Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

viernes, 3 de febrero de 2012

El asesinato de Gary Webb




Libertad de prensa estilo USA: ¿Quién mató a Gary Webb?



SOCIOS | LA HABANA (CUBA) | 11 DE ENERO DE 2005


El periodista estadounidense Gary Webb, muy probablemente asesinado en los Estados Unidos

Ver también: «Las evidencias comienzan a indicar que Gary Webb fue asesinado»


Desenmascaró, como ningún periodista lo hizo antes, las oscuras maquinaciones de la CIA en el mundo de la droga y reveló a los norteamericanos cómo barrios negros del país fueron inundados de crack, con un increíble cinismo, en medio de un tráfico destinado a abastecer de dinero y armas la Contra nicaragüense. Denunció al narcoterrorista Luis Posada Carriles y a sus cómplices cubano-americanos involucrados en este criminal negocio. Y acaba de ser encontrado en su domicilio con dos balas en la cabeza. Un suicidio, dicen las autoridades judiciales.


La investigación de Webb, impresionante por su seriedad y su amplitud, causó un revuelo nacional. Hasta tal punto que la gran prensa comercial publicó largos reportajes atacando sospechosamente varias partes de su investigación.

El mundo de los reporteros de investigación de los Estados Unidos está de luto. Gary Webb, quien, para muchos, fue un ejemplo de profesionalidad y de integridad, fue descubierto muerto, el viernes 10 de diciembre del 2004, en su casa de Carmichael, California. Tenía 49 años.

En agosto de 1996, cuando trabajaba para el diario San José Mercury News, Webb reveló cómo la CIA vendió toneladas de crack en los barrios de Los Angeles y utilizó ese dinero procedente del comercio criminal para financiar las operaciones de la Contra nicaragüense que trataba entonces de derrumbar al Gobierno sandinista en Nicaragua.

Sus revelaciones fueron publicadas por todos los diarios de la cadena Knight-Ridder. Todos... salvo el Miami Herald, el diario vinculado a la mafia narcoterrorista cubanoamericana.

La investigación, impresionante por su seriedad y su amplitud, causó un revuelo nacional.

En su libro Whiteout: the CIA, Drugs and the Press (Blanqueo: la CIA, las drogas y la prensa), los periodistas Alexander Cockburn y Jeffrey St.Clair, del conocido sitio web Counterpunch.com, cuentan detalladamente cómo Webb fue víctima de una verdadera campaña destinada a destruir su reputación.

El Washington Post, el New York Times y el Los Angeles Times se distinguieron en este trabajo sucio.
«El ataque contra Gary Webb y sus artículos del San José Mercury News queda como uno de los asaltos más venenosos y objetivamente ineptos contra la capacidad profesional de un periodista, escriben. En los medios principales, casi no encontró defensores y los que se atrevieron a manifestarse en su favor fueron objeto a su vez de virulentos abusos y tergiversaciones».
Webb renunció al San José Mercury Newsen en 1997. Nunca más pudo encontrar trabajo en un diario conocido.

En 1990, Webb fue ganador, junto a un colectivo de reporteros, de un premio Pulitzer, el galardón más prestigioso del mundo periodístico norteamericano, por un trabajo sobre el terremoto de Loma Prieta, pero según sus familiares, nunca se recuperó de la polémica que provocó su serie denunciando a la CIA.

Siempre defendió su investigación más famosa publicada en 1999, Dark Alliance: The CIA, the Contras, and the Crack Cocaine Explosion (Alianza oscura: La CIA, los Contras y la explosión del crack), que tuvo un fuerte impacto.

Entre las revelaciones más interesantes, se encuentra el caso de Luis Posada Carriles.

En Dark Alliance..., Webb fue quien reveló a partir de documentos desclasificados de la CIA que, en enero de 1974, la Agencia rechazó una solicitud de Posada para proveer a un socio suyo «un pasaporte venezolano» porque, escribía sin reírse el autor de la nota, «no se puede permitir que un agente controlado se involucre en tráfico de drogas».

Ese mismo año, la CIA fue avisada por la Drug Enforcement Agency (DEA) de que Posada estuvo intercambiando armas por cocaína con una persona «involucrada en asesinatos políticos», una referencia a Félix Rodríguez Mendigutía, el agente de la CIA que ordenó el asesinato del Che.

Como un elemento secreto de la invasión de Playa Girón (Bahía de Cochinos) la CIA organizó la Operación 40 en la cual participaron Posada y decenas de mercenarios cubano-americanos junto a sicarios de la mafia ítalo-americana.

