Viene de aquí.
Según lo expuesto en este libro, podría parecer a los que creen que hay algo de verdad en lo que digo que todo está perdido, que es cuestión de tiempo antes de que seamos esclavizados y enviados a un campo de concentración. Sin embargo, no hay nada más lejos de la realidad. El movimiento para libramos de las opresivas garras del Nuevo Orden Mundial es más fuerte cada día que pasa. No estoy solo. Si yo hubiera sido el único o sólo hubiéramos sido unos pocos, ellos, el Nuevo Orden Mundial, nos hubieran destruido hace tiempo. Ni tienen éxito ni lo tendrán nunca. Los proyectos de los globalizadores para conseguir el Poder y la Esclavitud Totales se enfrentan a una increíble resistencia.
En 1996 intentaron destruir Canadá y unir los Estados Unidos y lo que quedara de Canadá en un Súperestado Norteamericano .. Se lo impedimos.
La unánime consternación y las protestas públicas por todo el Estado canadiense obligaron a los globalizadores a modificar sus planes, a posponer la fecha de la destrucción hasta el año 2000. No podrá ser. Los canadienses están alerta. En el año 2005 Bilderberg esperaba la desmembración de Canadá para el año 2007. Fracasaron, una vez más. En Francia y en Holanda, los miembros sagrados de la Comunidad Europea, los ciudadanos rechazaron de forma abrumadora la Constitución Europea, un paso más hacia la creación del Gobierno Mundial. Inglaterra es un faro de esperanza para nosotros, los europeos libres. Porque, por mucho que los miembros de Bilderberg, los políticos británicos, los periódicos y los grandes capitales hayan empujado a Inglaterra hacia la Comunidad Europea, referéndum tras referéndum, encuesta tras encuesta, los ciudadanos dicen alto y claro que el país no quiere formar parte de la usurpadora amenaza global.
¡El reino del absurdo incluso ha llevado al primer ministro de Inglaterra, Tony Blair, a declarar públicamente que «es patriótico ceder la independencia»!En los Estados Unidos, las noticias para los miembros de Bilderberg son todavía peores. Una de las claves de la destrucción estadounidense es la iniciativa dirigida por Bilderberg de desarmar a los americanos, algo que atenta claramente contra la Constitución y la Declaración de Derechos de los Estados Unidos, que conceden a los ciudadanos de los Estados Unidos el derecho a llevar armas.
Sin resistencia armada, será muy fácil detener y matar a los que se opongan a los planes de Bilderberg de crear un Estado Global. Esto puede parecer un oxímoron. ¿Acaso el objetivo no era, me dirán, vivir en un mundo sin violencia?
No, cuando los miembros de Bilderberg pretenden esclavizar al mundo entero, como he demostrado a lo largo del libro, en multitud de ocasiones. Nuestra esperanza son las milicias de los Estados Unidos. Sí, así es.
¡Rockefeller dijo hace unos años que se está acabando el plazo para crear un Nuevo Orden Mundial! El sabe lo que dice...
Lo que quería decir es que cada vez resulta más difícil convencer al mundo para que entregue su libertad por medios pacíficos, porque cada día miles de personas se dan cuenta de la terrible amenaza que supone el Estado Global. Si los miembros de Bilderberg no pueden alcanzar su Gobierno Mundial por medios pacíficos, entonces, lucharán para obtenerlo por la fuerza. ¡Por eso las milicias de los Estados Unidos y las milicias canadienses son nuestros redentores!
Mientras estos hombres y mujeres valientes estén dispuestos a defender los derechos que les concedieron los Padres Fundadores, mientras estén dispuestos a morir por defender la libertad, estaremos a salvo. Según estimaciones a la baja, las milicias y sus seguidores cuentan con millones de personas, según un estudio secreto llevado a cabo por el Gobierno de los Estados Unidos que debida e inmediatamente se nos filtró a los patriotas que luchamos contra esta amenaza global. Los miembros de Bilderberg habían planeado la creación de un Estado Global para el año 2000. Ahora, en el año 2005, cada vez tienen más frentes abiertos y se enfrentan a una población que no está dispuesta a ceder su derecho fundamental a la libertad.
Canadá no ha sido subyugado, ni Inglaterra, ni Francia, ni Holanda. ¡Aunque el presidente de los Estados Unidos, la mayor parte de su gabinete y una gran parte del poder legislativo estén en manos de los miembros de Bilderberg, nunca lo han tenido tan difícil! Se está agotando el plazo para resolverlo por medios pacíficos. ¡Y los miembros de Bilderberg tienen pánico de una confrontación violenta porque hay millones de nosotros, armados y esperándoles al otro lado! Por eso quieren desarmar a las milicias. Están desesperados.
Se han puesto en contacto con agentes secretos, divisiones del ejército y agentes de policía para preguntarles si, en caso de conflicto armado (es decir, en caso de guerra civil), ellos, los oficiales que han jurado proteger a sus compatriotas, estarían dispuestos a luchar contra ellos. La mayoría no lo hará porque entre sus compatriotas que luchan por la libertad se encuentran sus propias familias y amigos y amigos de sus amigos y parientes de sus amigos.
Así pues, los miembros de Bilderberg han usado su arma secreta: un payaso convertido en director de cine llamado Michael Moore. Moore no defiende nuestra causa, es uno de ellos. Su película sobre la Asociación Nacional del Rifle, Bowling for Columbine, es una parodia de la justicia. Si fuera un héroe americano de verdad, Michael Moore defendería las milicias y la Asociación del Rifle. Las armas no matan. Los miembros de Bilderberg sí. Preste atención. Fíjese en el descontento generalizado. Las ciudades se pudren entre el crimen, la prostitución y las drogas. Las tasas de suicidio son más altas que nunca. La conducta degenerada se presenta como arte New Age. Pero los miembros de Bilderberg nunca lo han tenido tan difícil. ¡No estamos solos ni hay nada perdido!
Consulte en Internet, en cualquier buscador. Teclee ECHELON, PROMIS, BILDERBERG, MK-ULTRA, HAARP, NEW WORLD ORDER, ONE WORLD GOVERNMENT.
Hay decenas de millones de páginas dedicadas a estos temas, lo que significa que hay decenas de millones de personas en contra del Nuevo Orden Mundial. ¡Lunáticos!, se dirá. ¡Teorías de conspiración! La mayor parte- de las páginas ciertamente se limitan a copiar material ya publicado. Pero, vamos a contarlos como números, como personas opuestas a los proyectos dirigidos por Bilderberg para imponer una Esclavitud Global.
Por eso son tan importantes estas cifras. Tenemos millones, decenas de millones de aliados, entre la gente de la calle. Y eso no es todo. Tenemos espías por todas partes. ¡La mayor parte de los asociados menos importantes de los miembros de Bilderberg son nuestros ojos y oídos! La mayor parte de los agentes secretos y servicios secretos de rango inferior como el MI6, la CIA, el FBI, la Real Policía Montada del Canadá, el Centro Nacional de Inteligencia (NIC) o el KGB también son de los nuestros.
Sabemos qué piensa Bilderberg e incluso conocemos sus intenciones. Por eso, a pesar de las extraordinarias medidas que toman para protegerse y para ocultar información incriminatoria tras un velo de secreto, sabremos inmediatamente cuáles son sus intenciones. Y los miembros de Bilderberg lo saben y no pueden hacer nada por evitarlo. La situación es extremadamente grave. Tenemos que enfrentamos al esfuerzo combinado de algunas de las personas más brillantes de la historia de la humanidad conspirando contra nosotros con el objetivo de subyugamos. Pero la voluntad humana es inmortal. Los tiranos han matado a millones de personas, y aun así la gente ha luchado y ha recuperado la libertad.
Durante los últimos 200 años, desde el nacimiento de los Illuminati en 1776, los más poderosos del mundo han planeado nuestra destrucción. Controlan la Comunidad Europea, las Naciones Unidas, el Gobierno de los Estados Unidos, las principales instituciones bancarias del mundo. El hecho que el Club Bilderberg, una organización secreta que cuenta con 120 invitados cada año a su reunión anual, cuenta con todos los presidentes europeos, estadounidenses y canadienses, con todos los comisarios europeos, los principales banqueros europeos, presidente del FMI, del Banco Mundial, del Banco Central Europeo, secretario general de la OTAN es estadísticamente imposible en una sociedad que consiste en casi 1.000 millones de personas. La libertad mueve el corazón humano y el miedo lo paraliza. Entre la cacofonía ensordecedora del silencio patriótico, hay voces insurgentes que exigen atención. La democracia tiene su fundamento moral en la verdad, la tolerancia, la libertad y el respeto por la dignidad humana.
Los miembros de Bilderberg desprecian el patriotismo porque es la antítesis de la esclavitud. Sin embargo, no basta con eso. La política de Bilderberg tiene que ser perseguida en la sociedad civil y en las instituciones en las que se ha infiltrado: pueblos y ciudades pequeños, escuelas primarias, organizaciones culturales, grupos de jóvenes, asociaciones profesionales. Esto no pueden hacerla los partidos políticos, que son meras máquinas electorales. La moralidad humana debería sostener la seguridad global y el impulso para esta nueva moralidad debería emanar de actores no gubernamentales. Tiene que haber un movimiento, en la sociedad y en la política, basado en la cooperación entre partidos progresistas, organizaciones de la sociedad civil e intelectuales. Se trata de un proyecto a largo plazo. La globalización es una amenaza histórica. Pretende destruir el legado del patriotismo y de la propia modernidad. Sólo puede lucharse con ella de manera holística, sin medias tintas. El Nuevo Orden Mundial ha impuesto un único gobierno totalitario, una única moneda global y una religión sincrética universal a la población del mundo mediante mentiras y ofuscaciones.En una sociedad cada vez más dividida, hay elementos que pueden destacar lo que compartimos, lo que tenemos en común, y hacerla directamente, con gran intensidad. La dignidad humana y la diversidad cultural, que se entienden al momento en todas partes y no necesitan traducción, son algunos de los aspectos más valiosos de la tradición universal.
Se merecen todo el apoyo que puedan recibir. Se merecen luchar y morir por esta libertad.
Continúa aquí.
"El Infinito concibió un Deleite sin límite en Sí mismo y surgieron los Mundos y los Universos." "No creas que la luz la crean los soles. Los soles son la concentración física de la Luz, pero el esplendor que concentran está en todas partes". "Al igual que la luz de una estrella alcanza la Tierra centenares de años después de que haya dejado de existir, también el evento que ya ha sucedido en Brahman al principio se manifiesta ahora en nuestra experiencia material." Sri Aurobindo
Solzhenitsyn
“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn
Izquierda-Derecha
El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)
Mostrando entradas con la etiqueta La verdadera historia del Club Bilderberge. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La verdadera historia del Club Bilderberge. Mostrar todas las entradas
martes, 11 de agosto de 2009
miércoles, 5 de agosto de 2009
La Verdadera Historia del Club Bilderberger (II): La conspiración de los Rockefeller y la Comisión Trilateral
Viene de aquí.
Los medios y agencias de noticias de Toronto fueron puestos sobre aviso de esta reunión [de los Bilderbergers] por una serie de faxes, llamadas y memorándums que mandamos Jim Tucker y yo mismo [Daniel Stulin], especialmente después de que supiéramos por fuentes internas a la reunión que la conferencia de 1996 iba a utilizarse como escenario para tratar la inminente fractura de Canadá a través de una Declaración Unilateral de Independencia en Quebec a principios de 1997.
El objetivo era fraccionar Canadá para facilitar una Unión Continental con Estados Unidos hacia el año 2000. Este objetivo hubo de posponerse hasta 2005 y luego hasta 2007. Como regla general, las reuniones Bilderberg jamás se mencionan en la prensa, pues la prensa generalista es propiedad de los bilderbergers. Este velo de secretismo fue rasgado el 30 de mayo de 1996, el primer día de la conferencia, por un artículo en la primera plana de uno de los periódicos de mayor circulación y prestigio de Canadá, el Toronto Star. Bajo el titular «Black acoge a líderes mundiales», John Deverell, un periodista de la sección de negocios del periódico, subrayó que no sólo el editor canadiense lord Conrad Black había ofrecido doscientos noventa y cinco millones de dólares para hacerse con el control de la mayor cadena de periódicos canadienses sino que, además,
Pero la conferencia de 1996 no fue una conferencia común ni Canadá es un país cualquiera. Cuando los principales medios comenzaron a confirmar la información a través de sus fuentes privadas y gubernamentales, les quedó inmediatamente claro que Canadá, uno de los estados más ricos y bellos del mundo, iba a ser despiadadamente troceado por los bilderbergers y el Nuevo Orden Mundial.
Los bilderbergers deberían haber sabido que, cuando lo que está en juego es la propia libertad, la mera posesión de los medios no puede impedir que los editores, correctores, articulistas, asistentes y periodistas de investigación de la televisión, radio y de la prensa escritas difundan la verdad entre el público. Lo que los bilderbergers habían considerado meramente una fuga se convirtió rápidamente en una inundación y luego en una avalancha que se llevó a todo el mundo por delante.
Sólo en la conferencia de 1999 en Sintra, Portugal, relajaron los bilderbergers las extremas medidas de seguridad que impusieron tras su mayor derrota: la conferencia de Toronto.
A las 7:45 de la mañana del 30 de mayo de 1996, el legendario locutor de 680-NEWS Dick Smythe, el más seguido en el área metropolitana de Toronto, emitió el siguiente informe, que fue transmitido a intervalos regulares como parte de sus noticias:
¿Qué estoy haciendo persiguiendo a esa gente por todo el mundo? ¿Qué es lo que busco? Tiene que haber una forma más sencilla de ganarse la vida ... pero se lo debo a mi padre. El 19 de abril de 1975 fue la última vez que vi a mi padre vivo, un hombretón en bata y zapatillas. Desde la fotografía me miran mis ojos desesperados, los ojos de un niño de nueve años, asustado, incapaz de imaginar, de comprender, no lo suficientemente mayor para ponerme en el lugar de este hombre barbudo, que sólo unas horas antes me abrazaba pero que ahora se ha ido. Los médicos dictaminaron la muerte clínica de mi padre diecisiete días después, el 6 de mayo de 1975. Fue un científico famoso, un hombre de gran dignidad y honor que pasó su vida entera luchando por el derecho de los hombres a decir lo que piensan. Quizá eso no parezca algo extraordinario en cualquier país en que la libertad de expresión forme parte fundamental del entramado básico de la sociedad, pero no era así en la vieja dictadura de la Unión Soviética.
Mi padre sobrevivió diecisiete días de tortura brutal, diecinueve horas de dolor diarias cada uno de esos días. Trescientas veintitrés horas de sufrimiento inhumano provocadas por la Policía Secreta soviética. Le aplastaron los testículos, le rompieron la mano derecha por ocho sitios y sufrió una perforación en un pulmón como consecuencia de los golpes que le daban los cinco bestias que le dieron una paliza. Me gustaría decides que se mantuvo firme, que no se le oyó ni un suspiro, que se rió de sus torturadores, que ...¿Puede que mi obsesión sea un eterno y fútil esfuerzo de cambiar la dirección en que avanzo en el tiempo, de caminar hacia atrás al pasado atrincherado en lugar de hacia el cambiante futuro con la intención de liberar a aquel hombre de aquel sufrimiento injusto? Pero por mucho que lo intente, no conseguiré alcanzarle.
El 1 de junio, «Big» Jim Tucker y yo, junto con un pequeño grupo de activistas a tiempo parcial, celebramos lo que se estaba convirtiendo en un éxito extraordinario. Todos los grandes periódicos del país querían entrevistamos, las cadenas de televisión buscaban constantemente nuevas noticias y las cadenas de radio nos se guían por toda la ciudad.
Nos reuníamos en la Horseshoe Tavem de Queen Street. Antes, ese mismo día recibí una llamada de una de mis fuentes que me pidió que nos viéramos urgentemente antes de las reuniones del día siguiente. Quedamos en la Galería de Calatrava, junto a la Trust Tower, uno de los lugares menos sospechosos de todo Toronto debido a su inmensidad y a las ingentes cantidades de turistas que pasan por allí fotografiando y grabando en vídeo la principal atracción arquitectónica de Toronto. Llegué allí cruzando el Mercado de Kensington, equivalente a lo que sería en Madrid el Rastro. Al doblar la esquina vi a mi contacto hojeando los periódicos en un quiosco con una bolsa de plástico en la mano izquierda y una revista enrollada en la derecha. Tras un breve cruce de miradas y sin que diéramos muestras de reconocer al otro, me moví silenciosamente hacia la entrada de la torre, donde un amigo que trabajaba en el mercado inmobiliario me había conseguido una sala en uno de los últimos pisos del edificio, con unas vistas maravillosas a la ciudad. Me subí en un ascensor, mirando nerviosamente tras de mí. Mi contacto me siguió cinco minutos después. Habíamos conseguido mucho en los últimos días. Por una vez, le habíamos ganado claramente la mano a los Bilderbergers. La cobertura mediática había sido tremenda y Kissinger estaba muy enfadado, lo que era buena señal. Los planes para la inminente disgregación de mi país de adopción fueron temporalmente aplazados. ¿Qué más se podría haber logrado en tan poco tiempo? Aun así, yo sabía que se trataba sólo de una victoria temporal. Aquella gente volvería y habría aprendido la lección querían aplastar toda resistencia, regir el mundo sin el consentimiento de éste, por la fuerza de las armas o del pan. A doscientos cuarenta metros sobre el suelo la ciudad estaba quieta. Las ventanas me aislaban de los sonidos de la urbe. En ese momento me sentí como si mirara hacia adentro desde afuera. ¿Serviría para algo todo aquello? ¿Comprendería la gente que nos enfrentábamos a un peligro inminente? Un discreto golpe en la pesada puerta de madera interrumpió mis pensamientos.
-Pase - dije, apenas levantando la voz. Mi fuente, que llevaba guantes de piel, cruzó lentamente el umbral que separaba el desnudo pasillo de la decoración art deco de la suite. Se movió instintivamente hacia la ventana, contemplando momentáneamente la extraordinaria vista del área en que el centro de Toronto se encuentra con el lago.
-Esta vez les has parado - dijo la fuente, sopesando cada sílaba como si una pequeña alteración en el registro pudiera haber cambiado el significado--. La disgregación de Canadá sigue en marcha. Sólo es cuestión de tiempo.
-Quizá -dije-o por ahora todo está bien y así seguirá hasta el próximo encuentro. Quizá para entonces unos cuantos de ellos hayan muerto de viejos o por accidentes o causas fortuitas.
-¿Fortuitas? ¿Fortuitas para quién? -contestó la fuente. De la revista que mantenía férreamente agarrada sacó una serie de notas manuscritas, garabatos que yo apenas habría sido capaz de descifrar solo.
-Creí que no se permitía tomar notas --dije, sonriéndole de oreja a oreja.
-Tomar notas no se recomienda, amigo -me corrigió.
