Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

domingo, 12 de julio de 2009

Resistir a la mentira

Resistir a la mentira por Thierry Meyssan*

En ocasión del 7º aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, les ofrecemos la traducción al español de un texto de Thierry Meyssan anteriormente publicado en italiano y ruso en el volumen colectivo intitulado Cero, por qué la versión oficial del 11 de septiembre es mentira. El autor explica cómo escribió su libro La Gran Impostura y lo que sucedió después. Escrito hace más de un año, el texto exige, claro está una actualización ahora que los medios rusos de comunicación están haciéndose eco del tema. Resulta evidente que la censura impuesta en los medios occidentales (que desacreditan y acallan las voces de los disidentes, como se ha podido comprobar con el humorista francés Jean-Marie Bigard) no podrá mantenerse durante mucho tiempo más.

A la izquierda en este fotomontaje aparece el intelectual francés Thierry Meyssan, al centro las torres gemelas el 11/S, a la derecha el ex presidente estadounidense George Bush a finales de su mandato y el candidato republicano a la presidencia John McCain.

Intelectuales, investigadores, periodistas de buena fe, denuncian desde hace tiempo las mentiras oficiales del 11/S, que han servido de pretexto para la política imperial mundial, que las elites estadounidenses utilizan en su ideología por acaparar los recursos naturales por la fuerza, constituyendo hoy la principal amenaza para la Paz Mundial.

Al abrir la polémica sobre los atentados del 11 de septiembre, no tenía yo conciencia de proyectarme hacia a lo que pronto empezaría a conocerse como «una guerra global sin fin». Creí que simplemente estaba haciendo mi trabajo como periodista cuando señalé las incoherencias de la versión gubernamental. En los días subsiguientes, publiqué en Internet una serie de artículos en los que reconstruía la cronología de los hechos, minuto a minuto, y señalaba el increíble papel del NORAD (el comando de la protección militar aérea de EEUU y Canadá). Indiqué inmediatamente que los autores de los atentados tenían cómplices en la Casa Blanca y en el Estado Mayor Conjunto; que los individuos a los que se acusaba de haber secuestrado los aviones no aparecían en las listas de embarque; que la acumulación de indicios que estos habían dejado tras de sí no resultaba creíble; que había explosivos en las Torres Gemelas, que Osama Ben Laden resultaba una cómoda coartada para justificar un ataque contra Afganistán decidido con anterioridad; y, por supuesto, que todo aquello serviría para alimentar el «choque de civilizaciones» y justificar toda una cadena de guerras.

Al igual que muchos más, había comprendido yo que aquel día el mundo había sufrido un cambio. A pesar de ello, seguí actuando y escribiendo como antes. No fue hasta más tarde, al afrontar las dificultades que iban surgiendo, que encontré nuevos medios para defender nuestra libertad. Me aventuré a identificar a los grupos capaces de montar una operación de aquella envergadura. Como había estudiado anteriormente las redes stay-behind de la OTAN (comúnmente conocidas como Gladio), me llamó la atención cierto número de similitudes en el modus operandi. Encontré en mis archivos la copia de un boletín interno de los comandos que tienen su base en Fort Braga, conocidos bajo la denominación de Fuerzas Especiales Clandestinas (Special Forces Underground). Se anunciaba allí, con 8 meses de antelación, el atentado contra el Pentágono. Bajo la presidencia de Bill Clinton, aquel grupo –que se compone de soldados de élite implicados en las principales acciones secretas de Estados Unidos en el extranjero– había sido acusado de participar en una conspiración. En aquel entonces, no había tenido yo por desgracia la posibilidad de investigar más sobre el tema. Me di entonces a la tarea de reconstruir detalladamente los diferentes atentados para entender mejor el mecanismo. Al tratar de establecer la cronología exacta del atentado contra el Pentágono, releí con perplejidad varios despachos de la Agencia France Presse:

AFP | 11 de septiembre de 2001 | 13h46 GMT |
URGENTE Evacuado el Pentágono después de la catástrofe del World Trade Center
WASHINGTON – El Pentágono fue evacuado el martes después de un atentado terrorista que tuvo como objetivo el World Trade Center en Nueva York, indicaron responsables americanos.


AFP | 11 de septiembre de 2001 | 13h54 GMT |
URGENTE Dos explosiones en el Pentágono (testigo)
WASHINGTON – Dos explosiones sacudieron el Pentágono en la mañana del martes y está saliendo humo de una pared del edificio, se supo mediante un testigo, Lisa Burgués, periodista del Stars and Stripes.


AFP | 11 de septiembre de 2001 | 14h51 GMT |
URGENTE Un avión se dirige hacia el Pentágono
WASHINGTON – Un avión se dirigía en la mañana del martes hacia el Pentágono en las proximidades de Washington, indicó un responsable del FBI a la AFP.


AFP | 11 de septiembre de 2001 | 16h07 GMT |
Un avión se estrella contra el Pentágono (testigo)
WASHINGTON – Un avión de pasajeros se estrelló el martes contra el Pentágono golpeando violentamente el edificio situado cerca de Washington al nivel del primer piso, reportó un testigo, el capitán Lincoln Liebner. «Vi ese enorme avión de American Airlines llegar rápidamente y a baja altitud», declaró este testigo. «Lo primero que pensé es que nunca había visto uno tan bajo», agregó. «Me di cuenta que lo que estaba sucediendo justo antes de que chocara» con el edificio, acotó el capitán precisando que había oído gritos de personas en el lugar del drama. El Pentágono está en Virginia, a cerca de un kilómetro del segundo aeropuerto de Washington, Reagan National Airport.


Según la versión gubernamental, un avión de pasajeros se estrelló contra el Pentágono a las 9h38 (13h38 GMT). Pero, según los despachos de la AFP, hubo dos explosiones en el edificio antes de que el avión se estrellara. Entonces, no hubo uno sino varios atentados contra el Pentágono. Me puse entonces a comparar todas las fotos disponibles de la escena del crimen para ver si había o no huellas de diferentes explosiones. Sin embargo, una pregunta volvía a mi mente una y otra vez: ¿Cómo había sido posible que el redactor de la AFP titulara uno de sus despachos «Un avión se dirige hacia el Pentágono»? Es posible, en efecto, observar que un avión se dirige hacia Washington, pero ¿cómo saber si su blanco allí va a ser el Pentágono, el Capitolio o la Casa Blanca? Decididamente, aquello no estaba claro. Mostré las fotos que había recolectado a algunos amigos competentes: un ex piloto de intercepción, un bombero, un especialista en explosivos. El piloto no entendía por qué los terroristas se tomaron el trabajo de hacer una complicada maniobra para estrellar el avión contra la fachada en vez de lanzarlo simplemente sobre el techo [del edificio]. El bombero y el especialista en explosiones se sorprendieron ante el incendio, que no se parecía en nada a los que se producen en los accidentes de aviación. Observé entonces lo que todo el mundo debió notar desde el primer momento: no había en la fachada ningún orificio de entrada del avión en el edificio, ni ningún fragmento del avión en el exterior. Simplemente porque no hubo ningún avión. Acababa yo de encontrar «el huevo de Colón» y América no me daría las gracias por ello. Retomando también las fotos, mi hijo mayor, Raphaël, puso en evidencia la irracionalidad de la versión gubernamental mediante un juego de los 7 errores que recorrió en pocas horas la web mundial. En momento en que mis artículos existían solamente en francés, las notas explicativas que acompañaban aquellas fotos fueron rápidamente traducidas a los principales idiomas mientras que el carácter lúdico de la presentación de las imágenes garantizaba su popularidad. La gigantesca máquina propagandística que la alianza atlántica había puesto en marcha para imponer la versión gubernamental había despertado el interés del público por todo lo relacionado con los atentados. Empujado por aquella ola, el «juego de los 7 errores» atrajo a una decena de millones de internautas en dos semanas. Era la primera vez que una operación de desinformación de envergadura planetaria resultaba desenmascarada en tiempo real a los ojos del mundo. Se producía así lo que los comunicadores del Pentágono, sorprendidos ante aquel brusco cambio de la situación, llamaron «el rumor». Al resumir mi investigación mediante algunas pocas fotos y exhortar a los internautas a juzgar por sí mismos, Raphaël lograba captar la atención del público como ya lo había hecho en otras ocasiones con el mismo éxito. Pero –como contrapartida de aquella simplificación– reducía el asunto a un simple problema de comunicación gubernamental mentirosa mientras que ignoraba su dimensión política. En aquel momento, recibí el apoyo masivo de mis colegas. En los foros profesionales hubo debates en los que se comparó el atentado del Pentágono con los muertos de Timisoara (en 1989, la prensa se dejó embaucar por los opositores de Ceaucescu que expusieron cuerpos que habían sido objeto de autopsias como si se tratara de cadáveres de personas torturadas). Proseguí entonces mi investigación. Exploré tanto los secretos de la nueva política energética de Dick Cheney, que conducía inevitablemente a las tropas del imperio a apoderarse de las reservas de hidrocarburos del «Gran Medio Oriente», como la extraña trayectoria de Osama Ben Laden, desde la Liga Anticomunista Mundial hasta el emirato de los talibanes. En Norteamérica, el principal semanario hispano de información general, Proceso, retomó integralmente en octubre un largo dossier que yo había dedicado a los vínculos financieros que unen a las familias Bush y Ben Laden. Se revelaba así de pronto que los dos hombres que encarnaban respectivamente «el mundo libre» y «el terrorismo» se conocían entre sí y que compartían incluso intereses comunes en momentos en que misteriosos individuos bien informados habían obtenido ganancias fabulosas especulando por adelantado sobre la base de los atentados. Fueron esas informaciones las que acabaron por convencer a algunos líderes estadounidenses de que los conspiradores no estaban en alguna cueva de Afganistán sino en la Casa Blanca. La representante por el Estado de Georgia, Cynthia McKinney, interrogó a la administración Bush ante el Congreso. Su voz fue ahogada por las vociferaciones patrióticas, pero la duda acababa de hacer entrada en el Capitolio.

