Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)
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lunes, 24 de septiembre de 2018

La búsqueda de Alemania de mano de obra barata inundó Europa de masas de inmigrantes musulmanes infiltrados por el terrorismo islamista


Wikileaks ha hecho público un extenso archivo de 57.934 correos electrónicos de la dirección personal de email de Berat Albayrak, yerno del presidente turco Recep Tayyip Erdogan y Ministro de Energía de este país. Tal y como La Tribuna del País Vasco ha venido informando durante los últimos días en varios reportajes, las comunicaciones intervenidas al dirigente turco revelan que “el canto de sirena alemán lanzado a millones de ciudadanos empobrecidos del mundo musulmán ha hecho que los países de Europa meridional y oriental sean invadidos por emigrantes económicamente ambiciosos”.

Un email hallado en el ordenador de Albayrak, y fechado a finales del pasado año, recuerda cómo, a finales de 2015, “Alemania empeoró la situación al declarar que aceptaría a todos los refugiados llegados de Siria”. Como era de esperar, los solicitantes de asilo que se apiñaban en los botes de la costa de Libia aumentaron exponencialmente, aunque apenas unas semanas más tarde funcionarios germanos ya estimaban que solamente el 20% de los migrantes que llegaban a su país era de Siria. La gran mayoría tenía su origen en países como Sudán, Somalia o Afganistán.

La información contenida en el ordenador de Berat Albayrak revela que, actualmente, diferentes estudios calculan entre 20 y 30 millones de personas las que estarían considerando migrar desde el diferentes países musulmanes para beneficiarse del sistema de bienestar europeo. “Aunque el gobierno alemán desea acoger a muchos migrantes, sus países vecinos, con tasas de desempleo que superan los dos dígitos, no lo hacen y, por ello, comenzaron a imponer controles fronterizos. De este modo, el sueño eurófilo de un continente sin fronteras fue pisoteado por el deseo alemán de mano de obra barata”.

De hecho, ya hay una amplia evidencia estadística de que esta "migración del bienestar" ha perjudicado significativamente a las economías europeas. En los Países Bajos, el 70% de los somalíes vive de la asistencia social, frente a sólo el 3% de los holandeses nativos y el 2% de los migrantes polacos. Según la Oficina Central de Estadísticas de Noruega, cada inmigrante no europeo que llega al país cuesta 650.000 euros a las arcas públicas durante toda su vida. “Durante los últimos 17 años, Gran Bretaña ha gastado 180.000 millones de euros en inmigrantes de fuera de la UE, en particular en el sector de la asistencia social, mientras que los trabajadores extranjeros de la UE contribuyeron con 6.600 millones de dólares a la economía británica”.

Todo esto sin contar con el evidente riesgo existente de que entre los inmigrantes se infiltren terroristas islamistas. Tal y como se recoge en un email hallado en el ordenador del Ministro de Energía de Turquía, que cita a Mike MCCaul, presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes norteamericana, "desde el punto de vista de la seguridad nacional, tomo la palabra al Estado islámico (EI) cuando afirma que ‘usamos y explotamos la crisis de los refugiados para infiltrarnos en Occidente’. Eso me preocupa”.

Según datos de expertos libaneses, el 2,2% de los sirios que atestan los campos de refugiados están afiliados al EI. “En otras palabras, de los 10.000 inmigrantes que llegan a Alemania diariamente, 220 son combatientes del Estado Islámico endurecidos por la guerra, por el fanatismo y el radicalismo islamista”.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Una filtración de Wikileaks revela la trama oculta que hizo estallar la guerra de Siria y descubre el objetivo de atraer a millones de refugiados a Europa

Recientemente, Wikileaks ha hecho público un extenso archivo de 57.934 correos electrónicos de la dirección personal de email de Berat Albayrak, yerno del presidente turco Recep Tayyip Erdogan y Ministro de Energía de este país.

Los mensajes filtrados demuestran que el Gobierno turco contrabandeó con el petróleo controlado por los terroristas islamistas del Estado Islámico en Irak y revelan cómo el Ejecutivo de Erdogan trata de acabar con la libertad de prensa en su país, castigando a los medios de comunicación críticos y tratando de manipular las redes sociales. Pero, sobre todo, analizando con detenimiento los miles de correos electrónicos de Berat Albayrak pueden extraerse informaciones cruciales para entender el origen de la guerra en Siria y para comprender las razones por las que los dirigentes de los principales países europeos se han convertido en los principales impulsores de las políticas a favor de la llegada de millones de inmigrantes y refugiados al viejo continente.

Orígenes de la guerra de Siria

En uno de los correos filtrados por Wikileaks, el analista turco Mehmet Ozhan envía a Berat un email en el que se recoge una extensa información de oil-price.com que explica cómo, en 2012, Catar se había empeñado en construir un gasoducto desde su territorio hasta Turquía a través de Siria, ya que los cataríes, que se encuentran entre los principales productores de gas del mundo, no querían dejar de perder la oportunidad de vender su preciada producción a Europa, siempre excesivamente dependiente de los suministros rusos. El presidente sirio, Bashar al Assad, entendió rápidamente que se encontraba en una posición de fuerza y decidió subir la apuesta creando un diferente diseño geoestratégico y una fuente alternativa de combustible para el oleoducto que habría de acercarse a Europa a través de Siria.

En este punto, hay que recordar que la mayoría de los países de Oriente Medio, incluyendo Siria, son musulmanes sunitas. Por el contrario, el régimen post-Hussein en Irak, diseñado por Estados Unidos, fue dominado por los musulmanes chiítas. Bashar al Assad es un musulmán alauí -un credo también chií que los sunitas de Catar y Arabia Saudí quisieran ver borrado de la faz de la Tierra-. Por este motivo, y en lugar de dar alas a un posible oleoducto Catar-Turquía, el presidente sirio firmó un acuerdo con el gobierno chiíta de Irak y otro con su vecino Irán, la mayor nación chiíta del mundo. Así nació el proyecto de oleoducto Irán-Iraq-Siria.

En un momento en el que la economía siria se encontraba absolutamente estancada, Assad ideó un plan de gasoducto alternativo que llevaría el gas iraquí a Irán y al resto de Europa. Este proyecto, además, complació a Vladimir Putin, ya que éste tenía firmado acuerdos de larga duración con Irán, un país con el que Rusia siempre se había mantenido cómodo a la hora de establecer precios para el gas. Además, es muy importante tener en cuenta que la única base militar de Rusia en el Mediterráneo se encuentra en la costa de Siria, lo que estratégicamente permitiría a Putin controlar un segundo gasoducto a Europa. Por ello, el oleoducto iraní hacia Siria rápidamente se convirtió en una prioridad para Moscú y, consecuentemente, Assad y los rusos comenzaron a moverse para paralizar el proyecto de gasoducto de Catar y para promover el plan iraní. Pero, en el camino, Bashar al Assad se había ganado unos enemigos muy poderosos…

Un correo fechado en el mes de octubre de 2015 que, según Wikileaks, fue hallado en el ordenador personal del Ministro de Energía turco, explica cómo la decisión de Assad indignó a las monarquías sunitas de Arabia Saudí y Catar que, gracias a sus compras masivas de armamento norteamericano y británico, se jactaban de tener a las potencias occidentales en un puño “para que lucharan por ellas”. Por este motivo, según este email,
“el presidente Obama y el primer ministro de Gran Bretaña, David Cameron, no tardaron en programar ataques aéreos contra Siria en un esfuerzo por derrocar a Assad. Pero, a finales de agosto de 2013, el parlamento británico votó en contra de esta acción, lo que, a su vez, ejerció una fuerte presión sobre el presidente estadounidense, quien calculó que el Congreso de Washington seguiría el ejemplo de Londres y bloquearía cualquier ataque contra Siria. Paralelamente, Rusia incrementó la apuesta moviendo sus barcos de guerra al Mediterráneo, listos para defender Siria. Los principales amigos de Arabia, Estados Unidos y Gran Bretaña, retrocedían, y fue en ese momento cuando el rey saudí decidió resolver él solo el problema de Siria”.
Tal y como se recoge en los correos electrónicos de Berat Albayrak, ministro turco de Energía y yerno de Tayyip Erdogan, publicados por Wikileaks, 
“el primer paso que dieron Arabia Saudí y Catar fue incrementar su apoyo económico a la Hermandad Musulmana, que pretendía imponer el control sunita en todos los países del Medio Oriente. Los saudíes persuadieron a los Estados Unidos para que apoyaran esta política y los grandes medios de comunicación occidentales se sumaron a esta causa al encuadrar las acciones totalitarias de los Hermanos Musulmanes bajo el benevolente paraguas de las ‘primaveras árabes’”.
“Por otro lado, Arabia Saudí también tomó otra decisión trascendental: abaratar el precio de su petróleo, lo que provocaba una grave pérdida de competitividad al petróleo ruso, impedía a Irán (beneficiada por el reciente levantamiento del embargo) reestructurar su industria del crudo, paralizaba la producción de fracking en Estados Unidos. De este modo, los saudíes castigaban a todos los implicados en el apoyo a Assad en el Gobierno sirio”.
Lo que ya se conoce como el “Berat's Box”, la más importante filtración de correos electrónicos de un alto cargo del Gobierno turco que ha tenido lugar hasta la fecha, también explica cómo Catar y Arabia Saudí han sido claves en el fomento y la financiación de grupos terroristas musulmanes sunitas en Irak y Siria, incluyendo, por supuesto, el autodenominado Estado Islámico (EI).

