Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

jueves, 27 de agosto de 2015

“El sistema nos quiere disolver”. Entrevista de Alain de Benoist a Lucien Cerise



Por Alain de Benoist – El caos no es el mayor enemigo de las clases dominantes. El caos se ha convertido en la estrategia privilegiada por el sistema. Esta es la tesis desarrollada por Lucien Cerise, ensayista proveniente de la extrema izquierda y autor señalado de un ensayo, Gouverner par le chaos [Gobernar por el caos], que describe la orquestación racional y metódica de esta guerra de todos contra todos.

Alain de Benoist – Después de los estudios en el dominio de las ciencias sociales, en particular la comunicación y la semiótica, usted publicó en 2010, en Max Milo, un libro que no tenía firma: Gouverner par le chaos (del que una nueva edición debe aparecer estos días). El mismo está consagrado fundamentalmente a la aplicación de una serie de técnicas propias de la “ingeniería social”. ¿Qué entiende usted por eso? ¿Gobernar por el caos es el nuevo nombre del Sistema? ¿Qué lo diferencia de las antiguas teorías de la vigilancia, de Jeremy Bentham a Michel Foucault?

Lucien Cerise – En primer lugar, preciso que yo no inventé nada. La noción de ingeniería social aparece en el siglo XX de la pluma de investigadores anglosajones versados en las ciencias de la gestión (management, marketing, cibernética, sistémica, psicología del comportamiento), para designar un enfoque mecanicista y constructivista de la sociedad, y sobre todo orientado hacia la transformación de algo dado, como en la ingeniería genética, la construcción y las finanzas. Luego, la ingeniería social experimenta un segundo impulso venido de los círculos de la piratería informática en 2002, cuando el famoso hacker Kevin Mitnick le dedica un libro, modificando un poco la noción por la insistencia en el sigilo o la invisibilidad. Yo llego en tercer lugar para hacer la síntesis de las dos oleadas que me precedieron, explicitar la continuidad de la una a la otra y unificar el concepto.

Propongo pues la siguiente definición: la ingeniería social es la modificación planificada, sostenible y solapada del comportamiento. Se trata de transformar definitivamente la naturaleza de un ser social, individuo o grupo, y no solamente de manipularlo puntualmente. Para lograr esto, la mayor parte de las veces hay que piratear al ser social en cuestión, es decir, modificarlo sin su consentimiento informado, subliminalmente, solapadamente, de modo que él no sea consciente de la transformación. En efecto, la mayoría de los seres sociales se han adaptado a su medio ambiente como resultado de una evolución lenta y natural. Por lo tanto, no sienten ninguna necesidad de ver sus prácticas y valores modificados artificial y definitivamente desde el exterior por una injerencia exterior. Tan pronto como él siente que se le quiere hacer cambiar a la fuerza y ​​contra su naturaleza, el ser social se pone a la defensiva y su nivel de vigilancia aumenta; para eludir estos mecanismos de autodefensa y engañarlos, se debe pasar por la puerta de atrás, tomar una backdoor [1], y luego lanzar un anzuelo, hacer un phishing [2] en la jerga informática de la piratería. En todos los casos, el pirata no debe ser visto. La base del hacking es la disociación del par “ver” y “ser visto”. Piratear un cerebro, realizar una infiltración cognitiva, significa que yo veo las ideas a cambiar, pero sin ser visto mientras las veo. Esta estructura asimétrica de la percepción y de la recopilación de información es la del Panóptico estudiado por Bentham y Foucault, cuyas teorías de la vigilancia pueden ser consideradas como proto-teorías de piratería social. Estos autores expusieron bien esta nueva forma de control social ejercido por una instancia que lo ve todo, pero que uno no ve, de tal manera que uno ni siquiera sabe que existe. Esta invisibilidad del poder contemporáneo lo distingue de la figura tradicional del poder patriarcal y fálico que, al contrario, existe en la total visibilidad y en la simetría “ver” y “ser visto”.

Además, la ingeniería social no se limita a la vigilancia solapada y al robo de contenidos, sino que también procede a la transformación furtiva de la naturaleza de aquello que está vigilando. Sin embargo, se constata que la utilización de esta transformación es la mayoría de las veces hostil al ser social pirateado y apunta a su destrucción. ¿Cómo destruir solapadamente? Aumentando las contradicciones internas del sistema atacado mediante la triangulación de un conflicto entre dos de sus partes. Esta es la orquestación racional y metódica de la guerra de todos contra todos, el gobierno por el caos, expresión que encontré para calificar el ambiente general del Sistema.

Alain de Benoist – El capitalismo globalizado está en el centro de sus comentarios. Desde el siglo XVIII – afirma – el mismo funciona en el registro de la “destrucción creadora” y de la “demolición controlada”. Hoy es el mayor beneficiario de la manipulación de la opinión pública destinada a lograr el pleno consentimiento de las masas. ¿Para ir dónde?

Lucien Cerise – Lo que anima el capitalismo es una visión del mundo cabalística y numerológica, la gematría [3], donde la totalidad de la existencia puede ser reducida a números. Aquí, la sustancia del mundo es cuantitativa, las matemáticas son el lenguaje de Dios y los valores numéricos superan los valores éticos. Es el gran mercado cósmico, donde todo se vende y se compra, y donde usted es completamente reducible a su cuenta bancaria. Los medios cabalistas neoyorquinos de Wall Street, que Darren Aronofsky pone en escena en su primera película llamada Pi (del número 3,14) [4], estos medios ven una continuidad perfecta entre su mística y el capitalismo financiero más inmundo. Para ellos, la especulación bursátil es una forma de oración. El presidente de Goldman Sachs llegó a decir un día que los banqueros estaban haciendo la obra de Dios. En cuanto a Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), se dedica a “recortes numerológicos” y habla del “Magic 7” en conferencias públicas y en platós de televisión donde también se refiere a un “reset”de la economía mundial, una reinicialización, un reinicio desde cero. Esta asociación del esoterismo y de la robótica también aparece en Norbert Wiener, el matemático fundador de la cibernética, que publicó en 1964 God & Golem, Inc. [5], con el subtítulo: “Un comentario de ciertos puntos en los que la cibernética choca con la religión”.

La oligarquía capitalista necesita un suplemento del alma, que va a buscar en este espiritualismo numérico que suprime las diferencias cualitativas para dejar subsistir sólo las diferencias cuantitativas. La Cábala consiste en adoptar el punto de vista de Dios, es decir, situado antes de las diferencias. Realizar este punto de vista divino en el mundo consiste en destruir el mundo dado y sus diferencias naturales para volver a la “sopa primordial” indiferenciada, el caos informe y primitivo, que es una masa plástica de modelar hecha de cifras. Es entonces lícito reconstruir el mundo sobre nuevas bases y nuevas diferenciaciones. Esta combinación tecno científica infinita impuso el fórceps, lo que Heidegger llama el Gestell [6], al que Peter Sloterdijk opuso el Gewächs, concepto ilustrado por el crecimiento de las plantas, proceso lento y discreto, pero natural y equilibrado.

En el mundo del Gestell, las formas sólidas se licuan, de forma que mezcla sus sustancias y luego las re-solidifica según una nueva síntesis y un nuevo plan. La máxima hermética “Disolver y coagular” resume bien esta gran obra de ingeniería mundial: reiniciar la Creación, hacer un reset ontológico global, recomenzar todo desde cero. Esta destrucción creadora del mundo supone una demolición controlada y racional, a fin de no ser destruido en el proceso. Hay que encontrar la distancia adecuada. Cuando dinamitamos los cimientos de un edificio, se tiene cuidado de no ser dinamitado uno mismo, el principio de la prueba de impacto en el retorno y del cálculo de contragolpe (efecto de retroceso en balística). ¿Por qué la Cábala persigue este programa de tabla rasa global? Porque el dinero no está en el origen del mundo. Por tanto, hay que destruir este mundo cuyo origen no debe nada al Capital para reemplazarlo por un mundo que deberá su origen al Capital. El dinero debe convertirse en el origen del mundo. En tiempos normales la cima del Capital no es la cima de la Creación, debido a que todavía debe someterse a lo Real, o a Dios. Pero después del reinicio global, una nueva jerarquía emerge. El Nuevo Orden Mundial es cuando el dinero lo decide todo, ya que se ha convertido en el origen de todo después de haber destruido el mundo dado naturalmente. De un mundo dado, pasamos a un mundo producido. ¿Producido por quién? Por la cima de la pirámide del Capital, que se convierte entonces en la cima de la pirámide de la Creación. El propietario del Capital se vuelve divino, es el productor demiúrgico del mundo. El dinero que maneja el mundo no basta, debe “hacer” el mundo totalmente, crearlo, producirlo desde el origen, por lo tanto definir la sustancia, la esencia, la naturaleza. Cuando absorbemos este pensamiento para comprenderlo desde el interior, se siente que la energía que lo anima es el odio. No hace falta decir que es la ideología más peligrosa de todos los tiempos.

Alain de Benoist – ¿Cuál es el tipo de hombre que se quiere promover cuando se trata de cambiar el comportamiento humano mediante la producción intencionada de la imprecisión identitaria? ¿La psiquiatría y el psicoanálisis tienen algo que decir sobre esto?

Lucien Cerise – De hecho, no se busca promover un tipo de hombre. Lo que se pretende es el fin de lo humano, por lo tanto lo post-humano, lo transhumano, etc. La imprecisión identitaria viene de que las diferencias son atacadas en favor de una mezcolanza generalizada, un tipo de hiper mestizaje cabalístico mucho más allá de razas y culturas. Ninguna diferencia debe existir, como lo estipula la teoría de género para los sexos e, incluso más allá, el anti-especismo y el veganismo, que niegan una diferencia sustancial entre los humanos y las otras especies para prepararnos para el mestizaje entre los seres humanos y los animales, las “quimeras” genéticas que pronto saldrán de los laboratorios. Un paso más allá son los juristas y los abogados (Alain Bensoussan, Anthony Bem) que trabajan sobre el derecho de los robots, para dar personalidad jurídica a las máquinas y abolir así la distinción entre vivos y no vivos. Los identitarios no siempre entienden que la Gran sustitución [7] no es la de una raza o la de una cultura por otra, sino la de los seres humanos por las máquinas. Por ejemplo, he visto en una página de Facebook expresarse en estos términos a un defensor de la ecología profunda (deep ecology), rama de la ultra-izquierda patrocinada por fundaciones estadounidenses: “El ser humano es tan malo para la naturaleza que tal vez valdría más confiar la gestión de los recursos de la tierra a una inteligencia artificial“. Razonamiento que reproduce “la voz de su amo”, la de la cibernética social de Wiener, que quería confiar la organización de las sociedades humanas a los ordenadores, o la del Club de Roma y sus programas de decrecimiento demográfico.

