Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

viernes, 17 de julio de 2009

El engaño del síndrome tóxico: 28 años y 700 muertos después

Hace 28 años que se produjo la epidemia llamada entonces del “síndrome tóxico” y luego rebautizada en medios como “de la colza”. A nivel europeo,
El primer gran montaje sobre salud pública
El montaje del síndrome tóxico. Una epidemia cuyo transmisor no fue el aceite, sino los tomates, y cuyo elemento tóxico fueron los Organofosforados creados por una poderosa marca alemana (la Bayer). 700 muertos y 30.000 afectados.


Según denuncia el video documental “Poisoned Lives” (Yorkshire TV, 1991) de la periodista alemana Gudrun Greunke, médicos que averiguaron la causa y realmente curaron a sus pacientes fueron acallados, impidiendo así que otros afectados recibieran el tratamiento que les salvaría. Una decisión en un tiempo en que el gobierno no podía confesar errores ni dar señales de flaqueza - dos meses antes había acontecido el intento de golpe de Tejero (23 de febrero de 1981)-. Ese documental, “Poisoned Lives“, lo compró TVE en los noventa… para no emitirlo.

Permítanme unas citas:
Presidente y Vicepresidenta de Fuentox, Asociación de afectados por el síndrome tóxico de Fuenlabrada (de aqui):
Pilar Pans, Vicepresidenta:
Precisamente a raíz del síndrome tóxico salen nuevas leyes para el control de lo que comemos. Sin embargo, nadie ha probado experimentalmente que las anilinas ni cualquier otra sustancia de los aceites adulterados producen nada parecido al síndrome tóxico.
Mira, yo entonces era trabajadora del hospital militar del aire. En el hospital se consumía el aceite de colza y sin embargo no había ningún afectado. Segundo, en mi casa enfermamos sólo la mitad de la familia y el primero fue mi hijo de diez años, que resulta que era diabético. Por esta razón tenía prohibido cualquier aceite que no fuera de maíz. No tomó jamás el aceite adulterado que lo compramos como si fuera de oliva. Cuando a mi hijo le toman declaración, el juez le advierte que tiene que decir que ha tomado el aceite adulterado porque si no perderá el derecho de cobrar las indemnizaciones. Yo como madre puse el grito en el cielo, era una coacción. Tercero, decían que al ser aceite barato sólo estaba afectada gente obrera humilde pero a finales de 1980 ya había enfermado una abogada que afirmaba haber consumido sólo las mejores marcas de aceite. La autopsia de 1982 confirmó el diagnóstico. También en 1981 tuvieron que ser hospitalizados varios militares de la base de Zaragoza por síndrome tóxico bajo un secreto absoluto después de unas maniobras. La administración nunca lo ha querido admitir.
Manuel Henares, Presidente:
Cuando acudimos a los juicios de la Casa de Campo, aquello fue una guerra campal. Los abogados se limitaron a decir a los afectados: cuando entréis en la sala a declarar tenéis que decir todos que es el aceite porque sino no cobraréis las indemnizaciones y sabéis lo que os estáis jugando. Los enfrentaron a los que decíamos que no era el aceite. Todo eso te hace sospechar que ya se ocupó muy bien el partido socialista de dividirnos a los afectados. Yo le pedí entonces permiso al juez para explicar lo que yo pienso del síndrome tóxico, pero me calló la boca diciendo que lo único que tenía que hacer era remitirme a las preguntas de unos abogados que sólo querían saber dónde compré el aceite ¡Pero si mi aceite era apto para el consumo humano! Todavía hoy tenemos prueba documental y material para poder demostrarlo. La sentencia fue vergonzosa. Aún no habiéndose encontrado ninguna prueba definitiva culpan al aceite.



La periodista Gudrun Greunke en esta entrevista:
No te metas en líos con este tema. Esta es una de las razones por las que cayó Oneto de Cambio 16. Cuando publicó “un producto Bayer envenenó EspañaNo era un producto. Eran tres como mínimo. Solamente con Nemacur y Oftanol no se explican los síntomas, falta algún otro producto.
El primer Organofosforado que fabricó la Bayer fue el gas tabun por encargo de los nazis en 1936. Es el gas que le gustaba a Saddam Hussein utilizar contra los Kurdos, como en el pueblo de Halabja, donde en un cuarto de hora murieron cinco mil personas.
