Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

viernes, 22 de mayo de 2009

Algunas verdades sobre el 11-S empiezan a aflorar


Del blog de Washington. Washington's Blog es un frecuente colaborador de Global Research.

Impresionante relato de algunos miembros de la Comisión del 11-S. La prensa oficial nos lo ha ocultado durante años, han tenido que escribir un libro para que nos podamos enterar de cómo hemos sido engañados sobre lo que sucedió el 11-S.

Tres hechos indican que el gobierno "fijó las pruebas" del 11-S de acuerdo con una decisión política, para exonerar al gobierno de cualquier clase de culpa.

1. El Consejero Jefe de la Comisión del 11-S dice que la versión oficial es casi en su totalidad falsa . . . Había un acuerdo en no decir la verdad de lo que sucedió"
Como señala Daily Kos, el principal consejero de la Comisión del 11-S - John Farmer - afirma en un nuevo libro que el relato oficial del 11-S es "casi en su totalidad incierto".
Como yo señalaba el mes pasado, también dice:
En algún nivel del gobierno, en algún momento del tiempo...había un acuerdo en no decir la verdad sobre lo que pasó.
Y:
Yo estaba impresionado por lo diferente que era la verdad a cómo se estaba describiendo .... Las cintas [de la defensa aérea Norad] revelaban un relato radicalmente diferente a lo que se nos decía a nosotros y al público durante dos años.... Esto no es contar una historia. Esto no es verdad.
Si crees que Farmer se ha vuelto loco, lee lo que dicen sus colegas de la Comisión del 11-S.
2. El Gobierno utilizó "guardaespaldas" para intimidar a los testigos
El gobierno utilizó "guardaespaldas" para intimidar a los testigos de la Comisión del 11-S. De hecho según una nota interna:
  • Los guardaespaldas “contestaban a preguntas dirigidas a los testigos;”
  • Los guardaespaldas actuaban como “monitores, informaban a sus respectivas agencias sobre la línea de investigación que seguía la Comisión y las respuestas literales de los testigos.” Los miembros de la Comisión pensaron que esto “transmitía a los testigos la idea de que sus superiores revisarían sus declaraciones y podrían ser castigados;” y
  • Los guardaespaldas “se posicionaban físicamente y se comportaban de tal manera que creemos que intimidaban a los testigos para dar una respuesta plena y sincera a nuestras preguntas.”
3. Las principales fuentes de información no eran ni remotamente creibles
El hecho de que se torturaba a la gente para justificar la guerra de Irak estableciendo una relación falsa entre Irak y el 11-S está ganando atención.
Mucha gente empieza a comprender que altos miembros de la administración de Bush mintieron sobre la falsa conexión entre Al Qaida e Irak, y además presionaron para que en los interrogatorios se usaran métodos especiales de tortura dirigidos a obtener confesiones falsas que crearan el falso vínculo.
Realmente, el Comité del Senado sobre las Fuerzas Armadas encontró que los EEUU usaron técnicas de tortura específicamente dirigidas a extraer confesiones falsas (ver también esto).
Y como escribió Paul Krugman en el New York Times:
Digamos esto despacio: la administración Bush quiso utilizar el 11-S como pretexto para invadir Irak, aún cuando Irak no tenía nada que ver con el 11-S. Por eso torturaron a gente para que confesaran sobre una conexión inexistente.
Pero mucha gente todavía asume que el informe de la Comisión sobre el 11-S debe ser básicamente cierto, y se basa en pruebas fiables.
Pero esto no es verdad.
Por ejemplo, según la NBC:
  • Buena parte del informe de la Comisión del 11-S se basaba en el testimonio de gente que había sido torturada.
  • Al menos cuatro de las personas cuyos interrogatorios figuran en el informe de la Comisión del 11-S dicen que dieron informaciones a sus interrogadores para que dejaran de ser "torturados."
  • Una de las principales fuentes de información de la Comisión fue torturado hasta que firmó una confesión a la que ni siquiera le permitieron leer.
  • La propia Comisión dudaba sobre la fiabilidad de las confesiones obtenidas bajo tortura, pero se guardaron para sí mismos sus dudas.
De hecho, el "cerebro" del 11-S también confesó crímenes que no podía haber cometido. Más tarde diría que dió a los interrogadores mucha información falsa -diciéndoles lo que él creía que querían oír - para parar la tortura. Sabemos que fue torturado duramente especialmente con el propósito de obtener información falsa sobre el 11-S - concretamente, que Irak tenía algo que ver con los atentados.

