Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

viernes, 31 de marzo de 2017

Existen un sinfín de plantas avaladas por estudios científicos y se van incorporando a la medicina



Por Miguel Jara.

Conocí a Palmira Pozuelo, farmacéutica naturista, hace años y hemos compartido conferencia e incluso algún paseo por los alrededores del monasterio de El Escorial aprendiendo sobre plantas medicinales. En esta entrevista, que publicaré en dos sesiones por su extensión e interés ilustra sobre los beneficios de muchas plantas para nuestra salud y los últimos trabajos que los avalan.

Palmira Pozuelo Herguido es farmacéutica y está especializada en plantas medicinales. Diplomada en alimentación y nutrición aplicada y en dermofarmacia y cosmetología, también es profesora de la Universidad María Cristina de El Escorial y diversas escuelas de naturismo.

-Acaba de publicar el libro Remedios herbales de la Antigüedad útiles hoy en día (Editorial Cydonia)? ¿Qué plantas usadas en medicina destacaría por las pruebas científicas (evidencias) existentes sobre ellas y cuales serían sus usos?

Existen un sinfín de plantas avaladas por estudios científicos y que cada vez más se van incorporando en los ámbitos más clásicos de la medicina, aunque aún en baja proporción en relación a los medicamentos sintéticos.

Por ejemplo, los antocianósidos del arándano rojo ya son incorporados en pautas médicas para tratar infecciones urinarias, los acemananos de aloe, especialmente la especie aloe ferox, han demostrado su efecto inmunoestimulante además de su acción protectora y reepitelizante dérmica.

Los lentinanos de los hongos como shitake, maitake y reishi también con este mismo efecto demostrado. La cúrcuma ha demostrado en un reciente trabajo realizado en nuestro país en el Hospital de la Paz (Papel de la curcumina como ansiolítico y neuroprotector frente al daño inducido por estrés crónico y depresión) su efecto antidepresivo y antiinflamatorio.

Cada vez es más utilizada para tratar la inflamación en procesos degerenerativos articulares y constituye un gran protector de las delicadas estructuras neuronales por su actividad antioxidante.

Los estudios científicos sobre aceites esenciales avalan cada vez más su utilización como alternativa en algunos casos al uso de antibióticos y así lo demuestran los estudios realizados con el aceite esencial de orégano y otros aceites esenciales frente a diversos antibióticos (Comparison of bacteriostatic and bactericidal activity of 13 essential oils against strains with varying sensitivity to antibiotics).

Y así podríamos seguir lo cual aporta esperanza y viene a demostrar que lo que se sabía en el pasado de manera intuitiva o empírica hoy día está siendo demostrado científicamente y esto permite un uso más consciente y seguro.

-Aunque menos que los medicamentos de síntesis o convencionales entiendo que las plantas también pueden provocar reacciones adversas ¿cómo aconseja utilizarlas?

En el pasado la mayoría de la gente de los pueblos conocía el uso de las plantas, sabían reconocerlas, cómo prepararlas y también distinguían las plantas tóxicas de las de uso medicinal.

Las plantas medicinales contienen componentes químicos naturales llamados principios activos, su actividad en general es más suave que la de los medicamentos, su dosificación es a nivel de gramos, más manejable de ahí su uso tradicional. Los medicamentos contienen moléculas aisladas y con alta actividad, se usan a niveles mucho más bajos que el gramo en la mayoría de los casos, de ahí su peligrosidad y uso bajo mucho mayor control.

Pero las plantas medicinales constituyen también medicamentos debido a estas moléculas con actividad biológica, y hay que conocer los efectos adversos e interacciones que pueden tener muchas de ellas, así por ejemplo la raíz de regaliz utilizada habitualmente como digestiva o expectorante, tiene un efecto mineralcorticoide, es decir que retiene sodio, por lo que está contraindicada en personas con hipertensión o con tratamiento con antihipertensivos.

El ginkgo biloba que se utiliza para mejorar la microcirculación cerebral posee efectos anticoagulantes por lo que no puede utilizarse en pacientes con tratamiento anticoagulante. El uso concomitante de plantas medicinales y medicamentos puede dar lugar a diversas interacciones, suma de efectos o anulación de los mismos.

