Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

martes, 5 de mayo de 2009

Sinfonía en rojo mayor: La lucha por el poder mundial. Parte V ("Ellos")

En esta parte del interrogatorio nos acercamos cada vez más a quiénes son los conspiradores, "Ellos".

Ver las anteriores partes empezando aquí.

R. Exacto, solo que a la inversa: el sistema de producción capitalista es el determinado por la Finanza. El que diga lo contrario Engels, y hasta que intente demostrarlo, es la prueba más evidente de que la Finanza reina sobre la producción burguesa. Siendo, como es, la Finanza, desde antes de Marx y Engels, la máquina más potente de la Revolución –la Komintern a su lado es un juguete – no la iban a descubrir y delatar Engels y Marx. Al contrario, sirviéndose de su talento científico, debieron camuflar otra vez la verdad en beneficio de la Revolución. Y eso hicieron ambos.
G. No es nueva la historia; me recuerda todo eso algo de Trotsky y escrito hace más de diez años.
R. Dígame…
G. Cuando proclama él que la Komintern es una organización conservadora comparada con la Bolsa de Nueva York, señalando a los grandes banqueros como forjadores de la Revolución.
R. Sí, él dijo esto en un pequeño libro en que vaticinaba el derrumbamiento de Inglaterra… Sí, decía eso y añadía: “¿Quién empuja a Inglaterra por el camino de la Revolución?”… Y se contestaba: “No Moscú, dino Nueva York”.
G. Pero recordará usted que también afirmaba que si forjaban la Revolución los financieros de Nueva York era inconscientemente.
R. La explicación que ya he dado para razonar por qué camuflaron la verdad Engels y Marx es igualmente válida para León Trotsky.
G. Solo aprecio en Trotsky una visión, con cierto estilo literario, de un hecho ya de sobra conocido… con el cual ya se contaba, porque como bien dice Trotsky mismo, esos banqueros “cumplen irresistiblemente, inconscientemente, su misión revolucionaria”.
R. ¿Y cumplen su misión a pesar de que Trotsky se lo avisa? ¡Qué cosa más extraña que ellos no rectifiquen!...
G. Los financieros son revolucionarios inconscientes, porque lo son solo objetivamente,… por su incapacidad mental para ver los últimos efectos.
R. ¿Lo cree usted sinceramente?… ¿Cree usted unos inconscientes esos verdaderos genios?... ¿Cree usted unos idiotas a los hombres a quienes obedece hoy el mundo entero?... ¡Esta sí que sería una contradicción estupenda!...
G.. ¿Qué pretende usted?...
R. Sencillamente afirmo que son revolucionarios, objetiva y subjetivamente, totalmente conscientes.
G.. ¡Los banqueros!... ¿Se ha vuelto usted loco?...
R. Yo no… ¿Y usted?... Reflexione. Esos hombres son hombres como usted y yo. El poseer ellos el dinero, por ser sus creadores, sin conocido límite, no puede determinar el fin de todas sus ambiciones. Si conoce algo a los hombres, en razón directa a su satisfacción está la ambición. Y de todas, la que más, la ambición del Poder… ¿Por qué no han de sentir el impulso al dominio, al dominio total, esos hombres banqueros?... Igual, exactamente igual que usted y yo.
G. Más si, según usted y creo yo, ya tienen el poder económico universal…, ¿qué otro pueden ellos desear?
R. Ya lo he dicho: el poder total. Un poder como el de Stalin sobre la URSS, pero universal.
G.. ¿Un poder como el de Stalin? Pero con fin contrario…
R. El poder, si en realidad es absoluto, solo puede ser uno. La idea de absoluto excluye la de pluralidad. Por tanto, el Poder al cual aspira la “Kapintern” y la Komintern, por ser absoluto y por ser ambos en un orden mismo, en el político, han de ser un solo e idéntico Poder. El Poder absoluto es fin en sí o no es absoluto. Y hasta hoy no se inventó otra máquina de poder total más que el Estado Comunista. El poder capitalista burgués, aún en teoría con la encarnación de la divinidad en los Faraones y Césares de la antigüedad, el tipo económico de vida en aquellos estados primitivos y el atraso técnico del aparato estatal, dejaban siempre un margen de libertad individual. ¿Comprende usted que los que dominan ya relativamente sobre las naciones y los gobiernos de la tierra pretendan el dominio absoluto?... Comprenda que es el único no alcanzado por ellos…
G. Esto es interesante, al menos como un caso de locura…
R. Inferior, desde luego, a la locura de un Lenin soñando con dominar al mundo entero en una buhardilla de Suiza o a la de un Stalin soñando igual en su destierro dentro de una choza siberiana… Me parece más natural tal ambición acariciada por los señores del dinero desde lo alto de un rascacielos neoyorkino.
G. Acabemos, ¿Quiénes son ellos?...
R. ¿Es usted tan ingenuo que cree que si supiera quiénes son “Ellos” estaría yo aquí prisionero?...
G. ¿Por qué?
R. Por la sencilla razón de que quien los conoce a “Ellos” no lo ponen en situación de que sea obligado a denunciarlos… Es una regla elemental de toda conspiración inteligente, como usted puede comprender muy bien.
G. ¿No ha dicho usted que son banqueros?
R. Yo no, recuerde que siempre le he dicho la Finanza Internacional y que al personalizar he dicho siempre “Ellos” nada más. Si he de informarle con sinceridad, solo le diré hechos, no nombres, porque no lo sé. No creo equivocarme si le digo que “Ellos” no son ninguno de los hombres que aparecen ocupando cargos en la política o en la Banca mundial. Según tengo entendido, desde el asesinato de Rathenau, el de Rapallo, no emplean en la política y en la finanza más que hombres interpuestos. Naturalmente, hombres de toda su confianza, con una fidelidad garantizada por mil medios distintos, así que cabe asegurar que los banqueros y políticos, tan solo son sus “hombres de paja”…, por grande que sea su rango, y aun cuando aparezcan personalmente como autores de los hechos.
G. Aunque comprensible y lógico a la vez, ¿no pudiera ser su razonada ignorancia solo un subterfugio de usted?... A mi parecer, y según mis noticias, ha tenido usted demasiada categoría en esa conspiración para no saber más… ¿Ni siquiera induce usted la personalidad de alguno de “Ellos”?
R. Sí, pero acaso no me crea. He llegado a inducir que debe tratarse de un hombre u hombres con una personalidad… ¿cómo le diría?... mística, un Gandhi o algo así, pero sin su espectacularidad. Místicos del Poder puro, despojados de sus groseros accidentes. No sé si me comprende usted. Ahora bien, saber yo su nombre y residencia, eso no… Imagine usted hoy a Stalin dominando realmente en la URSS, pero sin estar rodeado de murallas ni de su guardia personal, sin más garantía legal para su vida que la de cualquier ciudadano, ¿cuál sería su recurso para librarse de atentados?... El de todo conspirador, por grande que sea su fuerza: el anonimato.
G. Hay lógica en cuanto dice, pero no lo creo a usted.

(Continua aquí.)
Publicar un comentario