Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)
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jueves, 7 de noviembre de 2013

La amenaza del marxismo cultural

“Una nación puede sobrevivir a sus propios imbéciles e incluso a sus ambiciosos. Pero no puede sobrevivir a la traición interna. Un enemigo a las puertas es menos formidable, pues es conocido y enarbola sus estandartes abiertamente. Pero el traidor, se mueve libremente entre los que guardan esas puertas, su maquinación se expande como el viento por los callejones, hasta hacerse oír en los salones del mismo gobierno. Pues el traidor no se muestra como un traidor; él habla con el acento que les es familiar a sus víctimas, y se muestra con sus mismas caras y argumentos, haciendo referencia al poso profundo del corazón de los hombres. Él pudre el alma de la nación; él trabaja secretamente y amparado en la noche para debilitar los pilares de la ciudad; él infecta el cuerpo político para que no pueda resistir. Un asesino es menos de temer. El traidor es la plaga”. 
                          Marco Tulio Cicerón (106 a.C.- 43 a.C.)

El concepto de Marxismo cultural es a menudo criticado por izquerdistas y radicales, alegando que es una especie de "teoría de la conspiración", pero eso no es más que una exageración por su parte. Nadie está sugiriendo que haya una cábala de mentes maestras izquierdistas alrededor de una mesa en un cuarto lleno de humo en Suecia, dirigiendo esta campaña de manera conspirativa. Realmente, es más un movimiento cooperativo no centralizado, que opera en abierto, y que usa métodos, y enseña teorías, que son claramente de naturaleza marxista.

En esencia, lo que ha pasado en Occidente en las pasadas décadas, es el resultado de la comprensión por parte de la izquierda radical entre comienzo y mitad del siglo XX, de que la campaña para radicalizar al proletariado y movilizarlo contra la burguesía no iba a tener éxito a gran escala en Occidente. La comprensión de ésto les llevó a una nueva estrategia. La dialéctica marxista a nivel económico, de oposición entre poletarios y burgueses, se retuvo en forma de partidos socialistas o socialdemócratas en muchos países occidentales, usando la legislación, en lugar de la acción revolucionaria, como medio de hacer avanzar su plan.

Mientras, la izquierda radical miraba a otras categorías para crear una nueva dialéctica revolucionaria que pudiera impactar en la sociedad de un modo más amplio, y más fundamentalmente revolucionario. El teórico comunista italiano Antonio Gramsci, fue fundamental en conducir esta linea de Teoría Marxista, desde una perspectiva intelectual y teórica. La aportación de Gramsci fue la idea de que un cierto conjunto de estructuras y conceptos culturales establecidos, sustentaban el sistema capitalista, y debían ser socavadas o directamente suprimidas para que la revolución finalmente triunfe en cambiar el orden establecido.

Siguiendo las aportaciones de Gramsci, los filósofos de la izquierda radical, especialmente los de la Escuela de Frankfurt, comenzaron a examinar diferentes criterios que pudieran ser usados para crear el tipo de desorganización social y ruptura que Gramsci describía. Varias teorías y corrientes intelectuales izquierdistas fueron desarrolladas a partir de este grupo, pero una fuerte linea de pensamiento fue que una vez que la izquierda dividiera y pusiera en conflicto:
  • todo aquello que no fuera heterosexual, blanco y masculino;
  • contra todo aquello que fuera heterosexual, blanco y masculino
podría ser creada una dialéctica mucho más poderosa y visceral, que podría ser aprovechada para destruir lo que los marxistas veían como una profunda y estructural resistencia cultural al cambio revolucionario que buscaban.

Este enfoque probó ser más eficaz que la "clásica" dialéctica económica marxista, porque aprovechaba sentimientos y odios viscerales ancestrales, que ciertos segmentos de la población tienen contra el Hombres blanco heterosexual debido a inequidades atávicas. Como resultado, los radicales necesitaban menor esfuerzo para "radicalizar" a este nuevo "proletariado" (e.g., mujeres, minorías étnicas y gays), porque el odio visceral emocional ya estaba allí, y en gran medida se podría aprovechar fácilmente como impulso para el cambio revolucionario en el plano cultural. 

Básicamente, era necesario volver a escribir la historia viéndola desde la perspectiva de que casi todo el mundo ha sido cruelmente oprimido por hombres blancos heterosexuales durante toda la historia, y reducir nuestra comprensión de las estructuras de la sociedad, tanto pasadas como actuales, a una visión que observa toda la narrativa como una prolongada campaña de hombres blancos violando y dominando a todos y a todo lo demás.

Una vez que esta narrativa revisionista fue completada y difundida, proporcionó el combustible para los movimientos que caracterizaron la revolución cultural que tuvo lugar en Occidente en las década de 1960s y 70s y sus secuelas. 

La visión revisionista proporcionó una rígida, reduccionista narrativa que podría servir como un léxico para explicar todo en el pasado y el presente, tal y como los marxistas económicos habían tratado de hacer con la "clásica" dialéctica económica marxista en el siglo XX. 

El atractivo de una narrativa que presenta a todo el mundo aparte del Hombre blanco heterosexual como víctimas pasadas y presentes, es bastante obvio: libera a los de las clases "preferidas" de asumir la responsabilidad de sus propios problemas, y en su lugar, les permite culpar a los hombres blancos heterosexuales por todo lo que encuentran mal en sus vidas y en el resto del mundo. Y esto es precisamente lo que se ha hecho, y se sigue haciendo, por un número desproporcionado de personas en las clases "preferidas" (es decir, mujeres, minorías y gays).

