Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

viernes, 17 de abril de 2009

Influencia judía en la izquierda

Memorias de Madison—Mi vida en la Nueva Izquierda

Por Kevin MacDonald

He de decir que estoy en desacuerdo con el autor en la parte que concierne con sus preocupaciones raciales, por lo demás el artículo es muy revelador de la cultura judía y su influencia en Occidente.

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Yo no era el único en darme cuenta del toque judío en la política radical en Wisconsin. En su estudio académico sobre la Nueva Izquierda Raíces del Radicalismo: Judíos, Cristianos y la Izquierda, Stanley Rothman y S. Robert Lichter citan a un observador de la Nueva Izquierda en la Universidad de Wisconsin: "Estoy sorprendido por la falta de gente nacida en Wisconsin y la masiva preponderancia de judíos neoyorkinos. La situación en la Universidad de Minnesota es similar." Su corresponsal replicó: "Como has percibido, la izquierda de Madison la forman los judíos de Nueva York."

Las cosas cambiaron para mí cuando conviví con dos judíos en una habitación y de repente me sumergí en la subcultura judía radical de Madison. En ese ambiente la política radical no se cuestionaba, y yo mismo me convertí en un radical. Un psicólogo social probablemente lo explicaría como una adaptación a un nuevo conjunto de normas sociales —"allí donde fueres haz lo que vieres". De algún modo yo estaba preparado para sumergirme en el radicalismo. Yo había sido políticamente un liberal, un Demócrata, y un fuerte simpatizante del Movimiento por los Derechos Civiles. Pero había mucha distancia entre un liberal y un radical, especialmente en esos días.

Poco después, recuerdo que le dije a alguien de mi ciudad que me había "alienado" de la cultura. Y ahora que recuerdo ese incidente, me trae a la mente un pasaje del capítulo 6 de mi estudio de la influencia judía en los intelectuales del siglo XX y en los movimientos políticos, La Cultura de la Crítica:

"[Los intelectuales de Nueva York] se concebían a sí mismos como alienados, marginados—una versión moderna de la alienación y separación judía de la cultura [no judía]. [Como los describió Norman Podhoretz,] "Ellos no creían que pertenecieran a América o que América les perteneciera." … Es cierto, a Podhoretz … le preguntó un editor del New Yorker en los años 1950 "si existía alguna máquina de escribir especial en el Partisan Review con una tecla especial con la palabra ‘alienación’ en una sola tecla."

Sin darme realmente cuenta me había aculturado en un medio político de alienación de intelectuales judíos—y creció en mí la antipatía al ambiente en el que yo había crecido de la pequeña ciudad de Wisconsin (irlandesa y alemana, Católica, de clase baja). Mis actitudes hacia todo cambiaron dramáticamente. Veía a la gente y a la cultura en la que crecí con desdén si no odio.

La Universidad de Wisconsin era el lecho de la contracultura en los años 1960. Dos edificios fueron bombardeados, varios fueron ocupados, y la Guardia Nacional de Wisconsin acudió para restaurar el orden. También había una importante subcultura hippie —relativamente menos política y menos judía, y más preocupada con drogas, sexo, y rock-n’-roll.

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El movimiento estudiantil de Wisconsin idolatraba a importantes figuras judías izquierdistas como Leon Trotsky, Rosa Luxemburg, y Herbert Marcuse. Pero había un lugar especial en sus corazones para el carismático historidador social Harvey Goldberg. Las conferencias de Goldberg presentando su visión marxista de la historia social europea tenían una gran acogida en el campus.

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Como un diario describió las conferencias de Goldberg, "Sus conferencias, pronunciadas con una voz que parecía surgir de las profundidades de su alma, eran una experiencia transformadora de muchas generaciones de estudiantes, removiendo sus mentes y consciencias."

Goldberg murió en 1989, pero su legado aún perdura. Algunas de sus conferencias fueron grabadas y pueden obtenerse en el Harvey Goldberg Center para Historia Contemporánea de Wisconsin.

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El rival de Goldberg en el liderazgo intelectual de Wisconsin fue George L. Mosse que daba el curso de la historia de la intelectualidad europea, y fue también un imán para los radicales del campus. Mosse fue el nieto del fundador del diario liberal de Berlin Das Berliner Tageblatt—un prototipo de los medios liberales de propiedad judía que atrajeron la ira de Hitler y su movimiento. Das Berliner Tageblatt fue expropiado por el gobierno cuando Hitler llegó al poder, y Mosse y su familia fueron obligados a salir de Alemania.

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Yo asistí a los cursos de Mosse y posteriormente leí varios de sus libros que me ayudaron a escribir mi capítulo sobre el Nacional Socialismo [PDF] en Separación y sus Descontentos. En su libro La Crisis de la Ideología Alemana, Mosse subrayó que un ingrediente importante para el alzamiento del Nazismo fue la ideología völkisch—la ideología que los Alemanes tenían un espíritu único como pueblo como consecuencia de su pasado evolutivo. Incidentalmente, aunque sin ser mencionado por Mosse, estas opiniones con tonos raciales pueden encontrarse reflejadas en los escritos del siglo XIX del proto-sionista judío Moses Hess [PDF] y se convirtió en piedra angular del movimiento racial sionista que domina la política actual de Israel.