Oleadas de inmigrantes hacia Europa



Los documentos exponen como el EI ha sido ampliamente financiado por donantes de Arabia Saudí y Qatar, “pero no controlado por ellos”. De hecho, los líderes del Estado Islámico, en sus diferentes ramas, buscan ingresos que les permitan avanzar por delante de los líderes de las ramas rivales y obtener independencia política de Arabia Saudí. En el norte de Irak, por ejemplo, manejan las refinerías de petróleo que toman para obtener ganancias. Pero, por el contrario, en Libia destruyen las refinerías como si éstas fueran una ofensa hacia Dios. La rama libia del EI prefiere el dinero fácil del contrabando de personas, ya que “las rutas de tráfico de personas establecidas también les sirven para proyectar combatientes a todo el mundo”.
“La estrategia es clara: el Estado Islámico provoca el caos en Siria, genera una grave crisis humanitaria para que los refugiados huyan y el propio Estado Islámico, generalmente a través de Libia, ofrece a estos refugiados, entre los que introduce a sus terroristas, una ruta hacia Europa”.
Para completar el cuadro, y según se revela en el correo electrónico en poder de Berat Albayrak que incluye un análisis realizado por la web oil-price.net, 
“no es una coincidencia que en este punto, Alemania, de repente, decidiera ofrecer recompensas de bienestar muy generosas a cualquier inmigrante ilegal que pudiera llegar, a través del Mediterráneo, desde la costa de Libia a las islas italianas. Alemania necesita mano de obra de trabajadores huéspedes de los países más pobres para mantener sus productos competitivos”.
El analista de oil-price.net que envía su trabajo al ministro de Energía turco ironiza, además, señalando que 
“la capacidad de Alemania para seguir exportando con una economía de altos salarios es aclamada por el Gobierno germano como un homenaje al sistema educativo alemán. Pero, en realidad, entre bastidores, el gobierno alemán sabe muy bien que su economía de salarios bajos, de alto rendimiento, es un tributo al sistema educativo turco. El gobierno alemán ha permitido la migración sin restricciones desde Turquía desde los primeros años ochenta del pasado siglo. Las ambiciones de salarios bajos de los obreros turcos emigrantes socavaban las facultades de negociación de los sindicatos alemanes. Los trabajadores alemanes tenían que mantener sus demandas salariales bajas para evitar que sus trabajos fueran entregados a la mano de obra no calificada turca. Pero el resurgir económico de Turquía en los últimos años ha hecho que el flujo de mano de obra barata hacia Alemania se secara. Y, por ello, el Ejecutivo de Angela Merkel trabaja insistentemente para que millones de inmigrantes lleguen al país a ocupar puestos de trabajo de sueldos bajos con los que ayudar a solventar las presiones inflacionarias…"

Fuente.

jueves, 10 de mayo de 2018

SALAFISMO Y WAJABISMO: UNA CONFLUENCIA POR EL PETRÓLEO




22.02.2018
Gastón Pardo

Thomas Edward Lawrence (1888-1935), alias Lawrence de Arabia, fue un agente de la cancillería británica (Foreign Office). Figura central de la incorporación del Medio Oriente a los imperios francés y británico.

Vidal Solís, filósofo, 1967.

Salafismo y wajabismo: una confluencia por el petróleo

Una buena parte de los actos terroristas perpetrados por grupos que se califican a sí mismos de salafistas o de wajabitas, ramas de la religion musulmana, muy próximas una de la otra.

A mediados del siglo XVI, Mohamed ibn Abd al-Wajab (1703-1792) fundó la coriente islámica llamada wajabismo en el desierto del Nejd, en el centro de la península arábiga. Su objetivo es el de restablecer la tradición salafista. Hoy mismo ese movimiento, es una forma puritana y fundamentalista del islam sunita, que rechaza la lectura racional del Corán y de la tradición del profeta Mahoma. Los wajabitas extremistas interpretan literal y estrictamente las palabras coránicas.

Para ellos, una gran parte de las tradiciones del Profeta son infundadas, sobre todo las que conciernen a la educación moral y espiritual. Ibn Abd al-Wajab aseguraba que su teología era una forma purificada del islam que tenía la función de restablece entre los musulmanes los verdaderos principios de la fe. Los wajabitas, en tanto que islamitas radicales, aplican el tarib (la coerción) para imponer el islam, mientras que los musulmanes moderados se inclinan por la etabligh (persuasión).
Los wajabitas se propagaron en los centros de población a lo largo y ancho del desierto, donde atacaban a las caravanas y a los peregrinos chiitas. Los hombres solían ser degollados o apuñaleados, los bienes eran robados, y las mujeres y niños eran reducidos a la esclavitud.
En 1744, Ibn Abd al-Wajab se alió al jefe tribal Mohamed ibn Saud (1710-1765), para hacer del wajabismo no un simple movimiento religioso, sino un movimiento político, como lo es aún hoy. Extendió su dominio armado en la Arabia oriental, Ibn Saud se comprometió a propagar el wajabismo.

La llegada de los imperialistas británicos

El Imperio británico, a mediados del siglo XIX controlaba grandes extensiones de Asia. La India tuvo necesidad de asegurar sus rutas comerciales hacia Europa. Los británicos firmaron un acuerdo con los jefes des tribus ocupantes de los territorios situados a lo largo del litoral del mar Rojo, del mar de Oman y del golfo Pérsico: armas y oro fueron distribuidos alegremente, lo mismo que las promesas de protección militar; a cambio, esas tribus debían evitar que las otras potencias coloniales (en particular el imperio otomano) de acecaran a esas tierras.

Las regiones que interesaban a Inglaterra como zona de seguridad carecían de real significación estratégica hasta que Alemania dio a conocer el proyecto de la construcción de la línea ferroviaria Berlín-Bagdad, al inicio del siglo XX, con la cual los británicos pederían la iniciativa en el control de grandes volúmenes de petróleo que serían descubiertos en el subsuelo de países como Irak y Arabia Saudí. Los británicos utilizaron a la perfección el método de dividir paa reinar provocando el enfrentamiento de unos jefes tribales con otros o bien apoyando a unos contra otros. Las tribus quedaron así totalmente dependientes de los británicos.
El irreverente intervencionismo anglosajón en el Medio Oriente se repetiría simultáneamente en México. El salafismo en el suelo mexicano consistió en la implantación en suelo nacional de una multitud de dispositivos de acción geopolítica a cargo de antropólogos de "ideas avanzadas", de una diversidad religiosa agresiva, lanzada a la sombra del Plan Cicinnati (1914), que dividió a México en zonas de influencia de las denominaciones del protestantismo histórico. Atrás de éstas llegarían los movimientos pentecostales, que forman la mayoría del movimiento llamado evangélico. Más tarde los movimientos paracistianos aparecerían con gran fuerza acompañando a modelos de vida anglosajones a través de grupos como la Iglesia de la Unificación, el mormonismo y los testigos de Jehová. Entre otros.
A partir de 1880, la alianza Saudíwajabita comenzó a ocupar los territorios otomanos de los países que hoy se llaman Irak, Siria y la parte occidental de Arabia, donde se encuentran La Meca y Medina. A falta de medios financieros y del material de guerra moderna necesario para confrontar al imperio otomano, el jefe Abdel Aziz Ibn Saud (1880-1953) se apoyó en los británicos para ganar su simpatía con la mirada puesta en el futuro.

Pragmatismo islamista y colaboración con los infieles

La dependencia árabe de los infieles y los imperialistas empezó a ser moneda corriente de los yijadistas salafistas, que alegaban que esa subordinación es adecuada en tanto que beneficie a la causa. Ese pragmatismo fue elaborado por el erudito religioso Mohamed Abduh. Este personaje participó en la sublevación egipcia de 1882 contra la ocupación británica, a consecuencia de lo cual encontró asilo en Líbano.

Los franceses, que pugnaron por el control del Medio Oriente ante el plan arollador de los británicos, introdujeron a sus comparsas en una logia masónica a la que dedicaron como fuente propagandística antibitánica. Abduh regresa a Egipto para ser no sólo perdonado por los británicos, que controlaban el país, sino que fue nombrado juez y más tarde el gran mufti (el puesto religioso más elevado de Egipto) después de que prometió al procónsul británico de Egipto que no se mezclaría en política. Pero su sola presencia era de suyo apaciguadora.
Las ideas políticas de Abduh tuvieron más tarde gran influencia en el fundador de la organización de los Hermanos musulmanes en Egipto, Hasan al-Banna. Los Hermanos Musulmanes siguieron las mismas creencias fanáticas y el mismo pragmatismo que los wajabitas, convirtiéndose también en fieles coadyuvantes del Imperio británico.
Después del acuerdo Sykes-Picot

Al firmarse el acuerdo Sykes-Picot en 1916, los británicos y los franceses decidieron repartirse las partes restantes del Imperio otomano después de la Gran Guerra, dejando sin efectos las promesas de independencia que habían sido hechas a los árabes que ayudaron en la lucha contra los turcos. Al salir de la Gran Guerra, ambas potencias agotadas económicamente se enfrentaron a rebeliones armadas en Afganistán, Turquía, Irak, Siria, Palestina y Egipto.

Los rebeldes fueron sometidos por la fuerza, pero el colonialismo militar no podía durar mucho más. Francia y la Gran Bretaña decidieron entonces aplicar un estatuto que implicara una independencia a medias para los diferentes países, instalando reyes árabes para dirigir cada país, aunque bajo mandato bitánico.

El engranaje político del diseño británico

En Nueva York, 1916, el Servicio de informaciones alemanas editó el libro Revelaciones de un espía internacional. Su autor I.T.T. Lincoln, un judío que trabajó en el servicio exterior británico. Fue distribuído en México por la sucursal del SIA.

En el libro no es mencionado una sola vez ese país llamado México que había comenzado a parfilarse como potencia petrolera al comenzar su explotación de los hidrocarburos en la zona huasteca en 1901. No obstante, a la luz de los hechos narrados en esas Revelaciones, se explican algunas circunstancias de las que ni siquiera la historia nacional menciona en el presente.

Lincoln fue miembro de los servicios secretos de Gran Bretaña en posiciones de la cancillería. Y dentro de ellos ocupó un lugar destacado en el partido de la paz que a toda costa se empeñaba en evitar que los belicistas británicos se salieran con la suya haciendo la guerra a Alemania.

Dice Lincoln en una página inicial de su libro: “Sería del todo injusto e injustificado vituperar al pueblo inglés por esta guerra (Se refiere el autor a La Gran guerra de 1914 – 1918) No son ni el pueblo ni el Parlamento, ni siquiera el Gabinete quienes tienen la responsabilidad. Esta se concentra a las puertas de un grupo de individuos, quienes teniendo en perspectiva un determinado objeto, decidieron seguir cierto recurso, y por su influencia en aristocráticos y políticos círculos urdieron una sutil trama de complots e intrigas a las que últimamente orillaron al mismo Gobierno.
“La trama antigermánica urdida por Inglaterra después de la exaltación de Eduardo VII y el retiro de Lord Salisbury, no fueron una deliberada o meditada política del gobierno británico, sino la obra de unos cuantos individuos que compusieron últimamente la oficial política del Gobierno. El jefe de los complotistas más bien conspiradores fueron el rey Eduardo, Sir Carlos Hardinge, Sir Francisco Bertie, Lord Esher y Lord Roberts”.
Asegura Lincoln que se acercaron a él un grupo de influyentes y distinguidas personalidades que estando convencido de los peligros de la política extranjera de Eduardo VII con sus aliados decidió vigilar su desarrollo detrás de bastidores para contrariar sus belicosos proyectos”. El grupo utilizó como medio de identificación la letra D. Y los corrillos eduardistas y el grupo D se hicieron la guerra subterránea, fuera de la mirada pública. “Si Sir Enrique Campbell-Bannerman hubiera vivido unos cuantos años más los proyectos antigermánicos no hubieran originado la guerra”, dice nuestro autor.

