Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

jueves, 16 de noviembre de 2017

“Rusia tiene la culpa del separatismo catalán”

Los medios de intoxicación de masas de la OTAN y la UE, con el apoyo servil de unos medios españoles cada vez más abyectos y manipuladores, están lanzando campañas contra Rusia, acusándola, nada menos que del golpe separatista catalán. Estas campañas vienen muy bien para encubrir las causas reales del separatismo, que no son otras que las políticas de los gobiernos PP y PSOE de alimentar y financiar a los separatistas, vulnerando la Constitución y las leyes y haciendo trizas el estado de derecho. ¡Y ahora la culpa de todo la tienen los rusos! Vivimos en el esperpento permanente de una democracia fallida. Mientras los actuales (des)gobernantes, que han creado los enormes problemas que sufre el país, por si no les bastara se dedican a hostigar y provocar a Rusia desplegando tanques y aviones en el Báltico por cuenta de los intereses, en definitiva, de Gibraltar. Hay ya una larga experiencia de estas campañas de intoxicación orquestadas por unos medios de masas teóricamente libres, pero que en la práctica lo son cada vez menos, y  su  campaña de intoxicación  sobre Rusia y Cataluña lo exponen a las claras. O recuérdese su actitud unánime contra Trump en las últimas elecciones useñas y se entenderá el peligro totalitario que sufren los países occidentales. 
A raíz de dichas elecciones escribí en el blog este artículo, que sigue plenamente actual:
Para entender a Putin conviene entender antes a la Clinton. Esta señora representa la política abortista (hasta los nueve meses), radicalmente anticristiana, homosexista, LGTBI, imperialista so pretexto de extender la democracia, y extremadamente belicista. La política que ha convertido a Afganistán, Irak, Libia o Siria en auténticos caos de brutales guerras civiles, auge de regímenes de pesadilla como el estado islámico o  golpe militar in extremis en Egipto. Y representa la política de cerco y acoso a Rusia. Todos estos “valores” los comparte con los demás dirigentes de la OTAN y la UE. La Clinton está convencida, ella misma lo ha explicado, de  que Usa debe marcar la línea al resto del mundo en el siglo XXI, tal como lo ha hecho desde la segunda mitad del XX (durante 45 años en rivalidad con la URSS).
La cosa puede quedar más clara en relación con el caso sirio. Usa y la UE han apoyado y fomentado la desestabilización del régimen de Asad, como hicieron con otros regímenes, so pretexto de que era “un dictador”, como si no hubiera otros y mucho más dañinos (este al menos mantenía a Siria en orden y en paz, con prosperidad creciente). Y como si no fuera cada vez más antidemocrática la tendencia de la UE y la OTAN. Estas intervinieron de manera pirata, injiriéndose en los asuntos internos de Siria, país reconocido en la ONU, para imponer a unos supuestos demócratas degolladores. Con la ilusión, además, de hacer caer así a Irán, un régimen fundamentalista que, no se olvide, debe su fundación en gran medida a Usa y países de la UE. Por el contrario, Rusia actúa en Siria de manera perfectamente legal, a petición del gobierno legal y reconocido en la ONU. ¿Se ve la diferencia? 
Putin ha hecho bastantes declaraciones acertadas: “No perseguimos a  los homosexuales, pero a los niños hay que dejarlos en paz”, se opone a la abyecta política homosexista, cada vez más totalitaria, al abortismo, defiende el cristianismo, no admite un multiculturalismo destructor de la cultura europea, etc. En otras palabras, representa justamente lo contrario de la Clinton y de los actuales capitostes occidentales .
