Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

lunes, 22 de septiembre de 2014

Instituto Tavistock XII: La Televisión

Viene de aquí.

La televisión

La mayor modalidad de control que existe es cuando uno cree que es libre y en realidad está siendo manipulado y dirigido. Una forma de dictadura es estar encerrado en una celda de la cárcel, viendo los barrotes. El otro estilo de control y dictadura, mucho más sutil, es no ver los barrotes y creerse libre. El mejor hipnotizador del mundo es una caja oblonga colocada en un rincón de la habitación, que le dice a la gente en qué debe creer. La televisión, con su capacidad de meterse en el hogar de todas las personas, crea la base para el lavado de cerebro colectivo de los ciudadanos, tal como veremos en este capítulo. Puede que usted no lo sepa todavía, pero cada vez que enciende esa niñera de un solo ojo están moldeando su mente.

Una de las cosas que ocurren cuando vemos la televisión es que el hemisferio derecho del cerebro está el doble de activo que el izquierdo, lo cual en sí ya es una anomalía neurológica. El cruce del izquierdo al derecho libera un torrente de los opiáceos naturales del organismo, las endorfinas, que a su vez comprenden las beta-endorfinas y las encefalinas. Las endorfinas tienen una estructura idéntica a la del opio y sus derivados (morfina, codeína, heroína, etcétera). En otras palabras, la televisión funciona como un sistema de suministro de drogas de alta tecnología, y sus efectos los sentimos todos. Otro efecto que tiene ver la televisión es que las regiones superiores del cerebro, como la zona media y el neocórtex, quedan inactivas y la mayor parte de la actividad se desplaza al sistema límbico, la región inferior del cerebro. El cerebro inferior o reptiliano se limita a reaccionar al entorno utilizando programas de respuesta profundamente imbricados en el sistema, del tipo «lucha o huye». Además, estas regiones inferiores del cerebro no saben distinguir la realidad de las imágenes inventadas (una tarea que realiza el neocórtex), de manera que reaccionan al contenido de la televisión como si éste fuera real y liberan las hormonas correspondientes, y así sucesivamente. Diversos estudios han demostrado que, a la larga, un exceso de actividad en las regiones inferiores del cerebro causa la atrofia de las regiones superiores. Es posible que usted no supiera estas cosas, pero seguro que sí las sabe la gente que le está lavando el cerebro a diario. No se preocupe, un poco más adelante volveremos a hablar de este tema.


Los lavacerebros encargados de esta transformación de la sociedad han ejecutado el truco más perfecto. Han sido capaces de persuadir a las personas de que lo que ven con los ojos es lo que hay que ver. Luego, la gente se reirá en su cara cuando usted intente explicarle el panorama más de conjunto y la realidad que se oculta al otro lado del telón.

En una entrevista realizada en 1981, Hal Becker, miembro de un grupo de expertos de Connecticut denominado Grupo de Futuros, dijo lo siguiente:
«Conozco el secreto para conseguir que el americano medio se crea cualquier cosa que a mí se me antoje. Basta para ello que me dejen controlar la televisión. [ ... ]
Si algo sale por la televisión, se convierte en realidad. Si el mundo fuera del televisor contradice lo que se ve en éste, la gente intenta cambiar el mundo para que sea como lo que se ve en el televisor.»
Pues, lo que se cuenta en la televisión no es la verdad, por mucho que la gente siga creyéndose las mentiras que se transmiten a través de ella. La televisión es un parque de atracciones, un grupo de malabaristas, bailarinas de la danza del vientre, charlatanes, cantantes y gente que hace striptease. Pero usted está completamente hipnotizado por la caja tonta. Se sienta delante de ella un día tras otro, una noche tras otra... ¡La televisión es casi lo único que conoce! El cinco por ciento de los estadounidenses lee más de cinco libros al año, en cambio la entrega de los Oscars la ven mil millones de personas. Usted sueña como en la televisión, habla como en la televisión, huele, se viste, actúa como en la televisión. Hay muchas personas que tienen la sensación de llevarse mejor con Paris Hilton, Britney Spears o Lady Gaga que con su marido o su mujer. ¡Es de locos! ¿No lo ve? ¿Cuántos millones como usted están preparados para creer cualquier cosa que les diga la televisión? Es más, hay muchísimas personas de las altas esferas preparadas para decirle a usted lo que sea en nombre de la "guerra contra el terror", en nombre de los índices de audiencia y de los ingresos por publicidad, siempre que usted vote por ella, compre su producto y permita que le haga un lavado de cerebro.
«La televisión proporcionó el medio ideal para crear una cultura homogénea, una cultura de masas, a través de la cual se podía modelar y controlar para que toda la gente del país pensara lo mismo.» [1]
¿Por qué lo hacen? Para atontarnos. Para lavarnos el cerebro. Para convertirnos en adultos sensibleros de tendencias infantiles. Para que no estorbemos a las personas importantes pensando demasiado por nosotros mismos. ¡Piénselo!

Más del setenta y cinco por ciento de las personas obtiene toda la información de la televisión. De hecho, la única verdad que conoce la mayoría de la gente es la que le transmite la televisión. Existe una generación entera de personas que no sabía nada que no hubiera salido de la caja tonta. Esta caja se ha convertido en el Evangelio, la máxima revelación. Es capaz de encumbrar y deponer a presidentes y primeros ministros. Esta caja es la fuerza más alucinante que existe en este maldito mundo. Sin embargo, ¿qué pasaría si cayera en las manos equivocadas? Y cuando la empresa más grande del mundo controle la mayor fuerza para hacer propaganda que existe en todo el universo, quién sabe qué escoria nos venderán como si fuera la verdad absoluta.

LA CREACIÓN DE UNA SOCIEDAD FASCISTA

La mayoría de la gente cree tener una idea bastante aproximada de lo que es una sociedad fascista. Han visto las películas de la Alemania nazi de los años treinta, hechas para la televisión. Las multitudes, el alboroto, las luces, las tropas de botas altas. Las gigantescas concentraciones, las banderas agitándose. Luego, los discursos de Hitler ante multitudes que lo vitoreaban, que levantaban el brazo haciendo el típico saludo a su Führer. Imposible olvidar las aterradoras imágenes de los matones nazis rompiendo las ventanas del gueto judío y sacando a las calles a frágiles ancianas agarrándolas por el pelo, la Gestapo y los soldados de las SS machacando a culatazos de fusil a una persona. Y hay otras imágenes: los campos de exterminio y el mundo entero, que desconocía su existencia, horrorizado. Los cadáveres, las dentaduras, las osamentas, aquellos muertos vivientes, y también el cabello, los dientes de oro, los anillos y los hornos.

La mayor generación del siglo xx fue a la guerra para derrotar al mayor mal que el hombre ha conocido jamás. En la guerra murieron veintiséis millones de soviéticos, más varios millones de europeos y medio millón de soldados estadounidenses. Nunca más. Eso fue lo que dijimos todos cuando terminó la guerra. ¿Se acuerda usted? El mundo no iba a tolerar de nuevo algo tan inhumano como aquello. Jamás volveríamos a tener otro Hitler entre nosotros, jamás permitiríamos que se pisoteasen de aquel modo los derechos humanos. Sí, estará diciendo usted. ¡Nunca más! Pero ¿está seguro de ello? ¿Y si yo le dijera que hemos dejado que vuelva el monstruo y que usted, lector, es en parte el culpable de ello? ¿Me creería?

Volvamos a esa imagen de las tropas estadounidenses victoriosas entrando en Bagdad y en Kabul. Pensemos en la guerra de Libia. Pensemos en la operación Tormenta del Desierto. ¿Se acuerda de los desfiles, del confeti, de los soldados y de aquellos carísimos equipos marchando en televisión ante un público entusiasmado que no dejaba de agitar banderitas? ¿Le resulta familiar? En Estados Unidos había millones de personas celebrando aquella gran victoria, agitando por cientos de miles las banderas de plástico que les habían dado, multitudes vitoreando y levantando los brazos para mostrar su aprobación a su presidente y a su general al mando, que saludaban a su vez. ¿Estamos volviendo a lo mismo? Yo diría que sí. Sí, volvemos a presenciar la emoción de la victoria y el dolor de la derrota. Sólo que esta vez en realidad hemos dado una patada en el culo a esos moros malolientes. ¡No irá a decirme que no! ¡Hola, mamá, somos el número uno! De hecho, silo recuerda, estas celebraciones fueron organizadas por la televisión.

Puestos a pensarlo, lo mismo sucedió con el argumento para la intervención, que simplemente fue un copia y pega de otros acontecimientos de la historia. Pensemos en Sudán y la coalición Salvemos Darfur, en Kosovo y los Balcanes, en Somalia, Granada, las Malvinas. La televisión actuó de facilitador de la «mayor celebración patriótica de la historia», como la denominaron.

Tal como dijo Keith Harmon Snow en GlobalResearch, el 7 de febrero de 2007, haciendo referencia al conflicto de Sudán, inspirado por Gran Bretaña:
«Primero, se crea la inestabilidad y el caos para que parezca que los árabes están luchando contra los africanos (esos de por ahí siempre están matándose unos a otros). Segundo, se organiza una campaña en los medios de comunicación que enfoque el rayo láser de la atención pública hacia el aumento de la inestabilidad. Tercero, se agita a la opinión pública y promueve la indignación entre una población occidental manipulada que, de forma bastante literal, es capaz de creerse cualquier cosa. Cuarto, uno se asegura de que el diablo —esta vez son las milicias árabes, los yanyawid— venga montado a caballo. Este último punto subraya el tema sempiterno de la literatura, el bien contra el mal. Quinto, se demoniza al "enemigo" [léase los sucios árabes] y a sus socios [las petroleras chinas y los traficantes de armas rusos]. Sexto, se envía allí a soldados cristianos y a sus ejércitos "humanitarios". Luego se teclea "¡Salvemos Darfur! ", y ya está, ha nacido un movimiento. Séptimo, se continúa debilitando el poder del enemigo socavando su credibilidad. Octavo, bajo el estandarte de la superioridad moral y contando con el total apoyo de un público occidental muy concientizado, se expulsa a las fuerzas malévolas [del islam y de Oriente] y se instala un gobierno benevolente, amante de la paz y proclive a la democracia. Y por último, se retiran las sanciones, que ya no son necesarias, y se lleva el tan necesario "desarrollo" a otro país atrasado. Y ya lo tenemos: otra misión de "civilización" para conquistar a esas hordas bárbaras de árabes y a esos africanos tribales muertos de hambre, desamparados, ignorantes, enfermos e infestados de sida.»
¡Amén! Este ejemplo muestra con qué eficiencia la televisión es capaz de manipular a la opinión pública en nombre de cruzadas militares extranjeras que hacen avanzar la causa del gobierno mundial, y lo hacen sin siquiera declarar de manera explícita que el objetivo es el Gobierno Mundial o la Empresa Mundial.
Recuerde que fue la televisión la que le dijo qué estaba celebrando usted y por qué debía sentirse orgulloso de ser americano o por lo menos tener envidia de los que lo son. Esto no ocurre exclusivamente en el mundo de la política. Recuerde la «gloriosa», victoria de España en el Mundial de Fútbol de 2010. La celebración no habría sido la misma si la televisión no hubiera reafirmado nuestro derecho a sentirnos «orgullosos».

Una cosa de la que quizá no se ha percatado usted, porque no le han contado un hecho tan nimio, es que antes de las campañas de propaganda «humanitaria» de los medios de comunicación, ni Somalia ni Kosovo, y desde luego tampoco Sudán, figuraban entre las principales preocupaciones del estadounidense medio. En realidad, más del 85 por ciento de los estadounidenses no era capaz de situar a Sudán en el mapa. Lo mismo podría decirse de Somalia y, por supuesto, de Kosovo, por no mencionar a Irak antes de la invasión Tormenta del Desierto de 1991. El 87 por ciento no sabía dónde estaba Irak y no tenía ni idea de quién era Sadam Husein, hasta que los diligentes y persistentes esfuerzos realizados por la CNN para adoctrinar al público estadounidense hicieron posibles dichas campañas militares.

De todas formas, lo que resulta absolutamente pasmoso es que el público jamás haya cuestionado nada de esto. En vez de eso, la gente prefiere participar en la celebración, ya sea directamente, llenando las calles y agitando banderitas de Estados Unidos, o a través de las emisiones de la televisión nacional.

A finales de 2010 ya habían muerto más de un millón y medio de iraquíes inocentes, además de Sadam Husein y más de cinco mil soldados estadounidenses, y varias decenas de miles de personas desconocidas habían sido mutiladas de por vida, como consecuencia de una guerra que «liberaba» al país en nombre de British Petroleum, Royal Dutch Shell, Halliburton, Blackwater, Chase Manhattan Bank, Bank of Amenca, CitiGroup y un número interminable de multinacionales que luchaban por quedarse con un trozo de los trofeos y las riquezas de Irak.

¡Hola, mamá! ¿Y cree que Afganistán es diferente? Otra guerra, otro dólar, otra lista de estadísticas desagradables. Entre Afganistán e Irak, decenas de miles de niños muertos, cientos de miles de mutilados para toda la vida. ¿Y por quién hemos luchado? Estados Unidos derrocó a los sucios talibanes, sólo para sustituirlos por uno de los líderes más corruptos que ha conocido el mundo: Hamid Karzai, un importante traficante de drogas que se acuesta con las mismas fuerzas indeseables contra las que hemos ido a luchar. ¡Hola, mamá! ¿Seguimos siendo el número uno? El número uno en idiotez, eso es lo que somos. Y bien, ¿cómo se siente usted ahora? Esto es lo que ha celebrado. Y créame, no hay diferencia entre los agresivos matones nazis de los años treinta y los agresivos liberadores democráticos de 2011. Sin darse cuenta siquiera, usted ha pasado a formar parte de la chusma, de una turba fascista organizada enteramente a través de la televisión.

