Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

miércoles, 1 de octubre de 2014

Instituto Tavistock XVII: La Escuela de Frankfurt. Eugenesia. Transhumanismo

Viene de aquí.

LA ESCUELA DE FRÁNCFORT

Una de las organizaciones vinculadas directamente con el grupo de los cibernéticos fue el ISR, Institute for Social Research, conocido como la Escuela de Fráncfort. Por ejemplo, Paul Lazersfeld, el director del Proyecto Radio, fue una de las personas invitadas a las conferencias Macy. Lazersfeld era hijo adoptivo del economista marxista austríaco Rudolph Hilferding y llevaba mucho tiempo colaborando con el ISR, desde principios de los años treinta. También estaba Max Horkheimer, el director de la Escuela de Fráncfort, que colaboró con el Grupo de la Cibernética mientras dirigía los Estudios sobre los Prejuicios.
«En mayo de 1944, el Comité Judío Americano montó un Departamento de Investigaciones Científicas, al frente del cual puso a Max Horkheimer, director de la Escuela de Fráncfort. Horkheimer estableció un proyecto denominado Estudios sobre los Prejuicios con una generosa financiación del Comité Judío y de otros organismos, entre ellos las fundaciones Rockefeller.» [31]
«El más significativo de los cinco estudios sobre los prejuicios llevados a cabo para el Comité Judío entre 1944 y 1950 fue The Authoritarian Personality. [32] Los autores, Adorno, Frenkel-Brunswik, Levinson y Sanford, reunieron a un amplio grupo de investigadores, de los equipos del Public Opinion Study de Berkeley y del International Institute of Social Research, para efectuar miles de entrevistas a estadounidenses con el fin de perfilar sus tendencias, supuestamente muy arraigadas hacia el autoritarismo, los prejuicios y el antisemitismo. El doctor William Morrow, principal protegido del doctor Kurt Lewin, una importante figura puente entre la Escuela de
Fráncfort y el Instituto Tavistock, fue un director de investigación de este estudio.» [33]
Los autores de dicho proyecto lo dejaron todo explicado en el último capítulo del libro, donde resumieron sus hallazgos y dieron su receta para la transformación social:
«Resulta obvio que la modificación de la estructura potencialmente fascista no se puede conseguir únicamente por medios psicológicos. Dicha tarea es comparable a la de eliminar del mundo la neurosis, la delincuencia o el nacionalismo. Estos problemas son consecuencia de la organización de la sociedad y cambiarán sólo en la medida en que cambie la sociedad. No le compete al psicólogo decir cómo se deben operar estos cambios. El problema es tal que requiere el esfuerzo conjunto de todos los sociólogos. Lo único en que quisiéramos insistir es en que tenga voz el psicólogo en los consejos o en las mesas redondas donde se estudia el problema y se planifica la acción. Estamos convencidos de que entender desde el punto de vista de la ciencia a la sociedad implica entender lo que ésta hace a las personas y comprender que es posible llevar a cabo reformas sociales, incluso amplias y radicales que, aunque deseables en sí mismas, no cambien necesariamente la estructura de la personalidad influida por los prejuicios. Para que el fascista en potencia cambie, o por lo menos se mantenga a raya, las personas deben ser capaces de ver por sí mismas, de ser ellas mismas. Y eso no se consigue manipulándolas, por muy bien asentados que estén los instrumentos de manipulación en la psicología moderna. [...] Ahí es donde la psicología puede desempeñar su papel más importante. Las técnicas para superar la resistencia, desarrolladas principalmente en el campo de la psicoterapia individual, pueden mejorarse y adaptarse y aplicarse a grupos, incluso a las masas.»
Los autores terminan con esta reveladora propuesta:
«No debemos dar por sentado que el hecho de apelar a las emociones sólo corresponde a quienes se esfuerzan por avanzar en la dirección del fascismo, mientras que la propaganda democrática se limita a la razón y a la contención. Si el miedo y la tendencia destructiva son las principales fuentes emocionales del fascismo, el eros pertenece principalmente a la democracia.» [34]

EL GRUPO DE LA CIBERNÉTICA

La Escuela de Fráncfort y sus más próximos aliados de Tavistock fueron los artífices tanto del proyecto de la cibernética como del proyecto de la contracultura de los años sesenta. De hecho, el Grupo de la Cibernética, patrocinado por la Josiah Macy Jr. Foundation, fue el paraguas bajo el que la CIA y la inteligencia británica llevaron a cabo sus experimentos con drogas psicodélicas que alteraban la mente, entre ellas el LSD-25, experimentos aplicados en masa que terminaron volcándose en las calles de San Francisco, en el Greenwich Village de Nueva York y en todos los campus universitarios de Estados Unidos, y condujeron a los movimientos contraculturales, al «cambio de paradigma» entre 1966 y 1972 [35]. En el año 1965, uno de los cuatro directores del proyecto Authoritarian Personality, R. Nevitt Sanford, escribió el prólogo del libro Utopiáceos: El uso y el abuso del LSD 25, publicado por Tavistock Publications, que abordaré más adelante.

Si hemos de creer lo que dice la prensa oficial, la Josiah Macyjr. Foundation se ha dedicado desde 1930 a promover la salud y aliviar el sufrimiento [36] y ha apoyado la formación de médicos y establecido programas de apoyo a conferencias y publicaciones relacionadas con estos temas y otros similares. [37]

El historiador Jean-Pierre Dupuy describe del modo siguiente el papel desempeñado por la Fundación en el Grupo de la Cibernética:
«El de la cibernética estaba llamado a ser, desde el principio, un movimiento —en un grupo de presión política, en realidad, que operase bajo los auspicios de la Fundación—, cuyo objetivo fuera asegurar la paz mundial y la salud mental universal. Aplicaría un curioso cóctel cuyos ingredientes serían el psicoanálisis, la antropología, la física avanzada y el nuevo pensamiento asociado al Grupo de la Cibernética». [38]
Posteriormente, a través de la propaganda de los grandes medios de comunicación se hizo un lavado de cerebro en masa para que la gente creyera que la Fundación y personajes como Lazarsfeld y Wiener, Bateson, Mead y Ashby eran meros participantes de unos experimentos sociales, cuyo objetivo era mejorar la calidad de vida empleando una extraña mezcla de tecnología, evolución y ciencias sociales de todo tipo. En realidad, estas personas eran lacayos de las fundaciones del oligárquico Imperio Mundial: Rockefeller, Josiah Macy Jr., Russell, Sage y otros.

Lo que el pueblo estadounidense no sabe es que la Josiah Macy Jr. Foundation ha causado más perjuicio a la realidad social de Estados Unidos que ninguna otra institución.
«Durante la Segunda Guerra Mundial e inmediatamente después de ella, la Fundación fue utilizada por una serie de entidades, entre ellas el Servicio Secreto británico, diversas secciones corruptas de la inteligencia estadounidense y unos cuantos traidores de la clase dirigente de Estados Unidos, con el fin de llevar a cabo un amplio experimento social. El propósito de dicho experimento era poner fin al optimismo descontrolado de una población que acababa de ganar una guerra mundial y había empezado a reconstruir el mundo, y a reconducir esa energía hacia dentro, hacia sí misma.
«Tres de las fases de ese experimento tuvieron tanto éxito que, hoy en día, la mayoría de la gente piensa que se trata de una evolución "natural" de la sociedad occidental, y no de una deformación antinatural impuesta desde fuera. La "revolución sexual" de finales de los sesenta y principios de los setenta, que aceleró de manera definitiva la actual destrucción del núcleo familiar, no podría haber ocurrido como ocurrió si la fundación Josiah Macy Jr. no hubiera patrocinado, prácticamente sola, el desarrollo y la difusión de los anticonceptivos orales valiéndose del trabajo del doctor Gregory Pincus, de Harvard. Pincus estudiaba entonces cuestiones relacionadas con la reproducción, y los especialistas en eugenética de la fundación consideraban cómo evitar que determinadas clases de personas se reprodujeran. En 1954, la fundación concedió a Pincus una subvención especial. En 1955, Pincus patentó la "píldora".» [39]
«De modo similar, la Josiah Macy Jr. Foundation tuvo un papel destacado en la creación de la "revolución psicodélica" e hizo de una población de la posguerra, la de Estados Unidos, que hasta entonces había mirado las drogas con suspicacia, otra que actualmente ingiere de forma habitual una nueva droga para cada nuevo estado de ánimo y prescribe a sus hijos millones de dosis de sustancias psicoactivas. Y lo que es tal vez más importante, contribuyó a pervertir el conocido optimismo tecnológico de los estadounidenses y a transformarlo en la ideología, actualmente muy extendida, de la "Era de la Información".» [40]

LA FUNDACIÓN JOSIAH MACY JR. Y EL MK-ULTRA

El pintoresco cóctel de finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta terminó siendo uno de los principales cauces secretos de financiación de la CIA, a través de Frank Fremont-Smith, director de la Fundación Josiah Macy Jr., ésta mantenía una estrecha relación con el doctor Harold Abramson, el psiquiatra vinculado a la CIA y asociado profesionalmente tanto con la Universidad de Columbia como con el hospital Mount Sinai, cuyos trabajos con el LSD estaban financiados por la fundación. [41]

Un integrante de dicho grupo era el doctor Louis Joiyon West, apodado Jolly, del Departamento de Psiquiatría de la UCLA y director del Instituto de Neuropsiquiatría. West, psiquiatra de la CIA, se hizo famoso cuando, trabajando en el programa MK-ULTRA, administró LSD a elefantes.

Aparte del doctor Abramson, un número significativo de participantes en los encuentros organizados por la fundación como Gregory Bateson, Margaret Mead y el psicólogo Kurt Lewin, trabajaron estrechamente con el Gobierno de Estados Unidos, a través del programa MK-ULTRA, en experimentos clandestinos con drogas, psicodélicas entre otras, de lavado de cerebro y de manipulación social.

Otro destacado participante de los encuentros de la fundación fue Donald Marquis, que en aquel entonces era psicólogo de la Universidad de Michigan. Marquis ayudó a organizar las investigaciones fundamentales sobre la psicología de la propaganda, la naturaleza de los distintos públicos a los que iba dirigida y los distintos grupos sociales de cada país, a través del Centro de Dinámicas de Grupo del MIT. Su trabajo llevó al Laboratorio de Redes de Grupos del MIT a estudiar la dinámica de grupos pequeños bajo la supervisión de Alex Bavelas,
uno de los máximos asesores de operaciones secretas de la guerra fría de la ONR, Office of Naval Research [Oficina de Investigación Naval] subcontratada por el MIT. Este mismo grupo del MIT trabajó más adelante con la CIA en un importante estudio sobre las técnicas de «persuasión coercitiva» de la China comunista, popularmente conocidas como de «lavado de cerebro».

Hubo otros estudios de la fundación, como uno sobre «biología celular», que se ocupó de analizar la aplicación de técnicas en eugenesia, la «ciencia de las razas». También se invirtieron grandes sumas de dinero en lo que la fundación denominaba las «interrelaciones psicosomáticas»; es decir, de qué modo afecta a la mente el cambio psicológico, y viceversa. Una manera de ocultar la investigación sobre técnicas clínicas, a las que más tarde llamaría «lavado de cerebro». [42]

La fundación también aportó financiación y publicidad al ingeniero social británico William Sargant, cuyo libro La conquista de la mente humana, publicado en 1957, era un manual de uso sobre lavado de cerebro. Sargant, especialista en shock traumático, pasó veinte años en Estados Unidos trabajando en el programa MK-ULTRA y en otros proyectos secretos para controlar la mente, llevados a cabo por los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña.

LA EUGENESIA

A lo largo de la historia ha habido personas que, teniendo la mira puesta en un objetivo político concreto, se han servido del terror o de la amenaza del terror contra poblaciones escogidas. El razonamiento científico de la tiranía siempre ha resultado atractivo para las élites, porque crea una cómoda excusa para tratar a sus congéneres peor que a los animales. La teoría de la eugenesia, que se basa en una peregrina idea de superioridad e inferioridad hereditarias, fue concebida, entre 1880 y 1900, por una red de familias inglesas, entre las que se encontraba sir Francis Galton, primo de Darwin, Thomas Huxley, sir Arthur Balfour, las familias Cadbury y Wedgewood, además de otros estrategas del Imperio británico de finales del siglo XIX vinculados al movimiento Mesa Redonda de Cecil Rhodes y lord Alfred Milner. Este grupo vio la oportunidad de hacer avanzar a la humanidad hacia una nueva Edad Media tomando las riendas de la perversamente racista teoría de Darwin de la evolución basada en la selección natural, regla según la cual «sobrevive el más apto», a la que aplicaron principios sociales para desarrollar el darwinismo social.

En Estados Unidos, la historia de la eugenesia comenzó en 1904, cuando el prominente eugenetista Charles Davenport fundó el Cold Spring Harbor Laboratory financiado por destacados oligarcas del país: Rockefeiler, Carnegie y Harriman. En 1910, los británicos ya habían creado expresamente la primera red de trabajadores sociales para ejercer de espías y ejecutores de la secta racista de la eugenesia, que rápidamente estaba asumiendo el control de la sociedad occidental. Quienes respaldaron económicamente a Hitler no fueron los únicos que patrocinaron la investigación de la eugenesia. En los años veinte, la familia Rockefeller financió al Instituto de Genealogía y Demografía Kaiser Wilhelm, más tarde pilar del Tercer Reich.

Al finalizar la guerra, cuando toda Europa estaba todavía sembrada de cadáveres, los aliados protegieron de la persecución a científicos nazis como el mismísimo Josef Mengele, que había torturado y matado a miles de personas. La rama radical nazi de la eugenesia había avergonzado a los expertos en control social angloamericanos, y los términos «eugenesia» e «higiene mental» habían pasado a ser palabrotas. Sin embargo, los expertos en control social no se arredraron. En 1956, la British Eugenics Society [Sociedad Británica de Eugenesia] sostuvo, en una resolución, que «la sociedad debe perseguir la eugenesia empleando medios menos obvios». O sea, la «planificación familiar» y el movimiento ecologista. Todas las políticas de control de la población cambiaron simplemente de nombre y continuaron trabajando bajo la protección de las Naciones Unidas y organismos asociados. Las sociedades de Eugenesia, Eutanasia e Higiene Mental de Gran Bretaña, Estados Unidos y el resto de Europa sencillamente recibieron nombres más agradables, como Asociación de Salud Mental de Gran Bretaña y Asociación Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, que posteriormente se convirtió en la Federación Mundial de Salud Mental. Más adelante volveré sobre este asunto.

La revista Eugenics Quarterly pasó a llamarse Social Biology, y la Liga Americana para el Control de la Natalidad, Planificación Familiar, que en la actualidad es la responsable de una masiva despoblación de África. No es muy conocido el dato de que en estas últimas décadas han estado operando en África algunos de los organismos más importantes de ayuda humanitaria y varios grupos estadounidenses de cristianos fundamentalistas. Su estandarte es la «planificación familiar», que se entiende de otro modo cuando se ven las verdaderas implicaciones y los objetivos a largo plazo. Estas políticas de planificación familiar cuentan con el respaldo entusiasta y constante de importantes donantes bilaterales, como el Gobierno de Estados Unidos, a través de su sucedáneo USAID, y de ciertos organismos multilaterales, en particular la Federación Internacional para la Planificación Familiar (IPPF), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Banco Mundial de África.

