “Europa sólo puede prevalecer y prosperar a través del trabajo”, proclamaba Orbán, mostrando su concepción de una “sociedad basada en el trabajo” apoyando el empleo en vez de subvenciones, y restaurando la dignidad del trabajo manual. 
“Hungría y Europa serán fuertes si todo el mundo que puede y quiere trabajar tiene un puesto de trabajo”. Pero “como el sector privado no era capaz de dar a todos un puesto de trabajo, como es el caso actual en Europa”, debía implantarse el “workfare state” (“el Estado del trabajo”), intervención razonable del Estado en búsqueda del pleno empleo. Una autoridad pública que respondía a la falta de competitividad de la neoliberal Europa ante el empuje de las áreas americanas y asiáticas, con menor precio de la mano de obra, más flexibilidad laboral, mayor acceso a una financiación barata, la estabilidad regulatoria o el entorno propicio para el emprendimiento empresarial, y especialmente con mejores precio de la energía[14].
Esta soberanía económica, nacía pues de una economía basada en valores, con una intervención pública centralizada y responsable, que llevó al control directo del Estado del sistema bancario buscando restringir los poderes fácticos ajenos a la supervisión política; con un crecimiento económico sostenido en plena época de crisis, manteniendo un alto nivel de Bienestar de la ciudadanía (crecimiento del PIB un 3,7% en 2014); con independencia comercial y financiera, manteniendo estrechas relaciones con sus socios comunitarios (especialmente los países del grupo de Visegrado) pero abriendo importantes acuerdos con los países euroasiáticos, de Asia Central y del Lejano Oriente (con estrecha relación con Turquía y Azerbayán); y con el respeto de los derechos laborales y de los valores morales, llegando incluso a la casi total limitación de la libertad de los comercios de abrir los domingos, respetando así el descanso de los trabajadores y sus familias (2014).

En Rusia, esta soberanía iba un paso más allá, configurando un auténtico “capitalismo de Estado”, donde la primacía de lo público sobre los sectores estratégicos y la gran iniciativa privada era fundamental. Este modelo, pese a las limitaciones eel uso y abuso de los recursos naturales (especialmente los hidrocarburos) como principal fuente de financiación, se demostró exitoso desde su configuración a inicios del siglo XXI. Durante el amplio mandato de Putin y su equipo, entre 2000 y 2014, el crecimiento del PIB nacional llegó al 5,2% de media, ligada a la explotación intensiva de las enormes fuentes energéticas y a la aún limitada diversificación productiva. De esta manera, Rusia volvió situarse en el 9º puesto de la lista mundial de PIB nominal en 2014 (2.057.000 millones de dólares) [15] y en el sexto del PIB PPA (3,564.5 millones) [16]. Datos macroeconómicos que se reflejaron en una mejora sustancial de la calidad de vida de los ciudadanos rusos, frenada por las sanciones occidentales y la caída del precio del petróleo entre 2015 y 2016. Así, el empleo se mantuvo en notables y estables cifras en el último lustro: tasa de paro en 5,9% (2015) y tasa de ocupación del 71,6%. En cuanto a los salarios, pasaron de los 10351 RUB/Mes a finales del siglo XXI a los 32508 de marzo de 2015; mientras, el salario mínimo creció de los 1100 RUB/Mes de 2006 a los 5965 de 2014, y la productividad aumentó hasta los 201 puntos desde los 150 de 2006 [17]. Por ello la tasa de pobreza en Rusia descendió del 40% del año 1999 al 13,1% de 2010, creciendo el PIB per cápita entre esos años de 4200 a 17000 RUB/Mes.

Cuarta y última afinidad: el Estado iliberal.

Llegaba un tiempo histórico donde “Oriente” era alternativa soberana al mundo occidental. Y en él, Hungría debía encontrar su propio camino, su modelo de desarrollo, construir su propio Estado nacional, al contemplar como otros modelos políticos y económicos (en China, Rusia, Singapur o Corea del Sur) se presentaban como opciones viables (y en algunos puntos exitosas) pese a evidentes diferencias culturales, “a un método europeo occidental que está perdiendo claramente sus reservas, y tal vez ya se les ha agotado”; y que demostraban que había vida más allá de la prototípica democracia liberal de mímesis anglosajona.

Por ello, Orbán subrayaba que “los húngaros tenemos una cultura fundamentalmente cristiana y estamos motivados por la libertad, por lo que debemos construir nuestro propio sistema con respecto a la economía y la política“, y para construir este camino, se inició en 2010 una revolución nacional gracias a la “victoria electoral de dos tercios” [18]. Así, y tras su posterior y abrumadora reelección en 2014 comenzó la siguiente fase del proceso [19], que apareció en las primeras planas de la prensa internacional. Llegaba la hora de un nuevo tipo de democracia en Europa, lejos de la que denunciaba como ineficiente y corrupta estructura liberal, y por encima de un subvencionado e insostenible socialismo del Bienestar; y en esa hora Hungría, para Orbán, sería la vanguardia europea de un fenómeno postliberal en germen en medio mundo.

