Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

viernes, 31 de enero de 2014

Corrupción Europea

Grupos criminales organizados usan redes secretas integradas por masones para corromper a agentes de la Policía británica y promover sus propios intereses
Duque de Kent Gran Maestro Masón

El informe 'Operación Tiberius', preparado por Scotland Yard en 2002 y que recientemente ha sido obtenido por el diario británico 'The Independent', indica que los grupos criminales usaron sus contactos en la masonería para "reclutar a policías corruptos" en Scotland Yard.

Según el informe clasificado, policías masones de East Han (en el este de Londres) trataron de revelar qué agentes de otras comisarías, también miembros de la logia, tenían vínculos con organizaciones criminales. 'Operación Tiberius' es el segundo informe de Scotland Yard sobre esta cuestión revelado por 'The Independent' durante los últimos seis meses.

'Proyecto Riverside', un informe datado del 2008, también indica que los criminales intentaron sobornar a agentes de la Policía británica a través de masones para promover sus propios intereses. 

Scotland Yard no ha confirmado esta información pero subrayó que continúan luchando contra los criminales y la corrupción.

El antiguo Ministro del Interior Jack Straw ordenó en 1998 que todos los oficiales de policía y jueces declararan su pertenencia a la masonería, dicha orden fue motivada por la preocupación sobre la excesiva influencia masona en el sistema de justicia criminal.

Sin embargo 43 fuerzas policias británicas rechazaron cumplir la orden bajo amenaza de recurrir legalmente. La orden se dejó sin efecto.

En Inglaterra y Gales el Gran Maestro de los Masones es el Príncipe Edward, Duque de Kent. 


Operación Tiberius: corrupción endémica se infiltra en las pricipales instituciones de Gran Bretaña

Por Alfredo jalife-Rahme – El portal Russia Today (11/1/14) –una lectura obligada para contrastar con la información imperante en los sesgados multimedia anglosajones– alerta sobre una estrujante serie exclusiva del rotativo británico The Independent (9 y 10/1/14) que exhibe el grado de putrefacción que ha infectado a las principales instituciones del otrora orgulloso imperio.

Resulta que un reporte secreto que duró muchos años fue examinado por el rotativo británico The Independent, que exhibió un chocante nivel de corrupción en la Policía Metropolitana (la Met) de Londres, en el sistema judicial (¡supersic!), en el servicio fiscal de la corona, en los servicios carcelarios y en el sistema de impuestos, ingresos y aduanas.

La “Operación Tiberius, investigación encubierta de varios organismos gubernamentales a la pestilente Scotland Yard (servicios policiales británicos), encontró a partir de 2003 que los “cárteles del crimen organizado habían comprometido virtualmente todo el sistema penal de Gran Bretaña (GB)”.

Tiberius epitomiza la recopilación de varias fuentes encubiertas de espionaje de GB: informantes de la policía, intercepciones telefónicas, vigilancia del MI-5 (contraespionaje) y MI-6 (espionaje foráneo), así como miles de históricos archivos delincuenciales.

Muy diferente a las fascinantes series de la inigualable televisión británica donde prevalece y vence siempre la ciega justicia, Tiberius exhibe el lado macabro de las cortes penales de GB donde el jurado se vende y/o se compra. Los funcionarios corruptos que trabajan en el Sistema de Ingresos y Aduanas son conquistados por 50 mil libras esterlinas, mientras la información sensible de espionaje es filtrada a los cárteles del crimen organizado.

Los hallazgos son perturbadores sobre el estado de descomposición de la Met.

Aterrados testigos obligados al silencio, jurados mañosos, venales abogados pusilánimes, policías sumisos: todos forman parte del mismo cáncer (¡supersic!) que devora a la justicia.

Según The Independent, no será fácil encontrar una curación para la enfermedad. Quizá debemos empezar a reconocer que el paciente está enfermo.

La intimidad entre los criminales y los altos funcionarios de la Met llegó al grado de que los detectives fueron identificados como copropietarios de bienes raíces y de caballos de carreras y vinculados a uno de los máximos gánsteres de GB.

La investigación concluye en forma espeluznante que “se había vuelto casi imposible (¡supersic!) perseguir exitosamente a los cárteles del crimen organizado por la policía y los fiscales”.