Gudrun me regaló y dedicó un ejemplar de su libro "El montaje del Síndrome Tóxico”, tras el visionado en Valencia de su vídeo. Al libro le falta lo que daba el documental: las terroríficas imágenes de los afectados, que son las que dan el calibre a la tragedia.
Beatriz Delgado, niña enferma de síndrome tóxico en proceso de rehabilitación
Afectados que fueron menos importantes que las decisiones de las alturas. Que no tuvieron tratamiento correcto, porque se silenció a los médicos que sabían el remedio. Porque identificar la cura, era identificar el culpable. Hace 27 años, hubo gente que prefirió conscientemente señalar un culpable falso y prohibir las investigaciones que buscaran cualquier otra causa.
Hubo gente que prefirió el silencio, no a aclarar el misterio, sino a salvar vidas.
Ese silencio, décadas después, nos deja a nosotros expuestos a que se repita.
Más información, toda en español:
- Entrevistas con la Asociación de afectados por el síndrome tóxico y con Gudrun Greunke
- Video de Gudrun Greunke conferenciando en Spectra. Y parte 2
- Un listado de Lluis Botinas de “razones generales que muestran que no fue el aceite de colza”
- Andreas Faber Kaiser resume en este artículo su libro “Pacto de Silencio”, subtitulado “La ocultación de la verdadera causa del síndrome tóxico impidió la curación de miles de españoles”. (sugerencia de los comentarios)
El montaje del Síndrome Tóxico
El montaje del Síndrome Tóxico
Gudrun Greunke y Jörg Heimbrecht
Ed Obelisco, 1988
isbn 84-7720-073-4
(noten la imagen de portada)

a la venta aquí
Abundando en lo del silenciar a los médicos que dieron con el remedio, extraido de aquí:
Manuel Henares, Presidente:
El alma [de la investigación] del Síndrome Tóxico ha sido sin duda el doctor Antonio Muro, entonces director del Hospital del Rey en Madrid. Realizó desde un principio un estudio epidemiológico serio, investigando mercadillos y plantaciones para llegar a esa conclusión. Era militante del PSOE. Su propio partido lo trató de loco, el ministerio de sanidad lo cesó y le trasladaron al centro de investigación de Majadahonda, recluido a un cuarto de dos por dos metros.
El doctor Muro nos invitó, a Fuentox, a hacer una experimentación que consistía simplemente en que un grupo de personas iban a consumir aceite del presuntamente tóxico y otro grupo iba a experimentar con tomates tratados con productos organofosforados para los que hay un antídoto conocido, la atropina. Íbamos a utilizarlo como prueba en el juicio.
Justo después de notificar la prueba a Carmen Salanueva, directora del Plan Nacional, el concejal de sanidad del ayuntamiento de Fuenlabrada junto a dos policías municipales realizan un robo en la asociación y destruyen la prueba. Los pillamos con las manos en la masa, eso sí, tal y como consta en una denuncia formulada en el juzgado de Leganés, y su respuesta fue que mientras no cambiáramos y dijéramos que era el aceite nos iban a hacer la vida imposible.

Este es un caso más de como los tribunales de justicia son utilizados como marionetas cuando conviene tapar las actividades de una multinacional, de una agencia de inteligencia, de un gobierno, de la policía... o de quienes tienen el poder de utilizar a todos ellos.

Después de los medios de comunicación, los tribunales de justicia parecen ser los más vulnerables a las presiones derivadas de un montaje como el del aceite de colza en 1981 en España.




La gran farsa de la colza

La intoxicación del Síndrome Tóxico no fue causada por el aceite de colza. Esto es lo que sostienen desde hace años un grupo de médicos, periodistas y abogados, que han investigado este drama que, hace 19 años, afectó, según la Administración, alrededor de 30.000 personas, de las cuales murieron más de 1.000. De acuerdo con estos investigadores independientes, no hay ningún tipo de dato, ni epidemiológico ni toxicológico, que demuestre que fue el aceite. Por contra, este reducido grupo de disidentes apunta que la causa de la intoxicación fue debida a la mala utilización de productos organofosforados, que se utilizaron en una plantación de tomates en Almería. La mayoría de estos disidentes sospechan que no sólo habría habido una negligencia en el uso de pesticidas por parte de un agricultor, sino que la intoxicación podría haber sido el resultado de un experimento militar dirigido. Sea como sea, lo que sí acuerdan estos investigadores es que las Administraciones e instituciones nacionales e internacionales que han participado en los diferentes estudios que habían de aclarar la causa de la intoxicación han mostrado un gran interés en que no se sepa la verdad.