La líneas maestras de su propuestas aparecieron dibujadas en su polémico discurso La era del Estado basado en el trabajo se está acercando, pronunciado en Tusnádfürdő (Rumanía) el 29 de julio de 2014, en la vigésima quinta edición de la Universidad libre de Transilvania (Campus de Verano “Balvanyos”). Viktor Orbán esbozó en él las ideas del futuro Estado nacional húngaro frente a un auditorio de incondicionales: las minorías húngaras en Rumanía, que habían apoyado abrumadoramente al gobierno entre Fidesz y KNDP [20].

En primer lugar “la base del Estado húngaro recién organizado es una sociedad basada en el trabajo que no es liberal en su naturaleza, a partir de poderes políticos civiles cristianos y nacionales que rigen el país tras ganar las elecciones con dos tercios de los votos”. Esta victoria mayoritaria era la manifestación del “equilibrio moral” en el país frente aquellas fuerzas que habían votado en contra de la readmisión de los húngaros que viven más allá de las fronteras del país en diciembre de 2004; habían “recibido su justa recompensa” como resultado del hecho de que la alianza Fidesz-KNDP logró su espectacular resultado con la ayuda de los votos de los húngaros transfronterizos [21].

Una nueva era en Hungría emergía, construida tras la reestructuración de la economía mundial y el cambio en la potencia mundial que se hizo evidente en 2008. La generación que él encabezaba desde la recuperación de la democracia en 1989, debía ahora hacer frente a los “cambios que se producen en la actualidad” en “un mundo radicalmente diferente”. Y en este novedoso escenario histórico el Primer Ministro declaró que:
“hay una carrera mundial para inventar un Estado que sea más adecuado para lograr el éxito de la nación. Hoy en día, el mundo está tratando de entender los sistemas que no son occidentales, liberales, tal vez ni siquiera democracias, pero no obstante, son un éxito, y las estrellas de los analistas son Singapur, China, India, Rusia y Turquía” [22].
Por ello, “a pesar de la ruptura con los dogmas e ideologías que se han adoptado por parte de Occidente”, en Hungría “estamos tratando de encontrar la forma de organización de la comunidad, el nuevo Estado húngaro, que es capaz de hacer de nuestra comunidad competitiva en la gran carrera mundial en las próximas décadas”. Así, para edificar ese nuevo Estado alternativo al caduco modelo norteamericano, el gobierno húngaro se comprometió a “romper con los principios y métodos liberales de organización social”, ya que el anterior Estado liberal en manos socialistas no protegió a la comunidad nacional ante la crisis económica y moral sufrida, ignorando que “los húngaros que viven en todo el mundo son parte del Estado húngaro y no impidió que el país se endeudara o no protegió a las familias de la esclavitud de esa deuda“. Este Estado del bienestar se había alejado de la “raíz de la nación-estado”, y debía ser sustituido por “el enfoque de un Estado basado en el trabajo”. Por ello proclamaba que:
“Los ciudadanos húngaros esperan que los líderes de Hungría desarrollen un nuevo tipo de organización estatal que, después de la era de la organización liberal del Estado, una vez más hagan que la comunidad húngara sea competitiva, respetando el cristianismo, la libertad y los derechos humanos” [23].
Esta reorganización del Estado húngaro, iniciada en 2010 y refrendada por la población en las urnas en 2014, era un imperativo histórico obligatorio. “La nación húngara no es simplemente un grupo de individuos, sino una comunidad que debe ser organizada, reforzada y construida” y ​ en este sentido “el nuevo estado que se ha construido en Hungría no es un modelo liberal”, recogiendo los anhelos de la misma sociedad civil. Una sociedad orgullosa de su pasado, fraternalmente unida más allá de las fronteras actuales, enemiga de la “dictadura de la deuda” impuesta por los organismos liberales internacionales y de las injerencias de los países extranjeros occidentales. Así subrayaba la actuación del gobierno ante los intentos del activismo político liberal en el país, como por ejemplo la financiación de Noruega a organizaciones no gubernamentales apoyadas por los partidos políticos de la oposición, o la adquisición pública del Banco MKB a los accionistas alemanes (con ello, la relación de la propiedad nacional de Hungría dentro del sistema bancario del país superaba el 50 por ciento) [24].

Las críticas no tardaron, de nuevo, en llegar. La oposición lo comparó con el mismo Putin [25]. La prensa liberal anglosajona denominaba la organización desarrollada por Orbán como “Estado iliberal” [26] y a su propia figura como la de un nuevo Mussolini [27] o un “mini-Putin” por ser el único gobernante de la UE en bloquear a Jean-Claude Junker como nuevo presidente de la Comisión, por apoyar económica y políticamente a Rusia en la crisis de Ucrania (considerando injustas y contraproducentes las sanciones), y desarrollar políticas internas consideradas como autoritarias [28].

