Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

jueves, 8 de marzo de 2012

Bajo el signo del escorpión (III): Infiltración Illuminati. Jesuitas en Paraguay

Viene de aquí.


LOS ILLUMINATI COMO INFILTRADOS

Los Illuminati se movieron libremente dentro de las muchas sociedades secretas a través del tiempo, buscando utilizar la ideología liberal de la francmasonería como cebo para aquellos que no tenían el conocimiento de sus verdaderos propósitos. "Todos los Illuminati son francmasones pero no todos los francmasones son Illuminati", declararon los Profesores Cosandey y Renner de Munich en sus testimonios de abril de 1785.

Sólo a una minoría se le permitía alcanzar los misteriosos grados más altos. Sólo esos pocos conocían las verdaderas intenciones de la orden. Cosandey y Renner, junto con varios testigos, afirmaron que "había una charla constante del propósito" sin ninguna explicación de lo que esto era. Aquellos de los grados más bajos (los "tontos útiles") estaban sólo para obedecer, sin entender por qué.

El plan de Weishaupt para tomar el poder era ingeniosamente simple. Los moldeadores de la opinión pública (sacerdotes, escritores, funcionarios públicos) serían trasformados en herramientas obedientes, después de lo cual ellos, en las palabras de Weishaupt, "rodearían a los príncipes". Como "consejeros" ellos influirían en las decisiones políticas en favor de los objetivos del Illuminati. Al entrar en la Orden, los nuevos hermanos habían jurado: "Yo nunca usaré mi posición o mi puesto contra otro hermano."

Esta corrupta lealtad de grupo, sin embargo, no se relacionaba con los hermanos como individuos, ellos eran sólo herramientas para los poderes invisibles dentro de la Orden. Así fácilmente podía volverse contra cualquier hermano en particular, si el "propósito", (es decir, el propio Weishaupt) lo decretaba.

Así, a los hermanos de los grados inferiores se les hizo proporcionar información (en formularios impresos) mensualmente sobre sus propias acciones y aquellas de compañeros hermanos (el llamado "Quibus Licet"). Los líderes de la Orden compilaron la información de estas "confesiones" que ellos podrían usar después contra cualquier hermano reacio.

Weishaupt también animó que los Illuminati robaran o copiaran documentos gubernamentales secretos. La Orden necesitaba estos documentos para sus actividades revolucionarias, pero también quería que los hermanos perdieran cualquier sentimiento de lealtad por el orden establecido, teniéndolos constantemente en búsqueda de traicionarlo.

Religión, nacionalismo, patriotismo, lealtad al gobernante, lazos familiares - todos estos sentimientos deberían ser reemplazados por una sola y fuerte lealtad a la causa del Illuminati. Un desertor, Joseph Utzschneider, profesor en la Academia Militar en Munich, reveló que la constante prédica contra la patria lo hastió tanto, que dejó la Orden.



El poder supranacional socialista a que el Illuminati aspiraba se resumió en el concepto Novus Ordo Seclorum (Nuevo Orden Mundial). Algunos de los puntos principales de este programa eran:

  1. La supresión de toda las religiones, incluyendo todas las comuniones y doctrinas que no pudieran estar sujetas como herramientas para el Illuminismo.
  2. La supresión de todo los sentimientos de nacionalidad y - en el sentido literal de la palabra - la abolición de todas las naciones e introducción de un mundo- estado Iluminado.
  3. La transferencia sucesiva de la propiedad, tanto privada como nacional a las manos del Illuminati. Los métodos para lograr esto eran las nuevas leyes taxativas que los funcionarios del Illuminismo introducirían. Los planes originales de Weishaupt también incluían un impuesto progresivo a los ingresos (¡así que esto no es una ninguna nueva invención!) y un, aún más alto, impuesto de herencia confiscatorio. Karl Marx, también, deseaba un impuesto progresivo de la renta más alto en su "Manifiesto comunista". La intención era debilitar la sociedad.
  4. Un sistema de espionaje y denuncias que lo abarque todo con los "hermanos insinuando" como prototipo. El símbolo de esto era el ojo que todo lo ve, un ojo dentro de una pirámide que era el símbolo del poder del Illuminati. Y finalmente:
  5. Una regla moral global, una estandarización completa de la más profunda voluntad de todas las personas, deseos y aspiraciones bajo "la única voluntad"; la voluntad del Illuminati.


El Illuminati simplemente deseaba abolir todas las formas de gobierno, patriotismo, religión y familia para finalmente instaurar un gobierno mundial.