El Dr. Luís Frontela Carreras, forense, que es uno de los principales críticos de la hipótesis oficial, ha asegurado a The Ecologist que «la intoxicación no fue causada por el aceite de colza y esto lo sostengo ante quien haga falta», y añade que la causa tiene que ver con compuestos organofosforados. Otro de los discrepantes que ha investigado las causas de la intoxicación es la periodista de Reuters, Spiegel y Stern, Gudrun Greunke. Para esta periodista, que es coautora junto con Jörg Heimbrecht del libro «El montaje del Síndrome Tóxico», «no hay ningún grupo de investigación que administrando el aceite de colza a los animales de laboratorio haya reproducido la enfermedad. Es más», añade Greunke, «tampoco hay ningún grupo de investigación que haya encontrado en el aceite ningún tóxico que explique los síntomas que tenían y tienen los enfermos».
La investigación desarrollada por algunos médicos puso en evidencia que los síntomas que sufrían los afectados se podían atribuir a una intoxicación por organofosforados. Entre estos investigadores destaca el Dr. Muro, quien era director del Hospital del Rey de Madrid cuando empezó la epidemia, oficialmente el 1 de mayo de 1981. Muro fue el primero en señalar la pista de los organofosforados y el primero en atender casos atribuidos al aceite de colza. En esta primera quincena de mayo, Muro descartó que se tratase de una legionela o bien una neumonía causada por bacterias o algún virus, como en un primer momento defendió la Administración. El Dr. Muro llegó rápidamente a la conclusión que todos los afectados habian comprado, mayoritariamente, en mercados ambulantes. Es más, se dió cuenta que los afectados tenian preferencia por las ensaladas, y comenzó a buscar entre los ingredientes de este plato el agente causante de la epidemia. Los trabajos de su grupo de investigación le llevaron a descartar la hipótesis del aceite, antes de que fuera anunciada por la Administración, el 10 de junio, como causante de la intoxicación. Después vendría su denuncia que desde la Administración se dijera a los afectados que no cobrarían las indemnizaciones si no reconocian haber consumido el aceite.
En un informe realizado el mes de julio de 1981, el Dr. Muro expuso, entre otras, las siguientes contradicciones de la hipótesis del aceite de colza: ¿si es consumido por todos los miembros de una familia, por qué unos enferman y otros no? ¿Si las garrafas de aceite se han llenado el mismo día del mismo tanque, por qué unos se intoxican y otros no? ¿Cómo es posible que haya familias con afectados que no han consumido nunca estos aceites? ¿Cómo puede ser que se intoxiquen unos miembros de una familia, mientras que los demás miembros continuan tomando el aceite y no sufren ninguna intoxicación?…
Este médico hizo toda su investigación sin ningún tipo de ayuda por parte de la Administración, la cual le notificacó su cese como director del Hospital del Rey el 15 de mayo de 1981. Hasta el momento de su muerte, en la primavera de 1985, Muro no dejó de repetir que el alimento que causó la intoxicación estaba contaminado por una mezcla de pesticidas, entre los cuales había muy probablemente el Nemacur y el Oftanol, productos de la casa Bayer. Esta idea fue apuntada en el reportaje de portada de la revista Cambio 16, que era dirigida por José Oneto, el 17 de diciembre de 1984. Para coordinar las investigaciones sobre la intoxicación, el Gobierno español creó el Plan Nacional del Síndrome Tóxico (PNST), que pasó a dirigir Carmen Salanueva. Una de las primeras funciones de este organismo fue reunir epidemiólogos para conseguir datos que diesen carta de presentación científica a la teoría del aceite. Entre estos había el matrimonio de médicos María Jesús Clavera y Javier Martínez, quienes lejos de encontrar argumentos a favor del aceite, descubrieron contradicciones en los datos que hasta ese momento utilizaba la Administración para argumentar que la causa de la intoxicación era el aceite.
