Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

miércoles, 6 de abril de 2016

Las dos caras de Jano. Hungría y Rusia en la defensa de la Civilización europea en el siglo XXI

Por Sergio Fernández Riquelme – La soberanía nacional, la Familia natural, el Estado firme. A uno y otro lado de la frontera entre la Europa comunitaria y el proyecto euroasiático [1], dos naciones (Hungría y Rusia) compartían, junto a intereses geoeconómicos comunes, estos valores que enarbolaban como las claves de la identidad de la Civilización europea; identidad ligada a la llamada “modernización conservadora”, paradigma que explicaba la capacidad del Viejo continente de aunar tradición e innovación con garantías de éxito social y cultural ante las mutaciones geopolíticas de la globalización [2]. Las dos caras de Jano. Como señalaba Plutarco, ese equilibrio entre el caos y la civilización, ese genio capaz de adaptarse al mundo cambiante, un rostro que miraba a Oriente y otro que observaba a Occidente:
“porque de Jano en lo antiguo, ora fuese genio, ora fuese rey, se dice haber sido político y popular, y que indujo mudanza en el modo de vivir fiero y silvestre: y por esta razón lo pintan con dos caras, como que pasó la vida de los hombres de una forma y disposición a otra” [3].
En plena crisis entre el Occidente europeo y la Federación rusa, a raíz de la crisis de Ucrania (de la anexión de la península de Crimea al apoyo a los separatistas pro-rusos de Lugansk y Donetsk), Orbán y Putin se reunieron en febrero de 2016 en la residencia de Novo-Ogaryovo (Moscú). Hungría, el otrora alumno ejemplar del proceso de integración europea de los antiguos países comunistas, bajo el gobierno de Viktor Orbán y Fidesz, criticado desde sus inicios por la burocracia de Bruselas, y especialmente durante la crisis de refugiados en 2015, aparecía públicamente como la nación más cercana a los intereses y posiciones geopolíticas del gobierno de Vladimir Putin.

Desde el inicio del citado conflicto, el gobierno húngaro fue el principal adalid de no imponer sanciones financieras y diplomáticas a Rusia, y posteriormente defendió en todos los foros comunitarios eliminarlas inmediatamente. Pero detrás de esta posición aparentemente circunstancial (ligada a proyectos energéticos y comerciales comunes) se situaban afinidades ideológicas y políticas entre ambos regímenes, cifradas en términos de valores civilizatorios: las raíces cristianas, la protección moral y familiar, la soberanía económica, y el Estado iliberal [4].

Primera afinidad: las raíces cristiana de Europa.

Orbán, desde su vuelta al poder en la nación magiar en 2010, reivindicó su misión de defensa de los valores morales tradicionales inscritos en la identidad europea [5]. Hungría debía ser el modelo a seguir por países (de Polonia a Eslovaquia), a su juicio, amenazados en su realidad identitaria histórica por el impacto en la Unión europea de la neocolonización norteamericana, el secularismo nórdico y la inmigración multicultural. A ello respondió su pionera Constitución de 2011, que en su famoso Preámbulo significaba el ascendiente cristiano (multiconfesional) en el nacimiento de la nación magiar, ya que como señalaba Orbán [6]:
“El cristianismo no es sólo una religión; es también una cultura sobre la cual hemos construido toda una civilización. No hay elección posible, se trata de un hecho”. Por eso era injustificable el insuficiente reconocimiento de las raíces, las tradiciones y el sentido cristiano de la vida en las instituciones de la UE, que aleja y sigue hiriendo al día de hoy a millones de europeos” [7].
Similar posición a la expresada por Putin y su gobierno en numerosas ocasiones y actos públicos, desde el apoyo a las actividades de la Iglesia Ortodoxa rusa (IOR) y las excelentes relaciones con el Patriarca de Moscú (así como con el resto de confesiones tradicionales, del budismo al islam ruso), hasta la aprobación de leyes de defensa de la religión ante las ofensas públicas (2013) o de los textos sagrados (de la Biblia al Corán) ante difamaciones o acusaciones de extremismo (2015). Así señaló en 2007:
“Primero y ante todo debemos ser regidos por el sentido común. Pero el sentido común debe estar basado en principios morales. Y no es posible hoy en día tener la moral separada de los valores religiosos” [8].
Segunda afinidad: la protección de la moral y la Familia natural.

La citada nueva Constitución húngara, así como la posterior Ley de Familia, protegía la concepción natural del matrimonio y la Familia, y la necesidad de una política de desarrollo demográfico paralela, subrayando que 
“(1) Hungría protegerá la institución del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer establecida por decisión voluntaria, y la familia como base de la supervivencia de la nación. Los lazos familiares se basan en el matrimonio y / o la relación entre padres e hijos. (2) Hungría fomentará el compromiso de tener hijos” (Artículo L).
Concepción ligada a la necesidad objetiva del renacimiento demográfico de una Europa envejecida, sin niños, solo sostenida momentáneamente por la emigración. El futuro social de Europa pasaba, para Orbán, por identificarse, como Hungría y otros muchos países “con el sentido cristiano de la familia”, respetando otras formas de convivencia pero afirmando “que en la Europa cristiana la familia es la unión de un hombre y una mujer”. Así afirmaba que:
“La gran mayoría de personas en Europa respeta la familia y se niega a reconocer – como yo mismo hago–, la relativización y la extensión de la noción de familia, a la que de esta forma se resta significado e incluso se la ridiculiza. Este es el motivo por el que hemos aprobado en Hungría una ley especial para la protección de las familias” [9].
Orbán señalaba, a diferencia del mundo occidental, que “la inmigración masiva no es la solución al problema demográfico de Europa”, sino un sistema social y fiscal basado en la Familia natural y en su protección jurídica: 
“La historia ha demostrado que las civilizaciones que no son biológicamente capaces de perpetuarse a sí mismas están destinadas a desaparecer y desaparecen. Nuestra civilización, Europa, hoy no es capaz de hacerlo. La inmigración masiva, que muchos proponen como remedio, provoca tensiones que conducen a más conflictos y terremotos políticos, debido a las diferencias culturales, religiosas y de estilo de vida. El sentido común dicta que Europa en el futuro debe hacer frente a sus problemas demográficos por una vía natural, respetando y protegiendo la familia y la paternidad” [10].
Y a finales de 2015 reiteraba esta máxima de restricción de la inmigración y apoyo a la Familia nacional ante el fenómeno de la llegada masiva de refugiados sirios y afganos, común a su juicio al Este de Europa (Polonia, Eslovaquia, Eslovenia o la República checa):
“Al oeste de esta línea hay países que ya han renunciado a la protección de las familias, pero al Este de esta línea todos tenemos políticas favorables a la familia, y el cambio del matrimonio no es aceptado en cualquiera de estos países. En esta parte de Europa todo el mundo también entiende que no podemos permitir entrar a estas masas de personas, cuya verdadera identidad e intenciones son desconocidas. Esto no es entendido en el Oeste, donde están a favor de la política de inclusión, y donde esto va a provocar graves problemas” [11].
Desde Rusia se compartía esta posición; pero sin los frenos ideológicos de la UE, su defensa y promoción se tradujo en el apoyo económico directo a las familias para impulsar la natalidad (tras la grave crisis demográfica de finales del siglo XX); la restricción progresiva del aborto; la aprobación de la famosa Ley de protección moral de los menores ante las relaciones no tradicionales (2013) que, en suma, prohibía toda información y manifestación de concepciones ajenas a la familia natural rusa (adoptadas igualmente en Crimea, Donetsk y Lugansk en 2015); normas de prohibición de las ofensas religiosas o el lenguaje soez o insultante en los medios de comunicación; y la polémica legislación que impedían a estas relaciones adoptar menores (2014). Limitación de la propaganda social y familiar no tradicional valorada por el alcalde de Budapest István Tarlós (criticando los desfiles considerados amorales en 2015) o por el mismo Orbán:
“Hungría es un país serio. Se basa fundamentalmente en los valores tradicionales. Hungría es una nación tolerante. La tolerancia, sin embargo, no significa que se aplicarán las mismas reglas para las personas cuyo estilo de vida es diferente del nuestro. Podemos diferenciar entre ellos y nosotros. La tolerancia significa la paciencia, la tolerancia es la capacidad para convivir, y es la base de la Constitución húngara que diferencia claramente entre la relación matrimonial entre un hombre y una mujer y otras diferentes formas de convivencia” [12].
Tercera afinidad: la soberanía económica.

Orbán, desafiando a la élite liberal-social europea, apostaba por reconstruir un Estado fuerte que garantizara la independencia económica nacional y el bienestar ciudadano, especialmente ante las graves consecuencias de deuda y pobreza provocadas por la crisis del neoliberalismo internacional desde 2008. Para el premier magiar, ésta era una cuestión urgente al definir el futuro mismo de la Unión Europea, ya que “aquí no podemos afrontar el vivir a cuenta del dinero de los otros” y “tarde o temprano tenemos que trabajar para ganar y devolver cada euro que gastemos”. Ante esta situación de dependencia, todos los Estados miembros debían hacer sus propios deberes y alcanzar su soberanía económica como Hungría, que “devolvió antes de su vencimiento el préstamo del FMI concedido para resolver su crisis financiera”, introduciendo en la Constitución un límite de endeudamiento público y reduciendo sistemáticamente la deuda nacional [13].

Soberanía que en “Europa sólo puede prevalecer y prosperar a través del trabajo”, proclamaba Orbán, mostrando su concepción de una “sociedad basada en el trabajo” apoyando el empleo en vez de subvenciones, y restaurando la dignidad del trabajo manual. 
“Hungría y Europa serán fuertes si todo el mundo que puede y quiere trabajar tiene un puesto de trabajo”. Pero “como el sector privado no era capaz de dar a todos un puesto de trabajo, como es el caso actual en Europa”, debía implantarse el “workfare state” (“el Estado del trabajo”), intervención razonable del Estado en búsqueda del pleno empleo. Una autoridad pública que respondía a la falta de competitividad de la neoliberal Europa ante el empuje de las áreas americanas y asiáticas, con menor precio de la mano de obra, más flexibilidad laboral, mayor acceso a una financiación barata, la estabilidad regulatoria o el entorno propicio para el emprendimiento empresarial, y especialmente con mejores precio de la energía[14].
Esta soberanía económica, nacía pues de una economía basada en valores, con una intervención pública centralizada y responsable, que llevó al control directo del Estado del sistema bancario buscando restringir los poderes fácticos ajenos a la supervisión política; con un crecimiento económico sostenido en plena época de crisis, manteniendo un alto nivel de Bienestar de la ciudadanía (crecimiento del PIB un 3,7% en 2014); con independencia comercial y financiera, manteniendo estrechas relaciones con sus socios comunitarios (especialmente los países del grupo de Visegrado) pero abriendo importantes acuerdos con los países euroasiáticos, de Asia Central y del Lejano Oriente (con estrecha relación con Turquía y Azerbayán); y con el respeto de los derechos laborales y de los valores morales, llegando incluso a la casi total limitación de la libertad de los comercios de abrir los domingos, respetando así el descanso de los trabajadores y sus familias (2014).