En definitiva, reuní mis diferentes artículos y los publiqué en forma de libro en marzo de 2002. Esa nueva presentación, en forma sintética y coherente, de datos que ya había ido publicando durante 6 meses transformó bruscamente la naturaleza del debate. Salíamos de las discusiones sobre los detalles de los hechos para abarcar de nuevo su significado político. De poner en duda los comunicados gubernamentales pasábamos a señalar con el dedo a los criminales, sobre todo porque lo más importante del libro era un análisis de la transformación futura de Estados Unidos en un Estado militar-policíaco y una descripción de su nueva tendencia expansionista. Perplejos, mis colegas franceses guardaban silencio mientras que la prensa internacional, desde el diario húngaro Népszabadság hasta el chileno La Tercera, publicaban crónicas sobre L’Effroyable imposture. [Publicado en español bajo el título La Gran Impostura, NdlT.]. A pesar de la ausencia de la menor publicidad, el libro, del que se imprimieron 10 000 ejemplares, se agotó en 5 días. Perplejo, un animador de televisión atípico, Thierry Ardisson, me invitó a su programa. El libro se reeditó entonces urgentemente y rápidamente se vendieron 180 000 ejemplares en Francia. Para la alianza atlántica, me convertí así en el hombre al que había que desacreditar urgentemente. Para mis colegas, que me habían dado ánimos hasta aquel momento, pasé de pronto de la categoría del simpático reportero Tintín a la de peligroso competidor y abominable hereje. Comenzó entonces un diluvio de imprecaciones. Con sólo raras excepciones, todos los medios respetables me lincharon al unísono. El más virulento fue el diario de izquierda Libération, que me estigmatizó en 25 artículos sucesivos. Sin la menor vergüenza, el diario Le Monde publicó un editorial en el que deploró mi independencia de pensamiento libre de las presiones económicas de la profesión. Dominique Baudis, presidente del Consejo Superior Audiovisual, mencionado en mi libro por su papel en el seno del Carlyle Group, hizo que sus subordinados se comunicaran por teléfono con los grandes medios audiovisuales para que me negaran el acceso a sus programas. El aspecto surrealista que tomaba la polémica resultaba aún más evidente en la medida en que Francia se encontraba en medio de la campaña con vista a las elecciones presidenciales. Todos los candidatos evitaban por tanto cuidadosamente hablar del 11 de septiembre para no provocar divergencias entre sus propios partidarios. La ciudadanía, desilusionada al ver que sus líderes no se pronunciaban y convencida de que los medios de difusión no aceptarían nunca reconocer que se dejaron embaucar por los voceros de la administración Bush, se volvía espontáneamente hacia mis análisis. Fue entonces cuando el Centro Zayed, el poderoso instituto de estudios políticos que los Emiratos Árabes crearon para la Liga Árabe, me invitó a hablar en Abu Dhabi. Acudieron tantos diplomáticos que la mayoría no pudo entrar en la sala y asistió a la conferencia desde los jardines. Después de la conferencia uno de los más célebres periodistas árabes, Faisal Al-Kassim, me hizo una entrevista de una hora para Al-Jazira. Durante estas intervenciones presenté nuevos elementos y aporté la prueba de que el atentado contra el Pentágono se perpetró con un misil de las fuerzas armadas de Estados Unidos. Lo más importante es que exhorté a los Estados miembros de la Liga Árabe a pedir la creación de una comisión investigadora internacional por la Asamblea General de la ONU. La polémica política avanzaba así un paso más y se instalaba en lo adelante en el campo de las relaciones internacionales.

El Departamento de Estado tardó más en reaccionar, aunque había enviado una delegación de 7 diplomáticos a escucharme. El Centro Zayed publicó en árabe una versión de La Gran Impostura y el soberano envió los 5 000 ejemplares a las principales personalidades políticas e intelectuales del mundo árabe. Los Estados árabes se negaban a cargar con la responsabilidad colectiva de los atentados. La Liga Árabe y el Consejo de Cooperación del Golfo estaban al rojo vivo. Desacreditar al Centro Zayed se hacía urgente para Washington. Se desató una campaña de difamación para acabar con los contactos de ese prestigioso instituto con el extranjero. En definitiva, los Emiratos Árabes Unidos decidieron cerrarlo aunque fuera al precio de crear una nueva estructura antes que desgastarse en una polémica inútil. La Gran Impostura se tradujo a 25 idiomas y alcanzó el primer lugar en las ventas en todos los países de la cuenca del Mediterráneo, exceptuando a Israel. Como utilicé los primeros fondos que cobré en el financiamiento de la actividad editorial de la Red Voltaire en el Tercer Mundo, los atlantistas se movilizaron para provocar la quiebra de mi editor, de manera que nunca pude cobrar los derechos de autor, que debían ser considerables. Washington ejercía presiones de todo tipo sobre Francia para que me hicieran callar. Una organización sionista llamó a Hollywood para boicotear el Festival de Cannes, maniobra que Woody Allen logró hacer fracasar. El Departamento de Estado amenazó a los medios de prensa que insistiesen en mencionar el debate con anularles cualquier acreditación. La cacería de brujas se hacia general. Simultáneamente, algunas voces libres se hacían oír en Europa. Sobre todo la del ex ministro alemán Andreas von Bulow y la del ex jefe del Estado Mayor ruso, el general Leonid Ivashov. La opinión pública y las cancillerías tenían opiniones diversas. Después de realizar verificaciones, los principales servicios de inteligencia militar estaban convencidos de la superchería de la administración Bush. De manera que se puede decir que la más gigantesca operación de propaganda de la Historia había fracasado en menos de un año.

En Estados Unidos el movimiento a favor de la verdad se desarrolló con evidente retraso en relación con el resto del mundo. Los estadounidenses necesitaban un largo período de duelo antes de recuperar su espíritu crítico. Durante los 5 años transcurridos desde el 11 de septiembre de 2001 recibí varios miles de amenazas de muerte por correo postal y por correo electrónico y tuve que afrontar grandes peligros. En todos mis viajes, algunos Estados y a veces personas privadas pusieron a mi disposición escoltas armados y autos blindados, sin que yo lo pidiera. Supe que se podía viajar con identidades falsas y pasar las aduanas sin ser controlado. Nunca supe con certeza quién me protegía de esa forma. Tuve la oportunidad de reunirme con numerosos jefes de Estado Mayor, jefes de gobierno y jefes de Estado para presentarles mi investigación sobre el 11 de septiembre y para comunicarles informaciones que no se podían publicar. Sus puertas se abrieron ante mí con extraña facilidad. En función de lo que entendí, albergo la sensación de tener una deuda personal con Jacques Chirac, con quien nunca me reuní pero cuya alta figura evocaron siempre ante mí aquellos que me recibían y quienes garantizaban mi seguridad. Durante esos encuentros a alto nivel, observé la evolución de las relaciones internacionales.

El 11 de septiembre se puede analizar como un crimen en masa o como una operación militar, pero quedará en la Historia como una puesta en escena que precipitó al mundo hacia una serie de imágenes y un discurso irracionales. Los hombres que lo propiciaron quisieron provocar un cambio ideológico en Estados Unidos y lo lograron. Ese país pasó de una concepción mesiánica de su propio papel en el mundo a un milenarismo. Hasta entonces se veía a sí mismo como un modelo de virtud y de eficacia. Esperaba regenerar a la vieja Europa y vencer al comunismo ateo. Ahora se presenta como un Estado que está por encima de los demás y con la misión de administrar el mundo él solo. Si los símbolos del poderío financiero y militar estadounidense –el World Trade Center y la sede del Departamento de Defensa– se han visto crucificados, ha sido en aras de propiciar la transfiguración de la bandera de las barras y las estrellas. Desde aquel entonces, Estados Unidos no tiene ya ni adversarios, ni socios, ni aliados. Sólo tiene enemigos y súbditos. La retórica oficial se hunde en el maniqueísmo: «El que no está con nosotros está contra nosotros». El mundo se convierte en un campo de batalla escatológico donde Estados Unidos e Israel encarnan el Bien, mientras que el mundo musulmán encarna el Eje del Mal. Este brusco cambio ideológico entroniza el triunfo de la doctrina Wolfowitz sobre la doctrina Brzezinski. A fines de los años 70, Carter y Brzezinski decidieron vencer al Pacto de Varsovia sin confrontación militar directa sino azuzando contra él al mundo musulmán (primero en Afganistán, luego en Yugoslavia y en Asia Central) y reservar las capacidades militares estadounidenses para garantizar la seguridad del aprovisionamiento en hidrocarburos (creación del Central Command). Pero, sobre la marcha de la «Tormenta del Desierto», Paul Wolfowitz aconsejó aprovecharse del derrumbe de la URSS para abandonar el sistema de seguridad colectiva de la ONU y proclamar la supremacía exclusiva de Estados Unidos e Israel. Para ello era conveniente acrecentar al máximo la asimetría de las capacidades militares mediante el desarrollo del arsenal israelí-estadounidense y disuadiendo a todas las demás potencias de presentarse como rivales. Esto implicaba sobre todo privar a la Unión Europea de toda veleidad política ahogándola en una ampliación forzosa e indefinida. Esas dos doctrinas estratégicas han gozado del apoyo de diferentes grupos de influencia económica. Los que sueñan con el crecimiento continuo y la apertura de los mercados cuentan con la estrategia de Brzezinski para garantizar un retroceso de los regímenes socialistas y un aprovisionamiento permanente en materia de energía tanto para sí mismos como para sus clientes. Por el contrario, los que sueñan con maximizar las ventas de armas y las ganancias especulativas cuentan con la estrategia de Wolfowitz para crear disparidades y tensiones, sin temer a las desigualdades, crisis y guerras que se presentan como oportunidades para los negocios. Sin embargo, el espectro del pico petrolero –o sea, el comienzo del agotamiento del petróleo explotable– ha convencido a una sociedad maltusiana de que la paz era imposible a mediano plazo y de que el futuro pertenece a los depredadores.

El mundo actual está obligado a hacer frente a dos Estados expansionistas: Estados Unidos e Israel. Ambos se mueven en función de una lógica que los devora desde dentro: concentran sus capacidades en el fortalecimiento de su poderío militar en detrimento del desarrollo interno. Han consagrado casi toda su actividad a la economía de guerra, en forma tal que para ellos es la paz lo que resultaría funesto. Están obligados a huir hacia delante o a caer en la quiebra. Sin embargo, el apetito de ambos no amenaza a todo el mundo de la misma manera ni al mismo tiempo.