La primera evidencia que mantenía la Administración para defender la hipótesis del aceite era que el número de intoxicados comenzó a disminuir después que se anunciase por televisión, el 10 de junio, que la causa podria ser un aceite de colza. «Lo primero que descubrimos era que la epidemia había comenzado a disminuir de forma espontánea unas dos semanas antes de este anuncio», asegura María Jesús Clavera. Si a esto se añade que la Administración sostenía que el periodo de latencia desde que se consumía el aceite hasta que se desarrollaba la enfermedad era de una semana, esto implicaba que el descenso habría de haber comenzado no el 10 de junio sino una semana después debido a que la gente habría estado consumiendo el aceite hasta el día del anuncio de que la causa podría ser esta. «Esto todavía hacía más contradictorio el argumento de que era el aceite», reconoce la Dra. Clavera, y recuerda que la exposición de los datos descubiertos a Carmen Salanueva la horrorizaron. «Nos dijo, ‘qué me decís, esto es terrible…, pero ¿estáis seguros?’. Todo su parlamento nos parecía sincero, pero pocos días después Salanueva salió en rueda de prensa y volvió a repetir que había sido el aceite».
El segundo aspecto que el matrimonio Martínez-Clavera investigó fue el circuito de comercialización del aceite. «Si una epidemia es única, si hay un síndrome que aparece de golpe en el cual todos tienen más o menos los mismos síntomas, es que se habían de haber intoxicado con un producto común», explica Clavera. Estos epidemiólogos comenzaron su investigación buscando algún punto en común en los circuitos de comercialización del aceite. «Una vez completamos el plano, con los circuitos, la identificación de las empresas implicadas, vimos que no sólo no había ninguna procedencia en común sino que el origen era muy disperso», y añade que «no había ningún tipo de coherencia ni territorial ni espacial». El dato más flagrante que el matrimonio Martínez-Clavera puso sobre la mesa era que sólo un 3 por 1.000 de los consumidores del aceite sospechoso estaba afectado, y que había víctimas que no habían consumido el aceite sospechoso.
En junio de 1984 expusieron sus discrepancias respecto a la teoría del aceite de colza en una reunión de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que Clavera recuerda muy tensa. «Después de la exposición, el presidente no sabía qué decir y optó por interrumpir la reunión. Los jefes se retiraron a un despacho a deliberar, y cuando salieron informaron que la investigación no se podía rehacer si el Gobierno español no daba su visto bueno. Después de decirnos que presentásemos investigaciones más detalladas al cabo de seis meses, continuaron hablando del aceite como si nada hubiera pasado».
Después de este tenso encuentro, en septiembre de 1984, el PNST y el Center for Disease Control (CDC) de los Estados Unidos firmaron un contrato para prestar un epidemiólogo al Estado español. Fue seleccionado el Dr. Edwin M. Kilbourne, quien cuando se produjo la intoxicación estaba vinculado al Epidemic Intelligence Service (EIS) del CDC. Kilbourne ya habia sido enviado por el CDC para integrarse a un equipo de investigadores que habían de elaborar seis estudios en la población Navas del Marqués para averiguar el origen de la intoxicación. La principal conclusión de los estudios era que los enfermos habían comido lo mismo que los sanos. Los científicos pretendían explicar este dato a partir de diferencias genéticas o del sistema inmunitario entre intoxicados y no intoxicados. Con este argumento se habría podido explicar, por ejemplo, por qué en Cataluña, en donde también se distribuía el aceite de colza, no hubo ningún afectado.
Centers Disease Control (CDC).Según el documento firmado entre el PNST y el CDC, la actividad principal de Kilbourne era la de «colaborar en un estudio epidemiológico-toxicológico con el fin de encontrar en el aceite la sustancia química o las substancias más estrechamente asociadas con la enfermedad». Es decir: el Dr. Kilbourne no tenía que investigar ningún alimento que no fuera el aceite de colza. El mismo documento especifica más adelante que «todos los datos que serán transmitidos al CDC con base a este contrato pertenecen al gobierno español y tienen carácter confidencial», y añade que «no pueden ser usados para fines científicos u otros que no se mencionen en este contrato, si el PNST no da antes su consentimiento».