El Banco Mundial es, desde los años sesenta, la principal entidad financiera de control de la población, y su gasto anual se ha disparado, desde los magros 27 millones de dólares entre 1969 y 1970 hasta los más de 4.500 millones de 2006. Eugene Black y Robert McNamara, ambos presidentes de dicho banco, en una época fueron miembros de la Fundación Ford, controlada por los Rockefeller.
«Más significativo es que las políticas de control de la población son ahora una condición indispensable que exigen para el desembolso de Préstamos de Ajuste Estructural (SAL) el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, dentro del marco de sus Programas de Ajuste Estructural (SAP).» [43] 
Entre las condiciones que se exigen para acceder a los préstamos de los programas se encuentran, generalmente, además de la devaluación, la liberalización y la privatización de las economías nacionales y de las áreas de educación y la sanidad, las políticas de control de la población. Así pues, para que concedan dicho préstamo, lo normal es que se exija preparar un informe sobre las políticas existentes en materia de población.

Betsy Hartmann, directora del Programa de Población y Desarrollo del Hampshire College, acuñó un término nuevo para estas políticas: «ecofascismo malthusiano». Hartmann indica que, actualmente, la comunidad internacional concentra sus actividades de control de la población en el África subsahariana, y que la planificación familiar se ha convertido en la máxima prioridad:
«El imperativo primordial de estos programas generados en el ámbito internacional es reducir la población con tanta rapidez y al menor coste posible.» 
Como bien observa Hartmann, en gran parte de África, donde las trágicas consecuencias del sida amenazan a la población, la aplicación de planes de control de la población y la falta de financiación de los sistemas sanitarios llevan actualmente en la práctica a una selección indirecta. [44]

Ni que decir tiene que África no es el único continente donde se llevan a la práctica estas brutales políticas. En 1972, en el afán de hacer frente a la denominada «emergencia demográfica», el Banco Mundial financió un proyecto de 21 millones de dólares «con los que se llevaron a cabo varios millones de esterilizaciones involuntarias y produjeron millares de muertos».[45]

La confluencia de eugenetistas, nazis, ecologistas y entusiastas de la Empresa Mundial también se debe al secreto Club 1001, compuesto por las familias más antiguas y poderosas de Europa, que financian operaciones malthusianas clandestinas del WWF en África. Por ejemplo, una de esas operaciones llevadas a cabo por el World Wildlife Fund era la llamada Operación Lock, que a la vista de todos tenía por objeto salvar al rinoceronte negro de Sudáfrica.
«John Hanks, director del WWF para África, financió un equipo de comandos del SAS británico para que se infiltraran y sabotearan a los presuntos círculos de cazadores furtivos haciendo uso de una fuerza paramilitar. Esta fuerza instigaba el enfrentamiento entre negros del Congreso Nacional Africano y del Partido de la Libertad Inkatha, perpetrando actos de violencia seleccionados, como la masacre de Boipatong el 18 de junio de 1992.» [46]
Dicha masacre fue la causa de que el Congreso Nacional Africano se retirase de las iniciales negociaciones formales que pretendían poner fin al apartheid, al acusar al Partido Nacional gobernante de complicidad en los ataques. [47] El objetivo era desatar una sangrienta guerra civil e impedir el final del apartheid y la reintegración de Sudáfrica a la comunidad internacional.

El WWF y su brazo armado terrorista, Greenpeace, además de diversos grupos afines, no son una minoría de lunáticos a los que se pueda ignorar fácilmente; son las tropas de choque de la oligarquía en su lucha contra la humanidad. La teoría demográfica «malthusiana», como la propuesta de la ONU en la Conferencia sobre Población de 1994 en El Cairo, tiene en cuenta el incremento de la población durante la revolución industrial. La ONU, basándose en los escritos de la famosa obra de Thomas Malthus de 1798, On population [Sobre la población], un plagio del libro que había publicado en 1790 el monje veneciano Giammaria Ortes, Riflessioni sulla popolazione delle nazioni. Según esta teoría, la población aumenta más deprisa que la provisión de alimentos. Ortes es el autor intelectual en el que se basó el borrador genocida de la Conferencia sobre la Población organizada en El Cairo en 1994 por la ONU.

Es posible que a la mayoría de la gente esto le resulte como mínimo alucinante, pero los héroes intelectuales de la pasada era, como Margaret Mead, los hermanos Huxley y el desaparecido Carl Jung, principal promotor del «inconsciente racial colectivo», no sólo asistieron a conferencias, año tras año, junto con el médico nazi responsable de varios de los crímenes más horrendos cometidos contra la especie humana, sino que además apoyaron con mucho entusiasmo todas las «teorías» que dieron lugar al holocausto. Por ejemplo, en los años previos a la guerra, Jung fue el director de la revista alemana de psicoterapia junto con el doctor M. H. Goering, primo de Hermann Goering y colaborador de un proyecto de eutanasia «T4», que debía eliminar a cuatrocientos mil enfermos mentales de las instituciones alemanas.

LA FEDERACIÓN MUNDIAL DE SALUD MENTAL

La World Federation of Mental Health (WFMH) es un ejemplo perfecto de esta confluencia de aparatos Rockefeller-CIA-Tavistock. Rees, la antropóloga Margaret Mead, el científico conductista Lawrence K. Frank, el ejecutivo de Josiah Macy Fremont-Smith y el sociólogo alemán Max Horkheimer coincidieron en París, en el verano de 1948, para inaugurar la WFMH.
«Aunque Kurt Lewin había fallecido el año anterior, había tomado parte en los preparativos de la inauguración de la Federación gracias a que había trabajado, bajo la dirección de Frank, en el National Committee for Mental Hygiene [Comité Nacional de Higiene Mental] y el International Committee for Mental Hygiene [Comité Internacional de Higiene Mental] con sede en Londres, que cuenta con media docena de miembros del Grupo de la Cibernética en su consejo de administración. Ambos organismos supervisaron una red de más de cuatro mil "tropas de choque psiquiátricas" —en palabras de Rees—, que formarían el núcleo de un aparato mundial de ingeniería social infiltrado en todas las comunidades.
»Margaret Mead y Lawrence K. Frank, dos pilares del Grupo de la Cibernética, fueron los autores de la declaración de principios de la Federación Mundial de Salud Mental de Rees (tanto Mead como Fremont-Smith sucederían a Rees en la presidencia), a la que llamaron "Manifiesto de la Primera Internacional".» [48]
Mead y Fremont-Smith escribieron sin tapujos:
«El objetivo de la salud mental ya no es sólo ocuparse del desarrollo de personalidades sanas, sino también de crear una sociedad sana. [ ... ] El concepto de salud mental es extensivo a los de orden mundial y comunidad mundial.»
En el manifiesto de la WFMH hay tres cuestiones primordiales. En primer lugar, Rees hizo hincapié en la necesidad de aplicar la experiencia psiquiátrica militar de la Primera y la Segunda Guerra Mundial como paradigma
«de un sistema de clínicas de salud mental a través del cual los psiquiatras de la contrainsurgencia pudieran administrar a la fuerza [49] "terapias" a grupos grandes de población».
Otro punto importante del manifiesto subrayaba la necesidad de situar a psiquiatras en posiciones clave que les pemitieran desempeñar un papel determinante en los programas administrativos y sociales de los gobiernos y de la industria. Tal como escribió en 1974 el investigador L. Marcos:
«no debe sorprendernos que el desaparecido George Orwell concibiera su novela 1984 después de haber pasado un tiempo en contacto con un grupo de seguidores de Rees». [50]
Inaugurada en 1948 por el Grupo de la Cibernética, la World Federation of Mental Health fue uno de los proyectos más deplorables que pusieron en marcha los principales sociólogos, psiquiatras y antropólogos del mundo, las denominadas «tropas de choque psiquiátricas», y cuyo primer presidente, el general de brigada John Rawling Rees, fue director del Instituto Tavistock, principal centro de estudio de la guerra psicológica. Carl Jung fue su vicepresidente. Otra persona estrechamente asociada a la Federación fue el médico nazi Werner Villinger, que participó en la Conferencia de la Casa Blanca sobre los Niños y los Jóvenes, celebrada en los años cincuenta. Y por mucho que intenten negarlo los seguidores de Jung, no se pueden distorsionar los hechos: Jung sabía muy bien a quién estaba respaldando, a Hitler y a los nazis.

Mientras tanto, inmediatamente después de la guerra, sir Julian Huxley cambió el nombre de su programa de control forzado de la natalidad, crecimiento económico cero y tecnología del control mental de masas, y continuó aplicando los principios que condujeron al asesinato en masa de los «racialmente no aptos» en la Alemania nazi. En 1946, Huxley anunció que
«aunque es bastante cierto que la aplicación de la política eugenésica radical será imposible durante muchos años desde el punto de vista político y psicológico, sería importante que la UNESCO entendiera que el problema de la eugenesia se examina con mucho cuidado y la opinión pública recibe información sobre lo que está en juego, para que lo que ahora es impensable por lo menos sea considerado». 
En 1974, Henry Kissinger, el hijo intelectualmente sodomizado de Huxley, dijo que
«la despoblación debería ser la prioridad de la política exterior con respecto al Tercer Mundo».
Huxley fue uno de los fundadores de la British Eugenics Society y el primer director general de la UNESCO que fomentó la reducción de la población y lo que él mismo denominó «una sola cultura para el mundo». Además de un miembro destacado de la WFMH, director de la Asociación para la Reforma de la Ley del Aborto y fundador del WWF, cuyo primer presidente, el príncipe Bernhard de Holanda, fue miembro del partido nazi y uno de los organizadores de las reuniones del Club Bilderberg desde su fundación en 1954.

Pocos saben que Huxley representaba a un conjunto de cretinos como no han vuelto a verse. Entre ellos se encontraba su abuelo, Thomas Huxley, cuyo apoyo sin ambages a la teoría de la evolución de Darwin le había valido el sobrenombre de «bulldog de Darwin»; su mentor, el satanista Aleister Crowley; el ya mencionado general de brigada John Rawlings Rees; Bertrand Russell, y H. G. Wells, cuyo libro Conspiración abierta fue una llamada a la dictadura mundial imperial fascista.
«Lo que hace que la "conspiración abierta" lo sea no es que exponga un plan maestro secreto, ni que desvele los nombres de los miembros de algún sancta sanctórum de los ricos y poderosos, sino más bien el hecho de que entienda que las ideas, la filosofía y la cultura controlan la historia.» 
También formaba parte de este grupo el hermano de Julian, Aldous, el de Un mundo feliz. En el libro de Aldous Huxley la población se divide genéticamente en Alfas, Betas, y así hasta los Épsilons, idiotas fabricados artificialmente aplicando la eugenesia, o las leyes de reproducción de los nazis.

Con los años,
«la propia WFMH se convirtió en un gigantesco centro de intercambio de información de perfiles de guerra psicológica del que hicieron uso los servicios de inteligencia británicos y estadounidenses durante la guerra fría.
Un típico proyecto conjunto de la Josiah Macy Jr. Foundation y de la World Federation of Mental Health fueron las Conferencias sobre Problemas de Salud y Relaciones Humanas en Alemania, una serie de reuniones de alto nivel, celebradas entre 1950 y 1951, diseñadas para convencer a los sociólogos y a los servicios sanitarios de Alemania de que había que confiar en el falso perfil de "personalidad autoritaria" de la Escuela de Fráncfort cuando se trataba a pacientes alemanes». [51]
Surgieron términos nuevos, como transhumanismo, control demográfico, sostenibilidad, conservación, bioética y defensa del medio ambiente, que sustituyeron a otros ya desfasados, como higiene racial y darwinismo social. Y entretanto prepararon a la opinión pública, a la formación de médicos y a las políticas gubernamentales para que desecharan la noción de que la vida humana era sagrada. Excepto que, tal como explica Rob Ainsworth, periodista de investigación:
«el movimiento ecologista es cualquier cosa menos el movimiento popular que finge ser. Los grupos más grandes y más influyentes reciben todos los años decenas de millones de dólares de financiación, y las juntas de miembros y directivos así lo reflejan». [52] 
Desde Survival International hasta el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, desde el Worldwatch Institute hasta el International Food Policy Research institute [Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias], desde el World Resources Institute [Instituto Mundial de Recursos] hasta Greenpeace, la Nature Conservancy [Conservación de la Naturaleza] y la Union for the Conservation of Nature [Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza], con sede en Ginebra, desde el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas hasta el Natural Resources Defense Council [Consejo de Defensa de los Recursos Naturales] y organismos de defensa del medio ambiente..., todos están dirigidos por banqueros, directores de empresas de inversiones y grandes compañías petroleras. Tal como escribió el Club de Roma en una publicación de 1991, The First Global Revolution [La primera revolución mundial]: «El verdadero enemigo es la propia humanidad.»

LOS FINES DEL TRANSHUMANISMO

Otro punto de la lista de tareas del mundo es el transhumanismo. Es el nombre dado a este nuevo movimiento que defiende el uso de nuevas tecnologías para mejorar ciertas características de los seres humanos, como su capacidad física y mental. Se trata de un movimiento generosamente financiado y organizado con la intención de modificar todos los aspectos de los seres humanos; es decir, su fisiología y biología, y hasta los pensamientos de cada uno. A muchas personas les cuesta entender en qué consiste el verdadero movimiento transhumanista y por qué es tan dañino. Al fin y al cabo, sólo intenta mejorar nuestra calidad de vida, ¿no? ¿O será más bien un proyecto de control social a gran escala?De hecho, exactamente así es como lo veían la Josiah Macy Jr. Foundation y el Instituto Tavistock. La capacidad de hacer que las máquinas actúen como seres humanos y la capacidad de tratar a los seres humanos como máquinas; de acuerdo con Michael Minnicino,
«la consecución final del antiguo objetivo fabiano de H. G. Wells, de contar con un "orden mundial científico" en el que todo esté tan claro como una ecuación diferencial, y donde los elementos impredecibles como la creatividad humana nunca compliquen las cosas». [53]
Con esta misión, nueva y mucho más amplia, se llegó a la Conferencia sobre Cibernética en los años cuarenta y al transhumanismo en la actualidad.

El transhumanismo es el sueño ultratecnológico de los ingenieros informáticos, los filósofos, los neurólogos y muchos más. Su fin consiste en servirse de los avances de la tecnología para perfeccionar el cuerpo y la mente del ser humano, y en última instancia la experiencia humana en su totalidad. Es la filosofía que sustenta la idea de que la humanidad debe mejorarse a sí misma de forma activa y dirigir ella misma el curso de su evolución. Los transhumanistas desean convertirse en lo que ellos denominan «poshumanos». Un «poshumano» es una persona cuyo cuerpo y mente han sido modificados, mejorados, hasta tal punto que ya no puede decirse que sea humana. Se ha transformado en un ser completamente nuevo.