Los europeos se han comportado como avestruces. Han rechazado la verdad sobre el 11 de septiembre porque creían poder seguir siendo aliados de Estados Unidos cuando no eran más que una presa de este último. Admitieron sin pestañear el ataque contra Afganistán por parte de los anglosajones, la creación de un largo corredor que debe permitir a estos últimos drenar los hidrocarburos del Mar Caspio, y la creación de vastas plantaciones de amapola que les permiten apoderarse de los mercados europeos del opio y la heroína. Algunos europeos, lidereados por Francia, creyeron que podrían oponerse a la invasión de Irak. Pero no pudieron hacer otra cosa que decir lo que indicaba el derecho y fueron castigados por su atrevimiento al ser obligados a pagar esta guerra, mediante la dolarización forzosa de las reservas monetarias del Banco Central Europeo. Retrocediendo un poco más, los mismos europeos tratan ahora de desempeñar el papel de mediadores con Irán, como si sus esfuerzos diplomáticos pudiesen modificar la voluntad del Imperio. Lejos de esas lastimosas dilaciones, el mundo musulmán y los Estados latinoamericanos han dado prueba de lucidez. Comprendieron rápidamente que, luego de haberse sido considerados como variables de ajuste durante la guerra fría y más tarde como peones en el «gran tablero» de Zbignew Brzezinski, no les aguardaba otra cosa que el exterminio. Habían cometido el delito de vivir en el sitio equivocado. Los musulmanes estorbaban en la explotación de los hidrocarburos; los latinoamericanos utilizaban sus tierras para alimentarse en vez de cultivar los biocombustibles indispensables para los 4x4 de los yanquis. Así que no es por casualidad que el jeque Zayed de los Emiratos Árabes Unidos, y más tarde Sadam Husein en Irak, y después Bachar el-Assad en Siria fueron los primeros jefes de Estados en romper explícitamente la mentira. Y, siguiendo la misma lógica, hoy son los principales líderes del Movimiento de Países No Alineados, el venezolano Hugo Chávez y el iraní Mahmud Ahmadinejad, quienes más se expresan sobre el tema. Los dirigentes rusos, por su parte, se han dividido en un función de una tendencia que ya existía desde antes. Los que estaban preocupados por un rápido enriquecimiento no querían comprometer sus negocios internacionales buscándose la enemistad de Estados Unidos. Por el contrario, los que soñaban con recuperar el estatus de superpotencia aconsejaban debilitar a Estados Unidos mediante la revelación de sus mentiras. Pragmático, Vladimir Putin no escogió ninguno de los dos bandos sino que actuó de forma que Rusia sacara el mayor partido de la situación. Se indignó medianamente por la guerra en Afganistán, por lo mucho que le divertía ver a los estadounidenses desbaratar el emirato de los talibanes que ellos mismos habían creado, principalmente para utilizarlo como base de retaguardia en la desestabilización de Chechenia. Se opuso a la invasión de Irak, pero más que enfrentar a Estados Unidos prefirió empantanarlos allí apoyando en secreto a la resistencia. Tomó la misma actitud en lo tocante al Líbano y se sorprendió –como todo el mundo, por cierto– ante la victoria del Hezbollah sobre el régimen sionista. Y hoy recurre alternativamente a la negociación o a la amenaza en cuanto a Irán. Poco a poco está posicionando a su país no como rival de Estados Unidos, sino como protector de los débiles y como árbitro. Por eso se abstiene de hacer declaraciones sobre el 11 de septiembre y permite que los veteranos del KGB lo hagan profusamente en su lugar. Luego de haber creído durante un período de tiempo más o menos largo que se trataba de una pesadilla que iba a disiparse con el despertar, los gobiernos del mundo entero han tomado conciencia del problema que plantea el 11 de septiembre y de la transformación de Estados Unidos. Cada uno de ellos tiene la obligación de proteger a su propio país, lo cual no impide la realización de acciones colectivas para neutralizar a la fiera. Las fuerzas armadas de Estados Unidos y de Israel son muy dependientes, en efecto, de sus ex aliados. Es así que la negativa de Turquía a permitir que la US Air Force utilizara su espacio aéreo para bombardear Irak obligó al Pentágono a desplazar su dispositivo y a retrasar su ataque. Si otros estados se hubiesen opuesto así, pasivamente, a esa guerra, la misma no habría podido realizarse. Sin embargo, el paso a la acción colectiva supone un mejor conocimiento del modo de funcionamiento del imperialismo y del impacto que pudiera tener la adopción coordinada de medidas nacionales. Es a eso a lo que deben dedicarse ahora quienes militan por la verdad sobre el 11 de septiembre. Las víctimas centroamericanas de los escuadrones de la muerte de John Negroponte tienen que intercambiar experiencias con sus víctimas iraquíes. Los indios de Guatemala que se vieron confinados en reservas por los consejeros israelíes de la junta tienen que reunirse con los palestinos encerrados en la franja de Gaza. Las personas secuestradas y torturadas en América Latina durante la Operación Cóndor tienen que debatir con las que acaban de ser secuestradas en Europa y torturadas por la CIA, y así sucesivamente. Eso es lo que hemos comenzado a hacer con la conferencia Axis for Peace.

La mentira del 11 de septiembre proporcionó la base de la retórica de la administración Bush. Ha llegado la hora de admitir que no se puede combatir la política de esta administración sin denunciar esa mentira.

Thierry Meyssan
Periodista y escritor, presidente de la Red Voltaire con sede en París, Francia. Es el autor de La gran impostura y del Pentagate

sábado, 4 de julio de 2009

Manipulación cultural judía

Hablar con Judíos (o no)
Kevin MacDonald. 10 de febrero 2009

Un tópico del que apenas se discute, es el de la agresión hostil que debes soportar, si te atreves a tratar sobre ciertas sensibilidades judías. No hablo de la racionalización sofisticada que puedas encontrar en los medios informativos principales, o de las tácticas difamatorias de organizaciones como la ADL o la SPLC. No, estoy hablando de agresiones personales. Hay algo absolutamente primario en ello. Hay un blog franco y refrescante de Karin Friedemann, una antisionista étnicamente judía. Ella señala la “violenta intolerancia” que los defensores de Israel muestran a la gente de diferentes opiniones.

A los judíos norteamericanos se les entrena desde la infancia a interactuar con los no judíos con engaño y de forma arrogante, coordinados unos con otros, para destruir emocionalmente a los Gentiles y a los críticos de Israel, así como adicionalmente destruir sus carreras e interferir en sus relaciones sociales. Realmente esto es algo deliberado, malvado, es un comportamiento planeado y motivado por una furia narcisística farisaica…El problema es que a los Gentiles se les enseña a través de la presión y violencia emocional ejercida por los medios de comunicación y el sistema educativo a ser muy sensibles al sufrimiento judío, así cuando un sionista se indigna porque un gentil cuestiona su visión del mundo, el gentil debe entonces luchar contra su propio ser en una dura batalla con su "judío interior" que le hace sentir inadecuado e intimidado. Pero al judío no le importa si hiere a otros. A los judíos solo les preocupa lo que es bueno para los judíos.

Una vez hice llorar histéricamente a un hombre de 50 años porque le dije suave y afectuosamente que los Judíos no eran tan únicos. Solo le dije que los Judíos, como cualquier otra persona, tiene buenos y malos tiempos. Tiempos en los que fueron masacrados y tiempos en los que masacraron. Como cualquier otro pueblo. Imagina lo que hizo después. Me maltrató emocionalmente y me insultó, cortando toda comunicación. El comportamiento judío es tan predecible que realmente da miedo.

Si mencionas cortar el dinero [a Israel] o si mencionas el posible compromiso de vivir con los palestinos como iguales en un solo estado, se enfurecen y empiezan a usar tácticas intimidatorias, a menos que tengan alguna razón para temerte, en cuyo caso te evitan y te denuncian a las autoridades, intentan que te arresten o intentan destruir tu carrera o tu estatus social mediante la calumnia.

Todos los sionistas creen en el mito de los "1000 años de sufrimiento judío" y creen que el mundo les debe una compensación por el sufrimiento 'único' de sus antepasados". Es un punto de vista loco y criminal. Resuelven sus contradicciones entre sus creencias de que son los tipos buenos y lo que realmente les están haciendo a sus vecinos, tanto en Oriente Medio como en los EEUU, desarrollando problemas de salud mental. Muchos sionistas son esquizofrénicos funcionales.


Estas tácticas no se restringen solo a los críticos del sionismo. Como alguien que ha experimentado un aluvión de emails hostiles de sus colegas de facultad, puedo atestiguarlo. Rápidamente uno se da cuenta que la reivindicación de la legitimidad de la identidad blanca y sus intereses, produce un aluvión de hostilidad. Esto a pesar del hecho que todo el espectro político judío apoya fuertemente el sionismo racial. Una persona me envió recientemente esto:

He encontrado a muchos judíos liberales, políticamente correctos que reaccionan vehemente (casi violentamente) a los comentarios más inocuos sobre cualquier tópico relacionado con Israel o los Judíos. Un judío, cuando mencioné que fui con mi esposa a Rusia, se pasó varios minutos echando espuma por la boca contra los rusos. Otro, cuando escuchó que yo sentía compasión por los problemas de los palestinos quiso saber quién era yo y cómo me atrevía a decir eso. A menudo tienen tolerancia cero por cualquier diferencia de opinión.

Los medios de comunicación constantemente presentan imágenes del sufrimiento judío— hay un exceso de películas sobre el Holocausto. Pero los medios ignoran otras situaciones, como por ejemplo las primeras décadas de la URSS y ahora en el Gran Israel, donde los Judíos han infligido un sufrimiento horrible. Estoy leyendo el libro de E. Michael Jones: El espíritu revolucionario judío y su efecto en la Historia. Es estremecedor leer su relato de violencia judía ejercida contra los no judíos en el mundo antiguo, particularmente la persecución de Cristianos siempre que tuvieron el poder para hacerlo. Mucho antes de que los Cristianos tuvieran ninguna influencia en la política de Roma, las quejas de los Cristianos sobre los Judíos no eran estereotipos basados en la memoria histórica, sino que surgían de la experiencia directa con los Judíos:

Orígenes entendió que la calumnia judía ayudó a que se persiguiera a los Cristianos, y que el odio Judío era un hecho en la vida de los Cristianos, que se mantuvo tras las repetidas derrotas de la política mesiánica” (las derrotas de los rebeldes Judíos a las manos de los Romanos entre los años 70 y 135 DC) (p. 69).

Esta es la base de mi preocupación de lo que les pasará a los blancos cuando los Judíos formen parte de una élite hostil en una América en la que los blancos serán minoría. Los no judíos absorben estas imágenes de los medios y se sienten inadecuados, intimidados emocionalmente. Acaban identificándose con el agresor, parecido a un rehén golpeado hasta las cejas, o como sugiere Friedemann, como una esposa maltratada. O mantienen sus amistades pero evitan hablar de nada relacionado con Israel. Los no Judíos siguen a su “judío interior” porque han internalizado las imágenes del sufrimiento judío. Por tanto ayudan y justifican la brutalidad y agresión judía.

Los no judíos que persisten en criticar a la comunidad judía organizada son amenazados con perder su fuente de ingresos y acabar en el ostracismo social. Como escribí en un artículo la comunidad organizada judía no cree en la libertad de expresión. Es importante recordar que cuando los Judíos dominaban en la URSS en las primeras décadas de la Revolución, el gobierno controlaba los medios de comunicación, se prohibió por ley el antisemitismo, hubo asesinatos masivos de Cristianos y se destruyeron iglesias Cristianas e instituciones religiosas.
...
La gente honesta acaba dándose cueta de que cuando se trata de cuestiones críticas como Israel o la América multicultural, las divisiones entre los Judíos son una ilusión. (Friedemann ha renunciado a su identidad judía.) Como dice el marido de Friedemann, Joachim Martillo, escribe “los Judíos, que quieren ser seres humanos decentes, no tienen otra opción que renunciar a ser Judío y servir a la lucha antisionista ya.”
...
Esto es lo que pasa cuando gente inteligente y honesta que trabaja duro para que sus estudios sean correctos, son sin embargo difamados como antisemitas, culpables del más vil de los pecados. No es sorprendente que Abe Foxman — el primer defensor del statu-quo racial sionista en Israel — dedicara todo un libro a calumniar a Mearsheimer y Walt. Simplemente, no merece la pena hablar con esta gente, o tomar en serio lo que dicen de nosotros.

Sabemos que el gobierno de Israel está firmemente en las manos de los sionistas raciales — seguidores de Vladimir Jabotinsky y su visión de la diferencia racial y la superioridad del pueblo judío. Ciertamente, la única cuestión en las elecciones israelíes es saber qué rama del sionismo racial formará el siguiente gobierno. Se sabe que el sionismo racial ha ganado completamente en Israel cuando Kadima — el partido de Ariel Sharon, Ehud Olmert, Tzipi Livni y la invasión de Gaza — es descrito por Benjamin Netanyahu como el partido de la izquierda. LA Times lo denomina centrista, pero como escribe el activista por la paz israelí Uri Avnery, Livni “grita a los cielos contra cualquier diálogo con Hamas. Objeta sobre el acuerdo de alto el fuego. Intenta competir con Netanyahu y [Avignor] Liberman con mensajes nacionalistas desenfrenados.” De hecho, la única preocupación de Netanyahu es que el abiertamente racista Liberman — un discípulo del infame Meir Kehane — le pueda quitar muchos votos al Likud.
...
Una vez más vemos en funcionamiento el principio general que muestra que dentro de la comunidad judía, los elementos más extremistas dominan y arrastran al resto de la comunidad judía con ellos. Como escribí en "Sionismo y la dinámica interna del Judaismo," "con el tiempo los más militantes, los sionistas expansionistas (los Jabotinskyistas, el partido Likud, los fundamentalistas, y los colonos de la franja de Gaza) han ganado el día a día y continúan presionando para que Israel se expanda. Esto conduce a enfrentamientos con los palestinos y una creencia ampliamente extendida entre los Judíos que el mismo Israel está bajo amenaza. El resultado ha sido una consciencia de grupo creciente entre los Judíos, y en última instancia mayor apoyo para el extremismo sionista entre toda la comunidad judía organizada americana".

