Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)
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viernes, 26 de enero de 2018

Los planes de la geoingeniería para enfriar el planeta y combatir el cambio climático

Las estrategias exitosas (aunque de dudosa moralidad) de una parte de la industria farmacéutica son copiadas por otro lobbies. ¿Qué hace ante las enfermedades la parte más codiciosa del sector? Apuesta por tratamientos que más que estar encaminados a curar, su objetivo es intentar convertir al paciente en adicto a los medicamentos para asegurarse buenas ventas. Bueno pues de lo que va el post hoy es de lo mismo pero aplicado a algo tan descabellado como el control del clima por medios tecnológicos. El artículo que os resumo se titula De blanquear nubes a fingir volcanes: 2018 será el año cero de la geoingeniería y está escrito por Samuel Martín-Sosa, del área de Internacional de Ecologistas en Acción. La geoingenería es la ciencia nueva que estudia como combatir el cambio climático por medios técnicos y he escrito bastante desde que en 2009 publicase un capítulo amplio sobre ello en mi libro La salud que viene.

Como nos explica el autor del post:
Bajo este sesudo término se esconde la fantasía de manipular a placer un sistema tan complejo y no enteramente entendido como el clima para así controlar el termostato del planeta y solucionar el cambio climático. Hasta la fecha, este anhelo onírico parecía ser patrimonio exclusivo de un puñado de científicos iluminados”.
En realidad la mayoría de la comunidad científica continúa hoy rechazando estas ideas, pero la cosmovisión de un planeta en el que se pueda reducir artificialmente la concentración del CO2 atmosférico o se pueda manejar la cantidad de radiación que llega a la tierra para modular la temperatura según convenga se abre paso en el pensamiento oficial y gana peso político. Se vislumbra todo un cóctel de técnicas que permitan de forma ideal aumentar y/o reducir a demanda lluvias aquí o allá, por ejemplo.

Hace unas cuantas décadas, cuando el calentamiento global aun no tenía nombre, una conocida empresa petrolera se anunciaba con la imagen de un gran iceberg, sacando pecho de capacidad tecnológica para fundir siete millones de toneladas de hielo al día. En efecto, el publicista se lució. De manera premonitoria y desgraciadamente muy acertada, en 2017 la extensión de la capa de hielo en ambos polos se encuentra en mínimos históricos según la NASA.

En el mismo tono prepotente hace no tantos años un conocido oceanógrafo afirmaba “dadme un tanque de hierro y os daré una edad de hielo”, en alusión a una técnica de geoingeniería conocida como fertilización oceánica, consistente en arrojar partículas de hierro al mar para crear explosiones poblacionales de algas que, al capturar CO2, podrían ayudar a enfriar el planeta.

En todos estos años, las propuestas para controlar el clima han sido variopintas y muchas parecen sacadas de películas de ciencia ficción. Generar con máquinas burbujas en el océano que espumen la superficie para blanquearla y aumentar así su reflectividad.

También, modificar genéticamente las plantas para “mejorar” su capacidad fotosintética y ya de paso producir más grano y “solucionar” el hambre mundial, matando dos pájaros de un tiro.

Cubrir el hielo polar con micropartículas de plástico para evitar que se funda; engordar las capas polares bombeando encima hielo artificial (la lógica aplastante nos indica que si el hielo se funde, lo suyo es “hacer” más hielo); lanzar miles de espejitos flotantes a la estratosfera durante años; inyectar partículas de azufre que imiten el efecto de los volcanes para “oscurecer” el cielo y que así penetre menos luz…

Hay algunas especialmente contraintuitivas, como la idea de talar bosques boreales (es decir, ¡eliminar una fuente natural de captación de CO2 como son los árboles!) en zonas que habitualmente quedan cubiertas de nieve, para que esta se deposite en forma de manto blanco uniforme en el suelo y refleje mejor la luz.

Con fenómenos metereológicos extremos y migraciones ambientales abriendo telediarios día sí y día también, empieza a considerarse este asunto muy en serio. ¿Sabían ustedes que en 2018 están programados tres experimentos de geoingeniería? O, empezando por el principio ¿habían oído hablar de la geoingeniería antes?

Pues eso. No es casual que dos de los experimentos previstos para el año que viene vayan a tener lugar en EE.UU. Y es que el momento político también ha cambiado y la administración Trump no ve estas opciones con malos ojos.

De hecho el negacionismo climático siempre se ha llevado bastante bien con la geoingeniería, que ofrece nuevas oportunidades de negocio a las corporaciones, como las derivadas de la venta del CO2 capturado, ya sea para fertilizar algas que se transformen en biocombustibles, bombardear invernaderos, a apurar, abran bien los ojos, los últimos barriles de pozos de petróleo ya explotados.

Uno de los experimentos mencionados tendrá lugar en la Bahía de Monterey, en California y consistirá en blanquear nubes inyectándoles agua de mar aumentando su tamaño y blanqueándolas para que reflejen mejor la luz solar. Paradójicamente el investigador principal y promotor de esta empresa fue uno de los inventores años atrás de las impresoras de inyección: en esta ocasión se trata de “imprimir” nubes blancas a capricho en el cielo.

Otro experimento, denominado SCoPEx, tendrá lugar en Tucson, Arizona. Promovido por la Universidad de Harvard y patrocinado como el anterior por Bill Gates, entra dentro de la modalidad denominada como Inyección Estratosférica de Aerosoles (SAI, por sus siglas en inglés), es decir, la “imitación” del polvo volcánico antes mencionada.

Un tercer experimento programado en la Bahía de Hudson (Canadá) pretende cubrir el mar con microperlas de cristal reflectivas.

¿Qué persiguen estos experimentos? Sobre todo lo que pretenden estos experimentos es “normalizar” la geoingeniería. Actuar de rompehielos para introducirla por la vía de los hechos en la agenda política. Leed entero el post referido que no tiene desperdicio.

Fuente.

viernes, 21 de abril de 2017

Quieren “salvarnos” del cambio climático mediante la peligrosa geoingeniería

Algunos científicos piensan que la única manera de bajar la temperatura en el planeta para combatir el cambio climático, sin modificar la producción y consumo de combustibles fósiles, es abriendo la caja de Pandora de las técnicas de geoingeniería. Esta “nueva ciencia” consiste en modificar el clima mediante tecnología pero esto de jugar a ser dioses tiene también sus peligros.

Quieren desviar la luz y el calor del sol con técnicas que parecen sacadas de una película de ciencia ficción. Esas tecnologías, de manera artificial y temporal, encubrirían el impacto que tienen las emisiones de gases con efecto de invernadero, el uso de combustibles fósiles en nuestra sociedad que es donde está el origen del problema de cambio climático. Y la administración Trump está inflando el globo de los geoingenieros.

Hace poco se ha desarrollado una conferencia en Washington en la que se propusieron peligrosos experimentos que violarían la prohibición de Naciones Unidas existente hoy sobre la geoingeniería, adoptada por consenso de 193 gobiernos en 2010 durante la reunión del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB).