(Por cierto, el testigo que "independientemente" señaló al "cerebro del 11-S" estaba clínicamente loco, en cualquier juicio su testimonio no valdría nada).

...

Recuerden (como se señala en el libro La Comisión del respetado periodista Philip Shenon), que el Director Ejecutivo de la Comisión del 11-S era un intruso de la administración cuya especialización era la de crear y mantener "mitos públicos" aunque no fueran ciertos. Este Director Ejecutivo escribió las líneas básicas de lo que quería que el informe de la Comisión dijera ya al inicio de los trabajos de la misma, controló lo que hacía la Comisión, limitó el alcance de la investigación de la Comisión de manera que la mayor parte de las preguntas sobre el 11-S permanecieron sin respuesta (ver este artículo y este otro).


video

jueves, 21 de mayo de 2009

Sinfonía en Rojo Mayor: Parte X (Preparación del pacto con "Ellos")

En esta entrega Rakovsky hábilmente consigue que Gabriel entienda el peligro que para la URSS de Stalin representa Hitler y empieza a conducir el interrogatorio para que sea posible un acuerdo entre Stalin y “Ellos”.

Surge en el interrogatorio la afirmación de Rakovsky que la guerra civil española la provocaron desde Moscú.

Ver las anteriores partes empezando aquí.