E. Michael Jones (El espíritu revolucionario judío y su efecto en la Historia, p. 42) ha extrapolado este argumento al mundo antiguo. Muestra cómo la comunidad judía fue arrastrada hacia el fanatismo por los Zelotes que expulsaron a los seguidores de Jesús de la sinagoga y adoptaron un camino desastroso revolucionario contra Roma, que finalmente les llevó a las derrotas de los años 70 y 135 DC
...
Los políticos que dirigen Israel son más racialistas y nacionalistas que los políticos norteamericanos o europeos. Como señala Avnery:
En cualquier otro país, el programa de Liberman sería calificado de fascista, sin comillas. Ningún gran partido occidental se atrevería a solicitar [la anulación de la ciudadanía israelí a los árabes]. Los neo-fascistas en Suiza y Holanda quieren expulsar a los extranjeros, no anular la ciudadanía de quienes hayan nacido ahí.

Cuando Joerg Haider entró en el gobierno austriaco, Israel llamó a su embajador en Viena como protesta. Pero comparados con Liberman, Haider era un liberal, y también lo es Jean-Marie le Pen.

Netanyahu ha anunciado que Liberman será “un importante ministro” en su gobierno, Livni ha insinuado que estará en su gobierno, también, y Barak no ha excluido esa posibilidad.

Kevin MacDonald es profesor de psicología en la universidad del estado de California Long Beach.

miércoles, 1 de julio de 2009

Daniel Estulin: Los secretos del Club Bilderberg (V): Fin

Viene de aquí.
Michel Chossudovsky, que escribe en uno de los mejores periódicos de investigación, Covert Action Quarterly, afirma que «mientras el financiero George Soros [el emigrante húngaro se gastó 100 millones de dólares en expulsar a Milosevic] invertía en la reconstrucción de Kosovo, la George Soros Foundation for an Open Society abrió una sucursal en Pristina y creó la Kosovo Foundation for an Open Society (KFOS) como parte de la red Soros de “Fundaciones sin ánimo de lucro” en los Balcanes, Europa Oriental y la antigua Unión Soviética. Junto con el Fondo Post Conflictos del Banco Mundial, la Kosovo Open Society Foundation (KOSF) [proporcionaba] era un apoyo calculado «para el desarrollo de administraciones locales para permitirles servir a sus comunidades de manera transparente, justa y responsable», según un comunicado de prensa del propio Banco Mundial del 16 de noviembre de 1999 [«World Bank Launches First Kosovo Project», Banco Mundial y Kosovo Foundation for Open Society, Washington, 16 de noviembre de 1999 (Comunicado de prensa Nº 2000/097/ECA.68)]. Chossudovsky añade lacónicamente: «Puesto que la mayor parte de estas administraciones locales están en las manos del ELK, que tiene amplios vínculos con el crimen organizado, es poco probable que este programa alcance su objetivo declarado.»
«El multimillonario empresario [Soros] se ha convertido en el rey sin corona de la Europa Oriental y en el profeta de una sociedad abierta”. ¿Abierta a qué?», se pregunta Neil Clark el 2 de junio de 2003 en The New Statesman. En Globalresearch, Karen Talbot cita a Neil Clark en una revisión de su artículo: «La manera de actuar de Soros es usar algunos miles de millones de dólares, algunas organizaciones no gubernamentales y “un guiño del Departamento de Estado americano” para derrocar gobiernos extranjeros que son malos para el negocio” y para quedarse con los activos nacionales hasta ver reconocida su “benevolencia”. Este método ha funcionado para Soros y sus secuaces.»
«Sin embargo, las organizaciones que a menudo proclaman públicamente su indignación sobre las violaciones de los derechos humanos se han quedado calladas», escribe George Szamuely en The New York Press [«Western Civilization at The Hague», George Szamuely, New York Press]. «Las organizaciones no gubernamentales fraudulentas que son realmente agentes de los gobiernos occidentales, como la Human Rights Watch financiada por George Soros, estaban absolutamente encantadas con el tratamiento recibido por Slobodan Milosevic. Amnistía Internacional se queja de la grave situación de los presos de Al Qaeda en Guantánamo, pero calla sobre este abuso de un preso político», agrega Szamuely. Como nota al margen, sobre la a menudo citada inconsistencia en cuanto a las razones que llevan a Soros, un miembro del Bilderberg, a oponerse tan abiertamente a George W. Bush y cuyo odio hacia el presidente estadounidense es conocido y documentado, cuando sus intenciones son idénticas, Neil Clark señala lo siguiente: «Soros está enfadado no con los objetivos de Bush extender la Pax Americana y hacer que el mundo resulte más seguro para capitalistas globales como él, sino con la burda y grosera manera que emplea Bush para conseguirlo. Al desvelar claramente las ambiciones estadounidenses, Bush y su banda han cometido el grave pecado de destapar el juego. Durante años, Soros y sus organizaciones no gubernamentales han ido trabajando para ampliar las fronteras del “mundo libre” tan hábilmente que prácticamente nadie se había dado cuenta. Ahora un palurdo tejano y una cuadrilla de neoconservadores demasiado fanáticos han hecho saltar la liebre. [Soros] «ganó miles de millones en 1997 gracias a la crisis de las divisas del Este», concluye el periodista. Hay muchos más motivos por los que Yugoslavia, y luego Kosovo, fueron escogidas como víctimas de un asesinato internacional. La sección final de este capítulo incluye fragmentos de los informes que tratan de las posibles causas de la guerra.
¿Qué pasó con Milosevic?
Slobodan Milosevic falleció el mismo día en que su archienemigo Agim Ceku, ex comandante del ELK, fue elegido primer ministro de Kosovo. La muerte de Milosevic ha sido sin duda un alivio para el Tribunal de La Haya, que durante los últimos cuatro años ha intentado, sin éxito, condenar a un hombre que no ha cedido frente al mundo. Milosevic fue encontrado muerto en su celda el 11 de marzo de 2006, víctima de un supuesto ataque al corazón, casi tres días después de escribir una carta dirigida al ministro de Asuntos Exteriores ruso en el que le pedía que intercediera para obtener permiso del Tribunal de los Crímenes de la Guerra de los Balcanes para ir a Rusia a recibir tratamiento médico.
La muerte de Milosevic es el sexto incidente de este tipo de un serbio enjuiciado bajo la custodia del Tribunal de La Haya. En una rueda de prensa llevaba a cabo el 13 de marzo de 2006, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, afirmó que en su carta Milosevic se mostraba preocupado porque algunos de los métodos terapéuticos usados por los médicos del Tribunal Internacional de la antigua Yugoslavia estaban teniendo un efecto desastroso en su salud. En enero de 2006, los funcionarios del Tribunal habían denegado la solicitud de Milosevic de ir a Rusia para recibir tratamiento, a pesar de que el gobierno ruso ofreció total garantía de que el ex líder serbio regresaría puntualmente a La Haya tras finalizar su tratamiento.
El doctor Lev Bokeriya, jefe del Centro de Cirugía Cardiovascular Bakulev, dijo a la agencia de información rusa Itar Tass que «Milosevic pertenecía a la categoría de pacientes con una enfermedad coronaria leve. Podría haberse curado fácilmente. Si Milosevic hubiera sido llevado a cualquier hospital especializado ruso y se le hubiera sometido a un examen coronario gráfico, y se le hubieran colocado dos stents, habría vivido muchos años más». Bokeriya, que encabezó la delegación de cuatro médicos rusos que participaron en la autopsia en La Haya, afirmó en su informe que la causa evidente de la muerte fue «el estrechamiento del vaso sanguíneo principal, lo cual provocó un infarto de miocardio». Sin embargo, en este punto es cuando el tema se vuelve realmente interesante. Según mis fuentes en la KGB bielorrusa, que trabajaban para Stepan Sukhorenko, cuya descripción de los hechos ha sido confirmada categóricamente por fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso y por agentes estadounidenses del contraespionaje de alto nivel que supervisaron el juicio de Milosevic, la «oportuna» muerte de Milosevic fue sin lugar a dudas un asesinato. El ex líder serbio estaba convirtiéndose en una importante vergüenza para la iniciativa liderada por Estados Unidos de llevar a ex criminales de guerra, un eufemismo para la alianza contra el Nuevo Orden Mundial, a su improvisado Tribunal de Justicia de La Haya, y se decidió quitar de en medio al estorbo de Milosevic. En Rusia, fuera del alcance de las balas, o más bien del veneno y de los asesinos, el ex líder se habría convertido en estandarte de la nueva Serbia, cuyos ciudadanos están más que desencantados con el amistoso abrazo de la alianza liderada por el Bilderberg. La autopsia oficial fue una mentira total. Un agente de la KGB, que permanecerá en el anonimato y que trabajó con Alexander Shelepin en el Departamento Internacional de la KGB, poco después de que el anuncio oficial se hiciera público, hizo el siguiente comentario a un conocido mío: «La desinformación no consiste sólo en mentir; se espera que sea una forma sutil de inducir a otro gobierno a hacer lo que uno quiere que haga, o de asustar o engañar a un gobierno extranjero para que no actúe o para que haga concesiones. Sin embargo, a este juego sólo pueden jugar dos.»
Sólo puedo concluir que en un futuro no muy lejano, un determinado líder occidental de alto nivel será víctima de un repentino y prematuro paro cardíaco. Se considera que la KGB, junto con los servicios secretos búlgaro y rumano, se encuentra entre los más hábiles envenenadores del mundo. Sin embargo, la KGB no está sola. La CIA y la División Británica de Investigación Química, Microbiológica y Bacteriológica de Porton Down se ocupa constantemente de refinar los métodos de asesinato. En la actualidad, hay más de 400 sustancias que pueden causar la muerte sin dejar rastro. Un medicamento de ese tipo, y el que probablemente mató a Milosevic, se llama Digitalis, que sólo se detecta en la autopsia. Los digitálicos únicamente deben tomarse en dosis debidamente medidas. La sobredosis de estas sustancias provoca un infarto de miocardio, imposible de distinguir de un paro cardiaco por causas naturales. Quienes nunca han sufrido una enfermedad cardíaca morirían de inmediato si les administraran digitálicos.
Otro caso famoso es el de Albino Luciani, el papa Juan Pablo I, a quien le suministraron digitálicos junto con Efortil, un medicamento para tratar la hipotensión. La mezcla le produjo la muerte inmediata al Papa que estaba a punto de introducir cambios drásticos en la jerarquía eclesiástica. La logia masónica dentro del Vaticano no iba a aceptar esos cambios de ningún modo y Luciani, que desconocía el poder al que se estaba enfrentando, no vivió lo suficiente como para llevar a cabo su misión.
Conclusión
Este conflicto, entre quienes aman la libertad y entre quienes quieren someternos, está lejos de llegar a su fin. Se han cosechado muchos éxitos, pero también ha habido muchas decepciones. Un grupo de decididos ciudadanos de todo el mundo que aman la libertad ha obligado a los todopoderosos miembros del Bilderberg a ponerse a cubierto, a volverse más reservados, más paranoicos y, en lo sucesivo, menos invisibles. A nuestra lucha se han unido hombres y mujeres de todos los servicios secretos de Occidente y de algunos de la Europa del Este. En los pasillos del poder pasan pocas cosas de las que no nos informen casi de inmediato nuestros contactos de confianza. Operamos desde la legalidad, contrastando tres veces nuestras fuentes, referencias y pistas. Este esfuerzo no resulta ni mucho menos fácil. Pero cuando me siento cansado por el sacrificio que me ha exigido esta lucha, pienso en los millones de personas de todo el mundo que han luchado y muerto para que un día, nosotros, la generación que les ha sucedido, podamos disfrutar de los privilegios de la libertad y de la búsqueda honesta y decente de la felicidad que nos ha permitido tener su sacrificio. Hubo una época, cuando me sentía desdichado, enfadado y frustrado porque nadie parecía escuchar, entender y ser consciente de los nubarrones que se cernían sobre nosotros, en que me sentí traicionado por la sociedad y me lo tomé muy a pecho y como algo personal. Quería salir huyendo, estar solo, compadecerme de mí mismo y, en última instancia, culpar al resto del mundo de las fechorías de unos pocos delincuentes. Entonces maduré. Pensé en las familias de israelíes y palestinos asesinadas en medio de una espiral de violencia y odio cuyas vidas habían quedado destruidas para siempre por la atroz maldad que representa el odio. Este odio no es espontáneo, sino que lo han impuesto y manipulado con maestría desde bastidores los controladores del Bilderberg/CFR/Comisión Trilateral/Mesa Redonda/RIIA, que están arrastrando a un mundo reticente a su total extinción. Pensé en los millones de bebés del crack nacidos en los barrios pobres de la ciudad y en las decenas de millones de adictos al opio cuyo futuro se ha convertido en una drogadicción porque unos pocos elegidos hacen grandes fortunas a costa de la desgracia de los demás. Pensé en las mentiras y en la muerte de cientos de millones de jóvenes soldados inocentes que fueron enviados a su fatal destino por una ingeniosa campaña de propaganda de Verdún y de todos y cada uno de los demás conflictos, como las dos guerras mundiales, Corea, Vietnam, las Malvinas, Panamá, Afganistán, Irak, etc. Pensé en el agente naranja y en el síndrome de la guerra del Golfo, responsables de convertir a jóvenes soldados robustos y musculosos en frágiles ancianos con tan sólo treinta años de edad. Pensé en los cientos de miles de víctimas del bombardeo de Dresde, víctimas inconscientes del experimento con conejillos de Indias realizado por el Instituto Tavistock.
Y me mantengo firme y resuelto con el cada vez mayor número de estadounidenses, canadienses, británicos, franceses, españoles, portugueses, holandeses, belgas, daneses, suecos, finlandeses, noruegos, australianos, africanos, asiáticos y europeos que han perdido toda la fe en sus gobiernos, a los que les provocan náuseas las mentiras, la avaricia, la duplicidad, la pantomima, la jocosidad y la manipulación de quienes se denominan a sí mismos nuestros «líderes» pero que, de hecho, son un montón de basura que debe tirarse en el montón que llamamos cubo de la basura de la Historia. Sus nombres, cuando ganemos esta guerra, serán recordados como un destello entre la vida y la muerte.
Hace trescientos setenta años, Galileo Galilei fue perseguido por enseñar que la Tierra era redonda y daba vueltas alrededor de una desconocida estrella en el extremo de una galaxia desconocida. La Iglesia católica y gran parte de la población vilipendiaron a este gran hombre porque les aterrorizaba que al decir la verdad alterara el orden social. Como dijo alguien, «el problema es la renuncia intrínseca de la gente a enfrentarse a aquello a lo que teme, con lo cual ponen como cabeza de turco y sacrifican a su prójimo ante una maldad a la que no osan enfrentarse ellos mismos».
Vivo esperando el día y la hora en que hombres y mujeres de honor reconocerán que la dignidad, la bondad, la integridad, la confianza y el amor al prójimo son tan indispensables para la supervivencia de la raza humana como lo fueron los descubrimientos de Galileo. Estos principios de humanidad deberían guardarse como un tesoro en algún documento en algún lugar para el futuro lejano, de forma que si un futuro tirano decide traicionar de nuevo a la humanidad, lo pagará caro.
A simple vista, este libro trata de un club secreto conocido simplemente como el Bilderberg. Sin embargo, a un nivel mucho más profundo trata de la fe interior y convicción en las que no puede influir la opinión pública, el soborno o el ansia de riqueza y poder. Este libro trata de la integridad y el honor, y de cómo enfrentarse y superar el miedo. Trata de ayudar a la gente a pensar y a analizar de un modo independiente, incluso de los denominados expertos, representados con maestría por todos los grupos de medios de comunicación que dirán a la gente en qué teoría conspiradora creer.
Este libro trata también de mi vida y del rechazo frontal a vivir con miedo. Hasta mi último suspiro viviré como un hombre libre, caminando por el mundo como debería hacerlo un hombre libre, con la cabeza bien alta. Sólo cuando decidamos que el miedo dirija nuestros actos es cuando aquellos a los que nos oponemos y a los que despreciamos habrán ganado realmente. Tal vez aquellos que menosprecien este libro por intentar decir la verdad, por miedo a ponerse en ridículo, descubrirán, disgustados, que su camino lleva finalmente a un callejón sin salida.