Así lo cuentan los investigadores independientes del Grupo ETC:
El repudio de la administración Trump al acuerdo de la ONU logrado en París en 2015 sobre cambio climático y las limitaciones que impuso a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y a otros organismos que monitorizan el calentamiento global, abrió una oportunidad inesperada para un grupo auto-nombrado de investigadores del clima que buscan promover sus particulares estrategias para enfrentar el cambio climático”.
Más de 100 científicos, escritores de ciencia y políticos se reunieron en Washington el 24 de marzo pasado para discutir el entusiasmo creciente en torno a la tecnología de geoingeniería conocida como “gestión de la radiación solar” (SRM, por las siglas en inglés de Solar Radiation Management), que promueve la posibilidad de bajar la temperatura global desviando la luz solar.

Esta tecnología se ha discutido durante años de manera teórica pero el interés en investigarla y desarrollarla ha crecido significativamente en el último decenio.

Sus impulsores recibieron un aliento inesperado en París al final de 2015, cuando los gobiernos se comprometieron a mantener el aumento de la temperatura por debajo de los dos grados centígrados antes del año 2100.

Limitar el calentamiento global a máximo 1,5 grados debajo de los niveles preindustriales, es un objetivo que el mundo entero (y particularmente los países más vulnerables) necesitan lograr desesperadamente. El problema es que el acuerdo de París no incluyó la obligatoriedad de cortar las emisiones de gases en las medidas necesarias para alcanzar tal objetivo.
Los científicos y políticos reunidos en París sabían que los gobiernos rebasarían el límite de los dos grados antes del 2050, si no es que en el 2030, a menos que se adoptaran reducciones obligatorias de gases de efecto invernadero”, explica Silvia Ribeiro, Directora del Grupo ETC para América Latina, que estuvo en la conferencia de Washington. Según algunos científicos, la única manera de bajar la temperatura planetaria sin modificar la producción y consumo de combustibles fósiles, son las técnicas de geoingeniería”.
A la cabeza de estas propuestas tecnológicas no probadas se encuentra el manejo de la radiación solar. La más común de las SRM predica distribuir sulfatos en la atmósfera, que teóricamente actúan como cenizas de erupción volcánica, ocultan la luz del sol y hacen que baje la temperatura.

Los promotores de SRM, principalmente los científicos de Harvard y de la Universidad de Los Ángeles (UCLA) que organizaron la conferencia en Washington, reconocen que tal enfoque no está probado y que incluso podría ser contraproducente.

También son conscientes de que la SRM no es una solución de largo plazo para el calentamiento global porque los gases de efecto invernadero continuarían emitiéndose aunque se bloqueara la luz del sol y detener ese bloqueo de forma repentina resultaría en un aumento veloz de la temperatura, que podría ser desastroso.

Los participantes de la conferencia de Washington, según Ribeiro, piensan que la administración Trump podría apoyar experimentos sobre la manipulación del termostato global como “Plan B” si los daños ambientales del cambio climático se vuelven inaceptables para los ciudadanos de Estados Unidos.

Y están en ello. David Keith, físico de Harvard, le dijo a su público en el citado evento que su instituto conducirá un experimento de manejo estratosférico de la radiación solar en la segunda mitad de 2018 en colaboración con una compañía privada aeroespacial llamada World View, que cuenta con un puerto espacial cerca de Tucson, Arizona.

World View se especializa en el comercio de globos gigantes que pueden acarrear a la estratósfera hasta 100 kilos de materiales diversos y permanecen en lo alto e inmóviles por periodos largos. Keith y World View planean utilizar drones equipados con sensores para estudiar la liberación de micro o nanopartículas de varias sustancias, incluyendo sulfatos, calcio y polvo de diamantes.

¿Ciencia ficción? No, Keith cuenta con financiación de la Fundación Gates (del Fondo para la Investigación Innovadora en Clima y Energía), de la Fundación Hewlett, la Fundación Alfred P. Sloan y otras.

El de Keith es uno de dos experimentos a cielo abierto de manejo de la radiación solar que podrían ocurrir en los próximos años en Estados Unidos.

En el Grupo ETC tienen conocimiento de un segundo experimento para blanquear nubes en el área de Moss Landing cerca de Monterrey Bay, California. Éste lo planea Thomas Ackerman, un científico del clima del estado de Washington, en colaboración con un grupo de ingenieros de Silicon Valley.


Un tercer experimento para alterar nubes cirrus a grandes altitudes también podría estar en preparación. Además de los experimentos de Estados Unidos, otras pruebas podrían estar planeándose con apoyo de los gobiernos de China y Rusia.

El científico ruso Yuri Izrael ya realizó pruebas “limitadas” de SRM con herramientas militares. Corea del Sur también podría realizar experimentos de geoingeniería océanica en 2018 o después.

No es la primera vez que personajes como Bill Gates financian proyectos para combatir el cambio climático por medios tecnológicos.

La Administración Trump, ahora en el poder, tiene un historial de conexiones con varios geoingenieros que incluyen al anterior director de la petrolera Exxon, Rex Tillerson (hoy Secretario de Estado) cuya empresa ha promovido durante décadas el debate en pro de la geoingeniería; Newt Gingrich, anterior vocero y actual confidente del propio Trump, quien ha hecho lobby a favor de las técnicas de SRM y tiene un proyecto de geoingeniería en el American Entreprise Institute con financiación de la industria de los combustibles fósiles; y el geoingeniero David Schnare, quien ha expuesto planes muy detallados en audiencias del Congreso estadounidense sobre cómo iniciar las pruebas de SRM.

Schnare y otros negadores del cambio climático ven en la geoeingeniería una manera de enfrentar los impactos del cambio climático al tiempo que niegan el papel que juegan para éste los combustibles fósiles. Hasta hace pocos días, Schnare era parte del equipo de transición de Trump en la Agencia de Protección Ambiental.

Son tiempos peligrosos”, concluye Silvia Ribeiro. 
“Tenemos de un lado la negación de gobiernos que afirman que podrán mantener la temperatura por debajo de los dos grados centígrados para el 2100 sin promover la drástica reducción de emisiones y las alternativas reales para lograrlo y tenemos al menos tres gobiernos poderosos que quieren experimentar con el clima: Estados Unidos, Rusia y China, que si pudieran, controlarían el termostato del planeta de manera unilateral.

Es un momento muy peligroso como para que científicos ingenuos les den las herramientas y la excusa para evitar sus compromisos internacionales y pongan en marcha remiendos técnicos unilaterales, de alto riesgo y que amenazan el clima de todos”.
Fuente.

lunes, 20 de julio de 2015

Científicos piden rociar la atmósfera con productos químicos por “el bien del planeta” (la geoingeniería no es entonces una conspiración)

Un grupo de científicos de universidades de los Estados Unidos, el Reino Unido y Australia han publicado un nuevo estudio pidiendo que se apliquen técnicas de geoingeniería del clima, con el fin de “salvar a los arrecifes de coral de un proceso conocido como ‘blanqueo'”.

Los investigadores, entre ellos autores de la Carnegie Institution for Science, la Universidad de Exeter, el Met Office Hadley Centre y la Universidad de Queensland, piden que se aplique una práctica conocida como Manipulación de Radiación Solar (SRM).

Esto implica rociar aerosoles desde aviones (lo que en los círculos conspirativos se han denominado “chemtrails”) en un intento por reflejar la luz del sol con el fin de prevenir el aumento de las temperaturas superficiales del mar.