En Rusia, esta soberanía iba un paso más allá, configurando un auténtico “capitalismo de Estado”, donde la primacía de lo público sobre los sectores estratégicos y la gran iniciativa privada era fundamental. Este modelo, pese a las limitaciones eel uso y abuso de los recursos naturales (especialmente los hidrocarburos) como principal fuente de financiación, se demostró exitoso desde su configuración a inicios del siglo XXI. Durante el amplio mandato de Putin y su equipo, entre 2000 y 2014, el crecimiento del PIB nacional llegó al 5,2% de media, ligada a la explotación intensiva de las enormes fuentes energéticas y a la aún limitada diversificación productiva. De esta manera, Rusia volvió situarse en el 9º puesto de la lista mundial de PIB nominal en 2014 (2.057.000 millones de dólares) [15] y en el sexto del PIB PPA (3,564.5 millones) [16]. Datos macroeconómicos que se reflejaron en una mejora sustancial de la calidad de vida de los ciudadanos rusos, frenada por las sanciones occidentales y la caída del precio del petróleo entre 2015 y 2016. Así, el empleo se mantuvo en notables y estables cifras en el último lustro: tasa de paro en 5,9% (2015) y tasa de ocupación del 71,6%. En cuanto a los salarios, pasaron de los 10351 RUB/Mes a finales del siglo XXI a los 32508 de marzo de 2015; mientras, el salario mínimo creció de los 1100 RUB/Mes de 2006 a los 5965 de 2014, y la productividad aumentó hasta los 201 puntos desde los 150 de 2006 [17]. Por ello la tasa de pobreza en Rusia descendió del 40% del año 1999 al 13,1% de 2010, creciendo el PIB per cápita entre esos años de 4200 a 17000 RUB/Mes.

Cuarta y última afinidad: el Estado iliberal.

Llegaba un tiempo histórico donde “Oriente” era alternativa soberana al mundo occidental. Y en él, Hungría debía encontrar su propio camino, su modelo de desarrollo, construir su propio Estado nacional, al contemplar como otros modelos políticos y económicos (en China, Rusia, Singapur o Corea del Sur) se presentaban como opciones viables (y en algunos puntos exitosas) pese a evidentes diferencias culturales, “a un método europeo occidental que está perdiendo claramente sus reservas, y tal vez ya se les ha agotado”; y que demostraban que había vida más allá de la prototípica democracia liberal de mímesis anglosajona.

Por ello, Orbán subrayaba que “los húngaros tenemos una cultura fundamentalmente cristiana y estamos motivados por la libertad, por lo que debemos construir nuestro propio sistema con respecto a la economía y la política“, y para construir este camino, se inició en 2010 una revolución nacional gracias a la “victoria electoral de dos tercios” [18]. Así, y tras su posterior y abrumadora reelección en 2014 comenzó la siguiente fase del proceso [19], que apareció en las primeras planas de la prensa internacional. Llegaba la hora de un nuevo tipo de democracia en Europa, lejos de la que denunciaba como ineficiente y corrupta estructura liberal, y por encima de un subvencionado e insostenible socialismo del Bienestar; y en esa hora Hungría, para Orbán, sería la vanguardia europea de un fenómeno postliberal en germen en medio mundo.

La líneas maestras de su propuestas aparecieron dibujadas en su polémico discurso La era del Estado basado en el trabajo se está acercando, pronunciado en Tusnádfürdő (Rumanía) el 29 de julio de 2014, en la vigésima quinta edición de la Universidad libre de Transilvania (Campus de Verano “Balvanyos”). Viktor Orbán esbozó en él las ideas del futuro Estado nacional húngaro frente a un auditorio de incondicionales: las minorías húngaras en Rumanía, que habían apoyado abrumadoramente al gobierno entre Fidesz y KNDP [20].

En primer lugar “la base del Estado húngaro recién organizado es una sociedad basada en el trabajo que no es liberal en su naturaleza, a partir de poderes políticos civiles cristianos y nacionales que rigen el país tras ganar las elecciones con dos tercios de los votos”. Esta victoria mayoritaria era la manifestación del “equilibrio moral” en el país frente aquellas fuerzas que habían votado en contra de la readmisión de los húngaros que viven más allá de las fronteras del país en diciembre de 2004; habían “recibido su justa recompensa” como resultado del hecho de que la alianza Fidesz-KNDP logró su espectacular resultado con la ayuda de los votos de los húngaros transfronterizos [21].

Una nueva era en Hungría emergía, construida tras la reestructuración de la economía mundial y el cambio en la potencia mundial que se hizo evidente en 2008. La generación que él encabezaba desde la recuperación de la democracia en 1989, debía ahora hacer frente a los “cambios que se producen en la actualidad” en “un mundo radicalmente diferente”. Y en este novedoso escenario histórico el Primer Ministro declaró que:
“hay una carrera mundial para inventar un Estado que sea más adecuado para lograr el éxito de la nación. Hoy en día, el mundo está tratando de entender los sistemas que no son occidentales, liberales, tal vez ni siquiera democracias, pero no obstante, son un éxito, y las estrellas de los analistas son Singapur, China, India, Rusia y Turquía” [22].
Por ello, “a pesar de la ruptura con los dogmas e ideologías que se han adoptado por parte de Occidente”, en Hungría “estamos tratando de encontrar la forma de organización de la comunidad, el nuevo Estado húngaro, que es capaz de hacer de nuestra comunidad competitiva en la gran carrera mundial en las próximas décadas”. Así, para edificar ese nuevo Estado alternativo al caduco modelo norteamericano, el gobierno húngaro se comprometió a “romper con los principios y métodos liberales de organización social”, ya que el anterior Estado liberal en manos socialistas no protegió a la comunidad nacional ante la crisis económica y moral sufrida, ignorando que “los húngaros que viven en todo el mundo son parte del Estado húngaro y no impidió que el país se endeudara o no protegió a las familias de la esclavitud de esa deuda“. Este Estado del bienestar se había alejado de la “raíz de la nación-estado”, y debía ser sustituido por “el enfoque de un Estado basado en el trabajo”. Por ello proclamaba que:
“Los ciudadanos húngaros esperan que los líderes de Hungría desarrollen un nuevo tipo de organización estatal que, después de la era de la organización liberal del Estado, una vez más hagan que la comunidad húngara sea competitiva, respetando el cristianismo, la libertad y los derechos humanos” [23].
Esta reorganización del Estado húngaro, iniciada en 2010 y refrendada por la población en las urnas en 2014, era un imperativo histórico obligatorio. “La nación húngara no es simplemente un grupo de individuos, sino una comunidad que debe ser organizada, reforzada y construida” y ​ en este sentido “el nuevo estado que se ha construido en Hungría no es un modelo liberal”, recogiendo los anhelos de la misma sociedad civil. Una sociedad orgullosa de su pasado, fraternalmente unida más allá de las fronteras actuales, enemiga de la “dictadura de la deuda” impuesta por los organismos liberales internacionales y de las injerencias de los países extranjeros occidentales. Así subrayaba la actuación del gobierno ante los intentos del activismo político liberal en el país, como por ejemplo la financiación de Noruega a organizaciones no gubernamentales apoyadas por los partidos políticos de la oposición, o la adquisición pública del Banco MKB a los accionistas alemanes (con ello, la relación de la propiedad nacional de Hungría dentro del sistema bancario del país superaba el 50 por ciento) [24].

Las críticas no tardaron, de nuevo, en llegar. La oposición lo comparó con el mismo Putin [25]. La prensa liberal anglosajona denominaba la organización desarrollada por Orbán como “Estado iliberal” [26] y a su propia figura como la de un nuevo Mussolini [27] o un “mini-Putin” por ser el único gobernante de la UE en bloquear a Jean-Claude Junker como nuevo presidente de la Comisión, por apoyar económica y políticamente a Rusia en la crisis de Ucrania (considerando injustas y contraproducentes las sanciones), y desarrollar políticas internas consideradas como autoritarias [28].

Se concretaba la misión histórica de Orbán: una gran Hungría sobre un nuevo Estado construido desde el patriotismo económico (capitalismo de Estado), la democracia dirigida (posiblemente presidencialista) y las raíces cristianas (y sus valores sociales intrínsecos). Ante “los problema sistémicos” de la democracia liberal-capitalista y su Estado del Bienestar subvencionado, esta emergente organización político-social húngara sería un ejemplo de la alternativa histórica al liberalismo “cínico, neocolonial casi feudal” de los EEUU y sus vasallos en la UE; un modelo hegemónico agotado por la “corrupción, la ilegalidad, el sexo y las drogas” en su seno, y que había engañado por última vez al pueblo húngaro [29].

“Los húngaros son un pueblo de luchadores por la libertad” proclamó el primer ministro Viktor Orbán en el 25 aniversario del picnic paneuropeo en Sopron, una manifestación pacífica que condujo a la caída de la “Cortina de Hierro” en 1989. La transición post-comunista había aumentado el nivel de libertad ampliamente, pero en los últimos años se había resentido ante el crecimiento de la inflación, la corrupción, la deuda pública y el desempleo. Los éxitos de la transición política debían ser preservados, mientras que la evolución desfavorable tenía que ser cambiada, señalaba Orbán, especialmente ante una Europa occidental vulnerable económica y políticamente. “Hoy, el conjunto de Europa occidental está necesitada de renovación” concluyó. Y a finales de 2015 veía confirmados su anuncio y su propuesta. El mundo occidental debía hacer frente a un cambio geopolítico histórico que ponía en cuestión su hegemonía y su propio modelo político-social, posibilitando la diversidad de sistemas democráticos acordes con las exigencias que ponían en cuestión el éxito de la civilización europea y el mismo proceso de integración comunitaria:
“Europa está buscando su lugar en un mundo cambiante. Estamos viviendo en tiempos en que la jerarquía de los países está cambiando, y están surgiendo nuevos centros militares, geopolíticos y económicos. Debemos enfrentar el hecho de que China va a ser la primera potencia económica del mundo en el futuro cercano. En pocos años, también será la primera fuerza militar. ¿Alguien sabe qué tipo de mundo va a ser? ¿Qué será de nuestro mundo cuando se evapore el dominio Anglo-Sajón?” [30].
Y para Orbán, Rusia había reaccionado. Es este tiempo de cambio trascendental “Rusia – un país con un enorme territorio y poder militar – ya no volverá a los tiempos de Yeltsin – la era de la desintegración de Rusia –; los Rusos han aprendido su lección” [31]. Bajo el gobierno de Putin habían reconstruido la posición soberana y competitiva de su nación, de manera cercana a su propuesta de “Estado basado en el trabajo“, frente a las políticas liberales de los Estados del bienestar, basadas en la mera subvención. La democracia soberana rusa respondía, según Orbán, a este esquema.

Rusia era un Estado iliberal, soberano e independiente, respetuoso de sus tradiciones y abierto a la modernidad, que adaptaba el modelo político-social a sus particularidades nacionales, y lo compartía en su “espacio vital” euroasiático. Por ello, Rusia no solo era un socio económico al que defender: “la Unión Europea se está moviendo más lejos de Rusia todos los días, lo cual es malo no sólo para Hungría, sino para toda la UE” [32]; era también un modelo a seguir, en su caso en clave “imperial” [33], con amplio apoyo ciudadano (en 2015 un 89,9% de aprobación del presidente [34]): defensa de los nacionales étnicos (en las ex-repúblicas soviéticas), continuidad histórica de la patria (del Imperio zarista al legado soviético), la recuperación demográfica (más de 146 millones y medio de habitantes en 2016), la mirada al Oriente (pactos económicos con China o Irán desde 2014, y creación de la ЕАЭС o Unión económica euroasiática con Armenia, Bielorrusia, Kazajistán y Kirguizistán), y por supuesto, el conservadurismo social, que Vladimir Putin, siguiendo a Nicolai Berdaiev, resumía en este análisis:
“Hoy en día, muchos países están revisando sus valores morales y normas éticas, erosionando las tradiciones étnicas y las diferencias entre pueblos y culturas. Ahora la sociedad requiere no sólo reconocer el derecho de toda persona a la libertad de conciencia, la opinión política y la vida privada, sino también a aceptar, sin cuestionar, la igualdad de los conceptos del bien y del mal, por extraño que parezca, que son opuestos en su significado. Esta destrucción de los valores tradicionales desde lo alto, no sólo tiene consecuencias negativas para la sociedad, sino también es esencialmente antidemocrática, ya que se lleva a cabo sobre la base de ideas abstractas y especulativas, en contra de la voluntad de la mayoría, que no acepta los cambios que se producen o la propuesta de revisión de los valores. Sabemos que hay más y más personas en el mundo que apoyan nuestra posición sobre la defensa de los valores tradicionales que han constituido la base espiritual y moral de la civilización en cada nación hace miles de años: los valores de la familia tradicional, la vida humana real, incluyendo la vida religiosa, no sólo la existencia material, sino también la espiritualidad, los valores del humanismo y de la diversidad global. Por supuesto, ésta es una posición conservadora” [35].
Por ello, Hungría, como Rusia, debía construir su propio modelo democrático, cuidando a los compatriotas húngaros de otros países (las seculares minorías en Eslovaquia, Rumanía y Serbia), protegiendo sus fronteras de la que denominaba como “invasión” alentada por ciertos países europeos (en especial la política de asilo indiscriminada de Alemania), reivindicando la identidad original del pueblo magiar (de una lengua única y un etnia diferente), y proclamando sus raíces cristianas y la moral asociada (estricta para un viejo calvinista como él, rememorando la trascendental conversión de San Esteban, patrón húngaro).