lunes, 29 de junio de 2009

Daniel Estulin: Los secretos del Club Bilderberg (IV): Drogas

Viene de aquí.
A diferencia de lo que los libros de historia nos han contado durante años, el nefasto narcotráfico no es territorio exclusivo del estamento criminal, a menos que por estamento criminal entendamos a algunas de las familias más importantes de la historia de Estados Unidos, conocidas como el establishment liberal del Este, cuyos miembros dirigen ese país desde la oligarquía a través de un sistema de gobierno paralelo conocido como Club Bilderberg, que utiliza las estructuras democráticas como poco más que una fachada útil tras la cual esconderse.
Según la información en los archivos de India House y los registros bancarios de Hong Kong, John Murray Forbes (fundador de la prestigiosa revista Forbes y bostoniano egregio), los Perkins (que controlan la mafia del opio de Boston) y los Hathaway aparecen en los archivos de la Compañía Británica de las Indias Orientales. Estas importantes familias, de fama y riqueza legendarias, cuyos miembros forman parte de sociedades secretas como la Orden de Skull and Bones, de Yale, entre cuyos integrantes se cuentan las más destacadas figuras de la vida política y empresarial estadounidense, entre ellas el ex-presidente de Estados Unidos, George W. Bush, su padre, su abuelo pronazi Prescott Bush, así como John Kerry, antiguo candidato demócrata a la presidencia. Estas personas, que no le darían ni la hora al ciudadano corriente, tienen poca importancia en el gran esquema de las cosas. La Orden de Skull and Bones, asociada en secreto con el CFR y el Bilderberg, cuenta entre sus miembros con algunas de las familias norteamericanas más poderosas de la historia: Taft, Bundy, Harriman, Rockefeller, Goodyear, Sloane, Pihlsbury, Perkins, Kelogg y Vanderbilt. Entre las familias fundadoras de la Orden de Skulls and Bones se contaban los famosos Russells, cuyo primo, William Huntington, inauguró el primer capítulo estadounidense de la orden. El principal negocio de Russell era el opio. En 1823, Samuel Russell fundó Russell & Company. Adquiría su opio desde Turquía y lo enviaba de contrabando a China a bordo de clíperes de té chino, unos veleros que se suponía que transportaban sacos de té desde la India y China a los mercados de Londres. Contra lo que dice la mitología popular, el té da muy poco dinero. Las drogas, en cambio, mucho.
El contacto de Russell en Connecticut era Warren Delano Jr., abuelo del presidente estadounidense que más tiempo ha pasado en el cargo, Franklin Delano Roosevelt, el hombre que llevó astutamente a Estados Unidos a la segunda guerra mundial cuando, después de descifrar los códigos secretos de los japoneses, permitió que tuviera lugar el ataque a Pearl Harbour. Otras familias que se enriquecieron mediante el despreciable negocio de las drogas fueron los Appleton, Bacon, Boyleston, Perkins, Cunningham, Shaw, Coolidge, Parkman, Runnewells, Cabot y Codman, por nombrar sólo a unas pocas.
Kosovo y la heroína
Dos periodistas, Roger Boyes y Eske Wright, en un artículo publicado el 24 de marzo de 1999 en el periódico The Times de Londres afirman que «Albania que juega un papel fundamental en el trasvase de dinero a los kosovares está en el epicentro del tráfico de drogas de Europa. Un informe de inteligencia preparado por la Agencia Federal Criminal alemana concluía: “Los albaneses son ahora mismo el grupo más destacado en la distribución de heroína en los países consumidores occidentales”». «Dinero de drogas vinculado a los rebeldes de Kosovo», The Times, Roger Boyes y Eske Wright, 24 de marzo de 1999.
El principal motivo por el que hay tanta rotación en la plantilla de la DEA es que ésta tiene prohibido ganar la «guerra contra las drogas» por la gente que controla el narcotráfico mundial, es decir, el Club Bilderberg. Podemos establecer un paralelismo con la estrategia militar americana de «no vencer» en Vietnam, donde se prohibió expresamente al ejército norteamericano ganar la guerra, como se detalla con toda claridad en el memorándum 68 del Consejo de Seguridad Nacional. La estrategia secreta de «no vencer» pasó a ser conocida por el público en general cuando el coronel Philip Corso, ex director del departamento de Proyectos espaciales/División de Inteligencia/Mando del Lejano Oriente, la explicó al subcomité del Congreso norteamericano sobre personal militar en su testimonio de 17 de septiembre de 1996, para sorpresa de la mayoría de los senadores. La estrategia de «no vencer» se exponía en 68, NSC 68/2 y NSC 135/3.
Jane’s Intelligence Review, en un editorial sobre defensa del 3 de enero de 1999 titulado «Clima malsano en Kosovo mientras las guerrillas se preparan para una confrontación en verano», escribe: «Las agencias de Inteligencia occidentales creen que el ELK se ha rearmado con la ayuda del dinero procedente del contrabando de drogas a través de Albania, así como con donaciones de la diáspora albanesa de Europa Occidental y Norteamérica [...]. Albania se ha convertido en la capital del crimen de Europa. Los grupos más poderosos del país son criminales organizados que usan Albania para cultivar, procesar y almacenar un gran porcentaje de las drogas ilegales destinadas a Europa Occidental [...]. Las bandas criminales de Albania apoyan activamente la guerra en Kosovo. Muchos de ellos tienen vínculos familiares con grupos albaneses en Kosovo y los apoyan con armas y otros suministros, ya sea por solidaridad familiar o para obtener algún beneficio. Estos vínculos significan que los combatientes del UCK [siglas del ELK en albanés] tienen una base segura y líneas razonablemente buenas de comunicación con el mundo exterior. Las tropas serbias han intentado sellar la frontera, pero con escaso éxito.»
Como hemos visto a lo largo del libro, las drogas son la principal fuente de ingresos para las ricas familias asociadas al Club Bilderberg. Si al ELK se le «permite» vender drogas y aprovecharse de las ventas, es porque la operación entera ha sido aprobada desde arriba, es decir, por los propios miembros del Bilderberg, ya que, como consecuencia del narcotráfico del ELK, los miembros del Club obtienen riquezas inimaginables. «El tráfico de drogas y, sobre todo, el comercio de opio, no podrían funcionar sin la ayuda de algunos de los mayores bancos mundiales», afirma el doctor John Coleman, un experto en el campo del espionaje, un antiguo agente del servicio secreto británico MI6 y autor de Conspirator’s Hierarchy: The Story of the Committee of 300.
Los beneficios que se obtienen del tráfico de drogas no pueden utilizarse. Debe esconderse el dinero y luego blanquearlo. 590 mil millones de euros es demasiado dinero para esconderlo en un calcetín. Hacen falta mucha experiencia y habilidad para mover esa cantidad de fondos discretamente. «La ignorancia aquí, especialmente debido a que las transacciones de lavado de dinero son gigantescas, no es sostenible», escribe Michael C. Ruppert. Y añade: «El dinero se mueve tan rápido que, a menos que uno controle los sistemas informáticos que lo manejan o el software que los controla, sería imposible de rastrear.» Continúa Coleman: «Desde Colombia a Miami, desde el Triángulo de Oro al Golden Gate, desde Hong Kong hasta Nueva York, desde Bogotá hasta Frankfurt, el trafico de drogas, y sobre todo el comercio de heroína, es un gran negocio y está controlado desde arriba por algunas de las familias más “intocables” del mundo. No es un negocio de barrio y hace falta mucho dinero y experiencia para que funcione bien. La maquinaria bajo control [de la Élite] lo asegura. Es, de hecho, la mayor empresa en el mundo de hoy, superando a todas las demás. Que está protegida desde arriba lo demuestra el hecho de que, como el terrorismo internacional, el tráfico de drogas no puede ser erradicado, lo que debería indicar a cualquier persona razonable que algunos de los personajes más importantes de las familias reales, la oligarquía y la plutocracia lo controlan, aunque sea a través de intermediarios.»
ABC del tráfico de drogas
El opio se cultiva en diversas regiones del mundo: Sudamérica, el Triángulo de Oro de Laos, Burma y Tailandia, Afganistán, Pakistán y Asia central, en una zona conocida como la Media Luna dorada. La gran mayoría de amapolas de opio crecen en una estrecha zona montañosa de unos seis mil kilómetros que va desde el sur de Asia a Turquía pasando por Pakistán y Laos. La amapola del opio a partir de la cual se elabora la heroína crece sobre todo en las montañas y florece en climas secos y cálidos, preferiblemente en altitudes por encima de los 1.400 metros. Las tribus tailandesas y birmanas la cultivan. Justo antes de llegar a la madurez, la amapola florece. Tras una semana, los pétalos de la flor caen, dejando sólo la vaina. La resma de opio se cosecha de esa vaina. En la época de la cosecha, se corta la superficie de la vaina llena de semillas con una navaja de afeitar o un cuchillo afilado de tres o cuatro hojas. Una sustancia resinosa sale del corte y empieza a solidificarse. Es opio puro. Una vez cosechada, el campesino la deja secar durante varios días y luego la envuelve en hojas de plátano o en plástico.