Eché un vistazo a la página. Podría descifrarlo. Conocía muy bien esa letra: las «t» apenas trazadas y las «r» retorcidas, todo diligentemente escrito en los confines de un papel pautado. Reflexioné un instante sobre lo que aquel valiente arriesgaba al reunirse conmigo y entregarme esa valiosísima información. ¿Por qué no había más personas como él en el mundo? Quizá las haya, sólo que no sabemos de la lucha que mantienen calladamente a miles de kilómetros de nosotros.
-Debo irme -me dijo lentamente la fuente sin levantar la mirada.
Extendí mecánicamente mi mano abierta en dirección de la fuente. Justo cuando iba a encajar su mano en la mía, me abalancé sobre él y le di un abrazo de oso.
-No le haré perder el tiempo dándole las gracias porque ningún agradecimiento será suficiente para compensar lo que ha hecho por nosotros.
La fuente levantó la mirada.
-Debo irme.
-Nos iremos igual que hemos entrado --dije-, con un intervalo de cinco minutos. Yo me iré primero.
-No se preocupe. He dejado mi coche en el parking subterráneo. Podemos bajar juntos en el ascensor.
La fuente se ajustó sus guantes de piel y apretó el botón del ascensor. La luz azul brilló a través de su superficie transparente. Pude oír el sonido sibilante del ascensor hidráulico acelerando desde las entrañas del edificio a seis pisos por segundo.
-¿Cuándo volveré a verle? Sonó la campanilla y las puertas se abrieron. Di un paso adelante para entrar en el ascensor.
-¡Cuidado! -gritó la fuente, agarrándome con fuerza del brazo y tirándome hacia atrás.
Miré mecánicamente hacia el ascensor. Frente a mí se abría el sobrecogedor vacío del hueco del ascensor, doscientos metros de caída y muerte hubieran sido mi destino si la fuente no me hubiera apartado del abismo. Me estremecí. Un escalofrío subió por mi columna vertebral.
-El suelo -murmuré - ¿dónde está el suelo?
-Tenemos que salir de aquí ahora mismo! -dijo la fuente
- Alguien ha manipulado el sistema. ¡Le esperaban! Escuche. No tome el ascensor. No es seguro. Baje por las escaleras y llame a la Policía. Cuando lleguen aquí, aprovecharé el momento y bajaré en ascensor hasta el garaje. ¡Rápido! ¡Vaya ahora mismo!
Bajé los escalones de dos en dos agarrándome a la barandilla y aprovechando la inercia para girar más rápidamente. Mi corazón latía alocadamente, como consecuencia de haber estado al borde de la muerte y de tratar de descender doscientos metros lo más rápido posible. En uno de los pisos bajos pude oír la trabada voz de un guardia de seguridad inmigrante que subía las escaleras hacia mí.
- … er, … ter, … señor, ¿esta usted bien? ¿Qué ha sucedido? Me han llamado en el intercomunicador del segundo piso ... alguien ha hecho que el ascensor se detenga manualmente ... sólo se puede hacer en una emergencia ...
Le agarré por el brazo .
-Por favor, llame a la Policía lo más rápido que pueda -le dije.
El hombre sacó su walkie talkie y pude oír que alguien le contestaba. Seguí corriendo. Cinco, cuatro, tres, dos, uno ... llegué al suelo. Abrí las pesadas puertas de metal que conducían al vestíbulo principal del edificio. Afuera ya había aparcados dos coches de policía y se comenzaban a reunir los primeros curiosos al otro lado de las puertas giratorias.
-¿Es usted el hombre que se ha quedado atascado en el ascensor? preguntó el oficial de policía de Toronto apuntándome con el índice y el corazón.
-No exactamente -murmuré, sacudiendo la cabeza con incredulidad-. He estado a punto de entrar en un ascensor al que le faltaba una parte, es decir, el suelo.
El policía dejó escapar una exclamación. Su compañero, bajo, de rasgos marcados, bigote recortado y muñeca peluda se interesó:
-Sabe, hijo, tiene mucha suerte de estar vivo. Sólo los ciegos sobreviven a estas situaciones. Un ciego jamás entraría en un ascensor sin asegurarse primero de que el suelo está allí. Nosotros, sin embargo, damos siempre por supuesto que lo está. Por eso es un milagro que haya sobrevivido. Cuando la mafia quiere cargarse a alguien, éste es uno de sus métodos favoritos.
La Comisión Trilateral
Sin duda, el Club Bilderberg es el foro a la sombra del poder más importante que existe, pero también la Comisión Trilateral, una entidad poco entendida, desempeña un papel fundamental en el esquema del Nuevo Orden Mundial y su voluntad de conquista global, como voy a explicar en este capítulo. La Comisión Trilateral fue creada en 1973. Su fundador y principal impulsor fue el financiero internacional David Rockefeller, por largo tiempo presidente del Chase Manhattan Bank, institución controlada por la familia Rockefeller. El primer encuentro tuvo lugar en Tokio entre el 21 y el 23 de octubre de 1973. Sesenta y cinco personas pertenecían al grupo estadounidense. De ellos, 35 tenían relaciones entrecruzadas con el CFR.
Gary Allen, en El expediente Rockefeller, publicado en 1975, escribió lo siguiente:
Holly Sklar afirma en Trilateralism: The Trilateral Commission y Élite Planning for World Management que,
El propósito aparente de la CT desde su inicio fue,
Holly Sklar añade que,
Joan Hoff, en Nixon Reconsidered, explica que después de que finalmente consiguiese ese encuentro con el presidente, la postura de Rockefeller fue rechazada por uno de los funcionarios del gobierno por «no ser especialmente innovadora».
Esto debió ser la humillación definitiva y la gota que colmó el vaso. Nixon y su heterogéneo equipo ya estaban de patitas en la calle. La mayor parte de la NPE fue finalmente abolida en abril de 1974, después de 17 meses de vida. Cuatro meses más tarde Nixon dimitiría de su cargo.
Comisión Trilateral, una organización particularmente sofisticada
«¿Cómo se explica la sutil interdependencia que mantiene el Norte industrial con el Tercer Mundo?», pregunta Holly Sldar.
En 1991, el economista Doug Henwood, colaborador de la importante publicación estadounidense The Nation, dijo en el Left Business Observer, un boletín informativo fundado por él en 1986:

Efectivamente, la candidatura de Cárter tenía sólo el 4 % de apoyo del Partido Demócrata y, de la noche a la mañana, el de Georgia se convirtió en el candidato a la presidencia.
La crónica de los hechos fue concretamente la siguiente: en 1973, Cárter fue invitado a Tarrytown, en el estado de Nueva York, propiedad de David Rockefeller. Zbigniew Brzezinski, haciendo el papel de cazatalentos de Hollywood, ayudaba a Rockefeller a buscar perfiles con buena imagen pública para la Comisión Trilateral. El encanto sureño de Cárter causó una impresión muy positiva en los dos «caballeros».
Tanto Brzezinski como Rockefeller,
No sorprende, pues, que cada uno de los presidentes y candidatos a la presidencia «pertenezcan» a las sociedades secretas que los promocionan. Ellos construyeron la figura de Jimmy Cárter (de la misma forma que hicieron a Ford, Mitterrand, Felipe González, Clinton, Karzai, etcétera) y abortaron las pretensiones de llegar a la presidencia del senador Barry Goldwater, un confeso detractor de la globalización, de la misma forma que arremetieron contra Margaret Thatcher.
Tanto John Kerry como George W. Bush pertenecen a la misma combinación de asociaciones: el CFR y el Club Bilderberg. Realmente no importa quién gane. El verdadero poder siempre sigue estando en manos de los globalizadores, a los que les guía una sola misión llamada Gobierno Único Mundial. No debería sorprendemos, a la luz de toda la evidencia que hemos mostrado hasta el momento en este libro, que desde su fundación esa triada globalizadora llamada Comisión Trilateral haya estado trabajando para ver el final de la soberanía de los Estados Unidos. La siguiente selección de citas de Between Two Ages muestra la cercanía del pensamiento de Brzezinski a la del fundador del CFR, el marxista Edward Mandell House.
En la página 72, Brzezinski escribe:
Enseñó que la única competencia que valía la pena tener era aquella en la que tú controlas las dos partes de la ecuación. De ahí el amor de John y David por el monopolio globalizador como, por ejemplo, los planes de Rockefeller de que la CT uniese a los bloques económicos de la Comunidad Europea, el norte y el sur de. América y Asia bajo el paraguas de un gobierno mundial controlado por Rockefeller y compañía. Finalmente, en la antepenúltima página del libro, Brzezinski nos dice lo que significa todo. El objetivo de la Comisión Trilateral (los objetivos de Rockefeller) son «conseguir el Gobierno Mundial». Así que, mientras muchos biógrafos, a través de cambios, alteraciones, medias verdades y mentiras completas han hablado de la fabulosa riqueza de la familia Rockefeller y de su prácticamente ilimitado poder económico y político, que según la propaganda oficial se emplea en alimentar a los hambrientos de los países del Tercer Mundo, en educar a los pobres a través de una miríada de benevolentes fundaciones y sociedades, y en la construcción de la infraestructura de las naciones subdesarrolladas y devastadas a causa de las guerras, muy pocos autores han dado con el aspecto más destacable de la familia: su resuelta intención de destruir a los Estados Unidos y, al tiempo, reconstruir el poder de los soviets (si le parece increíble siga leyendo) como país independiente, como explica Eustace Mullins, en su sorprendente trabajo Murder By Injection: The Medical Conspiracy Against America, que sucede a través de su «plan de fomento del monopolio, con el establecimiento de fundaciones para ganar poder sobre los ciudadanos americanos» y finalmente la subyugación de todo el mundo al poder de la dictadura mundial uniendo al mundo bajo el estandarte de un Gobierno Mundial.
Wall Street y la Revolución bolchevique
De hecho, aunque los paralelismos entre los Rockefeller y los soviets hace mucho que han sido suprimidos, el secreto más grande de todos, que la financiación de la revolución bolchevique procedió de los supercapitales estadounidenses, sigue enterrado porque la familia Rockefeller, a través de sus organizaciones, la CRF, la CT y el Club Bilderberg, etcétera, poseen los principales medios de comunicación y empresas editoriales de Estados Unidos.
El doctor Anthony Sutton, en Wall Street And The Bolshevik Revolution, explica:
Gary Allen, en El expediente Rockefeller, se hace eco de los descubrimientos y sentimientos de Sutton, quien afirma:
Gary Allen sigue hablando de la existencia «de evidentes influencias» detrás de los comunistas cuando dice:
Frederick C. Howe explica en Confessions of a Monopolist (1976) cómo funciona la estrategia en la práctica:
El plan Marburg
El plan Marburg -el diabólico plan de la banca para controlar entre bastidores el socialismo internacional-, desarrollado a principios del siglo XX, fue financiado por Andrew Carnegie, de la Fundación Carnegie, hoy bajo control del Club Bilderberg. Estos financieros internacionales, apolíticos y amorales, según explica el doctor Anthony Sutton in Wall Street and the Bolshevik Revolution,
El objetivo del plan, escribe Jennings C. Wise en Woodrow Wilson: Disciple of Revolution, era unificar a los,
Esto coincide con las palabras de Zbigniew Brzezinski:
¿Cuántos millones murieron en el proceso? La palabra clave es monopolio. Piense sencillamente en la antigua Unión Soviética, donde el estado lo controlaba y supervisaba todo. Como planificadores sociales, los soviéticos apenas tenían problemas laborales, ya que la legislación social estaba controlada por el estado central.
Eso es exactamente lo que Rockefeller, y por extensión su perrito faldero Brzezinski, ansían. No hace falta decir que, para «garantizar la paz» se necesita el prerrequisito de la guerra. (Ahora ya sabe por qué los globalizadores necesitaban de la Revolución Rusa.)
Como explica el doctor Sutton,
La Revolución Rusa
Según un testimonio del Congreso de los Estados Unidos del 20 de octubre de 1919, el apoyo financiero de John D. Rockefeller (a Lenin y Trotsky) provocó la (fracasada) Revolución Comunista de 1905.
La biografía de Rockefeller omite un detalle «insignificante», esto es, la afirmación hecha en público por parte del banquero inversionista de la familia Rockefeller y presidente de la empresa de inversiones de Nueva York, Kuhn, Loeb & Co, el jesuita Jacob Schiff, también fundador de la Reserva Federal, de que sin su influencia financiera la revolución rusa nunca hubiese tenido éxito. Es decir, según los documentos del Congreso del doctor Sutton, en la primavera de 1917, Jacob Schiff empezó a financiar a Trotsky con el propósito de que prosperase la Revolución Socialista en Rusia.
¡La manera en que Sutton descubrió esos increíbles documentos es realmente sorprendente! Esos preciosos documentos se encontraron en un expediente más del Departamento de Estado de los Estados Unidos (861.00/5339). El documento más importante data del 13 de noviembre de 1918.
Sin embargo, lo que es más increíble todavía es el hecho de que en privado Schiff estaba en contra del apoyo al Régimen Bolchevique, como se ha demostrado, y de nuevo, documentos reservados descubiertos por el doctor Sutton (como el Documento nº 3) demuestran que Jacob Schiff, de Kuhn, Loeb y Company, también había financiado secretamente a los japoneses en su guerra contra Rusia. Otro hecho omitido es que el emisario personal de John D. Rockefeller, George Kennan, pasó veinte años promocionando la actividad revolucionaria contra el zar de Rusia según el libro Rape of the Constitution - Death of Freedom de Gyeorgos C. Hatonn. ¿Quién financió a Kelman y por qué? ¿A qué coste? Aparte del deseo de crear un monopolio globalizador, ¿tenía John D. Rockefeller alguna razón personal para desear la caída del zar y apoyar la revolución?
Después de todo, Rockefeller no era ningún adolescente idealista. La respuesta sigue hoy tan de actualidad como hace cien años: ¡por el petróleo! Antes de la Revolución Bolchevique, Rusia sucedió a Estados Unidos como mayor productor de petróleo del mundo. En 1900, los campos de petróleo de Bakú en Rusia producían más petróleo crudo que todo Estados Unidos y en 1902 más de la mitad de las extracciones mundiales eran rusas. El caos y la destrucción de la revolución destruyeron la industria petrolífera rusa. En su libro, Wall Street and the Bolshevik Revolution, el doctor Sutton escribe:
y la otra mitad apenas funcionaba debido a la falta de tecnología para hacerlos productivos.
La otra razón, que tampoco se menciona en la biografía de Rockefeller, es la competencia.
Como afirma Gary Allen,
Moviendo las piezas del tablero
Cuando la revolución de 1905 fracasó, los banqueros reaccionaron. En su libro, Rape of the Constitution; Death of Freedom, Gyeorgos C. Hatonn explica cómo,
Como anécdota, el doctor Anthony Sutton explica en Wall Street and the Bolshevik Revolution que León Trotsky visitó España después de ser expulsado de Francia, en septiembre de 1916, por escribir artículos «incendiarios» en un periódico parisino escrito en ruso. Fue, según Sutton,
Algunos días después, la policía de Madrid lo detuvo para internarlo en una «celda de primera clase» a un precio de una peseta y media al día. Después, Trotsky fue trasladado a Cádiz y después a Barcelona, donde finalmente subió a bordo del Montserrat, un vapor de la Compañía Trasatlántica Española. Trotsky y su familia cruzaron el Atlántico y desembarcaron en Nueva York el 13 de enero de 1917. Cuando el zar abdicó en 1916, Trotsky - con diez mil dólares de Rockefeller para gastos de viaje - fue conducido al Kristianiafiord (dejó Nueva York el 26 de marzo de 1917) con trescientos revolucionarios comunistas de Nueva York. ¿De dónde sacó Trotsky su pasaporte? ¿Quién se lo pagó? ¿Quién le arregló el trámite y por qué? Fue el mismo Rockefeller quien consiguió un pasaporte especial para Trotsky a través de Woodrow Wilson, el presidente de los Estados Unidos, y envió a Lincoln Steffens, un comunista estadounidense al servicio de Rockefeller,
Pero ¿por qué fue detenido?
Lo que sucedió después, se asemeja al clima político actual en el erróneamente llamado «Canadá Libre». Como en el Canadá de hoy la influencia de los Rockefeller está tras los movimientos separatistas de Quebec los políticos de entonces estaban bajo la influencia de la familia Rockefeller. Gyeorgos C. Hatonn en el ya citado libro Rape of the Constitution; Death of Freedom explica:
Tanto Alien como el doctor Sutton llegan a la misma conclusión: la revolución y las finanzas internacionales tienen los mismos objetivos comunes: la erradicación de los poderes descentralizados, mucho más difíciles de controlar, y el establecimiento de un Gobierno Mundial Único, un monopolio del poder que se perpetúe en el tiempo. Gracias al heroico trabajo de las otras impresionantes obras del doctor Sutton, las pruebas de la implicación de los Rockefeller en la,
Quizá, podría resumir el grado de crueldad con un ejemplo:
Como curiosidad, Trotsky se casaría después con la hija de uno de los banqueros más ricos, Livotovsky, quien también respaldó la Revolución Bolchevique.
Tecnología estadounidense en manos de los comunistas
En 1926, la Standard Oil de Nueva York, de Rockefeller, y su subsidiaria, la Vacuum Oil Company, a través del Chase National Bank,
En ese momento se informó de que John D. Rockefeller había hecho un préstamo a los bolcheviques de 75 millones de dólares, «parte del precio del acuerdo». Como resultado del trato, dice Alien,
Por lo tanto, John D. Rockefeller, concluye el autor, el adalid del capitalismo, ayudó «a la recuperación de la economía bolchevique». El Gobierno de los Estados Unidos no reconoció oficialmente al Estado soviético hasta 1933.
¿Cómo es posible que ciudadanos privados, por muy ricos e influyentes que sean, hayan colaborado con el régimen soviético asesino cuando ello iba explícitamente en contra de la ley, según el Congreso de los Estados Unidos? Además, no sólo fueron ciudadanos privados los que colaboraron en la creación del monopolio soviético, sino que el mismo presidente Wilson aprobó tal colaboración.
El doctor Sutton añade en su libro,
Esto es lo que el congresista de los Estados Unidos Louis McFadden, presidente del Comité Bancario de la Cámara de Representantes, que se opuso valientemente a los manipuladores del sistema de la Reserva Federal en la década de 1920 y 1930, tenía que decir en un discurso a los congresistas el 10 de junio de 1932:
Tristemente, todo eso forma parte del gran diseño del Nuevo Orden Mundial. Para conseguir el Gobierno Mundial Único, controlado por los globalizadores, deben unirse diferentes naciones. Para que el público general acepte inicialmente los «beneficios» del Gobierno Mundial Único/CE, debe venderse la idea de que tal unión tiene ventajas y beneficios, como que el bloque de comercio libre no supondrá una pérdida de soberanía. El problema es que ya hoy hemos perdido nuestra soberanía. La CE ha invadido todos los aspectos de nuestra vida, atándonos a unos tratados desconocidos, unas leyes y unas regulaciones oscuras, muy difíciles de comprender. El Tratado de Maastricht es muy complejo y para entenderlo mínimamente debe leerse en conjunción con el Tratado de Amsterdam, el Tratado de Roma y la Ley Única Europea. ¿Es que los miembros de las Cortes han tenido el tiempo y los conocimientos necesarios para estudiarlos? ¿Cuántos saben realmente qué implican? Como ilustración sólo diré que en el debate parlamentario que hubo en Inglaterra acerca de los tratados mencionados (un paso que suponía nada menos que sustraer las libertades a los ciudadanos para transferirlas al organismo europeo), se les dio a los miembros del Parlamento británico un resumen de dos páginas de dichos tratados y se supone que debían tomar una decisión en base a ese único material.