“Nuestro trabajo pone de relieve el tipo de escenarios climáticos que ahora debemos tener en cuenta si queremos proteger los arrecifes de coral”, afirma el autor principal el estudio, el Dr. Lester Kwiatkowski de la Carnegie Institution for Science.
Dr. Lester Kwiatkowski

Los científicos afirman que el uso de estos “chemtrails” puede evitar que la temperatura del mar se eleve entre uno y dos grados de temperatura. Si las temperaturas suben, los arrecifes de coral se vuelven blancos. El aumento de la temperatura altera la relación simbiótica entre el coral y las algas, provocando que el coral pierda su color y la capacidad de comer las algas, un proceso que a la larga puede matar los corales.



Según los científicos, la geoingeniería del clima podría ser la única forma de limitar los daños. El estudio examinó las diferencias entre un esquema de geoingeniería SRM hipotético y el plan de reducción de CO2 discutido por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). El equipo concluyó que los arrecifes de coral tienen una mejor oportunidad de supervivencia con la geoingeniería.

Curiosamente, este estudio se publica justo cuando los medios oficiales atacan las denuncias sobre la “conspiración de los chemtrails”, calificándolas de paranoia sin sentido.

Pues bien, un grupo de científicos habla públicamente de rociar la atmósfera con aerosoles químicos para conseguir exactamente lo mismo que denuncian estas “campañas conspirativas sobre los chemtrails”…curioso, ¿no?



Y es que discutir que se están aplicando y se han aplicado en el pasado técnicas de geoingeniería, es ser un completo ignorante.

El gobierno de Estados Unidos ya tiene un reconocido historial de modificación del clima.

En un documento de 1996 titulado “El tiempo atmosférico como un multiplicador de fuerza: poseer el Clima en 2025″, la Fuerza Aérea de Estados Unidos examinó una serie de propuestas para el uso del tiempo atmosférico como arma.

De hecho, algunas de estas técnicas ya se implementaron durante la guerra de Vietnam, cuando el gobierno estadounidense aplicó programas de modificación del clima encubiertos bajo la conocida como “Operación Popeye”.
Wikipedia: La Operación Popeye fue un programa de modificación del clima altamente clasificado en el sudeste asiático durante 1967-1972.
La operación de siembra de nubes durante la guerra de Vietnam se extendió desde el 20 de marzo 1967 hasta el 5 de julio 1972, en un intento por alargar la temporada de monzones, específicamente sobre las áreas de la Ciudad de Ho Chi Minh.
La operación se utilizó para inducir la lluvia y extender la temporada de monzón asiático oriental en apoyo de los esfuerzos del gobierno de Estados Unidos relacionados con la guerra en el sudeste asiático.
Además, en 2012 se reveló que en la década de 1950, el ejército estadounidense también roció productos químicos tóxicos sobre su propia población, concretamente en los cielos de San Louis, sin informar de ello a la población.



Por lo tanto, ya hay precedentes…y estamos hablando solo de los precedentes conocidos oficialmente.

A principios de este año, un comité internacional de científicos dio a conocer un informe que indica que el uso de las técnicas de geoingeniería para combatir los efectos del cambio climático no es una alternativa viable para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

El informe de la comisión pidió más investigación y una mayor comprensión de las diversas técnicas de geoingeniería, incluyendo los esquemas de eliminación de dióxido de carbono y la implementación de las técnicas de Manipulación de Radiación Solar (SRM), es decir, las que piden con “urgencia” los científicos que presuntamente quieren salvar los arrecifes del coral.



Los científicos descubrieron que las técnicas SRM son propensas a presentar “riesgos conocidos y otros posibles problemas desconocidos de carácter ambiental, social y político, entre ellos la posibilidad de ser desplegadas de forma unilateral”, lo que podría provocar graves conflictos diplomáticos entre naciones.

A principios de este año, al hablar en una reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia en San José, California, el profesor Alan Robock realizó una advertencia sobre la geoingeniería.

Robock discutió la posibilidad de que la CIA ya esté utilizando la manipulación climática como arma de guerra. Robock ha realizado investigaciones para el panel intergubernamental sobre cambio climático (IPCC) en el pasado.
Alan Robock

El profesor declaró que había recibido la llamada de dos hombres que afirmaban ser de la CIA, y que le preguntaron “si era o no posible que gobiernos hostiles utilizaran la geoingeniería o técnicas de manipulación masiva de las condiciones meteorológicas, en contra de los Estados Unidos”, lo que Robock interpretó como una consulta inversa.

Según afirmó Robock, lo que realmente querían saber con esa consulta era si, según su criterio como experto, los EEUU podrían utilizar dichas técnicas para atacar a países enemigos sin ser detectados.

Robock señaló que, “La CIA fue una importante fuente de financiamiento para el informe de las Academias Nacionales, lo que me hace sospechar de que tienen el control (sobre las técnicas de geoingeniería)”.



El informe de la Academia Nacional de Ciencias del que habla Robock, examinó los efectos y la posibilidad de aplicar técnicas de geoingeniería para combatir el cambio climático. El informe también fue financiado por la NASA, el Departamento de Energía de Estados Unidos, y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

Como vemos, lo que durante años ha sido calificado de “teoría conspirativa”, como eran los chemtrails, ahora empieza a convertirse en algo oficial.
Lo más grave es que tratan de vendernos la expansión de productos químicos en el cielo como algo “necesario e indispensable para salvar el planeta”.

Y esto demuestra también que lo que un día son “teorías conspirativas”, muchas veces, con el paso del tiempo, acaban siendo “verdades oficiales”, aunque eso no quiere decir que debamos creernos cualquier teoría conspirativa, obviamente…

Fuente: http://www.activistpost.com/2015/06/scientists-say-geo-engineering-sky.html

http://www.exeter.ac.uk/news/featurednews/title_453187_en.html

http://www.irishtimes.com/news/environment/scientist-concerned-over-cia-weather-weapon-query-1.2104844

http://www.businessinsider.com/army-sprayed-st-louis-with-toxic-dust-2012-10

http://csat.au.af.mil/2025/volume3/vol3ch15.pdf

jueves, 12 de marzo de 2015

La CIA y la manipulación del clima. Operación Popeye

En febrero de 2015, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos junto a otras instituciones publicaron dos informes sobre geoingeniería (propuestas tecnológicas para manipular el clima) que fueron financiados, entre otros, por la CIA estadounidense. Escribí sobre estos informes recientemente (Manipulación climática a la carta)



La CIA y otros sectores del aparato de inteligencia estadounidense han calificado el cambio climático y el control del clima como factores geopolíticos estratégicos y de seguridad nacional. En 2009, la CIA abrió incluso su propio Centro de Cambio Climático y Seguridad Nacional, pero el Congreso le ordenó cerrarlo en 2012. Esta es quizá una de las razones por las que decidió patrocinar este proyecto de la Academia de Ciencias desde 2013. Muchas de las tecnologías propuestas como geoingeniería tienen alto potencial de utilización hostil.

Al respecto, Alan Robock, climatólogo de la Universidad de Rutgers, Estados Unidos, que investiga el tema de la geoingeniería, expresó preocupación sobre la participación de la CIA en estos informes. (The Guardian 17/2/2015).

