Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)
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lunes, 14 de mayo de 2018

Un ingeniero agrónomo que desmonta todos los mitos que rodean a los alimentos transgénicos


He leído, mejor escrito “devorado”, el libro Transgénicos ¿de verdad son seguros y necesarios? Muy nutritivo pues su autor, el ingeniero agrónomo y profesor de Química agrícola José Ramón Olarieta, escribe un ensayo breve y concreto, además de muy documentado, en el que desmonta punto por punto todos los mitos y demagogias varias que rodean a los alimentos transgénicos. Le entrevisto y ya veréis cómo alimentan sus palabras.

-Profesor Olarieta, ¿por qué los alimentos transgénicos no acabarán con el hambre en el mundo, principal argumento de sus defensores para promocionarlos?

Porque el hambre y la malnutrición “sólo” son un síntoma del problema real, que es el sistema socio-económico capitalista en el que vivimos.

Acabar con el hambre en el mundo ya fue la promesa de la la llamada Revolución Verde y 50 años después la cuestión todavía está pendiente, entre otras razones porque esta “revolución” fue un velo para tapar y desactivar las demandas de reforma agraria que se extendían en aquel momento por muchos países, igual que ahora los transgénicos mantienen el espejismo tecnológico de un futuro mejor para no afrontar los problemas socio-económicos de fondo.

Y en definitiva, porque los datos demuestran que no es así. En Estados Unidos, país donde más se cultivan transgénicos, el hambre ha aumentado desde 1996, fecha en que se comenzaron a cultivar comercialmente estas variedades, hasta nuestro días.

-Hay quienes argumentan que la mejora genética de los cultivos se ha hecho siempre, ¿cual es la diferencia con los transgénicos?

Con los transgénicos hay un salto cualitativo respecto a la mejora de variedades “tradicionales”. Y sin entrar en detalles más técnicos, hay dos cuestiones que lo demuestran. Por un lado, si uno de los lemas del discurso pro-transgénicos es que con estas variedades podemos conseguir cosas que con la mejora “convencional” no se podía, esto demuestra, ya de por sí, que hay un cambio cualitativo de una tecnología a otra. Y por el otro, los transgénicos están sometidos a un sistema de patentes, que implica, necesariamente, que hay algo totalmente novedoso en las variedades transgénicas, porque, de otra manera, no podrían acogerse a una patente.

-Para rebajar de algún modo el valor de la agricultura ecológica nos dicen que su producción es menor que la convencional y/o convencional ¿es esto cierto, por qué?

Los rendimientos, medidos como peso de cosecha por unidad de superficie, son, en general, mayores en la agricultura convencional que en la agricultura ecológica. Pero esta comparación, por un lado, es muy reduccionista si se queda únicamente en los kilos producidos por hectárea, ya que hay muchos otros criterios con los que evaluar un sistema agrícola, como la fijación de carbono en el suelo o el uso de energías fósiles y pesticidas y en los que la agricultura ecológica es más eficiente que la convencional.

Y por otra parte, esa comparación no se realiza en igualdad de condiciones, ya que la cantidad de dinero y recursos que se han destinado y se destinan a la investigación en agricultura convencional es muchísimo mayor que la que se dedica a la agricultura ecológica.

-También nos cuentan que los cultivos transgénicos necesitan menos fitosanitarios, menos productos químicos tóxicos que los cultivos convencionales ¿es cierto?


No. Los transgénicos tolerantes a herbicidas han hecho aumentar el uso de estos productos y en el caso de los transgénicos productores de insecticida, existe la trampa de que no se usan tantos insecticidas pero porque la planta ya los produce ella sola, con lo que la carga de insecticida en el medio no disminuye e incluso, puede que aumente en el futuro si se generalizan los transgénicos productores de varios insecticidas.

-¿Hasta qué punto el lobby, las puertas giratorias y los conflictos de interés con las empresas biotecnológicas condicionan las agendas internacionales en alimentación?

Como en todos los temas, es el capital el que determina el tipo de agricultura y el tipo de alimentación que se desarrolla, así como el tipo de investigación que se realiza en estos temas. Y las instituciones sólo son la correa de transmisión de esos planteamientos.

-Existen alimentos “funcionales” hechos con transgénicos, ¿qué ejemplos podría ponernos y cual es el problema de los mismos?

El término “alimento funcional” tendríamos que desterrarlo de nuestro vocabulario porque parece indicar que hay alimentos que no son funcionales, lo cual es una contradicción porque, por definición, un alimento alimenta y por tanto, es funcional. Lo que pasa es que el término alimento funcional sólo se aplica a alimentos que han sido sometidos a algún proceso industrial dando así la impresión de que los alimentos que vienen directamente del agricultor “no son tan buenos” como los que han pasado por las manos de la industria.

En cualquier caso, no existen alimentos funcionales transgénicos. Se ha hecho mucha demagogia con el llamado “arroz dorado” (un arroz transgénico enriquecido en vitamina A) pero todavía no se puede cultivar porque está en fase de investigación, como les pasa también a variedades transgénicas de maíz enriquecidas en vitaminas y minerales.

Una vez más parece que se nos quiere hacer creer que la única manera que tenemos de conseguir esa vitamina A es introduciéndola artificialmente en el arroz o el maíz, cuando ya tenemos muchos cultivos (los de hoja verde) e incluso variedades de arroz, ricas en vitamina A o en las diferentes vitaminas y minerales que necesitamos.

Una vez más la pregunta que tendríamos que hacernos es porqué hay poblaciones tan marginadas que no pueden acceder a una alimentación completa y en condiciones. La respuesta no tiene nada que ver con que el arroz pueda tener más o menos vitamina A y lo que nos ofrece la biotecnología parece más bien un ejercicio de cinismo si lo que pretenden es que las clases más marginadas puedan sobrevivir comiendo sólo arroz o maíz.

-Usted hace una acusación muy dura: “esta tecnología [los transgénicos] ha sido incapaz de dar ninguna variedad que solucione ningún problema significativo”, ¿puede explicarlo?

Hasta ahora prácticamente sólo existen transgénicos tolerantes a herbicidas y/o productores de insecticidas. Y ninguna de estas dos características tiene interés social. Los transgénicos tolerantes a herbicidas sólo facilitan el uso de herbicidas, con los riesgos que eso supone desde todos los puntos de vista y los transgénicos productores de insecticidas sólo le evitan al agricultor tener que comprar el insecticida. Pero más allá de eso no tienen ninguna utilidad.

Las promesas tantas veces repetidas de transgénicos resistentes a la sequía o a los suelos pobres no se han materializado nunca ni están en perspectiva. Por el contrario, se han obtenido decenas de variedades con estas características mediante métodos de mejora convencionales, con lo que se muestra que la llamada ingeniería genética es menos eficiente que la mejora convencional.

-Parece ser que la calidad de cultivos transgénicos se ha documentado que es peor que los mismos en convencional ¿es así, puede poner algún ejemplo? ¿Por qué hay agricultores que usan transgénicos entonces?

La “calidad” es un término demasiado general. Pero, por ejemplo, se está abandonando el cultivo de algodón transgénico en Burkina-Faso porque la calidad de la fibra de algodón es peor que la de las variedades tradicionales y tienen muchos problemas para venderla.

En el caso del maíz transgénico MON810 que está autorizado para su cultivo en Europa se ha comprobado que ya no tiene algunas proteínas que tenían las variedades originales y que, en cambio, contienen proteínas nuevas que, en algunos casos, se sabe que son “conocidos alergénicos”.

Las razones por las que los agricultores utilizan transgénicos son variadas. En África parecen estar relacionadas con las mayores ventajas que tienen por parte de las empresas que les compran la cosecha (en forma de créditos, por ejemplo). En la India permitieron al principio solventar el problema de las plagas producidas por la Revolución Verde, pero ahora se encuentran con que las plagas se han hecho resistentes a los insecticidas producidos por los transgénicos y el problema se ha reproducido… Y en el Valle del Ebro el maíz insecticida es el cómplice necesario para poder cultivar maíz cada año en cosechas tardías, el justificante, en fin, de una agricultura que pierde el norte.

-Nos intentan hacer creer que esta tecnología es la única basada en la ciencia pero usted escribe que carece de esa base científica, ¿cómo puede ser si las compañías no paran de ofrecer estudios publicados que supuestamente avalan sus actividades?

La ausencia de esa base científica es tan clara como que el maíz MON810 no tiene todos lo genes que teóricamente tendría que tener y a pesar de ello, “funciona”. Incluso el gen teóricamente responsable de que sea capaz de producir el insecticida Bt no está entero, pero el maíz produce este insecticida.

Si los transgénicos se empezaron a cultivar en EE.UU. en 1996 y en Europa en 1998, en 2007 todavía “no encontramos una explicación adecuada a las diferencias detectadas” entre el maíz MON810 y su variedad convencional, según un grupo de científicos que estudiaron el tema. Y hoy en día, todavía estamos igual. Recientemente, un intento de producir el arroz dorado en la India ha acabado produciendo variedades enanas y con raíces deformadas, sin que se sepa porqué. En definitiva, aprendices de brujo.

-¿Tan difícil es la coexistencia de cultivos convencionales, ecológicos y transgénicos; tan fácil es que estos últimos contaminen al resto?

No es difícil, sino imposible y por eso hemos perdido el cultivo de maíz ecológico en el Valle del Ebro. Ha habido ya muchos casos de contaminación de la cadena alimentaria por transgénicos, algunos incluso a partir de pequeños campos de investigación supuestamente muy controlados, otros por transgénicos que nunca se han llegado a cultivar comercialmente.

Y la contaminación se produce en todos los eslabones de la cadena de producción, empezando por la semilla, pasando por los campos de cultivo y acabando en el transporte y almacenamiento. También en la fabricación de piensos. Incluso en un país como Suiza, en el que está prohibido el cultivo y la importación de transgénicos, ya existen poblaciones de colza asilvestrada transgénica a lo largo de carreteras y vías de tren. Y en Estados Unidos llevan 15 años intentando eliminar sin éxito una gramínea transgénica tolerante a glifosato que se “escapó” de unos campos teóricamente controlados y se ha expandido por varios estados.
-¿Es interesada la “guerra de estudios científicos” pro y críticos con los transgénicos, sobre todo en lo referido a su seguridad? Porque parece claro que existe “siembra de dudas” en la población por parte de los científicos de las multinacionales agrarias transgénicas.

Son interesados los ataques premeditados y sistemáticos que han recibido los científicos que han realizado estudios que muestran los problemas de los transgénicos. Estas campañas se han ido repitiendo desde el año 1999, en que se crucificó al profesor Pusztai, hasta el 2012-13 en que consiguieron que una revista científica retirara un artículo del grupo científico del profesor Séralini publicado una año antes, a pesar de que el editor de la revista reconoció que no había nada incorrecto en los datos o en el artículo.

Con posterioridad, se ha sabido que ese editor estaba recibiendo dinero de Monsanto en aquel momento. En cualquier caso, el objetivo ha sido siempre esconder la escasa base científica de los transgénicos y sus múltiples problemas y riesgos una vez puestos en el campo y evitar cualquier sombra de duda que pudiera haber sobre ellos.

-¿Qué es y cómo puede explicarse se manera sencilla CRISPR o herramienta para la “edición genética”? ¿Cuales serían los usos más “perversos” que las compañías biotecnológicas están intentando darle?

Consiste en introducir en la célula moléculas de ARN y de la enzima “Cas”, de manera que aquéllas son capaces de “reconocer” genes de la célula que se quieren cambiar o eliminar completamente. La enzima entonces “corta” el genoma allí donde está ese gen. También se podrían añadir genes nuevos de esta manera. Se está hablando mucho de utilizar esta técnica para producir “impulsores genéticos” con el fin de eliminar especies invasoras, por ejemplo.

Se trataría de modificar el genoma de esa especie invasora produciendo un rasgo perjudicial para la especie de tal manera que este rasgo fuera heredado por todos los descendientes. Los riesgos que semejante operación tienen una escala global y las posibles consecuencias pueden ser catastróficas.

-Comenta usted que no hay garantías en los procesos de aprobación de los alimentos transgénicos ¿cómo puede ser eso?

