Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)
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lunes, 18 de septiembre de 2017

¿Por qué Arabia Saudi utiliza el terrorismo “yihadista” en Europa?


En una escena de El Padrino (1972), el director de cine que se había negado a dar un papel a un miembro de la familia de Don Corleone, se rinde tras recibir un contundente “mensaje”: la cabeza cortada de su caballo amado Khartom en su cama. Así resuelven sus desavenencias las “familias” que nos gobiernan en medio mundo: Según The Guardian del 15 de febrero de 2008, Bandar Bin Sultán, jefe de la inteligencia saudita, había amenazado al gobierno de Tony Blair de sufrir “otro 7/7”, si no se detenía la investigación sobre la corrupción en sus acuerdos de armas, en los que el saudí había recibido unos 1.000 millones de libras en pagos secretos de BAE Systems, una de las mayores contratistas militar del mundo. En junio pasado, la Premier Theresa May impidió la publicación del informe de la inteligencia británica sobre la financiación de la extrema derecha sunita por Arabia Saudi. ¿Qué es lo que vale más para el poder que la vida de los ciudadanos?
Bandar también amenazó a Vladimir Putin en 2013 a lanzar ataques terroristas en Rusia, utilizando a los chechenos, para destruir los Juegos Olímpicos de Sochi del febrero del 2014, si Moscú seguía apoyando en Siria a Bashar al Asad, el aliado de Irán. Putin se negó y una bomba mató a 15 personas en la estación de trenes de Volgogrado en diciembre de 2013.
Algún día sabremos quienes eran los autores intelectuales de los atentados de España o Francia y qué pretendían, aparte de provocar odio entre los nativos e inmigrantes, militarizar la sociedad, o arrebatar los derechos y libertades conseguidas durante siglos de lucha.
La verdad, la primera víctima de la guerra
La Guerra global contra el terror ha sido una criminal farsa geopolítica organizada por Estados que utilizan el terror y hacen de bombero pirómano: ¿Por qué después de 15 años, la CIA afirma que fue el gobierno de Arabia Saudí el responsable de los atentados del 11S que no el grupúsculo de Bin Laden? La OTAN no se equivocó de país: años antes había preparado la ocupación de Afganistán, el país más estratégico del mundo. ¿Y qué había detrás del atentado del 2015 de París, el de Boston, o el que dio pretexto a la agresión israelí a Gaza en 2014?
“Pretenden destruir nuestra civilización” es la frase que repiten los líderes occidentales ante los atentados de bandera islámica en sus países. Frase hueca que revela la hipocresía de dichos estados –pues matan a mayor cantidad de civiles inocentes de “otras civilizaciones” en un solo bombardeo en Libia, Irak, Afganistán, Libia, Yemen, Mali o Siria-, y también pone en evidencia su fingida ignorancia acerca de la naturaleza de este fenómeno. Las consignas como “no tengo miedo” coreada tras los atentados en Cataluña minimizan la extrema gravedad de la situación a la que desafía con ésta ingenuidad, y a la que pretenden neutralizar con “la vuelta a la normalidad”. Pues, hay que tener miedo, este mecanismo imprescindible en los seres vivos para seguir viviendo.
No estamos frente a lobos solitarios o de pandillas de desagradecidos fanáticos, nihilistas e inadaptados, ni de jóvenes que así se vengan por sufrir la exclusión social. Estamos ante una organización militar privada al estilo de “Camisas Pardas” y de naturaleza fascista, protegida por poderosos estados y que desde hace cuatro décadas está desmontando estados enteros, destrozando decenas de millones de vidas y avanza sin parar. Es así cómo Barak Obama vetó la ley que permite a las familias de cerca de 3.000 ciudadanos de su país asesinados en 11S denunciar a los verdugos.
Los objetivos de Arabia Saudi
La Casa Saud ha recurrido al terrorismo religioso por los siguientes motivos:
1. Contribuir a los proyectos de EEUU en el marco de la lucha contra el comunismo, y fue cuando Washington trasladó el modelo de los escuadrones de la muerte, los Batallones de Reacción Inmediata y la Contra nicaragüense de América Latina a las fronteras de la Unión Soviética: En 1978-79 Jimmy Carter apostó por la extrema derecha religiosa en cuatro escenarios: en Afganistán creó el “yihadismo” con el dinero saudí, para derrocar al gobierno marxista de Afganistán y desestabilizar la URSS; en Irán facilitó (en colaboración con el presidente francés Giscard d’Estaing que acogió a Jomeini) la instalación de una teocracia chiita anti-comunista; en la Polonia
socialista apadrinó al ultra-católico Lech Walesaj, y en Vaticano elevó al cardenal eslavo Karol Wojtyła, para desestabilizar los países “cristianos” del espacio soviético, y acabar con la Teología Cristiana de Liberación.
Desde la fundación de la URSS en 1917 y la aparición de los partidos comunistas en los países musulmanes, la élite clerical chiita y sunnita, temerosa a perder su poder político-social y propiedades ya cooperaba con el “imperialismo cristiano” contra los ateos marxistas. Afganistán fue el segundo país “musulmán” gobernado por los comunistas; el primero se instauró en 1967 en la mismísima Península arábiga: la República Popular de Yemen. Luego, en 1991, Arabia participó con sus miles de ”yihadistas” en la desintegración de Yugoslavia. El actual rey de Arabia y el entonces alcalde de Riad, Salman bin Abdulaziz les enviaba a través del Alto Comité Saudí para el Auxilio de Bosnia y Herzegovina (SHCR), introduciendo el wahabismo en los Balcanes. SHCR construyó mezquitas y escuelas y ayudó sólo a las familias musulmanas. Tras finalizar la guerra, EEUU convirtió Kosovo en una gran base militar (Camp Bondsteel) con un mini Guantánamo incluido. Kosovo “por casualidad” es otra cantera del Estado Islámico: Blerim Heta, el kosovar que el 24 de marzo de 2014 mató en un atentado a 52 chiitas, trabajó en esta base.
2. Contener a Irán: Richard Dearlove, ex director del MI6, recuerda que antes del 11S su homólogo saudí, Bandar bin Sultán, le había dicho: “No falta mucho para que en Oriente Próximo los chiitas tengan que pedir ayuda a Dios. Más de mil millones de suníes están hartos de ellos”. A pesar de que los chiitas son sólo el 15% de los musulmanes del mundo, el impacto de la caída del Sha en Irán y la instalación de la República Islámica sobre Arabia Saudita fue múltiple, y muy preocupante para los jeques, porque:
  • La revolución iraní había derrocado a una de las monarquías más poderosa y antiguas del mundo, implantando una republica. Antes de Irán, Afganistán (1973), Libia (1969), Yemen (1962), Irak (1958) y Egipto (1952) acabaron con la monarquía y la Casa Saud temía el efecto mariposa de la republica iraní, y eso a pesar de que ha sido un califato disfrazado de república, y la pérdida de su estatus: ya había alternativa a una teocracia
    monárquica. Que en Irán existiesen elecciones, mujeres universitarias, un buen cine, etc. fortalecía esta idea, aunque pocos sabían que: en Irán hay un poderoso movimiento feministas desde el 1920 que consiguió en 1935 ser el primer país del mundo en prohibir el velo; y tenía en 1964 mujeres parlamentarias y una ministra, o que los comunistas, muy poderosos, tenían un ministro en 1923. Al ser una sociedad avanzada, sus fundamentalistas también son menos fanáticos que los de Arabia. Por todo ello, le resultará más difícil a los Saud luchar contra el chiismo iraní que contra el nacionalismo árabe o el socialismo.
  • Los Saud pierden su monopolio del liderazgo sobre la umma «la comunidad musulmana» incluida la sunnita, ya que los ayatolás presentaban su invento como una república “islámica” que no “chiita” y tachaban a los saudíes de “infieles”, “peones de Israel y de EEUU”, “corruptos y criminal”. Jomeini se convirtió, para millones de “musulmanes sunnitas” (palestinos y libaneses sobre todo) en su héroe. Que la teocracia chiita naciera (deforma anti-natural) de una gran revolución popular anti estadounidense otorgaba mayor legitimidad a las posturas anti-saudíes de Teherán.
  • La carga “social” de la revolución iraní, recogida por Jomeini, quien en un principio prometió justicia a los “desheredados”, también sunnitas, rompiendo con la idea de la “comunidad musulmana”, que oculta la lucha de clases, juntando al banquero y el desahuciado. Aunque al final no hubo una teología chiita de liberación, los millonarios jeques se pusieron a temblar.
  • Por lo que Riad y Teherán, mientras evitan un enfrentamiento directo, patrocinan, a medida de sus posibilidades, a grupos político-militares que actuarán en terceros países (guerra proxy).
La iranofobia de Riad que es respaldada por otros regímenes árabes, Israel y EEUU, ha intentado contener a Irán de mil y una maneras: financiar la invasión de Irak a Irán (1980-1988); fundar el Concejo de Cooperación del Golfo en 1981 como sistema de seguridad, y ahora pretende crear una “OTAN sunnita”; baja el precio del petróleo, para dañar su economía, y exportar al mundo el wahabismo- takfiri (que considera apostatas a los chitas). En Irak, intenta corregir el “error” de Bush quién tras derrocar a Saddam Husein no sólo instaló en Bagdad una republica islámica-chiita, sino también creó escuadrones de muerte chiitas para acabar con los basistas y las tribus sunnitas rebeldes. Junto con Israel y Turquía, Arabia no permitirá la estabilización de Irak hasta que los chiitas abandonen el poder.
Riad, que no perdona a EEUU (de Obama) el levantamiento de las sanciones contra Irán en 2015, ni su negativa a derrocar a Bashar al Assad, y su decisión de trasladar parte de sus tropas de Oriente Próximo a la frontera de China, decidió apostar más fuerte por el ejercito de “yihadistas” en Siria e Irak contra Irán. Paralelamente, está desarrollando su propio programa nuclear en Pakistán, y gracia a su impunidad, es posible que Arabia disponga de armas nucleares antes de Irán.
Los reyes saudíes que temen ser sacrificados por Washington (como Mubarak y a Bin Ali) y ser “pañuelos de usar y tirar” elaboran su propia agenda: enviaron tropas a Bahréin, de población chiita, para aplastar su Primavera, y han arrastrado a EEUU a su criminal guerra contra la milicia chiita Huthies de Yemen, provocando la mayor crisis humanitaria del mundo, matando a sus gentes con balas y misiles, con hambre, sed y cólera.
3. Enviar al extranjero a los jóvenes excluidos saudíes como terroristas a otros países, y así deshacerse de una bomba de relojería en casa; paralelamente implanta el wahabismo en Occidente, al servicio de dichas acciones, así como detener la creciente simpatía hacia el chiismo (e Irán), -no entre los inmigrantes sunnitas-, sino entre los nativos, como sucede en España.
Yihadismo: el Frankenstein
El apodado “El Cordobés de Daesh” que reclama al-Andalus, amenazando a 46 millones de españoles, no dice nada sobre la palestina ocupada por tan solo 5 millones de israelíes. Efraim Inbar, el analista estratégico israelí afirma que es un “error” y una “locura” acabar con el Estado Islámico por servir “a nuestros intereses estratégicos” y a su guerra contra Irán, que es el “gran enemigo” de Occidente, afirma. El equipo de Trump cree lo mismo. Para los padrinos del “yihadismo” – la CIA, Mossad, MI6, la GID saudí y la MIT turca-, miles de mujeres, hombres y niños asesinados por este Frankenstein no son más que “daños colaterales” ante sus macabros intereses.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Tropas rusas concentradas en la frontera de EE.UU. y golpe de estado neonazi en Canadá apoyado por Moscú. Imaginemos...