Muchas plantas son de uso seguro, sobre todo las conocidas por su uso tradicional como la manzanilla, el poleo, la raíz de malvavisco, la malva, la melisa, el tomillo o la tila entre otras, pero muchas otras tienen mayor actividad y su utilización requiere el asesoramiento de un profesional.

Hay médicos y farmacéuticos formados en la materia, ya que existen estudios de postgrado en algunas universidades sobre esta materia, aunque no suele ser lo habitual, pero si hay una tendencia hacia ello, también hay buenos profesionales herbalistas, aunque en nuestro país no están reconocidas estas formaciones como si lo están en otros países europeos como Alemania o Portugal, donde hay estudios regulados y reconocidos sobre herbalismo y medicina natural.

Lo ideal sería caminar hacia la llamada medicina integrativa donde se incorporan estas medicinas tradicionales, con gran peso de la fitoterapia, junto con el uso de medicamentos de síntesis y técnicas de la medicina convencional, para poner a disposición del paciente todos los instrumentos posibles para su curación.

-¿Si tuviese que aconsejarnos las imprescindibles del botiquín casero?

Conviene tener algunas plantas para utilizar en infusión, de uso amplio y seguro, especialmente para favorecer los problemas digestivos más comunes, tales como gases, acidez o gastritis: manzanilla, hinojo, malva y menta; catarrales para tratar afecciones de vías respiratorias que conllevan síntomas como tos y flemas: malvavisco, tomillo, salvia e hisopo o relajantes suaves para mejorar la calidad del sueño y tratar el nerviosismo o la ansiedad: melisa, pasiflora, tila, lavanda y azahar.

Aunque no hay que olvidar tratar la causa de estas alteraciones sobre todo si se mantienen en el tiempo y no son algo puntual, es importante poner atención a la dieta pues muchas veces será una dieta insana o alejada de las pautas de la dieta mediterránea y un modo de vida estresante, la que lleve a estos trastornos.

La combinación de dieta saludable, ejercicio físico suave unido a la fitoterapia, es una buena manera de llevar al organismo a un estado de reequilibrio.

Algunos otros remedios elaborados a tener en nuestro botiquín herbal:

• Aceite de hipérico para quemaduras, golpes, dolor articular o problemas de piel.

• Alcohol de romero para friegas en dolores lumbares o articulares y para mejorar la circulación.

• Algunos aceites esenciales tales como lavanda de amplio uso para afecciones de la piel y con actividad relajante.

Gaulteria, menta y romero para aplicaciones en la zona de dolor

• Eucalipto para afecciones catarrales.

• Aceite esencial de salvia y laurel, especiales para enjuagues bucales y afecciones de boca y garganta.

• Arcilla tanto de uso externo para preparar emplastos mezclándola con infusiones de plantas, de utilidad en afecciones inflamatorias, golpes, contusiones y esguinces, así como para mascarillas para la piel.

• Árnica homeopática para golpes y contusiones

• y Apis remedio homeopático para picaduras de insectos.

-¿Se investiga lo suficiente con las plantas para sus usos medicinales?

Las plantas y sustancias de origen natural no pueden estar sometidas a patentes para ser explotadas económicamente, por tanto la industria farmacéutica se orienta mucho más hacia medicamentos de origen sintético, en muchas ocasiones basados en plantas medicinales, tales son los casos de la salicilina presente en la corteza de varias especies de sauces silvestres del género salix, utilizadas ya desde la antigüedad desde los tiempos de Hipócrates para tratar fiebre, dolor e inflamación.

Estas cortezas de sauce silvestre (salix alba y salix atrocinerea) contienen glucósidos salicilados que fueron aislados por primera vez en forma pura por Leroux en el año 1829, el cual también describió su efecto antipirético. Años más tarde con la adición de un grupo acetilo fueron patentados por Bayer bajo el nombre de ácido acetil salicílico.

El nombre comercial conocido como aspirina, también debe su nombre a una planta medicinal llamada spirea ulmaria, rica también en este principio activo. Hoy en día podemos encontrar también productos en farmacias y herboristerías a base de extractos de sauce y ulmaria para tratar afecciones gripales o reumáticas.