El 19 de enero de 2011, Robock recibió una llamada de los consultores de la CIA Roger Lueken y Michael Canes, que le preguntaron, entre otras cosas, si otros países estuvieran tratando de controlar nuestro clima, ¿sería posible detectarlo? Robock contestó que si se intentara hacer una nube volcánica artificial en la estratosfera –una de las propuestas sobre las que más se insiste– que fuera lo suficientemente grande, gruesa y duradera como para afectar el clima, seguramente se vería con instrumental desde tierra. Otros tipos de geoingeniería, como blanqueamiento de nubes o naves que arrojen partículas en la atmósfera se podrían detectar probablemente desde satélites y sistemas de radar existentes. Pero la pregunta que le quedó pendiente a Robock es si en realidad esas preguntas, más que por la seguridad nacional de Estados Unidos, estaban dirigidas a saber si otros países podrían advertir si la CIA manipulara el clima.

La manipulación del clima como arma de guerra ha estado en la agenda de las fuerzas militares de Estados Unidos –y otras grandes potencias– por décadas. Por ejemplo, la Operación Popeye, usada durante la guerra de Vietnam y ahora desclasificada, hizo llover por mucho tiempo para inundar los caminos y arruinar los cultivos de arroz de los vietnamitas en resistencia. Desde esos años se conocen también varios proyectos del gobierno de Estados Unidos para controlar huracanes, que a diferencia de la Operación Popeye, no han sido referidos por ellos como uso bélico, pero igualmente tienen ese potencial. En 1996, la Fuerza Aérea de Estados Unidos publicó un informe más amplio sobre manipulación climática, titulado sugestivamente "El tiempo atmosférico como multiplicador de la fuerza: poseyendo el clima en 2025".

Robock señala que en el último Examen cuadrienal de defensa, publicado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos en 2014, se reafirma que el cambio climático es una amenaza importante para Estados Unidos y el resto del mundo. El documento afirma:
“Las presiones causadas por el cambio climático influenciaran la competencia por recursos, al tiempo que colocan cargas adicionales sobre las economías, las sociedades y las instituciones de gobierno en el mundo. Estos efectos son multiplicadores de amenazas que agravan los factores de presión en otros países, como la pobreza, la degradación ambiental, la inestabilidad política y las tensiones sociales –condiciones que pueden llevar a actividades terroristas y otras formas de violencia”.
No es sorprendente, aunque sí muy amenazante, que un gobierno que se dedica a promover la guerra por todo el mundo, alimentado y alimentando al mayor complejo militar-industrial del globo, se proponga usar también el clima para sus fines.

Lo que quizá está un poco fuera del radar público es que a través de informes científicos como estos están intentando vender al mundo que es necesaria la geoingeniería, aduciendo que es para enfrentar al cambio climático. Un cambio que por cierto, es en alto grado provocado por ellos mismos.

La propuesta de estos informes (más investigación y posible experimentación en geoingeniería) no sólo desvía recursos y atención de la necesidad urgente de frenar los gases de efecto invernadero y por tanto, salir del modelo dominante industrial de producción y consumo. Además intenta pasar de contrabando la legitimación de tecnologías muy peligrosas que si fueran presentadas como armas de guerra, serían rechazadas masivamente por la comunidad internacional. Justamente, luego de la guerra de Vietnam, se firmó un Convenio de Naciones Unidas, abreviado Convenio ENMOD, que prohíbe el uso del clima y el medio ambiente como armas de guerra.

Sin embargo, presentadas como tecnologías para combatir al cambio climático, han conseguido que científicos y gobiernos las estén discutiendo, cuando deberían ser claramente descartadas y prohibida su experimentación.

¿O alguien puede creer que las mismas tecnologías de geoingeniería, que durante décadas han sido pensadas como armas, ahora serían usadas por países como Estados Unidos solamente para combatir el cambio climático? Y eso además de que sea cual sea el fin que le atribuyan sus promotores, la geoingeniería tendría impactos devastadores sobre regiones enteras y el potencial de desequilibrar aún más el clima global.

Silvia Ribeiro es Investigadora del Grupo ETC

Más información en : www.etcgroup.orghttp://www.geoengineeringmonitor.org/
http://www.alainet.org/active/81347


Operación Popeye: Cambio climático con fines bélicos. La guerra secreta del monzón
La modificación del clima con fines bélicos (Operación secreta desclasificada). Fuente: La Última Batalla

La Operación Popeye, desarrollada por los EE.UU, entre los años 1967 y 1972, se puede considerar como el primer uso sistemático y hostil, conocido en la historia, de las técnicas de modificación ambiental, en el marco de la guerra del Sudeste Asiático. Esta operación fue desclasificada, bajo la presión del Congreso estadounidense, en el año 1974.



Esta operación fue desarrollada por el Ejército Estadounidense durante la Guerra de Vietnam. Se inició el 20 de Marzo de 1967, hasta el 5 de Julio de 1972. Su objetivo era prolongar la duración de la estación de monzón sobre Laos, concretamente por el territorio por el cual discurría la ruta Ho Chi Minh.

El Ho Chi Minh era un trayecto logístico controlado por la República Democrática de Vietnam (Vietnam del Norte) y que discurriendo por territorio de Laos y Camboya, llegaba a la República de Vietnam (Vietnam del Sur). Gracias al Ho Chi Minh se proporcionaba mano de obra y material de guerra al Frente Nacional para la Liberación de Vietnam del Sur (NLF), al Vietcong y a la Milicia Nacional de Vietnam (PAVN).

Para dificultar el tráfico de suministros que aportaba esa ruta, la 54ª Escuadrilla de Reconocimiento Meteorológico, sembró el cielo con Ioduro de Plata para que el periodo de lluvias aumentara un promedio de 30 a 45 días. Se pretendía que la lluvia provocara desprendimientos sobre las calzadas, que los ríos se desbordaran y que el terreno quedara impracticable para el tránsito de camiones.

Este controvertido proyecto fue aprobado por el Departamento de Estado y por el Departamento de Defensa Estadounidense. Los aspectos técnicos fueron verificados por el Dr. Donald F. Hornig, Consejero del Presidente en asuntos de Ciencia y Tecnología. El Gobierno de Laos no fue informado del proyecto, métodos a usar, ni de sus objetivos, y aunque el Secretario de Defensa Robert S. McNamara, era consciente de que la comunidad científica internacional podría poner objeciones, apuntó al Presidente que ante todo privaban las actividades militares consideradas, como en este caso, parte importante de la Seguridad Nacional.

En Octubre de 1966, del Proyecto Popeye fue testeado en una franja de Laos, concretamente al este de la meseta de Bolovens, cerca del valle del río Se Kong. De las 50 nubes que se formaron, un 82% produjó lluvia de forma rápida. Fue todo un éxito, pasando del status de experimento, a formar parte como programa operacional del Departamento de Defensa.

Comenzando el 20 de marzo de 1967 y durante la estación lluviosa (Marzo hasta Noviembre) hasta el año 1972, tres aviones C-130 y dos F4-C partieron desde la Base de la Fuerza Aérea Tailandesa situada en Udorn, dos veces por día.

Los vuelos eran oficialmente misiones de reconocimiento, las tripulaciones eran rotatorias y formaban parte de la 54ª Escuadrilla de Reconocimiento Meteorológico estacionada en la isla de Guam, siendo su cometido teórico la realización de un parte meteorológico.