«Los campesinos reciben lingotes de oro de un un kilo conocidos como 4/10 acuñados por Credit Suisse. Estos pequeños lingotes sólo se usan para pagar a los campesinos; los lingotes de oro de peso normal los usan los grandes compradores de opio puro o heroína parcialmente procesada en el mercado de Hong Kong. Los mismos métodos se usan para pagar a los indígenas de la India los baluchique llevan en este negocio desde los tiempos de los mongoles. La “estación de la droga”, como la llaman, ve una inundación de oro que llega al mercado de Hong Kong.»
Continúa Coleman: «El opio puro del Triángulo de Oro se envía a la mafia siciliana y a los destinatarios franceses del negocio para ser procesado en los laboratorios que infestan la costa francesa, desde Marsella a Montecarlo. Hoy en día, el Líbano y Turquía proporcionan una cantidad creciente de heroína procesada y ha aparecido un gran número de laboratorios en estos dos países durante los últimos cuatro años. La ruta que siguen los traficantes de opio crudo de la Media Luna dorada pasa por Irán, Turquía y el Líbano. Cuando el shah de Irán estaba en el poder, se negó a permitir que prosiguiera el comercio de heroína y éste fue abandonado a la fuerza, hasta que el [Orden Mundial] se “ocupó” de él. El opio puro de Turquía y Líbano llega hasta Córcega, de donde es transportado a Montecarlo con la connivencia de la familia Grimaldi [Mónaco es el centro de procesamiento de opio más importante del mundo. No hace falta indicar que la única manera de lograrlo es que la familia Grimaldi esté en el ajo y apoye y proteja activamente el negocio.
Los laboratorios pakistaníes, bajo la apariencia de “laboratorios de defensa militar”, procesan ahora más droga que hace dos años, pero la mayor parte del procesamiento todavía se lleva a cabo a lo largo de la costa francesa mediterránea y en Turquía. De nuevo, los bancos juegan un papel vital en la financiación de estas operaciones.»
«¿Cómo los bancos, con su aire de respetabilidad, encajan en el tráfico de drogas y la basura que los acompaña?», se pregunta John Coleman. «Una de las maneras en que participan los bancos es financiando empresas tapadera que importan sustancias químicas necesarias para transformar el opio puro en heroína. El Hong Kong and Shanghai Bank con sucursal en Londres participa de tal comercio mediante una empresa llamada Tejapaibul, que tiene sus cuentas en el Hong Kong and Shanghai Bank. ¿A qué se dedica esta empresa? Importa a Hong Kong la mayor parte de las sustancias químicas necesarias en el proceso de refinado de la heroína.»
No debería sorprendernos que los agentes de la DEA tengan prohibido examinar el manifiesto de ningún barco antes de que deje el puerto de Hong Kong. Las drogas, cabe decirlo otra vez, son un negocio enorme, quizá el mayor negocio del mundo.
El «problema albanés» (blanqueo de dinero, drogas, tráfico de armas, terrorismo) centrado en Kosovo era un polvorín a punto de explotar. Los miembros del Bilderberg esperaban que la explosión se llevara por delante toda la región. «Tomar partido en este conflicto por los kosovares y el ELK, y por tanto, Albania, complace a Turquía, Irán, el mundo musulmán e incluso le dio a Turquía la posibilidad de luchar junto a los europeos, dejando a Grecia un tanto fuera de juego. También acercó Turquía a Europa, más que dejarla a la deriva hacia el Este, lo que favoreció los intereses petrolíferos occidentales en el Cáucaso y Asia Central, apartando a Rusia del mapa. Este parece ser el punto crítico en lo que se refiere a Kosovo, así como las intenciones geoestratégicas a más largo plazo», comenta Grattan Healy el 2 de junio de 1999 en su ensayo titulado Una visión geoestratégica de la crisis de Kosovo.
A estas alturas queda claro que los bilderbergers no se encargan personalmente de transportar las drogas ni de lavar el dinero de los beneficios. De eso se encarga la CIA, cuyas intervenciones suelen ir acompañadas de una explosión de heroína en la región.
La CIA es Wall Street. Wall Street es la CIA. La mayoría de personajes clave de la historia de la CIA mantuvieron una relación especial con el aparato financiero estadounidense. Clark Clifford fue abogado y banquero en Wall Street. Ex secretario de Defensa de LBJ. Procesado criminalmente como presidente de First American Bankshares, un banco secretamente controlado por el BCCI (el banco de la droga de la CIA), por enriquecerse seis millones de dólares con acciones bancarias que compró con un crédito sin avales del BCCI. Richard Helms: Director de la CIA. Acusado y procesado por mentir al congreso en 1976. Su abogado fue Clark Clifford. Allen Dulles: «designado» para la CIA por Clifford. Dulles fue el principal espía de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS, la precursora de la CIA) en Suiza. Se reunió frecuentemente con líderes nazis y cuidó las inversiones norteamericanas (léase de Rockefeller) en Alemania. Directivo de Standard Oil (Corporación Rockefeller). Fue diretor de la CIA bajo Eisenhower.
Una actividad secreta relacionada con las operaciones de tráfico de droga de la CIA recibió el nombre en código de Amadeus, un paraguas de la CIA que controlaba el lavado de dinero a través de una serie de bancos por todo el mundo. Algunos registros bancarios y números de cuenta relacionados con las Bahamas y las islas Jersey todavía continúan activos. Michael C. Ruppert, antiguo policía de Los Ángeles, en las declaraciones con las que abrió su testimonio en relación al tráfico de drogas de la CIA y las operaciones de la Contra, declaró: «Hemos obtenido desde entonces declaraciones grabadas de James Robert Strauss afirmando que Amadeus no era otro que George Herbert Walker Bush. Esa cinta está custodiada en un lugar seguro por la hija de Carone, Dee Ferdinand, esperando la oportunidad de presentarla al pueblo americano para que la juzgue.» Carone fue un detective del departamento de policía de Nueva York y cobrador de la familia Genovese para proteger los envíos de drogas de la CIA a las diversas familias de la Mafia. Murió en 1990 a causa de una intoxicación química de etiología desconocida (traducción: murió envenenado).
El objetivo final de desviar grandes cantidades de dinero es múltiple: por un lado, debilitar a Rusia para desestabilizar la región entera de los Balcanes, pasando por Turquía y Europa Oriental. Por otro, la desestabilización de la región conducirá a la balcanización de Rusia. A continuación, la cada vez mayor presencia militar y económica estadounidense (controlada por el Bilderberg) consolidará el control del Nuevo Orden Mundial sobre las últimas reservas de gas y petróleo de la región. Esto, a su vez, provocará un ulterior debilitamiento de la influencia rusa en la región e incrementará notablemente la inestabilidad global, pues esa inestabilidad, precisamente, facilitará a los bilderbergers la venta de armas y suministros a ambos bandos.
Los serbios, oliéndose la trampa que les habían tendido, se habían limitado a llevar a cabo acciones policiales represivas de corto alcance contra la población albanokosovar que no habían tenido la suficiente duración, extensión o intensidad como para proporcionar el pretexto necesario a la Élite Bilderberg para obtener el apoyo de la opinión pública de Europa Occidental y Estados Unidos en un enfrentamiento militar a gran escala contra los serbios. Así que una preparación metódica, los secuestros, un Tribunal de La Haya favorable al Bilderberg y financiado en parte por el financiero multimillonario George Soros, que tiene un largo historial de suscribir programas para desestabilizar países cuyos mercados están cerrados, o cerrados en parte, a la inversión occidental. La financiación y entrega de armas al recién creado Ejército de Liberación de Kosovo no habían proporcionado ningún dividendo a los miembros del Bilderberg.
El reloj corría en su contra. Necesitaban esa guerra y la necesitaban ya. Como nota marginal, cabe indicar que la técnica utilizada por Soros para asumir el control de todo lo posible no es demasiado original. Una vez que un gobierno reticente es expulsado y se instala un régimen prooccidental, Soros entra al trapo y compra en grandes cantidades los activos del Estado a precios de saldo, como, por ejemplo, el enorme complejo minero de Trepca en Kosovo, valorado en unos 5 mil millones de dólares. El complejo de Trepca no sólo incluye cobre y grandes reservas de zinc, sino también cadmio, oro y plata. Tiene varias plantas de fusión, diecisiete espacios de tratamiento de metal, una central eléctrica y la mayor planta generadora de energía de Yugoslavia. Se calcula que el norte de Kosovo tiene unas reservas de 17mil millones de toneladas de carbón y lignito.

