Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

martes, 2 de septiembre de 2014

Instituto Tavistock (II)

Viene de aquí.

La contrainsurgencia

Las técnicas de manipulación psicológica de la sociedad son casi tan antiguas como la humanidad misma. Los señores feudales, con el fin de preservar y consolidar su poder, siempre se valieron de los castigos y la tortura como agentes disuasorios del cambio. Incluso hace mil años, lo que ayudó a las clases dirigentes no fueron las técnicas per se, sino una deliberada aplicación de las mismas a modo de herramientas de la máxima «divide y vencerás». Por muy inhumana que pueda parecer una técnica en particular o una medida terapéutica, no es una acción encaminada a erradicar cualquier insurgencia en sí misma. «La contrainsurgencia no puede desarrollarse apoyándose sólo en el terror; requiere una aplicación consciente y sistemática por parte de la clase dirigente o de sus víctimas.» [1]

Esto es exactamente lo que se consiguió con la transformación de la psicología y la psiquiatría en los años treinta.
«La primera aplicación masiva de la psicología como arma consciente tuvo lugar en la Alemania nazi, concretamente en la eugenesia, que se basó en las retrógradas fantasías "arias" y se impuso a una parte de la población. Si bien la causa y el desarrollo de la carnicería nazi tuvieron su origen en el desmoronamiento de la economía mundial, su forma concreta, la eugenesia, fue ideada por los teóricos y los técnicos preferidos de los nazis: los psiquiatras.» [2]
Desde entonces, la «ciencia de la mente» se ha transformado en el arte de destruirla. Los enfoques legítimos, terapéuticos, han cedido el paso a una pseudociencia sobre la modificación de la conducta denominada «terapia de aversión».

Esta transformación de la ciencia de la mente fue modelada por la guerra, la guerra del genocidio mental que libró la burguesía contra la clase trabajadora. La premisa esencial de la labor de Tavistock es que determinados tipos de instituciones «democráticas» representan un instrumento mucho más eficiente para la dictadura fascista que los modelos tradicionales, los claramente « autoritarios». [3]

«Desde el gran fraude del petróleo y el lavado de cerebros al estilo de la CIA, las ciencias de la psicología vienen siguiendo la ruta inicialmente dibujada en 1945 por el doctor John Rawlings Rees, gran maestro de la guerra psicológica contra la insurgencia, en su libro The Shaping of Psychiatry by War [la transformación de la psiquiatría a través de la guerra].» [4]

Rees pedía que se creasen «tropas de choque»; es decir, grupos de psiquiatras que desarrollaran métodos de control político que empujaran a la mayor parte de la población hacia la psicosis, empleando procedimientos de los llamados programas de modificación de la conducta. Proponía dicha medida para que la población se volviera sumisa al orden económico internacional que seguiría a la Segunda Guerra Mundial.

En 1945, Rees dijo a un grupo de psiquiatras del Ejército de Estados Unidos: 
«Si nos proponemos actuar a las claras y atacar los problemas sociales y nacionales de hoy, hemos de contar con tropas de choque, es decir, con psiquiatras que la psiquiatría basada únicamente en las instituciones no puede proporcionar. Debemos tener equipos de psiquiatras que puedan moverse y establecer contactos en determinadas áreas y en su zona particular.» [5]
La lógica de Rees es clara. Para lograr una verdadera salud mental se requiere una transformación completa de la sociedad de acuerdo con lo que propugna la selección racional. Pero, tal como se lamenta en su libro: 
«Muchos no lo ven del mismo modo, entre ellos la mayoría de los obreros, que tienen el convencimiento de que todo método de selección es un mecanismo por el cual el malvado capitalismo pretende hacer más rentable el trabajo de sus empleados. Y ése es un argumento muy difícil de rebatir. » [6]
Desde el punto de vista de Rees, esos opositores, junto con todo aquel que participe en «huelgas» o en «actividades subversivas», son neuróticos que necesitan tratamiento urgente, pero que por desgracia son incapaces de ver que están enfermos. En ese mundo de neuróticos sin conciencia de serlo, la psiquiatría, el otro árbitro de la cordura, sólo puede ser ejercida por un consejo de sabios «de cada país, grupos de psiquiatras, relacionados entre sí», preparados para hacer uso de todas sus armas e influencia para entrar «en el terreno
de la política y del gobierno». [7]

Sólo una «conspiración de psiquiatras» —como decía Rees cuando hablaba de su «misión»— podría construir una sociedad «en la que sea posible que todos los grupos sociales reciban tratamiento cuando lo necesiten, aunque no lo deseen, sin
necesidad de invocar la ley.» [8] Para Rees, la construcción de ese consejo de sabios se convirtió en la «misión» de su vida. Tal como dice L. Marcus en su obra de investigación: «los métodos de Rees se apoyan, de manera total y consciente, en la destrucción de la vida mental de la sociedad mundial y en la marcha forzada hacia el sadismo universal». [9] 

En esto radica su afinidad: hombres como seres desprovistos de intelecto cuyas mentes, según Tavistock, pueden manipularse y destruir.