Si bien el área inicial de operaciones era sólo una zona de Laos, el 11 de Julio de 1967 se amplió al Norte del Paralelo 20, incluyendo parte de Vietnam del Norte. En Septiembre de ese mismo año se incluyó también el valle de A Shau en Vietnam del Sur. En dos ocasiones, y durante 1968 diversas zonas de Vietnam del Norte fueron incluidas como objetivo, pasando a ser en pocos meses zonas no operativas al coincidir con restricciones a los bombardeos convencionales. En 1972, la mayoría del Noreste de Camboya fue añadido también como área operacional.

El periodista Jack Anderson mencionó la Operación Popeye en Marzo de 1971, basándose en un documento secreto de 1967 dirigido al presidente Jonhson por los Jefes del Estado Mayor del Ejército. Miembros del Congreso presionaron al Pentágono para que revelase los detalles del programa para modificar la meteorología, siendo el Senador Claiborne Pell, Presidente de la Subcomisión del Senado sobre los Océanos y Medio Ambiente, y más tarde presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, el motor de ese esfuerzo.

Este tipo de operaciones supusieron una fuente de preocupación porque se consideraba que podía suponer la apertura a un nuevo y peligroso tipo de guerra. Los fuertes tifones y lluvias que asolaron Vietnam del Norte en 1971 añadieron mucha tensión al asunto.

El 23 de de Septiembre de 1971, Pell envió una carta al Departamento de Defensa solicitando información sobre la Operación Popeye. Tras una espera de 4 meses, el Departamento de Defensa se negó a responder sobre la base de que pondría en peligro la Seguridad Nacional.

Pell no se rindió y en Junio de 1972 presentó ante el Senado la Resolución 281 "el Gobierno de los EE.UU. debería buscar el acuerdo de otros gobiernos a la propuesta de un tratado que prohíba el uso del medio ambiente o la modificación de la actividad geofísica como arma de guerra, o la realización de cualquier investigación o experimentación con respecto a ella”. Esta resolución, con pequeñas modificaciones, se aprobó un año más tarde como la Resolución 71, del 11 de Julio de 1973, (se presentaron también resoluciones similares en la Cámara de Representantes).

A comienzos de 1974 se empezó a conocer la verdad. El 28 de Enero en una carta a los senadores, Martin Laird (que había pasado de Secretario de Defensa a Asesor Especial del Presidente Nixon) admitió el programa de modificación del clima en Vietnam. Dijo que su testimonio de 1972 era falso, alegando que no sabía que se estaba desarrollando (recordemos que entonces era el Secretario de Defensa).

El 24 de Marzo de 1974, la operación fue puesta en conocimiento del Senado. Pell junto con otros cargos públicos presionaron para que se hiciera público, cosa que ocurrió el 19 de Mayo de 1974.

En una sesión informativa, los funcionarios militares trataron de minimizar el impacto de la Operación Popeye, argumentando que el aumento de las precipitaciones había sido marginal, afectando “sólo” alrededor del 5% respecto a las precipitaciones de dicha región. Obviamente, los críticos preguntaron por las causas que llevaron a un programa ineficaz a permanecer activo durante más de 5 años.

En total se realizaron 2602 misiones, “sembrando” 47.409 nubes, y con un costo de 21,6 millones de dólares.




lunes, 16 de febrero de 2015

Entrevista Josefina Fraile – Manipulación climática o geoingeniería

Josefina Fraile, activista ambiental, se dedica a denunciar, desenmascarar y paralizar cuanto antes, las Fumigaciones Clandestinas Aéreas que se están llevando a cabo en todo el planeta sin el consentimiento de los ciudadanos, consecuencia de los programas de geoingeniería o manipulación climática. No por increible que parezca, es menos cierto. Es un asunto extremadamente grave que afectará de forma radical -ya está afectando- la supervivencia del planeta. Luchar contra las armas climáticas es algo poco común, es la madre de todas las batallas. Sólo tenemos un planeta tierra, y es nuestro hogar. Si permitimos que cuatro psicópatas manipulen los sistemas climáticos naturales, el resultado será la destrucción de toda la cadena de vida. Tenemos que saber la verdad para poder enfrentarnos a ella, plantarle cara y evitar que estos aberrantes experimentos sigan adelante.

PARTE I
Historia de la geoingeniería, implicaciones y objetivos

PARTE II
La manipulación climática en la zona experimental de la Guareña, España



Los videos en Vimeo:

Parte 1
Parte 2

sábado, 3 de enero de 2015

La geoingeniería es mucho más que la “conspiración de los chemtrails”

Por Miguel Jara

Me ha sorprendido (quizá no tanto) un post de El Confidencial sobre la geoingeniería como negándola y ridiculizando a quienes trabajan ese asunto. La geoingeniería es una “nueva”ciencia que estudia la manera de modificar el clima por medios técnicos. No por poco conocida deja de ser cierto que existe.

Además, el artículo me parece mal intencionado pues pese a que la principal fuente de información del mismo, la asociación Guardacielos, dice que prefiere hablar de geoingeniería mejor que del concepto “popularizado” de la misma, “chemtrails”, el autor de la información se empeña en titular con esta última palabra, que tiene un sentido peyorativo por las muchas cosas raras que se han escrito en su nombre.

Nos cuenta ese diario:
"El pasado sábado 20 de diciembre, a petición de Izquierda Unida, Partido Popular y PSOE se sumaron a una iniciativa en el municipio de Castronuño, Valladolid, para expresar su rechazo a los chemtrails o, lo que es lo mismo, las estelas de vapor de agua que dejan los aviones a su paso”.
Pero en el documento de las mociones municipales la palabra “chemtrails” no aparece por ninguna parte, se trata siempre de geoingeniería, el nombre correcto del fenómeno. La explicación de lo que son los denominados chemtrails es errónea a consciencia pues ese concepto surge tras la fusión de dos palabras anglosajonas como chemical y trails es una que significa algo así como trazos químicos, por las líneas que trazan en el cielo a base de nubes determinados aviones no se sabe bien con qué intención.

Si lo que pretendía el reportero era desinformar desde luego que entre profanos en la materia lo ha conseguido.

Observo también que de manera reiterada y desde el mismo titular se asocia la geoingeniería con una supuesta conspiración, término que ha degenerado para asociarse con todo lo que se desconoce o suena raro o puede poner en jaque a ciertos poderes. Todo lo que no nos guste podemos intentar descalificarlo etiquetándolo de “conspiración”.

La Universidad de Oxford ha creado una librería digital relacionada con este tema. Está en inglés y contiene mucha información reciente, desde artículos de prensa hasta estudios científicos. En esa página se explica qué es la geoingeniería. Éste es un concepto mucho más amplio que los conocidos como chemtrails, esto serían una parte, la nueva ingeniería sería el todo.

Para entender a qué me refiero es imprescindible que veáis el estudio científico que recoge con más detalles proyectos con la apariencia de lo que vemos en el cielo y otros muchos que tienen la intención de combatir el cambio climático con tecnologías de lo más “curiosas”. Es un trabajo de 944 páginas realizado por un extenso panel de científicos e investigadores denominado Policy Implications of Greenhouse Warming: Mitigation, Adaptation, and the Science Base (Implicaciones de la política del calentamiento por efecto invernadero, mitigación, adaptación y base científica).

Ante los informes que muestran el creciente caos climático, los promotores de la geoingeniería –entendida como manipulación intencional del clima a escala planetaria– han logrado incluso entrar en ámbitos globales de referencia, como el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC).