La red de esta organización fue usada en operaciones de terrorismo contra Cuba hasta 1970 cuando se cae uno de sus aviones en el Sur de California con una enorme cantidad de heroína y cocaína a bordo. Ese mismo año, el FBI capturó a 150 sospechosos «en la operación antidroga más grande de la historia de la Policía Federal».

El procurador General, John Mitchell, señaló entonces que la red controlaba el 30% de todo el comercio de la heroína en el país y de 70 a 80% de las ventas de cocaína. Pero no mencionó el hecho de que varios de los arrestados pertenecían a la pandilla de Juan Restoy, ex político batistiano, «alumno» destacado de la Operación 40 vinculado al capo Santos Trafficante.

Dos de los sicarios de más confianza de Restoy eran... Ignacio y Guillermo Novo, «militantes» del Movimiento Nacionalista Cubano, un grupo terrorista con núcleos en Miami y Union City, New Jersey. Estos dos asesinos regresaron recientemente a los Estados Unidos, con la bendición de la CIA y del FBI de Miami, después de cuatro años de detención en Panamá, junto con Posada.

Guillermo Novo, también con Posada, participó en junio de 1976 en la creación de la CORU terrorista, conformando una tropa que se sumará, con Félix Rodríguez, Frank Castro y demás delincuentes, a las operaciones de narcotráfico autorizadas por la Administración de Reagan, en apoyo a la Contra nicaragüense, que Gary Webb denunció.

Frank Castro será inculpado por la importación de 500 toneladas de marihuana «hasta que la acusación despareció por arte de magia cuando estableció un campo de entrenamiento de los Contras en 1983». Más afortunado, Rodríguez terminará en la oficina de George Bush padre, quien celebrará su «talento». Y Posada, indultado ilegalmente por la presidenta miamense de Panamá, Mireya Moscoso, ha preferido «desaparecer», con las «protecciones» que le quedan.

Los hermanos Novo, después del asesinato del ex canciller Orlando Letelier, terminaron de «relacionistas» con la Fundación Nacional Cubano-Americana, mientras el «Chairman» vitalicio de esta organización, Jorge Mas Canosa, pagaba los 26.000 dólares que compraban la «liberación» de Posada, preso en Venezuela después de la explosión en pleno vuelo de una aeronave de Cubana de Aviación, con un saldo de 73 muertos.

La serie de Webb en el San José Mercury News explicó detalladamente cómo la red de la CIA vendió toneladas de cocaína a pandillas criminales, demostrando cómo el fanatismo anticomunista de la Casa Blanca la llevó a involucrarse en la propagación de la más infernal epidemia de droga de los tiempos modernos.

La comunidad negra norteamericana se escandalizó con las informaciones difundidas por los textos de Webb.

Su papel en revelar el siniestro complot de la CIA hizo de Webb un personaje muy celebrado en la comunidad negra.

Cuando, por fin, después de un informe del Inspector General de la CIA acerca del tráfico de droga realizado por la Agencia, la Cámara de Representantes acepta estudiar el tema, Porter Goss, quien dirigía el Comité de Inteligencia desde el año anterior, determina, en una hora de audiencia, que las alegaciones eran «falsas».

Por supuesto, la investigación relámpago de Goss descartó la investigación de Gary Webb.

Goss, un ex agente de la CIA que participó en las operaciones de la estación JM/WAVE de Miami en 1972, realizando operaciones terroristas contra Cuba, acaba de ser nombrado director de la CIA por George W. Bush.

Ricky Ross, una de las fuentes más confiables de Gary Webb, habló con él unos días antes de su muerte. Webb le señaló entonces que había visto a hombres examinando la tubería fuera de su casa y que, de manera evidente, no eran ladrones sino «gente del Gobierno». Añadió que había recibido amenazas de muerte y que era regularmente seguido.

Se sabía que Gary Webb trabajaba en una nueva investigación sobre el mismo tema de la CIA y del narcotráfico.

El 10 de diciembre del 2004, el cadáver de Webb fue descubierto en su domicilio de Carmichael. Tenía la cara destruida por dos proyectiles de revólver calibre 38.

El Coroner Robert Lyons fue el oficial de justicia que realizó la investigación. Emitió rápidamente su conclusión: Gary Webb se suicidó, afirmó.

Jean Guy Allard


El periodista y escritor estadounidense James Hatfield, otro fallecido misteriosamente. Él fue el primero en realizar una biografía detallada sobre el actual presidente George W. Bush. Su cuerpo fue encontrado sin vida en un hostal después de haber sido amenazado de muerte. Las autoridades concluyeron igualmente que fue un suicidio.



