Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

martes, 19 de mayo de 2009

Sinfonía en Rojo Mayor: Parte IX (Hitler y "Ellos")


En esta entrega Rakovsky explica la intención oculta en el Tratado de Versalles. Stalin trunca los planes de “Ellos” (al hacer fracasar el trotskismo) y deciden ayudar a Hitler para que triunfe en Alemania. Rakovsky le explica a Gabriel el plan de “Ellos” para derrocar a Stalin. Por el relato queda claro que Alemania fue un peón en el gran Juego por el Poder Mundial.

Ver las anteriores partes empezando aquí.

R. Las reparaciones y las limitaciones económicas de Versalles no las determinó la conveniencia de ninguna nación. Su absurdo aritmético era tan evidente que hasta los más eminentes economistas de las naciones vencedoras lo denunciaron pronto. Solo Francia reclamó para reparaciones mucho más de lo que valía todo su patrimonio nacional, más que si hubiera sido hecho un Sahara todo el suelo francés. Peor fue acordado aquel absurdo de hacerle pagar a Alemania muchas veces más de cuanto podía pagar, aun vendiéndose por entero a ella y entregando la producción de todo su trabajo nacional. Al fin, en realidad, se llegó a la consecuencia práctica de imponerle a la República de Weimar hacer un dumping fantástico si quería pagar algo de las reparaciones. Y el dumping ¿qué era?... Subconsumo, hambre en Alemania y paro en la misma medida en las naciones importadoras. Si no importaban paro en Alemania. Hambre y paro en una u otra parte; he aquí la primera consecuencia de Versalles… ¿Era o no el Tratado revolucionario? Se hizo más: se intentó una reglamentación igual en el plano internacional… ¿Sabe usted lo que la medida representa en plan revolucionario? Es imponer el anárquico absurdo de hacer producir lo suficiente y propio a cualquier economía nacional, estimando que para lograrlo es indiferente su clima, sus fuentes naturales de riqueza y hasta la educación técnica de directores y de obreros. Siempre fue un recurso para compensar las desigualdades naturales en calidad del suelo, clima, minerales, petróleo, etc., entre las economías nacionales el trabajar más los países más pobres, es decir, explotar más a fondo su capacidad de trabajo para suplir la deficiencia motivada por la pobreza del suelo, a la cual se deben agregar otras desigualdades, que también se compensaban por tal medio; por ejemplo, la diferencia en los utillajes industriales. No quiero extenderme más, pero la reglamentación del trabajo impuesto por la Sociedad de Naciones, evocando un principio abstracto de igualdad en la jornada, era en realidad, dentro de un sistema de producción y cambio internacional capitalista no modificado, imponer una desigualdad económica, porque ello era despreciar el fin del trabajo, que es la producción suficiente. El efecto inmediato fue una insuficiencia de la producción, compensada con las importaciones de los países natural e industrialmente autosuficientes, pagadas en oro, en tanto hubo en Europa oro. Prosperidad ficticia en EEUU, que cambiaban su fabulosa producción por oro y el oro en billetes, que abundaban. Como toda anarquía de la producción, y la del periodo fue como no se vio jamás, la Finanza. “Ellos” la explotan a pretexto de remediarla, con otra anarquía mayor: la inflación de la moneda oficial y cien veces más con la inflación de su propio dinero, la moneda-crédito, la moneda falsa. Recuerde las devaluaciones sucesivas en muchas naciones, la desvalorización alemana, la crisis americana y su efecto fabuloso… un record de paro: más de treinta millones de parados solo en Europa y EEUU. ¿Era o no premisa revolucionaria el Tratado de Versalles y su Sociedad de Naciones?...
G. Podría serlo sin quererlo, no me podrá usted justificar por qué retroceden ante la consecuencia lógica la Revolución, el Comunismo; es más, le hacen frente con el Fascismo, triunfante en Italia y Alemania… ¿Qué me dice?