A diferencia de Goldberg, los interes judíos de Mosse eran bastante claros. Sus conferencias, como sus libros, mostraban un fuerte interés en asuntos judíos, particularmente en el Holocausto y en las bases ideológicas del nazismo. Al igual que Goldberg, Mosse ha dejado un legado en el departamento de Historia de la Universidad de Wisconsin...Mosse también enseñço en la Universidad Hebrea de Jerusalén; sus intereses judíos también pueden verse leyendo atentamente el catálogo de la serie de libros publicados por el instituto establecido en su nombre.

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Yo no era el único no judío en adoptar las actitudes radicales de la subcultura judía. El movimiento anti-guerra se expandió más allá de su origen judío en la costa este hasta una gran parte de la universidad y ciudad de Madison.

Esto me vino a la mente mientras observaba el documental de 1979 La Guerra en Casa que es una crónica del período de 1964–1970 en Madison. Las únicas personas que reconozco en el film son Paul Soglin y Evan Stark—dos importantes activistas judíos contrarios a la guerra en ese período.

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Mis recuerdos sobre los radicales de Madison de los años 1960 me vinieron de nuevo mientras leía las memorias de Mark Rudd (¿Por qué había tantos judíos en SDS (O el calvario de la civilidad). Rudd, que es judío, se dio a conocer como activista mientras estudiaba en la Universidad de Columbia en los años 1960. Después de ser expulsado de Columbia, se convirtió en organizador del SDS (junto a Bill Ayers) y fue uno de los fundadores del Weather Underground cuya misión era, citando a Rudd, "el derrocamiento violento del gobierno de los EEUU en solidardad con la lucha de los pueblos del mundo."

Rudd describe a la SDS de Columbia de los años 1960 como una "fraternidad judía." Los radicales judíos que describe Rudd se parecen más a Harvey Goldberg que a George Mosse. "No recuerdo una sola conversación entre nosotros en la que discutiéramos el hecho de que muchos de nosotros fuéramos judíos." Rudd sugiere que "al ser radicales pensábamos que podríamos escapar de nuestra judeidad."

El difunto Paul Lyons [PDF], uin historiador académico de la izquierda americana (Philadelphia Communists 1936-56), hace el interesante comentario de la vieja izquierda judía:

"…la mayoría de los comunistas judíos llevan su judeidad con indiferencia pero la experimentan profundamente. No es una judeidad religiosa o institucional para la mayoría; sin embargo se enraiza en una subcultura de identidad, estilo, lenguaje, y red social. . . . De hecho, la judeidad de esta segunda generación de judíos era anti-étnica y sin embargo la cima de la etnicidad. El emperador creía estar vestido en transetnicidad, porte americano, pero [los no-judíos] veían los matices y detalles de su etnicidad desnuda."

Ocurría lo mismo con sus hijos de la Nueva Izquierda judía. El tópico de por qué había tantos judíos radicales nunca se discutía, al menos yo no lo presencié. pero la judeidad de estos radicales era obvia para los no judíos como yo que fuimos expuestos de repente a una subcultura muy diferente. La red étnica entre los judíos era obvia, como lo era el acento de la costa este espolvoreado con Yiddish. Su gusto en el vestir era diferente, y les gustaba mucho hablar de películas, especialmente de películas europeas dirigidas por Ingmar Bergman o François Trauffaut—una especie de versión intelectual de los años 1960 de Seinfeld. Tenían un conjunto de ídolos judíos (Trotsky, Marcuse, Luxemburg) que eran inicialmente bastante extraños para mí. Rudd recuerda que el marco de referencia para los radicales judíos de Columbia era el Holocausto y la necesidad de no ser "un buen alemán".

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Los judíos radicales que conocí parecían darse cuenta que los no-judíos los veíamos como judíos. De hecho, una cosa que me chocó fue que estaban orgullosos de ser judíos y tenían actitudes muy negativas hacia el Cristianismo. Al menos a mi alrededor, ellos no condenaban el Cristianismo por su anti-semitismo. (La única alusión al antisemitismo histórico que recuerdo fue cuando mi compañero de habitación dijo "¿Te das cuenta que en un tiempo u otro se ha expulsado a los judíos de todos los países de Europa?" Entonces yo no sabía eso.)

Más bien, estaban orgullosos por el hecho que el Judaismo representaba un punto de vista iluminado sobre la sexualidad, mientras que el Cristianismo era mojigato y represor de la sexualidad. Su marco teórico para esto era el psicoanálisis que para ellos era otro bastión ideológico de los intelectuales judíos. En línea con el pensamiento freudiano, atribuían diversas formas de psicopatología al capitalismo y a la consciencia racial blanca derivadas de las actitudes sexuales cristianas—un análisis que surgía de sus lecturas de la síntesis de Marcuse de Marx y Freud.