Porque como se ha comentado antes, las instituciones sólo actúan como correas de transmisión de los intereses del capital. No han tenido ningún reparo en ir aprobando transgénicos sin tener la mínima información exigible sobre su funcionamiento. El maíz MON810 se aprobó en 1998 sin tener ni un sólo ensayo en Europa que midiera su posible rendimiento ni su comportamiento frente a la plaga que dice controlar y evidentemente, sin ningún estudio que analizara su posible toxicidad a largo plazo.

En 2004 todavía sabíamos “demasiado poco sobre su comportamiento en el campo”; en 2007 los científicos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria todavía mantenían que los genes nuevos introducidos en los transgénicos no podían pasar a la sangre porque se degradaban en el aparato digestivo, cuando en 1997 ya se había demostrado lo contrario; en 2008 nadie había estudiado todavía el posible efecto de ese maíz sobre una mariquita muy importante en el control biológico de plagas. Así toda la negligencia que se quiera, por no decir complicidad en el delito.

-¿Estamos hoy en día comiendo transgénicos sin saberlo?

Sí, porque mucho alimentos pueden contener una cierta proporción de transgénicos sin la obligación de reflejarlo en la etiqueta y porque los productos ganaderos obtenidos de animales alimentados con piensos que contienen transgénicos no son etiquetados en ningún caso.

Fuente.

sábado, 25 de julio de 2015

LA HISTORIA COMPLETA DE MONSANTO: LA CORPORACIÓN MÁS MALVADA DEL MUNDO

Para muchas personas, Monsanto debería ostentar el título de“corporación más malvada de la tierra”. Pero habrá mucha gente que considerará que esto es una exageración y se preguntarán si es justo acusar de esta manera a una empresa. Para tenerlo más claro, solo tenemos que recurrir a lo que sabemos sobre Monsanto.

He aquí una breve historia de este monstruo.

1901: La empresa es fundada por John Francis Queeny, un miembro de los Caballeros de Malta, un veterano farmacéutico de treinta años casado con Olga Méndez Monsanto, que acabó dando nombre a la Monsanto Chemical Works. El primer producto de la empresa es la sacarina química, que se vende a Coca-Cola como edulcorante artificial.



Incluso en aquel momento, el gobierno ya sabía que la sacarina era venenosa y realizó una demanda judicial para detener su fabricación, pero perdió en la corte, abriendo así la caja de Pandora de Monsanto para comenzar a envenenar al mundo a través de la conocida bebida gaseosa.



Década de 1920: Monsanto expande sus actividades al campo de los productos químicos industriales y los medicamentos, convirtiéndose en el mayor fabricante del mundo de aspirina, es decir, de ácido acetilsalicílico. Este es también el momento en el que las cosas empezaron a ir mal para el planeta, con la introducción de sus bifenilos policlorados (PCB).
“En su momento, los PCB se consideraban un producto químico industrial maravilloso, un petróleo que no se quema, impermeable a la degradación y que tenía aplicaciones casi ilimitadas.
Actualmente, los PCB se consideran una de las peores amenazas químicas para el planeta.
Ampliamente utilizado en la fabricación de lubricantes, fluidos hidráulicos, aceites de corte, recubrimientos impermeables y selladores líquidos, los PCB son carcinógenos potentes y están implicados en trastornos del sistema reproductivo, en trastornos del desarrollo y en desórdenes del sistema inmunitario.
El centro mundial de fabricación de PCB era la planta de Monsanto en las afueras de St. Louis, Illinois, que tiene la tasa más alta de muerte fetal y de nacimientos prematuros del estado”.
A pesar de que los PCB fueron finalmente prohibidas después de cincuenta años causando devastación, todavía está presente en casi todas las células animales y en muestras de sangre humana y tejidos por todo el mundo. Documentos presentados en la corte más tarde mostraron que Monsanto era plenamente consciente de sus efectos mortales, pero penalmente los ocultó al público para mantener sus enormes ganancias.

Década de 1930: Monsanto creó su primera semilla de maíz híbrido y expandió sus actividades al campo de los detergentes, jabones, productos de limpieza industrial, cauchos sintéticos y plásticos. La mayoría de ellos tóxicos, por supuesto.



Década de 1940: Se inician las investigaciones sobre el uranio que se utilizará para la primera bomba atómica del Proyecto Manhattan, que más tarde sería lanzada sobre Hiroshima y Nagasaki, matando a cientos de miles de japoneses y envenenando a militares de Corea y del ejército de Estados Unidos Ejército, así como millones de personas más.



Durante esa década, la compañía continuó con sus actividades asesinas mediante la creación de pesticidas para la agricultura que contenían dioxinas mortales, que envenenaban los suministros de alimentos y agua. Más tarde se descubrió que Monsanto no dio a conocer que la dioxina fue utilizada en una amplia gama de sus productos, ya que hacerlo les obligaría a reconocer que habían creado un infierno en el medio ambiente de la Tierra.

Década de 1950: Estrechamente alineada con The Walt Disney Company, Monsanto crea varias atracciones en el parque Tomorrowland de Disney, exponiendo los “maravillosos beneficios” de los productos químicos y plásticos. Su “casa del futuro” fue construida íntegramente con plástico tóxico que no era biodegradable, en contra de lo que ellos mismos habían afirmado públicamente. Siguiendo con su larga tradición, Monsanto mintió al público.



Década de 1960: Monsanto, junto con su socio delictivo, la empresa química DOW Chemical, producen el controvertido y altamente tóxico Agente Naranja, el producto desforestador utilizado en la invasión de Vietnam por parte de los EE.UU..

¿Los resultados? Más de 3 millones de personas contaminadas, medio millón de civiles vietnamitas muertos, medio millón de bebés vietnamitas nacidos con espantosos defectos de nacimiento y miles de veteranos militares de EEUU sufriendo o muriendo a causa de sus efectos hasta la actualidad.



Monsanto fue denunciado ante la corte otra vez y memorandos internos muestran que Monsanto conocía los efectos mortales de las dioxinas contenidas en el Agente Naranja cuando vendieron el producto al gobierno.



Sin embargo, de forma escandalosa, se permite a Monsanto presentar su propia “investigación” que concluyó que la dioxina era segura y que no plantea problemas para la salud de ningún tipo.



Satisfechos por la explicación, los tribunales, obviamente comprados, desestiman las denuncias contra Monsanto. Más tarde salió a la luz pública que Monsanto mintió acerca de los resultados y que su verdadera investigación concluyó que la dioxina mataba muy eficazmente.



Un memorando interno de Monsanto, posteriormente liberado durante un juicio en el año 2002, afirmaba que:
“Las pruebas demuestran que la persistencia de estos compuestos y su presencia universal como residuos en el medio ambiente están fuera de toda duda…las presiones públicas y legales para eliminarlos con el fin de evitar la contaminación global son inevitables. Esto será como una bola de nieve. ¿Qué podemos hacer? Las alternativas: ir a la quiebra; seguir vendiendo el producto siempre cuánto podamos y no hacer nada al respecto; tratar de mantenernos en el negocio; crear productos alternativos”
Monsanto se asoció con I.G. Farben, el fabricante de la aspirina de Bayer y de los productos químicos utilizados durante el Tercer Reich y la segunda guerra mundial, especialmente el gas mortal utilizado en las cámara de gas, el Zyklon-B.

En conjunto, las empresas utilizan su experiencia colectiva para introducir el aspartamo, otra neurotoxina extremadamente mortal, en el suministro de alimentos. Cuando empezó a cuestionarse la toxicidad de la sacarina, Monsanto aprovechó la oportunidad para presentar el aspartamo, otro de sus venenos mortales al desprevenido público.



Década de 1970: el socio de Monsanto, GD Searle, realiza numerosos estudios internos que pretenden demostrar que el aspartamo es seguro, mientras que las propias investigaciones científicas de la FDA (la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.), revelan claramente que el aspartamo causa tumores y agujeros masivos en los cerebros de las ratas, antes de matarlas. La FDA inicia una investigación del gran jurado sobre GD Searle por “tergiversar deliberadamente hallazgos, ocultar pruebas materiales y hacer declaraciones falsas” en relación con la seguridad del aspartamo.

Durante este tiempo, GD Searle utiliza estratégicamente al destacado miembro de las cúpulas de Washington, Donald Rumsfeld, quien en su momento ejerció como Secretario de Defensa durante las presidencias de los presidentes Gerald Ford y George W. Bush y lo convierte en director general de GD Searle. El principal objetivo de la empresa es utilizar la influencia política de Rumsfeld y su vasta experiencia en el negocio de la muerte para influir en la FDA.
Donald Rumsfeld
Unos meses más tarde, Samuel Skinner recibe “una oferta que no puede rechazar”, se retira de la investigación contra GD Searle y renuncia a su cargo en la Oficina del Fiscal de Estados Unidos, para ir a trabajar directamente para la firma de abogados de Searle. Esta táctica mafiosa consigue atascar el caso sólo el tiempo suficiente para alcanzar el plazo de prescripción del delito y la investigación del gran jurado es cortada abruptamente.



Década de 1980: En medio de las investigaciones que demuestran de forma indiscutible los efectos tóxicos del aspartamo y justo cuando el comisionado de la FDA, el Dr. Jere Goyan estaba a punto de firmar una petición de ley para sacar del mercado el producto tóxico, Donald Rumsfeld llama al presidente Ronald Reagan al día siguiente de asumir el cargo.



Reagan acusa de falta de cooperación al Dr. Goyan y nombra al Dr. Arthur Hayes Hull como cabeza de la FDA, que rápidamente inclina la balanza en favor de GD Searle y el producto NutraSweet es aprobado para consumo humano en productos secos.

Es tristemente irónico que Reagan, un amante reconocido de los dulces y los caramelos, más tarde acabará sufriendo Alzheimer durante su segundo mandato, uno de los muchos efectos terribles del consumo de aspartamo.



Pero el verdadero objetivo de GD Searle era conseguir que se aprobara el aspartamo como edulcorante para refrescos, ya que los estudios exhaustivos revelaron que a temperaturas superiores a 85 grados Fahrenheit, “se descompone en las conocidas toxinas dicetopiperazinas (DKP), alcohol metílico y formaldehído”, convirtiéndose en un producto mucho más tóxico que su forma seca en polvo.

La Asociación Nacional de Bebidas Refrescantes (NSDA) está inicialmente preocupada, temiendo por futuras demandas de los consumidores a causa de los efectos tóxicos del producto.

Pero cuando GD Searle es capaz de demostrar que el aspartamo líquido resulta ser mucho más adictivo que la cocaína, la NSDA se convence de que los beneficios de la venta de bebidas alcohólicas mezcladas con aspartamo compensarán fácilmente cualquier responsabilidad futura. Con eso, la avaricia corporativa gana y los incautos consumidores de refrescos acaban pagando los efectos sobre su salud.

Coca-Cola comienza a envenenar a los consumidores de su Coca-Cola Light con aspartamo en 1983. Como era de esperar, las ventas se disparan a medida que millones de personas de todo el mundo se vuelven irremediablemente adictas al producto.

El resto de la industria de los refrescos rápidamente sigue sus paso, olvidando convenientemente todas sus reservas iniciales sobre los efectos tóxicos demostrados del aspartamo. La enorme cantidad de ganancias que pueden obtener derriban todas sus posibles barreras morales.

En 1985, sin dejarse desalentar por el número creciente de acusaciones de investigaciones fraudulentas realizadas por GD Searle, Monsanto decide adquirir la empresa y forma una nueva filial del aspartamo llamada NutraSweet Company.



Cuando multitud de científicos e investigadores independientes continúan advirtiendo sobre los efectos tóxicos del aspartamo, Monsanto pasa a la ofensiva, sobornando al Instituto Nacional del Cáncer y presentando sus propios documentos fraudulentos para mantener el aspartamo en el mercado.