El periodista británico Neil Clark nos propone un sencillo ejercicio para tomar conciencia del cinismo y doble rasero que caracterizan al bloque otanista occidental. Son apenas cuatro ejemplos sencillos, como botón de muestra de los muchos otros ejemplos que podríamos mencionar. El periodista se refiere con sarcasmo a la progresía occidental que se apresura siempre a movilizarse siguiendo la agenda de intereses de EE.UU., con la expresión "la brigada occidental 'se debe hacer algo'"

Referencia documental:
Tomado de RT, "Imaginen que las tropas rusas se concentraran en las fronteras de EE.UU.", publicado el 21-1-2017 como resumen de un artículo de Neil Clark. Versión completa del artículo original en inglés: "Just imagine... if Russian troops were amassed on America's borders", por Neil Clark, publicado también en RT el mismo día. Las fotos y pies de foto son añadidos nuestros.

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"Imaginen que las tropas rusas se concentraran en las fronteras de EE.UU."

El periodista británico Neil Clark pone de relieve "el doble rasero" de Occidente con un simple cambio de nombres en determinadas situaciones.

© Foto: Michael Dalder / Reuters. EE.UU. ha desplegado tropas en Estonia y Lituania. En otros países fronterizos con Rusia, la OTAN también ha desplegado importantes efectivos militares, además de expandir la organización cercando militarmente a Rusia.
El periodista británico Neil Clark escribe que, para poner de relieve "la enorme hipocresía y el doble rasero típicos" de la política occidental, simplemente "hay que cambiar" algunos nombres en determinadas situaciones.

Este columnista estima que las medidas tomadas por los países y personas que cuentan con el beneplácito de Occidente se convertirán en "absolutamente escandalosas" si se las aplicaran a sí mismos y pone varios ejemplos para confirmar su tesis.

Intervención en Yemen

Clark solicita al lector que imagine que "un gran aliado de Rusia", cuyo Ejército hubiera entrenado los rusos, "bombardeara el país más pobre de Oriente Medio con bombas de racimo suministradas por Moscú" y que "la hambruna amenazara la vida de millones de personas" de ese territorio.

Posteriormente, el autor del texto desvela que es Arabia Saudita, "un gran socio de Reino Unido", el que devasta Yemen con "bombas de racimo de fabricación británica" mientras "la brigada occidental 'se debe hacer algo', que expresó una gran preocupación 'humanitaria' sobre los combates para liberar Alepo de los terroristas de Al Qaeda y el Frente Al Nusra, permanece callada".
Destrucción de Yemen, el país más pobre de Oriente Medio. La barbarie sembrada por Arabia Saudí sobre Yemen con el beneplácito del otanismo, no parece merecer la atención de la progre brigada occidental "se debe hacer algo", tan preocupada por el retroceso del yihadismo de los cortacabezas en Siria. Yemen no contará con una "Marcha de Berlín a Alepo" de los "se debe hacer algo".  Foto: escuela yemení destruida por los bombardeos saudíes.
Burlas hacia los fallecidos

El periodista británico también subraya que si el avión accidentado el 25 de diciembre cerca de Sochi hubiera transportado a un coro militar de Francia y no de Rusia y una de las principales revistas satíricas rusas se hubiera burlado de la tragedia, los medios occidentales habrían censurado la 'depravación moral' y el 'alma oscura' del carácter ruso.

Sin embargo, la aeronave siniestrada "transportaba a cantantes rusos" y, como fue la revista Charlie Hebdo"que cuenta con el apoyo de la élite"— la que "se burló de los muertos", "nadie en Occidente puso el grito en el cielo".

Expansión de la OTAN 

¿Y si hubiera sido la OTAN y no el Pacto de Varsovia la que hubiera dejado de existir al final de la guerra fría y Rusia, rompiendo todas sus promesas al presidente norteamericano, hubiera expandido ese bloque hasta las fronteras de EE.UU. y desplegado miles de tropas y decenas de tanques y material bélico en México y Canadá?

"¿Los comentaristas de los periódicos occidentales 'respetables' describirían esa operación como una 'agresión estadounidense'? Creo que no", responde Clark.

Golpe de Estado en Ucrania 

Finalmente, ¿y si Rusia hubiera gastado 5.000 millones de dólares para cambiar el régimen político de Canadá utilizando a neonazis como punta de lanza de las protestas antigubernamentales y ese nuevo y 'democrático' país acogiera marchas con antorchas de ultranacionalistas que conmemoraran a las divisiones de las SS?

Neil Clark esperaría "graves condenas y denuncias de los 'lazos' de Rusia con la 'ultraderecha' pero, como esos acontecimientos "tienen lugar en Ucrania", la brigada occidental 'que viene el fascismo' no muestra el más mínimo interés".

"Marcha de las antorchas" de los neonazis ucranianos, los fieles aliados del otanismo occidental.

domingo, 8 de enero de 2017

EE.UU., ISRAEL Y ARABIA SAUDITA: La contrarrevolución en Medio Oriente


Esta imagen provocó un verdadero escándalo en Estados Unidos: en la reunión del G20, el presidente estadounidense Barack Obama se inclina ante el soberano saudita y besa su mano.


19.5.2011

Un clan de Arabia Saudita, los Sudairi, es el eje de la ola contrarrevolucionaria que Estados Unidos e Israel han desencadenado en el Medio Oriente. En una amplia síntesis, publicada por episodios en el más importante diario de lengua rusa, Thierry Meyssan nos ofrece, desde Damasco, un panorama general de las contradicciones que estremecen esa región.