A la mayoría de la gente esto le suena a película de ciencia ficción. Pocos son conscientes de que constantemente tienen lugar descubrimientos tecnológicos que hacen que las teorías transhumanistas puedan realmente, en un futuro próximo, ponerse en marcha. Por ejemplo, en estos momentos se están desarrollando
interfaces de neurochips, chips de ordenador que se conectan directamente con el cerebro. El fin último de un chip cerebral sería el de multiplicar la inteligencia, fundamentalmente convertir el cerebro humano en un superordenador. Otro concepto clave del transhumanismo es el de lograr el bienestar emocional a lo largo de toda la vida. Dicho bienestar se puede conseguir recalibrando los centros del cerebro que se ocupan del placer. Se ha sugerido la posibilidad de alcanzar estados de ánimo mediante el uso de fármacos, que serían más limpios y más seguros que las drogas que alteran la mente.

El objetivo es reemplazar todas las experiencias adversas por otras de placer, más allá de las dudas de la experiencia humana. Por ejemplo, la nanotecnología es un tema crucial para los transhumanistas. Es la ciencia de construir máquinas del tamaño de las moléculas. Dichas máquinas podrían fabricar tejido orgánico para utilizarlo en medicina. El uso de este tipo de tecnología podría prolongar drásticamente la esperanza de vida. Hay expertos que afirman que, dentro de poco, será posible vivir eternamente.

La inteligencia artificial, la creación de robots pensantes, está estrechamente relacionada con el concepto del neurochip, que fusiona mente y máquina. Cada vez se tiene más la sensación de que se implantarán piezas de máquinas en el cuerpo humano para crear cyborgs, término inventado por el doctor Nathan Kline, un psiquiatra vinculado a la CIA y al programa MK-ULTRA. Kline había escrito junto con Manfred Clynes un artículo destinado al número de septiembre de 1960 de la revista Astronautics, titulado « Cyborgs and Space», donde introdujeron el término cyborg por primera vez. Al tratar el problema de los viajes espaciales, hablaron de los «aspectos cibernéticos» de los procesos homeostáticos del cuerpo con vistas a desarrollar técnicas para mantener a los astronautas despiertos durante varias semanas. [54]

Otros están convencidos de que la humanidad se fusionará totalmente con la tecnología y volcará la conciencia individual en una realidad virtual. De ese modo, una persona podría vivir eternamente dentro de una realidad virtual generada por el ordenador y dejaría atrás su cuerpo físico. Dentro de dicha máquina, la persona podría fusionar su inteligencia con la inteligencia colectiva de todas las demás personas que se encuentran en esa realidad virtual y convertirse efectivamente en un ser superinteligente. Este concepto se conoce como «mente de colmena». ¿Cuántas personas son capaces de ver el paralelismo que guarda esto con el «inconsciente colectivo» de Jung?
«Tan sólo reconociendo la dimensión del inconsciente colectivo puede la ciencia servir a los intereses del hombre», afirma Jung. 
Excepto que la realidad virtual y los ordenadores no son capaces de reproducir el proceso de pensamiento inteligente de los seres humanos. Lo que puede hacer la inteligencia artificial es alterar la conciencia, de igual modo que el LSD alteraba y degradaba la mente humana allá por los años sesenta.

Según Brenda Laurel, autora del libro Comp iters as Theatre [Los ordenadores son como el teatro]:
«los ordenadores funcionan siguiendo los principios de la lógica aristotélica. Ni el algoritmo más complejo es capaz de acercarse siquiera a estimular la inteligencia humana, pero sí puede crear un mundo acorde con una serie de reglas». [55]
En los capítulos finales de La cibernética, Wiener afirma que existe la posibilidad de que en el futuro las máquinas sean capaces de aprender y reproducirse, algo muy parecido al cyborg interpretado por Arnold Schwarzenegger en la apocalíptica película Terminator. Pero, al igual que sucede con todos los ordenadores y todos los sistemas lógicos, las decisiones y las políticas de dichas máquinas no serán más que deducciones lógicas de una serie de reglas y axiomas implantados por el programador inicial.

Es imposible descubrir un principio nuevo y universal de la ciencia, porque los principios reales del conocimiento humano no están limitados a lo que se aprende. Tal como explicó exhaustivamente Johannes Kepler en su obra La armonía del mundo:
«La personalidad humana tiene acceso, gracias a la naturaleza singular del poder de cognición de la mente —única entre todos los seres vivos— a generar principios universales validables, físicos y comparables, que no se conocían con anterioridad», 
que incrementan el poder de nuestra especie en el universo per cápita y por kilómetro cuadrado de espacio.

Para anular esta singular característica de la mente humana, el mundo paralelo del pensamiento de Jung puede entrelazarse en la actualidad con las ideas de la Nueva Era. Desde los anuncios publicitarios de cerveza que hablan del inconsciente colectivo hasta la saga de La guerra de las galaxias y la realidad virtual comercializada en masa, todos están construyendo conscientemente la imaginería y las ideas místicas de Jung. Para ellos, según Lonnie Wolf,
«esta nueva tecnología es la llave que abrirá las puertas de la percepción al mundo soñado por Jung». [56]
Sin embargo, ese jungiano «mundo soñado» de La guerra de las galaxias es más que una pesadilla que se repite. Con frecuencia se pasa por alto el tema epistemológico más crucial de todos. ¿A usted le parecen humanas las criaturas de La guerra de las galaxias, Doom y El señor de los anillos? El segundo problema es cómo hacer para corromper a la gente de forma que acepte el misticismo de Jung. Obviamente, deshumanizando la imagen del hombre. Aquí radica el principio del Mal que inunda la «conciencia virtual». ¿Estoy exagerando? Veamos.
«Si se logra generar suficientes estímulos fuera de los órganos sensoriales que indiquen la existencia de un mundo alternativo, entrará en acción el sistema nervioso de la persona y tratará ese mundo creado por los estímulos como si fuera real», afirma Jaron Lanier, de VPL Research, Inc. 
Además, si la tecnología de la realidad virtual se administra como una herramienta para hacer lavado de cerebro, puede debilitar lo que los freudianos llaman el superyó, esa parte de la personalidad que está estrechamente unida a la conciencia moral, la base, por un lado, de la búsqueda de la verdad, y por el otro, ese acto singularmente humano de descubrir e integrar principios universales que ha mejorado la vida de las personas por kilómetro cuadrado en su lucha contra la naturaleza. De hecho, la ciencia ha intentado suprimir el cuerpo físico que nos conecta con el universo y sustituirlo por una «alucinación consensuada» por medio de la realidad virtual.

La realidad virtual, nos dicen, crea un mundo artificial donde somos libres para hacer lo que queramos sin tener que rendir cuentas de nuestros actos. Si usted quiere tener una relación sexual con la imagen generada por ordenador del perro de su vecino, no pasa absolutamente nada, adelante, téngala en el mundo virtual. Al liberar las fantasías reprimidas, si hay que creerse la palabrería freudiana, la realidad virtual produce una conciencia nueva que define de nuevo el Bien y el Mal. Utilizando las palabras de otro psicópata famoso, Friedrich Nietzsche, es un universo que está «más allá del Bien y del Mal». Así pues, como dice Lonnie Wolf, nos hemos liberado para hacer el Mal «sin sufrir los efectos del Mal, y por consiguiente sin tener que purgarnos del deseo innato de "ser" malos.» [57]

Subidos a la cumbre fantasiosa del mundo del transhumanismo podemos apreciar con toda claridad los extremos letales del mismo, a través del prisma del mundo físico, y vemos que carece de la verdad universal y de la sagrada responsabilidad que tiene la persona soberana de actuar buscando el Bien. «Y sin verdad universal no puede existir la razón. Si matamos la verdad, nuestra civilización morirá con ella», afirma Lonnie Wolf. [58]

EL TRANSHUMANISMO Y LA INDUSTRIA DEL ESPECTÁCULO

Otro aspecto clave del transhumanismo es el de fomentar la inclusión de una serie de temas en cualquier tipo de entretenimiento. Un ejemplo claro de esto puede encontrarse en numerosas películas de Hollywood o series de televisión donde aparecen robots o androides. Con frecuencia hacen que el espectador sienta simpatía por el robot, y eso hace, a su vez, que sienta tristeza si, por ejemplo, el robot es «asesinado» por un ser humano. También merece la pena observar que casi siempre es un ser humano quien causa «dolor» a esos robots.

En Terminator y Cortocircuito, está clarísimo. Los robots de esas películas demuestran tener valores morales y sentimientos, como los seres humanos, a lo largo de la historia. Eso hace que el espectador sienta afecto y compasión, y se solidarice con ellos.

¿Y de qué forma se nota en la industria de la música? El universo y su composición están hechos esencialmente de materia que vibra en diferentes frecuencias. El universo, en especial, está formado por sonidos, y esto incluye a los seres humanos. El sonido, la música, es una eficaz herramienta terapéutica, capaz de alterar los estados de ánimo y físicos del ser humano.

La música activa casi todas las regiones del cerebro. Las experiencias placenteras activan el sistema límbico del cerebro. Las mismas redes de neuronas que se activan cuando escuchamos una música que nos gusta. Dichas neuronas ayudan a modular los niveles de un neurotransmisor, llamado dopamina, del cerebro. La dopamina es uno de los neurotransmisores que hacen que nos sintamos optimistas. De modo que cuando escuchamos una música que nos gusta, tiene lugar un verdadero cambio en los niveles de sustancias químicas de nuestro cerebro. Y por esta misma razón, se hace uso de la industria de la música para favorecer los objetivos del transhumanismo. Dado que la persona tiene activadas casi todas las regiones del cerebro, resulta fácilmente susceptible a un ataque psicológico, en este caso de su propio artista favorito.

Existen numerosos ejemplos de ataques transhumanistas perpetrados a través de la industria de la música. Tomemos por ejemplo una de las actuaciones en vivo de Rihanna, donde canta el tema Rude Boy. En el escenario, la artista baila con robots reales que se mueven. Esos robots no tienen absolutamente nada que ver con la canción. La finalidad de dicho baile es conseguir que los espectadores tengan la sensación de que los robots son seres que sienten. La idea general del transhumanismo es conseguir que las personas vean los objetos inanimados y la tecnología al mismo nivel que un ser humano.

Ambientación para un libro:
«El dios de la singularidad surge de un ordenador para extasiar a la raza humana. Los magos matemáticos de la inteligencia británica calculan demonios y los devuelven a la oscuridad. Y una computación de escala solar nos vuelca a todos hacia el futuro feliz.» [59 ]
El «dios» es en realidad una «inteligencia artificial», una miríada de cambios poshumanizadores y subculturas miméticas que se acercan a toda velocidad, que la mayoría ni siquiera sabe que existen. Hay una revista de moda muy conocida en cuya portada aparece una señorita vestida con ropa ceñida y abrazada a un robot mirándolo a los ojos con expresión elocuente. En eso consiste la tecnología sexualizante. El transhumanismo no pretende mejorar la especie humana, sino manipular la conciencia de la persona para que los seres humanos ya no se consideren seres humanos, sino más bien un objeto tecnológico. Al deshumanizar a nuestra especie, nos convertimos en el enemigo. Puede que usted no se percate de ello, pero el Instituto Tavistock lleva mucho tiempo valiéndose de Hollywood y de la industria musical, dos poderosas herramientas para el lavado de cerebros en masa y cambiar el paradigma histórico de la sociedad. La próxima vez que vea la sonrisa sabionda de un degenerado del Instituto Tavistock, recuerde que en eso piensan ellos.



NOTAS

31.Jeffrey Steinberg, «From Cybernetics to Littleton: Techniques of Mind Control», EIR, 5 de mayo de 2000.
32.Theodore W. Adorno, Else Frenkel-Brunswik, y Daniel J. Levinson, The Authoritarian Personality: Study in Prejudice, Harper, Nueva York, 1950. Reeditado por W. W. Norton & Co Inc, Nueva York, edición Abr Rei, 1993.
33.Jeffrey Steinberg, «From Cybernetics to Littleton: Techniques of Mind Control», EJR, mayo de 2000.
34. Ibid.
35. Ibid.
36. http://www.josiahmacyfoundation.org/about/history.
37. http://www.asc-cybernetics.org/f `oundations/hzstory2.htm.
38.Jean-Pierre Dupuy, The Mechanization of the Mmd, Princeton University Press, Princeton, 2000.
39.Michael Minnicino, «Drugs, Sex, Cybernetics, and the Josiah Macy Jr. Foundation», EIR, julio de 1999.
40. Ibid.
41. Fremont-Smith organizó tres series de conferencias: «Problemas de la conciencia», 1950-1954; «Neurofarmacología», 1954-1959; «El uso del LSD en psicoterapia», 1956, 1959. Aparte de su evidente finalidad científica, estas conferencias (desde el punto de vista de u CIA) pusieron en contacto a los principales organismos patrocinados por la CIA para trabajos relacionados con las drogas y figuras del Gobierno encargadas de su aplicación.
42.Michael Minnicino, «Drugs, Sex, Cybernetics, and the Josiah MacyJr. Foundation», EIR, julio de 1999.
43. Guy Martin, «The West, Natural Resources and Population Control Policies in Africa Historical Perspective»,Journal of Third World Studies, primavera de 2005.
44.Hartmann, «Betsy, Cross Dressing Maithus», comentario de ZNet, septiembre de 1999.
45.Elizabeth Liagin, «Excessive Force: power, politics and population control», Information Projectfor Africa, 1996.
46. «The Coming Fali of the House of Windsor», The New Federalist, 1994.
47. «Boipatong Massacre», ANC 1992-06-18. http://www.anc.org.za/ancdocs/pr/19921pr0618.html. Recuperado el 28 abril 2007.
48.Jeffrey Steinberg, «From Cybernetics to Littleton: Techniques of Mind Control», EIR, mayo de 2000.
49.Michael Minnicino, «Low Intensity Operations: The Reesian Theory of War», The Campaigner, abril de 1974.
50.Ibid.
51.Michael Minnicino, «Drugs, Sex, Cybernetics, and the Josiah Macy Jr. Foundation», EIR, julio de 1999.
52.Rob Ainsworth, «The New Environmentalist Eugenics: Al Gore's Green Genocide», EIR, marzo de 2007.
53.Michael Minnicino, «Drugs, Sex, Cybernetics, and the Josiah Macy Jr. Foundation», EIR, julio de 1999.
54.Chris H. Gray, cd., The Cyborg Handbook, Routiedge, Nueva York, 1995. En la Unión Soviética, una buena parte del programa de entrenamiento de cosmonautas estaba bajo el control del Consejo de Cibernética Soviético. Véase Siava Gerovitch, «"New Soviet Man" Inside Machine: Human Engineering, Spacecraft Design, and the Construction of Communism», en Greg Eghigian, Andreas Kilien y Christine Luenberger (eds.), The Self as Project: Politics and Human Sciences, Universíty of Chicago Press, Chicago, 2007.
55.Lonnie Wolf, «Turn off your TV», The New Federcrlist, 1997.
56.Ibid.
57.Ibid.
58.Ibid.
59. R.U. Sirius y Paul McEnery, «The Reluctant Transhumanist», h+ Magazine, abril de 2009.

martes, 30 de septiembre de 2014

Instituto Tavistock XVI: La cibernética

Viene de aquí.