Desde entonces, las diversas formas de guerra psicológica desarrolladas en el Instituto Tavistock han constituido el rasgo característico de las actividades de un conjunto de centros de estudios de todo el mundo, relacionados entre sí, que trabajan como órganos de consultoría y llevan a cabo encargos especiales. 

Organismos gubernamentales y grandes empresas, cuyos estudios de desarrollo y proyectos piloto tienen el claro objetivo de crear técnicas políticas de control social. Rees y Tavistock organizaron su consejo de sabios de acuerdo con el conocido dicho de: «No somos muchos, pero estamos bien situados.» [10]

Rees conocía bien las estructuras del poder, cómo organizar a personas clave, para promover ideas e influir.

Cuando hablamos de guerra psicológica, con frecuencia hablamos de maneras de aterrorizar al enemigo; y para conseguirlo debemos entender la psique del enemigo, lo que le hace amar, odiar, luchar, huir. Dicho enemigo puede ser extranjero o no, puede tratarse de un ejército de hombres o de una masa enfurecida de trabajadores. Y a fin de encontrar el antídoto eficaz, Tavistock y compañía necesitan entender cómo reaccionará dicho enemigo en situaciones de estrés.¿Luchará con mayor ahínco o simplemente se rendirá? ¿O se equivocará y le hará ganar la guerra al enemigo, por así decirlo? Los errores más costosos de las operaciones de guerra psicológica siempre son los que se cometen por desconocer la forma de pensar del enemigo. Esto implica que las «tropas de choque» que propone Rees deben tener un profundo conocimiento de la psicología humana, un conocimiento que en sí mismo es una especie de magia negra. Y dado que estamos hablando de una guerra de percepciones, de «maneras de ver el mundo», es importante que los psicólogos, los psiquiatras, los sociólogos y los antropólogos, esos hombrecillos grises sin identificar, vestidos con trajes de franela, que trabajan para Tavistock, comprendan el impacto del arte, la música, la literatura y otras expresiones culturales, y la manera en que dichas formas de expresión representan el modo de ver el mundo.

Y con el tiempo surgirá la tentación de poner a prueba algunos de estos principios en la población de nuestro país. Al fin y al cabo, ¿con qué forma de pensar vamos a sentirnos más familiarizados, si no es con la nuestra? ¿Qué mejor sitio para poner a prueba las nuevas teorías de la guerra psicológica que nuestra población? Como dijo Rees en 1945: «Las guerras no se ganan matando al adversario, sino minando o destruyendo su moral y conservando la propia.»

Una de las personas clave que practicaron las técnicas de modificación de la conducta fue Kurt Lewin. Lewin fue el padre de la dinámica de grupos y uno de los primeros expertos que reclutó Rees. Comenzó su trayectoria profesional en la
Universidad de Corneli, donde trabajó en una serie de sistemáticos estudios sobre el «efecto de la presión social en los hábitos de la alimentación de los niños». [11]

Llegó a Estados Unidos en 1933, en calidad de refugiado de la Alemania nazi. Al igual que otros muchos intelectuales alemanes, se vio obligado a abandonar su país no por diferencias políticas, sino como víctima del antisemitismo hitleriano. [12] De hecho, Lewin es famoso por haber perfeccionado la técnica del «grupo carente de líder» formulada por los nazis y por haberla transformado en una sofisticada herramienta de la contrainsurgencia. Una de las facetas menos conocidas del trabajo de Lewin es la relativa a los programas de la guerra psicológica, sobre todo su empeño en mostrar la relación existente entre la guerra psicológica, el establecimiento de objetivos, las operaciones sobre el terreno y el reconocimiento de la situación. Su primer trabajo fue el de utilizar la «toma de decisiones en grupo» para cambiar las preferencias alimentarias y pasar de la «carne» al «pan integral» como sustituto.

El siguiente pasaje de su libro Time Perspective and Morale [La perspectiva temporal y la moral] ilustra de qué manera entendía él la guerra psicológica: 
«Una de las técnicas principales para destruir la moral por medio de una "estrategia de terror" consiste exactamente en la táctica siguiente: que la persona no sepa con claridad en qué posición se encuentra ni qué puede esperar. Si, además, se confunde su "estructura cognitiva" sobre dicha posición mediante decisiones poco claras en cuanto a tomar medidas disciplinarias severas o proporcionar un trato amable, junto con la propagación de noticias contradictorias, es posible que la persona llegue a no saber siquiera si un plan en particular va a acercarla o alejarla de su objetivo. En esas circunstancias, hasta las personas que tienen objetivos claros y están dispuestas a correr riesgos quedarán paralizadas por un grave conflicto interno respecto de lo que deben hacer.» [13]
La propuesta más significativa que hizo Lewin en el período de la Segunda Guerra Mundial y durante la etapa que siguió fue su concepción del «fascismo de rostro democrático».

El rasgo psicopatológico que tienen en común todas las reivindicaciones fascistas es el infantilismo, que se define por sus intentos de imponer el principio de la familia autónoma ampliada y de ignorar la realidad del mundo exterior. Por ejemplo, «nacionalismo» (madre patria), «racismo» (madre), «grupo de idioma» (lengua materna), «grupo de afinidad cultural» (tradiciones familiares), «comunidad» (familia ampliada, vecindario). [14]

Lewin fue el primero en darse cuenta, mediante la atenta observación de los sujetos estudiados, de que la imposición de formas de organización en grupos pequeños y «reformas estructurales» corporativistas características del fascismo podrían inducir a una ideología fascista en una población dada.