Es bastante lógico que algunos países del entorno ruso, como Finlandia, países Bálticos, Polonia, etc. sientan una desconfianza ancestral ante el imperialismo ruso y soviético, del que han sido víctimas tantas veces. Sin embargo el imperialismo ruso tiene hoy poca fuerza. Rusia es un país envejecido, que pierde habitantes, su población es menos de la mitad que la de Usa, y un tercio de la de la UE. Sus presupuestos militares son solo una décima parte de los de la OTAN. Con Putin la economía rusa ha superado el marasmo de la época de Yeltsin, inducido casualmente por el Banco Mundial y el FMI, pero sigue siendo una economía débil y vulnerable. Las posibles apetencias imperiales rusas resultan, una vez examinadas las relaciones de fuerza reales, muy poco amenazantes, al menos por un tiempo considerable.
Sin embargo, desde el derrumbe de la URSS, la OTAN ha acosado a Rusia y la ha cercado de bases militares. La OTAN engañó a Gorbachof dándole a entender que no se extendería a los países ex satélites de la Unión Soviética, pero ha hecho exactamente lo contrario. La culminación de esa estrategia consistió en derribar al gobierno proruso de Ucrania mediante la táctica de las “primaveras árabes”, como primer paso para extender allí la OTAN. En este punto, Rusia reaccionó recuperando Crimea y señalando: “Queremos que la OTAN venga de visita a Sebastopol, no que nosotros tengamos que ir a visitar a la OTAN en Sebastopol”.  Los sucesos de Ucrania colmaron el vaso. En este país existe una masa de población prorrusa y otra muy antirrusa, en la que se apoyarían la tendencias expansionistas de la UE y la OTAN, y el derrocamiento del régimen prorruso ha generado una guerra civil localizada, en la que Moscú ha apoyado – lógicamente– a los suyos. Sin la “primavera ucraniana”, promovida, al igual que la “primavera siria” y otras, por Usa y la UE, no habrían surgido los conflictos actuales. Y la Clinton y sus seguidores de la UE, son de lo más “primaverales”.
Para crear ambiente y opinión internacional contra Rusia, la propaganda de la OTAN y la UE insiste en que Putin es un “autócrata”, un “nuevo zar”, en que no es un demócrata, etc. La realidad es que, si lo medimos por su popularidad, Putin es más demócrata, es decir,  tiene más apoyo popular, que los gobernantes occidentales, y que  por ello no necesita falsificar las elecciones. Una popularidad basada en algo sólido:  el orden y prosperidad logrados desde el período de Yeltsin, y su defensa de los intereses nacionales rusos. También ha señalado Putin, en referencia a la política de UE y OTAN: “No queremos una democracia como la que han llevado a Irak”. Desde luego, no es un gobernante blando ni un demócrata modélico, y se le han achacado medidas ilegales contra sus contrincantes, dominio de los medios de masas, favoritismos, quizá el asesinato de alguna persona molesta, etc. Pero habría que ver si sus acusadores son inocentes de cosas parecidas o peores. Empezando, por lo que nos concierne, por la democracia fallida y destructiva de España. En una conferencia con los líderes de la UE, Putin les dijo: “Ustedes son muy aficionados a darnos lecciones de democracia que ustedes mismos no siguen”. Cito de memoria pero vino a ser algo así.
Lógicamente, debemos preguntarnos a qué responde la agresiva política de  la OTAN hacia Rusia. Creo que puede responder a dos concepciones estratégicas. La primera es que Rusia es una potencia débil (aunque tiene un arsenal nuclear muy a tener en cuenta) y hay que aprovechar la situación. Y en segundo lugar a un designio, también denunciado por Putin, de trocear a Rusia, en particular a Siberia, para adueñarse de sus enormes reservas de materias primas. Un plan en el que podría llegar a interesarse también China, otro punto débil de Rusia. Desde la caída de la URSS, los gobiernos useños y a sus órdenes los de la UE, se han aficionado a intervenir en los asuntos internos de otros países, a vulnerar la legalidad internacional, a promover guerras civiles… Los resultados (costosísimas derrotas en Afganistán, Irán, Libia, feroz guerra civil en Siria, auge del islamismo radical, masiva llegada de supuestos refugiados a la UE, golpe militar en Egipto, tensiones crecientes en Europa, etc.) debieran advertir a los Clinton y similares de los peligros de tales políticas. Hoy por hoy, es Putin quien tiene razón.
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