Así pues, para Orbán cada modelo político o económico estaba determinado (y debía estarlo para su propia supervivencia) por la cultura nacional de origen (ancestral o diversa), “por lo que en Europa no se puede seguir un modelo que no se base en el cristianismo”. Rusia lo había construido, frente a los enemigos de Occidente y frente a los monstruos de su pasado; la primera cara de Jano. Llegaba el turno de la Hungría proyectada por Viktor Orbán; la segunda cara de Jano.

[1] Aleksander Duguin, “Putin y la revolución conservadora”. Katehon, 18/02/2016.
[2] Jordi Garriga, “Apuntes de Geopolítica I”. Katehon, 25/02/2016.
[3] Plutarco, Vidas paralelas. Tomo I.
[4] Sergio Fernández Riquelme, “Hungría y las raíces históricas de Europa”. La Razón histórica, nº 27, 2014, pp. 26-50.
[5] En noviembre de 2011 Orbán pronunció su primer gran discurso en el extranjero. En la London School of Economics describió la victoria de Fidesz en 2010 como la máxima expresión de un deseo de los ciudadanos húngaros de un liderazgo fuerte capaz de cerrar la transición post-comunista, y la necesidad de una nueva Constitución que recuperara la identidad nacional del país centroeuropeo, que podía ser ejemplo para la construcción de la UE en los tiempos de crisis y globalización.Véase “United front against Viktor Orban, the Catholic conservative”. Vatican Insider, 03/13/2012.
[6] Silvia Blanco, “El primer ministro húngaro difunde en España sus polémicos mensajes”. El País, 16/04/2013.
[7] Ídem.
[8] Time, 2007.
[9] Ídem.
[10] Ídem.
[11] Magyar Idők, 25/12/2016.
[12] Hungarian Spectrum, 22/05/2015.
[13] Silvia Blanco, op.cit.
[14] Ídem.
[15] CIA World Factbook. June 2, 2012.
[16] Report for Selected Country Groups and Subjects (PPP valuation of country GDP). IMF, 2015.
[17] La productividad en Rusia es analizada por el Vienna Institute for International Economic Studies (wiiw).
[18] Viktor Orban, “Los húngaros son luchadores por la libertad”. Kormany, 22/08/2014.
[19] Silvia Blanco, “Un enérgico cruzado del populismo. Orbán, que luchó contra el comunismo en Hungría hace 25 años, acapara el poder en todos los ámbitos con un mensaje nacionalista, conservador y cristiano”. El País, 6/04/2014.
[20] Discurso completo en la página del Gobierno húngaro:http://www.kormany.hu/en
[21] Igor Janke, Hajrá magyarok! – Az Orbán Viktor-sztori egy lengyel újságíró szemével. Rézbong Kiadó, Budapest, 2013.
[22] Viktor Orbán, “The era of the work-based state is approaching”. Kormany,20/07/2014.
[23] Ídem.
[24] Al final de su discurso, el primer ministro proclamaba que “aunque vivimos en un mundo en el que cualquier cosa puede suceder” y donde “hay razones para temer un futuro incierto”, el futuro mostraba que también tiene una gran cantidad de posibilidades y oportunidades para el desarrollo de la nación húngara: “En lugar de miedo, aislamiento y retraimiento, recomiendo coraje, pensando en el futuro y la acción racional, siendo valientes para la comunidad húngara de la Cuenca de los Cárpatos, y de hecho para la comunidad húngara en todo el mundo. Dado que cualquier cosa puede suceder, que fácilmente podría ser el caso de que vendrá nuestro tiempo”. Ídem.
[25] Free Hungary, 27/07/2014.
[26] “Viktor Orban’s illiberal world”. Financial Times, 30/07/2014
[27] Damien Sharkov, “Hungary’s Mussolini’ Vows to Make the EU Member an ‘Illiberal State’”. Newsweek, 30/07/2014.
[28] Matt Chorley, “Cameron’s ally in EU jobs battle Viktor Orban announces he wants to ‘build an illiberal new state’ in Hungary”. Daily mail, 30/07/2014.
[29] Para Orbán, después de la Primera Guerra Mundial las potencias occidentales victoriosas, encabezadas por el presidente Woodrow Wilson, robaron a Hungría dos tercios de su territorio; tras la Segunda Guerra Mundial, en Yalta la nación fue vendida gratis a los comunistas; en plena revolución de 1956 Occidente no ayudó a los sublevados contra sus dominadores soviéticos; y desde la caída del comunismo, la UE y las organizaciones no gubernamentales occidentales (en especial la Fundación Soros) habían tratado de restar al país su soberanía, pero se había acabado el tiempo de servidumbre y humillación para Hungría.
[30] Magyar Idők, 25/12/2016.
[31] Ídem.
[32] Viktor Orbán, “Reunión anual de Embajadores de Hungría”. Kormany,26/08/2014.
[33] Sergio Fernández Riquelme, Rusia como Imperio. Murcia: Colección La Razón Histórica, 2014.
[34] Centro de Opinión pública rusa, Octubre de 2015.
[35] “Discurso ante la Asamblea nacional”. La Razón histórica, nº26, 2014.

Fuente: Katehon.


sábado, 2 de abril de 2016

Turquía tras los atentados de París y Bruselas

Se desconoce, por el momento, quién ordenó los atentados perpetrados en París y en Bruselas. Aunque se han mencionado varias pistas, la única hipótesis que se sostiene es la de una operación decidida por Turquía. Thierry Meyssan relata aquí el conflicto secreto que pesa sobre las relaciones entre la Unión Europea, Francia y Turquía desde hace 5 años.
En 2011, los ministros de Relaciones Exteriores de Francia, Alain Juppé, y de Turquía, Ahmet Davutoglu, acordaban en secreto la creación de un Sunnistán, que abarcaría territorios de Irak y Siria –tarea que quedaría en manos del Emirato Islámico–, y crear un seudo Kurdistán al que serían empujados los kurdos de Turquía. Aquel proyecto tenía el respaldo de Israel y el Reino Unido.
Es demasiado pronto para decir con certeza de dónde vino la orden que dio lugar a los atentados perpetrados en París, el 13 de noviembre de 2015, y en Bruselas, el 22 de marzo de 2016. Por el momento, la única explicación razonable es la que proporcionan los elementos que mencionaremos seguidamente.

Inmediatamente después de la muerte del fundador del islamismo turco, Necmettin Erbakan, y en momentos en que acaba de iniciarse la «primavera árabe», el gobierno del entonces primer ministro turco Erdogan concluye un acuerdo secreto con Francia. Según un diplomático que estudió ese documento, en él se estipulan las condiciones para la participación de Turquía en las guerras contra Libia, que acaba de empezar, y contra Siria, que será el paso siguiente. Representada por su ministro de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, Francia se compromete fundamentalmente a resolver la «cuestión kurda» sin «afectar la integridad del territorio turco». Esta rebuscada fórmula significa que se creará en otro lugar un seudo Kurdistán para expulsar hacia él a los miembros del PKK. Hasta aquel momento, ese proyecto de limpieza étnica, que no es nuevo, sólo se había mencionado en la literatura militar israelí que describía el nuevo Estado creado en territorios pertenecientes a Siria e Irak.

El 31 de octubre de 2014, el presidente francés Francois Hollande aprovecha una visita oficial de Recep Tayyip Erdogan a París para organizar un encuentro secreto, en el palacio del Elíseo, con el copresidente de los kurdos de Siria, Salim Muslim. Traicionando a los kurdos de Turquía y a su líder histórico, Abdullah Ocalan, Salim Muslim acepta convertirse en presidente del seudo Kurdistán que debería crearse con el derrocamiento del presidente sirio democráticamente electo Bachar al-Assad.
El 31 de octubre de 2014, Francois Hollande acompaña a Recep Tayyip Erdogan a la entrada del Elíseo. Pero otro invitado acaba de salir discretamente por la puerta pequeña: el kurdo Salih Muslim.
Es el momento de la batalla de Kobane. Los kurdos de Siria defienden durante meses esa ciudad ante la embestida de las fuerzas del Emirato Islámico. La victoria de los kurdos sobre los yihadistas que atacan Kobane modifica seriamente el tablero político: para combatir seriamente a los yihadistas hay que aliarse con los kurdos. Pero los kurdos de Siria no obtuvieron la nacionalidad siria sino al inicio de la guerra, hasta entonces habían sido refugiados políticos turcos en territorio sirio, expulsados de su país durante la represión turca de los años 1980. Los Estados miembros de la OTAN consideraban entonces al PKK, principal organización de los kurdos de Turquía, como una organización terrorista. En lo adelante, los miembros de la OTAN van a establecer una diferencia entre “los malos” del PKK turco y “los buenos” del YPG sirio, a pesar de tratarse de dos organizaciones hermanas.

A raíz de la batalla de Kobane, Francois Hollande cambia de bando y establece claramente su respaldo a los kurdos recibiendo en el Elíseo una delegación del YPG, el 8 de febrero de 2015.
Sorpresivamente, el 8 de febrero de 2015, Francia renuncia a su compromiso anterior. Francois Hollande recibe en el Elíseo, ahora oficialmente, a Asya Abdullah, copresidenta de los kurdos de Siria y fiel a Ocalan, y a la comandante Nesrin Abdullah, esta última en uniforme camuflaje. Salih Muslim no participa en esa reunión.

Recep Tayyip Erdogan reacciona ordenando un atentado del Emirato Islámico contra una manifestación a favor de los kurdos, atentado perpetrado en Suruc el 20 de julio de 2015. Apoderándose de la retórica antiterrorista, Erdogan declara la guerra al Emirato Islámico y a los kurdos, pero sus fuerzas armadas atacarán solamente a los kurdos. Con ello, Erdogan pone fin al alto al fuego y reinicia la guerra civil en su propio país. A falta de un seudo Kurdistán en Siria, Erdogan provoca un éxodo de kurdos hacia Europa.

El 3 de septiembre de 2015, la publicación de la fotografía de un niño kurdo ahogado marca el inicio de una gran oleada de migrantes desde Turquía… hacia la Unión Europea, principalmente hacia Alemania. Durante las primeras semanas, los dirigentes alemanes acogen con entusiasmo el flujo masivo de nuevos trabajadores, muy necesarios para la industria pesada alemana, mientras que los medios de prensa expresan compasión por los refugiados que supuestamente huyen de la dictadura siria. El 29 de septiembre, los dirigentes franceses y alemanes incluso se apropian de la empatía hacia los migrantes para estudiar la posibilidad de subvencionar la continuación de la guerra asignando 3 000 millones de euros a Turquía –donación presentada a la opinión pública como una ayuda humanitaria para los refugiados.

