Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)
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martes, 26 de marzo de 2019

¿Por qué están atacando a las terapias naturales?



Todo el campo de la naturopatía está sufriendo últimamente fuertes ataques a modo de campañas de difamación, que tratan de manipular a la opinión pública para favorecer a la industria farmacéutica y fabricantes de pesticidas o agroquímicos.

La intención de todas estas noticias difamatorias hacia cualquier mejora por medios naturales es la de apoyar una campaña contra todo lo que no sea medicina alopática, porque la medicina alopática está perdiendo adeptos en nuestro país y la gente está buscando otras alternativas para obtener salud. Esto no interesa para nada a la industria farmacéutica, y por ello se está promoviendo todo este ataque deshonesto a lo que puede potencialmente mitigar su negocio.

Para contrarrestar estas campañas, vamos a ver algunos datos:

¿Sabías que?

  • 100.800 -197.000 personas hospitalizadas mueren a causa de efectos secundarios de medicamentos en Unión Europea según reporte de Comisión Europea de diciembre 2008 (1)
  • Anticonceptivos como Diane tienen un aviso en el prospecto que indica que producen cáncer (2)
  • Que se demostró un aumento del riesgo de varios tipos del cáncer (por ejemplo leucemia, linfoma no Hodgkin o cáncer de próstata) por la ingesta de pesticidas y herbicidas usados para las frutas y verduras que consumimos (3,4)
  • Solamente en Europa, como promedio, uno de cada 10 pacientes hospitalizados ha resultado víctima de alguna forma de daño prevenible. (5)
  • La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que, cada año, a escala mundial, decenas de millones de pacientes son víctimas de lesiones discapacitantes o mueren como consecuencia directa de prácticas médicas peligrosas. (5)

¿Te has preguntado alguna vez por qué la mayoría de los médicos aconsejan a sus pacientes no leer los prospectos de los medicamentos? La respuesta está en los efectos secundarios.

Compañías como Bayer o Monsanto (se fusionaron), son compañías farmacéuticas millonarias. Entidades como estas son las verdaderas responsables de las declaraciones expuestas arriba. Se trata de gigantes que están literalmente envenenando a la población, a cada persona, al ecosistema, plantaciones, frutas, verduras… Están contaminando mares y ríos debido a los residuos químicos de los medicamentos. Están comprando y manipulando a médicos, organizaciones colegiales y a líderes en el campo de la medicina para que adopten sus criterios y sean su vehículo.

Detrás de estas empresas reside el foco de todos los ataques que están teniendo lugar contra los métodos naturales. Detrás de estas empresas llenas de crímenes, que están lentamente envenenando a la población, se esconde toda la estrategia para degradar al sector de la Naturopatía, que curiosamente, cuenta con métodos mucho más respetuosos que los suyos. Ellos, los que realmente están matando y envenenando a la gente, fomentan ataques contra otros blancos culpándolos por sus propios crímenes. Están asignando a otros el poder destructivo que ellos mismos tienen.

El criminal siempre acusa a otros de lo que él mismo está haciendo.

La verdad es que los ciudadanos, ejerciendo su derecho de elección, cada vez más están acudiendo a la Naturopatía, porque la Naturopatía está íntimamente relacionada con hábitos de vida saludables, buena alimentación y prevención racional. La naturopatía está relacionada con prácticas simples, preventivas y respetuosas. La naturopatía está basada en la sencillez, y no por ello es inefectiva; más bien todo lo contrario. Por supuesto, para la industria farmacéutica, las palabras simple o preventivo no son términos amigables. Son términos enemigos. A la farmacéutica le interesa vender medicamentos. Por lo tanto, lo que le interesa es la enfermedad y la promoción de la enfermedad. A nosotros, los que somos afines a buscar ayuda en medios respetuosos y naturales, nos interesa la salud, y esa es la verdad de todo esto.

La verdad siempre sale a la luz, y por mucho que quieran aplastar a lo que ellos consideran su enemigo, la verdad siempre prevalecerá. Pueden querer esconderla, pueden querer desvirtuarla, pero jamás impedirán que finalmente se muestre, y triunfe.

Esta es mi voz como periodista y también como ciudadano que defiende las alternativas naturales para la prevención y mantenimiento de la salud. Lucho por mis derechos y los de la población, ante los monopolios que quieren avecinarse.


Fuente.

NOTAS
(1) Commision staff working document Accompanying document to the Proposal for a regulation of the European Parliament and of the council amending, as regards pharmacovigilance of medicinal products for human use, Regulation (EC) No 726/2004 and the Proposal for a directive of the european parliament and of the amending, as regards pharmacovigilance, Directive 2001/83/EC on the Community code relating to medicinal products for human use , Brussels, 10 December 2008 SEC(2008) 2670 Volume I, online 1/3/2019


miércoles, 29 de noviembre de 2017

En la UE seguiremos orinando el tóxico herbicida glifosato al menos durante cinco años más





El glifosato, el herbicida tóxico más utilizado en España y en el mundo, seguirá utilizándose durante cinco años más en la Unión Europea (UE). Los Estados europeos votaron mayoritariamente a favor de reautorizar este peligroso compuesto. Lo hacen contradiciendo la resolución del Parlamento Europeo que exigía su prohibición en 2022. Así que seguirá disponible para la agricultura, el cuidado de parques y jardines o lindes de carreteras y vías de tren. Y seguirá en nuestra orina, a ver.

Representantes de los Gobiernos europeos tomaron la decisión en el Comité de Apelación de Fitosanitarios tras siete intentos fallidos para llegar a un compromiso sobre las propuestas presentadas por la Comisión Europea durante el último año y medio. Quedaban sólo quince días para que expirara la licencia del controvertido producto que creó la multinacional Monsanto y como si de una carrera contrarreloj se tratase, pese a que el debate lleva años produciéndose, 18 votos a favor, 9 en contra y una abstención han decidido su suerte.

España, que ha apoyado la renovación del herbicida en todas las votaciones realizadas, también estuvo ayer entre los 18 Estados europeos que apoyaron la propuesta (en total un 65,71 % de la población europea).

Claro que España es el país con mayor superficie de cultivos transgénicos de toda Europa.

Nueve países como Francia (que ha liderado la oposición al glifosato), Italia, Bélgica, Austria, Grecia, Hungría, Chipre, Malta y Luxemburgo, votaron en contra de la renovación. Portugal se abstuvo de votar.

El voto de los esos países ignora la petición de prohibición del glifosato secundada por más de un millón de personas a través de la Iniciativa Ciudadana Europea Stop Glifosato. En marzo de 2015, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) difundió un trabajo científico que concluye que el glifosato probablemente es carcinógeno.

Monsanto, desde el mismo día en que la IARC dio la noticia, ha intentado desacreditar el informe de la agencia pública. ¿Cómo puede ser que se apruebe un producto tan descaradamente tóxico en estas condiciones? Para ello hay que entender el fenómeno del lobby de los transgénicos que en España es especialmente activo al menos desde la era de Zapatero en el Gobierno y que Monsanto está alargando sus brazos de influencia a estamentos como la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) o la Agencia de Protección del Medioambiente (EPA) estadounidense.


Luego la EFSA da la razón a la empresa estadounidense, como cuando analizó los estudios realizados en ratas entregados por Monsanto y concluyó que no existían riesgos para la salud humana.

O como cuando esta agencia alimentaria copia en sus informes sobre la seguridad párrafos enteros del fabricante del químico tóxico.

Numerosos estudios evidencian su capacidad de alterar el sistema hormonal de animales y seres humanos.

Parece evidente que como expresa Mariano Sanz, secretario de Medio Ambiente de del sindicato Comisiones Obreras (CC.OO.):
En la votación de ayer han primado más los intereses comerciales de sectores industriales y las amenazas de judicializar el proceso expresadas por grandes lobbys frente a la protección de la salud y el medio ambiente, y la aplicación del principio de precaución, que forma parte de ordenamiento comunitario”.
Así que una de las consecuencias que tiene que siga usándose este herbicida tóxico es que continuaremos meándolo (bueno, la parte del mismo que no se queda dentro de nuestro cuerpo, claro). Escribo esto porque como sabréis los lectores habituales del blog, el pasado mes de abril supimos que la organización francesa Générations Futures realizó un estudio sobre la presencia del biocida en la orina de las personas.

Los resultados son escalofriantes, todas las personas analizadas portan en su organismo este potencial cancerígeno y menos una, en dosis mayores de las permitidas en el agua de beber.

Así que brindemos con un sorbito de este lindo elixir por los políticos ignorantes y/o malintencionados que se han dejado convencer por el lobby de los FrankensteIndustria.

sábado, 25 de julio de 2015

LA HISTORIA COMPLETA DE MONSANTO: LA CORPORACIÓN MÁS MALVADA DEL MUNDO

Para muchas personas, Monsanto debería ostentar el título de“corporación más malvada de la tierra”. Pero habrá mucha gente que considerará que esto es una exageración y se preguntarán si es justo acusar de esta manera a una empresa. Para tenerlo más claro, solo tenemos que recurrir a lo que sabemos sobre Monsanto.

He aquí una breve historia de este monstruo.

1901: La empresa es fundada por John Francis Queeny, un miembro de los Caballeros de Malta, un veterano farmacéutico de treinta años casado con Olga Méndez Monsanto, que acabó dando nombre a la Monsanto Chemical Works. El primer producto de la empresa es la sacarina química, que se vende a Coca-Cola como edulcorante artificial.



Incluso en aquel momento, el gobierno ya sabía que la sacarina era venenosa y realizó una demanda judicial para detener su fabricación, pero perdió en la corte, abriendo así la caja de Pandora de Monsanto para comenzar a envenenar al mundo a través de la conocida bebida gaseosa.



Década de 1920: Monsanto expande sus actividades al campo de los productos químicos industriales y los medicamentos, convirtiéndose en el mayor fabricante del mundo de aspirina, es decir, de ácido acetilsalicílico. Este es también el momento en el que las cosas empezaron a ir mal para el planeta, con la introducción de sus bifenilos policlorados (PCB).
“En su momento, los PCB se consideraban un producto químico industrial maravilloso, un petróleo que no se quema, impermeable a la degradación y que tenía aplicaciones casi ilimitadas.
Actualmente, los PCB se consideran una de las peores amenazas químicas para el planeta.
Ampliamente utilizado en la fabricación de lubricantes, fluidos hidráulicos, aceites de corte, recubrimientos impermeables y selladores líquidos, los PCB son carcinógenos potentes y están implicados en trastornos del sistema reproductivo, en trastornos del desarrollo y en desórdenes del sistema inmunitario.
El centro mundial de fabricación de PCB era la planta de Monsanto en las afueras de St. Louis, Illinois, que tiene la tasa más alta de muerte fetal y de nacimientos prematuros del estado”.
A pesar de que los PCB fueron finalmente prohibidas después de cincuenta años causando devastación, todavía está presente en casi todas las células animales y en muestras de sangre humana y tejidos por todo el mundo. Documentos presentados en la corte más tarde mostraron que Monsanto era plenamente consciente de sus efectos mortales, pero penalmente los ocultó al público para mantener sus enormes ganancias.