En este punto, largamos las amarras del principio de realidad para entrar en un estado donde todos los límites han caído, induciendo una interpenetración del interior y del exterior, una confusión entre el Yo y el Otro y una imprecisión identitaria global donde las formas fijas desaparecen en beneficio de flujos numéricos en recomposición constante. Clínicamente, hablamos de un trastorno psicótico que se instala, una bouffée delirante crónica. De hecho, la psiquiatría y el psicoanálisis muestran que la salud mental necesita tener una percepción estable de los límites identitarios, con una clara demarcación del interior, Yo, y del exterior, el Otro. La fluidez, el estado líquido e incluso gaseoso, no son viables cuando se trata de definir una identidad viva, que escapa a la disolución, la precariedad y el caos. Todo el mundo necesita saber quién es, simplemente, lo que requiere una cierta permanencia y fijeza. Si yo soy un hombre, no soy una mujer; si soy el padre, no soy el niño, y viceversa. Este esquema a cuatro espacios distintos articulados por conectores booleanos “y/o” es el complejo de Edipo de Freud y Lacan, es decir, la matriz identitaria universal impuesta por el logos, la cuadrícula lógica, política, legalista y lingüística del Padre, quien nos arranca del ethnos, del mundo carnal, pre-político, fusionado y cambiante de la Madre.

Alain de Benoist – ¿Podemos decir que la derecha liberal y la izquierda libertaria aspiran, la una y la otra, a promover la entropía? ¿Qué es lo que las aproxima fundamentalmente?

Lucien Cerise – Lo que identifica definitivamente a la derecha liberal y a la izquierda libertaria es que ambas trabajan para abrir los sistemas al máximo hasta su disolución entrópica y su muerte. Para entender bien la política, podemos traducirla en términos de cibernética y sistémica. La división fundadora en estas disciplinas se sitúa entre el sistema abierto y el sistema cerrado. Para mantener su estructura en el tiempo, un sistema necesita el intercambio de información con su entorno, por lo tanto ser abierto, pero también necesita del cierre, si no se disuelve en este entorno. La apertura alimenta, el cierre protege. Son el cierre completo y la apertura total lo que aumenta la entropía de los sistemas. En contraste, el buen equilibrio entre una semi-apertura y un semi-cierre aumenta la negantropía [8] y la organización, lo que es el principio de las “estructuras disipativas” observadas por Prigogine ya en la materia inanimada. Este justo medio en el control y la selección de los flujos entrantes y salientes es la condición para una buena gestión energética y de la información. Así es como un sistema conserva su estructura, su identidad, su forma típica y perdura. En la geopolítica, a esto se le llama las fronteras y los principios westfalianos. En biología, es la piel, la membrana epidérmica, necesaria para la integridad del ser vivo. En la psicología o en la ecología, hablamos de límites identitarios y comportamentales a interiorizar para no desarrollar una patología. Hay pues que relanzar la idea de un “cierre positivo”, lo que hará aullar a todos los liberales-libertarios que juran por la apertura completa a los cuatro vientos y nos ordenan abrirnos siempre más al mundo, al Otro, a los romaníes, a las minorías, a los capitales extranjeros, a la competencia… Su táctica es maligna, porque es más fácil destruir un sistema abriéndolo por completo que cerrándolo totalmente. La apertura levanta las defensas del sistema, pero posee una connotación positiva que logra hacer de este debilitamiento algo atractivo, siendo el cierre más difícil de justificar moralmente. Pero debemos quitarnos los complejos sobre estas cuestiones y saber atacar el imperativo morboso de la apertura total de la derecha liberal y de la izquierda libertaria, porque no hay vida sin cierre y proteccionismo en un momento u otro.

Alain de Benoist – ¿Qué representa a sus ojos internet? ¿Un nuevo espacio de libertad o un nuevo método de vigilancia encubierta?

Lucien Cerise – Durante una época, yo era completamente refractario a Internet, apoyado en una posición neo-ludita un poco primaria. Hoy creo que es salvador. El Pentágono considera Internet como parte del campo de guerra (war domain). Así es como hay que verlo. En efecto, es una herramienta de vigilancia encubierta, pero en ambas direcciones. Los servicios de inteligencia pueden espiarnos, pero a cambio también nosotros podemos hacerlo, y sin necesidad de ser un genio de la informática. De hecho, con una conexión a Internet y un buen método de búsqueda por palabras clave, cualquiera puede estar mejor informado que un jefe de Estado. El número de informaciones hoy en fuentes abiertas es increíble, basta con saber buscar. Operaciones clandestinas importantes, como los ataques terroristas bajo bandera falsa o los golpes de estado disfrazados de revolución popular (Libia, Siria, Ucrania), que antes engañaban a todo el mundo, hoy son desmontadas en directo. Por ejemplo, un memorando de la CIA filtrado por WikiLeaks mostró que el Presidente de Ucrania desde el golpe de Estado, Petro Poroshenko, trabajaba para los EEUU por lo menos desde 2006 (calificado como insider). Por lo tanto, Internet es un espacio de libertad y de democracia, ya que restablece la simetría de la información entre el poder y el pueblo.

Alain de Benoist – No sería difícil hacer una interpretación conspiracionista de sus comentarios. Esto plantea el problema de la eficacia real de la ingeniería social, y también el de sus límites. ¿Qué podemos atribuirle con certeza? ¿Qué es lo que se le escapa?

Lucien Cerise – Las conspiraciones que salpican la Historia del Mundo obedecen todas a los métodos de información [inteligencia] profesionales, que se resumen así: disociación del par ver/ser visto y asimetría de la percepción y de la información. Estos métodos son aplicados en la seguridad de sistemas (vigilancia, piratería), en la inteligencia económica, la guerra cognitiva, las técnicas de influencia, el soft power, la consultoría de gestión, el marketing, los medios de comunicación, la política, etc. Mi lema es “Democratizar la cultura de la información”, porque tan pronto como uno se familiariza con este marco conceptual y sus métodos de trabajo, estos adquieren relieve en la vida diaria y nos saltan a la vista. Podemos entonces distinguir lo que está pirateado de lo que no lo está y protegernos contra los intentos de infiltración cognitiva (neuro-piratería).

Dos profesores universitarios estadounidenses, Cass Sunstein y Adrian Vermeule R., publicaron en 2008 un artículo titulado Conspiracy Theories : Causes and Cures [“Teorías de la conspiración: causas y soluciones”] recomendando trabajar la infiltración cognitiva de los medios conspiracionistas a fin de neutralizarlos. Los anti-conspiracionistas conspiran por lo tanto ellos mismos, y a veces abiertamente, como H.G. Wells tituló su libro The Open Conspiracy: Blueprints for a World Revolution [“La conspiración abierta: planes detallados para una revolución mundial”]. Las operaciones de infiltración cognitiva de masas mejor documentadas son aquellas que utilizan la sensibilidad identitaria. Desde hace décadas, los grandes servicios de inteligencia anglosajones emplean a antropólogos, etnólogos, sociólogos, psicólogos, historiadores para elaborar culturalmente anzuelos narrativos adaptados a las mitologías identitarias culturales de los pueblos que quieren piratear y controlar. La ingeniería social es en cierto modo la metodología raíz de la información, que expone cómo piratear un ser social (Ucrania, el Islam) después de haber dibujado el modelo detallado, el blueprint, la maqueta 2D. Podemos por lo tanto atribuir a este método los fenómenos de piratería comportamental, que son legión en nuestro tiempo, pero que no podemos discernir caso por caso, así como los efectos sociales de cosificación inducidos por el trabajo de modelización esquemática de los comportamientos a piratear. Lo que escapa a la ingeniería social es dado forma ahí. Sin esto, tomamos por espontáneos fenómenos y acontecimientos que fueron en realidad orquestados, puestos en escena, provocados, hechos construidos de manera completamente artificial: crisis económicas, guerras, golpes de estado disfrazados de revoluciones… ¿No habló Camille Desmoulins en 1793 de “maquinistas” de la Revolución?

Alain de Benoist – El sistema – declaró usted – “es todo lo que causa el desorden, la anomia, la entropía. El sistema busca disolvernos y desestructurarnos. Por lo tanto, resistir significa coagular, reestructurar, reordenar“. ¿Puede haber una ingeniería social positiva?

Lucien Cerise – En este momento pienso en una ingeniería social positiva, que abrevio como IS+, para distinguirla de una IS-. En términos de sistémica, es el combate de la homeostasis contra el desequilibrio. Si las palabras clave de la IS- son desorden, anomia, entropía, desestabilización y producción de caos controlado, entonces las de la IS+ serán orden, regulación, negantropía y estabilidad. La negantropía en política, la IS +, se resume en una palabra: “cuidar”. Aquí, me dejo inspirar de buena gana por la teoría del cuidado, del inglés to take care, fundada por Carol Gilligan. En mi opinión, todo está aquí en política, en el “cuidado”, particularmente del país en el que se vive, lo que se llama también nacionalismo, soberanismo, patriotismo. De hecho, el individuo es una abstracción en el plano político, sólo los colectivos, las redes, las organizaciones pueden algo. El individuo existe sólo en las relaciones, en los vínculos. La IS- es un trabajo entrópico del vínculo social para disolver. La IS+ es un trabajo negantrópico del vínculo social para coagular. Ahora bien ¿cuál es la buena medida de coagulación del vínculo social? Sin lugar a dudas, la del Estado-nación, que ahora es la forma óptima de organización colectiva anticapitalista.

Entrevista publicada originalmente en la revista Éléments nº 153 (octubre-diciembre 2014).

(Traducción de Página Transversal).

Fuente: Égalité et Réconciliation.

Notas de la traducción:

[1] En informática: Puerta trasera.

[2] En informática, suplantación de identidad.

[3] Gematría: método y una metátesis (alternación del orden de las letras en una palabra) que depende del hecho de que cada carácter hebreo tiene un valor numérico.

[4] Darren Aranofsky, Pi, fe en el caos en España.

