Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

lunes, 25 de junio de 2012

España: de quiebra en quiebra

De aquí.

Este es un post un poco triste ya que trata sobre temas que muy directamente afectan eso que conocemos como el orgullo patrio y toca directamente la poca autoestima que como país nos pueda quedar en estos días. Pero el tratar de vernos de forma descarnada puede ayudarnos a comprender en medio de qué nos encontramos. Nadie dijo que el psicoanálisis fuese fácil y menos aun el psicoanálisis social.

No es la primera vez que como país nos encontramos en situación de quiebra financiera generalizada. A lo largo de la historia documentada de este país han sido trece las quiebras importantes desde el siglo XVI, la última en 1882 durante el reinado de Alfonso XII. Hasta ese momento en promedio hemos experimentado una quiebra cada 30 años. No es casualidad que treinta años luego de la reapertura de España al mundo durante los años ochenta del siglo pasado estemos otra vez en ese lugar que tan bien conocemos.

Las primeras quiebras del reino de España fueron durante el infame reinado de Felipe II, concretamente fueron tres quiebras. Ya su antecesor (Carlos I) le había dejado el terreno abonado al endeudarse por cifras astronómicas con el banquero Jacob Fuger que desde Ausburgo le financió con 850.000 florines de oro para comprar los favores que le harían acceder al título de Emperador del Sacro Imperio Romano donde era conocido como Carlos V. Ochocientos cincuenta mil florines oro son aproximadamente tres toneladas de oro. En la época con un florín se podía contratar a un caballero de reluciente armadura durante un día, cuatro arqueros durante el mismo período, una carreta con dos animales de tiro durante un mes o un campesino durante dos años. En aquellos tiempos la población del territorio Español era de unos seis millones; suponiendo un 80% de población campesina solo ese préstamo puede equivaler a un 30% del PIB. Pedir prestado para financiar un sistema político en lugar de una actividad económica. ¿Suena familiar?

Al llegar Felipe II al poder lo primero que hace es comenzar a incautar todas las mercancías que llegaban a los puertos (si robarlas) en un intento desesperado por mantener el aparato estatal funcionando. En la gran e inmensa obra “Historia General de España y América” (Ed Rialp-1982) se describe como en la época la evasión de capitales hacia el extranjero y la economía sumergida estaban a la orden del día llegándose a no declarar el 10% de los cargamentos de oro que eran descargados clandestinamente en las Azores y en las playas cercanas a San Lucar. Definitivamente la evasión fiscal y la economía sumergida en aquel entonces era mucho menor que hoy día.

Paralelamente y en medio de una crisis financiera de aupa, el estado se embarca en una mega obra pública faraónica que reverberaría hasta en los más recónditos cofines del universo: el Monasterio del Escorial, obra centrada alrededor del panteón familiar. Una especie de pirámide funeraria para entendernos. La primera quiebra sobrevino en 1557, lo que no quitó que en 1559 se comenzara con el proyecto y en 1563 comenzará la construcción para acabarla veinte años después. En el ínterin hubo otra quiebra en 1577 y otra más en 1597. El Escorial: el AVE de Felipe II.

Su sucesor Felipe III el Piadoso, se dedicaba piadosamente a vender cargos públicos para tratar de mantener lo inmantenible hasta su quiebra en 1607. Felipe VI repite en 1627. Carlos III fue más inteligente y ante la inminente quiebra creó el primer banco malo de este país, el banco San Carlos donde fue a parar toda la deuda impagable que había puesto en circulación. La población se negaba a suscribir capital en este banco, una especie de preferentes de Bankia, por lo que el estado obligó a funcionarios y proveedores a suscribir el capital necesario. El oro de América mantuvo el tinglado funcionando durante un tiempo hasta que se comenzó a agotar y como las desgracias nunca vienen juntas llegamos al infame reinado de Fernando VII, una especie de Zapatero-Rajoy del siglo XVII que encadena tres quiebras seguidas: 1809, 1820 y 1831.