¿Sigue sin creerme? ¿Ha viajado últimamente a Estados Unidos? El personal del aeropuerto, que forma parte del Homeland Security Department [Departamento de Seguridad Nacional], está compuesto por los mismos soldados nazis que sacaban a ancianas judías a rastras de su casa y las mataban a golpes con la culata del fusil, simplemente por placer y en nombre de la seguridad. Mientras usted, el ciudadano modelo, permanecía antes y permanece ahora al margen sin hacer nada, impotente y mudo. ¿Se le ha ocurrido alguna vez intervenir y echar una mano? No, porque usted y sus conciudadanos tienen el cerebro lavado por la televisión para que nunca cuestionen la autoridad, por muy escandaloso e inhumano que pueda ser su comportamiento. ¿0 en realidad piensa que ha llegado hasta este punto usted solito? Retroceda treinta años. ¿Se comportaba así la gente con su prójimo? Más bien no, ¿verdad? Entonces, ¿qué ha ocurrido? En algún momento, no sabemos cuándo, hemos perdido la conciencia.

La conciencia es algo que desarrollamos en la medida en que sentimos y pensamos por nosotros mismos. En tanto en cuanto nos limitamos a aceptar los tópicos emocionales e intelectuales de los demás, nos quedamos sin hacer nada. Digámoslo de la siguiente forma:
«El advenimiento y la difusión generalizada de la tecnología de la televisión han dejado obsoleto el modelo nazi de sociedad fascista; han aportado un medio mejor, más sutil y más poderoso para controlar a la sociedad que el terror organizado del Estado nazi. » [2]
A la mayoría de la gente esto le suena totalmente escandaloso. Después de todo, ¿qué tiene que ver con el nazismo una inocente celebración de una victoria de la democracia o del fútbol?

EL CONCEPTO FASCISTA DEL HOMBRE

Lonnie Wolfe, periodista de investigación, lo cuenta de forma sucinta:
«El Estado nazi fue creado por los mismos intereses oligárquicos económicos y políticos que controlan hoy en día lo que llamamos medios de comunicación de masas y televisión. Olvídese de las historias que ha visto en la televisión, que cuentan cómo llegó Hitler al poder. Le despejaron el camino los mismos oligarcas que se sirven de los lavacerebros que programan hoy su parrilla. A lo largo de una serie de años, después de la Primera Guerra Mundial, Alemania sufrió la política económica de esa élite internacional. Los nazis de Hitler fueron financiados y promovidos como opción política, y luego llevados al poder entre 1932 y 1933.
»Una vez situados en el poder, los nazis se mantuvieron en el mismo valiéndose del terror como una parte del lavado de cerebro de las masas. En muchos sentidos, resultaba apropiado ver el período nazi como una época en la que se experimentaron diversos métodos de lavado de cerebro y de control de la sociedad. En la base de dicha experimentación radicaba el deseo de crear un Nuevo Orden Mundial, de dar la vuelta a una premisa fundamental de la civilización cristiana occidental: el hombre ha sido creado como una especie superior y distinta de los animales, a imagen y semejanza del Dios vivo, y ha recibido, por la gracia divina, la Chispa Divina de la razón.» [3]
Lo que hace humano al hombre es el poder de razonar. Lo único que hay más grande que la vida es el poder de la mente humana. Así es como se mide la humanidad. Lo que nos separa de los animales es nuestra capacidad de descubrir principios físicos universales. Nos permite innovar, lo cual después mejora la vida de las personas. La evolución de la humanidad, el desarrollo del poder de la persona y de la nación, depende de los avances científicos, de la búsqueda y el descubrimiento de la Verdad como objetivo principal, con el fin de perfeccionar
nuestra existencia. La verdad siempre radica en el orden superior de los procesos. La auténtica soberanía no corresponde a la opinión popular, sino a los poderes creativos de la mente humana de cada uno.

De modo que es un problema moral. Un problema del destino de la humanidad. Cada generación debe avanzar un poco más que la generación que la precede. Y esa esperanza, la de que ocurra así, ha de ser lo que tenga en el pensamiento la persona que está muriéndose de vieja: la idea de que su vida ha servido de algo, porque ha puesto los cimientos de una vida mejor que la que ha conocido ella.

Existe un conflicto fundamental de ideales. Están quienes dan la talla de los típicos hombres del Renacimiento y quienes se ven a sí mismos, por su origen, superiores a los demás y ven a la humanidad como un animal cuyos peores impulsos han de ser reprimidos por el Estado. Ésa es la forma de pensar del movimiento de la Ilustración y, en su forma extrema, del Estado fascista. Para que funcione el lavado de cerebro colectivo, éste ha de atacar la visión renacentista del hombre, porque es imposible lavar el cerebro a una persona que posee una fuerte escala de valores y busca la Verdad.

Hasta que podamos llevar a la humanidad a la Era de la Razón y a la Era del Progreso y el Conocimiento Humano, la historia tomará la forma de la realidad, y no por la voluntad de las masas, sino por la de aquellos pocos que, para bien o para mal, dirigen el destino de la humanidad de forma general; igual que los rebaños de vacas son llevados y traídos a los pastos..., y de vez en cuando también al matadero.

EL LAVADO DE CEREBRO COLECTIVO SEGÚN FREUD

Aunque pueda sorprender a muchos, la Alemania nazi fue un experimento de la psicología de masas de Freud. Es decir, que tanto Freud como los nazis compartían el mismo sistema de creencias respecto del hombre, y lo consideraban un animal pecaminoso al que se permite existir sometido a estrictas leyes.

El hombre no está hecho a imagen del Dios vivo, dice Freud; el hombre ha hecho a Dios a su imagen, con el fin de aliviar el dolor de la existencia. Freud llamó «infantiles» a los intelectuales anteriores a él porque defendían la doctrina religiosa:
«Nosotros nos diremos a nosotros mismos que era muy bonito lo de que hubiera un Dios creador del mundo y una benevolente Providencia [ ... ] En cambio vosotros defendéis la fantasía religiosa con todas vuestras fuerzas. Si ésta cae en descrédito —y desde luego está gravemente amenazada—, vuestro mundo se desmorona. No os queda nada más que la desesperanza respecto de todo, de la civilización, del futuro de la humanidad. Pero yo, nosotros, estamos libres de esa atadura.
Como estamos dispuestos a renunciar a una buena parte de nuestros deseos infantiles, podemos soportar que unas cuantas de nuestras expectativas resultaran fantasiosas.»
Toda la psicología freudiana es una forma de lavado de cerebro, ya que, para estar de acuerdo con sus premisas, es necesario aceptar que el hombre es un animal que debe negar la existencia de las leyes universales y de Dios.
«La psicología freudiana, tal como predican Freud o los neofreudianos como Carl Jung, hizo furor en los años veinte. Fue introducida en la cultura popular por los medios de comunicación del momento, los artículos publicados en periódicos y revistas. Su moralmente demencial teoría del "id", el "ego" y el "superego" pasó a formar parte de la cultura popular, al igual que su convicción de que la creatividad nace del impulso sexual.» [4]
Uno de los elementos clave de la obra de Freud sobre la psicología de masas proviene de La psicología de las masas, del psicólogo francés Gustav Le Bon, quien afirmaba que el hombre, cuando forma parte de una muchedumbre, regresa a un estado mental primitivo.
«Entre la muchedumbre, las personas desinhiben y olvidan las normas morales, y se vuelven sumamente emocionales.» [5]
Le Bon dice que significa el retorno a la naturaleza primitiva del hombre. «El hombre —afirma-- ha regresado a sus raíces animales.» En eso se basa la movilización de la gente en masa. Los desfiles de la victoria son sólo un ejemplo de este fenómeno. La idea de que todos los ciudadanos de bien deben concentrarse alrededor de la bandera para atacar es en sí misma otra forma de dictadura social. Pero este fenómeno tiene otro efecto secundario.
«Aunque el hombre masificado se ha vuelto de pronto más primitivo y su comportamiento, más propio de un animal, también siente aumentar su poder, mientras que su responsabilidad individual respecto a sus actos —un factor clave en todo juicio moral— disminuye.» [6]
Por otro lado, lejos de aceptar que todo ha de dirigirse hacia un propósito común, Freud y Le Bon ignoran el derecho que tiene la mente de saciar su curiosidad y seguir dondequiera que pueda llevarla ésta. Al fin y al cabo, la curiosidad es insubordinación en su forma más pura, una actitud que en Estados Unidos de hoy lo llevaría a uno a la cárcel por realizar una actividad antiamericana. El legado de la civilización cristiana occidental defiende la libertad de la mente del individuo frente a la coerción de la cultura de masas, la propaganda dirigida a las masas o la movilización de las masas.

«El dominio de las masas por parte de una minoría seguirá siendo tan imprescindible como la imposición coercitiva de la labor cultural», escribió Freud en 1927, atacando a la religión en su obra El porvenir de una ilusión. «Porque las masas son perezosas e ignorantes. »[7]

Estas ideas no se apartan mucho de los escritos de Hitler; forman el meollo del pensamiento nazi. Mucho antes de que Hitler publicase Mein Kampf, Freud habló, en su Psicología de las masas y análisis del yo, del principio de liderazgo en torno al cual se organizó el Estado nazi. «Cualquier masa, ya sea la de una nación o la de un grupo creado al azar, debe tener un líder», escribió. Y agregó:
«una persona que le proporcione su "ideal del yo" o valor. El líder se convierte en el "ideal del yo" común de cada miembro y adquiere todas sus facultades críticas, de igual modo que el hipnotizado cede su autodeterminación al hipnotizador. Es el líder quien aporta el vínculo común a una masa de personas; el apego común al líder permite que cada miembro se identifique con otro, con lo cual se proporciona forma y dirección a la masa».
¿Era freudiano Hitler? «Se sabe que Hitler leía a Le Bon», escribe Lonnie Wolfe en La creación de una sociedad fascista.
«No se sabe con certeza que leyera a Freud, ni que conociera Psicología de las masas y análisis del yo, pero está claro que quienes llevaron a Hitler al poder y quienes dirigieron su movimiento leían a Freud, al igual que la mayor parte de la élite gobernante de aquella época. Eran ellos quienes promovían la moda freudiana y su propaganda por todo el mundo.» [8]
CARL JUNG Y HITLER

Un importante neofreudiano que se convirtió en un abierto simpatizante de los nazis fue el psicoanalista suizo Carl Jung, cuya amistad con Freud finalizó cuando éste se negó a encontrar valor alguno en el misticismo gnóstico. [9] Freud, que se oponía a incluir ideas místicas en el psicoanálisis, asociaba la palabra misticismo con sesiones de espiritismo, voces de otros mundos, ruidos, apariciones, levitaciones, trances y profecías. [10]
«Jung vio en Hitler la apoteosis del esfuerzo que había realizado él buscando una comunión pagana con el Más Allá, una búsqueda que comenzó en 1915, al sufrir una colosal crisis nerviosa.» [11]
En su ensayo de 1997 sobre Hitler y Jung, Wolfe sostiene que entre Hitler y las teorías psicoanalíticas de Jung, hoy una de las bases conceptuales de la ideología de la «Nueva Era», existe una enorme relación, dada la fascinación de Jung por Hitler.
«Porque Jung estaba obsesionado con la idea de que la realidad más profunda, la mayor verdad, yacía bajo los aspectos inconscientes, místicos y psicóticos de la mente del hombre, en contraposición con la visión judeocristiana del mundo, más racional, externa y científica.» [12]
Ésta fue la base de su estudio de sí mismo, durante largas décadas, en su afán de encontrar un mito o un sistema mítico previo capaz de ilustrar las ideas que tenía de la psicología de la religión. Empezó por el gnosticismo, siguió por el estudio de la astrología y, más tarde, de la alquimia especulativa como sistema simbólico.

Según Jung, existe un profundo sustrato de la conciencia, bajo las capas de los instintos mecánicos y los fenómenos mesurables de la psicología clínica, al que llamaba «inconsciente colectivo». Estas imágenes se hacen visibles en determinadas circunstancias, como los mítines políticos o los rituales religiosos, las pantallas de cine o la publicidad y la propaganda; imágenes que nosotros aceptamos como algo normal sin ser conscientes del poder que representan ni de hasta qué punto están manipulando nuestra conciencia. Y a su vez, esas imágenes, esa trama o matriz que está por debajo del universo observado, una especie de red de conexiones que unen eventos según un sistema que apenas podemos percibir, están manipuladas por la mano invisible de los lavacerebros del Instituto Tavistock y de la Escuela de Fráncfort.

El Instituto Tavistock de Relaciones Humanas es el brazo de la guerra psicológica de la familia real británica, a las afueras de Londres. Es la institución más importante del mundo destinada a la manipulación de la población. Según la historia oficial de la Clínica Tavistock:
«En 1920, bajo la dirección de su fundador, el doctor Hugh Crichton-Miller, la clínica contribuyó de manera significativa a los esfuerzos por entender los efectos traumáticos de la "neurosis de guerra".» [13]
En los años treinta, el Instituto Tavistock desarrolló una relación simbiótica con el Instituto de Fráncfort de Investigación Social. La colaboración mutua los llevó a analizar la cultura de una población desde un punto de vista no freudiano. El nazismo fue simplemente uno de sus «pacientes tendidos en el diván del psiquiatra».

En resumen, Hitler era el prototipo del hombre de Jung, que cedía su razón al inconsciente y que daba la bienvenida a la divina locura como el propio Jung aconsejaba. Jung estaba impresionado por el meteórico ascenso de Hitler al poder, y reconocía que el dictador «debía de haber captado una energía extraordinaria en el inconsciente teutón». [14] En marzo de 1934, por ejemplo, Jung se refiere al «formidable fenómeno del nacionalsocialismo, que todo el mundo contempla con asombro». [15] Jung sugiere más adelante que el inconsciente ario posee «mayor potencial» que el de los judíos.

Hitler, dice Jung, «literalmente había puesto a toda Alemania en pie». En un ensayo escrito en 1932, celebra el «don de líder» del Führer en contraposición con las «masas indolentes y siempre secundarias, que no son capaces de hacer un solo movimiento en ausencia de un demagogo». En 1936, Jung se percató de que Hitler era uno de los elementos wotánicos (en referencia a un antiguo dios germánico) que se había reprimido anteriormente:
«Lo impresionante del fenómeno alemán es que un único hombre, que obviamente está poseído, ha contagiado a una nación entera hasta el punto de que todo se ha puesto en marcha y avanza hacia la perdición. »[16]
¿Era posible que Jung no se diera cuenta de cuál era la verdadera naturaleza del nazismo? Difícilmente. En 1938, cinco años después del ascenso de Hitler al poder, Jung lo calificó de «visionario» y «chamán o hechicero realmente inspirado» cuyo poder era «mágico más que político», un «vehículo espiritual», el «primer hombre en decir a todos los alemanes lo que ha estado todo el tiempo pensando y sintiendo en su yo inconsciente acerca del destino de Alemania». Y añadió: «el poder de Hitler no es político, es mágico».