La mejor parte fue que no era necesario en absoluto que este marxismo fuera predicado conscientemente. Aunque algunas feministas y activistas por las minorías creyeran promover otra corriente ideológica y rechazaran abiertamente las ideas marxistas, la mayoría en el fondo no lo hacía, dado que no obstante bebían de la interpretación marxista cultural de la historia. Que no es otra cosa que la dominación por el Hombre blanco heterosexual en detrimento de mujeres, minorías étnicas y gays. En otras palabras, incluso aquellos activistas que no admiten ser marxistas, e incluso los que sinceramente niegan creer en ideas marxistas, sin embargo, se inspiraron en la historia revisionista que era, en sí, completamente marxista en contenido.

El principal éxito del movimiento marxista-feminista radica en su éxito en la introducción de esta historia revisionista a la cultura en su conjunto. En muchos círculos, por ejemplo, se da ahora por sentado que la historia no es más que un catálogo de crímenes del Hombre blanco heterosexual, contra todos lo demás. Esta es la versión de la historia que domina en nuestras universidades, y la que se introduce sin cesar por los medios de comunicación. Esto crea una atmósfera de animadversión que hace creer a amplios sectores tener derecho o sentirse justificados para odiar a los hombres blancos heterosexuales, y para apoyar leyes y costumbres sociales que están diseñadas para quitarle "poder" (incluso en una época en que los hombres se ven desproporcionadamente afectados por la recesión) a los hombres blancos heterosexuales, y redistribuirlo a todos los demás, por una cuestión de "justicia social".

Por supuesto, debido al "poder estructural" de hombres en las más altas esferas de la sociedad, ningún cambio cultural y jurídico podría haber tenido lugar sin su colaboración. Así que, ¿por qué iban a colaborar? La razón principal es que los "hombres-en-el poder" en la parte superior de cualquier sociedad siempre han considerado a la gran masa de los hombres con una mezcla de desprecio y miedo. Los hombres, en general, compiten en las jerarquías y los que están en la parte superior de la jerarquía, generalmente saben que están bajo alguna amenaza de los hombres del resto de dicha jerarquía. Históricamente esto ha sido manejado por los que están en la cúspide a través de una combinación de lealtades feudales y prácticas diseñadas para matar selectivamente parte de los rangos inferiores de los hombres, por ejemplo con la guerra prolongada, y la creación de una clase eunuca. 

El marxismo cultural de finales del siglo XX dio a los "hombres-en-el poder" una poderosa herramienta para mantener a los hombres de menor rango a raya, más o menos permanente, mediante la organización de todo el resto de la sociedad en contra de ellos.De esta manera, los "hombres-en-el poder" redujeron la amenaza a su propia posición que representaban los demás hombres. 

Mayormente, este grupo no temía ser sustituido por personas que no fueran en su mayoría hombres blancos heterosexuales, precisamente de ahí la creación de estructuras culturales que impidieran esto de otros hombres. Esta clase ciertamente no teme ser reemplazada por las mujeres en la parte superior de la jerarquía, probablemente debido a que los hombres en este nivel están en la cola derecha de la curva de algunos rasgos relacionados con la consecución del poder, de manera que ser suplantado por mujeres no es percibido como un riesgo real.

Eso no quiere decir que hubiera, o haya, una "conspiración" entre la izquierda radical y los "hombres-en-el poder". Más bien, los "hombres-en-el poder" han colaborado con las ideas de la izquierda radical, ya que éstas sirven a sus propios intereses: es decir, la preservación de su propio poder en las alturas de la sociedad socavando a la mayoría de hombres, a través de una maraña de derechos y privilegios al resto de colectivos; y discriminación pura y dura hacia los hombres, diseñada para desplazar a estos hombres por personas menos amenazantes, que no sean heterosexuales, blancas y masculinas. 

Es precisamente este alineamiento entre nuestras élites (todavía hombres blancos en su mayoría) y los izquierdistas radicales lo que permitió la revolución cultural, y que tuviera semejante impacto en la cultura, y que opera para mantener la mayoría de los hombres hundidos, deliberadamente.

Creo que es imposible entender lo que realmente ha sucedido en Occidente desde 1960 sin comprender la base marxista cultural subyacente. Esto también explica por qué el sistema creado a raíz de la revolución cultural ha sido tan resistente y fuerte: cuenta con el respaldo de casi todas nuestras élites, de una forma u otra. 

Por supuesto, a largo plazo, las élites serán apuñaladas por la espalda por la izquierda radical, en caso de que el programa revolucionario alguna vez llegue a buen término. Pero por el momento, hay un muy fuerte alineamiento de intereses entre las élites y los radicales, así que toda la sociedad ha sido reformulada de un modo tal que en realidad sirve para preservar el poder de las élites actuales dividiendo al resto de la población contra sí misma.

El camino a seguir para los hombres pasa por reconocer este marxismo cultural y su demonización deliberada de nuestro sexo, a menudo con la colaboración dispuesta por "idiotas útiles" de sexo masculino (no los llamaré "hombres", porque, francamente, creo que no merecen ese término). Pero también debemos reconocer que nuestro camino es, no obstante, un camino revolucionario, uno que nos llevará hacia nuevas direcciones, en lugar de las antiguas. 

Nosotros somos los dueños de nuestro propio destino, si nos permitimos ser lo que somos: hombres. Y podemos ir por sorprendentes direcciones si simplemente tenemos la voluntad de hacerlo.

Un pre-requisito para ello, es la comprensión de este aparato marxista cultural que ha sido creado para jodernos, y el hecho de que los conservadores, también están colaborando con él. El siguiente paso es elevar nuestro dedo del medio a ese aparato y sus cómplices necesarios los conservadores y alejarnos de ellos.

El paso más allá de eso es la verdadera liberación masculina. Vendrá a nosotros, como individuos, si tomamos estos pasos, con integridad y confianza. Y con un completo y saludable desprecio a lo que las mujeres piensan de esto. Este es nuestro juego, y son también nuestras vidas.