A nivel judicial, el caso del Síndrome Tóxico también generó acontecimientos más propios de una película de espionaje que de un estricto problema de salud pública. El letrado Juan Franciso Franco entró en este espinoso asunto como abogado de los importadores de aceite. «Poco después recibí una información que me decía que investigase el tema porque el aceite no tenía nada que ver, que esta hipótesis no encajaba en absoluto, y al cabo de un tiempo conocí los trabajos del Dr. Muro». Su participación en el caso le llevó el 27 de octubre de 1986 a hacer una intervención ante el Parlamento Europeo. «En esta època yo estaba recibiendo llamadas amenazadoras contra mi familia a las tres de la mañana. Se lo comenté al entonces eurodiputado Juan María Bandrés y me dijo que había de hacer público lo que sabía y que habíamos de intentar que yo hablase en el Parlamento Europeo». En su intervención, Franco expuso las contradicciones existentes en la hipótesis del aceite: «Mi propósito es dejar constancia de unos hechos, que por sí mismos, pondrán en evidencia, las manipulaciones y falsedades de que fue objeto la investigación científica, esencialmente epidemiológica, para dar apoyo a la hipótesis oficial e impedir la apertura de líneas alternativas», y añadió que «pretendo por tanto, denunciar públicamente estos hechos que han permitido ocultar la verdadera causa de la intoxicación y perpetuar la caótica situación existente en España en relación con la prevención sanitaria y el medio ambiente». En su discurso ante el Parlamento Europeo este letrado también sostuvo que «la Administración impidió el desarrollo de hipótesis alternativas valiéndose de todo tipo de medios, incluidos la ocultación y la falsificación de todos aquellos datos que exigían la apertura de nuevas líneas de investigación».
¿Por qué toda esta confabulación para enterrar el caso del Síndrome Tóxico?. Greunke sospecha que detrás de la intoxicación alimentaria hay algo más que un fraude alimentario. «Se ha argumentado que se tapó porque en ese momento España negociaba la entrada en la Comunidad Económica Europea y estas informaciones podrían tener graves repercusiones sobre el sector hortofrutícola del país». Greunke añade que «hacer un montaje de este tipo, en el que se falsificaron datos, en el que se metieron diversos gobiernos para taparlo… Cuesta un poco de creer que fuera una simple intoxicación alimentaria. Allá detrás debía de haber intereses más poderosos que los estrictamente económicos». Inexplicablemente, su libro «El montaje del Síndrome Tóxico» fue retirado de las librerías una semana después de publicarse; los doctores María Jesús Clavera y Javier Martínez fueron despedidos de forma fulminante de la Comisión Epidemiológica del Síndrome Tóxico poco después de presentar sus datos a la reunión de la OMS y nunca más han podido trabajar como epidemiólogos; Juan Francisco Franco dejó de recibir llamadas amenazadoras después de su discurso ante el Parlamento Europeo; el Dr. Muro murió en 1985 víctima de un cáncer que muchos sospechan que fue inducido; pocas semanas después de la publicación en Cambio 16 del reportaje «Un producto Bayer envenenó España», José Oneto hubo de dejar la dirección de la revista; por su lado, Carmen Salanueva, después de ser la directora del Plan Nacional del Síndrome Tóxico fue nombrada Directora del Boletín Oficial del Estado y fue acusada y condenada por haber comprado cuadros a una galería de arte en nombre de la Reina y Carmen Romero, esposa del entonces presidente del Gobierno. Además fue acusada de fraude que la Intervención General del Estado cifró en más de mil millones de pesetas. Murió el pasado mes de enero. El Dr. Edwin M. Kilbourne es quien ha salido mejor, hasta ahora de este asunto: hoy en dia es el director de la Oficina de Gestión de Datos del Center for Disease Control de los Estados Unidos.
Los disparates para llegar a un cabeza de turco.
«Es un bichito tan pequeño que si se cae se mata». Esta frase del entonces ministro de Sanidad, Jesús Sancho Rof, atribuyendo en un primer momento la causa de la intoxicación a un microorganismo, es para algunos un pequeño botón de muestra de lo que ha sido, y es, la historia del Síndrome Tóxico. El inicio oficial de la intoxicación es el 1 de mayo de 1981, cuando falleció el niño Jaime Vaquero, de 8 años, en una ambulancia que tenia que llevarle a un hospital.
A partir de este momento los ingresos se fueron multiplicando, así como también los disparates que se fueron divulgando desde el Gobierno. El mismo ministro Sancho Rof llegó a decir en rueda de prensa el 22 de mayo de 1981 que «en todas las autopsias realizadas se detecta el micoplasma y ningún otro agente. En los cultivos, el germen crece como un micoplasma. Se conoce su nombre y su primer apellido, pero falta su segundo apellido. Se extiende sin ningún agente físico particular que lo propague».
El 10 de junio, TVE difunde la noticia que podría ser un aceite adulterado vendido de forma ambulante, sin etiqueta y, por lo tanto, sin control sanitario. Una semana más tarde, Sancho Rof anuncia que es el aceite. De esta forma se ponía punto final a la teoría llamada hasta ese momento como «neumonía atípica».