Se concretaba la misión histórica de Orbán: una gran Hungría sobre un nuevo Estado construido desde el patriotismo económico (capitalismo de Estado), la democracia dirigida (posiblemente presidencialista) y las raíces cristianas (y sus valores sociales intrínsecos). Ante “los problema sistémicos” de la democracia liberal-capitalista y su Estado del Bienestar subvencionado, esta emergente organización político-social húngara sería un ejemplo de la alternativa histórica al liberalismo “cínico, neocolonial casi feudal” de los EEUU y sus vasallos en la UE; un modelo hegemónico agotado por la “corrupción, la ilegalidad, el sexo y las drogas” en su seno, y que había engañado por última vez al pueblo húngaro [29].

“Los húngaros son un pueblo de luchadores por la libertad” proclamó el primer ministro Viktor Orbán en el 25 aniversario del picnic paneuropeo en Sopron, una manifestación pacífica que condujo a la caída de la “Cortina de Hierro” en 1989. La transición post-comunista había aumentado el nivel de libertad ampliamente, pero en los últimos años se había resentido ante el crecimiento de la inflación, la corrupción, la deuda pública y el desempleo. Los éxitos de la transición política debían ser preservados, mientras que la evolución desfavorable tenía que ser cambiada, señalaba Orbán, especialmente ante una Europa occidental vulnerable económica y políticamente. “Hoy, el conjunto de Europa occidental está necesitada de renovación” concluyó. Y a finales de 2015 veía confirmados su anuncio y su propuesta. El mundo occidental debía hacer frente a un cambio geopolítico histórico que ponía en cuestión su hegemonía y su propio modelo político-social, posibilitando la diversidad de sistemas democráticos acordes con las exigencias que ponían en cuestión el éxito de la civilización europea y el mismo proceso de integración comunitaria:
“Europa está buscando su lugar en un mundo cambiante. Estamos viviendo en tiempos en que la jerarquía de los países está cambiando, y están surgiendo nuevos centros militares, geopolíticos y económicos. Debemos enfrentar el hecho de que China va a ser la primera potencia económica del mundo en el futuro cercano. En pocos años, también será la primera fuerza militar. ¿Alguien sabe qué tipo de mundo va a ser? ¿Qué será de nuestro mundo cuando se evapore el dominio Anglo-Sajón?” [30].
Y para Orbán, Rusia había reaccionado. Es este tiempo de cambio trascendental “Rusia – un país con un enorme territorio y poder militar – ya no volverá a los tiempos de Yeltsin – la era de la desintegración de Rusia –; los Rusos han aprendido su lección” [31]. Bajo el gobierno de Putin habían reconstruido la posición soberana y competitiva de su nación, de manera cercana a su propuesta de “Estado basado en el trabajo“, frente a las políticas liberales de los Estados del bienestar, basadas en la mera subvención. La democracia soberana rusa respondía, según Orbán, a este esquema.

Rusia era un Estado iliberal, soberano e independiente, respetuoso de sus tradiciones y abierto a la modernidad, que adaptaba el modelo político-social a sus particularidades nacionales, y lo compartía en su “espacio vital” euroasiático. Por ello, Rusia no solo era un socio económico al que defender: “la Unión Europea se está moviendo más lejos de Rusia todos los días, lo cual es malo no sólo para Hungría, sino para toda la UE” [32]; era también un modelo a seguir, en su caso en clave “imperial” [33], con amplio apoyo ciudadano (en 2015 un 89,9% de aprobación del presidente [34]): defensa de los nacionales étnicos (en las ex-repúblicas soviéticas), continuidad histórica de la patria (del Imperio zarista al legado soviético), la recuperación demográfica (más de 146 millones y medio de habitantes en 2016), la mirada al Oriente (pactos económicos con China o Irán desde 2014, y creación de la ЕАЭС o Unión económica euroasiática con Armenia, Bielorrusia, Kazajistán y Kirguizistán), y por supuesto, el conservadurismo social, que Vladimir Putin, siguiendo a Nicolai Berdaiev, resumía en este análisis:
“Hoy en día, muchos países están revisando sus valores morales y normas éticas, erosionando las tradiciones étnicas y las diferencias entre pueblos y culturas. Ahora la sociedad requiere no sólo reconocer el derecho de toda persona a la libertad de conciencia, la opinión política y la vida privada, sino también a aceptar, sin cuestionar, la igualdad de los conceptos del bien y del mal, por extraño que parezca, que son opuestos en su significado. Esta destrucción de los valores tradicionales desde lo alto, no sólo tiene consecuencias negativas para la sociedad, sino también es esencialmente antidemocrática, ya que se lleva a cabo sobre la base de ideas abstractas y especulativas, en contra de la voluntad de la mayoría, que no acepta los cambios que se producen o la propuesta de revisión de los valores. Sabemos que hay más y más personas en el mundo que apoyan nuestra posición sobre la defensa de los valores tradicionales que han constituido la base espiritual y moral de la civilización en cada nación hace miles de años: los valores de la familia tradicional, la vida humana real, incluyendo la vida religiosa, no sólo la existencia material, sino también la espiritualidad, los valores del humanismo y de la diversidad global. Por supuesto, ésta es una posición conservadora” [35].
Por ello, Hungría, como Rusia, debía construir su propio modelo democrático, cuidando a los compatriotas húngaros de otros países (las seculares minorías en Eslovaquia, Rumanía y Serbia), protegiendo sus fronteras de la que denominaba como “invasión” alentada por ciertos países europeos (en especial la política de asilo indiscriminada de Alemania), reivindicando la identidad original del pueblo magiar (de una lengua única y un etnia diferente), y proclamando sus raíces cristianas y la moral asociada (estricta para un viejo calvinista como él, rememorando la trascendental conversión de San Esteban, patrón húngaro).