G. Los que aspiran, según usted, a un comunismo perfecto, arman a Hitler, que jura exterminar al primer pueblo comunista… Esto sí lo creo, es algo lógico en los financieros…
R. Vuelve usted a olvidar el bonapartismo staliniano. Recuerde usted que frente a Napoleón, el estrangulador de la Revolución francesa, el que le robó sus fuerzas, eran objetivamente revolucionarios Luis XVIII, Wellington, Metternich y hasta el autócrata Zar… Esto es de un rigor doctrinal stalinista de veintidós quilates. Se sabrá usted de memoria sus tesis coloniales en relación a las naciones imperiales. Si, según él, es objetivamente comunista el emir de Afganistán y el rey Faruk por su lucha contra Su Graciosa Majestad Imperial, ¿por qué no puede ser objetivamente comunista Hitler por su lucha contra el autócrata Zar “Koba I”?... En fin, sin digresiones, ahí tiene usted a Hitler creciendo en poder militar, extendiendo su III Reich, y lo que aún lo aumentará…, lo necesario hasta que tenga potencia en acto suficiente para poder atacar y derrotar copiosamente a Stalin… ¿No ve la mansedumbre general de aquellos lobos de Versalles, que se limitan a débiles gruñidos?... ¿También es otra casualidad?... Hitler invadirá la URSS y, así como en 1917 las derrotas del Zar nos sirvieron para derribarle, las derrotas de Stalin nos servirían para derribarle y suplantarle… Volverá a sonar la hora de la Revolución Mundial. Porque las naciones democráticas, adormecidas hoy, en el instante que Trotsky ocupe de nuevo el Poder, como cuando la guerra civil, realizarán una mutación general. Hitler será entonces atacado por el Oeste, sus generales se sublevarán y lo liquidarán… ¿Habrá sido Hitler objetivamente comunista, sí o no?...
G. No creo en fábulas ni milagros…
R. Pues si no quiere creer que “Ellos” son capaces de realizar lo que han realizado, prepárese usted para presenciar la invasión de la URSS y el fin de Stalin antes de un año. Lo crea milagro o casualidad, prepárense a presenciarlo y a sufrirlo… ¿Pero será usted capaz de negarse a creer cuanto le he dicho, aunque solo sea en hipótesis?... Aguardando a obrar en consecuencia solo cuando empiece a ver las pruebas a la luz de cuanto convengamos.
G. Bien, hablemos en hipótesis… ¿Qué sugiere?
R. Fue usted quien señaló nuestra coincidencia. A nosotros no nos interesa el ataque a la URSS ahora, porque la caída de Stalin supondría el derrumbamiento de este comunismo, que, aún siendo formal, nos interesa exista, por tener la seguridad de que lograremos regirlo para transformarlo en comunismo real. Creo haber sintetizado exactamente la situación del momento actual.
G. Perfectamente, solución…
R. Ante todo, debemos hacer que desaparezca el peligro potencial de un ataque hitleriano.
G. Si, como afirma, fueron “Ellos” quienes lo hicieron Führer, han de tener poder sobre Hitler para que los obedezca.
R. Por no haberme yo expresado bien, dada la rapidez, no ha entendido usted bien. Sí es cierto que “Ellos” financiaron a Hitler, no quiere decir esto que le descubrieron ni su existencia ni su fin. El enviado, Warburg, se presentó a él con una falsa personalidad, ni siquiera parece que Hitler adivinara su raza, y también mintió sobre quiénes eran sus representados. Le dijo ser enviado de un círculo financiero de Wall Street, interesado en financiar el movimiento nacional-socialista con el fin de crear una amenaza contra Francia, cuyos gobiernos seguían una política financiera que provocaba la crisis económica en EEUU.
G. ¿Y lo creyó Hitler?
R. Lo ignoramos. No era lo importante que creyera en los motivos, nuestro fin era que triunfase, sin imponerle ninguna condición. El fin real, bajo cualquier pretexto, está conseguido sin pacto, sin condición; porque nuestro fin era provocar la guerra…, y Hitler era la guerra. ¿Comprende ya?
G. Comprendo. Entonces no veo yo ninguna otra manera de contenerlo que una coalición de la URSS y de las naciones democráticas capaz de intimidar a Hitler. Según yo creo, no es él capaz de lanzarse contra todos los estados del mundo a la vez… Todo lo más uno a uno.
R. ¿No le parece a usted una solución muy simplista…, hasta diría yo contrarrevolucionaria?...
G. ¿Evitar una guerra contra la URSS?
R. Corte su frase a la mitad… y repita conmigo: “Evitar una guerra”… ¿No es una cosa contrarrevolucionaria en absoluto?... Reflexione. Todo comunista sincero, imitando a su ídolo Lenin, y a los más grandes estrategas revolucionarios, debe anhelar siempre la guerra. Nada como la guerra acelera el triunfo de la Revolución. Es un dogma marxista-leninista que usted debería profesar… Ahora bien: ese nacional-comunismo staliniano, ese bonapartismo es capaz de ofuscar la razón de los comunistas más puros hasta impedirlos ver la inversión en la cual incurre Stalin, la de subordinar la Revolución a la Nación y no, como es correcto, subordinar la Nación a la Revolución…
G. Su odio a Stalin le ofusca y le hace contradecirse… ¿No habíamos convenido en que no era deseable un ataque a la URSS?
R. ¿Y por qué la guerra ha de ser necesariamente contra la URSS?
G. ¿A qué otra nación puede atacar Hitler?... Es cosa demasiado clara que dirigirá su ataque contra la URSS, sus discursos lo proclaman. ¿Qué más prueba quiere?...
R. Y si usted, los del Kremlin, lo creen tan firme e indiscutiblemente, ¿por qué han provocado la guerra civil en España? No me diga que por pura razón revolucionaria. No es capaz Stalin de plasmar en hechos ninguna teoría marxista. Si razón revolucionaria hubiera, no sería correcto quemar en España tantas y tan excelentes fuerzas revolucionarias internacionales. Es la nación más lejana de la URSS y la más elemental cultura estratégica no aconsejaba malgastar allí las fuerzas… En caso de conflicto, ¿cómo podría Stalin abastecer y apoyar militarmente una república soviética española?... Pero era correcta. Allí hay un punto estratégico importante, un cruce de influencias opuestas de las naciones capitalistas; se podía provocar una guerra entre ellas. Lo reconozco, era correcto teóricamente, pero en la práctica, no. Ya ve cómo no estalla la guerra entre el capitalismo democrático y el fascista… Y ahora le digo: si Stalin se creyó capaz por sí solo de crear un motivo capaz de provocar la guerra que hiciera luchar entre sí a las naciones capitalistas…,¿por qué no ha de admitir, en teoría por lo menos, que otros puedan conseguir lo que no le pareció imposible lograr a él?...
G. Aceptando sus premisas, puede admitirse la hipótesis.
R. Entonces, hay otro punto más de coincidencia: primero, que no haya guerra contra la URSS; segundo, que conviene provocarla entre las naciones burguesas.
G. De acuerdo. ¿Lo dice usted como una opinión personal o como de “Ellos”?
R. Como una opinión mía. No tengo poder ni contacto con “Ellos”; pero puedo afirmar que coincidirían en esos dos puntos como el Kremlin.
G. Esto es importante fijarlo previamente, por ser lo capital. Por tanto, quisiera yo saber en qué se basa usted para tener la seguridad del asentimiento de “Ellos”.
R. Si yo hubiera tenido tiempo de trazar su esquema completo, ya sabría usted los motivos de su aceptación. Por ahora, los reduciremos a tres.
G. ¿Cuáles son?

