Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

jueves, 5 de septiembre de 2013

Las Corporaciones dominan los Estados: hacia la pérdida de soberanía (incluso la alimentaria)

El 19 de agosto, las organizaciones campesinas colombianas iniciaron un paro nacional agrario. Bloquearon carreteras, regaron leche sobre los automóviles y básicamente dejaron de producir comida para las ciudades. ¿El problema? Que están siendo asfixiados por las políticas gubernamentales.
El Estado no proporciona casi ningún apoyo al sector campesino de pequeña escala. Al contrario, promueve un modelo económico y social que sirve a los intereses de una acaudalada y minoritaria élite. Los tratados de libre comercio (TLC) firmados recientemente con Estados Unidos y la Unión Europea están atentando contra los productores colombianos, que no pueden competir con las importaciones subsidiadas. El gobierno colombiano ha estado promoviendo activamente los acaparamientos de tierra por parte de las grandes corporaciones, muchas de ellas extranjeras (Monica Semillas de Brasil, Merhav de Israel, Cargill de EUA), con el fin de impulsar los agronegocios orientados a la exportación a expensas de los cultivos familiares orientados a la soberanía alimentaria.

Los manifestantes argumentan que es necesario proporcionarle un respaldo real al sector campesino, especialmente un acceso a la tierra y menores costos de producción. Si no ocurre esto, los productores de café, papa, carne y lácteos, por no mencionar a los pescadores en pequeña escala, no tendrán cómo continuar trabajando. Hay expulsión y exterminio. Ya puestos contra la pared, la movilización comenzó en una parte del país en junio y creció hasta convertirse en una acción coordinada a nivel nacional en agosto.

El paro agrario fue apoyado muy pronto por otros sectores: los obreros de la industria petrolera, los mineros, los transportistas, los profesionales del sector salud y otros. El 29 de agosto, a diez días de comenzado el paro, más de 20 mil estudiantes se unieron al movimiento y bloquearon Bogotá, la capital del país. La respuesta del gobierno fue caótica y contradictoria. Las fuerzas policiacas reprimieron violentamente hiriendo a muchos de los manifestantes, por no mencionar a los periodistas. Más de 250 personas fueron arrestadas, incluido el dirigente sindical de alto nivel Hubert Jesús Ballesteros Gómez. A la mayoría le fabricaron cargos. Hubo muertos de ambos lados. En un momento el gobierno reconoció que los agravios reclamados por los campesinos eran válidos y ofreció algunas concesiones. En otro, alegó que el movimiento estaba infiltrado por las FARC. El presidente Santos apareció incluso en televisión diciendo: el “paro agrario no existe”. Al día siguiente, se le filmó desde un helicóptero inspeccionando las escaramuzas y las rociadas con gas lacrimógeno que ocurrían en las calles de Bogotá.

La movilización tuvo tanto éxito que abrió un espacio de discusión, concientización, solidaridad y resistencia en Colombia. Los estudiantes, por ejemplo, entendieron muy bien que había que respaldar a los campesinos y apoyar sus demandas. Y con la voz en alto impugnaron los OGM (organismos genéticamente modificados) y exigieron soberanía alimentaria. Pero también elevaron sus propias demandas en favor de una educación gratuita, haciendo de la movilización una oleada más amplia de presión social para cambiar las actuales políticas colombianas, sin limitarse a las preocupaciones agrarias.

La ley 970
Las semillas emergieron como uno de los puntos más visibles. Según los TLC (Tratados de Libre Comercio) firmados con Washington y con Bruselas, Colombia debe impulsar derechos monopólicos legales sobre las semillas que venden las corporaciones estadounidenses y europeas, como incentivo para que estas corporaciones inviertan en el país. Los campesinos a quienes se sorprenda vendiendo semillas guardadas de variedades protegidas, o incluso semillas nativas que no hayan sido registradas formalmente, podrían enfrentar multas e incluso penas en la cárcel.
Al igual que ocurre en muchos otros países del mundo, criminalizar a los campesinos e indígenas por guardar, intercambiar y vender sus propias semillas pone en grave riesgo la biodiversidad y el patrimonio cultural del país.
Y aunque lo cierto es que el gobierno colombiano lleva varios años moviéndose en esta dirección, y accedió a dichas políticas como parte de su membresía en la Comunidad Andina o en la Organización Mundial de Comercio, muchas personas señalan que es sólo a partir de la firma de los tratados con Estados Unidos y la Unión Europea que el gobierno emprendió una implementación seria de tales políticas.