¿Cómo se crea esa cacareada igualdad entre naciones y simultáneamente se convierte a los Estados Unidos en una provincia más del Nuevo Orden Mundial? En primer lugar, usando el dinero de los contribuyentes, el saber tecnológico y, tal como explica Gary Allen,
Ahora ya sabe por qué, desde la Revolución Rusa - que no fue un levantamiento espontáneo - los defensores del Orden Mundial han defendido y llevado a cabo políticas dirigidas a incrementar el poder de la Unión Soviética.
En esencia, la Comisión Trilateral de Rockefeller fue fundada para acelerar la consecución del objetivo globalizador. El profesor Anthony Sutton, el mayor experto en el estudio de la contribución de la tecnología occidental a la creación del Estado Soviético, ofrece una evidencia irrefutable de que la capacidad industrial y militar soviética plasmada en,
En Wall Street And The Bolshevik Revolution, Sutton, afirma:
Recuerde, la Gran Fusión será controlada por el mismo Grupo Bilderberg-CFR-CT que está orquestando entre bastidores los bloques regionales y las uniones monetarias «temporales».
Anthony Sutton declaró en 1972 ante un subcomité del Partido Republicano para decir:
Continúa aquí.
Independientemente de su precio, la Revolución China ha tenido un éxito evidente no sólo a la hora de crear una administración más eficaz y entregada, sino también a la hora de fomentar una moral alta y un propósito común [ ... ] el experimento social llevado a cabo en China bajo el mandato del presidente Mao es uno de los éxitos más importantes de la historia de la humanidad. DAVID ROCKEFELLER (1973)
Los medios y agencias de noticias de Toronto fueron puestos sobre aviso de esta reunión [de los Bilderbergers] por una serie de faxes, llamadas y memorándums que mandamos Jim Tucker y yo mismo [Daniel Stulin], especialmente después de que supiéramos por fuentes internas a la reunión que la conferencia de 1996 iba a utilizarse como escenario para tratar la inminente fractura de Canadá a través de una Declaración Unilateral de Independencia en Quebec a principios de 1997.
El objetivo era fraccionar Canadá para facilitar una Unión Continental con Estados Unidos hacia el año 2000. Este objetivo hubo de posponerse hasta 2005 y luego hasta 2007. Como regla general, las reuniones Bilderberg jamás se mencionan en la prensa, pues la prensa generalista es propiedad de los bilderbergers. Este velo de secretismo fue rasgado el 30 de mayo de 1996, el primer día de la conferencia, por un artículo en la primera plana de uno de los periódicos de mayor circulación y prestigio de Canadá, el Toronto Star. Bajo el titular «Black acoge a líderes mundiales», John Deverell, un periodista de la sección de negocios del periódico, subrayó que no sólo el editor canadiense lord Conrad Black había ofrecido doscientos noventa y cinco millones de dólares para hacerse con el control de la mayor cadena de periódicos canadienses sino que, además,
« ... ahora es el anfitrión de una reunión de cuatro días fuertemente protegida por guardias a la que acuden líderes mundiales y monarcas al norte de Toronto».Deverell nombró a algunos de los 100 asistentes elegidos a dedo de todo el mundo, extraídos de la lista que Tucker y yo le suministramos. Esta fue la primera vez en la historia de las conferencias Bilderberg en que un periódico importante les dedicó su atención, habitualmente las reuniones Bilderberg ni siquiera se mencionan en los grandes medios. Los bilderbergers no están acostumbrados a tener que dar explicaciones a nadie, especialmente dado que algunos de sus miembros controlan importantes periódicos, cadenas de periódicos y agencias de noticias.
Pero la conferencia de 1996 no fue una conferencia común ni Canadá es un país cualquiera. Cuando los principales medios comenzaron a confirmar la información a través de sus fuentes privadas y gubernamentales, les quedó inmediatamente claro que Canadá, uno de los estados más ricos y bellos del mundo, iba a ser despiadadamente troceado por los bilderbergers y el Nuevo Orden Mundial.
Los bilderbergers deberían haber sabido que, cuando lo que está en juego es la propia libertad, la mera posesión de los medios no puede impedir que los editores, correctores, articulistas, asistentes y periodistas de investigación de la televisión, radio y de la prensa escritas difundan la verdad entre el público. Lo que los bilderbergers habían considerado meramente una fuga se convirtió rápidamente en una inundación y luego en una avalancha que se llevó a todo el mundo por delante.
Sólo en la conferencia de 1999 en Sintra, Portugal, relajaron los bilderbergers las extremas medidas de seguridad que impusieron tras su mayor derrota: la conferencia de Toronto.
A las 7:45 de la mañana del 30 de mayo de 1996, el legendario locutor de 680-NEWS Dick Smythe, el más seguido en el área metropolitana de Toronto, emitió el siguiente informe, que fue transmitido a intervalos regulares como parte de sus noticias:
«Bien, esto parece el guión de una película de conspiraciones, en la que los importantes y poderosos del mundo se reúnen en secreto. Conrad Black celebra su conferencia Bilderberg anual. Doy paso a Karen Parons, reportera de 680 ...La prensa canadiense también distribuyó un breve informe sobre el hasta entonces secreto encuentro, que ha sido publicado hoy, entre otros periódicos, por el Toronto Sun, que cuenta con más de trescientos cincuenta mil suscriptores. La libertad y su pérdida ... a veces no pienso en ella durante los intervalos de nuestro destino.
"Alrededor de cien notables, entre ellos los reyes de Holanda y España, Henry Kissinger, el secretario de Defensa de Estados Unidos William Perry y nuestro primer Ministro se han reunido para la conferencia. También han venido los presidentes de la Ford, la Xerox, el Bank of Commerce y Reuters. Black dice que están prohibidos los periodistas para que los debates sean íntimos y sinceros. Dice que "las discusiones pueden ser bastante acaloradas."
Se exige a los participantes que presten voto de silencio. La conferencia del año pasado se celebró en tres hoteles de lujo en las cumbres de las montañas suizas. Este año se celebra en un balneario de lujo de sesenta millones de dólares en King City.»
¿Qué estoy haciendo persiguiendo a esa gente por todo el mundo? ¿Qué es lo que busco? Tiene que haber una forma más sencilla de ganarse la vida ... pero se lo debo a mi padre. El 19 de abril de 1975 fue la última vez que vi a mi padre vivo, un hombretón en bata y zapatillas. Desde la fotografía me miran mis ojos desesperados, los ojos de un niño de nueve años, asustado, incapaz de imaginar, de comprender, no lo suficientemente mayor para ponerme en el lugar de este hombre barbudo, que sólo unas horas antes me abrazaba pero que ahora se ha ido. Los médicos dictaminaron la muerte clínica de mi padre diecisiete días después, el 6 de mayo de 1975. Fue un científico famoso, un hombre de gran dignidad y honor que pasó su vida entera luchando por el derecho de los hombres a decir lo que piensan. Quizá eso no parezca algo extraordinario en cualquier país en que la libertad de expresión forme parte fundamental del entramado básico de la sociedad, pero no era así en la vieja dictadura de la Unión Soviética.
Mi padre sobrevivió diecisiete días de tortura brutal, diecinueve horas de dolor diarias cada uno de esos días. Trescientas veintitrés horas de sufrimiento inhumano provocadas por la Policía Secreta soviética. Le aplastaron los testículos, le rompieron la mano derecha por ocho sitios y sufrió una perforación en un pulmón como consecuencia de los golpes que le daban los cinco bestias que le dieron una paliza. Me gustaría decides que se mantuvo firme, que no se le oyó ni un suspiro, que se rió de sus torturadores, que ...¿Puede que mi obsesión sea un eterno y fútil esfuerzo de cambiar la dirección en que avanzo en el tiempo, de caminar hacia atrás al pasado atrincherado en lugar de hacia el cambiante futuro con la intención de liberar a aquel hombre de aquel sufrimiento injusto? Pero por mucho que lo intente, no conseguiré alcanzarle.
El 1 de junio, «Big» Jim Tucker y yo, junto con un pequeño grupo de activistas a tiempo parcial, celebramos lo que se estaba convirtiendo en un éxito extraordinario. Todos los grandes periódicos del país querían entrevistamos, las cadenas de televisión buscaban constantemente nuevas noticias y las cadenas de radio nos se guían por toda la ciudad.
Nos reuníamos en la Horseshoe Tavem de Queen Street. Antes, ese mismo día recibí una llamada de una de mis fuentes que me pidió que nos viéramos urgentemente antes de las reuniones del día siguiente. Quedamos en la Galería de Calatrava, junto a la Trust Tower, uno de los lugares menos sospechosos de todo Toronto debido a su inmensidad y a las ingentes cantidades de turistas que pasan por allí fotografiando y grabando en vídeo la principal atracción arquitectónica de Toronto. Llegué allí cruzando el Mercado de Kensington, equivalente a lo que sería en Madrid el Rastro. Al doblar la esquina vi a mi contacto hojeando los periódicos en un quiosco con una bolsa de plástico en la mano izquierda y una revista enrollada en la derecha. Tras un breve cruce de miradas y sin que diéramos muestras de reconocer al otro, me moví silenciosamente hacia la entrada de la torre, donde un amigo que trabajaba en el mercado inmobiliario me había conseguido una sala en uno de los últimos pisos del edificio, con unas vistas maravillosas a la ciudad. Me subí en un ascensor, mirando nerviosamente tras de mí. Mi contacto me siguió cinco minutos después. Habíamos conseguido mucho en los últimos días. Por una vez, le habíamos ganado claramente la mano a los Bilderbergers. La cobertura mediática había sido tremenda y Kissinger estaba muy enfadado, lo que era buena señal. Los planes para la inminente disgregación de mi país de adopción fueron temporalmente aplazados. ¿Qué más se podría haber logrado en tan poco tiempo? Aun así, yo sabía que se trataba sólo de una victoria temporal. Aquella gente volvería y habría aprendido la lección querían aplastar toda resistencia, regir el mundo sin el consentimiento de éste, por la fuerza de las armas o del pan. A doscientos cuarenta metros sobre el suelo la ciudad estaba quieta. Las ventanas me aislaban de los sonidos de la urbe. En ese momento me sentí como si mirara hacia adentro desde afuera. ¿Serviría para algo todo aquello? ¿Comprendería la gente que nos enfrentábamos a un peligro inminente? Un discreto golpe en la pesada puerta de madera interrumpió mis pensamientos.
-Pase - dije, apenas levantando la voz. Mi fuente, que llevaba guantes de piel, cruzó lentamente el umbral que separaba el desnudo pasillo de la decoración art deco de la suite. Se movió instintivamente hacia la ventana, contemplando momentáneamente la extraordinaria vista del área en que el centro de Toronto se encuentra con el lago.
-Esta vez les has parado - dijo la fuente, sopesando cada sílaba como si una pequeña alteración en el registro pudiera haber cambiado el significado--. La disgregación de Canadá sigue en marcha. Sólo es cuestión de tiempo.
-Quizá -dije-o por ahora todo está bien y así seguirá hasta el próximo encuentro. Quizá para entonces unos cuantos de ellos hayan muerto de viejos o por accidentes o causas fortuitas.
-¿Fortuitas? ¿Fortuitas para quién? -contestó la fuente. De la revista que mantenía férreamente agarrada sacó una serie de notas manuscritas, garabatos que yo apenas habría sido capaz de descifrar solo.
-Creí que no se permitía tomar notas --dije, sonriéndole de oreja a oreja.
-Tomar notas no se recomienda, amigo -me corrigió.
Eché un vistazo a la página. Podría descifrarlo. Conocía muy bien esa letra: las «t» apenas trazadas y las «r» retorcidas, todo diligentemente escrito en los confines de un papel pautado. Reflexioné un instante sobre lo que aquel valiente arriesgaba al reunirse conmigo y entregarme esa valiosísima información. ¿Por qué no había más personas como él en el mundo? Quizá las haya, sólo que no sabemos de la lucha que mantienen calladamente a miles de kilómetros de nosotros.
-Debo irme -me dijo lentamente la fuente sin levantar la mirada.
Extendí mecánicamente mi mano abierta en dirección de la fuente. Justo cuando iba a encajar su mano en la mía, me abalancé sobre él y le di un abrazo de oso.
-No le haré perder el tiempo dándole las gracias porque ningún agradecimiento será suficiente para compensar lo que ha hecho por nosotros.
La fuente levantó la mirada.
-Debo irme.
-Nos iremos igual que hemos entrado --dije-, con un intervalo de cinco minutos. Yo me iré primero.
-No se preocupe. He dejado mi coche en el parking subterráneo. Podemos bajar juntos en el ascensor.
La fuente se ajustó sus guantes de piel y apretó el botón del ascensor. La luz azul brilló a través de su superficie transparente. Pude oír el sonido sibilante del ascensor hidráulico acelerando desde las entrañas del edificio a seis pisos por segundo.
-¿Cuándo volveré a verle? Sonó la campanilla y las puertas se abrieron. Di un paso adelante para entrar en el ascensor.
-¡Cuidado! -gritó la fuente, agarrándome con fuerza del brazo y tirándome hacia atrás.
Miré mecánicamente hacia el ascensor. Frente a mí se abría el sobrecogedor vacío del hueco del ascensor, doscientos metros de caída y muerte hubieran sido mi destino si la fuente no me hubiera apartado del abismo. Me estremecí. Un escalofrío subió por mi columna vertebral.
-El suelo -murmuré - ¿dónde está el suelo?
-Tenemos que salir de aquí ahora mismo! -dijo la fuente
- Alguien ha manipulado el sistema. ¡Le esperaban! Escuche. No tome el ascensor. No es seguro. Baje por las escaleras y llame a la Policía. Cuando lleguen aquí, aprovecharé el momento y bajaré en ascensor hasta el garaje. ¡Rápido! ¡Vaya ahora mismo!
Bajé los escalones de dos en dos agarrándome a la barandilla y aprovechando la inercia para girar más rápidamente. Mi corazón latía alocadamente, como consecuencia de haber estado al borde de la muerte y de tratar de descender doscientos metros lo más rápido posible. En uno de los pisos bajos pude oír la trabada voz de un guardia de seguridad inmigrante que subía las escaleras hacia mí.
- … er, … ter, … señor, ¿esta usted bien? ¿Qué ha sucedido? Me han llamado en el intercomunicador del segundo piso ... alguien ha hecho que el ascensor se detenga manualmente ... sólo se puede hacer en una emergencia ...
Le agarré por el brazo .
-Por favor, llame a la Policía lo más rápido que pueda -le dije.
El hombre sacó su walkie talkie y pude oír que alguien le contestaba. Seguí corriendo. Cinco, cuatro, tres, dos, uno ... llegué al suelo. Abrí las pesadas puertas de metal que conducían al vestíbulo principal del edificio. Afuera ya había aparcados dos coches de policía y se comenzaban a reunir los primeros curiosos al otro lado de las puertas giratorias.
-¿Es usted el hombre que se ha quedado atascado en el ascensor? preguntó el oficial de policía de Toronto apuntándome con el índice y el corazón.
-No exactamente -murmuré, sacudiendo la cabeza con incredulidad-. He estado a punto de entrar en un ascensor al que le faltaba una parte, es decir, el suelo.
El policía dejó escapar una exclamación. Su compañero, bajo, de rasgos marcados, bigote recortado y muñeca peluda se interesó:
-Sabe, hijo, tiene mucha suerte de estar vivo. Sólo los ciegos sobreviven a estas situaciones. Un ciego jamás entraría en un ascensor sin asegurarse primero de que el suelo está allí. Nosotros, sin embargo, damos siempre por supuesto que lo está. Por eso es un milagro que haya sobrevivido. Cuando la mafia quiere cargarse a alguien, éste es uno de sus métodos favoritos.
La Comisión Trilateral
Sin duda, el Club Bilderberg es el foro a la sombra del poder más importante que existe, pero también la Comisión Trilateral, una entidad poco entendida, desempeña un papel fundamental en el esquema del Nuevo Orden Mundial y su voluntad de conquista global, como voy a explicar en este capítulo. La Comisión Trilateral fue creada en 1973. Su fundador y principal impulsor fue el financiero internacional David Rockefeller, por largo tiempo presidente del Chase Manhattan Bank, institución controlada por la familia Rockefeller. El primer encuentro tuvo lugar en Tokio entre el 21 y el 23 de octubre de 1973. Sesenta y cinco personas pertenecían al grupo estadounidense. De ellos, 35 tenían relaciones entrecruzadas con el CFR.
Gary Allen, en El expediente Rockefeller, publicado en 1975, escribió lo siguiente:
- «Si los "documentos del triángulo" son indicación de algo, podemos decir que existen cuatro ejes principales en el control de la economía mundial:
El primero, en la dirección de crear un renovado sistema monetario mundial - algo
ya conseguido. El Club Bilderberg, la TC y el CFR han creado tres bloques económicos regionales: la CE, la Unión de las Américas y la Unión Monetaria Asiática, que se está formalizando en la actualidad. - El segundo, en la dirección del saqueo de nuestros recursos para una ulterior radicalización de las naciones desposeídas - también conseguido. Rockefeller y compañía enviaron miles de millones en tecnología estadounidense a la URSS y a China como requisito del futuro Gobierno Mundial Único y su Monopolio
- El tercero, en la dirección de un comercio escalonado con los comunistas - conseguido: distensión con los chinos y los rusos
- El cuarto, en la dirección de explotar la crisis energética para ejercer un mayor control internacional - conseguido: la crisis energética de 1973 y el subsiguiente temor a la escasez energética, los movimientos de defensa del medio ambiente y la guerra de Irak»
Holly Sklar afirma en Trilateralism: The Trilateral Commission y Élite Planning for World Management que,
«su propósito es dirigir la interdependencia global entre esas tres grandes regiones de manera que los ricos salvaguarden los intereses del capitalismo occidental en un mundo explosivo, probablemente desalentando el proteccionismo, el nacionalismo y cualquier respuesta que pudiese poner a la élite en contra de la élite. La presión económica será desviada hacia abajo, en vez de lateralmente»?Paul Volcker, miembro de la CT y ex presidente de la Reserva Federal lo dijo más claramente si cabe:
«El nivel [de vida] del americano medio tiene que disminuir.»Volcker, por cierto, procede del propio Chase Manhattan Bank de Rockefeller. Rockefeller introdujo por primera vez la idea de la Comisión Trilateral en un encuentro del Club Bilderberg en Knokke, Bélgica, en la primavera de 1972, después de haber leído el libro Between Two Ages, escrito por el profesor Zbigniew Brzezinski de la Universidad de Columbia. El libro coincidía con la visión de Rockefeller de que,
«la gente, los gobiernos y las economías de todas las naciones deben servir a las necesidades de los bancos y las empresas multinacionales».Dos meses más tarde, en julio de 1972, David Rockefeller, miembro del Club y presidente del CFR, prestó su famosa residencia de Pocantico Hills, en las afueras de Nueva York, como cuartel general de los primeros encuentros organizativos de la Comisión Trilateral.