(Continua aquí)

martes, 19 de mayo de 2009

Sinfonía en Rojo Mayor: Parte IX (Hitler y "Ellos")


En esta entrega Rakovsky explica la intención oculta en el Tratado de Versalles. Stalin trunca los planes de “Ellos” (al hacer fracasar el trotskismo) y deciden ayudar a Hitler para que triunfe en Alemania. Rakovsky le explica a Gabriel el plan de “Ellos” para derrocar a Stalin. Por el relato queda claro que Alemania fue un peón en el gran Juego por el Poder Mundial.

Ver las anteriores partes empezando aquí.

R. Las reparaciones y las limitaciones económicas de Versalles no las determinó la conveniencia de ninguna nación. Su absurdo aritmético era tan evidente que hasta los más eminentes economistas de las naciones vencedoras lo denunciaron pronto. Solo Francia reclamó para reparaciones mucho más de lo que valía todo su patrimonio nacional, más que si hubiera sido hecho un Sahara todo el suelo francés. Peor fue acordado aquel absurdo de hacerle pagar a Alemania muchas veces más de cuanto podía pagar, aun vendiéndose por entero a ella y entregando la producción de todo su trabajo nacional. Al fin, en realidad, se llegó a la consecuencia práctica de imponerle a la República de Weimar hacer un dumping fantástico si quería pagar algo de las reparaciones. Y el dumping ¿qué era?... Subconsumo, hambre en Alemania y paro en la misma medida en las naciones importadoras. Si no importaban paro en Alemania. Hambre y paro en una u otra parte; he aquí la primera consecuencia de Versalles… ¿Era o no el Tratado revolucionario? Se hizo más: se intentó una reglamentación igual en el plano internacional… ¿Sabe usted lo que la medida representa en plan revolucionario? Es imponer el anárquico absurdo de hacer producir lo suficiente y propio a cualquier economía nacional, estimando que para lograrlo es indiferente su clima, sus fuentes naturales de riqueza y hasta la educación técnica de directores y de obreros. Siempre fue un recurso para compensar las desigualdades naturales en calidad del suelo, clima, minerales, petróleo, etc., entre las economías nacionales el trabajar más los países más pobres, es decir, explotar más a fondo su capacidad de trabajo para suplir la deficiencia motivada por la pobreza del suelo, a la cual se deben agregar otras desigualdades, que también se compensaban por tal medio; por ejemplo, la diferencia en los utillajes industriales. No quiero extenderme más, pero la reglamentación del trabajo impuesto por la Sociedad de Naciones, evocando un principio abstracto de igualdad en la jornada, era en realidad, dentro de un sistema de producción y cambio internacional capitalista no modificado, imponer una desigualdad económica, porque ello era despreciar el fin del trabajo, que es la producción suficiente. El efecto inmediato fue una insuficiencia de la producción, compensada con las importaciones de los países natural e industrialmente autosuficientes, pagadas en oro, en tanto hubo en Europa oro. Prosperidad ficticia en EEUU, que cambiaban su fabulosa producción por oro y el oro en billetes, que abundaban. Como toda anarquía de la producción, y la del periodo fue como no se vio jamás, la Finanza. “Ellos” la explotan a pretexto de remediarla, con otra anarquía mayor: la inflación de la moneda oficial y cien veces más con la inflación de su propio dinero, la moneda-crédito, la moneda falsa. Recuerde las devaluaciones sucesivas en muchas naciones, la desvalorización alemana, la crisis americana y su efecto fabuloso… un record de paro: más de treinta millones de parados solo en Europa y EEUU. ¿Era o no premisa revolucionaria el Tratado de Versalles y su Sociedad de Naciones?...
G. Podría serlo sin quererlo, no me podrá usted justificar por qué retroceden ante la consecuencia lógica la Revolución, el Comunismo; es más, le hacen frente con el Fascismo, triunfante en Italia y Alemania… ¿Qué me dice?