Para contrarrestar la actividad del grupo D se agudizó un conflicto en los Balcanes que dio al traste con el plan de establecer un entendimiento angloalemán. Llegó un momento en que el propio grupo D estuvo convencido de que la guerra era inevitable.

Coincidieon con los belicistas británicos los los chovinistas franceses y los paneslavistas rusos. Francia, como se vio en el engranaje de intrigas inglesas desplegadas en el Medio Oriente apuntadas arriba, fue arrinconada para jugar un papel secundario en el desencadenamiento de la guerra que salía al paso del plan alemán de construcción del tren de Bagdad con derivación segura a Kuwait.
Lincoln confirma de tal manera el análisis hecho casi un siglo más tarde por el equipo de analistas y políticos franceses capitaneados por el filósofo Jacques Cheminade, de quienes hemos tomado algunas informaciones transcritas arriba. Además, Lincoln confirma la idea de la bestial conducta ante las riquezas de los puebloes que han caído bajo su potencia.
México en el engranaje de control de hidrocarburos

En 1982 aparecieron las dos partes del libro La guerra secreta en México, publicadas por ERA. Obra de Friedrich Katz, de la Universidad de Chicago.

Lamentamos en ambos libros la sobriedad de las evidencias documentales, tan exageradas que hacían inevitable que el lector perdiera de vista el dato de que el canciller del Imperio Athur James Balfour se ocupó de México y de su petróleo en 1918. Es decir, en 1917 nada en lo concerniente al petróleo mexicano llama la atención del jefe de la diplomacia británica, según Katz. Pues bien, ese dato es falso de toda falsedad.

Por lo menos desde un año antes Balfour no sólo conocía la importancia de los yacimientos petroleros mexicanos, sino porque los conocía intentó una maniobra de descalificación del gobierno de Venustino Carranza consistente en captar al general Félix Díaz para encabezar una conspiración que le diera el triunfo militar sobre los revolucionarios. Félix Díaz, militar modélico, rechazó la proposición de Balfour de una manera clara e inequívoca. Díaz es un héroe desconocido de la historia de México.
El documento que fue recibido por Félix Díaz fue firmado por Balfour y por dos socios: Tardieu por Francia y House por Estados Unidos. La lista es encabezada por Balfour, por Inglaterra. El documento fue recibido por el general Díaz en su campamento en Xalapa, capital del estado de Veracruz. El mensaje simplemente ofrece apoyar al general Díaz lesionando la dignidad nacional.
Tratado Secreto entre los Estados Unidos de Norteamérica y los aliados contra México y Centro América

Artículo I. La situación de preponderancia de Estados Unidos en México es reconocida por Inglaterra y Francia; por lo tanto, se comprometen a que las reclamaciones de sus nacionales que provengan por empréstitos, indemnizaciones, ventajas comerciales u otras cualesquiera contra México, sean recomendadas a Estados Unidos para que estos puedan ejercitarlas y hacer la correspondiente presión contra Carranza.

Artículo II. Estados Unidos se comprometen a lograr el pago efectivo y el reconocimiento de esas obligaciones de franceses e ingleses.

Artículo V. Inglaterra para sostener la situación predominante petrolera necesaria para su consumo, se quedará con las propiedades y territorios de Mesopotamia, Rusia y Rumania, y Estados Unidos se comprometen y grantizan a Inglaterra la ilimitada exportación de petróleo proveniente de México, para cuyo objeto utilizarán, llegado el caso, fuerzas de mar y tierra contra Carranza. Los Estados Unidos equiparán una expedición armada para ocupar en dado caso la región de Tampico, a fin de asegurar la provisión de petróleo a Inglaterra, y si la ocupación originase algún conflicto con el Japón, las flotas americanas e inglesas se reunirán para combatir a ese país. Inglaterra retendrá Constantinopla como base de su flota para resguardo de los intereses petroleros en Rusia y para hacer efectivos los intereses petroleros mexicanos.

Artículo IX. Los Estados Unidos adquirirán el control de los ferrocarriles mexicanos y del Istmo y de esto tendrán todavía un convenio especial sobe los bienes ingleses que en esos ferrocarriles se encuentren. Los Estados Unidos harán al Gobierno de México las reclamaciones sobre los intereses de las citadas empresas por encargo especial de Inglaterra y Francia.

Artículo X. Inglaterra y Francia están conformes en que los Estados Unidos pueden extender sus expansiones territoriales hasta el Canal de Panamá, sin necesidad de arreglo posterior sobre este punto de la Entente. Estados Unidos se comprometen, siguiendo la política acordada, a conceder determinado apoyo financiero a Félix Díaz para evitar que crezca la fuerza de Carranza.

El documento está datado en Washington en mayo (sín día) de 1917.

domingo, 22 de octubre de 2017

Seis años después de Gadafi: Libia, el país que pudo ser

Los líderes occidentales, sobre todo de Francia y el Reino Unido, aplaudieron su muerte y la ‘nueva página’ que se abría en la vida del país.
Hace ya seis años, el exlíder libio Muammar Gadafi fue capturado y golpeado hasta la muerte por una turba de rebeldes después de que un ataque aéreo de la OTAN acabara con su caravana fuera de su ciudad natal de Sirte.

Al día siguiente, su cadáver, cubierto de sangre, fue trasladado a Misrata, donde fue expuesto durante casi cuatro días en un refrigerador industrial. Mientras tanto, las imágenes de su cuerpo daban la vuelta al mundo con especial repercusión en Estados Unidos, país que encabezó la campaña aérea de la OTAN para expulsar a Gadafi del poder.

Los líderes occidentales, sobre todo de Francia y el Reino Unido, aplaudieron su muerte y la ‘nueva página’ que se abría en la vida del país, mientras que la entonces secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, afirmó al respecto en tono de mofa:
“Venimos, vimos y él murió”.
Seis años después, la percepción parece haber cambiado: en abril de este año, el presidente de EE.UU., Barack Obama, admitió que su mayor fracaso como presidente fue no pensar en las consecuencias de la intervención en Libia, después de la cual el país se vio sumido en el caos.

El premio Nobel de la Paz, con la inestimable ayuda de Clinton, se dedicó a armar y financiar a decenas de grupos rebeldes, que después se han agrupado en clanes y han reclamado el poder en el país. Un escenario muy similar hubiera tenido lugar en Siria si finalmente hubiera caído el régimen de Bashar Al Assad.
“Mi peor error fue no planificar el día de después de la intervención en Libia, cosa que creo que había que hacer”, afirmó Obama en una entrevista para Fox News.
Libia, desgarrada por la violencia interna

Libia, un país rico en petróleo, vivió bajo la dictadura de Gadafi durante cuatro décadas, en las cuales llegó a tener uno de los niveles de vida más altos de África. Sus ciudadanos gozaban de atención sanitaria y educación gratuitas. Era un Estado centralizado, no un territorio dividido en tribus y con clanes en guerra.

Tras el asesinato de Gadafi, Libia dejó de facto de existir como una nación unida. Desde 2011, distintos partidos políticos, tribus y milicias combaten por el poder y el control del país y sus riquezas.

En diciembre de 2015, y con la mediación de la ONU, se formó un Gobierno de acuerdo nacional para intentar devolver la estabilidad y la paz al país. Sin embargo, este Ejecutivo, con sede en Trípoli, aún no ha podido consolidar su autoridad sobre el país, en donde existen varias facciones opositoras y otro Parlamento, con sede en Tobruk. Por otro lado, el Estado Islámico también ha aprovechado el caos para ganar terreno en el país.

Crisis petrolera y financiera

Además del caos político, el país norteafricano experimenta una acusada caída del nivel de vida y afronta una crisis financiera.

Libia posee las mayores reservas probadas de petróleo de África –48.000 millones de barriles– pero, debido a la guerra civil, más del 75% de los depósitos no se explotan. Después del 2011, las exportaciones de petróleo se han reducido de 1,6 millones a entre 200.000 y 300.000 barriles diarios.

El principal problema es que el control de los campos y terminales petroleras pasa constantemente de un grupo a otro.
“Hoy en día, Libia está lejos de los diez primeros países exportadores de petróleo como antes”, constata el politólogo Grigori Lukiánov, quien detalla que los suministros de hidrocarburos desde Libia “son inestables” y no queda “ni una empresa seria con la que hacer negocios”.
Además, un duro golpe para el nivel de vida de los libios fue la suspensión de los subsidios estatales para la compra de bienes de consumo popular en el extranjero.

En consecuencia, los ingresos reales de la población cayeron en picado, lo que condujo primero a la migración interna y luego al éxodo de libios hacia Egipto, Túnez, Argelia y Europa a través del mar Mediterráneo.

Las profecías cumplidas de Gaddafi

El caos que vive el país, al igual que las consecuencias de la destitución de Gadafi más allá de las fronteras libias, fueron en su día señalados con sorprendente precisión por el propio dictador.

Así, durante una de sus últimas entrevistas, el líder libio advertía de la gran amenaza de que se produjeran atentados terroristas en Europa y de un flujo no controlado de refugiados, además de la desestabilización general de la región mediterránea.
“Yo personalmente juego un papel estabilizador en la región de África. Si la situación en Libia se desestabiliza, aquí Al Qaeda mandará. Libia se convertirá en el segundo Afganistán y los terroristas llenarán Europa”, dijo en marzo de 2011.
“La esperanza que vivió la sociedad libia en 2011 no se materializó”, opina Gregori Lukiánov, quien destaca que la misión del Consejo de Seguridad de la ONU ve en Libia todos los signos de una catástrofe humanitaria. Además, el experto señala que hoy en día el país no tiene un Ejército unido, ni un Gobierno unido y no se ve salida al conflicto existente.
“Seis años después de la caída de Gadafi, tenemos un enorme agujero negro en el mapa del Mediterráneo. Es la zona de un conflicto no regulado y poco previsible, que afecta a los intereses de los países del norte de África y también de Europa”, concluye el politólogo.
Fuente.

lunes, 18 de septiembre de 2017

¿Por qué Arabia Saudi utiliza el terrorismo “yihadista” en Europa?