El propósito aparente de la CT desde su inicio fue,
«crear y mantener la asociación entre las clases dirigentes de Norteamérica, Europa Occidental y Japón», como se ve un propósito de índole trilateral, porque según los hombres doctos que dirigían la CT, «el público y los líderes de la mayor parte de los países continúan viviendo en un universo mental que ya no existe, un mundo de naciones separadas, y tienen [ ... ] dificultades para pensar en [ ... ] perspectivas globales ... ».La Comisión Trilateral está compuesta por presidentes, embajadores, secretarios de Estado, inversores de Wall Street, banqueros internacionales, ejecutivos de fundaciones, miembros de think tanks (generadores de ideas), abogados de lobbies (grupos de intereses), líderes militares de la OTAN y del Pentágono, ricos industriales, dirigentes de sindicatos, magnates de los medios de comunicación, presidentes e importantes profesores de universidad, senadores y congresistas, así como emprendedores adinerados. Algunos de ellos en funciones, otros retirados.
Holly Sklar añade que,
«la participación de representantes de los trabajadores ayuda a controlar el aislamiento popular y a reducir la distancia que separa a los miembros de la CT de las masas de gente ordinaria».La diferencia entre el Club Bilderberg y la CT es que el Club, mucho más antiguo, se limita a los miembros de la OTAN, es decir, a Europa Occidental, Estados Unidos y Canadá. Ahora, con la ampliación de la UE y la OTAN, los ex representantes del pacto de Varsovia están siendo admitidos en el Club. Es interesante reseñar como anécdota que en 1998, en la cena del 5º aniversario de la Comisión Trilateral, Henry Kissinger reveló cómo y quién la había creado:
«En 1973, cuando era secretario de Estado, David Rockefeller vino un día a mi oficina a decirme que había pensado que yo necesitaba un poco de ayuda. Debo confesar que, en aquel momento, yo no lo veía tan claro. Así, propuso crear un grupo de americanos, europeos y japoneses que viesen el futuro con antelación. Y le pregunté, "¿Y quién te va a dirigir ese asunto, David?"Sin embargo, en sus memorias, Rockefeller no menciona los objetivos clave de la formación de la Comisión Trilateral - aparte del obvio, que tampoco Kissinger mencionó en su discurso: crear un nuevo cuerpo global que incluyese al CFR, debilitado por la división de sus miembros a causa de la guerra del Vietnam - tales como,
Rockefeller respondió, "Zbig Brzezinski".
Sabía lo que quería decir. Había dado con algo importante. Cuando reflexioné sobre ello, vi que había una necesidad real.»
«tomar las riendas de la administración Nixon, que se había aprovechado de las divisiones del establishment para rechazar el programa internacionalista liberal, y finalmente, fomentar la unidad de los poderes industrializados como una alternativa temporal a las Naciones Unidas, crecientemente dominadas por los estados radicalizados del Tercer Mundo, de manera que juntos pudiesen conseguir su objetivo de "una política global y una estructura económica más integrada».Rockefeller estaba muy disgustado con la Nueva Política Económica (NPE) que Nixon puso en marcha en 1971 y que iba encaminada a imponer la dirección gubernamental de los elementos más básicos del mercado a través del control de los precios y de los salarios y el incremento de los aranceles. La NPE congeló temporalmente, durante un período de 90 días, los salarios y los precios para controlar la inflación. La posición de Nixon se enfrentaba con la de Rockefeller, como subraya éste en sus propias memorias y como bien apunta John B. Judis en su revista, The Wilson Quarterly:
«El gobierno debe permitir que los mercados tengan mucha más rienda suelta.»Según afirman los autores Daniel Yergin y Joseph Stanislaw, en The Commanding Heights, el establishment, representado por la CT, el CFR y el Club Bilderberg, estaba indignado con que «los funcionarios del gobierno se pusiesen ahora a establecer los precios y los salarios». Mientras tanto, el intento de Rockefeller de meter en vereda a un «errático» Nixon mediante un encuentro privado para discutir la «visión del comercio y la economía internacional», fue rechazado por el jefe de Gabinete de Nixon, H. R. Haldeman.
Joan Hoff, en Nixon Reconsidered, explica que después de que finalmente consiguiese ese encuentro con el presidente, la postura de Rockefeller fue rechazada por uno de los funcionarios del gobierno por «no ser especialmente innovadora».
Esto debió ser la humillación definitiva y la gota que colmó el vaso. Nixon y su heterogéneo equipo ya estaban de patitas en la calle. La mayor parte de la NPE fue finalmente abolida en abril de 1974, después de 17 meses de vida. Cuatro meses más tarde Nixon dimitiría de su cargo.
Comisión Trilateral, una organización particularmente sofisticada
«¿Cómo se explica la sutil interdependencia que mantiene el Norte industrial con el Tercer Mundo?», pregunta Holly Sldar.
En 1991, el economista Doug Henwood, colaborador de la importante publicación estadounidense The Nation, dijo en el Left Business Observer, un boletín informativo fundado por él en 1986:
«Cada miembro de la tríada ha reunido bajo su seno a un puñado de países pobres que le proporciona mano de obra barata, asentamientos y minas para explotar:Will Banyon añade, en el periódico de investigación australiano Nexus, que,
Estados Unidos tiene a Latinoamérica; la CE, a África y a Europa del sur y del este; y Japón, al sudeste de Asia. En algunos pocos casos, dos miembros de tríadas diferentes comparten un país: Taiwan y Singapur están divididos entre Japón y Estados Unidos; Argentina, entre Estados Unidos y la Comunidad Europea; Malasia, entre la Comunidad Europea y Japón; y la India, entre los tres ... »
«la estrategia de Rockefeller también revela algo fundamental acerca de la riqueza y el poder: no importa cuánto dinero se tenga; el poder real de una gran fortuna no sale a la luz hasta que se emplea para secuestrar y controlar a las organizaciones o a la gente que produce las políticas y las ideas que guían a los gobiernos».David Rockefeller, presidente del Chase Manhattan Bank, escribió el 20 de agosto de 1980 una carta al editor del New York Times explicando que,
«la Comisión Trilateral es, en realidad, un grupo de ciudadanos responsables interesados en generar una más amplia comprensión y colaboración entre aliados internacionales».El lector tendrá otra impresión, sin embargo, si lee las palabras del senador de los Estados Unidos, Barry Goldwater, sensiblemente menos eufemísticas. En su libro, With No Apologies, calificó a la Comisión Trilateral de «la última conspiración internacional de David Rockefeller», y añadió:
«Su objetivo es consolidar, a nivel multinacional, los intereses comerciales y financieros de las grandes empresas a través del control de la política del Gobierno de los Estados Unidos.»El senador Barry Goldwater añade:
«David Rockefeller y Zbigniew Brzezinski encontraron en Jimmy Cárter a su candidato Ideal. Lo ayudaron en su designación y en su presidencia.»
Efectivamente, la candidatura de Cárter tenía sólo el 4 % de apoyo del Partido Demócrata y, de la noche a la mañana, el de Georgia se convirtió en el candidato a la presidencia.
«Para conseguido, movilizaron el dinero necesario tocando a la puerta de los banqueros de Wall Street, consiguieron la influencia intelectual de la comunidad académica (siempre dependiente de los fondos de las grandes fundaciones libres de impuestos) y dieron órdenes a los medios de comunicación miembros del CFR y la CT.»
La crónica de los hechos fue concretamente la siguiente: en 1973, Cárter fue invitado a Tarrytown, en el estado de Nueva York, propiedad de David Rockefeller. Zbigniew Brzezinski, haciendo el papel de cazatalentos de Hollywood, ayudaba a Rockefeller a buscar perfiles con buena imagen pública para la Comisión Trilateral. El encanto sureño de Cárter causó una impresión muy positiva en los dos «caballeros».
Tanto Brzezinski como Rockefeller,
«estaban impresionados de que Cárter hubiese abierto oficinas comerciales del estado de Georgia en Bruselas y Tokio. Esto parecía encajar perfectamente en el concepto de la Trilateral».Jimmy Cárter se convirtió así en miembro fundador de la Comisión Trilateral y, poco después, en el siguiente presidente de los Estados Unidos.Como anécdota, cabe mencionar que los discursos de la campaña de Cárter para las presidenciales de 1976 decían principalmente que,
«ha llegado el momento de reemplazar la política de equilibrio de poder con la política del Orden Mundial» y «buscar una sólida asociación entre EE. UD., Europa Occidental y Japón».¿Suena familiar, verdad? El hecho de que Jimmy Cárter fuese elegido presidente a dedo ilustra magníficamente el gran poder que posee el Club Bilderberg, la Comisión Trilateral y el CFR, desconocidos para la mayor parte del mundo. Estos grupos de poder, supersecretos y estrechamente vinculados, pueden colocar o defenestrar a cualquier presidente o candidato a la presidencia.
No sorprende, pues, que cada uno de los presidentes y candidatos a la presidencia «pertenezcan» a las sociedades secretas que los promocionan. Ellos construyeron la figura de Jimmy Cárter (de la misma forma que hicieron a Ford, Mitterrand, Felipe González, Clinton, Karzai, etcétera) y abortaron las pretensiones de llegar a la presidencia del senador Barry Goldwater, un confeso detractor de la globalización, de la misma forma que arremetieron contra Margaret Thatcher.
Tanto John Kerry como George W. Bush pertenecen a la misma combinación de asociaciones: el CFR y el Club Bilderberg. Realmente no importa quién gane. El verdadero poder siempre sigue estando en manos de los globalizadores, a los que les guía una sola misión llamada Gobierno Único Mundial. No debería sorprendemos, a la luz de toda la evidencia que hemos mostrado hasta el momento en este libro, que desde su fundación esa triada globalizadora llamada Comisión Trilateral haya estado trabajando para ver el final de la soberanía de los Estados Unidos. La siguiente selección de citas de Between Two Ages muestra la cercanía del pensamiento de Brzezinski a la del fundador del CFR, el marxista Edward Mandell House.
En la página 72, Brzezinski escribe:
«El marxismo es simultáneamente una victoria del hombre activo sobre el hombre pasivo, de la razón sobre la creencia.»En la página 83 afirma:
«El marxismo, diseminado a nivel popular en forma de comunismo, representa el mayor avance en la habilidad del hombre para conceptualizar su relación con el mundo.»Y en la página 123 encontramos:
«El marxismo proporciona la mejor comprensión de la realidad contemporánea.»En la primera parte de su libro, The Insiders: 1979 The Carter Years, John McManus de The John Birch Society (una organización dedicada a restaurar y preservar la libertad que propugna la constitución de los Estados Unidos) escribe:
«En ningún lugar dice el seríor Brzezinski a sus lectores que el marxismo "en forma de comunismo", el cual él elogia, ha sido responsable del asesinato de aproximadamente 100 millones de seres humanos durante el siglo XX, de la esclavitud de mil millones más y de la necesidad, privación y desesperación de todos sus ciudadanos, a excepción de unos pocos criminales que dirigieron las naciones comunistas.»La completa convergencia entre los planes de la Comisión Trilateral y la administración del presidente Cárter para poner fin a la soberanía de Estados Unidos queda todavía más clara en el siguiente conjunto de citas incriminatorio. En la página 260 del libro de Brzezinski, su autor propone:
«La dirección deliberada del futuro de los Estados Unidos […] con el […] planificador como legislador y manipulador social clave.»Es decir, el monopolio y el control de masas, las prácticas habituales de la familia Rockefeller. John D. Rockefeller, el padre de David, odiaba la competencia.
Enseñó que la única competencia que valía la pena tener era aquella en la que tú controlas las dos partes de la ecuación. De ahí el amor de John y David por el monopolio globalizador como, por ejemplo, los planes de Rockefeller de que la CT uniese a los bloques económicos de la Comunidad Europea, el norte y el sur de. América y Asia bajo el paraguas de un gobierno mundial controlado por Rockefeller y compañía. Finalmente, en la antepenúltima página del libro, Brzezinski nos dice lo que significa todo. El objetivo de la Comisión Trilateral (los objetivos de Rockefeller) son «conseguir el Gobierno Mundial». Así que, mientras muchos biógrafos, a través de cambios, alteraciones, medias verdades y mentiras completas han hablado de la fabulosa riqueza de la familia Rockefeller y de su prácticamente ilimitado poder económico y político, que según la propaganda oficial se emplea en alimentar a los hambrientos de los países del Tercer Mundo, en educar a los pobres a través de una miríada de benevolentes fundaciones y sociedades, y en la construcción de la infraestructura de las naciones subdesarrolladas y devastadas a causa de las guerras, muy pocos autores han dado con el aspecto más destacable de la familia: su resuelta intención de destruir a los Estados Unidos y, al tiempo, reconstruir el poder de los soviets (si le parece increíble siga leyendo) como país independiente, como explica Eustace Mullins, en su sorprendente trabajo Murder By Injection: The Medical Conspiracy Against America, que sucede a través de su «plan de fomento del monopolio, con el establecimiento de fundaciones para ganar poder sobre los ciudadanos americanos» y finalmente la subyugación de todo el mundo al poder de la dictadura mundial uniendo al mundo bajo el estandarte de un Gobierno Mundial.
Wall Street y la Revolución bolchevique
De hecho, aunque los paralelismos entre los Rockefeller y los soviets hace mucho que han sido suprimidos, el secreto más grande de todos, que la financiación de la revolución bolchevique procedió de los supercapitales estadounidenses, sigue enterrado porque la familia Rockefeller, a través de sus organizaciones, la CRF, la CT y el Club Bilderberg, etcétera, poseen los principales medios de comunicación y empresas editoriales de Estados Unidos.
El doctor Anthony Sutton, en Wall Street And The Bolshevik Revolution, explica:
«No se ha escrito prácticamente nada acerca de la estrecha relación que tuvieron, en el siglo pasado, los Rockefeller con sus supuestos archienemigos, los comunistas. Ha existido una alianza continua, aunque escondida, entre los capitalistas y los revolucionarios socialistas por su mutuo beneficio.»Sutton lleva a cabo un trabajo muy destacable documentando la insidiosa traición de la élite estadounidense de los archimillonarios, entre los que se encontraban John D. Rockefeller y los banqueros de Wall Street, al financiar la Revolución y al Gobierno más brutal de todos los tiempos. Si alguna vez se ha preguntado por qué los más ricos desearon tener relaciones con el comunismo, aquí está la respuesta que buscaban.
Gary Allen, en El expediente Rockefeller, se hace eco de los descubrimientos y sentimientos de Sutton, quien afirma:
«y lo más sorprendente es la cantidad de pruebas públicas que ya existe al respecto.»¿Por qué multimillonarios como los Rockefeller financian y colaboran con unos comunistas y marxistas que han jurado públicamente acabar con ellos?, se pregunta el periodista de investigación Gary Allen en su ya citado libro. Las ventajas de los comunistas son obvias. Pero, ¿qué beneficio sacaría Occidente, el adalid del capitalismo y de la libertad, de todo eso? La palabra mágica es monopolio,
«un monopolio que lo abarca todo, no sólo el control del gobierno, el sistema monetario y todas las propiedades, sino también un monopolio que, como las empresas que emula, se autoperpetúa y es eterno».
Gary Allen sigue hablando de la existencia «de evidentes influencias» detrás de los comunistas cuando dice:
«Mientras que el objetivo de J. P. Morgan era el monopolio y el control de la industria, a finales del siglo XIX, J. D. Rockefeller, el alma mater de Wall Street, entendió que la mejor manera de conseguir un monopolio inamovible era por la vía geopolítica; hacer que la sociedad trabajase en favor de los monopolistas con la excusa del interés público.»
Frederick C. Howe explica en Confessions of a Monopolist (1976) cómo funciona la estrategia en la práctica:
«Éstas son las reglas de los grandes negocios: consigue un monopolio y haz que la sociedad trabaje para ti. En tanto creamos que los revolucionarios y los capitalistas internacionales están a la greña, dejaremos de ver un punto crucial [ ... ] la asociación entre el capitalismo monopolista internacional y el socialismo revolucionario para su mutuo beneficio.»
El plan Marburg
El plan Marburg -el diabólico plan de la banca para controlar entre bastidores el socialismo internacional-, desarrollado a principios del siglo XX, fue financiado por Andrew Carnegie, de la Fundación Carnegie, hoy bajo control del Club Bilderberg. Estos financieros internacionales, apolíticos y amorales, según explica el doctor Anthony Sutton in Wall Street and the Bolshevik Revolution,
«buscaban mercados que pudiesen explotar monopolísticamente sin miedo a la competencia».Sutton no deja piedra por remover cuando afirma que en 1917 los banqueros pusieron su mirada sobre Rusia, su «mercado cautivo de elección».
El objetivo del plan, escribe Jennings C. Wise en Woodrow Wilson: Disciple of Revolution, era unificar a los,
«financieros y socialistas internacionales en un movimiento que diese lugar a la formación de una liga [la Liga de las Naciones, la precursora de la ONU] para reforzar la paz [ ... ] y controlar las organizaciones gubernamentales [y así] hallar un remedio para todas las enfermedades políticas de la humanidad».
Esto coincide con las palabras de Zbigniew Brzezinski:
«La dirección deliberada del futuro de los Estados Unidos [ ... ] con el [ ... ] planificador como legislador y manipulador social clave.»
¿Cuántos millones murieron en el proceso? La palabra clave es monopolio. Piense sencillamente en la antigua Unión Soviética, donde el estado lo controlaba y supervisaba todo. Como planificadores sociales, los soviéticos apenas tenían problemas laborales, ya que la legislación social estaba controlada por el estado central.
Eso es exactamente lo que Rockefeller, y por extensión su perrito faldero Brzezinski, ansían. No hace falta decir que, para «garantizar la paz» se necesita el prerrequisito de la guerra. (Ahora ya sabe por qué los globalizadores necesitaban de la Revolución Rusa.)
Como explica el doctor Sutton,
«Rusia era entonces, y es ahora, el mercado sin explotar más grande del mundo. Rusia, entonces y ahora, constituía la amenaza potencial más importante para la primacía industrial y financiera estadounidense. Wall Street debe de tener escalofríos cuando ve a Rusia como segundo gigante industrial mundial. Pero, ¿por qué permitir que Rusia se convierta en un competidor y ponga en peligro la supremacía estadounidense?
A finales del siglo XIX, Morgan/Rockefeller y Guggenheim ya habían demostrado su querencia por el monopolismo. En Railroads and Regulation 1877/1916, Gabriel Kolko demostró que eran los propietarios del ferrocarril, y no los granjeros, quienes querían que el estado controlase el ferrocarril con la intención de preservar su monopolio y acabar con la competencia.
Así que la explicación más simple con nuestros datos es que todo fue obra de un sindicato de financieros de Wall Street, que decidieron ampliar sus ambiciones monopolistas a escala global. El gigantesco mercado ruso tenía que convertirse en un mercado cautivo y una colonia a explotar por unos pocos financieros estadounidenses y las empresas bajo su control.