Durante el reinado de Isabel II comienza la fiebre constructora de ferrocarriles por todo el país. El primer ferrocarril español no se construyo en la península, se construyó en Cuba en 1837, luego vino Barcelona-Mataró en 1848 y ahí comenzó la fiebre. Se fundaron más de diez compañías ferrocarrileras que cotizaban en la bolsa de Madrid con nombres tan sugestivos como MZA (Madrid-Zaragoza-Alicante) o TBF (Tarragona-Barcelona-Francia). La burbuja de los ferrocarriles duró hasta 1867 cuando los operadores se percataron que no existían las industrias que produjesen las mercancías que supuestamente deberían transportar, tampoco existían esas personas de clase media que pudiesen pagarse un billete de ferrocarril ya que la mayoría no sabían leer ni escribir y por lo tanto eran incapaces siquiera de leer las pizarras con los destinos y horarios ubicadas en la estaciones. El tráfico ni de lejos cubría las expectativas por lo que todas las líneas entraron en pérdidas y arrastraron a los bancos y a la bolsa, cosa que terminó en la gran quiebra de 1867 pero ya en 1834 y 1851 se habían producido otras dos. Para colmo el ancho de vía era superior al estandard europeo por lo que el tren se acababa en los Pirineos. El paralelismo con el actual a AVE, la red de autopistas, desaladoras, ciudades de la ciencia, aeropuertos y demás es impresionante. Infraestructuras faraónicas por las que no circula mercancía ni pasaje alguno.

Amadeo I tampoco quiso pasar desapercibido en su corto reinado legándonos otra quiebra en 1872, quiebra bastante parecida a la actual ya que se enmarca dentro de una crisis sistémica mundial como la que ahora vivimos. En 1882 durante el reinado de Alfonso XII (el bisabuelo del actual monarca) se produce otra quiebra. Tal como es costumbre la culpa entonces era de la guerra civil norteamericana que había paralizado las importaciones de algodón de las que dependía la incipiente industria textil. Al parecer la crisis en USA donde primero se contagia siempre es en España tal como sucede hoy. Las verdaderas causas las esboza magistralmente Miguel Tuñón en su libro “La España del siglo XX”
  • España no había transformado sus viejas estructuras económicas, es decir: sigue siendo una sociedad rentista no productora.
  • El 2% de la población posee el 47% de las tierras de cultivo, es decir: la concentración de riqueza es altísima como se corresponde a una sociedad de clases.
  • La productividad es bajísima.
  • Los salarios son muy bajos debido a lo anterior lo que provoca que los mercados internos sean raquíticos.
Nunca una crisis económica de esta naturaleza es causada porque el algodón deje de llegar a los puertos, ya los industriales se buscarán la vida y lo traerán desde Júpiter si hace falta. Las verdaderas causas de estas crisis normalmente son fallos profundos en la estructura política y económica, cosa que desde el poder nunca se comenta.

Si Tuñón escribiera sobre la crisis de hoy con toda probabilidad escribiría:
  • España no había transformado sus viejas estructuras económicas, es decir: todavía sigue siendo una sociedad rentista no productora. El 70% de las empresas del IBEX (constructoras, bancos, energía y electricidad) no son productoras, son rentistas.
  • Mil doscientas personas deciden sobre el 80% del PIB, el índice de GINI en España es de los más altos de Europa, es decir: la concentración de riqueza sigue siendo altísima como se corresponde a una sociedad de clases.
  • La productividad es bajísima. (esto permanece invariable)
  • Los salarios son muy bajos debido a lo anterior lo que provoca que los mercados internos sean raquíticos. (esto también sigue igual)
Que poco han cambiado las cosas desde la última quiebra hace 120 años. Ahora quebramos conduciendo coches modernos y hablando por el iPhone, la última vez quebramos en carruajes y las noticias se transmitían por telégrafo pero las causas profundas de la quiebra siguen siendo las mismas que el maestro Tuñón señalaba. Muy poco han cambiado las cosas política y económicamente por estas latitudes.

