Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

domingo, 6 de enero de 2008

El fin de las soberanías y de las libertades en Europa

Extractos de la entrevista al sociólogo belga Jean-Claude Paye por la periodista suiza Silvia Cattori .

Al leer sus dos obras: “La fin de l'État de droit. La lutte antiterroriste: de l'état d'exception à la dictature” y “Global War on Liberty” [La guerra global contra la libertad] se comprende una cosa que los responsables políticos quieren ocultarnos: que todas las medidas adoptadas en el marco de la Ley Patriota — presentadas como si tuvieran que ver con organizaciones terroristas – han sido generalizadas y afectan de hoy en adelante al conjunto de los ciudadanos. Cuesta comprender que los Estados europeos hayan podido aprobar el abandono de su orden legal y someter sus sociedades a esas leyes de excepción.

Jean-Claude Paye: No hay nada, efectivamente, en los acuerdos europeos de extradición, firmados en 2003, que impida que ciudadanos europeos sean llevados antes jurisdicciones de excepción de EE.UU. Hay que darse cuenta de que esos acuerdos, que legitiman esos tribunales de excepción, son el resultado de años de negociaciones secretas. No constituyen más que la punta del iceberg. Una parte del texto relativo a esos acuerdos se ha hecho visible porque debía ser ratificada por el Congreso de EE.UU.

Del lado europeo, no era necesario hacerlos ratificar por el Parlamento Europeo y los parlamentos de los Estados miembros no han tenido ninguna posibilidad de influir sobre el contenido de los acuerdos. Los que negocian en el ámbito europeo son simples funcionarios designados por los diversos Estados miembros.

¡Pero al firmar esos acuerdos, el Consejo de Europa ha precipitado a nuestros países a un universo kafkaiano! ¿Si esos acuerdos no han sido ratificados por el Parlamento Europeo por qué han sido aceptados?

Jean-Claude Paye: No han sido ratificados – el Parlamento Europeo tiene sólo una opinión consultiva – pero tienen fuerza legal. Es muy revelador de la estructura imperial que ha sido impuesta. Se puede ver que la única estructura estatal soberana que subsiste, es EE.UU. La Unión Europea, por ejemplo, es una estructura totalmente desintegrada.

¿A qué nivel tuvo lugar esta negociación?

Jean-Claude Paye: Al nivel de representantes del Consejo de Europa. Se trata de funcionarios que prácticamente no tienen que rendir cuentas. Son delegados permanentes a cargo de asuntos de policía y justicia, designados por los Estados miembros. Son funcionarios europeos o nacionales que se convierten en satélites del gobierno de EE.UU. Eso vale en el plano judicial, y también en el plano económico.

Por lo tanto, la Unión Europea no se interesa por la protección de sus ciudadanos ¿Todo esto está fuera de su control?

Jean-Claude Paye: Sí, evidentemente. Ha sido construida de modo que todo esto está fuera de su control. Eso demuestra que la Unión Europea no es una alternativa al poder de EE.UU. Al contrario, está integrada en esa potencia imperial, no es más que un simple repetidor.

Antes del 11 de septiembre de 2001, EE.UU. negociaba de modo bilateral. Entonces, recelaba ante negociaciones con una entidad como la Europa de los quince porque siempre había un Estado miembro que no estaba de acuerdo. Con los atentados del 11 de septiembre, las cosas se aceleraron y simplificaron para EE.UU. Sigue negociando acuerdos bilaterales, pero ahora trata también directamente con la Unión Europea porque posee la relación de fuerzas necesaria para que sus exigencias sean aceptadas de entrada. Así fue durante los acuerdos respecto a los datos de vigilancia de los pasajes aéreos. Un primer acuerdo había sido firmado en 2004, después un segundo en 2006 y un tercero en 2007. Cada vez EE.UU. aumentó sus exigencias.

El acuerdo sobre los datos respecto a los viajeros que van a EE.UU. – que entró en vigor el 29 de julio de 2007 – es un buen ejemplo. En este acuerdo, los europeos despojaron de su sustancia a todas las protecciones legales, nacionales y europeas, que existen en cuanto a los datos personales. Son accesibles 72 horas antes del embarque. Las compañías aéreas deben transmitir el número de las tarjetas bancarias, el trayecto que se recorrerá en EE.UU. Este último tiene derecho a impedir el acceso a su territorio, tiene todos los derechos. Los ciudadanos extranjeros no son protegidos por las leyes de EE.UU. Durante las negociaciones, Washington ha concedido que se trataría a los europeos como a los ciudadanos de EE.UU., pero se trata de un privilegio concedido por el gobierno, que no tiene fuerza de la ley y que puede ser alterado por el poder ejecutivo.