Las personas honorables nunca trabajarían para tal programa detestable, así el "normal" Illuminati se llenaba de frases justas sobre el amor, la caridad y cosas parecidas que nosotros llamamos hoy en día "ideología". Mientras más arriba se avanza, más primitivos eran los miembros. Mientras más primitivos son los individuos, más bajo son los ideales que los entusiasman. Por consiguiente, los Illuminati han usado todas las clases de ideologías (el Nihilismo, el Liberalismo, el Fascismo) o las construyeron ellos mismos (Marxismo, Comunismo, Socialismo) mientras que ellos son absolutamente independientes de toda ideología.

En 1933 La Gran Enciclopedia Soviética publicó una gran cantidad de información sobre Adam Weishaupt y el Illuminati, pero después de este año, la información fue descaradamente inconsecuente.

Se celebró una conferencia en el castillo de Mayer Amschel Rothschild en Wilhelmsbad el 16 de julio de 1782, dónde los francmasones e Illuminati forjaron una alianza completa. De esta forma, las principales sociedades secretas comenzaron un cofuncionamiento más íntimo con el Illuminati. Con esto, Weishaupt ganó nada menos que tres millones de herramientas para trabajar con ellas. Con el tiempo, el Illuminati traería la muerte y el sufrimiento a centenares de millones de personas.

En la conferencia Masónica de Wilhelmsbad, se tomó la decisión de asesinar a Louis XVI de Francia y a Gustavus III de Suecia. (Charles de Hericault, "La Revolución", pág. 104.) La iniciativa para esta conferencia fue judía. (A. Cowan, "Los Rayos X en la Francmasonería", Londres, 1901, pág. 122.)

También se tomó la decisión de asesinar al emperador Leopold de Austria en la conferencia. Él fue envenenado el 1 de marzo de 1792 por el francmasón judío Martinowitz. Gustavus III de Suecia fue asesinado el mismo mes.

Los francmasones se habían reunido en Lyon en 1778 para discutir la revolución venidera. Otros congresos se llevaron a cabo en París en 1785 y 1787 y en Frankfurt am Main (donde Rothschild tenía su banco) en 1786.

El Illuminati buscó tomar el control de la prensa y comenzó a poner a sus infiltrados tras los bastidores como "expertos". La Orden también quería influir en las escuelas.

En 1800, el Illuminati estaba activo en Suecia, Austria, Rusia y en muchos otros países. Tres años antes, el Profesor John Robison había escrito una exposición completa del complot del Illuminismo en su libro "Pruebas de una Conspiración" (Londres, 1797).

El poeta inglés, Percy Bysshe Shelley fue también inicialmente engañado por la propaganda del Illuminati, a pesar que Weishaupt había declarado claramente que el propósito del Illuminati era actuar incansablemente hasta que los "líderes y las naciones desaparezcan sin violencia de la Tierra, la humanidad se vuelva una gran familia y el mundo una residencia para las personas sensatas".

Pero Shelley más tarde, se encontró con una copia del sensacional libro de Abbe Barruels, "Memorias, Ilustrando la Historia del Jacobinismo" que se había publicado en 1798. Este libro reveló, con la ayuda de ciertos documentos de Bavaria, la conspiración de los judíos en el Illuminismo. Shelley tomó estas revelaciones en serio y recomendó el libro a sus amigos. Él comenzó a considerar el Illuminati como el mal encarnado e incluso sugirió a Leigh Hunt, el sincero autor, que fundaran una sociedad dónde sus sensatos miembros se enfrentarían a la sociedad de "los enemigos de la libertad". Shelley continuó en el tiempo, dándose cuenta de las maquinaciones del Illuminati detrás de la escena política.

Los norteamericanos Thomas Jefferson y Alexander Hamilton llegaron a conocer la doctrina de Weishaupt después de 1790. Jefferson y Hamilton abrieron las Logias Masónicas en los Estados Unidos de América a los Illuminati europeos, a pesar de las muchas voces que se levantaron advirtiendo contra esta acción. Entre estos que protestaban estaba John Quincy Adams que más tarde sería elegido presidente (1825).

Quincy Adams escribió una carta a Coronel William L. revelándole cómo Jefferson se aprovechó de la Orden Masónica para minar la sociedad. El Illuminati se desquitó haciendo imposible el intento de re-elección de Adams. Adams fue sujeto de una viciosa campaña de difamación por la prensa nacional que ya estaba bajo el control del Illuminati. Adams también intentó publicar un libro revelador sobre el Illuminati pero el manuscrito fue robado.