(Continua aquí.)

viernes, 26 de junio de 2009

La mentira de la "Guerra contra las Drogas"

Esta entrevista es una pieza fundamental para comprender el funcionamiento real de este mundo, y la clase de psicópatas criminales que disfrutan del Poder Mundial. Cuando se profundiza, tarde o temprano, uno se acaba dando cuenta que los Poderosos son los mayores criminales.
Entrevista con Michael Levine
desde The People's Spellbreaker
editado por John DiNardo
ROBERT KNIGHT: Estamos en el programa UNDERCURRENTS, el lunes 11 de noviembre de 1991. Soy Robert Knight, y estoy con Paul DeRienzo fuera de la Marble Collegiate Church de la ciudad de Nueva York donde el sábado se celebró una teleconferencia nacional de 100 ciudades, llamada "Causas y Curas: Campaña Nacional sobre la epidemia de narcóticos." En esta teleconferencia estuvieron los expertos en el campo de la droga, Michael Levine, Peter Dale Scott, Alfred McCoy y Daniel Sheehan del Christic Institute.

En el programa de hoy, tenemos una entrevista especial, dirigida por Paul DeRienzo, con el ex-oficial de la DEA, Michael Levine.

MICHAEL LEVINE: Fui un niño muy salvaje del South Bronx. Realmente malo. Por algún milagro nunca me metí en el mundo de la heroina. La heroina ya era muy abundante en los años 50 en mi barrio. Mi hermano David se convirtió en adicto a la heroina a los quince años. Pero yo era un borrachín — un borrachín que se enlistó en el Ejército. Yo era un chico muy violento, buscando alguna guía. En la Fuerza Aérea, me hice boxeador. Aún seguía buscando una guía, algún sentido a mi vida.

La odisea empezó con una pelea que tuve con otro chico en las Fuerzas Aéreas. Los dos éramos policías militares — trabajábamos con perros. Fue por un sombrero de 3 $. Él puso su pistola en mi estómago — apretó el gatillo. No funcionó. Por supuesto, fuimos arrestados. El arma se comprobó. Después de aquello no volvió a fallar. Desde entonces he pensado que mi vida es un regalo. Y me convertí, creo .... No quiero parecer demasiado como Shirley MacLaine, pero me convertí en un fatalista. Pensé: "Bien, debo estar aquí por alguna razón, pues era demasiado fantástico que hubiera sobrevivido a eso".

Sin embargo, buscándole un sentido a mi vida, quien cambió tras ese incidente era alguien que estaba realmente asustado de alcanzar el final de su vida y tener que decirse: "Ojalá lo hubiera hecho." Quería experimentarlo todo. Quería ir a todos los sitios. Quería saborearlo todo. Quería visitar todos los paises. Porque, en ese momento, me dí cuenta de que el refrán árabe, "Cualquier día es bueno para morir", es muy cierto. Por eso me apresuré para vivir.

No sé cómo acabé en 1965 graduándome en contabilidad en la universidad de Hofstra, casado y con un hijo. Era un joven muy deprimido. Pero de nuevo el destino irrumpió. Fui hacia un compañero mío que llevaba un pequeño impreso en su bolsillo, que decía: "Haz la prueba de acceso al Departamento del Tesoro. Hazte un hombre del gobierno." Ví una fotografía de un tipo en el impreso que se parecía a James Bond. Y la imaginación del joven Michael Levine se disparó: "¡Oh! Es esto. Esta es la llave para la aventura — la llave para vivir una vida plena." Hice el test del Tesoro e, increiblemente, me contrataron en la División de Inteligencia del IRS (la Agencia Tributaria de los EEUU) en 1965. Mi trabajo era el de trabajar como agente encubierto de la División contra el crimen organizado. Así pues, iría por ahí llevando un pequeño sombrero, apostando con corredores de apuestas y arrestándolos por no pagar la tasa de 50 $, que era como un chiste. Quiero decir que era muy divertido. Pero acabé desencantándome — deprimido. Me dije: "¿Fui salvado para esto?"

En ese tiempo, en el primer año en la división de inteligencia, averigué que mi hermano era heroinómano. No lo explicaré todo, pero el descubrimiento destrozó a toda mi familia. Mi hermano fue adicto a la heroina desde los quince años. Entonces tenía veinte años. Al principio nos sorprendió no haberlo sabido antes. Entonces dí un paso al frente para meterme en la "Guerra contra las Drogas". Quería meterme porque creía que debía hacer algo: "¡Por eso fui salvado!" Me lo tomé como mi misión. Y escuché toda la verborrea de los políticos, todo ese rollo inflamatorio: "Están matando a nuestros hijos. `ELLOS,' están tirando bombas blancas sobre nuestro país. `ELLOS' nos están invadiendo con polvo." Y me creía todo eso. Y me metí en la "Guerra contra las Drogas" — me hice agente encubierto — empecé a encerrar a un montón de gente. Un hombre, Donald Goddard, escribió un libro sobre mí, titulado UNDERCOVER en el que el Gobierno me atribuía 3.000 detenciones hasta 1977.

PAUL DeRIENZO: ¿Cómo de peligroso era eso?

MICHAEL LEVINE: Yo era ingenuo y alocado, y estaba enfadado. Me tomé personalmente la "Guerra contra las Drogas". Probablemente yo era parecido a un kamikaze o alguien que cree actuar bajo mandato divino. Por loco que parezca, debo admitir que eso es lo que yo sentía — que había sido "salvado" para algo, y que nada iba a herirme.

PAUL DeRIENZO: ¿Cuál era el secreto de tu éxito? ¿Eras particularmente bueno en el trabajo encubierto?

MICHAEL LEVINE: El secreto de mi éxito era... un teniente de la policía, con quien trabajé muchos años, que me protegía, mientras yo en un día hacía cuatro o cinco compras encubiertas a diferentes grupos — hispánicos, negros, blancos — él me protegía a mí y a mi grupo. Él decía: "Sabes una cosa Levine? Tú eres un tipo que debería de haberse hecho de los malos. Deberías haber sido un gangster. Deberías haber ido a la cárcel. Pero de algún modo te volviste bueno. Y por eso eres tan ..." [convincente]. Y pensé en ello, y pensé en mi juventud y cómo crecí, y me dí cuenta que había mucha verdad en lo que decía. Yo era de la calle. Las calles estaban dentro de mí. Había una línea muy fina que me separaba de los tipos a los que detenía. Y esa línea era tan fina que los traficantes no la veían. ¿Entiendes? La línea que nos separaba era tan delgada que los traficantes nunca sospecharían que yo fuera un agente... eso es algo que no puede enseñarse.

Aún enseñó técnicas de agente encubierto para una empresa. Lo que me empuja a enseñarles es mantenerlos vivos. Intento enseñar a los jóvenes oficiales de policía: ¡Eh! Esto no es real. Si queréis hacerlo — si queréis tener alguna satisfacción de esto, es por la satisfacción de detener a los malos — asesinos y violadores, que también son traficantes. Ok, con esa perspectiva, sigue adelante y arriésgate. Pero si te metes en esto pensando que vas a salvar a la juventud de América de la "muerte blanca", te aconsejo que busques otro trabajo porque ¡acabarás muerto! Esto es muy peligroso.


PAUL DeRIENZO: ¿Cómo acabaste en operaciones en el extranjero?

MICHAEL LEVINE: Bien, empecé a trabajar en secreto en Asia del Sureste en 1970 y en 1971. Siendo realmente bueno en lo que hacía, me pidieron que hiciera varias cosas.

PAUL DeRIENZO: Hablé con Alfred McCoy, y mencionó que había hablado después de eso contigo y te habló de su libro, y que ese libro influyó en lo que pensabas de tu trabajo en el sudeste de Asia.

[Nota: "LA POLÍTICA DE LA HEROINA EN EL SUDESTE ASIÁTICO", de Alfred McCoy, ha sido la biblia del tráfico de drogas en los EEUU. Sin embargo, creo que su secuela, "LA POLÍTICA DE LA HEROINA: LA COMPLICIDAD DE LA C.I.A. EN EL COMERCIO GLOBAL DE LA DROGA" es aún mejor.]

MICHAEL LEVINE: Bien, lo que pasó fue que, la primera vez que me tropecé con la influencia de la CIA y otras influencias estadounidenses en la "Guerra contra las Drogas", estaba trabajando en secreto en un caso en Bangkok, Tailandia en 1971, y en 1972. No puedo explicarte toda la historia, pero acabémosla así: fastidié a unos traficantes de drogas chinos, que eran la fuente de una investigación en un caso llamado, "la organización Herman Jackson." En esencia, Herman Jackson y un puñado soldados de la guerra de Vietnam compraban heroina en Tailandia y escondían la droga en los cadáveres de soldados muertos en Vietnam, y los cuerpos se transportaban a través de Tailandia hasta los EEUU. Usaban los cuerpos de nuestros jóvenes de 18 y 19 años, muertos en esa "guerra santa", para traficar la heroina.

En ese tiempo, el joven Michael Levine, agente encubierto — estaba tratando con la misma gente que suministraba al grupo [Herman Jackson]. Los traficantes chinos, que se tragaron mi actuación, querían invitarme a un laboratorio en Chang Mai, donde producían cientos de kg. En esos tiempos la mayor captura de heroina se produjo en "French Connection", donde se capturaron 65 ó 66 kg de heroina. ¡Y me estaban invitando a una factoría que producía cientos de kg de heroina por semana!

Misteriosamente — extrañamente, se me ordenó:¡No vayas!" El caso fue interrumpido. Se hizo mucha publicidad. El gobierno de los EEUU le dijo al pueblo americano: "Otra gran victoria en la guerra contra la droga." Me dijeron: "Hay muchas cosas que no entiendes. Hay prioridades." Y por supuesto lo acepté, porque yo era un buen soldado".

El libro de Al McCoy vino por esa época. Ahora en retrospectiva, cuando hablo del libro de Al McCoy y mi experiencia, lo que digo es que incluso con un libro de Al McCoy en mis manos, en 1971 y 1972 — un libro que explicaba claramente por qué no me permitían ir a Chang Mai ... ¡Qué cosa tan increible para aceptar! ¡Que mi propio gobierno estuviera protegiendo a la gente que usaba los cadáveres de nuestros soldados — jóvenes americanos muertos usados para introducir la heroina! ¿Cómo podía aceptar eso? ¡Era demasiado! ¿Con qué podemos compararlo?... Si hubiera tenido en mis manos un libro como el de Al McCoy en mis manos, lo habría considerado ANTIAMERICANO para leer. Por eso puedo entender lo que les pasa a los jóvenes oficiales encargados de hacer cumplir la ley — no quieren mirar la realidad de esta situación. Es demasiado para que un americano lo acepte. Es demasiado para que lo acepte un joven oficial de narcóticos. Uno suele hacer estos trabajos porque cree en lo que hace. Y la mayoría de estos jóvenes lo creen. Y cuando estas cosas pasan les dicen: "Esto es una prioridad que no entiendes. Sigue con tu trabajo" ... y cuando ven cosas como lo de Oliver North, quien ... es divertido; ha publicado un libro. No quiero ni decir el título — pero miré al índice y dedica tres páginas al tráfico de drogas; sin embargo, en sus cuadernos (tiene cuadernos de 2600 páginas) ha escrito 500 páginas sobre tráfico de drogas. Hay algo que no nos está explicando... Cuando los jóvenes agentes ven que a gente como Oliver North y Lewis Tams no se les permite entrar en Costa Rica por tráfico de drogas, es difícil que lo acepten. Lo ven así: "Bien, esto es una conspiración. No queremos creerlo." Porque acetarlo y creerlo es aceptar y creer que tu carrera es una mentira. Tu meta elegida es una mentira total.