En 2011, las autoridades colombianas asaltaron las bodegas y los camiones de los productores arroceros de Campoalegre, en la provincia de Huila, y destruyeron con violencia 70 toneladas de arroz que se decía que no había sido procesado de acuerdo con las normas. La intervención militar para destruir semillas campesinas sorprendió a muchisima gente e inspiró a la joven activista Victoria Solano a realizar un film al respecto. La película se intitula “9.70” porque ése es el número de la ley adoptada en 2010 que articula el “derecho del Estado a destruir las semillas de los campesinos que no cumplen con las disposiciones. Hoy, gracias a la fuerza, la tenacidad y lo justo de la protesta campesina, gente de todas las vertientes que conforman Colombia están discutiendo, como puede verse en el film, los medios masivos, las redes sociales y en las calles, y se preguntan por qué el gobierno impulsa políticas tan insensatas.

Apoyemos el movimiento
No hay duda alguna de que los campesinos colombianos pueden alimentar muy bien al país, de una forma que proporciona empleos, dignidad y un ambiente saludable. Pero el gobierno está tan firmemente atado a un modelo económico que sirve a los intereses de sus amigotes que se niega a impulsar el cultivo familiar de pequeña escala. Debemos todos apoyar la lucha popular agraria en Colombia para darle la vuelta al modelo. No es demasiado tarde todavía.

Una acción concreta, el documental “9.70” busca fondos para producir una versión con subtítulos en inglés de tal modo que más gente por todo el mundo pueda entender lo que los campesinos colombianos enfrentan, y así los apoyemos en su lucha por derrotar tales políticas. La más mínima contribución ayuda. Entren por favor a http://idea.me/proyectos/9162/documental970 para participar.


Otra acción significativa es que la Coordinadota Latinoamericana Organizaciones del Campo, de la Vía Campesina, busca iniciativas de solidaridad internacional para respaldar el paro. Entren por favor en http://goo.gl/9u6RXJ, para saber más. De nuevo, es crucial el tiempo para hacerlo.

Más allá de Colombia, la disputa en torno a legislaciones de semillas semejantes se recrudece en los altos niveles políticos y por todo el campo, en Argentina y Chile también. Una preocupación es que los más agresivos elementos adoptados por el gobierno de Colombia se puedan colar también a otros países latinoamericanos. Es en verdad urgente erradicar estas leyes.

Para profundizar
Visiten el sitio electrónico de bilaterals.org para una cobertura mayor del paro agrario y de la lucha en torno a la Ley 970
Para mayor información en torno a las leyes de semillas en Colombia, por favor contacten al Grupo Semillas en semillas@semillas.org.co o visiten su sitio electrónico.

Tener una semilla es un delito: la nueva dictadura alimentaria


Hace ya décadas estaba pronosticado que llegaría el momento en que tener una semilla sería un crimen. Parecía ciencia ficción imaginar que un campesino no podría guardar semillas para la próxima cosecha, como lo había venido haciendo por milenios. Sin embargo, es un hecho.
Después de la firma del TLC con los Estados Unidos y de la expedición de normas como la Resolución 970 del ICA, la Policía Nacional, siguiendo las instrucciones de los funcionarios del ramo azuzados por las multinacionales dueñas de las semillas, ha comenzado a maltratar a campesinos y agricultores, a arrojar toneladas de comida al basurero y a penalizar a quienes no sirvan los intereses de los nuevos dictadores de la alimentación. El documental de Victoria Solano en youtube, que me impulsó a escribir esta columna, es una denuncia aterradora. Si el campesino enfrenta el monopolio de las corporaciones y guarda sus semillas «patentadas», se va para la cárcel o paga enormes multas. Estamos en las manos de las multinacionales y de lo que quieran meternos a la boca, a los precios que quieran.
Nuestros dirigentes, ciegos codiciosos, optaron por proteger una docena de semillas extranjeras genéticamente modificadas antes que proteger el patrimonio de miles de semillas que habían sido descubiertas o adaptadas y amadas por siglos en América. Y nunca les contaron a los campesinos que esto les sucedería a menos de un año de la firma del TLC, ni los prepararon para la catástrofe.
Y después pretendemos que haya paz en un país que deja a sus cultivadores en la inopia. Un exembajador con rabo de paja se atreve a decir que «Hay actores que sueñan con una Colombia sujeta a un modelo económico arcaico que impondría restricciones que limitarían severamente el desarrollo agropecuario». Ese modelo “arcaico”, sin embargo, ha logrado en la historia de la agricultura cientos de miles de semillas que los neoliberales querrían convertir en tres o cuatro: maíz de los matones de Monsanto, arroz, algodón y soya de Syngenta o Dupont. Con estas simientes y sus inseparables agrotóxicos, quisieran sembrar sus tierras de la altillanura, como le está pasando a la «República Unida de la Soja» en el Cono Sur. Nunca la humanidad había arrojado al agua y a las tierras tantos venenos juntos, ni deforestado así las selvas en nombre del “desarrollo agropecuario”.
Y esta sacrílega manera de patentar la vida se escuda en la mentira que nos venden de la seguridad alimentaria. Los medios se encargan de seguir diciendo que las nuevas semillas «mejoradas» dan más rendimiento y podrán alimentar a la creciente población del mundo. Pero estudiando la revolución verde vemos que la aseveración es falsa y hay granjas de agroecología que demuestran que rinden más las semillas colectivas logradas a pulso por los conocedores de la tierra y sus frutos en milenios de trabajo con la tierra, que las semillas privadas de los nuevos dictadores. ¡Hay que pelear de nuevo por las semillas libres!

