Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)
Mostrando entradas con la etiqueta Libia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libia. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de octubre de 2017

Seis años después de Gadafi: Libia, el país que pudo ser

Los líderes occidentales, sobre todo de Francia y el Reino Unido, aplaudieron su muerte y la ‘nueva página’ que se abría en la vida del país.
Hace ya seis años, el exlíder libio Muammar Gadafi fue capturado y golpeado hasta la muerte por una turba de rebeldes después de que un ataque aéreo de la OTAN acabara con su caravana fuera de su ciudad natal de Sirte.

Al día siguiente, su cadáver, cubierto de sangre, fue trasladado a Misrata, donde fue expuesto durante casi cuatro días en un refrigerador industrial. Mientras tanto, las imágenes de su cuerpo daban la vuelta al mundo con especial repercusión en Estados Unidos, país que encabezó la campaña aérea de la OTAN para expulsar a Gadafi del poder.

Los líderes occidentales, sobre todo de Francia y el Reino Unido, aplaudieron su muerte y la ‘nueva página’ que se abría en la vida del país, mientras que la entonces secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, afirmó al respecto en tono de mofa:
“Venimos, vimos y él murió”.
Seis años después, la percepción parece haber cambiado: en abril de este año, el presidente de EE.UU., Barack Obama, admitió que su mayor fracaso como presidente fue no pensar en las consecuencias de la intervención en Libia, después de la cual el país se vio sumido en el caos.

El premio Nobel de la Paz, con la inestimable ayuda de Clinton, se dedicó a armar y financiar a decenas de grupos rebeldes, que después se han agrupado en clanes y han reclamado el poder en el país. Un escenario muy similar hubiera tenido lugar en Siria si finalmente hubiera caído el régimen de Bashar Al Assad.
“Mi peor error fue no planificar el día de después de la intervención en Libia, cosa que creo que había que hacer”, afirmó Obama en una entrevista para Fox News.
Libia, desgarrada por la violencia interna

Libia, un país rico en petróleo, vivió bajo la dictadura de Gadafi durante cuatro décadas, en las cuales llegó a tener uno de los niveles de vida más altos de África. Sus ciudadanos gozaban de atención sanitaria y educación gratuitas. Era un Estado centralizado, no un territorio dividido en tribus y con clanes en guerra.

Tras el asesinato de Gadafi, Libia dejó de facto de existir como una nación unida. Desde 2011, distintos partidos políticos, tribus y milicias combaten por el poder y el control del país y sus riquezas.

En diciembre de 2015, y con la mediación de la ONU, se formó un Gobierno de acuerdo nacional para intentar devolver la estabilidad y la paz al país. Sin embargo, este Ejecutivo, con sede en Trípoli, aún no ha podido consolidar su autoridad sobre el país, en donde existen varias facciones opositoras y otro Parlamento, con sede en Tobruk. Por otro lado, el Estado Islámico también ha aprovechado el caos para ganar terreno en el país.

Crisis petrolera y financiera

Además del caos político, el país norteafricano experimenta una acusada caída del nivel de vida y afronta una crisis financiera.

Libia posee las mayores reservas probadas de petróleo de África –48.000 millones de barriles– pero, debido a la guerra civil, más del 75% de los depósitos no se explotan. Después del 2011, las exportaciones de petróleo se han reducido de 1,6 millones a entre 200.000 y 300.000 barriles diarios.

El principal problema es que el control de los campos y terminales petroleras pasa constantemente de un grupo a otro.
“Hoy en día, Libia está lejos de los diez primeros países exportadores de petróleo como antes”, constata el politólogo Grigori Lukiánov, quien detalla que los suministros de hidrocarburos desde Libia “son inestables” y no queda “ni una empresa seria con la que hacer negocios”.
Además, un duro golpe para el nivel de vida de los libios fue la suspensión de los subsidios estatales para la compra de bienes de consumo popular en el extranjero.

En consecuencia, los ingresos reales de la población cayeron en picado, lo que condujo primero a la migración interna y luego al éxodo de libios hacia Egipto, Túnez, Argelia y Europa a través del mar Mediterráneo.

Las profecías cumplidas de Gaddafi

El caos que vive el país, al igual que las consecuencias de la destitución de Gadafi más allá de las fronteras libias, fueron en su día señalados con sorprendente precisión por el propio dictador.

Así, durante una de sus últimas entrevistas, el líder libio advertía de la gran amenaza de que se produjeran atentados terroristas en Europa y de un flujo no controlado de refugiados, además de la desestabilización general de la región mediterránea.
“Yo personalmente juego un papel estabilizador en la región de África. Si la situación en Libia se desestabiliza, aquí Al Qaeda mandará. Libia se convertirá en el segundo Afganistán y los terroristas llenarán Europa”, dijo en marzo de 2011.
“La esperanza que vivió la sociedad libia en 2011 no se materializó”, opina Gregori Lukiánov, quien destaca que la misión del Consejo de Seguridad de la ONU ve en Libia todos los signos de una catástrofe humanitaria. Además, el experto señala que hoy en día el país no tiene un Ejército unido, ni un Gobierno unido y no se ve salida al conflicto existente.
“Seis años después de la caída de Gadafi, tenemos un enorme agujero negro en el mapa del Mediterráneo. Es la zona de un conflicto no regulado y poco previsible, que afecta a los intereses de los países del norte de África y también de Europa”, concluye el politólogo.
Fuente.

domingo, 8 de enero de 2017

EE.UU., ISRAEL Y ARABIA SAUDITA: La contrarrevolución en Medio Oriente


Esta imagen provocó un verdadero escándalo en Estados Unidos: en la reunión del G20, el presidente estadounidense Barack Obama se inclina ante el soberano saudita y besa su mano.


19.5.2011

Un clan de Arabia Saudita, los Sudairi, es el eje de la ola contrarrevolucionaria que Estados Unidos e Israel han desencadenado en el Medio Oriente. En una amplia síntesis, publicada por episodios en el más importante diario de lengua rusa, Thierry Meyssan nos ofrece, desde Damasco, un panorama general de las contradicciones que estremecen esa región.

En unos meses, 3 gobiernos prooccidentales han sido derrocados en el mundo árabe: en Líbano el parlamento expulsó del poder al gobierno de Saad Hariri y los movimientos populares derrocaron a Zine el-Abbidine Ben Ali en Túnez y, en Egipto, a Hosni Mubarak, posteriormente arrestado.

Estos cambios de régimen se acompañan de manifestaciones contra la dominación estadounidense y el sionismo. Favorecen, en el plano político, al eje de la resistencia conformado, en el plano estatal, por Irán y Siria, y en el plano infraestatal por los movimientos Hezbollah y Hamas.

Para imponer la contrarrevolución en la región, Washington y Tel Aviv han recurrido a su mejor apoyo: el clan de los Sudairi, que representa mejor que cualquier otra fuerza el despotismo al servicio del imperialismo.

Los Sudairi

Aunque es posible que el lector nunca haya oído hablar de ellos, los Sudairi son desde hace varias décadas la organización política más rica del mundo.

Los Sudairi son 7 de los 53 hijos del rey Ibn Saud –el fundador de Arabia Saudita. Son específicamente los 7 hijos de la princesa Sudairi. Su cabecilla fue el conocido rey Fahd, cuyo reinado se extendió de 1982 a 2005. Desde la muerte de Fahd, sólo quedan 6 Sudairi.

El mayor es el príncipe Sultan, ministro de Defensa desde 1962, de 85 años. El más joven, con 71 años, es el príncipe Ahmed, ministro adjunto del Interior desde 1975. Desde los años 1960, es el clan de los Sudairi el que ha venido organizando, estructurando, financiando los regímenes títeres prooccidentales del «Medio Oriente ampliado».

En este punto se hace indispensable un recuento histórico.

Arabia Saudita es una entidad jurídica que los británicos crearon para debilitar el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial. A pesar haber sido el inventor del concepto de «nación árabe», Lawrence de Arabia nunca logró convertir el nuevo país en una nación, y menos aún en un Estado. Arabia Saudita era, y sigue siendo, una propiedad privada de la familia Saud. Como se demostró a través de la investigación judicial británica que tuvo lugar durante el escándalo Al-Yamamah, ya en pleno siglo XXI, no existen hoy en día cuentas bancarias ni presupuesto del reino. Son las cuentas de la familia real las que se utilizan para administrar lo que sigue siendo la posesión privada de los Saud.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido ya no contaba con los medios necesarios para mantener su imperialismo, así que el territorio de Arabia Saudita pasó a depender de Estados Unidos. El presidente Franklin D. Roosevelt concluyó entonces un acuerdo con el rey Ibn Saud: la familia Saud se comprometía a garantizar el aprovisionamiento de petróleo a Estados Unidos a cambio de la ayuda militar necesaria para que los Saud pudieran mantenerse en el poder. Esa alianza se conoce como el Acuerdo del Quincy por haberse firmado a bordo del navío del mismo nombre. Se trata de un acuerdo, no de un tratado, porque no fue firmado entre dos Estados sino entre un Estado y una familia.


El Acuerdo del Quincy ata Estados Unidos a la familia Saud

El rey fundador, Ibn Saud, tuvo 32 esposas y 53 hijos, lo cual rápidamente dio lugar a graves rivalidades entre los potenciales candidatos a la sucesión. Ya tardíamente se decidió, por lo tanto, que la corona no pasara de padre a hijo sino de medio hermano a medio hermano.

Cinco hijos de Ibn Saud han ocupado el trono hasta el momento. El actual rey, Abdalá I, de 87 años, es un hombre más bien de mente abierta, aunque totalmente desconectado de las realidades contemporáneas. Conciente de que el actual sistema dinástico conduce a la catástrofe, el rey Abdalá quiere reformar las reglas de sucesión. El soberano sería designado entonces por el Consejo del Reino, o sea por una serie de representantes de las diversas ramas de la familia real, lo cual pudiera poner el poder en manos de una generación más joven.

Pero a los Sudairi no les conviene esta sabia iniciativa. Como resultado de varias renuncias al trono, ya sea por razones de salud de los renunciantes o por sibaritismo, los tres próximos aspirantes son miembros de ese clan: el ya mencionado príncipe Sultan, ministro de Defensa, de 85 años; el príncipe Nayef, ministro del Interior, de 78 años, y el príncipe Salman, gobernador de Riad, de 75 años. Si llegara a aplicarse, la nueva regla dinástica perjudicaría a estos personajes.

Lo anterior explica por qué los Sudairi, que nunca han sentido demasiado cariño por su medio hermano, el rey Abdalá, actualmente lo odian.

También explica por qué han decidido utilizar todas sus fuerzas en la actual batalla.

El príncipe Bandar y su «hermano» George W. Bush

El regreso de Bandar Bush

A fines de los años 1970, el futuro rey Fadh dirigía el clan de los Sudairi. Y se fijó en las raras cualidades de uno de los hijos de su hermano Sultan: el príncipe Bandar. Lo envió a negociar contratos de armamento en Washington y le gustó la manera como Bandar logró comprar el consentimiento del entonces presidente de Estados Unidos James Carter.

Al llegar al trono, en 1982, el rey Fadh convirtió al príncipe Bandar en su hombre de confianza. Lo nombró agregado militar y posteriormente embajador en Washington, puesto que Bandar ocupó hasta el fin del reinado de Fahd y el momento en que se produjo su brutal expulsión por parte del rey Abdalá, en 2005.

Hijo del príncipe Sultan y de una esclava libia, el príncipe Bandar es una personalidad brillante y carente de escrúpulos que ha sabido imponerse en el seno de la familia real, a pesar del deshonor inherente al origen de su madre. Bandar es actualmente el brazo ejecutor de los gerontócratas del clan Sudairi. Durante su larga estancia en Washington, el príncipe Bandar se hizo amigo de la familia Bush, en particular de George Bush padre, a tal punto que ambos llegaron a ser inseparables. George Bush padre llega incluso a presentar al príncipe Bandar como el hijo que le hubiese gustado tener, al extremo que en Washington llegaron a llamarlo «Señor Bandar Bush». Lo que despierta el agrado de George Bush padre –ex director de la CIA y posteriormente presidente de Estados Unidos– es la inclinación del príncipe Bandar por la acción clandestina.

