Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Cuando las Corporaciones gobiernan el mundo (V)

Viene de aquí.

El ajuste sobre los pobres
Extraído del libro: “Cuando las corporaciones gobiernan el mundo.”
Por David C. Korten.
Publicado por Kumarian Press, 1995.
En la tendencia hacia la construcción de instituciones globales que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, el foco de la atención pública se centró en las Naciones Unidas (ONU) que estaba pensada para incluir a todos los países con el mismo voto, por lo menos en su Asamblea General. Los delegados de la ONU son figuras públicas, y los debates están abiertos al público y son a menudo acalorados. Todavía la Asamblea General tiene poco poder real.
La capacidad real de actuar la inviste el Consejo de Seguridad en el que cada uno de los países más poderosos tiene el derecho de veto. Calificándola por sus estructuras de gobernabilidad, debe concluirse que la ONU fue creada principalmente para funcionar como un foro de debate.
En cambio, se crearon otras tres instituciones multilaterales con relativamente poca propaganda para quedar fuera de la vista del público: el Banco Internacional para la Reconstrucción y Desarrollo, normalmente conocido como el Banco Mundial), el Fondo Monetario Internacional (FMI), y el Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT).
Estas tres instituciones se conocoen normalmente como las instituciones de Bretton Wood en homenaje a una reunión de representantes de cuarenta y cuatro naciones que se reunieron en Bretton Woods, New Hampshire, 1 - 22 de julio de 1944 para lograr acuerdos en una estructura institucional para la economía global de la segunda posguerra mundial.

El propósito público de lo que se conoció como el Sistema de Bretton Woods era unir el mundo en una red de prosperidad económica e interdependencia que evitaría que las naciones recurrieran a las armas. Otro propósito a los ojos de sus constructores era crear una economía mundial abierta unificada bajo la dirección americana que aseguraría el acceso americano sin resistencia a los mercados y materias primas del mundo.


Dos de las instituciones de Bretton Woods - el FMI y el Banco Mundial realmente se crearon en la reunión Bretton Woods. El GATT se creó en una reunión internacional posterior. Aunque formalmente designadas como "agencias especiales" de la ONU, las instituciones de Bretton Woods funcionan casi autónomamente de ella. Su gobernabilidad y procesos administrativos se mantienen cuidadosamente en secreto de la mirada pública y el debate democrático. De hecho, los procesos operativos interiores del Banco Mundial son tan reservados que el acceso a muchos de sus documentos más importantes que se refieren a los planes de los países, y estrategias, se ocultan, y se prohíben hasta a sus propios directores ejecutivos gobernantes.

Los grandes poderes nacionales tienen a su disposición el poder de veto sobre ciertas decisiones y la proporción de voto de acuerdo a sus acciones de capital subscripto – para asegurar al Banco Mundial y al FMI, su capacidad para proponer y controlar la agenda.

En sus roles de expertos en deudas internacionales, el Banco Mundial y el FMI se han vuelto cada vez más intrusivos dictando las políticas públicas de los países endeudados y saboteando el desarrollo hacia la gobernabilidad democrática y la responsabilidad pública. Como Jonathan Cahn sostiene en el Harvard Human Rights Journal:

"El Banco Mundial debe considerarse como una institución de gobierno y debe ejercer el poder a través de su influencia financiera para legislar regimenes legales completos e incluso para alterar la estructura constitucional de naciones que piden préstamos.
Los consultores aceptados por el banco reescriben a menudo la política comercial de un país, sus políticas fiscales, sus requisitos de servicio civil, sus leyes obreras, sus políticas sanitarias, sus regulaciones medioambientales, sus políticas energéticas, sus requisitos del repago, sus
delegaciones de leyes y sus políticas presupuestarias."

En su carácter de gobernante, el Banco Mundial - una burocracia global - está tomando decisiones para personas ante quienes no es responsable, como sería la responsabilidad normal de los cuerpos legislativos elegidos. El mismo procedimiento de endeudamiento y creación de su propia deuda, le otorgó el poder al Banco Mundial y al FMI para manejar la políticas de los países que piden préstamos, y representó un ataque gravísimo a los principios de responsabilidad democrática.

Los acuerdos de préstamo con el Banco Mundial y el FMI, u otras instituciones oficiales de préstamo, o bancos comerciales, se negocian normalmente en secreto entre los funcionarios bancarios y un grupo de funcionarios del gobierno local, quienes, o la mayor parte de ellos, son no electos y ocultos a los pueblos en cuyo nombre asumen obligaciones para la tesorería nacional a favor de los prestamistas extranjeros. Incluso en las democracias, los procedimientos para solicitar préstamos generalmente no siguen el procedimiento normal de los cuerpos legislativos democráticamente elegidos. Así, los ministerios gubernamentales pueden aumentar sus propios presupuestos sin aprobación del legislativo, aunque el cuerpo legislativo tendrá que asignar las partidas para cubrir el reembolso.

