Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

lunes, 13 de abril de 2015

Mitos sobre el derecho a la tenencia y uso de armas

Un tema controvertido donde los haya a lo largo de la historia, que no por ello ha dejado de estar de actualidad. Los partidarios de la libertad de armas y los que están a favor de su restricción son las dos partes irreconciliables de este interminable debate.

De unos, los partidarios de la restricción del porte de armas a particulares, ya conocemos sobradamente sus argumentos. Hablan de la necesidad de restringirlas al común de los mortales para evitar un escenario digno de película de Sergio Leone con todos disparándose por cualquier discusión de bar. Sin embargo, pocas veces mencionan datos que respalden sus opiniones.

En este artículo vamos a exponer los argumentos a favor de la libertad de llevar armas, con datos. Vamos a hablar de la situación de lugares donde existe y donde no, de su vigencia y las implicaciones sociales que ha tenido históricamente, y de quiénes y por qué están detrás de la prohibición




Armas y libertad individual



Estos dos conceptos, el porte de armas y la libertad individual, siempre han ido unidos. Porque uno de los hechos diferenciales entre el hombre libre y el esclavo, y el privilegiado y el no privilegiado, ha sido precisamente el derecho a llevar armas. Es por esta razón que en la mentalidad ancestral, el individuo libre consideraba la posesión de armas como símbolo indiscutible de su estatus social. Y esto no es simple simbolismo, son las armas las que les permitían ser un contrapeso al poder y defenderse no solamente de invasores externos sino también de los abusos de los gobiernos, y es por eso que los sectores sociales dominantes siempre han tendido a controlar y reducir el número de armas entre sus potenciales enemigos a la vez que tratan de asegurarse para ellos el monopolio de las armas, es decir, de la fuerza.

En algunos casos la motivación es más obvia que en otros. Según la sharia islámica los no musulmanes tiene prohibido llevar armas, y en la Alemania nazi los judíos tampoco podían. En la URSS se requisaron todas las armas a los campesinos. Está claro que la motivación en estos casos era mantener a los enemigos potenciales desarmados.

Pero ahora, bajo la aureola de legitimidad que da el llamado Estado de Derecho y la democracia, se supone que todos somos iguales ante la Ley así que para justificar el monopolio de las armas se utilizan argumentos que aluden a la seguridad ciudadana, a pesar de que el objetivo real sea el mismo: mantener a los enemigos potenciales desarmados.

El derecho a llevar armas lo largo de la Historia



En la Edad Media europea normalmente solo la aristocracia podía legalmente llevar armas, excepto en lugares y épocas concretas. Por eso los escudos heráldicos de armas, pertenecientes a la nobleza, significan que su portador descendía por línea paterna de un ancestro que tenía derecho a llevar armas, algo propio de nobles. 

En la sociedad estamental medieval era el aristócrata guerrero, el caballero, quien no solamente tenía derecho sino obligación de llevar armas y estar listo para la guerra. Llevar espada no solamente era símbolo de poderío económico debido a su desorbitado precio, sino también social, ya que solamente la nobleza tenía permitido llevarla. Esta restricción a la plebe de llevar armas tenía como objetivo asegurar la preeminencia del estamento privilegiado. El pueblo llano, con un acceso a un armamento mucho más pobre, que en la mayoría de los casos se reducía a utensilios agrarios, apenas tenía oportunidad de tener éxito en una rebelión contra los habituales excesos de los nobles.