La cibernética

Cómo surge una utopía, pregunta una voz oculta en un documental alemán que lleva el sencillo título de La red. ¿Cobra vida por casualidad, la inventa alguien o existe un plan? En el MIT, el Massachusetts Institute of Technology, se forma la élite estadounidense e internacional de la ciencia y la ingeniería. El MIT, además, encabeza la estrecha relación que hay entre el sistema militar y el universitario. Esta colaboración se inició en la Primera Guerra Mundial y continuó a lo largo de la Segunda, cuando la tecnología pasó a ser el factor decisivo de la guerra.

El 13 de agosto de 1940, en Alemania, la Luftwaffe dio comienzo a la llamada Batalla de Inglaterra. Poco después de que empezaran los bombardeos alemanes, Norbert Wiener (1894-1964), un matemático y físico nacido en Chicago, ofreció sus conocimientos como contribución a la lucha contra el fascismo. Wiener, que fue un «pionero» en la teoría de la información y quien acuñó el término «cibernética», era profesor de matemáticas en el MIT y ya había tratado cuestiones de balística y artillería durante la Primera Guerra Mundial. Estuvo
investigando el problema de cómo construir una máquina capaz de calcular por adelantado el movimiento de los bombarderos, para poder abatirlos. A tal fin, Wiener tomó en cuenta la guerra tecnológica, en la que las personas, los barcos y los aviones no son más que puntitos abstractos de la pantalla de un radar. El piloto y su avión se convierten en una única cosa, la línea que separa al hombre de la máquina se vuelve borrosa, y lo que surge es un adversario mecanizado, anónimo, cuyas acciones pueden modelarse en un laboratorio de guerra. Aunque las máquinas de Wiener no fueron operativas hasta después de que terminara la guerra, el desarrollo inicial de la cibernética fue en sí mismo una consecuencia de la investigación bélica.

Mientras trabajaba en un aparato que previera la trayectoria de los aviones, Wiener
«estableció paralelismos entre el funcionamiento de los servomecanismos, los dispositivos de control analógicos que se usaban en la artillería antiaérea, y el comportamiento voluntario de los pilotos y de los artilleros. En ambos casos, el objetivo se alcanzaba mediante un mecanismo de retroalimentación». A partir de esas investigaciones, Wiener «estableció que el control mediante la retroalimentación y la comunicación mediante el intercambio de la información constituían mecanismos universales del comportamiento voluntario de los organismos vivos y de las máquinas que se regulan solas, como los ordenadores».

De hecho, de igual modo que los experimentos de los años setenta, financiados por la DARPA, la Defense Advanced Research Project Agency [Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa] del Pentágono estableció la base para internet, las innovaciones conseguidas en ciencia y tecnología, como la «inteligencia artificial», los gráficos por ordenador, la holografía, las comunicaciones por satélite, la televisión por cable de fibra óptica, la obtención de imágenes tridimensionales y la primera generación de simuladores informáticos, creados en lugares como el famoso Laboratorio de Radiación del MIT, fueron productos auxiliares de la guerra que representaron importantes avances para la industria militar estadounidense. [1]

La cibernética se basa en la suposición de que el sistema nervioso del ser humano no reproduce la realidad, sino que la calcula. Al parecer, ahora resulta que el hombre no es más que un sistema que procesa información; el pensamiento consiste en un procesamiento de datos y el cerebro es la máquina hecha de carne. El cerebro ha dejado de ser el sitio donde, gracias a la memoria y a la conciencia, se crean misteriosamente el «ego» y la «identidad». Es una máquina que consta de interruptores y circuitos de control, bucles de retroalimentación y nodos de comunicación. Una caja negra en la que la causa es el efecto dentro de un ciclo infinito, un sistema cerrado de retroalimentación en el cual es posible controlar y calcular las entradas y las salidas, ya no como se hacía antes, a partir de la contemplación de la naturaleza, sino de las matemáticas y la lógica, ambas indiscutibles.

Uno tiene la sensación de estar dentro de la trilogía de Matrix, contemplando el cibermundo a través del cristal. Escuchemos lo que se decía en Matrix Reloaded:
«La nueva filosofía de las interrelaciones humanas, la sociometría, nos ofrece una metodología y una guía para determinar la estructura central de la sociedad suscitando la espontaneidad de los sujetos-agentes humanos. Estos factores, una vez localizados y dibujados, nos proporcionan la base sobre la cual proceder a planificar las numerosas facetas y actividades de la sociedad, desde la educación de los niños y de los adultos hasta la formación de supergobiernos y estados de todo el mundo.» [2]
Cuando se compara esto con lo que escribió el propio Wiener, se advierte una notable similitud entre ambas visiones. Ahora veamos lo que dijo Wiener:
«Muchos de los factores que antes hacían imposible la existencia de un Estado Mundial han desaparecido. Incluso es posible afirmar que la comunicación moderna, que nos obliga a actuar como jueces respecto de los derechos internacionales de diferentes sistemas de radiodifusión y diferentes redes de aeroplanos, ha hecho inevitable el Estado Mundial.» 
En esta empresa, a Wiener se le sumaron muchos de los principales «científicos sociales» y defensores del movimiento de la contracultura, como la antropóloga Margaret Mead y el psiquiatra Gregory Bateson, que también participaron en las Conferencias sobre Cibernética de los años cuarenta, organizadas por la fundación Josiah Macy Jr [3] Wiener, Bateson, Mead y compañía consideran que la cibernética es la manera más revolucionaria de hacer ciencia, acaso el mordisco más grande que ha dado la humanidad a la newtoniana «manzana del conocimiento» en los dos mil últimos años.

En el siniestro ataque de Wiener a la epistemología responsable de la evolución y la supervivencia de la humanidad, que él desarrolla en su libro Cybernetícs, iguala el cerebro humano a un sistema lógico binario [4] una idea que esos ingenieros sociales encontraron de lo más útil. En este tema, Wiener demuestra pensar como lo hacía Bertrand Russell. Russell [5] un individuo amargado y defensor del racismo oligárquico, cuyo único amor fue el odio hacia la humanidad, tuvo como misión en la vida
«reducir la mente humana a un procesador binario. Un reduccionismo que fue base de los experimentos llevados a cabo en lugares como el Instituto Tavistock de Londres». [6]
Extrapolando la premisa hacia la contracultura, los ingenieros sociales pensaron que los ordenadores podían desempeñar un papel similar al del LSD en el control mental. En otras palabras, crear un artificial «campo de concentración sin lágrimas». [7] Sin embargo, para poder tener un «campo de concentración sin lágrimas» es necesario tener el control, las comunicaciones y el poder de la retroalimentación. Y ahí es donde entra la cibernética, con los mecanismos de comunicación y regulación de sistemas complejos conocidos hoy como ingeniería social.

Lo que nos preocupa es la historia de la ingeniería social y cómo ha evolucionado, desde los tiempos de la anticuada terapia de electroshock hasta la moderna «terapia de choque en grupos». El Centro de Investigación de la Dinámica de Grupos del MIT y el Instituto Tavistock de Londres se encuentran a la cabeza de la investigación sobre cómo alcanzar un consenso a través de la dinámica de grupos. Una cosa que han sabido siempre los constructores de imperios como David Rockefeller es que la persuasión constituye la clave para iniciar movimientos fascistas. Ésa es una de las razones de que, inicialmente, allá por los años cincuenta, las fundaciones oligárquicas invirtieran cantidades exorbitantes de dinero en la cibernética y de que esas mismas fundaciones estén hoy gastando miles de millones en tecnologías de redes sociales, con el fin de «cambiar el modo de pensar y de hacer de la gente». [8]

Pero ellos no fueron los únicos. Hubo otros que también llevaron a cabo investigaciones, como por ejemplo Douglas McGregor, profesor de gestión empresarial del MIT, y Alex Bavelas, afamado psicólogo del Laboratorio de Redes de Grupos del MIT, que fundaron un laboratorio de estudios psicológicos para analizar a grupos de directivos a través de un espejo bidireccional. Forrester y McGregor querían «borrar literalmente del mapa los procesos que llevan a las personas a cambiar de opinión. El objetivo último era formar un modelo universal sobre la toma de decisiones en grupo». [9] En 1964, Jay Forrester,[10] destacado experto en ordenadores y padre de la dinámica de sistemas, que se había incorporado a la Sloan School en 1956, incluso intentó diseñar un modelo para crear una simulación por ordenador de las sesiones de un «grupo T». Posteriormente se podría utilizar esos programas para guiar o «conducir en manada» a la opinión popular en la dirección deseada.

Con los años, los «agentes del cambio» cibernético fueron ampliando las investigaciones y pasaron de los modelos de pensamiento y toma de decisiones en grupo a desarrollar tecnologías que permitieran trazar en un mapa cómo fluyen los rumores a través de la sociedad; que, según ellos, lo hacen igual que las epidemias, como el sida. [11]

Estos mecanismos de control, con los ajustes mínimos, también podrían utilizarse para crear movimientos sociales y, por lo tanto, construir el escenario adecuado para los conflictos de pandillas y contrapandillas callejeras [12]. Unas técnicas totalmente coherentes con las que emplearon los Rockefeller y la CIA, que se describen con gran detalle en el primer capítulo. El parecido con Matrix Reloaded resulta inquietante y asombroso al mismo tiempo:
«La tarea del científico social (agente del cambio) consiste en inventar las herramientas adecuadas para explorar un terreno dado. En el caso de las interrelaciones humanas, dicho campo es el de las actitudes espontáneas interactivas de todos los individuos que lo componen. Por consiguiente, la tarea del científico social consiste en adaptar las herramientas de modo que le permitan provocar la espontaneidad de los individuos hasta el punto deseado, incluso hasta el máximo. Pero a los individuos no se los puede provocar de esa manera —o en todo caso, apenas— empleando medios no dinámicos o automáticos. A los individuos hay que motivarlos adecuadamente, a fin de suscitar una reacción espontánea real. Así pues, el objetivo y los métodos empleados para la investigación social y para suscitar reacciones, pensamientos y sentimientos en las personas deben ir de la mano.» [13]
La investigación de las diversas disciplinas sociales que afectan a la conducta humana y al pensamiento en grupo siempre ha sido financiada por fundaciones muy vinculadas a los aparatos de control, como las fundaciones Rockefeller, Ford, Russell Sage y Josiah Macy, por nombrar unas pocas. De hecho, hace mucho que las fundaciones sin ánimo de lucro son los instrumentos favoritos utilizados por una u otra facción oligárquica para, de manera discreta, ensayar y llevar a la práctica nuevas ideas de control social. El poder de las fundaciones más grandes es legendario.
«Desde finales del siglo pasado, instituciones como las fundaciones Ford, Rockefeller o Russell Sage han logrado superar de manera sistemática las objeciones de los cargos electos para continuar modelando la política de educación de Estados Unidos, así como la política de salud pública, y hasta las operaciones del gobierno federal en sí.» [14]
PRIMERA CONFERENCIA SOBRE CIBERNÉTICA, 8-9 DE MARZO DE 1946, NUEVA YORK

Se puede asociar los orígenes de la cibernética con una serie de diez conferencias que tuvieron lugar a lo largo de los años cuarenta y cincuenta, y que desde 1946 hasta 1953 patrocinó la fundación Josiah Macy Jr. Dicha fundación, creada en Nueva York en el año 1930, recibió el nombre de un cuáquero de Nueva Inglaterra que se llamaba Josiah Macy Jr., cuya familia era un antiguo clan propietario de barcos balleneros que invirtió tempranamente en la industria del petróleo. En 1872, la Macys' Long Island Oil Company se asoció en condiciones de igualdad a la Fundación Rockefeller cuando pasó a formar parte del creciente imperio de la Standard Oil de John D. Rockefeller.

El proyecto conocido entre sus miembros como el «Proyecto Hombre-Máquina» se lanzó de forma no oficial en mayo de 1942, en una conferencia celebrada en Nueva York, la Cerebral Inhibition Meeting [Encuentro sobre la Inhibición Cerebral], con el auspicio de la fundación Josiah Macy Jr. y el patrocinio del director médico, Frank Fremont-Smith. En cierto sentido, ése fue el primer viaje de la fundación al «control de la mente». En el encuentro participó el máximo experto en hipnosis, Milton Erickson. El debate se centró en torno a los «problemas de inhibición central del sistema nervioso», y contribuyó a sentar las bases de lo que más adelante llegaría a ser la teoría cibernética. Entre los participantes se encontraban Norbert Wiener y Warren McCulloch, profesor de psiquiatría y fisiología de la Universidad de Illinois, y también Kurt Lewin, de la Escuela de Fráncfort.
«Más adelante, el National Training Laboratory de Lewin pasaría a formar parte de la National Education Association y facilitaría la transformación de la educación pública de Estados Unidos en algo parecido al monstruoso plan de Bertrand Russell de enseñar a los niños que "la nieve es negra".» [15]
 También asistieron a la conferencia el fisiólogo mexicano Arturo Rosenblueth, el conductista Lawrence K. Frank, Gregory Bateson, miembro fundamental del programa MK-ULTRA y de otros experimentos secretos con drogas que alteran la mente llevados a cabo por el Gobierno, y Margaret Mead, conservadora ayudante de etnología del American Museum of Natural History de Nueva York, que después apoyaría el movimiento feminista. A pesar de su aire de bobalicona, Margaret Mead era una persona obsesionada por el sexo que estuvo muy metida en el mundo de la inteligencia y que empezó trabajando en el Institute Intercultural Studies, que había sido financiado durante la Segunda Guerra Mundial por la Oficina de Investigación Naval y también por la RAND Corporation de las Fuerzas Aéreas.

Según la página web de Macy,
«lo que llamó la atención de todo el mundo fue que Arturo Rosenblueth presentara en una reunión informal celebrada en 1942 unas ideas que había desarrollado junto con Norbert Wiener y Julian Bigelow». Rosenblueth, un protegido de Norbert Wiener, «esbozó una serie de conceptos basados en las similitudes existentes entre el comportamiento de las máquinas y el de los organismos, que se podía interpretar como "dirigidos a un objetivo". Esta cualidad de estar dirigido hacia un objetivo estaba enmarcada en "mecanismos teleológicos" deterministas y definitivos. La "teleología" dejó de ser un galimatías filosófico para convertirse en un mecanismo concreto mediante la invocación de la "causalidad circular" de un sistema, debido a la cual los nuevos comportamientos eran influidos por la "retroalimentación" derivada de comportamientos inmediatamente anteriores. Este enfoque permitía abordar una intención aparente con respecto al presente y al pasado inmediato, sin tener que invocar referencias a sucesos posibles o futuros». [16]
En otras palabras, Rosenblueth propuso reunir a un grupo de ingenieros, biólogos, neuorólogos, antropólogos y psicólogos para que idearan experimentos de control social basados en la pintoresca afirmación de que el cerebro humano no era más que una compleja máquina de entrada y salida de datos y que el comportamiento humano, en efecto, podía programarse, tanto para los individuos como para la sociedad. [17]

Sin embargo, estas ideas iban a tener que esperar hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Bateson acudió a las misiones que se le encargaron en la región del Pacífico, con el Ejército estadounidense, mientras que Rosenblueth y McCulloch volvieron a sus investigaciones en el MIT.