Los préstamos extranjeros también les permiten a los gobiernos aumentar gastos actuales sin necesidad de subir impuestos actuales - un rasgo que es especialmente popular entre lo ejecutores de decisiones ricos.

A menudo, los mismos funcionarios que aprueban los préstamos se benefician directamente por la participación en contratos y "comisiones" de los contratistas agradecidos. El sistema crea un incentivo poderoso para pedir préstamos.

En efecto, esos funcionarios que firman los contratos de préstamos extranjeros están forzando totalmente a los habitantes de un país a obligaciones financieras futuras que quedan fuera de todo proceso de revisión pública y consentimiento. Esto resulta gravísimo cuando, como ha pasado a millones de personas en países deudores del Banco, los proyectos de préstamo consolidados desplazan a los pobres de sus casas y tierras, contaminan sus aguas, reducen sus bosques, y destruyen su pesca. Entonces, agregando el insulto al daño, cuando llegan los pagos de las deudas, a los pobres se les dice que sus servicios sociales y sueldos deben recortarse para embolsar las obligaciones del préstamo del país.

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La conexión corporativa

Aunque se busca crear una imagen de servicio a los pobres y sus gobiernos al solicitar préstamos, el Banco Mundial es antes que nada, una creación del sistema financiero transnacional. Los eslabones financieros directos entre el Banco y el sector corporativo transnacional en los que se piden el préstamo y los prestamistas de esa operación han recibido demasiada poca atención.

Técnicamente, el gobierno del Banco es tomado por los miembros que contribuyen al pago del capital; éste era sólo de $ 10.530 millones en 1993. Además los gobiernos miembros han contribuído con $ 155.000 millones que puede solicitar al Banco en caso de necesitar cumplir con sus obligaciones financieras. El aporte como capital y las garantías reales no se prestan.

Garantizan las operaciones de préstamo del Banco en los mercados financieros internacionales, donde reune los fondos que se re-prestan, entonces, a los gobiernos a tasas más favorables de lo que podrían obtener pidiendo un préstamo directo. Aunque el Banco presta a los gobiernos, sus proyectos normalmente se destinan a lograr la obtención de contratos con empresas de construcción transnacionales, grandes empresas consultoras y contratistas por delegación. Estas empresas son uno de los constituyentes políticos más poderosos del Banco.

El área de operaciones del Banco que es estrictamente controlada por los directores-representantes ejecutivos del Banco de sus gobiernos accionistas - es el proceso de la contratación. Cada director quiere asegurar que los países que él o ella representan están consiguiendo su porción justa de contratos de representación. El U.S. Treasury Department realmente es la vanguardia en sus apelaciones por el interés corporativo de asegurar fondos plenos para el Banco. Los Funcionarios de la tesorería señalan que por cada $1 que el gobierno americano contribuye al Banco Mundial, más de $2 regresa a los exportadores americanos en contratos de procuración.

Como el Secretario del Erario Lloyd Bentsen aseguró al Congreso en 1994, "Los dólares que hemos enviado al extranjero para los bancos de desarrollo regresan al país en exportaciones americanas aumentadas y más trabajo para los americanos."

La única función de un miembro del Banco Mundial, la International Finance Corporation, es hacer préstamos garantizados por los gobiernos en términos favorables a los inversores privados cuyos proyectos son demasiado arriesgados para ser calificados por la banca financiera comercial. Se considera del 10 al 2% por ciento del total prestado por el Banco Mundial.

Las posibilidades de abuso son aún mayores con los programas de préstamos del núcleo central del Banco. Hasta la fecha, el Banco ha dejado fuera de la exposición pública a la International Finance Corporation que hasta ahora se menciona raramente, incluso por quienes critican al Banco. Sin embargo, dada su propia creencia ideológica en las fuerzas del libre-mercado, parece difícil para el Banco justificar una operación mayor destinada a usar fondos públicamente garantizados para financiar grandes aventuras privadas que son tan arriesgadas que los bancos comerciales no las avalarían.

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Si los pobres les importaran

Cuando fue propuesta la formación del Banco Mundial, el Senador Republicano Robert Taft se presentó como un formidable opositor. Su argumento, hecho en 1945, revela una visión significativa de por qué la ayuda extranjera basada en grandes flujos financieros es una idea profundamente resquebrajada:

"Yo pienso que nosotros sobrestimamos el valor del dinero americano y la ayuda americana a otras naciones. Ningún pueblo puede salvar otros pueblos. Cada nación debe resolver sus propios problemas, y cualquier cosa que nosotros hacemos sólo puede ser un ligero auxilio para ayudarlo en sus problemas más severos....
Es demasiado probable que una nación que confía en regalos y préstamos de otros posponga las medidas esenciales, duras, necesarias para su propia salvación".

Taft sostuvo que los mayores beneficiarios serían los banqueros de inversión de Wall Street: "es casi un subsidio al negocio de los banqueros de inversión, e indudablemente también aumentará el negocio que van a hacer los bancos más grandes". Los eventos subsecuentes han confirmado substancialmente el argumento de Taft.