Para los disidentes, la única cosa que se descubrió en el aceite era un fraude alimentario al que, en ningún caso, se le podía atribuir el origen de la intoxicación y que, de hecho, se estaba practicando desde hacia años.
El aceite de colza se importaba desde Francia, con licencia para su uso industrial, por lo que era mucho más barato que el aceite de oliva para el consumo humano. Este aceite de colza tenia que venir desnaturalizado, lo que implica que se debería de haber teñido con un 2% de anilinas para que su aspecto no invitase a su ingestión. En algunos casos, este proceso se llevaba a cabo y en otros no. A los industriales que se sentaban en el banquillo de los acusados de la Casa de Campo se los acusaba de estar involucrados en un negocio que se dedicaba a renaturalitzar este aceite de colza: le sacaban el tinte -es decir, las anilinas-, para desviarlo hacia el consumo humano. En este proceso de renaturalitzación se generaban anilidas. Según el Gobierno, las anilinas y anilidas que contenía el aceite serian las substancias tóxicas a las que cabria atribuir el envenenamiento masivo. Esta definición volvió a cambiar más tarde, y se optó por la sibilina expresión «que el aceite de colza era el vehículo del agente tóxico desconocido».
El fraude del aceite tiene una larga tradición en España. En los años ochenta, la producción anual de aceite de oliva se situaba en aproximadamente 450.000 toneladas. De éstas, se exportaban 100.000. Si se tiene en cuenta que, según reconocía el Ministerio de Agricultura, en todo el estado se consumian unas 800.000 toneladas de aceite de oliva, se puede suponer que una gran cantidad de este aceite no provenia, precisamente, de aceitunas.
Ensayo militar:
Los investigadores independientes sospechan que alrededor de la intoxicación podria haber un caso de ensayo con armas químicas. En el prólogo del libro «El montaje del Síndrome Tóxico», el periodista Rafael Cid reconoce que el mismo CESID investigó directamente el caso. El trabajo de dos oficiales de este centro concluía que la tesis del aceite no se sostenía. El informe, elevado al entonces director del CESID, Emilio Alonso Manglano, apuntaba hacia un ensayo de guerra química como detonante de la epidemia.
Los productos de la familia de los pesticidas tuvieron su origen en las armas químicas. En su uso militar, agrario o doméstico, pertenecen al grupo de los compuestos organofosforados, con una composición química muy similar. Son productos neurotóxicos porque bloquean la acción de la colinesterasa, una enzima sin la que se forman cantidades tóxicas de acetilcolina, una substancia que destruye el funcionamiento del sistema nervioso. De ahí que estos productos, con unas pequeñas modificaciones, se puedan usar para finalidades civiles o militares. De hecho, los primeros compuestos organofosforados, como el Tabún, el Sarín y el Somán, fueron desarrollados por el Dr. Gerhard Schrader y su equipo, que trabajaban como químicos en la Compañía Bayer.
Este estrecho parentesco ha comportado que en algunos casos haya concordancias entre la fórmula de una patente para uso civil y para uso militar de un mismo producto. Es el caso de la arma binaria VX norteamericana. En un documento del gobierno de este país para la Conferencia Permanente de Desarme de Ginebra, se publicó en 1972 por primera vez la fórmula de la estructura de esta VX, que concuerda con la fórmula de la patente de Bayer número 3014943.
Primeros artículos críticos
Diario Ya. Domingo, 12 de mayo de 1981.
La neumonía atípica.
Doctor A. Peralta Serrano.
Protesta ante las declaraciones alarmistas del secretario de Estado para la sanidad, doctor Sánchez Harguindey, acerca de los casos de neumonía atípica aparecidos en los alrededores de Madrid. Análisis de la neumonía atípica en función de los habituales casos de neumonía que se producen en esta época del año. Posibilidad de que la enfermedad se produzca debido a una intoxicación.
El País. Miércoles, 23 de septiembre de 1981.
Una nueva hipótesis sobre el envenenamiento por aceite de colza adulterado.
Fernando Montoro y Concepción Sáenz Laín.
Estudio de los diferentes elementos que oficialmente son considerados causantes del síndrome tóxico, que son descartados. Se formula una hipótesis de trabajo, según la cual las aflatoxinas pueden ser la causa de la intoxicación; hipótesis que las autoridades deben tener en consideración.
Diario 16. Martes, 2 de octubre de 1984.
«Es imposible que el aceite pueda ser la causa del síndrome tóxico».