Lo que no podían conseguir la Comisión Interestatal del Comercio y la Comisión Federal del Comercio en Estados Unidos, podía obtenerlo un gobierno socialista en el
extranjero, con el apoyo y los incentivos de Wall Street y Washington D.C».
La Revolución Rusa
Según un testimonio del Congreso de los Estados Unidos del 20 de octubre de 1919, el apoyo financiero de John D. Rockefeller (a Lenin y Trotsky) provocó la (fracasada) Revolución Comunista de 1905.
La biografía de Rockefeller omite un detalle «insignificante», esto es, la afirmación hecha en público por parte del banquero inversionista de la familia Rockefeller y presidente de la empresa de inversiones de Nueva York, Kuhn, Loeb & Co, el jesuita Jacob Schiff, también fundador de la Reserva Federal, de que sin su influencia financiera la revolución rusa nunca hubiese tenido éxito. Es decir, según los documentos del Congreso del doctor Sutton, en la primavera de 1917, Jacob Schiff empezó a financiar a Trotsky con el propósito de que prosperase la Revolución Socialista en Rusia.
¡La manera en que Sutton descubrió esos increíbles documentos es realmente sorprendente! Esos preciosos documentos se encontraron en un expediente más del Departamento de Estado de los Estados Unidos (861.00/5339). El documento más importante data del 13 de noviembre de 1918.
Sin embargo, lo que es más increíble todavía es el hecho de que en privado Schiff estaba en contra del apoyo al Régimen Bolchevique, como se ha demostrado, y de nuevo, documentos reservados descubiertos por el doctor Sutton (como el Documento nº 3) demuestran que Jacob Schiff, de Kuhn, Loeb y Company, también había financiado secretamente a los japoneses en su guerra contra Rusia. Otro hecho omitido es que el emisario personal de John D. Rockefeller, George Kennan, pasó veinte años promocionando la actividad revolucionaria contra el zar de Rusia según el libro Rape of the Constitution - Death of Freedom de Gyeorgos C. Hatonn. ¿Quién financió a Kelman y por qué? ¿A qué coste? Aparte del deseo de crear un monopolio globalizador, ¿tenía John D. Rockefeller alguna razón personal para desear la caída del zar y apoyar la revolución?
Después de todo, Rockefeller no era ningún adolescente idealista. La respuesta sigue hoy tan de actualidad como hace cien años: ¡por el petróleo! Antes de la Revolución Bolchevique, Rusia sucedió a Estados Unidos como mayor productor de petróleo del mundo. En 1900, los campos de petróleo de Bakú en Rusia producían más petróleo crudo que todo Estados Unidos y en 1902 más de la mitad de las extracciones mundiales eran rusas. El caos y la destrucción de la revolución destruyeron la industria petrolífera rusa. En su libro, Wall Street and the Bolshevik Revolution, el doctor Sutton escribe:
«Hacia 1922 la mitad de los pozos estaban parados»
y la otra mitad apenas funcionaba debido a la falta de tecnología para hacerlos productivos.
La otra razón, que tampoco se menciona en la biografía de Rockefeller, es la competencia.
Como afirma Gary Allen,
«la revolución eliminó durante varios años la competencia rusa de Standard Oil en los que la empresa americana pudo mover ficha y hacerse con parte del negocio del petróleo ruso».
Moviendo las piezas del tablero
Cuando la revolución de 1905 fracasó, los banqueros reaccionaron. En su libro, Rape of the Constitution; Death of Freedom, Gyeorgos C. Hatonn explica cómo,
«Lenin fue "almacenado" en Suiza hasta 1907 [fuera de peligro]. Trotsky fue llevado a Estados Unidos, donde vivió sin pagar alquiler en una propiedad de la Standard Oil en Bayonne, Nueva Jersey»
Como anécdota, el doctor Anthony Sutton explica en Wall Street and the Bolshevik Revolution que León Trotsky visitó España después de ser expulsado de Francia, en septiembre de 1916, por escribir artículos «incendiarios» en un periódico parisino escrito en ruso. Fue, según Sutton,
«escoltado educadamente hasta la frontera española».
Algunos días después, la policía de Madrid lo detuvo para internarlo en una «celda de primera clase» a un precio de una peseta y media al día. Después, Trotsky fue trasladado a Cádiz y después a Barcelona, donde finalmente subió a bordo del Montserrat, un vapor de la Compañía Trasatlántica Española. Trotsky y su familia cruzaron el Atlántico y desembarcaron en Nueva York el 13 de enero de 1917. Cuando el zar abdicó en 1916, Trotsky - con diez mil dólares de Rockefeller para gastos de viaje - fue conducido al Kristianiafiord (dejó Nueva York el 26 de marzo de 1917) con trescientos revolucionarios comunistas de Nueva York. ¿De dónde sacó Trotsky su pasaporte? ¿Quién se lo pagó? ¿Quién le arregló el trámite y por qué? Fue el mismo Rockefeller quien consiguió un pasaporte especial para Trotsky a través de Woodrow Wilson, el presidente de los Estados Unidos, y envió a Lincoln Steffens, un comunista estadounidense al servicio de Rockefeller,
«con él para asegurarse de que volvía sano y salvo a Rusia».Según archivos desclasificados del Gobierno canadiense, el 13 de abril de 1917, cuando el barco se detuvo en Halifax, funcionarios del Servicio Secreto canadiense y personal de la marina británica se llevaron inmediatamente a Trotsky (bajo instrucciones oficiales recibidas por cablegrama de Londres el 29 de marzo de 1917) para confinarlo en Amherst, Nueva Escocia, como prisionero de guerra alemán. El cablegrama advertía de la presencia de Trotsky en,
«Kristianiafjord [diciendo que debería ser] retenido a la espera de más instrucciones, [ya que] esos 'socialistas' rusos viajan con el propósito de empezar una revolución en contra del actual gobierno ruso, en razón de lo cual, Trotsky lleva consigo 10.000 dólares donados por los socialistas».
Pero ¿por qué fue detenido?
«Porque el servicio secreto había sido informado de que Trotsky iba a sacar a Rusia de la guerra, liberando así a los ejércitos alemanes para atacar a las tropas ( ... ) del frente occidental», matiza Eustace Mullins.
Lo que sucedió después, se asemeja al clima político actual en el erróneamente llamado «Canadá Libre». Como en el Canadá de hoy la influencia de los Rockefeller está tras los movimientos separatistas de Quebec los políticos de entonces estaban bajo la influencia de la familia Rockefeller. Gyeorgos C. Hatonn en el ya citado libro Rape of the Constitution; Death of Freedom explica:
«El primer ministro Lloyd George envió órdenes urgentes por cable desde Londres al Servicio Secreto canadiense para que liberasen inmediatamente a Trotsky, pero aquél hizo caso omiso. Trotsky fue finalmente liberado gracias a la intervención de uno de los títeres más fieles a Rockefeller, el ministro canadiense Mackenzie King, un antiguo "especialista en laborismo" de los Rockefeller. King obtuvo personalmente la liberación de Trotsky y lo destacó como emisario de los Rockefeller con la misión de ganar la Revolución Bolchevique. Por lo tanto, el doctor Annand Hammer, que proclamaba en voz alta su influencia en Rusia como amigo de Lenin, jugó un papel insignificante en comparación con el respaldo que le dio Rockefeller al comunismo mundial.»¿Por qué apoyó el implacable John D. Rockefeller a Trotsky? Porque Trotsky, el revolucionario bolchevique, como John D. y el resto de su familia abogaba por la «revolución y la dictadura mundial, por su uniformidad ideológica y su compromiso con el internacionalismo liberal. Los bolcheviques y los banqueros, entonces, tienen algo en común: el internacionalismo, explica una y otra vez Anthony Sutton.
Tanto Alien como el doctor Sutton llegan a la misma conclusión: la revolución y las finanzas internacionales tienen los mismos objetivos comunes: la erradicación de los poderes descentralizados, mucho más difíciles de controlar, y el establecimiento de un Gobierno Mundial Único, un monopolio del poder que se perpetúe en el tiempo. Gracias al heroico trabajo de las otras impresionantes obras del doctor Sutton, las pruebas de la implicación de los Rockefeller en la,
«organización, patrocinio y apoyo a la revolución bolchevique son tan innumerables y avasalladoras que simplemente no admiten discusión».
Quizá, podría resumir el grado de crueldad con un ejemplo:
«Para los Rockefeller el socialismo no es un sistema para redistribuir la riqueza (y mucho menos para redistribuir su propia riqueza), sino un sistema para controlar a la gente y a la competencia. El socialismo, pone todo el poder en manos del gobierno. Y como los Rockefelled controlan los gobiernos, eso significa que ellos tienen el control. ¡de hecho de que usted no lo sepa, no significa que ellos no lo sepan!»
Como curiosidad, Trotsky se casaría después con la hija de uno de los banqueros más ricos, Livotovsky, quien también respaldó la Revolución Bolchevique.
Tecnología estadounidense en manos de los comunistas
En 1926, la Standard Oil de Nueva York, de Rockefeller, y su subsidiaria, la Vacuum Oil Company, a través del Chase National Bank,
«cerró un acuerdo para vender petróleo soviético en los países europeos».
En ese momento se informó de que John D. Rockefeller había hecho un préstamo a los bolcheviques de 75 millones de dólares, «parte del precio del acuerdo». Como resultado del trato, dice Alien,
«en 1927, el socio secreto de Rusia, la Standard Oil de Nueva York, construyó una refinería de petróleo en Rusia».
Por lo tanto, John D. Rockefeller, concluye el autor, el adalid del capitalismo, ayudó «a la recuperación de la economía bolchevique». El Gobierno de los Estados Unidos no reconoció oficialmente al Estado soviético hasta 1933.
¿Cómo es posible que ciudadanos privados, por muy ricos e influyentes que sean, hayan colaborado con el régimen soviético asesino cuando ello iba explícitamente en contra de la ley, según el Congreso de los Estados Unidos? Además, no sólo fueron ciudadanos privados los que colaboraron en la creación del monopolio soviético, sino que el mismo presidente Wilson aprobó tal colaboración.
El doctor Sutton añade en su libro,
«ésta fue, la primera inversión de los Estados Unidos en Rusia desde la revolución».
Esto es lo que el congresista de los Estados Unidos Louis McFadden, presidente del Comité Bancario de la Cámara de Representantes, que se opuso valientemente a los manipuladores del sistema de la Reserva Federal en la década de 1920 y 1930, tenía que decir en un discurso a los congresistas el 10 de junio de 1932:
«Abran los libros de Amtorg, la organización comercial del Gobierno soviético en Nueva York, los de Gostorg, la oficina general de la Organización del Comercio Soviético, y los del Banco Estatal de la URSS, y se sorprenderán de cuánto dinero americano ha salido del Tesoro de los Estados Unidos en beneficio de Rusia. Averigüen qué transacciones se han llevado a cabo entre el Banco Estatal de la URSS y el Chase Bank de Nueva York.»Como nota aparte cabe señalar que la persistente oposición de McFadden a la Reserva Federal, una entidad ilegal que controla el Tesoro de los Estados Unidos, le costó tres atentados. Finalmente, murió en condiciones todavía no aclaradas.
- ¿Cómo se sentiría si le dijesen que los Estados Unidos financiaron y ayudaron a construir el imponente poder de los soviets, el mismo estado comunista que asesinó a unos setenta millones de sus ciudadanos?
- ¿Y que el poder en la sombra responsable de ello era también la primera familia banquera de los Estados Unidos que representa los ideales de la sociedad capitalista?
- ¿Que los Estados Unidos transfirieron secretamente a Rusia la tecnología más sofisticada y cara del momento para así crear un enemigo visible para justificar los nuevos métodos de coerción y terror y ahora lo hacen con China, a expensas de sus propios compatriotas?
Tristemente, todo eso forma parte del gran diseño del Nuevo Orden Mundial. Para conseguir el Gobierno Mundial Único, controlado por los globalizadores, deben unirse diferentes naciones. Para que el público general acepte inicialmente los «beneficios» del Gobierno Mundial Único/CE, debe venderse la idea de que tal unión tiene ventajas y beneficios, como que el bloque de comercio libre no supondrá una pérdida de soberanía. El problema es que ya hoy hemos perdido nuestra soberanía. La CE ha invadido todos los aspectos de nuestra vida, atándonos a unos tratados desconocidos, unas leyes y unas regulaciones oscuras, muy difíciles de comprender. El Tratado de Maastricht es muy complejo y para entenderlo mínimamente debe leerse en conjunción con el Tratado de Amsterdam, el Tratado de Roma y la Ley Única Europea. ¿Es que los miembros de las Cortes han tenido el tiempo y los conocimientos necesarios para estudiarlos? ¿Cuántos saben realmente qué implican? Como ilustración sólo diré que en el debate parlamentario que hubo en Inglaterra acerca de los tratados mencionados (un paso que suponía nada menos que sustraer las libertades a los ciudadanos para transferirlas al organismo europeo), se les dio a los miembros del Parlamento británico un resumen de dos páginas de dichos tratados y se supone que debían tomar una decisión en base a ese único material.
¿Cómo se crea esa cacareada igualdad entre naciones y simultáneamente se convierte a los Estados Unidos en una provincia más del Nuevo Orden Mundial? En primer lugar, usando el dinero de los contribuyentes, el saber tecnológico y, tal como explica Gary Allen,
«el equipamiento del que sólo uno dispone, para alimentar a la competencia, y al mismo tiempo usar todas las taimadas estrategias imaginables para debilitar y empobrecer a tu país»y al tiempo que se fortalece al enemigo, se asusta a la población diciéndole que la cooperación es necesaria porque sin acuerdos bilaterales el enemigo nos atacará.
Ahora ya sabe por qué, desde la Revolución Rusa - que no fue un levantamiento espontáneo - los defensores del Orden Mundial han defendido y llevado a cabo políticas dirigidas a incrementar el poder de la Unión Soviética.
En esencia, la Comisión Trilateral de Rockefeller fue fundada para acelerar la consecución del objetivo globalizador. El profesor Anthony Sutton, el mayor experto en el estudio de la contribución de la tecnología occidental a la creación del Estado Soviético, ofrece una evidencia irrefutable de que la capacidad industrial y militar soviética plasmada en,
«camiones, aviones, petróleo, hierro, petroquímicas, aluminio, ordenadores y demás, fue construida a expensas de los contribuyentes americanos para beneficio de la Unión Soviética, el mismo país que había jurado destruir a los Estados Unidos. Todo con el propósito de fabricar un enemigo y crear la paridad que permitiría, eventualmente, la convergencia en un Superestado, conocido como Gobierno Mundial Único». Como dice Gary Allen, «nadie ha intentado siquiera refutar las fuertes palabras de ese estudioso llamado Sutton».
En Wall Street And The Bolshevik Revolution, Sutton, afirma:
«La tecnología soviética no existía en realidad. El 90-95 % procedía directa o indirectamente de los Estados Unidos y sus aliados.»¿Cuántos miles de millones se gasta los Estados Unidos para defenderse contra un enemigo fantasma, creado, alimentado y mantenido por ellos mismos? ¿Los costes justifican los medios? ¡Por supuesto que sí!
Recuerde, la Gran Fusión será controlada por el mismo Grupo Bilderberg-CFR-CT que está orquestando entre bastidores los bloques regionales y las uniones monetarias «temporales».
«Aunque parezca extraño - reflexiona Surton - parece que los Estados Unidos quieren que el enemigo siga siendo el enemigo.»Sin un enemigo visible y justificable, ninguna población, a pesar de la manipulación, cederá voluntariamente sus derechos y libertades individuales. Sutton ofrece miles de pruebas documentales de sus hallazgos. Por ejemplo, la Marina Mercante Soviética, en el momento de escribir su libro, era la más grande del mundo, con unos 6.000 barcos.
Anthony Sutton declaró en 1972 ante un subcomité del Partido Republicano para decir:
«Unos dos tercios fueron enteramente construidos fuera de la Unión Soviética y cuatro de cada cinco motores de esos barcos fueron construidos también fuera del país.»Y continúa Sutton,
«todos los automóviles, camiones, [armas, tanques, aviones] y tecnología soviética procede de Occidente. La organización Gorki, construida por las empresas Ford y Austin, produjo la mayor parte de los camiones utilizados para llevar el armamento suministrado por los soviéticos a Ho Chi Minh.Sutton sostiene que el gobierno de los Estados Unidos es responsable directo del asesinato de 100.000 soldados estadounidenses muertos por medio de tecnología americana, como afirma de manera tajante:
Las empresas de automóviles también pueden utilizarse para construir tanques. La misma organización Gorki, bajo el disfraz de un "comercio pacífico", produjo en 1964 el primer sistema antitanque guiado. Los soviéticos tienen la planta de hierro y acero más grande del mundo. Fue construida por la Corporación McKee. Es una copia de una fábrica de acero de Indiana, en Estados Unidos».
«La única respuesta de Washington y la Administración [de Estados Unidos] esNada de lo que digo tiene sentido si creemos las mentiras propagadas por el poder acerca de los «malvados» comunistas. A no ser, por supuesto, que el comunismo sea un señuelo necesario, la herramienta de una conspiración mucho más grande para dejar el mundo en manos de multimillonarios ávidos de poder, entonces todo aparece como perfectamente lógico. Rockefeller, sin embargo, no es en absoluto un poder independiente. Como explica Eustace Mullins en Murder by Injection: The Medical Conspiracy against America,
esforzarse por esconder el escándalo.»
«los Rockefeller operan bajo esferas de influencia claramente definidas. LasEl congresista Larry McDonald, en su prólogo al libro El expediente Rockefeller, escribió:
organizaciones "caritativas", las empresas y los grupos de influencia política, trabajan siempre conjuntamente. Ningún departamento del Grupo toma iniciativas por sí mismo o formula una política independiente. No hay justificación para eso, porque todo funciona bajo el control de la estructura financiera mundial, lo que significa que, cualquier día, toda la abundancia de una persona u organización puede verse reducida a cero mediante una hábil manipulación financiera. Éste es el control final que asegura que nadie pueda salirse de la organización. No sólo se le retirarían todos sus recursos, sino que entraría inmediatamente en la lista de un asesino a sueldo».
«Ésta es una exposición concisa y escalofriante, de la que ha sido seguramente la historia más importante de nuestro tiempo: la idea de los Rockefeller y sus aliados de crear un Gobierno Único Mundial que combine el supercapitalismo y el comunismo bajo un mismo techo, todo bajo su control [ . .,] los Rockefeller y sus aliados llevan al menos cincuenta años siguiendo un cuidadoso plan para controlar Estados Unidos y el resto del mundo haciéndose con el poder político a través de su poder económico.»El 31 de agosto de 1983, McDonald murió en un «accidente» a bordo de un avión comercial de Korean Airlines 007 en espacio aéreo soviético.