Por NOVASEEKER, para the-spearhead.com, Octubre de 2009
The Menace of Cultural Marxism - The Spearhead



jueves, 28 de junio de 2012

La verdad detrás del mito de Marx

Continuamos el libro de Juri Lina "Bajo el Signo del Escorpión"
Viene de aquí.
Empieza aquí.



La Asociación Internacional de los Trabajadores fue fundada en Londres el 28 de septiembre de 1864 e inmediatamente después, Hess, Marx, Engels y Bakunin fundaron la Primera Internacional que continuó la actividad de la Liga Comunista. La Liga Comunista había dejado de existir oficialmente el 17 de noviembre de 1852.

El terrorista judío Karl Cohen, miembro de la Primera Internacional y asociado a Marx, intentó asesinar al primer ministro Otto von Bismarck, en Unter der linden en Berlín, el 7 de mayo de 1866. Los marxistas también continuaron sus acciones terroristas posteriormente. Maxim Kowalevski estaba presente cuando Marx fue informado sobre el intento fallido para asesinar al Kaiser Wilhelm I en 1878, esta vez, también en Unter der Linden. Declara que Marx se enfureció y lanzó anatemas al terrorista que había fallado en su acción. (Paul Johnson, "Los Intelectuales", Estocolmo, 1989, pág. 93.)

El 18 de marzo de 1871, los marxistas tuvieron éxito introduciendo la primera "Dictadura del Proletariado del mundo" en París. La mayoría de los principales miembros de "La Comuna Revolucionaria de París" (el término se origina en 1792) también eran miembros de la Primera Internacional. Esta comunidad fue la primera señal de advertencia a la civilización, que las fuerzas oscuras del Illuminati querían destruirla.

Los Comuneros eran principalmente francmasones (Louis Charles Delescluze, Gustave Fluorens, Edouard Vaillant), quienes también activamente luchaban contra la cristiandad.

La Comuna de París fue aplastada con éxito después de 71 días - el 28 de mayo de 1871. El terror de los malvados Jacobinos y Blankistas se cobró las vidas de 20.000 personas. Después de todo, Weishaupt había explicado a sus discípulos: "¡Usted debe
ahogar a todo aquel que no pueda persuadir!" Este retroceso no detuvo al Illuminati.

En 1872, Karl Marx decidió cerrar la Internacional en Europa; la organización estaba rompiéndose bajo la tensión de la lucha de poder entre él y el líder de los anarquistas, Mikhail Bakunin.

Cuatro años después, el 15 de julio de 1876 (100 años después de la creación de la Orden del Illuminati), la Internacional también cesó en Filadelfia, E.E.U.U.

La Primera Internacional que trabajó para el Illuminati llevó a Eugenio Pottier (1816-1887) a escribir un himno para la "lucha de los obreros". Esta canción atroz se transformó en el "himno" nacional de la Unión Soviética en 1917 y permaneció así hasta
1944, cuando se transformó en el himno del Partido comunista. Eugenio Pottier fue más tarde, uno de los líderes de la Comuna de París.

Desde 1890, el 1º de mayo, fecha cuando se fundó el Illuminati, es también la fecha cuando los comunistas y socialistas por el mundo, celebran bajo la bandera roja de Rothschild que simboliza la revolución permanente según Moses Hess.

Naturalmente, era deseable encontrar una razón más "proletaria" para celebrar el día de la fundación. Esta es la razón por la cual se arregló una provocación en Chicago en 1886, para el aniversario 110 del Illuminati. Se esperaba que un serio conflicto con la policía tuviera lugar para que hubiese algunos mártires cuya memoria ellos podrían celebrar. El intento sin embargo falló.

Sólo el 3 de mayo abrió fuego la policía contra un grupo de obreros que atacaban a algunos rompe-huelgas. Un obrero fue asesinado inmediatamente y otros tres murieron después en el hospital. ¡Ellos tenían sus mártires, pero fue en día equivocado!

El instigador fue un Illuminatus judío y millonario, Samuel Gompers, que había inmigrado desde Inglaterra y había llegado a ser el presidente de la Federación de Sindicatos. Gompers propagaba las ideas de Marx. (Aftonbladet, 26 de junio de 1986.)

En la manifestación de los obreros del 4 de mayo de 1886, un provocador del Illuminati, lanzó una bomba contra la policía que estaba presente en la reunión. Murieron cinco policías. La policía abrió fuego contra los manifestantes de los cuales unos pocos fueron asesinados y hubo muchos heridos.

La Segunda Internacional en París similarmente decidió hacer del 1º de mayo un día memorable en 1889. La razón real para esta decisión fue obviamente una que estaba bien oculta de las masas no Illuminati. Según la historiadora británica Nesta H.
Webster, el Illuminati tenía también el control total de las actividades de la Segunda Internacional (1889-1899).

Karl Marx murió en el destierro en Londres el 14 de marzo de 1883. Todo tipo de mitos favorables se crearon alrededor de su nombre. De esta manera él se transformó en el santo patrón de mal.

Después de la caída del Comunismo en Europa Oriental, se ha afirmado a menudo que no todos los males, que vinieron con el Marxismo, eran intencionados. Ésta era ciertamente la forma que Marx había pensado, se trabajaran sus "enseñanzas".

Los Illuminatis Marx y Engels tuvieron bastante éxito para engañar a naciones enteras y su manifiesto demoníaco se volvería una cruel realidad para millones de personas desafortunadas.

LA VERDAD DETRÁS DEL MITO


Hay muchos mitos sobre Marx: que era pobre y que sólo era apoyado por Engels, que estaba contra el terrorismo, que era muy tolerante y que no tenía ningún deseo de destruir las ideas de otros. ¿Quién era realmente?