El «Señor Bandar Bush» se integró a la alta sociedad estadounidense. Es al mismo tiempo administrador vitalicio del Aspen Institute y miembro del Bohemian Grove. El público británico descubrió su existencia a través del escándalo Al-Yamamah: el contrato armamentista más grande de la historia, y también el mayor caso de corrupción. Durante unos 20 años (desde 1985 hasta 2006), British Aerospace, rápidamente rebautizada como BAE Systems, vendió armamento por 80 000 millones de dólares a Arabia Saudita mientras que depositaba discretamente parte de esa fortuna en las cuentas bancarias de políticos sauditas y probablemente de políticos británicos. Dos mil millones de dólares engrosaron así la fortuna del príncipe Bandar.

El asunto es que Su Alteza tiene muchos gastos. El príncipe Bandar dio empleo a muchos de los combatientes árabes reclutados en la época de la guerra fría por los servicios secretos de Arabia Saudita y Pakistán para luchar contra el Ejército Rojo en Afganistán, a pedido de la CIA y del MI6. Por supuesto, la figura más conocida en ese medio no era otro que el millonario anticomunista convertido en gurú yihadista Osama Ben Laden.

Es imposible decir con exactitud de cuántos hombres dispone el príncipe Bandar. A lo largo de los años, su mano se perfila en numerosos conflictos y actos de terrorismo a través de todo el mundo musulmán, desde Marruecos hasta el Xinkiang chino. A modo de ejemplo, basta con citar el pequeño ejército que había implantado en un campamento de refugiados palestinos en el Líbano, en Nahr el-Bared, bajo el nombre de Fatah al-Islam. La misión de aquellos hombres consistía en sublevar a los refugiados palestinos, mayoritariamente sunnitas, proclamar un emirato independiente y combatir al Hezbollah chiíta. Pero aquello salió mal porque los salarios de los mercenarios no se pagaron a tiempo. Así que, en 2007, los hombres del príncipe Bandar se atrincheraron en el campamento palestino, 30 000 refugiados tuvieron que huir de allí y el ejército libanés tuvo que librar una batalla de 2 meses para retomar el campamento.

Aquella operación costó la vida a 50 mercenarios así como a 32 civiles palestinos y 68 soldados libaneses.

A principios de 2010, el príncipe Bandar fomentó un golpe de Estado para derrocar al rey Abdalá y poner en el trono a su propio padre, el príncipe Sultan. El complot se descubrió y Bandar cayó en desgracia, aunque sin perder por ello sus títulos oficiales. Pero a fines de 2010, los problemas de salud del rey y las operaciones quirúrgicas a las que tuvo que someterse permitieron a los Sudairi recuperar su influencia e imponer el regreso de Bandar, con el respaldo de la administración Obama.

Fue después de una visita al rey, cuando este se encontraba hospitalizado en Washington, y habiendo llegado erróneamente a la conclusión de que el monarca estaba agonizando, que el primer ministro libanés Saad Hariri se alió a los Sudairi. Nacido en Riad, Saad Hariri es saudita pero tiene la doble ciudadanía libanesa. Heredó la fortuna de su padre, que se había enriquecido gracias a los Saud. Saad Hariri tiene por lo tanto una deuda con el rey Abdalá y se convirtió en primer ministro libanés debido a la presión del monarca, aunque el Departamento de Estado abrigaba dudas en cuanto a su capacidad para ocupar el cargo.

Durante su periodo de obediencia al rey Abbalá, Saad Hariri se esforzó por reconciliarse con el presidente sirio Bachar el-Assad. Retiró las acusaciones en contra de este último que lo vinculaban al asesinato de su padre, el ex primer ministro libanés Rafik Hariri, y se disculpó por haberse dejado manipular para crear una tensión artificial entre el Líbano y Siria. Pero al aliarse a los Sudairi, Saad Hariri dio un giro político de 180 grados. De la noche a la mañana renegó de la política de conciliación del rey Abdalá hacia Siria y el Hezbollah y emprendió una ofensiva contra el régimen de Bachar el-Assad para obtener el desarme del Hezbollah y un compromiso con Israel.

Pero el rey Abdalá salió de su estado semicomatoso y no demoró en pedirle cuentas. Sin el indispensable apoyo del monarca saudita, Saad Hariri y su gobierno fueron expulsados del poder por el parlamento libanés, que decidió poner en el cargo de primer ministro a Najib Mikati, otro millonario con doble nacionalidad pero menos aventurero. Como castigo para Saad Hariri, el rey Abdalá abrió una investigación fiscal sobre la principal empresa de la familia Hariri en Arabia Saudita y detuvo a varios de sus colaboradores por fraude.

Saad Hariri, quien ostenta la doble ciudadanía saudita y libanesa, estableció una alianza con los Sudairi. Después de presentar su renuncia como primer ministro libanés, hace 3 meses que Saad Hariri viene bloqueando la formación de un nuevo gobierno y, mientras tanto, se mantiene en el cargo.

Las legiones de los Sudairi

Los Sudairi han decido desencadenar la contrarrevolución en todos los sentidos.

En Egipto, país donde financiaban a los Mubarak con una mano y a los Hermanos Musulmanes con la otra, los Sudairi impusieron ahora una alianza entre los Hermanos Musulmanes y los militares proestadounidenses.

Ya reunidos, los miembros de esta nueva coalición egipcia no han hecho otra cosa que repartirse los cargos, excluyendo del poder a los líderes de la revolución de la plaza Tahrir. La coalición se niega a convocar una Asamblea Constituyente y no ha hecho más que agregar algunas enmiendas a la Constitución ya existente.

En primer lugar, la nueva coalición ha proclamado el Islam como religión oficial del Estado egipcio, en detrimento de la minoría cristiana copta –a la que pertenece el 10% de la población– que, oprimida por Hosni Mubarak, se había movilizado contra su régimen. El doctor Mahmud Izzat, el segundo dirigente más importante de los Hermanos Musulmanes, llamó además a la rápida instauración de la charia y al restablecimiento de los castigos islámicos.

El vocero de los Hermanos Musulmanes en Egipto, Essam Helarían no ha enfocado su campaña electoral en la abrogación de los Acuerdos de Camp David sino en la criminalización de la homosexualidad. Afirma que, aunque la mayoría de la población no se oponga a ese « vicio », un Estado musulmán tiene la obligación reprimirlo en virtud de la charia.

Al joven Wael Ghoneim, quien había desempeñado un papel de primer plano en el derrocamiento de Mubarak, se le prohibió subir a la tribuna en la manifestación de la victoria del 18 de febrero, en la que participaron casi 2 millones de personas. Por el contrario, el predicador estrella de los Hermanos Musulmanes, Yussef al-Qardawi, de regreso en Egipto después de 30 años de exilio en Qatar, se le permitió arengar a la multitud todo lo que quiso. Este personaje, al que Gamal Abdel Nasser había retirado la nacionalidad egipcia, se ha erigido en símbolo de la nueva era: la de la charia y la coexistencia pacífica con el régimen sionista de Tel Aviv.

El premio Nóbel de la Paz Mohamed el-Baradei –al que los Hermanos Musulmanes habían escogido durante la revolución como vocero para ofrecer una imagen de apertura– fue agredido físicamente por los mismos Hermanos Musulmanes durante el referéndum constitucional y ha sido apartado de la escena política.

Los Hermanos Musulmanes han anunciado su propia entrada en la escena política con la creación de un nuevo partido, llamado Libertad y Justicia, que cuenta con el apoyo de la National Endowment for Democracy (NED) y que imita la imagen del AKP turco. También están aplicando la misma estrategia en Túnez, con el Partido del Renacimiento.

En ese contexto, se han cometido actos de violencia contra las minorías religiosas, como la quema de dos iglesias cooptas. Lejos de castigar a los agresores, el primer ministro les ha ofrecido garantías al destituir al gobernador que él mismo acababa de nombrar en la provincia de Qenna, el respetado general Imad Michael… simplemente por ser cristiano copto en vez de musulmán sunnita.
El Consejo de Cooperación del Golfo (CGC) pidió la intervención de la OTAN en Libia y envió el ejército de Arabia Saudita y la policía emiratí a aplastar las protestas en Bahrein.

En Libia, los Sudairi enviaron hombres armados a Cirenaica antes de que franceses y británicos dieran la señal para el comienzo de la revuelta contra el poder de Tripolitania. Fueron ellos quienes distribuyeron armas y las banderas de las listas roja, negra y verde con la estrella y la media luna, símbolo de la monarquía sanusita, protectora histórica de los Hermanos Musulmanes. El objetivo de los Sudairi en Libia era acabar con el agitador Kadhafi y poner al príncipe Mohamed en el trono de lo que fue en otros tiempos el Reino Unido de Libia.

El Consejo de Cooperación del Golfo fue el primero en pedir una intervención armada contra el gobierno de Trípoli. Y, en el seno del Consejo, fue la delegación de Arabia Saudita la que dirigió las maniobras diplomáticas para lograr que la Liga Árabe aprobara el ataque de los ejércitos occidentales contra Libia.

Por su parte, el coronel Kadhafi había declarado en varios discursos que no había ninguna revolución en Cirenaica sino que su país estaba enfrentando una operación de desestabilización de Al-Qaeda, palabras que provocaron sonrisas –equivocadamente– y que fueron confirmadas por el comandante del US AfriCom en persona. Basta con recordar la inquietud del general Carter F. Ham, quien dirigió las primeras operaciones militares estadounidenses antes de la entrega de esa responsabilidad a la OTAN. El general Carter F. Ham se sorprendió, en efecto, de tener que designar sus blancos terrestres basándose en informaciones proporcionadas por espías conocidos por haber combatido contra las fuerzas aliadas en Afganistán, en otros palabras conocidos como hombres de Ben Laden.

En cuanto a Bahrein, se trata de un territorio que desde 1971 se presenta como un reino independiente. Pero en realidad sigue siendo territorio gobernado por los británicos. En su momento, los británicos designaron al príncipe Khalifa como primer ministro y lo mantuvieron en ese puesto durante 40 años consecutivos, desde la independencia ficticia hasta hoy en día, continuidad que no es nada desagradable para los Sudairi.

El rey Hamad de Bahrein entregó a Estados Unidos una concesión que permitió la instalación del cuartel general naval de Central Command y de la V Flota estadounidense en el puerto de Juffair. En ese contexto, el reclamo popular por una monarquía constitucional significaría el acceso a una verdadera independencia, el fin del tutelaje británico y la retirada de las tropas estadounidenses. Todo ello afectaría a Arabia Saudita y pondría en peligro las bases mismas del sistema.

Así que los Sudairi convencieron al rey de Bahrein de que había que ahogar en sangre las esperanzas populares.

Garante del orden establecido, el príncipe Nayef es el inflexible ministro del Interior y de Información de Arabia Saudita desde hace 41 años.

El 13 de marzo de 2011, el secretario estadounidense de Defensa Robert Gates llegó a Manama para coordinar las operaciones, que comenzaron al día siguiente con la entrada de tropas especiales sauditas. Conocidas como «las águilas de Nayef» esas fuerzas especiales están bajo el mando directo del príncipe Nayef.

En unos días fueron destruidos todos los símbolos del movimiento de protesta, incluyendo el monumento de la Plaza de la Perla. Cientos de personas fueron muertas o están desaparecidas. La tortura, casi abandonada desde hace una decena de años, se generalizó nuevamente en Bahrein. Los médicos y enfermeras que socorrieron a los manifestantes heridos han sido arrestados en sus hospitales, encarcelados y mantenidos incomunicados, para ser finalmente enviados a los tribunales militares.

Lo más importante de esta terrible represión es, sin embargo, la voluntad de presentar como un conflicto sectario lo que en realidad es la clásica lucha de clases entre un pueblo entero y un grupo de privilegiados vendido al imperialismo extranjero. Como la mayoría de la población de Bahrein es chiíta, mientras que la familia reinante es sunnita, el chiísmo –vehículo del ideal revolucionario del ayatola Komeiny– ha sido designado como blanco. En un mes, las «Águilas de Nayef» han arrasado 25 mezquitas chiítas y dañado otras 253.

Un tribunal de excepción juzgará próximamente a 21 de los principales líderes de las protestas populares, que corren el riesgo de ser condenados a muerte. Más aún que contra los chiítas, la monarquía se ensaña actualmente con Ibrahim Cherif, presidente del partido Waed (izquierda laica), al que acusa de no respetar el orden confesional a pesar de ser sunnita.