Continúa aquí.
sábado, 25 de julio de 2009
La Verdadera Historia del Club Bilderberger (I). Objetivos del Club Bilderberg. Algunos de sus crímenes
|
2005
del Sitio Web Scribd
|
«El Club Bilderberg anda en busca de una era del postnacionalismo: ese momento en que ya no haya países, sólo regiones y valores universales, es decir, sólo una economía universal, un Gobierno Universal (designado, no elegido) y una religión universal. Para asegurarse esos objetivos, los miembros del Club Bilderberg abogan por un enfoque más técnico y menos conocimiento por parte del público. Esto reduce las probabilidades de que la población se entere del plan global de los amos mundiales y organice una resistencia organizada.»
Su objetivo final es el control de absolutamente todo en el mundo, en todos los sentidos de la palabra. Actúan como si fueran Dios en la Tierra.
Entre sus planes figura establecer:
Un solo gobierno planetario con un único mercado globalizado, con un solo ejército y una única moneda regulada por un Banco Mundial.
Una Iglesia universal que canalizará a la gente hacia los deseos del Nuevo Orden Mundial. El resto de religiones serán destruidas.
Unos servicios internacionales que completarán la destrucción de cualquier identidad nacional a través de su subversión desde el interior. Sólo se pemitirá que florezcan los valores universales.
El control de toda la humanidad a través de medios de manipulación mental. Este plan está descrito en el libro Technotronic Era (Era tecnotrónica) de Zbigniew Brzezinski, miembro del Club. En el Nuevo Orden Mundial no habrá clase media, sólo sirvientes y gobernantes.
Una sociedad posindustrial de crecimiento cero», que acabará con la industrialización y la producción de energía eléctrica nuclear (excepto para las industrias de los ordenadores y servicios). Las industrias canadienses y estadounidenses que queden serán o exportadas a países pobres como Bolivia, Perú, Ecuador, Nicaragua, etc., en los que existe mano de obra barata. Se hará realidad, entonces, uno de los principales objetivos del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte).
El crecimiento cero es necesario para destruir los vestigios de prosperidad y dividir a la sociedad en propietarios y esclavos. Cuando hay prosperidad, hay progreso, lo cual hace mucho más difícil la represión.
Cabe incluir en ello la despoblación de las grandes ciudades, según el experimento llevado a cabo en Camboya por Pol Pot. Los planes genocidas de Pot fueron diseñados en Estados Unidos por una de las instituciones hermanas de Bilderberg, el Club de Roma.
La muerte de cuatro mil millones de personas, a las que Henry Kissinger y David Rockefeller llaman bromeando «estómagos inservibles» por medio de las guerras, el hambre y las enfermedades.Esto sucederá hacia el año 2050.
«De los dos mil millones de personas restantes, 500 millones pertenecerán a las razas china y japonesa, que se salvarán gracias a su característica capacidad para obedecer a la autoridad» es lo que afirma John Coleman en su libro Conspirators' Hierarchy: The Story of the Committee of 300.El doctor Coleman es un funcionario de inteligencia retirado que descubrió un informe encargado por el Comité de los 300 a Cyrus Vance «sobre cómo llevar a cabo el genocidio». Según la investigación de Coleman, el informe fue titulado «Global 2000 Report», «aprobado por el presidente Cárter, en nombre del gobierno de Estados Unidos y refrendado por Edwin Muskie, secretario de Estado».Según este informe, «la población de Estados Unidos se verá reducida a 100 millones hacia el año 2050».
Crisis artificiales para mantener a la gente en un perpetuo estado de desequilibrio físico, mental y emocional. Confundirán y desmoralizarán a la población para evitar que decidan su propio destino, hasta el extremo de que la gente «tendrá demasiadas posibilidades de elección, lo que dará lugar a una gran apatía a escala masiva».
Un férreo control sobre la educación con el propósito de destruirla. Una de las razones de la existencia de la UE (y la futura Unión Americana y Asiática) es el control de la educación para «aborregar» a la gente. Aunque nos resulte increíble, estos esfuerzos ya están dando «buenos frutos». La juventud de hoy ignora por completo la historia, las libertades individuales y el significado del mismo concepto de libertad. Para los globalizadores es mucho más fácil luchar contra unos oponentes sin principios.
El control de la política externa e interna de Estados Unidos (cosa ya conseguida a través del Gobierno de Bush), Canadá (controlada por Inglaterra) y Europa (a través de la Unión Europea).
Una ONU más poderosa que se convierta finalmente en un Gobierno Mundial. Una de las medidas que conducirán a ello es la creación del impuesto directo sobre el «ciudadano mundial».
La expansión del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) por todo el hemisferio occidental como preludio de la creación de una Unión Americana similar a la Unión Europea.
Una Corte Internacional de Justicia con un solo sistema legal.
Un estado del bienestar socialista donde se recompensará a los esclavos obedientes y se exterminará a los inconformistas.
Bilderberg y la guerra de las Malvinas
El Club Bilderberg tiene ya el poder y la influencia necesarios para imponer su política en cualquier nación del planeta.
Es decir, controla al presidente de los Estados Unidos, al primer ministro de Canadá, a los principales medios de comunicación del mundo libre, a los políticos, financieros y periodistas más importantes, a los bancos centrales de los principales países, a la Reserva Federal de los Estados Unidos y su suministro de dinero, al FMI, al Banco Mundial y a las Naciones Unidas y destruyen a cualquiera, grande o pequeño, que se oponga a sus planes de construir un Nuevo Orden Mundial, como demostraré con numerosos ejemplos que ponen la piel de gallina.
Jan Ronson escribió un libro titulado Adventures with Extremists (Picador, 2001), en el que describe cómo durante la guerra de las Malvinas el gobierno británico pidió que se aplicaran sanciones internacionales contra Argentina, pero se encontró,
«con una dura oposición. En un encuentro Bilderberg en Sandefiord, Noruega, David Owen, miembro del Parlamento británico, pronunció un encendido discurso a favor de las mismas. Ese discurso torció muchas voluntades. Estoy seguro de que muchos ministros de Asuntos Exteriores volvieron a sus países para transmitir el mensaje de Owen. Por supuesto, las sanciones llegaron».
La hermosa historia de la cooperación internacional entre países es simplemente una falsedad. La realidad es mucho más macabra, con muchos muertos «desparramados en el camino de los universalistas».
La guerra de las Malvinas, un conflicto totalmente manufacturado entre una «nación agresora», la dictadura de Argentina, y un país «amante de la libertad», Gran Bretaña, dio al Nuevo Orden Mundial la oportunidad de mostrar su impresionante arsenal y así advertir a cualquier nación de las consecuencias de no someterse totalmente.
La guerra de las Malvinas, un conflicto totalmente manufacturado entre una «nación agresora», la dictadura de Argentina, y un país «amante de la libertad», Gran Bretaña, dio al Nuevo Orden Mundial la oportunidad de mostrar su impresionante arsenal y así advertir a cualquier nación de las consecuencias de no someterse totalmente.
«El sometimiento del Gobierno argentino, seguido del caos económico y político de la nación, estuvo planeado por Kissinger Associates, en asociación con lord Carrington», según confirman mis propias fuentes de investigación, en este caso uno de los principales agentes del MI6 convertido ahora en un cruzado anti Nuevo Orden Mundial.
La operación argentina fue diseñada por el Instituto Aspen de Colorado que, a su vez, está controlado por los Rockefeller. Si la caída del Sha de Irán tuvo que ver con el comercio de drogas, en la guerra de las Malvinas el asunto tenía que ver con la energía nuclear y el necesario objetivo de los Bilderbergs de conseguir el crecimiento cero.
El objetivo del Club es desindustrializar al mundo mediante la supresión del desarrollo científico, empezando por Estados Unidos. Por eso, no le convienen los experimentos sobre fusión como posible fuente de energía nuclear.
Como dice otra vez John Coleman en Committee of 300,
«el desarrollo de una fuente de energía como la fusión nuclear no interesa, ya que echaría por la borda el argumento de los "recursos naturales limitados". Esta fuente de energía, debidamente empleada, podría crear recursos naturales ilimitados a partir de sustancias ordinarias. El beneficio para la humanidad rebasa la comprensión del público».
¿Por qué los pseudodefensores del medio ambiente financiados por las multinacionales odian tanto la energía nuclear? Porque las centrales de energía nuclear podrían producir electricidad abundante y barata,
«lo cual es clave para sacar a los países del Tercer Mundo de la pobreza».
Coleman explica que,
«los países del Tercer Mundo se independizarían gradualmente de Estados Unidos, ya que no necesitarían ayuda externa. Esto les permitiría afirmar su soberanía».
Menor ayuda externa significa menor control externo de los recursos naturales de un país y mayor independencia de su pueblo. La idea de que los países se manejen por sí mismos simplemente les revuelve el estómago a todos los miembros del Club y a sus adláteres.
Los Bilderbergs vieron que sus planes de crecimiento cero postindustrial se iban a pique y decidieron,
Los Bilderbergs vieron que sus planes de crecimiento cero postindustrial se iban a pique y decidieron,
«dar una lección ejemplar a Argentina y los demás países latinoamericanos. Debían olvidarse de cualquier idea de nacionalismo, independencia e integridad soberana».
La elección de Argentina no fue casual. Se trata del país más rico de Sudamérica y proporcionaba tecnología nuclear a México, lo cual disgustaba a los miembros del Club. La guerra de las Malvinas acabó con esa colaboración. Sin duda, es mucho mejor tener a México como fuente de mano de obra barata que como un interlocutor comercial al mismo nivel.
Debido al constante bombardeo de propaganda negativa, pocos estadounidenses se dan cuenta de que Latinoamérica es un mercado potencial muy importante para Estados Unidos. Allí pueden vender de todo, desde tecnología a bienes industriales pesados.
Debido al constante bombardeo de propaganda negativa, pocos estadounidenses se dan cuenta de que Latinoamérica es un mercado potencial muy importante para Estados Unidos. Allí pueden vender de todo, desde tecnología a bienes industriales pesados.
Como John Coleman afirma indignado,
«actividades que dan trabajo a miles de estadounidenses y que inyectan dólares a todo tipo de empresas»
Otras intervenciones del Club sobre política internacional:
Bilderberg propuso y decidió establecer relaciones formales con China, antes de que Nixon lo hiciera.
En un encuentro en Saltsjóbaden, Suecia, en 1973, el Club accedió a incrementar el precio del petróleo en 12 dólares el barril, un 350 % de aumento sobre su precio anterior. La idea era crear el caos económico en Estados Unidos y Europa Occidental para hacer más receptivos a esos países.
En 1983, el Club consiguió el compromiso secreto por parte del ultraconservador presidente Reagan de transferir 50 mil millones de dólares de dinero de los contribuyentes americanos a los países comunistas y del Tercer Mundo a través de sus conductos preferidos, el FMI y el Banco Mundial. Ese compromiso fue llevado a cabo y conocido como el Plan Brady.** El Plan Brady se puso en marcha en 1987 como resultado de la reunión celebrada en París para tratar el problema de la crisis de la deuda externa de los países latinoamericanos. En dicha reunión se decidió condonar un porcentaje importante de la cantidad adeudada y establecer nuevos plazos y tipos de interés más favorables para que los países latinoamericanos pudieran cumplir con los compromisos adquiridos. La crisis, desencadenada en 1985, fue el resultado de las políticas económicas emprendidas por las dictaduras militares latinoamericanas en las décadas anteriores.Estas políticas se basaron en la Industrialización Sustitutiva de Importaciones (ISI), una estrategia en la que trataron de promover empresas nacionales a base de elevados aranceles, créditos ventajosos para adquirir tecnología y materias primas en el exterior (cuando no las compraban directamente los propios gobiernos) y demás. Todo ello dio lugar a industrias nacionales poco eficientes, muy endeudadas e incapaces de exportar para pagar sus deudas, lo que creó un círculo vicioso de más y más endeudamiento en dólares que quebró cuando empezaron a subir los tipos de interés en Estados Unidos.El Plan Brady fue la solución para evitar la quiebra real de Latinoamérica con todas sus consecuencias. Como corolario de todo ello, los bancos estadounidenses abandonaron la región y no volvieron hasta más de diez años después, tras constatar que los bancos españoles, asumiendo muchos riesgos, empezaban a hacer negocio en la zona. La economía y la política latinoamericanas estaban normalizándose.
Bilderberg decidió también echar a Margaret Thatcher como primera ministra británica porque se opuso a entregar la soberanía de Inglaterra al supraestado europeo diseñado por el Club. Y, con incredulidad, veíamos cómo su propio partido la aniquiló a favor de uno de sus perros falderos, John Major.
En 1985 se les ordenó a los miembros del Club Bilderberg que apoyaran por todo lo alto la Iniciativa Estratégica de Defensa (Guerra de las Galaxias), antes incluso de que llegara a ser la política oficial del Gobierno americano, con el fundamento de que proporcionaría a los amos del mundo un potencial de ganancias sin límite.
En su encuentro de 1990 en Glen Cove, Nueva York, decidieron que debían subirse los impuestos para pagar la deuda a los banqueros internacionales. Bilderberg ordenó al presidente George Bush que incrementase los impuestos en 1990 y contempló cómo éste firmaba el acuerdo presupuestario de subida de impuestos que le haría perder las elecciones.
En la reunión de 1992, el Grupo debatió la posibilidad de, «condicionar al público para aceptar la idea del ejército de la ONU que podría, utilizando la fuerza, imponer su voluntad en las cuestiones internas de cualquier Estado».
La venta multimillonaria de la eléctrica Ontario Hydro, cuyo propietario era el Gobierno canadiense, se debatió por primera vez en la reunión del Bilderberg en King City, Toronto, en 1996. Poco tiempo después, Ontario Hydro se dividió en cinco empresas independientes y se privatizó.
Durante y después de la conferencia de Bilderberg de 1996, se decidió reelegir a Bill Clinton como presidente de Estados Unidos porque era una marioneta más útil que Bob Dole. Este último fue además investigado por financiación ilegal de su campaña electoral.
En relación a Kosovo, los miembros del Club Bilderberg decidieron la formación de un Estado albanés independiente y el desmembramiento de Yugoslavia (con la entrega de su provincia más septentrional a Hungría) para crear un nuevo mapa que asegurase la continuidad del conflicto. La reconstrucción, valorada en miles de millones de dólares, correría a cargo de los impuestos occidentales.
Filtraciones sobre el encuentro del año 2004 revelan que la guerra en Irak fue pospuesta hasta marzo de 2003. Todos los periódicos del mundo esperaban el ataque para el verano de 2002.
La OTAN dio carta blanca a Rusia para bombardear Chechenia en 1999, tal y como informé en 1998.
En 1999,
Kenneth Clarke, miembro del Parlamento Martín S. Feldstein, presidente del Consejo Nacional de Investigación Económica Stanley Fisher, subdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI) Ottmar Issing, miembro del comité ejecutivo del Banco Central Europeo Jean-Claude Trichet, gobernador del Banco de Francia,...debatieron sobre la «dolarización», como paso posterior a la moneda única europea.
Se planeó la formación de un bloque asiático bajo el liderazgo de Japón. Se establecería una moneda única, el libre comercio y una unión política parecida a la de la UE.
Se planeó la formación de una Unión Americana similar a la Unión Europea.
Se planificó la división de Canadá para 1997, pero la inesperada investigación del periódico Toronto Star, el rotativo más importante de Canadá, durante el encuentro de 1996 en King City, obligó a los globalizadores a posponer su plan para 2007.
El Club sancionó económicamente a Austria por organizar unas elecciones democráticas en las que resultaba ganador el Partido Nacionalista de Jörg Haider.
El asesinato de Aldo Moro
En 1982, John Coleman, un ex funcionario de Inteligencia con acceso a las más altas esferas del poder, demostró que el primer ministro italiano Aldo Moro, «un miembro leal del Partido Democristiano que se oponía al crecimiento cero y a las reducciones de población planeadas para su país», fue asesinado por órdenes del Grupo Masón P2, con el objetivo de alinear Italia al Club de Roma y al Bilderberg.
El país transalpino debía ser desindustrializado y ver reducida su población. Coleman afirma en su libro que los globalizadores querían usar Italia para desestabilizar Oriente Medio, su principal objetivo:
«Los planes de Moro para estabilizar Italia a través del pleno empleo y la paz industrial y política habrían reforzado la oposición católica al comunismo y hecho mucho más difícil la desestabilización de Oriente Medio.»
Coleman describe en su libro, con mucho detalle, aquella secuencia de eventos que paralizaron a la nación italiana; cómo Moro fue secuestrado por las Brigadas Rojas en la primavera de 1978 a plena luz del día para después ser brutalmente tiroteado junto a sus guardaespaldas.
El 10 de noviembre de 1982, Corrado Guerzoni, un buen amigo del primer ministro asesinado, declaró en el juicio que Moro había sido,
«amenazado por un agente del Royal Institute for International Affairs (RIILA)», miembro también del Club, «mientras esa persona todavía era secretario de Estado de Estados Unidos».
Coleman explica también cómo en el juicio a los miembros de las Brigadas Rojas,
«varios de ellos declararon que sabían que importantes personalidades de Estados Unidos se hallaban implicadas en el complot para matar a Moro».
En junio y julio de 1982, la viuda de Aldo Moro declaró que el asesinato de su marido se produjo tras unas amenazas llevadas a cabo por "una figura de la política americana de alto rango".
Cuando el juez le preguntó en qué consistía la amenaza, la señora Eleanora Moro repitió la misma frase que Guerzoni atribuye a Kissinger en su testimonio:
"O abandonas tu línea política o lo pagarás con tu vida."
En una de las páginas más escalofriantes de su libro, Coleman escribe lo siguiente:
"El juez le preguntó a Guerzoni si podía identificar a la persona de la que hablaba la señora Moro. Guerzoni contestó que se trataba de Henry Kissinger, como ya había declarado"» .
¿Por qué querría un diplomático estadounidense de alto rango amenazar a un político de una nación independiente europea?
La respuesta es que, obviamente, Kissinger no estaba representando los intereses de Estados Unidos, sino que «actuaba siguiendo instrucciones» recibidas por parte del Grupo Bilderberg.
El testimonio de Guerzoni, potencialmente dañino para las relaciones entre Estados Unidos e Italia, fue instantáneamente emitido en toda Europa Occidental el mismo 10 de noviembre de 1982.
Katherine Graham, directora del Washington Post y C. L. Sulzberger, del New York Times, recibieron instrucciones de la Fundación Rockefeller para suprimir esa información en todo Estados Unidos. Ninguna televisión estimó que la noticia mereciera la atención del público, aun cuando Kissinger era acusado de unos crímenes gravísimos.
Come veremos en el capítulo 2 sobre el CFR, todo esto no debe sorprendernos; Las noticias que los estadounidenses obtienen de la televisión, los periódicos y la radio están controladas por el entramado Bilderberg/CFR.
El 17 de diciembre de 1981, el general del ejército de Estados Unidos, James L. Dozier, el oficial de más alto rango del cuartel general de la OTAN en Verona, Italia, fue secuestrado por terroristas de las Brigadas Rojas. El 28 de enero de 1982 fue liberado por un equipo de carabineros de élite de una «prisión popular» de Padua. Dozier tiene órdenes de no revelar lo que sucedió. Si se decidiese a hablar, sin duda sufriría el mismo destino que el primer ministro.