La raíz de valeriana y sus principios activos los valepotriatos, actúan sobre receptores de benzodiacepinas y ha servido de modelo para fármacos agonistas de receptores gaba, algunos muy conocidos como el Valium, cuyo nombre está en relación a la valeriana.

Los componentes fitoquímicos de la raíz de valeriana officinalis y otras plantas medicinales como pasiflora incarnata, favorecen la formación del gaba (ácido gammaminobutírico, un neurotransmisor de actividad relajante). Y así podríamos seguir hablando de un gran número de plantas medicinales utilizadas de manera tradicional y que la industria farmacéutica se ha interesado en ellas para su explotación, incorporando variaciones en los componentes activos extraídos de ellas para su posterior patente y explotación comercial.

Muchas veces estos compuestos modificados a partir de plantas medicinales son más eficaces pero también de mayores efectos secundarios, ya que en la planta estos componentes no están aislados sino en combinación con otros principios activos que actúan en sinergia y modulan la actividad terapéutica, siendo la respuesta algo más lenta pero también más segura.

Existe también otros factores como el precio y la mano de obra, las sustancias extraídas de vegetales se encuentran en pequeñas cantidades y hace falta mucha cantidad de planta y mano de obra para su extracción. Los componentes químicos obtenidos en laboratorio son mucho más baratos y requieren mucha menos mano de obra.

Como ejemplo tenemos las sustancias aromáticas antaño obtenidas a partir de vegetales y hoy casi en su totalidad sustituidas por moléculas químicas sintéticas de aroma algo similar pero con variantes químicas que originan moléculas peligrosas para nuestro sistema hormonal llamadas disruptores endocrinos o alteradores hormonales.

SEGUNDA PARTE

Una de los aspectos que destaca con cierta frecuencia la farmacéutica naturista Palmira Pozuelo, a la que entrevistamos en este blog, son los mecanismos del propio organismo para autocurarse. Hoy publico la segunda parte de dicha conversación que empieza por la pregunta:

¿Cuales serían los principales mecanismos que tenemos para intentar superar la enfermedad?

Los hipocráticos griegos hablaban de la “phisis” como la fuerza sanadora de la Naturaleza, la que hace que cuando nos hacemos un corte se pongan en marcha los mecanismos para sanar por sí misma esa herida o cuando tenemos una infección nuestro hipotálamo haga subir la temperatura corporal con la fiebre para destruir gérmenes.

Cuando enfermamos habría que facilitar la actuación de esa fuerza sanadora que tiene nuestro organismo y evitar obstaculizarla. Hipócrates insistía en la prevención de la enfermedad a través de una dieta adecuada, el ejercicio, el contacto con la naturaleza y los cuatro elementos.

Los principios hipocráticos, que aún en día juran los médicos al terminar sus estudios, hablan de: La naturaleza es la que cura; curar sin agredir; curar la causa y no los síntomas.

Cuando utilizamos un antiinflamatorio para calmar un dolor menstrual, articular o de cabeza, estamos realizando una agresión a la mucosa estomacal, intestinal y al funcionamiento renal y además no estamos tratando la causa sino que estamos suprimiendo un síntoma.

Por ello se ha de valorar la situación concreta en la que se han de utilizar y no olvidarse de tratar y buscar la causa del problema. Saber también que nuestro organismo está diseñado para la vida y que contiene y produce medicamentos que nos ayudan a reequilibrarnos:

Producimos corticoides (cortisol), analgésicos opioides (endorfinas), somníferos (melatonina), antiinflamatorios (prostaglandinas 1 y 3), antidepresivos (serotonina), entre otros muchos.

Algunas de las pautas de reequilibrio serían el descanso y la dieta, especialmente el ayuno o descanso digestivo, para que nuestro organismo se dedique a la restauración y reparación.

Al igual que descansamos uno o dos días a la semana, nuestros órganos digestivos y emuntorios (de eliminación) también necesitan este descanso, sería muy benéfico integrar el ayuno aunque corto en nuestras vidas: un día a la semana o semiayuno como por ejemplo no cenar o no desayunar o bien una dieta a base de caldos de verduras, frutas de la estación o licuados durante un día o en la noche, ya que la causa de muchas de las enfermedades occidentales es la sobrecarga tóxica.