Somos de la opinión que este país tiene un problema cultural muy grande respecto a la capacidad de reproducción del capital. Problemas que se remontan a quinientos años atrás donde se sembraron las semillas que nos han permitido ser capaces de encadenar más quiebras generalizadas que nadie. Cada vez que el país ha salido de su tradicional aislamiento y ha querido ser alguien dentro de la economía mundial ha tenido que regresar luego de treinta años al lugar que tanto conoce: la quiebra. Esto ha venido sucediendo insidiosamente desde los primeros intentos de industrialización durante el reinado de Isabel II arrojándonos hoy a estas playas en el enésimo intento de que España sea un país moderno, productivo y abierto al mundo.

España solo ha conocido verdaderas épocas de creación de riqueza, de aumento de la productividad, de creación de empleo estable, de crecimiento de la clase media y aumento de salarios reales de la mano de la inversión extranjera directa, tal como sucedió a principios de la década de 1960 o 1980. Cuando las decisiones sobre en qué invertir el capital han sido confiadas a las élites internas, invariablemente han presentado una quiebra al cabo de algunas décadas producto de malas decisiones sobre en qué y cuanto invertir. Solo hay que ver la deriva del país cuando alemanes y franceses se marcharon con sus empresas a otra parte. Esto nos trae a cajas de ahorros gestionadas por políticos sin formación alguna donde una vez nombrados los consejeros asisten a cursos sobre economía de forma que puedan diferenciar el activo del pasivo tal como lo acaba de confesar el expresidente de alguna de estas cajas para luego dejar agujeros megamillonarios. También nos trae a la construcción de gigantescas infraestructuras sin contar si eso será bueno o no para la economía en general y solo teniendo en cuenta a los posibles beneficiarios de que esas infraestructuras se construyan y por último también nos trae a negocios de baja productividad donde se depreda absolutamente todo, tal como el turismo de masas donde se ha destrozado toda la costa o a la burbuja inmobiliaria donde más de lo mismo en el mismo sentido en que la ganadería lanar intensiva y la producción de carbón destruyó los bosques de este país en el siglo XV.

Invariablemente todo esto acaba en un callejón sin salida ya que se piensa que la asignación de recursos es exclusivamente política y no tiene nada que ver con los principios económicos o la realidad. Esta es una forma de pensar muy antigua.

Lo anterior no quiere decir que en estas tierras no hayan existido hombres excepcionales, desde aquellos que conformaron el siglo de oro español dedicados al arte y las letras que era lo único que la inquisición no perseguía, pasando por Blas de Lezo que le ganó una batalla a la Royal Navy en Cartagena de Indias contando con 3.600 hombres y seis navíos cuando los ingleses contaban con 27.000 hombres y 186 naves (60 más que la armada invencible de Felipe II) en lo que fue la mayor derrota nunca sufrida por dicha armada, y llegando a empresarios de nuestros días como Ortega y Roig que han demostrado que no todo es Facebook o Google. Pero estas personalidades comenzarían a tener serios problemas si intentasen incursionar en la política o se percibieran como una amenaza al estado actual de las cosas como le sucedió al inmortal Eduardo Barreiros y sus fábricas de camiones y motores diesel. ¿Cuántas personas con brillantes proyectos empresariales no consiguieron financiación en este país?, ¿Cuántos solo en los últimos diez años mientras se concedían créditos hasta al promotor inmobiliario más analfabeto?. Nunca lo sabremos.

Pero todo esto no deja más que entrever un problema cultural, que se traduce en un tipo determinado de sistema social y político que a su vez genera otro tipo determinado de sistema económico que periódica e invariablemente conduce a la quiebra. El comienzo de salir del agujero es comprender la situación, entender la historia, internalizarla y sentirla. Sino dentro de otros treinta años volveremos a estar en este mismo lugar.

Las causas podemos buscarlas aquí.

Por qué España era como era hace 150 años ?.
Por que en España no hay grandes Empresas Industriales ?.
Hidalgos con I-Phones y Audis
Fernando Orbaneja
350 años de Inquisición: ¿ en algo nos habrá afectado no ?

No es de extrañar que Perez-Reverte mientras más estudia la historia patria más se desespera y más esperanzas pierde. Todo esto no quita el que esta historia sea muy triste, de verdad que sí; tanta energía humana malbaratada es como para echarse a llorar.


España: energía sin control.
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