Los efectos conocidos de la ingestión de aspartamo son: 
“manía, rabia, violencia, ceguera, dolor articular, fatiga, aumento de peso, dolor de pecho, coma, insomnio, entumecimiento, depresión, zumbido de oídos, debilidad, espasmos, irritabilidad, náuseas, sordera , pérdida de memoria, erupciones cutáneas, mareos, dolores de cabeza, convulsiones, ansiedad, palpitaciones, desmayos, calambres, diarrea, pánico, ardor en la boca. Las enfermedades provocadas incluyen la diabetes, la esclerosis múltiple, el lupus, la epilepsia, el Parkinson, tumores, aborto involuntario, infertilidad, fibromialgia, la mortalidad infantil, Alzheimer…”
Además, el 80% de las denuncias presentadas a la FDA con respecto a los aditivos alimentarios son sobre el aspartamo, que ahora está presente en más de 5.000 productos, incluyendo refrescos dietéticos y no dietéticos, bebidas deportivas, mentas, chicles, postres congelados, galletas, pasteles, vitaminas, productos farmacéuticos , bebidas lácteas, tés instantáneos, cafés, yogures, alimentos para bebés y muchos, muchos más.

En medio de la oleada de efectos tóxicos y corrupción, el jefe de la FDA, Arthur Hull dimite y es contratado inmediatamente por la firma de relaciones públicas de GD Searle como consultor científico de alto nivel.

Fuente.

Década de 1990: Monsanto gasta millones de dólares tratando de derrotar toda aquella legislación estatal y federal de EEUU que no permite que la corporación continúe volcando dioxinas, pesticidas y otros venenos cancerígenos en los sistemas de agua potable.

En cualquier caso, son demandados en innumerables ocasiones por causar enfermedades en los trabajadores de su planta y en la gente que vive en los alrededores y por los defectos de nacimiento de los bebés nacidos en las zonas circundantes.



Incluso Monsanto es denunciada por suministrar hierro radiactivo a 829 mujeres embarazadas durante un estudio para ver qué pasaba con ellas.

Pero el inmenso negocio de Monsanto no se ve afectado por ello y la maquinaria no se detiene.

En 1994, la FDA aprueba legalmente la última monstruosidad de Monsanto, la Hormona Sintética del Crecimiento Bovino (rBGH), producida a partir de cepas genéticamente modificadas de la bacteria E. coli, a pesar de la indignación obvia en la comunidad científica por los peligros que representa. Por supuesto, Monsanto afirma que la leche llena de antibióticos y hormonas no sólo es segura, sino que en realidad es extremadamente saludable.



Peor aún, las empresas lecheras que se niegan a utilizar este producto tóxico y que etiquetan sus productos como “libres de rBGH” son demandadas por Monsanto, alegando que eso les da una ventaja injusta sobre los competidores. Al hacerlo, en esencia, lo que Monsanto dice es “sí, sabemos que el rBGH enferma a la gente, pero no está bien que usted anuncie que no está en sus productos”.

Al año siguiente, la empresa comienza a producir cultivos transgénicos capaces de tolerar su famoso herbicida tóxico Roundup.



Los productos Roundup Ready de colza, soja, maíz y algodón comienzan a golpear el mercado, anunciados como alternativas más saludables y seguras que sus rivales orgánicos no genéticamente modificados.



Al parecer, la propaganda funcionó, pues hoy más del 80% de la colza del mercado es de la variedad genéticamente modificada, cuyo aceite contamina gran cantidad de productos que se pueden encontrar en los supermercados.

Debido a que estos cultivos transgénicos han sido diseñados para “auto-polinizarse”, no necesitan a la naturaleza o a las abejas para hacerlo. Hay una agenda muy oscura al respecto de esto, que es acabar con la población de abejas del mundo.

Monsanto sabe que las aves y en especial las abejas, son una traba para su monopolio debido a su capacidad para polinizar las plantas y por lo tanto para crear de forma natural los alimentos no controlados por la empresa en su “programa de control y dominación completa” del suministro agrícola. Cuando las abejas tratan de polinizar una planta o una flor Genéticamente Modificada, se envenan y mueren. De hecho, el colapso de las colonias de abejas es un problema ampliamente reconocido y ha estado sucediendo desde que los cultivos transgénicos se introdujeron por primera vez.



Para contrarrestar las acusaciones de que deliberadamente causan este genocidio en las abejas, Monsanto compró con toda la mala intención la empresa Beeologics, la mayor firma de investigación de las abejas, que se dedicaba a estudiar el fenómeno del colapso de colonias y cuyas extensas investigaciones denunciaban a Monsanto como al principal culpable.



A mediados de los años 90, deciden reinventarse y se presenta como una compañía centrada en el control de la oferta mundial de alimentos a través de la biotecnología artificial, para preservar las pérdidas de mercado del Roundup, debidas a la aparición de menos tóxicos.

Como podemos ver, el Roundup es tan tóxico que acaba con los cultivos no modificados genéticamente, con los insectos, con los animales, con la salud humana y con el medio ambiente al mismo tiempo. Realmente es muy eficiente.

El plan de Monsanto desde el principio, fue que todos los cultivos que no fueran de Monsanto fueran destruidos o dañados, obligando a los agricultores de todo el mundo a utilizar solamente sus semillas OGM. Y Monsanto se aseguró de que los agricultores que se negaran a entrar en el redil, fueran expulsados ​​del negocio o fueran demandados cuando las semillas contaminantes de Monsanto, envenenaran sus granjas orgánicas.

Esto le dio a la compañía un monopolio virtual sobre los cultivos, ya que las semillas genéticamente modificadas no podrían sobrevivir en un entorno no-químico, por lo que los agricultores se vieron obligados a comprar los dos productos de Monsanto: las semillas y el indispensable herbicida Roundup para proteger los cultivos OGM.



Su siguiente paso fue gastar miles de millones en todo el mundo para comprar la mayor cantidad de compañías de producción de semillas como les fue posible y convertirlas en productoras de semillas genéticamente modificadas, en un esfuerzo por acabar con cualquier rival y eliminar los alimentos orgánicos de la faz de la tierra. En opinión de Monsanto, todos los alimentos deben estar bajo su control total y si no están genéticamente modificados, no son “seguros para ser consumidos”.

Uno pensaría que la empresa estará muy orgulloso de que sus maravillosos alimentos transgénicos sean servidos a sus propios empleados…¡pero no lo hacen!

De hecho, Monsanto ha prohibido que se sirvan alimentos genéticamente modificados en sus propias cafeterías. Ante tal escándalo, Monsanto respondió que “creemos en la libertad de elección”. Lo que realmente significa es “no queremos matar a nuestros empleados”.

¿Alguien se imagina si los propios empleados enfermaran por los productos de Monsanto en las propias cafeterías de la empresa y denunciaran a la compañía?



2000: En este momento, Monsanto controla la mayor parte del mercado mundial de organismos genéticamente modificados, OGM.

A su vez, el gobierno de EEUU gasta cientos de millones para financiar la fumigación aérea de Roundup, causando devastación ambiental masiva. Peces y animales mueren a los pocos días de la pulverización, mientras que las dolencias respiratorias y las muertes por cáncer en los seres humanos experimentan un aumento acusado. Pero todo esto se considera una coincidencia inusual, por lo que la fumigación continúa.

El monstruo se hace más grande: Monsanto se fusiona con Pharmacia & Upjohn, a continuación, las separa de su negocio químico y se cambia el nombre para convertirse en una empresa agrícola.

Sí, es cierto, una empresa química cuyos productos han devastado el medio ambiente, han matado a millones de personas y han dañado gravemente la vida silvestre en los últimos años ahora quiere que creamos que producen alimentos seguros y nutritivos. Como es una idea muy difícil de venderle al público, continúan creciendo a través de fusiones y alianzas secretas.



Debido a que su rival DuPont es una empresa demasiado grande para que les permitan fusionarse, en su lugar forman una asociación sigilosa y acuerdan abandonar los pleitos de patentes existentes de los unos contra otros y comenzar a compartir las tecnologías OGM para beneficio mutuo.

Dicho de otra manera: juntos serían demasiado poderosos y políticamente conectados y las leyes antimonopolio podrían actuar contra ellos,por lo que deciden juntar esfuerzos sin que se note y conseguir el monopolio virtual de la agricultura planetaria, bajo el lema de que “Quien controla el suministro de alimentos, controla a la gente”.

Durante estos últimos años, Monsanto es demandado en repetidas ocasiones por cientos de millones de dólares por causar enfermedades, deformidades infantiles y muertes por vertidos ilegales de todo tipo de PCB’s en las aguas subterráneas, y continuamente miente acerca de la seguridad de sus productos a través de estudios fraudulentos pagados por la compañía.



Monsanto pasa al ataque y comienza a presentar demandas frívolas contra los agricultores orgánicos, acusándolos de infringir sus patentes de semillas OGM. Lo más grave es que en prácticamente todos los casos, las semillas son arrastradas por el viento a las tierras de estos agricultores orgánicos, desde plantaciones OGM cercanas.

De esta manera, las semillas OGM de Monsanto, no solo destruyen los cultivos de los agricultores orgánicos, sino que a través de las denuncias, los llevan a la quiebra por todos los EEUU, mientras el Tribunal Supremo norteamericano se dedica a anular sentencias de los tribunales inferiores y apoya siempre a Monsanto.

Al mismo tiempo, Monsanto comienza a presentar patentes sobre técnicas de cría para cerdos, reclamando sobre cualquier animal que haya sido alimentado de forma similar a la de sus patentes, con el objetivo de hacerse con la propiedad de los animales. De hecho, sus denuncias son tan absurdas, que siguiendo su lógica, podrían llegar a reclamar que todos los cerdos criados en el mundo entero, infringen su patente.

El terrorismo global de Monsanto, se extiende a la India donde más de 100.000 agricultores caen en la bancarrota por la pérdida de cosechas OGM, lo que provoca que muchos de ellos se suiciden bebiendo Roundup, para que sus familias puedan reclamar el pago de seguros de vida.

En respuesta, el monstruo se aprovecha de la situación alertando a los medios de comunicación de un nuevo proyecto para ayudar a los pequeños agricultores de la India, donándoles los mismos productos que causaron las pérdidas de sus cosechas y las consiguientes ruinas de sus familias.

¿Y qué sucede ante tal nivel de cinismo? Pues que la revista Forbes nombra a Monsanto “empresa del año”.



Para colmo de males del mundo, Monsanto y sus socios criminales Archer Daniels Midland, Sodexo y Tyson Foods, escriben y patrocinan la conocida como “Ley de Modernización de Seguridad Alimentaria de 2009: HR 875″. Esta ley criminal da a las granjas corporativas el monopolio de vigilar y controlar todos los alimentos cultivados en cualquier lugar de EEUU, incluso en el propio patio trasero de cualquier ciudadano, y aplica duras sanciones y penas de cárcel para aquellos que no utilizan productos químicos y fertilizantes. ¿Cuál fue la reacción del presidente Obama ante esta ley? Dio su plena aprobación.



Con esta Ley, Monsanto afirma que sólo los alimentos transgénicos son alimentos seguros y que los alimentos orgánicos de cosecha propia, potencialmente propagan enfermedades y que, por lo tanto, su existencia debe ser regulada para garantizar la seguridad del mundo.

Por si eso fuera poco, Monsanto ha elaborado la conocida como Resolución Continua HR 933, también conocida como Ley de Protección de Monsanto, que Obama convirtió también en ley obedientemente. Esta ley implica que no importa cuán dañinos sean los cultivos transgénicos de Monsanto y no importa cuánta devastación causen en el país, pues los tribunales federales no podrán impedir que sigan siendo utilizados en cualquier lugar que Monsanto elija. Dicho de otra manera, Obama firmó una disposición que pone a Monsanto por encima de cualquier ley y que la hace más poderosa que al propio gobierno, lo que indica claramente quién gobierna en realidad los EEUU.

Esto puede parecer un problema exclusivamente norteamericano, pero con el impulso de los tratados TPP y TTIP que otorgan un poder casi ilimitado y por encima de la ley a grandes compañías como Monsanto, pronto será un problema para todo el mundo.



Sin embargo, nadie puede negar que la maldad intrínseca de Monsanto ha causado tanto rechazo, que muchos países siguen condenando a Monsanto por crímenes de lesa humanidad y algunos de ellos han prohibido por completo sus productos.

El mundo ha comenzado a despertar al hecho de que este monstruo corporativo se ha propuesto obtener el control total sobre la producción mundial de alimentos y visto su historial de muerte y devastación, eso sería tanto como entregarle el poder del mundo al mismísimo Satán.