Intentan además revertir la moratoria contra la geoingeniería que existe en Naciones Unidas en el Convenio de Diversidad Biológica y legitimar técnicas de geoingeniería en las negociaciones de cambio climático. Es por tanto la geoingeniería uno de los temas científicos más candentes y polémicos (y menos transparentes para lo que hay en juego). De conspiración no tiene nada.

Hay un documental muy serio sobre a lo que nos exponemos con la geoingeniería que se titula What in the World Are They Spraying?, que puede traducirse como ¿Con qué están rociando el mundo? Este trabajo trata de documentar hasta dónde es posible que en la actualidad se estén creando nubes artificiales de compuestos químicos y metálicos que tendrían como objeto reflejar parte de los rayos del sol que llegan a la Tierra para reducir en algún grado la temperatura.



En los últimos años se han utilizado estas técnicas, aunque no son muy conocidas por la ciudadanía. Por ejemplo la compañía Planktos basa su negocio en verter toneladas de nanopartículas de hierro en los mares alegando que así puede capturarse el carbono emitido a la atmósfera. Y personajes como Bill Gates (presidente de Microsoft) financian proyectos para combatir el cambio climático por medios tecnológicos.

No sé con qué criterios periodísticos se escriben cosas como las que me han traído a escribir sobre este asunto pero yo si observara que tras un fenómeno sólo hubiera una panda de chalados NO le prestaría atención. Creo que lo sensato es investigar el asunto, tomar muestras de las tierras que la citada asociación dice que están contaminadas, ver si es cierto, buscar relaciones, comprobar los hechos, vaya. Y preocuparnos por la geoingeniería, ser escépticos con la misma pues la mejor manera de combatir el cambio climático es cambiar el actual modelo económico por uno ecológico.

¿Recordáis aquello de que cuando el filósofo señala a la luna el estúpido se queda mirando el dedo? Pues en este tema es claro que hay gente que cuando le señalas la geoingeniería se queda con la “conspiración de los chemtrails”.

jueves, 17 de octubre de 2013

El informe del Foro Económico Mundial reconoce la realidad de los chemtrails

Hace un tiempo que me hicieron llegar este documento, y al traducirlo me he quedado boquiabierto (Fuente y traductor Alex Corrons). Espero que este documento lo hagáis llegar al mayor número de personas posible, ya que de esto en los telediarios y tertulias políticas no se habla, pero muchos de los recortes y de las medidas políticas tienen una relación directa con este informe. Aquí os dejo una traducción de la parte ideológica de este inquietante informe que han elaborado tras su última reunión estos 'amos del mundo' del World Economic Forum, en el que he subrayado determina dos puntos clave:




Riesgos Globales 2013

Factores X

En esta sección, desarrollada en colaboración con Nature, una importante revista científica, la Red de Respuesta a los Riesgos pide a los lectores mirar más allá de nuestras preocupaciones de alto riesgo en el momento de considerar un conjunto de cinco factores X, y reflexionar sobre lo que los países o las empresas deberían hacer para anticiparse a ellos.

En un mundo de muchas incertidumbres, estamos constantemente en la búsqueda de identificar "factores X", nuevas preocupaciones clave de posible importancia en el futuro y con consecuencias desconocidas. Mirando hacia el futuro e identificando las nuevas cuestiones, nos ayudará a anticipar los retos del futuro y adoptar un enfoque más proactivo, en lugar de ser atrapados por sorpresa y a la fuerza en un modo totalmente reactivo.

Los factores X son cuestiones serias, basadas en los últimos descubrimientos científicos, pero un poco alejados de lo que se considera generalmente como preocupaciones más inmediatas, tales como estados fallidos, los fenómenos meteorológicos extremos, el hambre, la inestabilidad macroeconómica o conflictos armados. Abarcan cuestiones amplias y vagamente comprendidas que podrían servir como base para incubar posibles riesgos futuros (u oportunidades).

Cambio climático fuera de control 

Factores X: Cambio Climático Fugitivo

La amenaza del cambio climático es bien conocida. Pero, ¿hemos pasado el punto de no retorno? ¿Y si ya se ha desencadenado una reacción en cadena fuera de control que está inclinando rápidamente a la atmósfera de la Tierra a un estado inhóspito?

El efecto invernadero natural es un prerrequisito para la vida. Sin él, la Tierra, la temperatura global promedio de la superficie estaría muy por debajo de cero. Pero el clima de nuestro planeta es una bestia volátil. Pequeñas fluctuaciones en la órbita de la Tierra alrededor del Sol pueden ejercer una gran influencia en el clima. Lo mismo ocurre con la concentración que varía en la atmósfera de la Tierra, de moléculas que atrapan el calor, como el dióxido de carbono, al que hemos estado añadiendo las emisiones de gases de efecto invernadero.

¿Cómo de pronunciado y con qué rapidez se producirá el calentamiento (y cómo afectará a las lluvias y tempestades) es difícil de decir, ya que incluso los modelos informáticos más sofisticados no pueden capturar todos los factores que intervienen en un sistema tan complejo como el de la Tierra. Pero podría ser más dramático y difícil de adaptarse a la mayoría de lo que los científicos predicen, debido a las reacciones naturales en el sistema, relacionados con los procesos en los océanos y en tierra. Tienen el potencial para amplificar el cambio climático hasta el punto de alterar fundamentalmente el sistema global. Las preguntas son muy debatidas en estos dudosos puntos de inflexión, la rapidez con que puede ser alcanzado -si se puede ser teórico- y lo que sucederá cuando se crucen.

El mecanismo de retroalimentación positiva más conocido, tal vez es la llamada retroalimentación hielo-albedo. En un mundo más cálido habrá menos nieve y hielo marino. Su fusión revela las tierras más oscuras y la superficie de las aguas de debajo, que ahora absorberán más calor solar. Más absorción, provoca entonces aún mayor fusión y calentamiento, y así sucesivamente, en un bucle de retroalimentación de auto-refuerzo.

El deshielo sin precedentes del 97% de la superficie de hielo de Groenlandia, en julio de 2012, por ejemplo, ha dado lugar a un oscurecimiento de la capa de hielo de Groenlandia, lo que significa que comenzará a absorber los niveles más altos de la energía solar y se derretirán más rápido todavía.

La fusión del hielo marino del Ártico será completa en verano -el Ártico se espera que sea estacionalmente libre de hielo en torno a 2040- probablemente podría revertirse en escalas de tiempo humanas, si los gases de efecto invernadero son reducidos y baja la temperatura. Pero si las capas de hielo de varios kilómetros de espesor que cubren Groenlandia y la Antártida disminuyen, puede que no reaparezcamos tan fácilmente en un mundo más frío. El hielo nuevo, se tendría que formar en las tierras más bajas, donde las temperaturas son más altas.

Con esta fusión, el uso del suelo y la vegetación cambian, y los efectos de los cambios en la cubierta de nubes contemplan otros mecanismos de retroalimentación importantes. Algunos científicos sospechan que en 2040 hasta 63 millones de toneladas adicionales de carbono -y hasta 380 millones de toneladas en 2100- podrían ser liberadas por el deshielo y la degradación de los suelos.