La Unión Europea prohíbe la venta y reproducción de semillas autóctonas y tradicionales


Se trata de una semana muy agitada. Últimamente la gente ha estado enviando correos electrónicos, cientos de miles, sobre este asunto. Parece ser que se han producido algunos cambios importantes del última hora en el proyecto de ley, incluso algunas modificaciones se hicieron el domingo por la noche.
Aunque todavía se trata de una mala ley, es mucho menos mala que la redacción inicial, o incluso que otros proyectos. Esto se ha debido a la presión ejercida por muchas personas. De todos modos, debemos estar vigilantes para asegurarnos que no haya cambios a peor, ya que lo que pasa a través de la UE se traduce en leyes en los países que la forman. He aquí un resumen de la situación actual. Un enlace al final de artículo permite la descarga del proyecto de ley.
La nueva Ley de semillas disminuye el acceso a semillas para su uso en el hogar y restringe los cultivos de los agricultores.
El lunes 6 de mayo se presentó una nueva ley ante la Comisión Europea, por la cual se establecen nuevos poderes para regular el cultivo de plantas en toda Europa. La “Ley de Material Reproductivo de las plantas” regula todas las plantas. Contiene restricciones en cultivo de verduras y plantación de árboles, mientras que se crean nuevos poderes para restringir el resto de plantas de cualquier otra especie en una fecha posterior.
Bajo la nueva ley, será ilegal cultivar, reproducir o comercializar cualquier semilla vegetal o árbol que no haya sido probado y aprobado por una nueva “Agencia de Variedades Vegetales de la UE”, que va a elaborar una lista con las plantas autorizadas. Por otra parte, se debe pagar una tarifa anual a la Agencia para mantener esas semillas en la lista, y si no se paga no se pueden cultivar.
Después de muchas protestas e intensas presiones por parte de grupos de consumidores, pequeños agricultores, bancos de genes, e incluso algunos Gobiernos de los Estados miembros, se han hecho algunas modificaciones de última hora, que aunque no resulta en una ley perfecta, se ha reducido mucho el impacto.
Las concesiones de última hora, debido a la presión pública, son las siguientes:
  • Los jardineros están autorizados a guardar e intercambiar semillas no aprobadas sin que por ello se infrinja la ley.
  • Individuos y pequeñas organizaciones pueden proveerse de semillas de hortalizas no aprobadas, siempre y cuando tengan menos de 10 empleados.
  • Los bancos de semillas pueden guardar semillas no aprobadas, sin que por ello se infrinja la ley.
  • En una futura legislación (sin especificar cuándo) se regulará las semillas aptas para la agricultura ecológica.