A finales de septiembre de 2015, Rusia inicia su operación militar contra todos los yihadistas, independientemente de la bandera que agiten. Viendo en grave peligro su proyecto, Recep Tayyip Erdogan empuja a Salih Muslim a emprender una operación de kurdización forzosa del norte de Siria. Brigadas kurdas expulsan a los profesores árabes y asirios de las escuelas y los reemplazan con maestros kurdos. Los sirios se rebelan y recurren a los rusos. Estos últimos tratan de restablecer la calma e incluso mencionan una posible federalización ulterior de Siria. Francia brilla por su ausencia.

El 13 de noviembre, exasperada por los repetidos cambios de rumbo de Francois Hollande, Turquía utiliza a la ciudadanía francesa como rehén y ordena la realización de los atentados de París, con un saldo de 130 muertos y 413 heridos.

Escribí entonces:
«Los sucesivos gobiernos franceses han establecido alianzas con Estados cuyos valores son contrarios a los valores de la República Francesa. Los gobiernos franceses sucesivos han ido comprometiéndose progresivamente a librar guerras secretas por cuenta de esos Estados, antes de renunciar a esos compromisos. El presidente Hollande; su jefe de estado mayor particular, el general Benoit Puga; su ministro de Exteriores Laurent Fabius y su predecesor Alain Juppé, ministro bajo el mandato del ex presidente Sarkozy, son actualmente objeto de un chantaje del que sólo podrán librarse revelando en qué implicaron indebidamente al país». [1]
Aterrorizado, París regresa apresuradamente al plan Juppé de 2011. Junto a Londres, fuerza, el 20 de noviembre, la adopción de la resolución 2249 en el Consejo de Seguridad de la ONU. Bajo el pretexto de luchar contra el Emirato Islámico, el objetivo es justificar la conquista del norte de Siria para crear allí –finalmente– el seudo Kurdistán hacia donde Recep Tayyip Erdogan podrá expulsar a «sus» kurdos.

Pero Estados Unidos y Rusia retocan ligeramente el texto, de tal manera que Francia y el Reino Unido no pueden intervenir sin ser invitados por Siria –situación que recuerda de inmediato la fracasada operación colonial de 1956, cuando las tropas franco-británicas intentaron ocupar el Canal de Suez con apoyo de Israel y de Turquía, pero tuvieron que retirarse en cuanto Estados Unidos y la URSS fruncieron el ceño.

Durante los 5 meses y medio de intervención rusa en Siria, las relaciones entre Turquía y Rusia empeoraron constantemente. Tienen lugar el atentado contra el vuelo 9268 de Metrojet sobre el Sinaí, las acusaciones de Vladimir Putin en la cumbre del G20 realizada en Antalya, el derribo del Su-24 en el norte de Siria y las sanciones rusas contra Turquía, la publicación de las fotos aéreas de las caravanas de camiones cisterna llevando a través de Turquía el petróleo robado por el Emirato Islámico, etc. 

Después de sopesar la posibilidad de una guerra contra Turquía, Rusia decide finalmente mostrarse sutil y respaldar al PKK contra el régimen de Erdogan. Serguei Lavrov logra convencer a su interlocutor estadounidense de que hay que aprovechar la inevitable desestabilización en Turquía para organizar el derrocamiento del dictador Erdogan. Sabiéndose amenazado tanto por Rusia como por Estados Unidos, el régimen turco trata nuevamente de buscar aliados. El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, viaja el 5 de marzo a Teherán y el ministro iraní de Exteriores, Mohammad Javad Zarif, llega a Ankara el 18 de marzo. Pero la República Islámica no tiene intenciones de enemistarse con los Dos Grandes.

El 14 de marzo, Vladimir Putin anuncia la retirada de los bombarderos tácticos rusos. Parece que el proyecto de creación de un seudo Kurdistán vuelve a ser posible. Pero Washington y Moscú se adelantan a Ankara y comienzan la entrega indirecta de armamento al PKK.

Colmo de males para Ankara, ahora es la Unión Europea quien ya no quiere oír hablar de colonizar el norte de Siria. La mayoría de los Estados miembros de la UE sigue la política exterior impuesta por París desde hace 5 años, con la ya ampliamente comprobada ausencia de éxito. Como expresión de descontento, varios países, como Bélgica, han concedido asilo político a líderes kurdos de Turquía. También manifiestan su descontento durante la cumbre UE-Turquía, realizada el 17 y el 18 de marzo, donde se ven obligados a aceptar definitivamente una subvención de 3 000 millones de dólares anuales para Ankara.

Yo mismo denuncié entonces el comportamiento de las élites europeas que, cegadas por su obsesión antisiria, reproducen el error cometido en 1938. En aquella época, cegadas por su obsesión anticomunista, apoyaron al canciller Hitler cuando este anexó Austria y durante la crisis de los Sudetes (acuerdos de Munich), sin darse cuenta de que así armaban el brazo que acabaría golpeándolos [2].

Mientras se desarrollaba la cumbre UE-Turquía, o sea sin importarle las decisiones que se tomarían, el presidente Erdogan pronuncia un discurso, transmitido por televisión, en ocasión del aniversario 101 de la batalla de Canakkale («la batalla de los Dardanelos», hecho que marcó la victoria del Imperio Otomano sobre los Aliados) y en memoria de las víctimas del atentado perpetrado varios días antes en Ankara. Erdogan declara en ese discurso:
«No hay ninguna razón para que la bomba que estalló en Ankara no explote en Bruselas o en otra ciudad europea (…) Lanzo aquí un llamado a los Estados que los reciben con los brazos abiertos, que –directa o indirectamente– apoyan las organizaciones terroristas. Ustedes están alimentando una serpiente en su propia cama. Y esa serpiente que ustedes están alimentando puede morderlos en cualquier momento. Ver en sus televisores bombas que explotan en Turquía quizás no significa nada para ustedes. Pero cuando las bombas empiecen a estallar en las ciudades de ustedes, entonces entenderán ustedes lo que sentimos. Pero ya será demasiado tarde. Dejen ustedes de respaldar actividades que nunca tolerarían en su propio país, y que sólo toleran cuando son en contra de Turquía.» [3]..
Cuatro días después, ocurren los atentados de Bruselas, que dejan un saldo de 34 muertos y 260 heridos. Y, para que nadie crea en una simple coincidencia sino más bien en un acto deliberado, al día siguiente la prensa turca se regocija ante el castigo infligido a Bélgica [4].

Desde que el presidente Erdogan reanudó la guerra civil en su propio país, esa guerra ha segado más de 3 500 vidas en Turquía.
Thierry Meyssan

[1] «La República Francesa como rehén», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 17 de noviembre de 2015.

[2] «El suicidio europeo ante Turquía», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 21 de marzo de 2016.

[3] Ver un fragmento del discurso: «Amenaza de Erdogan contra la Unión Europea», por Recep Tayyip Erdogan,Red Voltaire, 25 de marzo de 2016.

[4] «Turquía reivindica el baño de sangre de Bruselas», por Savvas Kalederides, Red 



Nubes negras sobre el presidente Erdogan

Siguen acumulándose las acusaciones contra el presidente turco Recep Tayyip Erdogan. Mientras que Rusia y Estados Unidos abastecen indirectamente con armas al PKK, se acusa a Turquía de haber ordenado los atentados perpetrados en París y Bruselas, acusación que encuentra confirmación en las recientes declaraciones del propio Erdogan y en un importante testimonio del rey Abdala de Jordania. Por otra parte, Washington acaba de abrir una investigación sobre una enorme malversación de fondos a favor del AKP.

Erdogan
En sólo una semana, nuevos nubarrones vienen a agolparse sobre la cabeza del presidente turco Erdogan.

En primer lugar están las sospechas sobre su responsabilidad en los atentados terroristas perpetrados en París y Bruselas.

En el caso de los atentados de París, se estima que el objetivo era chantajear al presidente francés Hollande por no haber respetado su compromiso de ayudar a «resolver» el «problema kurdo».

En efecto, a principios de 2011, los ministros de Relaciones Exteriores de Francia y Turquía, Alain Juppé y Ahmet Davutoglu, habían firmado un acuerdo secreto que estipulaba las condiciones sobre las guerras contra Libia y Siria. Una de las cláusulas de aquel acuerdo señalaba que Francia respaldaría una solución del «problema kurdo» que no afectara «la integridad territorial de Turquía». En otras palabras, se trataba de crear un nuevo Estado, en territorios pertenecientes a Irak y Siria, para expulsar hacia allí a los kurdos de Turquía. Ese proyecto de limpieza étnica, correspondiente a un viejo plan de los estrategas israelíes, recibió el aval del Departamento de Defensa de Estados Unidos y Robin Wright lo publicó en el New York Times, en septiembre de 2013.

A su llegada al poder, el presidente francés Francois Hollande se comprometió a aplicarlo y, el 31 de octubre de 2014, recibió a Erdogan en la sede de la presidencia francesa, donde ambos se reunieron en secreto con Salih Muslim, copresidente de las YPG [1], a quien prometieron convertirlo en presidente del nuevo Estado. Pero, después de la victoria de los kurdos en Kobane, Hollande cambió de casaca. Recibió en el Elíseo a la otra copresidente de las YPG, Asya Abdullah, fiel al líder histórico del PKK y de los kurdos de Turquía, Abdullah Ocalan. Sin saber todavía bien qué hacer con los kurdos, Hollande decidió utilizar como pretexto la crisis de los refugiados para financiar más ampliamente la guerra contra Siria. En definitiva, la campaña de bombardeos rusos puso fin definitivamente al sueño israelo-franco-turco de creación de un seudo Kurdistán. Tratando de hacerse perdonar de alguna manera, Hollande propuso ampliar el financiamiento de la guerra contra Siria haciendo que la Unión Europea asignara a Turquía 3 000 millones de dólares, con el pretexto de la crisis de los refugiados. Furioso, Erdogan habría ordenado entonces los atentados perpetrados en París, el 13 de noviembre de 2015.

En segundo lugar, numerosos Estados europeos han expresado su irritación ante la política antisiria que Francia impone a la Unión Europea. Bélgica estuvo entre los países más críticos hacia esa política y, como expresión de su desacuerdo, otorgó asilo político a varios líderes del PKK. El proyecto de un seudo Kurdistán parecía nuevamente realizable cuando Rusia anunció la retirada de sus bombarderos tácticos, pero Francia no logró obtener el respaldo de la Unión Europea. En un discurso transmitido por televisión, Erdogan amenazó entonces a Bélgica con explosiones de bombas en suelo belga y ordenó los atentados del 22 de marzo de 2016 en Bruselas.

La tesis de la responsabilidad turca coincide con el testimonio del rey Abdalá de Jordania, registrado el pasado 11 de enero ante miembros del Congreso de Estados Unidos. Según las minutas de ese encuentro, oportunamente “filtradas” a la prensa, el rey de Jordania aseguró que Erdogan está introduciendo combatientes en Europa para extender la yihad a ese continente.

Y, como un problema nunca viene solo, el implacable fiscal de Manhattan acaba de arrestar al hombre de negocios turco-irano-azerí al que la justicia turca había acusado de haber malversado 2800 millones de dólares en Irán para financiar el partido de Erdogan, el AKP.