En unos meses, 3 gobiernos prooccidentales han sido derrocados en el mundo árabe: en Líbano el parlamento expulsó del poder al gobierno de Saad Hariri y los movimientos populares derrocaron a Zine el-Abbidine Ben Ali en Túnez y, en Egipto, a Hosni Mubarak, posteriormente arrestado.

Estos cambios de régimen se acompañan de manifestaciones contra la dominación estadounidense y el sionismo. Favorecen, en el plano político, al eje de la resistencia conformado, en el plano estatal, por Irán y Siria, y en el plano infraestatal por los movimientos Hezbollah y Hamas.

Para imponer la contrarrevolución en la región, Washington y Tel Aviv han recurrido a su mejor apoyo: el clan de los Sudairi, que representa mejor que cualquier otra fuerza el despotismo al servicio del imperialismo.

Los Sudairi

Aunque es posible que el lector nunca haya oído hablar de ellos, los Sudairi son desde hace varias décadas la organización política más rica del mundo.

Los Sudairi son 7 de los 53 hijos del rey Ibn Saud –el fundador de Arabia Saudita. Son específicamente los 7 hijos de la princesa Sudairi. Su cabecilla fue el conocido rey Fahd, cuyo reinado se extendió de 1982 a 2005. Desde la muerte de Fahd, sólo quedan 6 Sudairi.

El mayor es el príncipe Sultan, ministro de Defensa desde 1962, de 85 años. El más joven, con 71 años, es el príncipe Ahmed, ministro adjunto del Interior desde 1975. Desde los años 1960, es el clan de los Sudairi el que ha venido organizando, estructurando, financiando los regímenes títeres prooccidentales del «Medio Oriente ampliado».

En este punto se hace indispensable un recuento histórico.

Arabia Saudita es una entidad jurídica que los británicos crearon para debilitar el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial. A pesar haber sido el inventor del concepto de «nación árabe», Lawrence de Arabia nunca logró convertir el nuevo país en una nación, y menos aún en un Estado. Arabia Saudita era, y sigue siendo, una propiedad privada de la familia Saud. Como se demostró a través de la investigación judicial británica que tuvo lugar durante el escándalo Al-Yamamah, ya en pleno siglo XXI, no existen hoy en día cuentas bancarias ni presupuesto del reino. Son las cuentas de la familia real las que se utilizan para administrar lo que sigue siendo la posesión privada de los Saud.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido ya no contaba con los medios necesarios para mantener su imperialismo, así que el territorio de Arabia Saudita pasó a depender de Estados Unidos. El presidente Franklin D. Roosevelt concluyó entonces un acuerdo con el rey Ibn Saud: la familia Saud se comprometía a garantizar el aprovisionamiento de petróleo a Estados Unidos a cambio de la ayuda militar necesaria para que los Saud pudieran mantenerse en el poder. Esa alianza se conoce como el Acuerdo del Quincy por haberse firmado a bordo del navío del mismo nombre. Se trata de un acuerdo, no de un tratado, porque no fue firmado entre dos Estados sino entre un Estado y una familia.


El Acuerdo del Quincy ata Estados Unidos a la familia Saud

El rey fundador, Ibn Saud, tuvo 32 esposas y 53 hijos, lo cual rápidamente dio lugar a graves rivalidades entre los potenciales candidatos a la sucesión. Ya tardíamente se decidió, por lo tanto, que la corona no pasara de padre a hijo sino de medio hermano a medio hermano.

Cinco hijos de Ibn Saud han ocupado el trono hasta el momento. El actual rey, Abdalá I, de 87 años, es un hombre más bien de mente abierta, aunque totalmente desconectado de las realidades contemporáneas. Conciente de que el actual sistema dinástico conduce a la catástrofe, el rey Abdalá quiere reformar las reglas de sucesión. El soberano sería designado entonces por el Consejo del Reino, o sea por una serie de representantes de las diversas ramas de la familia real, lo cual pudiera poner el poder en manos de una generación más joven.

Pero a los Sudairi no les conviene esta sabia iniciativa. Como resultado de varias renuncias al trono, ya sea por razones de salud de los renunciantes o por sibaritismo, los tres próximos aspirantes son miembros de ese clan: el ya mencionado príncipe Sultan, ministro de Defensa, de 85 años; el príncipe Nayef, ministro del Interior, de 78 años, y el príncipe Salman, gobernador de Riad, de 75 años. Si llegara a aplicarse, la nueva regla dinástica perjudicaría a estos personajes.

Lo anterior explica por qué los Sudairi, que nunca han sentido demasiado cariño por su medio hermano, el rey Abdalá, actualmente lo odian.

También explica por qué han decidido utilizar todas sus fuerzas en la actual batalla.

El príncipe Bandar y su «hermano» George W. Bush

El regreso de Bandar Bush

A fines de los años 1970, el futuro rey Fadh dirigía el clan de los Sudairi. Y se fijó en las raras cualidades de uno de los hijos de su hermano Sultan: el príncipe Bandar. Lo envió a negociar contratos de armamento en Washington y le gustó la manera como Bandar logró comprar el consentimiento del entonces presidente de Estados Unidos James Carter.

Al llegar al trono, en 1982, el rey Fadh convirtió al príncipe Bandar en su hombre de confianza. Lo nombró agregado militar y posteriormente embajador en Washington, puesto que Bandar ocupó hasta el fin del reinado de Fahd y el momento en que se produjo su brutal expulsión por parte del rey Abdalá, en 2005.

Hijo del príncipe Sultan y de una esclava libia, el príncipe Bandar es una personalidad brillante y carente de escrúpulos que ha sabido imponerse en el seno de la familia real, a pesar del deshonor inherente al origen de su madre. Bandar es actualmente el brazo ejecutor de los gerontócratas del clan Sudairi. Durante su larga estancia en Washington, el príncipe Bandar se hizo amigo de la familia Bush, en particular de George Bush padre, a tal punto que ambos llegaron a ser inseparables. George Bush padre llega incluso a presentar al príncipe Bandar como el hijo que le hubiese gustado tener, al extremo que en Washington llegaron a llamarlo «Señor Bandar Bush». Lo que despierta el agrado de George Bush padre –ex director de la CIA y posteriormente presidente de Estados Unidos– es la inclinación del príncipe Bandar por la acción clandestina.

El «Señor Bandar Bush» se integró a la alta sociedad estadounidense. Es al mismo tiempo administrador vitalicio del Aspen Institute y miembro del Bohemian Grove. El público británico descubrió su existencia a través del escándalo Al-Yamamah: el contrato armamentista más grande de la historia, y también el mayor caso de corrupción. Durante unos 20 años (desde 1985 hasta 2006), British Aerospace, rápidamente rebautizada como BAE Systems, vendió armamento por 80 000 millones de dólares a Arabia Saudita mientras que depositaba discretamente parte de esa fortuna en las cuentas bancarias de políticos sauditas y probablemente de políticos británicos. Dos mil millones de dólares engrosaron así la fortuna del príncipe Bandar.

El asunto es que Su Alteza tiene muchos gastos. El príncipe Bandar dio empleo a muchos de los combatientes árabes reclutados en la época de la guerra fría por los servicios secretos de Arabia Saudita y Pakistán para luchar contra el Ejército Rojo en Afganistán, a pedido de la CIA y del MI6. Por supuesto, la figura más conocida en ese medio no era otro que el millonario anticomunista convertido en gurú yihadista Osama Ben Laden.

Es imposible decir con exactitud de cuántos hombres dispone el príncipe Bandar. A lo largo de los años, su mano se perfila en numerosos conflictos y actos de terrorismo a través de todo el mundo musulmán, desde Marruecos hasta el Xinkiang chino. A modo de ejemplo, basta con citar el pequeño ejército que había implantado en un campamento de refugiados palestinos en el Líbano, en Nahr el-Bared, bajo el nombre de Fatah al-Islam. La misión de aquellos hombres consistía en sublevar a los refugiados palestinos, mayoritariamente sunnitas, proclamar un emirato independiente y combatir al Hezbollah chiíta. Pero aquello salió mal porque los salarios de los mercenarios no se pagaron a tiempo. Así que, en 2007, los hombres del príncipe Bandar se atrincheraron en el campamento palestino, 30 000 refugiados tuvieron que huir de allí y el ejército libanés tuvo que librar una batalla de 2 meses para retomar el campamento.

Aquella operación costó la vida a 50 mercenarios así como a 32 civiles palestinos y 68 soldados libaneses.