Correctamente entendido, el desarrollo es un proceso por el cual las personas aumentan sus capacidades humanas, institucionales y técnicas para producir los bienes y servicios que necesitan para lograr mejoras sustentables en su calidad de vida usando sus recursos disponibles. Muchos de nosotros llamamos a semejante proceso desarrollo centrado en el pueblo no sólo porque beneficia al pueblo sino también porque se centra en el pueblo. Es especialmente importante involucrar a los pobres y a lo excluidos, y así permitir satisfacer sus propias necesidades por sus propios esfuerzos productivos. Una cantidad pequeña de ayuda desde el extranjero puede ser muy útil en un proceso de desarrollo centrado en el pueblo, pero demasiado dinero extranjero puede impedir su desarrollo real e incluso puede arruinar las capacidades que tiene un pueblo para sostenerse. Los debates sobre la substitución de importaciones contra el desarrollo de la exportación raramente tienen en cuenta esta alternativa centrada en el pueblo. Empezando desde arriba, se enfoca en la producción de otras cosas que las que las personas excluídas quieren comprar.

Las personas pobres raramente compran bienes importados. Sus necesidades son satisfechas con bienes sencillos producidos localmente. Cuando un país busca reemplazar importaciones con producción nacional, normalmente significa producir en el país mayor cantidad de bienes que  están relativamente acostumbrados a comprar en el extranjero. Cuando un país busca aumentar sus exportaciones, generalmente significa ajustar la capacidad productiva doméstica a las cosas que están relativamente acostumbrados a comprar a los productores extranjeros.

En teoría, cualquier estrategia producirá más trabajo para las personas pobres para que puedan participar en la economía del dinero. Pero normalmente los trabajos que estas estrategias proporcionan son demasiado pocos y demasiado pobremente pagados para eliminar la pobreza. Cualquier estrategia puede, y en la mayoría de los casos lo hace, cambiar de lugar la producción local de las cosas que las personas pobres usan, para producir más de las cosas que las personas más ricas quieren - incluso privar a los pobres de sus medios básicos de sustento, como cuando las tierras de pequeños granjeros son ocupadas por propiedades que producen para la exportación. Reduzcamos el problema a su fundamentos.

La pobreza - generalmente definida como la falta de dinero necesario - no es el problema. El problema es la desposesión asociada a la falta de dinero - la falta de acceso a la comida adecuada, ropa, casa y otras cosas esenciales para una vida decente. Este simple hecho hace pensar en una alternativa centralizada en el pueblo, en la substitución de importaciones y modelos de desarrollo que den prioridad a la exportación: siguiendo políticas que den oportunidades a las personas que están sufriendo privaciones para producir las cosas que necesitan para tener una vida mejor. Esto es, en muchos aspectos, lo que hicieron Japón, Corea, y Taiwán.

Todos ellos hicieron inversiones significativas para lograr un alto nivel de alfabetización de los adultos y la educación básica, llevaron a cabo una reforma radical de la tierra para crear una economía rural plena, basada en la producción de pequeñas granjas, y apoyando el desarrollo de industrias rurales que produjeron bienes necesitados por familias de granjas pequeñas. Estos elementos se convirtieron en la base de industrias más grandes. El desarrollo de estos países fue orientado hacia la justicia, no hacia la exportación - contrariamente al revisionismo histórico de los liberales corporativos. Sólo después que estos países desarrollaron una amplia economía local, se convirtieron en los mayores exportadores en la economía internacional.

Desde el punto de vista del capital de las corporaciones transnacionales y del Banco Mundial, una estrategia de desarrollo centralizada en el pueblo presenta un gran problema. Puesto que crea muy poca demanda para las importaciones, también crea poca demanda para los préstamos extranjeros. Además, favorece la propiedad local de los recusos y así ofrece pocas oportunidades de ganancia para las corporaciones transnacionales.

Juzgado por su contribución para mejorar la vida de las personas o fortalecer las instituciones de los gobiernos democráticos, el Banco Mundial y el FMI han sido un desastroso y enorme fracaso, una carga enorme para los pobres del mundo impidiendo su auténtico desarrollo. Desde el punto de vista del cumplimiento de los mandatos dados para su globalización económica poniendo la estructura autóctona bajo el dominio de los económicamente poderosos, ha logrado un éxito rotundo.

Además, el FMI logró un importante éxito evitando, al menos temporalmente, una crisis financiera global en términos favorables a los bancos comerciales del Norte. Juntos, el Banco Mundial y el FMI han ayudado a construir componentes políticos poderosos alineados con los liberales corporativos, debilitando la responsabilidad democrática de los gobiernos del Sur, usurpado las funciones de funcionarios democráticamente elegidos y removiendo barreras legales e institucionales más firmes a la re-colonización de las economías del Sur por el capital transnacional. Han hecho indiscutiblemente más daño a más personas que cualquier otro par de instituciones no militares en la historia humana.
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