Aurora Moya.
Declaraciones de los doctores Javier Martínez Ruiz y María Jesús Clavera Ortiz, que fueron cesados de la Comisión Epidemiológica del Síndrome Tóxico. Afirman que las investigaciones del doctor Antonio Muro, que descartan el aceite como origen del síndrome e inculpan a los tomates y las ensaladas, las han podido verificar. Crítica de los informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que comete falsedades constatables.
Diario 16. Domingo, 2 de diciembre de 1984.
Nuevas investigaciones señalan a un insecticida como verdadero causante del síndrome tóxico.
Gloria Díez.
El doctor Luís Frontela, catedrático de Medicina Legal de la Universidad de Sevilla, reproduce en su laboratorio los síntomas del síndrome tóxico aplicando un pesticida organofosforado. Los experimentos con animales usando el aceite adulterado demuestran que éste sólo los engorda. Quejas por la nula receptividad de la administración española a estos trabajos.
Diario 16. Lunes, 3 de diciembre de 1984.
Cada vez más científicos afirman que el síndrome tóxico no fue causado por el aceite de colza.
Gustavo Catalán.
Los doctores Antonio Muro y Luís Frontela investigan por separado la causa del síndrome tóxico y llegan a la misma conclusión de que es el insecticida Nemacur el causante. El doctor José Baguena acusa a otro insectida. Los doctores Francisco Javier Martínez Ruiz y María Jesús Clavera Ortiz deducen igualmente que el aceite adulterado no puede ser la causa.
Cambio 16. Número 681. 17-24 de diciembre de 1984.
Según nuevas investigaciones científicas un producto Bayer envenenó España.
Detalles de las investigaciones que demuestran que fue el «Nemacur», un producto de la firma Bayer usado en agricultura para matar parásitos, el causante del Síndrome.
Cambio 16. Número 801. 6 de abril de 1987.
Yo investigué el síndrome tóxico.
Rafael Cid, periodista de investigación.
Relación de los contactos realizados por el periodista Rafael Cid con algunos de los investigadores del Síndrome Tóxico. Exposición de datos que contradicen la versión oficial del aceite de colza. La exposición de los datos contradictorios con la causalidad de la colza y el papel de los disidentes a la versión oficial se exponen con menos entusiasmo que en otros artículos. Relación de los protagonistas de la investigación.
Integral. Número 107. Volumen 1. Noviembre del 1988.
Aceite, la solución más ligera.
Equipo de Análisis Ecológicos.
Cronología de los hechos. Análisis de las diferentes hipótesis relacionadas con el Síndrome Tóxico: aceite, plaguicida y arma química. La dimensión política del síndrome tóxico. Los intereses creados en el Estado español en relación con el Síndrome Tóxico. Reflexiones previas a la sentencia.
Crítica a la versión oficial
La ocultación de la verdadera causa del Síndrome Tóxico impidió la curación de miles de españoles.
Andreas Faber-Kaiser.
Mientras la Ciencia a los 3 meses ya sabía que no podía ser el aceite de colza, el Poder acusaba y encarcelaba a los industriales del aceite de colza. Mientras la Ciencia a los 8 meses ya sabía cómo curar a los afectados, el Poder ocultaba a más de 60.000 enfermos la posibilidad de su curación.
El montaje del Síndrome Tóxico (Castellano). (Català).
Rafael Cid. Periodista de investigación.
Experiencia de este periodista con el científico Gastón Vettorazi, que señaló a los pesticidas como causantes de la epidemia. Un informe redactado por un equipo del CESID apuntó la causa a un ensayo de guerra bacteriológica.
El montaje del Síndrome Tóxico. 2ª parte (Castellano). (Català).
Gudrun Greunke. Periodista de investigación.
Jörg Heimbrecht. Escritor. Diplomado en Química.
Después de sus investigaciones puede descartarse que el Síndrome Tóxico tenga algo que ver con cualquier aceite. Con numerosos documentos pueden demostrar la epidemia por pesticidas organofosforados.
Síndrome Tóxico: la mentira aún pervive (Castellano). (Català).
Alfons Serra. Investigador.
En este artículo se apunta a los productos Nemacur-10 y Oftanol como causantes del Síndrome, ambos fabricados por la casa Bayer.
Entrevistas a científicos
Cambio 16. Número 688. 4-11 de febrero de 1985.
«El doctor Muro merece un homenaje».
Rafael Cid, periodista de investigación.