En una sociedad sensata y moral, las propuestas de Lewin servirían de papel higiénico y el propio Lewin habría sido encerrado y recibido atención psiquiátrica. Sin embargo, le dieron un montón de dinero, la ciudadanía estadounidense y una beca de los Rockefeller para que ideara proyectos de ingeniería social.

Lewin propuso que mediante el uso de técnicas de lavado de cerebro destinadas a «grupos pequeños», se podría establecer una forma de dictadura fascista más eficiente. «El número y la notoriedad de una horda de agentes autoritarios, propia
del régimen nazi, podría reducirse si se crearan pequeños "grupos comunitarios" que se administrasen solos. Ellos mismos consideran que existen gracias a la capacidad que tienen como personas para influir en la conducta de quienes se encuentran en su entorno inmediato.» [15] 

El resultado, pensaba Lewin, sería una forma de fascismo más eficiente, que tendría la apariencia de una democracia especial. En otras palabras:
«Si el mundo atomizado de la persona se transforma en un entorno controlado de acuerdo a esas "reformas estructurales" fascistas, la mente de la víctima descubrirá que sólo su potencial yo paranoico le proporciona el medio para estar en concordancia con dicho entorno controlado.» [16]
Es decir, el fascismo es el mundo deseado que aparece en los sueños paranoicos del inconsciente.

Lo que resulta innegable es que Rees y Tavistock realmente organizaron un consejo de sabios cuya misión era reunir a «quienes están intentando "restablecer" el mundo» tras la guerra.

Dada la formación militar, psiquiátrica y de otro tipo que poseían los cuadros fascistas del núcleo duro, el establecimiento de un orden político fascista se llevaría a cabo, según el modelo tavistockiano de Rees-Lewin, siguiendo los pasos que se indican a continuación:

1.Desmantelar las instituciones democrático-constitucionales existentes. Las fuerzas militares y policiales se reorganizarían para la «acción civil», tal como ocurre actualmente en Estados Unidos. Una de las medidas menos conocidas que está considerando el Gobierno es la sustitución de las fuerzas policiales ordinarias, tanto locales como nacionales, por una fuerza policial nacional de contrainsurgencia que siga el modelo de la Gestapo de Hitler, como la Real Policía Montada de Canadá. Al mismo tiempo, los organismos públicos existentes
serían destruidos por una insurgencia organizada de manera «espontánea». Se emplearían grupos de «control de las comunidades locales» para destruir instituciones políticas de base amplia. Entre los reclutados para ejercer un control fascista de las comunidades, las pandillas y las contrapandillas callejeras se encargarían de propagar la delincuencia y los enfrentamientos violentos entre ellos, ambos bajo el control y la dirección de operativos de inteligencia ocultos. 

Esta insurgencia programada de pandillas y contrapandillas, mezclada con ciertas dosis de bandas terroristas controladas por la Policía, crean el caldo de cultivo para que la mayoría de la población tolere de mejor grado e incluso exija más participación y contundencia del gobierno militar y policial, creando así el régimen fascista «democrático» que se pretende.

2. Eliminar mediante la subversión, el asesinato, la intervención militar, los embargos o las revueltas populares y «espontáneas» el régimen que ya no resulta útil y nombrar un gobierno civil «democrático». Este gobierno «democrático» sólo podrá funcionar dentro de los límites definidos por los representantes de los organismos supranacionales.

Los temas concretos tendentes al establecimiento de un «fascismo de rostro democrático» son los siguientes:
1. «Estudios psicológicos de la población de la zona.» Durante la Segunda Guerra Mundial, los servicios angloamericanos de guerra psicológica llevaron a cabo una serie de estudios de un número concreto de susceptibilidades neuróticas de diversas culturas nacionales. El más famoso de todos fue el denominado «Estudio del Bombardeo Estratégico». Se concibió como base para coordinar el bombardeo de Alemania por parte de los aliados, a través de la propaganda y otras campañas de guerra psicológica destinadas a minar la moral de diversos sectores de la población del Tercer Reich, y fue el precursor de la «Operación Phoenix» contra Vietnam dirigida por la CIA, una operación de genocidio llevada a cabo en Vietnam del Sur contra quienes apoyaban al Vietcong. En pocas palabras, el «Estudio del Bombardeo Estratégico» definió cuáles eran los mejores métodos para destruir la moral de la población civil con el menor coste posible.

2. Los medios de comunicación. El empleo de importantes medios de comunicación y de medios culturales como instrumentos para inducir a las pretendidas formas de locura social en grandes poblaciones. En general, cuando se controlan las políticas de la prensa, el sesgo de la información relativa a los asuntos nacionales e internacionales, las agencias de prensa más importantes y los principales medios de comunicación de masas determinan qué ha de saber la población y qué ha de considerar creíble. El falseamiento deliberado y habitual de la información consigue «insensibilizar» a la población, haciendo que la interpretación, socialmente aceptada, de las relaciones causa-efecto viole la interpretación racional y sensorial de la experiencia. A esto se suma también la introducción ex profeso de material psicológico subliminal, cuyo efecto predeterminado es el de acentuar los impulsos infantiles en determinados sectores de la población; tales como relatos «de interés humano», que resultan relativamente más gratificantes para los impulsos infantiles, que restan énfasis a una visión racional y científica.