Así pues, para Orbán cada modelo político o económico estaba determinado (y debía estarlo para su propia supervivencia) por la cultura nacional de origen (ancestral o diversa), “por lo que en Europa no se puede seguir un modelo que no se base en el cristianismo”. Rusia lo había construido, frente a los enemigos de Occidente y frente a los monstruos de su pasado; la primera cara de Jano. Llegaba el turno de la Hungría proyectada por Viktor Orbán; la segunda cara de Jano.

[1] Aleksander Duguin, “Putin y la revolución conservadora”. Katehon, 18/02/2016.
[2] Jordi Garriga, “Apuntes de Geopolítica I”. Katehon, 25/02/2016.
[3] Plutarco, Vidas paralelas. Tomo I.
[4] Sergio Fernández Riquelme, “Hungría y las raíces históricas de Europa”. La Razón histórica, nº 27, 2014, pp. 26-50.
[5] En noviembre de 2011 Orbán pronunció su primer gran discurso en el extranjero. En la London School of Economics describió la victoria de Fidesz en 2010 como la máxima expresión de un deseo de los ciudadanos húngaros de un liderazgo fuerte capaz de cerrar la transición post-comunista, y la necesidad de una nueva Constitución que recuperara la identidad nacional del país centroeuropeo, que podía ser ejemplo para la construcción de la UE en los tiempos de crisis y globalización.Véase “United front against Viktor Orban, the Catholic conservative”. Vatican Insider, 03/13/2012.
[6] Silvia Blanco, “El primer ministro húngaro difunde en España sus polémicos mensajes”. El País, 16/04/2013.
[7] Ídem.
[8] Time, 2007.
[9] Ídem.
[10] Ídem.
[11] Magyar Idők, 25/12/2016.
[12] Hungarian Spectrum, 22/05/2015.
[13] Silvia Blanco, op.cit.
[14] Ídem.
[15] CIA World Factbook. June 2, 2012.
[16] Report for Selected Country Groups and Subjects (PPP valuation of country GDP). IMF, 2015.
[17] La productividad en Rusia es analizada por el Vienna Institute for International Economic Studies (wiiw).
[18] Viktor Orban, “Los húngaros son luchadores por la libertad”. Kormany, 22/08/2014.
[19] Silvia Blanco, “Un enérgico cruzado del populismo. Orbán, que luchó contra el comunismo en Hungría hace 25 años, acapara el poder en todos los ámbitos con un mensaje nacionalista, conservador y cristiano”. El País, 6/04/2014.
[20] Discurso completo en la página del Gobierno húngaro:http://www.kormany.hu/en
[21] Igor Janke, Hajrá magyarok! – Az Orbán Viktor-sztori egy lengyel újságíró szemével. Rézbong Kiadó, Budapest, 2013.
[22] Viktor Orbán, “The era of the work-based state is approaching”. Kormany,20/07/2014.
[23] Ídem.
[24] Al final de su discurso, el primer ministro proclamaba que “aunque vivimos en un mundo en el que cualquier cosa puede suceder” y donde “hay razones para temer un futuro incierto”, el futuro mostraba que también tiene una gran cantidad de posibilidades y oportunidades para el desarrollo de la nación húngara: “En lugar de miedo, aislamiento y retraimiento, recomiendo coraje, pensando en el futuro y la acción racional, siendo valientes para la comunidad húngara de la Cuenca de los Cárpatos, y de hecho para la comunidad húngara en todo el mundo. Dado que cualquier cosa puede suceder, que fácilmente podría ser el caso de que vendrá nuestro tiempo”. Ídem.
[25] Free Hungary, 27/07/2014.
[26] “Viktor Orban’s illiberal world”. Financial Times, 30/07/2014
[27] Damien Sharkov, “Hungary’s Mussolini’ Vows to Make the EU Member an ‘Illiberal State’”. Newsweek, 30/07/2014.
[28] Matt Chorley, “Cameron’s ally in EU jobs battle Viktor Orban announces he wants to ‘build an illiberal new state’ in Hungary”. Daily mail, 30/07/2014.
[29] Para Orbán, después de la Primera Guerra Mundial las potencias occidentales victoriosas, encabezadas por el presidente Woodrow Wilson, robaron a Hungría dos tercios de su territorio; tras la Segunda Guerra Mundial, en Yalta la nación fue vendida gratis a los comunistas; en plena revolución de 1956 Occidente no ayudó a los sublevados contra sus dominadores soviéticos; y desde la caída del comunismo, la UE y las organizaciones no gubernamentales occidentales (en especial la Fundación Soros) habían tratado de restar al país su soberanía, pero se había acabado el tiempo de servidumbre y humillación para Hungría.
[30] Magyar Idők, 25/12/2016.
[31] Ídem.
[32] Viktor Orbán, “Reunión anual de Embajadores de Hungría”. Kormany,26/08/2014.
[33] Sergio Fernández Riquelme, Rusia como Imperio. Murcia: Colección La Razón Histórica, 2014.
[34] Centro de Opinión pública rusa, Octubre de 2015.
[35] “Discurso ante la Asamblea nacional”. La Razón histórica, nº26, 2014.