Década de 1930: Monsanto creó su primera semilla de maíz híbrido y expandió sus actividades al campo de los detergentes, jabones, productos de limpieza industrial, cauchos sintéticos y plásticos. La mayoría de ellos tóxicos, por supuesto.



Década de 1940: Se inician las investigaciones sobre el uranio que se utilizará para la primera bomba atómica del Proyecto Manhattan, que más tarde sería lanzada sobre Hiroshima y Nagasaki, matando a cientos de miles de japoneses y envenenando a militares de Corea y del ejército de Estados Unidos Ejército, así como millones de personas más.



Durante esa década, la compañía continuó con sus actividades asesinas mediante la creación de pesticidas para la agricultura que contenían dioxinas mortales, que envenenaban los suministros de alimentos y agua. Más tarde se descubrió que Monsanto no dio a conocer que la dioxina fue utilizada en una amplia gama de sus productos, ya que hacerlo les obligaría a reconocer que habían creado un infierno en el medio ambiente de la Tierra.

Década de 1950: Estrechamente alineada con The Walt Disney Company, Monsanto crea varias atracciones en el parque Tomorrowland de Disney, exponiendo los “maravillosos beneficios” de los productos químicos y plásticos. Su “casa del futuro” fue construida íntegramente con plástico tóxico que no era biodegradable, en contra de lo que ellos mismos habían afirmado públicamente. Siguiendo con su larga tradición, Monsanto mintió al público.



Década de 1960: Monsanto, junto con su socio delictivo, la empresa química DOW Chemical, producen el controvertido y altamente tóxico Agente Naranja, el producto desforestador utilizado en la invasión de Vietnam por parte de los EE.UU..

¿Los resultados? Más de 3 millones de personas contaminadas, medio millón de civiles vietnamitas muertos, medio millón de bebés vietnamitas nacidos con espantosos defectos de nacimiento y miles de veteranos militares de EEUU sufriendo o muriendo a causa de sus efectos hasta la actualidad.



Monsanto fue denunciado ante la corte otra vez y memorandos internos muestran que Monsanto conocía los efectos mortales de las dioxinas contenidas en el Agente Naranja cuando vendieron el producto al gobierno.



Sin embargo, de forma escandalosa, se permite a Monsanto presentar su propia “investigación” que concluyó que la dioxina era segura y que no plantea problemas para la salud de ningún tipo.



Satisfechos por la explicación, los tribunales, obviamente comprados, desestiman las denuncias contra Monsanto. Más tarde salió a la luz pública que Monsanto mintió acerca de los resultados y que su verdadera investigación concluyó que la dioxina mataba muy eficazmente.



Un memorando interno de Monsanto, posteriormente liberado durante un juicio en el año 2002, afirmaba que:
“Las pruebas demuestran que la persistencia de estos compuestos y su presencia universal como residuos en el medio ambiente están fuera de toda duda…las presiones públicas y legales para eliminarlos con el fin de evitar la contaminación global son inevitables. Esto será como una bola de nieve. ¿Qué podemos hacer? Las alternativas: ir a la quiebra; seguir vendiendo el producto siempre cuánto podamos y no hacer nada al respecto; tratar de mantenernos en el negocio; crear productos alternativos”
Monsanto se asoció con I.G. Farben, el fabricante de la aspirina de Bayer y de los productos químicos utilizados durante el Tercer Reich y la segunda guerra mundial, especialmente el gas mortal utilizado en las cámara de gas, el Zyklon-B.

En conjunto, las empresas utilizan su experiencia colectiva para introducir el aspartamo, otra neurotoxina extremadamente mortal, en el suministro de alimentos. Cuando empezó a cuestionarse la toxicidad de la sacarina, Monsanto aprovechó la oportunidad para presentar el aspartamo, otro de sus venenos mortales al desprevenido público.



Década de 1970: el socio de Monsanto, GD Searle, realiza numerosos estudios internos que pretenden demostrar que el aspartamo es seguro, mientras que las propias investigaciones científicas de la FDA (la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.), revelan claramente que el aspartamo causa tumores y agujeros masivos en los cerebros de las ratas, antes de matarlas. La FDA inicia una investigación del gran jurado sobre GD Searle por “tergiversar deliberadamente hallazgos, ocultar pruebas materiales y hacer declaraciones falsas” en relación con la seguridad del aspartamo.

Durante este tiempo, GD Searle utiliza estratégicamente al destacado miembro de las cúpulas de Washington, Donald Rumsfeld, quien en su momento ejerció como Secretario de Defensa durante las presidencias de los presidentes Gerald Ford y George W. Bush y lo convierte en director general de GD Searle. El principal objetivo de la empresa es utilizar la influencia política de Rumsfeld y su vasta experiencia en el negocio de la muerte para influir en la FDA.
Donald Rumsfeld
Unos meses más tarde, Samuel Skinner recibe “una oferta que no puede rechazar”, se retira de la investigación contra GD Searle y renuncia a su cargo en la Oficina del Fiscal de Estados Unidos, para ir a trabajar directamente para la firma de abogados de Searle. Esta táctica mafiosa consigue atascar el caso sólo el tiempo suficiente para alcanzar el plazo de prescripción del delito y la investigación del gran jurado es cortada abruptamente.



Década de 1980: En medio de las investigaciones que demuestran de forma indiscutible los efectos tóxicos del aspartamo y justo cuando el comisionado de la FDA, el Dr. Jere Goyan estaba a punto de firmar una petición de ley para sacar del mercado el producto tóxico, Donald Rumsfeld llama al presidente Ronald Reagan al día siguiente de asumir el cargo.



Reagan acusa de falta de cooperación al Dr. Goyan y nombra al Dr. Arthur Hayes Hull como cabeza de la FDA, que rápidamente inclina la balanza en favor de GD Searle y el producto NutraSweet es aprobado para consumo humano en productos secos.

Es tristemente irónico que Reagan, un amante reconocido de los dulces y los caramelos, más tarde acabará sufriendo Alzheimer durante su segundo mandato, uno de los muchos efectos terribles del consumo de aspartamo.



Pero el verdadero objetivo de GD Searle era conseguir que se aprobara el aspartamo como edulcorante para refrescos, ya que los estudios exhaustivos revelaron que a temperaturas superiores a 85 grados Fahrenheit, “se descompone en las conocidas toxinas dicetopiperazinas (DKP), alcohol metílico y formaldehído”, convirtiéndose en un producto mucho más tóxico que su forma seca en polvo.

La Asociación Nacional de Bebidas Refrescantes (NSDA) está inicialmente preocupada, temiendo por futuras demandas de los consumidores a causa de los efectos tóxicos del producto.

Pero cuando GD Searle es capaz de demostrar que el aspartamo líquido resulta ser mucho más adictivo que la cocaína, la NSDA se convence de que los beneficios de la venta de bebidas alcohólicas mezcladas con aspartamo compensarán fácilmente cualquier responsabilidad futura. Con eso, la avaricia corporativa gana y los incautos consumidores de refrescos acaban pagando los efectos sobre su salud.

Coca-Cola comienza a envenenar a los consumidores de su Coca-Cola Light con aspartamo en 1983. Como era de esperar, las ventas se disparan a medida que millones de personas de todo el mundo se vuelven irremediablemente adictas al producto.

El resto de la industria de los refrescos rápidamente sigue sus paso, olvidando convenientemente todas sus reservas iniciales sobre los efectos tóxicos demostrados del aspartamo. La enorme cantidad de ganancias que pueden obtener derriban todas sus posibles barreras morales.

En 1985, sin dejarse desalentar por el número creciente de acusaciones de investigaciones fraudulentas realizadas por GD Searle, Monsanto decide adquirir la empresa y forma una nueva filial del aspartamo llamada NutraSweet Company.



Cuando multitud de científicos e investigadores independientes continúan advirtiendo sobre los efectos tóxicos del aspartamo, Monsanto pasa a la ofensiva, sobornando al Instituto Nacional del Cáncer y presentando sus propios documentos fraudulentos para mantener el aspartamo en el mercado.

Los efectos conocidos de la ingestión de aspartamo son: 
“manía, rabia, violencia, ceguera, dolor articular, fatiga, aumento de peso, dolor de pecho, coma, insomnio, entumecimiento, depresión, zumbido de oídos, debilidad, espasmos, irritabilidad, náuseas, sordera , pérdida de memoria, erupciones cutáneas, mareos, dolores de cabeza, convulsiones, ansiedad, palpitaciones, desmayos, calambres, diarrea, pánico, ardor en la boca. Las enfermedades provocadas incluyen la diabetes, la esclerosis múltiple, el lupus, la epilepsia, el Parkinson, tumores, aborto involuntario, infertilidad, fibromialgia, la mortalidad infantil, Alzheimer…”
Además, el 80% de las denuncias presentadas a la FDA con respecto a los aditivos alimentarios son sobre el aspartamo, que ahora está presente en más de 5.000 productos, incluyendo refrescos dietéticos y no dietéticos, bebidas deportivas, mentas, chicles, postres congelados, galletas, pasteles, vitaminas, productos farmacéuticos , bebidas lácteas, tés instantáneos, cafés, yogures, alimentos para bebés y muchos, muchos más.

En medio de la oleada de efectos tóxicos y corrupción, el jefe de la FDA, Arthur Hull dimite y es contratado inmediatamente por la firma de relaciones públicas de GD Searle como consultor científico de alto nivel.

Fuente.

Década de 1990: Monsanto gasta millones de dólares tratando de derrotar toda aquella legislación estatal y federal de EEUU que no permite que la corporación continúe volcando dioxinas, pesticidas y otros venenos cancerígenos en los sistemas de agua potable.

En cualquier caso, son demandados en innumerables ocasiones por causar enfermedades en los trabajadores de su planta y en la gente que vive en los alrededores y por los defectos de nacimiento de los bebés nacidos en las zonas circundantes.



Incluso Monsanto es denunciada por suministrar hierro radiactivo a 829 mujeres embarazadas durante un estudio para ver qué pasaba con ellas.

Pero el inmenso negocio de Monsanto no se ve afectado por ello y la maquinaria no se detiene.

En 1994, la FDA aprueba legalmente la última monstruosidad de Monsanto, la Hormona Sintética del Crecimiento Bovino (rBGH), producida a partir de cepas genéticamente modificadas de la bacteria E. coli, a pesar de la indignación obvia en la comunidad científica por los peligros que representa. Por supuesto, Monsanto afirma que la leche llena de antibióticos y hormonas no sólo es segura, sino que en realidad es extremadamente saludable.



Peor aún, las empresas lecheras que se niegan a utilizar este producto tóxico y que etiquetan sus productos como “libres de rBGH” son demandadas por Monsanto, alegando que eso les da una ventaja injusta sobre los competidores. Al hacerlo, en esencia, lo que Monsanto dice es “sí, sabemos que el rBGH enferma a la gente, pero no está bien que usted anuncie que no está en sus productos”.

Al año siguiente, la empresa comienza a producir cultivos transgénicos capaces de tolerar su famoso herbicida tóxico Roundup.