[5] Dios y Golem, S.A., en su edición española (pdf).

[6] Sobre el Gestell: Heidegger, Martin La pregunta por la técnica (pdf).

[7] La “Gran sustitución”, expresión derivada de Le Grand Remplacement, obra del escritor y poeta francés Renaud Camus, una de las voces más escuchadas de la comunidad homosexual en los años 80/90 y políticamente situado en las cercanías del Frente Nacional, en la que ataca la inmigración masiva, fenómeno calificado por él de invasión y colonización. “La Gran sustitución” haría referencia al proceso de sustitución del pueblo francés (y, en general, del europeo), por pueblos extranjeros y al cambio de civilización que se derivaría de ello, con la complicidad de las élites políticas, financieras y mediáticas.

[8] Negantropía o neguentropía, también llamada entropía negativa o sintropía, de un sistema vivo, es la entropía que el sistema exporta para mantener su entropía baja; se encuentra en la intersección de la entropía y la vida. Para compensar el proceso de degradación sistémica a lo largo del tiempo, algunos sistemas abiertos consiguen compensar su entropía natural con aportaciones de subsistemas con los que se relacionan. Si en un sistema cerrado el proceso entrópico no puede detenerse por sí solo, en un sistema abierto, la neguentropía sería una resistencia sustentada en subsistemas vinculados que reequilibran el sistema entrópico.

domingo, 23 de agosto de 2015

Washington financia la inmigración masiva hacia Europa



La llegada masiva a Europa de refugiados que proceden de Africa y el Oriente Medio no es un hecho surgido con motivo de conflictos o insurrecciones locales, ni tampoco es ese mantra que ha hecho fortuna en los últimos tiempos denominado “efecto llamada”. Detrás de las avalanchas de subsaharianos y de refugiados procedentes de países que están en “guerra” hay un patrocinador: EEUU. Así lo afirma una publicación cercana a las Fuerzas Armadas de Austria (InfoDirekt) que señala el sitio Voltaire, quien, a su vez, cita una nota del Österreichischen Abwehramts (el servicio de inteligencia militar de Austria, sobre esta cuestión. Asimismo, en Voltaire se hacen eco de una reflexión que hizo precisamente, sobre ese asunto, el periodista Thierry Meyssan, ya hace unos meses. Meyssan afirmaba que la oleada de inmigrantes que tratan de alcanzar Europa no es una consecuencia accidental de los conflictos que sacuden el Medio Oriente ampliado y África sino «un objetivo estratégico de Estados Unidos.

La tan cacareada copla, que todos “sabemos” (ya sea por los medios hegemónicos, ONG’s o determinada progresía perroflautera del “papeles para todos”), de que el factor “guerra” o la situación de extrema pobreza (nacidos, ambos, como hechos característicamente propios de la naturaleza de aquéllas regiones siempre azotadas por dictadores, hambrunas y luchas tribales) es el factor determinante de la llegada masiva de inmigrantes, no se corresponde con la realidad. Con otra realidad que no te van a contar nunca en Falsimedia. Hay en juego demasiados intereses y cartas geopolíticas imperiales sobre la mesa, en aquella zona del planeta, como para no tener en cuenta la certeza del análisis político hecho por el periodista francés exiliado en Damasco.

El caos no es fortuito, es el objetivo, dice Thierry Meyssan. Y uno de los ideólogos de ese “caos” que cita el francés, y de los que la Administración norteamericana ha tomado buena nota a lo largo de su historia, es Leo Strauss (un tipo cuya filosofía ultraconservadora-imperialista fue la inspiradora de la “estrategia del Pentágono”). Los discípulos de Strauss aplicaron su “teoría del caos”, primero contra el bloque soviético (a su manera) y, finalizada la guerra fría, contra los territorios que seguían siendo hostiles al imperio o, simplemente, formaban parte de su tablero geoestratégico. Según Meyssan El principio de esa doctrina estratégica puede resumirse de la siguiente manera: la manera más fácil de saquear los recursos naturales de un país por largo tiempo no es ocupar ese país sino destruir el Estado. Sin Estado, no hay ejército. Sin ejército enemigo, no hay riesgo de ser derrotado. Así que el objetivo estratégico del ejército de Estados Unidos y de la alianza que dirige –la OTAN– es única y exclusivamente la destrucción de los Estados. Y lo que suceda con las poblaciones de los países que son blanco de esa estrategia… no preocupa a Washington.

Quizás Meyssan tenga razón cuando expone las claves de esa inmigración masiva refiriéndose a que ningún dirigente de Europa occidental, absolutamente ninguno, se ha atrevido a mencionar públicamente que los refugiados provenientes de Irak, Libia, Siria y del Cuerno de África, Nigeria y Mali pueden no estar huyendo de las dictaduras sino del caos en el que nosotros, voluntaria pero inconscientemente, hemos sumido sus países. Tal vez habría que decir, más exactamente, que voluntaria y conscientemente. No seamos ingenuos. Otra cosa es que Europa no desee tal catástrofe humanitaria y pérdida de vidas humanas en sus costas (porque no la haya “previsto”) y EEUU (que es más listo que el hambre) aprovechando su estrategia política en esos países se la esté metiendo “doblada” a sus socios europeos. Aunque alguien se preguntaría ¿Qué necesidad tiene EEUU de jugar a dos bandas, en contra y a favor de sus colegas “otánicos” europeos?. Pues sencillamente porque a EEUU le importa exclusivamente, y en primer lugar, “él mismo” y luego dejará a los demás que recojan las migajas que sobren, aunque sean aliados tan firmes como los europeos.

Meyssan acierta, parcialmente, cuando dice que ningún dirigente de Europa occidental, absolutamente ninguno, se ha atrevido a mencionar públicamente que los atentados «islamistas» que están teniendo lugar en Europa pueden no ser la extensión de las guerras del «Medio Oriente ampliado» sino que son obra de los mismos que ya orquestaron el caos en esa región. Como europeos preferimos seguir creyendo que los «islamistas» odian a los judíos y los cristianos, y nos negamos a ver que la inmensa mayoría de las víctimas de esos islamistas no son ni judíos ni cristianos sino… musulmanes. Pero es que respecto de esos “atentados islamistas” que han tenido lugar en Europa no hay que olvidar que gozan del “status” de “falsa bandera”. Por tanto, el error de base de Meyssan es pretender que Europa va a reconocer “públicamente” que ellos están generando el “terrorismo islámico” (incluido el ocasionado en países como Siria o Irak). Ellos trabajan a las órdenes de la Casa Blanca. Son aliados estratégicos en cuestiones políticas y en manejar asuntos terroristas de inteligencia, como en su momento ocurrió con Gladio y ahora con las falsas banderas islámicas…En economía es otro cantar, el imperio es el imperio y no va a permitir que nadie le pise su supremacía en este terreno, y menos Europa.

La estrategia de la OTAN y la CIA es clara, según Meyssan: la próxima etapa será la «islamización» de las redes de distribución de drogas –como ocurrió en su día en el caso de los Contras en Nicaragua, con la venta de droga a la comunidad negra de California, con ayuda y bajo las órdenes de la CIA-. Hemos decidido, en Europa, ignorar que la familia Karzai (Afganistán) retiró la distribución de cocaína de las manos de la mafia kosovar para ponerla bajo el control del Estado Islámico. Y es que Afganistán y su opio tenían mucho que decir cuando EEUU y sus aliados intervinieron militarmente en ese país (después de ejecutar el montaje terrorista del 11-S y el de Bin Laden). Financiar las guerras y su Gladio B islámico con el dinero resultante de la venta de droga. ¿Cómo? Del mismo modo (o parecido) que financiaron, en el pasado, el Gladio anticomunista, es decir, allí pactaron con la mafia marsellesa y la siciliana la creación de “factorías” del narcotráfico, por la década de los años cincuenta, y luego, más tarde, el apaño lo hiceron con los clanes de la droga colombianos. Después, la CIA, se encargó de distribuir la heroína en la costa californiana, con destino a los barrios marginales negros y los clubes de jazz.

¿Alguien sabe, por seguir el hilo conductor anterior, qué hace la agencia antidroga DEA norteamericana y sus sucursales europeas, incluida la española, después de las redadas donde, con gran aparato publicitario, incautan grandes alijos de cocaína, tabaco y heroína? ¿Por qué no hay transparencia y se procede a la quema pública del contrabando intervenido? ¿Dónde va a parar esa droga? ¿Acaso se revende de nuevo a los “camellos” y demás traficantes para financiar guerras o falsas banderas?

Ni siquiera, volviendo al eje central Europa-USA, en Europa comentan (y menos en Falsimierda), con sonrojo, la jugosa conversación que fue intervenida a la Subsecretaria de Estado norteamericano, Victoria Nuland y al embajador de la CIA en Kiev, Geoffrey R. Pyatt, a propósito del golpe de Estado en Ucrania, cuando la funcionaria estadounidense precisó que el objetivo de aquellas revueltas golpistas era “darle por el culo a la Unión Europea”. Así de claro piensa el imperio, en la intimidad, de sus serviciales asociados. Con la inmigración está sucediendo otro tanto.

El crecimiento desordenado de inmigrantes sin duda que va a acarrear graves problemas estructurales (de hecho ya los está provocando), sobre todo de tipo económico, pero también de convivencia, en detrimento de la disminución de derechos laborales y sociales para los ciudadanos de los países objeto de la inmigración masiva. Además, de incrementar artificialmente el racismo y la xenofobia. Se dice que las mafias mueven alrededor de 100 millones de euros con la inmigración “ilegal”. Los inmigrantes son víctimas, en primer lugar, de un drama (por las consecuencias que les puede acarrear) y, sobre todo, de un engaño. Dicen que suelen pagar hasta 7000 euros por el “viaje al cuerno de oro europeo”. Algo que es absolutamente imposible de creer, si tenemos en cuenta que proceden de lugares donde la extrema pobreza es moneda de curso común y, además, normalmente, suele ser zona de conflicto armado.

Las preguntas, llegado a este punto, y que pocos suelen hacerse, son: ¿Quién, en primer lugar, da protección e impunidad a esas mafias para que operen libremente? Se habla de mafias como quien habla de repartidores de gas butano, de “personajes” a quien nadie conoce y están ahí, entre bambalinas.…pero nadie dice nada de sus financiadores y sostenedores que podrían ir hasta las estructuras políticas del país de origen (se quitan de en medio un problema) y, por supuesto, en la teoría avalada por Meyssan, sus hilos estarían movidos por el imperio.