A principios de 2010, el príncipe Bandar fomentó un golpe de Estado para derrocar al rey Abdalá y poner en el trono a su propio padre, el príncipe Sultan. El complot se descubrió y Bandar cayó en desgracia, aunque sin perder por ello sus títulos oficiales. Pero a fines de 2010, los problemas de salud del rey y las operaciones quirúrgicas a las que tuvo que someterse permitieron a los Sudairi recuperar su influencia e imponer el regreso de Bandar, con el respaldo de la administración Obama.

Fue después de una visita al rey, cuando este se encontraba hospitalizado en Washington, y habiendo llegado erróneamente a la conclusión de que el monarca estaba agonizando, que el primer ministro libanés Saad Hariri se alió a los Sudairi. Nacido en Riad, Saad Hariri es saudita pero tiene la doble ciudadanía libanesa. Heredó la fortuna de su padre, que se había enriquecido gracias a los Saud. Saad Hariri tiene por lo tanto una deuda con el rey Abdalá y se convirtió en primer ministro libanés debido a la presión del monarca, aunque el Departamento de Estado abrigaba dudas en cuanto a su capacidad para ocupar el cargo.

Durante su periodo de obediencia al rey Abbalá, Saad Hariri se esforzó por reconciliarse con el presidente sirio Bachar el-Assad. Retiró las acusaciones en contra de este último que lo vinculaban al asesinato de su padre, el ex primer ministro libanés Rafik Hariri, y se disculpó por haberse dejado manipular para crear una tensión artificial entre el Líbano y Siria. Pero al aliarse a los Sudairi, Saad Hariri dio un giro político de 180 grados. De la noche a la mañana renegó de la política de conciliación del rey Abdalá hacia Siria y el Hezbollah y emprendió una ofensiva contra el régimen de Bachar el-Assad para obtener el desarme del Hezbollah y un compromiso con Israel.

Pero el rey Abdalá salió de su estado semicomatoso y no demoró en pedirle cuentas. Sin el indispensable apoyo del monarca saudita, Saad Hariri y su gobierno fueron expulsados del poder por el parlamento libanés, que decidió poner en el cargo de primer ministro a Najib Mikati, otro millonario con doble nacionalidad pero menos aventurero. Como castigo para Saad Hariri, el rey Abdalá abrió una investigación fiscal sobre la principal empresa de la familia Hariri en Arabia Saudita y detuvo a varios de sus colaboradores por fraude.

Saad Hariri, quien ostenta la doble ciudadanía saudita y libanesa, estableció una alianza con los Sudairi. Después de presentar su renuncia como primer ministro libanés, hace 3 meses que Saad Hariri viene bloqueando la formación de un nuevo gobierno y, mientras tanto, se mantiene en el cargo.

Las legiones de los Sudairi

Los Sudairi han decido desencadenar la contrarrevolución en todos los sentidos.

En Egipto, país donde financiaban a los Mubarak con una mano y a los Hermanos Musulmanes con la otra, los Sudairi impusieron ahora una alianza entre los Hermanos Musulmanes y los militares proestadounidenses.

Ya reunidos, los miembros de esta nueva coalición egipcia no han hecho otra cosa que repartirse los cargos, excluyendo del poder a los líderes de la revolución de la plaza Tahrir. La coalición se niega a convocar una Asamblea Constituyente y no ha hecho más que agregar algunas enmiendas a la Constitución ya existente.

En primer lugar, la nueva coalición ha proclamado el Islam como religión oficial del Estado egipcio, en detrimento de la minoría cristiana copta –a la que pertenece el 10% de la población– que, oprimida por Hosni Mubarak, se había movilizado contra su régimen. El doctor Mahmud Izzat, el segundo dirigente más importante de los Hermanos Musulmanes, llamó además a la rápida instauración de la charia y al restablecimiento de los castigos islámicos.

El vocero de los Hermanos Musulmanes en Egipto, Essam Helarían no ha enfocado su campaña electoral en la abrogación de los Acuerdos de Camp David sino en la criminalización de la homosexualidad. Afirma que, aunque la mayoría de la población no se oponga a ese « vicio », un Estado musulmán tiene la obligación reprimirlo en virtud de la charia.

Al joven Wael Ghoneim, quien había desempeñado un papel de primer plano en el derrocamiento de Mubarak, se le prohibió subir a la tribuna en la manifestación de la victoria del 18 de febrero, en la que participaron casi 2 millones de personas. Por el contrario, el predicador estrella de los Hermanos Musulmanes, Yussef al-Qardawi, de regreso en Egipto después de 30 años de exilio en Qatar, se le permitió arengar a la multitud todo lo que quiso. Este personaje, al que Gamal Abdel Nasser había retirado la nacionalidad egipcia, se ha erigido en símbolo de la nueva era: la de la charia y la coexistencia pacífica con el régimen sionista de Tel Aviv.

El premio Nóbel de la Paz Mohamed el-Baradei –al que los Hermanos Musulmanes habían escogido durante la revolución como vocero para ofrecer una imagen de apertura– fue agredido físicamente por los mismos Hermanos Musulmanes durante el referéndum constitucional y ha sido apartado de la escena política.

Los Hermanos Musulmanes han anunciado su propia entrada en la escena política con la creación de un nuevo partido, llamado Libertad y Justicia, que cuenta con el apoyo de la National Endowment for Democracy (NED) y que imita la imagen del AKP turco. También están aplicando la misma estrategia en Túnez, con el Partido del Renacimiento.

En ese contexto, se han cometido actos de violencia contra las minorías religiosas, como la quema de dos iglesias cooptas. Lejos de castigar a los agresores, el primer ministro les ha ofrecido garantías al destituir al gobernador que él mismo acababa de nombrar en la provincia de Qenna, el respetado general Imad Michael… simplemente por ser cristiano copto en vez de musulmán sunnita.
El Consejo de Cooperación del Golfo (CGC) pidió la intervención de la OTAN en Libia y envió el ejército de Arabia Saudita y la policía emiratí a aplastar las protestas en Bahrein.

En Libia, los Sudairi enviaron hombres armados a Cirenaica antes de que franceses y británicos dieran la señal para el comienzo de la revuelta contra el poder de Tripolitania. Fueron ellos quienes distribuyeron armas y las banderas de las listas roja, negra y verde con la estrella y la media luna, símbolo de la monarquía sanusita, protectora histórica de los Hermanos Musulmanes. El objetivo de los Sudairi en Libia era acabar con el agitador Kadhafi y poner al príncipe Mohamed en el trono de lo que fue en otros tiempos el Reino Unido de Libia.

El Consejo de Cooperación del Golfo fue el primero en pedir una intervención armada contra el gobierno de Trípoli. Y, en el seno del Consejo, fue la delegación de Arabia Saudita la que dirigió las maniobras diplomáticas para lograr que la Liga Árabe aprobara el ataque de los ejércitos occidentales contra Libia.

Por su parte, el coronel Kadhafi había declarado en varios discursos que no había ninguna revolución en Cirenaica sino que su país estaba enfrentando una operación de desestabilización de Al-Qaeda, palabras que provocaron sonrisas –equivocadamente– y que fueron confirmadas por el comandante del US AfriCom en persona. Basta con recordar la inquietud del general Carter F. Ham, quien dirigió las primeras operaciones militares estadounidenses antes de la entrega de esa responsabilidad a la OTAN. El general Carter F. Ham se sorprendió, en efecto, de tener que designar sus blancos terrestres basándose en informaciones proporcionadas por espías conocidos por haber combatido contra las fuerzas aliadas en Afganistán, en otros palabras conocidos como hombres de Ben Laden.

En cuanto a Bahrein, se trata de un territorio que desde 1971 se presenta como un reino independiente. Pero en realidad sigue siendo territorio gobernado por los británicos. En su momento, los británicos designaron al príncipe Khalifa como primer ministro y lo mantuvieron en ese puesto durante 40 años consecutivos, desde la independencia ficticia hasta hoy en día, continuidad que no es nada desagradable para los Sudairi.

El rey Hamad de Bahrein entregó a Estados Unidos una concesión que permitió la instalación del cuartel general naval de Central Command y de la V Flota estadounidense en el puerto de Juffair. En ese contexto, el reclamo popular por una monarquía constitucional significaría el acceso a una verdadera independencia, el fin del tutelaje británico y la retirada de las tropas estadounidenses. Todo ello afectaría a Arabia Saudita y pondría en peligro las bases mismas del sistema.

Así que los Sudairi convencieron al rey de Bahrein de que había que ahogar en sangre las esperanzas populares.

Garante del orden establecido, el príncipe Nayef es el inflexible ministro del Interior y de Información de Arabia Saudita desde hace 41 años.