A falta de poder desestabilizar Irán, los Sudairi están concentrando sus ataques contra Siria.

La desestabilización de Siria

Las revoluciones que gozan del favor de los medios tienen incluso sus membretes. Este es el que identifica «The Syrian Revolution 2011» en Facebook.

A principios de febrero de 2011, en momentos en que no había en Siria ningún tipo de manifestación, apareció en Facebook una página titulada The Syrian Revolution 2011. En dicha página se convocaba a un «Día de la cólera» que debía tener lugar el viernes 4. Aunque Al-Jazzera se hizo eco de la convocatoria, esta no encontró seguidores en ninguna parte. El canal de televisión qatarí deploró tal ausencia de reacción y denigró a Siria, calificando ese país de «reino del silencio» (sic).

La denominación misma The Syrian Revolution 2011, en inglés, ya es algo que da que pensar por ser característica de las frases publicitarias. Además, ¿qué verdadero revolucionario pensaría que si no logra concretar su ideal en 2011 no le queda más que regresar a su casa y taparse la cabeza?

Más extraño aún es el hecho que el mismo día de su creación, esa página Facebook registró más de 80 000 amigos. La aparición en tan pocas horas de tantos seguidores virtuales sin que esos seguidores aparecieran después en las calles hace pensar en una manipulación llevada a cabo con el uso de programas informáticos de creación de cuentas, sobre todo si se agrega el hecho que los sirios hacen un uso moderado de Internet y que sólo desde el 1º de enero cuentan con conexiones ADSL.

Los desórdenes comenzaron un mes más tarde en Derra, una pequeña localidad que se encuentra en la frontera con Jordania y a pocos kilómetros de Israel. Desconocidos pagaron a grupos de adolescentes para que pintaran consignas antigubernamentales en las paredes de la localidad. La policía local arrestó a los jóvenes y los trató como criminales, provocando así la cólera de las familias. Las personalidades locales que trataron de interceder pero fueron maltratadas por el gobernador. Los jóvenes recibieron palizas.

Sus enfurecidos familiares atacaron la comisaría para liberarlos. La policía respondió con más brutalidad aún y varias personas resultaron muertas.

El presidente Bachar el-Assad intervino entonces para imponer sanciones a los policías y al gobernador –uno de sus primos que él mismo había enviado a Deraa, lejos de la capital, precisamente para que sacarlo de la circulación.

Se abrió una investigación destinada a aclarar aquel caso de abuso policial, los funcionarios responsables de la violencia fueron acusados y detenidos. Varios ministros viajaron al lugar de los hechos para presentar las excusas y condolencias del gobierno a las familias de las víctimas, excusas y condolencias que fueron públicamente aceptadas. Todo debía entonces volver a la normalidad. Pero, inesperadamente, desde varios techos, francotiradores enmascarados comenzaron a disparar simultáneamente sobre la multitud y la policía sumiendo la ciudad en el caos. Aprovechando la confusión, individuos armados aparecieron fuera de la ciudad y atacaron un edificio público donde radican los servicios de inteligencia encargados de la observación del territorio sirio del Golan ocupado por Israel. Los servicios de seguridad abrieron fuego en defensa del edificio y de sus archivos. Hubo bajas de ambas partes.

No fue este el único enfrentamiento de ese tipo. Las personalidades locales solicitaron entonces la protección del ejército contra los elementos que estaban atacando la ciudad. Tres mil hombres y fuerzas blindadas fueron desplegados para proteger a los habitantes. En definitiva, entre los infiltrados y el ejército sirio se produjo una batalla muy similar a la que tuvo que librar el ejército libanés en Nahr el-Bared. La diferencia es que, en el caso de Siria, la prensa internacional está deformando los hechos y acusa al ejército sirio de haber atacado a la población de Deraa.

Mientras tantos, varios enfrentamientos se produjeron en Latakia. Mafias especializadas en el contrabando marítimo existen desde hace mucho tiempo en esa ciudad portuaria de Siria. Dichas mafias recibieron armas y dinero provenientes del Líbano y emprendieron actos de vandalismo en el centro de la ciudad. La policía intervino. Por orden del presidente, las fuerzas policiales sólo portaban bastones, o sea no portaban armas. Los gángsteres sacaron entonces sus armas de guerra y mataron a decenas de policías desarmados.

Lo mismo sucedió en la vecina localidad de Banias, una ciudad de menor importancia pero mucho más estratégica ya que en ella se encuentra la principal refinería de petróleo de Siria. En este caso, las fuerzas del orden hicieron uso de sus armas y el enfrentamiento se convirtió en una verdadera batalla.

Finalmente, en Homs, importante ciudad del centro de Siria, varios individuos se presentaron en una mezquita integrista y llamaron a los fieles a manifestar contra «el régimen que está matando a nuestros hermanos en Latakia».

En reacción ante los desórdenes, la población siria salió masivamente a las calles para expresar su apoyo a la República.

Gigantescas manifestaciones, como nunca se habían visto anteriormente en toda la historia de Siria, reunieron repetidamente a cientos de miles de personas en Damasco, Alepo e incluso en Latakia. Los manifestantes coreaban «¡Dios, Siria, Bachar!».
Mientras se recrudecían los enfrentamientos en las localidades afectadas, las fuerzas del orden lograron arrestar a algunos implicados en los combates. Estos confesaron en televisión que fueron reclutados, armados y pagados por un diputado partidario de Hariri e identificado como Jamal Jarrah.

Jamal Jarrah, quien desmiente esas acusaciones, es un amigo del príncipe Bandar. Su nombre aparece vinculado a lo sucedido en el Líbano con el grupo Fatah al-Islam en el campamento de Nahr el-Baraed. Jamal Jarrah es primo de Ziad Jarrah, un yihadista que el FBI señala como responsable del secuestro del vuelo UA93 que se estrelló en Pensilvania el 11 de septiembre de 2001.

También es primo de los hermanos Ali y Youssouf Jarrah, arrestados por el ejército libanés en noviembre de 2008 por espionaje a favor de Israel.

Desde Londres y París, Ali Saad-al-din Bayanuni (secretario general de la sección siria de los Hermanos Musulmanes) y Abdel-Halim Khaddam (ex vicepresidente de Siria) llaman al derrocamiento del presidente sirio Bachar el-Assad.

Jamal Jarrah desmiente a quienes lo acusan de pertenecer en secreto a los Hermanos Musulmanes. En 1982, los Hermanos Musulmanes trataron de tomar el poder en Siria. Pero fracasaron y fueron entonces objeto de una terrible represión en masa. Ese doloroso suceso parecía olvidado desde la amnistía proclamada por el presidente Bachar el-Assad. Pero no es así porque esa rama de los Hermanos Musulmanes está recibiendo ahora el financiamiento de los Sudairi, que anteriormente rechazaban a los mismos Hermanos Musulmanes. El papel de los Hermanos Musulmanes en los enfrentamientos de Banias es ahora públicamente reconocido.

Jamal Jarrah también parece haber utilizado militantes libaneses de Hizb ut-Tahrir, una organización islamista que tiene su base en Londres y que actúa esencialmente en Asia Central. Hizb ut-Tahrir, que dice ser una organización no violenta, está acusada de haber organizado numerosos atentados en el valle de Fergana, Uzbekistán. Fue precisamente para combatir esa organización que China inició su acercamiento a Rusia en el marco de la Organización de Cooperación Shanghai.

A pesar de varios debates en la Cámara de los Comunes, los responsables de Hizb ut-Tahrir en Londres nunca han tenido problemas con las autoridades británicas y ocupan todos altos cargos en varias transnacionales anglo-estadounidenses.

El Hizb ut-Tahrir abrió una sección en Líbano el año pasado. Allí organizó en aquel momento un congreso al que invitó una serie de personalidades extranjeras, entre las que se encontraba un intelectual ruso de renombre internacional. En el transcurso de los debates, los organizadores exhortaron a la instauración de un Estado islámico y precisaron que, a su entender, los chiítas y los drusos libaneses –e incluso ciertos sunnitas– no son verdaderos musulmanes. Estupefacto ante declaraciones tan extremistas, el invitado ruso rápidamente concedió varias entrevistas a la televisión para distanciarse de aquellos fanáticos.

En un primer momento, las fuerzas sirias de seguridad parecieron desconcertadas ante los acontecimientos. Entrenados en la antigua URSS, los oficiales superiores recurrieron a la fuerza sin preocuparse demasiado por las consecuencias que aquello podía tener para la población. Pero la situación ha ido invirtiéndose poco a poco. El presidente Bachar el-Assad retomó el control, cambió el gobierno, abrogó el estado de urgencia y disolvió la Corte de Seguridad del Estado.

También concedió la ciudadanía siria a los miles de kurdos históricamente privados de ella desde la realización de un censo que había sido cuestionado.

El presidente tomó además una serie de medidas a favor de diferentes sectores de la población, como la abrogación de las multas por retrasos de pagos a las empresas públicas, como la electricidad, etc. Bachar el-Assad satisfizo así las principales demandas populares que servían de alimento a la oposición. Durante el «día de desafío», el viernes 6 de mayo, la suma de manifestantes no llegó a las 50 000 personas en todo el país, a pesar de que Siria cuenta 22 millones de habitantes.

Lo más importante es que el nuevo ministro del Interior, Mohamad al-Sha’ar, llamó a todo el que se hubiera dejado arrastrar a participar en los desórdenes a presentarse espontáneamente a la policía para obtener una amnistía total a cambio de información. Más de 1.100 personas respondieron a su llamado. En pocos días, las autoridades desmantelaron las principales redes y ocuparon numerosos escondites de armas. Al cabo de 5 semanas de violencia, casi todas las ciudades afectadas regresan lentamente a la calma.

Entre los cabecillas identificados y arrestados se encuentran varios oficiales israelíes o libaneses, así como un político libanés vinculado a Saad Hariri. Este intento de desestabilización tendrá, por lo tanto, consecuencias.

Los Sudairi aprovecharon la enfermedad del rey Abdalá para marginarlo en el seno del gobierno saudita. Con ayuda de Estados Unidos e Israel, pusieron fin al acercamiento entre el soberano saudita y el presidente sirio El-Assad y están supervisando la contrarrevolución árabe.

Un abierto complot

Lo que originalmente fue un complot para derrocar a las autoridades sirias se convirtió en un chantaje público que recurría a la desestabilización como medio de presión. Al comprobar que la revuelta no prosperaba, los diarios árabes antisirios comenzaron a hablar abiertamente y sin el menor pudor de las propuestas que se estaban manejando. Relataron así los viajes de los negociadores que presentaron las exigencias de los Sudari a las autoridades de Damasco. Según esos periódicos, la violencia terminará sólo cuando Bachar el-Assad obedezca dos órdenes:

  • romper con Irán
  • y suspender el apoyo sirio a la resistencia en Palestina, Líbano e Irak.

La propaganda internacional

Los Sudairi quieren una intervención militar occidental que acabe con la resistencia siria, como la actual agresión contra Libia. Para ello, han movilizado cierto número de especialistas en propaganda.

Para sorpresa general, la cadena de televisión satelital Al-Jazeera ha cambiado bruscamente su línea editorial. Es un secreto a voces que Al-Jazeera fue creada por voluntad de los hermanos David y Jean Frydman, dos millonarios franceses que fueron consejeros de Yitzakh Rabin y de Ehud Barak. Los hermanos Frydman querían crear un medio de prensa que permitiera un debate entre israelíes y árabes, debate prohibido por la ley en cada uno de los países implicados.

Para conformar el canal recurrieron al emir de Qatar, que al principio sirvió de cobertura. El equipo de redacción fue reclutado entre los miembros del servicio árabe de la BBC, de manera que la mayoría de los periodistas que lo iniciaron son agentes del MI6 británico.

Pero el emir de Qatar tomó el control político del canal, que se convirtió en el brazo ejecutor de su gobierno. Durante años, Al-Jazeera desempeñó efectivamente un papel como elemento de moderación, favoreciendo el diálogo y la comprensión en la región. Pero también ha ayudado a banalizar el apartheid impuesto por el régimen israelí, como si la violencia que practica el ejército del Estado hebreo no fuera otra cosa que deplorables excesos de un régimen finalmente aceptable, cuando en realidad constituyen la esencia misma del sistema.