El capitán William Morgan, que había alcanzado un alto grado dentro de la francmasonería y tenía una posición importante en la orden, encontró algunos de los terribles secretos del Illuminati en su Logia "Batavia No. 433" en Batavia, Nueva York. Se dio cuenta de las metas del Illuminati y viajó a través de EE.UU. para advertir a las Logias Masónicas. En 1826, él explicó que era su deber advertir al público acerca de los planes secretos del Illuminati.

Morgan quiso exponer las sombrías actividades de la élite Masónica en un libro. Firmó un contrato con el editor, Coronel David C. Miller. El libro, la "Francmasonería Expuesta", fue publicado en 1826.

Esto llevó a los miembros de las logias involucradas al borde de derrumbe nervioso. En ese momento había 50.000 francmasones en EE.UU. Después de la publicación de este libro, 45.000 francmasones dejaron sus Logias. Casi 2000 Logias fueron cerradas. Muchas de las restante Logias cancelaron sus actividades. En el estado de Nueva York solamente, había 30.000 francmasones. Después que el libro de Morgan fue publicado, el número de miembros disminuyó a 300. (William J. Whalen, "Cristiandad y la Francmasonería norteamericana", 1987, pág. 9.)

Richard Howard, un Illuminatus inglés, fue enviado a EEUU para asesinar a Morgan. Junto con otros cuatro secuestró a Morgan y lo ahogó en un lago, la intención era asustar a otros francmasones hasta la sumisión. (Michael di Gargano, "Francmasones irlandeses e ingleses y sus Hermanos Extranjeros", Londres, 1878, s. 73.)

El historiador norteamericano Emanuel M. Josephson reveló en su libro el "Manifiesto Comunista de Roosevelt" (Nueva York, 1955, pág. 24) que la Logia Columbia del Illuminati fue fundada en Nueva York en 1785. Su primer líder fue el Gobernador DeWitt Clinton, seguido por Clinton Roosevelt.

En 1786 fue fundada la logia de los Illuminati en Virginia y Thomas Jefferson se transformó en su líder. Cuando Weishaupt fue expuesto en Baviera, Jefferson lo defendió como un "entusiasta filántropo". Dentro de un corto tiempo el Illuminati había abierto quince Logias en Norteamérica.

Thomas Jefferson hizo todo lo que pudo para conseguir que finalmente la pirámide del Illuminati fuese aceptada por el Congreso como el (Gran) Sello Nacional el 15 de septiembre de 1789.

En 1789, el publicista, estadista y científico, Benjamín Franklin, (1706 - 1790), siendo él mismo francmasón, demandó que los Estados Unidos de América se defendiera contra la inmigración e influencia judía con la ayuda de la constitución, ya que los judíos se habían transformado en un Estado dentro del Estado. Esta demanda fue negada y en cambio la Estrella de David se transformó en el símbolo del ejército y de la policía en Norteamérica.

George Washington que era francmasón desde 1752, cuando tenía 20 años, también intentó oponerse al trabajo del Illuminati en Norteamérica, después que se convenció, en 1796, que significaban una amenaza para la nación. Debido a esto, Weishaupt había hecho planes para asesinar a Washington en caso que resultara demasiado molesto. (Neal Wilgus, "Los Illuminoides", Nueva York, 1978, pág. 33.)

David Pappen, Presidente de Universidad de Harvard, también salió con una advertencia contra el Illuminati el 19 de julio de 1798, y algo más tarde, Timothy Dwight, Presidente de la Universidad de Yale hizo lo mismo.

Esto llevó Henry Dana Ward, Thurlow Weed y William H. Seward a formar un Partido anti-masónico en los Estados Unidos de América en 1829. El Partido tomó parte en las elecciones presidenciales en 1832 pero en 1840 ya había perdido el rumbo ... ...

Weishaupt, tal como Niccolo Machiavelli (1469-1527) en la República de Florencia, creyó que el poder debe ser mantenido exclusivamente por ciertas personas escogidas - todos los otros eran inestables "don nadie". En su libro póstumamente publicado "El Príncipe" (1532), Machiavelli defendió la introducción de una dictadura ilimitada.

EL TOTALITARISMO JESUITA COMO PROTOTIPO


Algunas fuentes, sobre todo las cristianas, afirman que el prototipo ideológico de Weishaupt fue la "República" de Platón. Estas afirmaciones están desencaminadas. Weishaupt (a pesar de su odio por ellos) admiró las tácticas, la disciplina y la habilidad de organización de los Jesuitas, su habilidad de poner los talentos al buen uso y su devoción por su causa.