Para el resto siguen las restricciones, y a largo plazo será más difícil para las personas hacerse con buenas semillas para cultivar en su casa. También hay cláusulas que podrían revertir concesiones anteriores sin tener que pasar por el Parlamento para su votación.
Estamos pensando en cuál será el próximo paso. Parece ser que la ley pasará al Parlamento para su modificación o aprobación, por lo que todavía hay posibilidades de cambios, sean para bien o para mal. Debemos continuar en nuestra campaña para que sólo se aprueben mejoras a la ley.
Ben Gabel, cultivador de plantas y director de The Real Seed Catalogue, dijo:
El proyecto de ley era horrible, y es bueno observar que la Comisión ha respondido satisfactoriamente a las peticiones de cientos de miles de ciudadanos que levantaron sus voces contra ella. Han hecho algunas importantes concesiones para el cultivo en casa y los pequeños agricultores, aunque es una pena que no se pensase en ellos en primer lugar.Sin embargo, todavía hay consecuencias negativas. Tendrán derecho a acceder a las distintas variedades vegetales los jardineros, los agricultores ecológicos y los agricultores que cultiven para los mercados locales a pequeña escala.Esto se debe a que el principal sistema de registro no facilita el uso en el hogar (jardines, huertos) – las variedades para el uso casero no cumplen con los estrictos criterios de la Agencia de Variedades Vegetales, que sólo se preocupa por aprobar las semillas utilizadas por la Agricultura Industrial.
Debido a esto, las empresas de semillas registraban y vendían variedades de semillas para uso no profesional en el ámbito doméstico. Bajo el nuevo sistema, que ahora las denominan como variedades “locales”, no hay un registro de esas variedades, pero hay un gran inconveniente: cualquier empresa con más de 10 empleados tiene prohibido su cultivo y uso.
Así que las nuevas variedades para los cultivos caseros sólo podran ser desarrolladas por pequeñas organizaciones, y puede ser que no tengan recursos para hacerlo. Habrá muy pocas variedades profesionales para uso de los jardineros o para la agricultura sostenible a pequeña escala.
La ley va a reducir las posibilidades de elección también a los grandes agricultores. En algunos casos, sólo se permitirán las nuevas variedades vegetales si se aprueban y se demuestra que son mejores que las que estén actualmente en lista.  Esto es absurdo, ya que a menudo se descubren los beneficios de una nueva variedad al cabo de varios años, por ejemplo, cuando se observa su resistencia ante tal o cual enfermedad. En un mercado libre, debería corresponder a los agricultores decir el uso de las nuevas variedades y cuáles son aquellas que más les gustan en base a su experiencia.
No hay necesidad real de este nuevo y complejo reglamento. Ya tenemos leyes que protegen al consumidor: las semillas deben ser aptas para su venta; deben coincidir con la descripción y corresponder con lo anunciado. La actual Ley de Semillas ya cubre la defensa de la salud, la trazabilidad y la seguridad..Cualquier persona que produce semillas ya es inspeccionada y sus semillas certificadas por Agencias Estatales.
Este es un ejemplo de Burocracia fuera de control. No queremos a tantos funcionarios de la UE que son pagados por mover montañas de papeles para interferir en el derecho de las personas a cultivar lo que quieran, ni debiera pagarse por el uso de plantas que han sido utilizadas durante miles de años en la agricultura a pequeña escala.
También resulta preocupante que se hayan dado a sí mismos el poder deregular y aprobar el cultivo de cualquier especie de planta en el futuro, no sólo las de uso agrícola, sino las hierbas, musgos, flores, etc, sin tener que pasar necesiariammente por el Consejo para su votación.
Esta ley ha sido escrita pensando en las necesidades de las Multinacionales de la Industria Agraria y de Semillas, que suministran semillas en grandes cantidades para la producción industrial. Es algo que no debiera aplicarse a los usos domésticos o los pequeños agricultores que producen para los mercados locales, que tienen necesidades muy diferentes.
Hacemos un llamamiento para que queden exentas de forma total en la ley aquellas semillas vendidas en pequeñas cantidades a los consumidores individuales”.
[...]
Contacto con los medios: Ben Gabel de The Real Seed Catalogue, ben@realseeds.co.uk
[…]
Más información y una advertencia:
Si usted lee únicamente las 5 primeras páginas, que pueden entenderse como un resumen, creerá saber de qué trata la ley. El resumen no es en lo que se convertirá la ley. Son los distintos artículos los que se convierten en Ley. El resumen no tiene personalidad jurídica y sólo aparece como una ayuda para el público, y se supone que da una información general y establecer un contexto para saber lo que está pasando y por qué.
El problema de esta ley es que en el resumen se dicen muchas cosas bonitas de forma suave sobre preservación de la biodiversidad, simplificación de la legislación, hacer las cosas más fáciles, pero los artículos hablan de todo lo contrario. El resumen no se convierte en ley.
Por ejemplo, los puntos 1, 2 y 3 hablan acerca de hacer las cosas más fáciles para conseguir las variedades no profesionales, pero resulta que todas estas variedades quedan abolidas en los artículos iniciales de la Ley. Sin embargo, el resumen y comunicados de prensa aún hablan de ayudar a preservar las variedades no profesionales. El resumen es falso: no recoge los puntos de vista de la Ley.
Así que tenga cuidado. Paso por alto el resumen, que no refleja en absoluto lo que es la ley.
Versión oficial del Proyecto de Ley presentado el 6 de mayo de 2013:
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