El 13 de marzo de 2011, el secretario estadounidense de Defensa Robert Gates llegó a Manama para coordinar las operaciones, que comenzaron al día siguiente con la entrada de tropas especiales sauditas. Conocidas como «las águilas de Nayef» esas fuerzas especiales están bajo el mando directo del príncipe Nayef.

En unos días fueron destruidos todos los símbolos del movimiento de protesta, incluyendo el monumento de la Plaza de la Perla. Cientos de personas fueron muertas o están desaparecidas. La tortura, casi abandonada desde hace una decena de años, se generalizó nuevamente en Bahrein. Los médicos y enfermeras que socorrieron a los manifestantes heridos han sido arrestados en sus hospitales, encarcelados y mantenidos incomunicados, para ser finalmente enviados a los tribunales militares.

Lo más importante de esta terrible represión es, sin embargo, la voluntad de presentar como un conflicto sectario lo que en realidad es la clásica lucha de clases entre un pueblo entero y un grupo de privilegiados vendido al imperialismo extranjero. Como la mayoría de la población de Bahrein es chiíta, mientras que la familia reinante es sunnita, el chiísmo –vehículo del ideal revolucionario del ayatola Komeiny– ha sido designado como blanco. En un mes, las «Águilas de Nayef» han arrasado 25 mezquitas chiítas y dañado otras 253.

Un tribunal de excepción juzgará próximamente a 21 de los principales líderes de las protestas populares, que corren el riesgo de ser condenados a muerte. Más aún que contra los chiítas, la monarquía se ensaña actualmente con Ibrahim Cherif, presidente del partido Waed (izquierda laica), al que acusa de no respetar el orden confesional a pesar de ser sunnita.

A falta de poder desestabilizar Irán, los Sudairi están concentrando sus ataques contra Siria.

La desestabilización de Siria

Las revoluciones que gozan del favor de los medios tienen incluso sus membretes. Este es el que identifica «The Syrian Revolution 2011» en Facebook.

A principios de febrero de 2011, en momentos en que no había en Siria ningún tipo de manifestación, apareció en Facebook una página titulada The Syrian Revolution 2011. En dicha página se convocaba a un «Día de la cólera» que debía tener lugar el viernes 4. Aunque Al-Jazzera se hizo eco de la convocatoria, esta no encontró seguidores en ninguna parte. El canal de televisión qatarí deploró tal ausencia de reacción y denigró a Siria, calificando ese país de «reino del silencio» (sic).

La denominación misma The Syrian Revolution 2011, en inglés, ya es algo que da que pensar por ser característica de las frases publicitarias. Además, ¿qué verdadero revolucionario pensaría que si no logra concretar su ideal en 2011 no le queda más que regresar a su casa y taparse la cabeza?

Más extraño aún es el hecho que el mismo día de su creación, esa página Facebook registró más de 80 000 amigos. La aparición en tan pocas horas de tantos seguidores virtuales sin que esos seguidores aparecieran después en las calles hace pensar en una manipulación llevada a cabo con el uso de programas informáticos de creación de cuentas, sobre todo si se agrega el hecho que los sirios hacen un uso moderado de Internet y que sólo desde el 1º de enero cuentan con conexiones ADSL.

Los desórdenes comenzaron un mes más tarde en Derra, una pequeña localidad que se encuentra en la frontera con Jordania y a pocos kilómetros de Israel. Desconocidos pagaron a grupos de adolescentes para que pintaran consignas antigubernamentales en las paredes de la localidad. La policía local arrestó a los jóvenes y los trató como criminales, provocando así la cólera de las familias. Las personalidades locales que trataron de interceder pero fueron maltratadas por el gobernador. Los jóvenes recibieron palizas.

Sus enfurecidos familiares atacaron la comisaría para liberarlos. La policía respondió con más brutalidad aún y varias personas resultaron muertas.

El presidente Bachar el-Assad intervino entonces para imponer sanciones a los policías y al gobernador –uno de sus primos que él mismo había enviado a Deraa, lejos de la capital, precisamente para que sacarlo de la circulación.

Se abrió una investigación destinada a aclarar aquel caso de abuso policial, los funcionarios responsables de la violencia fueron acusados y detenidos. Varios ministros viajaron al lugar de los hechos para presentar las excusas y condolencias del gobierno a las familias de las víctimas, excusas y condolencias que fueron públicamente aceptadas. Todo debía entonces volver a la normalidad. Pero, inesperadamente, desde varios techos, francotiradores enmascarados comenzaron a disparar simultáneamente sobre la multitud y la policía sumiendo la ciudad en el caos. Aprovechando la confusión, individuos armados aparecieron fuera de la ciudad y atacaron un edificio público donde radican los servicios de inteligencia encargados de la observación del territorio sirio del Golan ocupado por Israel. Los servicios de seguridad abrieron fuego en defensa del edificio y de sus archivos. Hubo bajas de ambas partes.

No fue este el único enfrentamiento de ese tipo. Las personalidades locales solicitaron entonces la protección del ejército contra los elementos que estaban atacando la ciudad. Tres mil hombres y fuerzas blindadas fueron desplegados para proteger a los habitantes. En definitiva, entre los infiltrados y el ejército sirio se produjo una batalla muy similar a la que tuvo que librar el ejército libanés en Nahr el-Bared. La diferencia es que, en el caso de Siria, la prensa internacional está deformando los hechos y acusa al ejército sirio de haber atacado a la población de Deraa.

Mientras tantos, varios enfrentamientos se produjeron en Latakia. Mafias especializadas en el contrabando marítimo existen desde hace mucho tiempo en esa ciudad portuaria de Siria. Dichas mafias recibieron armas y dinero provenientes del Líbano y emprendieron actos de vandalismo en el centro de la ciudad. La policía intervino. Por orden del presidente, las fuerzas policiales sólo portaban bastones, o sea no portaban armas. Los gángsteres sacaron entonces sus armas de guerra y mataron a decenas de policías desarmados.

Lo mismo sucedió en la vecina localidad de Banias, una ciudad de menor importancia pero mucho más estratégica ya que en ella se encuentra la principal refinería de petróleo de Siria. En este caso, las fuerzas del orden hicieron uso de sus armas y el enfrentamiento se convirtió en una verdadera batalla.

Finalmente, en Homs, importante ciudad del centro de Siria, varios individuos se presentaron en una mezquita integrista y llamaron a los fieles a manifestar contra «el régimen que está matando a nuestros hermanos en Latakia».

En reacción ante los desórdenes, la población siria salió masivamente a las calles para expresar su apoyo a la República.

Gigantescas manifestaciones, como nunca se habían visto anteriormente en toda la historia de Siria, reunieron repetidamente a cientos de miles de personas en Damasco, Alepo e incluso en Latakia. Los manifestantes coreaban «¡Dios, Siria, Bachar!».
Mientras se recrudecían los enfrentamientos en las localidades afectadas, las fuerzas del orden lograron arrestar a algunos implicados en los combates. Estos confesaron en televisión que fueron reclutados, armados y pagados por un diputado partidario de Hariri e identificado como Jamal Jarrah.

Jamal Jarrah, quien desmiente esas acusaciones, es un amigo del príncipe Bandar. Su nombre aparece vinculado a lo sucedido en el Líbano con el grupo Fatah al-Islam en el campamento de Nahr el-Baraed. Jamal Jarrah es primo de Ziad Jarrah, un yihadista que el FBI señala como responsable del secuestro del vuelo UA93 que se estrelló en Pensilvania el 11 de septiembre de 2001.

También es primo de los hermanos Ali y Youssouf Jarrah, arrestados por el ejército libanés en noviembre de 2008 por espionaje a favor de Israel.

Desde Londres y París, Ali Saad-al-din Bayanuni (secretario general de la sección siria de los Hermanos Musulmanes) y Abdel-Halim Khaddam (ex vicepresidente de Siria) llaman al derrocamiento del presidente sirio Bachar el-Assad.

Jamal Jarrah desmiente a quienes lo acusan de pertenecer en secreto a los Hermanos Musulmanes. En 1982, los Hermanos Musulmanes trataron de tomar el poder en Siria. Pero fracasaron y fueron entonces objeto de una terrible represión en masa. Ese doloroso suceso parecía olvidado desde la amnistía proclamada por el presidente Bachar el-Assad. Pero no es así porque esa rama de los Hermanos Musulmanes está recibiendo ahora el financiamiento de los Sudairi, que anteriormente rechazaban a los mismos Hermanos Musulmanes. El papel de los Hermanos Musulmanes en los enfrentamientos de Banias es ahora públicamente reconocido.