Fuente: Katehon.


sábado, 2 de abril de 2016

Turquía tras los atentados de París y Bruselas

Se desconoce, por el momento, quién ordenó los atentados perpetrados en París y en Bruselas. Aunque se han mencionado varias pistas, la única hipótesis que se sostiene es la de una operación decidida por Turquía. Thierry Meyssan relata aquí el conflicto secreto que pesa sobre las relaciones entre la Unión Europea, Francia y Turquía desde hace 5 años.
En 2011, los ministros de Relaciones Exteriores de Francia, Alain Juppé, y de Turquía, Ahmet Davutoglu, acordaban en secreto la creación de un Sunnistán, que abarcaría territorios de Irak y Siria –tarea que quedaría en manos del Emirato Islámico–, y crear un seudo Kurdistán al que serían empujados los kurdos de Turquía. Aquel proyecto tenía el respaldo de Israel y el Reino Unido.
Es demasiado pronto para decir con certeza de dónde vino la orden que dio lugar a los atentados perpetrados en París, el 13 de noviembre de 2015, y en Bruselas, el 22 de marzo de 2016. Por el momento, la única explicación razonable es la que proporcionan los elementos que mencionaremos seguidamente.

Inmediatamente después de la muerte del fundador del islamismo turco, Necmettin Erbakan, y en momentos en que acaba de iniciarse la «primavera árabe», el gobierno del entonces primer ministro turco Erdogan concluye un acuerdo secreto con Francia. Según un diplomático que estudió ese documento, en él se estipulan las condiciones para la participación de Turquía en las guerras contra Libia, que acaba de empezar, y contra Siria, que será el paso siguiente. Representada por su ministro de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, Francia se compromete fundamentalmente a resolver la «cuestión kurda» sin «afectar la integridad del territorio turco». Esta rebuscada fórmula significa que se creará en otro lugar un seudo Kurdistán para expulsar hacia él a los miembros del PKK. Hasta aquel momento, ese proyecto de limpieza étnica, que no es nuevo, sólo se había mencionado en la literatura militar israelí que describía el nuevo Estado creado en territorios pertenecientes a Siria e Irak.

El 31 de octubre de 2014, el presidente francés Francois Hollande aprovecha una visita oficial de Recep Tayyip Erdogan a París para organizar un encuentro secreto, en el palacio del Elíseo, con el copresidente de los kurdos de Siria, Salim Muslim. Traicionando a los kurdos de Turquía y a su líder histórico, Abdullah Ocalan, Salim Muslim acepta convertirse en presidente del seudo Kurdistán que debería crearse con el derrocamiento del presidente sirio democráticamente electo Bachar al-Assad.
El 31 de octubre de 2014, Francois Hollande acompaña a Recep Tayyip Erdogan a la entrada del Elíseo. Pero otro invitado acaba de salir discretamente por la puerta pequeña: el kurdo Salih Muslim.
Es el momento de la batalla de Kobane. Los kurdos de Siria defienden durante meses esa ciudad ante la embestida de las fuerzas del Emirato Islámico. La victoria de los kurdos sobre los yihadistas que atacan Kobane modifica seriamente el tablero político: para combatir seriamente a los yihadistas hay que aliarse con los kurdos. Pero los kurdos de Siria no obtuvieron la nacionalidad siria sino al inicio de la guerra, hasta entonces habían sido refugiados políticos turcos en territorio sirio, expulsados de su país durante la represión turca de los años 1980. Los Estados miembros de la OTAN consideraban entonces al PKK, principal organización de los kurdos de Turquía, como una organización terrorista. En lo adelante, los miembros de la OTAN van a establecer una diferencia entre “los malos” del PKK turco y “los buenos” del YPG sirio, a pesar de tratarse de dos organizaciones hermanas.