R. Que solo excluyendo la existencia y el fin de “Ellos” tendría usted toda la razón…, pero no debe olvidar su existencia y su fin y tampoco el hecho de que ocupa el poder en la URSS Stalin.
G. No veo la relación.
R. Porque no quiere: le sobran dotes inductivas y elementos de jucio. Le repito una vez más: Stalin es para nosotros un bonapartista, no un comunista.
G. ¿Y qué?
R. Pues que las grandes premisas que impusimos en Versalles para el triunfo de la Revolución Comunista en el mundo, y que, como ha visto, fueron una realidad gigantesca, no quisimos que sirvieran para dar el triunfo al bonapartismo staliniano… ¿Está bien claro?... Otra cosa hubiera sido si es Trotsky entonces el dictador de la URSS, es decir, si son “Ellos” los jefes del Comunismo internacional.
G. Pero el Fascismo es un anticomunismo integral, tanto del trotskista como del staliniano…, y si tan grande es el poder que les atribuye a “Ellos”, ¿cómo no lo han evitado?...
R. Porque son “Ellos” quien han hecho triunfar a Hitler.
G. Bate usted todas las marcas del absurdo.
R. Lo absurdo y lo prodigioso se confunden por incapacidad cultural. Escúcheme. Ya he reconocido el fracaso de la Oposición. “Ellos” vieron al fin que no podía ser derribado Stalin por un golpe de estado. Y su experiencia histórica les dictó una solución. Hacerle a Stalin lo mismo que al Zar. Una dificultad había que nos parecía insuperable. No existía en toda Europa un país invasor. Ninguno poseía situación geográfica o ejército bastante para invadir la URSS. Al no haberlo, debieron “Ellos” inventarlo. Solo Alemania tenía población y posición adecuada para invadir la URSS y para infligirle derrotas a Stalin, pero como comprenderá, la República de Weimar no fue ideada, ni política ni económicamente, para ser invasora, sino para ser invadida. En el horizonte del hambre alemán empezó a brillar la fugaz estrella hitleriana. Un ojo perspicaz se fijó en él. El mundo ha presenciado su ascensión fulminante. No le diré que ha sido todo obra nuestra, no. Le dio sus masas, cada vez mayores; la economía revolucionario-comunista de Versalles. Aunque no fuera dictada para provocar el triunfo de Hitler, la premisa que impuso Versalles a Alemania fue la de su proletarización, de paro y hambre, y su consecuencia debió ser el triunfo de la Revolución Comunista. Pero frustrada ésta por la presencia de Stalin en la jefatura de la URSS y de la Internacional, y no queriendo entregar Alemania al nuevo Bonaparte, los planes Dawes y Young atenuaron las premisas solo en parte, a espera del triunfo en Rusia de la Oposición…; pero como no llegaba, las premisas revolucionarias existentes debían tener sus consecuencias. El determinismo económico de Alemania imponía a su proletariado la Revolución. Al deber ser contenida la revolución social-internacionalista por culpa de Stalin, el proletariado alemán se lanzó a la revolución nacional-socialista. Fue un hecho dialéctico. Pero con toda su premisa y su razón, la revolución nacional-socialista jamás hubiera podido triunfar. Hizo falta más. Fue necesario que, obedeciendo consignas, los trotskistas y los socialistas dividiesen a las masas que tenían una conciencia de clase despierta e intacta. En esto ya intervinimos nosotros. Pero fue necesario más: en 1929, cuando el Partido Nacional-Socialista sufre la crisis de crecimiento y sus recursos financieros le fallan, “Ellos” le envían un embajador; hasta sé su nombre: fue un Warburg. Se conviene la financiación del Partido Nacional-Socialista en negociaciones directas con Hitler, y éste recibe en un par de años millones de dólares, enviados por Wall Street, y millones de marcos de financieros alemanes, éstos a través de Schacht; el sostenimiento de las S.A. y de las S.S. y la financiación de las siguientes elecciones que dan el poder a Hitler, se hace con los dólares y los marcos que le envían “Ellos”.

(Continua aquí.)