R.I.P. GARY WEBB

Gary Webb
Gary Webb – Presente
Photo: D.R. 2003 Jeremy Bigwood

artículo original R.I.P. Gary Webb--Unembedded reporter by Jeff Cohen
Publicado el lunes, 13 de diciembre del 2004 por CommonDreams.org


Traducido por martinIIS

Con Gary Webb, inicio un homenaje a los periodistas que han sido víctimas del acoso, la extorsión, aislamiento profesional e incluso del asesinato. Ellos nos han dejado un gran legado y han permitido que parte de la historia no quede en el olvido.

Gary Webb, valiente periodista de investigación que fue objeto de uno de los más feroces ataques mediáticos a un reportero en la historia reciente, fue encontrado muerto el viernes después de un aparente suicidio.

En agosto de 1996, Webb escribió una de las primeras piezas de periodismo que llegó a un público masivo gracias a Internet: una explosiva serie de 20.000 palabras y 3 partes que documentaba los vínculos entre los traficantes de cocaína, la epidemia de crack de la década de los 80 y la Contra nicaragüense, milicia de extrema derecha, organizada por la CIA en aquella época. 

La serie despertó gran interés en la justicia social y las comunidades afro-americanas, lo que llevó a protestas callejeras, constante debate en los programas de radio dirigidos a la comunidad negra y la demanda de líderes negros del Congreso de una investigación federal. 

Pero semanas más tarde, Webb sufrió una furiosa reacción por parte de los medios de comunicación nacionales no acostumbrados a ver su papel como empequeñecidos guardianes por el medio emergente conocido como la WorldWideWeb.

La explosiva serie del San Jose Mercury News de Webb documentaba que los financiadores de la Contra incluían a los traficantes de drogas que jugaron un papel en la epidemia de crack que afectó a Los Angeles y otras ciudades. La serie de Webb se centraba en gran medida en Oscar Danilo Blandón, un importador de cocaína y confidente federal, que una vez que testificó en el juzgado federal que "fuera lo que fuera lo que llevaran a cabo en Los Angeles, el beneficio iba a la contrarevolución". 

Blandón declaró además que el coronel Enrique Bermúdez, uno de los elementos importantes de la CIA que dirigió a la milicia Contrarevolucionaria contra el gobierno sandinista de izquierda de Nicaragua, sabía que los fondos provenían del tráfico droga. (Bermúdez fue coronel durante la dictadura de Somoza en Nicaragua.)

Webb informó que agentes de la ley de EE.UU. se quejaron de que la CIA había desbaratado indagaciones sobre Blandón y su socio Norwin Meneses en nombre de la "seguridad nacional". La droga de Blandón fluyó en Los Angeles y en otros lugares gracias al legendario "Freeway» Ricky Ross Donnell, proveedor de crack de las bandas Crips y Bloods. 
 

Aunque la serie de Webb podía ser acusada por algunos de exageración en la presentación de su nueva y poderosa evidencia (una controvertida imagen de la página web Mercury News superponía a una persona fumando crack sobre el sello de la CIA), la nueva documentación avanzaba poderosamente con el relato CIA-Contra-Cocaína de la historia nacional que medios de comunicación habían tratado de enterrar durante años. Cualquier exageración en la presentación del Mercury News era eclipsada por un mendaz ataque a tres bandas a Webb que procedía del New York Times, Washington Post y Los Angeles Times.

El Post criticó a Webb y a otros por referirse a la Contra de la llamada Fuerza Democrática Nicaragüense como "el ejército de la CIA" - una absurda objeción ya que según todos los relatos, incluidos los de los dirigentes de la Contra, la CIA creó el grupo, seleccionó a sus dirigentes, pagó sus sueldos, y dirigió día a día sus estrategias en el campo de batalla.

El Post dedicó mucha tinta a exponer lo que Webb aceptaba sin esfuerzo - que, si bien podía mostrar lazos de la Contra con la importación de cocaína, no era capaz de identificar a los agentes de la CIA que sabían del tráfico de drogas. La ferocidad del ataque sobre Webb llevó al mediador del Post a tener en cuenta que los tres periódicos nacionales "mostraban más pasión olfateando los fallos" en la serie de Webb, que para indagar en la importante cuestión que Webb había planteado: las relaciones del gobierno de EE.UU. con el contrabando de drogas.

El pack de L.A. Times anti-Webb era curioso por su trato hacia Freeway Ricky Ross, el distribuidor al que Webb autoritativamente había vinculado con el financiador de la Contra, Blandón. Dos años antes de las revelaciones de Webb, el Times había informado: "Si hubo un cerebro tras la larga década del reinado del crack, si hubo un capitalista al margen de la ley responsable de la mayoría del flujo de cocaína puesta a la venta masivamente en las calles de Los Ángeles, su nombre era Freeway Rick". 