Sin embargo, hubo excepciones a esto, como la España cristiana durante la Reconquista. Para hacer más atractiva y así asegurar la repoblación de las zonas fronterizas con las tierras de los musulmanes, extremadamente peligrosas por estar sujetas a continuos ataques del enemigo musulmán, los reyes concedían fueros, es decir, cartas de derechos, obligaciones y privilegios a los repobladores que se establecían allí. Entre estos derechos estaba el de llevar armas y formar milicias, las milicias concejiles.
Infante de una milicia concejil
Es aquí donde empiezan a surgir figuras como el hidalgo, el caballero villano o el almogávar, una especie de baja nobleza militar, a veces aristocracia de iure y otra de facto, que se caracterizaba por tener estatus libre, estar armada, organizada y exenta del pago de impuestos, así como del control de la alta nobleza. Esta “clase media” medieval no solo fue la punta de lanza de la Reconquista, sino que también actuó como contrapeso frente al poder nobiliario, impidiendo que se formase una sociedad rígida basada en el poderío absoluto de la alta aristocracia y la servidumbre del pueblo llano como en la mayor parte de la Europa de entonces. Es posible que el carácter arrogante, orgulloso y completamente intolerante con los abusos de cualquier superior que caracterizaba a los españoles a los ojos del resto de europeos tenía mucho que ver con el que se consideraran hombres libres.

"Espada tengo, lo demás Dios lo remedie." Miguel de Cervantes
Esta tradición tuvo su eco en los siglos posteriores. Cuando en 1525 el rey francés Francisco I fue apresado después de perder en la batalla de Pavía y enviado a la corte de Madrid, le llamó la atención una cosa en especial: en el mundo medieval del que provenía, ya en sus últimas, solo los caballeros podían llevar espada. Mientras que en la capital de España todo el mundo la llevaba. No solamente los caballeros, hasta los sastres, los juglares, los capellanes e incluso los niños llevan espada, que practicaban con ellas a todas horas igual que hoy en día hacen los niños de las favelas de Brasil con un balón. Poetas, abogados y obispos llevaban espada y sabían usarla, entre ellos Quevedo, un gran esgrimista.

De ahí viene la espada ropera, una espada destinada al uso civil que se caracterizaba por tener más adornos que las militares (por eso se llamaban roperas, porque acabaron siendo como un complemento más a la ropa). La espada era la prolongación de la mano de un español, y aquí nacieron escuelas de esgrima como la Verdadera Destreza, basada en la defensa, que llegaron a influir tan lejos como en Filipinas –algo visible en la eskrima, un arte marcial de allí- e incluso en Japón.

En los siglos posteriores, la espada acabó siendo sustituida por la navaja plegable, cuyo uso también se aprendía desde joven. Había numerosas escuelas de pelea con cuchillo, las mejores en Andalucía, y sus tácticas pasaron a Hispanoamérica con el nombre de “legado andaluz”. Estas navajas, conocidas como “siete muelles” o popularmente como “de Curro Jiménez” por su aparición en la serie setentera de tve, fueron el terror de los ocupantes franceses durante la Guerra de Independencia.




Finalmente, cuando las armas de fuego se hicieron lo suficiente baratas como para que hasta un jornalero pudiese comprarlas, comenzó a haber una colgada en la pared del salón de cada casa, a pesar de la Pragmática de Armas Prohibidas promulgada en tiempos de Carlos III para ilegalizar su tenencia. Es bien sabido que al acabar la Guerra Civil, para evitar posibles represalias mucha gente se deshizo de auténticos arsenales de armas que habían ido pasando de generación en generación, incluso de épocas tan antiguas como de principios del XIX.



¿Más armas, más muertes?

Hasta aquí hemos hablado de las implicaciones sociales de la libertad de armas, de su existencia a lo largo de la historia y de la motivación real que hay tras su prohibición. Pero no hemos hablado en absoluto de las repercusiones que tienen la libertad y la restricción de armas. ¿Aumentan o reducen la tasa de delincuencia y los homicidios? En definitiva ¿las armas salvan más vidas de las que quitan, o es al revés? Todo esto lo vamos a ver a continuación.

La introducción de las armas de fuego

Las armas de fuego de pequeño tamaño, en concreto el arcabuz, comenzaron a usarse en grandes números por los Tercios españoles a principios del XVI, algo rápidamente copiado por los otros grandes ejércitos europeos. Sin embargo, no fue hasta un siglo más tarde cuando se convirtieron en lo suficientemente baratas como para poder ser adquiridas por pequeños propietarios. Para el año 1700, hasta los campesinos tenían armas de fuego.