Los productos Roundup Ready de colza, soja, maíz y algodón comienzan a golpear el mercado, anunciados como alternativas más saludables y seguras que sus rivales orgánicos no genéticamente modificados.



Al parecer, la propaganda funcionó, pues hoy más del 80% de la colza del mercado es de la variedad genéticamente modificada, cuyo aceite contamina gran cantidad de productos que se pueden encontrar en los supermercados.

Debido a que estos cultivos transgénicos han sido diseñados para “auto-polinizarse”, no necesitan a la naturaleza o a las abejas para hacerlo. Hay una agenda muy oscura al respecto de esto, que es acabar con la población de abejas del mundo.

Monsanto sabe que las aves y en especial las abejas, son una traba para su monopolio debido a su capacidad para polinizar las plantas y por lo tanto para crear de forma natural los alimentos no controlados por la empresa en su “programa de control y dominación completa” del suministro agrícola. Cuando las abejas tratan de polinizar una planta o una flor Genéticamente Modificada, se envenan y mueren. De hecho, el colapso de las colonias de abejas es un problema ampliamente reconocido y ha estado sucediendo desde que los cultivos transgénicos se introdujeron por primera vez.



Para contrarrestar las acusaciones de que deliberadamente causan este genocidio en las abejas, Monsanto compró con toda la mala intención la empresa Beeologics, la mayor firma de investigación de las abejas, que se dedicaba a estudiar el fenómeno del colapso de colonias y cuyas extensas investigaciones denunciaban a Monsanto como al principal culpable.



A mediados de los años 90, deciden reinventarse y se presenta como una compañía centrada en el control de la oferta mundial de alimentos a través de la biotecnología artificial, para preservar las pérdidas de mercado del Roundup, debidas a la aparición de menos tóxicos.

Como podemos ver, el Roundup es tan tóxico que acaba con los cultivos no modificados genéticamente, con los insectos, con los animales, con la salud humana y con el medio ambiente al mismo tiempo. Realmente es muy eficiente.

El plan de Monsanto desde el principio, fue que todos los cultivos que no fueran de Monsanto fueran destruidos o dañados, obligando a los agricultores de todo el mundo a utilizar solamente sus semillas OGM. Y Monsanto se aseguró de que los agricultores que se negaran a entrar en el redil, fueran expulsados ​​del negocio o fueran demandados cuando las semillas contaminantes de Monsanto, envenenaran sus granjas orgánicas.

Esto le dio a la compañía un monopolio virtual sobre los cultivos, ya que las semillas genéticamente modificadas no podrían sobrevivir en un entorno no-químico, por lo que los agricultores se vieron obligados a comprar los dos productos de Monsanto: las semillas y el indispensable herbicida Roundup para proteger los cultivos OGM.



Su siguiente paso fue gastar miles de millones en todo el mundo para comprar la mayor cantidad de compañías de producción de semillas como les fue posible y convertirlas en productoras de semillas genéticamente modificadas, en un esfuerzo por acabar con cualquier rival y eliminar los alimentos orgánicos de la faz de la tierra. En opinión de Monsanto, todos los alimentos deben estar bajo su control total y si no están genéticamente modificados, no son “seguros para ser consumidos”.

Uno pensaría que la empresa estará muy orgulloso de que sus maravillosos alimentos transgénicos sean servidos a sus propios empleados…¡pero no lo hacen!

De hecho, Monsanto ha prohibido que se sirvan alimentos genéticamente modificados en sus propias cafeterías. Ante tal escándalo, Monsanto respondió que “creemos en la libertad de elección”. Lo que realmente significa es “no queremos matar a nuestros empleados”.

¿Alguien se imagina si los propios empleados enfermaran por los productos de Monsanto en las propias cafeterías de la empresa y denunciaran a la compañía?



2000: En este momento, Monsanto controla la mayor parte del mercado mundial de organismos genéticamente modificados, OGM.

A su vez, el gobierno de EEUU gasta cientos de millones para financiar la fumigación aérea de Roundup, causando devastación ambiental masiva. Peces y animales mueren a los pocos días de la pulverización, mientras que las dolencias respiratorias y las muertes por cáncer en los seres humanos experimentan un aumento acusado. Pero todo esto se considera una coincidencia inusual, por lo que la fumigación continúa.

El monstruo se hace más grande: Monsanto se fusiona con Pharmacia & Upjohn, a continuación, las separa de su negocio químico y se cambia el nombre para convertirse en una empresa agrícola.

Sí, es cierto, una empresa química cuyos productos han devastado el medio ambiente, han matado a millones de personas y han dañado gravemente la vida silvestre en los últimos años ahora quiere que creamos que producen alimentos seguros y nutritivos. Como es una idea muy difícil de venderle al público, continúan creciendo a través de fusiones y alianzas secretas.



Debido a que su rival DuPont es una empresa demasiado grande para que les permitan fusionarse, en su lugar forman una asociación sigilosa y acuerdan abandonar los pleitos de patentes existentes de los unos contra otros y comenzar a compartir las tecnologías OGM para beneficio mutuo.

Dicho de otra manera: juntos serían demasiado poderosos y políticamente conectados y las leyes antimonopolio podrían actuar contra ellos,por lo que deciden juntar esfuerzos sin que se note y conseguir el monopolio virtual de la agricultura planetaria, bajo el lema de que “Quien controla el suministro de alimentos, controla a la gente”.

Durante estos últimos años, Monsanto es demandado en repetidas ocasiones por cientos de millones de dólares por causar enfermedades, deformidades infantiles y muertes por vertidos ilegales de todo tipo de PCB’s en las aguas subterráneas, y continuamente miente acerca de la seguridad de sus productos a través de estudios fraudulentos pagados por la compañía.



Monsanto pasa al ataque y comienza a presentar demandas frívolas contra los agricultores orgánicos, acusándolos de infringir sus patentes de semillas OGM. Lo más grave es que en prácticamente todos los casos, las semillas son arrastradas por el viento a las tierras de estos agricultores orgánicos, desde plantaciones OGM cercanas.

De esta manera, las semillas OGM de Monsanto, no solo destruyen los cultivos de los agricultores orgánicos, sino que a través de las denuncias, los llevan a la quiebra por todos los EEUU, mientras el Tribunal Supremo norteamericano se dedica a anular sentencias de los tribunales inferiores y apoya siempre a Monsanto.

Al mismo tiempo, Monsanto comienza a presentar patentes sobre técnicas de cría para cerdos, reclamando sobre cualquier animal que haya sido alimentado de forma similar a la de sus patentes, con el objetivo de hacerse con la propiedad de los animales. De hecho, sus denuncias son tan absurdas, que siguiendo su lógica, podrían llegar a reclamar que todos los cerdos criados en el mundo entero, infringen su patente.

El terrorismo global de Monsanto, se extiende a la India donde más de 100.000 agricultores caen en la bancarrota por la pérdida de cosechas OGM, lo que provoca que muchos de ellos se suiciden bebiendo Roundup, para que sus familias puedan reclamar el pago de seguros de vida.

En respuesta, el monstruo se aprovecha de la situación alertando a los medios de comunicación de un nuevo proyecto para ayudar a los pequeños agricultores de la India, donándoles los mismos productos que causaron las pérdidas de sus cosechas y las consiguientes ruinas de sus familias.

¿Y qué sucede ante tal nivel de cinismo? Pues que la revista Forbes nombra a Monsanto “empresa del año”.



Para colmo de males del mundo, Monsanto y sus socios criminales Archer Daniels Midland, Sodexo y Tyson Foods, escriben y patrocinan la conocida como “Ley de Modernización de Seguridad Alimentaria de 2009: HR 875″. Esta ley criminal da a las granjas corporativas el monopolio de vigilar y controlar todos los alimentos cultivados en cualquier lugar de EEUU, incluso en el propio patio trasero de cualquier ciudadano, y aplica duras sanciones y penas de cárcel para aquellos que no utilizan productos químicos y fertilizantes. ¿Cuál fue la reacción del presidente Obama ante esta ley? Dio su plena aprobación.



Con esta Ley, Monsanto afirma que sólo los alimentos transgénicos son alimentos seguros y que los alimentos orgánicos de cosecha propia, potencialmente propagan enfermedades y que, por lo tanto, su existencia debe ser regulada para garantizar la seguridad del mundo.

Por si eso fuera poco, Monsanto ha elaborado la conocida como Resolución Continua HR 933, también conocida como Ley de Protección de Monsanto, que Obama convirtió también en ley obedientemente. Esta ley implica que no importa cuán dañinos sean los cultivos transgénicos de Monsanto y no importa cuánta devastación causen en el país, pues los tribunales federales no podrán impedir que sigan siendo utilizados en cualquier lugar que Monsanto elija. Dicho de otra manera, Obama firmó una disposición que pone a Monsanto por encima de cualquier ley y que la hace más poderosa que al propio gobierno, lo que indica claramente quién gobierna en realidad los EEUU.

Esto puede parecer un problema exclusivamente norteamericano, pero con el impulso de los tratados TPP y TTIP que otorgan un poder casi ilimitado y por encima de la ley a grandes compañías como Monsanto, pronto será un problema para todo el mundo.



Sin embargo, nadie puede negar que la maldad intrínseca de Monsanto ha causado tanto rechazo, que muchos países siguen condenando a Monsanto por crímenes de lesa humanidad y algunos de ellos han prohibido por completo sus productos.

El mundo ha comenzado a despertar al hecho de que este monstruo corporativo se ha propuesto obtener el control total sobre la producción mundial de alimentos y visto su historial de muerte y devastación, eso sería tanto como entregarle el poder del mundo al mismísimo Satán.

Como curiosidad conspirativa, añadiremos que gente como los masones y otras sociedades esotéricas, asignan números a cada letra y que en la Gematria Inglesa, “Monsanto” equivale, nada más y nada menos, que al número del diablo: 666.



No es extraño pues, que mucha gente llame a esta corporación Mon-Satan.

Pero más allá de curiosidades esotéricas, hay algo que queda muy claro.

Y es que todas las personas de este planeta, sean de la nación que sean, de la raza que sean y de la religión que sean, tienen un enemigo común contra el que luchar: esas entidades sin alma llamadas grandes corporaciones que pretenden dominar el mundo y esclavizar a sus gentes.

Y entre ellas, destaca Monsanto, la máxima representación de este mal, contra el que todos debemos unir nuestras fuerzas si queremos disponer de un futuro.



Fuente: http://www.globalresearch.ca/the-complete-history-of-monsanto-the-worlds-most-evil-corporation/5387964

Fuente.

jueves, 26 de marzo de 2015

La OMS confirma que el glifosato nos está matando

Durante décadas se ha estado negando el efecto altamente perjudicial del glifosato sobre la salud de las personas, pero finalmente, la OMS (Organización Mundial de la Salud) no puede seguir obviando todas las pruebas y casos de estas últimas décadas y ha admitido lo que ya todos sabíamos: el glifosato nos está matando.