Thierry Meyssan

[1] Las YPG (siglas correspondientes a Unidades de Protección del Pueblo) se componen de combatientes kurdos refugiados en Siria a quienes el gobierno sirio otorgó la nacionalidad siria al inicio de la guerra. Las YPG alcanzaron notoriedad mundial durante la tenaz resistencia que opusieron a los yihadistas del Emirato Islámico en la localidad siria de Kobane, próxima a la frontera con Turquía. Nota de la Red Voltaire.

martes, 29 de marzo de 2016

Las posibles causas del arte degenerado



Antes de nada quisiera aclarar que mis censuras a los defectos ajenos pueden que no estén libres de maledicencia y algo de cinismo. Es posible que en algunos casos puede que así sea, no pretendo ser el único que aprecie la belleza y la verdad en el arte y que todos los demás estén en el error; no es mi intención invalidar el esfuerzo y la obra de los verdaderos artistas. Primero, aclarar que no soy escritor ni crítico de arte, tampoco tengo tiempo de hacer estilo, ni siquiera ganas de hacerlo, lo único que pretendo es decir lo que pienso y expresarme libremente tal y como fluyen mis pensamientos.

Cuando contemplo ciertas obras de arte que me repugnan, siempre acabo haciéndome la misma pregunta ¿el cómo y el porqué se mantienen en el tiempo y con tanto éxito? Y sobre todo la increíble aceptación y reconocimiento social que suelen tener muchos de estos bodrios, destacando aquellos que son creados con el fin de "transmutar valores" que pretenden invertir el proceso alquímico del arte y convertir la búsqueda de la belleza en algo falso y despreciable. Desde mi punto de vista estas obras siguen el camino contrario de la verdadera inspiración creadora, que no es otra que aquella que realiza el verdadero artista, cuya meta y propósito está dirigido a enriquecer a sus semejantes con las obras que realiza, y, que transmiten a nuestra imaginación sensaciones y sentimientos repletos de bellas posibilidades. 

Con este razonamiento, me ha venido a la memoria las frases que escribió Nietzsche en una carta dirigida al barón de Seidlitz desde Niza el 12 de febrero de 1888 en la que Nietzsche habla de su inexorable lucha subterránea contra todo lo que hasta ahora han amado y venerado los hombres, confesando que su fórmula era conscientemente dirigida a la "transmutación de todos los valores" añadiendo -
" He ido yo mismo convirtiéndome en una cueva, en algo escondido y difícil de hallar"- ;
Esta es una de las razones del porqué la filosofía de Nietzsche tiene tantos y variopintos seguidores entre todos aquellos que quieren subvertir los valores y tradiciones que tanto ha amado la Cultura Europea, sin caer en la cuenta cuando Eugenio D´Ors dijo con acierto 
"Todo lo que no es tradición es plagio". 
Claro que Eugenio D´Ors tiene razón, pero visto el proceso consciente y planificado de destrucción de Europa, y sabiendo que de este continente han salido las mejores y más elevadas cualidades, ¿de qué nos sirven ahora todas estas virtudes? Si los herederos de este gran patrimonio agonizan lentamente por una de las más extrañas enfermedades que se pueden contraer, -la xenomanía crónica, o el odio destructivo así mismo y a sus propias raíces-.
Desde el punto de vista filosófico el arte no proporciona ningún conocimiento real como lo hace parcialmente la ciencia o la filosofía, el arte te ofrece la oportunidad de ver el mundo de diferente manera, es más una contemplación o una revelación a través de la intuición y la expresión estética que motiva un goce inefable o una interpretación que hace que el contemplador de la obra o el artefacto, pueda distinguir entre "arte" y "no arte" dentro de los valores de lo bello y lo feo.
Contaré un caso curioso que me ocurrió en una exposición de Picasso en un bello y espléndido edificio renacentista de inspiración vitruviana, se exponían 25 adefesios y monigotes del pintor malagueño. Allí estaba ella, una muchacha joven con gafitas cuadradas en estado de trance delante de uno de los monigotes picassianos, con la boca abierta y las manos posadas una sobre la otra en posición de un mudra kundalínico a la altura del pecho, discretamente la estuve observando durante unos minutos y me pareció que se encontraba bajo el síndrome de Stendhal. 

Obra de Picasso en cuestión, en que la muchacha al contemplar esta pintura se encontraba arrullada en el séptimo cielo bajo el síndrome de Stendhal.
Desde mi punto de vista y dentro de mi percepción ingenua del monigote, me era particularmente imposible encontrar cualidades o aprehensiones subjetivas que pudiesen dar una explicación a la reacción sensorial de la muchacha, tratando de darle una explicación coherente al éxtasis de la joven, recordé las explicaciones que hace Platón en la doctrina de la reminiscencia que explica cómo, cuando el alma reconoce la belleza en la tierra, no hace más que reconocer lo que ya le ha sido familiar en su estado incorpóreo. Es de suponer que en todas las cosas existe un núcleo de materias y cualidades que unos pueden llegar y tienen acceso, intuición y sensibilidad para comprender y apreciar, lo que otros como yo, no podemos comprender, por más que intenté acercarme y comprender el cuadro que esta joven contemplaba arrullada en el séptimo cielo. Yo en este caso rompí una de mis reglas de apreciación que siempre he aplicado. -Cuando veas una mierda no es necesario probarla para cerciorarte de que es mierda-.

Creación de los hermanos Chapman 
Gotthod-Efraín Lessing, dice en -Laocoonte- o sobre los límites de la pintura y de la poesía- en el capítulo XXIV, página 175.¿Puede servirse la pintura de la fealdad de las formas para llegar a lo ridículo y a lo terrible? No me atreveré a responder resueltamente a esta pregunta: No. Es cierto que la fealdad inocente puede ser ridícula también en pintura, sobre todo cuando se une a pretensiones al encanto y a la importancia. También es indiscutible que la fealdad dañina puede producir el terror, lo mismo en un cuadro que en la naturaleza, y que este ridículo y este terror, que ya son por sí mismos sentimientos complejos, adquieren por la imitación un nuevo grado de encanto y de gracia. 

Gotthod-Efraín Lessing no podría imaginarse que cien años después, Lukacs en 1914 expresa su preocupación con estas palabras: ¿Quién nos salvará de la civilización Occidental? Este sujeto ya tenía en mente la fundación del I.I.S, Instituto para la Investigación Social, y el sueño de poner en práctica la teoría postmodernista que abocase a la autodestrucción de la cultura Occidental, por medio de la "teoría activa de la crítica", y la creación y control de nuevas formas culturales, que no ensalcen ni iluminen al ser humano, pero que sí pudieran exponer la verdadera degradación de la vida bajo el mundo de la tradición y los falsos mitos del monoteismo (un mundo en el que el individuo no crea que él o ella pueda tener un destino personal, un destino de la comunidad, en un mundo que ha sido abandonado por Dios), y la labor es impregnar de odio, fealdad, pesimismo, y desesperanza al mundo Occidental; siendo necesario controlar la cultura, no solo la enseñanza primaria, secundaria y universitaria, también la moda, cine, medios de comunicación TV, radio, prensa, creando así una masa de estúpidos incapaces de poder encontrar solución a sus problemas, y cuya única solución sería una revolución global, cuyos salvadores serían los "grandes hombres que representan a la humanidad progresista".

Estos grupos "progresistas" políticos, impulsan el relativismo a los grupos de izquierdas nacidos en el siglo XX; periodo en los que se formaron a la sombra de la Escuela de Frankfurt de donde salió todo el pensamiento postmodernista que formaron las teorías (con perdón) estructuralistas, postestructuralistas, feministas postmodernistas, feministas lesbianas desconstructivistas, feministas postestructuralistas del tercer mundo etc. Sin olvidarnos del movimiento gay y los antiglobalización de izquierdas. Teniendo presente que todo este entramado se financia por la fundación Rockefeller y las arcas del multimillonario Soros. 

Todos estos grupos con gran influencia en las universidades son los que promueven las políticas sociales descontroladas del multiculturalismo y el mestizaje cultural y racial, ya que los postmodernistas afirman que la existencia tribal es un bien positivo para todos, por ser más primario y auténtico, ya que desinhibe y libera la voluntad de forma completa, siendo tan importante o más una obra de arte tribal indígena, que cualquier sinfonía de Mozart o la de cualquier otro genio de los diferentes Siglos de Oro en Europa. De ahí viene la proliferación de los movimientos actuales como el "Afro-centrismo" y "Pueblos Indígenas" junto con el abandono de toda "clarificación de los valores tradicionales" y el "etno-centrismo marrón", el relativismo en la educación, el arte, o en cualquier ámbito social.

Los argumentos que exponen los pensadores de la Escuela de Frankfurt, contienen el peligro potencial de encerrar una parte -por pequeña que sea- de verdad, convirtiéndose en algo más peligroso que una mentira total. Lukacs, (que aparte de aristócrata era sociólogo) no salía de su asombro al comprobar cómo el comunismo internacional triunfó en Rusia y en el resto de Europa Occidental fue un fracaso.  Inmediatamente reunió a un grupo de filósofos marxistas y sociólogos para poder aclarar este enigma incomprensible y fuera de toda lógica racionalista, y poder dar una respuesta científica al caso. Aún hoy en el 2016 todos estos "pensadores" y seguidores de estos grupos antes mencionados están en la labor de aclarar este "dramático embrollo" que supone para ellos (a pesar de que el muro de Berlín cayó hace años). Los intelectuales progresistas no perdonan a las masas europeas que no les siguiesen en su delirante revolución, y ésta es una de las causas del porqué quieren destruir Europa aprobando sin fisuras el multiculturalismo, y amando a los extranjeros y emigrantes mucho más que a sus propios compatriotas. Este personaje que fue agente activo del Comunismo Internacional y que prácticamente toda su vida estuvo a sueldo de Moscú fue comisario de cultura en Hungría en 1919 cuando fue tomada por los bolcheviques durante poco más de tres meses y el Soviet de Budapet fue derrotado,inmediatamente emigró a Austria y en 1933 regresó a Moscú. 

Ahora mencionaré a otro responsable de la fealdad y la oscuridad que asfixia a Europa, Theodor Adorno, filósofo (1903-1969) de pensamiento marxista. con elementos existencialistas y freudianos era también músico, influyó y puso música en el Doctor Fausto de Tomás Man y era partidario de difundir el arte y la música atonal en general (solamente lo feo nos pone cara a cara con la verdad, nuestra existencia y todo lo que nos rodea es feo y miserable por eso el arte tiene que ser atonal y horrible). "Beethoven" (dice Adorno) hoy sería un músico atonal". 

Otro siniestro personaje que influyó mucho en este estercolero que nos invade es Herbert Marcusse (1848-1979) auténtico ideólogo del Partido Verde de Alemania, discípulo de Heidegger, fue el gran gurú de la Nueva Izquierda Americana, intérprete marxista de la historia que junto con Paul de Man impulsaron el desconstructivismo social y cultural que nos invade, un híbrido ideológico específico en el que intelectuales progresistas de izquierdas no encuentran ninguna contradicción en moverse por aguas ideológicas nazis o comunistas. Encontrándonos sin ir más lejos a los grupos de psiquiatras liberales e izquierdistas entrenados en las teorías de Jaques Lacan. Gran parte de los dramáticos momentos que vivimos en Europa se los debemos a estos personajes.

Publicado por Pedro Agudo

domingo, 20 de marzo de 2016

¿Qué es lo que está mal en Europa?



Para entender correctamente la naturaleza de la crisis actual, debemos brevemente analizar la situación  en su conjunto. Sugiero tres niveles de análisis:
  • ideológico
  • económico
  • geopolítico

La ideología Liberal es la fuente del problema

El problema ideológico es el liberalismo que le es impuesto a Europa y al resto de la Humanidad por el mundo Anglo-Sajón, que es la ideología oficial y única. El Liberalismo solo afirma la identidad individual y prohíbe cualquier tipo de identidad colectiva u orgánica. Así, paso a paso, el liberalismo rechaza la religión, la nación, el género, y en general la pertenencia, para que el individuo se vea libre de todo holismo.