En segundo lugar, ¿cómo es posible que unos desarrapados cualesquiera, que vienen con lo puesto, puedan abonar 7000 euros si ni siquiera muchos trabajadores en España podrían gastarse esa cantidad para cubrir sus deudas? ¿Quién les facilita ese dinero si en sus países de origen la mayoría de esos inmigrantes no tienen oficio conocido, normalmente viven en la miseria absoluta y el sueldo que pudieran ganar no les generaría en un año ni la quinta parte de lo que, dicen, abonan a esas mafias, además arriesgándose a ser deportados de nuevo y sin perspectivas de tener un empleo estable en El Dorado europeo? ¿Quién maneja todo este sucio negocio? La clave la ha puesto sobre el tapiz Meyssan.

Aunque no lo parezca y a muchos les “suene” a especulación “conspirativa”, lo cierto es que, el análisis de Meyssan va en la dirección correcta. La «Doctrina Wolfowitz» explicaba que la supremacía de Estados Unidos exige imponer riendas a la Unión Europea. En 2008, durante la crisis financiera en Estados Unidos, la historiadora Christina Rohmer, presidenta del Consejo Económico de la Casa Blanca, explicó que la única manera de sacar a flote los bancos estadounidenses era cerrar los paraísos fiscales en los demás países y provocar después desórdenes en Europa para que los capitales fluyesen hacia Estados Unidos, sentencia Meyssan.

Y esos “desórdenes” qué mejor que provocarlos creando guerras en el Oriente Medio y África promoviendo, al mismo tiempo, la huida de refugiados hacia Europa. Se vacían los países africanos o del Oriente Medio de potenciales opositores a un régimen títere de EEUU y el equilibrio económico de Europa (que no el capitalismo) se hunde con la llegada masiva de inmigrantes en favor del reforzamiento de la economía estadounidense. Pero, dirán algunos…si los europeos son aliados de EEUU..a éste país no le interesaría una Europa debilitada ¿no?. Políticamente NO, aquí prietas las filas, pero económicamente cuando hay una pugna intercapitalista, como diría la Nuland, “que le den por el culo a Europa”.

Fuente.

sábado, 8 de agosto de 2015

El complejo médicofarmacéutico: delincuencia organizada contra la salud (2). Fabricando enfermos en serie



El ‘establishment’ médico trabaja en estrecha colaboración con las multinacionales de los medicamentos, industria cuyo principal objetivo es el lucro y cuya peor pesadilla sería una epidemia de buena salud.

Los lobbys o grupos de presión médico-farmacéuticos no son un invento conspiracionista. Son, desde hace tiempo, una realidad constatable como lo pueda ser la industria del armamento, la de la Alimentación, las empresas de transgénicos (Monsanto, Bayer…), las multinacionales de telecomunicaciones, los grupos mediáticos, las eléctricas o, en su vertiente más criminal, el “lobby” (nótese la ironía) de las falsas banderas terroristas y las guerras por el control geoestratégico que acompañan a aquéllas. Este es el verdadero conglomerado que sostiene al sistema capitalista y lo demás son ganas de perderse en arabescos y credulidad supersticiosa de que nuestros gobiernos y empresas son tipos y entidades idealistas que velan por nuestra salud, seguridad, confortabilidad y progreso. Mi idea es menos “romántica”: yo lo llamaría, como Peter Gotzsche, crimen organizado, sin más.

Las compañías farmacéuticas saben que la inmensa mayoría de la población tiene que acudir a resolver sus achaques a través de sus “drogas” legales. Que estamos entre la espada y la pared. Que aunque ellos se cubran las espaldas con la advertencia sobre miles de efectos secundarios de sus fármacos, siguen apelando a que el balance beneficio-riesgo es favorable al primero. Algo que no sucede así con infinidad de medicamentos, ya que muchas muertes o patologías secundarias lo son a causa de la toxicidad de los inevitables fármacos. Pero…¿son malos, malísimos todos los fármacos y vacunas? NO. ¿Todos los médicos son unos matasanos? NO. ¿Toda la ciencia (toda) está corrompida? NO. ¿La industria del medicamento vela por la salud de los enfermos? NO. ¿Todos los ensayos clínicos gozan de evidencia científica contrastable, no mediatizada por grandes intereses comerciales? NO.

Hay que aclarar, para que nadie piense que se está echando aquí por tierra (por las buenas o por las malas) a la medicina occidental que ésta ha curado y cura algunas enfermedades, aunque menos de las que pregona. Las vacunas o una parte de ellas, es cierto, han salvado vidas (otras también han causado muertes y lesiones irreversibles) al igual que la urgencia vital hospitalaria (a la que todos vamos a recurrir tarde o temprano) gracias al buen hacer y profesionalidad de muchos médicos. Las operaciones quirúrgicas, por ejemplo, son cada vez menos invasivas con medios técnicos cada vez más sofisticados logrando hitos científicos nunca antes vistos para la extracción, reparación o implante de tejidos y órganos. En definitiva, la solidez científica en muchos campos de la medicina (la que no depende, fundamentalmente, de los laboratorios farmacéuticos) está contrastada y la tecnología cada vez es más depurada, al servicio del paciente. Pero, lógicamente, eso no quiere decir que todo el monte sea orégano y ello convierta al gremio médico en unos tipos intocables que no se equivocan y que sus protocolos y ensayos sean indiscutibles e infalibles.

Agarrarse al “evidentismo” científico, a la infalibilidad papal de la Ciencia porque lo dice la tradición, las facultades de Medicina y san Hipócrates bendito, vale…pero no del todo, como se ha demostrado en la anterior entrada. Hay una parte de la medicina, sobre todo la preventiva o ambulatoria que, muy a menudo, se convierte en una fábrica de patologizar “enfermedades” donde los galenos abusan reiteradamente (o iatrogénicamente) de la prescripción farmacológica. De fármacos inútiles y, en muchos casos, nefastos a medio-largo plazo. Y, lo que es peor, prescriben sin criterio alguno en determinadas patologías. 
QUERIDO PACIENTE….¿HACE UNA BONITA RACIÓN DE YATROGENIA ‘SPONSORIZADA’ POR BAYER?
Muchos problemas de salud “menores” se abordan a base de inservibles y dañinos fármacos, propagados, muchas veces, masivamente en las televisiones durante, por ejemplo, las épocas “gripales” como clara publicidad engañosa. Las vacunas antigripales, por otro lado, son también un fraude masivo en las que no hay estudios randomizados, verdaderamente fiables y contrastables que hayan probado su efectividad (que no irá más allá de un 6%). La industria del fármaco hace negocio sucio con los anti-gripales con el nada científico “vamos a ver si funciona” (o sea, placebo sí o sí). Los analgésicos y antiácidos estomacales se expiden como churros, drogas estimulantes o calmantes se despachan en serie en psiquiatría olvidándose del diálogo con el paciente. Patologías menores o moderadas, en definitiva, se pueden convertir, a mediano o largo plazo, en crónicas y recurrentes gracias al recetario que médicos de atención primaria lanzan diariamente sobre miles o millones de pacientes, convirtiéndose en una industria de enfermar, más que de curar o paliar.

A los recaderos de la farmafia (pseudoescépticos) les podrá sonar a pseudociencia pero la realidad es que con muchos productos herbales (contrastados, ojo), una cultura de la salud en la que se divulgara entre la ciudadanía unos hábitos más saludables alejados del mercantilismo de las multinacionales de la alimentación y suplementos a base de vitaminas y minerales (que tampoco, todo hay que decirlo, están al alcance de todos los bolsillos, ya que tienen precios abusivos) se lograría una eficaz prevención e incluso curación de muchas dolencias sin necesidad de “aterrizar”, posteriormente, en un hospital o Centro de Salud. O, al menos, compatibilizando todo lo anterior con la medicina llamada convencional a la que tampoco vamos a lapidarla por sistema.

La cultura de la salud antes citada, a través de la alimentación, es casi imposible de poner en práctica de forma generalizada porque la dinámica de la mayoría de la gente es dejarse caer en la vorágine de consumo capitalista fácil y lobotomizarse por la propaganda de las grandes cadenas de alimentación y la comida basura. Sólo hay que entrar en un super o hiper y contemplar carros o cestas de la compra, en buena parte de los consumidores, repletos de alimentos procesados, bebidas carbónicas, leches re-pasteurizadas y chucherías (embutidos incluidos) con decenas de antioxidantes químicos, colorantes o conservantes como nitritos, nitratos, sulfitos y sulfatos. Y, claro está, también transgénicos no declarados en etiqueta, esos que tanto gustan a los mercenarios de Monsanto y Bayer, tipo JM Mulet, un charlatán al que le encanta provocar y que se permite el lujo de hablar, en un alarde de pedantería pseudocientífica y manipulación sin precedentes, de “timo” para definir a los “productos naturales o ecológicos”.

Lynne McTaggart, autora del libro "Lo que los médicos no quieren contarte. La verdad sobre los peligros de la medicina moderna", escribe que los estadounidenses se han acostumbrado tanto a seguir las prescripciones de los médicos que aceptan muchas recetas, exámenes clínicos y procedimientos quirúrgicos sin cuestionarlos. Esta fe ciega puede ser peligrosa. La medicina moderna nos ofrece una amplia gama de tratamientos de gran alcance para dolencias grandes y pequeñas. Pero…¿sabía usted que algunas medicinas para dolencias comunes vienen aparejadas a efectos secundarios que podrían amenazar la vida o, en su defecto, no tienen ningún beneficio en absoluto sobre la salud? En definitiva, siguiendo a McTaggart, lo que hay que hacer es creer lo estrictamente necesario en el dogma del “dios” de bata blanca (y nada en la industria de los tóxicos alimentarios) y probar, con lucidez, otras vías terapéuticas o alimentarias de forma complementaria/alternativa, a criterio racional del consumidor, no dejándose tampoco camelar por cualquier estafador a las primeras de cambio, sino buscando, de ser posible, referencias bibliográficas científicas contenidas en PubMed o Cochrane, aunque sean de alcance limitado.
SUPLEMENTOS ALIMENTICIOS: FUENTE DE SALUD
Eso sí, hay que huir, acorde con lo anterior, de terapias que suenen a “new age”. Hay que diferenciar entre estos últimos timadores y lo que son terapias con plantas naturales que poseen principios activos reconocidos (la cúrcuma, el jengibre, la marihuana, stevia, artemisia annua, kalanchoe, hierba de trigo o cebada orgánica, etc) o suplementos como vitaminas (A, C, D, E, Coenzima Q10), aminoácidos (lisina, arginina…) o minerales (selenio, magnesio…) con beneficios preventivos (y curativos) sobradamente contrastados por la experiencia de quienes los han probado. Añadiendo, como coadyuvantes, otro tipo de terapias tales como ejercicios relajantes (meditación, yoga o tai-chi) por cierto, ya incorporadas en algunas de las clínicas y hospitales más importantes de EEUU. Por eso, entre otras cosas, la supervivencia de la industria farmacéutica depende, en buena medida, de la eliminación, por cualquier medio, de terapias eficaces naturales, las cuáles no son patentables y que, con pesar para esa industria, se han convertido en el tratamiento de elección para millones de personas en todo el mundo a pesar de la presión económica, política, mediática y de los grupos que conforman el fundamentalismo “escéptico”.