En una escena de El Padrino (1972), el director de cine que se había negado a dar un papel a un miembro de la familia de Don Corleone, se rinde tras recibir un contundente “mensaje”: la cabeza cortada de su caballo amado Khartom en su cama. Así resuelven sus desavenencias las “familias” que nos gobiernan en medio mundo: Según The Guardian del 15 de febrero de 2008, Bandar Bin Sultán, jefe de la inteligencia saudita, había amenazado al gobierno de Tony Blair de sufrir “otro 7/7”, si no se detenía la investigación sobre la corrupción en sus acuerdos de armas, en los que el saudí había recibido unos 1.000 millones de libras en pagos secretos de BAE Systems, una de las mayores contratistas militar del mundo. En junio pasado, la Premier Theresa May impidió la publicación del informe de la inteligencia británica sobre la financiación de la extrema derecha sunita por Arabia Saudi. ¿Qué es lo que vale más para el poder que la vida de los ciudadanos?
Bandar también amenazó a Vladimir Putin en 2013 a lanzar ataques terroristas en Rusia, utilizando a los chechenos, para destruir los Juegos Olímpicos de Sochi del febrero del 2014, si Moscú seguía apoyando en Siria a Bashar al Asad, el aliado de Irán. Putin se negó y una bomba mató a 15 personas en la estación de trenes de Volgogrado en diciembre de 2013.
Algún día sabremos quienes eran los autores intelectuales de los atentados de España o Francia y qué pretendían, aparte de provocar odio entre los nativos e inmigrantes, militarizar la sociedad, o arrebatar los derechos y libertades conseguidas durante siglos de lucha.
La verdad, la primera víctima de la guerra
La Guerra global contra el terror ha sido una criminal farsa geopolítica organizada por Estados que utilizan el terror y hacen de bombero pirómano: ¿Por qué después de 15 años, la CIA afirma que fue el gobierno de Arabia Saudí el responsable de los atentados del 11S que no el grupúsculo de Bin Laden? La OTAN no se equivocó de país: años antes había preparado la ocupación de Afganistán, el país más estratégico del mundo. ¿Y qué había detrás del atentado del 2015 de París, el de Boston, o el que dio pretexto a la agresión israelí a Gaza en 2014?
“Pretenden destruir nuestra civilización” es la frase que repiten los líderes occidentales ante los atentados de bandera islámica en sus países. Frase hueca que revela la hipocresía de dichos estados –pues matan a mayor cantidad de civiles inocentes de “otras civilizaciones” en un solo bombardeo en Libia, Irak, Afganistán, Libia, Yemen, Mali o Siria-, y también pone en evidencia su fingida ignorancia acerca de la naturaleza de este fenómeno. Las consignas como “no tengo miedo” coreada tras los atentados en Cataluña minimizan la extrema gravedad de la situación a la que desafía con ésta ingenuidad, y a la que pretenden neutralizar con “la vuelta a la normalidad”. Pues, hay que tener miedo, este mecanismo imprescindible en los seres vivos para seguir viviendo.
No estamos frente a lobos solitarios o de pandillas de desagradecidos fanáticos, nihilistas e inadaptados, ni de jóvenes que así se vengan por sufrir la exclusión social. Estamos ante una organización militar privada al estilo de “Camisas Pardas” y de naturaleza fascista, protegida por poderosos estados y que desde hace cuatro décadas está desmontando estados enteros, destrozando decenas de millones de vidas y avanza sin parar. Es así cómo Barak Obama vetó la ley que permite a las familias de cerca de 3.000 ciudadanos de su país asesinados en 11S denunciar a los verdugos.
Los objetivos de Arabia Saudi
La Casa Saud ha recurrido al terrorismo religioso por los siguientes motivos:
1. Contribuir a los proyectos de EEUU en el marco de la lucha contra el comunismo, y fue cuando Washington trasladó el modelo de los escuadrones de la muerte, los Batallones de Reacción Inmediata y la Contra nicaragüense de América Latina a las fronteras de la Unión Soviética: En 1978-79 Jimmy Carter apostó por la extrema derecha religiosa en cuatro escenarios: en Afganistán creó el “yihadismo” con el dinero saudí, para derrocar al gobierno marxista de Afganistán y desestabilizar la URSS; en Irán facilitó (en colaboración con el presidente francés Giscard d’Estaing que acogió a Jomeini) la instalación de una teocracia chiita anti-comunista; en la Polonia
socialista apadrinó al ultra-católico Lech Walesaj, y en Vaticano elevó al cardenal eslavo Karol Wojtyła, para desestabilizar los países “cristianos” del espacio soviético, y acabar con la Teología Cristiana de Liberación.
Desde la fundación de la URSS en 1917 y la aparición de los partidos comunistas en los países musulmanes, la élite clerical chiita y sunnita, temerosa a perder su poder político-social y propiedades ya cooperaba con el “imperialismo cristiano” contra los ateos marxistas. Afganistán fue el segundo país “musulmán” gobernado por los comunistas; el primero se instauró en 1967 en la mismísima Península arábiga: la República Popular de Yemen. Luego, en 1991, Arabia participó con sus miles de ”yihadistas” en la desintegración de Yugoslavia. El actual rey de Arabia y el entonces alcalde de Riad, Salman bin Abdulaziz les enviaba a través del Alto Comité Saudí para el Auxilio de Bosnia y Herzegovina (SHCR), introduciendo el wahabismo en los Balcanes. SHCR construyó mezquitas y escuelas y ayudó sólo a las familias musulmanas. Tras finalizar la guerra, EEUU convirtió Kosovo en una gran base militar (Camp Bondsteel) con un mini Guantánamo incluido. Kosovo “por casualidad” es otra cantera del Estado Islámico: Blerim Heta, el kosovar que el 24 de marzo de 2014 mató en un atentado a 52 chiitas, trabajó en esta base.
2. Contener a Irán: Richard Dearlove, ex director del MI6, recuerda que antes del 11S su homólogo saudí, Bandar bin Sultán, le había dicho: “No falta mucho para que en Oriente Próximo los chiitas tengan que pedir ayuda a Dios. Más de mil millones de suníes están hartos de ellos”. A pesar de que los chiitas son sólo el 15% de los musulmanes del mundo, el impacto de la caída del Sha en Irán y la instalación de la República Islámica sobre Arabia Saudita fue múltiple, y muy preocupante para los jeques, porque:
  • La revolución iraní había derrocado a una de las monarquías más poderosa y antiguas del mundo, implantando una republica. Antes de Irán, Afganistán (1973), Libia (1969), Yemen (1962), Irak (1958) y Egipto (1952) acabaron con la monarquía y la Casa Saud temía el efecto mariposa de la republica iraní, y eso a pesar de que ha sido un califato disfrazado de república, y la pérdida de su estatus: ya había alternativa a una teocracia
    monárquica. Que en Irán existiesen elecciones, mujeres universitarias, un buen cine, etc. fortalecía esta idea, aunque pocos sabían que: en Irán hay un poderoso movimiento feministas desde el 1920 que consiguió en 1935 ser el primer país del mundo en prohibir el velo; y tenía en 1964 mujeres parlamentarias y una ministra, o que los comunistas, muy poderosos, tenían un ministro en 1923. Al ser una sociedad avanzada, sus fundamentalistas también son menos fanáticos que los de Arabia. Por todo ello, le resultará más difícil a los Saud luchar contra el chiismo iraní que contra el nacionalismo árabe o el socialismo.
  • Los Saud pierden su monopolio del liderazgo sobre la umma «la comunidad musulmana» incluida la sunnita, ya que los ayatolás presentaban su invento como una república “islámica” que no “chiita” y tachaban a los saudíes de “infieles”, “peones de Israel y de EEUU”, “corruptos y criminal”. Jomeini se convirtió, para millones de “musulmanes sunnitas” (palestinos y libaneses sobre todo) en su héroe. Que la teocracia chiita naciera (deforma anti-natural) de una gran revolución popular anti estadounidense otorgaba mayor legitimidad a las posturas anti-saudíes de Teherán.
  • La carga “social” de la revolución iraní, recogida por Jomeini, quien en un principio prometió justicia a los “desheredados”, también sunnitas, rompiendo con la idea de la “comunidad musulmana”, que oculta la lucha de clases, juntando al banquero y el desahuciado. Aunque al final no hubo una teología chiita de liberación, los millonarios jeques se pusieron a temblar.
  • Por lo que Riad y Teherán, mientras evitan un enfrentamiento directo, patrocinan, a medida de sus posibilidades, a grupos político-militares que actuarán en terceros países (guerra proxy).
La iranofobia de Riad que es respaldada por otros regímenes árabes, Israel y EEUU, ha intentado contener a Irán de mil y una maneras: financiar la invasión de Irak a Irán (1980-1988); fundar el Concejo de Cooperación del Golfo en 1981 como sistema de seguridad, y ahora pretende crear una “OTAN sunnita”; baja el precio del petróleo, para dañar su economía, y exportar al mundo el wahabismo- takfiri (que considera apostatas a los chitas). En Irak, intenta corregir el “error” de Bush quién tras derrocar a Saddam Husein no sólo instaló en Bagdad una republica islámica-chiita, sino también creó escuadrones de muerte chiitas para acabar con los basistas y las tribus sunnitas rebeldes. Junto con Israel y Turquía, Arabia no permitirá la estabilización de Irak hasta que los chiitas abandonen el poder.
Riad, que no perdona a EEUU (de Obama) el levantamiento de las sanciones contra Irán en 2015, ni su negativa a derrocar a Bashar al Assad, y su decisión de trasladar parte de sus tropas de Oriente Próximo a la frontera de China, decidió apostar más fuerte por el ejercito de “yihadistas” en Siria e Irak contra Irán. Paralelamente, está desarrollando su propio programa nuclear en Pakistán, y gracia a su impunidad, es posible que Arabia disponga de armas nucleares antes de Irán.
Los reyes saudíes que temen ser sacrificados por Washington (como Mubarak y a Bin Ali) y ser “pañuelos de usar y tirar” elaboran su propia agenda: enviaron tropas a Bahréin, de población chiita, para aplastar su Primavera, y han arrastrado a EEUU a su criminal guerra contra la milicia chiita Huthies de Yemen, provocando la mayor crisis humanitaria del mundo, matando a sus gentes con balas y misiles, con hambre, sed y cólera.
3. Enviar al extranjero a los jóvenes excluidos saudíes como terroristas a otros países, y así deshacerse de una bomba de relojería en casa; paralelamente implanta el wahabismo en Occidente, al servicio de dichas acciones, así como detener la creciente simpatía hacia el chiismo (e Irán), -no entre los inmigrantes sunnitas-, sino entre los nativos, como sucede en España.
Yihadismo: el Frankenstein
El apodado “El Cordobés de Daesh” que reclama al-Andalus, amenazando a 46 millones de españoles, no dice nada sobre la palestina ocupada por tan solo 5 millones de israelíes. Efraim Inbar, el analista estratégico israelí afirma que es un “error” y una “locura” acabar con el Estado Islámico por servir “a nuestros intereses estratégicos” y a su guerra contra Irán, que es el “gran enemigo” de Occidente, afirma. El equipo de Trump cree lo mismo. Para los padrinos del “yihadismo” – la CIA, Mossad, MI6, la GID saudí y la MIT turca-, miles de mujeres, hombres y niños asesinados por este Frankenstein no son más que “daños colaterales” ante sus macabros intereses.

viernes, 8 de septiembre de 2017

La creación del terrorismo yihadista


El asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter: ¡Yo creé el terrorismo yihadista y no me arrepiento!