Como curiosidad conspirativa, añadiremos que gente como los masones y otras sociedades esotéricas, asignan números a cada letra y que en la Gematria Inglesa, “Monsanto” equivale, nada más y nada menos, que al número del diablo: 666.



No es extraño pues, que mucha gente llame a esta corporación Mon-Satan.

Pero más allá de curiosidades esotéricas, hay algo que queda muy claro.

Y es que todas las personas de este planeta, sean de la nación que sean, de la raza que sean y de la religión que sean, tienen un enemigo común contra el que luchar: esas entidades sin alma llamadas grandes corporaciones que pretenden dominar el mundo y esclavizar a sus gentes.

Y entre ellas, destaca Monsanto, la máxima representación de este mal, contra el que todos debemos unir nuestras fuerzas si queremos disponer de un futuro.



Fuente: http://www.globalresearch.ca/the-complete-history-of-monsanto-the-worlds-most-evil-corporation/5387964

Fuente.

lunes, 15 de junio de 2015

Soja 2,4-D: guerra a los campesinos



Los intentos globales de Dow AgroSciences por aprobar cultivos de soja resistentes al herbicida 2, 4-D han cobrado en los últimos meses una agresividad particular y se están dando en forma simultánea en varios de los países en el mundo que aceptaron en la década de los noventa la introducción de los transgénicos.

Estos impulsos a nuevos transgénicos son parte de una nueva escalada del agronegocio en su estrategia de hacer cada día a la agricultura más dependiente de sus agrotóxicos incrementando así sus ganancias por la venta de herbicidas. La situación vivida en los años noventa con la introducción de los cultivos rr (Roundup Ready, resistentes al glifosato) tiende ahora a replicarse con herbicidas más tóxicos y peligrosos y en muchos casos antiguos y profundamente cuestionados.

El argumento con el que se los publicita es la necesidad de incorporar transgénicos resistentes a otros herbicidas ante el surgimiento masivo de malezas resistentes al glifosato. Este hecho demuestra que en apenas 18 años este modelo de agricultura ha fracasado rotundamente ya que los transgénicos resistentes a herbicidas no han podido cumplir con el único objetivo con el que fueron creados (resistir a herbicidas mientras el resto de las malezas son destruidas).

Dow AgroSciences es una compañía multinacional con sede en Estados Unidos creada en 1897. Inicialmente se dedicó a la producción de productos químicos y desde 1989 y en asociación con Eli Lilly se propone combinar “los productos químicos líderes de The Dow Chemical Company con los de la división agrícola”. Comercializa el 2,4-D como herbicida bajo la marca registrada Frontline y en otras marcas lo combina con otros herbicidas.

Estados Unidos, Argentina, Brasil y Sudáfrica tienen en sus entes regulatorios varios expedientes para la autorización de una nueva soja transgénica resistente al herbicida 2,4-D. Con ritmos similares, los cuatro países avanzan hacia el otorgamiento de los permisos de cultivo comercial. Esta dinámica deja a la vista el actuar global de las corporaciones que se mueven como peces en el agua frente a instituciones absolutamente colonizadas por su poder y su discurso.

Los cuatro eventos de soja que Dow está impulsando [1] incorporan resistencia a otros herbicidas (glufosinato de amonio y glifosato) además del 2,4-D.

La particularidad de la situación es que en este momento los movimientos sociales y las organizaciones campesinas han podido dar un paso adelante en la resistencia denunciando, movilizándose y actuando para frenar este nuevo atropello.

2,4-D: guerra a los campesinos

2, 4 D son las siglas con que se conoce al ácido 2,4-diclorofenoxiacético. Es un herbicida sistémico hormonal, usado en el control de malezas de hoja ancha. Es muy común su aplicación en combinación con otros herbicidas. Fue desarrollado durante la II Guerra Mundial en Inglaterra y comenzó su comercialización en el año 1946.



Es tristemente célebre por haber sido parte del Agente Naranja (junto con el 2,4,5 T), que utilizó Estados Unidos en la guerra de Vietnam. La principal razón de los graves daños que provocó el Agente Naranja a miles de personas se debió a que tenía un contaminante cancerígeno y teratogénico (una dioxina) en el componente 2,4,5 T. Sin embargo el 2,4-D sigue asociado en su fabricación a la producción de dioxinas como posibles contaminantes.

Existen múltiples estudios que demuestran que es altamente tóxico, pese a ser clasificado como moderadamente peligroso (Clase II). Está ligado al aumento de casos de linfoma No Hodgkin entre agricultores y aplicadores en los Estados Unidos.[2] Por este motivo fue sometido allí a un polémico proceso de revisión de 17 años. Este proceso culminó en junio del 2005 cuando los intereses económicos e industriales prevalecieron por sobre los cuestionamientos al producto y la EPA decidió volver a registrar el 2,4-D.

En cuanto a su mecanismo de acción el 2,4-D posee actividad hormonal y se lo ha asociado a su accionar en el organismo como disruptor endócrino.[3]

El 2,4-D es neurotóxico. Se absorbe con facilidad a través de la piel o por inhalación y puede causar daños al hígado, a los riñones, a los músculos y al tejido cerebral. El consumo oral de cantidades elevadas (100 a 300 mg/kg de peso corporal para los mamíferos) y la absorción a través de la piel pueden causar la muerte. La exposición al 2,4-D, a sus formulaciones en ésteres y sales, se ha asociado a una diversidad de efectos adversos para la salud de los seres humanos y para distintas especies animales. Estos efectos van desde la embriotoxicidad y la teratogenicidad a la neurotoxicidad [2].

A este panorama se debe sumar el hecho de que las formulaciones comerciales del 2,4-D contienen coadyuvantes que poseen un alto grado de toxicidad [3].

Para poder evaluar los potenciales riesgos de la aprobación de esta nueva soja resulta imprescindible remitirnos a la experiencia de los últimos 18 años con la introducción de la soja transgénica resistente al glifosato. Las cifras para Argentina hablan de un crecimiento del uso de aproximadamente 220 millones de litros entre los años 1996 y 2013 [4]. En los Estados Unidos los reportes de Benbrook [5] exponen un crecimiento de 239 millones de kilogramos para el periodo 1996-2011.

Es evidente que la autorización de cualquier evento transgénico resistente al 2,4-D producirá un crecimiento exponencial de su uso. Esta situación se agrava si se tiene en cuenta que además de la soja hay solicitudes para la aprobación de algodón y maíz resistentes a este herbicida. Y se torna aún mucho más seria si se considera que varias de las solicitudes incluyen resistencia a otros herbicidas (glifosato y glufosinato) en conjunto con la resistencia al 2,4-D.

Veamos un panorama de la situación en los diferentes países donde Dow ha avanzado con los intentos de aprobación de la soja resistente al 2,4-D en sus distintas versiones.

Canadá

Éste es el único país de los grandes productores de soja que ya cuenta desde los años 2012 y 2013 con la aprobación para el cultivo comercial de la soja resistente al 2,4-D. [6]

En noviembre del 2012, con motivo de la primera aprobación, el doctor Warren Bell de la Asociación Canadiense de Médicos por el Medio Ambiente afirmó que 
“El gobierno federal ha aprobado imprudentemente un nuevo cultivo transgénico tolerante a otro pesticida tóxico, a pesar de que los cultivos transgénicos tolerantes al glifosato ya han creado súper malezas y un aumento del uso de pesticidas. Estos mismos problemas se incrementarán con los cultivos resistentes al 2,4-D. Nuestro medio ambiente, la comida y la población estarán cada vez más expuestos a otro producto peligroso”.
Estados Unidos

Fumigación con herbicidas
Dow está intentando aprobar una soja resistente al 2,4-D [7] además de otros eventos con resistencia a otros herbicidas apilados (glifosato y glufosinato de amonio).

El Center for Food Safety ha lanzado una campaña [8] pidiendo al Departamento de Agricultura de los EUA (USDA) que no apruebe la soja “agente naranja” que ya ha recibido más de 32 mil firmas. Y más recientemente ha denunciado el intento de aprobación de un maíz y un algodón también resistentes al 2,4-D. Vale recordar que los cultivos transgénicos de soja, el maíz y el algodón son casi exclusivamente los únicos con los que han logrado tener éxito comercial las corporaciones.

El documento del Center for Food Safety expresa: 
“La aprobación comercial de la soja de Dow disparará un gran aumento en el uso de 2,4-D, pero la USDA no ha llevado a cabo una revisión significativa del consecuente daño a los ecosistemas nativos, el daño a cultivos del 2,4-D debido a la deriva a campos vecinos, o la evolución de malezas resistentes al 2,4-D. El 2,4-D ya es el principal responsable de las denuncias por lesiones relacionadas con las derivas, y el enorme aumento de su uso con la soja 2,4-D exacerbará estos daños”.
Argentina

En el mes de enero se hizo público que la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA) y la Dirección de Biotecnología recomendaron la liberación comercial de una soja genéticamente modificada resistente al 2,4-D9, concluyendo que 
“los riesgos derivados de la liberación de este organismo vegetal genéticamente modificado (OVGM) en el agroecosistema, en cultivo a gran escala, no son significativamente diferentes de los inherentes al cultivo de soja no GM”.
Diferentes actores sociales que van desde organizaciones campesinas, organismos no gubernamentales, organizaciones ecologistas y organizaciones de abogados ambientalistas han salido a cuestionar duramente este aval de la CONABIA y los fundamentos con los que se impulsó el mismo.

Durante el mes de enero y ante el dictamen positivo de la CONABIA se lanzó una Campaña [10] desde la Red por una América Latina Libre de Transgénicos (RALLT) y la Alianza Biodiversidad: la Campaña Paren de Fumigarnos, solicitando a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner que no autorice esta soja argumentando que 
“los impactos ambientales y de salud de este nuevo cultivo transgénico serán aún más devastadores, especialmente teniendo en cuenta que en este nuevo transgénico se han apilado una combinación de herbicidas, con el fin de hacer frente a la emergencia de súper malezas en áreas en las que se ha utilizado durante muchos años los cultivos RR”. 
La campaña logró llegar con más de dos mil firmas a la Presidenta.

Al mismo tiempo el CELMA (Centro de Estudios Legales del Medio Ambiente) realizó una presentación ante el Ministerio de Agricultura Ganadería y Pesca de la Nación, [11] impugnando el documento de Decisión de la CONABIA, solicitando que se ponga a disposición de la ciudadanía en general los estudios sobre seguridad ambiental e inocuidad alimentarias presentados por la empresa Dow AgroSciences Argentina SA. a fin de ser evaluados y estudiados, y consecuentemente se realice una convocatoria a audiencia pública y se proceda a darle intervención a la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable.

En el mes de febrero un colectivo de organizaciones realizaron una presentación al Ministerio de Agricultura de la Nación cuestionando la aprobación ante la falta de participación ciudadana y la carencia de estudios de impacto ambiental. Dicha presentación se hizo pública en una masiva Conferencia de Prensa realizada en la Ciudad de Buenos Aires. [12]

Ninguna de estas acciones han tenido respuesta hasta el presente.
Brasil

Aquí también la CTNBio tiene en sus manos la solicitud de aprobación de una soja resistente al 2, 4-D. Por impulso de la Campaña por un Brasil Libre de Transgénicos en el mes de diciembre se realizó una Audiencia pública para escuchar las diferentes voces que existen. La Fiscalía Federal demostró estar dispuesta a escuchar a la sociedad y se logró cuestionar en esta audiencia los impactos de una posible liberación comercial de variedades de soja y maíz, resistentes al 2,4-D, producto calificado por la ANVISA como de extrema toxicidad. [13]

En la Audiencia se demostró que 
“Al contrario de todas las promesas hechas sobre los OGM, los cultivos utilizan hoy más pesticidas, y hay más malezas y más plagas. Para hacer frente a la situación, se hacen nuevas promesas, como las de plantas resistentes a la sequía y plantas desarrolladas a partir de recursos públicos y no por las grandes multinacionales”.
Sudáfrica

Sudáfrica aprobó la importación de soja transgénica resistente al 2,4-D en marzo del año 2013. Agrupaciones de la sociedad civil de Sudáfrica, de América Latina —especialmente Brasil y Argentina— y de Estados Unidos se manifestaron en aquel momento profundamente preocupadas por la decisión de las autoridades sudafricanas de otorgar la autorización para la importación al país de la variedad de soja transgénica de Dow [14]. Esta variedad ha sido modificada genéticamente para resistir aplicaciones de los agrotóxicos 2,4-D, glufosinato y glifosato. [15]

En los fundamentos se expresó que esta autorización daría mayor respaldo a las solicitudes de autorización para el cultivo de esta variedad realizadas por Dow, especialmente en Brasil, Argentina y Estados Unidos.

