Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

sábado, 25 de julio de 2009

La Verdadera Historia del Club Bilderberger (I). Objetivos del Club Bilderberg. Algunos de sus crímenes


por Daniel Estulin
traducción de Ignacio Tofiño y Marta-Ingrid Rebón
2005
del Sitio Web Scribd

«El Club Bilderberg anda en busca de una era del postnacionalismo: ese momento en que ya no haya países, sólo regiones y valores universales, es decir, sólo una economía universal, un Gobierno Universal (designado, no elegido) y una religión universal. Para asegurarse esos objetivos, los miembros del Club Bilderberg abogan por un enfoque más técnico y menos conocimiento por parte del público. Esto reduce las probabilidades de que la población se entere del plan global de los amos mundiales y organice una resistencia organizada.»
Su objetivo final es el control de absolutamente todo en el mundo, en todos los sentidos de la palabra. Actúan como si fueran Dios en la Tierra.
Entre sus planes figura establecer:
  • Un solo gobierno planetario con un único mercado globalizado, con un solo ejército y una única moneda regulada por un Banco Mundial.
  • Una Iglesia universal que canalizará a la gente hacia los deseos del Nuevo Orden Mundial. El resto de religiones serán destruidas.
  • Unos servicios internacionales que completarán la destrucción de cualquier identidad nacional a través de su subversión desde el interior. Sólo se pemitirá que florezcan los valores universales.
  • El control de toda la humanidad a través de medios de manipulación mental. Este plan está descrito en el libro Technotronic Era (Era tecnotrónica) de Zbigniew Brzezinski, miembro del Club. En el Nuevo Orden Mundial no habrá clase media, sólo sirvientes y gobernantes.
  • Una sociedad posindustrial de crecimiento cero», que acabará con la industrialización y la producción de energía eléctrica nuclear (excepto para las industrias de los ordenadores y servicios). Las industrias canadienses y estadounidenses que queden serán o exportadas a países pobres como Bolivia, Perú, Ecuador, Nicaragua, etc., en los que existe mano de obra barata. Se hará realidad, entonces, uno de los principales objetivos del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte).
  • El crecimiento cero es necesario para destruir los vestigios de prosperidad y dividir a la sociedad en propietarios y esclavos. Cuando hay prosperidad, hay progreso, lo cual hace mucho más difícil la represión.
  • Cabe incluir en ello la despoblación de las grandes ciudades, según el experimento llevado a cabo en Camboya por Pol Pot. Los planes genocidas de Pot fueron diseñados en Estados Unidos por una de las instituciones hermanas de Bilderberg, el Club de Roma.
  • La muerte de cuatro mil millones de personas, a las que Henry Kissinger y David Rockefeller llaman bromeando «estómagos inservibles» por medio de las guerras, el hambre y las enfermedades.
    Esto sucederá hacia el año 2050.
    • «De los dos mil millones de personas restantes, 500 millones pertenecerán a las razas china y japonesa, que se salvarán gracias a su característica capacidad para obedecer a la autoridad» es lo que afirma John Coleman en su libro Conspirators' Hierarchy: The Story of the Committee of 300.
    El doctor Coleman es un funcionario de inteligencia retirado que descubrió un informe encargado por el Comité de los 300 a Cyrus Vance «sobre cómo llevar a cabo el genocidio». Según la investigación de Coleman, el informe fue titulado «Global 2000 Report», «aprobado por el presidente Cárter, en nombre del gobierno de Estados Unidos y refrendado por Edwin Muskie, secretario de Estado».
    Según este informe, «la población de Estados Unidos se verá reducida a 100 millones hacia el año 2050».
  • Crisis artificiales para mantener a la gente en un perpetuo estado de desequilibrio físico, mental y emocional. Confundirán y desmoralizarán a la población para evitar que decidan su propio destino, hasta el extremo de que la gente «tendrá demasiadas posibilidades de elección, lo que dará lugar a una gran apatía a escala masiva».
  • Un férreo control sobre la educación con el propósito de destruirla. Una de las razones de la existencia de la UE (y la futura Unión Americana y Asiática) es el control de la educación para «aborregar» a la gente. Aunque nos resulte increíble, estos esfuerzos ya están dando «buenos frutos». La juventud de hoy ignora por completo la historia, las libertades individuales y el significado del mismo concepto de libertad. Para los globalizadores es mucho más fácil luchar contra unos oponentes sin principios.
  • El control de la política externa e interna de Estados Unidos (cosa ya conseguida a través del Gobierno de Bush), Canadá (controlada por Inglaterra) y Europa (a través de la Unión Europea).
  • Una ONU más poderosa que se convierta finalmente en un Gobierno Mundial. Una de las medidas que conducirán a ello es la creación del impuesto directo sobre el «ciudadano mundial».
  • La expansión del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) por todo el hemisferio occidental como preludio de la creación de una Unión Americana similar a la Unión Europea.
  • Una Corte Internacional de Justicia con un solo sistema legal.
  • Un estado del bienestar socialista donde se recompensará a los esclavos obedientes y se exterminará a los inconformistas.

Bilderberg y la guerra de las Malvinas

El Club Bilderberg tiene ya el poder y la influencia necesarios para imponer su política en cualquier nación del planeta.
Es decir, controla al presidente de los Estados Unidos, al primer ministro de Canadá, a los principales medios de comunicación del mundo libre, a los políticos, financieros y periodistas más importantes, a los bancos centrales de los principales países, a la Reserva Federal de los Estados Unidos y su suministro de dinero, al FMI, al Banco Mundial y a las Naciones Unidas y destruyen a cualquiera, grande o pequeño, que se oponga a sus planes de construir un Nuevo Orden Mundial, como demostraré con numerosos ejemplos que ponen la piel de gallina.
Jan Ronson escribió un libro titulado Adventures with Extremists (Picador, 2001), en el que describe cómo durante la guerra de las Malvinas el gobierno británico pidió que se aplicaran sanciones internacionales contra Argentina, pero se encontró,
«con una dura oposición. En un encuentro Bilderberg en Sandefiord, Noruega, David Owen, miembro del Parlamento británico, pronunció un encendido discurso a favor de las mismas. Ese discurso torció muchas voluntades. Estoy seguro de que muchos ministros de Asuntos Exteriores volvieron a sus países para transmitir el mensaje de Owen. Por supuesto, las sanciones llegaron».
La hermosa historia de la cooperación internacional entre países es simplemente una falsedad. La realidad es mucho más macabra, con muchos muertos «desparramados en el camino de los universalistas».