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (que depende de la OMS) estudió durante un año el efecto que varios insecticidas y herbicidas, entre ellos el glifosato, causan en la salud y recientemente ha emitido un informe.
“Hay pruebas convincentes de que el glifosato puede causar cáncer en animales de laboratorio y hay pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos (linfoma no Hodgkin). También causa daño en el ADN y en los cromosomas de las células humanas”.
Hasta ahora la OMS había calificado el glifosato como “un producto que no ofrece peligro” y “no cancerígeno”

El glifosato es el herbicida más usado del mundo, y el producto estrella de Monsanto para sus cultivos transgénicos (comercializado como Round up). Este nuevo informe no ha gustado a sus directivos que han mostrado su rechazo al estudio y aseguran que contactarán con la OMS para “pedir explicaciones”.

Desde hace más de diez años, asociaciones de fumigados, de médicos, de campesinos y de científicos vienen denunciando los efectos que este biocida tiene en la salud de las personas, pero hasta ahora, la OMS se negaba a pronunciarse sobre el tema, obviando miles de casos de personas que se han visto afectadas por el glifosato y han padecido enfermedades como el cáncer, abortos espontáneos o malformaciones.

Estas asociaciones coinciden en lamentar que la OMS haya tardado tanto tiempo en llevar a cabo estas investigaciones porque se podrían haber salvado muchas vidas. Además esperan que a partir de ahora sí se tomen medidas efectivas para proteger a la población.

Una vez más la Organización Mundial de la Salud, organismo que se supone que vela por el interés de los ciudadanos, ha demostrado que durante todos estos años se ha vendido a corporaciones como Monsanto y ha puesto en peligro miles de vidas. En su momento la OMS determinó que el glifosato no era neurotóxico, no provocaba daños en el ADN, que no afectaba al desarrollo del feto o que tampoco podría causar cáncer. ¿Esta es la credibilidad que tiene la OMS? ¿Este es el organismo que vela por nuestra salud? ¿Pondrías tu salud en manos de la OMS?



lunes, 14 de julio de 2014

Monsanto, la semilla del diablo

Por Esther Vivas, periodista de Público

"La semilla del diablo", así fue como el popular presentador del canal estadounidense HBO Bill Maher bautizó, en uno de sus programas y en referencia al debate sobre los Organismos Genéticamente Modificados, a la multinacional Monsanto. ¿Por qué? ¿Se trata de una afirmación exagerada? ¿Qué esconde esta gran empresa de la industria de las semillas? El domingo pasado, precisamente, se celebró la jornada global de lucha contra Monsanto. Miles de personas en todo el planeta se manifestaron contra las políticas de la compañía.

Monsanto es una de las empresas más grandes del mundo y la número uno en semillas transgénicas, el 90% de los cultivos modificados genéticamente en el mundo cuentan con sus rasgos biotecnológicos . Un poder total y absoluto. Asimismo, Monsanto está a la cabeza de la comercialización de semillas, y controla el 26% del mercado. A más distancia, la sigue DuPont-Pioneer, con un 18%, y Syngenta, con un 9%. Solo estas tres empresas dominan más de la mitad, el 53%, de las semillas que se compran y venden a escala mundial. Las diez grandes, controlan el 75% del mercado, según datos del Grupo ETC. Lo que les da un poder enorme a la hora de imponer qué se cultiva y, en consecuencia, qué se come. Una concentración empresarial que ha ido en aumento en los últimos años y que erosiona la seguridad alimentaria.

La avaricia de estas empresas no tiene límites y su objetivo es acabar con variedades de semillas locales y antiguas, aún hoy con un peso muy significativo especialmente en las comunidades rurales de los países del Sur. Unas semillas autóctonas que representan una competencia para las híbridas y transgénicas de las multinacionales, las cuales privatizan la vida, impiden al campesinado obtener sus propias simientes, los convierten en "esclavos" de las compañías privadas, a parte de su negativo impacto medioambiental, con la contaminación de otros cultivos, y en la salud de las personas. Monsanto no ha escatimado recursos para acabar con las semillas campesinas: demandas legales contra agricultores que intentan conservarlas, patentes monopólicas, desarrollo de tecnología de esterilización genética de simientes, etc. Se trata de controlar la esencia de los alimentos, y aumentar así su cuota de negocio.

La introducción en los países del Sur, en particular en aquellos con vastas comunidades campesinas capaces todavía de proveerse de semillas propias, es una prioridad para estas compañías. De este modo, las multinacionales semilleras han intensificado las adquisiciones y alianzas con empresas del sector principalmente en África e India, han apostado por cultivos destinados a los mercados del Sur Global y han promovido políticas para desalentar la reserva de simientes. Monsanto, como reconoce su principal rival DuPont-Pioneer, es el "guardián único" del mercado de semillas, controlando, por ejemplo, el 98% de la comercialización de soja transgénica tolerante a herbicida y el 79% del maíz, como recoge el informe ¿Quién controla los insumos agrícolas? Lo que le da suficiente poder como para determinar el precio de las simientes con independencia de sus competidores.

De las simientes a los agrotóxicos

Sin embargo, Monsanto no tiene suficiente con controlar las semillas sino que, para cerrar el círculo, busca dominar también aquello que se aplica a su cultivo: los agrotóxicos. Monsanto es la quinta empresa agroquímica mundial y controla el 7% del mercado de insecticidas, herbicidas, fungidas, etc., por detrás de otras empresas, líderes a la vez en el mercado de las simientes, como Syngenta que domina el 23% del negocio de los agrotóxicos, Bayer el 17%, BASF el 12% y Dow Agrosciences casi el 10%. Cinco empresas controlan así el 69% de los pesticidas químicos de síntesis que se aplican a los cultivos a escala mundial. Los mismos que venden al campesinado las semillas híbridas y transgénicas son los que les suministran los pesticidas a aplicar. Negocio redondo.

El impacto medioambiental y en la salud de las personas es dramático. A pesar de que las empresas del sector señalan el carácter "amigable" de estos productos con la naturaleza, la realidad es justo todo lo contrario. Hoy, tras años de suministro del herbicida de Monsanto Roundup Ready, a base de glifosato, que ya en 1976 fue el herbicida más vendido del mundo, según datos de la misma compañía, y que se aplica a las semillas de Monsanto modificadas genéticamente para tolerar dicho herbicida mientras que éste acaba con la maleza, varias son las hierbas que han desarrollado resistencias. Solo en Estados Unidos, se estima que han aparecido unas 130 malezas resistentes a herbicidas en 4,45 millones de hectáreas de cultivos, según datos del Grupo ETC. Lo que ha llevado a un aumento del uso de agrotóxicos, con aplicaciones más frecuentes y dosis más elevadas, para combatirlas, con la consiguiente contaminación ambiental del entorno.

Las denuncias de campesinos y comunidades afectadas por el uso sistemático de pesticidas químicos de síntesis es una constante. En Francia, el Parkinson es incluso considerado una enfermedad laboral agrícola causada por el uso de agrotóxicos, después que el campesino Paul François ganará la batalla judicial contra Monsanto, en el Tribunal de Gran Instancia de Lyon en 2012, y consiguiera demostrar que su herbicida Lasso era responsable de haberlo intoxicado y dejado inválido. Una sentencia histórica, que permitió sentar jurisprudencia. El caso de las Madres de Ituzaingó, un barrio de las afueras de la ciudad argentina de Córdoba, rodeado de campos de soja, en lucha contra las fumigaciones es otro ejemplo. Tras diez años de denuncia, y después de ver como el número de enfermos de cáncer y niños con malformaciones en el barrio no hacía sino aumentar, de cinco mil habitantes dos cientos tenían cáncer, consiguieron demostrar el vínculo entre dichas enfermedades y los agroquímicos aplicados en las plantaciones sojeras de sus alrededores (endosulfán de DuPont y glifosato de Roundup Ready de Monsanto). La Justicia prohibió, gracias a su movilización, fumigar con agrotóxicos cerca de zonas urbanas. Estos son tan solo dos casos de los muchos que podemos encontrar en todo el planeta.

Ahora, los países del Sur son el nuevo objetivo de las empresas de agroquímicos. Mientras que las ventas globales de pesticidas descendieron en los años 2009 y 2010, su uso en los países de la periferia aumentó. En Bangladesh, por ejemplo, la aplicación de pesticidas creció un 328% en la década del 2000, con el consiguiente impacto en la salud de los campesinos. Entre 2004 y 2009, África y Medio Oriente tuvieron el mayor consumo de pesticidas. Y en América Central y del Sur se espera un aumento del consumo en los próximos años. En China, la producción de agroquímicos alcanzó en 2009 dos millones de toneladas, más del doble que en 2005, según recoge el informe ¿Quién controlará la economía verde? Business as usual.

Una historia de terror

Pero, ¿de dónde surge dicha empresa? Monsanto fue fundada en 1901 por el químico John Francis Queeny, proveniente de la industria farmacéutica. Su historia es la historia de la sacarina y el aspartamo, del PBC, del agente naranja, de los transgénicos. Todos fabricados, a lo largo de los años, por dicha empresa. Una historia de terror.

Monsanto se constituyó como una empresa química y, en sus orígenes, su producto estrella era la sacarina, que distribuía para la industria alimentaria y, en particular, para Coca-Cola, del que fue uno de sus principales proveedores. Con los años, expandió su negocio a la química industrial, convirtiéndose, en la década de los 20, en uno de los mayores fabricantes de ácido sulfúrico. En 1935, absorbió a la empresa que comercializaba policloruro de bifenilo (PCB), utilizado en los transformadores de la industria eléctrica. En los 40, Monsanto centró su producción en los plásticos y las fibras sintéticas, y, en 1944, comenzó a producir químicos agrícolas como el pesticida DDT. En los 60, junto con otras empresas del sector como Dow Chemical, fue contratada por el gobierno de Estados Unidos para producir el herbicida agente naranja, que fue utilizado en la guerra de Vietnam. En este período, se fusionó, también, con la empresa Searla, descubridora del edulcorante no calórico aspartamo. Monsanto fue productora, asimismo, de la hormona sintética de crecimiento bovino somatotropina bovina. En la década de los 80 y 90, Monsanto apostó por la industria agroquímica y transgénica, hasta llegar a convertirse en la número uno indiscutible de las semillas modificadas genéticamente.

Actualmente, muchos de los productos made by Monsanto han sido prohibidos, como los PCB, el agente naranja o el DDT, acusados de provocar graves daños en la salud humana y el medio ambiente. Solo el agente naranja en la guerra de Vietnam fue responsable de decenas de miles de muertos y mutilados, así como de pequeños nacidos con malformaciones. La somatotropina bovina también está vetada en Canadá, la Unión Europea, Japón, Australia y Nueva Zelanda, a pesar de que se permite en los Estados Unidos. Lo mismo ocurre con el cultivo de transgénicos, omnipresente en Norte América, pero prohibido su cultivo en la mayoría de países europeos, a excepción, por ejemplo, del Estado español.

Monsanto, asimismo, se mueve como pez en el agua en las bambalinas del poder. Wikileaks lo dejó claro cuando filtró más de 900 mensajes que mostraban cómo la administración de Estados Unidos había gastado cuantiosos recursos públicos para promocionar a Monsanto y a los transgénicos en muchísimos países, a través de sus embajadas, su Departamento de Agricultura y su agencia de desarrollo USAID. La estrategia consistía y consiste en conferencias "técnicas" desinformando a periodistas, funcionarios y creadores de opinión, presiones bilaterales para adoptar legislaciones favorables y abrir mercado a las empresas del sector, etc. El gobierno español es en Europa el principal aliado de EEUU en dicha materia.