Obligado a huir de su país, el ex-presidente dictador tunecino Ben Ali encontró refugio en Arabia Saudita, gracias al príncipe Nayef.
Al-Jazeera, cuya cobertura de las revoluciones en Túnez y Egipto puede calificarse de excepcional, cambió bruscamente de línea editorial en el caso de Libia para convertirse en vocero de los Sudairi.

Este giro de 180 grados merece una explicación.

El ataque contra Libia es originalmente resultado de un plan franco-británico concebido en noviembre de 2010, o sea antes de la «primavera árabe», plan al que se integró Estados Unidos. París y Londres tenían intenciones de ajustarle las cuentas a Trípoli y de defender sus propios intereses coloniales. En efecto, en 2005-2006, la NOC [National Oil Corporation, la compañía nacional del petróleo de Libia.] había lanzado 3 licitaciones internacionales para la exploración y la explotación de las reservas libias, las más importantes de África. El coronel Kadhafi impuso entonces sus reglas del juego. Las compañías occidentales firmaron varios acuerdos, ciertamente ventajosos, pero no lo suficiente en opinión de los occidentales. Eran incluso los contratos menos favorables a las transnacionales en todo el mundo. A lo anterior se agregaban diferentes contenciosos vinculados a la anulación de jugosos contratos en materia de equipamiento y de armamento.

Desde los primeros días del supuesto levantamiento de Benghazi, París y Londres instauraron un Consejo Nacional de Transición que Francia reconoció oficialmente como legítimo representante del pueblo libio. Este Consejo creó una nueva compañía petrolera, la LOC, reconocida por la comunidad internacional durante la Cumbre de Londres como entidad con pleno derecho a explotar los hidrocarburos libios. En medio de ese robo a mano armada se decidió que el petróleo libio robado por la LOC se comercializara a través de… Qatar, y que el grupo de contacto de los Estados miembros de la coalición actuante contra Libia se reuniera en lo adelante en Doha.

Yusef al-Qardawi considera que la liberación de Palestina es importante… pero no tanto como la instauración de la charia.

Inmediatamente, Yusef al-Qardawi, el consultor religioso de Al-Jazeera, comenzó a exhortar diariamente a derrocar al presidente libio Bachar el-Assad. Al-Qardawi preside la Unión Internacional de Ulemas y el Consejo Europeo para la Investigación y la Fatwa. Es el inspirador de los Hermanos Musulmanes, el Islam que predica es una mezcla de «democracia de mercado» al estilo estadounidense y de oscurantismo al estilo saudita y admite el principio de la elección de los dirigentes, a condición de que estos últimos se comprometan a aplicar la charia en su interpretación estrecha.

A Yusef al-Qardawi se unió el ulema saudita Saleh El-Haidane, quien ha exhortado a «matar a un tercio de los sirios para que vivan los otros dos tercios» (sic). ¿Matar a un tercio de la población siria? Eso significa asesinar a los cristianos, los judíos, los chiítas, los alauitas y los drusos. ¿Para que vivan dos tercios? O sea, para instaurar un Estado sunnita antes de que este proceda a depurar su propia comunidad.

Hasta este momento, la única rama de los Hermanos Musulmanes que parece refractaria al poder de seducción de los petrodólares de los Sudairi es la rama palestina, o sea el movimiento Hamas. Su jefe, Khaled Mechaal, confirmó, luego de un breve momento de vacilación, su intención de mantenerse exiliado en Damasco así como su respaldo al presidente el-Assad. Con ayuda de este último, el jefe del Hamas actuó para contrarrestar los planes imperialistas y sionistas negociando un acuerdo con al-Fatah, la organización de Mahmud Abbas.

Desde el mes de marzo, Al-Jazeera, la BBC en árabe y el canal de televisión France24 en árabe se han convertido en órganos de propaganda masiva. A golpe de falsos testimonios y de imágenes manipuladas, han venido divulgando acontecimientos fabricados para atribuir a la República Árabe de Siria los mismos estereotipos del régimen tunecino de Ben Ali.

Los mencionados medios de prensa tratan de hacer creer que el ejército sirio es una fuerza represiva comparable a la policía tunecina y que no vacila en disparar sobre pacíficos ciudadanos que luchan por su libertad. Esos mismos medios anunciaron incluso la muerte de un joven soldado supuestamente torturado hasta la muerte por sus superiores por haberse negarse a disparar contra sus conciudadanos. El hecho es que el ejército sirio es una fuerza conformada por reclutas, y el joven soldado cuyos documentos fueron publicados en realidad estaba de permiso. El propio joven lo explicó personalmente a la televisión siria y expresó su deseo de defender su país contra los mercenarios extranjeros.

Los mencionados canales de televisión vía satélite han tratado también de presentar a varias personalidades sirias como personas que lucraban con su posición, al igual que la familia de la esposa del ex primer ministro tunecino Ben Ali. Han concentrado sus críticas en Rami Makhluf, el hombre más rico del país, primo del presidente el-Assad, afirmando que, como en Túnez, Makhluf exigía partes de todas las empresas extranjeras que deseaban implantarse en Siria.

La acusación resulta totalmente infundada en el contexto sirio. En realidad, Rami Makhluf gozó de la confianza del presidente el-Assad para obtener la concesión de la telefonía móvil. Y, al igual que todos los empresarios del mundo que han obtenido ese tipo de concesión, se hizo millonario. La verdadera cuestión es saber si se aprovechó o no de su situación para enriquecerse a costa de los consumidores. La respuesta es negativa. ¡Syriatel propone las tarifas de telefonía móvil más baratas del mundo!

En definitiva, el premio de la mentira se lo lleva Al-Jazeera. La cadena qatarí llegó a transmitir imágenes de una manifestación de 40.000 moscovitas que reclamaban el fin del apoyo ruso a Siria. En realidad eran imágenes de la manifestación anual del 1º de mayo, en la que Al-Jazeera introdujo varios actores para realizar entrevistas falsas.

La reorganización de las redes del príncipe Bandar y de la administración Obama

El dispositivo contrarrevolucionario de los Sudairi está enfrentando un obstáculo. Hasta ahora, los mercenarios del príncipe Bandar peleaban bajo la bandera de Osama Ben Laden, lo mismo en Afganistán que en Bosnia, Chechenia o en otros países.

Considerado inicialmente como un anticomunista, Ben Laden se había convertido poco a poco en un antioccidental. Su movimiento parecía confirmar la ideología del choque de civilizaciones, enunciada por Bernard Lewis y popularizada por su discípulo Samuel Huntington. Conoció su era de gloria con los atentados del 11 de septiembre y la guerra contra el terrorismo: los hombres de Bandar implantaban la violencia en cualquier lugar donde Estados Unidos deseara intervenir.

El periodo actual exige un cambio de imagen para los yihadistas. Se les invita ahora a luchar del lado de la OTAN, como lo hicieron en Afganistán del lado de la CIA y contra el Ejército Rojo. Es conveniente, por lo tanto, volver al discurso prooccidental de antaño y buscarle otro contenido que reemplace el anticomunismo. Esa será la misión ideológica de Yusef al-Qardawi.

Para facilitar ese cambio de look, Washington acaba de anunciar la muerte oficial de Osama Ben Laden. Con la desaparición de esa figura tutelar, los mercenarios del príncipe Bandar podrán movilizarse bajo una nueva bandera. Esta redistribución de los papeles se acompaña de un importante movimiento de personal en Washington.

El general David Petraeus, quien desde su puesto de comandante del CentCom se ocupaba de los tratos con los hombres de Bandar, se convierte ahora en director de la CIA. Esto presagia una retirada acelerada de las tropas de la OTAN que se encuentran en Afganistán y una mayor participación de los hombres de Bandar en las operaciones secretas de la agencia.

Leon Panetta, el director saliente de la CIA, pasa ahora al puesto de secretario de Defensa. Según el acuerdo interno de la clase dirigente estadounidense, dicho puesto debía reservarse a un miembro de la Comisión Baker-Hamilton. El demócrata Panetta, al igual que el republicano Gates, fue miembro de dicha Comisión. En caso de nuevas guerras, Panetta se encargaría de limitar el despliegue de tropas terrestres, con excepción de las Fuerzas Especiales.

En Riad y en Washington ya están haciendo el acta de defunción de la «primavera árabe».

Los Sudairi pueden decir del Medio Oriente lo mismo que el Gatopardo decía de Italia: «Todo tiene que cambiar para que nada cambie y que sigamos siendo los amos».

Fuente: Red Voltaire / Voltairenet.org

miércoles, 13 de enero de 2016

Correos de Clinton revelan el verdadero motivo de la intervención en Libia en 2011

En las conversaciones desclasificadas por el Gobierno de EE.UU. se destaca la preocupación por las reservas de oro y petróleo de Gaddafi y su supuesto plan para crear una moneda que amenazaría al dólar y al euro.
Hillary Clinton


El Departamento de Estado de los Estados Unidos reveló recientemente una serie de correos electrónicos del año 2011 de la actual aspirante demócrata a la Presidencia, Hillary Clinton, que permiten esclarecer los verdaderos motivos de la intervención internacional en Libia durante las protestas contra Muammar Gaddafi.

Entre las cerca de 3.000 conversaciones que el Departamento de Estado ha desclasificado hasta el día de hoy de Clinton, quien en ese entonces ocupaba el cargo de secretaria de Estado de EE.UU., se destaca un documento de febrero del 2011 enviado por el oficial del Departamento de Estado, John Godfrey , que contiene un análisis sobre cómo EE.UU. debe ayudar al desarrollo de Libia y al Gobierno tras la caída de Gaddafi.

De acuerdo con 'Foreign Policy Journal', en abril del mismo año, un correo bajo el asunto 'El cliente de Francia y el oro de Gaddafi', desvela los propósitos del presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, en Libia entre los que destacan obtener petróleo, reafirmar el poder militar francés y evitar la influencia de Gaddafi en el "África francoparlante". Igualmente se demuestra la preocupación por las cerca de 143 toneladas de oro y plata dispuestas a respaldar una nueva moneda africana que provocaría un alto grado de independencia económica especialmente en el norte del continente, subraya la publicación.

En marzo del 2015, se reveló que Clinton había utilizado una cuenta de correo electrónico privada a través de todo su mandato como secretaria de Estado, lo que es considerado una violación de la política del Departamento de Estado. Esta situación desató una serie de críticas y provocó la investigación del FBI sobre si Clinton había puesto en peligro información clasificada.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Turquía, el ISIS y la lucha por el control de Oriente Medio




La interminable guerra de Siria, iniciada en 2011, es una fuente inagotable de teorías absurdas. El caleidoscopio de grupos políticos y religiosos, un pasado tan complejo como desconocido y la propaganda de los medios de comunicación dificultan la comprensión de dicho conflicto y facilitan creer la propaganda de los bandos enfrentados. Un ejemplo es el documento desclasificado de la DIA (el servicio de inteligencia del ejército de EEUU) que ha sido calificado como la prueba definitiva de que el Estado Islámico (ISIS) es una marioneta de Washington; en realidad, el análisis de dicho documento (que aquí traducimos) demuestra justo lo contrario, pero para ello es necesario conocer el contexto en que se escribió.

MITO Y REALIDAD DE LA 'PRIMAVERA ÁRABE'

El documento está escrito a mediados de 2012; este es un detalle importante para poder entender su contenido, pero para ello es necesario hacer un repaso cronológico del desarrollo del conflicto sirio y la (mal)llamada «primavera árabe», cuyo carácter escalonado muestra una planificación que buscaba concentrar las fuerzas cada vez en un objetivo para no tener que luchar en varios frentes al mismo tiempo: 

Finales de 2010: Inglaterra y Francia camuflan un despliegue militar frente a la costa libia como unas «maniobras militares», mientras se introducen armas en Libia a través del puerto de Misurata.

17-12-2010/14-01-2011: En Túnez un «golpe blando» (revolución de colores) lleva al poder a la Hermandad Musulmana y aísla al régimen de Gadafi en su frontera occidental, abriendo el camino a Trípoli y a los suministros de armas a islamistas y a los bereberes libios.

25-01-2011/11-02-2011: Tras derribar al régimen tunecino se inicia una «revolución de colores» contra el régimen egipcio de Mubarak por manifestantes entrenados por EEUU. El carácter artificial de las protestas se pone de manifiesto en que para camuflar su reducido número se concentraron en una simple plaza en El Cairo, modelo repetido en el «Golpe del Maidán» en Ucrania. La negativa de Mubarak a dimitir obligó al ejército egipcio (importante receptor de ayuda de EEUU tras Israel) a dar un golpe de Estado. La Hermandad Musulmana llegó entonces al poder y abrió la puerta al envío sin obstáculos de armas y militantes islamistas a la Cirenaica, en el este de Libia.