La guerra de las Malvinas, un conflicto totalmente manufacturado entre una «nación agresora», la dictadura de Argentina, y un país «amante de la libertad», Gran Bretaña, dio al Nuevo Orden Mundial la oportunidad de mostrar su impresionante arsenal y así advertir a cualquier nación de las consecuencias de no someterse totalmente.
«El sometimiento del Gobierno argentino, seguido del caos económico y político de la nación, estuvo planeado por Kissinger Associates, en asociación con lord Carrington», según confirman mis propias fuentes de investigación, en este caso uno de los principales agentes del MI6 convertido ahora en un cruzado anti Nuevo Orden Mundial.
La operación argentina fue diseñada por el Instituto Aspen de Colorado que, a su vez, está controlado por los Rockefeller. Si la caída del Sha de Irán tuvo que ver con el comercio de drogas, en la guerra de las Malvinas el asunto tenía que ver con la energía nuclear y el necesario objetivo de los Bilderbergs de conseguir el crecimiento cero.
El objetivo del Club es desindustrializar al mundo mediante la supresión del desarrollo científico, empezando por Estados Unidos. Por eso, no le convienen los experimentos sobre fusión como posible fuente de energía nuclear.
Como dice otra vez John Coleman en Committee of 300,
«el desarrollo de una fuente de energía como la fusión nuclear no interesa, ya que echaría por la borda el argumento de los "recursos naturales limitados". Esta fuente de energía, debidamente empleada, podría crear recursos naturales ilimitados a partir de sustancias ordinarias. El beneficio para la humanidad rebasa la comprensión del público».
¿Por qué los pseudodefensores del medio ambiente financiados por las multinacionales odian tanto la energía nuclear? Porque las centrales de energía nuclear podrían producir electricidad abundante y barata,
«lo cual es clave para sacar a los países del Tercer Mundo de la pobreza».
Coleman explica que,
«los países del Tercer Mundo se independizarían gradualmente de Estados Unidos, ya que no necesitarían ayuda externa. Esto les permitiría afirmar su soberanía».
Menor ayuda externa significa menor control externo de los recursos naturales de un país y mayor independencia de su pueblo. La idea de que los países se manejen por sí mismos simplemente les revuelve el estómago a todos los miembros del Club y a sus adláteres.

Los Bilderbergs vieron que sus planes de crecimiento cero postindustrial se iban a pique y decidieron,
«dar una lección ejemplar a Argentina y los demás países latinoamericanos. Debían olvidarse de cualquier idea de nacionalismo, independencia e integridad soberana».
La elección de Argentina no fue casual. Se trata del país más rico de Sudamérica y proporcionaba tecnología nuclear a México, lo cual disgustaba a los miembros del Club. La guerra de las Malvinas acabó con esa colaboración. Sin duda, es mucho mejor tener a México como fuente de mano de obra barata que como un interlocutor comercial al mismo nivel.

Debido al constante bombardeo de propaganda negativa, pocos estadounidenses se dan cuenta de que Latinoamérica es un mercado potencial muy importante para Estados Unidos. Allí pueden vender de todo, desde tecnología a bienes industriales pesados.
Como John Coleman afirma indignado,
«actividades que dan trabajo a miles de estadounidenses y que inyectan dólares a todo tipo de empresas»
Otras intervenciones del Club sobre política internacional:
  • Bilderberg propuso y decidió establecer relaciones formales con China, antes de que Nixon lo hiciera.
  • En un encuentro en Saltsjóbaden, Suecia, en 1973, el Club accedió a incrementar el precio del petróleo en 12 dólares el barril, un 350 % de aumento sobre su precio anterior. La idea era crear el caos económico en Estados Unidos y Europa Occidental para hacer más receptivos a esos países.
  • En 1983, el Club consiguió el compromiso secreto por parte del ultraconservador presidente Reagan de transferir 50 mil millones de dólares de dinero de los contribuyentes americanos a los países comunistas y del Tercer Mundo a través de sus conductos preferidos, el FMI y el Banco Mundial. Ese compromiso fue llevado a cabo y conocido como el Plan Brady.*
    * El Plan Brady se puso en marcha en 1987 como resultado de la reunión celebrada en París para tratar el problema de la crisis de la deuda externa de los países latinoamericanos. En dicha reunión se decidió condonar un porcentaje importante de la cantidad adeudada y establecer nuevos plazos y tipos de interés más favorables para que los países latinoamericanos pudieran cumplir con los compromisos adquiridos. La crisis, desencadenada en 1985, fue el resultado de las políticas económicas emprendidas por las dictaduras militares latinoamericanas en las décadas anteriores.
    Estas políticas se basaron en la Industrialización Sustitutiva de Importaciones (ISI), una estrategia en la que trataron de promover empresas nacionales a base de elevados aranceles, créditos ventajosos para adquirir tecnología y materias primas en el exterior (cuando no las compraban directamente los propios gobiernos) y demás. Todo ello dio lugar a industrias nacionales poco eficientes, muy endeudadas e incapaces de exportar para pagar sus deudas, lo que creó un círculo vicioso de más y más endeudamiento en dólares que quebró cuando empezaron a subir los tipos de interés en Estados Unidos.
    El Plan Brady fue la solución para evitar la quiebra real de Latinoamérica con todas sus consecuencias. Como corolario de todo ello, los bancos estadounidenses abandonaron la región y no volvieron hasta más de diez años después, tras constatar que los bancos españoles, asumiendo muchos riesgos, empezaban a hacer negocio en la zona. La economía y la política latinoamericanas estaban normalizándose.
  • Bilderberg decidió también echar a Margaret Thatcher como primera ministra británica porque se opuso a entregar la soberanía de Inglaterra al supraestado europeo diseñado por el Club. Y, con incredulidad, veíamos cómo su propio partido la aniquiló a favor de uno de sus perros falderos, John Major.
  • En 1985 se les ordenó a los miembros del Club Bilderberg que apoyaran por todo lo alto la Iniciativa Estratégica de Defensa (Guerra de las Galaxias), antes incluso de que llegara a ser la política oficial del Gobierno americano, con el fundamento de que proporcionaría a los amos del mundo un potencial de ganancias sin límite.
  • En su encuentro de 1990 en Glen Cove, Nueva York, decidieron que debían subirse los impuestos para pagar la deuda a los banqueros internacionales. Bilderberg ordenó al presidente George Bush que incrementase los impuestos en 1990 y contempló cómo éste firmaba el acuerdo presupuestario de subida de impuestos que le haría perder las elecciones.
  • En la reunión de 1992, el Grupo debatió la posibilidad de, «condicionar al público para aceptar la idea del ejército de la ONU que podría, utilizando la fuerza, imponer su voluntad en las cuestiones internas de cualquier Estado».
  • La venta multimillonaria de la eléctrica Ontario Hydro, cuyo propietario era el Gobierno canadiense, se debatió por primera vez en la reunión del Bilderberg en King City, Toronto, en 1996. Poco tiempo después, Ontario Hydro se dividió en cinco empresas independientes y se privatizó.
  • Durante y después de la conferencia de Bilderberg de 1996, se decidió reelegir a Bill Clinton como presidente de Estados Unidos porque era una marioneta más útil que Bob Dole. Este último fue además investigado por financiación ilegal de su campaña electoral.
  • En relación a Kosovo, los miembros del Club Bilderberg decidieron la formación de un Estado albanés independiente y el desmembramiento de Yugoslavia (con la entrega de su provincia más septentrional a Hungría) para crear un nuevo mapa que asegurase la continuidad del conflicto. La reconstrucción, valorada en miles de millones de dólares, correría a cargo de los impuestos occidentales.
  • Filtraciones sobre el encuentro del año 2004 revelan que la guerra en Irak fue pospuesta hasta marzo de 2003. Todos los periódicos del mundo esperaban el ataque para el verano de 2002.
  • La OTAN dio carta blanca a Rusia para bombardear Chechenia en 1999, tal y como informé en 1998.
  • En 1999,
    • Kenneth Clarke, miembro del Parlamento
    • Martín S. Feldstein, presidente del Consejo Nacional de Investigación Económica
    • Stanley Fisher, subdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI)
    • Ottmar Issing, miembro del comité ejecutivo del Banco Central Europeo
    • Jean-Claude Trichet, gobernador del Banco de Francia,
    ...debatieron sobre la «dolarización», como paso posterior a la moneda única europea.
  • Se planeó la formación de un bloque asiático bajo el liderazgo de Japón. Se establecería una moneda única, el libre comercio y una unión política parecida a la de la UE.
  • Se planeó la formación de una Unión Americana similar a la Unión Europea.
  • Se planificó la división de Canadá para 1997, pero la inesperada investigación del periódico Toronto Star, el rotativo más importante de Canadá, durante el encuentro de 1996 en King City, obligó a los globalizadores a posponer su plan para 2007.
  • El Club sancionó económicamente a Austria por organizar unas elecciones democráticas en las que resultaba ganador el Partido Nacionalista de Jörg Haider.