Por último, existe enorme potencial del efecto de retroalimentación de vapor de agua, un gas de efecto invernadero natural en sí mismo. Una atmósfera más cálida puede retener más agua. A medida que la temperatura media del aire se eleva en respuesta a nuestro consumo de combustibles fósiles, la evaporación y concentración en la atmósfera de vapor de agua se incrementará, intensificando aún más el efecto invernadero. En Venus, esto probablemente causó un efecto invernadero desbocado, que evaporaron los océanos que pudieron haber existido en la historia temprana del planeta.

Por suerte, el hombre sobre calentamiento climático, no tiene prácticamente ninguna posibilidad de producir un efecto invernadero desbocado análogo al de Venus. Aún así, los científicos del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) afirman que la retroalimentación del vapor de agua en la Tierra podría ser lo suficientemente fuerte como para duplicar el efecto invernadero sólo debido al dióxido de carbono añadido.

Mientras que los debates sobre el cambio climático de la última década se centraron en si los seres humanos podrían ser responsables de la alteración de un sistema tan grande como el clima de la Tierra, es posible que se mueva rápidamente la discusión forzada hacia la mejor forma de fortalecer la resiliencia y capacidad de adaptación para hacer frente común al autoclima de la Tierra. Las consecuencias sin piedad nos precipitan hacia un equilibrio nuevo y desconocido.

Mejoras cognitivas significativas

Factores X: Significativa mejora cognitiva

Una vez dominado el exclusivo mundo de la ciencia ficción, las habilidades sobrehumanas se acercan rápidamente en el horizonte de forma plausible. ¿Va a ser éticamente aceptado por el mundo el cambio cognitivo mejorado y amplificado? ¿Cuáles podrían ser las implicaciones militares?

Los científicos están trabajando duro para desarrollar las medicinas y terapias necesarias para curar enfermedades mentales como el Alzheimer y la esquizofrenia. Aunque el progreso ha sido lento, es concebible que en las futuras investigaciones no muy lejanas se identifiquen compuestos que mejorarán los potenciadores cognitivos farmacéuticos existentes (por ejemplo Ritalin, Modafinil). A pesar de que se prescriben para enfermedades neurológicas significativas, nuevos compuestos eficaces que parecen mejorar la inteligencia o la cognición es seguro que podrán ser utilizados por personas sanas que buscan una ventaja en el trabajo o la escuela.

La mejora podría provenir del hardware, así como de medicamentos. Un puñado de estudios en seres humanos indican que la estimulación eléctrica -ya sea directamente a través de electrodos implantados, o mediante el cuero cabelludo con la estimulación magnética transcraneal (TMS)- puede aumentar la memoria. Los implantes cocleares ya son el tratamiento estándar para los sordos, y los implantes de motor para el control de prótesis y dispositivos neuronales se están desarrollando rápidamente y es probable que cada vez estén más ampliamente disponibles en los próximos años. Los implantes de retina para ciegos están un poco más atrasados, pero la investigación está en auge y parece probable que se resolverá pronto.

Los mejores interfaces todavía dependen de electrodos cerebrales invasivos (técnicas no invasivas para hacer el trabajo, pero son lentas e ineficientes), que es el principal obstáculo para estas, siendo adoptadas por las personas sanas. Pero parece concebible que dentro de 10 años o bien tendremos un nuevo método para registrar la actividad cerebral o las señales no invasivas serán decodificadas de manera más eficiente. Las interfaces cerebrales directas de dispositivos y sensores en nuestras vidas no están fuera de la cuestión, abriendo un nuevo campo de la neurobiología mayor para aquellos que puedan permitírselo.

Esto planteará problemas éticos en muchos ámbitos de la vida similares a las que rodean al "doping" en el mundo del deporte profesional. ¿Vamos a aceptar la idea de que la mejora cognitiva de forma significativa debe de estar disponible para su compra en el mercado libre? O habrá, como sucede con los potenciadores de desempeño en los deportes de competición, un impulso de la legislación para mantener un campo de juego más nivelado?

Hay, además, un riesgo significativo de que la mejora de la cognición vaya muy mal. La cognición mejorada con fármacos trabaja apuntando a sistemas neurotransmisores particulares, y por lo tanto, lo más probable es que tenga una acción de amplio alcance. Hay una posibilidad significativa de efectos no deseados en otros sistemas -por ejemplo, las drogas para mejorar el aprendizaje pueden conducir a una mayor disposición a asumir riesgos, las drogas para mejorar la memoria pueden conducir a un aumento de la conducta impulsiva. Investigaciones recientes sugieren que, además de estimular la memoria, los TMS pueden ser usados para manipular las creencias del bien contra el mal o para suspender el juicio moral de una persona por completo. También se podría utilizar para "borrar" la memoria y deliberadamente causar un daño cerebral permanente sin el uso de procedimientos invasivos o golpes con objetos romos.

Tanto con los efectos deseados, como con los no deseados de estas nuevas tecnologías, se abrirían nuevas categorías de posibles dilemas de doble uso (tecnologías que se pueden utilizar tanto para bien como para mal). No es difícil ver cómo estos fármacos podrían encontrar aplicaciones en las fuerzas armadas y los contextos de aplicación de la ley, o por el contrario por las organizaciones criminales y grupos terroristas. Podrían provocar una carrera armamentística en la mejora neuronal de tropas de combate.

Estos avances podrían tener impactos profundos dentro de 20 a 50 años en las normas sociales que afectan a la forma de enfocar los problemas como la educación y la formación, la disparidad entre los grupos en la sociedad, el consentimiento informado y la explotación, y las leyes internacionales de la guerra.

Despliegue sibilino de geoingeniería

Factores X: Implementación sibilina de geoingeniería

En respuesta a la creciente preocupación por el cambio climático, los científicos están explorando maneras en que podrían, con el acuerdo internacional, manipular el clima de la Tierra. Pero, ¿y si esta tecnología fuese secuestrada por un Estado delincuente o un individuo?

La geoingeniería puede referirse a muchas cosas, pero más a menudo se asocia con un campo científico que ha llegado a ser conocido como "manejo de la radiación solar". La idea básica es que las partículas pequeñas pueden ser inyectadas a la estratosfera para bloquear parte de la energía solar entrante y la reflejan hacia el espacio, tanto como las erupciones volcánicas graves han hecho en el pasado. En marcado contraste con décadas de evolución tecnológica y disputas políticas acerca de reacondicionar la infraestructura energética para reducir las emisiones de efecto invernadero, en el manejo de la radiación solar se actuaría rápidamente y además sería barato ponerlo en práctica, aunque los efectos secundarios pueden hacer que sea una opción muy cara.

La mayoría de la investigación se ha centrado en la inyección de azufre a través de aviones. Estudios recientes sugieren que una pequeña flota de aviones podría inyectar un millón de toneladas de compuestos de azufre en la estratosfera -lo suficiente para compensar aproximadamente la mitad del calentamiento global experimentado hasta la fecha. Para EEUU de mil a dos mil millones de dólares anuales. En teoría, la tecnología sería equivalente a un termostato planetario, teniendo el control directo sobre la temperatura global. El impacto directo de oscurecimiento del sol se haría notar en semanas o meses.