¿Ya no hay nada que se oponga al establecimiento de un sistema policial?

Jean-Claude Paye: ¡Evidentemente! Los gobiernos europeos quieren realizar el mismo control de nuestras libertades. Las exigencias de EE.UU. les brindan la ocasión. Dicen: “Nos vemos obligados a aceptar las exigencias de EE.UU. porque si no las compañías europeas ya no podrán seguir aterrizando allá.” Se comportan como si los Estados europeos no tuvieran ningún medio de retorsión y no pudieran, por su parte, prohibir que las compañías de EE.UU. aterricen en Europa. En los hechos, quieren hacer lo mismo que el gobierno estadounidense. Y existe el proyecto de instaurar intercambios de información similares en el ámbito europeo.

Resumiendo, ¿esas leyes “antiterroristas” establecidas después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, sirven no sólo los objetivos del gobierno de Bush, sino también los de los gobiernos europeos?

Jean-Claude Paye: Las medidas de las que hablamos fueron establecidas antes del 11 de septiembre de 2001. La Ley Patriota reúne un conjunto de medidas que ya existían parcialmente. El objetivo de la Ley Patriota no fue solo imponer las medidas adoptadas, sino darles legitimidad. Lo que era aislado, disperso, está ahora reunido en una sola ley. Lo que otorga legitimidad a las medidas que son adoptadas.

¿Se puede deducir que EE.UU. precisaba de un gran atentado para imponer esta modificación del derecho penal?

Jean-Claude Paye: ¡Es obvio! Hay que saber que la Ley Patriota, que fue presentada tres días después de los atentados, tiene 128 páginas. El sistema penal de EE.UU. es complejo, funciona por referencias. Eso quiere decir que una ley modifica el contenido de otras leyes penales. Si se toma el conjunto de esas modificaciones, eso corresponde a 350 páginas. Se necesita por los menos de un año para redactar un texto semejante.

En cuanto a la Unión Europea, no es menos caricaturesco. Las dos decisiones marco – la relativa a las organizaciones “terroristas” y aquella relativa a la orden de arresto europea – fueron presentadas una semana después de los atentados. También en este caso se trata de textos que estaban listos. Se esperaba la ocasión adecuada para aprobarlos.

¿Por lo tanto, el objetivo de la Ley Patriota y de otras leyes “antiterroristas,” es atacar las libertades fundamentales?

Jean-Claude Paye: Sí, el objetivo es suprimir las libertades fundamentales.

¿Qué mecanismo subsiste para exigir el retorno a un Estado de derecho?

Jean-Claude Paye: Hay que dejar las cosas en claro. Hablar claro. Mostrar de qué se trata. Depende de la capacidad de resistencia de la gente.

La lucha “antiterrorista” es en realidad una guerra contra las libertades. Esa guerra contra las libertades es la primera etapa de una guerra contra las poblaciones. Y la Ley de Comisiones Militares es una ley penal que tiene un carácter mundial y que, de hecho, es un acto de soberanía imperial. Es una ley que confunde relación policial y relación de guerra. Es el establecimiento de una nueva forma de Estado mundial que, al integrar las funciones de policía y de guerra, lucha contra sus propias poblaciones.

Algo importante: esta ley se aplica en el ámbito mundial, da la posibilidad de EE.UU., no sólo de secuestrar, sino, sobre todo de hacerse entregar a cualquier ciudadano en el mundo, es decir a personas que ha calificado de “enemigos combatientes.”

Los acuerdos europeos de extradición con EE.UU. no se oponen a que las personas calificadas de “enemigos combatientes” puedan ser transferidos a EE.UU. Por lo tanto es una ley de alcance mundial. Es un Acta constitutiva del Imperio.

Actualmente, el derecho penal es constituyente. Eso ya ha existido en la historia de nuestras sociedades. El derecho penal ejerce un papel constituyente en los períodos de transición (por ejemplo al comienzo del capitalismo el derecho penal ha sido dominante).

Si el derecho penal es dominante actualmente, es porque se prepara una nueva forma de derecho de propiedad. Es lo que podría ser llamado el fin de “la propiedad de sí mismo”. El conjunto de nuestros datos personales ha dejado de pertenecernos. Pertenecen al Estado, e igualmente a las firmas privadas. La dominación del derecho penal prepara el establecimiento de ese futuro derecho privado.

¿La gente piensa generalmente que esas medidas no afectan más que a individuos determinados?

Jean-Claude Paye: Afectan a todo el mundo. Afectan a toda forma de resistencia. Un “terrorista” ha llegado a ser alguien que no quiere abandonar sus libertades al poder, alguien que quiere vivir.
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