Según el mito más famoso, Marx no tenía dinero y era económicamente dependiente de su "amigo" Engels. En la realidad le financiaba Nathan Rothschild. Esto fue revelado por un íntimo asociado, Mikhail Bakunín, en su "Polemique contre les Juifs" ("Polémica Contra los Judíos").

Bakunin rompió con Marx y sus compañeros, porque "ellos tenían un pie en el banco y el otro pie en el movimiento socialista".

El eslogan central del Frankista Illuminati era:"Ninguna pared es tan alta que un asno cargado con oro no pueda superarla."

Después, Engels caracterizó a Marx como un monstruo, que estaba lívido con el odio "como si diez mil diablos le hubieran cogido por el pelo". El beber incontrolado de Marx y sus salvajes y caras orgías, sólo aumentaron su furia a su entorno. Todas las
reuniones en París tuvieron que ser sostenidas a puertas y ventanas cerradas, para que a Marx, rugiendo, no se le escuchara en la calle.

Karl Marx sentía un gran placer por las comidas más finas y el vino francés, que entre otras cosas era importado para las comidas de su familia. Su familia tenía una debilidad por los hábitos caros.

Un socialista judío famoso, francmasón, Illuminatus y camarada de Marx, Giuseppe Mazzini que había conocido bien a Marx escribió esto sobre él: "Su corazón estalla más con odio que con amor hacia los hombres."

Karl Marx fue "un espíritu" destructivo. (Fritz Joachim Raddatz, "Karl Marx : Eine Politische Biographie", Hamburgo, 1975.)

Marx era un egoísta poco fiable y un intrigante mentiroso que sólo deseaba aprovecharse de otros, según su ayudante, Karl Heinzen. (Karl Heinzen, "Erlebtes", Boston, 1864.) Heinzen también pensaba que Marx tenía ojos pequeños, obscenos "que
escupen llamas de fuego maligno". Tenía el hábito de advertir: "¡Te aniquilaré!"

Marx no estaba interesado en la democracia. La redacción del Neue Rheinische Zeitung fue, según Engels, organizada de tal manera que Marx se transformara en su dictador. No podía aceptar la crítica. Siempre se enfurecía si cualquiera intentaba
criticarle. En 1874, cuando el Dr Ludwig Kugelmann le indicó meramente, que si Marx organizara un poco mejor su vida, podría terminar "Das Kapital", Marx ya no tendría
nada más que ver con Kugelmann y lo calumniaría cruelmente.

Cuando Bakunin acusó a Marx de buscar centralizar el poder completamente, Marx lo llamó un teórico don nadie.

Karl Marx condenó la explotación de las personas, pero se aprovechaba de cualquiera que estuviera cerca de él. Luchó contra todos aquellos a los cuales no podía dominar. Incluso cuando niño, había sido un verdadero tirano.

Trabajar era lo que Marx menos quería. Especuló fuerte en la bolsa de valores, sin embargo, constantemente perdió cantidades grandes de dinero. Tampoco mostró consideración por el trabajo de otros. Muchos artesanos que contrató, tuvieron que esperar mucho tiempo por su paga. Su ama de casa, Helen Demuth, trabajó absolutamente como esclava en su
casa durante 40 años, sin ningún pago en dinero.

No parece tan extraño entonces, que Marx apoyara la esclavitud en Estados Unidos de América. Como su hermano Illuminatus
Alberto Pike, él también dio salida a sus opiniones racistas contra los negros.

En otras referencias con respecto al ama de casa de Marx, Helen Demuth, se puede decir que, el 23 de junio de 1851, ella dio nacimiento a un bebé varón, cuyo padre era Karl Marx. Marx no quiso saber nada de Henry Frederick Demuth, por ello el muchacho fue dejado en una casa de huérfanos. El caso del hijo repudiado se tranformó después en un problema para los líderes bolcheviques en Moscú, por lo que Joseph Stalin clasificó como ‘secreto’ esas cartas entre Marx y Engels dónde este asunto está demasiado claro. (Viikkolehti, 11 de enero de 1992.)

Marx coleccionaba información sobre sus rivales políticos y antagonistas. Entregaba las notas que hacía a la policía, creyendo que era ventajoso para él. Paul Johnson declara esto.

Marx predicó sobre una sociedad mejor, pero no se preocupó de su moral. Tampoco se preocupó de la limpieza. Esto tuvo un mal efecto en su salud y en sus contactos con otros revolucionarios. Padeció de furúnculos durante 25 años. En 1873 estos furúnculos le causaron una crisis nerviosa que lo llevó a sufrir temblores y ataques violentos de rabia. Nunca comió frutas ni verduras.

MARX COMO PUBLICISTA

Como publicista, Marx "pidió prestado" todos sus eslóganes. Fue Jean-Paul Marat quien formuló las frases "¡Los obreros no tienen Patria!" y "¡El proletariado no tiene nada que perder sino sus cadenas!". Tomó el eslogan la "¡Religión es el opio de los
pueblos!" del escritor judío Heinrich Heine. Karl Schapper propuso originalmente "¡Obreros del mundo, Uníos!" Tampoco fue "La dictadura del proletariado" una de las ideas de Marx - Louis Blanqui fue el autor de ella.

En 1841, el Illuminatus Clinton Roosevelt, judío, publicó su libro "La Ciencia de Gobierno fundada en la Ley Natural" en que él basó sus doctrinas sobre las enseñanzas de Weishaupt. Seis años después, Marx usó los principios de Roosevelt para escribir su "Manifiesto Comunista". En este hábil trabajo, hizo la propaganda para estos planes del Illuminismo: la abolición de la propiedad privada, de la familia, el nacionalismo y el patriotismo, el derecho de herencia, la religión y toda moral.

Marx y Engels declaran indirectamente que un Gobierno Mundial debe construirse por la causa de los obreros.