Jamal Jarrah también parece haber utilizado militantes libaneses de Hizb ut-Tahrir, una organización islamista que tiene su base en Londres y que actúa esencialmente en Asia Central. Hizb ut-Tahrir, que dice ser una organización no violenta, está acusada de haber organizado numerosos atentados en el valle de Fergana, Uzbekistán. Fue precisamente para combatir esa organización que China inició su acercamiento a Rusia en el marco de la Organización de Cooperación Shanghai.

A pesar de varios debates en la Cámara de los Comunes, los responsables de Hizb ut-Tahrir en Londres nunca han tenido problemas con las autoridades británicas y ocupan todos altos cargos en varias transnacionales anglo-estadounidenses.

El Hizb ut-Tahrir abrió una sección en Líbano el año pasado. Allí organizó en aquel momento un congreso al que invitó una serie de personalidades extranjeras, entre las que se encontraba un intelectual ruso de renombre internacional. En el transcurso de los debates, los organizadores exhortaron a la instauración de un Estado islámico y precisaron que, a su entender, los chiítas y los drusos libaneses –e incluso ciertos sunnitas– no son verdaderos musulmanes. Estupefacto ante declaraciones tan extremistas, el invitado ruso rápidamente concedió varias entrevistas a la televisión para distanciarse de aquellos fanáticos.

En un primer momento, las fuerzas sirias de seguridad parecieron desconcertadas ante los acontecimientos. Entrenados en la antigua URSS, los oficiales superiores recurrieron a la fuerza sin preocuparse demasiado por las consecuencias que aquello podía tener para la población. Pero la situación ha ido invirtiéndose poco a poco. El presidente Bachar el-Assad retomó el control, cambió el gobierno, abrogó el estado de urgencia y disolvió la Corte de Seguridad del Estado.

También concedió la ciudadanía siria a los miles de kurdos históricamente privados de ella desde la realización de un censo que había sido cuestionado.

El presidente tomó además una serie de medidas a favor de diferentes sectores de la población, como la abrogación de las multas por retrasos de pagos a las empresas públicas, como la electricidad, etc. Bachar el-Assad satisfizo así las principales demandas populares que servían de alimento a la oposición. Durante el «día de desafío», el viernes 6 de mayo, la suma de manifestantes no llegó a las 50 000 personas en todo el país, a pesar de que Siria cuenta 22 millones de habitantes.

Lo más importante es que el nuevo ministro del Interior, Mohamad al-Sha’ar, llamó a todo el que se hubiera dejado arrastrar a participar en los desórdenes a presentarse espontáneamente a la policía para obtener una amnistía total a cambio de información. Más de 1.100 personas respondieron a su llamado. En pocos días, las autoridades desmantelaron las principales redes y ocuparon numerosos escondites de armas. Al cabo de 5 semanas de violencia, casi todas las ciudades afectadas regresan lentamente a la calma.

Entre los cabecillas identificados y arrestados se encuentran varios oficiales israelíes o libaneses, así como un político libanés vinculado a Saad Hariri. Este intento de desestabilización tendrá, por lo tanto, consecuencias.

Los Sudairi aprovecharon la enfermedad del rey Abdalá para marginarlo en el seno del gobierno saudita. Con ayuda de Estados Unidos e Israel, pusieron fin al acercamiento entre el soberano saudita y el presidente sirio El-Assad y están supervisando la contrarrevolución árabe.

Un abierto complot

Lo que originalmente fue un complot para derrocar a las autoridades sirias se convirtió en un chantaje público que recurría a la desestabilización como medio de presión. Al comprobar que la revuelta no prosperaba, los diarios árabes antisirios comenzaron a hablar abiertamente y sin el menor pudor de las propuestas que se estaban manejando. Relataron así los viajes de los negociadores que presentaron las exigencias de los Sudari a las autoridades de Damasco. Según esos periódicos, la violencia terminará sólo cuando Bachar el-Assad obedezca dos órdenes:

  • romper con Irán
  • y suspender el apoyo sirio a la resistencia en Palestina, Líbano e Irak.

La propaganda internacional

Los Sudairi quieren una intervención militar occidental que acabe con la resistencia siria, como la actual agresión contra Libia. Para ello, han movilizado cierto número de especialistas en propaganda.

Para sorpresa general, la cadena de televisión satelital Al-Jazeera ha cambiado bruscamente su línea editorial. Es un secreto a voces que Al-Jazeera fue creada por voluntad de los hermanos David y Jean Frydman, dos millonarios franceses que fueron consejeros de Yitzakh Rabin y de Ehud Barak. Los hermanos Frydman querían crear un medio de prensa que permitiera un debate entre israelíes y árabes, debate prohibido por la ley en cada uno de los países implicados.

Para conformar el canal recurrieron al emir de Qatar, que al principio sirvió de cobertura. El equipo de redacción fue reclutado entre los miembros del servicio árabe de la BBC, de manera que la mayoría de los periodistas que lo iniciaron son agentes del MI6 británico.

Pero el emir de Qatar tomó el control político del canal, que se convirtió en el brazo ejecutor de su gobierno. Durante años, Al-Jazeera desempeñó efectivamente un papel como elemento de moderación, favoreciendo el diálogo y la comprensión en la región. Pero también ha ayudado a banalizar el apartheid impuesto por el régimen israelí, como si la violencia que practica el ejército del Estado hebreo no fuera otra cosa que deplorables excesos de un régimen finalmente aceptable, cuando en realidad constituyen la esencia misma del sistema.

Obligado a huir de su país, el ex-presidente dictador tunecino Ben Ali encontró refugio en Arabia Saudita, gracias al príncipe Nayef.
Al-Jazeera, cuya cobertura de las revoluciones en Túnez y Egipto puede calificarse de excepcional, cambió bruscamente de línea editorial en el caso de Libia para convertirse en vocero de los Sudairi.

Este giro de 180 grados merece una explicación.

El ataque contra Libia es originalmente resultado de un plan franco-británico concebido en noviembre de 2010, o sea antes de la «primavera árabe», plan al que se integró Estados Unidos. París y Londres tenían intenciones de ajustarle las cuentas a Trípoli y de defender sus propios intereses coloniales. En efecto, en 2005-2006, la NOC [National Oil Corporation, la compañía nacional del petróleo de Libia.] había lanzado 3 licitaciones internacionales para la exploración y la explotación de las reservas libias, las más importantes de África. El coronel Kadhafi impuso entonces sus reglas del juego. Las compañías occidentales firmaron varios acuerdos, ciertamente ventajosos, pero no lo suficiente en opinión de los occidentales. Eran incluso los contratos menos favorables a las transnacionales en todo el mundo. A lo anterior se agregaban diferentes contenciosos vinculados a la anulación de jugosos contratos en materia de equipamiento y de armamento.

Desde los primeros días del supuesto levantamiento de Benghazi, París y Londres instauraron un Consejo Nacional de Transición que Francia reconoció oficialmente como legítimo representante del pueblo libio. Este Consejo creó una nueva compañía petrolera, la LOC, reconocida por la comunidad internacional durante la Cumbre de Londres como entidad con pleno derecho a explotar los hidrocarburos libios. En medio de ese robo a mano armada se decidió que el petróleo libio robado por la LOC se comercializara a través de… Qatar, y que el grupo de contacto de los Estados miembros de la coalición actuante contra Libia se reuniera en lo adelante en Doha.

Yusef al-Qardawi considera que la liberación de Palestina es importante… pero no tanto como la instauración de la charia.

Inmediatamente, Yusef al-Qardawi, el consultor religioso de Al-Jazeera, comenzó a exhortar diariamente a derrocar al presidente libio Bachar el-Assad. Al-Qardawi preside la Unión Internacional de Ulemas y el Consejo Europeo para la Investigación y la Fatwa. Es el inspirador de los Hermanos Musulmanes, el Islam que predica es una mezcla de «democracia de mercado» al estilo estadounidense y de oscurantismo al estilo saudita y admite el principio de la elección de los dirigentes, a condición de que estos últimos se comprometan a aplicar la charia en su interpretación estrecha.

A Yusef al-Qardawi se unió el ulema saudita Saleh El-Haidane, quien ha exhortado a «matar a un tercio de los sirios para que vivan los otros dos tercios» (sic). ¿Matar a un tercio de la población siria? Eso significa asesinar a los cristianos, los judíos, los chiítas, los alauitas y los drusos. ¿Para que vivan dos tercios? O sea, para instaurar un Estado sunnita antes de que este proceda a depurar su propia comunidad.