Una manifestación clave de este problema es el género, los liberales insisten en la “naturaleza opcional” del género y lo presentan como una elección individual. Con anterioridad, la lucha liberal se centró en la elección individual de la religión o la nacionalidad, pero ahora ha alcanzado al género.

Otro problema crucial es la inmigración, al rechazar las identidades religiosas o culturales, o incluso las identidades basadas en el género, no se considera que un inmigrante tenga una identidad diferente. Más bien, es solo otro individuo aislado. Así, el liberalismo destruye cualquier sentido de identidad colectiva, y como consecuencia lógica, el liberalismo destruye la identidad Europea (con la llamada tolerancia y las teorías sobre derechos humanos). 

Junto con la destrucción intensiva de la identidad sexual, acelera el fin de la sociedad como tal. El mismo hecho de aceptar el liberalismo como ideología dominante garantiza el fin de Europa.

El paso final del desarrollo del liberalismo será la negación de la identidad humana como colectivo. Así, el trans-humanismo será bienvenido como parte de la agenda liberal futura.

El Liberalismo es una ideología nihilística. Insiste en la libertad del individuo ante cualquier tipo de identidad colectiva, pero nunca sugiere nada positivo. En competencia con las ideologías totalitarias del pasado, comunismo y fascismo, el liberalismo parecía ser concreto y atractivo porque negó tal totalitarismo haciéndose pasar por una alternativa real. Pero cuando se acabó la competencia totalitaria, la naturaleza nihilística del liberalismo se reveló completamente. Solo puede negar las cosas, pero no puede afirmar nada constructivo. No es la ideología de la libertad positiva, sino de la libertad negativa. Aunque en el pasado puede que esto no fuera tan explícito, hoy está claro.

El Liberalismo se ha vuelto totalitario. No hay libertad para no ser liberal. Se debe ser liberal. Puedes ser liberal de izquierdas, liberal de derechas, o liberal de centro y, en caso extremo, puedes ser liberal de extrema derecha o de extrema izquierda, pero siempre debes ser liberal. Si los liberales te declaran no-liberal estás acabado, se te etiqueta como extremista, terrorista, etc. Los liberales solo pueden tolerar a los liberales. Si no eres tolerante en el sentido liberal, entonces eres intolerable.

¿Con qué podemos oponernos al liberalismo? En el siglo XX había dos opciones: comunismo (socialismo) y fascismo. Ambos fracasaron históricamente, es decir, políticamente, filosóficamente, militarmente, y económicamente. Ahora solo existen como simulacro. O son muy marginales o son manipulados por el liberalismo. De ahí la utilización por los liberales de un post-modernista liberal-comunismo, anarquismo, Trotskismo, y liberal-fascistas al servicio de la promoción de su causa del mismo modo que los EEUU utilizan como arma al fundamentalismo islámico. Así, mi idea es oponer al liberalismo (la primera teoría política) no con la segunda teoría política (Marxismo) ni con la tercera teoría política (fascismo), sino con la cuarta. He desarrollado esta idea en mi libro La Cuarta Teoría Política, que ha sido traducida a varios idiomas, incluyendo el alemán. 

Tenemos que combatir al liberalismo, rechazarlo, deconstruirlo completamente. Al mismo tiempo, necesitamos hacerlo no en el nombre de la justicia de clase (Marxismo) ni en el nombre de la nación o la raza (fascismo), sino en el nombre de la unidad orgánica del pueblo, la justicia social, y la democracia real. Los liberales interpretan la democracia como el gobierno de las minorías. Necesitamos restaurar el significado original del término en el cual democracia es el gobierno de la mayoría, la mayoría orgánica, la mayoría que comparte una identidad común, es decir, el gobierno de un pueblo unido histórica y culturalmente.

El capitalismo financiero es una catástrofe
Económicamente, el problema está en un capitalismo financiero que pretende haber superado al sector industrial productivo en favor de la tecnología del mercado de capitales. Tal capitalismo es monopolístico y crea burbujas en lugar de desarrollar infraestructura económica. Tal economía se basa en la especulación financiera (tipo George Soros) y se aferra a la ilusión del crecimiento infinito. Esto contradice la realidad. La clase media ya no crece, y el crecimiento de de los mercados financieros no corresponde con un crecimiento del sector productivo real. Prestando toda la atención a las instituciones financieras y promoviendo la deslocalización del sector productivo a países del tercer mundo es el camino al abismo.

Las primeras olas de la crisis ya han pasado, pero pronto habrá nuevas olas. El colapso económico de los países del sur de Europa como Grecia, y en el futuro cercano Italia y España, es solo la punta del iceberg de una inmensa catástrofe. 

La unidad europea se basa en la aceptación total de esta lógica del capitalismo financiero. Sin embargo actualmente solo Alemania lucha para mantener la economía en contacto con las realidades industriales, rechazando embarcarse en el tren que lleva a la nada. Esta es la razón por la histeria anti-germana en Europa y los EEUU. La economía alemana puede ser la última economía productiva, mientras que las otras ya son economías virtuales.

Así pues, necesitamos reconstruir Europa sobre una base económica alternativa.

El crecimiento económico infinito solo es una ilusión liberal. La caída de la clase media es la dura realidad actual. El camino de salida de esto es una completa revisión de los mitos del capitalismo financiero.

El Atlantismo está equivocado

Geopolíticamente, la Europa actual es una entidad atlantista. La geopolítica, tal y como la concibió el inglés Sir H. Mackinder, afirma que hay dos tipos de civilización - la civilización del Mar (poder marítimo) y la civilización de la Tierra (poder terrestre). Ambas se construyen sobre sistemas de valores opuestos. La civilización que se basa en el poder marítimo es puramente mercantil, modernista, y materialista, mientras que la que se basa en el poder terrestre es tradicionalista, espiritual, y heroica. Este dualismo corresponde al par conceptual de Händlres and Helden de Werner Sombart. La civilización europea moderna está plenamente integrada en la civilización del Mar que se manifiesta en la hegemonía estratégica de Norteamérica y la OTAN.

Esta situación impide que Europa sea una entidad geopolítica independiente. A un nivel más profundo pervierte la naturaleza real geopolítica de Europa como entidad continental – poder terrestre.

Así, esta situación debe cambiarse y la estrategia del poder terrestre basada en una verdadera soberanía europea debe restaurarse. En lugar de Atlantismo, Europa necesita necesita ser un poder continental estratégico.

Europa y Rusia

Resumiendo estos puntos, podemos deducir lógicamente donde nos encontramos en las relaciones ruso-europeas.

La Rusia actual es 
  • relativamente hostil al liberalismo (está más inclinada al tradicionalismo y al conservadurismo)
  • trata de liberarse económicamente del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. 
  • geopolíticamente es continental y anti-atlantista
Por ello Rusia está siendo atacada - en Ucrania, en Moscú, en todas partes. El reciente asesinato del liberal Boris Nemtsov fue una provocación que sirve para demonizar aún más a Rusia a los ojos de Occidente. Los liberales, la oligarquía financiera global, y los atlantistas (los EEUU y la élite financiera) están intentando provocar hostilidad entre Rusia y Europa al igual que están intentando salvar su tambaleante poder promoviendo conflictos étnicos. La guerra en Ucrania es el primer paso de una serie de conflictos étnicos que se producirán en suelo europeo. La élite liberal global está planeando guerras étnicas no solo en Ucrania y Rusia sino en Alemania, Francia, Europa del Este, y en cualquier otro sitio. El imperio liberal está intentando salvar su hegemonía en quiebra dividiéndonos.

Necesitamos resistir y construir una Europa mejor, una Europa verdaderamente europea. En esa situación, Rusia es un amigo y los EEUU son el enemigo. Debemos trabajar por una alianza ruso-europea, no porque los europeos amen a Rusia o porque los rusos amen a los europeos, sino porque necesitamos estar juntos para salvarnos del peligro que nos amenaza a todos.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Zika o como el NOM siembra el miedo

Foto de Juan Manuel de Prada.

Entre los archipampanatos creados por el mundialismo para confiscar nuestras almas merece destacarse la llamada Organización Mundial de la Salud (OMS), encargada de provocar histerias y paranoias colectivas que permitan luego la realización de sus protervos designios. Como cualquier persona que no se chupe el dedo sabe, el Nuevo Orden Mundial pretende instaurar una tiranía de tipo plutónico, que a la vez que saquea la riqueza natural de las naciones convierte a la Humanidad en una masa amorfa y animalesca, engolosinada en el disfrute de sus derechos de bragueta y expoliada tanto material como espiritualmente. Y para lograr más plenamente este expolio, el mundialismo requiere que esas masas no procreen (pues cuantos menos hijos tengan con menor ardor lucharán por su dignidad) y también imbuirles miedos que las conviertan en rebaños desvalidos, dispuestos a dejarse conducir hasta el redil, donde la mano del tirano que los ordeña pueda confundirse con una mano paternal y benefactora.

Así puede entenderse que la OMS tenga como principales cometidos imponer el antinatalismo e identificar periódicamente pandemias reales o ficticias que provoquen entre las masas las paranoias propias de las sociedades idólatras, incapaces de afrontar la muerte con naturalidad porque previamente les han hecho creer que los avances científicos les garantizarán una existencia de semidioses en un nuevo paraíso terrenal. Cuando ese paraíso tiembla sobre sus cimientos de humo por culpa de un virus desconocido, la paranoia se desata; y entonces los archipámpanos del mundialismo se sacan demiúrgicamente de la manga un “falso prodigio” en forma de vacuna. Por supuesto, este falso prodigio tal vez no funcione, tal vez ni siquiera sea necesario, pero la paranoia colectiva propiciará que los Estados (que ya no son otra cosa sino monigotes trémulos y lacayunos) compren millones de vacunas que harán el agosto de algún laboratorio o chiringuito farmacéutico al servicio del mundialismo. Así, exactamente así, ha ocurrido en los últimos años con diversas pandemias reales o ficticias, que han servido para probar que las masas cretinizadas están cagaditas de miedo y dispuestas a tragarse cualquier patraña. Recordemos, por ejemplo, que la OMS anunció en su día que la gripe aviar causaría más de siete millones de víctimas que, después de una delirante campaña de prevención (sólo los Estados Unidos gastaron una partida de más de mil millones de dólares en vacunas), se quedaron en nada.

Ahora este archipampanato mundialista ha encontrado un filón suculento en el virus del Zika, propagado por un mosquito, que según tratan de convencernos (aunque no existe ninguna certeza al respecto) produce malformaciones en los fetos. Así, estos siniestros burócratas del mundialismo logran matar dos pájaros de un tiro, imponiendo la anticoncepción y el aborto en los países de América del Sur y sembrando el miedo que garantiza la venta multitudinaria de vacunas (que, según nos anuncian, ya están a punto de salir de los laboratorios o chiringuitos farmacéuticos elegidos). El virus del Zika se conoce al menos desde hace setenta años; pero es ahora, misteriosamente, cuando se lanza la especie de que puede provocar malformaciones en el feto. Y, mientras llegan las vacunas que los enriquecerán, los archipámpanos de la OMS recomiendan a las mujeres de la región afectada por el virus que no se queden embarazadas durante los próximos años. Con el señuelo del Zika, los archipámpanos del mundialismo han logrado matar dos pájaros de un tiro; y podrán dar gracias alborozados a Mammón y Moloch, sus dioses predilectos, pues ganarán mucho dinero y matarán (o impedirán nacer) muchos niños.