El libro santo de los socialistas, "Das Kapital", publicado el 2 de septiembre de 1867, es especialmente revelador ya que este trabajo no sólo muestra que el autor era un teórico descuidado e incompetente, sino también que era un claro mentiroso. Paul
Johnson demuestra esto en su libro "Los Intelectuales."

En 1867, "Das Kapital" vendió sólo 200 copias en toda Alemania. Marx escribió sobre la situación de los tejedores en Silesia sin haber hablado jamás con alguno de ellos. Escribió sobre la industria sin haber visitado una sola fábrica en su vida. Marx incluso rehusó la oferta de Engels para visitar una fábrica de algodón. Marx se encontró con algunos obreros por primera vez en 1845 en Londres y en la Asociación Educacional de trabajadores alemanes. Éstos eran obreros mayoritariamente
cultivados, autodidactas y artesanos que detestaron las opiniones violentas de Marx. Ellos habrían preferido ver su situación mejorada gradualmente por vía de las reformas y el desarrollo social. Marx sentía desprecio por ellos y quería a los intelectuales de las clases medias como apoyo para sus ideas apocalípticas sobre la destrucción de la sociedad capitalista.

Marx después, hizo todo lo que estaba en su poder para tener a los obreros socialistas lejos de las posiciones influyentes en la Internacional. Sólo por las apariencias, a unos pocos se les permitió permanecer en los diferentes comités.

El conflicto más violento de Marx ocurrió cuando se encontró con el líder laboral, William Weitling en 1846. Marx acusó a Weitling de no tener ninguna doctrina. Según Marx, uno no podría actuar por los mejores intereses de los obreros sin
una doctrina.

Sólo la primera parte de "Das Kapital" fue escrito por Marx. Engels escribió el resto bajo las instrucciones de Marx. Sólo el octavo capítulo de la primera parte, "El Día Laboral", trata de la situación de los obreros. "Das Kapital" de ninguna forma es un
análisis científico, ya que Marx presentó sólo hechos que apoyaran sus teorías. El material no sólo fue una selección parcial, también había sido falsificado y había sido distorsionado para satisfacer las opiniones de Marx.

Usó sólo una sola fuente para afirmar su teoría, el trabajo de Engels "Die Lage der arbeitenden Klassen in England" / "La Condición de la Clase Obrera en Inglaterra", publicada en Leipzig en 1845. Engels, hijo de un productor de algodón, sólo sabía de la industria textil alemana y nada importante sobre esta industria en otros países. Su conocimiento de la situación de los mineros y los jornaleros agrícolas era despreciable, aún así escribió sobre la minería y el proletariado agrícola.

Dos cuidadosos investigadores, William O. Henderson y William H. Chaloner, hicieron una nueva traducción del libro de Engels en 1958, revisándolo y verificando sus fuentes y los textos originales para todas sus citas. Su análisis virtualmente aniquiló el valor histórico objetivo del trabajo y lo mostró como lo que realmente era: propaganda política.

Engels hizo una conveniente selección para su trabajo de los hechos obsoletos de los años 1801 - 1818, jamás indicando que éste era el caso. Había también falsificaciones y citas incorrectas que sumaban un total de 23 páginas (más del 5 por
ciento de las 354 páginas del libro).

Henderson y Chaloner demostraron con su análisis que Engels no había sido honesto en su investigación.

Así, Marx usó un trabajo de ese calibre como única fuente de sus ponencias y conclusiones. Era totalmente consciente de las falsificaciones, ya que el economista alemán, Bruno Hildebrand, ya había revelado la mayoría de ellas en 1948, y Marx estaba
informado de las críticas.

Marx usó citas erróneas de sí mismo. Citó erróneamente a William Gladstone y al economista Adam Smith. Citó erróneamente de igual forma los informes oficiales. Los dos investigadores de Cambridge mostraron en sus "Comentarios del examen en el Uso de los Blue Books (Informes gubernamentales oficiales recubiertos en azul en Inglaterra. Nota del traductor) por Karl Marx en el Capítulo XV de "Das Kapital" (1985), que Marx no sólo había sido descuidado sino que había falsificado intencionalmente. Paul Johnson llegó a la misma conclusión: Que uno debe ser escéptico sobre todos los textos de Marx y que uno nunca podría confiar en sus aserciones. Por ejemplo, Marx afirmó que los accidentes ferroviarios eran más frecuentes, mientras que el caso era exactamente el contrario.

EL QUIEBRE MORAL DEL MARXISMO

Según los marxistas ciegos, de los cuales hay bastantes en Suecia, Marx representaba el humanismo y los valores humanos, la libertad y creencia en la humanidad. Ellos probablemente no han leído las siguientes líneas sobre Marx escritas por Friedrich Engels:
"¿Quién está cazando con empeño salvaje? Un hombre negro de Trier, un notable monstruo. Él no camina o corre, salta sobre sus talones lleno de rabia y enojo ..." (Marx y Engels, “Trabajos selectos" en alemán, tomo II suplemento, pág. 301.)
El exiliado escritor estonio, no-socialista, Arvo Magi declaró en un programa de radio que Marx no era un terrorista que deseaba destruir las ideas de otros. ¡Pero lo era! Marx no toleró ninguna idea que no fueran las Illuministas, que fueron conocidas más tarde como Marxistas. El Marxismo dio meramente al poder de los oscuros Illuministas, un método hipócrita y una fraseología que ellos podrían usar para justificar cualquier tipo de atrocidades que cometieran. Ya que esta doctrina no era científica, ellos nunca podrían, con todos sus intentos, ser capaces de poner la teoría marxista en práctica.

Lo que los regímenes Marxistas realmente quisieron, fue tratar sus súbditos con tal violencia, que ellos perdieran en el futuro, todos los sentimientos de misericordia y humanidad hacia sus compañeros.