Ya que fueron los Jesuitas quienes educaron a Weishaupt, él estaba familiarizado con sus experiencias de crear sociedades totalitarias y su prototipo fue sobre todo el control totalitario y teocrático, el cual los Jesuitas implementaron, a pesar del poder
central español, en Paraguay en 1609. Este estado esclavo existió oficialmente durante 159 años, hasta 1768 cuando Weishaupt era un estudiante de veinte años.  Los Jesuitas llamaron a este estado "encomienda de servidumbre", significando misión o protección.

Los hechos que yo encontré en la disertación de Carl Morner "Una Cuenta de la Historia del Paraguay y las Misiones Jesuitas en Relación con el Descubrimiento del País hasta 1813" (Uppsala, 1858, pag. 92-102) requiere consideración. Según Morner, cada misión tenía un concilio municipal, que llevaba a cabo las órdenes de los Jesuitas. Los Jesuitas seguían un método de tipo comunista, usando habilidad y violencia. Indios Guaranís de ambos sexos y de todas las edades fueron forzados a trabajar para la misión. Los indios no tenían ninguna propiedad personal. Todo el producto se recogía en almacenes comunales. La comida o vestimenta que los indios necesitasen, así como las necesidades generales de la comunidad, eran distribuidos desde éstos almacenes.

Los Jesuitas vigilaban el trabajo de la misma forma que en una fábrica. Los Jesuitas habían introducido el deber de trabajar. El suministro de comida y de otras necesidades de los indios dependían de los resultados de producción. La estructura de poder era centralizada y el trabajo se realizaba en grupos. La comunidad incluso organizaba su entretenimiento.

Cuando se aplicaba el castigo, los indios debían besar la mano del ejecutor de justicia, agradecerle y expresar su remordimiento.

La dirección de la comunidad comprendía sacerdotes Jesuitas de Italia, Inglaterra y Alemania. Ellos habían acordonado el área de una forma que recuerda un ghetto o Europa Oriental detrás de la cortina de hierro. Todo esto fortaleció la idea que los Jesuitas aspiraban a crear un estado independiente.

Se tentaba a los nativos "salvajes" de las áreas cercanas a entrar en las comunidades cerradas, con buena comida, bondad, fiestas y música. No había ninguna sugerencia de la coerción y servidumbre que vendría. Luego la trampa se cerraba alrededor de ellos. Los Jesuitas distribuyeron a los "salvajes" entre las misiones en el Río Paraná. Muchos huyeron a sus casas en las selvas sólo para ser esclavizados nuevamente más adelante.

Los indios fueron convertidos en criaturas desvalidas, dependientes. Sus oportunidades para el desarrollo espiritual fueron truncadas. Los sacerdotes Jesuitas especiales (como el politruks [comisario político]) adoctrinaban a los indios para no expresar su descontento.

La Cristiandad, originariamente una religión diseñada para los esclavos, fue usada hábilmente. Al mismo tiempo, intentaron acostumbrar a los indios a una actitud militarista y de esta manera se transformaban en las herramientas de sus amos, sin pensamiento o voluntad propia.

Paraguay fue un ejemplo de estandarización, del "derecho de co-determinación", la mentalidad de fábrica, el método comunista, una cortina de hierro (el área se convirtió en un ghetto), politruks, servidumbre, violencia, propaganda y militarismo.

Un hecho interesante es que principalmente Jesuitas centro-europeos (de origen judío) fueron escogidos como líderes de las misiones de Paraguay.

La información sobre las condiciones reales, en determinado momento, alcanzaron el mundo exterior a pesar de toda la hipocresía y falsedad. En 1759, a los Jesuitas se les ordenó liberar a los indios y abolir su sistema de aislamiento. Naturalmente, los Jesuitas afirmaron que todas las imputaciones en su contra eran falsas pero aún así admitieron que algo debía hacerse y se ofrecieron para ayudar a los indios a adquirir gradualmente nuevamente su independencia. Ellos no tenían ninguna intención de mantener su promesa.

Entretanto, en Europa, la animosidad contra la Orden Jesuita creció y el Rey Carlos III de España expulsó a los Jesuitas de todas sus provincias en 1767. Los Jesuitas en Paraguay compartieron el destino de sus hermanos. Un año después, en 1768, dejaron sus misiones oficialmente sin resistencia -misiones que habían, a través de su estilo de vida comunista, ahogado el desarrollo espiritual de los indios.

Con esto, los Jesuitas habían recogido la experiencia en adoctrinar naciones indias sumamente amantes de la libertad, y de transformarlos en esclavos obedientes en su "comunidad."

Dentro de sólo ocho años, en 1776, el desertor Jesuita Adam Weishaupt formó la Orden del Illuminati. En el hecho real, los Jesuitas mantuvieron sus ghettos hasta el XIX. La esclavitud fue abolida en 1843.

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