Mariam Mayet del Centro Africano para la Bioseguridad expresó 
“Condenamos la decisión de las autoridades sudafricanas. Una vez más, los intereses económicos pasan por encima del deber del gobierno de proteger la salud de nuestros ciudadanos y del medioambiente. La decisión de aprobar la variedad de soja genéticamente modificada es aún más indignante a la luz de la actual moción del Partido Demócrata Cristiano de África, de anular una decisión previa de permitir las importaciones a Sudáfrica, de maíz transgénico tolerante al 2,4-D producido por Dow.”
Algunas reflexiones y conclusiones

- La primera cuestión que surge de manera contundente es el fracaso evidente del paquete tecnológico “semillas transgénicas resistentes a herbicidas + siembra directa” [16]. El surgimiento de las malezas resistentes que obstinadamente las corporaciones se negaban a reconocer en la primera década del cultivo de estos transgénicos es hoy una evidencia incontestable [17].

- Al mismo tiempo es una prueba clara del fracaso completo de la única semilla transgénica que obtuvo un relativo éxito en su cultivo comercial (la soja rr es el transgénico más cultivado en el mundo ocupando una superficie de más de 100 millones de hectáreas) impuesta a fuerza de mentiras, poder corporativo y vergonzosas complicidades a nivel de gobiernos y grupos científicos.

- La supuesta solución de “ir por más” introduciendo resistencias a nuevos herbicidas demuestra que el único y principal objetivo de la introducción de estas semillas transgénicas es, tal como lo anunciábamos hace siete años, 
“la búsqueda del control de un inmenso mercado de productos agrícolas primarios y agrotóxicos del que ninguna empresa quiere perder tajada…. La venta del paquete tecnológico semilla-agrotóxico (protegido por la correspondiente patente que garantice el cobro de las regalías) es la ecuación perfecta para sostener un poder corporativo que ha crecido en las últimas décadas de una forma que no tiene precedentes”. [18]
- Estos nuevos transgénicos significarán la aplicación de millones de litros de herbicidas aún más tóxicos que el glifosato que confirman la existencia de una guerra contra los campesinos y campesinas que aún resisten en sus territorios el avance del agronegocio. Pero esta vez la escala de la agresión parece crecer a límites insospechados.

- Los cinco países mencionados son algunos de los principales productores de soja transgénica a nivel global y destinan más de 80 millones de hectáreas al cultivo de soja transgénica. La misma es un “commodity” que en nada contribuye a la alimentación humana y que se utiliza fundamentalmente como forraje y para la producción de agrocombustibles. Los nuevos transgénicos basados en este modelo no harán más que profundizar esta situación y agravar las próximas crisis alimentarias que vendrán.

- Existe una profunda inconsistencia de los sistemas regulatorios en todos los países, que siguen siendo burdos mecanismos burocráticos carentes de independencia y autonomía y que se apoyan en conceptos ya insostenibles como el de la “equivalencia sustancial”. Todos los instrumentos de la llamada “bioseguridad” no son más que brazos institucionalizados de los intereses corporativos insertos en los Estados y los mecanismos de “participación” o no existen o son simples máscaras para cubrir la formas.

- Las resistencias en todos los países crece de manera sostenida en la medida en que se denuncian los impactos y se evidencian las falacias con que impusieron los transgénicos y sectores cada vez más amplios hacen oír sus voces.

- Finalmente todo el camino andado con la imposición de los transgénicos demuestra que este ha sido un camino equivocado y obliga a ampliar el debate para reconocer su fracaso, desmantelar el poder corporativo que los sostiene y empezar a recorrer junto a los campesinos y campesinas del mundo el camino de la Soberanía Alimentaria.


Bibliografía

1 International Service for the Acquisition of Agri-biotech Applications (ISAAA): los eventos denominados DAS44406-6, DAS68416-4 y DAS68416-4 x MON89788

2 RAPAM, “2,4-D: razones para su prohibición mundial“. (pdf)

3 Reavaliação Toxicológica dos agrotóxicos a base de 2,4-Diclorofenoxiacético, (2,4-D), MINISTÉRIO DO DESENVOLVIMENTO AGRÁRIO, Núcleo de Estudos Agrários e Desenvolvimento Rural – NEAD, 24 de marzo, 2014

4 GRAIN, “La República Unida de la Soja Recargada”, 12 de junio, 2013.

5 Charles M. Benbrook, “Impacts of genetically engineered crops on pesticide use in the U.S. – the first sixteen years“, Environmental Sciences Europe 2012 24:24.

6 Los eventos autorizados en Canadá son, de nuevo, los DAS44406-6, DAS68416-4 y DAS68416-4 x MON89788.

7 Evento DAS- 68416-4

8 Center for Food Safety, “Tell USDA to Reject ‘Agent Orange’ Soy

9. Evento DAS-44406-6

10 ACCIÓN URGENTE: Argentina a punto de aprobar nuevo transgénico resistente al 2,4D uno de los componentes de Agente Naranja, Biodiversidad en América Latina y el Caribe, 10 de enero, 2014

11 CELMA, “Nuevo dictamen favorable de la CONABIA sobre soja tolerante al 2,4-D, glufosinato y glifosato de DowAgrosciences Argentina SA: impugnación del CELMA”, Biodiversidad, 4 de enero, 2014.

12 RENACE et al, Conferencia de prensa: “¡No a la soja resistente al 2,4 D!”, Biodiversidad, 12 de febrero, 2014.

13 AS-PTA, “Brasil: MPF debate liberação de soja e milho resistentes a 2,4-D,” Biodiversidad en América Latina y el Caribe, 18 de diciembre, 2013.

14 DAS-44406-6

15 African Centre for Biodiversity et al, “Duras criticas al gobierno sudafricano por la aprobacion de la soja transgenica agente naranja“, Biodiversidad, 26 de marzo, 2013.

16 La siembra directa, labranza de conservación, labranza cero, o siembra directa sobre rastrojo es una técnica de cultivo sin alteración del suelo mediante arado. Planteada inicialmente como una práctica conservacionista, se convirtió en la práctica agrícola a través de la cual se implementan los cultivos resistentes a herbicidas.

17 El único motivo que justificó los transgénicos resistentes a herbicidas fue justamente la resistencia a ellos; hecho que en menos de dos décadas demuestra su fracaso. Al mismo tiempo el otro supuesto beneficio que prometía un menor uso de agrotóxicos también ha demostrado ser falso.

18 GRAIN, “Más herbicidas para sostener lo insostenible“, 18 de septiembre, 2007.
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martes, 30 de diciembre de 2014

Transgénicos, monstruos de laboratorio

El Dr. Gilles-Eric Séralini, experto de la Comisión Europea en transgénicos, en una entrevista concedida a Ima Sanchís, La Contra de La Vanguardia, señala que los alimentos modificados genéticamente “son tóxicos para la salud humana”.

Los transgénicos también son, además de muchas otras cosas, un atentado contra la fertilidad humana. Los expertos son muy claros y contundentes al respecto. Mientras, los políticos, a sueldo de las grandes empresas, como Monsanto o Cargill, miran hacia otro lado… y abren el bolsillo. Las puertas giratorias permiten todo tipo de corruptelas.

Por si fuera poco, los etiquetajes son opacos, las legislaciones ni se cumplen ni se hacen cumplir y la aldea global permite que estemos consumiendo maíz esterilizante sin que nadie haga nada al respecto. 

El Dr. Gilles-Eric Séralini, experto de la Comisión Europea en transgénicos, en una entrevista concedida a Ima Sanchís, La Contra de La Vanguardia, señala que los alimentos modificados genéticamente “son tóxicos para la salud humana”. 

Y NO LO DICE UN RADICAL 

El doctor confiesa que no es un radical de los alimentos naturales: 
“En absoluto, pero mi profesión es la investigación en biología molecular, cómo se hacen los organismos genéticamente modificados (OGM) y qué efectos tienen en la salud cuando los ingerimos. Sabemos que el cáncer, las enfermedades hormonales, metabólicas, inmunitarias, nerviosas y reproductivas están relacionadas con los agentes químicos que contienen estos productos modificados genéticamente”. 
El doctor Gilles-Eric Séralini, que es una institución en su sector, hace hincapié en que las patologías que son consecuencia de la exposición a modificación genética incluyen las enfermedades reproductivas. ¿Por qué? El mismo doctor contesta: 
“Soja, maíz, algodón y colza. Las semillas llevan incorporado el veneno para los insectos. Las de maíz y soja contienen Round-Up, el mayor herbicida del mundo. Sí, muchos productos alimentarios contienen estos OMG’s, todos los que contienen por ejemplo azúcar de maíz (sodas, bebidas de cola, pastelería, salsas, bombones, caramelos, chocolate…). Y los animales que nos comemos que han sido alimentados con maíz transgénico (pollo, vaca, conejo, cerdo, leche, huevos…). No sabemos en qué medida son peligrosos, no lo sabemos aún, porque no se han hecho los test adecuados; sólo sabemos que nos hacen daño a largo plazo. En general, impiden que los órganos y las células funcionen bien”. 
También las células, y quizás, especialmente, las células del aparato reproductor femenino y masculino. Se sabe que estos venenos que contienen estas plantas transgénicas causan múltiples disfunciones hormonales/endocrinas. Entre ellas, y con mayor fuerza, en el aparato reproductor. Los estudios independientes son lapidarios en este sentido. 

ESTUDIOS CONTUNDENTES 

Según ha publicado Greenpeace y muchos otros medios y webs de ONG’s, 
“un estudio hecho público por el gobierno de Austria identifica graves amenazas para la salud por consumo de organismos modificados genéticamente. Este estudio es uno de los escasos realizados a largo plazo de los efectos de los transgénicos en la alimentación. Concluye que la fertilidad de los ratones alimentados con maíz modificado genéticamente se vio seriamente dañada, con una descendencia menor que los ratones alimentados con maíz convencional”. 
Los resultados del análisis certificaron que: 
“El estudio, patrocinado por los Ministerios de Agricultura y Sanidad de Austria, fue presentado en un seminario científico en Viena. El Dr. Jürgen Zentek, profesor de Medicina Veterinaria en la Universidad de Viena y coordinador del estudio, resumió los hallazgos: ‘Los ratones alimentados con maíz transgénico tuvieron menos descendencia en la tercera y cuarta generación, y estas diferencias fueron estadísticamente significativas. Los ratones alimentados con maíz no transgénico se reprodujeron de forma más eficiente. Este efecto se puede atribuir a las diferencias en la alimentación’”. 
Los más curioso de todo, y preocupante, es que este maíz transgénico se cultivó en España, principalmente en poblaciones de la comunidad autónoma de Catalunya. El estado español, y más concretamente Catalunya, es el principal productor de maíz transgénico de la UE. Mientras otros países han mostrado evidentes reticencias y prohibiciones, los diferentes ejecutivos nacionales, sean estatales o autonómicos, no ponen ningún impedimento a los cultivos modificados genéticamente. Es curioso comprobar cómo gobernantes que son tan nacionalistas, españoles o catalanes, no les causa ni la menor preocupación el hecho de que nuestro territorio esté siendo colonizado por agentes modificados genéticamente peligrosos cuyos beneficios van a parar a otras partes del planeta y a paraísos fiscales. Las oligarquías locales, está claro, salen muy beneficiadas. Mientras la gente está despistada con lo de las banderas de un color u otro, el territorio está siendo colonizado por agentes foráneos que son el verdadero peligro para unos y otros… 

DON HUBER

En estudios y artículos publicados en diferentes medios, el Dr. Don Huber también habla de los efectos de los cultivos modificados genéticamente. Sobre todo, en lo que al uso del pesticida glifosato (Round-Up) respecta. El doctor ha dicho que: 
“Los científicos han descubierto recientemente un patógeno (Mycotoxic) que está en los cultivos transgénicos como el maíz, la soja y el trigo, que causa la infertilidad y aborto involuntario en animales y las personas. Está afectando al ganado. Algunos ganaderos ya han observado que, debido a los piensos con OMG’s, la infertilidad ya llega al 50%. A escala global, lo mismo se puede atribuir a la caída mundial en la fertilidad humana”. 
Este nuevo agente patógeno está siendo estudiado por científicos de todo el mundo. Las grandes transnacionales del agro se empeñan en desacreditar los estudios y las afirmaciones de Don Huber con todo tipo de argucias. El Dr. Huber, un hombre con 40 años de experiencia en medicina, ha mostrado sus conclusiones a diferentes autoridades de la UE para que se pongan todos los medios al alcance y se dejen de llevar a cabo cultivos que ponen en peligro la fertilidad de la población, además de muchos otros problemas de salud no menos graves. 