Los marxistas también tomaron todos los beneficios del producto de los obreros, pagándoles demasiado poco o nada en absoluto por su trabajo. De esta manera, los marxistas desarrollaron la esclavitud moderna. ¿Seremos alguna vez capaces de entender la magnitud de los crímenes de los marxistas contra el orden natural?

En todas partes, donde estos bandoleros han alcanzado el poder, han implantado la criminalidad y el gangsterismo estatal. Sería fútil esperar algo más. Esos dictadores obligaron a sus esclavos a que actuaran contra la naturaleza, y los esclavos
contestaron con mentiras, robos, crueldad, hipocresía y pereza.

Ciertos jueces del Marxismo tratan de afirmar que aquellos que pueden interpretar correctamente la doctrina no han alcanzado el poder todavía. ¿Cómo es que sólo los marxistas que interpretaron mal la doctrina llegaron al poder? ¿Y qué tipo de
infierno podemos esperar cuándo los "verdaderos intérpretes" de esta doctrina alcancen el poder en el futuro?

El Marxismo se volvió lo que tenía que volverse. Nada más podría esperarse de tal doctrina brutal y primitiva que lleva directamente a los brazos de fuerzas demoníacas.

Según el Budismo, Lo que importa es el buen camino no el buen objetivo. Lo que usted hace es importante no lo que usted dice. Si usted camina por mal camino, como lo hace el Illuminati, usted nunca alcanzará un buen objetivo. Si usted camina por un buen camino, usted finalmente alcanzará una buena meta.

No existe la buena violencia. Usted no puede construir nada en el mal. Es como edificar en la arena. Quienes lo intentan se están engañando a sí mismos. Tampoco es posible reformar una religión absurda, una verdad enfatizada por el filósofo italiano Filippo Giordano Bruno hace cuatrocientos años atrás. Creo que el esfuerzo por hacerlo ya es un crimen imperdonable.

Los marxistas fanáticos creyeron que algo podía construirse con una ideología compuesta completamente de mentiras. Es así mismo imposible que el estado controle todo lo que pasa dentro de una sociedad. La mayoría de aquellos que se transformaron en súbditos de los estados Marxistas, supieron que la introducción del Marxismo era un crimen terrible contra la humanidad.

Pocas personas saben, sin embargo, cómo pasó todo esto y por qué. Tal como el ex Presidente de Universidad de Columbia en Nueva York, Nicolás Butler, apuntaba: "El mundo está compuesto de tres tipos de personas. Primero, el grupo más pequeño -aquellos que pusieron los planes en acción. Luego, el segundo, grupo ligeramente más grande, que mira lo que está pasando. Por último, la gran mayoría, que nunca supo lo que pasó".

Después del derrumbe de los regímenes Marxistas en Europa Oriental, algunos hechos sorprendentes sobre la historia oculta del Comunismo han sido desenterradas. La mayoría de estos hechos nunca se han presentado a los europeos occidentales
o al público norteamericano. Simplemente no existe ningún deseo en Europa o en Norteamérica en desmontar los mitos restantes sobre el Marxismo. En algunos países, sin embargo, la época de mentiras Marxistas se ha acabado.

El Profesor Albert Meinhold en la Universidad de Jena (anteriormente en Alemania Oriental) simbólicamente tiró una escultura de Marx de uno de los corredores de la universidad. Justificando su acción, Meinhold dijo que, aún cuando a Marx se le había conferido el grado de Doctor de Leyes en la universidad (en ausencia), una gran parte de la humanidad había padecido de tales terribles males en el nombre de Marx y el Marxismo
que su memoria no merecía ese honor (Svenska Dagbladet, 28
de enero de 1992). Marx fue, en otros términos, ¡tirado al cubo de la basura!

miércoles, 18 de abril de 2012

Marx y Engels illuminatis (VII)

Continuamos el libro de Juri Lina "Bajo el Signo del Escorpión"
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MARX Y ENGELS COMO ILLUMINATIS

Hoy en día pocos saben que Moses Hess estaba conectado al Illuminati. Fue él quién introdujo a Marx y a Engels al Illuminati.

El 5 de julio de 1843, en la Logia ‘Le Socialiste’ en Bruselas, el líder Masónico Ragon, presentó el proyecto para el plan de acción revolucionario, que después, fue desarrollado en el "El Manifiesto Comunista".

La Logia ‘Le Socialiste’ envió la propuesta a la autoridad Masónica más grande de Bélgica, el Consejo Supremo de Bélgica, y decidieron aceptar el programa del anarquista Ragon unánimemente, como "correspondiente a la doctrina masónica con respecto a la cuestión social, y que el mundo que está unido al Gran Oriente debería, con todos los medios concebibles, trabajar para llevarlo a cabo".(Boletín del Gran Oriente, junio de 1843).

El 17 de noviembre de 1845, Karl Marx se incorporó como miembro de la Logia ‘Le Socialiste’. En febrero de 1848, Marx publicó su "Manifiesto Comunista" bajo las órdenes de la dirección masónica.

Marx y Engels fueron francmasones del grado 31. (Vladimir Istarkhov, "La Batalla de los Dioses Rusos", Moscú, 2000, pág. 154.)

En 1847, Marx y Engels se incorporaron a la Liga de los Hombres Justos, una de las ramas ocultas del Illuminati, donde el judío Jakob Venedey jugó un importante rol.

Esta organización secreta, fue fundada en 1836 en París, por socialistas judíos "revolucionarios." El 12 de mayo de 1839, La Liga de los Hombres Justos, junto con otro grupo conspirativo, 'Las estaciones', intentaron tomar el poder en Francia bajo la dirección de los francmasones judíos Joseph Moll, Karl Christian Schapper y el fundador de la organización, el francmasón Louis Auguste Blanqui. El intento falló y Blanqui fue encarcelado. Los líderes escaparon a Londres donde La Liga de los Hombres Justos se transformó en una organización de subversivos internacionales, encabezados por Joseph Moll y Karl Schapper. Intentaron también un golpe similar en Polonia y en Francia en 1831 que también fallaron.