Control de las comunidades locales. «El objeto del "control de las comunidades locales" como táctica fascista de contrainsurgencia es fragmentar a la población objeto en agrupaciones políticas relativamente herméticas», [17] reduciendo las diferencias de dichos grupos al separarlos por raza, sexo, lengua materna, cultura, país de procedencia, aficiones, edad y vecindario. Hacer que los grupos compitan unos con otros en circunstancias de austeridad general es una eficaz técnica que utilizó Lewin para inducir al lavado de cerebro en dichos grupos y a un progresivo deterioro psicológico que desembocara en perversas seudofamilias polimórficas y en una clara psicosis clínica.
«El primer grado de lavado de cerebro se consigue poniendo la "autonomía de la comunidad local" en principio en contra de la tecnología de los "grandes negocios" y de programas progresistas »,[18] cuya finalidad es mejorar la vida de las personas que están dentro de esa comunidad. «Los programas que ponen énfasis en los avances tecnológicos son acusados de ser esfuerzos de "grupos elitistas externos" que pretenden interferir en los asuntos autonómicos del grupo local.» 
A esas alturas, el «grupo comunitario» ya se ha vuelto funcionalmente
semipsicótico y clínicamente paranoico como grupo. Hasta el punto de que los miembros restringen su identidad social a lo que ocurre dentro de ese grupo, el esfuerzo que hacen para adaptarse a los ideales del grupo induce a un correspondiente estado patológico de dichos miembros.

«Al hacer que dichos grupos compitan entre sí y se separen por sexo, razas, ingresos económicos, etcétera, se intensifica la paranoia y aumenta el movimiento que conduce a un estado semipsicótico», [19] a medida que los subgrupos de esa
comunidad, cada vez más pequeños, se ven enfrentados unos a otros en abierta hostilidad.

3. La aplicación a «grupos carentes de líder» de técnicas de lavado de cerebro para pequeños grupos con una tarea en común. Estos grupos funcionan en un entorno donde los ingresos reales se han reducido y las condiciones de trabajo se han degradado. En situaciones de estrechez económica, el lavado de cerebro consiste en obligar a los trabajadores a compensar una parte de los ingresos perdidos acelerando con ingenio el ritmo de trabajo. Formando a los empleados y desempleados, implantando programas de recolocación a gran escala, introduciendo «incentivos en grupos de trabajo» y haciendo que compitan entre ellos, se transforma un equipo pequeño de producción en un grupo que puede lavarse el cerebro a sí mismo.
«En estas circunstancias, la semipsicosis y la psicosis hacen que el grupo consiga "voluntariamente" aumentar la productividad de un modo que no se habría conseguido imponiéndoselos por la fuerza. Los miembros de esos equipos sin líder y que se han lavado el cerebro a sí mismos emulan el síndrome del "caballo de carreras", que consiste en correr, llevado por la histeria, a un ritmo que resulta literalmente suicida. El Instituto Tavistock y la Universidad de Pensilvania son dos de los centros más conocidos donde se desarrollan dichas prácticas experimentales.» [20]
Una de las áreas clave del control de la población es la de la contrainsurgencia. Quienes ya conozcan el dicho que apunta que nadie abandona la CIA a menos que esté a dos metros bajo tierra, es probable que se hayan preguntado cómo es posible ejercer dicho control. La respuesta es: en parte utilizando los insidiosos métodos del doctor John Rawlings Rees y sus predecesores nazis. Así lo explica Peter Cuskie: «En la CIA, antes de aceptar la formación de un agente, ya se le ha lavado el cerebro durante el proceso de selección.» Los grupos "carentes de líderes" de Rees eran en realidad grupos de candidatos arteramente manipulados por programadores externos en situaciones totalmente inventadas y controladas. 