Cuando, en junio de 1940, Francia se rindió a Alemania —la fecha, que coincide con el solsticio de verano, no les pasó inadvertida a Jung ni a otros místicos nazis—, Jung exclamó con entusiasmo: «Es el amanecer de la Era de Acuario!» Menuda ironía, que fuera precisamente Carl Jung quien acuñara la frase que más adelante iba a ser tan corriente, cuando llegara la "Nueva Era".

Ni que decir tiene que los nazis representaban una minoría de la población de Alemania, incluso cuando estaban en el poder. ¿Qué fue de los denominados «alemanes buenos» que cooperaron con el terror de Hitler? ¿Cómo se consiguió tal cosa? Pues del mismo modo que hoy, y todos los días, se hace con nosotros, mediante la difusión de información a través de los medios de comunicación de masas. Y el más universal de los medios de comunicación de masas era la radio. De hecho, los nazis, una vez que estuvieron instalados en el poder, ordenaron la fabricación y la distribución masiva de receptores de radio económicos para toda la población del país. Esto es lo que significa en realidad «audiencia de masas». El concepto que subyace en dicho término es el mismo del que hablaba Freud en Psicología de las masas y análisis del yo, el de que «las personas que participan en el fenómeno de masas son susceptibles de ser sugestionadas, de perder la conciencia moral y, por lo tanto, de verse abrumadas por la experiencia de la masa». Los lavacerebros lo llaman «agresividad humana institucional»; lo cual, según personas como Freud, demuestra que las personas, nosotros, somos animales llevados hacia la destrucción. Según Freud, esos impulsos destructivos forman parte «de la naturaleza animal del hombre». Según él, el propósito de la sociedad es «regular y controlar mediante diversas formas de coerción los estallidos de esa bestialidad innata frente a la cual la mente humana se siente totalmente impotente». La idea principal de Freud era que «las masas pueden organizarse en torno a estímulos de las emociones. El estímulo más poderoso es el que va dirigido al inconsciente, que tiene el poder de dominar y apartar a un lado la razón».
«Las masas nunca han tenido sed de la verdad», escribió Freud, refiriéndose a las masas de mente primaria que se mueven en función de las necesidades elementales. «Exigen ilusiones y no saben prescindir de ellas. Constantemente dan prioridad a lo irreal sobre lo real; están influidas por lo falso casi con la misma intensidad que por lo verdadero. Tienen una evidente tendencia a no distinguir entre ambas cosas.»
Freud, en su Psicología de las masas y análisis del yo, afirmó que las inhibiciones y actitudes morales de un individuo pueden desaparecer cuando forma parte de una masa. Lonnie Wolfe relata de manera sucinta la historia de la supuestamente impactante experiencia de masas de Freud, capaz de gratificar las emociones:
«Freud afirmó, además, que en dicha circunstancia, con la razón dominada por lo emocional y sin posibilidad ni voluntad de buscar la Verdad, la persona que forma parte de una masa pierde su conciencia moral, o lo que Freud denomina su ideal del ego.» 
Para Freud, esto no es necesariamente malo «ya que la conciencia moral, o el superego, hace que el hombre reprima, contra natura, sus instintos animales elementales». Y afirma que esa represión produce neurosis.
«Inmerso en una muchedumbre organizada alrededor de emociones, el individuo mostrará su tendencia a "dejarse llevar", a liberarse de todas las inhibiciones morales y sociales. Aislado, puede que sea un individuo cultivado; pero como parte de la masa es un bárbaro; es decir, una criatura que actúa por instinto.
» Así pues, la clave del lavado de cerebro colectivo consiste en crear un entorno organizado y controlado donde «sea posible aplicar estrés y tensión a fin de destruir el juicio moralmente informado y así lograr que la persona sea más propensa a la sugestión». [17]
Lo que hay que señalar aquí es que, al ser parte de la masa, la persona reacciona a la situación en función de una serie de puntos de referencia emocionales, sin pensar. En el caso de la Alemania nazi, en millones de hogares se oía por la radio la voz de un solo hombre, Adolf Hitler. El hecho de que toda Alemania estuviera oyendo su voz al mismo tiempo daba más fuerza al mensaje. El oyente, al formar parte de una experiencia colectiva, lo absorbía literalmente como un conjunto de puntos de referencia emocionales y no racionales. Los discursos de Hitler se encuentran entre los primeros acontecimientos de masas de la historia, y estaban orquestados con tanto cuidado como cualquier evento de la historia moderna.

Tanto Tavistock como la Escuela de Fráncfort prestaron mucha atención a las técnicas de propaganda nazis y las incorporaron de buena gana a sus investigaciones. El objetivo de este proyecto, tal como se afirma en Disonancias: introducción a la sociología de la música, de Adorno, consistía en
«programar una cultura de masas como forma de control social extensivo que fuera degradando poco a poco a sus consumidores».
La aplicación de sus investigaciones sobre la conducta humana iba a desembocar, una década más tarde, en una importante e irreversible revolución cultural de Estados Unidos.
«Los lavacerebros llegaron a la conclusión de que los hechos divulgados por los medios de comunicación de masas habían conseguido que la gente dejase de creer en la realidad y estuviera dispuesta a aceptar sin espíritu crítico lo que se dijera, información que, de haberla oído en otro contexto, con toda probabilidad habría rechazado.»
Ahora, vuelva a pensar en la época actual. ¿No le parecen demenciales algunas de las cosas que nos han dicho quienes nos gobiernan? Armas de destrucción masiva en Irak, que unos mulás iraníes han lanzado amenazas contra la seguridad de Estados Unidos, que el dirigente libio Muammar el Gadafi da Viagra a sus soldados para que violen a las mujeres que están tomando parte en la rebelión, que han dado muerte a Osama Bin Laden. Explica Wolfe:
«Durante la Segunda Guerra Mundial, Bruno Bettelheim, un neofreudiano, publicó un análisis psicológico del período nazi a petición de la red de lavacerebros asociados con el Instituto Tavistock. Bettelheim explica que en una situación de incertidumbre y terror extremos, la persona se retrotrae a un estado cada vez más infantil. En dicho estado, los prisioneros de los campos de concentración nazis llegaron a imitar las actitudes y los manierismos de sus opresores, los guardias de las SS. En una versión ampliamente divulgada de su libro El corazón bien informado [The Informed Heart], indicaba que la vida fuera de los campos de concentración reflejaba la desintegración psicológica que estaba teniendo lugar dentro de los campos: los ciudadanos alemanes estaban volviéndose más infantiles, menos capaces de actuar como adultos razonables.» [18]
En El corazón bien informado, Bettelheim escribe lo siguiente:
«El "buen alemán" tenía que ser invisible y mudo. [...] Una cosa es comportarse como un niño porque se es un niño [ ... ] y otra muy distinta ser adulto y obligarse a asumir una conducta infantil. No era sólo la coerción de los demás para que uno se volviera impotente y dependiente, sino también una cuestión de doble personalidad. La ansiedad que sufría el hombre, su deseo de proteger la vida, lo obligaba a renunciar a lo que en última instancia era su principal posibilidad de sobrevivir: la capacidad para reaccionar y tomar decisiones apropiadas. Pero al renunciar a esto dejaba de ser un hombre y se convertía en un niño. Sabía que para sobrevivir debía decidir y actuar, pero no actuaba precisamente para sobrevivir, y este conflicto lo abrumaba de tal manera que terminaba perdiendo absolutamente el respeto por sí mismo y los sentimientos de independencia. » [19]
Al final el experimento nazi fracasó, y a los propios nazis, un grupo de psicóticos gnósticos, tuvieron que destruirlos las mismas fuerzas que los habían encumbrado al poder. Entretanto, el Tercer Reich dio lugar a un tremendo cambio de conciencia en el planeta, un cambio de paradigma, si se quiere.

Aunque el ocultismo y la política llevan mucho tiempo siendo compañeros de cama, desde los tiempos en que José interpretaba los sueños del faraón o el rey Saúl consultaba a la bruja de Endor, o incluso antes, en los templos astrales de Nínive y Babilonia, el mundo estuvo muy cerca de soportar una «sectocracia» industrializada en forma de Tercer Reich. Merece la pena repetir en este punto que el partido nazi no era un partido político tal como lo entendemos en general, sino una secta. La apropiación de lo oculto por parte de los nazis fue un peculiar conglomerado de astrología, francmasonería, racismo basado en el ocultismo y folclore popular de Europa (los cátaros, el Santo Grial, los caballeros templarios, las leyendas artúrícas).

Fuerzas siniestras que operan en contra de la humanidad. En Le matin des magiciens [La mañana de los magos], uno de los libros más explosivos de los años sesenta, los autores identificaron dichas fuerzas empleando términos paranormales, pero siempre vinculándolas con las fantasías fascistas de Hitler,
Himmler, Rosenberg, Darre y Hess. Descaradas fantasías de lo oculto que se convirtieron en políticas de gobierno y dieron lugar al Holocausto y a la Segunda Guerra Mundial. Que murieran varios millones de inocentes a causa de ese retorcido sueño es la mayor tragedia del siglo XX. Pero los autores insistieron en que bajo la superficie del Tercer Reich había algo, una fuerza siniestra que durante un tiempo había conseguido salir a la luz gracias a los magos nazis de las SS. El fenómeno de «coincidencia» o de lo que Carl Jung denominaba «sincronicidad» era la prueba más clara de que estaba actuando dicha fuerza, lo cual, según sugerían los autores, podía constituir la base de un «concepto nuevo de la historia». [20]
«Y cuando todo terminó, quienes impusieron este horror al mundo intentaron, valiéndose de los medios de comunicación de masas, echar a sus víctimas la culpa de los crímenes cometidos. A los alemanes, a quienes los nazis, a través de la oligarquía, habían torturado y sometido a un lavado de cerebro en masa, se los acusó de ser los culpables colectivamente de todo lo ocurrido. A resultas de ello se sentó en el banquillo a la nación entera y se la juzgó por criminal, violadora y asesina en masa.»[21] 
Y mientras a nosotros nos dijeron que aquello no debía volver a suceder nunca más, los lavacerebros de centros como el Instituto Tavistock ya estaban trabajando en secreto en una herramienta nueva y mucho más potente de lavado de cerebro, la televisión, que iba a ayudarlos a organizar su «superestado» fascista sin necesidad de la superestructura nazi, que ya había dejado de ser socialmente aceptable. Pero claro, ¿cuántas personas entienden esto en realidad? ¿Cuántas personas se percatan de que la percepción de la realidad que tiene la mayoría, sobre todo en el terreno de la política, no es suya? Está ladinamente manipulada e impuesta por los Hombres de Detrás del Telón. La mayoría de la gente no lo sabe, y seguramente en ello tiene mucho que ver el lavado de cerebros.

NOTAS

1.Harley Schlanger, «Who owns your culture?», Fidelio, verano de 2003.
2. Lonnie Wolfe, «Turn off your TV», New Federalist, 1997.
3. Ibid.
4. Ibid.
5. Gustave Le Bon, The Psychology of the Crowd, Transaction Publishers, Nueva Jersey, 1995.
6. Lonnie Wolfe, «Turn off your TV», New Federalist, 1997.
7.Sigmund Freud, Future of an Ilusion, Horace Liveright, Nueva York, 1928.
S. Lonnie Wolfe, «Turn off your TV», New Federalist, 1997.
9. Wagner, K.V., Carl Jung Biography (1875-1961), 2008.
10.Coward, H. G., Mystics and scholars: The Calgary conference on mysticism, Wilfred Laurier University Press, Waterloo, 1977.
11.Lonnie Wolfe, «Turn off your TV», New Federalist, 1997.
12.Ibid.
13. Eric Trist, The Formative Years, The Founding Tradition, Pre-War Antecedents, en moderntimesworkp la ce. com .
14.Anthony Stevens, Jung: A very short introduction, Oxford University Press, Oxford, 1994.
15.CV X, párrafo 354.
16.SW, párrafo 388.
17.Lonnie Wolfe, «Turn off your TV», New Federalist, 1997.
18.Ibid.
19.Bruno Bettelheim, The Informed Heart, Avori Books, Nueva York, 1960.
20.Jacques Pauwels y Louis Bergier, Le matin des magiciens, Gallimard, París, 1960.
21.Lonnie Woffe, «Turn off your TV», New Federalist, 1997.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Instituto Tavistock (XI): LA CREACIÓN DE LA CONTRACULTURA

Viene de aquí.

LA CREACIÓN DE LA CONTRACULTURA

La guerra cultural no declarada contra la juventud estadounidense comenzó en serio en 1967, cuando Tavistock empezó a servirse de los conciertos de rock al aire libre para atraer a más de cuatro millones de jóvenes a los denominados «festivales». Sin saberlo, los jóvenes se convirtieron en víctimas de una experimentación con las drogas, planificada y a gran escala. [48]

Las drogas alucinógenas como la dimetoxyfeniletilamina (STP), la feciclidina (PCP), el destrometorfano, la metilenedioxamfetamina (MDA), la dimetiltriptamina (DMT), el LSD fomentado por los Beatles [49] y el LSD 25 Micropunto Azul, se distribuían libremente en aquellos conciertos. Al poco tiempo, más de cincuenta millones de asistentes, que entonces tenían entre diez y veinticinco años, al regresar a su casa se convirtieron en mensajeros y promotores de la nueva cultura de las drogas, o lo que se llamó el movimiento «New Age».