Posteriormente, el 8 y 9 de marzo de 1946, se celebró en Nueva York la primera de una serie de diez importantes conferencias y trabajos anuales de investigación que tendrían lugar entre 1946 y 1953, con el título de «Los mecanismos de retroalimentación y los sistemas de causalidad circular en sistemas biológicos y
ciencias sociales». Este proyecto, que reunió a clínicos, matemáticos, sociólogos y economistas, tenía por objetivo crear un modelo teórico de estrés extremo teniendo en cuenta, especialmente, la "sobrecarga de retroalimentación" psicosomática, que por lo visto era la causa de muchos casos de neurosis de guerra. Desde el punto de vista de los cibernéticos, se trataba de un concepto verdaderamente revolucionario:
«Si se pudiera crear un modelo de sistema fisiológico mediante el cual la información procedente del entorno se recibiera, procesara y después retroalimentara para cambiar dicho entorno, quizá fuera posible modelar la propia mente humana; especialmente si se emplearan las máquinas computadoras que estaban desarrollándose en aquel momento. El grupo se hizo devoto de la premisa, como luego afirmó uno de los miembros fundadores, John von Neumann, de que el sistema nervioso humano no es en realidad sino un "autómata natural grande y organizado de forma eficiente", y, por lo tanto, se ajusta a un modelo matemático determinista y lineal.
Lo que salió de aquella primera reunión no fue sólo el impulso entusiasta de crear la suprema sociedad organizada, basada en la fusión de hombre y máquina. Surgió un grupo de veinte personas que se constituyeron en un equipo especial que llevaría a cabo dicha misión, grupo que generaría una serie de instituciones permanentes que proseguirían el trabajo, hasta la actualidad. Un año después de la sesión fundadora del proyecto Macy, Wiener acuñaría el término "cibernética" para describir el trabajo realizado.» [18]
En 1948, como consecuencia de la primera reunión de la fundación Josiah Macy Jr., Wiener escribió su libro Cibernética o el control y comunicación en animales y máquinas.[19] Fue aclamado como uno de los
«libros fundamentales [ ... ] comparable en su importancia a [ ... ] Galileo, Maithus, Rousseau o Mill. Y fue considerado por veintisiete historiadores, economistas, educadores y filósofos como uno de los libros publicados durante "las cuatro últimas décadas" que quizá tengan un impacto sustancial en el pensamiento y la acción públicos de los años venideros».[20]
Uno de los principales puntos de debate de la primera conferencia sobre cibernética se refería a la cuestión siguiente: ¿La mente es un producto del cerebro? Dos expertos procedentes del mundo de la zoología, Warren McCulloch y su compañero Walter Pitts, dos de los organizadores del encuentro, hicieron pruebas por primera vez en células cerebrales para averiguar qué capacidad computacional tenían. Desde una perspectiva cibernética, las máquinas no son cosas, sino mecanismos de conducta. Para los cibernéticos, como Alan Turing y Joseph LeDoux, los cerebros son «máquinas universales» y «dispositivos para registrar cambios». Lo que tienen en común todas estas personas es la idea fija de que nuestro cerebro es un eficiente conjunto de máquinas cibernéticas de aprendizaje conectadas por un gigantesco bucle de retroalimentación con el
universo mismo. Por consiguiente, el paradigma cibernético, científico, asume este tipo de relatividad. Ross Ashby, psiquiatra inglés y pionero en cibernética del estudio de sistemas complejos, explica:
«Lo típico es que la cibernética aborde cualquier máquina en particular, no preguntando qué acción individual va a ejecutar en ese momento, sino cuáles son todos los comportamientos posibles que puede ejecutar. Estudia todas las formas de comportamiento en tanto en cuanto son regulares, determinadas o reproducibles. La realidad natural no viene al caso. La conexión existente entre esta forma de ver las máquinas y la teoría de la información es importante. La teoría de la información se caracteriza esencialmente por tratar siempre con un conjunto de posibilidades. Lo importante es hasta qué punto el sistema está sujeto a factores determinantes y de control.»
Es decir, lo que ofrece la cibernética es el marco sobre el cual es posible ordenar, relacionar y entender todas las máquinas. Así pues, cuanta mayor variedad de acciones tenga un sistema de control, mayor será la variedad de perturbaciones posibles que sea capaz de subsanar. ¿Y cómo define Ashby el control? Como una reducción de la variedad; las perturbaciones con un alto índice de variedad afectan al estado interno del sistema, que debe permanecer lo más cerca posible del objetivo que persigue y, por lo tanto, exhibir un bajo índice de variedad.

Wiener y Ashby afirmaron que las ciencias deben considerarse única y exclusivamente descriptivas, vacías de causa. De este modo, la relación de la humanidad con el mundo (y viceversa) se entiende como un apego erótico a los objetos aristotélicos. Por consiguiente, la comprensión de lo universal es ilusoria.
«La "unificación de las ciencias" intentaba destruir la metafísica y la existencia de los principios universales, afirmando que la división en la ciencia, por ejemplo, las divisiones entre vida, no vida y cognición, no existía. Aplicaron este reduccionismo extremo tanto a la Física como a las Ciencias Sociales y, por lo tanto, afirmaron haberlas unificado. La sociedad quedó reducida a las psicologías individuales; las psicologías individuales quedaron reducidas a los procesos biológicos; los procesos biológicos quedaron reducidos a los procesos químicos. Y así, la cognición humana quedó reducida a los procesos electroquímicos del cerebro: neuronas que se encendían o se apagaban, como un sistema binario. Por fin, hasta los procesos electroquímicos del cerebro quedaron reducidos a la mecánica newtoniana. » [21]
A principios de los años cincuenta, Weiner, Ashby, el teórico británico Stafford Beer y otros estaban luchando a brazo partido con el problema planteado por Ashby: cómo proporcionar a la estética una base firmemente materialista y no causal. En esencia, el problema de los cibernéticos era Gottfried Wilhelm Leibniz. A comienzos del siglo XVIII, Leibniz arrasó con el antiguo dualismo gnóstico que durante siglos dividió mente y cuerpo demostrando que la materia no piensa.
«Un acto creativo del arte o de la ciencia aprehende la verdad del universo físico, pero no está determinado por ese universo físico. Al concentrar tímidamente el pasado en el presente para lograr el futuro, el acto creativo, correctamente definido, es tan inmortal como el alma que visualiza el acto.» [22]
Y esto es algo que los cibernéticos simplemente no podían aceptar. Ellos consideraban que la cognición no era más que una reacción a los estímulos externos.
«Dado que los cuerpos en reposo permanecen en reposo hasta que actúa sobre ellos otro cuerpo, el proceso interno de la cognición se eliminó. Así pues, no existía lo de la "chispa divina" ni el alma. Estos conceptos sentarían las bases de los debates de la conferencia sobre cibernética que tendría lugar años más tarde. » [23]
Wiener y los cibernéticos pensaban que el método creativo era solamente un producto secundario aleatorio del acceso a la «información». Por consiguiente,
«vigilaban la cantidad de información liberada al "campo" y actuaban como un termostato de la información para la sociedad. Con el fin de controlar el flujo de información, se ubicaban dentro de puntos de salida de importantes medios de comunicación y en centros de formación de opinión». [24]
Este degenerado juego de manos permite hacer varias cosas a la vez.
«Al convertir la creatividad en algo históricamente específico, se le quita tanto la inmortalidad como la moralidad. No se puede trazar hipótesis acerca de la verdad universal ni de la ley natural, porque la verdad depende de la evolución histórica. Al descartar la idea de verdad y error, es posible que también descartemos el "obsoleto" concepto del Bien y del Mal; parafraseando a Friedrich Nietzsche, "más allá del bien y del mal ".» [25]
«Más adelante, los herederos de los cibernéticos se dedicaron a crear la "autopista de la información". Crearon un software que controlara el flujo de "información" que circulaba por internet como una gigantesca tarjeta de circuitos eléctricos, estableciendo los cortacircuitos y vigilando el voltaje. Este concepto constituyó el núcleo del social networking, el establecimiento de conjuntos de matrices de la teoría de juegos, cuyo objetivo era obligarlos a alcanzar un consenso. La mecanización de las relaciones de la sociedad se basó en la idea de Wiener de que era posible mecanizar el pensamiento. » [26]
Cuando aplicamos esta teoría a modelos humanos, de inmediato nos tropezamos con problemas. Los seres humanos son creativos. Gracias a la matriz cultural judeocristiana, dominante en la ideología occidental, y del ejercicio de nuestra razón,
«podemos descubrir principios que quedan al margen de la percepción sensorial y crear tecnologías que permitan a nuestros congéneres estar por encima de los límites de nuestra anterior base de recursos. Esto es una simple refutación de la falsa entropía de los positivistas de Russell. Los humanos también podemos desarrollar nuestro dominio de los principios sociales, como ágape, en el terreno de la composición artística clásica. La capacidad de comunicar dichos principios de una generación a otra permite a una cultura elaborar su continua transformación. Las naciones modernas sólo pueden avanzar promoviendo el desarrollo de las mentes soberanas de sus ciudadanos. Este tipo de desarrollo cultural es la verdadera misión de una república». [27]
«El problema era que, en tanto que la persona creyera —o incluso tuviera la esperanza de creer— que la chispa divina de su razón era capaz de resolver los problemas de la sociedad, esa sociedad jamás alcanzaría el estado de desesperanza y alienación que se reconocía como requisito necesario para iniciar una revolución socialista. La tarea de la Escuela de Fráncfort, por lo tanto, consistía, en primer lugar, en socavar el legado judeocristiano mediante una "abolición de la cultura" y, segundo, en determinar formas culturales nuevas que incrementaran la alienación de la población y de ese modo crearan una "nueva barbarie".» [28]
Por lo tanto, los retoños de Russell, intelectualmente degenerados, necesitaban eliminar esas mentes soberanas, pues de lo contrario su creatividad perturbaría el equilibrio de la «ecología» predeterminada. En la malla electromagnética de Lewin, los «nodos» que atraen a otros «nodos», gracias a su capacidad de compartir ideas y crear habilidades nuevas para la supervivencia de la humanidad, tendrían que ser neutralizados. Esto requería la participación de «agentes del cambio» que volvieran a instalar en el campo la monótona uniformidad del consenso y mantuvieran el equilibrio de la ecología.
«La "teoría de campos" de Lewin, en la que el término "campo" se convertía, sencillamente, en una afirmación que era reflejo de axiomas aceptados acerca de la naturaleza de las relaciones entre los objetos, aplicaba la misma lógica circular a las relaciones humanas. Y, como sistema cerrado que era, el campo estaba sujeto a las arbitrarias leyes de la entropía. Lewin daba por sentado que los seres humanos son como los monos, y que sus relaciones están determinadas por un cálculo de hedonismo. Los cibernéticos como Wiener, Ashby y Beer utilizan el lenguaje de la electromagnética para describir las relaciones, tomando prestada la "teoría de campos" de Maxwell para el electromagnetismo. Como Maxwell había decidido que, en la ciencia, la causalidad no venía al caso, su teoría no era una ciencia entendida como tal.
»Allí donde en una malla electromagnética Maxwell asignaba un "uno" para un fuerte grado de cohesión y un "cero" para la atracción débil, Lewin hacía lo mismo: un "uno" para el grado de atracción que existe entre un mono y su madre, y un "cero" para un mono depredador. El "campo" pasó a ser una suma de las relaciones existentes entre los monos hedonistas, lo cual era un mero reflejo de los axiomas de Lewin acerca de la naturaleza de la humanidad. Los principios universales, como el ágape, con Lewin y sus acólitos quedaron reducidos a una "teoría de juegos". Como sistema cerrado, carente de un principio, el campo de Lewin también estaba sujeto a la entropía, o a lo que un zoólogo llamaría "ecología".
»Una cosa es la entropía aplicada a los imanes y a los monos, pero ¿qué sucede cuando esas reglas se aplican a la humanidad? ¿La economía humana está sujeta a las mismas reglas que la ecología de los monos? [29] Para Lewin, Maxwell, la gente de Tavistock y todos los hijos sodomizados de Bertrand Russell, la respuesta es "¡sí!". Y aquí es donde surge nuestro gran problema, donde estos ingenieros sociales se quitaron la máscara para dejar al descubierto su "fascismo de rostro democrático".» [30]
Para Norbert Wiener y sus secuaces, el centro del problema del proyecto del Grupo Cibernético era que la mente humana no tenía nada de sagrado, y que el cerebro humano era una máquina cuyo funcionamiento podía ser reproducido, y con el tiempo superado, por los ordenadores.


Continúa aquí.

NOTAS

1.El que entonces era presidente del MIT, James Killian, pasó a ser en 1955 el presidente de la Junta de Consejeros para Actividades de Inteligencia Exterior y el presidente del Panel Asesor Científico del ejército de Estados Unidos.
2. Matrix Reloaded, Warner Brothers, mayo de 2003, productor Joel Silver.
3. Véase David Christie, «INSNA: "Handmaidens of British Colonialism"», LaRouche, PAC.
4. Norbert Weiner, Cybernetics, Computing Machines and the Nervous System, The MIT Press, Massachusetts, 1965.
S. Lyndon H. LaRouche, Jr., «How Bertrand Russell Became an Evil Man», Fidelio, otoño de 1994.
6.David Christie, «INSNA: "Handmaidens of British Colonialism"», EIR, diciembre de 2007.
7.Creighton Codyjones, «Only Diseased Minds Believe in Entropy, How Weiner Attemped tu Kill Science», EIR, enero de 2008.
8. «El Laboratorio de Tecnología Persuasiva de Stanford hace que entendamos cómo diseñar productos de computación -desde páginas web hasta software de telefonía móvil- para cambiar lo que cree y lo que hace la gente. Por esa razón estamos estudiando Facebook, porque es sumamente persuasivo.» http://credibilityserver.stanford.edu/captology/f`acebook.
9. Andrea Gabor, The Capitalist Phiosophers: The Geniuses of Modern Business. Their Lives, Times, and Ideas, Times Business, Nueva York, 2000.
10.«Qn Forrester and system dynamics», véase David Noble, Forces of Production, Oxford University Press, Oxford, 1986.
11.Center for Modeis of Life, del Instituto Niels Bohr. http://cmol. nbi. dk/models/inforew/inforew . html.
12.David Christie, «INSNA: "Handmaidens of British Colonialism"», EIR, diciembre de 2007.
13.Matrix Reloaded, Warner Brothers, mayo de 2003, productor Joel Silver.
14.Michael Minnicino, «Drugs, Sex, Cybernetics, and the Josiah MacyJr. Foundation», EIR, julio de 1999.
15.Jeffrey Steinberg, «From Cybernetics to Littleton: Techniques of Mind Control», EIR, mayo de 2000.
16. http://www.asc-cybernetics.org/f `oundations/history2.htm.
17.Lyndon H. LaRouche, Jr., «Star Wars and Littleton», EIR, junio de 1999.
18.Jeffrey Steinb erg, «From Cybernetics to Littleton: Techniques of Mind Control», EIR, mayo de 2000.
19. Norbet Wiener, Cybernetics or Control and Communication in the Animal and the Machíne, John Wiley, Nueva York, 1948.
20.John B. Thurston, The Saturday Review of Literature.
21.David Christie, «INSNA: «Handmaidens of British Colonialism"», EIR, diciembre de 2007.
22.Michael J. Minnicino, «The New Dark Age: The Frankfurt School and Political Correctness», Fídelio, invierno de 1992.
23.David Christie, «INSNA: "Handmaidens of British Colonialism"», EIR, diciembre de 2007.
24.Ibid.
25.Michael J. Minnicino, «The New Dark Age: The Frankfurt School and Political Correctness», Fidelio, invierno de 1992.
26.David Christie, «INSNA: "Handmaidens of British Colonialism"», EIR, diciembre de 2007.
27. Ibid.
28. Michael J. Minnicino, «The New Dark Age: The Frankfurt School and Political Correctness», Fidelio, invierno de 1992.
29. David Christie, «INSNA: "Handmaidens of British Colonialism"», EIR, diciembre de 2007.
30. Véase, por ejemplo, el número de noviembre-diciembre de 1974 de la revista The Campaigner, «Rockefeller's "Fascism with a Democratic Face"», ICLC Strategíc Study.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Emirato Islámico, la penúltima falsa bandera a gran escala de EEUU e Israel. Objetivo: Siria