 "¿Qué es lo más importante para la historia del mundo? ¿El Talibán o
el colapso del imperio soviético?"

Es la respuesta de quien fue el asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, a la pregunta de la revista francesa Le Nouvel Observateur (del 21 de enero de 1998) sobre las atrocidades que cometen los yihadistas de Al Qaeda. Una escalofriante falta de ética de individuos como él que destruyen la vida de millones de personas para alcanzar sus objetivos.
En esta entrevista, Brzezinski confiesa otra realidad: que los yihadistas no entraron desde Pakistán para liberar su patria de los ocupantes infieles soviéticos, sino que seis meses antes de la entrada del Ejército Rojo a Afganistán, EEUU puso en marcha la Operación Ciclón el 3 de julio de 1979, enviando a 30.000 mercenarios armados incluso con misiles Stinger a Afganistán para arrasar el país, difundir el terror, derrocar el  gobierno marxista del Doctor Nayibolá y tender una trampa a la URSS: convertirlo en su Vietnam. Y lo consiguieron. A su paso, violaron a miles de mujeres, decapitaron a miles de hombres y provocaron la huida de cerca de 18 millones de personas de sus hogares, casi nada. Caos que continúa hasta hoy.
Esta ha sido la piedra angular sobre la que se levanta el terrorismo “yihadista” y al que Samuel Huntington dio cobertura teórica con su Choque de Civilizaciones. Así, consiguieron dividir a los pobres y desheredados de Occidente y de Oriente, haciendo que se mataran en Afganistán, Irak, Yugoslavia, Yemen, Libia y Siria, confirmando la sentencia de Paul Valéry: “La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para el provecho de gentes que sí se conocen pero que no se masacran” .
Consiguieron neutralizar la oposición  de millones de personas a las guerras y convertir en odio la empatía. Con el método nazi de «una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad»:
  • El atentado del 11S no lo cometieron los talibanes afganos. La CIA en 2001 había implicado al gobierno de Arabia Saudí en la masacre. ¿Por qué, entonces, EEUU invadió y ocupó Afganistán?
  • Las armas de destrucción masiva no las tenía Irak. El único país en Oriente Próximo que las posee, y de forma ilegal, es Israel y gracias a EEUU y Francia.
  • Tampoco EEUU necesitaba invadir a Irak para hacerse con su petróleo. Demoler el estado iraquí tenía varios motivos, como eliminar un potencial enemigo de Israel y ocupar militarmente el corazón de Oriente Próximo, convirtiéndose en el vecino de Irán, Arabia Saudí y Turquía.
  • Las cartas con ántrax que en EEUU mataron a 5 personas en 2001, no las enviaba Saddam Husein como juraba Kolin Powell, sino Bruce Ivins, biólogo de los laboratorios militares de Fort Derrick, Maryland, quien “se suicidó” en 2008.
  • Ocultaron la (posible) muerte de Bin Laden agente de la CIA, hasta la pantomima organizada el 1 de mayo del 2011 por Obama, en el asalto hollywoodiense de los SEAL a un domicilio en Abottabad, a pesar de que la ex primera ministra de Pakistán, Benazir Bhutto, ya había afirmado el 2 de noviembre del 2007 que el saudí había sido asesinado, por un posible agente del MI6 (quizás en 2002). Benazir fue asesinada casi un mes después de esta revelación. Mantener “vivo” a Bin Laden durante 8-9 años le sirvió a EEUU aumentar el presupuesto del Pentágono (de 301.000 millones de dólares en 2001 a 720.000 en 2011), incrementar los contratos de armas de Boeing, Lockheed Martin, Raytheon, etc. y vender millones aparatos de seguridad y cámaras de vídeo-vigilancia, montar cárceles ilegales por el mundo, legitimar y legalizar el uso de la tortura, practicar asesinatos selectivos y colectivos (llamados “daños colaterales”) y concederse el derecho exclusivo de invadir y bombardear al país que desee.
Una vez testados en Afganistán, la OTAN envió a éstos “yihadistas” a Yugoslavia con el nombre del Ejercito de Liberación de Kosovo; luego a Libia  y les puso el nombre de “Ansar al Sharia, y a Siria, donde primero les denominó “rebeldes” y luego les dio otros 5-6 nombres diferentes. En esta corporación terrorista internacional, la CIA se encarga del entrenamiento, Arabia Saudí y Qatar de “cajero automático” como dijo el ministro alemán de Desarrollo, Gerd Mueller, y Turquía, miembro de la OTAN, acoge, entrena y cura a los hombres del Estado Islámico. ¡Son los mismos países que forman la “coalición antiterrorista!
¿Cómo decenas de servicios de inteligencia y los ejércitos de cerca de 50 países, medio millones de efectivos de la OTAN instalados en Irak y Afganistán, que han gastado miles de millones de dólares y euros en la “guerra mundial contra el terrorismo” durante 15 largos años, no han podido acabar con unos miles de hombres armados con espada y daga de Al Qaeda?
Así fabricaron al Estado Islámico
Siria, finales del 2013. Los neocon aumentan la presión sobre el presidente Obama para enviar tropas a Siria, y necesitan un casus belli. El veto de Rusia y China a una intervención militar en el Consejo de Seguridad, la ausencia de una alternativa capaz de gobernar el país una vez derrocado o asesinado el presidente Asad, el temor a una situación caótica en la frontera de Israel, eran parte de a los motivos de Obama a negarse.  Sin embargo, el presidente y sus generales pierden la batalla y los sectores más belicistas del Pentágono y la CIA, Qatar, Arabia Saudí, Turquía y los medios de comunicación afines asaltan la opinión pública con las imágenes de las decapitaciones y violaciones cometidas por un tal Estado Islámico. Una vez que el mundo acepta que “hay que hacer algo”, y al no tener el permiso de la ONU para atacar Siria, el Pentágono, el bombero pirómano, diseña una especial ingeniería militar:
  1. Traslada en junio de 2014 a un sector del Estado Islámico de Siria a Irak, país bajo su control, dejando que ocupe tranquilamente el 40% del país, aterrorizando a cerca de ocho millones de personas, matando a miles de iraquíes, violando a las mujeres y niñas.
  2. Organizó una potente campaña de propaganda sobre la crueldad del Estado Islámico, semejante a la que hicieron con las lapidaciones de los talibanes a las mujeres afganas, y así poder “liberar” a aquel país. ¡Hasta la eurodiputada Emma Bonino cayó en la trampa, encabezando la lucha contra el burka, mirando al dedo en vez de la luna!
  3. Afirmó que al ubicarse el cuartel general de los terroristas en Siria, debían atacar Siria.
  4. Obama cesó de forma fulminante al primer ministro iraquí Nuri al Maliki, por oponerse al uso del territorio iraquí para atacar a Siria.
  5. Objetivo conseguido: EEUU por fin pudo bombardear, ilegalmente, Siria el 23 de septiembre del 2014, sin tocar a los “yihadistas” de Irak. Gracias al Estado Islámico, hoy EEUU (y Francia, Gran Bretaña y Alemania) cuentan con bases militares en Siria, por primera vez en su historia desde donde podrán controlar toda Eurasia. Siria deja de ser (tras la caída de Libia en 2001 por la OTAN) el único país del Mediterráneo libre de bases militares de EEUU.
  6. Y lo sorprendente: desde esta fecha hasta el julio del 2017, el Estado Islámico mantiene ocupado el norte de Irak sin que decenas de miles de soldados de EEUU hayan hecho absolutamente NADA. Al final, el ejército iraquí y las milicias extranjeras chiítas liberan Mosul, eso sí, cometiendo terribles crímenes de guerra contra los civiles.
El terrorismo en la estrategia del “Imperio del Caos”
El terrorismo “yihadista” cumple cuatro principales funciones para EEUU:
  1. militarizar la atmósfera en las relaciones internacionales, en perjuicio de la diplomacia; 
  2. arrebatar las conquistas sociales, instalando estados policiales (los atentados de Boston, de París e incluso el de Orlando) y una vigilancia a nivel mundial; 
  3. ocultar las decisiones vitales a los ciudadanos; 
  4. hacer de bulldozer, allanando el camino de la invasión de sus tropas en determinados países, y provocar caos, y no como medio sino como un objetivo en sí.

Si durante la Guerra Fría Washington cambiaba los regímenes en Asia, África y América Latina mediante golpes de Estado, hoy para arrodillar a los pueblos indomables recurre a bombardeos, enviar escuadrones de muerte, y sanciones económicas, para matarles, debilitarles  dejarles sin hospitales, agua potable y alimentos, con el fin de que no levanten cabeza durante generaciones. Así, convierte a poderosos estados en fallidos para moverse sin trabas por sus territorios sin gobierno.
EEUU que desde 1991 es la única superpotencia mundial, ha sido incapaz de hacerse con el control de los países invadidos, debido al surgimiento de otros actores y alianzas regionales que reivindican su lugar en el nuevo mundo. Y como el perro del hortelano, ha decidido sabotear la creación de un orden multipolar que intenta gestarse, provocando el caos: 
  • debilita BRICS conspirando contra Dilma Russef y Lula en Brasil; 
  • impide una integración Económica en Eurasia, propuesta por Rusia a Alemania archivada con la guerra en Ucrania
  • y mina el proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda y una integración geoeconómica de Asia-Pacífico que cubriría dos tercios de la población mundial, y en cambio crea alianzas militares como la “OTAN sunnita” y organizaciones terroristas con el fin de hundir Oriente Próximo en largas guerras religiosas.