Las drogas alucinógenas son psicomiméticas, es decir, imitan ciertos aspectos de la psicosis. Mediante la administración de drogas alucinógenas se puede inducir temporalmente los síntomas de la psicosis y de la esquizofrenia. La mayoría de quienes consumieron drogas alucinógenas en aquella época experimentó profundos cambios de personalidad que causaron una alteración total de los sentidos. [50]

Esa generalización en el consumo de drogas y de entornos controlados no fue accidental, sino intencionada. El Instituto Tavistock había estudiado a fondo la relación que existe entre el cerebro y la conducta causada por las drogas alucinógenas.
«Más adelante, los hallazgos derivados de esas investigaciones se canalizaron a través de la MTV y de las emisoras de radio empleando como vehículo canciones "clásicas", temas que tenían entre
quince y veinticinco años, dirigidos al público adulto.» [51]
Se han realizado en Tavistock varios estudios que demuestran que una canción o una pieza musical asociada con la infancia de una persona determinada, más adelante es capaz de revivir recuerdos y asociaciones de ese período de su vida. Esa persona revivía recuerdos «codificados» asociados a piezas de música conocidas cuando volvía a oír la misma canción. Los recuerdos provocaban en el acto una vivencia emocional, que creaba un estado anímico infantil y retrotraía a la persona a aquella época de su vida en la que había experimentado la misma sensación, o similar, que le había provocado la droga. [52]

MONTEREY POP

El primer festival de rock comercial estadounidense, denominado oficialmente Primer Festival Anual Internacional de Pop de Monterey, se celebró en junio de 1967, dos años antes de Woodstock, y reunió a más de docientos mil jóvenes en el parque de atracciones del condado de Monterey, en el norte de California. El espectáculo duró tres días. Monterey Pop 1967 fue el ensayo general de la distribución masiva de un nuevo tipo de drogas, clasificadas como psicodélicas o alucinógenas, como el LSD, que iban a hacerse famosas y de consumo generalizado en posteriores festivales al aire libre, como el de Woodstock.

Robert Santelli, en su libro Aquarius Rising [El ascenso de Acuario], escribió:
«El LSD circulaba en abundancia en Monterey. Se daban tabletas de "Púrpura de Monterey" (una sustancia similar al LSD llamada también Bruma Púrpura) literalmente a cualquiera que quisiera experimentar un poco.» 
Los dos personajes responsables de su distribución durante el festival de Monterrey fueron un misterioso individuo de Coco Beach, Florida, llamado Peter Goodrich, y el legendario agente a sueldo de la CIA cuyo nombre en clave era Coyote.

Uno de los organizadores del festival de Monterey fue John Phillips, un miembro del grupo de rock The Mamas and the Papas [53] y antiguo agente de prensa de los Beatles. Phillips guardaba una estrecha relación con Roman Polanski y con la esposa de éste, Sharon Tate, con Mamma Cass, la cantante de The Mamas and the Papas, Dennis Wilson de los Beach Boys y muchos otros famosos de Hollywood, que a su vez estaban relacionados con la «familia» de Charles Manson. El 9 de agosto de 1969, varios miembros del grupo de Manson mataron a puñaladas a la actriz Sharon Tate, que estaba embarazada de ocho meses, en su casa de Los Ángeles junto a cuatro personas más.

Mama Cass y John Phillips estaban relacionados con Manson a través de la Iglesia del Proceso del Juicio Final, una rama de la Iglesia de la Cienciología fundada en Inglaterra a mediados de los años sesenta por un par de antiguos cienciólogos, Robert y Mary Ann DeGrimston. Esta Iglesia, que se fundó entre 1963 y 1964, era una mezcla de reencarnación y existencialismo, un intento de fundir los cultos de Jehová y Lucifer, con una pizca de sabor neonazi. Es significativo que de todo el papeleo jurídico de esta Iglesia se encargaba un bufete de abogados de la élite de Wall Street, Morris y McVeigh, respaldado fundamentalmente por la American Family Foundation, que se valía de expertos en «control mental» relacionados con inteligencia, como el doctor Jolyon West, investigador del LSD, para orquestar la histeria «secta antisecta». El doctor West fue un destacado colaborador del programa MK-ULTRA de la CIA, salido de los estudios llevados a cabo por el Instituto Tavistock acerca de las técnicas de control social de los nazis.

Las personas que sólo conocen el caso Manson de pasada no saben que los Beach Boys grabaron una de las canciones de Manson, que editaron como cara B, de la versión que hicieron del antiguo éxito de Ersel Hickey de 1958 titulado Bluebirds Over the Mountain [Pájaros azules sobre la montaña]. Una canción que habla del amor perdido. Este título hacía alusión a la operación de control mental de la CIA. A través del programa Bluebird se quería explorar el uso de la hipnosis y de otros medios para proteger a la CIA, recién creada, y al personal de la misma de una posible manipulación psíquica. ¿Había alguna razón para que la canción de Manson estuviera en la cara B de la portada de Bluebird? ¿Se le había escapado el «pájaro azul» a la CIA? ¿Era Manson un «pájaro azul», es decir, una víctima del programa de control mental, que se había vuelto loca?

El objetivo del proyecto Bluebird era la «tierra de la memoria»: entrar en la mente de otra persona, rebuscar en todos los cajones, recolocar el mobiliario y salir sin que nadie se percatara.

La guerra de Corea había terminado en tablas. La de Vietnam era omnipresente. África estaba plagada de «comunistas ateos» que lo dominaban todo. En Estados Unidos, 1968 fue el punto de inflexión de la vida de la mayoría de quienes pertenecieron a aquella generación. Fue una época repleta de asesinatos, revueltas civiles, disturbios en la Convención Nacional Democrática de Chicago; y fue cuando Richard Nixon fue elegido presidente. Para muchos, fue la muerte de un sueño. Para algunos, el retorno de una pesadilla. Fue el año en que esas cosas que ahora se mantienen ocultas, clasificadas y entre bastidores, estaban a la vista de todo el mundo: la guerra fría, la CIA, la Primavera de Praga. Fue el año en que la Escuela de Fráncfort, el Instituto Tavistock, el Institute for Policy Studies y otras organizaciones afines le hicieron la guerra a Estados Unidos. Fue el año de Woodstock y de la Era de Acuario, y de la muerte de todo lo que nos era querido.

Lo que llevaban no era solamente «flores en el pelo», sino también un cerebro hecho papilla y una dependencia total de los narcóticos, una esperanza de vida más corta, un estilo de vida degradado que tendía a hundirse cada vez más en el lodo.

LA ERA DE ACUARIO: EL FESTIVAL DE MÚSICA DE WOODSTOCK

El mayor concierto de todos los tiempos, el «Woodstock Music and Art Fair» [54] al aire libre, fue calificado por la revista Time como un «Festival de Acuario» y «el acontecimiento más importante de la historia». Gracias a él, Woodstock pasó a formar parte del léxico cultural. Los publicistas escogieron el término «Acuario» con sumo cuidado.

Según los astrónomos, las eras avanzan en movimientos retrógrados, yendo en la dirección contraria del Sol, que se mueve de la Era de Acuario a la Era de Piscis, de la de Piscis a la de Aries, y así sucesivamente. Si uno hace caso de las creencias astrológicas, la Era de Piscis (una consecuencia de la precesión de los equinoccios) corresponde al período de tiempo transcurrido desde más o menos el año 200 a.C. hasta la actualidad. Aproximadamente cada 2.160 años, por lo visto la precesión de los equinoccios hace que el equinoccio de primavera pase de una constelación a otra. Según parece, estamos terminando la Era de Piscis y comenzando la Era de Acuario. Entrar en la Era de Acuario quiere decir que la Era de Piscis, que era la era de Cristo, ha tocado a su fin. [55]
«En Woodstock —escribió el periodista Donaid Phau— se juntaron casi medio millón de jóvenes a quienes se drogó y lavó el cerebro en una granja. A las víctimas, que estaban aisladas, rodeadas de excrementos y hasta arriba de drogas psicodélicas, se las mantuvo despiertas durante tres días consecutivos; y todo con la plena complicidad del FBI y de altos cargos del Gobierno.»
Una vez más, los iniciadores fueron las redes de la inteligencia militar británica y de la CIA.

El hombre a quien se atribuye el mérito de haber hecho posible Woodstock es Artie Kornfeld, el director de Capitol Records, empresa propiedad de EMI. El nombre de EMI, Electrical Music Industries, discográfica al frente de la cual se encuentra el aristócrata sir Joseph Lockwood, es uno de los mayores fabricantes británicos de electrónica militar y un miembro clave de las altas esferas de la inteligencia militar británica, por ser contratista de la Oficina para la Guerra; información esta que la mayoría de la gente desconoce. Además, el socio de EMI en la sombra es otro grande de la industria discográfica, la RCA, también vinculado a la electrónica para uso militar y espacial y con las comunicaciones por satélite. Es un ejemplo clásico de lo que el presidente Dwight Eisenhower habría denominado el «complejo industrial militar»; aunque en realidad se trata del Gobierno Mundial, concentrado cada vez en menos manos. [56]

John Roberts, el heredero del enorme imperio farmacéutico Block Drugs, de Pensilvania, y de la fortuna derivada de la fabricación de pasta dentífrica, fue quien aportó el dinero necesario para Woodstock. Joel Rosenmann, que era uno de los tres socios, escribió:
«Cuando ya quedaba poco para el concierto, se vio claramente que iba a faltar suministro de comida y de agua, que las instalaciones sanitarias no darían abasto, que los ánimos estarían exaltados y que las drogas iban a abundar en exceso. Y lo peor: quien quisiera marcharse no tenía modo de hacerlo.»
Según John Roberts, lo de sentarse encima de las propias heces formaba parte del plan original. «Vamos a repartir plátanos en la entrada para que los clientes sufran de estreñimiento.»

La seguridad corrió a cargo de una comuna hippie llamada Hog Farm [Granja de Cerdos], que ya se había entrenado en la distribución masiva de LSD. Y la relación que tenía la Hog Farm con la distribución de drogas era bien conocida entre los organizadores del concierto. John Roberts, fundador y director de Woodstock, escribió:
«Lo único que cobraron fue el transporte de ida y vuelta al festival. [ ...] Unos encargados de seguridad con la misma pinta, el mismo modo de hablar y el mismo olor que el público, resultarían muy creíbles y eficaces [ ... ], y lo más importante: entendían de drogas, distinguían el ácido bueno del malo, los viajes buenos de los malos, la medicina del veneno, etcétera. » [57]
Pero esta famosa comuna hippie clandestina, Hog Farm, no era otra cosa que un grupo psicodélico de la costa oeste llamado los Merry Pranksters [los Alegres Bromistas], el mismo que distribuyó LSD en el festival y cuyo líder era Ken Kesey, el mismo Kesey que relató las experiencias vividas como voluntario de experimentos médicos con LSD en su libro y guión cinematográfico Alguien voló sobre el nido del cuco. Kesey estaba controlado por operativos del programa MK-ULTRA de la CIA.

COMIENZA EL EXPERIMENTO

Donald Phau, en su libro Satanic Roots of Rock [Las raíces satánicas del rock], describió el acontecimiento:
«Dos días antes de la fecha prevista del concierto ya habían llegado a Woodstock cincuenta mil jóvenes. De inmediato comenzaron a circular las drogas.» 
Mucha gente se llevó a sus hijos pequeños y, como dice Roberts, incluso los drogó. Roberts cuenta que en un lago que había cerca 
«los niños se bañaban desnudos, fumaban hierba y participaban de la música».
Phau, en el mismo libro, continúa diciendo:
«A lo largo de los tres días siguientes, el casi medio millón de personas que había llegado se sometió a dosis continuas de drogas y rock. A causa de las lluvias torrenciales, estas personas se vieron obligadas a moverse de un lado a otro con el barro hasta las rodillas. No había sitios donde refugiarse ni forma de salir de allí. Había coches aparcados hasta una distancia de más de doce kilómetros. »
Rosenmann escribió que
la clave del «experimento Woodstock» era tener a los artistas actuando las veinticuatro horas del día [ ... ], mantener a los jóvenes colocados [... ].
El 17 de agosto, el New York Times publicó lo siguiente:
«Esta noche, un empleado del festival ha hecho una advertencia desde el escenario, la de que se estaba distribuyendo "ácido mal fabricado" [una forma de llamar al LSD]. Ha dicho: "No estáis tomando ácido adulterado. El ácido no es venenoso, sino simplemente ácido mal fabricado. No os vais a morir. [ ... ] De modo que si creéis que habéis tomado veneno, no es verdad. Pero si estáis preocupados, tomad sólo media tableta". Aquel consejo de "tomar sólo media tableta" que recibieron casi medio millón de personas lo dio nada menos que Wavy Gravy, un agente de MK-ULTRA».
Transcurrirían otros diez años hasta que la contracultura pasara a formar parte del léxico de los estadounidenses. Pero las primeras semillas de lo que era un gigantesco proyecto secreto para subvertir los valores de Estados Unidos ya estaban plantadas. Las drogas, el sexo, el rock and roll, las manifestaciones masivas que había por todo el país, los hippies, las comunas, los entusiastas de la marihuana, la presidencia de Nixon, la guerra de Vietnam; todo estaba desgarrando el tejido de la sociedad estadounidense. El mundo antiguo y el nuevo colisionaban frontalmente, sin que los «hijos de las flores» supieran que todo formaba parte de un plan secreto, social y oculto, [58] diseñado por algunas de las mentes más diabólicas del mundo. Escondidos en prestigiosas fundaciones, empresas y centros de investigación, estos maestros de marionetas de la política y de las finanzas se sirvieron despiadadamente de la cultura pop para promover la alienación y la disfunción, con el objeto de interrumpir el desarrollo y desintegrar la familia en beneficio personal.

Entre 1965 y 1967, el movimiento psicodélico adquirió un gran impulso y culminó con acontecimientos como Woodstock. Sin embargo, desapareció con la misma rapidez con que había llegado. El LSD pasó de moda. Jimi Hendrix y Janis Joplin murieron. Timothy Leary bajó del pedestal, y Estados Unidos, tras fracasar tristemente en Vietnam, entró en los años setenta sumido en una depresión. Pero una vez más Tavistock estaba aguardando, preparado para sacar partido de dicha apatía en beneficio propio.