R. Que solo excluyendo la existencia y el fin de “Ellos” tendría usted toda la razón…, pero no debe olvidar su existencia y su fin y tampoco el hecho de que ocupa el poder en la URSS Stalin.
G. No veo la relación.
R. Porque no quiere: le sobran dotes inductivas y elementos de jucio. Le repito una vez más: Stalin es para nosotros un bonapartista, no un comunista.
G. ¿Y qué?
R. Pues que las grandes premisas que impusimos en Versalles para el triunfo de la Revolución Comunista en el mundo, y que, como ha visto, fueron una realidad gigantesca, no quisimos que sirvieran para dar el triunfo al bonapartismo staliniano… ¿Está bien claro?... Otra cosa hubiera sido si es Trotsky entonces el dictador de la URSS, es decir, si son “Ellos” los jefes del Comunismo internacional.
G. Pero el Fascismo es un anticomunismo integral, tanto del trotskista como del staliniano…, y si tan grande es el poder que les atribuye a “Ellos”, ¿cómo no lo han evitado?...
R. Porque son “Ellos” quien han hecho triunfar a Hitler.
G. Bate usted todas las marcas del absurdo.
R. Lo absurdo y lo prodigioso se confunden por incapacidad cultural. Escúcheme. Ya he reconocido el fracaso de la Oposición. “Ellos” vieron al fin que no podía ser derribado Stalin por un golpe de estado. Y su experiencia histórica les dictó una solución. Hacerle a Stalin lo mismo que al Zar. Una dificultad había que nos parecía insuperable. No existía en toda Europa un país invasor. Ninguno poseía situación geográfica o ejército bastante para invadir la URSS. Al no haberlo, debieron “Ellos” inventarlo. Solo Alemania tenía población y posición adecuada para invadir la URSS y para infligirle derrotas a Stalin, pero como comprenderá, la República de Weimar no fue ideada, ni política ni económicamente, para ser invasora, sino para ser invadida. En el horizonte del hambre alemán empezó a brillar la fugaz estrella hitleriana. Un ojo perspicaz se fijó en él. El mundo ha presenciado su ascensión fulminante. No le diré que ha sido todo obra nuestra, no. Le dio sus masas, cada vez mayores; la economía revolucionario-comunista de Versalles. Aunque no fuera dictada para provocar el triunfo de Hitler, la premisa que impuso Versalles a Alemania fue la de su proletarización, de paro y hambre, y su consecuencia debió ser el triunfo de la Revolución Comunista. Pero frustrada ésta por la presencia de Stalin en la jefatura de la URSS y de la Internacional, y no queriendo entregar Alemania al nuevo Bonaparte, los planes Dawes y Young atenuaron las premisas solo en parte, a espera del triunfo en Rusia de la Oposición…; pero como no llegaba, las premisas revolucionarias existentes debían tener sus consecuencias. El determinismo económico de Alemania imponía a su proletariado la Revolución. Al deber ser contenida la revolución social-internacionalista por culpa de Stalin, el proletariado alemán se lanzó a la revolución nacional-socialista. Fue un hecho dialéctico. Pero con toda su premisa y su razón, la revolución nacional-socialista jamás hubiera podido triunfar. Hizo falta más. Fue necesario que, obedeciendo consignas, los trotskistas y los socialistas dividiesen a las masas que tenían una conciencia de clase despierta e intacta. En esto ya intervinimos nosotros. Pero fue necesario más: en 1929, cuando el Partido Nacional-Socialista sufre la crisis de crecimiento y sus recursos financieros le fallan, “Ellos” le envían un embajador; hasta sé su nombre: fue un Warburg. Se conviene la financiación del Partido Nacional-Socialista en negociaciones directas con Hitler, y éste recibe en un par de años millones de dólares, enviados por Wall Street, y millones de marcos de financieros alemanes, éstos a través de Schacht; el sostenimiento de las S.A. y de las S.S. y la financiación de las siguientes elecciones que dan el poder a Hitler, se hace con los dólares y los marcos que le envían “Ellos”.

(Continua aquí.)
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