Entrevista a Francisco Martín Samos, alto funcionario de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que considera que las investigaciones oficiales del Plan Nacional del Síndrome Tóxico han ido más encaminadas a buscar un responsable que a encontrar las verdaderas raíces de la catástrofe. Coincide con la teoría del doctor Muro que relaciona el Síndrome Tóxico con organofosforados debido a la coincidencia de los casos en el Estado español con otros casos de intoxicación debido a dicha sustancia. Coincidencias entre el Síndrome Tóxico y la talidomida.
Cambio 16. Número 689. 11-18 de febrero de 1985.
Cambio 16. Página 45. 25 de febrero, 4 de marzo de 1985.
No hay datos para asegurar que el aceite de colza provocó el síndrome tóxico.
Rafael Cid, periodista de investigación.
Entrevista a Gaston Vettorazzi, alto cargo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que considera que la investigación realizada en el Estado español no ofrece garantias de demostrar que la causa del Síndrome Tóxico fuera el aceite de colza. La OMS convoca una reunión para estudiar el síndrome, después de recibir estudios críticos. Posterior puntualización de Gaston Vettorazzi.
Pacto de silencio.
La última entrevista al Doctor Muro.
Andreas Faber-Kaiser.
Entrevista al Doctor Muro, 48 horas antes de morir, a Radiocadena española. El Doctor Muro es el científico que investigó detalladamente personas afectadas del síndrome tóxico y dedujo que la causa de su mal eran pesticidas organofosforados. Denuncia de los presuntos estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que afirman que la causa fue el aceite de colza. Denuncia a la revista Lancet, que solamente publicó artículos que encausaban al aceite. Afirma que compró Nemacur en Barcelona, a pesar que el ministro de sanidad Ernest Lluch dijo que se había retirado por su toxicidad y que no tenía relación con el síndrome.
La sentencia y sus contradicciones
Cambio 16. 30 de marzo de 1987. Número 800.
Juicio de la Colza. Kafka en la Casa de Campo.
Análisis de las investigaciones del síndrome tóxico ante el juicio que se celebra el 30 de marzo de 1987. Las cifras del proceso. Las investigaciones oficiales, a pesar de centrarse solamente en el aceite de colza no han podido demostrar la causalidad del mismo. Existencia de investigaciones alternativas, basadas en pesticidas organofosforados, frenadas por parte de la administración. El síndrome en el pueblo de Escobar de Campos.
No fué el aceite (Castellano). (Català).
Lluís Botinas. Coordinador de la asociación C.O.B.R.A..
Detallado artículo que analiza todos los aspectos de la sentencia del caso del Síndrome Tóxico, demostrando que la versión oficial del aceite de colza no es sostenible y si en cambio la hipótesis de intoxicación por pesticidas organofosforados.
Las indemnizaciones
El estado no paga a los afectados del Síndrome Tóxico (Castellano). (Català).
A 31 de diciembre de 1999, solamente el 11% de los afectados por el Síndrome Tóxico de 1981 había recibido su correspondiente ayuda económica debida por el Estado español.
Últimos descubrimientos
«The Ecologist» en castellano. Octubre del 2000.
La gran farsa de la colza.
Guillermo Caba.
Relato de las investigaciones de los científicos que descubrieron la causa del Síndrome Tóxico bajo la forma de pesticidas de la casa Bayer. El ostracismo lanzado a estos científicos y las investigaciones manipuladas de los servicios de inteligencia españoles y estadounidenses. Las aberraciones de la explicación oficial que atribuye la causa al aceite de colza. Coincidencia de las fórmulas de los pesticidas con armas químicas.

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Detrás de la colza.
Vicente Granero Moré. Miguel Ángel Pérez Heredia.
Este libro reúne todo lo que ocurrió realmente desde mayo de 1981 hasta el momento de su edición, reflejándose todas las teorías, incidencias, patologías sufridas por los enfermos, las resoluciones judiciales, la actuación de la Administración y el tratamiento de la enfermedad, así como el angustioso y largo camino que padecen los afectados para acceder a las indemnizaciones, a las que legalmente tienen derecho.
El País. Sábado, 1 de julio de 2000.
El montaje del síndrome de la colza (Castellano). (Català).
A. F.-S.
Publicación en castellano, traducción del original en francés, en donde se denuncian las manipulaciones en torno al Síndrome Tóxico de 1981.
Editorial Obelisco.
Editora del libro «El montaje del Síndrome Tóxico».
Nueva señas:
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