El asesinato de Aldo Moro

En 1982, John Coleman, un ex funcionario de Inteligencia con acceso a las más altas esferas del poder, demostró que el primer ministro italiano Aldo Moro, «un miembro leal del Partido Democristiano que se oponía al crecimiento cero y a las reducciones de población planeadas para su país», fue asesinado por órdenes del Grupo Masón P2, con el objetivo de alinear Italia al Club de Roma y al Bilderberg.
El país transalpino debía ser desindustrializado y ver reducida su población. Coleman afirma en su libro que los globalizadores querían usar Italia para desestabilizar Oriente Medio, su principal objetivo:
«Los planes de Moro para estabilizar Italia a través del pleno empleo y la paz industrial y política habrían reforzado la oposición católica al comunismo y hecho mucho más difícil la desestabilización de Oriente Medio.»
Coleman describe en su libro, con mucho detalle, aquella secuencia de eventos que paralizaron a la nación italiana; cómo Moro fue secuestrado por las Brigadas Rojas en la primavera de 1978 a plena luz del día para después ser brutalmente tiroteado junto a sus guardaespaldas.
El 10 de noviembre de 1982, Corrado Guerzoni, un buen amigo del primer ministro asesinado, declaró en el juicio que Moro había sido,
«amenazado por un agente del Royal Institute for International Affairs (RIILA)», miembro también del Club, «mientras esa persona todavía era secretario de Estado de Estados Unidos».
Coleman explica también cómo en el juicio a los miembros de las Brigadas Rojas,
«varios de ellos declararon que sabían que importantes personalidades de Estados Unidos se hallaban implicadas en el complot para matar a Moro».
En junio y julio de 1982, la viuda de Aldo Moro declaró que el asesinato de su marido se produjo tras unas amenazas llevadas a cabo por "una figura de la política americana de alto rango".
Cuando el juez le preguntó en qué consistía la amenaza, la señora Eleanora Moro repitió la misma frase que Guerzoni atribuye a Kissinger en su testimonio:
"O abandonas tu línea política o lo pagarás con tu vida."
En una de las páginas más escalofriantes de su libro, Coleman escribe lo siguiente:
"El juez le preguntó a Guerzoni si podía identificar a la persona de la que hablaba la señora Moro. Guerzoni contestó que se trataba de Henry Kissinger, como ya había declarado"» .
¿Por qué querría un diplomático estadounidense de alto rango amenazar a un político de una nación independiente europea?
La respuesta es que, obviamente, Kissinger no estaba representando los intereses de Estados Unidos, sino que «actuaba siguiendo instrucciones» recibidas por parte del Grupo Bilderberg.
El testimonio de Guerzoni, potencialmente dañino para las relaciones entre Estados Unidos e Italia, fue instantáneamente emitido en toda Europa Occidental el mismo 10 de noviembre de 1982.
Katherine Graham, directora del Washington Post y C. L. Sulzberger, del New York Times, recibieron instrucciones de la Fundación Rockefeller para suprimir esa información en todo Estados Unidos. Ninguna televisión estimó que la noticia mereciera la atención del público, aun cuando Kissinger era acusado de unos crímenes gravísimos.
Come veremos en el capítulo 2 sobre el CFR, todo esto no debe sorprendernos; Las noticias que los estadounidenses obtienen de la televisión, los periódicos y la radio están controladas por el entramado Bilderberg/CFR.

El 17 de diciembre de 1981, el general del ejército de Estados Unidos, James L. Dozier, el oficial de más alto rango del cuartel general de la OTAN en Verona, Italia, fue secuestrado por terroristas de las Brigadas Rojas. El 28 de enero de 1982 fue liberado por un equipo de carabineros de élite de una «prisión popular» de Padua. Dozier tiene órdenes de no revelar lo que sucedió. Si se decidiese a hablar, sin duda sufriría el mismo destino que el primer ministro.

Asesinato de Ali Bhutto (Pakistán)

Aldo Moro no fue el único líder que sufrió en sus carnes la ira de los bilderbergers. Según John Coleman, Kissinger también amenazó a Ali Bhutto, presidente de Pakistán. Por lo que respecta al Orden Mundial, el «crimen» de Bhutto era mucho más serio que el de Moro.