Hasta este momento, la única rama de los Hermanos Musulmanes que parece refractaria al poder de seducción de los petrodólares de los Sudairi es la rama palestina, o sea el movimiento Hamas. Su jefe, Khaled Mechaal, confirmó, luego de un breve momento de vacilación, su intención de mantenerse exiliado en Damasco así como su respaldo al presidente el-Assad. Con ayuda de este último, el jefe del Hamas actuó para contrarrestar los planes imperialistas y sionistas negociando un acuerdo con al-Fatah, la organización de Mahmud Abbas.

Desde el mes de marzo, Al-Jazeera, la BBC en árabe y el canal de televisión France24 en árabe se han convertido en órganos de propaganda masiva. A golpe de falsos testimonios y de imágenes manipuladas, han venido divulgando acontecimientos fabricados para atribuir a la República Árabe de Siria los mismos estereotipos del régimen tunecino de Ben Ali.

Los mencionados medios de prensa tratan de hacer creer que el ejército sirio es una fuerza represiva comparable a la policía tunecina y que no vacila en disparar sobre pacíficos ciudadanos que luchan por su libertad. Esos mismos medios anunciaron incluso la muerte de un joven soldado supuestamente torturado hasta la muerte por sus superiores por haberse negarse a disparar contra sus conciudadanos. El hecho es que el ejército sirio es una fuerza conformada por reclutas, y el joven soldado cuyos documentos fueron publicados en realidad estaba de permiso. El propio joven lo explicó personalmente a la televisión siria y expresó su deseo de defender su país contra los mercenarios extranjeros.

Los mencionados canales de televisión vía satélite han tratado también de presentar a varias personalidades sirias como personas que lucraban con su posición, al igual que la familia de la esposa del ex primer ministro tunecino Ben Ali. Han concentrado sus críticas en Rami Makhluf, el hombre más rico del país, primo del presidente el-Assad, afirmando que, como en Túnez, Makhluf exigía partes de todas las empresas extranjeras que deseaban implantarse en Siria.

La acusación resulta totalmente infundada en el contexto sirio. En realidad, Rami Makhluf gozó de la confianza del presidente el-Assad para obtener la concesión de la telefonía móvil. Y, al igual que todos los empresarios del mundo que han obtenido ese tipo de concesión, se hizo millonario. La verdadera cuestión es saber si se aprovechó o no de su situación para enriquecerse a costa de los consumidores. La respuesta es negativa. ¡Syriatel propone las tarifas de telefonía móvil más baratas del mundo!

En definitiva, el premio de la mentira se lo lleva Al-Jazeera. La cadena qatarí llegó a transmitir imágenes de una manifestación de 40.000 moscovitas que reclamaban el fin del apoyo ruso a Siria. En realidad eran imágenes de la manifestación anual del 1º de mayo, en la que Al-Jazeera introdujo varios actores para realizar entrevistas falsas.

La reorganización de las redes del príncipe Bandar y de la administración Obama

El dispositivo contrarrevolucionario de los Sudairi está enfrentando un obstáculo. Hasta ahora, los mercenarios del príncipe Bandar peleaban bajo la bandera de Osama Ben Laden, lo mismo en Afganistán que en Bosnia, Chechenia o en otros países.

Considerado inicialmente como un anticomunista, Ben Laden se había convertido poco a poco en un antioccidental. Su movimiento parecía confirmar la ideología del choque de civilizaciones, enunciada por Bernard Lewis y popularizada por su discípulo Samuel Huntington. Conoció su era de gloria con los atentados del 11 de septiembre y la guerra contra el terrorismo: los hombres de Bandar implantaban la violencia en cualquier lugar donde Estados Unidos deseara intervenir.

El periodo actual exige un cambio de imagen para los yihadistas. Se les invita ahora a luchar del lado de la OTAN, como lo hicieron en Afganistán del lado de la CIA y contra el Ejército Rojo. Es conveniente, por lo tanto, volver al discurso prooccidental de antaño y buscarle otro contenido que reemplace el anticomunismo. Esa será la misión ideológica de Yusef al-Qardawi.

Para facilitar ese cambio de look, Washington acaba de anunciar la muerte oficial de Osama Ben Laden. Con la desaparición de esa figura tutelar, los mercenarios del príncipe Bandar podrán movilizarse bajo una nueva bandera. Esta redistribución de los papeles se acompaña de un importante movimiento de personal en Washington.

El general David Petraeus, quien desde su puesto de comandante del CentCom se ocupaba de los tratos con los hombres de Bandar, se convierte ahora en director de la CIA. Esto presagia una retirada acelerada de las tropas de la OTAN que se encuentran en Afganistán y una mayor participación de los hombres de Bandar en las operaciones secretas de la agencia.

Leon Panetta, el director saliente de la CIA, pasa ahora al puesto de secretario de Defensa. Según el acuerdo interno de la clase dirigente estadounidense, dicho puesto debía reservarse a un miembro de la Comisión Baker-Hamilton. El demócrata Panetta, al igual que el republicano Gates, fue miembro de dicha Comisión. En caso de nuevas guerras, Panetta se encargaría de limitar el despliegue de tropas terrestres, con excepción de las Fuerzas Especiales.

En Riad y en Washington ya están haciendo el acta de defunción de la «primavera árabe».

Los Sudairi pueden decir del Medio Oriente lo mismo que el Gatopardo decía de Italia: «Todo tiene que cambiar para que nada cambie y que sigamos siendo los amos».

Fuente: Red Voltaire / Voltairenet.org

viernes, 17 de junio de 2016

Al descubierto la complicidad británica, saudí y del FBI en la masacre de Orlando: Son los mismos que ocasionaron el 11-S



El secretario de Estado de EU, John Kerry y el senador John McCain, de Arizona, conversan con miembros de la familia real saudí en Riad, Arabia Saudita. ¿Saben ellos lo que hay en las 28 páginas?

16 de junio de 2016 — El cuento inicial de que la masacre de Orlando fue obra del Estado Islámico se desintegra rápidamente, en la medida en que aparecen más pruebas que muestran a la misma combinación de fuerzas que llevaron a cabo los ataques del 11-S del 2001, o sea, los británicos, los saudíes y el FBI.

El asesino de Orlando, Omar Mateen, fue por mucho tiempo empleado de una de las agencias de seguridad privadas de la corona británica más grandes del mundo –-y de las más sucias también— G4S, con 620.000 empleados en más de 100 países del mundo. La G4S es la tercera corporación privada más grande del mundo, y es una parte fundamental del "imperio invisible" de la monarquía británica, de mercenarios privados, asesinos y operativos clandestinos. En Estados Unidos, G4S tiene los contratos de seguridad para el 90% de las plantas de energía nuclear en Estados Unidos, es un importante contratista del Departamento de Seguridad Interna, e incluso tuvo a su cargo la seguridad de los pozos petroleros de la British Petroleum en el Golfo de México, lugar donde trabajó Omar Mateen por varios años.

A pesar del hecho de que varios colegas de Mateen exigieron a sus empleadores que despidieran a Mateen, debido a su comportamiento psicótico y violento, la empresa lo mantuvo e incluso hizo los trámites para que pudiera portar armas ocultas.

Mateen hizo dos viajes a Arabia Saudita, en 2011 y en 2012, y se hospedó en hoteles cuatro estrellas y en otros sitios caros. No se conoce que es lo que hacía allá, aunque ambos viajes ocurrieron mientras que era empleado de G4S.

Mateen estuvo bajo investigación del FBI por casi un año, como sospechoso de tener nexos con terroristas, pero finalmente, el FBI dejó el caso y en ningún momento estuvo en riesgo su empleo en G4S. De hecho, informes recientes publicados en el diario New York Times y en el sitio electrónico The Intercept, dejan en claro que el propio FBI ha venido controlando todo un ejército de provocadores "islamistas" pagados, por medio de las típicas operaciones encubiertas para "entrampar" presuntos delincuentes (llamas "sting" en la jerga del FBI, que en inglés significa "pinchazo") las cuales cobraron notoriedad en las décadas de 1970 y 1980 con las operaciones Abscam y Brilab, en las cuales agentes del FBI se disfrazaban de príncipes saudíes para tentar a miembros del Congreso y del movimiento sindical y luego ponerles una trampa para acusarlos de soborno. La mitad de los casos de "terrorismo" abiertos por el FBI desde el 11-S, tienen que ver con estas operaciones de pinchazo, y en muchos de los casos, los individuos involucrados padecían enfermedades mentales o estaban desesperados financieramente, o las dos cosas.