Para entonces, las tasas de crímenes violentos lejos de subir tuvieron una bajada drástica (el aumento de los crímenes en el XIX se debe a unos mejores registros, no a una subida real del crimen):



Estados Unidos

Fuente: Would Banning Firearms Reduce Murder and Suicide?. Harvard Journal of Law & Public Policy. 2007

La 2ª Enmienda: Una milicia bien regulada, siendo necesaria para la seguridad de un estado libre, el derecho del pueblo para portar armas no será infringido
País paradigmático de la libertad de armas, a menudo se pone como ejemplo de la peligrosidad a la que lleva el tener fácil acceso a ellas. ¿Qué hay de cierto en ello? El derecho a llevar armas es constitucional, la famosa Segunda Enmienda, aunque su origen es incluso anterior a la independencia de EEUU y la constitución se limitó a recogerlo y asegurarlo.

Ya en el XVIII los colonos estadounidenses eran la población más armada del mundo, y también aquí, lejos de ser un caos los crímenes violentos eran raros y la mayoría de asesinatos ni siquiera se hicieron con armas de fuego, a pesar de lo extendidas que estaban. Las tasas de homicidio subieron por primera vez hacia 1840, lo que coincide con una época en la que mucha menos gente llevaba armas ya que una parte importante de la población estaba asentada en zonas pacíficas y además no necesitaba cazar.



Después de la guerra civil el uso de armas vuelve a popularizarse y extenderse, con la novedad de que esta vez se extienden armas con mayor cadencia de tiro como el revólver, y a finales de siglo las armas baratas son ya una realidad, incluyendo las llamadas “pistolas de dos dólares”. En este periodo (1866 – 1900), las tasas de homicidio volvieron a bajar.

Entre 1965 y 1975, la tasa de asesinatos se duplicó, una época que coincide con un importante aumento de la compra de armas, lo cual se usó por los opositores a la libertad de armas como prueba de que más armas implica más asesinatos. Sin embargo, en la URSS durante la misma época la tasa de asesinatos aumentó de manera similar, con la diferencia de que en la URSS las armas estaban muy restringidas a los civiles.

Desde 1973 a 1997, el número de armas de fuego aumentó en un 160%, pero la tasa de asesinatos bajó en un 27,7% y continuó bajando los años siguientes, a pesar de que cada año se compraban 5 millones de armas, y a finales del 2000 la tasa de asesinatos había regresado a niveles anteriores a 1960-1975.

En resumen, no hay ninguna prueba de que más armas impliquen más muertes. El número de armas por cápita no ha hecho más que aumentar sin que ello haya llevado a un aumento de la violencia, lo que significa que la posesión de armas no tiene un impacto (positivo o negativo) en las tasas de crímenes violentos. Para explicar la delincuencia habrá que buscar otras causas, ya sean sociales, económicas o etno-culturales.

A nivel geográfico, se repite el mismo patrón:

En verde, estados donde se puede llevar armas sin licencia.
En azul, estados donde se puede llevar armas con licencia (necesario un curso de un día y no tener antecedentes penales)
En amarillo, estados donde para llevar armas es necesario justificar una necesidad para ello o ser famoso.
En rojo, estados donde no existe el derecho a llevar armas, excepto policías.
Las jurisdicciones donde las armas están más restringidas tienen las tasas más altas de crímenes violentos, y aquellas con menos restricciones tienen las más bajas. Y las tasas de robo con violencia son las más altas en aquellas más restrictivas.

En encuestas de opinión realizadas a encarcelados por delitos violentos, tanto menores como adultos, un gran porcentaje de ellos respondió que temían que sus víctimas potenciales pudiesen estar armadas e incluso llegaron a abortar sus crímenes por ello. Y los delincuentes más temerosos de enfrentarse a una víctima que pudiese estar armada eran aquellos de estados con el mayor porcentaje de armas entre la población. De hecho, las matanzas multitudinarias (principal argumento esgrimido para prohibir las armas) se han cometido en “Gun Free Zones”, es decir, lugares como universidades o colegios donde las armas están prohibidas.

¿Y Europa?