Bhutto quería desarrollar armas nucleares como arma disuasoria contra «las continuas agresiones israelíes en Oriente Medio».
«Bhutto fue asesinado judicialmente en 1979 -escribe Coleman- por el representante del CFR en el país, el general Zia ul Haq
Bhutto fue condenado por jueces de un Alto Tribunal formado mayoritariamente por punjabis abiertamente hostiles a él, especialmente el responsable de Justicia, Maulvi Mushtaq. Bhutto fue condenado a la horca aun cuando el veredicto de la Corte Suprema fue de cuatro a favor de la horca y tres a favor de la absolución inmediata.
Más aún, fue la primera vez que se hacía efectiva una sentencia de muerte con un veredicto dividido y, menos aún, uno como éste, que ganó por una justísima mayoría.
Mohammad Asghar Khan, antiguo comandante en jefe de las Fuerzas del Aire de Pakistán, escribió el 4 de abril de 2002 en un periódico paquistaní llamado Dawn:
«Fue improcedente que a pesar de las apelaciones de la práctica totalidad de los jefes de Estado de los países islámicos, fuese ejecutado. A quien debería haberse colgado es al presidente actual de la Conferencia Islámica. Sin duda, debió de haber alguna compulsión irrefrenable que lo llevó a dar ese paso sin precedentes. Me pregunto cuál fue esa compulsión.»
La investigación del doctor Coleman mostró años más tarde que,
«Ul Haq pagó con su vida por intervenir en la guerra con Afganistán. Su Hércules C-130 fue golpeado por ondas eléctricas de baja frecuencia (ELF) poco después de despegar, lo que produjo su colisión mortal».
El Servicio Secreto turco advirtió al general Ul Haq que no viajase en avión. El general invitó a un grupo de funcionarios americanos entre los que se encontraba el general brigadier Herber Wassom para que le acompañasen como «seguro de vida».

En el libro de Coleman Terror in the skies (1989) se explica gráficamente lo que ocurrió en los fatales segundos que precedieron al accidente.
«Poco antes de que el C-130 de Ul Haq despegara de una base militar de Pakistán, se vio a un sospechoso camión en las inmediaciones del hangar del C-130. La torre de control advirtió a la base, pero ya era tarde: el avión ya estaba en el aire y el camión había desaparecido.»
«Unos minutos más tarde, el avión hizo un rizo hasta que dio en el suelo, para explotar acto seguido en una inmensa bola de fuego. No se explica que le pueda suceder algo así a un avión de esas características. La investigación conjunta llevada a cabo por Pakistán y Estados Unidos reveló que no había habido ningún error mecánico o de estructura, ni tampoco fallo humano. “Rizar el rizo" es una maniobra común en los casos de ataque por ELF - extreme low frequency
Bhutto fue asesinado porque si su programa de energía nuclear hubiera tenido éxito, Pakistán se habría convertido en pocos años en un estado industrializado moderno. Las ambiciones nacionalistas de Bhutto eran una amenaza directa a la política de crecimiento cero propugnada por el Bilderberg.

La caida del Sha de Irán

Otro caso que necesita un análisis en perspectiva es la caída del Sha de Irán, el advenimiento del ayatolá Jomeini y sus estudiantes del Islam y el secuestro de los ciudadanos estadounidenses en la embajada de EE.UU. en Teherán. La realidad es muy diferente de la ficción que nos contó la prensa estadounidense controlada por el CFR/Bilderberg. De hecho, Jomeini fue una creación de la VI División de Inteligencia Militar británica, popularmente conocida como MI6.

Las fuentes de Coleman fueron de inestimable ayuda para desvelar la secuencia de acontecimientos que condujeron a que el Sha fuera primero depuesto y después eliminado por el gobierno de Estados Unidos. Cuando finalizó la investigación, la respuesta fue la más predecible: todo había sido por causa de las drogas. El Sha había restringido el lucrativo comercio británico de opio iraní.
Según Coleman, «cuando el Sha se hizo con el poder en Irán, la cifra de adictos al opio/heroína en el país era de un millón».

En el curso de su investigación, Coleman descubrió que, después de que Jomeini ocupara la embajada americana en Teherán,
«el presidente Reagan no interrumpió la venta de armas a Irán, aun cuando los rehenes estadounidenses se consumían en cautividad».
¿Por qué? La respuesta es del todo lógica: por el comercio de drogas, más concretamente, de opio.
«Si Estados Unidos hubiese cerrado el grifo de las armas, Jomeini hubiese acabado con el monopolio británico del comercio de opio en su país.»
Según las estadísticas de las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud, la producción de opio de Irán en 1984 excedía de 650 toneladas al año; como resultado de la ambivalente actitud de Jomeini, la producción y el consumo de opio se elevó de manera exponencial hasta llegar a los dos millones de adictos.

En su libro, What Really Happened in Irán (Lo que sucedió realmente en Irán), Coleman detalla cómo,
«el comercio de armas con Irán fue acordado por Cyrus Vance, empleado del Club Bilderberg, y el doctor Hashemi, estrechamente vinculado al Servicio Secreto de los Estados Unidos. La fuerza aérea estadounidense empezó un inmediato suministro de armas que no cesó ni siquiera durante la parte álgida de la crisis de los rehenes. El ejército americano enviaba la mercancía desde sus almacenes en Alemania, aunque también hubo envíos desde Estados Unidos, que repostaban en las Azores».
Éste es un buen ejemplo del poder del Gobierno en la sombra. Una entidad que trasciende fronteras, regiones, culturas y leyes. La única ley es la del Nuevo Orden Mundial.
El presidente Cárter, demócrata, y el presidente Reagan, conservador, siguieron los dictámenes del poderoso Club Bilderberg. Si hubiesen desobedecido, habrían sufrido, como veremos a continuación, consecuencias similares a las que se cernieron sobre dos presidentes: Kennedy, demócrata, y Nixon, conservador.

En lo que respecta a la política y las finanzas, el periodista Jim Tucker es categórico sobre el hecho de que,
«Bilderberg se halla en lo más alto de la pirámide. Es el ojo que todo lo ve, encargado de construir un Nuevo Orden Mundial».
Este sistema de gobierno único, que se mueve en las sombras, emplea un lenguaje florido que habla de «la aldea global», pero sólo pretende poner en manos de unos pocos todo el poder político y económico del mundo.

¿Debe sorprendemos entonces que el Nuevo Orden Mundial intente con tanto ahínco eliminar todas y cada una de las constituciones existentes sobre la Tierra?