En 1946, Nathan Kline, que en aquel momento servía en la Administración de la Marina de Guerra de Estados Unidos, describió un proceso de selección de oficiales que había sido diseñado personalmente por Rees para los marines norteamericanos, poco después de la guerra.
«Se seleccionaban veinte candidatos, que formaban un grupo, y se les decía que su futuro en calidad de escuadrón de los marines dependía de que batieran el récord de todas las demás unidades de marines que habían intentado resolver el problema que se les iba a plantear a continuación. Seguidamente, se les decía que imaginasen que estaban en una isla desierta y que tenían frente a sí la balsa salvavidas, sin desembalar, que había llegado flotando hasta la orilla. Apelando
convenientemente a su "espíritu de equipo", se les daba la instrucción de que superasen el récord en la operación de montar la balsa y salir de la isla.
»Los especialistas en la guerra psicológica, que estaban de pie a un costado, observaban atentamente la manera en que cada miembro del grupo afrontaba el problema. ¿Se lanzaba inmediatamente al método de ensayo y error o se quedaba quieto y estudiaba una solución global? ¿Demostraba interés y un entusiasmo ciego o se apartaba de la situación, con actitud distante? ¿Qué hombre daba un paso al frente para asumir el liderazgo y conseguía establecer una disciplina de grupo y sacar el "espíritu de equipo" que llevaban todos dentro? 
»Cuando ya tenían identificado al "líder", se empleaba una estratagema (como por ejemplo una supuesta invasión al otro lado de la isla) con el fin de hacerlo abandonar el grupo acompañado de tres o cuatro hombres. De ese modo se creaba una situación nueva para que los expertos en guerra psicológica pudieran observar la aparición de un nuevo "líder del equipo» [21]
Una de las finalidades de estas tácticas insidiosas y artificiales era la de fomentar el ciego «espíritu de equipo» y seleccionar a sus «líderes» más fanáticos y competentes. Otra, junto con el cuestionario de la «historia personal» y otras pruebas que tuvo que superar el candidato, era, tal como lo dice sin ambages el departamento de Evaluación del Personal, recabar información sobre el «perfil psicológico» de cada hombre para utilizarlo posteriormente.
«Aún así, seguía siendo necesario destruir toda resistencia del verdadero ego que pudiera todavía mantener el candidato. Ésta era la intención que subyacía en las pruebas de estrés de Rees. Una de dichas pruebas fue utilizada por John Gardner en la Oficina de Servicios Especiales (OSS) [ ... ] En esta táctica de lavado de cerebro, al candidato se le daban doce minutos para que construyera una «historia creíble" que pudiera sostener ante los interrogadores, en el caso de que lo "sorprendieran" robando documentos marcados con la palabra "SECRETO" en algún organismo gubernamental de Washington. Al candidato se le decía que se trataba de una prueba decisiva que fomentaba la interiorización de una plausible nueva identidad, y se le advertía que las respuestas que diera a los interrogadores no debían comprometer la seguridad organizativa de la Office of Strategic Services (OSS) ni desvelar la tapadera tras la que se ocultaban.
»Cuando el candidato terminaba de idear su coartada, era conducido a un cuarto oscuro, se sentaba de cara a una luz cegadora ante tres agentes. A lo largo de varios minutos, aquellos especialistas en lavado de cerebros casi siempre hacían trizas la historia que había elaborado a toda prisa el candidato sirviéndose de varios métodos de "poli bueno-poli malo", preguntas inconexas y capciosas bien preparadas, agresión física, etcétera. Casi sin excepción, el candidato quedaba desorientado y confuso. Seguidamente, los agentes interrumpían el interrogatorio de forma brusca diciendo: "Ya tenemos pruebas suficientes de que no nos ha dicho la verdad. Eso es todo."
Acto seguido, el grupo de interrogadores, haciendo mucho teatro, intercambiaba una serie de cuchicheos y decía: "Se llama usted Jones, ¿verdad...? Pues consideramos, Jones, que no ha superado la prueba."
»El candidato, alicaído, a continuación recibía la orden de regresar al piso de arriba. Allí se encontraba con un miembro de la dirección que fingía solidarizarse con sus sentimientos y su miedo en un ambiente agradable, después de la tensión sufrida anteriormente. La mayoría de los candidatos hundidos abría su corazón y hablaba de su infancia como reacción a preguntas del estilo: "Como psicólogo que soy, he estado pensando que a lo mejor usted vivió en su infancia situaciones un tanto similares ¿ ésta, en las que ocultaba cosillas sin importancia cuando su madre le cuestionaba algo." Por lo general, el candidato, en un patético despliegue de ingenuidad, se ponía a hablar sin parar de su madre, de sus primeras experiencias sexuales, etcétera. A esas alturas, la OSS no sólo tenía el perfil psicológico que buscaba, sino que, además, había aplastado los últimos vestigios que quedaban del ego de su machacado aspirante a agente, y ya se encontraba en posición de manipularlo y programarlo, casi a voluntad, para que colaborase con el "equipo".
»La utilización más actual de estos métodos de lavado de cerebro por parte de los Servicios Especiales angloamericanos fue desvelada el 27 de enero de 1974, sin querer, por el Sunday Times de Londres, en un artículo que hablaba de las fuerzas especiales del Ejército de Estados Unidos, titulado "New Secret Service" [El nuevo Servicio Secreto]. En él, el Times describía las técnicas de contrainterrogatorio que se emplean hoy en día.
»El programa de lavado de cerebros, que consta de cuatro pasos, comienza poniendo a prueba la sensibilidad del sistema nervioso proyectando en una pantalla palabras o símbolos durante fracciones de segundo, con el fin de averiguar con qué se consigue "quebrar" psicológicamente a la persona: con la tortura física o con el aislamiento. El segundo paso consiste en hacer añicos la identidad del soldado enseñándóle a desarrollar un "álter ego plausible" (coartada). El tercer paso es una agresión brutal en grupo o en sesiones de autocrítica, que buscan destruir todavía más el ego, supuestamente para "simular" un interrogatorio llevado a cabo por el enemigo. Y el último paso consiste en preparar al soldado para que venza al detector de mentiras, empleando, entre otras cosas, el método de combinar sacudidas eléctricas con palabras del acervo cotidiano. Esta técnica sin duda le resultó muy valiosa a la CIA cuando preparó a veteranos a los que se había lavado el cerebro para que formaran parte de brigadas especiales. En su página sobre "contrainterrogatorios" dice:
»"Esas palabras de uso cotidiano adquieren un significado emocional especial para el hombre que está siendo entrenado para determinada misión. Así, en un interrogatorio, entre el control y la preparación física, la reacción del hombre resultará caótica y engañosa.» [22]
La OSS y la CIA no son las únicas que han hecho uso de las técnicas y los sistemas más modernos y actualizados de contrainterrogatorio y adoctrinamiento de agentes. Poco después, Tavistock desarrolló nuevos métodos, cada vez más complejos, para controlar la mente. Para lavar el cerebro de sus víctimas, Tavistock empleó diversas formas de coerción, hipnosis y drogas psicológicas, para reproducir el mismo formato básico: inducir un fortísimo estrés físico o psicológico en la persona y a continuación aliviarlo. Entre el estrés y el alivio, los sujetos, ya fueran reclutas del ejército, agentes de inteligencia o civiles, terminaban profundamente sugestionados.