A raíz de la batalla de Kobane, Francois Hollande cambia de bando y establece claramente su respaldo a los kurdos recibiendo en el Elíseo una delegación del YPG, el 8 de febrero de 2015.
Sorpresivamente, el 8 de febrero de 2015, Francia renuncia a su compromiso anterior. Francois Hollande recibe en el Elíseo, ahora oficialmente, a Asya Abdullah, copresidenta de los kurdos de Siria y fiel a Ocalan, y a la comandante Nesrin Abdullah, esta última en uniforme camuflaje. Salih Muslim no participa en esa reunión.

Recep Tayyip Erdogan reacciona ordenando un atentado del Emirato Islámico contra una manifestación a favor de los kurdos, atentado perpetrado en Suruc el 20 de julio de 2015. Apoderándose de la retórica antiterrorista, Erdogan declara la guerra al Emirato Islámico y a los kurdos, pero sus fuerzas armadas atacarán solamente a los kurdos. Con ello, Erdogan pone fin al alto al fuego y reinicia la guerra civil en su propio país. A falta de un seudo Kurdistán en Siria, Erdogan provoca un éxodo de kurdos hacia Europa.

El 3 de septiembre de 2015, la publicación de la fotografía de un niño kurdo ahogado marca el inicio de una gran oleada de migrantes desde Turquía… hacia la Unión Europea, principalmente hacia Alemania. Durante las primeras semanas, los dirigentes alemanes acogen con entusiasmo el flujo masivo de nuevos trabajadores, muy necesarios para la industria pesada alemana, mientras que los medios de prensa expresan compasión por los refugiados que supuestamente huyen de la dictadura siria. El 29 de septiembre, los dirigentes franceses y alemanes incluso se apropian de la empatía hacia los migrantes para estudiar la posibilidad de subvencionar la continuación de la guerra asignando 3 000 millones de euros a Turquía –donación presentada a la opinión pública como una ayuda humanitaria para los refugiados.

A finales de septiembre de 2015, Rusia inicia su operación militar contra todos los yihadistas, independientemente de la bandera que agiten. Viendo en grave peligro su proyecto, Recep Tayyip Erdogan empuja a Salih Muslim a emprender una operación de kurdización forzosa del norte de Siria. Brigadas kurdas expulsan a los profesores árabes y asirios de las escuelas y los reemplazan con maestros kurdos. Los sirios se rebelan y recurren a los rusos. Estos últimos tratan de restablecer la calma e incluso mencionan una posible federalización ulterior de Siria. Francia brilla por su ausencia.

El 13 de noviembre, exasperada por los repetidos cambios de rumbo de Francois Hollande, Turquía utiliza a la ciudadanía francesa como rehén y ordena la realización de los atentados de París, con un saldo de 130 muertos y 413 heridos.

Escribí entonces:
«Los sucesivos gobiernos franceses han establecido alianzas con Estados cuyos valores son contrarios a los valores de la República Francesa. Los gobiernos franceses sucesivos han ido comprometiéndose progresivamente a librar guerras secretas por cuenta de esos Estados, antes de renunciar a esos compromisos. El presidente Hollande; su jefe de estado mayor particular, el general Benoit Puga; su ministro de Exteriores Laurent Fabius y su predecesor Alain Juppé, ministro bajo el mandato del ex presidente Sarkozy, son actualmente objeto de un chantaje del que sólo podrán librarse revelando en qué implicaron indebidamente al país». [1]
Aterrorizado, París regresa apresuradamente al plan Juppé de 2011. Junto a Londres, fuerza, el 20 de noviembre, la adopción de la resolución 2249 en el Consejo de Seguridad de la ONU. Bajo el pretexto de luchar contra el Emirato Islámico, el objetivo es justificar la conquista del norte de Siria para crear allí –finalmente– el seudo Kurdistán hacia donde Recep Tayyip Erdogan podrá expulsar a «sus» kurdos.

Pero Estados Unidos y Rusia retocan ligeramente el texto, de tal manera que Francia y el Reino Unido no pueden intervenir sin ser invitados por Siria –situación que recuerda de inmediato la fracasada operación colonial de 1956, cuando las tropas franco-británicas intentaron ocupar el Canal de Suez con apoyo de Israel y de Turquía, pero tuvieron que retirarse en cuanto Estados Unidos y la URSS fruncieron el ceño.