El Nuevo Orden Mundial y el caso Watergate

Como veremos a continuación, en el caso Watergate hay una Tremenda confusión de identidades y la justicia brilla por su ausencia. La verdad detrás del asunto nunca ha sido revelada porque los culpables son los mismos que causaron la caída del Sha, la guerra de las Malvinas, la muerte de Aldo Moro y la de Ali Bhutto.
Nixon no hizo un uso ilegítimo de sus poderes como presidente. Al contrario de lo que siempre ha afirmado el Washington Post, no hubo ninguna «evidencia» de que Nixon abusase de su poder. Si cometió algún crimen fue no defender la Constitución de los Estados Unidos de América, tal y como juró en la ceremonia de posesión de su cargo.
Para ello hubiese tenido que proceder contra Katherine Meyer Graham, directora del Washington Post, y contra Ben Bradley, editor jefe, por conspiración e insurrección. En su libro, Conspirators'Hierarchy: The Story of the Committee of 300, John Coleman, funcionario de inteligencia con acceso a los documentos más confídenciales del mundo, como ya he dicho, afirma que Katherine Graham asesinó a su marido Philip L. Graham, un suceso clasificado oficialmente como «suicidio» por el FBI.
El hecho de que una acusación tan grave como ésa no fuese jamás contestada en los tribunales, especialmente en un país tan litigante como Estados Unidos, es prueba suficiente de que Katherine Graham (miembro del Club Bilderberg, del CFR y de la Comisión Trilateral, además de multimillonaria), era consciente de que no hubiese podido convencer nunca a un jurado, compuesto por «la sucia masa» que tanto desprecian los globalizadores, de que John Coleman la había difamado.

Según fuentes presentes en las reuniones de Bilderberg durante la década de 1970, el papel del Washington Post era mantener la atención sobre Nixon con una «revelación» después de otra, y engendrar un clima de desconfianza pública hacia el presidente, aun cuando «no hubiese ni un ápice de evidencia que apoyase tales acusaciones» .

El caso Watergate muestra el inmenso poder que tiene la prensa o los que controlan los medios de comunicación estadounidenses, es decir, el CFR, del que hablaremos ampliamente en el capítulo 2.
La fabricada crisis del Watergate hirió de muerte a la Oficina de la Presidencia y asaltó las instituciones sobre las que se levanta la República de los Estados Unidos. Todo ello, debidamente planificado por los miembros del Club y el Nuevo Orden Mundial. Una Norteamérica fuerte e independiente, con un jefe de Estado incorruptible, hubiese hecho irrealizables los planes del Nuevo Orden Mundial de conquistarlo todo.
Otros traidores fueron.
  • Morton H. Halperin, miembro senior del CFR, Brookings Institution y director del Consejo de Planificación Política para la Seguridad Nacional, institución a favor del Orden Mundial
  • Daniel Ellsberg, autor de los papeles del Pentágono (véase más adelante para más detalles)
  • David Young, jefe de los famosos «fontaneros» del Gobierno, agentes que trabajaban para la Unidad de Investigaciones Especiales de la Casa Blanca, creada por Nixon, esto es, por Kissinger con dinero de Pennzoil y otros socios de George Bush.
Después de hacerse público el escándalo, Nixon fue obligado a dimitir por causa de unas grabaciones en las que hablaba de frustrar las investigaciones del Watergate. Fue David Young, que trabajó para los Rockefeller y fue designado por Kissinger, quien hizo las grabaciones que fueron reveladas por Butterworth, el vínculo de la Casa Blanca con el servicio secreto dirigido por Kissinger.
Así mismo hay que incluir a James McCord, ex agente de la CIA y del FBI, director de Seguridad del Comité para la Reelección del presidente Nixon, responsable de dejar, accidentalmente, la tristemente famosa cinta magnetofónica en una puerta del edificio Watergate que alertó a un guardia de seguridad. McCord fue detenido la noche del robo junto con otros cuantos hombres. Fue condenado por seis cargos.
Más tarde, escribiría una carta a John J. Sirica, el juez del caso Watergate, afirmando que se había cometido perjurio. Las alegaciones de McCord de que la Casa Blanca sabía del allanamiento y que intentó esconderlo fueron cruciales para que las investigaciones siguiesen adelante.
También Joseph Califano, consejero legal de la Convención Nacional Demócrata y uno de los lacayos de la reina de Inglaterra de mayor poder en Estados Unidos, así como también el célebre profesor Noam Chomsky del IPS, Instituto de Estudios Políticos, pues uno de los principales objetivos del IPS, diseñado por el Instituto Tavistock, era extender los «ideales» del socialismo nihilista de izquierdas como movimiento base en EE.UU. a fin de crear caos y malestar; y los funcionarios de la CIA que fueron a la vivienda de McCord, espía del Watergate, para quemar todos sus documentos.

El Watergate demuestra, una vez más, que el Club Bilderberg ejerce un control total sobre Estados Unidos.

Los dos nombres que faltan de la lista son los más viles traidores de Estados Unidos, culpables de la más alta sedición. Uno de ellos es el general Alexander Haig. Este militar, arribista y trepador, que no ha dirigido a un solo soldado en el campo de batalla, ha tenido «la carrera más meteórica de toda la historia militar de Estados Unidos», dejando atrás a más de 400 generales de diferentes países de la OTAN y Estados Unidos.
Todo gracias a los servicios prestados a un gobierno paralelo e invisible que lo ha convertido en general de cuatro estrellas.

Haig es el producto de la Mesa Redonda, un grupo paralelo al de Bilderberg. En su Tavistock lnstitute: Sinister and Deadly, el primer libro en hablar sobre los siniestros planes del principal instituto de lavado de cerebro del mundo, John Coleman desvela los acuerdos secretos entre el gobierno invisible, los políticos estadounidenses y la Prensa sometida.
Coleman escribe:
«Haig fue encontrado por el miembro de la Mesa Redonda, Joseph Califano, uno de los estadounidenses en quien más confía su majestad (la reina de Inglaterra). Califano, consejero legal de la Convención Nacional Demócrata, había entrevistado en realidad a Alfred Baldwin, uno de los espías del Watergate un mes antes de que el allanamiento de las oficinas demócratas en el hotel Watergate tuviese lugar. Califano fue lo suficientemente estúpido para escribir un memorándum sobre su entrevista con Baldwin, en la que proporcionaba información sobre McCord, otro de los espías, y por qué éste había seleccionado a Baldwin para entrar en el "equipo".»

«Aún más dañino, el memorándum de Califano contenía todos los detalles sobre las transcripciones de las grabaciones entre Nixon y el comité de reelección, todo ello antes de que ocurriese el allanamiento.»
Coleman concluye que «Califano debería haber sido acusado por crímenes federales pero, en vez de ello, salió ileso de toda su actividad criminal».
En 1983 le llegaron a Coleman unos manuales secretos del Instituto Tavistock en los que se detallaba la metodología usada para destruir al presidente Richard Nixon. De ahí salió el libro The Tavistock lnstitute: Britain's Control of US. Policy.