Plantar cara

Ante tanto despropósito, muchos no callan y plantan cara. Miles son las resistencias contra Monsanto en todo el mundo. El 25 de mayo ha sido declarado jornada de acción global contra dicha compañía y centenares de manifestaciones y acciones de protesta se llevan a cabo ese día alrededor del globo. En 2013 se realizó la primera convocatoria, miles de personas salieron a la calle en varias ciudades de 52 países distintos, desde Hungría hasta Chile pasando por Holanda, Estado español, Bélgica, Francia, Sudáfrica, Estados Unidos, entre otros, para mostrar el profundo rechazo a las políticas de la multinacional. El domingo pasado, día 25, la segunda convocatoria, menos concurrida, se llevó a cabo con acciones en 49 países.

América Latina es, en estos momentos, uno de los principales frentes de lucha contra la compañía. En Chile, la movilización logró, en marzo del 2014, la retirada de la conocida como Ley Monsanto que pretendía facilitar la privatización de la semillas locales y dejarlas a manos de la industria. Otra gran victoria fue en Colombia, un año antes, cuando el masivo paro agrario, en agosto del 2013, logró la suspensión de la Resolución 970, que obligaba a los campesinos a usar exclusivamente semillas privadas, compradas a las empresas del agronegocio, y les impedía guardar las suyas propias. En Argentina, los movimientos sociales están, asimismo, en pie contra otra Ley Monsanto, que pretende aprobarse en el país y subordinar la política nacional de semillas a las exigencias de las empresas transnacionales. Más de cien mil argentinos han firmado ya contra dicha ley en el marco de la campaña No a la Privatización de las Semillas.

En Europa, Monsanto quiere ahora aprovechar la grieta que abren las negociaciones del Tratado de Libre Comercio Unión Europea-Estados Unidos (TTIP) para presionar en función de sus intereses particulares y poder legislar por encima de la voluntad de los países miembros, muchos contrarios a la industria transgénica. Las resistencias en Europa contra el TTIP, esperemos, no se hagan esperar.

Monsanto es la semilla del diablo, sin lugar a dudas.


Fuente elespiadigital.com

lunes, 28 de abril de 2014

La gran estafa alimentaria. La Monsanto de Bill Gates.

Corporaciones agroquímicas transnacionales bilderberianas como Monsanto, Bayer, Syngenta, Pioneer y Dow Agroscience, tratan de controlar la agricultura del mundo, y en particular el maíz, a través de la promoción de variedades de semillas transgénicas, con la complicidad de las organizaciones dedicadas a velar por nuestra salud.

La Monsanto del bilderberg Bill Gates se lleva la palma y vamos a recopilar información al respecto. Los planes de Monsanto son monopolizar y convertir la producción agrícola y alimentaria mundial en un gran experimento genético, totalmente dependiente de sus semillas patentadas. Económicamente, Monsanto sigue teniendo grandes éxitos, además, ha demandado a innumerables agricultores que han sido contaminados con su semilla por apropiarse de su patente.

Las cosechas transgénicas en todo el mundo contaminan a las naturales y encima demandan a sus dueños. El 85 por ciento de los cultivos modificados genéticamente se concentra en tres países: Estados Unidos, Argentina y Canadá. Hasta el momento solo se cultivan comercialmente cuatro productos: algodón, maíz, soja y colza.

Monsanto se presenta a sí misma como una empresa visionaria, una corporación mundial que trabaja para aportar ciencia de vanguardia y una actitud ambientalmente responsable a la solución de los problemas más urgentes de la humanidad. Pero…, ¿qué es en realidad Monsanto? ¿Cuál es su origen? ¿Cómo llegó a ser el segundo productor mundial de agroquímicos y uno de los principales proveedores de semillas en el planeta? ¿Es Monsanto la compañía “limpia y verde” que proclaman sus anuncios, o solo es una tapadera que oculta la naturaleza criminal de la compañía?



Monsanto es la compañía que introdujo al mercado la primera generación de cultivos transgénicos, convirtiéndose en el líder mundial en la promoción de biotecnología en la agricultura
Actualmente, es el mayor vendedor mundial de semillas transgénicas en Latinoamérica, Estados Unidos y Canadá. Sus cultivos representan más del 90 por ciento de todos los cultivos transgénicos del mundo. Los cultivos resistentes a su herbicida “glifosato“, como la “soja RR” (Roundup Ready) y el “maíz RR“, sólo promueven la agricultura industrial de insumo dependencia. Una mirada a su historia nos dará algunas claves reveladoras, y puede ayudarnos a entender mejor las prácticas actuales de la compañía.

Monsanto Chemical Company fue fundada en 1901 por un estadounidense y Caballero de Malta, John Francis Queeny, en la universidad jesuita de San Louis, Missouri, EEUU, el mismo año que J.P. Morgan, Caballero Papal de la Orden de los Santos Mauricio y Lázaro, nombró a John A. Farrel como su presidente. Tres caballeros de Malta jesuitas, unidos casualmente por un Nuevo Orden Mundial. Queeny era un químico autodidacta que llevó la tecnología de la fabricación de la venenosa sacarina, el primer edulcorante artificial, de Alemania a Estados Unidos. En los años 20, Monsanto se convirtió en uno de los principales fabricantes de ácido sulfúrico y de otros productos básicos de la industria química, y desde la década del 40 hasta nuestros días, es una de las cuatro únicas compañías que han estado siempre entre las 10 primeras empresas químicas de Estados Unidos.



En los años 40, el negocio de Monsanto giraba en torno a los plásticos y las fibras sintéticas
En 1947, un carguero francés que transportaba nitrato de amonio (utilizado como fertilizante) explotó en un muelle a unos 90 metros de la fábrica de plásticos de Monsanto en las afueras de Galveston, en Texas. Más de 500 personas murieron en lo que llegó a ser considerado como uno de los más grandes desastres de la industria química. La planta producía estireno y plásticos de poliestireno, que aún se usan para envases de alimentos y otros productos de consumo masivo. En los años 80, la Agencia de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos (EPA), colocó al poliestireno en el quinto lugar de la clasificación de productos químicos cuya producción genera las mayores cantidades totales de residuos peligrosos.

En 1929, la Swann Chemical Company, adquirida poco después por Monsanto, desarrolló los bifenilos policlorados (PCBs por sus siglas en inglés), que fueron muy alabados por su estabilidad química y su ininflamabilidad. Su uso más frecuente se dio en la industria de equipos eléctricos, que escogió a los PCBs como refrigerantes incombustibles de una nueva generación de transformadores. En el transcurso de los años 60, los compuestos de la cada vez más numerosa familia de los PCBs de Monsanto fueron también usados como lubricantes, líquidos hidráulicos, aceites lubricantes de herramientas, revestimientos impermeables y selladores líquidos. Las pruebas de los efectos tóxicos de los PCBs vienen de los años 30, cuando científicos suecos que estudiaban los efectos biológicos del DDT comenzaron a hallar concentraciones significativas de PCBs en la sangre, pelo y tejidos grasos de los animales silvestres.



La investigación durante los años 60 y 70 reveló que los PCBs y otros compuestos organoclorados aromáticos eran carcinógenos poderosos, y también los relacionaron con un amplio conjunto de trastornos reproductivos, de desarrollo y del sistema inmunológico. La afinidad química de estos compuestos por las grasas es responsable de sus enormes tasas de acumulación y bioconcentración, así como de su expansión a través de la cadena alimenticia marina en el mundo. Aunque la fabricación de PCBs se prohibió en Estados Unidos en 1976, sus efectos tóxicos y perturbadores del sistema endocrino persisten en todo el mundo.

La relación de Monsanto con la dioxina se remonta a la fabricación del herbicida 2, 4, 5-T,que comenzó a finales de la década de los 40. Casi inmediatamente, los trabajadores comenzaron a enfermar, con erupciones en la piel, dolores inexplicables en las extremidades, articulaciones y otras partes del cuerpo, debilidad, irritabilidad, nerviosismo y pérdida del deseo sexual. Documentos internos muestran que la compañía sabía que aquellas personas estaban realmente tan enfermas como decían, pero la empresa mantuvo todas las pruebas ocultas. El contaminante responsable de las dolencias de los trabajadores no fue identificado como dioxina hasta 1957, pero antes de esa fecha, los especialistas en guerra química del ejército de los Estados Unidos se habían interesado por dicha sustancia como una posible arma química.



Monsanto envenenó Vietnam con el herbicida conocido como Agente Naranja, que fue usado por las fuerzas militares estadounidenses para defoliar los ecosistemas de selva tropical deVietnam durante los años 60, era una mezcla de 2,4,5-T y 2,4-D que provenía de varias fuentes, pero el Agente Naranja de Monsanto tenía concentraciones de dioxina muchas veces superiores al producido por Dow Chemical, el otro gran productor del defoliante. Esto convirtió a Monsanto en el principal acusado en la demanda interpuesta por veteranos de la guerra del Vietnam, que experimentaron un conjunto de síntomas de debilidad atribuibles a la exposición al Agente Naranja. Cuando en 1984 se alcanzó un acuerdo de indemnización por valor de 180 millones de dólares entre siete compañías químicas y los abogados de los veteranos, la justicia ordenó a Monsanto pagar el 45,5 por ciento del total. Por cierto, a los tribunales de Estados Unidos no se les ocurrió que la sociedad y el Estado de Vietnam tenían derecho a una mayor indemnización.



El venenoso Roundup Ready es el herbicida más vendido del mundo 
Actualmente, los herbicidas de glifosato, tales como el Roundup, representan al menos una sexta parte de las ventas anuales totales de Monsanto, y la mitad de los ingresos por operaciones de la compañía, o quizá algo más, desde que la misma delegó sus actividades en torno a productos químicos industriales y tejidos sintéticos en una empresa aparte, llamada Solutia (en septiembre de 1997). Monsanto promociona agresivamente el Roundup como un herbicida seguro y de uso general en cualquier lugar, desde céspedes y huertas hasta grandes bosques.

En 1997, Monsanto respondió a cinco años de quejas del fiscal general del estado de Nueva York relativas a que sus anuncios del Roundup eran engañosos, cambiando sus anuncios en el sentido de borrar las referencias a la “biodegradabilidad” y al carácter “ambientalmente positivo” del herbicida. La serie de grandes multas y decisiones judiciales contra Monsanto en Estados Unidos incluyen responsabilidades en casos de muerte por leucemia, multas de 40 millones de dólares por el vertido de productos peligrosos al medio ambiente, y muchos otros episodios. En 1995, Monsanto era la quinta empresa de Estados Unidos en el inventario de vertidos tóxicos de la EPA, con millones de kilogramos de productos químicos tóxicos descargados sobre la tierra, en el aire, en el agua y en el subsuelo.