EL MOSSAD CREA Y CONTROLA A GRUPOS ISLÁMICOS EXTREMISTAS PARA USARLOS COMO CHIVOS EXPIATORIOS

(Victor Ostrovsky, ex agente del Mossad)

El hijito terrorista de la CIA-Mossad, más conocido por ISIL, ISIS, Emirato Islámico, Al-Qaeda o CIAeda es la llave maestra, la pieza del dominó geoestratégico, que han preparado en Washington y Tel-Aviv para terminar de ejecutar, o eso creen ellos (ya veremos cómo les sale la payasada sangrienta) al régimen sirio de Bachar Al Asad y proseguir con otras conquistas igualmente sangrientas. Todos sabemos quién ha sido el que ha introducido a los mercenarios radicales-islámicos en Siria, en Irak…quién los ha financiado y promocionado para instigar y generar incontables y atroces crímenes con el fin de servir de pantalla terrorista y maniobra de distracción para justificar desde Occidente sus guerras sin fin (ISIS, la yihad de la CIA y la OTAN en Irak).

Este ‘nuevo’ gran experimento-bufonada terrorista de USA-Israel (y sus aliados europeos) de atacar al EIL en Siria utilizándolo como coartada anti-terrorista, tiene dos objetivos: por una parte, debilitar y acabar con la “resistencia” del régimen de Asad y, por otra parte, expandir el “yihadismo” en el sudeste asiático para cercar a su competidor chino y también a Irán, a pesar de que tiene un líder “moderado” en el poder. Sin olvidarse del Cáucaso y los atentados terroristas esporádicos en Rusia, país éste último al que ya han intentado poner contra las cuerdas con “roboluciones”-golpes de Estado en países vecinos, como es el caso de Ucrania, donde el régimen del dictador chocolatero Poroshenko está cometiendo gravísimas violaciones de derechos humanos en el Este del país (incluido el derribo de un avión civil de pasajeros) con el habitual silencio cómplice de los que dicen hacer valer los derechos humanos en el mundo.

La cacareada intervención militar de EEUU contra su supuesto “enemigo” (en realidad, amamantado por ellos) del ISIL, para bombardear posiciones militares de este grupo terrorista en Siria es, además de una burda representación teatral, una flagrante violación del derecho internacional, ya que a nadie se le escapa que el verdadero interés de EEUU es bombardear “otros objetivos” llamémosles eufemísticamente “desconocidos” en territorio sirio. Así lo confirman desde el propio imperio. Según Kevin Barrett, de Veterans Today: altos funcionarios del gobierno estadounidense han sugerido que el verdadero objetivo de la intervención norteamericana en Siria sería el gobierno del presidente Bashar al-Assad. Barrett advierte que los neoconservadores más belicistas ya intentaron el año pasado engañar (sic) al gobierno de EEUU para que bombardease Siria, después de aquella puesta en escena de una falsa bandera a raíz de la aparición de supuestas armas químicas en al-Ghouta.

Barrett cree, ingenuamente, que Obama y Putin salieron al paso evitando una confrontación sobre un hecho (las nunca probadas armas químicas del régimen sirio) que tenía un tufo a fraude premeditado. En realidad, Obama no salió al paso de nada, puesto que este simiesco personaje actúa conforme a como lo hacen, o dictan, sus halcones del Pentágono. Fue Putin el que dejó claro al imperio que no iban a tragar con el sapo de una agresión militar a Siria basada en un montaje chabacano sobre unas “armas químicas” que fueron plantadas por los peleles-“rebeldes” de la CIA y que sólo podían existir en las mentes perversas de los ideadores y perpetradores del holocausto sirio.

El Rolex-jero de Tel-Aviv y Washington, nuevo Rey midas terrorista del ISIS, la franquicia del Mossad y la CIA

Rusia es, actualmente, la principal garante de Siria y EEUU ha ido de revés en revés con sus ahijados-matarifes en territorio sirio. Por eso tenían que activar en USA-Israel un plan B, el tocomocho iraquí del ISIS (como primer acto melodramático) y, a continuación, como burda justificación contra el EIL, meter el hocico militarmente en Siria, donde actúan sus patrocinados y que es, verdaderamente, donde tiene puesta la diana EEUU-OTAN-Israel, no para liquidar precisamente a sus mercenarios, sino para derrocar al líder sirio Asad y proseguir su campaña expansionista desde Oriente Medio hasta Asia.

Es de sobra conocido, y está probado, que el ISIS-ISIL-EI y demás marcas blancas (o duplicadas) del terrorismo islámico radical son un montaje de la CIA y el Mossad, quienes están llevando a cabo su control operativo militar y también su manipulación ideológica, mediante técnicas de guerra psicológica, “psy-op”. Incluso miembros destacados de AlQaeda como el ex comandante Nabil Na’eem, afirmaron en su día a la cadena de televisión Al-Maydeen, de Beirut, que el ISIL es una creación neta de la CIA y el Mossad. Huelga decir que los cabecillas más mediáticos de esta franquicia terrorista están, o han estado, a sueldo de esas dos agencias de espionaje. Sirvan como ejemplos, en primer lugar, el del Rolex-jero de Washington y Tel-Aviv, el líder del ISIS, Abu Bakr al-Baghdadi, auto-proclamado “Emir” de un supuesto nuevo califato en Irak y Siria que es, en realidad, Simon Elliot, actor e hijo de padres judíos y agente del Mossad a tiempo completo (además de subordinado del jefe coordinador del terrorismo islámico, el senador norteamericano ultraderechista John McCain), y en segundo lugar su “predecesor”, uno de los “enemigos” clásicos de EEUU, Al Zarqawi, otro monigote de la “yihad” sacado de la chistera estadounidense pero más falso que un billete de medio dólar y también en nómina de la CIA, como lo fue, por otra parte, su icono más representativo, Bin Laden.

Uno de los aspectos más llamativos de todo este engranaje terrorista auspiciado por EEUU e Israel, y secundado por Europa, es que el ISIL está nutriendo sus filas, cada vez más, de “legionarios extranjeros” en detrimento de los árabes, quizás porque la CIA piensa que hay que globalizar la procedencia de la “yihad”, como forma de hacer extensible la estrategia de tensión “anti-islámica” al mismo corazón de Occidente. Hay referentes históricos potables (11-s, 11-m, 7-j, 22-j). Se ha constatado sobre el terreno que existen “radicales islámicos”, tanto de origen asiático, en concreto de la etnia uygur, radicada en el norte de China (donde la CIA ha creado una base de terroristas islámicos para intentar descomponer al gigante asiático), como de países tan alejados como Georgia donde un tal Abu Omar al-Shishani, miembro de la inteligencia militar georgiana, cuyo verdadero nombre es Tarkhan Batirashvili, se ha convertido en uno de los principales jefes terroristas del Emirato Islámico.

Tampoco han faltado a la cita con el terrorismo “yihadista” europeos. En concreto, algunos alemanes convertidos milagrosamente a cruzados islámicos, como Kreshnik Berisha, al que pillaron “in fraganti” como “combatiente” del ISIL. Lo que ocurre es que hay un problema con este tipo: antes de irse a hacer la “yihad”, y de ser el más ciego radical islamista de toda Alemania y parte del Oriente Medio, el tal Berisha jugaba en su país en un equipo de fútbol, cien por cien judío, llamado TuS Makkabi Frankfurt. Lo hacía para disimular, según tengo entendido (ironía)…Es que ya no saben ni guardar la compostura en los servicios de ‘inteligencia’ y tampoco en unos mass-mierda cuyos análisis, sobre todo este fenómeno del ISIS, parecen redactados por los servicios de espionaje occidentales y las cloacas policiales.

El ataque de EEUU a las posiciones del ISIL en Siria es un pretexto desvergonzado y criminal. Una engañifa que nadie puede creerse a poco que analice fríamente las motivaciones de esta nueva farsa imperial-sionista o de esta “ridícula falsa bandera” como la califica Barrett, quien también se pregunta o denuncia:
  • ¿Por qué los terroristas del ISIL han sido armados y entrenados en las bases de la CIA en Jordania?
  • ¿Por qué Israel ha proporcionado apoyo directo e indirecto al ISIL, tanto que se ha permitido incluso llevar terroristas del ISIL heridos a hospitales israelíes para recibir tratamiento?
  • ¿Por qué los aliados de Occidente en el Golfo Pérsico están poniendo dinero en las arcas del ISIL?
  • ¿Y por qué Occidente, que controla gran parte del comercio ilegal de drogas en el mundo, está financiando con este sucio dinero al ISIL?
A lo que añado yo otros interrogantes finales para los más ingenuos o menos despiertos:
  • ¿Cómo es posible que unos terroristas semianalfabetos, convertidos casi por decreto en “muyaidines” del Estado islámico y procedentes de países occidentales (de origen árabe o no) tales como Australia, Alemania o España, hayan conseguido llegar hasta Siria cruzando sus fronteras (sin despeinarse) y plantarse en lugares como Homs, Alepo o Damasco?
  • ¿Quién facilitó a esos terroristas los visados en sus países de origen?
  • ¿Quién pagó sus pasajes hasta territorio sirio?
  • ¿Cómo contactaron con las bases terroristas y cómo sabían dónde estaban ubicadas para llegar tan fácilmente hasta ellas? ¿Quién les facilitó esa compleja logística?
  • A pesar de que los servicios policiales y de inteligencia disponen de sofisticadas y ultramodernas redes de monitoreo y espionaje, control de movimientos, flujos de armas, capitales y actividades de personas….¿se comportan como imbéciles o nos lo hacen parecer a nosotros?

jueves, 25 de septiembre de 2014

Instituto Tavistock XV: Mensajes ocultos de la televisión

Viene de aquí.

LOS MENSAJES OCULTOS DE LA TELEVISIÓN

En un informe de 1944, Theodore Adorno, uno de los principales pensadores de la Escuela de Fráncfort, sostuvo que los medios de comunicación, como la radio y, sobre todo, la televisión, podían utilizarse para «atontar a la fuerza» a la gente. Atención a lo que dice:
«La televisión pretende hacer una síntesis de la radio y el cine, y se mantiene en pie únicamente porque las partes interesadas aún no han llegado a un acuerdo, pero sus consecuencias serán enormes y prometen intensificar drásticamente el empobrecimiento de las cuestiones estéticas.»
Doce años después, Adorno escribió que «la televisión es un medio de control psicológico jamás soñado». En su innovador ensayo Televisión y cultura de masas, Adorno escribe lo siguiente:
«estímulos sociopsicológicos típicos del material televisado aplicados sistemáticamente tanto en las descripciones como a nivel psicodinámico para analizar los supuestos sobre los que se basan, además de sus normas generales, para evaluar el efecto que probablemente surtirán. Este procedimiento posiblemente termine por generar una serie de recomendaciones para manejar dichos estímulos a fin de producir el efecto más deseable». [55] 
Adorno afirma que
«la programación de la televisión contiene mensajes claros, definidos por el argumento, los personajes, etcétera, y un mensaje oculto», 
que resulta mucho menos obvio. A través de esos mensajes ocultos se pretende hacer el lavado de cerebro,
«el mensaje a las claras, como el argumento, es el portador a través del cual se pretende hacer el lavado de cerebro». [56]
Lonnie Wolfe dice del mensaje de Adorno:
«En Nuestra Miss Brooks, una popular comedia de situación, aparecía una profesional experta, una maestra de escuela, enfrentada con su jefe, el director. Los momentos graciosos, según Adorno, se daban en las situaciones en las que la mal pagada maestra intentaba conseguir de sus amigos una comida gratis. Adorno "decodifica" el mensaje oculto del modo siguiente: "Si uno es gracioso y tiene buen carácter, un ingenio rápido y un encanto personal como la señorita Brooks, no debe preocuparse de que le paguen un sueldo de miseria. Podrá afrontar con humor su frustración, y su inteligencia superior y su ingenio lo colocarán no sólo por encima de las privaciones materiales, sino también por encima del resto de la humanidad." Este mensaje será traído a colación años después, cuando se derrumbe la economía con un "cínico antimaterialismo". Y volvió a salir a colación, y con creces, en la "generación perdida" y la primera oleada de contracultura de los años sesenta.» [57] 
Si hemos de extrapolar esto, cuanto más confusa se vuelve la vida,
«más personas se aferran con desesperación a clichés para llevar un poco de orden a lo que, por lo demás, resulta incomprensible», escribe Adorno.
En otra reflexión, Adorno predijo que «el marica creativo hallará un lugar importante en la sociedad». Son varias las series de televisión en las que aparecían personajes masculinos artísticos, femeninos y sensibles. «Dichas imágenes resultan coherentes según las ideas freudianas de que la creatividad artística proviene de una pasión homosexual, ya sea reprimida o real. Estos personajes masculinos afeminados y sensibles suelen enfrentarse a otros personajes masculinos más agresivos, a los "machos", como los vaqueros, que no son creativos.» [58]