El 17 de diciembre de 1981, el general del ejército de Estados Unidos, James L. Dozier, el oficial de más alto rango del cuartel general de la OTAN en Verona, Italia, fue secuestrado por terroristas de las Brigadas Rojas. El 28 de enero de 1982 fue liberado por un equipo de carabineros de élite de una «prisión popular» de Padua. Dozier tiene órdenes de no revelar lo que sucedió. Si se decidiese a hablar, sin duda sufriría el mismo destino que el primer ministro.
Asesinato de Ali Bhutto (Pakistán)
Aldo Moro no fue el único líder que sufrió en sus carnes la ira de los bilderbergers. Según John Coleman, Kissinger también amenazó a Ali Bhutto, presidente de Pakistán. Por lo que respecta al Orden Mundial, el «crimen» de Bhutto era mucho más serio que el de Moro.
Bhutto quería desarrollar armas nucleares como arma disuasoria contra «las continuas agresiones israelíes en Oriente Medio».
«Bhutto fue asesinado judicialmente en 1979 -escribe Coleman- por el representante del CFR en el país, el general Zia ul Haq.»
Bhutto fue condenado por jueces de un Alto Tribunal formado mayoritariamente por punjabis abiertamente hostiles a él, especialmente el responsable de Justicia, Maulvi Mushtaq. Bhutto fue condenado a la horca aun cuando el veredicto de la Corte Suprema fue de cuatro a favor de la horca y tres a favor de la absolución inmediata.
Más aún, fue la primera vez que se hacía efectiva una sentencia de muerte con un veredicto dividido y, menos aún, uno como éste, que ganó por una justísima mayoría.
Mohammad Asghar Khan, antiguo comandante en jefe de las Fuerzas del Aire de Pakistán, escribió el 4 de abril de 2002 en un periódico paquistaní llamado Dawn:
«Fue improcedente que a pesar de las apelaciones de la práctica totalidad de los jefes de Estado de los países islámicos, fuese ejecutado. A quien debería haberse colgado es al presidente actual de la Conferencia Islámica. Sin duda, debió de haber alguna compulsión irrefrenable que lo llevó a dar ese paso sin precedentes. Me pregunto cuál fue esa compulsión.»
La investigación del doctor Coleman mostró años más tarde que,
«Ul Haq pagó con su vida por intervenir en la guerra con Afganistán. Su Hércules C-130 fue golpeado por ondas eléctricas de baja frecuencia (ELF) poco después de despegar, lo que produjo su colisión mortal».
El Servicio Secreto turco advirtió al general Ul Haq que no viajase en avión. El general invitó a un grupo de funcionarios americanos entre los que se encontraba el general brigadier Herber Wassom para que le acompañasen como «seguro de vida».
En el libro de Coleman Terror in the skies (1989) se explica gráficamente lo que ocurrió en los fatales segundos que precedieron al accidente.
En el libro de Coleman Terror in the skies (1989) se explica gráficamente lo que ocurrió en los fatales segundos que precedieron al accidente.
«Poco antes de que el C-130 de Ul Haq despegara de una base militar de Pakistán, se vio a un sospechoso camión en las inmediaciones del hangar del C-130. La torre de control advirtió a la base, pero ya era tarde: el avión ya estaba en el aire y el camión había desaparecido.»«Unos minutos más tarde, el avión hizo un rizo hasta que dio en el suelo, para explotar acto seguido en una inmensa bola de fuego. No se explica que le pueda suceder algo así a un avión de esas características. La investigación conjunta llevada a cabo por Pakistán y Estados Unidos reveló que no había habido ningún error mecánico o de estructura, ni tampoco fallo humano. “Rizar el rizo" es una maniobra común en los casos de ataque por ELF - extreme low frequency.»
Bhutto fue asesinado porque si su programa de energía nuclear hubiera tenido éxito, Pakistán se habría convertido en pocos años en un estado industrializado moderno. Las ambiciones nacionalistas de Bhutto eran una amenaza directa a la política de crecimiento cero propugnada por el Bilderberg.
La caida del Sha de Irán
Otro caso que necesita un análisis en perspectiva es la caída del Sha de Irán, el advenimiento del ayatolá Jomeini y sus estudiantes del Islam y el secuestro de los ciudadanos estadounidenses en la embajada de EE.UU. en Teherán. La realidad es muy diferente de la ficción que nos contó la prensa estadounidense controlada por el CFR/Bilderberg. De hecho, Jomeini fue una creación de la VI División de Inteligencia Militar británica, popularmente conocida como MI6.
Las fuentes de Coleman fueron de inestimable ayuda para desvelar la secuencia de acontecimientos que condujeron a que el Sha fuera primero depuesto y después eliminado por el gobierno de Estados Unidos. Cuando finalizó la investigación, la respuesta fue la más predecible: todo había sido por causa de las drogas. El Sha había restringido el lucrativo comercio británico de opio iraní.
Las fuentes de Coleman fueron de inestimable ayuda para desvelar la secuencia de acontecimientos que condujeron a que el Sha fuera primero depuesto y después eliminado por el gobierno de Estados Unidos. Cuando finalizó la investigación, la respuesta fue la más predecible: todo había sido por causa de las drogas. El Sha había restringido el lucrativo comercio británico de opio iraní.
Según Coleman, «cuando el Sha se hizo con el poder en Irán, la cifra de adictos al opio/heroína en el país era de un millón».
En el curso de su investigación, Coleman descubrió que, después de que Jomeini ocupara la embajada americana en Teherán,
En el curso de su investigación, Coleman descubrió que, después de que Jomeini ocupara la embajada americana en Teherán,
«el presidente Reagan no interrumpió la venta de armas a Irán, aun cuando los rehenes estadounidenses se consumían en cautividad».
¿Por qué? La respuesta es del todo lógica: por el comercio de drogas, más concretamente, de opio.
«Si Estados Unidos hubiese cerrado el grifo de las armas, Jomeini hubiese acabado con el monopolio británico del comercio de opio en su país.»
Según las estadísticas de las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud, la producción de opio de Irán en 1984 excedía de 650 toneladas al año; como resultado de la ambivalente actitud de Jomeini, la producción y el consumo de opio se elevó de manera exponencial hasta llegar a los dos millones de adictos.
En su libro, What Really Happened in Irán (Lo que sucedió realmente en Irán), Coleman detalla cómo,
En su libro, What Really Happened in Irán (Lo que sucedió realmente en Irán), Coleman detalla cómo,
«el comercio de armas con Irán fue acordado por Cyrus Vance, empleado del Club Bilderberg, y el doctor Hashemi, estrechamente vinculado al Servicio Secreto de los Estados Unidos. La fuerza aérea estadounidense empezó un inmediato suministro de armas que no cesó ni siquiera durante la parte álgida de la crisis de los rehenes. El ejército americano enviaba la mercancía desde sus almacenes en Alemania, aunque también hubo envíos desde Estados Unidos, que repostaban en las Azores».
Éste es un buen ejemplo del poder del Gobierno en la sombra. Una entidad que trasciende fronteras, regiones, culturas y leyes. La única ley es la del Nuevo Orden Mundial.
El presidente Cárter, demócrata, y el presidente Reagan, conservador, siguieron los dictámenes del poderoso Club Bilderberg. Si hubiesen desobedecido, habrían sufrido, como veremos a continuación, consecuencias similares a las que se cernieron sobre dos presidentes: Kennedy, demócrata, y Nixon, conservador.
En lo que respecta a la política y las finanzas, el periodista Jim Tucker es categórico sobre el hecho de que,
En lo que respecta a la política y las finanzas, el periodista Jim Tucker es categórico sobre el hecho de que,
«Bilderberg se halla en lo más alto de la pirámide. Es el ojo que todo lo ve, encargado de construir un Nuevo Orden Mundial».
Este sistema de gobierno único, que se mueve en las sombras, emplea un lenguaje florido que habla de «la aldea global», pero sólo pretende poner en manos de unos pocos todo el poder político y económico del mundo.
¿Debe sorprendemos entonces que el Nuevo Orden Mundial intente con tanto ahínco eliminar todas y cada una de las constituciones existentes sobre la Tierra?
¿Debe sorprendemos entonces que el Nuevo Orden Mundial intente con tanto ahínco eliminar todas y cada una de las constituciones existentes sobre la Tierra?
El Nuevo Orden Mundial y el caso Watergate
Como veremos a continuación, en el caso Watergate hay una Tremenda confusión de identidades y la justicia brilla por su ausencia. La verdad detrás del asunto nunca ha sido revelada porque los culpables son los mismos que causaron la caída del Sha, la guerra de las Malvinas, la muerte de Aldo Moro y la de Ali Bhutto.
Nixon no hizo un uso ilegítimo de sus poderes como presidente. Al contrario de lo que siempre ha afirmado el Washington Post, no hubo ninguna «evidencia» de que Nixon abusase de su poder. Si cometió algún crimen fue no defender la Constitución de los Estados Unidos de América, tal y como juró en la ceremonia de posesión de su cargo.
Para ello hubiese tenido que proceder contra Katherine Meyer Graham, directora del Washington Post, y contra Ben Bradley, editor jefe, por conspiración e insurrección. En su libro, Conspirators'Hierarchy: The Story of the Committee of 300, John Coleman, funcionario de inteligencia con acceso a los documentos más confídenciales del mundo, como ya he dicho, afirma que Katherine Graham asesinó a su marido Philip L. Graham, un suceso clasificado oficialmente como «suicidio» por el FBI.
El hecho de que una acusación tan grave como ésa no fuese jamás contestada en los tribunales, especialmente en un país tan litigante como Estados Unidos, es prueba suficiente de que Katherine Graham (miembro del Club Bilderberg, del CFR y de la Comisión Trilateral, además de multimillonaria), era consciente de que no hubiese podido convencer nunca a un jurado, compuesto por «la sucia masa» que tanto desprecian los globalizadores, de que John Coleman la había difamado.
Según fuentes presentes en las reuniones de Bilderberg durante la década de 1970, el papel del Washington Post era mantener la atención sobre Nixon con una «revelación» después de otra, y engendrar un clima de desconfianza pública hacia el presidente, aun cuando «no hubiese ni un ápice de evidencia que apoyase tales acusaciones» .
El caso Watergate muestra el inmenso poder que tiene la prensa o los que controlan los medios de comunicación estadounidenses, es decir, el CFR, del que hablaremos ampliamente en el capítulo 2.
Según fuentes presentes en las reuniones de Bilderberg durante la década de 1970, el papel del Washington Post era mantener la atención sobre Nixon con una «revelación» después de otra, y engendrar un clima de desconfianza pública hacia el presidente, aun cuando «no hubiese ni un ápice de evidencia que apoyase tales acusaciones» .
El caso Watergate muestra el inmenso poder que tiene la prensa o los que controlan los medios de comunicación estadounidenses, es decir, el CFR, del que hablaremos ampliamente en el capítulo 2.
La fabricada crisis del Watergate hirió de muerte a la Oficina de la Presidencia y asaltó las instituciones sobre las que se levanta la República de los Estados Unidos. Todo ello, debidamente planificado por los miembros del Club y el Nuevo Orden Mundial. Una Norteamérica fuerte e independiente, con un jefe de Estado incorruptible, hubiese hecho irrealizables los planes del Nuevo Orden Mundial de conquistarlo todo.
Otros traidores fueron.
Morton H. Halperin, miembro senior del CFR, Brookings Institution y director del Consejo de Planificación Política para la Seguridad Nacional, institución a favor del Orden Mundial Daniel Ellsberg, autor de los papeles del Pentágono (véase más adelante para más detalles) David Young, jefe de los famosos «fontaneros» del Gobierno, agentes que trabajaban para la Unidad de Investigaciones Especiales de la Casa Blanca, creada por Nixon, esto es, por Kissinger con dinero de Pennzoil y otros socios de George Bush.
Después de hacerse público el escándalo, Nixon fue obligado a dimitir por causa de unas grabaciones en las que hablaba de frustrar las investigaciones del Watergate. Fue David Young, que trabajó para los Rockefeller y fue designado por Kissinger, quien hizo las grabaciones que fueron reveladas por Butterworth, el vínculo de la Casa Blanca con el servicio secreto dirigido por Kissinger.
Así mismo hay que incluir a James McCord, ex agente de la CIA y del FBI, director de Seguridad del Comité para la Reelección del presidente Nixon, responsable de dejar, accidentalmente, la tristemente famosa cinta magnetofónica en una puerta del edificio Watergate que alertó a un guardia de seguridad. McCord fue detenido la noche del robo junto con otros cuantos hombres. Fue condenado por seis cargos.
Más tarde, escribiría una carta a John J. Sirica, el juez del caso Watergate, afirmando que se había cometido perjurio. Las alegaciones de McCord de que la Casa Blanca sabía del allanamiento y que intentó esconderlo fueron cruciales para que las investigaciones siguiesen adelante.
También Joseph Califano, consejero legal de la Convención Nacional Demócrata y uno de los lacayos de la reina de Inglaterra de mayor poder en Estados Unidos, así como también el célebre profesor Noam Chomsky del IPS, Instituto de Estudios Políticos, pues uno de los principales objetivos del IPS, diseñado por el Instituto Tavistock, era extender los «ideales» del socialismo nihilista de izquierdas como movimiento base en EE.UU. a fin de crear caos y malestar; y los funcionarios de la CIA que fueron a la vivienda de McCord, espía del Watergate, para quemar todos sus documentos.
El Watergate demuestra, una vez más, que el Club Bilderberg ejerce un control total sobre Estados Unidos.
Los dos nombres que faltan de la lista son los más viles traidores de Estados Unidos, culpables de la más alta sedición. Uno de ellos es el general Alexander Haig. Este militar, arribista y trepador, que no ha dirigido a un solo soldado en el campo de batalla, ha tenido «la carrera más meteórica de toda la historia militar de Estados Unidos», dejando atrás a más de 400 generales de diferentes países de la OTAN y Estados Unidos.
El Watergate demuestra, una vez más, que el Club Bilderberg ejerce un control total sobre Estados Unidos.
Los dos nombres que faltan de la lista son los más viles traidores de Estados Unidos, culpables de la más alta sedición. Uno de ellos es el general Alexander Haig. Este militar, arribista y trepador, que no ha dirigido a un solo soldado en el campo de batalla, ha tenido «la carrera más meteórica de toda la historia militar de Estados Unidos», dejando atrás a más de 400 generales de diferentes países de la OTAN y Estados Unidos.
Todo gracias a los servicios prestados a un gobierno paralelo e invisible que lo ha convertido en general de cuatro estrellas.
Haig es el producto de la Mesa Redonda, un grupo paralelo al de Bilderberg. En su Tavistock lnstitute: Sinister and Deadly, el primer libro en hablar sobre los siniestros planes del principal instituto de lavado de cerebro del mundo, John Coleman desvela los acuerdos secretos entre el gobierno invisible, los políticos estadounidenses y la Prensa sometida.
Haig es el producto de la Mesa Redonda, un grupo paralelo al de Bilderberg. En su Tavistock lnstitute: Sinister and Deadly, el primer libro en hablar sobre los siniestros planes del principal instituto de lavado de cerebro del mundo, John Coleman desvela los acuerdos secretos entre el gobierno invisible, los políticos estadounidenses y la Prensa sometida.
Coleman escribe:
«Haig fue encontrado por el miembro de la Mesa Redonda, Joseph Califano, uno de los estadounidenses en quien más confía su majestad (la reina de Inglaterra). Califano, consejero legal de la Convención Nacional Demócrata, había entrevistado en realidad a Alfred Baldwin, uno de los espías del Watergate un mes antes de que el allanamiento de las oficinas demócratas en el hotel Watergate tuviese lugar. Califano fue lo suficientemente estúpido para escribir un memorándum sobre su entrevista con Baldwin, en la que proporcionaba información sobre McCord, otro de los espías, y por qué éste había seleccionado a Baldwin para entrar en el "equipo".»
«Aún más dañino, el memorándum de Califano contenía todos los detalles sobre las transcripciones de las grabaciones entre Nixon y el comité de reelección, todo ello antes de que ocurriese el allanamiento.»
Coleman concluye que «Califano debería haber sido acusado por crímenes federales pero, en vez de ello, salió ileso de toda su actividad criminal».
En 1983 le llegaron a Coleman unos manuales secretos del Instituto Tavistock en los que se detallaba la metodología usada para destruir al presidente Richard Nixon. De ahí salió el libro The Tavistock lnstitute: Britain's Control of US. Policy.
Coleman explica que,
Coleman explica que,
«la manera en la que el presidente Nixon fue primero aislado, rodeado de traidores y después, confundido, seguía al pie de la letra el método Tavistock de obtener el control de una persona desarrollado por el doctor Kurt Lewin, el principal teórico del Instituto».
La caída del presidente Richard Nixon es un caso de manual de la metodología de Lewin. La descripción de ese proceso que Coleman encontró en estos manuales secretos decía:
«Una de las principales técnicas para romper la moral a través de una estrategia de terror consiste en mantener a la persona confusa acerca de lo que quiere y lo que puede esperar de las circunstancias. Además, si se le aplican medidas disciplinarias severas y promesas de buen trato al mismo tiempo, junto con noticias contradictorias, la estructura cognitiva de la situación se vuelve todavía más confusa.El sujeto ya no sabe qué plan lo lleva hacia su objetivo o lo aleja de él. Bajo estas condiciones incluso las personas con unos objetivos muy definidos y dispuestas a correr riesgos se paralizan por los conflictos internos que sufren acerca de lo que se debe hacer.»
Así de exitosas eran las tácticas de terror y el lavado de cerebro del Tavistock y así se pudo eliminar a todo un presidente de Estados Unidos. Además, los estadounidenses empezaron a creer todas las mentiras, distorsiones y pruebas falsas de los conspiradores cuando, de hecho,
«el Watergate fue una mentira diabólica de principio a fin».
Nixon y sus dos ayudantes más cercanos, Haldeman y Ehrlichnan, ignoraban absolutamente lo que estaba sucediendo. No eran rivales a la altura de la fuerza combinada del Club Bilderberg, el RIILA y el Instituto Tavistock, bajo la dirección de la Inteligencia británica, el MI6 y, por lo tanto, la familia real británica (el Ml6 es el aparato de Inteligencia que protege a la Corona británica. Su presupuesto anual es secreto y se mueve alrededor de los 350-500 millones de dólares. Es significativo que el Parlamento británico no tenga jurisdicción sobre el MI6). Haldeman y Ehrlichman estaban completamente superados.
Por ejemplo, ni siquiera sabían que,
«David Young, graduado en Oxford y empleado de Kissinger a través de organizaciones como el Milbank Tweed, estaba trabajando en los sótanos de la Casa Blanca, supervisando "filtraciones"».
La «confesión» de James McCord al juez John Sirica debería haber advertido a Nixon de que lo estaban golpeando desde dentro. Pero un confundido y paralizado Nixon respondió perfectamente al plan trazado por el Instituto Tavistock para romper la moral de una persona siguiendo una estrategia de terror.
El general Haig, al que se le dio un curso rápido en el Tavistock,
El general Haig, al que se le dio un curso rápido en el Tavistock,
«jugó un papel fundamental en la estrategia de confusión y lavado de cerebro del presidente Nixon, y, en efecto, fue Kissinger quien dirigió la Casa Blanca durante ese período».