Monsanto y la farmafia están estrechamente unidos
Los productos farmacéuticos de Monsanto tienen también un historial inquietante. El producto estrella de la compañía farmacéutica Searle, subsidiaria de Monsanto, es el edulcorante artificial “aspartamo“, vendido bajo los nombres comerciales de Nutrasweet y Equal. En 1981, cuatro años antes de que Monsanto comprase Searle, un comité consultivo de la FDA (Food and Drug Administration) compuesto por científicos independientes, confirmó informes que afirmaban que el aspartamo podría inducir tumores cerebrales.

La FDA retiró a Searle la licencia de venta del aspartamo, pero esta decisión fue anulada por un nuevo comisionado nombrado por el entonces presidente bilderberiano Ronald Reagan. En ese momento el actual Secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, era el presidente de la compañía. Casualidades.

Un estudio de 1996 publicado en la revista científica Journal of  Neuropathology and Experimental Neurology ha suscitado de nuevo la preocupación, relacionando el aspartamo con un incremento súbito de cánceres cerebrales a poco de introducirse la substancia. La Unidad de Investigación sobre Política Científica de la Universidad de Sussex, Inglaterra, cita una serie de informes de los años 80, que relacionan el aspartamo con un conjunto amplio de reacciones adversas en consumidores sensibles, incluyendo dolores de cabeza, visión borrosa, entumecimiento, pérdida de audición, espasmos musculares y ataques inducidos de tipo epiléptico, entre otras muchas dolencias.



Monsanto, las vacas y el Posilac es otra historia de la leche
Monsanto fue una de las cuatro empresas que querían introducir en el mercado una hormona sintética del crecimiento bovino, producida por la bacteria E. coli, manipulada genéticamente para producir la proteína bovina. El esfuerzo de Monsanto, que duró 14 años, para lograr la aprobación de la FDA a la comercialización de la BGH recombinante, estuvo lleno de controversias, llegándose a denunciar un esfuerzo coordinado para suprimir información sobre los efectos perjudiciales de la hormona.

La hormona de Monsanto se aprobó por la FDA para su venta comercial a principios de 1994. El año siguiente, la Unión de Agricultores de Wisconsin, hizo público un estudio de las experiencias de los granjeros con la droga. Sus hallazgos excedieron los 21 problemas potenciales de salud que Monsanto fue obligada a incluir en la etiqueta de advertencia de su marca Posilac (nombre comercial de la rBGH). Se obtuvieron muchos informes de muertes espontáneas entre vacas tratadas con rBGH, alta incidencia de infecciones de ubres, graves dificultades metabólicas y problemas en los partos y, en algunos casos, imposibilidad de apartar a las vacas tratadas de la substancia, a la que se habían habituado.



Muchos ganaderos experimentados que usaron la rBGH tuvieron que reemplazar de repente una buena parte de sus rebaños. En lugar de responder a las causas de las quejas de los ganaderos sobre la rBGH, Monsanto emprendió la ofensiva, amenazando con demandas judiciales contra las pequeñas empresas lecheras que anunciaban sus productos como libres de la hormona artificial, y participando en una acción legal interpuesta por varias asociaciones industriales de comercio contra la primera (y única) ley de etiquetado obligatorio para la rBGH en Estados Unidos. Todo ello mientras aumentaban las pruebas de los efectos perjudiciales de la rBGH en la salud de las vacas y de las personas.

Los esfuerzos para impedir el etiquetado de las exportaciones estadounidenses de soja y maíz manipulados genéticamente, parecen indicar que Monsanto sigue aplicando las tácticas ingeniadas por la compañía para sofocar las quejas contra la hormona de la leche.



Monsanto sigue ganando terreno con “Roundup Ready” y ha aumentado su producción en los últimos años
Habiendo expirado la patente de Roundup en Estados Unidos en el año 2000, y con una competencia de productos genéricos de glifosato surgiendo en todo el mundo, el “paquete” de herbicida Roundup y semillas “Roundup Ready” se ha convertido en la piedra angular de la estrategia de Monsanto para seguir aumentando sus ventas de herbicida.

Los posibles efectos ambientales y sanitarios de los cultivos tolerantes al Roundup no han sido investigados completamente; por ejemplo, los efectos alergénicos, el caracter invasivo o de mala hierba de estos cultivos y la posibilidad de que la resistencia al herbicida se transfiera vía polen a otras semillas de soja o a otras plantas emparentadas.

Mientras que los problemas con la soja resistente a herbicidas son despreciados como algo muy genérico y especulativo, la experiencia de los algodoneros con las semillas manipuladas genéticamente por Monsanto constituye una historia muy diferente.



Desde 1996 Monsanto ha sacado dos variedades de algodón manipulado genéticamente; una es una variedad resistente al Roundup, y la otra, llamada “BT“, segrega una toxina bacteriana para controlar los daños producidos por plagas del algodón. La toxina, derivada del Bacillus thuringiensis (B.t.), se ha utilizado por los agricultores ecológicos desde los primeros años 70 en forma de un aerosol natural bacteriano. Pero a diferencia de las bacterias B.t., que viven relativamente poco, y segregan su toxina en una forma que sólo se activa en los sistemas digestivos de ciertos gusanos y orugas, los cultivos “BT” modificados genéticamente segregan una forma activa de la toxina a lo largo del ciclo vital de la planta. Gran parte del maíz genéticamente manipulado del mercado es una variedad con capacidad de segregar esta toxina bacteriana, ideada para repeler al gusano de la raíz del maíz y a otras plagas comunes.

El primer problema de estos cultivos que segregan plaguicidas es que la presencia de la toxina en todo el ciclo vital de la planta favorece la aparición de cepas resistentes al B.t. entre los insectos. La EPA ha determinado que una resistencia extendida al B.t. puede convertir en inefectivas las aplicaciones naturales de la bacteria B.t. en apenas tres o cinco años, y pide a los agricultores que planten hasta un 40 por ciento de sus cultivos con algodón no manipulado genéticamente, para que sirva de “refugio” a los insectos y evitar la aparición de resistencias al B.t. En segundo lugar, la toxina segregada por estas plantas puede dañar a insectos beneficiosos, además de aquellas otras especies que los agricultores quieren eliminar.

Los efectos nocivos del algodón “BT” han resultado ser mucho más rápidos de lo esperado, tanto que Monsanto y sus socios han retirado del mercado más de 2 millones de kilos de semillas de algodón manipuladas genéticamente, y han acordado pagar a los cultivadores de Estados Unidos una indemnización de muchos millones de dólares. A pesar de estos problemas, Monsanto sigue fomentando el uso de la ingeniería genética en la agricultura al tomar el control de muchas de las mayores y más establecidas empresas de semillas en los Estados Unidos, controlando el 85 por ciento del mercado estadounidense de semillas de algodón.



Monsanto tiene a favor, como no podría ser de otra manera, al poder mediático
Bajo la gestión de su presidente, el bilderberiano Robert Shapiro, Monsanto ha apartado todos los obstáculos para transformar su imagen de un suministrador de productos químicos peligrosos en una institución ilustrada y con visión de futuro, que lucha para alimentar al mundo. Shapiro se describe a sí mismo como un visionario y un hombre renacentista, encargado de la misión de usar los recursos de la compañía para cambiar el mundo: “No es un problema de buenos y malos. No sirve para nada decir si los malos se fueran, entonces el mundo iría bien, es el sistema entero el que ha de cambiar, hay una gran oportunidad para reinventarlo”, dice el ejecutivo de Monsanto.

El sistema “reinventado” de Shapiro es tal que no sólo continúan existiendo las grandes empresas, sino que además éstas ejercen cada vez un mayor control sobre nuestras vidas. Pero últimamente se nos dice que Monsanto se ha reformado, que se ha desprendido con éxito de sus divisiones de industria química y que se ha comprometido a reemplazar los productos químicos con “información”, en forma de semillas manipuladas genéticamente y otros productos de la biotecnología. Esto no deja de ser una ironía viniendo de una compañía cuyo producto más rentable es un herbicida.

Monsanto demuestra claramente que ha aprendido a utilizar la charlatanería adecuada. Así, Roundup no es un herbicida, sino “una forma de minimizar las labores del suelo y reducir la erosión”. Los cultivos de ingeniería genética no son simplemente fuentes de beneficio para Monsanto, “sino que surgen para resolver el problema inexorable del crecimiento de la población”. Por último, se nos quiere hacer creer que la agresiva promoción de la biotecnología que lleva a cabo Monsanto no es fruto de la arrogancia empresarial, sino simplemente una “ley de la naturaleza”. Pero el crecimiento de cualquier tecnología no es simplemente una “ley de la naturaleza”. Las tecnologías no son fuerzas sociales en sí mismas, ni simples herramientas neutrales que se pueden utilizar para alcanzar cualquier fin social, sino el producto de unas instituciones sociales y de unos intereses económicos particulares.



El almacén de semillas de Svalbard y Monsanto, unidas por casualidad
Cuando la Fundación Gates, la Fundación Rockefeller, Monsanto, Dupont y otras oscuras empresas bilderberianas se juntan para financiar un proyecto, sin duda es muy inquietante. El proyecto Svalbard, Noruega, es una especie de Arca de Noé a 800 millas de distancia del Polo Norte en la que se mantienen 250 millones de semillas para preservar el material genético de las plantas en el caso de un posible evento cataclísmico, esto sin duda genera preocupación. ¿Qué saben Bill Gates, David Rockefeller y la gente de Monsanto que nosotros no sabemos?

El proyecto, que ha recibido 30 millones de los Gates más algo de apoyo del gobierno de Noruega además del financiamiento de estas otras empresas, está siendo realizado pese a que ya existen bancos genéticos en China, Rusia, Alemania, Canadá y demás países. Uno supondría que estas semillas ya están bien protegidas.

F. William Engdahl, autor de “Seeds of Destruction: The Hidden Agenda of Genetic Manipulation” cree que al mismo tiempo que financían la bóveda de Svalbard, los bilderberianos Gates, Rockefeller y Monsanto han unido fuerzas para promover la expansión de los alimentos genéticamente modificados en África y en distintas partes del mundo. En un artículo en la Red Voltaire, Engdahl apunta que la Fundación Rockefeller ha financiado la llamada “Revolución Verde”, cuyo supuesto fin era alimentar a los pobres del mundo y los alimentos genéticamente modificados desde su inicio. Una de las posibilidades funestas es que se ejecute un plan de control de población, a través de alimentos genéticamente modificados, una forma de bioterrorismo, como el “Terminator” de Monsanto y se preserven los alimentos no modificados para la élite.

Engdahl dice sin tapujos: “El tiempo dirá si la Bóveda de Semillas de Svalbard del Fin del Mundo de Bill Gates y de la Fundación Rockefeller es parte de otra Solución Final, que involucra la extinción final del Gran Planeta Tierra”.



El irracional sistema de patentes de los transgénicos que tiene Monsanto es espeluznante
Las leyes de patentes que rigen el uso de cultivos y semillas modificados genéticamente (OGM) es una locura. Por un lado, los derechos sobre las semillas transgénicas no parecen terminar nunca. Por el contrario, el resto de productos se rigen por la “doctrina del agotamiento”, lo que significa que los derechos del titular de la patente de un producto determinado se acaba cuando el producto se vende al usuario final. Pero en el caso de las semillas transgénicas, de empresas como Monsanto, puede imponer su derecho de patente incluso en las semillas de la tercera o cuarta generación. Es una situación irracional de los llamados derechos de autor.