-Luego está la botica que más usamos (o no), la cotidiana, la alimentación. Usted es especialista en nutrición ¿puede resumirnos cual sería la dieta ideal para mantenernos sanos y además prevenir enfermedades?

Otro principio de la medicina hipocrática es: “Que tu alimento sea tu único medicamento” y hago especial hincapié en lo de único, palabra que suele omitirse cuando se usa esta frase, es decir que lo que comemos cada día sea fuente de salud en lugar de enfermedad, como está ocurriendo hoy en día.

Según los últimos datos del estudio Global Burden of Disease (Coste mundial de la enfermedad), publicado en The Lancet, la dieta inadecuada es responsable del 21% de las muertes evitables y así una de cada cuatro personas que muere en el mundo lo hace debido a una dieta inadecuada, cuestión que sería prevenible con una buena educación nutricional aportada desde la infancia.

En España el número ascendería a 90.000 personas al año. Debido a la instauración de la producción industrial de alimentos se ha disparado el consumo de alimentos con alto contenido de grasas insanas (saturadas y refinadas) azúcares añadidos y sal. En el Estado español el 70% de nuestra alimentación es ya procesada.

Tenemos un muy buen referente en la dieta mediterránea, la cual ha demostrado prevenir enfermedades cardiovasculares, degenerativas y obesidad. El problema es que la mayoría de la gente piensa en nuestro país y otros del entorno mediterráneo, que sigue esta dieta, porque utiliza aceite de oliva, bebe vino tinto y come pescado de vez en cuando.

En realidad, se incumplen varias de sus premisas, voy a comentar las más importantes:

En la pirámide de la dieta mediterránea actualizada que además coincide con las recomendaciones de la Universidad de Harvard o plato Harvard, se recomienda consumir cereales enteros sin refinar y habitualmente la población suele comer arroz blanco, pasta refinada, bollería con harinas refinadas y pan blanco.

Otro incumplimiento es en relación a los productos de origen animal que hoy en día se consumen en exceso, por ejemplo la pirámide recomienda comer carne roja no más de dos veces a la semana y carne procesada (embutidos) una o menos de una vez a las semana. Las legumbres, verduras y frutas sin embargo se consumen en menores cantidades de las recomendadas y el azúcar que está en el vértice de la pirámide con la recomendación de consumo ocasional, se consume a diario y con profusión.

Concluyendo, daría algunas recomendaciones: comer alimentos visibles y no procesados (ir más al mercado que al supermercado), comer al menos la mitad de lo que comemos al día a base de alimentos frescos y vivos (frutas, hortalizas, ensaladas) comer los alimentos tal como los ofrece la naturaleza sin refinar ni procesar (semillas, alimentos integrales).

Comer alimentos limpios sin aditivos (para conservarlos) ni venenos, pesticidas, herbicidas y nitratos químicos (para cultivarlos). Evitar el azúcar y tomarlo en los alimentos que lo contienen de manera natural como frutas, pasas o dátiles. No comer más de un alimento animal al día, una opción saludable para nuestro organismo y para el planeta.

-Se habla últimamente de “superalimentos”, ¿son una moda, parte del marketing de las diferentes industrias alimentarias o existen como tales y cuales son los más interesantes y sus aplicaciones?

Cierto y siempre oímos hablar de alimentos y frutos con nombres exóticos que provienen de países lejanos y su publicidad varía por temporadas, pero alimentos con cualidades nutricionales excepcionales han existido siempre, aunque sí es interesante hoy en día conocer las propiedades de los nutrientes que contienen y sus aplicaciones.

Selecciono algunos superalimentos cercanos y de siempre: por ejemplo las bayas silvestres son muy ricas en antioxidantes y vitamina C, al final del verano nos las ofrece la naturaleza para afrontar la estación fría del invierno, así tenemos las moras, arándanos o los escaramujos.

Los frutos secos tradicionales sin calentar ni tostar: almendras, avellanas y nueces contienen antioxidantes, vitamina E y ácidos grasos esenciales además de ser fuente de proteínas de calidad y una muy buena alternativa a la carne.

Con siete almendras que comiésemos al día tendríamos todos los nutrientes necesarios, poseen además siete veces más calcio que la leche.