LA CONSPIRACIÓN DE ACUARIO

En la primavera de 1980 se publicó La conspiración de Acuario. Se vendió más de un millón de ejemplares y se tradujo a diez idiomas. De la noche a la mañana, se convirtió en un "manifiesto de la contracultura". Si definimos la contracultura como un grupo cultural cuyos valores y normas están en contraposición con los que imperan en la sociedad, y en términos prácticos como la rebelión juvenil que barrió Norteamérica y Europa occidental en los años sesenta y principios de los setenta. La conspiración de Acuario fue una declaración de principios. En él se decía que había
«llegado el momento de que los quince millones de estadounidenses que habían participado en la contracultura se unieran para operar un cambio radical en Estados Unidos». [59]
De hecho, este libro fue la primera publicación sólida que promovía el trabajo en equipo, un concepto que se consideraba un dechado de virtudes y que enseguida fomentaron los «gurús» de la gestión empresarial. Sin embargo, el trabajo en equipo era una técnica psicológica que introdujo el Instituto Tavistock como método para controlar a las personas muy inteligentes mediante la presión de sus iguales. Formaba parte del experimento llevado a cabo por el general de brigada y maestro de Tavistock, John Rees, en el campo de la terapia de grupo. L. Marcus, en un artículo de la revista The Campaigner, en abril de 1974, explica:
«Un líder de grupo que sea hábil puede servirse de dicho grupo para crear un poderoso ambiente "de familia". Una vez inducido dicho ambiente, el terapeuta ya puede manipular a un miembro del grupo, no empleando un ataque directo, sino manipulando de manera sutil a los demás miembros del grupo a través de sugerencias. Si la víctima ha sido llevada a creer que el grupo es una entidad acogedora y servicial, cuando ese ambiente haya sido manipulado y se vuelva contra él, seguramente ejercerá el mismo impacto que el profundo rechazo de la madre. Además, si la víctima no es totalmente consciente de la cadena de manipulación empleada por el terapeuta, tenderá a interiorizar el resultado y pensará que ella misma es la responsable de que de pronto se le preste tanta atención.»
Marcus continúa diciendo:
«[ ... ] Si los expertos en controlar las mentes consiguen estructurar, de forma apropiada, la mente de una persona o un grupo estresados, pueden inducir a la(s) víctima(s) a desarrollar por sí misma(s) determinado tipo "de reacción" por medio de la cual llega(n) "democráticamente" a tener las actitudes y a tomar las decisiones que querían provocar en ella(s) los dictadores.»
La autora Marilyn Ferguson escribió:
«Cuando estaba preparando un libro, en aquel momento sin título, que hablase de las alternativas sociales emergentes, pensé de nuevo en la forma peculiar que tenía este movimiento, en lo atípico de sus líderes, en la paciente fuerza de quienes se habían sumado a él, en lo improbable de su éxito. Y de repente se me ocurrió que en aquella forma de compartir estrategias, en el vínculo que existía entre ellos y en la manera de reconocerse unos a otros mediante señales muy sutiles, los participantes no se limitaban a cooperar entre sí. Estaban en connivencia. Esto, este movimiento, ¡es una conspiración! » [60]
De hecho, la revolución de la contracultura fue una conpiración inteligentemente manipulada desde arriba, creada
«para controlar a la sociedad mediante el uso de una tecnología de armas silenciosas difíciles de identificar, utilizadas para quitar a Estados Unidos el empeño en el progreso científico y técnico» [61]
Inicialmente, la Conspiración de Acuario fue un proyecto secreto del Gobierno de Estados Unidos asignado al Stanford Research Institute (SRI), y creado en 1946 por el Instituto Tavistock con el fin de estudiar de qué manera afectan a la sociedad las tendencias sociales y culturales de reciente creación como el Iibertarismo, el libertarismo de izquierdas, el liberalismo, el socialismo, el anarquismo, el comunismo, el materialismo, el naturismo, el misticismo, el hedonismo, la espiritualidad, el ecologismo, el feminismo, el New Age y muchas otras orientaciones de la sociedad.

La conspiración de Acuario, que no llegó a publicarse con ese título en Estados Unidos y recibió el nombre en clave de The Changing Images of Man [Las cambiantes imágenes del hombre] [62] partía de un análisis político preparado por el director del Centro de Estudios de Políticas Sociales del Stanford Research Institute. [63] Las 319 páginas del informe mimeografiado fueron preparadas por un equipo de catorce investigadores y dirigido por un panel de veintitrés expertos en controlar la mente, entre ellos Margaret Mead, B. F. Skinner, Ervin Laszlo de las Naciones Unidas y sir Geoffrey Vickers de la inteligencia británica. El proyecto entero fue supervisado por el profesor Willis Harmon, un «futurista» cuya especialidad era promover un paradigma social posindustrial, como versión popular del método para manipular o «ablandar», según los manuales del Tavistock, a Estados Unidos y convertirlo en el mundo feliz de Aldous Huxley.

En una conferencia pronunciada en 1961, Aldous Huxley describió este estado policial como «la revolución final», una «dictadura sin lágrimas» en la que la gente «ama su condición de sierva». Dijo que el objetivo era producir
«una especie de campo de concentración indoloro para sociedades enteras, de tal modo que las personas de hecho habrán sido despojadas de sus libertades y, sin embargo, estarán más contentas de que así sea, porque habrán perdido todo deseo de rebelarse, gracias a la propaganda, [ ... ] o al lavado de cerebro profundo conseguido con métodos farmacológicos».
El objetivo del estudio llevado a cabo por el Stanford Research Institute, según afirman los autores, es que la humanidad deje de desear el progreso industrial a favor de la «espiritualidad» [La guerra mediante una confrontación no violenta o no lineal.] El estudio afirma que en nuestra sociedad actual la «imagen del hombre industrial y tecnológico» es obsoleta y debe ser «desechada».

Harmon explica:
«Muchas de nuestras imágenes actuales parecen haber quedado peligrosamente obsoletas. Sin embargo [ ... ] la ciencia, la tecnología y la economía han posibilitado que se hayan dado importantes pasos para alcanzar objetivos tan elementales como la seguridad física, el bienestar material y mejorar la salud. Pero muchos de estos triunfos han traído consigo problemas asociados al éxito, problemas que parecen insolubles dentro del conjunto de valores y premisas sociales que provocaron su aparición [ ... ]. Nuestro sistema de tecnología, sumamente desarrollado, lleva aparejadas mayores vulnerabilidades y fallos. De hecho, el alcance y el impacto derivados de los problemas sociales que están apareciendo en la actualidad plantean una seria amenaza a nuestra civilización [...]. Si nuestras predicciones sobre el futuro demuestran ser acertadas, es de esperar que los problemas asociados a esta tendencia se vuelvan más graves y más universales y ocurran con mucha rapidez.»
Así pues, concluye el estudio del SRI, debemos cambiar cuanto antes la imagen industrial-tecnológica del hombre:
«El análisis de la naturaleza de los problemas de la sociedad contemporánea lleva a la conclusión de que [ ... ] las imágenes del hombre que han dominado durante los últimos dos siglos no serán adecuadas en la era posindustrial.»
El informe termina con la serie de predicciones:
«Hay numerosos indicadores de que es posible que esté surgiendo una imagen nueva de la humanidad.
1. La participación de los jóvenes en los procesos políticos.
2. El movimiento de liberación de la mujer.
3. La rebelión de los jóvenes contra los errores de la sociedad.
4. La revelación de la responsabilidad social de las empresas.
5. La brecha generacional como modelo de cambio.
6. La tendencia antitecnológica de muchos jóvenes.
7. La experimentación con nuevas estructuras familiares y nuevas relaciones interpersonales.
8. El surgimiento de comunas como estilo de vida alternativo.
9. El surgimiento de movimientos conservacionistas/ecologistas.
10. El aumento del interés por los puntos de vista religiosos y filosóficos orientales.
11. Un renovado interés por el cristianismo "fundamentalista".
12. La preocupación de los sindicatos por la calidad del entorno de trabajo.
13. Un interés creciente por la meditación y otras disciplinas espirituales.
14. Un mayor interés por el proceso de "autorrealización".
»Estas tendencias tan dispares, analizadas por separado, no demuestran que se trate del surgimiento de una nueva imagen del ser humano; pero analizadas en conjunto sugieren sustanciales movimientos de la sociedad que pueden terminar
desembocando en una imagen nueva e inspiradora». [64]
Este informe se publicó en 1974. Visto en retrospectiva, ¿cuántas de estas formas horribles e inhumanas han terminado siendo aceptadas por la mayoría? Todas y cada una de ellas. Criton Zoakos, periodista de investigación, lo denominó «zombismo contracultural» [65]

«Ablandado de este modo», Estados Unidos «se consideraba que ya estaba maduro para la introducción de drogas [sobre todo la cocaína, el crack y la heroína], que iba a competir con la época de la prohibición en cuanto al alcance y a las enormes sumas de dinero que se iban a ganar. Eso también era parte integral de la Conspiración de Acuario. La proliferación del consumo de drogas fue uno de los temas que se estudiaron en la Science Policy Research Unit [Unidad de Investigación de Ciencias Políticas] del centro que tenía el Instituto Tavistock en la Universidad de Sussex. Se lo conocía como el centro de «conmociones de futuro», un nombre dado a la llamada psicología orientada al futuro y diseñada para manipular a grupos de población enteros para inducir «conmociones de futuro». [66]

El Centro Columbus de la Universidad de Sussex es una organización que sirve de tapadera al Instituto Tavistock. Dicho centro se ocupa de una sola línea de trabajo: publicar «estudios sobre las dinámicas de la persecución y la exterminación». Es decir, Estados Unidos sería programado para cambiar y acostumbrarse de tal modo a esos cambios planificados que resultase difícil percibirlos cuando tuvieran lugar. [67]

De hecho, esta ambiciosa iniciativa trascendental para la tecnología de armas silenciosas fue debatida y llevada a la práctica por primera vez como doctrina oficial por el Policy Committee of the Bilderberg Group [Comité de Política del Grupo Bilderbergj en su reunión inaugural de 1954. Luego utilizaron la expresión «Guerra Tranquila» (Tercera Guerra Mundial) para describir la manifiesta metodología táctica que iba a usarse para subyugar a la especie humana. El documento, TOP SECRET Silent Weapons for Quiet Wars, An Introductory
Programming Manual, se hizo público de forma casi accidental el 7 de julio de 1986, cuando un empleado de Boeing Aircraft Co. adquirió una fotocopiadora IBM de segunda mano para utilizar las piezas de repuesto y se encontró con los detalles de un plan urdido en el período de gestación de la guerra fría. Dicho manual de estrategias proponía controlar a las masas mediante la manipulación de la industria, los pasatiempos, la educación y las tendencias políticas de la gente. Llamaba a una revolución «tranquila» que enfrentara a un hermano contra otro y desviara la atención del público de lo que sucedía en la realidad.

Cito a continuación una parte del documento (TMSW7905.1):
«Es francamente imposible hablar de ingeniería social o de la automatización de una sociedad, es decir, de la creación de sistemas sociales automáticos (armas silenciosas) a escala nacional o mundial sin hablar de amplios objetivos de control social y de destrucción de la vida humana, como, por ejemplo, la esclavitud y el genocidio. Este manual es en sí mismo una declaración de intenciones. Tales escritos deben ser apartados del escrutinio público. De lo contrario, podrían verse técnicamente como una declaración de guerra doméstica.
Más aún, cuando una persona o un grupo de personas en una posición de poder y sin conocimiento ni consentimiento del público utilice tales conocimientos y metodología para la conquista económica, debe entenderse que existe un estado de guerra interna entre dicha persona o grupo de personas y el público. La solución a los problemas de hoy requiere un enfoque despiadadamente franco, sin debatirse en cuestiones de valores religiosos, morales o culturales. Usted ha sido seleccionado para este proyecto por su capacidad para contemplar la sociedad humana con fría objetividad sin por ello dejar de analizar y debatir sus conclusiones con otras personas con una capacidad intelectual similar y sin perder la discreción ni la humildad. Ejercitar tales virtudes es lo que más le conviene. No se desvíe de ellas.»
Como nota al margen, quiero mencionar que hay sustanciales fragmentos de las tres mil páginas de «recomendaciones» dadas al recién elegido Ronald Reagan, en enero de 1981, que están basadas en material tomado del informe de Willis Harmon: «Changing Images of Man» [Las cambiantes imágenes del hombre].

El 8 de diciembre de 1980, en plena luna llena, John Lennon fue asesinado por un pistolero solitario llamado Mark Chapman. Un hombre que unas horas antes de apretar el gatillo estuvo rezando a Satanás, que caminó como un robot por la maquinaria del asesinato, en un estado como de trance, y que terminó bajo custodia policial, mirando al mundo con expresión de desconcierto desde el interior de un armario pequeño de sueños oscurecidos. Una personalidad múltiple construida con sumo cuidado y con una finalidad muy clara, un objetivo único y un rechazo total, que esperó a que llegase la policía mientras leía tranquilamente El guardián entre el centeno, esa novela que trata de alcanzar la mayoría de edad, escrita porJ. D. Salinger, un ex agente de inteligencia del Ejército de Estados Unidos. Es dudoso que algún día lleguemos a saber si Mark Chapman fue víctima de una psicosis inducida artificialmente, un asesino al estilo del «Candidato de Manchuria» enviado por Tavistock, la CIA y el M16 para silenciar a un Lennon que estaba volviéndose cada vez más difícil de controlar. Al final, son los soñadores los que mueren a manos de un asesino. Y muy a menudo mueren a manos de hombres que también lo son.

Ocho meses más tarde, el 1 de agosto de 1981, se creó un nuevo concepto en televisión que formaba parte de la «Guerra Tranquila» dirigida por el Instituto Tavistock: la tecnología de armas silenciosas. Se trataba de una cadena de televisión llamada MTV, Music Television, que emitía música las veinticuatro horas del día. Si dejamos a un lado los cuentos de hadas, también la MTV fue creada por los controladores desde los principales centros de estudios e institutos de lavado de cerebro del mundo con el propósito de destruir completamente la cultura de los jóvenes e implantar permanentemente otro «cambio generacional» en la sociedad moderna.

Una imagen final antes de que nos sumerjamos en el mundo de la televisión: Los niños americanos y europeos ven a diario películas como Pesadilla en Elm Street y Desafío total. En una escena típica de estas películas se ve surgir una figura de un televisor; con mucho realismo, se le desprende la piel de la cara y aparece un hombre horriblemente deformado que tiene los dedos en forma de cuchillas, unos dedos que empiezan a crecer hasta un metro de largo, y su víctima, de repente, aparece destrozada y convertida en un montón de jirones de piel cubiertos de sangre. Esto no es diversión, esto es la alucinación profundamente paranoica del drogadicto que toma LSD. Lo peor de lo que sucedió en los años sesenta es algo corriente en la actualidad. Gracias a la Escuela de Fráncfort y a sus conspiradores, Occidente atraviesa un «mal viaje» del que no va a poder regresar.

En el capítulo siguiente sacaremos a la luz a todos estos personajes invisibles, responsables de la degeneración de la sociedad, para que los vea todo el mundo.

Continúa aquí.