La élite financiera y el Illuminati necesitaban una ideología conveniente para camuflar sus aspiraciones por el Poder. Quisieron llevar a cabo ciertos planes conspiracionales y al mismo tiempo propagar el ateísmo.

Los trabajadores pasaron a ser sus "tontos útiles", quienes podrían ser usados como excelentes herramientas ciegas que ellos esperaban poder manipular lo más eficazmente posible. Para llevar a cabo su conspiración en nombre de las clases trabajadoras tenían que cultivar y formar todos los tipos de comunistas y utopías socialistas. Hess y Marx esperaban aprovecharse de la envidia del proletariado tonto, para provocar un infierno en la tierra, donde el temor, el sufrimiento, el terror y la traición lo controlaran todo - Comunismo.

Esta es la razón por la cual Moses Hess, sugirió transformar La Liga de los Hombres Justos en un Partido Comunista en noviembre de 1847. Junto con Engels, Marx reorganizó (término soviético) la Liga antes del fin del año.

Moses Hess, Karl Marx, Friedrich Engels, Wilhelm Weitling, Hermann Kriege, Joseph Weydemeyer, Ernst y Ferdinand Wolf jugaron roles importantes.

Marx fue comisionado para escribir el Manifiesto del Partido Comunista, según la Enciclopedia Soviética-Estonia. Fue Moses Hess quien le hizo desarrollar la religión de la revolución socialista. Marx hizo esto con la cooperación del tratante de esclavos, Jean Lafitte-Laflinne.

"El Manifiesto Comunista" fue publicado en Londres. En este documento, Marx había desarrollado sólo un poco más allá las ideas de los líderes del Illuminismo, Adam Weishaupt y Clinton Roosevelt. Usó al mismo tiempo, la experiencia conspiracional del comunista Utópico e Illuminatus, François Noel Babeuf (1760-1797) para mostrar el camino a la revolución Socialista (Illuminista).

De esta forma, el Comunismo y el Socialismo se transformaron en los nombres codificados del programa del Illuminati, el cual extinguiría todos los principios morales, para lo cual todo estaba permitido. Después de esto, el Illuminati, hizo todo lo posible para diseminar la nueva religión cuyo profeta y apóstol sería Karl Marx, quien escribió: “Un fantasma acecha a Europa - el espectro del Comunismo”. (“Manifiesto Comunista”)

Contra las religiones competidoras, Marx levantó el eslogan "¡La Religión es el opio de los pueblos!" Comenzó a propagar a diestra y siniestra la idea que la vieja sociedad sólo podía acabarse por "un único método - el terrorismo revolucionario".

En "El Manifiesto comunista", Marx y Engels abiertamente declaraban que debe usarse la fuerza para conquistar el mundo: "¡Las clases gobernantes temblarán ante la próxima Revolución comunista!". "Sólo podremos alcanzar nuestras metas derrocando violenta y totalmente el orden establecido".

En "Das Kapital" (1867), Marx también creyó completamente necesario enfatizar la necesidad de la violencia en las acciones socialistas. Escribió: "La Violencia es la partera que ayuda a salir a la nueva sociedad del útero de la antigua."

Eslóganes como "¡Trabajadores del Mundo, Uníos!" fueron necesarios para conseguir el ejército de ciegos que ayudaran al Illuminati a tomar el poder, antes de que fueran dominados y finalmente esclavizados - todo esto en nombre de "traer-la-luz" del Comunismo.

La lucha de Clases era para abolir muchas de las libertades individuales y simplificar la extinción de enraizados valores y creaciones culturales.

Marx enfatizaba ávidamente que el Socialismo era imposible sin revolución. Naturalmente, estas "teorías" Marxistas estaban llenas de contradicciones. La "doctrina" de Marx sólo se preocupaba de la forma en que el trabajo físico creaba bienes. En contraste, él no reconocía el pensamiento creativo, que podría decirse que da forma al mundo en mayor extensión.

De esta manera demostraba, a cualquiera con algo de visión, que sus teorías sólo estaban dirigidas como señuelo para los trabajadores y así aprovecharse de su inmadurez intelectual sin ningún pudor. Las personas inteligentes y dotadas que no estuviesen de acuerdo, estarían destinadas a perecer.

Exhortó a los revolucionarios para no ser ni generosos ni honestos y definitivamente para no ponerse nerviosos ante la perspectiva de una guerra civil. (K. Marx y F. Engels, "Trabajos", Moscú, Volumen 33, pág. 772.) El resultado fue, que los marxistas establecieron una nueva y completa forma de propaganda predicando mentiras a un pueblo simple y descontento.

Marx recomendaba la industrialización de la sociedad para que las masas encontraran empleo. De esta manera podrían ser reclutadas como obreros.

Tanto si se necesitaban o no los productos de la industria no era importante para el Illuminati, tampoco si el proceso de producción dañaba el ambiente. Si las personas quedaban desempleadas y con tiempo para pensar, el violento régimen del Illuminati podría estar en peligro.


martes, 13 de marzo de 2012

Bajo el signo del escorpión (VI): Marx el ídolo del Mal, enemigo de la Humanidad

Hace tiempo hice una entrada que señalaba a Marx como satanista. Imagino que debe de ser difícil de creer sobre todo si se tiene una mentalidad materialista. Juri Lina señala lo mismo en su libro.

Para ver los capítulos anteriores.