15-02-2011/20-08-2011: Tras una campaña de mentiras de la prensa occidental contra el régimen de Gadafi apoyada por las ONGs occidentales, la OTAN pone en marcha una campaña de bombardeos en apoyo de islamistas que lograron hacerse con el control de Bengasi y Misurata, segunda y tercera ciudades de Libia. El fracaso islamista en tomar Trípoli y las inesperadas victorias de Gadafi en el frente occidental prolongaron de forma inesperada el conflicto, forzando a la OTAN a un esfuerzo militar superior al esperado y retrasando el ataque contra Siria e incluso a intentos de negociación con Gadafi.

18-08-2011/21-08-2013: EEUU y la UE exigen a Assad que abandone el poder (18 agosto) mientras tiene lugar la etapa final de una ofensiva conjunta de comandos de la OTAN, nacionalistas bereberes y fundamentalistas islámicos que llevará a la toma de Trípoli (20 agosto); el linchamiento de Gadafi y la desintegración del Estado libio permitió a Occidente concentrar sus fuerzas para intentar destruir el régimen sirio mediante los grupos armados islamistas del FSA (creado en julio) y representados políticamente por el Consejo Nacional Sirio (creado en agosto) dirigido por los Hermanos Musulmanes. El veto ruso-chino en la ONU hace imposible una «intervención humanitaria» occidental en Siria similar a la de Libia, y el apoyo decidido de Rusia al régimen de Assad y su despliegue militar en el Mediterráneo, Golfo Pérsico y Cuerno de África hace imposible repetir el escenario de Kosovo, lo que provoca el empantanamiento de la situación.

LA RUPTURA DE TURQUÍA CON EEUU

Es en este contexto cuando la DIA redacta el documento desclasificado, fechado el 30 de julio de 2012 (meses después de iniciarse el conflicto), en el que afirma 1) que la «oposición» son grupos islamistas radicales, 2) que sólo pueden derrotar a Assad creando un estado propio (un «principado salafista») en el este de Siria, protegido por una «zona de exclusión aérea» (es decir, la protección de la aviación occidental) y 3) se plantea la posibilidad de que el ISI (precursor del ISIS) se unifique con otros grupos islamistas para crear su propio estado (como finalmente ha ocurrido).

El documento de la DIA se escribió mientras la maquinaria propagandística occidental usaba cínicamente las masacres de los rebeldes para pedir una «intervención humanitaria» en Siria (como denunciamos en esa época en el CNT); por ello, confirma la sincronización entre las maquinarias militar y propagandística de Occidente. Lo que el documento no dice en ningún lado es que el ISIS fuese creado por Occidente, como algunos afirman. Para entender quién está detrás de su conversión en uno de los principales actores del conflicto sirio es necesario —nuevamente— mirar el contexto en el que de manera repentina el ISIS hace su aparición como un factor clave del conflicto sirio, a principios de 2013.

Por aquel entonces, la situación militar se había empantanado y Occidente había desistido de iniciar una campaña de bombardeos debido al apoyo ruso-chino-iraní y las amenazas rusas de suministrar misiles antiaéreos al régimen de Assad que, además de haber infligido cuantiosas pérdidas a los atacantes, habrían roto el equilibrio militar en la región en perjuicio de Israel. Es entonces cuando aparecieron las primeras grietas en el seno de la coalición dirigida por EEUU, especialmente entre Obama y Erdogan; Turquía se había jugado mucho al apoyar el rediseño de Oriente Medio que impulsaban Obama y Hillary Clinton, y no se había beneficiado lo más mínimo (lo que hemos analizado en detalle en otro artículo); y mientras Washington podía cambiar sus alianzas en la región, el gobierno turco de Erdogan se había convertido en un apestado, enfrentado con todos sus vecinos.

La imposibilidad de derribar al gobierno sirio hizo ineludible una negociación con Assad y sus aliados, lo que puso de manifiesto los diferentes intereses de Turquía y EEUU. Obama buscaba un acuerdo que afectase lo menos posible sus intereses en Oriente Medio, mientras que Erdogan prefería una escalada en la situación; en este contexto tuvo lugar el 11 de mayo un atentado de falsa bandera en la ciudad turca de Reyhanli, poco antes de una reunión entre Obama y Erdogan; el gobierno turco acusó a Siria de la masacre, y presionó a EEUU para que interviniese en Siria, pero la política de hechos consumados de Erdogan fracasó, ya que Obama se negó a atacar a Siria.

Es entonces cuando se acaba la «paz social» de que había disfrutado el gobierno de Erdogan. El 28 de mayo se puso en marcha de manera apresurada una «revolución de colores» contra Erdogan, mediante la organización de protestas sociales por todo el país con la excusa de la eliminación del Parque Gezi en Estambul; y el uso masivo de twitter para movilizar a la gente, que se organizaron en torno a la ocupación de la céntrica Plaza de Taksim (siguiendo el modelo de Egipto y Ucrania) participó todo el arco político, incluidos anarquistas y fascistas; dichas protestas fracasaron ante el uso decidido del aparato represivo estatal por Erdogan, mientras denunciaba un complot occidental para sacarle del poder. Poco después, Turquía se planteó oficialmente comprar un sistema de defensa aéreo fabricado en China, que hacía imposible integrarle en los sistemas de la OTAN, algo que no quería hacer el gobierno.

A continuación se inició un enfrentamiento entre Erdogan y Fethullah Gülem, antiguo miembro de las redes anticomunistas de la OTAN en la Guerra Fría y colaborador de la CIA en el Asia Central ex-sovietica, líder del movimiento Hizmet, organización islamista similar al Opus Dei particularmente fuerte entre los estamentos policial y judicial de Turquía; los medios de comunicación cercanos a Gülem (incluido Zaman, el periódico turco de mayor tirada) iniciaron la publicación de documentos destapando la corrupción en las altas esferas del gobierno de Erdogan (incluida su familia) y filtrando documentos que mostraban que el servicio secreto turco (MIT) estaba relacionado con el atentado de Reyhanli, que fue llevado a cabo por el aún minúsculo Estado Islámico. Erdogan reaccionó al desafío de Gülem deteniendo periodistas y con una oleada de expulsiones en masa de mandos del aparato policial y judicial miembros del movimiento Hizmet que continúa hoy día, como demuestra la reciente huida a Siria del juez del caso Ergemekon, que desactivó al ejército y llevó a Erdogan al poder.

Erdogan se negó a aceptar la derrota en Siria, y el 21 de agosto de 2013 tuvo lugar un ataque con armas químicas en las afueras de Damasco organizado por la «oposición» islamista siria y el servicio secreto turco. El resultado fue lo contrario de lo que pretendía Erdogan, ya que puso de manifiesto la debilidad en el seno de la coalición antisiria occidental: por primera vez desde 1782 el Parlamento inglés se negó a apoyar una guerra del gobierno, y no había mayoría en el congreso de EEUU en apoyo a un ataque contra Siria. Rusia ofreció entonces a EEUU la destrucción del arsenal químico sirio a cambio de un acuerdo no escrito que excluía cualquier intervención directa en Siria, convirtiendo a Siria en una versión a gran escala del Líbano fragmentado de los 80; Obama aceptó, pero esta solución era inaceptable para Turquía, que veía evaporarse sus planes de ser un «hub» [centro, eje] energético. Es entonces cuando entra en escena el ISIS.

EL ISIS O LA INVASIÓN TURCA DE SIRIA

De manera paralela a la «reactivación» del Estado Islámico, tenían lugar las negociaciones entre EEUU y Rusia sobre Siria. Cuando Obama hizo público el abandono de los planes de atacar Siria (septiembre de 2013) se inició el ascenso del Estado Islámico (ISIS) como un actor importante en el conflicto sirio; la primera aparición pública del ISIS tuvo lugar en abril de 2013, poco antes del atentado de Reyhanli (que al parecer fue obra suya) y de manera paralela a las crecientes tensiones entre EEUU y Turquía. Al-Baghdadi, líder del entonces minúsculo Estado Islámico, inició una lucha por hacerse con el control del Frente al-Nusra, grupo islamista que forma parte de Al-Qaeda; la jefatura de dicha nebulosa organización intervino mediante un comunicado a Al-Yazira en junio expulsando al Estado Islámico de la organización, tras lo cual el Estado Islámico puso en marcha una campaña de absorción y ataques contra otros grupos «rebeldes» sirios para extenderse territorialmente.

La principal diferencia del Estado Islámico frente a los demás grupos islamistas es su organización profesional similar a la de un servicio secreto, y que en las zonas bajo su control ha puesto en marcha un aparato administrativo propio. Mientras los grupos apoyados por occidente son meras bandas de mercenarios en busca de botín que arrasan los territorios por donde pasan, el ISIS en cambio lleva a cabo tareas típicas de un estado, desde la educación (oposiciones para profesores incluidas) al asfaltado de las calles, para asegurarse el control de los territorios que gobierna. Desde finales de 2014 se inició desde Turquía un goteo creciente de islamistas que pasaban a engrosar las filas del ISIS, que en diciembre de 2014 extendió sus actividades a la provincia Al-Ambar de Irak. A partir de 2014 se puede hablar de una verdadera invasión, ya que el ISIS pasó a tener decenas de miles de combatientes y ser capaz de ocupar gran parte del este de Siria y el norte de Irak, dando lugar a una nueva fase del conflicto sirio.

La aparición del ISIS fue paralela a la desactivación de la Hermandad Musulmana, que había sido hasta entonces el principal aliado de Occidente en la región: el día 24 de junio abdicó «voluntariamente» el emir de Qatar, principal apoyo de la Hermandad Musulmana junto a Turquía, y un golpe militar en Egipto el 3 de julio derrocó al gobierno de la Hermandad Musulmana, llevando al poder al general Al-Sissi, que abandona el frente anti-Assad y se acerca a Rusia. Mientras Arabia Saudí apoyó con generosos créditos de miles de millones a Egipto y declaró la guerra a la Hermandad Musulmana, la reacción de Erdogan a estos acontecimientos fue cortar las relaciones diplomáticas con Egipto y ofrecer refugio a la Hermandad Musulmana frente a la persecución egipcia.

Además de perder el poder en Egipto y ser incapaz de derrocar al régimen sirio, la Hermandad fue incapaz de hacerse con el control de una Libia rica pero hundida en el caos, y la normalización de la situación en Túnez, el país de tendencias más laicas de todo Oriente Medio, acabó con su control del gobierno. De esta forma, en 2014 la Hermandad había perdido la influencia que había ganado galopando la ola de la «primavera árabe».

El fracaso de la Hermandad en hacerse con el control de Oriente Medio fue seguido por el castigo a quienes la habían apoyado. Tras forzar el derrocamiento del emir de Qatar, Arabia Saudí exigió que el nuevo emir se comprometiese a dejar de apoyar a la Hermandad y dejar de atacar al régimen egipcio a través de Al-Yazira. La continuación por Qatar de su apoyo a la Hermandad dio lugar a inicios de 2014 a una tensión creciente en las relaciones diplomáticas de Qatar con sus vecinos, que desembocó el 5 de marzo en la retirada de los embajadores de Arabia Saudí, los EAU y Bahréin. Riad amenazó entonces a Doha con cerrar la frontera terrestre y prohibir el uso de su espacio aéreo a Qatar, dejándola a merced de Irán e Irak, los principales enemigos de la Hermandad. Esta situación insostenible llevó a Qatar a cortar sus lazos con la Hermandad y expulsar a sus representantes el 16 de septiembre, que buscaron refugio en Turquía; de esta forma, Erdogan perdió a su último aliado en la región, y la pérdida del gas qatarí y egipcio convertía en una quimera sus proyectos energéticos. Y la relación con EEUU pasaba su peor momento, ya que Erdogan admitía no hablar con Obama.