DEMASIADAS EVIDENCIAS

Sólo por Internet se pueden recoger cientos de evidencias científicas y entrevistas con expertos que ponen en entredicho la presunta inocuidad de los alimentos modificados genéticamente y que muestran, entre otras cosas, cómo estos productos causan infertilidad en humanos y en animales, además de otros muchos problemas serios de salud, principalmente relacionados con el sistema hormonal/endocrino. Si son tantas las evidencias. ¿cómo es que nadie hace nada para evitar estos problemas? ¿Por qué, por otro lado, se sigue permitiendo que los etiquetajes sean tan opacos e ilegibles? Habida cuenta de cómo está todo este asunto, tenemos que señalar que la mejor manera de mostrar nuestra condena a todo esto es: por un lado, el consumo de alimentos ecológicos, especialmente en lo que atañe a las especies citadas; soja, maíz… Y, por otro lado, llevar a cabo todo tipo de campañas ciudadanas de boicot a las empresas que producen/comercializan productos OMG’s… Sin olvidar que buena parte de nuestra lucha tiene que ir destinada a que los etiquetajes de los productos convencionales sean claros: si contienen OMG’s tienen que mostrarlo claramente. 

Los nuevos nazismos se hacen patente de forma cada vez más subliminal. Nuestro deber es estar informados para hacer frente a esta manipulación genética y mental con la que la aldea global pretender esterilizarnos. 

Pablo Bolaño 

Dr. Gilles-Eric Séralini Palabras muy serias 
“En España hay 100.000 hectáreas dedicadas al cultivo de maíz transgénico (casi todo en Catalunya), es la puerta de entrada de los OMG’s a Europa. He efectuado estudios cuyos resultados son elocuentes. Sí, sobre los efectos del Round-Up (el mayor pesticida del mundo, utilizado en tres cuartos de los transgénicos) en células humanas: directamente las mata. Los expertos pedimos dos años de test sobre animales en laboratorio, tal como se hace con los medicamentos; pero entonces los OMG’s no son rentables. Hay un gran combate político y económico sobre este tema, y hay que decírselo a la gente: no nos permiten ver esos análisis de sangre ni conseguimos hacer el test más allá de tres meses. Esto es un escándalo escondido por las grandes compañías. Es el mayor desafío financiero que jamás ha existido, combatir el poder de estas empresas. Hay cuatro plantas que alimentan al mundo a nivel intensivo: soja, maíz, arroz y trigo. Las compañías registran patentes sobre las plantas de estos alimentos gracias a los OMG’s. Quien tenga las patentes y cobre royalties cada vez que alguien las coma o cultive en el planeta será el rey del mundo; por eso las grandes empresas farmacéuticas han empezado a hacer OMG’s. Hace quince años, todos los gobiernos de los países industrializados apostaron en el desarrollo de la industria de la biotecnología, donde se ha invertido mucho dinero público. Los gobiernos saben que hay problemas con los OMG’s, pero si consiguen y publican los resultados de los análisis… resultará que todo lo autorizado hasta el momento ha sido un error de graves consecuencias”. 
Fuente original: http://vidasana.org/

Fuente.

lunes, 21 de julio de 2014

Rusia y los transgénicos




















Boletín Armas para defender la salud nº 247

El mayor palo a las multinacionales de transgénicos

Alfredo Embid

Actualmente Rusia ha prohibido totalmente los transgénicos basándose en su nocividad demostrada por científicos de la Academia de Ciencias rusa que ya publicamos Boletín 68
”Los alimentos transgénicos relacionados con aumentos de la esterilidad y de la mortalidad infantil. Un nuevo estudio de la Academia de Ciencias rusa demuestra que la tercera generación de mamíferos alimentados con soja transgénica, ya no son capaces de reproducirse.”.[1] 
En Febrero de 2013 Putin declaró que los ciudadanos rusos deben estar protegidos contra ellos. La medida entrará en vigor en julio 2014. [2] Además se ha sometido al parlamento una ley ligando su producción y distribución al terrorismo.[3]

En China hay una caída drástica en las importaciones de maíz estadounidense, este año las importaciones se desplomaron en un 85%.[4] China además el año pasado se ha negado a desembarcar envíos de ellos provenientes de EEUU.

Notas:

[1] Boletín 68
Los alimentos transgénicos relacionados con aumentos de la esterilidad y de la mortalidad infantil. Un nuevo estudio de la Academia de Ciencias rusa demuestra que la tercera generación de mamíferos alimentados con soja transgénica, ya no son capaces de reproducirse. Este estudio confirma los resultados de muchos otros anteriores. Variedades transgénicas para reducir la población directamente. Monsanto “ayuda” a Haití. Alfredo Embid.
http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/ads68.htm

[2] C’est officiel! La Russie interdit complètement les OGM Russia Today Mondialisation.ca, 22 avril 2014
http://www.mondialisation.ca/cest-officiel-russie-interdit-completement-les-ogm/5378757

[3] Moscow Outlaws Monsanto. “Russia puts GMO Genie back in the Bottle” F. William EngdahlGlobal Research, May 20, 2014 http://www.globalresearch.ca/moscow-outlaws-monsanto-russia-puts-gmo-genie-back-in-the-bottle/5382971

[4] China da la espalda al maíz transgénico de EE.UU.12 jun 2014 | 23:18 GMT Última actualización: 12 jun 2014 | 23:18 GMT http://actualidad.rt.com/actualidad/view/130954-china-vuelve-espalda-maiz-transgenico-eeuu

Diputados rusos: "Tratemos a los productores de OGM dañinos como a terroristas"


Un proyecto de ley presentado en el Parlamento ruso contempla la introducción de condenas, incluidas duras penas de cárcel, para los productores de organismos genéticamente modificados (OGM) perjudiciales para la salud o el medioambiente.

El documento presentado esta semana en la Duma Estatal busca modificar la ley de regulación de los OGM en Rusia, y prevé la introducción de medidas disciplinarias contra personas y empresas que producen o distribuyen productos biotecnológicos nocivos, así como contra funcionarios que no controlen adecuadamente ese proceso. 

Según las nuevas medidas, se propone iniciar un proceso penal contra las empresas dedicadas al suministro a Rusia de OGM no seguros. Los impulsores del proyecto de ley dicen que el castigo por esas acciones debe ser comparable a las penas asignadas a los delitos de terrorismo, ya que los perpetradores actúan con conocimiento y causan daño a muchas personas. 
"Cuando se comete un acto terrorista, varias personas resultan heridas. Pero los productos OGM pueden causar daños a decenas y centenares de personas. Las consecuencias son mucho peores, por lo que el castigo debe ser proporcional al delito", dijo a RT el coautor de la legislación, Kiril Cherkásov, miembro del Comité de Agricultura de la Duma Estatal. 
De acuerdo con el proyecto de ley, los delitos menos graves relacionados con los OGM deben sancionarse con multas. 

Rusia dio luz verde a la importación de OGM y la siembra de semillas genéticamente modificadas en el marco de su adhesión a la Organización Mundial del Comercio, pero las autoridades rusas se mantienen escépticas sobre este tipo de productos y siguen oponiéndose a la importación de alimentos transgénicos, diciendo que el país tiene suficientes tierras de cultivo como para producir alimentos no modificados.

Fuente:

Diputados rusos: "Tratemos a los productores de OGM dañinos como a terroristas" Publicado: 16 may 2014 | 1:54 GMT Última actualización: 16 may 2014 | 1:54 GMT
http://actualidad.rt.com/actualidad/view/128202-duma-rusia-gmo-castigo-terroristas

Dmitri Medvédev: "Rusia no va a importar productos OGM"

El primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, está seguro de que el país tiene suficiente espacio y recursos para producir alimentos orgánicos y renunciar al consumo de alimentos modificados genéticamente.

Moscú no tiene razones para producir alimentos genéticamente modificados o importarlos, dijo Medvédev este sábado en un encuentro con diputados de los asentamientos rurales rusos.
"Si a los estadounidenses les gusta comer productos OGM, que los coman entonces. No necesitamos hacer eso. Tenemos suficiente espacio y oportunidades para producir alimentos", aseguró.
El primer ministro dijo que ordenó la vigilancia generalizada del sector agrario. Añadió que a pesar de las restricciones bastante estrictas, una cierta cantidad de productos OGM y semillas han llegado al mercado ruso.

Este mismo sábado el ministro de agricultura ruso, Nikolái Fiódorov, también declaró que Rusia debe permanecer libre de productos modificados genéticamente.

A finales de febrero, el Parlamento ruso pidió al Gobierno imponer una prohibición de todos los productos genéticamente modificados en Rusia.

El Comité de Agricultura de la Duma Estatal apoya la prohibición sobre el registro y comercialización de OGM.

Fuente: 

Dmitri Medvédev: "Rusia no va a importar productos OGM"
http://actualidad.rt.com/actualidad/view/124478-medvedev-rusia-alimentos-ogm

Boletines anteriores sobre los transgénicos

Boletín 236
Mentiras genéticas ¿QUÉ SON LOS GENES? Máximo Sandín, Biólogo Nuevas investigaciones sobre el papel de virus y bacterias en su cooperación para el mantenimiento de la vida.
2 videos de Máximo Sandín.

Boletín 231 Entrevista al Dr. Thierry Vrain: las plantas transgénicas producen proteínas distintas a lo que era de esperar 3 VIDEOS (Inglés)

Boletín 229 
Marcha contra Monsanto El planeta marchará contra Monsanto, 12 de Octubre 2013 Transgénicos y Seguridad alimentaria. Foro Internacional China 9 - 13 de julio 2013.
Los consumidores chinos rechazan los transgénicos Transgénicos: Nathanael Johnson engaña a los lectores de Grist
Michael Antoniou La pesadilla de los transgénicos
Máximo Sandín

Boletín 211
El mundo contra Monsanto
La modificación genética reduce la productividad de los cultivos y aumenta el uso de agrotóxicos
Las corporaciones de transgénicos contra la salud
Los transgénicos y el monopolio sobre las semillas contra los agricultores
Monsanto fuera de la ley de su propio país
Monsanto contrata la empresa de mercenarios Blackwater
Pero no es sólo Monsanto
La política cómplice del gobierno con la compañía revela su auténtico papel
Controlar la política agrícola y la población mundial
Alfredo Embid
Semillas de suicidio: Las semillas transgénicas de Monsanto y el holocausto de los agricultores indios
Dr. Vandana Shiva
http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/ads211.htm

Boletín 197
INGENIERÍA GENÉTICA, ¿SUEÑO O PESADILLA? INGENIERÍA GENÉTICA, ¿SUEÑO O PESADILLA? Mae Wan-Ho / Otrabiologia VIDEO: OGM a go gó
Natural News / Infomatic Films Se descubre un gen de un virus en los cultivos transgénicos
Dra. Mae-Wan Ho http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/ads197.htm

Boletín 172
Monsanto otra vez condenada sigue envenenándote. Monsanto va de culo, ahora también en Francia. Quien es Monsanto. Alfredo Embid El mundo según Monsanto [VIDEO] Glifosato y Roundup: Muerte por Envenenamiento Múltiple Dra. Mae-Wan Ho y Brett Cherry. http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/ads172.htm