EL REINO ANIMAL Y NOSOTROS

Otra área clave del lavado de cerebro es la creación de una identidad entre el hombre y el animal. Desde los dibujos animados para niños hasta las series de televisión y las películas de la pantalla grande, todos retratan animales que actúan como si fueran seres humanos. Con el tiempo, según los estudios, los niños fueron perdiendo la capacidad de diferenciar a los animales y a los hombres. En los formatos como el de la perrita Lassie, el animal era un «héroe» que con frecuencia derrotaba sin ayuda de nadie a los «malos» que querían hacer daño a sus amiguitos.
«Toda esta identificación con el animal, así como la difuminación de la distinción entre lo que es humano y lo que es animal, volvió a aparecer una generación después, en la locura del movimiento ecologista.» [59]
Pero incluso antes de que existiera la televisión, hubo otro fenómeno de los medios de comunicación que preparó a la gente joven para la experiencia audiovisual no racional: las películas de dibujos animados de Walt Disney como Blancanieves, La Cenicienta, La Bella Durmiente, Pinocho, y más recientemente La Sirenita y La Bella y la Bestia. Sin saberlo, niños y adultos han estado sometidos a los más de sesenta años de la propaganda más vil y perniciosa que ha habido en la historia moderna.
«Estas películas de dibujos animados tenían como finalidad convertirse en experiencias universales para varias generaciones de niños y de padres, y contenían mensajes morales que permanecerían en el niño durante casi toda su vida de adulto. » [60]
Lo que poca gente sabe es que tanto el fundador de Walt Disney como su hermano participaron en la producción de películas propagandísticas durante la Segunda Guerra Mundial, supervisadas por el Committee for Morale [Comité de Moralidad], controlado por Tavistock.
«Los dibujos animados de Disney no pretendían hacer pensar a la gente, sino hacerla sentir algo que, según Disney, "pondría a su público de padres e hijos a un mismo nivel emocional infantil".» [61]
En esto, Disney y los degenerados de la Escuela de Fráncfort y de Tavistock están en la misma onda, con gente como Adorno, que hablaba de servirse de los medios de comunicación y del poder de éstos para transmitir imágenes de gran carga emocional que forzaran un retraso mental en los adultos.
«De este modo, las imágenes y los sonidos debían crear una imagen mental que pareciese real, a fin de dar una dimensión emocional a los personajes. » [62]
En ese estado de ensoñación, las personas estaban más dispuestas a aceptar como reales las vívidas imágenes de los dibujos animados. Escuche lo que dice Disney, y si es usted un ser humano en vez de un animal de dos patas, estas palabras tienen que provocarle dolor de estómago:
«Si todo el mundo pensara y actuara como los niños, nunca tendríamos problemas. Lo malo es que hasta los niños tienen que hacerse mayores. » [63]
Sin darse cuenta, está siendo usted bombardeado con una dosis extrafuerte del simbolismo jungiano más vil que existe, a través de los medios de entretenimiento de masas,
«que crean mundos mitológicos de "superbuenos" y "supermalos" al tiempo que introducen personajes que representan arquetipos, como la "Gran Madre", el "Sabio Anciano", la "doncella" o la "Eterna Juventud". Esto no es ninguna coincidencia, ya que la mayor concentración de jungianos que hay en Estados Unidos sigue estando en Hollywood, donde se ha sometido a la "terapia del sueño" a un gran número de productores, directores, guionistas, actores y actrices. Además, hay otros muchos músicos, letristas y demás componentes del mundo del rock que, influidos por la experiencia del LSD, se acercaron al pensamiento jungiano y añadieron su simbolismo en sus canciones.
»En los dibujos animados de Walt Disney, más que en ninguna otra parte, están representados claramente los arquetipos de Jung. Son coherentes con los conceptos jungianos, sobre todo en la consistente representación de las cuestiones morales, en ausencia de las enseñanzas del concepto judeocristiano del Bien. El Bien triunfa únicamente por la intervención de los poderes mágicos de las hadas, que son más fuertes que el Mal. Ésta es la esencia del tipo de espiritualidad del que habla Jung: la lucha simbólica entre las fuerzas de la "oscuridad" y las de la "luz", que queda fuera del control de la razón humana». [64]
Pero todo este circo de Disney tiene una faceta más tenebrosa: su siniestra incursión en lo macabro. A lo largo de estos últimos sesenta años, uno de los programas infantiles más populares ha sido el Mickey Mouse Club, con su mezcla artificial de personas reales, música en vivo, dibujos animados e interacción en directo entre seres humanos y personas disfrazadas de personajes de animales. ¿Cuántas personas son conscientes de que el Mickey Mouse Club era un siniestro experimento de lavado de cerebro colectivo dirigido a los niños a través de la televisión?
«Cada niño, en su casa, era "adoctrinado" con un ritual de iniciación de la televisión, e instado a tararear al mismo tiempo canciones cuya letra iba apareciendo en la pantalla y a entonar cosas que le iba indicando el jefe del grupo de la televisión. Todo lo hacía con las "orejas de ratón" puestas, que estaban diseñadas para que se identificara con la figura animal de Mickey Mouse. Al final del programa, el líder del grupo, un macho adulto joven, pronunciaba un sermón que era reforzado por los Mouseketeers presentes en el plató. Todo esto se hacía mientras los niños del estudio y los que estaban en casa llevaban puestas las orejas y hacían el "saludo al club". ¿Cuántas personas son conscientes de que cada vez que hacían dicho saludo estaban aceptando una nueva religión, semipagana, y un dios nuevo, el ratón ?» [65]
Si lo analizamos un poco más, veremos que los padres se hicieron a un lado y permitieron que un ratón, o más bien la televisión, por medio de un tal Mickey Mouse, administrase valores a una generación de niños que más adelante transmitirían esos mismos valores a otra; en la mayoría de los casos, a sus hijos y a los hijos de sus hijos. Repito, está usted viendo tres generaciones consecutivas sometidas al lavado de cerebro a través de la televisión, que no recuerdan haber visto nada diferente. En otra época y en otro país europeo,
«otra generación de niños recibió una serie de valores de forma organizada de personas que no eran sus padres. La Juventud Hitlieriana de la Alemania nazi. Ellos también tenían rituales propios, uniformes, símbolos y canciones. Ellos también tenían líderes que pronunciaban sermones. A ellos también les decían que hicieran caso a sus padres y que fueran buenos patriotas, que fueran educados y que se portaran bien» [66]
El truco radicaba en hacer desaparecer a los nazis, pero no sus ideales. El Estado y los valores nazis, pero sin el bagaje nazi. Mickey Mouse y Hitler. ¿Advierte el paralelismo?

EL IMPERIO INVISIBLE

Con tanto hablar de Dante y de Disney, de Mickey Mouse y del cambio de modelo, de la cultura judeocristiana y de Aristóteles, Freud y Jung, Tavistock y la Escuela de Fráncfort, puede que se haya olvidado usted del tema principal de este capítulo. Vamos a dejar que nos lo cuente Edward Bernays, el sobrino de Freud:
«La manipulación consciente e inteligente de las costumbres organizadas y de las masas es un elemento importante de la sociedad democrática. Quienes manipulan ese mecanismo invisible de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder de este país [ ... ] Nos gobiernan, moldean nuestra manera de pensar, forman nuestros gustos, sugieren las ideas, fundamentalmente, hombres que no conocemos de nada. [ ... ] Nuestros gobernantes invisibles ignoran, en muchos casos, la identidad de los demás miembros que componen el gabinete íntimo [ ... ] Sea cual sea la actitud que escojamos adoptar a este respecto, sigue siendo un hecho que en casi todo lo que hacemos en la vida cotidiana, ya sea en la esfera de la política o del trabajo, nuestra conducta social o nuestro pensamiento ético, estamos dominados por un número de personas relativamente pequeño [ ... ] que entienden los procesos mentales y las pautas sociales de las masas.
Son ellos quienes manejan los hilos que controlan la manera de pensar del público y quienes aprovechan las antiguas fuerzas sociales e inventan formas nuevas de controlar y dirigir al mundo.» [67] 
¿Puede seguir negándolo cualquiera que esté en su sano juicio? ¿Puede alguien negar que en estas dos últimas generaciones ha habido un alucinante cambio de valores morales? ¡Mire a su alrededor! Hay alguien que está haciendo todo esto a escondidas, ¡o es que aún no está claro!

Ahora que ya hemos puesto en cuestión a Mickey Mouse, vamos a echar un vistazo al otro programa preferido de los niños: Barrio Sésamo. El objetivo de este programa, creado en 1966, era
«llegar a dominar las cualidades adictivas de la televisión y hacer algo bueno con ellas, como ayudar a los niños pequeños a prepararse para el colegio». [68]
Lo primero que ve un niño es un programa con un animal como personaje central parecido a aquellas criaturas con rasgos humanos, los famosos Teleñecos. Antes de que entremos en el tema del lavado de cerebro, me gustaría que oyese usted hablar a uno de los tipos más representativos de Tavistock, Malcolm Gladwell. En sus propias palabras:
«Barrio Sésamo se creó en torno a una novedosa idea: la de que si logramos captar la atención de los niños, podemos educarlos.» [69] 
Barrio Sésamo, según Wikipedia,
«fue el primer programa para niños que estructuraba cada episodio y hacía, tal como decía Gladwell "ajustes pequeños pero cruciales", [70] en cada segmento, para captar la atención de los niños.
Tras la primera temporada de Barrio Sésamo, sus críticos obligaron a los productores y a los investigadores a tratar más a las claras los objetivos afectivos. Es decir, la competencia social, la tolerancia de la diversidad y las formas no agresivas de resolver conflictos, cuestiones de ecologismo, mediante discusiones entre los vecinos». [71]
He aquí uno de los mensajes ocultos. ¿Lo ve? Barrio Sésamo predica su versión particular de la perversión haciendo que unos muñecos caracterizados como animales moralicen sin tapujos acerca de cuestiones ecologistas, competencia social, tolerancia y demás. Otro mensaje oculto es el de que la «única» solución correcta, sea cual sea el problema, es la del compromiso, aprender a ser tolerante. Todo esto se hace mientras los muñecos enseñan a los niños a leer y a escribir. Y nunca puede haber compromiso alguno con el Mal de quienes tienen la Verdad universal como objetivo supremo en la vida. Eso forma parte de la rectitud moral y la personalidad que definieron a todas las grandes naciones y a las personas de ideales.
«Poco después de crear Barrio Sésamo, sus productores empezaron a desarrollar lo que llegó a llamarse el "modelo CTW", un sistema de planificación, producción y evaluación que no emergió del todo hasta el final de la primera temporada del programa. [72] El modelo CTW constaba de cuatro partes: "la interacción entre productores de televisión receptivos y expertos científicos infantiles, la creación de un programa de contenidos específico apropiado a la edad, la investigación para dar forma al programa y un análisis independiente de lo que aprenden los espectadores ".» [73]
Pero esto es una gran mentira. Hay estudios que demuestran que este programa no favorece el aprendizaje.
«En muchos casos da la impresión de que inhibe la capacidad de entender ideas más complicadas. Y lo que es más importante, los estudios indican que los niños parecen volverse "adictos" al programa, y dicha "adicción" los vuelve adictos a ver cualquier programa de televisión. » [74] 
Tal como escribió Neil Postman, profesor de la Universidad de Nueva York, en su libro Divertirse hasta morir,
«si algo hay que reprochar a Barrio Sésamo es fingir que es un aliado del aula del colegio [ ... ] Barrio Sésamo no estimula a los niños a que les guste la escuela ni nada que tenga que ver con ella. Los estimula a que les guste la televisión».
No hay absolutamente ninguna duda de que Barrio Sésamo tiene muchísimo que ver con las clases dirigentes. El dinero procedía de la Fundación Carnegie, controlada por los Rockefeller, y de la Fundación Ford, también controlada por los Rockefeller, que introdujeron el programa en una cadena de televisión mundial. El dinero de la Fundación Ford procede de la CIA, que difícilmente puede ser un ejemplo de educación infantil; de la Comisión Trilateral, controlada por David Rockefeller, del Council on Foreign Relations, del Grupo Carlyle, del que forman parte, entre otros, el ex presidente George Bush padre y el ex secretario de Defensa Donaid Rumsfeld, por no mencionar a algunos de los miembros menos conocidos de la familia de Bin Laden y de la sociedad secreta Skull & Bones de la Universidad de Yale. Esto no lo sabía usted, ¿a que no? La Fundación Carnegie, controlada por David Rockefeller, es uno de los miembros clave del poderoso grupo Bilderberg, que actúa diligentemente entre bastidores para degradar la educación de todo el mundo con el fin de degradarnos.

Se dirige como si fuera un negocio, y así se ha hecho siempre. Nunca ha perdido dinero y continúa arrojando beneficios sustanciales, todo ello en nombre de la educación dirigida a los niños. Los niños criados con esta basura han ayudado a que Barrio Sésamo se haya convertido en un negocio de mil quinientos millones de dólares que, a diferencia del resto de la economía, crece todos los años. ¿No está usted de acuerdo? Permítame que le haga una pregunta: ¿No le parece raro que su hija pequeña quiera ser de mayor igual que la cerdita Peggy o la gallina Caponata?

LA GOMA DE BORRAR DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

¿Y qué pasa con el lavado de cerebro de las personas adultas? ¿Cómo hacen para llegar hasta nosotros, los «mayores »? Una de las series favoritas de la televisión española de todas las épocas es Cuéntame cómo pasó,
«que se estrenó en el primer canal de la televisión pública española el 13 de septiembre de 2001. La historia empieza en abril de 1968 y traza un retrato de la España contemporánea a través de las peripecias de una familia de clase media, Los Alcántara, que vive día a día la transformación de la España franquista en una democracia moderna». [75]
Hasta aquí, todo bien. Sin embargo, ¿se centra la serie en los verdaderos horrores de ese período histórico? ¿En las drogas, la destrucción, el desmoronamiento de los valores sociales, el cambio de valores de la sociedad? En absoluto. En lugar de eso, nos ofrece como menú diario la típica historia superficial de chico que se enamora de chica, y de unos padres que en ningún momento sucumben a las tensiones y las tópicas peleas familiares. La muerte de Franco y los cambios que siguieron se tratan con una especie de moralismo degradante.

Cuéntame cómo pasó es lo que se llama una
«visión retrospectiva controlada» para hijos del baby boom «de lo que ahora les gustaría creer que fueron los años sesenta. De esta forma, los productores nos han puesto en contacto con las emociones más infantiles y banales y nos han provocado nostalgia por aquellos años. El mensaje oculto consiste en que, en estos tiempos difíciles, lo mejor es que nos aferremos a los recuerdos y a los valores de nuestro pasado infantil. Hay que imaginar que la televisión es una enorme goma de borrar que hace desaparecer los auténticos recuerdos que guardamos del pasado, la realidad de cómo eran de verdad las cosas [ ... ] La tele puso encima una visión retorcida y distorsionada de dicha realidad que no apelaba a nuestro intelecto, sino a nuestras emociones infantiles. La idea de reescribir la historia utilizando los medios de comunicación no es nueva, en cambio es la primera vez que se hace mientras la mayoría de las personas que vivió la historia todavía están vivas». [76]

EL MUNDO DE LA PUBLICIDAD

La televisión es el medio más eficaz de aplicar lavado de cerebro, pero no el único. La avenida Madison de Nueva York, epicentro de la publicidad, también ha aportado su granito de arena, y por extensión el «culto a los famosos» contribuye a difundir ampliamente lo que Tavistock quería que creyéramos.