Rebelde radical sirio y rebelde moderado sirio
A WASHINGTON SE LE CRECEN LOS ENANOS

En junio de 2014, el ISIS inició la ocupación del norte de Siria e Irak, (con ayuda de Turquía y sus aliados kurdos iraquíes) tomando la ciudad de Mosul y proclamando el califato. Desde un punto de vista puramente técnico, la reactivación del Estado Islámico por Turquía para ocupar el este de Siria y crear una zona bajo control rebelde seguía al pie de la letra el análisis del documento de la DIA, salvo en lo relativo a la creación de una zona de exclusión aérea, al menos más allá de la zona cercana a la frontera, donde Turquía, que había derribado un caza sirio meses antes en la zona fronteriza, anunció que planeaba crear una «zona neutral". Pero desde un punto de vista político la situación había cambiado por completo desde el verano de 2012: el gobierno de Assad había sido capaz de sobrevivir a las bandas de mercenarios islamistas de occidente (como preveía la DIA), y el acuerdo entre Putin y Obama consistía básicamente en que occidente no intervendría directamente en Siria a cambio de que Rusia no rompiese el equilibrio estratégico de la región suministrando a Siria armas que pudiesen amenazar la seguridad de Israel.

Para EEUU, más importante aún que proteger a Israel es su política de contención de Irán, que es el eje de su política en Oriente Medio desde comienzos del siglo XXI. El objetivo de EEUU en Siria era eliminar al único gobierno aliado de Irán en Oriente Medio; en lugar de ello, Irán demostró ser un aliado fiable, apoyando con todos los medios posibles al régimen de Asad, incluyendo la intervención de Hezbolá, que logró recuperar para Damasco el control de la ciudad de Al-Qusair y parte de la frontera siriolibanesa. El empleo por Turquía de los grupos islamistas empleados por EEUU para provocar una guerra civil en Irak durante la ocupación aumentó la influencia de Irán en la región, al estrechar los lazos entre Irán e Irak para combatir a los aliados kurdos de Turquía y los fundamentalistas sunitas del ISIS.

Por si todo esto no fuera suficiente, mientras el ISIS extendía sus actividades a Irak, EEUU estaba ocupado poniendo en marcha el golpe del Maidán, lo que dio a Erdogan una ventaja estratégica de varios meses antes de que Washington pudiese reaccionar. Tras el verano, cuando la situación en Ucrania se había «estabilizado» tras el golpe en Kiev, la anexión rusa de Crimea, y la derrota ucraniana en el Donbass, Putin y Erdogan anunciaron la construcción del megagaseoducto Turkish Stream, que habría de sustituir al proyecto ruso South Stream. Tras reunirse con Erdogan por primera vez tras 16 meses, Obama decidió entonces poner en marcha una respuesta a las actividades de Erdogan para impedir que diesen lugar a un nuevo equilibrio en Oriente Medio contrario a los intereses de EEUU.

GRUPOS FANTASMAS Y REACTIVACIÓN DEL PKK

La estrategia de Obama se basó en tres pilares: por un lado, llevó a cabo una serie de ataques en el noroeste de Siria contra el «Grupo Jurasán», milicia islamista hasta entonces desconocida para los expertos que forma parte del Frente al-Nusra, el grupo más eficaz de la oposición anti-Assad y que tiene parte de Alepo bajo su control. Debido a que no hay más candidatos en la zona y el Frente al-Nusra además de formar parte de Al-Qaeda depende de Turquía, el objetivo del ataque contra el «Grupo Jurasán», cuya existencia misma es dudosa, es provocar la ruptura de Al-Nusra para poder «reciclar» a parte de sus militantes; de esta forma EEUU lograría tener aliados sobre el terreno.

El segundo pilar fue poner en marcha una campaña de bombardeos contra el ISIS (y Al Nusra en el norte), que no ha parado desde entonces. Con ello EEUU no pretende aplastar al ISIS, algo imposible con tan solo bombardeos sino destruir las infraestructuras para dificultar su financiación y con ella la explotación neocolonial turca del territorio del ISIS. Debido a que el ISIS utiliza las infraestructuras energéticas del Kurdistán iraquí para exportar a Turquía el petróleo que extrae en las zonas bajo su control y como EEUU no quiere bombardear a los kurdos, los bombardeos contra la infraestructura petrolera bajo control del ISIS sólo pueden tener un éxito relativo. Pero combinados con la puesta en marcha de una campaña de atentados del PKK contra las infraestructuras energéticas en territorio turco y el hundimiento de los precios del petróleo, ha tenido como consecuencia afectar gravísimamente a la economía del Kurdistán iraquí, único aliado turco en la región e importante socio comercial del ISIS.

El tercer pilar es aislar al ISIS de Turquía, su patrocinador, fuente de suministros y logística y, lo que es más importante, su principal cliente, ya que Erdogan ha utilizado al ISIS como un mecanismo neocolonial para poder saquear Siria y comprar sus recursos a precio de saldo. Para ello se estableció una alianza entre los kurdos del PYD (brazo sirio del PKK) y los escuadrones de la muerte del FSA, que pasó a cumplir el papel de tropas al servicio de EEUU, evitando así un despliegue militar estadounidense; la alianza PKK/FSA pasó a estar apoyada por EEUU mediante una campaña de bombardeos a gran escala que lograron impedir que el ISIS se hiciera con el control de la frontera con Turquía (llegados a este punto, es interesante señalar que EEUU no aprovechó para atacar al ejército sirio, respetando lo acordado con Rusia).
La ciudad de Kobane, un importante paso fronterizo con Turquía, fue el lugar elegido para hacer frente al ISIS. Los bombardeos de EEUU la redujeron a un montón de escombros, y lograron debilitar al ISIS facilitando su derrota a manos de la alianza PKK/FSA, en una batalla que se inicia en octubre de 2014 y se prolonga hasta enero de 2015. A continuación, las fuerzas combinadas del PYD/PKK y el FSA iniciaron una ofensiva, y en pocos meses se hicieron con el control de la mayoría de la frontera con Turquía, amenazando con cortar la línea de suministros del ISIS; de manera paralela, los buenos resultados del HDP, partido cercano al PKK, quitaron al partido de Erdogan la mayoría absoluta, imposibilitando el plan de transformar a Turquía en una república presidencialista. Todos estos fracasos han forzado a Erdogan a negociar con Obama, que a cambio comprará misiles a China.

A cambio de permitir que EEUU use sus bases militares en Turquía contra el ISIS, Washington se ha opuesto a que el PYD/PKK atraviese el Éufrates y ha eliminado el apoyo aéreo a los kurdos, paralizando su expansión territorial. Tras el acuerdo con EEUU, Turquía puso en marcha una campaña de bombardeos contra las bases del PKK en el norte de Irak y Siria, y Erdogan anunció la creación de una zona de exclusión aérea en el territorio de la frontera turco-siria en manos del ISIS, para evitar que pueda caer en manos del FSA/PKK. Al mismo tiempo Turquía paralizó las negociaciones con Rusia sobre el gaseoducto Turkish Stream, un gesto meramente simbólico debido tanto a que la UE quiere que Grecia participe, como a la puesta en marcha de una escalada de la tensión étnica en Macedonia por parte de EEUU que amenaza con relanzar el conflicto de hace una década, lo que imposibilita extender South Stream por los Balcanes.



FIN DEL EMBARGO IRANÍ Y GUERRA EN TURQUÍA

Tras cuatro años sembrando el caos en Oriente Medio, Erdogan sólo ha logrado aislar a Turquía, convertir el país en un peligroso nido de terroristas, reactivar el conflicto con los kurdos, poner en marcha un estado policial, volver al terrorismo de estado y atentados de falsa bandera de los 80, perseguir a la disidencia llevando a cabo purgas contra la oposición, y crear una descomunal burbuja inmobiliaria a costa de endeudar a la población. Como consecuencia, Turquía se encuentra en una situación mucho peor que cuando Erdogan llegó al poder; un paso en falso o una nueva ronda de crisis económica y podría convertirse en un estado fallido similar a México.

La fragilidad turca aumenta por al cambio de la política de EEUU. Incapaz de derrotar a Irán, Obama negocia con Teherán no sólo para proteger el petrodólar, como ha dicho Kerry: el fin del embargo convertirá a Irán en el principal suministrador energético de la India, dando lugar a la creación de un bloque indo-iraní que sería el aliado ideal de EEUU para frenar a Rusia y China en el seno de Eurasia. Un Irán libre del embargo dificulta los planes de Erdogan de convertir a Turquía en un «hub» energético: Azerbaiyán, principal socio energético turco, se está acercando a Irán, y lo mismo sin duda ocurrirá con Turkmenistán. Sin aliados, fracasado en todos los frentes e incapaz de aceptar su derrota, Erdogan —y con él Turquía— se acerca lentamente al borde del abismo... ¿dará la vuelta antes de que sea tarde?

Fuente.

lunes, 26 de octubre de 2015

La carrera de EEUU y la OTAN por expandir el terrorismo islámico



Afganistán parece ser el relativamente reciente laboratorio de operaciones terroristas de la coalición euro-americana como parte de sus esfuerzos por expandirse hasta Asia Central. En este sentido, hay que volver a recordar las palabras de la ex informante y traductora del FBI, Sibel Edmonds, quien ya advirtió hace tiempo que la creación de un Gladio B (islámico, como continuación del Gladio anticomunista de la guerra fría) por EEUU y la alianza militar de la OTAN perseguía “la radicalización del Islam en el Caúcaso, Asia Central y Oriente Medio”. En Siria, los aliados de las multinacionales se estaban frotando las manos con el botín que tenían al alcance de la “yihad” hasta que apareció, sorpresivamente, Rusia y les envió al infierno el invento terrorista (al menos temporalmente). Es decir, las potencias imperialistas han estado operando en territorio sirio del mismo modo (y con el mismo o parecido guión) que hicieron en Libia: con mentiras terroristas (atribuyendo falsos crímenes al coronel libio Gaddafi), intervención militar subsiguiente (en Siria, con sus mercenarios terroristas) y luego llevando al poder a sus socios de AlQaeda.

Rusia les ha deshecho en Siria el tinglado criminal (que ya duraba cinco años) en tan sólo una semana a pesar de que el coro de sinvergüenzas euroamericanos y democracias tan estupendas como Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes o Turquía han clamado que el objetivo del Kremlin no era ir contra el Estado Islámico sino atacar a ese ejército fantasma denominado “rebeldes moderados” y también bombardear a la “población civil” siria. Una cara de cemento abyecta de quienes son responsables de haber creado un holocausto en el país árabe para intentar hacerse con el control geoestratégico absoluto de la región y dar, de paso, una satisfacción a su aliado terrorista-sionista.

Para cualquiera que esté objetiva y mínimamente informado esta clase de criminales ya sólo pueden engañar a través de sus medios controlados (que no es poco, todo hay que decirlo) a los que pagan a través de sus agencias de inteligencia (CIA, MI5, CNI, etc) para mentir y deformar la realidad a conveniencia, manipulando a los menos informados, borregos, pasotas y acríticos que, eso sí, serán los primeros en hablar de las bondades de la OTAN y lo malos que son (así, genéricamente) los “salvajes musulmanes”. Pero lo cierto es que, como dice el analista irlandés Finian Cunningham, lenta y dolorosamente la verdad está emergiendo sobre Siria. Washington y sus aliados, supuestamente intachables, han estado destruyendo Siria durante casi cinco años con una guerra encubierta para cambiar el régimen, lo que ha supuesto el envío masivo de grupos terroristas mercenarios para hacerles el trabajo sucio. Ahora que Rusia se ha implicado con determinación para poner fin a la conspiración criminal, Occidente se levanta en armas porque su experimento de “cambio de régimen” a través del terrorismo va a ser aniquilado. Señala Cunningham con toda lógica que Washington no va a compartir información con Rusia sobre sus brigadas terroristas que operan en Siria porque eso pondría al descubierto su montaje criminal. En su lugar, EEUU le está diciendo a los rusos qué es lo que tienen que hacer, donde deben y no golpear. Moscú más bien debería decirle a los de Washington: “piérdanse”. Más expresivo hubiera sido “váyanse a la mierda”. Pero el irlandés es más fino que el que suscribe.