Boletín 102
Gilles E.Seralini: "La ciencia independiente triunfó sobre la industria de los transgénicos". Mae-Wan Ho. Institute for Science in Society
http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/ads102.htm

Boletín 101
BAYER malvende viejos pesticidas. ¿Responsables del síndrome del aceite tóxico en España? / OMS: “extremadamente peligrosos” / "¡Se ha de poner fin de una vez por todas a la producción!” Coordinadora contra los Peligros de Bayer CBG
Documentación sobre Bayer y el síndrome tóxico mal llamado de la Colza en España
http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/ads101.htm

Boletin 85
La soja produce malformaciones fetales Otro palo al lobby transgénico. La soja modificada genéticamente ademásde esterilidad, produce malformaciones fetales según un estudio científico internacional
Alfredo Embid. Entrevista con Andrés Carrasco jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad de Buenos Aires e investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas Soja Transgénica ¿Sostenible? ¿Responsable?
Michael Antoniou, Paulo Brack, Andrés Carrasco, John Fagan, Mohamed Habib,
Paulo Kageyama, Carlo Leifert, Rubens Onofre Nodari, Walter Pengue
http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/ads85.htm

Boletín 82
La catástrofe de los organismos modificados genéticamente en Estados Unidos, una lección para el mundo F. William Engdahl
http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/ads82.htm

Boletín 68
Los alimentos transgénicos relacionados con aumentos de la esterilidad y de la mortalidad infantil. Un nuevo estudio de la Academia de Ciencias rusa demuestra que la tercera generación de mamíferos alimentados con soja transgénica, ya no son capaces de reproducirse. Este estudio confirma los resultados de muchos otros anteriores. Variedades transgénicas para reducir la población directamente. Monsanto “ayuda” a Haití. Alfredo Embid.
http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/ads68.htm

Boletín 60
El poder corporativo y la frontera final en la mercantilización de la vida
¿De quién es la naturaleza? Etcgroup
http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/poderCorporativo.htm

Boletín 22
Alimentos genéticamente modificados. Academia Americana de Medicina Ambiental.
http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/transgenicos.htm

Boletín 21
Una mala y dos buenas noticias sobre los transgénicos: Primera parte: Epidemia de dengue por los cultivos de soja de Monsanto. Crecen las evidencias de los efectos nocivos del glifosato sobre la salud.
http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/sojamonsanto.htm

Boletín 21
Segunda parte: La Academia Estadounidense de Medicina Ambiental acaba de reconocer los efectos nocivos de los alimentos transgénicos sobre la salud. La venganza de la naturaleza. El amaranto jode a Monsanto. Contraproductividad de la industria de los transgénicos. Alfredo Embid.
http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/sojamonsanto2.htm



EL FUTURO DE LA BIOLOGÍA, EL FUTURO DE LA HUMANIDAD

Dr. Máximo Sandín Domínguez

UNA SITUACIÓN PREOCUPANTE

La Biología ha sido calificada como “la ciencia del Siglo XXI”. Los grandes medios de comunicación no se cansan de informarnos de los grandes logros que se esperan de las nuevas aplicaciones derivadas de los progresos en la manipulación de los fenómenos naturales, de la información genética, o de la “creación” de bacterias y virus… De que el Hombre está en el camino de dominar, de controlar a la Naturaleza y hasta de dirigir la evolución. Sin embargo, si observamos con detenimiento la situación de la Biología nos encontramos con una realidad que, desde el punto de vista científico resulta preocupante: Detrás de estas grandes esperanzas (o mejor, de estos grandes intereses) existe una enorme confusión en las bases teóricas de la Biología. Las que deberían aportar consistencia científica a estas actividades (o a estas pretensiones). Las que nos deberían permitir saber qué estamos haciendo cuando manipulamos procesos naturales. Predecir las consecuencias.

Pero, según la base teórica “asumida por la mayor parte de la comunidad científica”, las consecuencias son, por definición, impredecibles. Como ilustración de esta afirmación cito una frase de un prestigioso científico que, desde el punto de vista de los descubrimientos que se están produciendo sobre el control de la información genética y sobre las actividades de bacterias y virus en la Naturaleza, resulta escalofriante: Como la evolución es al azar, estas manipulaciones no son más que una aceleración de los procesos que se producen en la Naturaleza. Como consecuencia de esta concepción de lo que debe de ser la base teórica de una aplicación práctica, de una tecnología, sus aplicaciones se llevan a cabo mediante una metodología inconcebible en cualquier otra disciplina científica: el llamado “tiro a boleo”, es decir, las manipulaciones y alteraciones de procesos biológicos sin la menor capacidad de predicción de los resultados. Y esta es la mentalidad que subyace en aplicaciones como el ensayo de 16000 compuestos químicos para encontrar un fármaco que “mate” a las “células madre del cáncer” hasta dar con la salinomicina, pero sin la menor idea del motivo de su funcionamiento ni de sus consecuencias a largo plazo, o de la “fertilización” de los mares con hierro para aumentar la población de bacterias asimiladoras de dióxido de Carbono, que condujo a un crecimiento masivo de copépodos, una acidificación de las aguas y un grave desequilibrio ecológico, o de la activación de un virus supuestamente “dormido” en los riñones como reacción a un tratamiento contra la esclerosis múltiple, o de la introducción de genes foráneos en distintos organismos con las consecuencias inesperadas de la recombinación de las secuencias introducidas con las de los organismos receptores….

Parece razonable una reflexión sobre cual puede ser el motivo de que precisamente en la Biología, que es la disciplina científica que más ha progresado en conocimientos, especialmente durante el último decenio del pasado siglo y los primeros años de este, no disponga de una base teórica que permita predecir, al menos con una cierta seguridad o, al menos aproximación, el resultado de las aplicaciones de estos conocimientos.

UNA CIENCIA SIN BASE CIENTÍFICA

Aunque una revisión histórica de las circunstancias que rodearon el nacimiento de la base teórica de la Biología asumida por la mayor parte de la comunidad científica, es decir, el darwinismo, puede ser muy informativa en este aspecto, nos limitaremos en este caso a una valoración de su contenido científico y del alcance de su capacidad explicativa: La publicación de “Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural o el mantenimiento de las razas favorecidas en la lucha por la existencia” tuvo, como sabemos, un enorme éxito social, pero para los expertos en evolución, por entonces llamados “lamarckianos” (Harris,1985), la selección natural no pasaba de ser una extrapolación inadecuada de un fenómeno que no tenía la menor relación con sus observaciones de la Naturaleza, y en el ambiente científico no llegó a arraigar.
Para el zoólogo evolucionista St. George Mivart, “Lo que se puede alegar, se puede sintetizar de ésta manera: que la “selección natural” es incapaz de explicar las etapas incipientes de las estructuras útiles; que no armoniza con la coexistencia de estructuras muy similares de diverso origen; que hay fundamentos para pensar que las diferencias específicas se pueden desarrollar súbita y no gradualmente; que la opinión de que las especies tienen límites definidos, aunque muy diferentes para su variabilidad todavía es sostenible; que ciertas formas fósiles de transición todavía están ausentes, cuando cabría esperar que estuviesen presentes/ ... /que hay muchos fenómenos notables de las formas orgánicas sobre los cuales la “selección natural no arroja la menor luz”. (Mivart, 1871). 
En cualquier caso, las conclusiones con que Darwin finaliza su libro eran cualquier cosa menos una propuesta científica clara: “Estas leyes, tomadas en un sentido más amplio, son crecimiento con reproducción; herencia que casi va implícita en la reproducción; variabilidad, resultado de la acción directa e indirecta de las condiciones de vida y del uso y desuso; aumento en una proporción tan alta, que conduce a una lucha por la existencia, y como consecuencia, a la selección natural, la cual trae consigo la divergencia de carácter y la extinción de las formas menos mejoradas”.(“El origen de las especies” pág. 560). Es decir, según esta exposición, la variabilidad era resultado de la acción directa e indirecta de las condiciones de vida y del uso y desuso, lo cual haría innecesaria la selección natural para promover la adaptación al ambiente. Sin embargo, al parecer, adicionalmente, la “lucha por la existencia” traería como consecuencia la selección natural.

En cuanto a la implicación del azar en la variabilidad de los organismos, Darwin lo explica así: He hablado hasta aquí como si las variaciones, tan comunes y multiformes en los seres orgánicos en estado de domesticidad y no tan comunes en los silvestres, fueran debidas a la casualidad. Innecesario es decir que este término es completamente inexacto y que sólo sirve para reconocer paladinamente nuestra ignorancia de la causa de cada variación particular (pág. 149). Es decir, lo que realmente significaba el azar para Darwin era desconocimiento. Sin embargo, para algunos científicos, estas especulaciones seguían siendo insuficientes para explicar los cambios de organización. A principios del pasado siglo, los genetistas como De Vries y Bateson, a pesar de lo poco que se conocía de genética por entonces, eran conscientes de que la variabilidad normal existente en los organismos no era suficiente para traspasar los límites de la especie, incluso bajo una fuerte selección artificial y propugnaban que los cambios genéticos evolutivos deberían de ser forzosamente grandes y bruscos (Ayala, 1999). La respuesta a estos cuestionamientos llegó en forma de fórmulas matemáticas, según nos cuenta Richard Milner (1995) en su “Diccionario de la evolución”: “R. C. Punnet, expuso el problema a su amigo G. H. Hardy, profesor de matemáticas en la Universidad de Cambridge, quien, según se dice, escribió la solución en el puño de la camisa mientras comía. Como la consideró muy elemental, Hardy se negó a presentarla en una publicación que normalmente leerían sus colegas matemáticos, por lo que Punnett la expuso en una revista de biología. Fue la única incursión de Hardy en la genética (?). La solución obtenida por el profesor Hardy fue que la simple expresión binomial (p2 +2pq + q2) = 1 describe la proporción de cada genotipo en la población, donde p representa el alelo dominante (A), q el recesivo (a) y (p + q) = 1”. Y este curioso método científico fue el que dio origen a la Genética de poblaciones, la base teórica de la Síntesis “moderna”. La versión “actualizada” del darwinismo. En palabras de Ernst Mayr (1997): “Los matemáticos demostraron convincentemente que, incluso mutaciones con ventajas relativamente pequeñas, eran favorecidas por la selección, y sus hallazgos ayudaron a superar varias objeciones a la selección natural”. Es decir, la “demostración” de cómo una pequeña mutación al azar podría ser fijada por la selección natural, en el caso de que esta mutación confiriese una “ventaja adaptativa” sobre el resto de su especie al individuo poseedor de ella, fue elaborada por matemáticos mediante fórmulas basadas en las probabilidades de obtener cara o cruz en una moneda lanzada al aire. Unos cálculos apoyados en una concepción simplificada de la transmisión de la información genética, es decir, la consideración de los genes como unidades discretas e independientes, responsables, cada uno, de “un carácter” y situadas en los cromosomas como las cuentas de un collar, que ya se sabía falsa por entonces, se convirtieron en la “demostración” de la actuación de la selección natural como mecanismo de la evolución de los seres vivos. Al parecer, con esto es suficiente para explicar la totalidad del proceso evolutivo.

En definitiva, no parece infundado afirmar que nunca ha existido una teoría de la evolución darwinista enunciada, formulada con claridad y basada en datos observables en la Naturaleza. Es decir, una teoría que permita explicar los grandes cambios morfológicos, genéticos, y fisiológicos que se han producido a lo largo de la evolución de la vida. Y es por esto por lo que no resulta fácil discutir o rebatir el darwinismo. Porque lo que se asume como base teórica de la Biología no es exactamente una teoría claramente formulada. Es una concepción de los fenómenos naturales según la cual existe un ente abstracto pero omnipotente llamado selección natural que, de ser un fenómeno mecánico limitado a la supervivencia diferencial de unos animales o plantas sobre otros (los “más aptos”) ha pasado a convertirse en un poder ubicuo que actúa en todos los niveles de los procesos biológicos (ecosistémicos, específicos, orgánicos, celulares, moleculares), en general mediante una implacable competencia (aunque con distintas excepciones y versiones para cada situación particular), de modo que la existencia de cualquier ecosistema, organismo, estructura o proceso molecular, por complejo que sea, se ha producido por la selección natural, eso sí, actuando sobre pequeños cambios graduales y, sobre todo, “al azar”. El resto de la evolución sería “la acumulación de estos pequeños cambios con el tiempo”, por lo que no es susceptible de verificación experimental. Se podría concluir que los fundamentos de la teoría que pretende explicar científicamente el fenómeno de la vida son dos conceptos tan etéreos y huidizos como “el azar” y “el tiempo”.