En este sentido, ese pseudoescepticismo militante afirma que el que opta (sea médico o paciente) por la medicina integrativa (la convencional más la complementaria; sin duda, la del futuro, pese a quien pese) es un crédulo, conspiranoico o magufo (la etiqueta de todo teócrata escéptico), ya que la investigación de la Santa y Beata Farmafia es la única que goza de evidencia científica. Olvidan estos catequistas de la ciencia que aunque, teóricamente, a esa praxis se sujeta, en la práctica existen decenas de denuncias sobre la falsificación de esa “evidencia”, incluidas las de personalidades que son autoridades científicas en la materia como, por ejemplo, el director médico de Cochrane Peter Gotzsche. Sí hay que hablar de evidencia empírica médica ésta, hoy en día, es un juguete de papel distorsionado y manipulado para sacar pasta gansa los del negocio mafioso farmacéutico…y con resultados de todos conocidos (el fármaco que cura no es rentable).

La fe cientificista, propagada por sus epígonos, conforma uno de los dogmas más ególatras, sectarios y soberbios que se conocen y la industria de la yatrogenia es su caballo de Troya. Ya veremos cuanto les dura.

Fuente.

sábado, 1 de agosto de 2015

“Los cuatro grandes bancos” de Wall Street y las “ocho familias” que gobiernan el mundo

Por Alfredo Jalife-Rahme – A los multimedia rusos les ha dado por expurgar y señalar en forma específica a los cuatro oligopolios financieristas –los cuatro grandes megabancos– que controlan el mundo, como es el caso de una perturbadora investigación de Russia Today: Black Rock, State Street Corp., FMR (Fidelity), Vanguard Group (http://goo.gl/UjlfE3).

Resulta también que la privatización global del agua es desplegada por los mismos megabancos de Wall Street, al unísono del Banco Mundial (http://goo.gl/DG6d3d), lo cual beneficia en su conjunto al nepotismo dinástico de los Bush que buscan controlar el Acuífero Guaraní en Sudamérica, uno de los mayores de agua dulce del planeta (http://goo.gl/yROqaW).

Ya desde 2012 el anterior legislador texano Ron Paul –padre del candidato presidencial Rand, uno de los creadores del apóstata Partido del Té, venido a menos, pero uno de los mejores fiscalistas de EEUU– había señalado que “los Rothschild poseen acciones de las principales 500 trasnacionales de la revista Fortune (http://goo.gl/D71NjX)” que son controladas por “los cuatro grandes (The Big Four)”: Black Rock, State Street, FMR (Fidelity) y Vanguard Group.

Ahora Lisa Karpova, de Pravda.ru, penetra los dédalos de las finanzas globales y comenta que se trata de “seis, ocho o quizá 12 familias las que verdaderamente dominan el mundo, a sabiendas de que es un misterio (¡supersic!) difícil de descifrar (http://goo.gl/jSYc84)”.

¿Cómo puede existir en el siglo XXI ultratecnificado y transparentemente democrático, como pregonan sus turiferarios también y tan bien controlados, tanta opacidad para conocer quiénes son los plutocráticos megabanqueros oligopólicos/oligárquicos que controlan las finanzas del planeta?

Karpova sentencia que las ocho (¡supersic!) reducidasfamilias, que han sido ampliamente citadas en la literatura, no se encuentran lejos de la realidad: Goldman Sachs, Rockefeller, Loeb Kuhn y Lehman (en Nueva York), los Rothschild (de París/Londres), los War­burg (de Hamburgo), los Lazard (de París), e Israel Moses Seifs (de Roma). ¡Vaya lista polémica donde, a mi juicio, ni son todos los que están, ni están todos los que son!

Karpova emprendió el inventario de los mayores bancos del mundo y se percató de la identidad de sus principales accionistas, así como de quienes toman las decisiones. Alguien podrá criticar, no sin razón, que el inventario de Karpova no alcanza la sofisticación de Andy Coghlan y Debora MacKenzie, de la revista New Scientist, quienes develan la plutocracia bancaria y sus redes financieristas –el uno por ciento que gobierna el mundo–, basados en una investigación de tres teóricos de los sistemas complejos (http://goo.gl/AHSRWb), pero que al final de cuentas coincide en forma sorprendente, pese a su sencillez indagatoria.

Karpova descubrió que los siete megabancos de Wall Street controladores de las principales trasnacionales globales son: Bank of America, JP Morgan, Citigroup/Banamex, Wells Fargo, Goldman Sachs, Bank of New York Mellon y Morgan Stanley. Karpova encuentra que los megabancos de marras son controlados a su vez por el núcleo de “cuatro grandes (the big four)”: Black Rock, State Street Corp., FMR (Fidelity) y Vanguard Group.

Estos son sus hallazgos de los controladores de cada uno de los siete megabancos:
  1. Bank of America: State Street Corp., Vanguard Group, Black Rock, FMR (Fidelity), Paulson, JP Morgan, T. Rowe, Capital World Investors, AXA, Bank of NY Mellon; 
  2. JP Morgan: State Street Corp., Vanguard Group, FMR (Fidelity), Black Rock, T. Rowe, AXA, Capital World Investor, Capital Research Global Investor, Northern Trust Corp., y Bank of Mellon;
  3. Citigroup/Banamex: State Street Corp., Vanguard Group, Black Rock, Paulson, FMR (Fidelity), Capital World Investor, JP Morgan, Northern Trust Corporation, Fairhome Capital Mgmt y Bank of NY Mellon; 
  4. Wells Fargo: Berkshire Hathaway, FMR (Fidelity), State Street, Vanguard Group, Capital World Investors, Black Rock, Wellington Mgmt, AXA, T. Rowe y Davis Selected Advisers; 
  5. Goldman Sachs: los cuatro grandes, Wellington, Capital World Investors, AXA, Massachusetts Financial Service y T. Rowe; 
  6. Morgan Stanley: los cuatro grandes, Mitsubishi UFJ, Franklin Resources, AXA, T. Rowe, Bank of NY Mellon e Jennison Associates, 
  7. Bank of NY Mellon: Davis Selected, Massachusetts Financial Services, Capital Research Global Investor, Dodge, Cox, Southeatern Asset Mgmt. y los cuatro grandes.
De los cuatro grandes que dominan a los siete megabancos y gozan de traslapes e interacciones solamente desglosa a quienes controlan State Street y Black Rock.
  • A) State Street: Massachusetts Financial Services, Capital Research Global Investor, Barrow Hanley, GE, Putnam Investment y … los cuatro grandes (¡ellos mismos son accionistas!)
  • B) Black Rock: PNC, Barclays e CIC.
Da el ejemplo de traslapes/interacciones, como PNC, que es controlado por tres de los cuatro grandes: Black Rock, State Street y FMR (Fidelity).

En su libro Guerra de divisas, el autor chino Song Hongbing (http://goo.gl/kg27vS), en ese entonces catalogaba a los Rothschild como la familia más rica del planeta, con un descomunal capital de 5 billones de dólares (http://goo.gl/oXKTds).

Si los Rothschild fueran país, habrían tenido entonces, el quinto (¡supersic!) sitial del ranking global detrás del PIB de 7.3 billones de dólares de India (cuarto lugar) y mayor que Japón de 4.8 billones de dólares (quinto) y antes que Alemania (sexto), Rusia (séptimo), Brasil (octavo) y Francia (noveno).

Ya había citado (http://goo.gl/T56NYH) un artículo del mismo The Economist –también propiedad, como The Financial Times, del grupo Pearson–: todos controlados por la matriz Black Rock, uno de los cuatro grandes –en el que se demostraba a las trasnacionales que controla Black Rock (http://goo.gl/LTmC6O): principal accionista de Apple, Exxon Mobil, Microsoft, GE, Chevron, JP Morgan, P&G, Shell, Nestlé (http://goo.gl/G0NLuj), sin contar su tenencia de 9 por ciento de acciones de Televisa.

Según Karpova, los cuatro grandes controlan además a las mayores trasnacionales anglosajonas: Alcoa; Altria; AIG; AT&T; Boeing; Caterpillar; Coca-Cola; DuPont; GM; H-P; Home Depot; Honeywell; Intel; IBVM; Johnson&Johnson; McDonald’s; Merck; 3M; Pfizer; United Technologies; Verizon; Wal-Mart; Time Warner; Walt Disney; Viacom; Rupert Murdoch’s News; CBS; NBC Universal. ¡Los dueños del mundo!

Como si lo anterior fuera poco, Karpova comenta que la Reserva Federal (la Fed) comprende 12 bancos, representados por un consejo de siete personas, y representantes de los cuatro grandes.

Al final del día la Fed está controlada por los cuatro grandes privados: Black Rock, State Street, FMR (Fidelity) y Vanguard Group.

A mi juicio, es muy probable que existan imprecisiones que serían producto de la propia opacidad de los megabanqueros.

En la fase de la “guerra geofinanciera (http://goo.gl/mJJLYn)”, lo que cuenta es la percepción de los analistas financieros de China y Rusia que sentencian la existencia de cuatro grandes y ocho familias, entre las que destacan los banqueros esclavistas Rothschild: controladores en su conjunto de otro tanto de megabancos y de la Fed.

¡Los amos del universo!