Hablaba de Afganistán al comienzo de esta entrada como un relativamente nuevo campo de operaciones donde los imperialismos están experimentando con terroristas islámicos para cercar a Rusia. Ya lo hicieron en la guerra fría y tuvieron éxito con ello (en la mal llamada “invasión” de Afganistán por la URSS). Un alto diplomático ruso ha denunciado que militantes terroristas del Estado Islámico, procedentes de Rusia, están recibiendo instrucción en el país afgano como parte del objetivo de la OTAN de hacerse con el control de Asia Central. Según, Zamir Kabulov, representante especial del presidente Putin para Afganistán “Hay varios campos de entrenamiento donde terroristas del EI, de nacionalidad rusa, operan bajo el control de instructores árabes, pakistaníes, de EEUU y del Reino Unido”. Según Kabulov, el número de terroristas que hay en Afganistán y que han prometido lealtad al Estado Islámico ronda los 3500 y su número va en aumento”
Según la CIA, la OTAN, los “mass-mierda” proamericanos, el filósofo de la yihad Santiago Alba Mico y el periódico yihadista-terrorista Gara, el sujeto de la derecha lucha por la independencia, la neoprogresía y el gangsterismo





¿A los talibanes les han salido unos competidores? Pudiera ser pero, en la práctica, la óptica y el enfoque han de ser diferentes. Después de hacer Bin Laden el trabajo sucio para los americanos a finales de los años setenta y principios de los ochenta, combatiendo al enemigo soviético, ahora EEUU y la OTAN juegan en el tablero afgano con tres piezas diferentes: su aliado en el poder, el narcotraficante Karzai (que les suministra el opio), la “guerra sostenida” contra el talibanismo y un nuevo frente abierto con el envío, entrenamiento y reclutamiento de su franquicia yihadista predilecta: el Estado Islámico. A Rusia, que no es precisamente ingenua, no le hace nada de gracia la “nueva” situación afgana como así ha señalado el Jefe del Departamento Central de Inteligencia de Rusia, el general Igor Sergun: Rusia considera que si al Estado islámico se le permite crecer en Afganistán y no se controla, el grupo podría extender su influencia al norte hacia Rusia y al Este de la Región Autónoma Uigur de Xinjiang de China. Allí los yihadistas tendrían la posibilidad de reclutar a personas pertenecientes a minorías nacionales y a las organizaciones terroristas locales. El gobierno afgano en Kabul no es capaz de hacer frente a los terroristas a pesar de disponer de suficiente armamento y superioridad numérica. Culpó de ello a las pobres habilidades de los comandantes afganos y a la mala formación de sus tropas

Este análisis del jefe de la inteligencia rusa es demasiado aséptico y “militar” para ser tenido en cuenta como prioritario (salvo la reseña del final de esta entrada), al contrario que las opiniones de otros funcionarios rusos que ven, como no podía ser de otro modo, la mano negra de Washington y la OTAN en el aumento de tropas terroristas islámicas a las puertas de las fronteras rusas. En este sentido, el mencionado Kabulov, opera en términos políticos más realistas, más acordes con los que son los verdaderos objetivos de los planes criminales imperiales. Según Kabulov, Washington es responsable de orquestar el deterioro de la seguridad en Afganistán y de la expansión del Estado islámico en ese país. Dice, el funcionario ruso que parece que la mano de alguien está empujando a los combatientes del Estado Islámico a lo largo de la frontera norte de Afganistán. Ellos no están luchando contra las tropas gubernamentales afganas o extranjeras. En varias ocasiones grupos talibanes que se negaron a unirse al Estado Islámico fueron “creados” para ser el blanco de los ataques aéreos de la OTAN. Y añade algunos elementos que mueven a la sospecha, como es el hecho de que “El Ejército afgano prácticamente no dispone de ninguna aeronave". Sólo los americanos. Este tipo de “detalles” inducen a creer que algo no es correcto en la actual situación afgana y da que pensar. Tenemos que tomarlo en cuenta y sacar conclusiones en consecuencia. El crecimiento del Estado Islámico en Afganistán es una amenaza de alta prioridad.

En definitiva, volviendo al general Sergun, éste remacha y acierta, aquí sí, con un argumento que es inexpugnable a día de hoy: los EE.UU. tienen una meta a largo plazo (corto, diría yo) que no es otra que la creación de focos de tensión en los países de Asia Central y alrededor de Rusia y China, con una red de regímenes estables que sean leales a Estados Unidos. El operativo ya hace tiempo que está en marcha e incluye todo tipo de maniobras de distracción tales como los crímenes masivos de todos conocidos (falsas banderas). El cometido recientemente por los servicios secretos del régimen turco (apoyados por la CIA) contra su propia población, durante una manifestación opositora, o la escalada militar-terrorista del Estado judío contra los palestinos, son una buena muestra de ello.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Libia destruida gracias al Occidente "democrático"

Un país con conquistas sociales muy superiores a la media europea
Pero nunca habíamos tenido noticias de ningún libio que huyera en patera ni se ahogara en el Mediterráneo. Realmente era difícil que en un país con conquistas sociales muy superiores a la media europea, la gente escapara buscando una vida mejor. Porque en Libia no solo había pleno empleo sino que además se habían creado dos millones y medio de puestos de trabajo para extranjeros. Y todo libio, por el hecho de serlo, tenía una paga del gobierno; y vivienda como derecho constitucional, y no pequeña sino de una media de 150 metros cuadrados; y medicina universal y gratuita; y enseñanza sufragada por el estado a todos los niveles; y teléfono fijo gratis, como la luz y el agua... Libia tenía el mayor índice de desarrollo humano de toda África, según datos de la propia ONU ¿Cómo iban a marcharse los libios?

Cuarenta y ocho países tuvieron que unir sus ejércitos
Por eso nos extrañó tanto que la gente se rebelara contra un gobierno que les daba de todo. Pero no fue tan fácil para las potencias coloniales hacerse con Libia, un país grande en extensión pero con menos de seis millones de habitantes. Cuarenta y ocho países tuvieron que unir sus ejércitos al de la OTAN para destruir Libia, para arrasar Libia, para asesinar a 260.000 libios y expulsar del país a 2.000.000, para acabar con el estado libio, que tanto había costado poner en marcha, partiendo de cero.

¡El lobby anglo-franco-judeoamericano, una banda armada!
Para que retornara la British Petroleum. Para llevarse, como hicieron los EE.UU., más de 200.000.000.000 de dólares de los bancos libios. Para apoderarse de sus reservas de oro, su petróleo, su agua... Claro que el reparto no fue para todos sino solo para el lobby anglo-franco-judeoamericano.

Libia fue atacada pese a que la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU prohibía expresamente entrar en guerra, dar un golpe de estado, invadirla... Las democracias occidentales no juegan limpio. Actúan como una banda armada.
Asamblea de los líderes tribales de toda Libia


Un gobierno títere de doble nacionalidad
Tras la farsa de unas elecciones en las que no se permitió la votación a la mitad de la población, EE.UU. impuso un gobierno títere de doble nacionalidad, estadounidense y libia, tan rechazado que sus miembros viven fuera de Libia. Ahora piden ayuda a la OTAN, porque se sienten amenazados por las tribus libias, es decir por el pueblo libio, por los dueños y soberanos de Libia.

Líder de la tribu Gadafa, encarcelado y torturado

Condenar y ejecutar
Además, este gobierno títere, que practica la tortura y las “desapariciones”, que ha robado y saqueado los bienes de miles de libios, que ha dado leyes en base a las cuales no pueden trabajar en la administración los funcionarios que ejercían antes del golpe de estado: médicos, maestros, profesores de universidad, etc. (En consecuencia han cerrado universidades y centros de enseñanza), que ha llenado el país de bandas armadas dedicadas al terror y a la exportación del mismo a otros países (como Siria, Mali, Egipto, Túnez...)..., ahora pretende también ejecutar vilmente a los presos políticos que todavía están en las cárceles, como Abuzid Dorda, un hombre muy querido que fue embajador de Libia en la ONU, al que arrojaron al vacío desde el tejado de la cárcel; Saif al Islam Ghadafi, hijo del Coronel, que fue torturado y encarcelado; o el ex-primer ministro libio, Al Baghdadi al Mahmoudi, extraditado desde Túnez, y también encarcelado y torturado, por mencionar algunos de los 31 presos políticos que ahora pretenden juzgar, condenar y ejecutar. Pero se calcula que la cifra de presos políticos en Libia asciende a 16.000.

Algunos casos de las torturas infligidas a los libios de Libia por los agresores

Llamamiento a la humanidad
Desde Ojos para la Paz hacemos un llamamiento a la humanidad y a la cordura en defensa de los presos políticos libios para los que pedimos la inmediata liberación, ya que no han cometido delitos de sangre y solo se les acusa de haber pertenecido o haber colaborado con un gobierno que repartía las rentas del petróleo y atendía las necesidades del pueblo libio.

Fuente
Libia: Libertad para los presos políticos "¡No a las ejecuciones!"
Purificación González de la Blanca
28 de octubre de 2013
http://www.ojosparalapaz.org/2013/10/libia-libertad-para-los-presos-politicos.html

La desintegración de Libia
Polina Lavrentieva

En el verano de 2011, Thierry Meyssan aseguraba que no había en Libia ninguna primavera árabe y que la población de ese país no se había rebelado contra Muammar el-Kadhafi sino que los países occidentales estaban instrumentalizando el movimiento separatista de la región libia de Cirenaica. Dos años más tarde, ahí están los resultados: Trípoli ha perdido totalmente el control no sólo de Cirenaica sino también de la región de Fezzan, como han podido comprobarlo los enviados especiales de la ONU. Las riquezas de Libia están ahora en manos de diferentes pandillas y de las transnacionales estadounidenses.

No se logra detener el proceso de desintegración de Libia desatado por el asesinato del Muammar el-Kadhafi. Así lo demuestra un nuevo informe de la ONU. En un contexto de separación de las provincias en la Libia «liberada del dictador» están registrándose ejecuciones expeditivas, una opresión política masiva y torturas.

Según el informe común de la Misión de Apoyo de la ONU en Libia (MANUL) [1] y del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, al menos 27 personas habían muerto en las cárceles de ese país a finales de 2011 [2] y había 8 000 detenidos. Estos últimos fueron encarcelados en 2011 como «partidarios de Kadhafi». La mayoría de esas personas ni siquiera han sido investigadas y nadie sabe por cuánto tiempo estarán en la cárcel ya que el sistema judicial prácticamente ha dejado de funcionar.

El New York Times indica que en la nueva Libia se arresta a la gente por motivos religiosos y étnicos o por la simple sospecha de que no son leales a «la democracia». Los prisioneros a los que tuvieron acceso los inspectores de la ONU relataron que habían sido golpeados y torturados con fuego y con privación de alimentos en las cárceles.

En abril de este año se votó en Libia una ley que prohíbe la tortura y condena los secuestros, pero esa ley no tiene ningún efecto real, lo cual es solamente otro aspecto de la desintegración del Estado libio. Las regiones van retirándose poco a poco –como habíamos previsto hace 2 años en esta misma columna–, proceso que además no está exento de derramamiento de sangre.

De ese modo, el 27 de septiembre [de 2013] la región de Fezzan proclamó su independencia, o al menos su total autonomía [3], decisión que tomaron los jefes tribales «por el mal trabajo del Congreso». En junio, la región [rica en petróleo] de Cirenaica [4] tomó una decisión similar. De las tres regiones históricas de Libia, únicamente la Tripolitania sigue formando parte del país. Por el momento, no hay fuerza capaz de reunir de nuevo a esos tres Estados históricos que conformaban la nación libia desde 1951.
Polina Lavrentieva

Notas
[1Sitio web de la Manul en inglés y árabe.
[2] “Torture and Deaths in Detention in Libya”, Unismil Report, octubre de 2013.
[3] «Libye "nouvelle": la région de Fezzan proclame son indépendance», Irib, 27 de septiembre de 2013.
[4] «Ливии официально больше нет. Восток объявил "нефтяное государство"» [Oficialmente, Libia ya no existe. El este se declara petroEstado], Odnako, 7 de marzo de 2012.

Fuente
La desintegración de Libia. Polina Lavrentieva Red Voltaire | Moscú (Rusia) 10 de octubre de 2013. Odnako (Rusia) http://www.voltairenet.org/article180510.html


Secuestro del primer ministro libio Ali Zeidan
Red Voltaire


Un grupo armado secuestró al primer ministro libio, Ali Zeidan [a la izquierda en la foto, dcha Bernard Henrry Levy], en Trípoli el 10 de octubre de 2013, en el hotel Corinthia, donde reside desde que regresó a Libia.