Durante los 5 meses y medio de intervención rusa en Siria, las relaciones entre Turquía y Rusia empeoraron constantemente. Tienen lugar el atentado contra el vuelo 9268 de Metrojet sobre el Sinaí, las acusaciones de Vladimir Putin en la cumbre del G20 realizada en Antalya, el derribo del Su-24 en el norte de Siria y las sanciones rusas contra Turquía, la publicación de las fotos aéreas de las caravanas de camiones cisterna llevando a través de Turquía el petróleo robado por el Emirato Islámico, etc. 

Después de sopesar la posibilidad de una guerra contra Turquía, Rusia decide finalmente mostrarse sutil y respaldar al PKK contra el régimen de Erdogan. Serguei Lavrov logra convencer a su interlocutor estadounidense de que hay que aprovechar la inevitable desestabilización en Turquía para organizar el derrocamiento del dictador Erdogan. Sabiéndose amenazado tanto por Rusia como por Estados Unidos, el régimen turco trata nuevamente de buscar aliados. El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, viaja el 5 de marzo a Teherán y el ministro iraní de Exteriores, Mohammad Javad Zarif, llega a Ankara el 18 de marzo. Pero la República Islámica no tiene intenciones de enemistarse con los Dos Grandes.

El 14 de marzo, Vladimir Putin anuncia la retirada de los bombarderos tácticos rusos. Parece que el proyecto de creación de un seudo Kurdistán vuelve a ser posible. Pero Washington y Moscú se adelantan a Ankara y comienzan la entrega indirecta de armamento al PKK.

Colmo de males para Ankara, ahora es la Unión Europea quien ya no quiere oír hablar de colonizar el norte de Siria. La mayoría de los Estados miembros de la UE sigue la política exterior impuesta por París desde hace 5 años, con la ya ampliamente comprobada ausencia de éxito. Como expresión de descontento, varios países, como Bélgica, han concedido asilo político a líderes kurdos de Turquía. También manifiestan su descontento durante la cumbre UE-Turquía, realizada el 17 y el 18 de marzo, donde se ven obligados a aceptar definitivamente una subvención de 3 000 millones de dólares anuales para Ankara.

Yo mismo denuncié entonces el comportamiento de las élites europeas que, cegadas por su obsesión antisiria, reproducen el error cometido en 1938. En aquella época, cegadas por su obsesión anticomunista, apoyaron al canciller Hitler cuando este anexó Austria y durante la crisis de los Sudetes (acuerdos de Munich), sin darse cuenta de que así armaban el brazo que acabaría golpeándolos [2].

Mientras se desarrollaba la cumbre UE-Turquía, o sea sin importarle las decisiones que se tomarían, el presidente Erdogan pronuncia un discurso, transmitido por televisión, en ocasión del aniversario 101 de la batalla de Canakkale («la batalla de los Dardanelos», hecho que marcó la victoria del Imperio Otomano sobre los Aliados) y en memoria de las víctimas del atentado perpetrado varios días antes en Ankara. Erdogan declara en ese discurso:
«No hay ninguna razón para que la bomba que estalló en Ankara no explote en Bruselas o en otra ciudad europea (…) Lanzo aquí un llamado a los Estados que los reciben con los brazos abiertos, que –directa o indirectamente– apoyan las organizaciones terroristas. Ustedes están alimentando una serpiente en su propia cama. Y esa serpiente que ustedes están alimentando puede morderlos en cualquier momento. Ver en sus televisores bombas que explotan en Turquía quizás no significa nada para ustedes. Pero cuando las bombas empiecen a estallar en las ciudades de ustedes, entonces entenderán ustedes lo que sentimos. Pero ya será demasiado tarde. Dejen ustedes de respaldar actividades que nunca tolerarían en su propio país, y que sólo toleran cuando son en contra de Turquía.» [3]..
Cuatro días después, ocurren los atentados de Bruselas, que dejan un saldo de 34 muertos y 260 heridos. Y, para que nadie crea en una simple coincidencia sino más bien en un acto deliberado, al día siguiente la prensa turca se regocija ante el castigo infligido a Bélgica [4].

Desde que el presidente Erdogan reanudó la guerra civil en su propio país, esa guerra ha segado más de 3 500 vidas en Turquía.
Thierry Meyssan

[1] «La República Francesa como rehén», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 17 de noviembre de 2015.

[2] «El suicidio europeo ante Turquía», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 21 de marzo de 2016.

[3] Ver un fragmento del discurso: «Amenaza de Erdogan contra la Unión Europea», por Recep Tayyip Erdogan,Red Voltaire, 25 de marzo de 2016.