Si se quiere entender cómo controlan los británicos y manipulan la política de Estados Unidos, solo hay que estudiar con cuidado el nexo anglo-saudí-FBI. Este aparato ha sido un factor dominante desde que la monarquías británica y saudí iniciaron el acuerdo Al Yamamah de petróleo por armas en 1985, con sus cuentas secretas en los paraísos fiscales para financiar el terrorismo yihadista mundial. Para que Estados Unidos recupere su independencia, se tiene que exponer y aplastar este aparato por completo y para siempre.

Es por eso que los británicos, los saudíes y el FBI están aterrorizados con la posibilidad de que las 28 páginas dejen de ser secretas. Las pruebas que contienen esas páginas, independientemente de las mentiras que salen de John Brennan y Barack Obama, abren la puerta para ver todo el control del imperio británico, de arriba abajo, sobre el terrorismo mundial. Una intervención sumamente importante en este respecto, es la resolución HR-779 que acaba de introducir el congresista Walter Jones, la cual exige la publicación inmediata del capítulo de 28 páginas suprimidas de la Investigación Conjunta del Congreso sobre el 11-S, en el Registro del Congreso, sin ninguna interferencia de Obama o de John Brennan, siguiendo la separación de poderes que marca la Constitución.

El hecho de que la propuesta se introdujo el mismo día en que llegó a Washington el segundo príncipe heredero de la corona saudí, el poder tras del trono, príncipe Mohammed bin-Salman, para reunirse con John Kerry, Ashton Carter, John Brennan, James Clapper, Paul Ryan y Nancy Pelosi, es muy oportuno.

Este es un momento de enfrentamiento total, y se tiene que movilizar a todas las fuerzas sensatas para forzar que salga la verdad sobre el imperio británico-saudí, y para acabarlo de una vez por todas.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Daniel Estulin. Escritor "El ISIS es una creación del Imperio Británico a través de Arabia Saudí"



Daniel Estulin (Lituania, 1966) acaba de publicar su nuevo libro, Fuera de control (Editorial Planeta), en el que presenta su polémica investigación sobre la existencia del terrorismo islámico. Hijo de padre científico y madre pianista, trabajó como agente de contraespionaje del Servicio Federal de Seguridad, la agencia de inteligencia rusa. Como investigador, Daniel Estulin ha centrado sus estudios en torno al controvertido Club Bilderberg.
 
-En su último libro nos cuenta que el terrorismo islámico es una herramienta de la Corona inglesa para afianzar su posición a nivel mundial. ¿Cómo funciona esta herramienta?
 
-Desde principios del siglo XX, después de la I Guerra Mundial, todas las fronteras de los países en el Oriente Próximo siempre han sido definidas por el Imperio Británico. El ISIS es una creación del Imperio Británico a través de Arabia Saudí, que es quien lo financia. Arabia Saudí siempre ha ido creando grupos terroristas de lo más variopintos, antes era Al Qaeda, ahora es el ISIS o el Grupo Combatiente Libio o cualquier grupo como Boko Haram en Nigeria. He trabajado en el mundo del contraespionaje y he estado en países del Cuerno de África como analista, estos grupos siempre han existido y han sido incluso peores que el ISIS. Son grupos que han ido desmontando territorios.
 
-Plantea que para que no se desarrolle el mundo y poder disponer libremente de los limitados recursos naturales, Inglaterra y EEUU, ayudados por Arabia Saudí, han montado el terrorismo. Pero crearlo, expandirlo y luchar contra él... ¿No es más caro que el dinero que supondría no hacerlo?
 
-No, porque el dinero es algo que te puedes imprimir si tienes la maquinita y como ellos las tienen, pues es muy fácil. Siempre ha sido así, lo creo, lo pongo en marcha, lo financio, lo utilizo y al tiempo que lucho contra él recorto derechos de libertad...
 
-Hay mucha gente que no se cree ni una palabra de lo que dice ¿Qué les diría?
 
-Muy sencillo, estoy nominado al Premio Nobel de la Paz y al premio Pulitzer. Así que cualquier borrego de turno que me dice que no se cree nada le pregunto: "¿Qué currículo tienes? ¿En qué basas tus declaraciones?". Este libro viene con el sello de Planeta y tiene 700 fuentes de información. Nunca he tenido ningún problema porque puedo demostrar todas las cosas que estoy contando.
 
-En el mundo, ¿qué está fuera de control [título de su libro]? ¿Y del control de quién? 
 
-El Gobierno delimita unos parámetros para que se desarrolle la dialéctica, del mismo modo que los niños juegan en un arenero. Esto es lo que han hecho siempre los americanos hasta que llegó Rusia y les desmontó el juego porque le enseñó al mundo que lo que estaba enseñando con esta dialéctica es mentira. 
 
-¿Por qué el Estado-nación es el enemigo de los poderosos?
 
-El objetivo de la élite es impedir el progreso, ellos no quieren el bien común. A lo largo de la historia han hecho todo lo posible para destrozar cualquier tipo de industrialización.
 
-¿Qué opina de las jugadas de Rusia sobrevolando Turquía? ¿Se avivan viejas tensiones?
 
-La OTAN necesita crear tensiones porque al fin y al cabo Rusia y China son los enemigos. Lo que está haciendo Rusia en Siria es desmontar el juego cuidadosamente construido. Rusia está demostrando que ellos no están luchando contra el terrorismo, sino que están luchando para derrocar el régimen de Al Asad usando el terrorismo islámico como punta de lanza, apoyando a estos grupos mal denominados moderados. No hay ningún problema con Turquía, es una invención de la OTAN.
 
-¿Cuál es la solución para reimplantar un orden más justo? 
 
-Creo que puede existir un mundo mejor, lo importante es que potencias históricas como Rusia, China, la India o EEUU junten sus fuerzas. Sólo cuando las cuatro estén unidas podrán derrocar al Imperio Británico y entender que los países de forma intrínseca no son enemigos, no hay que reducir la población mundial para hacerse con los recursos disponibles, sino usar el desarrollo tecnológico, industrial para asegurarse la supervivencia de la especie. 
 
-¿Por qué dejó el espionaje?
 
-Me cansé, me quemé. Entré en una época horrible, en el 93, cuando el país había muerto, no había nada, lo habían desmontado, el 40% de la población rusa perdió todos sus ahorros. Era todo horrible para sobrevivir, para sobrevivir como persona y para sobrevivir como agente de espionaje en una agencia que habían desmontado desde dentro. Cuando salí no sabía qué hacer, lo más sencillo hubiese sido vender armas, que es un negocio legal, o drogas, pero no quería nada de ese mundo, así que decidí escribir un libro a ver qué pasaba.
 
-¿Da más miedo la teoría de una élite maléfica que quiera reducir la población o la de que simplemente unos cuantos radicales vayan por territorios, hasta cierto punto lejanos, matando en nombre de Alá? 
 
-Esto es muy bonito, como Papá Noel. Creo que como adulto nuestra obligación es entender lo que nos rodea, o por lo menos querer saber para protegernos a nosotros, a nuestros hijos, para poner en tela de juicio que los gobiernos no son dueños del ser humano, sino que tienen la obligación de trabajar para el bien de todos. 
 
-¿Tiene miedo? ¿Se sale impune atacando a esa élite y a los propios terroristas a los que considera "un invento de laboratorio"?
 
-No, no tengo miedo. Pienso que sólo me pueden matar una vez, dos ya no. Además he trabajado en el contraespionaje soviético. Ir por ahí dando vueltas matando a agentes de un país como Rusia, tampoco te sale gratis. Pero aún así hay cosas que no cuento nunca, hay cosas que sé que no puedo contar porque ya sería demasiado tentador para quitarme del medio. 
 
-¿Y España? ¿Qué planes tienen para España y qué papel le toca desempeñar?
 
-España no tiene ningún papel en el mundo, ni en ningún lugar. Para países como Alemania, Austria o Suiza, países serios, España es África del norte total y absolutamente. No existe como país en ninguna conversación, no produce nada, no tiene recursos naturales, no tiene industria pesada, no tiene industria ligera. La gente cualificada se ha ido, aquí no se puede hacer nada. Además no hay ninguna intención de que esto progrese, es un país que mide su PIB teniendo en cuenta la droga y la prostitución. Es un país ocupado por bases americanas, ni Venezuela, que es cuarto mundo lo permite, España sí. A nivel económico está ocupado por la troika, no tiene ni libertad económica ni militar. España no pinta nada en ningún lugar. 
 
-¿Y Alemania? 
 
-Alemania quieren desmontarla. El millón y medio de refugiados que van a entrar en Alemania van a ser un lastre para el poco dinero que los alemanes tienen. Volkswagen no es una coincidencia, es una teoría de conspiración para desmontar un país muy importante para el futuro desarrollo de Europa.