Fuente.

http://alfredojalife.com

@AlfredoJalifeR_

https://www.facebook.com/AlfredoJalife

http://vk.com/id254048037

sábado, 25 de julio de 2015

LA HISTORIA COMPLETA DE MONSANTO: LA CORPORACIÓN MÁS MALVADA DEL MUNDO

Para muchas personas, Monsanto debería ostentar el título de“corporación más malvada de la tierra”. Pero habrá mucha gente que considerará que esto es una exageración y se preguntarán si es justo acusar de esta manera a una empresa. Para tenerlo más claro, solo tenemos que recurrir a lo que sabemos sobre Monsanto.

He aquí una breve historia de este monstruo.

1901: La empresa es fundada por John Francis Queeny, un miembro de los Caballeros de Malta, un veterano farmacéutico de treinta años casado con Olga Méndez Monsanto, que acabó dando nombre a la Monsanto Chemical Works. El primer producto de la empresa es la sacarina química, que se vende a Coca-Cola como edulcorante artificial.



Incluso en aquel momento, el gobierno ya sabía que la sacarina era venenosa y realizó una demanda judicial para detener su fabricación, pero perdió en la corte, abriendo así la caja de Pandora de Monsanto para comenzar a envenenar al mundo a través de la conocida bebida gaseosa.



Década de 1920: Monsanto expande sus actividades al campo de los productos químicos industriales y los medicamentos, convirtiéndose en el mayor fabricante del mundo de aspirina, es decir, de ácido acetilsalicílico. Este es también el momento en el que las cosas empezaron a ir mal para el planeta, con la introducción de sus bifenilos policlorados (PCB).
“En su momento, los PCB se consideraban un producto químico industrial maravilloso, un petróleo que no se quema, impermeable a la degradación y que tenía aplicaciones casi ilimitadas.
Actualmente, los PCB se consideran una de las peores amenazas químicas para el planeta.
Ampliamente utilizado en la fabricación de lubricantes, fluidos hidráulicos, aceites de corte, recubrimientos impermeables y selladores líquidos, los PCB son carcinógenos potentes y están implicados en trastornos del sistema reproductivo, en trastornos del desarrollo y en desórdenes del sistema inmunitario.
El centro mundial de fabricación de PCB era la planta de Monsanto en las afueras de St. Louis, Illinois, que tiene la tasa más alta de muerte fetal y de nacimientos prematuros del estado”.
A pesar de que los PCB fueron finalmente prohibidas después de cincuenta años causando devastación, todavía está presente en casi todas las células animales y en muestras de sangre humana y tejidos por todo el mundo. Documentos presentados en la corte más tarde mostraron que Monsanto era plenamente consciente de sus efectos mortales, pero penalmente los ocultó al público para mantener sus enormes ganancias.

Década de 1930: Monsanto creó su primera semilla de maíz híbrido y expandió sus actividades al campo de los detergentes, jabones, productos de limpieza industrial, cauchos sintéticos y plásticos. La mayoría de ellos tóxicos, por supuesto.



Década de 1940: Se inician las investigaciones sobre el uranio que se utilizará para la primera bomba atómica del Proyecto Manhattan, que más tarde sería lanzada sobre Hiroshima y Nagasaki, matando a cientos de miles de japoneses y envenenando a militares de Corea y del ejército de Estados Unidos Ejército, así como millones de personas más.



Durante esa década, la compañía continuó con sus actividades asesinas mediante la creación de pesticidas para la agricultura que contenían dioxinas mortales, que envenenaban los suministros de alimentos y agua. Más tarde se descubrió que Monsanto no dio a conocer que la dioxina fue utilizada en una amplia gama de sus productos, ya que hacerlo les obligaría a reconocer que habían creado un infierno en el medio ambiente de la Tierra.

Década de 1950: Estrechamente alineada con The Walt Disney Company, Monsanto crea varias atracciones en el parque Tomorrowland de Disney, exponiendo los “maravillosos beneficios” de los productos químicos y plásticos. Su “casa del futuro” fue construida íntegramente con plástico tóxico que no era biodegradable, en contra de lo que ellos mismos habían afirmado públicamente. Siguiendo con su larga tradición, Monsanto mintió al público.



Década de 1960: Monsanto, junto con su socio delictivo, la empresa química DOW Chemical, producen el controvertido y altamente tóxico Agente Naranja, el producto desforestador utilizado en la invasión de Vietnam por parte de los EE.UU..

¿Los resultados? Más de 3 millones de personas contaminadas, medio millón de civiles vietnamitas muertos, medio millón de bebés vietnamitas nacidos con espantosos defectos de nacimiento y miles de veteranos militares de EEUU sufriendo o muriendo a causa de sus efectos hasta la actualidad.



Monsanto fue denunciado ante la corte otra vez y memorandos internos muestran que Monsanto conocía los efectos mortales de las dioxinas contenidas en el Agente Naranja cuando vendieron el producto al gobierno.



Sin embargo, de forma escandalosa, se permite a Monsanto presentar su propia “investigación” que concluyó que la dioxina era segura y que no plantea problemas para la salud de ningún tipo.



Satisfechos por la explicación, los tribunales, obviamente comprados, desestiman las denuncias contra Monsanto. Más tarde salió a la luz pública que Monsanto mintió acerca de los resultados y que su verdadera investigación concluyó que la dioxina mataba muy eficazmente.



Un memorando interno de Monsanto, posteriormente liberado durante un juicio en el año 2002, afirmaba que:
“Las pruebas demuestran que la persistencia de estos compuestos y su presencia universal como residuos en el medio ambiente están fuera de toda duda…las presiones públicas y legales para eliminarlos con el fin de evitar la contaminación global son inevitables. Esto será como una bola de nieve. ¿Qué podemos hacer? Las alternativas: ir a la quiebra; seguir vendiendo el producto siempre cuánto podamos y no hacer nada al respecto; tratar de mantenernos en el negocio; crear productos alternativos”
Monsanto se asoció con I.G. Farben, el fabricante de la aspirina de Bayer y de los productos químicos utilizados durante el Tercer Reich y la segunda guerra mundial, especialmente el gas mortal utilizado en las cámara de gas, el Zyklon-B.

En conjunto, las empresas utilizan su experiencia colectiva para introducir el aspartamo, otra neurotoxina extremadamente mortal, en el suministro de alimentos. Cuando empezó a cuestionarse la toxicidad de la sacarina, Monsanto aprovechó la oportunidad para presentar el aspartamo, otro de sus venenos mortales al desprevenido público.



Década de 1970: el socio de Monsanto, GD Searle, realiza numerosos estudios internos que pretenden demostrar que el aspartamo es seguro, mientras que las propias investigaciones científicas de la FDA (la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.), revelan claramente que el aspartamo causa tumores y agujeros masivos en los cerebros de las ratas, antes de matarlas. La FDA inicia una investigación del gran jurado sobre GD Searle por “tergiversar deliberadamente hallazgos, ocultar pruebas materiales y hacer declaraciones falsas” en relación con la seguridad del aspartamo.

Durante este tiempo, GD Searle utiliza estratégicamente al destacado miembro de las cúpulas de Washington, Donald Rumsfeld, quien en su momento ejerció como Secretario de Defensa durante las presidencias de los presidentes Gerald Ford y George W. Bush y lo convierte en director general de GD Searle. El principal objetivo de la empresa es utilizar la influencia política de Rumsfeld y su vasta experiencia en el negocio de la muerte para influir en la FDA.
Donald Rumsfeld
Unos meses más tarde, Samuel Skinner recibe “una oferta que no puede rechazar”, se retira de la investigación contra GD Searle y renuncia a su cargo en la Oficina del Fiscal de Estados Unidos, para ir a trabajar directamente para la firma de abogados de Searle. Esta táctica mafiosa consigue atascar el caso sólo el tiempo suficiente para alcanzar el plazo de prescripción del delito y la investigación del gran jurado es cortada abruptamente.



Década de 1980: En medio de las investigaciones que demuestran de forma indiscutible los efectos tóxicos del aspartamo y justo cuando el comisionado de la FDA, el Dr. Jere Goyan estaba a punto de firmar una petición de ley para sacar del mercado el producto tóxico, Donald Rumsfeld llama al presidente Ronald Reagan al día siguiente de asumir el cargo.



Reagan acusa de falta de cooperación al Dr. Goyan y nombra al Dr. Arthur Hayes Hull como cabeza de la FDA, que rápidamente inclina la balanza en favor de GD Searle y el producto NutraSweet es aprobado para consumo humano en productos secos.

Es tristemente irónico que Reagan, un amante reconocido de los dulces y los caramelos, más tarde acabará sufriendo Alzheimer durante su segundo mandato, uno de los muchos efectos terribles del consumo de aspartamo.



Pero el verdadero objetivo de GD Searle era conseguir que se aprobara el aspartamo como edulcorante para refrescos, ya que los estudios exhaustivos revelaron que a temperaturas superiores a 85 grados Fahrenheit, “se descompone en las conocidas toxinas dicetopiperazinas (DKP), alcohol metílico y formaldehído”, convirtiéndose en un producto mucho más tóxico que su forma seca en polvo.

La Asociación Nacional de Bebidas Refrescantes (NSDA) está inicialmente preocupada, temiendo por futuras demandas de los consumidores a causa de los efectos tóxicos del producto.

Pero cuando GD Searle es capaz de demostrar que el aspartamo líquido resulta ser mucho más adictivo que la cocaína, la NSDA se convence de que los beneficios de la venta de bebidas alcohólicas mezcladas con aspartamo compensarán fácilmente cualquier responsabilidad futura. Con eso, la avaricia corporativa gana y los incautos consumidores de refrescos acaban pagando los efectos sobre su salud.

Coca-Cola comienza a envenenar a los consumidores de su Coca-Cola Light con aspartamo en 1983. Como era de esperar, las ventas se disparan a medida que millones de personas de todo el mundo se vuelven irremediablemente adictas al producto.

El resto de la industria de los refrescos rápidamente sigue sus paso, olvidando convenientemente todas sus reservas iniciales sobre los efectos tóxicos demostrados del aspartamo. La enorme cantidad de ganancias que pueden obtener derriban todas sus posibles barreras morales.

En 1985, sin dejarse desalentar por el número creciente de acusaciones de investigaciones fraudulentas realizadas por GD Searle, Monsanto decide adquirir la empresa y forma una nueva filial del aspartamo llamada NutraSweet Company.