El ex diplomático libio Ali Zeidan había desertado en los años 1980. El 7 de octubre de 1981 fundó en Khartum el Frente Nacional de Salvación de Libia, junto al actual jefe de Estado Mohamed Magariaf. Esa formación, que es sólo una fachada de la Hermandad Musulmana, organizó varios intentos de golpes de Estado –como el del 8 de mayo de 1984– financiados por Arabia Saudita y Estados Unidos. Con sus sucesivas intentonas golpistas el Frente Nacional de Salvación de Libia mató en realidad muchos más libios que el régimen de Muammar el-Kadhafi en su 41 años de gobierno.

Refugiado en Suiza, Ali Zeidan estuvo además entre los fundadores de la Liga Libia de Derechos Humanos. En 2011, esa estructura presentó al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, un informe falso donde acusaba a Muammar el-Kadhafi de haber asesinado a más de 6 000 opositores. Fue en base a ese falso informe que el Consejo de Derechos Humanos puso «el caso de Libia» en manos del Consejo de Seguridad de la ONU, que a su vez dio a la OTAN la misión de imponer una zona de exclusión aérea sobre el territorio libio para proteger a la población de la represión [1]. Y lo que hizo la OTAN fue derrocar el régimen. Mohamed Magariaf se convirtió entonces en presidente y Ali Zeidan en primer ministro.

Durante la guerra contra Libia, Ali Zeidan fue uno de los miembros más influyentes del Consejo Nacional de Transición (CNT), reconocido como único representante del pueblo libio por los mismos países que desataron la guerra contra Libia. Sin embargo, según un documento presentado por Estados Unidos al Comité de Sanciones de la ONU y revelado por la Red Voltaire, el CNT era financiado en secreto por el Libyan Information Exchange Mechanism (LIEM), un órgano informal creado en Nápoles únicamente por Estados Unidos [2].

En resumen, el señor Zeidan es un miembro de la Hermandad Musulmana y fue pagado por Estados Unidos para engañar a la comunidad internacional y ayudar a la OTAN a derrocar el régimen de Muammar el-Kadhafi.

El secuestro de Aliz Zeidan parece ser una respuesta de al-Qaeda al reciente secuestro –también en Trípoli– de Abu Anas al-Libi por un comando estadounidense [3].

Notas
[1] Entrevistado en Ginebra por la Red Voltaire, el secretario general de la Liga Libia de Derechos Humanos, Silman Buchuiguir, reconoció ante una cámara la manipulación de aquel informe. Esa entrevista, realizada por Julien Teil, aparece en su film La Guerre humanitaire en Libye.
Hemos traducido al español este excelente trabajo disponible en: 
Boletín nº406

Video  reportaje “La guerra humanitaria” de Julián Teil, doblado al español.
http://ciaramc.org/ciar/boletines/cr_bol406.htm
[2] «Washington trató de robarse 1 500 millones de dólares para pagar a sus asalariados del CNT», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 10 de octubre de 2013.
[3] «Estados Unidos secuestra uno de sus ex agentes en Libia», Red Voltaire, 8 de octubre de 2013.


Fuente
Secuestro del primer ministro libio Ali Zeidan. Red Voltaire | 10 de octubre de 2013
http://www.voltairenet.org/article180517.html

La viuda de Gadafi exige investigar su muerte


Foto: EPA
La Voz de Rusia publica la carta de la viuda del depuesto líder libio Muamar Gadafi, Safia Farkash, entregada a la emisora por su hermana Fátima Farkash. "Dedico este mensaje a mi país destrozado a manos de las tropas de la OTAN que sembraron allí el caos, la destrucción y la cizaña. También lo dedico a la memoria de mi esposo, mártir y héroe Muamar Gadafi, de mi querido hijo Asad Al Cusur y la de todos aquellos que estaban con ellos el 20 de octubre de 2011 cuando las fuerzas aéreas de la OTAN atacaron el convoy del jefe de Estado y luego sus efectivos entregaron los cuerpos malheridos a los criminales que les asesinaron cruelmente.

Este monstruoso asesinato es incompatible con cualquiera de las religiones existentes. Pero además de este crimen cometieron otro y continúan reteniendo hasta hoy los cuerpos de los mártires caídos, algo inaudito en la historia de la humanidad.

Exijo que todos los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, la Unión Europea y todos los que participaron en el asesinato de estos mártires y sea responsable, directa o indirectamente, de este terrible crimen, revelen, por fin, el lugar donde fueron enterrados sus restos mortales y los entreguen a las familias para que puedan darles un sepultura digna.

Además, exijo que la Unión Africana inicie una investigación minuciosa del asesinato del fundador de esta organización, el héroe Muamar Gadafi y de los que murieron junto a él aquel día.

Pido ayuda a todas las organizaciones internacionales de derechos humanos para ponerme en contacto con mi hijo Seif al Islam del que no sabemos nada desde su arresto a pesar de que es absolutamente inocente de todos los cargos presentados contra él. Quizás su único delito sea el haber advertido al pueblo libio sobre los horrores que está viviendo ahora.

Seif al Islam siempre ha luchado por los derechos humanos en Libia. Liberó de las cárceles estadounidenses y europeas a más de un islamista radical para darles otra oportunidad reintegrándoles a la vida normal. Entonces muchos de ellos se lo agradecieron mientras ahora piden que se les sea entregado para ejecutarlo.

Hoy, cuando se cumplen dos años desde la muerte de mi esposo, mi hijo y sus compañeros, levanto mi voz de esposa y madre en el exilio para que llegue a los oídos de la comunidad internacional".


Fuente
La viuda de Gadafi exige investigar su muerte. La Voz de Rusia. martes, 22 de octubre de 2013
http://spanish.ruvr.ru/2013_10_21/viuda-Gadafi-investigacion-muerte/


Anteriores boletines sobre Libia
"Lo que no te han contado sobre Libia "



Índice de boletines sobre Libia


VANDEPITTE / Libia: De Gadafi a Al Qaeda, gracias a la CIA

MARC VANDEPITTE.– El 11 de octubre el primer ministro libio fue secuestrado brutalmente para ser liberado horas después. Este secuestro es sintomático de la situación en el país. El 12 de octubre estalló un coche bomba cerca de las embajadas de Suecia y Finlandia. Una semana antes fue evacuada la embajada rusa tras ser invadida por hombres armados. Hace un año pasó lo mismo en la embajada estadounidense. Encontraron la muerte el embajador y tres de sus colaboradores. En el pasado otras embajadas también fueron tomadas como objetivo.
Al igual que en Iraq y Afganistán, la intervención occidental en Libia ha instaurado un Estado que se tambalea. Desde la evicción y asesinato de Gadafi la situación de seguridad del país está lejos de estar controlada. Los atentados a políticos, activistas, jueces y servicios de seguridad son moneda corriente. El gobierno central apenas ejerce el control del país. Milicias rivales imponen su ley. En febrero el gobierno de transición se vio obligado a reunirse en unas tiendas de campaña tras haber sido expulsado del parlamento por unos rebeldes encolerizados. El barco que se hundió cerca de Lampedusa, lo que provocó que se ahogaran 300 refugiados, provenía de Libia, etc.
Libia tiene las reservas más importantes de petróleo de África, pero a consecuencia del caos que reina en el país la extracción de petroleo se ha detenido prácticamente. Ahora el país tiene que importar petróleo para garantizar sus necesidades eléctricas. A principios de septiembre se saboteó el aprovisionamiento de agua en Tripoli, lo que provocó escasez de agua en la capital.
Bases para terroristas islamistas
Pero lo más inquietante es la yihadización del país. Los islamistas controlan territorios enteros y colocan hombres armados en los controles de las ciudades de Bengasi y Derna. El personaje de Belhadj lo ilustra perfectamente. Este ex(por así decirlo)miembro destacado de Al Qaeda estuvo implicado en los atentados de Madrid en 2004. Tras la caída de Gadafi se convirtió en gobernador de Tripoli y envió a cientos de yihadistas a Siria para luchar contra Assad. Actualmente trabaja en la instauración de un partido conservador islamista.
La influencia de la yihadización se extiende mucho más allá de las fronteras del país. El ministro tunecino de Interior considera que Libia es “un refugio para los miembros norteafricanos de Al Qaeda”. Tras el desmoronamiento del poder central libio varios tipos de armas pesadas han caído en manos de todo tipo de milicias. Una de ellas, el Libyan Islamic Fighting Group (LIFG), cuyo dirigente era Belhadj, llegó a una alianza con los rebeldes islamistas de Mali. Estos, junto con los tuaregs, lograron apropiarse del norte de Mali durante algunos meses. La importante toma de rehenes en un centro de extracción de gas en Argelia el pasado mes de enero se hizo partiendo desde Libia. Hoy la rebelión siria se controla desde Libia y la mancha de aceite yihadista se extiende hacia Niger y Mauritania.
Gracias a la CIA
A primera vista parece que Estados Unidos y Occidente están preocupados por este aumento de la actividad yihadista en el norte de África. A ello hay que añadir también Nigeria, Somalia y más recientemente Kenia. Pero si se observa más atentamente, la situación es más complicada. Una alianza entre, por una parte, las fuerzas especiales francesas, británicas, jordanas y cataríes, y por otra grupos rebeldes libios hizo posible la caída de Gadafi. El más importante de los grupos rebeldes libios era ciertamente el Libyan Islamic Fighting Group (LIFG), que figuraba en la lista de las organizaciones terroristas prohibidas. Su líder, el antes mencionado Belhadj, tenía a sus órdenes a entre dos y tres mil hombres. Su milicia tuvo derecho a unos adiestramientos estadounidenses justo antes de que empezara la rebelión en Libia.
No es la primera vez que Estados Unidos lo hace. En la década de 1980 se ocupó de la formación y dirección de combatientes islamistas extremistas en Afganistán. En la década de 1990 lo volvió a hacer en Bosnia y diez años después en Kosovo. No hay que excluir que los servicios de información occidentales estén implicados directa o indirectamente en las actividades terroristas de los chechenos en Rusia y de los iugures en China.
Estados Unidos y Francia simularon sorprenderse cuando los tuaregs y los islamistas ocuparon el norte de Mali, pero no era sino una fachada. Incluso podríamos preguntarnos si no lo provocaron, como ocurrió en 1990 con Iraq respecto a Kuwait. Teniendo en cuenta la actividad de Al Qaeda en la región, cualquier especialista en geoestrategia sabía que la eliminación de Gadafi provocaría un recrudecimiento de la amenaza terrorista en el Magreb y en el Sahel. Dado que la caída de Gadafi fue provocada en gran parte por las milicias yihadistas, a las que dirigió y formó Estados Unidos, podemos empezar a plantearnos una serie de importantes preguntas. Para más detalles al respecto, remito a un artículo anterior mío.
Agenda geopolítica
En todo caso, a Estados Unidos le conviene la amenaza terrorista islamista en la zona y en otras partes del continente. Constituye la excusa perfecta para estar presente militarmente e intervenir en el continente africano. A Washington no se le escapa que China y otros países emergentes están cada vez más activos en el continente y debido a ello constituyen una amenaza para su hegemonía. China es hoy el principal socio comercial de África. Según el Financial Times , “desde hace tiempo es controvertida la militarización de la política estadounidense tras el 11 de septiembre puesto que en la zona se considera que es un intento por parte de Estados Unidos de reforzar su control de las materias primas y de contrarrestar el papel comercial exponencial de China”.
En noviembre de 2006 China organizó una cumbre extraordinaria sobre cooperación económica a la que asistieron al menos 45 jefes de Estado africanos. Precisamente un mes después Bush aprobaba el establecimiento del Africom. Africom es el contingente militar estadounidense (aviones, barcos y tropas) consagrado al continente africano. Lo vimos actuar por primera vez en Libia y en Mali. Actualmente Africom está activo en 49 de los 54 países africanos y Estados Unidos tienen bases o instalaciones militares permanentes en al menos diez países. La militarización de Estados Unidos en el continente no hace más que extenderse. Reproducimos a continuación un mapa de su presencia en el continente en estos dos últimos años. El mapa es bastante elocuente.
En el terreno económico los países del Norte pierden terreno frente a los países emergentes del Sur y sin duda este es también el caso en África, un continente rico en materias primas. Cada vez parece mas evidente que los países del Norte lucharán con medios militares contra este reequilibrio, lo cual promete para el continente negro.
Traducido del neerlandés al francés por Thomas Halter para Investig’Action