El «impoluto cuarto oscuro», donde la OSS los interrogaba, se convirtió, literalmente, en la cámara de los horrores para los nuevos reclutas del M16 británico. Uno de esos cuartos secretos, reservado para los "Proyectos Gubernamentales Especiales", era el de Powergen, en Solihull, Reino Unido.

Corría el año 1979. Los jóvenes reclutas de la Inteligencia Británica que entraban en aquel edificio no tenían ni idea del infierno que los aguardaba. No tenían ni idea, tal como escribe Richard Tomlinson, ex agente del M16, «de que se los iba a obligar a convertirse en esclavos de un demoníaco programa de control mental llevado a cabo por el M16 y autorizado por la Francmasonería del Real Arco a través del Instituto Tavistock».

En 1979, en Powergen, a Richard Tomlinson, un recluta de veintiún años que asistía a su primer curso INSET de la Inteligencia Británica, le enseñaron por primera vez una fotografía de pasaporte de Viadimir Putin que le había proporcionado uno de los contactos de Oleg Gordievsky. Gordievsky, el funcionario de mayor rango del KGB que había escapado a Occidente, era un francmasón del Real Arco.

El curso fue dirigido por Stelia Rimington (M15) y John Scarlett, el director general de los módulos del M16. Los dos programas diseñados por Tavistock para los graduados en prácticas de la Inteligencia Británica eran:
1. El programa «Bestia del M16»
2. El programa «Quesos apestosos», junto con «Juan Salvador Gaviota».

El primero se refiere al programa del «superordenador», que formaba parte del Control mental de todos los reclutas durante el período de formación, tanto en el M15 como en el M16.

Una de las tareas impuestas a los reclutas por los programadores del control mental que dirigían el curso de la Francmasonería del Real Arco era la «búsqueda del tesoro». Dicha búsqueda tenía por objeto poner a prueba la habilidad para «espiar» y su sadismo general. Parte del «curso» se basaba en un juego que practicaban los antiguos soldados romanos con sus prisioneros: el rito de Saturno. En pocas palabras, se trataba de un juego sadomasoquista en el que se torturaba y maltrataba a los reclutas como se hacía con los prisioneros en la antigua Roma. La práctica se llamaba la «Vía Dolorosa».

«Vía Dolorosa» era una tortura diseñada por Tavistock en la que se empleaba el agua. Los «programadores» de la Inteligencia Británica provocaban en el recluta una experiencia cercana a la muerte para obligarlo a obedecer. Además, era una forma de separar a los débiles de los fuertes. Los programadores torturaban sin cesar a los reclutas a fin de hundirlos psicológicamente. La idea era que un iniciado no les servía de nada si era capaz de desobedecer órdenes de arriba. Algunos no llegaban a recuperarse de la experiencia vivida. Simbólicamente era un proceso de nacimiento, muerte y resurrección. Primero un vía crucis; luego, a la mayoría de los iniciados se los llevaba a Jerusalén a recorrer la Vía Dolorosa, con el fin de reforzar su programación. Acababan pareciéndose a Cristo.

El programa «Quesos apestosos» se llevaba a cabo leyendo y escenificando la novela Tres hombres en una barca, de Jerome K. Jerome, publicada en 1889. En el capítulo 4 de la novela, se habla de lo importante que es no tocar los «quesos que apestan» durante un viaje, es decir, no tocar la mercancía; ¡ni siquiera después, una vez llegados al destino! A todos los contrabandistas les preocupa mucho la seguridad del material de contrabando, y de ahí la importancia
de esta parte del programa. [23]

Tomlinson, en su biografía no oficial publicada por él mismo, The Golden Chain [La cadena de oro], cuenta que «a los otros reclutas que estaban siguiendo este curso les aplicaban tremendas descargas eléctricas después de la actividad de "formación", es decir, después de escenificar esa pequeña obra de teatro, y se les ordenaba que se sentaran delante de un gran ventanal. Era una práctica de "relajación" para contrarrestar el estrés. Los jóvenes se sentaban allí y se quedaban mirando fijamente al cielo haciendo rechinar los dientes (una reacción
normal al electroshock). En aquella fase, a veces les ponían la canción Mr. Blues Sky de la ELO, para "rejuvenecer su espíritu"» [24]

El objetivo principal del programa "Quesos apestosos" del M16 era encargar a los futuros reclutas de la Inteligencia Británica en "año sabático" diversas "misiones" por el mundo. Es decir, llevar material de contrabando a círculos dominados por los británicos que tenían su origen en las "líneas de serpiente" del Imperio Británico», [25] en clara referencia a las rutas asiáticas de la droga y, sobre todo, a las rutas africanas de los diamantes.