La consecuencia de esta concepción de lo que debe de ser una base teórica científica es que cualquier nuevo descubrimiento, por complejo que sea, es susceptible de ser incluido en ella, porque es explicable de una manera muy sencilla: si existe es porque “ha sido seleccionado”. Pero como, desde un punto de vista científico, resulta poco verosímil que una sola explicación tan sencilla sea suficiente para explicar “todo” (por ejemplo, la Mecánica cuántica sólo explica los fenómenos físicos a pequeña escala y la Teoría de la relatividad, solamente los explica a gran escala), y más si tenemos en cuenta que los fenómenos biológicos son más complejos que los fenómenos físicos, porque han de cumplir todas sus leyes y, además, tienen las capacidades de autoorganización, reproducción, y comunicación con el entorno, parece razonable pensar que una teoría científica que pretende dar una explicación a fenómenos de tan extraordinaria complejidad no puede estar basada en explicaciones simples, sino que seguramente han de ser tan complejas como nos indican los datos.

LA BIOLOGÍA EN LA ENCRUCIJADA, LA HUMANIDAD EN LA ENCRUCIJADA
La investigación en Biología se está convirtiendo (se ha convertido) en una dura competencia entre distintos centros de investigación por lograr descubrimientos con posibles aplicaciones, es decir, con interés comercial al estar financiada de un modo mayoritario por empresas privadas. Y este es el carácter de las peligrosas actividades que hemos comentado al inicio e este escrito. Un peligro que, de seguir por este camino puede resultar de dimensiones incalculables. Porque los objetivos que se pretenden conseguir están basados en una concepción reduccionista y competitiva que deja a la Naturaleza y a la Humanidad en manos del azar, totalmente de espaldas a la realidad de los conocimientos sobre los procesos que conforman la vida.

Los datos reales, derivados de la cada día más menguante investigación llamada “básica” es decir no “aplicada”, ponen de manifiesto que vivimos literalmente inmersos, en nuestro interior y en el exterior, en un inconcebible número de bacterias y virus que cumplen unas funciones esenciales todos los ecosistemas, participando en importantes ciclos biogeoquímicos, en transferencia horizontal de genes, cumpliendo una función de de almacenamiento de información genética y contribuyendo a la dinámica evolutiva del sistema y a su estabilidad, ya que mantienen el equilibrio de la diversidad ambiental y son los portadores de información genética entre diferentes ambientes. Que sus secuencias y las derivadas de ellas son los componentes fundamentales de los genomas de los seres vivos y que su capacidad de respuesta a las agresiones ambientales puede tener consecuencias imprevisibles como resultado de las manipulaciones, las alteraciones de su función natural a que son sometidos sin la menor consciencia de su verdadera entidad.

La más dramática (por el momento) de las evidencias de estos peligros la constituye el origen del retrovirus híbrido causante del SIDA, cuya aparición fue puesta en evidencia por el periodista Edward Hooper (1999). Desde 1992 hasta 1999, siguió el rastro de la aparición del SIDA hasta las ruinas de un laboratorio en Stanleyville en el interior del Congo, por entonces belga, en el que un equipo dirigido por el Dr. Hilary Koprowski, elaboró una vacuna contra la polio utilizando como sustrato riñones de chimpancé y macaco. El “ensayo” de esta vacuna activa tuvo lugar entre 1957 y 1960, mediante un método muy habitual “en aquellos tiempos”, la vacunación de más de un millón de niños en diversas “colonias” de la zona. Niños cuyas condiciones de vida (y, por tanto, de salud) no eran precisamente las más adecuadas. En un debate en el que el periodista expuso sus datos, perfectamente documentados, Koprowsky negó, en contra de las afirmaciones de los auxiliares nativos y de las fotografías existentes, el uso de chimpancés para la obtención de las vacunas. Hooper fue vapuleado públicamente por una comisión de científicos que negaron rotundamente esa relación, aunque no se consiguió encontrar ninguna muestra de las vacunas que permitiera examinar su contenido. Parece comprensible que los científicos no quieran ni siquiera pensar en esa posibilidad. Desde entonces, se han publicado varios “rigurosos” estudios que asociaban el origen del sida con mercados africanos en los que era práctica habitual la venta de carne de mono o, más recientemente, “retrasando” la fecha de aparición hasta el siglo XIX mediante un supuesto “reloj molecular” basado en la comparación de cambios en las secuencias genéticas de virus. Lo que ni Hooper ni Koprowsky podían saber era que los mamíferos tenemos los virus endógenos anteriormente mencionados que se expresan en los linfocitos y que son responsables de la inmunodepresión materna durante el embarazo. La inmunodepresión que produce el virus híbrido del SIDA. En la actualidad, Koprowsky es uno de los científicos con más patentes a su nombre.

Pero la posibilidad de producir nuevos virus híbridos con consecuencias imposibles de predecir no parece haber desaparecido. Los xenotransplantes (transplantes de órganos animales a seres humanos) han sido calificados por la revista Wall Street Journal como uno de los grandes negocios del futuro ante la escasez de donantes. Los intentos llevados a cabo unos años atrás han constituido un fracaso por el “rechazo hiperagudo” que conducía a la rápida muerte del paciente. La solución que se pretende es conseguir cerdos transgénicos que expresen inmunoglobulinas humanas para evitar el rechazo. La consecuencia más probable de la supervivencia del paciente sería la hibridación de virus endógenos de cerdo y humano y el riesgo de una nueva pandemia. (Martin et al., 1999; Blusch et al., 2000; Tackle et al., 2000). 
Los fracasos de los intentos de manipular procesos de una enorme complejidad sin la menor capacidad de controlar sus resultados, como los intentos, basados en las concepciones desfasadas, de cambiar “genes” deteriorados por “genes buenos” han llevado a la muerte a los pacientes implicados en los “ensayos”. El caso más conocido fue, en 1999, el del joven Jesse Gelsinger, cuya deficiencia enzimática podía controlar perfectamente mediante medicamentos. El uso de un adenovirus modificado con las secuencias supuestamente adecuadas, le produjo una reacción inmunológica severa que condujo a un fallo multiorgánico que le causó la muerte. Pero los intentos no han finalizado y, a pesar del secretismo con que se llevan a cabo estos experimentos con seres humanos, en 2007 se conoció una nueva muerte en condiciones semejantes, la de la joven Jolee Mohr en un intento de tratar una artritis reumática, también controlable con medicamentos convencionales. Otras seis muertes debidas a ensayos de terapia génica han salido a la luz en Estados Unidos, aunque se desconoce el número real de estos sucesos (Kolehmainen, S. F. http://www.actionbioscience.org/biotech/kolehmainen.html).

Otro problema con un trasfondo semejante, tanto en el aspecto conceptual como en el económico es el referente a las vacunas. Desde el punto de vista de las nuevas informaciones sobre la ubicuidad y las actividades de bacterias y virus, la inmunidad natural es un fenómeno mediante el que el organismo mantiene el equilibrio con los innumerables microorganismos de su interior y del entorno. En unas condiciones razonables (no exageradas) de higiene y condiciones adecuadas de nutrición y salud, se produce sin ningún problema. Pero la introducción en el torrente circulatorio de variadas dosis de antígenos o microorganismos “atenuados” saltando la primera barrera inmunitaria, puede producir una debilitación del sistema inmune, haciendo a la población más susceptible a enfermedades y produciendo problemas inmunitarios. Incluso, los aditivos de algunas vacunas derivados del mercurio o del aluminio, que son neurotóxicos, se han asociado por expertos “silenciados” ((Rimland, http://www.autisme.net/) a problemas neurológicos y al aumento de la incidencia de autismo. Es más, los sustratos celulares utilizados para su elaboración contienen, con toda seguridad, virus endógenos cuya actividad en el organismo receptor es impredecible (Khan et al., 2009). Los intereses económicos existentes detrás de las campañas de “información” sobre la necesidad de las vacunaciones se pusieron claramente de manifiesto en el caso de la innecesaria y peligrosa vacuna contra el papilomavirus. Se descubrió que dos de los miembros del tribunal que concedió el Nóbel (la mejor publicidad) a Zur Hausen estaban relacionados con la industria farmacéutica. Pero lo que resulta más enigmático es la “aparición” del extraño virus “recombinante” de tres especies diferentes denominado H1N1, especialmente si tememos en cuenta la extremada especificidad de los virus y las escasas posibilidades de estas hibridaciones en condiciones naturales (Duven, 2009; ISIS Report, 2009)

Pero, posiblemente, el peligro cuyas repercusiones pueden resultar de proporciones incalculables es el derivado de las manipulaciones involucradas en la generación de organismos transgénicos. Los evidentes peligros para la salud de los consumidores de alimentos genéticamente modificados han sido suficientemente constatados, y así lo ha denunciado recientemente (8­5­2009) la American Academy of Environmental Medicine: “There is more than a casual association between GM foods and adverse health effects. Several animal studies indicate serious health risks associated with GM food consumption including infertility, immune dysregulation, accelerated aging, dysregulation of genes associated with cholesterol synthesis, insulin regulation, cell signaling, and protein formation, and changes in the liver, kidney, spleen and gastrointestinal system”. Sin embargo, estos pueden resultar unos riesgos menores en comparación con las probables consecuencias globales a medio o largo plazo. Se ha podido comprobar que los secuencias introducidas en las plantas transgénicas (promotores virales, plásmidos y elementos móviles) sufren recombinaciones con las secuencias del organismo receptor (Collonier, C. et al., 2003). Los peligros potenciales incluyen reordenamiento genómico, mutagenesis inserccional, carcinogenesis inserccional, reactivación de virus “durmientes” y generación de nuevos virus. También se han evidenciado los riesgos de transferencia genética horizontal a la Naturaleza de estos genes de nueva creación: “Transgenic DNA is in many respects optimised for horizontal gene transfer. It is designed to cross species barriers and to jump into genomes, and it has homologies to the DNA of many species and their genetic parasites (plasmids, transposons and viruses), thereby enhancing recombination with all of them.. Transgenic constructs contain new combinations of genes that have never existed, and they also amplify gene products that have never been part of our food chain (ISIS, 2002). El problema no denunciado en estas investigaciones es que los supuestos “virus durmientes” y los “parásitos genéticos” son, en realidad, secuencias con una función concreta en los organismos y en todos los ecosistemas y la disrupción de estas funciones, la posible activación en forma de patógenos y la expansión mediante transferencia horizontal puede tener unas repercusiones dramáticas, no sólo para la salud de los seres humanos, sino para la del ecosistema global en el que los virus y las bacterias, con su capacidad de intercambio de información genética, son la base y el componente mayoritario.

Parece necesario, incluso urgente, detenerse a reflexionar sobre el significado de los nuevos conocimientos de los fenómenos naturales. Unos conocimientos que nos acercan a unos procesos de una enorme complejidad en la que todos sus componentes están interrelacionados y en la que todos son necesarios, imprescindibles para el mantenimiento de la “red de la vida”, de un macrosistema en un sofisticado equilibrio. A reflexionar sobre cual puede ser el motivo de que estos conocimientos sobre la verdadera condición y actividad de los virus y las bacterias se mantengan al margen de las interpretaciones convencionales. Y también reflexionar sobre cuales son los verdaderos intereses que existen detrás de estas peligrosas manipulaciones de la Naturaleza. De estas agresiones al equilibrio natural de los fenómenos biológicos, cuyas consecuencias estamos muy lejos de poder predecir y más aún de controlar. Los jóvenes científicos tienen por delante el reto de construir una biología que no pretenda dominar, controlar la Naturaleza, sino comprenderla y hacer posible una coexistencia pacífica entre todos sus componentes, en la que la responsabilidad basada en los conocimientos científicos sustituya al irresponsable azar, la cooperación sustituya a la destructiva competencia y en la que todos, hasta el último de los seres con los que compartimos la Tierra, tengan derecho a la vida.

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