NOTAS

48.En junio de 1969, acudieron ciento cincuenta mil personas al Newport Pop Festival que se celebró en Devonshire Downs, en Northridge, California. Una semana después acudieron otros cincuenta mil fans al Mile High Stadium de Denver, Colorado, para asistir al Denver Pop Festival. Estos dos eventos, de tres días de duración cada uno, quedaron gravemente deslucidos a causa de la violencia y las drogas, y miles de personas que no consiguieron entrada se enfrentaron a la policía en las puertas. Los agentes del FBI que estaban presentes reconocieron haber recibido la orden de no interferir con los vendedores de drogas.
49.En esta época, John Lennon era cada vez más consciente de la continua manipulación mental que realizaban los que detentaban el poder. Sabía que el LSD de control mental que se hallaba presente en el arsenal de la CIA, Tavistock y el M16 estaba ejerciendo un efecto adverso en la población a la que tanto se le había metido con un embudo. El LSD, en vez de controlar a las personas, las liberaba. Entrevista publicada en 1975 en Playboy a John Lennon y Yoko Ono.
50. Daniel Estulin, Los Secretos del Club Bilderberg, Planeta, Barcelona, 2006.
51.Ibid.
52.L. Wolfe, «Turn Off Your TV, Part 12 - MTV Is the Church of Satan», The New Federalist.
53.El 10 de junio de 1967, una semana antes del primer festival pop de Monterey, Phillips lanzó una canción titulada «San Francisco» que vendió más de cinco millones de ejemplares. En ella se pedía a los jóvenes [el nuevo movimiento hippie] de todo el país que «fueran a San Francisco llevando flores en el pelo». Algunos de los que fueron se convirtieron en víctimas de Charles Manson y su familia, que reclutaban a los «familiares» de su secta entre los jóvenes huidos de casa.
54.En realidad, el festival de Woodstock tuvo lugar 110 kilómetros al oeste de la localidad de Woodstock, estado de Nueva York, en un campo de alfalfa que ocupaba el lugar de un antiguo bosque de arces.
55.Nietzsche, que era de la secta del anticristo, anunció que en el siglo xx llegaría el final de la Era de Piscis, la cual los acuarianos asociaban con las figuras de Sócrates y de Cristo; el satanista Friedrich Nietzsche profetizó que la Nueva Era sería la Era de Acuario, la cual él identificaba con la figura satánica de Dionisio.
56. Daniel Estulin, Los Secretos del Club Bilderberg, Planeta, Barcelona, 2006.
57. Donald Phau, The Satanic Roots of Rock, www.konformist.cotn/rocknrolllsatanrocks. htm.
58.A lo largo de los cincuenta últimos años, las investigaciones realizadas en el campo de la psicología, la sociología y la psiquiatría han demostrado que «existen límites muy claramente marcados para la cantidad de cambios y la naturaleza de los mismos que puede soportar la mente». Según la Unidad para la Investigación de Políticas Científicas [SPRU] del centro de Tavistock ubicado en la Universidad de Sussex, la expresión «conmociones futuras» se define como «la ansiedad física y psicológica derivada de la excesiva carga que pesa sobre el mecanismo de toma de decisiones de la mente humana». Es decir, «una serie de sucesos que tienen lugar tan rápidamente que el cerebro humano no puede absorber la información». Al cabo de varias conmociones seguidas, el grupo de población al que van destinadas descubre que ya no quiere seguir tomando decisiones. Entonces sobreviene la apatía, con frecuencia precedida de una violencia absurda, como la que era característica de las pandillas callejeras de Los Ángeles en los años sesenta y en los ochenta. «Ese grupo se vuelve fácil de controlar, y obedecerá dócilmente las órdenes sin rebelarse, que es la finalidad del ejercicio.»
59.«The Aquarian Conspiracy», Executive Inteiigence Review.
60.Marilyn Ferguson, The Aquarian Conspiracy, J. P. Archer, Los Ángeles, 1980, p. 19.
61. DOPE, INC, EIR, Lyndon LaRouche, 3 cd. 1992.
62.Contract Number URH 489-2150-Policy Research Report n.° 4/4/74, mayo de 1974.
63.El SRI también estuvo profundamente involucrado en el famoso programa MK-ULTRA. Harman fue durante mucho tiempo presidente del Instituto de Ciencias Noéticas y amigo de Edgar Mitchell, que también pertenecía al mismo instituto, el cual, a su vez, fue durante mucho tiempo amigo de George Bush Sr. (ambos eran masones de grado 33 por el rito escocés).
64. Contract number URH 489-2150, Policy Research Report n.° 4/4/74.
65. Criton Zoakos, «The Aquarian Conspiracy's Road to Orwell's 1984», EJR, mayo de 1980.
66. John Coleman, The Conspirator's Hierarchy: The Story of the Conmittee of 300, Global Review Publications, Las Vegas, 2006.
67.El informe es una de las investigaciones más trascendentales que se han llevado a cabo de cómo se puede cambiar al ser humano. Abarca 319 páginas y fue redactado por catorce científicos de la nueva ciencia bajo la supervisión de Tavistock y de 23 controladores de alto nivel, entre ellos el psicólogo B. F. Skinner (psicólogo experimental americano, miembro de Tavistock y defensor del conductismo como función de las historias ambientales de refuerzo, y también autor de varias obras polémicas en las que propuso el uso generalizado de las técnicas psicológicas de modificación de la conducta como medio para controlar al ser humano), la antropóloga Margaret Mead, Ervin Laszlo de las Naciones Unidas y Sir Geoffrey Vickers, un agente de inteligencia británico de alto nivel, perteneciente al M16.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Instituto Tavistock (X): Conspiración abierta. Contracultura. Creación de terroristas

Viene de aquí.

ENTRA EN ESCENA ALDOUS HUXLEY

Fue lord Russell quien propuso que se drogase masivamente a la población como método de control social, mediante la despenalización de la marihuana y otras peligrosas drogas psicotrópicas y la modificación del uso del idioma a fin de obtener métodos para la manipulación social (y lingüística) de las masas. La idea del proyecto de Russell sobre la despenalización de las drogas fue recogida principalmente por Aldous Huxley.

Aldous Huxley era nieto del famoso biólogo Thomas Henry Huxley, cuyo abierto apoyo a la teoría de la evolución de Charles Darwin le valió el sobrenombre de Bulldog de Darwin. Fue Thomas Huxley —miembro destacado de la Sociedad Metafísica, fundada en 1869 con el afán de forjar una élite intelectual más eficaz, entre los miembros de los Ensayistas de Oxford y los Apóstoles de Cambridge— quien acuñó el término «agnosticismo». Huxley y sus círculos principales negaban la capacidad del hombre de llegar a saber algo, defendían la doctrina llamada «ausencia de alma», que constituiría el núcleo del ensayo de Wells Open Conspiracy [Conspiración Abierta].

A diferencia de su abuelo, Aldous Huxley era un novelista al que le gustaba experimentar con drogas para descubrir su creatividad interior y su conexión espiritual. Según él, las drogas, más que los evangelistas, en quienes creía, poseían el poder psicodélico para entrar en un mundo espiritual de visiones. Hasta una experiencia efímera de trascendencia personal era capaz de hacer pedazos la forma tradicional que tenía la sociedad de ver en la religión la búsqueda personal de una vida espiritual más profunda y llena de sentido. Huxley predijo que la religión se transformaría para dejar de ser «una actividad que tiene que ver sobre todo con los símbolos» y convenirse en «una actividad que tenga que ver sobre todo con la experiencia y la intuición», y que esté impulsada por la inspiración mística. Todo se remontaba a la enseñanza básica de Thomas Huxley: el tema común era la negación de la nobleza del hombre, tal como se expresa en el demostrable poder que tiene la mente humana para crear y descubrir ideas nuevas.

Aldous Huxley colaboró durante toda su vida con Arnold Joseph Toynbee, un experto en historia económica que llevó a cabo un análisis en doce tomos del ascenso y el declive de las civilizaciones, examinando la historia desde una perspectiva mundial. Aldous Huxley conoció en Oxford a Toynbee, cuyo tutor era H. G. Wells, un protegido de T. H. Huxley. Mientras que Wells se convirtió en el jefe de la Inteligencia Británica Exterior durante la Primera Guerra Mundial, Toynbee ocupó un asiento en el Consejo del Royal Institute of International Affairs (RIIA) de Chatham House [asociado al Council on Foreign Relations de Estados Unidos] durante casi cincuenta años. En el transcurso de la Primera Guerra Mundial también fue el jefe de la División de Investigación del Departamento de Inteligencia del Foreign Office británico, y actuó de delegado en la Conferencia de Paz de París de 1919. [22] Desde 1925 hasta 1955 fue director de estudios del RIIA, y durante la Segunda Guerra Mundial, portavoz del primer ministro Winston Churchill.

Según la «teoría» de Toynbee acerca de la historia, expuesta en los veinte volúmenes de su Historia de la Civilización Occidental, siempre ha estado determinada por la cultura del ascenso y el declive de la grandes dinastías imperiales. En el momento mismo en que dichas dinastías —el «Reich de mil años» de los faraones de Egipto, el Imperio romano y el Imperio británico— consiguen imponer su hegemonía en toda la faz de la Tierra, tienden a decaer. [23] Toynbee afirmó que la decadencia podría evitarse si la oligarquía gobernante (como la de la Mesa Redonda) se aplicase a reclutar y formar una reserva cada vez más amplia de profesionales abnegados al servicio de los principios del gobierno imperial. [24]

Mientras que Toynbee apelaba al elevado intelecto de la aristocracia británica, a Wells sus historias de ciencia ficción lo encuadraron como la «estrella del pop» de su época. Según Wells, la revolución mundial sólo se podía alcanzar mediante, como reza el título de su ensayo, una «conspiración abierta: esquema de una revolución mundial», empleando la contracultura como ariete contra un público que no sospecha nada.

Wells escribió:
«Al principio parecerá, estoy convencido, una organización consciente de hombres inteligentes y, muy posiblemente en determinados casos, ricos; un movimiento que tiene claros objetivos sociales y políticos, que confiesa ignorar la mayor parte del existente aparato de control político, o que lo utiliza únicamente como herramienta casual en las etapas tempranas; un mero movimiento en determinada dirección de unas cuantas personas que dentro de poco descubrirán con cierta sorpresa el objetivo común hacia el que caminan todas.
[ ... ] Influirán y controlarán el aparato del gobierno aparente en todos los sentidos.» [25]
Basándose en su experiencia por ser uno de los iniciados de los Hijos del Sol, una secta dionisíaca formada por los hijos de la élite de la Mesa Redonda, [26] Aldous Huxley recopiló material para crear su novela más famosa, Un mundo feliz, [27] publicada en 1931. Un mundo feliz es prácticamente el borrador de un
futuro gobierno socialista real y mundial, o como dijo su mentor fabiano H. G. Wells parafraseando el título de una de sus populares novelas, El nuevo orden mundial, en 1940. Como he dicho anteriormente, Wells escribió otro libro, The Open Conspiracy: Blue Prints for a World Revolution, en 1928, donde analizaba sin tapujos de qué manera se podría alcanzar ese nuevo orden mundial aparentemente a favor de la paz mundial y de la evolución humana.

Recuérdese que el objetivo de Wells, Russell, Huxley y compañía es la destrucción del poder soberano del estado-nación y acabar con una tradición filosófica, cultural y religiosa que tiene más de 2.500 años de antigüedad.

Larry Hecht explica:
«Lo que hace que la "conspiración abierta" lo sea no es que exponga un plan maestro secreto, ni que desvele los nombres de los miembros de algún santa sanctórum de los ricos y los poderosos, que el típico populista engañado supone que constituye el secreto del poder del mundo. Es más bien el hecho de que entienda que las ideas, la filosofía y la cultura controlan la historia. Lo que constituye una conspiración, ya sea para bien o para mal, es un conjunto de ideas que abarcan el concepto de lo que significa ser un ser humano y del papel que desempeña el hombre en la historia universal» [28]
Bajo la tutela de Wells, a Huxley le presentaron a Aleister Crowley. Crowley era un producto del círculo de adeptos de las sectas creadas en Inglaterra desde los años sesenta del siglo XIX, bajo la influencia de Edward Bulwer-Lytton, el ministro de colonias en tiempos de lord Palmerston, durante la segunda guerra del opio. En 1886, Crowley, el poeta y premio Nobel William Butler Yeats y otros varios protegidos de Bulwer-Lytton formaron una orden satánica, del Templo Isis-Urania, la Orden Hermética de la Aurora Dorada. La secta que rendía culto a Isis se organizó en torno al manuscrito de 1877, Isis Unveiled, del que era autora madame Helena Blavatsky, en el cual esta ocultista rusa apelaba a la aristocracia británica para que se organizase en una clase sacerdotal de Isis. [29]

Entre los iniciados de los Hijos del Sol se encontraban T. S. Eliot, W. H. Auden, sir Oswald Mosley y D. H. Lawrence, el amante homosexual de Huxley. Además, fue Huxley quien en los años cincuenta iniciaría la batalla legal para que se permitiera la llegada a Estados Unidos de la novela pornográfica El amante de lady Chatterley, afirmando que era una «obra de arte» incomprendida. [30]

En Un mundo feliz, Huxley se centra en el uso de la metodología científica para mantener a todas las poblaciones que están fuera de la minoritaria élite en un estado permanente similar al autismo, y de hecho encantadas de ser siervas. En un discurso pronunciado en la Facultad de Medicina de San Francisco, Huxley anunció lo siguiente:
«En la próxima generación, o la siguiente, habrá un método farmacológico que consiga que las personas adoren su condición de siervas y que permitan una dictadura sin lágrimas, por así decirlo. Que produzca una especie de campo de concentración indoloro para sociedades enteras, de tal modo que las personas habrán sido despojadas de sus libertades y, sin embargo, estarán contentas de que así sea, porque habrán perdido todo deseo de rebelarse, gracias a la propaganda o al lavado de cerebro, o a un lavado de cerebro profundo conseguido con métodos farmacológicos. Y al parecer ésa será la última revolución.» 
Desde el punto de vista de Wells, esto no era una conspiración, sino más bien un cerebro mundial que funcionase como policía de la mente. En una conferencia que dio en 1961 en La Voz de América, un servicio de radio del Departamento de Estado de Estados Unidos, Huxley volvió a hablar de un mundo de esclavos manipulados mediante fármacos que vivían en un «campo de concentración de la mente», dominados por la propaganda y las drogas psicotrópicas, aprendiendo a «amar su condición de siervos» y que iban abandonando toda voluntad de resistirse. «Ésta —concluyó Huxley— es la revolución final.»