El programa «Quesos apestosos» se ponía en marcha al tiempo que el de «Juan Salvador Gaviota». ¿Para qué? Para estimular y entrenar a los que habían sido captados «a distancia» y que más tarde regresarían, igual que «palomas mensajeras», cuando el programador los llamara.

Vayamos hasta finales de la primavera de 1980: hasta el monasterio del complejo ruso, en Ein Kerem, Jerusalén, propiedad de la Iglesia ortodoxa rusa. En 1980 se decía que era un convento de monjas, aunque se sabía que era un «centro de espías» del KGB. Según Tomlinson: «Viadimir Putin y demás francmasones del Real Arco del KGB se alojaron en este complejo de máxima seguridad. Los reclutas de la Inteligencia Británica lo hicieron principalmente en el "albergue juvenil" situado detrás de la iglesia de San Juan, en el centro de Ein Kerem. Una parte del monasterio se encuentra en la ladera del monte que se eleva junto a la ciudad; detrás tiene un pinar.»

Lo que resulta desconcertante en este universo de humo y espejos patas arriba es que, según Tomlinson, «por las tardes, los "graduados" se sentaban a fumar, beber vodka y charlar, junto con sus homólogos rusos, en el porche de los edificios».

Tomlinson hablaba ruso y, de hecho, hizo de intérprete para el grupo. Este iba a ser el primero de muchos futuros encuentros entre Richard Tomlinson y Vladimir Putin. Putin era unos cuantos años mayor, tendría veintiséis o vientisiete años, pero parecía mucho más joven.

Vayamos, ahora, a 1993. Polonia. En aquel momento, cuando la Unión Soviética estaba desintegrándose y cayendo en el olvido, Polonia se transformó en el mercadillo más grande del mundo para los servicios de inteligencia. Poseía la mayor riqueza minera del planeta, las mayores reservas de petróleo y más madera que el Amazonas, por no mencionar el inmenso almacén de armas de la época soviética, el país estaba siendo esquilmado de todos sus bienes. El objetivo de los servicios era conducir a Rusia a la anarquía, hasta el punto de que ésta no pudiera hacer frente a las operaciones militares de Occidente.
«Nadie sabía en realidad quién trabajaba para qué organismo ni qué organismo era aliado de quién, en lo que resultó ser una pelea de bar donde todos robaban lo que podían. Se podría nombrar al M15, al M16, a la CIA y al IRA, que fueron algunos de los que participaron en aquella refriega; la fiebre por hacerse con información, drogas, armas..., de todo. Casi todos los organismos de inteligencia y casi todas las organizaciones mafiosas estaban en el ajo.» [26]
Todo estaba en venta. Por las autopistas viajaban camiones repletos de rublos soviéticos. Muchos se utilizaron en complejas operaciones de canje en las que se despilfarraron miles de millones de narcodólares para pagar a la mafia calabresa, la Ndrangheta. Numerosos bancos occidentales de primer orden, como el New York Bank, el Goidman Sachs, el Fleet Financial y el Bank of Boston, se llevaron un botín de casi quinientos millones de dólares.

Tal como explica Tomlinson: «Viadimir Putin había perdido su puesto de director del KGB de la Stasi, en Berlín Este. San Petersburgo sufría una hambruna y el KGB debía a sus empleados varios meses de salario. Familias enteras morían de hambre en las ciudades y la de Viadimir Putin no fue una excepción.» [27]

Putin necesitaba ayuda y la buscó en las personas que supuestamente eran sus enemigos. John Scarlett, de la sede del M16 en Moscú. Scarlett, al igual que Putin, era un francmasón del Real Arco. Tomlinson no es capaz de arrojar ninguna luz sobre el pacto que firmó Scarlett con Putin, pero sí aporta algunos datos valiosos.

Putin, según el ex agente del M16 Richard Tomlinson, «estaba desde 1979 en el programa de control mental del MI6/ Francmasonería del Real Arco y hasta 1994 había sido uno de los agentes que operaba en el KGB.» Putin necesitaba una salida segura para su familia y para él que lo sacase de la situación en que se encontraba en San Petersburgo, donde todo se deterioraba rápidamente. Scarlett
había accedido a proveerlo de una nueva identidad en Reino Unido, como profesor de alemán (Putin tenía la fluidez de un nativo).» [28] Su esposa y sus dos hijas irían más adelante. Sin embargo, a mitad de camino, Scarlett renegó del pacto. El M15, en lugar de conceder a Putin un salvoconducto que lo sacara de Rusia, decidió, por razones que se desconocen, torturarlo y asesinarlo en cuanto pusiera un pie en suelo británico.