Anunciar que ha diseñado un plan para el “cambio de régimen” en Irán –un inmenso y poblado país-, ante la dificultad de una agresión militar, significa que pondrá en marcha una política de desestabilización del país mediante atentados y tensiones étnico-religiosas. La misma política que puede aplicar Corea del Norte, Venezuela, o Bolivia, y otros de su lista del “Eje del Mal”, y todo el servicio de perpetuar su absolutista hegemonía global: que intentase derrocar a su aliado Tayyeb Erdogan es el colmo de la intolerancia.
Antes de los trágicos atentados en Catalunya, el Estado Islámico atacó a la aldea afgana de Mirza Olang. Llenó varias fosas comunes con al menos 54 cadáveres de mujeres y hombres y tres niños decapitados, y se llevó a unas 40 mujeres y niñas para violarlas.
Conclusión: que el “yihadismo” no es fruto de la exclusión de los musulmanes, ni siquiera se trata de la lógica de los vasos comunicantes y el regreso de los “terroristas que hemos criado en Oriente”.  
Vuestra causa es noble y Dios está con vosotros”, dijo Zbigniew Brzezinski a sus criaturas, los yihadistas.

Fuente.

domingo, 20 de agosto de 2017

¿Es Estado Islámico una mafia de locos descontentos nihilistas? ¿O creen su retórica del siglo VII?

Janet Daley, una influyente comentarista del diario inglés The Telegraph escribió un artículo a propósito de los atentados yihadistas en París y los disparos en la sala Bataclan titulado “Occidente está en guerra contra un culto a la muerte”. Su postura es que la violencia extrema de Estado Islámico es “histérica”, sin peticiones racionales ni límites de negociación ni objetivos comprensibles. Se trataría de unos locos o unos nihilistas o ambas cosas a la vez.

Daley no lo menciona, pero esta postura parece la del novelista Vladimir Bartol en su novela Alamut, sobre la secta islámica de los Assassin del siglo XI-XII. La novela, escrita en 1938, muestra que el líder de esta secta religiosa de asesinos suicidas, Hassan Ibn Sabbah, resulta ser en realidad un nihilista, no un fanático religioso, y usa la religión sólo para sus propias ansias de poder y cierta locura nietzschiana.

Bartol en 1938 en realidad pensaba más bien en el crecimiento de los totalitarismos laicos en Europa y no podía prever que sus asesinos de Alamut se quedarían pequeños en pleno siglo XXI ante las barbaridades de Estado Islámico.

No son nihilistas: siguen un manual

Mark Durie, un pastor anglicano miembro experto del Middle-East Forum y fundador del Institute for Spiritual Awareness responde a la columnista del Telegraph: Estado Islámico no es nihilista, simplemente aplica de forma integrista lo que pone en el Corán, una ideología y estrategia de guerra y conquista del siglo VII.

Estado Islámico cree que, a la larga, vencerá si aplica lo que ve escrito en el Corán, cumpliendo así lo que entiende que son profecías.

Si la Sura 9,5 en el Corán dice “Luchad y matad a los idólatras [mushrik] donde los encontréis”, ellos buscan no creyentes y los matan. El comunicado de Estado Islámico tras los atentados clasificaba a los asistentes al concierto de Bataclan en esta categoría.

El comunicado de Estado Islámico declara que ISIS “ama la muerte como vosotros amáis la vida”. La periodista Daley lo lee como signo de nihilismo y secta tanatólatra (que adora la muerte). Pero no es así exactamente. Ellos usan vocabulario del Corán, donde se regaña a una serie de enemigos del Corán por amar demasiado la vida, característica propia de cobardes infieles (Suras 3,13; 14,3; 75,20; 76,27) ya que lo que importa es la otra vida que ofrece Alá a quien muere luchando por él.



Aterrar: una exigencia de guerra según el Corán

Mark Durie insiste en que “los asesinatos sirven a un propósito estratégico. Buscan aterrar a los infieles y debilitar su voluntad de resistir la dominación islámica”.

Un psicólogo militar del siglo XXI puede dudar de la eficacia práctica y militar de esta técnica, pero a Estado Islámico le da igual porque están obligados a usar esta técnica de terror ya que les está dictaminado en su manual del siglo VII que es el Corán. Ellos han leído en la Sura 8,12: “Lanzaré miedo en los corazones de los que no creen. Así que golpea sus cuellos y córtales los dedos”. Y han estudiado lo que según el Corán hizo Mahoma luchando contra los judíos de Medina (Sura 33, 26-27): “Pusiste terror en sus corazones, mataste a un grupo y tomaste cautivo a otro. Él te hizo heredar su tierra, sus hogares, su riqueza y una tierra que no habías pisado”.

Primero va el terror, después la ocupación de casas vacías y toma de botín: en buena parte de Siria e Irak los yihadistas de ISIS han comprobado que así era. Mosul, la segunda o tercera ciudad más grande de Irak, cayó en sus manos casi sin combate: el terror (y quizá la traición también) se la entregó.

Objetivo: someter todo el mundo al califato

El objetivo de Estado Islámico no es incomprensible sino muy concreto: lograr someter todo el mundo a su variante del Islam. No les importa dedicarle siglos al asunto. La forma política concreta que buscan está bien definida: un califato que gobierna a musulmanes y tolera sólo a judíos o cristianos sometidos como “dhimmis”, bajo reglas e impuesto especiales, y todo bajo la ley de la sharia.



Mucha gente en Occidente, sobre todo en países que han sido potencias coloniales de territorios musulmanes, como es el caso de Inglaterra y Francia, con mala conciencia por su pasado colonial y aplicando categorías del pensamiento marxista y conceptos como “lucha de clases”, etc… piensan que “alguna maldad –sobre todo económica- habrá hecho Occidente” en países musulmanes para ser odiado y atacado.

Pero el comunicado de Estado Islámico es bastante claro: la culpa no viene por ser colonialista, sino por no ser musulmán.

Los yazidíes, por ejemplo, que son pobres y políticamente irrelevantes, han sido exterminados, asesinados y esclavizados simplemente por estar clasificados como idólatras.

Saquear y asustar es un prólogo

Para Estado Islámico, el terror y las incursiones de saqueo y amedrentamiento son prólogo a una invasión de conquista… pero puede ser un prólogo que dure décadas o siglos. En Irak, Siria o Nigeria, Estado Islámico usa las otras recetas que lee en el Corán: tomar botín, tomar esclavos, destruir infraestructuras, cobrar tributos… Métodos del s.VII aplicados con la tecnología y las redes económicas del siglo XXI.
“ISIS cree que tendrá éxito si se mantiene fiel a sus objetivos y tácticas que ha recibido de la divinidad. Cree que las naciones de Europa son moralmente corruptas, son infieles débiles que aman tanto la vida que no lucharán a muerte mientras que sus musulmanes son valientes con el corazón puesto en el paraíso. Cree que Europa está en el lado equivocado de la historia”, afirma Durie.
La respuesta: romper sus profecías

Mark Durie explica que Occidente debe responder demostrando que está dispuesto a luchar una guerra larga, incluso interminable, pero con firmeza.

Estado Islámico necesita territorio (necesita un califato) y si recibiera una gran derrota militar podría replantearse su teología del éxito. “Las leyes islámicas de la guerra permiten a los musulmanes aplazar la batalla con el infiel por un tiempo si no hay probabilidad inmediata de victoria y los riesgos para la causa son demasiado elevados”, asegura Durie.

Por otro lado, el yihadismo no es sólo Estado islámico, sino toda una ideología que se predica en multitud de mezquitas y madrasas del mundo con financiación que llega de Arabia Saudí y países del Golfo, financiación e ideas que los estados occidentales y sus aliados no están sabiendo frenar en serio.

Otro análisis resumido lo ha publicado en inglés Zelda Caldwell, de Aleteia, resumiendo un artículo muy largo de Graeme Wood de marzo titulado “What ISIS really wants”. Dirigiéndose a un público norteamericano señala los errores de la administración Obama, que durante mucho tiempo pensó que Estado Islámico eran unos locos escindidos de Al Qaeda con los que se podían lograr objetivos geoestratégicos.

Wood señala además unos rasgos definitorios de Estado Islámico:

- No son Al Qaeda y su análisis del Corán y sus profecías es distinto

- Creen que el Corán profetiza que esta época es especial, época de expansión del Islam en la inminencia del Apocalipsis… y que ellos son los llamados a cumplirlo



- Creen que para ese Apocalipsis es necesario un califato, con un territorio en el que se cumpla la sharia… y ya lo tienen en Siria e Irak

- Creen en una serie de profecías que han de cumplirse como que habrá una batalla contra “Roma” en Dabiq, Siria, que saquearán Estambul, que lucharán contra un anti-Mesías y que volverá el profeta Isá (Jesús) en su bando.

- Creen estar obligados a expandir el califato mediante la guerra con al menos un ataque cada año; cortar cabezas, esclavizar, etc… son los medios para ello, aterrorizar al enemigo es esencial según su manual

- A Estado Islámico le gustaría que tropas occidentales desembarcasen en el territorio de su Califato. Piensa que le proporcionaría reclutas y popularidad en todo el mundo.

- Wood cree que pasados unos años (pero bastantes), si no hay fin del mundo, mesías, crecimiento constatable (como el del Islam guerrero en su primer siglo) y botín suficiente, este movimiento mesiánico se desinflará… como ha pasado otras veces

- Son fanáticos religiosos, y tratar de sobornarles con compensaciones temporales, intereses políticos, etc… no funcionará

Al final, para entender Estado Islámico, dicen estos expertos, es necesario volver a una mentalidad de guerrero islamista del s.VII. Otros análisis no entenderán su actividad.

NOTA

Este es un artículo de Hemeroteca; se publicó originariamente el 18 de noviembre de 2015; han cambiado algunas cosas: Estado Islámico ya casi no tiene territorio, excepto en zonas de Siria, y desde 2016 ha empezado a usar atentados con camiones y vehículos contra viandantes en calles turísticas europeas.

Fuente.

domingo, 19 de febrero de 2017

El mito de AL ÁNDALUS: De la fabulación politicista a la verdad documentada

Ahora se está avanzando muchísimo en sustituir la mitología ensalzadora de al Ándalus por una versión más objetiva de la dominación musulmana sobre la península Ibérica. Aquélla ha sido creada a pesar de que los historiadores hispano-musulmanes medievales proporcionan datos e interpretaciones que dejan poco espacio a la apologética. Fue posteriormente (desde el siglo XIV pero sobre todo durante el XX) cuando se urdió una novelización idealizante, por motivos políticos. En unos pocos años más triunfará la verdad posible en esta materia, de manera que en esto el optimismo es lo apropiado.