Por lo general, los países de Europa tienen una legislación mucho más restrictiva que la de EEUU y menos armas legales en circulación. Esto, de ser ciertos los argumentos de los partidarios de la restricción del acceso a las armas, significaría unas tasas de crímenes violentos más bajas. ¿Es así? Incorrecto otra vez. En Europa, al igual que en EEUU, vemos que más armas no implican más muertes:





Tampoco más armas por habitante implican más muertes. Serbia, Suiza, Chipre, Suecia y Noruega por este orden están entre los 10 países del mundo con mayor cantidad de armas por cápita.

En esta tabla se puede ver como los países europeos con legislaciones más restrictivas tienen tasas de asesinato más altas que sus vecinos más permisivos con las armas:



Esto no demuestra que la restricción de armas cause tasas de asesinato más altas, pero sí parece que los países con problemas de delincuencia tienden a restringir mucho el acceso a las armas y ello no sirve para reducirla.

España es uno de los países de Europa con mayor número de armas legales, y los incidentes son mínimos:



Tampoco las armas cortas, más fáciles de llevar y de esconder y por tanto más proclives de usar en agresiones callejeras o atracos, juegan un papel en ello:



En definitiva, ha quedado claro que mayor número de armas (ya sea total o por cápita) no implica más crímenes violentos y que la restricción del porte de armas no redunda en una disminución de éstos. Por tanto, los argumentos a favor del control de armas basados en la seguridad no tienen ninguna validez.

Armas y defensa propia

Otro de los argumentos en contra de la libertad de armas es que su uso es principalmente ofensivo, no defensivo. Pero en EEUU, donde más amplias estadísticas hay, por cada muerte causada por armas hay 65 vidas protegidas cada año. 35.000 personas mueren por armas de fuego, pero 2.5 millones se salvan gracias al uso de armas. Cinco cada minuto.

En cuanto a su seguridad como forma de defensa, las estadísticas muestran que las armas son el método defensivo más seguro y efectivo. Usar armas para la defensa personal es el medio menos lesivo de defenderse y es incluso más seguro que no resistirse.

El control de las armas no va sobre las armas, sino sobre el control

George Soros
El multimillonario especulador George Soros en 10 años entregó 7 millones de dólares a las organizaciones contrarias a la libertad de armas en EEUU

A estas alturas debería quedar claro que el gobierno no es tu amigo, y en lo que se refiere al asunto de las armas, tampoco. La motivación de su restricción según las autoridades obedece a una cuestión de seguridad, pero ¿seguridad para quien? De los ciudadanos no, como hemos visto, sino del propio gobierno y de sus allegados. Asegurarles el monopolio de la fuerza y en última instancia, del control sobre la población, impidiendo que nos podamos defender y que dependamos de ellos incluso aunque no hagan bien su trabajo.

Esto en España ha llegado a cotas surrealistas. Gente que ha ido a prisión por defender su casa de asaltantes armados usando su escopeta de caza, siendo denunciada por los mismos ladrones.

Agricultores que se organizan en patrullas nocturnas para que no les roben la maquinaria y el cobre, y que tienen prohibido llevar armas e incluso deben avisar a las autoridades de la hora y ruta.

El control de armas es algo que solo sirve para impedir que el ciudadano común pueda defenderse de forma legal. Porque para el delincuente sigue siendo muy fácil conseguirlas (se calcula que en España hay 300.000 armas ilegales en el mercado negro), y ya no digamos para las mafias y bandas organizadas, que tienen auténticos arsenales inclusive de armas de guerra. Tampoco políticos, famosos o grandes empresarios, a menudo relacionados con los anteriores, tienen problemas en conseguirlas sin que nadie les diga nada.

Estas armas ilegales en manos de mafias y lumpen son las que causan problemas, y estando el ciudadano honrado desarmado, no tienen a nadie que les ponga un límite. Pensamos que hemos avanzado mucho, sin darnos cuenta de que la sociedad sigue estando formada por privilegiados y no privilegiados a los que se les aplican diferentes baremos, y nosotros estamos en el último grupo por mucha palabrería de democracia, igualdad y Estado de Derecho.

Fuente.


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