Coleman explica que,
«la manera en la que el presidente Nixon fue primero aislado, rodeado de traidores y después, confundido, seguía al pie de la letra el método Tavistock de obtener el control de una persona desarrollado por el doctor Kurt Lewin, el principal teórico del Instituto».
La caída del presidente Richard Nixon es un caso de manual de la metodología de Lewin. La descripción de ese proceso que Coleman encontró en estos manuales secretos decía:
«Una de las principales técnicas para romper la moral a través de una estrategia de terror consiste en mantener a la persona confusa acerca de lo que quiere y lo que puede esperar de las circunstancias. Además, si se le aplican medidas disciplinarias severas y promesas de buen trato al mismo tiempo, junto con noticias contradictorias, la estructura cognitiva de la situación se vuelve todavía más confusa.
El sujeto ya no sabe qué plan lo lleva hacia su objetivo o lo aleja de él. Bajo estas condiciones incluso las personas con unos objetivos muy definidos y dispuestas a correr riesgos se paralizan por los conflictos internos que sufren acerca de lo que se debe hacer.»
Así de exitosas eran las tácticas de terror y el lavado de cerebro del Tavistock y así se pudo eliminar a todo un presidente de Estados Unidos. Además, los estadounidenses empezaron a creer todas las mentiras, distorsiones y pruebas falsas de los conspiradores cuando, de hecho,
«el Watergate fue una mentira diabólica de principio a fin».
Nixon y sus dos ayudantes más cercanos, Haldeman y Ehrlichnan, ignoraban absolutamente lo que estaba sucediendo. No eran rivales a la altura de la fuerza combinada del Club Bilderberg, el RIILA y el Instituto Tavistock, bajo la dirección de la Inteligencia británica, el MI6 y, por lo tanto, la familia real británica (el Ml6 es el aparato de Inteligencia que protege a la Corona británica. Su presupuesto anual es secreto y se mueve alrededor de los 350-500 millones de dólares. Es significativo que el Parlamento británico no tenga jurisdicción sobre el MI6). Haldeman y Ehrlichman estaban completamente superados.
Por ejemplo, ni siquiera sabían que,
«David Young, graduado en Oxford y empleado de Kissinger a través de organizaciones como el Milbank Tweed, estaba trabajando en los sótanos de la Casa Blanca, supervisando "filtraciones"».
La «confesión» de James McCord al juez John Sirica debería haber advertido a Nixon de que lo estaban golpeando desde dentro. Pero un confundido y paralizado Nixon respondió perfectamente al plan trazado por el Instituto Tavistock para romper la moral de una persona siguiendo una estrategia de terror.

El general Haig, al que se le dio un curso rápido en el Tavistock,
«jugó un papel fundamental en la estrategia de confusión y lavado de cerebro del presidente Nixon, y, en efecto, fue Kissinger quien dirigió la Casa Blanca durante ese período».
El «valiente» reportaje del Washington Post no fue más que una completa mentira preparada por las fuerzas del Nuevo Orden Mundial. La legendaria fuente «Garganta Profunda» no era sino el mismo Haig.
Al equipo de periodistas, Woodward y Bernstein, ambos miembros del CFR, les fueron dando toda la información que publicaban. No hubo ninguna investigación ni ningún encuentro secreto. El Washington Post, un importante miembro del comité director del Club Bilderberg, el propio Club y el Comité de los 300, presionaron a Nixon siguiendo a pies juntillas el manual del Instituto Tavistock.
Coleman escribe que «por la insistencia del RIILA, Haig se hizo con el control del gobierno de Estados Unidos, la Casa Blanca, después del golpe de estado de abril de 1973».
En junio de 2005, el antiguo funcionario del FBI Mark Felt, de 91 años y mentor del periodista Bob Woodward, ha revelado ser el verdadero «Garganta Profunda». Se trata, sin embargo, de un montaje.

Haig colocó en los cien puestos más importantes de Washington a hombres del Instituto Brookings, del Institute of Policy Studies y del CFR, quienes, «como él mismo, estaban a las órdenes de un poder extranjero», es decir, a las órdenes de aquellos que habían impuesto los intereses del orden mundial global sobre los de los Estados Unidos de América.
«La humillación de Nixon fue una lección y una advertencia para el futuro presidente de Estados Unidos», para que se le quitase de la cabeza que podía desafiar al Gobierno Mundial en la sombra. Kennedy fue brutalmente asesinado «por la misma razón, a la vista de todo el pueblo americano».
Pero John Coleman y Lyndon LaRouche (este último candidato demócrata a la presidencia en el pasado y editor de la excelente Executive Intelligence Review [EIR]) llevaron a cabo su propia investigación sobre el Watergate y los Papeles del Pentágono y llegaron a la misma conclusión; el propósito de la humillación quedó mucho más claro en el episodio de los Papeles del Pentágono y la subsiguiente «designación de Schlesinger (en la comisión de la energía atómica) dentro de la Administración Nixon, cuyo objetivo era detener el desarrollo de la energía atómica».
El lector ya habrá deducido que todo ello eran factores claves para la desindustrialización de Estados Unidos, tal y como planeaban el Club Bilderberg, el Club de Roma y el Comité de los 300.
John Coleman añade en Conspirators Hierarchy: The Story of the Committee of 300 que,
«en este punto se halla el inicio generador de la recesión/depresión de 1991 que [ ... ] le ha costado el empleo a treinta millones de estadounidenses».
Según las fuentes de Inteligencia de Coleman, en la primavera de 1970, William McDennott, del FBI, fue a ver al principal encargado de la seguridad de Rand (el instituto del lavado de cerebro de Estados Unidos), Richard Best, para advertirle que Daniel Ellsberg había aparentemente «sacado de Rand estudios sobre Vietnam que esta institución había llevado a cabo».
En posteriores encuentros con el doctor Henry Rowan, director de Rand - y mejor amigo de Ellsberg, cosa que no sabía el FBI-, éste les dijo a Best y McDennott que estaba en marcha una investigación del Departamento de Defensa y que «por ello recomendaba que el FBI dejase de investigar a Ellsberg».
De hecho, Coleman había descubierto que,
«no había ninguna investigación en marcha. Ellsberg siguió manteniendo su capacidad operativa en Rand y continuó copiando documentos sobre la guerra de Vietnam hasta que estalló todo el asunto de los Papeles del Pentágono, lo cual golpeó duramente los cimientos de la Administración Nixon».
El segundo traidor era, como los lectores más astutos habrán imaginado ya, el propio consejero de Seguridad Nacional de Nixon, Henry Kissinger. A mediados de la década de 1970, el Club había colocado a Kissinger en la dirección de un pequeño grupo compuesto por James Schlesinger, Alexander Haig y Daniel Ellsberg.
«Cooperaba con este grupo el Instituto de Estudios Políticos (IPS), con Noam Chomsky como principal teórico.»
Los objetivos del IPS vienen dictados por la Mesa Redonda británica y el Instituto Tavistock. Coleman explica en su libro IPS Revisited que la principal agenda era,
«crear la Nueva Izquierda, un movimiento de base para engendrar conflictos y extender el caos, expandir los "ideales" del socialismo nihilista ... y convertirse en el gran "azote" del orden gubernamental y político de Estados Unidos», como factores claves en la desindustrialización de ese país a través de la estrategia de crecimiento cero postindustrial.
Cuando Kissinger fue colocado como consejero de Seguridad Nacional,
«Ellsberg, Haig y Kissinger pusieron en marcha el plan del RIILA del Watergate para derrocar al presidente Nixon, pues había desobedecido instrucciones directas», lo que quiere decir que Nixon había declarado públicamente que no aprobaba el GATT o Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio, una afirmación que había enfurecido a David Rockefeller.
El GATT se mostraría más tarde como una auténtica erosión de la soberanía nacional de Estados Unidos y se halla en el proceso de crear una destrucción total social, económica y cultural, tal y como el Senado de Estados Unidos había advertido en 1994 a través del millonario y miembro del Parlamento Europeo, sir James Goldsmith (que murió repentinamente -y no sabemos si por casualidad- después de testificar ante el Comité del Senado de Estados Unidos).