Especias como nuestro pimentón, rico en licopeno un potente antioxidante que ha demostrado ser protector frente a varios tipos de cáncer. Las frutas en su mayoría son en sí superalimentos, especialmente si son recogidas en su momento de madurez y cultivadas de manera orgánica, así su riqueza en nutrientes llega a ser mucho mayor (hasta un 60% mayor) especialmente por poderlas consumir muchas de ellas con la cáscara donde se encuentran grandes cantidades de vitaminas y antioxidantes.

Un ejemplo: hacen falta cuatro naranjas convencionales para conseguir la misma cantidad de vitamina C que contiene una naranja ecológica.

-Por sus explicaciones se nota que a usted le apasiona su profesión y que vive lo que explica, usted hace muchos de los remedios que promueve, aceites esenciales, tinturas o pomadas ¿tiene huerto propio? ¿A las personas que no lo tienen qué les aconseja?

Tengo un pequeño jardín medicinal y hasta hace muy poco he formado parte de un grupo de amigos que compartíamos un huerto ecológico.

Recojo las plantas medicinales que cultivo en mi pequeño jardín y en algunas terrazas de la casa, también recojo algunas plantas y frutos silvestres en lugares de confianza como los alrededores del huerto donde teníamos cultivadas plantas aromáticas y también crecían muchas plantas silvestres de uso medicinal (como malva, aciano, salvia, tomillo, romero, etc).

Para las personas que no tengan estas posibilidades, les animaría a que destinaran alguna parte de la casa, terraza o una parte del jardín a las plantas medicinales, especialmente las plantas aromáticas, ya que son fáciles de mantener y no requieren muchos cuidados ni tanta agua, es muy gratificante utilizarlas como aliño de la comida o en alguna infusión.

-¿Qué puede decirnos sobre las pruebas científicas de los alimentos ecológicos, hay muchos estudios sobre ello, son más nutritivos, mejores? Me consta que usted está en un grupo de consumo ecológico de El Escorial, donde vive y sabe de ello.

Es increíble que haya que estar continuamente demostrando que los alimentos cultivados con respeto a los ciclos de la naturaleza y a la tierra son mejores que aquellos que han sido cultivados con agrotóxicos, donde vemos a los trabajadores que los aplican embutidos en trajes tipo escafandras para que no les afecte su toxicidad y que cuyo único fin es la mayor producción y el beneficio económico, sin respeto a la Tierra, a sus aguas subterráneas a sus pequeños animales que la componen y la mantienen viva y sin respeto a la salud de los consumidores.

Hay muchos trabajos publicados, especialmente destaco toda la labor del Dr. Nicolás Olea (Hospital clínico de Granada) para dar a conocer la incidencia de los pesticidas en el desarrollo de cánceres hormonodependientes.

Según él, el origen de la mayoría de los cánceres es medioambiental y no genético y sus causas se deben a la presencia de tóxicos y pesticidas en alimentos y medio ambiente. También los trabajos y libros del bioquímico Albert Ronal Morales conocido por sus trabajos e investigaciones sobre frutoterapia, en su último trabajo Alimentación sana vs transgénicos, aditivos y nanotecnología, da a conocer el daño en el organismo humano y la alteración medioambiental de este tipo de agricultura insana.


Por mucho que científicos al servicio de estas empresas y lobbies agroquímicos quieran demostrar lo indemostrable para no dañar sectores de consumo, es lógico pensar que comer de manera más limpia es más sano que no hacerlo.

La población cada vez es más consciente de esto y el mercado verde va en aumento, siendo nuestro país el mayor productor de alimentos ecológicos de toda Europa y aunque en una gran parte se exportan, cada vez hay más demanda interna de estos productos.

En el pueblo en el que vivo, como mencionas, tenemos un grupo de consumo para pedir alimentos ecológicos a productores cercanos, una manera de acceder directamente y sin intermediarios abaratándose el coste de estos productos y sobre todo la garantía de comer alimentos más sanos y apoyar a personas que apuestan por la salud de las personas y la del planeta.

Hay ya cooperativas de consumo y grupos de consumo ecológicos en todas partes de modo que solo hay que ponerse en contacto con los más cercanos o bien organizar un nuevo grupo.






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