Las instituciones estatales españolas han tomado partido en esta cuestión, posicionándose a favor de al Andalus y en contra de los pueblos de Galicia, León, Asturias, Vasconia (Navarra), Castilla, Aragón, Cataluña, Baleares, País Valenciano y Andalucía (éste último es el que más sufrió la dominación islámica). Basta con hojear cualquier manual de historia de los utilizados en la enseñanza media para comprobarlo.


La primera pregunta es, ¿por qué la irrupción del islam en el año 711?, ¿cuál fue su verdadera naturaleza?


A finales del siglo VII el imperialismo musulmán, o colonialismo de una potencia, Arabia, había llegado al norte de África, donde eliminó con eficacia toda forma de protesta y resistencia popular, empezando por los rebeldes donatistas. Eso en un momento en que el poder visigodo en Hispania estaba sucumbiendo a una crisis múltiple en desenvolvimiento, que ponía en cuestión su misma existencia. En el norte peninsular, la revolución altomedieval, iniciada en los territorios vascones durante el siglo V y expandida desde allí a otras áreas, minaba el Estado godo. En tales condiciones, Witiza (que reinó en 700-710) inicia la aproximación al islam, lo que es culminado por sus herederos y continuadores. Estos abren las puertas al imperialismo arábigo-islámico, para salvar al menos una parte de su poder político, injusta estructura social y colosales propiedades.


Una facción muy minoritaria, dirigida por el rey Rodrigo se opone a ello, igual que se oponen las clases populares de todos los territorios. La Iglesia, por el contrario, obra a favor del islam, siendo una de las fuerzas principales involucradas en esa tarea, no así el monacato (cenobitismo) cristiano popular, una de las víctimas fundamentales del nuevo imperialismo. Inicialmente se constituye un Estado visigodo-islámico, lo que se articula por medio de un sistema de pactos y tratados. De las viejas élites godas una parte se convierte al islam y la otra permanece en la Iglesia católica que, al haber sido perentoriamente colaboracionista, goza de los favores del renovado aparato de mando y dominación hasta mediados del siglo IX, cuando éste decide homogeneizarse y desata una ola de persecución religiosa contra el alto clero católico mozárabe (subordinado a los árabes y arabizado), pudiéndose decir que es entonces cuando se crea el Estado islámico andalusí propiamente dicho.


¿Cómo fue la irrupción?


La violencia la caracteriza, lo que es coherente con la centralidad que la religión musulmana otorga al uso de la fuerza armada. El documento básico para esta cuestión, la anónima “Crónica mozárabe del 754”, se refiriere al incendio de ciudades y a la crucifixión o muerte a espada de quienes se les oponían, así como a masivos fallecimientos por hambre. Leyendo dicha Crónica se detectan fundamentales coincidencias entre la fundación del Estado islámico de al Ándalus y la ejecutoria del Estado islámico de Irak y Siria en el presente, lo que denota unas constantes en la historia de la religión musulmana que están más allá de las condiciones espacio-temporales.

Otro dato coincidente es la esclavización a gran escala de la población conquistada, hasta el punto de regalar 100.000 esclavos (en su gran mayoría féminas núbiles) a la autoridad musulmana de Damasco, asunto que adquiere, por su propia naturaleza, el rango de acto genocida. Al mismo tiempo, se ponen en marcha los enormes mercados de esclavos de las ciudades del sur peninsular, donde cientos de miles, quizá millones de mujeres anteriormente capturadas y eslavizadas en el norte, son vendidas a los traficantes abastecedores de los harenes de la cuenca mediterránea, situación que se mantiene hasta el siglo XII. Al Ándalus ha sido la sociedad esclavista más rotundamente aferrada al comercio y posesión de seres humanos de las que han existido en nuestra historia, muy por delante de la cartaginesa, romana y visigoda.


El Estado musulmán-godo del siglo VIII reorganiza el poder preexistente para hacerlo mucho más poderoso. Lo centraliza en Córdoba y otras grandes ciudades, que así crecen de forma prodigiosa, convirtiéndose en factor de agresión medioambiental, expolio del campo y deforestación. Crea un formidable ejército profesional sustentando en mercenarios y en esclavos utilizados como mercenarios, traídos del este de Europa y de toda África.


Impone un sistema tributario depredador, que va a empobrecer cada vez más a las clases populares. Realiza enormes movimientos forzados de población, para llenar las ciudades del sur, lo que deja cuasi vacios extensos territorios.


Instituye una nueva elite entregada a una vida placentera, ociosa y parasitaria, costosísima. Concentra la propiedad de la tierra en el nuevo Estado, el clero islámico y los terratenientes, que se reparten el territorio en tanto que conquistadores. La población autóctona que sobrevive en el agro, al tener que proveer a las hipertrofiadas ciudades andalusíes, lleva una existencia sobre-oprimida y miserable, por lo que se rebela regularmente, siendo cada uno de sus alzamientos reprimido por medio de matanzas masivas. A pesar de ello, y también por ello, tiene lugar la gran rebelión dirigida por Omar Ibn Afsun en el siglo X, el mayor -con mucho- alzamiento campesino del Occidente europeo en la Alta Edad Media.

Se implanta un patriarcado que, por un lado, aparta a las féminas de toda vida pública y de cualquier manifestación de lo humano superior, y, por otro, establece un foso casi insalvable entre hombres y mujeres, en lo que es un mecanismo más de dominación política global.

El clero islámico niega la libertad interior, o libertad de conciencia, del sujeto, extinguiendo en cada persona lo que ésta tiene de más fundamental, el libre albedrio. En las ciudades, insalubres y masificadas, con multitudes viviendo en la miseria, se producen alzamientos populares, sobre todo en Córdoba, extinguidos con gran derramamiento de sangre. En al Ándalus la persona común no cuenta, sólo tiene significación las estructuras de poder y el aparato religioso.

La función determinante del Estado islámico andalusí, para la que fue establecido, es la represión de la revolución de la Alta Edad Media que tiene lugar en los territorios del norte, con creación de sistemas asamblearios de autogobierno (concejo abierto, batzarre, consell obert, concello aberto, etc.) y amplio predominio de los bienes comunales. Con aldeas en vez de ciudades, milicias concejiles en vez de ejército profesional, igualdad político-jurídica de las gentes en vez de esclavitud, relación fraternal entre hombres y mujeres en lugar de patriarcado, libertad erótica en lugar de represión de la libido, obligatoriedad universal del trabajo productivo en vez de elites parasitarias y explotadoras, etc. Uno de los grandes logros de los pueblos libres del norte estuvo en extinguir la esclavitud. Mientras, en el sur musulmán opera Almanzor, uno de los mayores cazadores y traficantes de esclavos (de esclavas, sobre todo) de la historia de la humanidad, además de un genocida destacado.


En el ambiente de falta de libertad/libertades en que vivía la población andalusí se produce un declinar de la creatividad productiva y la eficacia del trabajo. Mientras en el norte peninsular se inventan y generalizan, a partir de los siglos VIII-IX, nuevos procedimientos para el laboreo del hierro, nuevas máquinas para el trabajo de la madera, nuevos sistemas constructivos, nuevas aplicaciones de la energía hidráulica, etc., en el sur islámico se produce un estancamiento productivo (salvo en la elaboración de bienes de lujo para los terratenientes, jefes militares, altos funcionarios y clero islámico) y técnico que es ya perceptible en el siglo IX. La mezquita de Córdoba, por ejemplo, en lo arquitectónico es una edificación arcaica y anticuada, ayuna de creatividad, mera copia servil de los modelos romanos.


La responsabilidad del clero islámico en la génesis de esta situación de inmovilismo y ausencia de progreso es decisiva.La lucha entre el Goliat del sur y los pequeños David del norte fue épica.

El primero fue un enorme imperio global, que se fortalecía con oro, productos, esclavos, colonos, altos funcionarios, clérigos y combatientes llegados en masa desde el África subsahariana, el Magreb, toda la cuenca sur del Mediterráneo, la península arábiga y las lejanas tierras de los eslavos, mientras que los segundos se basaron esencialmente en sus propias fuerzas, sin apenas recibir ayuda de una Europa entonces desintegrada y a la defensiva.

El factor causal inmediato número uno de la derrota militar de al Ándalus son las milicias concejiles, u organización del pueblo en armas, que tuvieron adalides (jefes militares elegidos en la asamblea concejil para un mandato anual) tan célebres como el abulense Sancho Jiménez, de la segunda mitad del siglo XII. Pero la derrota del islam no fue principalmente militar sino sobre todo política, cultural, ideológica, moral, económica, demográfica y convivencial. Fue la superioridad general de las sociedades libres del norte, emergidas de la revolución altomedieval, lo que le venció. Eso se manifestó en un episodio concreto, el paso del reino musulmán de Toledo pacífica y voluntariamente a Castilla en 1085. Fue el golpe determinante a al Ándalus, que le puso en una situación de inferioridad estratégica. Conviene añadir que la incorporación de Toledo y su tierra a la civilización libre y popular del norte lo efectúa toda su población sin distinciones religiosas, los musulmanes de a pie tanto como los judíos y los cristianos. Todos aborrecían por igual al Estado islámico. Tras liberarse de él las masas forzosamente islamizadas solían abandonar muy mayoritariamente dicha religión, en Toledo y en todas partes.

El exceso de poder estatal y la tiranía extrema del califato de Córdoba van a poner en marcha poderosas contradicciones internas y, al mismo tiempo, van a avivar la resistencia popular, en el norte libre y también en el sur sometido. Su rotunda derrota en la decisiva batalla de Simancas, año 939, por una coalición de los pueblos norteños es una manifestación de su decadencia y crisis estructural.


Tras Almanzor, cuando el califato ya a la defensiva estratégica se pone temporalmente a la ofensiva táctica, viene el derrumbe. Las masas cordobesas y los esclavos enrolados en el ejército musulmán asaltan, saquean e incendian en varias ocasiones Medina Azahara, la expresión más insolente del inmenso poder y la vida gozadora de una oligarquía endiosada, derrochadora y putrefacta. Ese hórrido monumento al despotismo político y al fanatismo religioso, atendido por unos 20.000 criados (la mayoría esclavos), no conoció ni un siglo de existencia, pues mandado levantar por Abderramán III en el año 936 en el 1010 era definitivamente demolido por el pueblo, en lo que fue un acto de justicia popular sumaria, y olvidado. Luego vienen los reinos de taifas, una forma peculiar de “feudalismo” islámico. Para esa época al Ándalus está ya vencido y sobrevive debido a las invasiones norteafricanas, almorávides primero y almohades después, muy onerosas, por lo que hunden en la pobreza y el atraso al norte de África hasta el dia de hoy.