Se trata de un doble castigo para los agricultores, particularmente en los Estados Unidos. Los agricultores que no desean cultivar plantas transgénicas, optan por comprar semillas convencionales o eligen la agricultura ecológica, pues bien, son penalizados si sus cultivos se contaminan con los cultivos transgénicos. En lugar de sancionar al que contamina con este tipos de cultivos, Monsanto ha desarrollado un irracional sistema de patentes de modo que quien sufre las consecuencias además se hace responsable y paga.

El caso Vernon Bowman versus Monsanto de septiembre de 2011 es un ejemplo muy elocuente.En este caso, la mayor compañía mundial de semillas transgénicas volvió a prevalecer. El agricultor de Indiana fue multado con 84.456 dólares por haber plantado semillas transgénicas que estaban mezcladas con las semillas convencionales que compró, indistinguibles a simple vista unas de otras. La Corte de Apelaciones de Washington confirmó la sentencia en primera instancia, siendo favorable a Monsanto. Estas semillas transgénicas son empleadas en los cultivos de tecnología Roundup Ready, que no se distinguen de las otras. Los compradores deben firmar acuerdos de licencia que no se requieren normalmente con las semillas convencionales. Y he aquí cómo se tuercen las cosas: Si bien el Tribunal consideró que esos acuerdos no pueden extenderse a la segunda generación de semillas, también dijo que los agricultores no pueden utilizar una tecnología patentada por Monsanto “infringiendo las restricciones sobre material genético, semillas y plantas”.



Los peligros de la soja transgénica de Monsanto son evidentes
En 2009, los sindicatos agrícolas del estado sureño de Rio Grande do Sul impugnaron la imposición de esos derechos, argumentando que era un impuesto injusto y que era prácticamente imposible mantener la soja Roundup Ready separada de las variedades convencionales de semillas. La soja transgénica es muy contaminante y los agricultores estaban siendo castigados por algo que está más allá de su control. Sin embargo, el gigante de las semillas sostuvo que tenía el derecho a cobrar ese 2% de las ventas totales de soja del agricultor siempre y cuando se encontrasen semillas con alguno de los rasgos genéticos patentados.

Hay una interesante historia sobre la soja transgénica en Brasil. Las semillas transgénicas de soja fueron introducidas de contrabando desde la vecina Argentina en la década de 1990, ya que el uso de esta tecnología estaba prohibida y castigada hasta la última década. Desde su legalización, Monsanto ha acusado a los agricultores brasileños y exigido el 2% de sus ventas de soja, una gran cantidad, ya que representa cerca del 85% de la cosecha de soja del país. Monsanto tiene mucho cuidado en analizar la soja que se vende como no transgénica, y si aparecen semillas Roundup Ready, cobra a los agricultores una tasa del 3% sobre sus ventas.

En abril, un juez de Rio Grande do Sul falló a favor de los agricultores y ordenó a Monsanto a devolver los derechos cobrados desde el año 2004, lo que supone un mínimo de 2 mil millones de dólares. Monsanto apeló y un tribunal federal ordenó que el fallo se aplicara a nivel nacional. Es decir, que ahora Monsanto tendrá que devolver 7,5 mil millones de dólares. “La ley otorga a los agricultores el derecho a utilizar las semillas que compran y no se les puede obligar a pagar ( otra vez)”, argumentó el abogado de los agricultores. La decisión sobre este proceso puede durar años y mientras tanto Monsanto puede seguir cobrando los derechos. Sin embargo, los agricultores brasileños esperan que al final les den la razón. Si es así, podrían desencadenarse otra serie de demandas legales en otros lugares.

En la India, Monsanto también cobra derechos sobre sus semillas, estimándose que ha cobrado una cantidad de 20.000 millones de rupias desde el momento en el que el algodón transgénico hizo su debut. Se cobra una cantidad por adelantado de varios miles de rupias a cada uno de los titulares de licencias de la India y recaba derechos por cada paquete de semillas Bollgard Bt, lo que supone aproximadamente los dos tercios del coste de cada paquete. Esperemos a ver cómo se desarrollan las cosas en Brasil.



Monsanto también quiere patentar los cerdos
La firma bilderberiana estadounidense de biotecnología, Monsanto, ha solicitado una patente para la cría de cerdos en 160 países. La patente es para partes específicas del material genético de los cerdos, que los investigadores de genética de Monsanto han decodificado. Si esta patente es concedida, la cría de cerdos sólo sería posible con la aprobación de la empresa.

Los agricultores y ganaderos deberían estar alarmados porque, naturalmente, estos genes han existido por mucho tiempo en la gran mayoría de sus cerdos. Estos ganaderos deben usar pruebas de ADN para probar que no hay nueva invención en las solicitudes de patente, porque, la concesión de esta patente sería permitir que una parte de la naturaleza a caer en manos de una sola empresa.

La influencia de Monsanto en las oficinas de patentes es enorme. Si la patente se aprueba, los criadores de cerdos tendrán que pagar a Monsanto por cada cerdo en el mundo que posea los marcadores genéticos que Monsanto haya patentado. Este ha sido el caso de ciertos alimentos como el maíz genéticamente modificado. Muchos agricultores en los EE.UU. se han convertido en esclavos dependientes de la empresa por cultivar semillas de maíz con algún gen modificado por esta empresa. No es simplemente una cuestión de dinero, sino también de riesgo para los consumidores. En Estados Unidos, como en Europa, los casos de infertilidad en los animales alimentados con maíz modificado genéticamente se están convirtiendo en algo común. Nadie sabe a ciencia cierta cuáles son los efectos que estos productos están teniendo en los seres humanos, aparte de los ya conocidos.



Bill Gates, Monsanto y la eugenesia
Gates está promoviendo activamente una toma de control corporativo de la agricultura mundial. Después de haber sido expuesto que la Fundación Bill & Melinda Gates, ideado por el filantrópico bilderberiano fundador de Microsoft Bill Gates, comprara 500.000 acciones de Monsanto en el 2010 por valor de más de $23 millones, está suficientemente claro que esta llamada caridad benevolente está haciendo algo que no es la erradicación de la enfermedad y la alimentación de los pobres del mundo. Resulta que el legado de la familia Gates ha sido el de tratar de dominar y controlar los sistemas del mundo, incluyendo las áreas de tecnología, la medicina y ahora la agricultura.

La Fundación Gates, familiarmente exenta de impuestos, se encuentra actualmente en el proceso de gastar miles de millones de dólares en nombre del humanitarismo para establecer un monopolio mundial de alimentos dominado por los genéticamente modificados (GM) y las semillas. Y en base a la historia de la participación de la familia Gates en los asuntos mundiales, parece que uno de sus principales objetivos, además de establecer un control corporativo de la oferta mundial de alimentos es reducir la población mundial, por una cantidad significativa en el proceso. El padre del Gates, William H. Gates Sr. era el jefe del grupo eugenésico Planned Parenthood una renombrada organización que nació de la Sociedad Americana de Eugenesia. En una entrevista en 2003 con Bill PBS Moyers, Bill Gates, admitió que su padre era el jefe de Planned Parenthood, que fue fundada con el concepto de que la mayoría de los seres humanos son sólo criadores “imprudentes” y “malas hierbas humanas” en necesidad de sacrificio. Gates también admitió durante la entrevista que la participación de su familia en temas reproductivos a lo largo de los años ha sido extensa, haciendo referencia a su propia adhesión antes de que las creencias de la eugenesia de Thomas Robert Malthus, quien creía que las poblaciones del mundo necesitan ser controladas a través de restricciones de reproducción. Aunque Gates afirma ahora que tiene una visión diferente, parece como si las iniciativas de su fundación fuera sólo un método modificado del de Malthus pero mucho más discreto para reducir la población a través de las vacunas y los organismos genéticamente modificados.



Gates ha invertido mucho en la conversión de los sistemas agrícolas de Asia y África a OGM
La asociación de William Gates Sr. con Planned Parenthood y la continua influencia en el ámbito de “población y salud reproductiva” es importante porque Gates padre es copresidente de la Fundación Bill & Melinda Gates. Este largo periodo eugenésico “guías de la visión y la dirección estratégica” de la Fundación Gates, actualmente está muy centrado en forzar los OGM en África a través de su financiación de la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA). La Fundación Gates ha dado por lo menos $264,5 millones en compromisos de subvenciones a Agra, y también habría contratado al Dr. Robert Horsch, un ex-ejecutivo de Monsanto durante 25 años que desarrolló Roundup, para dirigir el AGRA en el 2006. De acuerdo con un informe publicado en La Vía Campesina en el 2010, el 70 por ciento de los beneficiarios de AGRA en Kenia trabajan directamente con Monsanto, y casi el 80 por ciento de la financiación de la Fundación Gates se dedica a la biotecnología.

El mismo informe explica que la Fundación Gates prometió $880 millones en abril de 2010 para crear el Programa Mundial de Agricultura y Seguridad Alimentaria (GAFSP), que es un fuerte promotor de los OMG. GAFSP, por supuesto, fue responsable de proveer $35 millones en “ayudas” en los terremotos de la destrozada Haití y que será utilizado para la aplicación de los sistemas agrícolas modificados genéticamente y tecnologías.

En 2003, la Fundación Gates invirtió $25 millones en “GM (genéticamente modificados) de investigación para desarrollar semillas enriquecidas con vitaminas y proteínas para los pobres del mundo”, un movimiento al que muchas organizaciones benéficas internacionales y grupos de agricultores se opusieron con vehemencia. Y en 2008, la Fundación Gates otorgó $26,8 millones a la Universidad de Cornell para la investigación de trigo transgénico, que es el próximo principal cultivo en la mira de canalización de cultivos de alimentos transgénicos de Monsanto.



Si controlas la agricultura, controlarás las poblaciones del mundo
Los lazos de la Fundación Gatescon Monsanto y la agricultura empresarial en general, dicen mucho acerca de su agenda real del Nuevo Orden Mundial, que consiste en crear un sistema monopólico de control del mundo en todos los ámbitos de la vida humana. Las vacunas, productos farmacéuticos, los organismos genéticamente modificados, control de reproducción, la manipulación del clima, el falso calentamiento global, estos y otros muchos puntos de entrada son los medios por los que la Fundación Gates está haciendo grandes esfuerzos para controlar el mundo fingiendo ayudar a mejorarlo y preservarlo. Gates y compañía han abrazado la promoción de paradigmas corporativamente poseídos y controlados de agricultura y medicina que sólo contribuyen a esclavizar y matar a los más pobres del mundo. Es muy evidente que los transgénicos han arrebatado a los grupos de personas que ya empobrecidas por la destrucción de sus sistemas agrícolas nativos, como se ha visto en la India.

Algunos pueden decir que los esfuerzos de Gates son sobre todo por el dinero, mientras que otros pueden decir que es acerca del poder y el control. Tal vez sea una combinación de ambos, donde Gates se encuentra todavía en el negocio de promover sus propias inversiones comerciales, que incluyen la compra de acciones de Monsanto, mientras que al mismo tiempo invierte en programas para promocionar a Monsanto.