El doctor Timothy Leary, profesor de Psicolingüística de la Universidad de Harvard, compañero de Huxley en los experimentos realizados con drogas psicotrópicas en los años cincuenta, nos permitió captar otra visión más de las pervertidas mentes del grupo formado por Russell, Huxley y la Escuela de Fráncfort en el relato autobiográfico, Flashback, [31] que trata del Proyecto sobre Drogas Psicodélicas de la Universidad de Harvard. Leary citaba a Huxley:
«Estas drogas para el cerebro, fabricadas en masa en los laboratorios, traerán grandes cambios a la sociedad. Esto sucederá estemos aquí o no. Lo único que podemos hacer es correr la voz. El único obstáculo de este cambio, Timothy, es la Biblia.» 
Leary añadía después:
«Nos enfrentábamos a la firme idea judeocristiana de que existe un solo dios, una sola religión y una sola realidad, una idea que para Europa ha supuesto una maldición a lo largo de muchos siglos y para Estados Unidos desde su fundación. Las drogas que abren la mente a realidades múltiples conducen de modo inevitable a una visión politeísta del universo. Percibimos que había llegado el momento de cambiar [las viejas creencias por] una religión nueva y humanista, basada en la inteligencia, el pluralismo amable y el paganismo científico.»



HUXLEY EN ACCIÓN

En 1954, Huxley publicó un influyente estudio sobre la expansión de la conciencia mediante el uso de mescalina, titulado Las puertas de la percepción, el primer manifiesto de la cultura de las drogas psicodélicas. La banda de rock The Doors [32] tomó el nombre prestado de dicho manifiesto de la psicodelia. Y lo cierto es que Huxley tomó prestado el título de un poema de William Blake que dice:
«Si las puertas de la percepción se purificasen / se vería que todas las cosas son infinitas.»
En 1958, Aldous Huxley recopiló una serie de ensayos que había escrito para Newsday y los publicó en su libro Retorno a un mundo feliz, en el cual describe una sociedad en la que
«el primer objetivo de los gobernantes es, a toda costa, impedir que sus súbditos causen problemas». 
Describe un futuro probable:
«La sociedad completamente organizada [ ... ] la abolición del libre albedrío mediante una manipulación metódica, lograr que se acepte la servidumbre administrando dosis regulares de felicidad inducida químicamente...»
También predijo que las democracias cambiarían de forma de ser:
«las formas antiguas y pintorescas —las elecciones, los parlamentos, los tribunales supremos— seguirán existiendo, pero lo que subyacerá será el "totalitarismo no violento". La democracia y la libertad serán el tema de todas las radios y los periódicos, pero serán democracia y libertad en sentido estricto al estilo Pickwick [es decir, no literal]. Mientras tanto, la oligarquía gobernante y su élite sumamente preparada de soldados, policías, fabricantes de pensamiento y manipuladores de la mente dirigirán el cotarro en silencio, como mejor les parezca». [33]
¿Hay mucha diferencia entre esto y lo que tenemos en la actualidad?



LAS RAÍCES DE LOS HIPPIES

En California, Gregory Bateson había continuado aplicando las ideas de Huxley en el hospital de veteranos de Palo Alto. Bateson, uno de los personajes más coloridos de la época, había estado casado con la antropóloga Margaret Mead. Él mismo era un renombrado antropólogo de la OSS y pasó a ser el director de una clínica que experimentaba con drogas alucinógenas, en el Hospital de la Administración para Veteranos de Palo Alto. Bajo los auspicios de Bateson, se programó el «cuadro» inicial de la secta del LSD; es decir, los hippies. [34]

Experimentando con LSD en pacientes que ya estaban hospitalizados debido a problemas psicológicos, Bateson creó un núcleo de «iniciados» del culto «psicodélico» a Isis. He aquí una parte de lo que dijo Michael Minnicino en el número de abril de 1974 de la revista The Campaigner.
«La persona más importante de las que reclutó él en Palo Alto fue Ken Kesey. En 1959, Bateson administró la primera dosis de LSD a Kesey. Para 1962, Kesey ya había terminado una novela titulada Alguien voló sobre el nido del cuco, que popularizó la idea de que la sociedad es una prisión y de que las únicas personas verdaderamente "libres" son los locos.» [35]
Merece la pena señalar que, durante los años sesenta, la Clínica Tavistock promovió la idea de que no existe ningún criterio para definir la cordura y de que las drogas psicodélicas que «expanden la mente» constituyen valiosas herramientas de psicoanálisis. A continuación, Kesey organizó [36] un círculo de «iniciados en LSD» denominado «The Merry- Pranksters» [los alegres bromistas]. Recorrieron el país repartiendo LSD, construyendo una red local de contactos para su distribución y creando el pretexto para hacer un montón de publicidad a favor de aquella todavía incipiente «contracultura».

El informe de Minnicino seguía diciendo:
«Para 1967, la secta de Kesey había distribuido tales cantidades de LSD que ya había emergido una considerable cantidad de personas dadas a las drogas y llamadas "hijos de las flores", fundamentalmente en San Francisco, en el distrito Haight-Ashbury. Allí instaló Bateson, colaborador de Huxley, una "clínica gratuita" al frente de la cual estaban el doctor David Smith, que más adelante sería el "asesor médico" de la National Organization for the Reform of Marijuana Laws (NORML), y el doctor Peter Bourne, que había sido asesor especial del presidente Carter para asuntos de consumo de drogas.»
Además de la clínica gratuita, en el Instituto Tavistock había un proyecto, el de la agencia de psicología de guerra para el Servicio de Inteligencia Secreto británico.

El Instituto Tavistock —originalmente, en los años veinte, una clínica de Londres— se convirtió, durante la Segunda Guerra Mundial, en el Departamento de Psiquiatría de los Servicios Secretos británicos, dirigido por el doctor John Rawlings Rees.

LA CONEXIÓN PAGANA

Sin embargo, aún no habían llegado la guerra de Vietnam y el movimiento «antibélico» que crearon de verdad el ambiente de desánimo y abatimiento moral que condujo a la juventud estadounidense a depender de las drogas. Es decir, se utilizó la guerra como telón de fondo para crear el movimiento antibélico.

La desilusión provocada por la guerra convirtió a quienes protestaban en presas fáciles de sus amos, que se proponían manipularlos guiándose por el Instituto Tavistock y por la CIA, y gracias a la influencia de la cultura del LSD. Esto no quiere decir que la mayoría de quienes protestaban contra la guerra fueran agentes a sueldo del Nuevo Orden Mundial.
«Al contrario, en su abrumadora mayoría, quienes protestaban contra la guerra se unieron a la organización Students for a Democratic Society [Estudiantes por una Sociedad Democrática], la SDS, porque se sentían indignados por lo sucedido en Vietnam. Pero una vez que quedaron atrapados en el ambiente definido por los expertos en guerra psicológica del Instituto Tavistock y se los convenció mediante mensajes de que la hedonística búsqueda del placer era una alternativa legítima a la «guerra inmoral», su sentido de los valores y su potencial creativo se difuminaron en una nube de humo de hachís.» [37]
Más adelante volveré sobre el tema de la SDS. El resultado de esta debacle fue una importante retirada estratégica de Estados Unidos en Asia, descrita en la «Doctrina Guam» de Henry Kissinger, la adopción del espectacular fracaso conocido como la estrategia de la «Tarjeta de China» para contener la influencia soviética y la desmoralización del pueblo estadounidense tras la guerra, hasta el punto de que quedó gravemente mermado el sentimiento de orgullo nacional y de confianza en el futuro progreso de la república. [38]

Ese sentimiento desmoralizante es lo que esperaba obtener la Escuela de Fránkfort cuando buscaba nuevas formas culturales que incrementasen la alienación de la población. La encontró en una organización recién creada, patrocinada y financiada por los Rockefeller y Tavistock: el IPS, Institute for Policy Studies.

EL INSTITUTE FOR POLICY STUDIES

Este instituto de estudios políticos se creó en 1963, bajo la dirección de McGeorge Bundy, asesor del presidente Kennedy para la Seguridad Nacional. Bundy, que había sido presidente de la Fundación Ford, fundó el instituto junto con Hans Morgenthau, Stephen Muller, Thurman Arnold, Marcus Raskin y Richard Barnet. Bundy fue uno de los artífices de la política de Estados Unidos respecto de Vietnam, en particular en los notorios programas estratégicos Hamlet y el criminal programa que llevó a cabo la «Operación Phoenix» en el delta del Mekong. [39]

La misión principal del IPS era controlar y coordinar una amplia red de seudoorganizaciones, desde grupos de control de comunidades locales y grupos nacionalistas de negros hasta organizaciones antitecnológicas, movimientos antibélicos y operaciones terroristas como los Weathermen, sobre todo bajo los auspicios del movimiento contra la guerra, el crecimiento cero y las espantadas friki del movimiento ecológico, operaciones que habían sido llevadas a cabo por primera vez por agencias de inteligencia británicas, que ponen mucho más énfasis en el uso de instituciones privadas cuya actividad global está inextricablemente ligada a las instituciones del gobierno oficial. Dicho en pocas palabras: la totalidad de lo que en los años sesenta se dio en llamar «Movimiento de la Nueva Izquierda». El FBI y varias secciones de la CIA fueron proporcionando los jefes financieros y los directores de recursos tecnológicos de esta «Nueva Izquierda». El IPS ha aportado las «historias de portada» y la «dirección ideológica».

El principal teórico del IPS no era otro que Noam Chomsky, uno de los fundadores de la Nueva Izquierda. Para Chomsky:
«La finalidad principal de la creación de la Nueva izquierda a principios de los años sesenta era prevenir la radicalización de los jóvenes universitarios en dos extremos superpuestos el uno al otro. El objetivo inmediato era evitar que los partidos socialistas ya establecidos captasen la agitación social que había surgido a partir de 1958 y que se había hecho visible alrededor de la revolución cubana y del movimiento por los derechos civiles hasta mediados de 1961. Al mismo tiempo, con iniciativas como el Cuerpo de Paz, la Oficina de Oportunidades Económicas y los «proyectos de acción comunitaria para radicales», financiados por fundaciones, que se desarrollaban en aquella época, impedir que el radicalismo estudiantil empezara a dotar de voluntarios a un aparato de contrainsurgencia en expansión que girase en torno al concepto de fascismo reesiano del control de las comunidades locales». [40]
Es importante señalar que estas operaciones son el resultado de estrategias políticas de inteligencia creadas antes de la Primera Guerra Mundial con el apoyo de la National Civic Federation y la Fundación Russell Sage, y que se institucionalizaron de forma oficial tras la Segunda Guerra Mundial bajo la tutela de la CIA.

En un informe, titulado The First Ten Years, el equipo de investigadores del Executive Intelligence Review escribió lo siguiente:
«El Institute for Policy Studies cuenta entre sus ponentes y sus socios con miembros del grupo Weathermen, una organización estadounidense de la izquierda radical formada por miembros y líderes escindidos de la Student for Democratic Society. Como parte de las acciones contra la guerra, los miembros del IPS llevaron a cabo una serie de actos, entre ellos atentados terroristas, para lograr el derrocamiento revolucionario del Gobierno de Estados Unidos. Asimismo, este grupo formó parte de la contra-contracultura manipulada por el Gobierno de Estados Unidos. Tenían relación con el Ejército Rojo japonés, las terroristas Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) de Puerto Rico y el Black Liberation Army.
»El Instituto Cambridge (con sede en Cambridge, Massachusetts), el Instituto Transnacional de Amsterdam y organizaciones afines como el grupo de antiguos miembros de la CIA y de inteligencia militar que, según se dice, estaban aglutinados alrededor de CounterSpy, promueven dichas políticas para contribuir a crear un clima político que considere que muchas de esas operaciones encubiertas son en realidad expresiones de la voluntad política popular. Con la ayuda de los medios de comunicación y de periódicos escogidos, se logró que varias de esas operaciones parecieran expresiones legítimas de un punto de vista político.» [41]
LA FINANCIACIÓN DEL IPS Y DE INSTITUCIONES AFINES

Las fundaciones que aportan los fondos necesarios para sufragar las actividades ilegales del Instituto pueden dividirse en dos categorías básicas. La primera corresponde a las de alto nivel, como las fundaciones Rockefeller, Ford y Field, organismos que determinan fundamentalmente políticas y reservan fondos para operaciones concretas que se desea acometer.

Un detalle significativo es que los informes oficiales de estas fundaciones rara vez revelan cuál es realmente la finalidad de esas operaciones especiales; en vez de hacerlo, utilizan una organización o actividad «pantalla» con el objeto de facilitar el desembolso de fondos. En la segunda categoría se encuentran las fundaciones Kaplan, Stern, Janss y Bernstein, que sirven meramente de canales para desarrollar determinadas actividades políticas encubiertas.

EL CASO DE MARCUS RASKIN

La persona clave que trabajaba con el IPS era Marcus Raskin, que recibió entrenamiento de una serie de agentes provenientes de los niveles más altos de la maquinaria de inteligencia política privada y oficial de los Rockefeller. En primer lugar, Raskin se formó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chicago, una factoría política de agentes y operativos de los Rockefeller.

Para mediados de los años sesenta, Rockefeller y los fundadores del Institute for Policy Studies, Hans Morgenthau, Thurman Arnold y McGeorge Bundy, todos ellos expertos en dirigir operaciones de los Rockefeller, habían empezado a crear, sistemáticamente, una red de organizaciones pantalla para llevar a cabo operaciones anarquistas-izquierdistas, tras convencer e influir sobre un amplio grupo de operativos de todo el mundo para que participaran en «operaciones negras». [42] Esto se hizo a través de la unidad secreta del National Security Council [Consejo de Seguridad Nacional] conocida como «Personal Especial», que se ocupa de planificar y coordinar las operaciones psicopolíticas que se llevan a cabo para manipular al público estadounidense. Y a través de una vasta infraestructura intergubernamental clandestina que comprendía los órganos legislativo, ejecutivo y judicial del Gobierno, como la Secretaría de Estado, la Secretaría de Defensa, la Secretaría del Tesoro y el director de la CIA,
«quienes controlan la televisión, la radio y los periódicos, quienes encabezan los mayores bufetes de abogados, quienes dirigen las universidades y los centros de investigación más grandes y de más prestigio, quienes mandan en las principales fundaciones privadas y en las más importantes empresas públicas». [43]
Raskin llegó a ser, en la unidad de «Personal Especial», uno de los supervisores de las operaciones especiales encubiertas y de la planificación para situaciones de desestabilización hipotéticas; una experiencia sin igual en lo que a crear y desarrollar el terror se refiere.