Cuando multitud de científicos e investigadores independientes continúan advirtiendo sobre los efectos tóxicos del aspartamo, Monsanto pasa a la ofensiva, sobornando al Instituto Nacional del Cáncer y presentando sus propios documentos fraudulentos para mantener el aspartamo en el mercado.

Los efectos conocidos de la ingestión de aspartamo son: 
“manía, rabia, violencia, ceguera, dolor articular, fatiga, aumento de peso, dolor de pecho, coma, insomnio, entumecimiento, depresión, zumbido de oídos, debilidad, espasmos, irritabilidad, náuseas, sordera , pérdida de memoria, erupciones cutáneas, mareos, dolores de cabeza, convulsiones, ansiedad, palpitaciones, desmayos, calambres, diarrea, pánico, ardor en la boca. Las enfermedades provocadas incluyen la diabetes, la esclerosis múltiple, el lupus, la epilepsia, el Parkinson, tumores, aborto involuntario, infertilidad, fibromialgia, la mortalidad infantil, Alzheimer…”
Además, el 80% de las denuncias presentadas a la FDA con respecto a los aditivos alimentarios son sobre el aspartamo, que ahora está presente en más de 5.000 productos, incluyendo refrescos dietéticos y no dietéticos, bebidas deportivas, mentas, chicles, postres congelados, galletas, pasteles, vitaminas, productos farmacéuticos , bebidas lácteas, tés instantáneos, cafés, yogures, alimentos para bebés y muchos, muchos más.

En medio de la oleada de efectos tóxicos y corrupción, el jefe de la FDA, Arthur Hull dimite y es contratado inmediatamente por la firma de relaciones públicas de GD Searle como consultor científico de alto nivel.

Fuente.

Década de 1990: Monsanto gasta millones de dólares tratando de derrotar toda aquella legislación estatal y federal de EEUU que no permite que la corporación continúe volcando dioxinas, pesticidas y otros venenos cancerígenos en los sistemas de agua potable.

En cualquier caso, son demandados en innumerables ocasiones por causar enfermedades en los trabajadores de su planta y en la gente que vive en los alrededores y por los defectos de nacimiento de los bebés nacidos en las zonas circundantes.



Incluso Monsanto es denunciada por suministrar hierro radiactivo a 829 mujeres embarazadas durante un estudio para ver qué pasaba con ellas.

Pero el inmenso negocio de Monsanto no se ve afectado por ello y la maquinaria no se detiene.

En 1994, la FDA aprueba legalmente la última monstruosidad de Monsanto, la Hormona Sintética del Crecimiento Bovino (rBGH), producida a partir de cepas genéticamente modificadas de la bacteria E. coli, a pesar de la indignación obvia en la comunidad científica por los peligros que representa. Por supuesto, Monsanto afirma que la leche llena de antibióticos y hormonas no sólo es segura, sino que en realidad es extremadamente saludable.



Peor aún, las empresas lecheras que se niegan a utilizar este producto tóxico y que etiquetan sus productos como “libres de rBGH” son demandadas por Monsanto, alegando que eso les da una ventaja injusta sobre los competidores. Al hacerlo, en esencia, lo que Monsanto dice es “sí, sabemos que el rBGH enferma a la gente, pero no está bien que usted anuncie que no está en sus productos”.

Al año siguiente, la empresa comienza a producir cultivos transgénicos capaces de tolerar su famoso herbicida tóxico Roundup.



Los productos Roundup Ready de colza, soja, maíz y algodón comienzan a golpear el mercado, anunciados como alternativas más saludables y seguras que sus rivales orgánicos no genéticamente modificados.



Al parecer, la propaganda funcionó, pues hoy más del 80% de la colza del mercado es de la variedad genéticamente modificada, cuyo aceite contamina gran cantidad de productos que se pueden encontrar en los supermercados.

Debido a que estos cultivos transgénicos han sido diseñados para “auto-polinizarse”, no necesitan a la naturaleza o a las abejas para hacerlo. Hay una agenda muy oscura al respecto de esto, que es acabar con la población de abejas del mundo.

Monsanto sabe que las aves y en especial las abejas, son una traba para su monopolio debido a su capacidad para polinizar las plantas y por lo tanto para crear de forma natural los alimentos no controlados por la empresa en su “programa de control y dominación completa” del suministro agrícola. Cuando las abejas tratan de polinizar una planta o una flor Genéticamente Modificada, se envenan y mueren. De hecho, el colapso de las colonias de abejas es un problema ampliamente reconocido y ha estado sucediendo desde que los cultivos transgénicos se introdujeron por primera vez.



Para contrarrestar las acusaciones de que deliberadamente causan este genocidio en las abejas, Monsanto compró con toda la mala intención la empresa Beeologics, la mayor firma de investigación de las abejas, que se dedicaba a estudiar el fenómeno del colapso de colonias y cuyas extensas investigaciones denunciaban a Monsanto como al principal culpable.



A mediados de los años 90, deciden reinventarse y se presenta como una compañía centrada en el control de la oferta mundial de alimentos a través de la biotecnología artificial, para preservar las pérdidas de mercado del Roundup, debidas a la aparición de menos tóxicos.

Como podemos ver, el Roundup es tan tóxico que acaba con los cultivos no modificados genéticamente, con los insectos, con los animales, con la salud humana y con el medio ambiente al mismo tiempo. Realmente es muy eficiente.

El plan de Monsanto desde el principio, fue que todos los cultivos que no fueran de Monsanto fueran destruidos o dañados, obligando a los agricultores de todo el mundo a utilizar solamente sus semillas OGM. Y Monsanto se aseguró de que los agricultores que se negaran a entrar en el redil, fueran expulsados ​​del negocio o fueran demandados cuando las semillas contaminantes de Monsanto, envenenaran sus granjas orgánicas.

Esto le dio a la compañía un monopolio virtual sobre los cultivos, ya que las semillas genéticamente modificadas no podrían sobrevivir en un entorno no-químico, por lo que los agricultores se vieron obligados a comprar los dos productos de Monsanto: las semillas y el indispensable herbicida Roundup para proteger los cultivos OGM.



Su siguiente paso fue gastar miles de millones en todo el mundo para comprar la mayor cantidad de compañías de producción de semillas como les fue posible y convertirlas en productoras de semillas genéticamente modificadas, en un esfuerzo por acabar con cualquier rival y eliminar los alimentos orgánicos de la faz de la tierra. En opinión de Monsanto, todos los alimentos deben estar bajo su control total y si no están genéticamente modificados, no son “seguros para ser consumidos”.

Uno pensaría que la empresa estará muy orgulloso de que sus maravillosos alimentos transgénicos sean servidos a sus propios empleados…¡pero no lo hacen!

De hecho, Monsanto ha prohibido que se sirvan alimentos genéticamente modificados en sus propias cafeterías. Ante tal escándalo, Monsanto respondió que “creemos en la libertad de elección”. Lo que realmente significa es “no queremos matar a nuestros empleados”.

¿Alguien se imagina si los propios empleados enfermaran por los productos de Monsanto en las propias cafeterías de la empresa y denunciaran a la compañía?



2000: En este momento, Monsanto controla la mayor parte del mercado mundial de organismos genéticamente modificados, OGM.

A su vez, el gobierno de EEUU gasta cientos de millones para financiar la fumigación aérea de Roundup, causando devastación ambiental masiva. Peces y animales mueren a los pocos días de la pulverización, mientras que las dolencias respiratorias y las muertes por cáncer en los seres humanos experimentan un aumento acusado. Pero todo esto se considera una coincidencia inusual, por lo que la fumigación continúa.

El monstruo se hace más grande: Monsanto se fusiona con Pharmacia & Upjohn, a continuación, las separa de su negocio químico y se cambia el nombre para convertirse en una empresa agrícola.

Sí, es cierto, una empresa química cuyos productos han devastado el medio ambiente, han matado a millones de personas y han dañado gravemente la vida silvestre en los últimos años ahora quiere que creamos que producen alimentos seguros y nutritivos. Como es una idea muy difícil de venderle al público, continúan creciendo a través de fusiones y alianzas secretas.



Debido a que su rival DuPont es una empresa demasiado grande para que les permitan fusionarse, en su lugar forman una asociación sigilosa y acuerdan abandonar los pleitos de patentes existentes de los unos contra otros y comenzar a compartir las tecnologías OGM para beneficio mutuo.

Dicho de otra manera: juntos serían demasiado poderosos y políticamente conectados y las leyes antimonopolio podrían actuar contra ellos,por lo que deciden juntar esfuerzos sin que se note y conseguir el monopolio virtual de la agricultura planetaria, bajo el lema de que “Quien controla el suministro de alimentos, controla a la gente”.

Durante estos últimos años, Monsanto es demandado en repetidas ocasiones por cientos de millones de dólares por causar enfermedades, deformidades infantiles y muertes por vertidos ilegales de todo tipo de PCB’s en las aguas subterráneas, y continuamente miente acerca de la seguridad de sus productos a través de estudios fraudulentos pagados por la compañía.



Monsanto pasa al ataque y comienza a presentar demandas frívolas contra los agricultores orgánicos, acusándolos de infringir sus patentes de semillas OGM. Lo más grave es que en prácticamente todos los casos, las semillas son arrastradas por el viento a las tierras de estos agricultores orgánicos, desde plantaciones OGM cercanas.

De esta manera, las semillas OGM de Monsanto, no solo destruyen los cultivos de los agricultores orgánicos, sino que a través de las denuncias, los llevan a la quiebra por todos los EEUU, mientras el Tribunal Supremo norteamericano se dedica a anular sentencias de los tribunales inferiores y apoya siempre a Monsanto.

Al mismo tiempo, Monsanto comienza a presentar patentes sobre técnicas de cría para cerdos, reclamando sobre cualquier animal que haya sido alimentado de forma similar a la de sus patentes, con el objetivo de hacerse con la propiedad de los animales. De hecho, sus denuncias son tan absurdas, que siguiendo su lógica, podrían llegar a reclamar que todos los cerdos criados en el mundo entero, infringen su patente.

El terrorismo global de Monsanto, se extiende a la India donde más de 100.000 agricultores caen en la bancarrota por la pérdida de cosechas OGM, lo que provoca que muchos de ellos se suiciden bebiendo Roundup, para que sus familias puedan reclamar el pago de seguros de vida.

En respuesta, el monstruo se aprovecha de la situación alertando a los medios de comunicación de un nuevo proyecto para ayudar a los pequeños agricultores de la India, donándoles los mismos productos que causaron las pérdidas de sus cosechas y las consiguientes ruinas de sus familias.