En los años veinte, Edward Bernays convirtió la propaganda de tiempo de paz en relaciones públicas. Las relaciones públicas crearon la sociedad de consumo, que, según se decía, iba a ser la guinda de la tarta del capitalismo de libre mercado, con la introducción de los patrocinios de famosos y la colocación de productos. Las relaciones públicas consolidaron las teorías de la psicología de masas y los planes que tenían las empresas y los políticos de influir en las creencias del ciudadano medio apelando, por encima del intelecto, directamente a las emociones y a los instintos.
«La gente ya lleva más de cincuenta y cinco años viendo anuncios publicitarios que, mediante un inteligente uso de imágenes y de música, intentan manipular los impulsos subconscientes y los instintos para vender productos. La mayoría dura menos de un minuto, pero contienen numerosas imágenes y a menudo una música repetitiva y pegadiza.» [77] 
Es una fórmula sencilla. Si usted es una persona joven de la cultura occidental, la publicidad satisface las necesidades informativas que tiene usted respecto de hacerse mayor y vivir la vida. Si lo analiza, verá que, en lo que se refiere al estímulo emocional y no racional, prácticamente no hay diferencia entre ver series de televisión y ver publicidad en la televisión. Las dos cosas venden un punto de vista. Sin charlas, sin clases. Sin decirnos esto es lo correcto y esto es lo incorrecto. Se limitan a expresar, a través de las experiencias ajenas, cómo es o cómo puede ser la vida para el grupo de población al que va dirigido. Es muy posmoderno y muy engañoso. La realidad funciona, porque, como tal, puede ser orquestada y manipulada.

Uno de esos puntos de vista puede ser, fácilmente, la nostalgia. La nostalgia, como en Cuéntame cómo pasó, es una cosa interesante, actúa como un pasado común que une a las personas que pertenecen a esa época o a esa generación en particular. Si se utiliza correctamente, también puede resultar muy práctica para manipular a la gente. Esto los publicistas lo descubrieron hace mucho, y puede que sea ésa una de las razones de que en estos diez años hayan vuelto a estar de actualidad determinadas modas y tendencias de las tres últimas décadas.

A juzgar por lo que aparece en la publicidad hoy en día, puedo deducir que hay personas creativas, que poseen recursos y carecen de escrúpulos, intentando constantemente descubrir qué cosas valora más la gente, para a continuación buscar la manera de vincular su producto a las estrellas.

Precisamente por su misma razón de ser, no existe ningún producto capaz de ayudarnos a alcanzar los ideales que se nos prometen visualmente, como por ejemplo la unión familiar, el poder personal, la autoestima, la sociabilidad, la seguridad, el atractivo sexual y una orientación clara dentro de un mundo cada vez más confuso.

La publicidad es el proceso de fabricar glamour. El glamour es el estado de ser envidiado. Por lo tanto, la publicidad habla de la felicidad solitaria que le llega a uno cuando es envidiado por los demás. Pero la envidia tiene un lado siniestro que casi siempre ha sido pasado por alto en el pensamiento del siglo xx. Desde la Edad Media, la envidia ha sido la palabra que mejor identifica las causas del sufrimiento humano. Al igual que la desesperación, la envidia se deriva de la separación de la persona respecto del objeto de deseo, más la sensación de impotencia al no poder alcanzarlo que se desea. En la envidia, la necesidad de conseguir se convierte en la necesidad de destruir.

Y aún así, en el centro de ese odio reside la notable profundidad y la simplicidad del anhelo humano, anhelo por la vida, por los ideales, los valores, la vitalidad y el amor. Anhelo por la conexión con alguien. Anhelo por la belleza. Es un anhelo que se proyecta de forma optimista mediante símbolos, imágenes y conceptos idealizados.

La publicidad es la versión de la mitología que se da en la cultura del consumo. Ninguna sociedad existe sin contar con alguna forma de mito. Así pues, no es de sorprender que una sociedad que está basada en una economía de producción y consumo en masa desarrolle un mito propio en forma de anuncio publicitario. Al igual que el mito, la publicidad toca todas las facetas de la vida, y al igual que el mito, se sirve de lo extraordinario para aplicarlo a lo trivial.

¿Para qué iban a querer los creadores de anuncios evocar la envidia y el odio? Howard Gardner, en un libro en el que comparaba a Piaget con Levi-Strauss, escribió lo siguiente:
«Los mitos tienen como finalidad tratar los problemas de la existencia humana que parecen insolubles; encarnan y expresan estos dilemas dándoles una estructura coherente, y de esa forma los hacen inteligibles. Gracias a que los mitos poseen una estructura similar a la de muchas situaciones del "mundo real", establecen un punto de equilibrio en el que los hombres pueden comprender los componentes cruciales del problema. Así pues, el mito satisface intelectualmente y fortalece socialmente.»
Los anuncios publicitarios cargados de imágenes repletas de valores que no guardan relación con el producto pueden alejarnos de los mismos valores que están explotando, confundirnos acerca de cómo hay que alcanzar dichos valores, y abrir la puerta a la desesperanza, el resentimiento y la apatía.

Como los productos no proporcionan la recompensa psíquica que prometían las imágenes del anuncio, nos quedamos con la duda de si habrá algo que la proporcione. Si continuamos con esa duda, terminaremos deprimiéndonos y viendo casi todos los productos rodeados de un agujero negro, el negativo fotográfico de su antiguo resplandor, el agujero negro de las promesas incumplidas. Y en ese agujero negro, que no es sino la explotación por parte de la publicidad de muchas imágenes ideales, se mete cualquier religión que prometa romper el círculo de la idolatría y conectarnos con el único ideal grandioso que trasciende a todos los demás: Dios, la inmortalidad, la conciencia cósmica, la iluminación, el mundo de los espíritus, el yo profundo o como demonios se lo quiera llamar. Haciendo uso de técnicas que son fundamentalmente religiosas, la publicidad, sin darse cuenta, está haciendo publicidad de la religión.

Vista como religión, la publicidad estimula a la gente a que crea que los ideales más vívidos y más atrayentes de nuestra cultura son fáciles de alcanzar, sólo con que demos con el producto adecuado y, por extensión, acertemos con el sabor, la filosofía, la iglesia, el gurú, la secta y hasta los fármacos que mejoran el rendimiento.

Ésa es una posibilidad inquietante; pero hay otra que lo es todavía más. ¿Es posible que estemos fabricando una generación que desconfía de todos los ideales, porque las presentaciones más potentes y más convincentes de dichos ideales tienen lugar en anuncios de televisión, un sitio donde los ideales se prostituyen al servicio de las ventas? ¿Somos responsables de que la generación actual sea la que tenga menos ilusiones de toda la historia de la humanidad, una generación de personas que van a tener dificultades para no odiar esa belleza que se utiliza en la publicidad para manipularlas y que acaba decepcionándolas? Peor todavía, ¿odiarán también verse delicadamente superadas por la belleza auténtica cuando se la encuentren en el mundo? ¿Seguirán siendo capaces estas personas de abrigar esperanzas, de tener fe, de fijarse metas y de creer en algo que no sean ellas mismas?

Resulta irónico que la mayoría de los anuncios no haga uso de la obviedad sexual pero en cambio se basen en contar una historia sexual en la que la seducción, el engaño y la pasión aparecen retratados como medios aceptables para tener personalidad.

Inseparables de la ropa que vestimos y de los productos que usamos son las ideas y las fantasías que nos hacemos respecto de nuestro cuerpo. Los productos de belleza muestran los rituales del momento en que los usamos como ocasiones trascendentales, y los productos dietéticos evocan la imaginería religiosa de culpabilidad y salvación. El cuerpo en sí debe ser manipulado con ansiedad y ejercitado de forma sistemática por la persona en Cuestión, hasta que se convierta en un anuncio publicitario de sí misma, un complicado cartel que hay que leer y admirar.

La cualidad de la belleza no siempre ha sido tan rebuscada. Desde los tiempos de los griegos hasta principios del siglo XX, los filósofos y los poetas relacionaban la belleza con ideas tan gloriosas como la verdad y la armonía. Para Dante, dichos ideales constituían las luces que iluminaban la existencia. No hay más que recordar el final de la Oda a una urna griega de Keats: La belleza es verdad, y la verdad, belleza, nada más se sabe en esta tierra, y nada más hace falta.

Las portadas de revistas o las tiras cómicas en las que la seducción femenina de las primeras y la claridad narrativa de la segundas han absorbido la totalidad de los impulsos creativos del artista, son despreciables, pero no porque insistan en el atractivo sexual o en concentrarse en lo anecdótico —Tiziano y Boucher podrían competir con la revista, Giotto y Goya con la tira cómica—, sino porque les falta riqueza interior. Son superficiales por la misma razón que los artistas abstractos son triviales y a menudo insignificantes.

El éxito de la publicidad moderna es reflejo de una cultura que por sí misma ha preferido el espejismo a la realidad. Merece la pena pararse a reflexionar un momento acerca de las imágenes supernormales sobre la perfección que aparecen en los medios, porque cualquier imagen que pretenda sugestionar tiene una naturaleza doble. Por un lado, las imágenes idealizadas pueden dar valor a la persona y orientarla. En la búsqueda de lo inalcanzable, la gente alcanza cosas maravillosas. Ese ideal edificante puede ser amar como amó Jesucristo, manifestar la compasión de Buda o tener la sabiduría de Confucio.

En el mundo occidental de la «igualdad de oportunidades», si uno intenta alcanzar esos ideales pero no lo consigue, tiene derecho a sentirse orgulloso de haber realizado el esfuerzo. La cultura de quienes vivimos en el siglo XXI está guiada por ideales inalcanzables: libertad, igualdad y felicidad. El hecho de fracasar en el intento, cuando perseguimos grandes ideales, constituye el centro de nuestra forma de ser, luchadora, romántica, quijotesca. Hoy, para la mayoría de los occidentales, con frecuencia lo hiperreal ha sido sólo una manera de mirar hacia un futuro que ha sobrepasado los sueños más descabellados de la ciencia ficción.
Pero las imágenes idealizadas enaltecen a la persona únicamente cuando existe alguna forma de desplazarse desde donde está hasta donde están los valores implícitos en esas imágenes. Si no hay nada que nos vincule a la imagen, el ideal parece inalcanzable, nos sentimos muy lejos de él y, por consiguiente, no existe un vínculo entre el ideal y el público, sino sólo esa distancia.

La publicidad fomenta la desesperación. En primer lugar, rodeándonos de imágenes de una perfección inalcanzable, y en segundo, diciendo de forma implícita que ese producto va a proporcionarnos el ideal, cuando en realidad no puede hacer tal cosa. La gente no necesita un automóvil nuevo cada tres años, la televisión de plasma aporta poca riqueza a la experiencia humana, un vestido largo no repercute en la expansión del conocimiento, ni incrementa la capacidad de amar. Así lo expresó un crítico de la publicidad: «La tristeza traiciona la idea idílica (de que la publicidad es un mundo más que perfecto).»

La desesperanza es un producto secundario de la experiencia, que depende del modo en que la publicidad promete proporcionar los valores implícitos en sus imágenes hipernormales.

Tal como señaló agudamente Vladimir Nabokov.
«En nuestro amor por lo útil, por los bienes materiales de la vida, nos hemos convertido en fáciles víctimas del negocio de la publicidad. El rico filisteísmo que emana de los anuncios publicitarios no se debe a que éstos exageren o inventen la gloria de tal o cual artículo, sino a que sugieren que el colmo de la felicidad humana se puede comprar y que el hecho de comprarlo ennoblece al comprador. La parte divertida, claro está, no es la de que este mundo sea un lugar en el que ya no queda nada espiritual excepto las sonrisas felices de las personas que sirven cereales celestiales, sino la de que es una especie de satélite en la sombra, en cuya existencia no creen de verdad ni los vendedores ni los compradores.»
La publicidad es meramente un mito moderno que cumple la misma función que la mitología de las culturas de la Antigüedad. Si la publicidad es de verdad un sistema mitológico, sin duda alguna es un mito que ha fracasado en su responsabilidad fundamental, la de aportar identidad personal y significado espiritual a aquellos a quienes va dirigido.
«Estar inmerso en la cultura clásica —escribe Harley Schlanger— desarrolla nuestra comprensión de la historia universal, de las ideas que hay detrás de las batallas, y nos prepara para actuar como líderes en nuestra época. Y en el corazón de la cultura clásica realmente grandiosa, como en las tragedias, el autor demuestra que el destino trágico no es inevitable, sino que existe una manera de actuar gracias a la cual se puede evitar la tragedia.» [78]
Como ilustran los hechos en el caso de la famosa Hermandad de la Vida Común, el estudiante que se beneficia de dar un enfoque clásico a los procesos cognitivos es el estudiante que encuentra, en el peor de los casos, una oportunidad decente de convertirse en un genio original calificado.

Esta cualidad del conocimiento por la inteligencia es lo que distingue al hombre de las bestias. Son esos descubrimientos realizados y corroborados gracias a la capacidad de la mente humana y transmitidos de unos a otros, los que han permitido al hombre incrementar la densidad potencial de la población, de unos pocos millones de individuos de mala calidad a más de trescientos millones en el siglo xv y casi siete mil millones en la actualidad.

La historia, explicada desde el punto de vista del desarrollo cognitivo de culturas universales y de cada uno de los individuos de una cultura determinada, también adquiere el valor de ciencia. Gracias a la coherencia de las ideas, la humanidad está por encima del mono y la mayoría por encima de la condición bárbara y feudal del concepto de «borrego». La historia, en ese sentido, es la historia de las ideas, de su producción, de su circulación y de su realización.

No obstante, el primer requisito previo para entender cuál es el lugar que nos corresponde por derecho en el universo es que usted, lector, apague el televisor y, lo que es más importante, lo mantenga apagado, a la luz de las pruebas aportadas sobre las diabólicas y perversas intenciones de Tavistock.





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NOTAS

55. Theodore Adorno, Television and the Patterns of Mass Culture, 1954.
56.Lonnie Wolfe, «Turn off your TV», New Federalist, 1997.
57.Ibid.
58.Ibid.
59.Ibid.
60.Ibid.
61.Ibid.
62.Ibid.
63.Ibid.
64.Ibid.
65.Ibid.
66.Ibid.
67.Edward Bernays, Propaganda (1928), Ig Publishing, Nueva York, 2004.
68. http://en.wikipedia.org/wiki/Sesame_Street.
69 .http :1/en. wik ipedia. org/wiki/Sesaine_Street#cite_note-gladwe11--100-24.
70.http://en. wikzedia. org/wiki/Sesame_Street#cite_note-gladwell-91-26.
71.Aletha C. Huston, Daniel R. Anderson,John C. Wright, Deborah Linebarger & Kelly L. Schmidt, «Sesame Street Viewers as Adolescents: The Recontact Study», en Shalom M. Fisch y Rosemarie T. Truglio, «G» is For Growing: Thirty Years of Research on Children and Sesanie Street, Lawrence Erlbaum Publishers, Nueva Jersey, 2001.
72.http://en.wzkipedia.org/wiki/Sesame —Street#cite—note-morrow-68-42.
73.Ibid.
74.Lonnie Wolfe, «Turn off your TV», New Federalist, 1997.
75. http://www.rtve. es/television/cuentame/la-serie/.
76.Lonnie Wolfe, «Turn off your TV», New Federalist, 1997.
77.Ibid.
78.Harley Schlanger, «Who Owns Your Culture», Fidelio, primavera de 2003.