PAUL DeRIENZO: Después vas a Sudamérica. ¿Por qué no nos explicas algo de tu libro, "DEEP COVER" [Delacorte Press, New York, 1990.]

MICHAEL LEVINE: Habrá otro libro llamado "THE QUEEN OF COCAINE" que cubrirá en detalle estos años. En los años 1978, 1979, 1980 y 1981, estuve destinado en Buenos Aires, Argentina. Era el representante de la DEA en ese país. Cubría Argentina y Uruguay. Esto fue durante la "guerra sucia", cuando escuadrones de la muerte hacían desaparecer a jóvenes activistas políticos. Y yo estaba allí en una misión sagrada de la "Guerra contra las Drogas"... Estaba ciego a todo. Estaba ahí por mi país, para proteger a los niños americanos de la "muerte blanca." Pronto me infiltré en una organización llamada "Organización Cocaina Roberto Suárez."

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Durante mis años en Argentina — durante dos años — fui el representante senior de la DEA en el cono Sur. El FBI cerró sus oficinas. Bolivia cerró las operaciones de la DEA.

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Me infiltré en la organización Roberto Suárez. Es una historia increible. Me ofrecieron miles de kg de cocaina al mes en un tiempo en el que las capturas mayores eran de 140 kg de cocaina, en controles al azar en las fronteras... El primer hombre que encontré fue Marcelo Ibáñez, quien era ex-Ministro de Agricultura de Bolivia, me dijo que había un hombre llamado Roberto Suarez, que estaba agrupando en una sola organización a todos los productores de droga de Bolivia, que más tarde se llamaría "La Corporación," la General Motors de la cocaina.

Voy a la DEA y pido fondos y aprobación para actuar. ¡Y me llaman embustero! Me dicen que Roberto Suárez no está en el computador. Y tampoco estaba Marcelo Ibáñez. Voy a la CIA y compruebo su nombre. No tienen nada de él. Tres o cuatro meses después, en SIXTY MINUTES, Mike Wallace le llama "el mayor traficante de drogas que jamás ha vivido." Algo estaba mal en ese asunto. Pero continué desistiendo. La mentira ... me acusaban de querer engañar a la DEA — consiguiendo un viaje con todos los gastos pagados a los EEUU.

Seguí reuniéndome con estos bolivianos, haciéndome pasar por un comprador de droga medio siciliano, medio portorriqueño, representante de la Mafia. Finalmente, literalmente forcé a la DEA a montar una operación, e hicieron todo lo que pudieron para destruir el caso. Pero montaron la operación. Conduje un equipo de agentes encubiertos, que como yo, no creían que nadie del gobierno estadounidense pudiera ir en contra de esta operación. Obtuvimos el apoyo de algunos elementos del gobierno boliviano, el gobierno de Litiagala{sic} — que genuinamente estaban contra la droga entonces, en 1980 — para que efectuaran una gran operación para capturar alrededor de mil libras de cocaina, en la que yo pagaría nueve millones de dólares a José Roberto Gasser, uno de los bolivianos más ricos y procedente de una de las familias más poderosas de Bolivia — una familia ligada a la Liga Anticomunista Mundial y a la C.I.A. Fue arrestado saliendo del banco con mis nueve millones de dólares, junto con Alfredo Cutucci Gutierrez, un hombre que de hecho, estaba en el ordenador de la DEA, como uno de los mayores traficantes de droga del mundo. Y antes de que pudiera regresar a Argentina, el Fiscal de los EEUU en Florida del Sur — un hombre que ahora procesa a Noriega, Michael Sullivan, LIBERÓ a Gasser sin llevar el caso ante el gran jurado. ¡Quitó todos los cargos!

Estos detalles saldrán en el libro [QUEEN OF COCAINE]. Hay algo de esto en DEEP COVER. Pero explicaré por qué no escribí esto detalladamente con la cronología de mi vida.

Gasser regresó a Bolivia, publicó una réplica de una página entera sobre su liberación, riéndose de la "Guerra contra las Drogas" americana. ¿Dónde? No en América, sino donde realmente cuenta: en Sudamérica. A los pocos meses, liberan a Alfredo Gutiérrez. Así la mayor operación contra la droga de la historia — como la llamó Penthouse Magazine y otros — se abandonó sin ningún acusado. El pueblo americano nunca supo esto.

¿Qué hace esta gente ahora? José Roberto Gasser, Roberto Suárez, el padre de Gasser, Edwin Gasser, tuvieron una reunión con los Militares. Empezaron a fomentar un golpe de estado, "el golpe de la cocaina", la revolución boliviana de 1980, en la que, por primera vez en la historia, los traficantes de droga — la gente a la que yo investigaba, la gente a la que había denunciado y arrestado — ¡TOMARON EL CONTROL DEL PAIS!

Durante el golpe, toda la gente que ayudó a la DEA en esta operación fueron asesinados, torturados o exiliados. Mientras estuve en Sudamérica, supe que la CIA apoyó esta revolución. Entonces, me pareció realmente claro — al menos tuve una fuerte evidencia circunstancial — de por qué se había liberado a Gasser. ¿Por qué sino había de ser liberado? ¡No había otra explicación lógica!

En ese momento, por primera vez en mi vida, empecé a ver la verdad. No tuve más remedio que mirar a la verdad. "La Guerra contra las Drogas" no es real.


MICHAEL LEVINE: Empecé a quejarme. No me hacían caso en la DEA. Escribí una carta a los medios de comunicación. Un mes después, empezaron a investigarme — una investigación personal muy dura. Alcanzó cada rincón de mi vida. Fui acusado falsamente de todo, desde traficar en el mercado negro a "poner la radio demasiado alta en la embajada americana." Esto está escrito en papel. Ninguna piedra quedó sin remover intentando que pasara por una persona increible. Lo intentaron todo para destruir mi carrera, mi reputación y mi credibilidad. Conseguí soportarlo todo, pero consiguieron asustarme para que cerrara mi boca.

Fui transferido a Ia fuerza como agente encubierto y me destinaron a la operación "Operation Hun", que era un fiasco todavía mayor que el caso Suárez. Durante todo el tiempo que estuve en la "Operation Hun", fui investigado por la DEA, y estaba muerto de miedo. Durante esta misma investigación, supe que mi hija era cocainómana. Pedí que me transfirieran a Nueva York. Quería olvidar todo lo que me había pasado. No quería creer lo que había vivido durante los últimos cinco o seis años. Y conseguí que me destinaran a Nueva York.

Probablemente hubiera mantenido el silencio si no hubiera sido por la "Operation Trifecta" del final de 1987. Y por "DEEP COVER". Cuando aconteció "DEEP COVER", fue la gota que colmó el vaso, y decidí hablar. No podía mantenerme callado.

Creo que hay dos libros que cada americano debería leer antes de ir a votar. Uno es "COCAINE POLITICS" de Peter Dale Scott, y el otro es mi libro ["DEEP COVER", Delacorte Press, 1990] que regalaría a cada americano si pudiera permitírmelo y pudiera dejar de mirar por encima de mi hombro. Es un comentario muy triste después de pasar casi veintiséis años de mi vida como agente del gobierno, creyendo en lo que hacía durante buena parte de ese tiempo, y después darme cuenta que debía de temer más a mis propios líderes que a los traficantes de drogas.

PAUL DeRIENZO: ¿Recibiste amenazas?

MICHAEL LEVINE: Sí. Me han amenazado toda mi vida, pero una de las más temibles vino en la forma de consejo de un amigo mío de la DEA, que ahora ocupa uno de los altos cargos de la DEA, quien me llamó cuando me investigaban por criticar al gobierno. Tengo que explicar una pequeña historia para clarificar lo que te diré luego. Barrio era un agente de la DEA a quien enviaron a Mexico. Yo lo consideraba muy motivado — uno de los principales agentes encubiertos de la DEA, envuelto en toda clase de operaciones tipo CIA con las drogas. Participó en la operación "Operation Silver Dollar". Finalmente fue arrestado, por contrabando de drogas. Lo encerraron en una cárcel en la frontera de Texas y Mexico. Era un oficial senior cuando fue arrestado en Mexico, donde no existe realmente ni la ley ni el orden —; y donde la "Guerra contra las Drogas" no es realmente una guerra contra las drogas. Es realmente una economía de las drogas. Y Sandy era parte de eso. No comentaré si él se corrompió o si todo el sistema es así de corrupto que nadie que entre en él puede evitar corromperse.

Pero Sandy comió algo de mantequilla de cacahuete en la cárcel, cayó lleno de convulsiones, y entró en coma. Las pruebas iniciales indicaban que Sandy había sido envenenado con estricnina. Murió tres o cuatro semanas después, y la autopsia dijo que la muerte se produjo por "asfixia por mantequilla de cacahuete," que lo estranguló... ¡lo que era increible! En la DEA, la mitad de los agentes de la DEA que conocí, creían que estaba fuera de servicio en alguna agencia encubierta del gobierno, y posiblemente por algunos elementos dentro de la DEA. No quería creer algo así. No podía creer algo así.

Luego, años después, cuando la DEA me investigaba a mí por criticar a mi gobierno, un oficial de la DEA me llama y me dice: "Mike, me gustas. Recuerda — ¡un sandwich de mantequilla de cacahuete!" Y yo dije: "¿Estás bromeando?" Dijo: "No, no en absoluto. Y solo te digo esto porque me gustas." Él y yo nunca volvimos a hablarnos.

...

PAUL DeRIENZO: "Operation Trifecta". Brevemente, ¿qué era?

MICHAEL LEVINE: "Operation Trifecta" era una sonda de tres dientes para investigar lo más alto del mundo de la droga. Fue hasta "La Corporación" en Bolivia, donde yo y un equipo de agentes encubiertos (realmente, otro agente encubierto, Jorge Ochijo, que aún trabajaba en Aduanas en California) ... hicimos un trato de 15 toneladas de cocaina con gente de esta corporación, que producían 400 kg de cocaina por día en su laboratorio. Piensa en eso: 400 kg. Y eran una pequeña parte de esa gran corporación. En esta misma operación, nos reunimos con el principal blanqueador de dinero de Panamá, Ramberto Rodríguez, a quien le pagamos los primeros 5 millones de dólares. Nosotros creíamos que este hombre estaba fuertemente ligado a Noriega,cuando Noriega estaba protegido por el gobierno de los EEUU. Esto fue tres meses antes de la acusación a Noriega. Después nos reunimos con el nieto del hombre que escribió la Constitución mexicana, un coronel mexicano, el coronel Carranza. Le soborné con 1 millón de dólares, para conseguir protección militar mexicana para un cargamento de cocaina procedente de Bolivia que llegaría a Mexico, y debía ser transportado a los EEUU.

El caso fue truncado en los tres paises por las acciones de mi gobierno. No se nos permitió ir más lejos. Entonces escribí "DEEP COVER". Abandoné la DEA.

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