(ABC, 8 de febrero de 2016)

lunes, 14 de marzo de 2016

La CIA: teoría y práctica del caos


Reproducimos un extracto del libro The Craft of Intelligence [El arte de la Inteligencia], cuyo autor, Allen Welsh Dulles, fue director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) entre 1953 y 1961.


«Sembrando el caos en la Unión Soviética sustituiremos sus valores, sin que sea percibido, por otros falsos, y les obligaremos a creer en ellos. Encontraremos a nuestros aliados y correligionarios en la propia Rusia. Episodio tras episodio se va a representar por sus proporciones una grandiosa tragedia, la de la muerte del más irreductible pueblo en la tierra, la tragedia de la definitiva e irreversible extinción de su autoconciencia. De la literatura y el arte, por ejemplo, haremos desaparecer su carga social. Deshabituaremos a los artistas, les quitaremos las ganas de dedicarse al arte, a la investigación de los procesos que se desarrollan en el interior de la sociedad. Literatura, cine, teatro, deberán reflejar y enaltecer los más bajos sentimientos humanos. Apoyaremos y encumbraremos por todos los medios a los denominados artistas que comenzarán a sembrar e inculcar en la conciencia humana el culto del sexo, de la violencia, el sadismo, la traición. En una palabra: cualquier tipo de inmoralidad. En la dirección del Estado crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas [como] innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado. El descaro, la insolencia, el engaño y la mentira, el alcoholismo [y] la drogadicción, el miedo irracional entre semejantes, la traición, el nacionalismo, la enemistad entre los pueblos y, ante todo, el odio al pueblo ruso; todo esto es lo que vamos a cultivar hábilmente hasta que reviente como el capullo de una flor.

Sólo unos pocos acertarán a sospechar e incluso comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente la situaremos en una posición de indefensión, ridiculizándolos, encontrando la manera de calumniarlos, desacreditarlos y señalarlos como desechos de la sociedad. Haremos parecer chabacanos los fundamentos de la moralidad, destruyéndolos. Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos, pervertiremos (…)». 
Allen Welsh Dulles (The Craft of Intelligence, 1963)

Un profesional del caos: el ‘curriculum’ de Allen W. Dulles

Aunque el texto inicial de Dulles —que deja al Reichspropagandaleiter Joseph Goebbels a la altura de un inexperto principiante— es tan elocuente y explícito que no deja lugar a dudas ni requiere comentarios ni explicaciones, para analizar en su contexto temporal la ausencia absoluta, impasible y descarnada de principios éticos, así como el nihilismo fascista, amoral y obsceno del personaje, daremos un pequeño repaso al curriculum de Dulles, todo un profesional del caos cuya trayectoria es una cruda caracterización de los verdaderos orígenes de la Guerra fría contra la Unión Soviética, la implacable política imperial de Estados Unidos para hacer frente a los movimientos de liberación nacional y popular en su área de influencia y el papel que jugó la CIA en todo ello.

1916: Nacido en 1893 en el seno de una familia de profundas convicciones religiosas e influencias políticas, a la finalización de sus estudios Dulles es destinado al servicio diplomático en la legación de Estados Unidos ante la Confederación Helvética a los 23 años de edad. En esa etapa, según diversas fuentes, Dulles deniega el visado para viajar a Nueva York al mismísimo Vladimir Ilich Lenin, a la sazón exiliado en Suiza.

1945: Tras estar destinado en Alemania en la década de 1930 y retornar a Suiza al inicio de la Segunda Guerra Mundial, dirige la operación Sunrise (“amanecer”), también llamada Crossword (“cricigrama”), una serie de negociaciones secretas que se realizaron en el país helvético con el gobierno de la Alemania nazi en los meses finales de la Guerra, encaminadas a alcanzar una “paz separada” de Gran Bretaña y EEUU con el III Reich dejando al margen a los aliados soviéticos. La “paz separada” con EEUU y Gran Bretaña era una opción valorada por varios miembros del gobierno del Reich y del Estado Mayor de la Wehrmacht como la única salida a una guerra en dos frentes que ya daban por perdida. De esta forma, los nazis habrían podido concentrar todo su esfuerzo bélico y la totalidad de sus divisiones en el Frente oriental para evitar que Berlín sucumbiera al avance arrollador del Ejército Rojo, como así ocurrió finalmente. Los principales negociadores de Sunrise fueron el general de las Waffen-SS Karl Wolff (por la parte alemana) y el propio Allen Dulles (por la parte anglo-estadounidense).

Fuga de cerebros fascistas de Europa

1945-1959: Tras la Segunda Guerra Mundial y con el inicio de la Guerra fría Dulles se convierte en uno de los principales responsables de la Operación Paperclip, plan “secreto” promovido por el Servicio de Inteligencia Militar de EEUU para acoger técnicos y científicos nazis especializados en armas de destrucción masiva, como los cohetes V-2 o las armas químicas; así como expertos en experimentación médica, en buena medida producto de la criminal utilización de cobayas humanas en los campos nazis de exterminio.

Los cálculos más moderados estiman en al menos 700 los nazis acogidos en territorio norteamericano a través de esta masiva operación de fuga de cerebros fascistas de Europa. Uno de los más destacados paperclips fue Wernher von Braun (Alemania, 1912-1977), ingeniero aeroespacial experto en misiles, ex-oficial de las SS nacionalizado estadounidense en 1955 y cabeza visible de los logros del programa espacial norteamericano en los años siguientes.

‘Macrocampaña viral’ y golpes militares
1949: A partir de este año, Allen Dulles participa de forma decisiva en la creación, desarrollo y dirección de la operación Mockingbird¹, una unidad secreta de control de los medios de comunicación encabezada por Frank Wisner, un antiguo picapleitos de Wall Street que posteriormente fue jefe de planes de los servicios secretos de EEUU en Europa Oriental donde, aparte de destacar como hombre resolutivo y de acción en varias operaciones en Rumanía y Hungría, fue el enlace con la Gehlen Organisation, una célula de oficiales alemanes cuyo objetivo era la reconversión de antiguos agentes nazis a las redes de inteligencia, contraespionaje, sabotaje, terrorismo, infiltración, subversión y lucha anticomunista de los servicios secretos estadounidenses en Europa.

A través de Mockingbird alrededor de 25 agencias (AP, United Press y Reuters, entre otras) y centenares de periodistas de los principales medios de EEUU (ABC, NBC, CBS, The New York Times, The Washington Post, Time, Newsweek, etc.) fueron empleados para difundir noticias amañadas que la CIA les proporcionaba. La cúpula de esta macrocampaña viral de manipuladas o falsas noticias estaba integrada por el anteriormente referido Frank Wisner, Richard Helms (director de la CIA entre 1966 y 1973, condenado en 1977 por perjurio ante el Congreso de EEUU), Philip Graham (copropietario de The Washington Post) y el propio Allen Dulles. Una buena parte de las “noticias” difundidas vía agencias durante décadas por la prensa y los mass media del llamado “mundo libre” tienen su más que dudoso origen en la unidad Mockingbird de Dulles.²

1953: Dulles es nombrado director de la CIA por la Administración presidencial de Eisenhower. Es el primer director civil de la Agencia desde su fundación en 1947 (los anteriores directores eran oficiales del ejército). En ese mismo año dirige la Operación Ajax, designación en clave del golpe de Estado en Irán que derrocó al primer ministro progresista Mosaddeq e impuso por la fuerza la sangrienta y corrupta dictadura del Sha con el concurso de la CIA y de comandos de fuerzas especiales estadounidenses.

1954: Dirige un golpe militar en Guatemala, que derrocó al presidente Jacobo Árbenz, para defender los privilegios e intereses de los terratenientes y empresarios locales, así como de la multinacional estadounidense United Fruit Company, con la que Dulles mantenía, valga la redundancia, fructíferas relaciones.

La obsesión cubana

1960: Promueve la denominada Operación 40, una red creada para evitar la extensión de procesos revolucionarios como el de Cuba en la región del Caribe, América Central y México. En el marco de esta operación Dulles ordena múltiples intentos de asesinato³ de Fidel Castro a cargo de agentes reclutados en la Mafia italoamericana y el exilio cubano de Miami.

1961: Como respuesta a la proclamación del carácter socialista de la Revolución cubana, Dulles dirige la Operación Bahía de Cochinos o Playa Girón, un intento fallido de invasión de la isla por parte de tropas contrarrevolucionarias entrenadas, armadas y financiadas por la CIA, que fueron derrotadas en apenas 72 horas por el Ejército Rebelde y las milicias populares cubanas. Tras este sonado fracaso, el presidente John F. Kennedy obligó a Dulles a dimitir de su cargo como director de la Agencia.

1963: El presidente Johnson nombra a Dulles miembro de la Comisión Warren, creada para investigar el asesinato de Kennedy, precisamente el presidente que le cesó. El magnicidio, hasta la fecha, continúa sin ser esclarecido.

1969: El 29 de enero, Allen Welsh Dulles muere en su residencia de Washington DC a la edad de 75 años a consecuencia de una gripe mal curada.
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[1]: Mimus polyglottos, “sinsonte” en castellano, es un ave de América del Norte que se caracteriza por su capacidad para imitar los sonidos que emiten otros animales.

[2]: Ya entrado el siglo XXI, durante la presidencia de George W. Bush, una operación de captación de profesionales de medios de comunicación similar a Mockingbird fue dotada de fondos y puesta en marcha por la administración estadounidense. Su principal objetivo era contrarrestar la creciente influencia en la opinión pública nacional e internacional de las masivas movilizaciones globales contra la guerra de agresión a Iraq de 2003.

[3]: Una comisión especial del Senado de EEUU creada en 1975 para investigar las actividades clandestinas de la CIA y el FBI (denominada Church Committee por el apellido de su presidente, el senador Frank Church) reconoció la existencia de al menos 16 intentos de asesinato de Fidel Castro a cargo de los servicios secretos estadounidenses.
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Nota final: Esta relación no pretende ser completa ni exhaustiva.
Las acciones de la CIA en Europa —continente que fue el teatro principal de operaciones de los servicios secretos estadounidenses durante el período de la ‘Guerra fría’— no están desarrolladas. Podríamos mencionar también la participación de la Agencia en operaciones de sabotaje y subversión previas a intervenciones militares de EEUU en la época de Dulles como director, como fue el caso de Líbano o Panamá en 1958, por citar sólo dos ejemplos.

Fuente: CiudadFutura
Paco Arnau / Ciudad futura

miércoles, 9 de marzo de 2016

Moscú, una muralla frente a los yihadistas

Por Thierry Meyssan

Desde 2012, Moscú viene tratando de atraer a los occidentales hacia su proyecto: la defensa de la civilización frente al yihadismo, algo similar a lo que ya sucedió en el pasado cuando el mundo se unió contra el nazismo. Para lograrlo, comenzó por disociar a la Casa Blanca de las organizaciones armadas que Rusia considera como «yihadistas» y que Estados Unidos designa como «rebeldes», y ahora se esfuerza por aislar a Turquía. Lejos de ser un epifenómeno diplomático, el cese de hostilidades en Siria constituye un cambio radical en la situación. Washington acaba de reconocer que en Siria ya no hay–o que ya no existen– grupos armados «moderados».

Se equivocan quienes analizan la política rusa desde un punto de vista árabe u occidental. Rusia tiene su propia visión sobre los yihadistas, a los que conoce desde 1978, cuando estos acudieron en ayuda de los pashtunes contra el gobierno comunista de Kabul.