Pero el M15 subestimó al futuro presidente de Rusia, Vladimir Putin. Por medio de una amplia red de contactos, Putin se enteró de los verdaderos motivos que tenía el M15, anuló el acuerdo y regresó a Rusia.

En 1994, Putin contraatacó. Aquel año comenzaron a desaparecer de Europa los ordenadores portátiles del MI6. Putin y sus socios estaban siguiendo el rastro de altos funcionarios del MI6, que guardaban información en sus ordenadores portátiles, información codificada mediante colores, de los programas de control mental confeccionados a la medida de sus funcionarios y agentes. Tomlinson explica que «cuando se descifran los códigos, resulta relativamente sencillo controlar a cualquiera de los operativos que figuran en la lista, y también saber cómo hacer para controlar a otros que han sido "adoctrinados" de un modo similar y volverlos contra sus "amos"».

La pista principal habría de encontrarse en una antigualla, una máquina de escribir británica «55 Imperial 55», que se exponía en el museo de la cárcel de Jerusalén. El código impreso en las teclas era el siguiente:
1. $SV
2. XDM
3. KGB
4. RKK
5. AAN
6. TYM
7. ZKTZ
8. NLT
9. SKTZ
O. PF!

Estas diez secuencias representan diez ramas distintas de los departamentos de la Inteligencia Británica en los que ha habido francmasones del Real Arco infiltrados, desde su creación (MI1) hasta los nombres con que se conocen en la actualidad, MI5 y MI6. Por ejemplo, la pista 7 es 'zygote' [zigoto] (Zayin, Chet, Tzadik, en hebreo), que representa al Genome Real Project. Y la pista 9 es 'sex kittens' [gatitas del sexo]. Todos estos departamentos siguen existiendo hoy en día.

Los francmasones del Real Arco del KGB constituían uno de esos departamentos, dentro de esta organización masónica semejante a una tarántula.

La CIA no iba muy a la zaga del M16 británico en lo referente al lavado de cerebros. Se dio cuenta de que el método menos convencional consistía en servirse del «papel que desempeñan los factores sociales al orientar la mente de los agentes hacia las necesidades de la Agencia». En otras palabras, las tácticas de lavado de cerebro individuales, tales como la terapia de electroshock o el uso de drogas, aunque eran potentes, no tenían color al lado del poder de la sugestión en lo que se refería a forzar la conducta de la persona. De modo que Rees y sus socios exploraron los profundos recovecos de la mente humana y adoptaron el enfoque objeto-relaciones de la literatura universal, que ponía énfasis en la imaginería y en el simbolismo, y no en los impulsos instintivos y en la energía psíquica. Empleando la teoría que llevaba asociada, la idea consistía en recrear el
mundo imaginario de una obra inmortal de la literatura en la mente de los sujetos y hacer uso de dicha obra de arte para fines inmorales. En manos de Rees y Tavistock, dichas técnicas terminaron siendo un terreno de pruebas para crear e institucionalizar nuevas formas de control psicológico.

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NOTAS

1. Caro1 Menzel, «Coersive Psychology: Capitalism's Monster Science», The Campaigner, febrero-marzo de 1974.
2. Ibid.
3.L. Marcus, «The Tavistock Grin, The Real CIA - The Rockefellers' Fascist Establishment», The Campaigner, abril de 1974.
4. Carol Menzel, «Coersive Psychology: Capitalism's Monster Science», The Campaigner, febrero-marzo de 1974.
5.L. Marcus, «The Tavistock Grin, The Real CIA - The Rockefellers' Fascist Establishment», The Campaigner, abril de 1974.
6. Ibid.
7. John Rees, The Shaping of Psychiatry by War, Thomas William Salmon Memorial Lectures, Chapman and Hall, 1945.
S. L. Marcus, «The Tavistock Grin, The Real CIA - The Rockefellers' Fascist Establishment», The Campaigner, abril de 1974.
9. Ibid.
10.Ibid.
11.Vivian Freyre, «One Hundred Years Towards Incest», The Campaigner, febrero-marzo de 1974.
12.Carol Menzel, «Coersive Psychology: Capitalism's Monster Science», The Campaigner, febrero-marzo de 1974.
13.K. Lewin (1942), «Time Perspective and Morale», en G. Watson, ed., Civilian Morale, segundo anuario del SPSSL, Houghton Mifflin, Boston, 1951.
14.«Rockefeller's Fascism with a Democratic Face», The Campaigner, noviembre-diciembre de 1974.
15.Ibid.
16.Ibid.
17.Ibid.
18.Ibid.
19.Ibid.
20.Ibid.
21.Peter Cuskie, «The Tavistock Grin, The Shaping of the Anglo-American SS by War», The Campaigner, mayo de 1974.
22.Ibid.
23. http://www.richardtomlinsonmi6.blogspot.com/.
24.Se advierte de que no existe una corroboración independiente de estas afirmaciones; prácticamente lo único que tenemos son los recuerdos de Tomlinson al respecto.
25. http://www.richardtomlinsonrni6.b1ogspot.com/.
26. Richard Tomlinson, The Golden Chain, publicado por él mismo, 2005.
27.Ibid.
28. http://www.richardtom1insonmi6.b1ogspot.com/.

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