De hecho, por órdenes de Andrew Schoeberg, presidente de la RIILA, la sociedad secreta que controla la política exterior británica, Kissinger y su personal recibían,
«toda la información de inteligencia del interior y exterior del país antes que el propio presidente; incluso la información de la Quinta División del FBI, la más secreta».
No hay duda de que los dos hombres a los que Nixon confiaba su vida, Haldeman y Ehrlichman, no entendían lo que estaba pasando a su alrededor: el MI6 (el Instituto de Inteligencia británico), tenía el control sobre toda la información que podía llegar al presidente Nixon.

Coleman concluye que «con estos metodos, Kissinger se impuso a la presidencia de Nixon, y después de que Nixon fuese deshonrado y defenestrado por el grupo de Kissinger, éste emergió con poderes enormes, como nunca se había visto antes o después del Watergate».

Con la dimisión de Nixon, el Club Bilderberg consiguió por fin tener a su «presidente» en el cargo. Gerald Ford (perteneciente al Bilderberg y al CFR), sería la nueva marioneta del Nuevo Orden Mundial movida por Henry Kissinger, agente de David Rockefeller, que a su vez estaba al servicio del Club y del Comité de los 300.

Poco después de la caída de Nixon, el nuevo presidente Gerald Ford puso su sello de aprobación a la política exterior de Kissinger.
Gary Allen, en su libro El expediente Rockefeller escribe:
«El presidente Ford dio su aprobación a la política exterior que había diseñado el secretario de Estado Henry Kissinger. Su objetivo era establecer una suerte de Gobierno mundial antes del final de la década de 1970. Mediante la demanda de una estrategia global sobre los alimentos y el petróleo dentro de la estructura de las Naciones Unidas, el presidente firmó su aceptación del "nuevo orden internacional" que había estado persiguiendo Kissinger.»

La creación de Bill Clinton

Como anécdota final, cabe decir que el presidente Bill Clinton fue «ungido» como candidato a la presidencia en la conferencia de Bilderberg de 1991 en Baden-Baden, a la que asistió.
Lo que es completamente desconocido para la mayor parte de los Estados Unidos y los medios de comunicación del mundo es que Clinton hizo un inesperado viaje a Moscú directamente desde el encuentro Bilderberg. El martes 9 de junio se entrevistó durante una hora y media con el ministro del Interior soviético, Vadim Bakatin.
El señor Bakatin, ministro en el condenado gabinete del presidente Mijail Gorbachov, se hallaba inmerso en la campaña de la enconada elección presidencial que tendría lugar sólo seis días después. Pero, aun así, dedicó una hora y media de su apretada agenda al desconocido gobernador de Arkansas. ¿Por qué?

La carrera posterior del señor Bakatin puede damos una pista. Aunque Gorbachov perdió las elecciones, Bakatin, considerado un «reformador», fue recompensado por el presidente Yeltsin con un cargo preferente en la KGB. Podría ser que el presidente Clinton fuese enviado directamente a Moscú por el Club Bilderberg para conseguir que «enterrasen» los informes del KGB sobre la juventud del propio Clinton y sus actividades en contra de la guerra del Vietnam dos meses y medio antes de anunciar su candidatura a la presidencia.

Uno de los pocos periódicos estadounidenses que cubrió esta historia fue el Arkansas Democrat, que la tituló «Clinton tiene un poderoso amigo en la URSS: el nuevo jefe del KGB».
No sorprenderá, por lo tanto, que, según fuentes de la Inteligencia, el presidente Clinton, arropado por los bilderbergers, prometiera al presidente Yeltsin que, después de haber ganado las elecciones de los Estados Unidos, los barcos de guerra rusos obtendrían combustible y otros privilegios portuarios en todas las zonas navales estadounidenses.

Según Rick Lacey,
«los planes de los bilderbergers no se limitan al establecimiento de un Nuevo Orden Mundial y el control semisecreto, entre bastidores, de toda la humanidad. Sus planes incluyen el dominio total del planeta, incluida su atmósfera, océanos, continentes y todas las criaturas, sean grandes o pequeñas y ya existentes o por crear».
Samuel Berger, ex consejero de Seguridad Nacional de Bill Clinton, dijo recientemente en el Instituto Brookings que,
«la globalización económica, cultural, tecnológica y política, no es una elección. Es un hecho que ya está sucediendo. Es una realidad que avanzará inexorablemente, con o sin nuestra aprobación. Es un hecho que a veces ignoramos con el consiguiente peligro para nosotros».
Eso es cierto. Como me dijo una vez Jim Tucker,
«Dios puede haber creado el universo pero, en lo que respecta al planeta Tierra, el mensaje del Club Bilderberg a Dios es sencillamente éste: "Gracias, pero a partir de ahora nos encargaremos nosotros"».