Hoy el abordaje de la Operación Tiberius radica en esperar que aflore el espionaje sobre la corrupción de funcionarios individuales para reaccionar y tomar las medidas pertinentes, en lugar de introducir un sistema de prevención de la corrupción en primera instancia.

Mata de risa la forma en que Occidente y sus fariseos multimedia –quienes solamente ven la paja de la corrupción en los globos oculares ajenos, no pocas veces fomentada por ellos mismos– pontifican permanentemente a los países en vías de desarrollo. Inclusive, se dan el lujo de haber creado una serie de organizaciones de monitoreo para vilipendiar la putrefacción endémica del mundo antioccidental cuando Dinamarca está más podrida que nunca –para citar a Shakespeare, el genial bardo inglés.

El portal europeo DeDefensa (13/1/14) se va a la yugular de GB, a quien califica de Estado canalla (¡supersic!) y fustiga la putrefacción estructural de todo aquello que forma de su aparato interno de seguridad y de justicia.

Si la Operación Tiberius se inició en 2003, 11 años más tarde, a juicio deThe Independent, la situación no ha mejorado.

La narrativa es estrujante, con todo tipo de transacciones criminales, desde violaciones, pasando por chantajes, hasta sobornos del submundo de la importación y distribución de los estupefacientes controlados en la parte oriental de Londres a los “más altos niveles de los cárteles gansteriles que subyugaron a varios policías y detectives”.

Uno de los reproches de The Independent versa sobre el núcleo podrido de Scotland Yard al “fracasar en abordar la corrupción endémica de la Met”.

Los sindicatos del crimen como la “notoria familia Adams, y el cártel criminal dirigido por David Hunt, sobornaron a varios detectives” para acceder a la base confidencial de datos para obtener información vigente sobre las investigaciones criminales; proveer conocimiento especialista de vigilancia, despliegue técnico y técnicas encubiertas para ayudar a evadir la persecución; y aun para participar en actos criminales como la importación masiva de drogas y el lavado de dinero, lo cual deja en duda el compromiso de Scotland Yard para lidiar con la corrupción del crimen organizado en sus filas.

La conclusión de Tiberius es aterradora: es difícil imaginar qué tanto daño pudo haber causado cuando el “crimen organizado es actualmente capaz de infiltrar los servicios de policía de la Met a voluntad”

DeDefensa aduce que la exhumación de la putrefacción del trinomio crimen/justicia/cárcel es similar al hedor de los mercados financieros, donde predomina una estructura consustancialmente criminal.

¿Quién se puede salvar en un sistema corruptógeno?
En el caso específico de la Met no se puede soslayar su concubinato con la plaza financiera de la City, a quien englo­ba en todas sus actividades y metástasis de outsourcing financierista.

DeDefensa juzga que la corrupción de los servicios británicos de seguridad interna responde evidentemente a la corrupción del gobierno de GB (Blair y otros), y a la corrupción de grupos industriales como BAE (nota: empresa aeroespacial de venta de armas) y a la corrupción de La City a través de las diversas crisis que desencadena.

La filípica de DeDefensa al Estado canalla británico diagnostica el alumbramiento de una estructura de seguridad que se va a desestructurar a sí misma al cortarse en pedazos de una manera antagónica, con muy probables consecuencias desestabilizadoras profundas, en referencia a la participación en la investigación del MI-5 y el MI-6 espiando a su similar doméstico Scotland Yard.

Se trata de un evento considerable. ¿Qué queda de la estructura de un país supuestamente civilizado cuando está infectada su columna vertebral?

Se podrá discutir como justificante atenuante que en los países subdesarrollados la ignorancia y la miseria catalizan su corrupción, así como, a contrario sensu, la codicia ilimitada del desregulado neoliberalismo financierista en un país con alta tecnología, notable educación y óptima riqueza asegura su perdición sin redención.

A mi juicio, como en la biología, la disfuncionalidad de la homeostasis (el equilibrio fisiológico) del cuerpo sico-bio-social del país que fuere –sea en sus patéticas carencias, como en los países antioccidentales; sea en sus desorbitadas extravagancias neoliberales– conduce inexorablemente a su enfermedad anómica que abandonó su sanidad armónica.

La Jornada; Bajo la Lupa 19.1.14

Fuente: www.alfredojalife.com

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