[4] «Turquía reivindica el baño de sangre de Bruselas», por Savvas Kalederides, Red 



Nubes negras sobre el presidente Erdogan

Siguen acumulándose las acusaciones contra el presidente turco Recep Tayyip Erdogan. Mientras que Rusia y Estados Unidos abastecen indirectamente con armas al PKK, se acusa a Turquía de haber ordenado los atentados perpetrados en París y Bruselas, acusación que encuentra confirmación en las recientes declaraciones del propio Erdogan y en un importante testimonio del rey Abdala de Jordania. Por otra parte, Washington acaba de abrir una investigación sobre una enorme malversación de fondos a favor del AKP.

Erdogan
En sólo una semana, nuevos nubarrones vienen a agolparse sobre la cabeza del presidente turco Erdogan.

En primer lugar están las sospechas sobre su responsabilidad en los atentados terroristas perpetrados en París y Bruselas.

En el caso de los atentados de París, se estima que el objetivo era chantajear al presidente francés Hollande por no haber respetado su compromiso de ayudar a «resolver» el «problema kurdo».

En efecto, a principios de 2011, los ministros de Relaciones Exteriores de Francia y Turquía, Alain Juppé y Ahmet Davutoglu, habían firmado un acuerdo secreto que estipulaba las condiciones sobre las guerras contra Libia y Siria. Una de las cláusulas de aquel acuerdo señalaba que Francia respaldaría una solución del «problema kurdo» que no afectara «la integridad territorial de Turquía». En otras palabras, se trataba de crear un nuevo Estado, en territorios pertenecientes a Irak y Siria, para expulsar hacia allí a los kurdos de Turquía. Ese proyecto de limpieza étnica, correspondiente a un viejo plan de los estrategas israelíes, recibió el aval del Departamento de Defensa de Estados Unidos y Robin Wright lo publicó en el New York Times, en septiembre de 2013.

A su llegada al poder, el presidente francés Francois Hollande se comprometió a aplicarlo y, el 31 de octubre de 2014, recibió a Erdogan en la sede de la presidencia francesa, donde ambos se reunieron en secreto con Salih Muslim, copresidente de las YPG [1], a quien prometieron convertirlo en presidente del nuevo Estado. Pero, después de la victoria de los kurdos en Kobane, Hollande cambió de casaca. Recibió en el Elíseo a la otra copresidente de las YPG, Asya Abdullah, fiel al líder histórico del PKK y de los kurdos de Turquía, Abdullah Ocalan. Sin saber todavía bien qué hacer con los kurdos, Hollande decidió utilizar como pretexto la crisis de los refugiados para financiar más ampliamente la guerra contra Siria. En definitiva, la campaña de bombardeos rusos puso fin definitivamente al sueño israelo-franco-turco de creación de un seudo Kurdistán. Tratando de hacerse perdonar de alguna manera, Hollande propuso ampliar el financiamiento de la guerra contra Siria haciendo que la Unión Europea asignara a Turquía 3 000 millones de dólares, con el pretexto de la crisis de los refugiados. Furioso, Erdogan habría ordenado entonces los atentados perpetrados en París, el 13 de noviembre de 2015.

En segundo lugar, numerosos Estados europeos han expresado su irritación ante la política antisiria que Francia impone a la Unión Europea. Bélgica estuvo entre los países más críticos hacia esa política y, como expresión de su desacuerdo, otorgó asilo político a varios líderes del PKK. El proyecto de un seudo Kurdistán parecía nuevamente realizable cuando Rusia anunció la retirada de sus bombarderos tácticos, pero Francia no logró obtener el respaldo de la Unión Europea. En un discurso transmitido por televisión, Erdogan amenazó entonces a Bélgica con explosiones de bombas en suelo belga y ordenó los atentados del 22 de marzo de 2016 en Bruselas.

La tesis de la responsabilidad turca coincide con el testimonio del rey Abdalá de Jordania, registrado el pasado 11 de enero ante miembros del Congreso de Estados Unidos. Según las minutas de ese encuentro, oportunamente “filtradas” a la prensa, el rey de Jordania aseguró que Erdogan está introduciendo combatientes en Europa para extender la yihad a ese continente.

Y, como un problema nunca viene solo, el implacable fiscal de Manhattan acaba de arrestar al hombre de negocios turco-irano-azerí al que la justicia turca había acusado de haber malversado 2800 millones de dólares en Irán para financiar el partido de Erdogan, el AKP.

Thierry Meyssan

[1] Las YPG (siglas correspondientes a Unidades de Protección del Pueblo) se componen de combatientes kurdos refugiados en Siria a quienes el gobierno sirio otorgó la nacionalidad siria al inicio de la guerra. Las YPG alcanzaron notoriedad mundial durante la tenaz resistencia que opusieron a los yihadistas del Emirato Islámico en la localidad siria de Kobane, próxima a la frontera con Turquía. Nota de la Red Voltaire.