El Club Bilderberg - desenmascarado

Por otra parte, Thomas Jefferson, uno de los padres fundadores de la democracia de Estados Unidos, lo definía de la siguiente manera:
«Ciertos actos de tiranía pueden adscribirse a la opinión accidental de un día; pero toda una serie de opresiones que empezaron en un período concreto y que se mantuvieron inalterables con todos los ministros [presidentes] existentes, demuestran demasiado claramente que existe un plan sistemático y deliberado para reducimos a la esclavitud.»
Esta estrategia corporativa en su forma global es, en palabras que pronunció David Rockefeller en el encuentro Bilderberg de junio de 1991 en Baden-Baden, Alemania,
«La soberanía supranacional de una élite intelectual y banquera es absolutamente preferible a la autodeterminación nacional practicada durante los siglos pasados.»

«Tal estructura funciona mediante los mismos mecanismos financieros y comunicativos que pusieron a Tony Blair y George Bush Jr. en el poder dándoles la mayoría de votos. Las corporaciones transnacionales han llevado a cabo una publicidad muy potente y han financiado a estos líderes políticos, para asegurarse la cautividad de los Estados. Los Gobiernos ya no pueden gobernar para el interés común sin infringir las nuevas leyes de comercio e inversión que sólo benefician a las corporaciones trasnacionales», como se lee en Why is there a war in Afghanistan?, de John McMurtry, en el Forum sobre cómo debería responder Canadá al terrorismo y a la guerra, 9 de diciembre de 2001.
Lo que me sorprende más es ¿por qué los demás no ven este peligro? ¿Se debe a que el conocimiento conlleva una responsabilidad y clama por una respuesta decisiva?
Si somos conscientes de que, de hecho, existe un poder mucho más potente que la presidencia elegida democráticamente, una autoridad «moral» más poderosa que el Papa, más omnipotente que Dios, un poder invisible que controla el aparato militar mundial y el sistema de inteligencia, que controla el sistema bancario internacional, que controla el sistema propagandístico más eficiente de la historia, debemos concluir forzosamente que la democracia es, en el mejor de los casos, una ilusión, y, en el peor, el preludio de una dictadura que se conocerá como Nuevo Orden Mundial que nos conducirá a una esclavitud total.

Michael Thomas, un banquero de inversiones de Wall Street, que alcanzó fama mundial como escritor y como el analista más incisivo de la etapa Reagan-Bush dijo en una ocasión:
«Si los bilderbergs parecen ahora más discretos que nunca, es, entre otras razones, porque sus propuestas llevadas a cabo por sus serviles agencias, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, han causado más devastación en los últimos años que todos los desastres de la Segunda Guerra Mundial juntos.»

«El funesto resultado - escribe el ex periodista de la BBC, Tony Gosling - es una visión de la democracia occidental subvertida, en la que las personas que toman las decisiones se ponen de acuerdo no para cosas que son importantes para la gente ordinaria - justicia social, interés común y calidad de vida - sino para reforzar la austeridad económica y conseguir aún mayores ganancias para la élite empresarial y política.»
Con toda la evidencia en sus manos, la mayoría aún cree que «tiene demasiados problemas personales para molestarse con teorías conspirativas». Eso es exactamente lo que el Tavistock perseguía.
Acorralados por el caos, reaccionamos como lo hizo Nixon cuando fue aislado, confundido y después destruido por los planificadores de la globalización.
Desmoralizados y confusos, con poca autoestima, con un futuro incierto, la gente es mucho más proclive a aceptar la aparición repentina de un «mesías», un Nuevo Orden que promete la eliminación de las drogas, la pornografía, la prostitución infantil, el crimen, las guerras, el hambre y el sufrimiento, y que garantiza una sociedad bien ordenada en la que la gente vive en armonía.

El problema es que esa nueva «armonía» devorará nuestras libertades, los derechos humanos, nuestro pensamiento independiente y su mera existencia. «Armonía» significará una sociedad del bienestar que nos convertirá en números dentro del enorme sistema burocrático del Nuevo Orden Mundial.
Los no conformistas, como yo mismo, seremos barridos con la simple pulsación de una tecla de ordenador, internados en uno de los más de 600 campos de concentración que ya están en pleno funcionamiento en la actualidad en los Estados Unidos, a no ser que la gente del mundo libre (o lo que queda de él), la «resistencia leal», se levante para defender los ideales nacionales, en vez de dejarlos en manos de los gobiernos, los representantes de la Comisión Europea, las Naciones Unidas y la realeza, que ya nos han traicionado.

Esos elegantes y siempre correctos miembros de las familias reales europeas, sus educadas damas y gallardos caballeros que han trocado sus reales vestiduras por trajes de tres piezas son, en realidad, completamente despiadados. Usarán el sufrimiento de las naciones y su riqueza para proteger su privilegiada forma de vida.
Estas fortunas de la aristocracia están,
«inextricablemente relacionadas y entretejidas con el tráfico de drogas, oro, diamantes y armas, con los bancos, el comercio y la industria, con el petróleo, los medios de comunicación y la industria del entretenimiento».
¿Cómo podemos verificar estos hechos? Es virtualmente imposible penetrar en el Club Bilderberg.
Algunas de las pruebas no están a nuestro alcance porque la infomación sale directamente de los archivos de inteligencia y sólo una minoría privilegiada puede verlos. No espere nunca que los medios de comunicación mencionen la conspiración en los telediarios de la noche. La prensa está totalmente bajo el control de las hermosas damas y caballeros que dedican la mayor parte de su tiempo a empresas filantrópicas.
La mayoría de la gente cree que, como no puede ver una motivación detrás de las cosas que he descrito, como todo esto no aparece en las noticias, debe de tratarse de una más de las muchas teorías de la conspiración a la que despreciar, frecuentemente ridiculizar y finalmente rechazar. La gente quiere pruebas definitivas y eso es lo más difícil de conseguir.
Eso es lo que el Instituto Tavistock ha hecho con la raza humana.
El Nuevo Orden Mundial ha neutralizado la única amenaza real que las «sucias masas», es decir, nosotros, hemos podido oponer a sus planes. Este libro puede ser una excepción. Su objetivo es quitarle la máscara al Nuevo Orden Mundial para mostrarlo como realmente es. En este libro hay muchos documentos y fuentes que pueden verificar, al menos, parte de los hechos y que dejarán al lector inteligente preguntándose si ahí detrás hay más de lo que se ve a simple vista.

La siguiente información es fruto de muchos años de investigación, de miles de documentos y fuentes consultadas.
Algunas personas increíblemente valientes han arriesgado su vida (y otros han muerto intentándolo) para tener acceso a parte del material en el que se detalla el terrible futuro que nos espera.

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