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En mi experiencia en Madison durante los años 1960, había también un fuere deseo de revancha apocalíptica y sangrienta contra toda la estructura social percibida por ellos como "goyim", fascista, capitalista, racista, anti-semítica.

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Esto encaja con una serie de entrevistas con radicales de la Nueva Izquierda recogidas en el libro de Percy Cohen Jewish Radicals and Radical Jews: muchos tenían fantasías destructivas en las que la revolución resultaría en "la humillación, desposesión, encarcelamiento o ejecución de los opresores." Estas fantasías de destrucción del orden social se combinaban con la creencia en su propia omnipotencia para crear un orden social no opresivo.

Finalmente, era muy chocante para mí que estos radicales judíos contrarios a la guerra de Vietnam se mostraban incongruentemente eufóricos por la victoria de Israel en la Guerra de los Seis Días de 1967. Esto también chocó al articulista de VDARE.com Paul Gottfried:

"Todos mis colegas judíos en la escuela de graduación [en Yale], ruidosos anti-anti-comunistas, opuestos al imperialismo capitalista de los EEUU, pero sin embargo entusiastas partidarios de Israel en su guerra con los árabes en1967. Un conocido marxista judío se enfureció porque los israelíes no reclamaron todo el Oriente Medio al final de esa guerra. Otro, aún declarándose feminista, lamentaba que los soldados israelíes no violaran a más mujeres árabes. No sería una exageración decir que mis días en la escuela de graduación resonaban con histeria judía donde los Wasps parecían contar solo como decoración." (Paul Gottfried, sobre "Being Jewish", Rothbard-Rockwell Report [Abril]:9–10, 1996.

Para su crédito, Rudd es mejor que la mayoría de los judíos al tratar de explicar la participación judía en el radicalismo, citando el clásico de John Murray Cuddihy The Ordeal of Civility: Freud, Marx, Levi-Strauss and the Jewish Struggle With Modernity. Aquí está la cita centralde Cuddihy:

"Con el advenimiento de la emancipación judía, cuando los muros del ghetto se resquebrajaban y la shtetlach (pequeña ciudad mayoritariamente judía) empezó a disolverse, los judíos—al igual que un antropólogo con los ojos totalmente abiertos entra en un mundo extraño, para explorar a un extraño pueblo que observa el cuerpo legislativo judío, halakah. Examinan este mundo con consternación, con asombro, enojo, y objetividad punitiva. Este asombro, este enfado, y esta objetividad vengativa del no miembro marginal son reincidentes; continua sin disminuir en nuestro tiempo porque la emancipación judía aún continúa."

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Rudd también cita al importante libro de Israel Shahak Jewish History, Jewish Religion —pero Rudd retuerce la tesis de Shahak al afirmar que

"…como reacción a ser las víctimas del racismo a lo largo de los siglos, desarrollamos una religión que en sí misma es racista hacia los otros. Esto es especialmente cierto en los comentarios rabínicos desarrollados en la Europa Oriental durante los casi mil años en los que ocupamos una posición intermedia entre los terratenientes, a los que servíamos, y los campesinos que nos despreciaban y a los que nosotros también despreciábamos. ¿Cómo podía ser de otro modo? En mi familia, si querías decir que alguien era estúpido decías que tenía una ‘goyishe kup,’ una cabeza de goyim."

Mi punto de vista es otro: la preocupación judía con la pureza racial puede encontrarse en el Viejo Testamento y en toda la historia judía.

De vez en cuando, las sociedades occidentales han atacado o erigido defensas contra las élites judías y sus alíados no judíos. Desde el siglo XIX, importantes movimientos anti-judíos han sido racialistas (el nazismo en Alemania), pero este racialismo no fue la base de los movimientos cristianos anti-judíos (el Cristianismo de los siglos IV y V y la Inquisición española y portuguesa). Como señala Shahak (p. 64), el patrón general a lo largo de la historia europea fue el de levantamientos populares contra los judíos como componentes de las élites opresivas—y contra las élites no judías aliadas de ellos.

Rudd ve Israel por lo que es: un estado racialista, militarista, expansionista:

"Israel es el futuro de América: militarizado, racista, religioso-nacionalista, corporativo, con tantas fracturas internas y odios que solo la existencia de un enemigo perpetuo mantiene unida la nación. Si no nos organizamos para parar la actual deriva de este paísm en 30 años seremos Israel."

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La hostilidad judía hacia la cultura de los no judíos ha sido una constante en toda la historia judía. La diferencia fue, como señala Cuddihy, que ellos y sus preferencias de repente son parte de la cultura occidental dominante, con una gran influencia política y acceso a los medios y al mundo académico.

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Kevin MacDonald [email] es profesor de psicología en la Universidad estatal de California–Long Beach y frecuente colaborador de The Occidental Observer. Su website, aquí.


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