La unidad de «Personal Especial», por un lado, se ocupaba de operaciones estratégicas psicopolíticas, que concentran la propaganda en grupos pequeños de personas, del mundo académico o expertos, capaces de influir en la opinión pública; y por otro, de las operaciones tácticas psicopolíticas cuyo objetivo es llegar a las masas a través de los medios de comunicación.

Otro elemento clave en el desarrollo de este plan fue la creación en Estados Unidos del paraguas del movimiento estudiantil contra la guerra, Students for a Democratic Society (SDS), con la ayuda de las principales figuras estadounidenses de la socialdemócrata «Segunda Internacional», como Michael
Harrington y Victor y Walter Reuther, líderes del sindicato UAW. El movimiento SDS, creado por la League for Industrial Democracy [Liga para la Democracia Industrial], se convirtió en el buque insignia de la «nueva izquierda sintética» para
desactivar internacionalmente las falsas operaciones «izquierdistas». A su vez, la liga estaba financiada y dirigida por el Institute for Policy Studies. Mediante un proceso de división y reagrupamiento de estas organizaciones, se estableció una técnica de selección para crear organizaciones terroristas. Raskin supervisó esta actividad, que comenzó en 1963 y que abarcó el período en que se creó el grupo Weathermen y otras organizaciones terroristas.

Como codirector del IPS, Raskin inició una serie de proyectos diseñados para perfilar y, más tarde, desplegar los diversos reagrupamientos del movimiento SDS y de los grupos de izquierda en el ámbito internacional. Supervisó el Proyecto de Educación Radical creado en parte por el Institute for Social Research de la Universidad de Michigan, el principal comité asesor para la «resolución de conflictos» de Estados Unidos.

Raskin también se había entrenado a fondo en el trazado de perfiles psicológicos en los Laboratorios Nacionales de Formación, un proyecto creado para los Rockefeller por el psicólogo alemán fascista Kurt Lewin. Estos laboratorios están especializados en practicar lavados de cerebro empleando diversos métodos, entre ellos el análisis transaccional y la terapia de grupo, además de otros métodos más duros, todos ellos con el objetivo de crear la base social necesaria para llevar a cabo operaciones terroristas. Por ejemplo,
«la segunda generación de la banda de Baader-Meinhof salió de los graduados del Colectivo de Pacientes de Heidelberg, un programa experimental que se servía de pacientes con trastornos mentales, a quienes se adoctrinaba según el programa de refuerzo de la esquizofrenia de R. D. Laing y Tavistock, y se los preparaba para que desarrollasen la capacidad de fabricar bombas». [44]
Éste es el mismo modus operandi que utilizó Francesco Alberoni, decano de la Facultad de Sociología de la Universidad de Trento, para crear en Italia la organización criminal Brigadas Rojas. El programa de Trento era un lavado de cerebro a través de trabajo social. En el caso del desarrollo de los Weathermen como grupo terrorista, no sólo existía un irracional adoctrinamiento anarquista, principalmente bajo el asesoramiento del IPS; además, había otros elementos frecuentes en el proceso de «manipulación», como las «sesiones de sensibilización» y las prácticas de sexo pervertido. Se hacía además énfasis en el uso del LSD y de Otras drogas. [45]

La contracultura de las drogas y el rock, que conducía a un estilo de vida en comuna donde reinaba la degradación sexual, es la norma general que impera entre los estratos donde se reclutan terroristas.

De los proyectos surgieron las operaciones de «ideología radical» y del «movimiento juvenil», también conocidos como contracultura. En Estados Unidos, el violento Revolutionary Youth Movement (Movimiento Juvenil Revolucionario, que engrendró a los Weathermen) y todas las organizaciones maoístas nacieron gracias a estos programas. Bajo los auspicios del Instituto Tavistock y de organizaciones que formaban su variada estructura de apoyo, como el IPS, el programa de adoctrinamiento de terroristas funcionaba de la manera siguiente:
«El proceso de admisión empezaba con la identificación y el reclutamiento de izquierdistas-ecologistas bajo los auspicios de Amnistía Internacional. La duración de la estancia era de unas cuantas semanas, durante las cuales, con el fin de ahondar en el adoctrinamiento político, se estimulaba la cultura de las drogas y el rock y el intercambio de parejas, aparte de la táctica de los "grupos carentes de líder". La segunda fase consistía en una estancia de varios meses en la que se abusaba de las drogas y estimulaba la degradación sexual; además de aplicar los métodos de «manipulación» de Tavistock. La tercera fase era Longo Mai propiamente dicho. Longo Mai es el primer punto en el que la persona empezaba de verdad a recibir un entrenamiento elemental para aprender a usar armas y demás con fines terroristas. La instrucción corría a cargo de antiguos legionarios y terroristas profesionales. El comunalismo "ecologista" de Longo Mai, que se hizo famoso gracias a la "generación del 68", no era más que una tapadera de las actividades que se desarrollaban en aquel campamento, una "formación elemental" en operaciones terroristas, métodos de «manipulación» y creación de perfiles.
»La fase siguiente consiste en entrar a formar parte de un grupo terrorista y recibir más formación en otro campamento de cualquier parte del Mediterráneo, incluido Israel. Hay que señalar que este proceso de admisión diseñado para seleccionar potenciales terroristas es idéntico al del desarrollo del núcleo duro del movimiento en defensa del medio ambiente. Los terroristas se sacan de entre los activistas defensores del medio ambiente, los movimientos maoístas se reclutan entre los presos de las cárceles, principalmente mediante programas "terapéuticos" que se llevan a cabo dentro de la prisión o a través de centros de "reinserción social". Un convicto que tenga una demostrada propensión a cometer delitos con violencia y una psicosis potencial es la persona más fácil de manipular y una especie prescindible de reclutamiento de candidatos para acciones terroristas y otras parecidas.
»Ni el terrorista ni el típico grupo de apoyo al terrorista tienen nada que ver con el "mito" del "idealista" al que se engaña para cometer excesos de una manera o de otra. Pero, aparte de los expertos en controlar mentes, plenamente conscientes, que circulan entre ellos, hay psicóticos o semipsicóticos convertidos en criminales, ya hayan sido seleccionados por sus cualidades innatas o por haberse transformado en tales después de haber pasado por varias fases de manipulación.» [46]
Según el perfil que hace Tavistock de los terroristas,
«la persona es capaz de realizar funciones que atañen a sí misma y a su entorno inmediato. Es capaz de funcionar. Donde se revela más claramente la psicosis es en su incapacidad para hacer frente con cordura a las abstracciones que conciernen al mundo en general». 
En otras palabras:
«como mejor vive la persona es dentro de un mundo muy pequeño, un mundo definido por un tramo muy corto de distancia social alrededor de ella». 
A continuación, los lavacerebros de Tavistock profundizan un poco más y ofrecen una notable comprensión de los mecanismos de control del sujeto.
«La persona funciona dentro de una "segunda familia", más o menos como haría un niño de entre dos y cuatro años perturbado, pero independiente funcionalmente. Para ser más exactos, la forma de actuar de un adolescente o un adulto, que se comporta como un niño de entre dos y cuatro años. El mundo exterior a su "familia" no es real. Todo lo que hay en ese gran mundo exterior es una cuestión de emociones vinculadas a etiquetas. Su relación con el mundo exterior está sesgada por su trastorno esquizofrénico-simbólico, más que por cuestiones reales. Su comprensión de ese mundo de símbolos es mágica, no de causa y efecto. Lleva al extremo la superstición infantil de quien cree en la astrología.»
Pero si dicha persona aceptó en una ocasión que las personas «malas» debían morir «para que no pudieran hacer daño a las personas buenas», y si además alguien se dedica a matar a las personas «malas», basta —para abreviar la explicación— con poner una cara, un nombre y demás en el lugar del símbolo «malo» y decirle que «debemos matar a esa mala persona», y tenemos lo esencial.

Aquí es donde entran en acción los medios de comunicación controlados. El elemento crucial para ayudar a que entren en acción esos zombis terroristas son determinadas «frases en clave». Por ejemplo, la «frase en clave» utilizada cuando la Baader-Meinhof organizó en 1977 el asesinato de Jürgen  Ponto, presidente del Dresden Bank, fue el apelativo de «comunista nazi».

¿Cómo puede servir un apelativo tan salvaje para motivar el despliegue general de simpatizantes terroristas en torno al asesinato de un objetivo semejante? En un reportaje de la Executive Intelligence Review del 26 de septiembre se dice:
«Si uno conoce la doctrina de Winston Churchill, Hugh Trevor-Roper y John Wheeler-Bennett, la doctrina que plantean al defender su preferencia por Adolf Hitler y no por los generales alemanes insurgentes de 1938 y durante la guerra, uno sabe que los británicos no sólo sienten un odio especial por los industriales alemanes y el antiguo Partido de Centro Católico de Alemania, sino que los británicos, que crearon a Hitler, juzgaron oportuno alcanzar dos objetivos con un único argumento; el argumento de que el nazismo era un producto de la industria alemana.
»Aunque el mito de que a Hitler lo crearon los industriales alemanes está muy extendido, sólo tiene un fuerte significado emocional en dos círculos importantes: la inteligencia británica y cierta sección de los círculos sionistas. En los círculos sionistas sirve para generar una reacción respecto del respaldo que dio Warburg a Hjalmar Schacht, de que Schacht colocase a Hitler en la cancillería y de que diversos Rothschild, Oppenheimer y otros apoyaran a Hitler antes y después de 1933 y entre los años 1936 y 1938.
»Esta identificación, dotada de una gran carga emocional, de los industriales alemanes con el "nazismo" se sale de los límites de la inteligencia británica y de determinados círculos sionistas y afecta a ciertos elementos de la ultraizquierda anarquista-ecologista, sobre todo a aquellos que apoyan e incluyen bandas terroristas de "izquierda". En estos círculos, el término "nazi" significa esencialmente "industrial alemán", y es extensible a cualquier personaje influyente o corriente política que esté a favor de la industria y del progreso tecnológico, que se considera "prácticamente lo mismo que un industrial alemán" .» [47]
Para que no haya confusión acerca de la importancia del sionismo en este caso, es necesario hacer una interpolación para aclarar la estructura de mando que coordina las operaciones terroristas internacionales en este punto. Los elementos clave que controlan el terrorismo internacional son, entre otros, la «internacional fascista», coordinada por la rama de la Orden de Malta que opera en la Europa del Este, la Soberana Orden de los Caballeros de San Juan de Jerusalén. Y también la británica Mesa Redonda y varias organizaciones de inteligencia oficiales. Y también varios elementos de la Internacional Socialista y del sionismo internacional.

Continúa aquí.

NOTAS

22.Isis Huxley, «LSD and the Roots of the American Hedonist Culture», EIR, 1980.
23. The Aquarian Conspiracy, EIR, s./d.
24. Arnold Toynbee, A Study of History, Oxford University Press, Nueva York, 1935.
25. H. G. Wells, Anticipations of the Reaction of Mechanical and Scientific Progress Upon Human Life and Thought, Harper and Row, Nueva York, 1902.
26.Isis Huxley, «LSD and the Roots of the American Hedonist Culture», EIR, 1980.
27.La mayoría de los lectores, de forma natural, se identifica con los sentimientos de alienación de John en Un mundo feliz y asocia las opiniones religiosas de múltiples mundos como una especie de rebelión —una forma espiritual de escapar de las garras de la sociedad «utópica»— cuando en realidad el sistema del Nuevo Orden Mundial, por el que trabajaron Huxley, su familia y sus amigos, promoverá una sola religión mundial de múltiples facetas, como piedra angular que ayude a unir a todas las naciones bajo ese único gobierno mundial.
28. Larry Hecht, H. G. Wells y Bertrand Russell, «The "No-Soul" gang Behind Reverend Moon's Gnostic Sex Cult», EIR, s./d.
29. Helena P. Blavatsky, Isis Unveiled, A Master Key to the Mysteries of Ancient and Modern Science and Theology, Theosophy Co., Los Ángeles, 1931.
30.Ronald William Clark, The Huxleys, McGraw-Hill, Nueva York, 1968.
31.Jeffrey Steinberg, «From Cybernetics to Littleton: Techniques of Mind Control», EIR, abril de 2000.
32.Jim Morrison se casó con su mujer en una ceremonia Wicca satánica, de pie sobre un pentagrama y bebiendo cada uno la sangre del otro. En la cara posterior del álbum 13, de los Doors, se ve al grupo reunido alrededor del busto de Aleister Crowley.
33. Henry Makow, «Bankers behind counter culture», http://www.sczvethemales.ca , 7 de mayo de 2005.
34. Gregory Bateson, Steps to the Ecology of the Mind, Chandler, Nueva York, 1972.
35.Michael Minnicino, «The Tavistock Grin», The Campaigner, abril de 1974.
36.En 1967, Tavistock patrocinó una conferencia sobre la «Dialéctica de la Liberación», presidida por un psicoanalista de Tavistock, el doctor R. D. Laing, quien era un escritor conocido del público y defensor del consumo de drogas.
37. Criton Zoakos, Stamp Out the Aquiv-ian Conspiracy, Citizens for LaRouche, monograph, Nueva York, 1980.
38. «The Aquarian Conspiracy», EIR, s./d.
39. «Cali to Investigate the Institute for Policy Studies», EIR, junio de 1977.
40. L. Marcus, «The Real CIA. The Rockefellers' Fascist Establishment», The Campaigner, abril de 1974.
41. «The Aquarian Conspiracy», EJR, s./d.
42. «CalI to Investigate the Institute for Policy Studies», EIR, junio de 1977.
43. Who's running America? Institutional Leadership in the United States, Thomas R. Dye, Prentice-Hall, 1976.
44. «How to profile the terrorist infrastructure», EIR, 26 de septiembre-2 de octubre de 1978.
45. Ibid.
46. Ibid.
47. Ibid.