Manifestación de la desintegración del orden islámico es que las disfuncionales y horripilantes ciudades andalusíes se van despoblando desde finales del siglo X. La aldea norteña derrotó limpiamente a la ciudad musulmana.

Una expresión concreta de hasta qué punto se ha falsificado la historia andalusí es el caso del califa Abderramán III, generalmente presentado como un gobernante sabio, magnífico y justo. No es esa la imagen que de él ofrece el historiador hispano-musulmán cordobés A. N. H. Ibn Hayyan (987-1076). En “Crónica del califa Abderramán III An-Nasir entre los años 912 y 942”, le describe como un tirano brutal y sanguinario. Lo que cuenta del sádico trato que daba a las desventuradas mujeres encerradas en su harén estremece. Su sanguinario cinismo, mandando crucificar a los oficiales de su ejército que le habían salvado en la batalla de Simancas, simplemente para construir un chivo expiatorio, es atroz. No lo es menos su racismo hacia los hombres negros de su guardia y servidumbre. En suma, de un déspota despiadado los apologetas actuales de al Ándalus han hecho un estadista modélico... Ello valida el libro de Rosa María Rodríguez Magda, “Inexistente Al Ándalus. De cómo los intelectuales reinventan el Islam”, 2008.


Una reflexión sobre el periodo nazarí. Se presenta a la Alhambra de Granada (edificada en los siglos XIII-XIV) como un sistema palacial fabuloso, olvidando su verdadera naturaleza, a saber, la de ser una temible y lúgubre fortaleza que desde las alturas vigila y amenaza a un pueblo sobre-oprimido e inmisericordemente expoliado (el trabajador medio solía pagar tres veces más tributos que en Castilla). Por eso cuando los Reyes Católicos efectúan su conquista encuentran una oposición principalmente oligárquica, no de las clases populares. Éstas viven con indiferencia tales acontecimientos, lo que explica que el último rey musulmán de Granada tuviera que rendir la ciudad tras una resistencia mediocre. No, Granada no fue Numancia, pero nadie se pregunta por qué... Tampoco nadie inquiere por qué en los pueblos del norte no hay, para la fecha citada, nada similar a la Alhambra. La causa es política, que en ellos no existían poderes tiránicos (éstos se van constituyendo desde 1350 en adelante y no son de entidad hasta el XVI) que necesitasen enfrentarse arquitectónicamente a las clases populares de ese modo, ni que tuvieran un sistema fiscal tan expoliador como para construirlos.


Los embusteros mitos creados en torno a al Ándalus son muchos. Uno el de su supuesta gran creatividad cultural. Lo cierto es que quien estaba en un buen momento de elaboración de saber erudito era el reino visigodo de Toledo en el siglo VII, con autores tan universales como San Isidoro de Sevilla, que en su obra enciclopédica, “Etimologías”, recopila el conocimiento de su tiempo. Hubo prebostes andalusíes que tuvieron notables bibliotecas, en efecto, pero lo esencial del saber en ese tiempo se situó en los monasterios cristianos del norte peninsular y europeos, donde se salvó y transmitió el legado de Grecia y Roma. Culturalmente, al Ándalus vivió de la herencia goda y cuando fue islamizado del todo se hizo un yermo, por causa del fanatismo religioso y la ausencia de libertad.


Se afirma que los conquistadores musulmanes fueron grandes agricultores, lo que es una afirmación bizarra por su loca inexactitud, pues eran guerreros y clérigos aristocráticos que despreciaban el trabajo manual, que habían venido a gozar de lo adquirido a punta de espada pero no a trabajar. La agricultura quedó en manos de la población autóctona sometida, primero cristiana mozárabe y luego obligada a convertirse al islam, de la que antes se explicó en qué penosa situación subsistía. Suele sostenerse que realizaron enormes obras de regadío y conducción de aguas, lo que es quizá el embeleco más tosco de todos, puesto que tales ya existían, construidas en Andalucía por Tartessos, en Levante por los pueblos pre-romanos (íberos, etc.), en todas partes por los romanos o incluso algo por los godos. Al Ándalus se redujo a usar lo ya existente en el 711, sin que pueda probarse que ejecutasen añadidos de importancia. Al mismo tiempo, la historiografía parcial y sectaria promovida desde el Ministerio de Educación español vela las muy reales infraestructura hidráulicas realizadas en Cataluña, Castilla, etc., en el periodo medieval.

Sobre la fábula acerca de la “tolerancia” y “convivencia” andalusíes las persecuciones de católicos mozárabes realizadas en el siglo IX lo dicen casi todo, sin olvidar la brutal represión de las corrientes heterodoxas del islam por el todopoderoso clero musulmán institucionalizado, ni tampoco el acoso a los judíos, siempre presente pero terrible en el periodo almohade. La ejecución por el Estado islámico hispano de Eulogio de Córdoba y sus compañeros en el año 859, meramente por ser católicos, con toda su significación cognoscitiva, es sólo una muy pequeña parte de la persecución que padecieron los cristianos. Tolerancia la hubo, en efecto, pero en las sociedades libres del norte, que fue donde realmente pudieron convivir las tres religiones. En ellas los musulmanes nunca antes de 1502 fueron perseguidos. Es, verbigracia, imposible citar un solo caso similar al referido del grupo de Álvaro de Córdoba, esto es, de jefes religiosos musulmanes ejecutados por serlo en el área de los pueblos libres.

¿Quién crea el patrañero mito de al Ándalus?


La respuesta es que las clases altas españolas, admiradoras del sistema político musulmán, organizado para maximizar la dominación ilimitada y múltiple de las clases populares por una elite mega-poderosa. Se manifiesta como “maurofilia” ya desde el siglo XIV, con la creación y difusión de diversas fábulas, historietas y narraciones enaltecedoras del islam. Pero es en el siglo XX cuando esa corriente alcanza su madurez, sobre todo gracias a la pluma de falangistas, franquistas y nazis, entusiastas de la religión musulmana. El más importante es Ignacio Olagüe, autor de “Les arabes n’ont jamais envahi l’Espagne” y “La revolución islámica de Occidente”.

Contra sus adulteraciones, inmensas y asombrosas sin duda, Alejandro García Sanjuán, doctor en historia por la universidad de Huelva, ha escrito “La conquista islámica de la península Ibérica y la tergiversación del pasado”, 2013. Esta obra, densa, bien construida y bien escrita, refuta a Olagüe y a sus seguidores.


Pero, ¿quién es Ignacio Olagüe, el tan fogoso como arbitrario defensor de la Hispania musulmana? García Sanjuán lo desvela: un nazi próximo a las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista, fundado por Ramiro Ledesma Ramos en 1931), el partido nazi español. Sin retener este dato no puede comprenderse el presente asunto. Olagüe se reduce a concretar a nuestro caso la admiración del creador y jefe del nacional-socialismo, Adolfo Hitler, por el islam, que le lleva a planear la conversión a la religión musulmana de Alemania. Para Olagüe la “revolución islámica” de que habla es un antecedente histórico de la revolución nacional-socialista hitleriana y de la revolución nacional-sindicalista de Falange. En eso acierta.


Otro hecho notorio es que los argumentos a favor de al Ándalus que suelen utilizar en el presente los autores, políticos y activistas de la izquierda islamófila están tomados de los libros del nazi Olagüe, por ejemplo, la enormidad de que los musulmanes, en tanto que poder imperial en ascenso, no invadieron la península Ibérica... Pero hay muchos más ensayistas falangistas y franquistas entusiastas del islam, sin olvidar que Franco ganó la guerra civil en gran medida gracias a la asistencia que le proporcionó el clero musulmán norteafricano, a cambio de respaldo económico y apertura de mezquitas, sustanciada en 100.000 combatientes de infantería.


Los publicistas franquistas y fascistas españoles que han escrito a favor del islam son muchos, además del citado. Entre ellos están Ernesto Jiménez Caballero, uno de los fundadores de la Falange; el poeta franquista José María Pemán; el historiador y premio Francisco Franco Jaime Oliver Asín y el clérigo católico, fascista contumaz e islamólogo inicuo Miguel Asín Palacios, entre otros muchos. El mismo Francisco Franco es tenido por “gran amigo del Islam”.


Es esa alianza entre nazis, franquistas y cierta izquierda, la que ha ido creando la descomunal adulteración de nuestra historia que es el mito de al Ándalus. Por ejemplo, la segunda edición, en 2004, del libro de Ignacio Olagüe, “La revolución islámica en Occidente” es de la Junta de Andalucía, en ese tiempo gobernada por la izquierda. En este asunto a la izquierda no le importa publicar textos de autores nazis... Se comprende que tales credos políticos totalitarios sientan veneración por una religión que niega el principio de la soberanía popular, repudia el concepto de libertad de conciencia y libertad de expresión, militariza las sociedades que controla, hace de la violencia el elemento axial de su orden político y social, da curso a las expresiones más extremas de intolerancia, convierte a un ente estatal hipertrofiado (el Estado islámico) en el centro de la vida social, carece incluso de la noción de persona en tanto que realidad autónoma construida desde sí, niega la libertad civil, sacrifica al individuo en pro del Estado y el clero, repudia lo comunal en beneficio de la propiedad privada concentrada, divide a las sociedades en una minoría riquísima y en una gran masa empobrecida, ocasiona estados sociales estacionarios de estancamiento y atraso, sitúa al estamento clerical en la cúspide de la pirámide social y mantiene el patriarcado más intransigente de la historia. Además, es el único imperialismo planetario que, hoy, lejos de mostrarse autocrítico se jacta de lo que hizo en el pasado, concebido como modelo de lo que desea hacer en el futuro.


A lo dicho hay que añadir los intereses expansionistas y neo-colonialistas del gran capitalismo árabe saudí hoy, sustentado en el formidable negocio del petróleo, muy generoso con quienes magnifican fraudulentamente al Ándalus. Empero, la caída de los precios del crudo ha disminuido bastante el monto de las prebendas, lo que contribuye a explicar que, muy recientemente, estén apareciendo bastantes textos veraces sobre la materia.


Sea como fuere, no es admisible que la historia sea falsificada siguiendo intereses y corrientes políticas, o religiosas. Hay que sostener con firmeza el criterio de que historia y política deben estar separadas, que la finalidad de la primera ha de ser la verdad y que sólo a través de ella, de su condición de verdadera, puede servir a la política. En esta alta tarea todas las personas, no creyentes y creyentes de todas las religiones (los musulmanes de buena fe también, cómo no) deben estar unidos.


Félix Rodrigo Mora

esfyserv@gmail.com