¿Y qué sucede ante tal nivel de cinismo? Pues que la revista Forbes nombra a Monsanto “empresa del año”.



Para colmo de males del mundo, Monsanto y sus socios criminales Archer Daniels Midland, Sodexo y Tyson Foods, escriben y patrocinan la conocida como “Ley de Modernización de Seguridad Alimentaria de 2009: HR 875″. Esta ley criminal da a las granjas corporativas el monopolio de vigilar y controlar todos los alimentos cultivados en cualquier lugar de EEUU, incluso en el propio patio trasero de cualquier ciudadano, y aplica duras sanciones y penas de cárcel para aquellos que no utilizan productos químicos y fertilizantes. ¿Cuál fue la reacción del presidente Obama ante esta ley? Dio su plena aprobación.



Con esta Ley, Monsanto afirma que sólo los alimentos transgénicos son alimentos seguros y que los alimentos orgánicos de cosecha propia, potencialmente propagan enfermedades y que, por lo tanto, su existencia debe ser regulada para garantizar la seguridad del mundo.

Por si eso fuera poco, Monsanto ha elaborado la conocida como Resolución Continua HR 933, también conocida como Ley de Protección de Monsanto, que Obama convirtió también en ley obedientemente. Esta ley implica que no importa cuán dañinos sean los cultivos transgénicos de Monsanto y no importa cuánta devastación causen en el país, pues los tribunales federales no podrán impedir que sigan siendo utilizados en cualquier lugar que Monsanto elija. Dicho de otra manera, Obama firmó una disposición que pone a Monsanto por encima de cualquier ley y que la hace más poderosa que al propio gobierno, lo que indica claramente quién gobierna en realidad los EEUU.

Esto puede parecer un problema exclusivamente norteamericano, pero con el impulso de los tratados TPP y TTIP que otorgan un poder casi ilimitado y por encima de la ley a grandes compañías como Monsanto, pronto será un problema para todo el mundo.



Sin embargo, nadie puede negar que la maldad intrínseca de Monsanto ha causado tanto rechazo, que muchos países siguen condenando a Monsanto por crímenes de lesa humanidad y algunos de ellos han prohibido por completo sus productos.

El mundo ha comenzado a despertar al hecho de que este monstruo corporativo se ha propuesto obtener el control total sobre la producción mundial de alimentos y visto su historial de muerte y devastación, eso sería tanto como entregarle el poder del mundo al mismísimo Satán.

Como curiosidad conspirativa, añadiremos que gente como los masones y otras sociedades esotéricas, asignan números a cada letra y que en la Gematria Inglesa, “Monsanto” equivale, nada más y nada menos, que al número del diablo: 666.



No es extraño pues, que mucha gente llame a esta corporación Mon-Satan.

Pero más allá de curiosidades esotéricas, hay algo que queda muy claro.

Y es que todas las personas de este planeta, sean de la nación que sean, de la raza que sean y de la religión que sean, tienen un enemigo común contra el que luchar: esas entidades sin alma llamadas grandes corporaciones que pretenden dominar el mundo y esclavizar a sus gentes.

Y entre ellas, destaca Monsanto, la máxima representación de este mal, contra el que todos debemos unir nuestras fuerzas si queremos disponer de un futuro.



Fuente: http://www.globalresearch.ca/the-complete-history-of-monsanto-the-worlds-most-evil-corporation/5387964

Fuente.

lunes, 20 de julio de 2015

Científicos piden rociar la atmósfera con productos químicos por “el bien del planeta” (la geoingeniería no es entonces una conspiración)

Un grupo de científicos de universidades de los Estados Unidos, el Reino Unido y Australia han publicado un nuevo estudio pidiendo que se apliquen técnicas de geoingeniería del clima, con el fin de “salvar a los arrecifes de coral de un proceso conocido como ‘blanqueo'”.

Los investigadores, entre ellos autores de la Carnegie Institution for Science, la Universidad de Exeter, el Met Office Hadley Centre y la Universidad de Queensland, piden que se aplique una práctica conocida como Manipulación de Radiación Solar (SRM).

Esto implica rociar aerosoles desde aviones (lo que en los círculos conspirativos se han denominado “chemtrails”) en un intento por reflejar la luz del sol con el fin de prevenir el aumento de las temperaturas superficiales del mar.

“Nuestro trabajo pone de relieve el tipo de escenarios climáticos que ahora debemos tener en cuenta si queremos proteger los arrecifes de coral”, afirma el autor principal el estudio, el Dr. Lester Kwiatkowski de la Carnegie Institution for Science.
Dr. Lester Kwiatkowski

Los científicos afirman que el uso de estos “chemtrails” puede evitar que la temperatura del mar se eleve entre uno y dos grados de temperatura. Si las temperaturas suben, los arrecifes de coral se vuelven blancos. El aumento de la temperatura altera la relación simbiótica entre el coral y las algas, provocando que el coral pierda su color y la capacidad de comer las algas, un proceso que a la larga puede matar los corales.



Según los científicos, la geoingeniería del clima podría ser la única forma de limitar los daños. El estudio examinó las diferencias entre un esquema de geoingeniería SRM hipotético y el plan de reducción de CO2 discutido por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). El equipo concluyó que los arrecifes de coral tienen una mejor oportunidad de supervivencia con la geoingeniería.

Curiosamente, este estudio se publica justo cuando los medios oficiales atacan las denuncias sobre la “conspiración de los chemtrails”, calificándolas de paranoia sin sentido.

Pues bien, un grupo de científicos habla públicamente de rociar la atmósfera con aerosoles químicos para conseguir exactamente lo mismo que denuncian estas “campañas conspirativas sobre los chemtrails”…curioso, ¿no?



Y es que discutir que se están aplicando y se han aplicado en el pasado técnicas de geoingeniería, es ser un completo ignorante.

El gobierno de Estados Unidos ya tiene un reconocido historial de modificación del clima.

En un documento de 1996 titulado “El tiempo atmosférico como un multiplicador de fuerza: poseer el Clima en 2025″, la Fuerza Aérea de Estados Unidos examinó una serie de propuestas para el uso del tiempo atmosférico como arma.

De hecho, algunas de estas técnicas ya se implementaron durante la guerra de Vietnam, cuando el gobierno estadounidense aplicó programas de modificación del clima encubiertos bajo la conocida como “Operación Popeye”.
Wikipedia: La Operación Popeye fue un programa de modificación del clima altamente clasificado en el sudeste asiático durante 1967-1972.
La operación de siembra de nubes durante la guerra de Vietnam se extendió desde el 20 de marzo 1967 hasta el 5 de julio 1972, en un intento por alargar la temporada de monzones, específicamente sobre las áreas de la Ciudad de Ho Chi Minh.
La operación se utilizó para inducir la lluvia y extender la temporada de monzón asiático oriental en apoyo de los esfuerzos del gobierno de Estados Unidos relacionados con la guerra en el sudeste asiático.
Además, en 2012 se reveló que en la década de 1950, el ejército estadounidense también roció productos químicos tóxicos sobre su propia población, concretamente en los cielos de San Louis, sin informar de ello a la población.



Por lo tanto, ya hay precedentes…y estamos hablando solo de los precedentes conocidos oficialmente.

A principios de este año, un comité internacional de científicos dio a conocer un informe que indica que el uso de las técnicas de geoingeniería para combatir los efectos del cambio climático no es una alternativa viable para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

El informe de la comisión pidió más investigación y una mayor comprensión de las diversas técnicas de geoingeniería, incluyendo los esquemas de eliminación de dióxido de carbono y la implementación de las técnicas de Manipulación de Radiación Solar (SRM), es decir, las que piden con “urgencia” los científicos que presuntamente quieren salvar los arrecifes del coral.



Los científicos descubrieron que las técnicas SRM son propensas a presentar “riesgos conocidos y otros posibles problemas desconocidos de carácter ambiental, social y político, entre ellos la posibilidad de ser desplegadas de forma unilateral”, lo que podría provocar graves conflictos diplomáticos entre naciones.

A principios de este año, al hablar en una reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia en San José, California, el profesor Alan Robock realizó una advertencia sobre la geoingeniería.

Robock discutió la posibilidad de que la CIA ya esté utilizando la manipulación climática como arma de guerra. Robock ha realizado investigaciones para el panel intergubernamental sobre cambio climático (IPCC) en el pasado.
Alan Robock

El profesor declaró que había recibido la llamada de dos hombres que afirmaban ser de la CIA, y que le preguntaron “si era o no posible que gobiernos hostiles utilizaran la geoingeniería o técnicas de manipulación masiva de las condiciones meteorológicas, en contra de los Estados Unidos”, lo que Robock interpretó como una consulta inversa.

Según afirmó Robock, lo que realmente querían saber con esa consulta era si, según su criterio como experto, los EEUU podrían utilizar dichas técnicas para atacar a países enemigos sin ser detectados.

Robock señaló que, “La CIA fue una importante fuente de financiamiento para el informe de las Academias Nacionales, lo que me hace sospechar de que tienen el control (sobre las técnicas de geoingeniería)”.



El informe de la Academia Nacional de Ciencias del que habla Robock, examinó los efectos y la posibilidad de aplicar técnicas de geoingeniería para combatir el cambio climático. El informe también fue financiado por la NASA, el Departamento de Energía de Estados Unidos, y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

Como vemos, lo que durante años ha sido calificado de “teoría conspirativa”, como eran los chemtrails, ahora empieza a convertirse en algo oficial.
Lo más grave es que tratan de vendernos la expansión de productos químicos en el cielo como algo “necesario e indispensable para salvar el planeta”.

Y esto demuestra también que lo que un día son “teorías conspirativas”, muchas veces, con el paso del tiempo, acaban siendo “verdades oficiales”, aunque eso no quiere decir que debamos creernos cualquier teoría conspirativa, obviamente…

Fuente: http://www.activistpost.com/2015/06/scientists-say-geo-engineering-sky.html

http://www.exeter.ac.uk/news/featurednews/title_453187_en.html

http://www.irishtimes.com/news/environment/scientist-concerned-over-cia-weather-weapon-query-1.2104844

http://www.businessinsider.com/army-sprayed-st-louis-with-toxic-dust-2012-10

http://csat.au.af.mil/2025/volume3/vol3ch15.pdf