Vladimir Putin luchó personalmente contra los yihadistas del Cáucaso, principalmente contra el Emirato Islámico de Itchkeria, durante la segunda guerra de Chechenia (1999-2000), donde fueron vencidos. En aquella época, los árabes proclamaban su solidaridad con los musulmanes rusos y no entendían lo que sucedía en el Cáucaso, mientras que los occidentales, después de la disolución de la Unión Soviética, aplaudían a todo el que trataba de proseguir el proceso de desintegración de Rusia. En el terreno, sin embargo, no existía ninguna diferencia entre el Emirato de aquella época y el Califato actual. En Grozni, se aplicaba la sharia y se cortaban cabezas exactamente igual que en Raqqa.


Daguestán, 1999. Atrocidades de los yihadistas del Cáucaso.

Hoy en día, a pesar de la propaganda que presenta la guerra en Siria como una guerra contra el islam, o que presenta la República Árabe Siria como una «dictadura alauita» que masacra a los sunnitas, los hechos demuestran lo contrario: el Ejército Árabe Sirio que lucha contra los yihadistas se compone en un 70% de sunnitas.

En 2012, o sea casi al inicio de la guerra, en el momento en que la DIA [1] estadounidense advertía a la Casa Blanca del peligro que representaba el grupo terrorista que se convertiría en el actual Emirato Islámico [2], Vladimir Putin declaraba que el tema sirio se había convertido en una «cuestión interna rusa». Desde entonces, el presidente ruso ha venido tratando de crear una coalición internacional contra los yihadistas con los occidentales.

Rusia recuerda lo sucedido en el mundo durante los años 1930. En aquella época, el rey de Inglaterra, Eduardo VIII, era públicamente nazi. Montagu Norman, el gobernador del Banco de Inglaterra, financió el ascenso de Hitler al poder con el dinero de la Corona británica [3]. El objetivo de los británicos era respaldar un Estado capaz de acabar con la Unión Soviética que, después de sacar del poder al zar Nicolás II, amenazaba sus intereses capitalistas. Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial, acabaron aliándose con Stalin y Mao en contra de Hitler.


En estas imágenes de archivos, recientemente sacadas a la luz por la publicación británica The Sun, el futuro rey de Inglaterra Eduardo VIII enseña el saludo nazi a la actual reina Isabel II –quien tenía entonces sólo 6 años.

Vladimir Putin espera ahora modificar las actuales alianzas, como sucedió en el periodo que va de 1936 a 1939. Es por eso que, durante los últimos años, se ha esforzado por seguir aplicando a los estadounidenses el calificativo de «socios», a pesar de que Washington no cesaba de asestarle puñaladas por la espalda, organizaba en Moscú manifestaciones contra su gobierno (2011-2012) y orquestaba un golpe de Estado en Ucrania (2013-2014).

El 10 de febrero de 2016, el embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, distribuyó a los miembros del Consejo de Seguridad un informe de la inteligencia rusa sobre las actividades de Turquía en apoyo a los yihadistas [4]. Este documento de 2 páginas presenta una serie de hechos irrefutables. Demuestra que Turquía es un Estado-renegado que viola deliberadamente, y desde hace mucho años, numerosas resoluciones de las Naciones Unidas.

Pero lo interesante es que cada uno de esos hechos remite a redes y agentes que en el pasado ya habían respaldado a los yihadistas chechenos. En aquel momento, no hubo implicación del Estado turco como tal sino del Partido del Bienestar (Refah). Hoy en día, el Refah ha dejado de existir para dejar su lugar al AKP. Como los hombres del AKP hoy están en el poder, el Estado turco está ahora implicado [5].

Dando muestra de su perseverancia, el oso ruso trata ahora de disociar a Turquía de la OTAN. De esta operación depende el futuro de la humanidad. Si Turquía sigue siendo miembro de la alianza atlántica, seguirá apoyando a los yihadistas, no sólo en Siria sino también en Irak, en Libia y, en definitiva, en el mundo entero. La otra posibilidad es que la OTAN se distancie de Turquía y, en ese caso, Estados Unidos y Rusia podrían aliarse para luchar eficazmente contra los yihadistas en cualquier rincón del mundo.

Parece que el 12 de febrero los rusos finalmente lograron disociar a la Casa Blanca de los neoconservadores y de los halcones liberales que respaldan a Turquía y a los yihadistas. Serguei Lavrov y John Kerry acordaron la creación de dos grupos de trabajo que ellos mismos copresiden, relegando así a la ONU a un papel de simple escribano [6].

En otras palabras, Jeffrey Feltman, quien desde hace 3 años utiliza sus funciones como número 2 de la ONU para sabotear todo esfuerzo de paz, ha sido relegado [7]. Resultado: en sólo 10 días Rusia y Estados Unidos lograron fijar las condiciones para un cese de hostilidades que estaba pendiente desde 2012 [8].


El presidente ruso Vladimir Putin anunció personalmente, a través de la televisión rusa, la conclusión del acuerdo de cese temporal de hostilidades en Siria, pactado por Rusia y Estados Unidos.

Este cese de las hostilidades ha sido claramente rechazado por la «Coalición Nacional de Fuerzas de la Revolución y de la Oposición Sirias», cuyo presidente –el turco-sirio Khaled Khoja– comentó: «Es absolutamente escandaloso concluir con Rusia acuerdos bilaterales sobre el “cese de hostilidades” cuando esos acuerdos no conciernen a uno de los principales asesinos de civiles en Siria, que es la Federación Rusa. Ya es hora de que Rusia salga de Siria y ponga fin a la guerra brutal que libra contra nuestros conciudadanos» [9].

Este acuerdo es en realidad una trampa tendiente a destruir todo el sistema de los neoconservadores y de los halcones liberales estadounidenses. Durante las negociaciones de Ginebra 3, ya Rusia había puesto pacientemente en evidencia la mala fe de la «oposición» apoyada por Arabia Saudita y Turquía. Esa oposición se desacreditó a sí misma con sus incesantes cambios de postura. No era ni siquiera cuestión de poner en duda su representatividad sino solamente de demostrar que su objetivo no es mejorar las condiciones de vida de la población siria sino únicamente derrocar a cualquier precio la República Árabe Siria. Prueba de ello es la citada declaración del señor Khoja ya que, al contrario de lo que él afirma, Rusia sí se somete al cese de hostilidades, del cual se excluyen en cambio los grupos catalogados como terroristas en la lista de la ONU.

Este cese de las hostilidades apunta a poner a los grupos armados frente sus propias responsabilidades. Sólo tenían que inscribirse –ante Washington o Moscú– para no seguir siendo blanco de los bombardeos rusos o sirios, pero en ese caso renunciaban a derrocar la República Árabe Siria y aceptaban participar en un proceso político a favor de una Siria laica y democrática, abandonando por tanto el sueño de un Estado Islámico. Del millar de katibas existentes, sólo 97 se atrevieron a optar por un proceso que las convierte en «traidores» a la causa turca y las designa como próximas víctimas de sus ex colegas yihadistas.

En todo caso, los occidentales no podían esperar nada mejor. El 15 de diciembre de 2015, el general Didier Castres, responsable de las operaciones militares de Francia en el extranjero, aseguraba en audiencia ante el Senado que el número total de combatientes que pudieran ser considerados moderados no pasaba de 20 000 [10]. Sólo días después, en enero de 2016, un informe de la inteligencia alemana afirmaba que la proporción de sirios en el seno de los grupos armados que operan en Siria no pasa de un 5% [11].

Eso es precisamente lo que querían demostrar Kerry y Lavrov al hablar de un cese de hostilidades, en vez de un alto al fuego –ya que esta segunda expresión tiene implicaciones jurídicas que no tiene la primera.

La respuesta de John Kerry a la pregunta de un senador, durante una audiencia parlamentaria en Washington, sobre un eventual «plan B» como escapatoria, adquiere así otra dimensión. Si fracasa el cese de hostilidades, no podrá haber una partición de Siria, y será así simplemente porque el plan de cese de cese de hostilidades habrá demostrado que la opción que se plantea no es entre Damasco y «rebeldes» sino entre Damasco y los yihadistas.


Para la consejera del presidente Assad, el «Plan B» de John Kerry debería tener como objetivo luchar contra los yihadistas.

Siguiendo esa misma lógica, el ministro de Exteriores de Luxemburgo, Jean Asselborn, declaró al diario alemán Der Spiegelque la OTAN no se dejaría embarcar en una guerra contra Rusia provocada por Turquía [12]. El artículo 5 de la Carta de la alianza atlántica sólo estipula el respaldo a un Estado miembro directamente atacado, pero no cuando ese Estado provoca un conflicto [13]. Al día siguiente, Alemania confirmaba alDaily Mail las declaraciones de Asselborn [14].

La Casa Blanca se dispone ahora a sacrificar a Recep Tayyip Erdogan, a quien se atribuirían entonces todos los males que asolan la región. El presidente turco podría acabar asesinado –como su predecesor Turgut Ozal, en 1993– o derrocado por sus propios colaboradores. De no ser así, la guerra se desplazaría hacia Turquía. Vladimir Putin habrá logrado su objetivo: modificar las líneas del frente de manera que los occidentales luchen a su lado contra los yihadistas que ellos mismos crearon.

Elementos fundamentales 
- Rusia no se implicó en el conflicto sirio para defender intereses económicos ni resucitar una alianza de los tiempos de la guerra fría sino para luchar contra los yihadistas. 
- Al concluir el acuerdo de Munich, el secretario de Estado John Kerry aceptó relegar a Jeffrey Feltman, el líder de los neoconservadores y de los halcones liberales en la ONU, a un papel subalterno. Al proponer el cese de hostilidades, permite separar a los combatientes sirios razonables de los yihadistas.


NOTAS

[1] La DIA es la agencia de inteligencia del departamento de Defensa de Estados Unidos. Nota de la Red Voltaire.

[2] También identificado como Estado Islámico o como Daesh (su acrónimo árabe) o con siglas como EI, EIIL, ISIS o ISIL. Nota de la Red Voltaire.

[3] «Banqueros anglosajones organizaron la Segunda Guerra Mundial», por Valentin Katasonov, Strategic Culture Foundation(Rusia) , Red Voltaire, 16 de mayo de 2015.

[4] «Informe de la inteligencia rusa sobre actual apoyo de Turquía al Emirato Islámico», Red Voltaire, 18 de febrero de 2016.

[5] «Cómo apoya Turquía a los yihadistas», por Thierry Meyssan,Red Voltaire, 22 de febrero de 2016.

[6] “Statement of the International Syria Support Group”, Voltaire Network, 12 de febrero de 2016.

[7] «Alemania y la ONU contra Siria», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) ,Red Voltaire, 28 de enero de 2016.

[8] “Cessation of Hostilities in Syria”,Voltaire Network, 22 de febrero de 2016.

[9] «Lettre datée du 18 février 2016 adressée par le représentant de la Coalition nationale des forces de la révolution et de l’opposition syriennes» [En español, “Carta con fecha del 18 de febrero de 2016, del representante de la Coalición Nacional de las Fuerzas de la Revolución y la Oposición Sirias”]. Documento de la ONU S/2016/165.

[10] «Audition au Sénat du général Didier Castres sur Daesh », Réseau Voltaire, 15 de diciembre de 2015.

[11] “Asian rebels in Aleppo, Western blind spot”, Christina Lin, Asia Times, febrero de 2016.

[12] «Syrienkonflikt: Warnung aus der Nato an die Türkei», Der Spiegel, 19 de febrero de 2016.

[13] «Traité de l’Atlantique Nord», Réseau Voltaire, 4 de abril de 1949.

[14] «NATO warns Turkey it can’t count on support in a conflict with Russia as tensions escalate», Gianluca Mezzofiore,Daily Mail, 20 de febrero de 2016.