El «valiente» reportaje del Washington Post no fue más que una completa mentira preparada por las fuerzas del Nuevo Orden Mundial. La legendaria fuente «Garganta Profunda» no era sino el mismo Haig.
Al equipo de periodistas, Woodward y Bernstein, ambos miembros del CFR, les fueron dando toda la información que publicaban. No hubo ninguna investigación ni ningún encuentro secreto. El Washington Post, un importante miembro del comité director del Club Bilderberg, el propio Club y el Comité de los 300, presionaron a Nixon siguiendo a pies juntillas el manual del Instituto Tavistock.
Coleman escribe que «por la insistencia del RIILA, Haig se hizo con el control del gobierno de Estados Unidos, la Casa Blanca, después del golpe de estado de abril de 1973».
En junio de 2005, el antiguo funcionario del FBI Mark Felt, de 91 años y mentor del periodista Bob Woodward, ha revelado ser el verdadero «Garganta Profunda». Se trata, sin embargo, de un montaje.
Haig colocó en los cien puestos más importantes de Washington a hombres del Instituto Brookings, del Institute of Policy Studies y del CFR, quienes, «como él mismo, estaban a las órdenes de un poder extranjero», es decir, a las órdenes de aquellos que habían impuesto los intereses del orden mundial global sobre los de los Estados Unidos de América.
Haig colocó en los cien puestos más importantes de Washington a hombres del Instituto Brookings, del Institute of Policy Studies y del CFR, quienes, «como él mismo, estaban a las órdenes de un poder extranjero», es decir, a las órdenes de aquellos que habían impuesto los intereses del orden mundial global sobre los de los Estados Unidos de América.
«La humillación de Nixon fue una lección y una advertencia para el futuro presidente de Estados Unidos», para que se le quitase de la cabeza que podía desafiar al Gobierno Mundial en la sombra. Kennedy fue brutalmente asesinado «por la misma razón, a la vista de todo el pueblo americano».
Pero John Coleman y Lyndon LaRouche (este último candidato demócrata a la presidencia en el pasado y editor de la excelente Executive Intelligence Review [EIR]) llevaron a cabo su propia investigación sobre el Watergate y los Papeles del Pentágono y llegaron a la misma conclusión; el propósito de la humillación quedó mucho más claro en el episodio de los Papeles del Pentágono y la subsiguiente «designación de Schlesinger (en la comisión de la energía atómica) dentro de la Administración Nixon, cuyo objetivo era detener el desarrollo de la energía atómica».
El lector ya habrá deducido que todo ello eran factores claves para la desindustrialización de Estados Unidos, tal y como planeaban el Club Bilderberg, el Club de Roma y el Comité de los 300.
John Coleman añade en Conspirators Hierarchy: The Story of the Committee of 300 que,
«en este punto se halla el inicio generador de la recesión/depresión de 1991 que [ ... ] le ha costado el empleo a treinta millones de estadounidenses».
Según las fuentes de Inteligencia de Coleman, en la primavera de 1970, William McDennott, del FBI, fue a ver al principal encargado de la seguridad de Rand (el instituto del lavado de cerebro de Estados Unidos), Richard Best, para advertirle que Daniel Ellsberg había aparentemente «sacado de Rand estudios sobre Vietnam que esta institución había llevado a cabo».
En posteriores encuentros con el doctor Henry Rowan, director de Rand - y mejor amigo de Ellsberg, cosa que no sabía el FBI-, éste les dijo a Best y McDennott que estaba en marcha una investigación del Departamento de Defensa y que «por ello recomendaba que el FBI dejase de investigar a Ellsberg».
De hecho, Coleman había descubierto que,
«no había ninguna investigación en marcha. Ellsberg siguió manteniendo su capacidad operativa en Rand y continuó copiando documentos sobre la guerra de Vietnam hasta que estalló todo el asunto de los Papeles del Pentágono, lo cual golpeó duramente los cimientos de la Administración Nixon».
El segundo traidor era, como los lectores más astutos habrán imaginado ya, el propio consejero de Seguridad Nacional de Nixon, Henry Kissinger. A mediados de la década de 1970, el Club había colocado a Kissinger en la dirección de un pequeño grupo compuesto por James Schlesinger, Alexander Haig y Daniel Ellsberg.
«Cooperaba con este grupo el Instituto de Estudios Políticos (IPS), con Noam Chomsky como principal teórico.»
Los objetivos del IPS vienen dictados por la Mesa Redonda británica y el Instituto Tavistock. Coleman explica en su libro IPS Revisited que la principal agenda era,
«crear la Nueva Izquierda, un movimiento de base para engendrar conflictos y extender el caos, expandir los "ideales" del socialismo nihilista ... y convertirse en el gran "azote" del orden gubernamental y político de Estados Unidos», como factores claves en la desindustrialización de ese país a través de la estrategia de crecimiento cero postindustrial.
Cuando Kissinger fue colocado como consejero de Seguridad Nacional,
«Ellsberg, Haig y Kissinger pusieron en marcha el plan del RIILA del Watergate para derrocar al presidente Nixon, pues había desobedecido instrucciones directas», lo que quiere decir que Nixon había declarado públicamente que no aprobaba el GATT o Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio, una afirmación que había enfurecido a David Rockefeller.
El GATT se mostraría más tarde como una auténtica erosión de la soberanía nacional de Estados Unidos y se halla en el proceso de crear una destrucción total social, económica y cultural, tal y como el Senado de Estados Unidos había advertido en 1994 a través del millonario y miembro del Parlamento Europeo, sir James Goldsmith (que murió repentinamente -y no sabemos si por casualidad- después de testificar ante el Comité del Senado de Estados Unidos).
De hecho, por órdenes de Andrew Schoeberg, presidente de la RIILA, la sociedad secreta que controla la política exterior británica, Kissinger y su personal recibían,
De hecho, por órdenes de Andrew Schoeberg, presidente de la RIILA, la sociedad secreta que controla la política exterior británica, Kissinger y su personal recibían,
«toda la información de inteligencia del interior y exterior del país antes que el propio presidente; incluso la información de la Quinta División del FBI, la más secreta».
No hay duda de que los dos hombres a los que Nixon confiaba su vida, Haldeman y Ehrlichman, no entendían lo que estaba pasando a su alrededor: el MI6 (el Instituto de Inteligencia británico), tenía el control sobre toda la información que podía llegar al presidente Nixon.
Coleman concluye que «con estos metodos, Kissinger se impuso a la presidencia de Nixon, y después de que Nixon fuese deshonrado y defenestrado por el grupo de Kissinger, éste emergió con poderes enormes, como nunca se había visto antes o después del Watergate».
Con la dimisión de Nixon, el Club Bilderberg consiguió por fin tener a su «presidente» en el cargo. Gerald Ford (perteneciente al Bilderberg y al CFR), sería la nueva marioneta del Nuevo Orden Mundial movida por Henry Kissinger, agente de David Rockefeller, que a su vez estaba al servicio del Club y del Comité de los 300.
Poco después de la caída de Nixon, el nuevo presidente Gerald Ford puso su sello de aprobación a la política exterior de Kissinger.
Coleman concluye que «con estos metodos, Kissinger se impuso a la presidencia de Nixon, y después de que Nixon fuese deshonrado y defenestrado por el grupo de Kissinger, éste emergió con poderes enormes, como nunca se había visto antes o después del Watergate».
Con la dimisión de Nixon, el Club Bilderberg consiguió por fin tener a su «presidente» en el cargo. Gerald Ford (perteneciente al Bilderberg y al CFR), sería la nueva marioneta del Nuevo Orden Mundial movida por Henry Kissinger, agente de David Rockefeller, que a su vez estaba al servicio del Club y del Comité de los 300.
Poco después de la caída de Nixon, el nuevo presidente Gerald Ford puso su sello de aprobación a la política exterior de Kissinger.
Gary Allen, en su libro El expediente Rockefeller escribe:
«El presidente Ford dio su aprobación a la política exterior que había diseñado el secretario de Estado Henry Kissinger. Su objetivo era establecer una suerte de Gobierno mundial antes del final de la década de 1970. Mediante la demanda de una estrategia global sobre los alimentos y el petróleo dentro de la estructura de las Naciones Unidas, el presidente firmó su aceptación del "nuevo orden internacional" que había estado persiguiendo Kissinger.»
La creación de Bill Clinton
Como anécdota final, cabe decir que el presidente Bill Clinton fue «ungido» como candidato a la presidencia en la conferencia de Bilderberg de 1991 en Baden-Baden, a la que asistió.
Lo que es completamente desconocido para la mayor parte de los Estados Unidos y los medios de comunicación del mundo es que Clinton hizo un inesperado viaje a Moscú directamente desde el encuentro Bilderberg. El martes 9 de junio se entrevistó durante una hora y media con el ministro del Interior soviético, Vadim Bakatin.
El señor Bakatin, ministro en el condenado gabinete del presidente Mijail Gorbachov, se hallaba inmerso en la campaña de la enconada elección presidencial que tendría lugar sólo seis días después. Pero, aun así, dedicó una hora y media de su apretada agenda al desconocido gobernador de Arkansas. ¿Por qué?
La carrera posterior del señor Bakatin puede damos una pista. Aunque Gorbachov perdió las elecciones, Bakatin, considerado un «reformador», fue recompensado por el presidente Yeltsin con un cargo preferente en la KGB. Podría ser que el presidente Clinton fuese enviado directamente a Moscú por el Club Bilderberg para conseguir que «enterrasen» los informes del KGB sobre la juventud del propio Clinton y sus actividades en contra de la guerra del Vietnam dos meses y medio antes de anunciar su candidatura a la presidencia.
Uno de los pocos periódicos estadounidenses que cubrió esta historia fue el Arkansas Democrat, que la tituló «Clinton tiene un poderoso amigo en la URSS: el nuevo jefe del KGB».
La carrera posterior del señor Bakatin puede damos una pista. Aunque Gorbachov perdió las elecciones, Bakatin, considerado un «reformador», fue recompensado por el presidente Yeltsin con un cargo preferente en la KGB. Podría ser que el presidente Clinton fuese enviado directamente a Moscú por el Club Bilderberg para conseguir que «enterrasen» los informes del KGB sobre la juventud del propio Clinton y sus actividades en contra de la guerra del Vietnam dos meses y medio antes de anunciar su candidatura a la presidencia.
Uno de los pocos periódicos estadounidenses que cubrió esta historia fue el Arkansas Democrat, que la tituló «Clinton tiene un poderoso amigo en la URSS: el nuevo jefe del KGB».
No sorprenderá, por lo tanto, que, según fuentes de la Inteligencia, el presidente Clinton, arropado por los bilderbergers, prometiera al presidente Yeltsin que, después de haber ganado las elecciones de los Estados Unidos, los barcos de guerra rusos obtendrían combustible y otros privilegios portuarios en todas las zonas navales estadounidenses.
Según Rick Lacey,
Según Rick Lacey,
«los planes de los bilderbergers no se limitan al establecimiento de un Nuevo Orden Mundial y el control semisecreto, entre bastidores, de toda la humanidad. Sus planes incluyen el dominio total del planeta, incluida su atmósfera, océanos, continentes y todas las criaturas, sean grandes o pequeñas y ya existentes o por crear».
Samuel Berger, ex consejero de Seguridad Nacional de Bill Clinton, dijo recientemente en el Instituto Brookings que,
«la globalización económica, cultural, tecnológica y política, no es una elección. Es un hecho que ya está sucediendo. Es una realidad que avanzará inexorablemente, con o sin nuestra aprobación. Es un hecho que a veces ignoramos con el consiguiente peligro para nosotros».
Eso es cierto. Como me dijo una vez Jim Tucker,
«Dios puede haber creado el universo pero, en lo que respecta al planeta Tierra, el mensaje del Club Bilderberg a Dios es sencillamente éste: "Gracias, pero a partir de ahora nos encargaremos nosotros"».
El Club Bilderberg - desenmascarado
Por otra parte, Thomas Jefferson, uno de los padres fundadores de la democracia de Estados Unidos, lo definía de la siguiente manera:
«Ciertos actos de tiranía pueden adscribirse a la opinión accidental de un día; pero toda una serie de opresiones que empezaron en un período concreto y que se mantuvieron inalterables con todos los ministros [presidentes] existentes, demuestran demasiado claramente que existe un plan sistemático y deliberado para reducimos a la esclavitud.»
Esta estrategia corporativa en su forma global es, en palabras que pronunció David Rockefeller en el encuentro Bilderberg de junio de 1991 en Baden-Baden, Alemania,
«La soberanía supranacional de una élite intelectual y banquera es absolutamente preferible a la autodeterminación nacional practicada durante los siglos pasados.»
«Tal estructura funciona mediante los mismos mecanismos financieros y comunicativos que pusieron a Tony Blair y George Bush Jr. en el poder dándoles la mayoría de votos. Las corporaciones transnacionales han llevado a cabo una publicidad muy potente y han financiado a estos líderes políticos, para asegurarse la cautividad de los Estados. Los Gobiernos ya no pueden gobernar para el interés común sin infringir las nuevas leyes de comercio e inversión que sólo benefician a las corporaciones trasnacionales», como se lee en Why is there a war in Afghanistan?, de John McMurtry, en el Forum sobre cómo debería responder Canadá al terrorismo y a la guerra, 9 de diciembre de 2001.
Lo que me sorprende más es ¿por qué los demás no ven este peligro? ¿Se debe a que el conocimiento conlleva una responsabilidad y clama por una respuesta decisiva?
Si somos conscientes de que, de hecho, existe un poder mucho más potente que la presidencia elegida democráticamente, una autoridad «moral» más poderosa que el Papa, más omnipotente que Dios, un poder invisible que controla el aparato militar mundial y el sistema de inteligencia, que controla el sistema bancario internacional, que controla el sistema propagandístico más eficiente de la historia, debemos concluir forzosamente que la democracia es, en el mejor de los casos, una ilusión, y, en el peor, el preludio de una dictadura que se conocerá como Nuevo Orden Mundial que nos conducirá a una esclavitud total.
Michael Thomas, un banquero de inversiones de Wall Street, que alcanzó fama mundial como escritor y como el analista más incisivo de la etapa Reagan-Bush dijo en una ocasión:
Michael Thomas, un banquero de inversiones de Wall Street, que alcanzó fama mundial como escritor y como el analista más incisivo de la etapa Reagan-Bush dijo en una ocasión:
«Si los bilderbergs parecen ahora más discretos que nunca, es, entre otras razones, porque sus propuestas llevadas a cabo por sus serviles agencias, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, han causado más devastación en los últimos años que todos los desastres de la Segunda Guerra Mundial juntos.»
«El funesto resultado - escribe el ex periodista de la BBC, Tony Gosling - es una visión de la democracia occidental subvertida, en la que las personas que toman las decisiones se ponen de acuerdo no para cosas que son importantes para la gente ordinaria - justicia social, interés común y calidad de vida - sino para reforzar la austeridad económica y conseguir aún mayores ganancias para la élite empresarial y política.»
Con toda la evidencia en sus manos, la mayoría aún cree que «tiene demasiados problemas personales para molestarse con teorías conspirativas». Eso es exactamente lo que el Tavistock perseguía.
Acorralados por el caos, reaccionamos como lo hizo Nixon cuando fue aislado, confundido y después destruido por los planificadores de la globalización.
Desmoralizados y confusos, con poca autoestima, con un futuro incierto, la gente es mucho más proclive a aceptar la aparición repentina de un «mesías», un Nuevo Orden que promete la eliminación de las drogas, la pornografía, la prostitución infantil, el crimen, las guerras, el hambre y el sufrimiento, y que garantiza una sociedad bien ordenada en la que la gente vive en armonía.
El problema es que esa nueva «armonía» devorará nuestras libertades, los derechos humanos, nuestro pensamiento independiente y su mera existencia. «Armonía» significará una sociedad del bienestar que nos convertirá en números dentro del enorme sistema burocrático del Nuevo Orden Mundial.
El problema es que esa nueva «armonía» devorará nuestras libertades, los derechos humanos, nuestro pensamiento independiente y su mera existencia. «Armonía» significará una sociedad del bienestar que nos convertirá en números dentro del enorme sistema burocrático del Nuevo Orden Mundial.
Los no conformistas, como yo mismo, seremos barridos con la simple pulsación de una tecla de ordenador, internados en uno de los más de 600 campos de concentración que ya están en pleno funcionamiento en la actualidad en los Estados Unidos, a no ser que la gente del mundo libre (o lo que queda de él), la «resistencia leal», se levante para defender los ideales nacionales, en vez de dejarlos en manos de los gobiernos, los representantes de la Comisión Europea, las Naciones Unidas y la realeza, que ya nos han traicionado.
Esos elegantes y siempre correctos miembros de las familias reales europeas, sus educadas damas y gallardos caballeros que han trocado sus reales vestiduras por trajes de tres piezas son, en realidad, completamente despiadados. Usarán el sufrimiento de las naciones y su riqueza para proteger su privilegiada forma de vida.
Esos elegantes y siempre correctos miembros de las familias reales europeas, sus educadas damas y gallardos caballeros que han trocado sus reales vestiduras por trajes de tres piezas son, en realidad, completamente despiadados. Usarán el sufrimiento de las naciones y su riqueza para proteger su privilegiada forma de vida.
Estas fortunas de la aristocracia están,
«inextricablemente relacionadas y entretejidas con el tráfico de drogas, oro, diamantes y armas, con los bancos, el comercio y la industria, con el petróleo, los medios de comunicación y la industria del entretenimiento».
¿Cómo podemos verificar estos hechos? Es virtualmente imposible penetrar en el Club Bilderberg.
Algunas de las pruebas no están a nuestro alcance porque la infomación sale directamente de los archivos de inteligencia y sólo una minoría privilegiada puede verlos. No espere nunca que los medios de comunicación mencionen la conspiración en los telediarios de la noche. La prensa está totalmente bajo el control de las hermosas damas y caballeros que dedican la mayor parte de su tiempo a empresas filantrópicas.
La mayoría de la gente cree que, como no puede ver una motivación detrás de las cosas que he descrito, como todo esto no aparece en las noticias, debe de tratarse de una más de las muchas teorías de la conspiración a la que despreciar, frecuentemente ridiculizar y finalmente rechazar. La gente quiere pruebas definitivas y eso es lo más difícil de conseguir.
Eso es lo que el Instituto Tavistock ha hecho con la raza humana.
El Nuevo Orden Mundial ha neutralizado la única amenaza real que las «sucias masas», es decir, nosotros, hemos podido oponer a sus planes. Este libro puede ser una excepción. Su objetivo es quitarle la máscara al Nuevo Orden Mundial para mostrarlo como realmente es. En este libro hay muchos documentos y fuentes que pueden verificar, al menos, parte de los hechos y que dejarán al lector inteligente preguntándose si ahí detrás hay más de lo que se ve a simple vista.
La siguiente información es fruto de muchos años de investigación, de miles de documentos y fuentes consultadas.
La siguiente información es fruto de muchos años de investigación, de miles de documentos y fuentes consultadas.
Continúa aquí.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)