Cualquiera que sea el caso, simplemente no hay duda de que Gates tiene ahora un interés directo en ver el éxito de Monsanto en la difusión de los OGM en todo el mundo. Y desde que Gates abiértamente facilita el crecimiento de Monsanto en nuevos mercados a través de sus “esfuerzos humanitarios”, resulta evidente que la familia Gates “está en la cama” con Monsanto.

“Aunque Bill Gates podría tratar de decir que la Fundación no está ligada a su negocio, lo único que demuestra es lo contrario: la mayor parte de sus donaciones terminan favoreciendo las inversiones comerciales del magnate, en realidad no “dona” nada, en lugar de pagar los impuestos a las arcas del Estado, invierte sus ganancias en donde le es favorable económicamente, incluida la propaganda de sus supuestas buenas intenciones”, escribió Silvia Ribeiro en la fuente de noticias mexicana La Jornada en 2010. “Por el contrario, con sus ‘donaciones’ financia proyectos tan destructivos como la geoingeniería (Chemtrails) o la sustitución de medicina natural por medicamentos patentados de alta tecnología en las zonas más pobres del mundo. Gates también se dedica a intentar destruir la agricultura rural en todo el mundo, principalmente a través de la “Alianza por una revolución verde en África” (AGRA). Funciona como un caballo de Troya para privar a los pobres agricultores africanos de sus semillas tradicionales, reemplazándolas con las semillas de sus principales compañías,y finalmente por organismos genéticamente modificado (GM).”



Monsanto en España tiene una importante misión
Nos venden que los cultivos transgénicos no son peligrosos, pero son un gran experimento biológico. Cuando introducimos genes de medusa, insectos o bacterias en una semilla, estamos creando seres que nunca hubiera alumbrado la naturaleza.

En el año 2005 el maíz bt176 fue prohibido por la Unión Europea, pero para entonces España ya se había convertido en el país con mayor cantidad de hectáreas cultivadas con maíz transgénico de Europa, y uno de los 14 países del mundo con más de 60.000 hectáreas dedicadas a estos cultivos, según el Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA).

En el mismo año 2005 sucedió algo muy extraño en la Comunidad Europea, después de que en el mes de Febrero se prohibiese el maíz tipo bt176, en Agosto se aprobó la importación de maíz tipo MON863 para fabricación de piensos para alimentación animal, y aún más extraño fue la manera en que se aprobó. De los 25 países que componían la Unión Europea, solo 7 votaron a favor (Alemania, Estonia, Francia, Holanda, Finlandia, Reino Unido y Suecia), 4 se abstuvieron (España, Bélgica, República Checa e Irlanda) y 14 se opusieron (Polonia, Portugal, Dinamarca, Grecia, Italia, Chipre, Austria, Malta, Luxemburgo, Hungría,Lituania, Letonia, Eslovenia y Eslovaquia).



Debido a que los resultados de las votaciones se alcanzan por mayoría cualificada (cada país tiene asignado un número de votos). En este caso fueron 108 votos a favor y 182 en contra; el mismo sistema empleado requiere 232 votos de al menos 13 Estados para alcanzar una decisión. En el caso de no llegarse a ese número de votos, la CE tiene potestad para tomar la decisión, e incomprensiblemente decidió aprobarlo.

De esta manera tan propia del estilo Monsanto, es como empezó a meter su maíz en Europa. Un año mas tarde Monsanto consiguió que varios países de Europa, entre ellos España, designasen campos de cultivo para experimentar con cultivos de maíz Roundup Ready NK603de Monsanto. En España se designaron los siguientes campos para ensayo.

- Castilla -León: dos localidades en Zamora (Fuentes de Ropel y Coreses), una en León (Toral de Guzmanes) y una en Salamanca (La Vellés).
- Aragón: dos localidades en Huesca (Almudévar y Grañén) y dos en Zaragoza (Torres de Berrellén y Tauste).
- Castilla La Mancha: una localidad en Toledo (Malpica de Tajo).
- Navarra: dos localidades (Ribaforada y Buñuel).
- Madrid: una localidad (Aranjuez).


Las semillas transgénicas adquieren características nuevas para resistir a determinadas plagas o agroquímicos
Algunas, podrán crecer casi sin agua y otras, nos ayudarán a combatir supuestas enfermedades inexistentes. El problema es que esas semillas no son de todos, ya no están en manos de los agricultores. Ahora están patentadas y pertenecen a las multinacionales. El MON 810, es el transgénico que se cultiva en España. Durante años sólo ha habido un cultivo modificado genéticamente autorizado en Europa. Es un maíz insecticida: el MON 810, una patente de la multinacional bilderberiana Monsanto. España es el único país de la Unión Europea que lo cultiva a gran escala. Este maíz tiene incorporados genes de una bacteria del suelo que para que genere una toxina que mata a los gusanos de la plaga del taladro.

Para el vendido y corrupto gobierno español de los sobres, un grupo muy importante de esbirros científicos bilderberianos, y las multinacionales eugenésicas mafiosas biotecnológicas, los transgénicos son seguros. Todos sus ridículos estudios garantizan falsamente que no perjudican a la salud ni al medio ambiente. Monsanto no aclara nada y su papanatas Director de Biotecnología para España y Portugal de Monsanto, Carlos Vicente, hace el ridículo espantoso a lo Simulaciones Cospedal SA, eso si, en diferido, en esta imprescindible entrevista de la SER: http://www.cadenaser.com/actualidad/audios/seguros-transgenicos/csrcsrpor/20090306csrcsr_14/Aes/

Los grupos ecologistas, sin embargo, han pedido que se retire el MON 810 de nuestros campos. Porque, según sus informes, también científicos, puede afectar a la biodiversidad y, a largo plazo, a la salud. Piden que en España se aplique el principio de precaución siguiendo el ejemplo de Francia, Alemania o Italia. Si no somos agricultores o no ganamos dinero con la patente, lo lógico es que no queramos transgénicos ni en nuestros campos ni en nuestro plato, por si acaso. El caso es que es lo que estás comiendo en miles de productos y quizás tengas algún campo de cultivo cerca y te estén fumigando cada día. Y para los que ven cirros y no se dan cuenta que respiran aluminio y más porquerías de las chemtrails que fumiga Monsanto en sus narices, dejo este video: “¿Por qué están fumigando al mundo?” http://www.youtube.com/watch?v=g-SwPkSkRHE

Al final de este post, dejo varios videos más y links que desmontan a esta corporación genocida bilderberiana.



Monsanto y los mercenarios de Blackwater, también tienen cosas en común
En un reporte de Jeremy Scahill publicado en The Nation (Blackwater’s Black Ops, 15/9/2010) reveló que el ejército mercenario más grande del mundo, Blackwater (ahora llamado Xe Services) le vendió servicios clandestinos de espionaje a la transnacional Monsanto. Muchos militares y ex oficiales de la CIA trabajan para Blackwater o alguna de las empresas vinculadas que creó para desviar la atención de su mala fama y generar más lucros vendiendo sus nefastos servicios, que van desde información y espionaje hasta infiltración, cabildeo político y entrenamiento paramilitar, a otros gobiernos, bancos y empresas transnacionales. Según Scahill los negocios con las transnacionales como Monsanto, Chevron, y gigantes financieros como Barclays y Deutsche Bank , todos bilderberianos, se canalizan a través de dos empresas que son propiedad de Erik Prince, dueño de Blackwater: Total Intelligence Solutions y Terrorism Research Center. Éstas comparten oficiales y directivos de Blackwater.

Los beneficios de Monsanto en 2009 fueron 2.000.000.000 $, cifra que se redujo en 2010 a 1.000.000.000 $, después de que demandaran a Monsanto agricultores, activistas y diversas organizaciones por contaminación de cultivos y tierras o por los productos alimenticios, como la inclusión de uranio en productos para mujeres embarazadas.



Después de dicho esto, como siempre, tú decides lo que comes y das de comer a los tuyos
Mientras los corruptos medios de defecación masiva te marean absurdamente con que si el Pistorius mató a la novia con un bate o a tiros, o con las trazas de carne de caballo, Monsanto te envenena por todos lados y la 2 hace hasta un programa a favor, para que comas más. Ya sabes que una china vacunicida junto a un traficante de armas y un ghanés que rocía DDT en África están a la cabeza de la OMS, que un jesuita maltés antiabortista y homófobo es el Comisario Europeo de la Salud. Son los que “cuidan” de nosotros. Aún así no me creas. Investiga todo lo que has leído, vas a encontrar mucha información ahora que internet aún es libre, y esto es sólo una pieza más de la enrevesada matrix en la que vives. Y recuerda, la sinergia ha comenzado, debemos unirnos pues somos uno. Syneidesis para todos.

Un abrazo y mucha fuerza.

Manu Escrig.

Videos que deberías ver:

El mundo según Monsanto.

http://www.youtube.com/watch?v=LdIkq6ecQGw

David contra Monsanto.

http://www.youtube.com/watch?v=Co5YshDpnrs

Monsanto patenta cerdos:

http://www.youtube.com/watch?v=1q1dKJ7dwAQ

Semillas esclavas transgénicas:

http://www.youtube.com/watch?v=J2NFbt6hVMQ

Jane Akre, manipulacion mediatica y Monsanto:

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=3GH7-XIbVnk

Algunos links que deberías visitar:

http://www.monsanto.com/global/es/Pages/default.aspx

http://paper.li/AssholeBlogger/1328915461#

http://www.jornada.unam.mx/2010/10/09/opinion/024a1eco

http://www.elconfidencial.com/mercados/cotizacion/monsanto+co/nymon/sp

http://www.gastronomiaycia.com/2011/05/05/localizacion-de-cultivos-transgenicos-en-espana-2011/

http://ytumas.wordpress.com/2012/01/24/la-historia-oscura-de-la-corporacion-monsanto-10-hechos-que-usted-debe-saber-acerca-de-monsanto/

http://elnuevodespertar.wordpress.com/2012/04/13/las-semillas-transgenicas-de-monsanto-contribuyen-al-suicidio-de-un-agricultor-cada-30-minutos/

http://www.ecoportal.net/Temas_Especiales/Salud/El_aspartamo_o_Nutrasweet_otro_ataque_a_la_salud._Amarga_dulzura

http://www.ojosparalapaz.org/2012/07/monsanto-quiere-reducir-la-poblacion.html

http://www.pbs.org/now/transcript/transcript_gates.html

http://en.wikipedia.org/wiki/Thomas_Robert_Malthus

http://www.gatesfoundation.org/leadership/Pages/william-gates-sr.aspx

http://www.gatesfoundation.org/about/Documents/BMGFFactSheet.pdf

http://www.organicconsumers.org/articles/article_21606.cfm

http://healthfreedoms.org/2011/10/03/who-put-bill-gates-in-charge-of-the-world/

http://www.organicconsumers.org/articles/article_21606.cfm

http://www.naturalnews.com/030913_Monsanto_suicides.html

http://www.naturalnews.com/030913_Monsanto_suicides.html