En un perfil de Ross titulado "Depuesto rey del crack", el Times continuaba una y otra vez sobre el primer señor millonario del crack " y cómo el conglomerado de costa a costa de Ross estaba vendiendo más de 550.000 $ en rocas al día, un asombroso volumen de negocio que pone la droga al alcance de cualquier persona con unos pocos dólares".
Gary Webb

Pero dos meses después de que la serie de Webb vinculara a Ricky Ross con la cocaína Contra, Los Angeles Times contó una historia totalmente distinta, ahora trataba de minimizar el papel de Ross en la epidemia del crack: Ross fue sólo uno de muchos "personajes intercambiables" - "empequeñecido" por otros distribuidores.

El periodista que escribió en 1994 el perfil de Ross fue el mismo llamado a escribir la primera página de la crítica de 1996 a Webb; el crítico de los medios de comunicación Norman Salomón señaló que "se entendía como una retractación en un juicio amañado".

La hiperbólica reacción contra la serie de Webb sólo puede entenderse en el contexto de años de prejuicios y animadversión hacia la historia de la Contra y la cocaína por parte de muchos medios de comunicación nacionales. Bob Parry y Brian Barger informaron por primera vez de la Contra y el tráfico de cocaína para AP (Associated Press) en 1985, en un momento en que el Presidente Reagan aclamaba a los contras como "el equivalente moral de nuestros Padres Fundadores". La historia tiene poca recolección.

En 1987 la Cámara del Comité de Fiscalización de Estupefacientes, presidido por Charles Rangel investigó las acusaciones Contra-drogas y consideró necesaria una mayor investigación. Después de que el Washington Post distorsionara los hechos con un títular que decía "El Grupo Hill no encuentra pruebas que vinculen a los Contras con el tráfico ilícito de drogas", el periódico se negó a trabajar sobre la carta de Rangel para corregir el registro.

Ese mismo año, el corresponsal de la revista Time, Laurence Zuckerman y un colega encontraron serios indicios de vínculos de la Contra con el tráfico de cocaína, pero su historia fue bloqueada para su publicación por parte de los editores. Uno de los principales editores admitía a Zuckerman en privado: "El Time está institucionalmente detrás de la contra. Si esta historia fuera acerca de los sandinistas y las drogas, no tendrías problemas para tenerla en la revista." (El NY Times y el Washington Post, respaldaron la ayuda al ejército Contra, a pesar de la documentación de observadores de derechos humanos de que los civiles eran objeto de la violencia y el terror.)

En 1989, cuando el senador John Kerry dio a conocer un informe condenando la complicidad del gobierno de EE.UU. con los traficantes de drogas ligados a la Contra, el Washington Post llevó a cabo un breve informe cargado de críticas de los republicanos a Kerry, mientras que el Newsweek denominaba a Kerry como "un aficionado patán conspiracionista".

Este fin de semana los principales medios de comunicación informan sobre la muerte de Gary Webb, no es sorprendente que un punto clave haya sido pasado por alto - que la investigación interna de la CIA y el resultante furor desencadenados por la serie de Webb contenían sorprendentes admisiones . El Inspector General de la CIA Frederick Hitz informó en octubre de 1998 que la CIA había tenido conocimiento de las denuncias que ligaban a muchos contras y asociados a la Contra con el tráfico de cocaína, que líderes de la Contra establecieron conexiones para el tráfico de drogas desde el principio y que un informante de la CIA informó a la agencia acerca de la actividad. 

Cuando Webb tropezó con la historia de la Contra y la cocaína, no podía haber imaginado la furia con la que los periodistas de "grandes pies" de diarios nacionales iban a ir hacia él - una andanada, que en última instancia lo apartó de los principales medios periodísticos. Pero él se defendió con coraje y dignidad, escribiendo un libro titulado "Dark Alliance, The CIA, the Contras and the crack cocaine" (Alianza oscura: La CIA, los contras, y la explosión del crack), con su versión de los hechos e insistiendo en que son más importantes los hechos que el poder establecido o las ideologías. Merece ser recordado en la orgullosa tradición de aquellos que destaparon escándalos como Ida Tarbell, George Seldes y I.F. Stone.

En esta era de "periodistas incrustados", a un periodista "unembedded" como Gary Webb le echaremos mucho de menos.

Nota: El término "embedded reporter" se puede traducir como corresponsal "in situ", esos que usan algunos ejércitos para mostrarnos "la crueldad de la guerra" casi en directo.

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Periodistas: Juantxu Rodríguez 
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