KARL MARX – EL ÍDOLO DEL MAL


El 5 de mayo de 1818, en el pueblo alemán de Tréveris, nació un bebé varón y recibió el nombre de Moses Mordecai Levi Marx. En su temprana juventud, fue conocido como cristiano. Su padre, Hirschel ha-Levi Marx, Juez de la Corte Suprema, como buen oportunista, se había convertido al cristianismo en 1816. El padre de Hirschel era un Rabino jefe famoso en Cologne. Su suegro también era un rabino.

El historiador Richard Laufner demostró en 1975 que Karl Marx no nació en una familia cristiana, sino que ellos habían guardado su fe judía en secreto. Esta fue la razón por la cual le dieron un nombre Mosaico, justo después de su nacimiento. Moses Mordecai Levi sólo fue bautizado cristiano en 1824, a los seis años de edad y le dieron el nombre cristiano de Karl Heinrich.

El joven Marx fue a una escuela Jesuita que se había reestructurado como escuela secundaria secular. Al mismo tiempo, asistía a una escuela Talmúdica donde aprendería que los judíos deberían gobernar el mundo. Bernard Lazar (Lazana), (1865-1903), un muy conocido funcionario y publicista dentro del Judaísmo, confirmó que Marx había sido afectado por el Talmudismo.

En agosto de 1835, Marx escribió su tesis de examen para estudios religiosos: "La Unidad del Creyente en Jesús". En él escribió, entre otras cosas, lo siguiente: "A través de nuestro amor a Cristo, volvemos nuestros corazones simultáneamente hacia nuestros hermanos que están ligados espiritualmente a nosotros y por quienes Él se entregó a sí mismo como un sacrificio." (Marx y Engels, "Collected Works" Volumen I, Nueva York, 1979.)

En su ensayo del examen en alemán, "Consideraciones de un Hombre Joven en Escoger su Carrera", él admitió: "La religión misma nos enseña que el ideal que todos se esfuerzan por alcanzar, se ha sacrificado a sí mismo por la humanidad, y ¿Quién se atreverá contradecir tal afirmación?"

Después de la escuela secundaria, él estudió en la Universidad de Bonn y más adelante, en el otoño de 1836, en Berlín, pero él tomó su doctorado en Jena donde los requisitos eran más bajos que en Berlín.

Como joven estudiante, Karl Marx pasó por una transformación total. Comenzó a odiar a Dios. Esto era algo que admitió en su cruda poesía. Dos de los poemas de Marx fueron publicados durante su vida en el periódico Atheneum en Berlín, bajo el título "Canciones Salvajes", el 23 de enero de 1841.

Cuarenta poemas y el drama en verso "Oulanem" escrito por Marx (el título es un anagrama de Emanuel, que significa Dios está con nosotros) han sido encontrados hasta este momento. Él escribió el último a los dieciocho años de edad. Pero nadie se preocupó de su poesía que mayoritariamente tenía que ver con el fin del mundo y su amor por la muchacha de la casa vecina, Jenny Westphalen.

En sus poemas amenaza vengarse de Dios y una y otra vez expresó su odio por el mundo. Juró lanzar a la humanidad al abismo y seguirlo después con una sonrisa en sus labios. Lanzó terribles maldiciones sobre la humanidad. Aún así, no se transformó en un ateo. En su poema "Der Spielmann", ("El Violinista"), admitió:
Ese arte, Dios ni quiere ni rechaza, salta al cerebro desde la negra niebla del Infierno. 
Hasta el corazón embrujado, hasta que los sentidos titubean: Con Satán he hecho mi trato.

viernes, 7 de enero de 2011

Marx Satanista

REVELACIONES DE RICHARD WURMBRAND

Carlos Marx y Satanás
Por José Ignacio del Castillo


Mientras el padre Llanos, Gustavo Gutiérrez –reciente Premio Príncipe de Asturias-Santillana–, Ignacio Ellacuría o Frei Betto malgastaron y malgastan su sacerdocio en descubrir los puntos de conexión entre el mensaje de puro amor de Jesucristo y la doctrina marxista (fundada sobre el odio, el engaño y la aniquilación de segmentos enteros de la sociedad), Richard Wurmbrand, un sacerdote rumano, se ocupaba con algo bastante más razonable: investigar los vínculos de Marx con el satanismo. Lo que descubrió quedó resumido en su libro Marx and Satan. Puede descargarse en inglés aquí.


Robert Payne, en su biografía del autor de Das Kapital, había sacado ya a la luz algunos alucinantes textos del joven Marx como Oulanem o El Violinista. La inquietante novedad de la tesis del libro de Wurmbrand fue descubrir que probablemente Marx jamás abandonó sus lazos con el satanismo.

No sólo Wurmbrand es de esa idea. El insigne economista e historiador de las ideas Murray Rothbard (Historia del Pensamiento Económico, vol. II) incluye a Marx dentro de la tradición gnóstica: Marx creía tener poder para descubrir el mensaje escondido que contiene las intenciones del Destino. Algo que en la tradición gnóstica sólo las mentes iluminadas serían capaces de descifrar.

Existe un conocido vínculo entre las tradiciones gnósticas y ocultistas. Aleister Crowley, el más famoso nigromante satánico del siglo XX, definía en Magic Theory and Practice el ocultismo como “el arte de causar que el cambio ocurra conforme a la voluntad” o dicho más llanamente el poder de controlar mentes y sucesos ajenos por la intención.

Es difícil saber si Marx alcanzó tal grado de megalomanía o si siquiera estaba familiarizado con esa idea. Lo que sí sabemos es que siendo joven escribió un poema titulado El Violinista en el que parece ya estar al corriente de algunos de los rituales satánicos:

“Mira esta espada: me la vendió el Príncipe de las Tinieblas, 
porque él marca el tiempo y traza los signos.
Con furia creciente toco la danza de la muerte...”