El costo más detallado y el análisis de ingeniería fue encargado por David Keith, actualmente en la Universidad de Harvard, y llevado a cabo por Aurora Flight Sciences. Este análisis, realizado formalmente en julio de 2011, sugiere que una pequeña flota de aviones podría inyectar un millón de toneladas de azufre a la estratosfera -suficiente para compensar aproximadamente la mitad del calentamiento global experimentado hasta la fecha. Sin embargo, una larga serie de cuestiones éticas, jurídicas y científicas surge rápidamente acerca de los múltiples efectos adicionales que pueden ser mucho más difíciles de evaluar. El problema es que la radiación solar entrante impulsa el sistema climático, por lo que la reducción de la luz solar alteraría fundamentalmente el modo en que la energía y el agua se mueven en todo el planeta. Casi cualquier cambio en los patrones climáticos es probable que cree ganadores y perdedores, pero la determinación de la causalidad y la cuantificación de los impactos en cualquier región o país sería un gran desafío.

Nadie tiene previsto el despliegue para el manejo de la radiación solar a corto plazo, dadas las dificultades para resolver una serie de cuestiones de gobernanza (lo demuestra el hecho de que incluso el SPICE, un experimento relativamente simple en el Reino Unido se fue a pique en medio de la controversia). Empezando por la Royal Society del Reino Unido, muchos cuerpos académicos y políticos han pedido que la investigación sea cautelosa, así como una conversación más amplia sobre las implicaciones de este tipo de tecnologías.

La Inyección Estratoférica de Partículas para la Ingeniería Climática (SPICE) es un proyecto de investigación del Reino Unido -financiado por el gobierno- de geoingeniería que tiene como objetivo evaluar la viabilidad de la inyección de partículas en la estratosfera desde un globo con el propósito de manejar la radiación solar.

Pero esto ha llevado a algunos analistas de geoingeniería a pensar en un escenario de corolario, en la que un país o un pequeño grupo de países que precipita una crisis internacional por avanzar en la implementación o en la investigación a gran escala independientemente de la comunidad global. El clima mundial podría, en efecto, ser secuestrado por un país de delincuentes, o incluso un individuo rico, con costos imprevisibles para la agricultura, la infraestructura y la estabilidad mundial.

El problema es que la única manera de probar verdaderamente el manejo de la radiación solar es a escala. Potencialmente, esto combina investigación a gran escala con el despliegue, dando a las naciones rebeldes cobertura política con el pretexto de la ciencia. Muchas investigaciones han planteado si un programa puede estar dirigido al Ártico, por ejemplo, donde el impacto del calentamiento global es mayor, pero algunos investigadores sugieren que los impactos podrían migrar rápidamente desde el Ártico a otras regiones. Muchos dicen que una verdadera prueba de gestión de la radiación solar tendría que ser global.

Debido a estas complejidades, la mayor parte de la ciencia que hasta la fecha se ha realizado es a través de modelos informatizados, aunque los científicos están buscando formas para poner a prueba estas ideas con experimentos locales. Pero, en general, a pesar de las llamadas a programas científicos gubernamentales más coordinados, el panorama del financiamiento para este tipo de ciencia sigue siendo irregular.

Esto deja un espacio para la experimentación no regulada a las partes sin escrúpulos. Por ejemplo, un estado insular amenazado con el aumento del nivel del mar puede decidir que no tiene nada que perder, o individuos bien financiados con buenas intenciones pueden tomar el asunto en sus propias manos. Hay indicios de que esto ya está empezando a ocurrir. En julio de 2012, un empresario estadounidense provocó controversia cuando dejó cerca de 100 toneladas de sulfato de hierro en el Océano Pacífico frente a la costa oeste de Canadá en un plan para generar una floración de plancton artificial. El plancton absorbe el dióxido de carbono y luego puede hundirse con él hasta el fondo del océano, eliminándolo -otro tipo de geoingeniería, conocida como la fertilización oceánica. Las imágenes de satélite confirman que sus acciones tuvieron éxito en producir una floración de plancton artificial del tamaño de 10.000 kilómetros cuadrados.

El individuo esperaba créditos netos de carbono lucrativos, pero sus acciones pueden haber violado dos acuerdos internacionales. Los observadores están preocupados de que esto puede ser un signo de lo que vendrá.

Los costos de vivir más tiempo

Factores X: Factores de costos de vida más larga

Estamos mejorando para mantener viva a la gente durante más tiempo. ¿Estamos estableciendo una sociedad futura que debe luchar para hacer frente a una masa de población con artritis, demencia y, sobre todo, caros tratamientos para ancianos que están en necesidad de atención a largo plazo y soluciones paliativas?

Las bendiciones de la medicina del siglo XX parecen estar a punto de estallar con el desciframiento del genoma y los avances que conlleva. Se esperan grandes avances contra males comunes, tales como enfermedades del corazón, cáncer y accidentes cerebrovasculares. Pero estos avances también pueden aumentar los riesgos. Considere el impacto en la sociedad de un número creciente de enfermos ancianos que están protegidos de las causas más comunes de muerte hoy en día, pero con una calidad de vida cada vez peor, al mismo tiempo que otras enfermedades que no matan, pero provocan gran discapacidad, comienzan a predominar.

Las tendencias actuales ya se están preparando para un escenario futuro en el Oeste. Los datos demográficos del Baby Boom son tales que, de acuerdo con estimaciones conservadoras, el número de estadounidenses que sufren de la enfermedad de Alzheimer se duplicará, a 11 millones, a mediados de siglo. Aumentos similares se proyectan para muchos países, la población mundial de personas dementes se espera que se duplique cada 20 años hasta superar los 115 millones en 2050. Un factor clave será el aumento de la población de edad avanzada y las tasas de fertilidad en potencial disminución en los países de ingresos bajos y medios.

El gasto que se avecina de cuidar de estas masas es enorme, sobre todo en los países de altos ingresos. El Reino Unido, por ejemplo, gasta casi la misma cantidad cada año para el cuidado de la demencia (23 millones de libras esterlinas) que lo que gasta conjuntamente en accidentes (5 millones), enfermedades cardíacas (8 millones) y cáncer (12 millones). Y los números de afectados con todas estas enfermedades sólo van a crecer.

Considerando la posibilidad de Medicare, el programa de salud de EEUU para las personas mayores. Suponiendo que no hay cambios en la política -por ejemplo, no hay aumento de la edad de jubilación. Se espera que los gastos del programa superarán a los ingresos financiados por los contribuyentes en más de 24 mil millones de dólares en EEUU en los próximos 75 años. La tendencia del gasto no se limita al apoyo del gobierno, tampoco. En los Estados Unidos, el total acumulado de consumo público y privado de las personas mayores se ha disparado en el último medio siglo. La carga se acentúa en los países en rápido envejecimiento, como Alemania, donde se prevé que la proporción de productores efectivos por los consumidor va a disminuir casi en un 25% en 2030.

La esperanza de vida ha aumentado de manera constante en cada década desde 1840, pero estos beneficios no auguran necesariamente una mejor salud en la vida adulta. Por lo tanto, una nueva ola de personas mayores con discapacidad puede estar en camino. La proporción de estadounidenses de 50 a 64 años que declararon que necesitan ayuda con las actividades de cuidado personal -como entrar y salir de la cama y subir 10 escalones- aumentó significativamente en el decenio que terminó en 2007. La artritis es la principal causa y la diabetes juega un papel importante cada vez mayor.

¿Hay algo seguro que pueda evitar la tormenta que se avecina? Hay algo muy conocido, pero difícil de poner en práctica, las medidas de prevención que podrían ayudarnos a vivir más tiempo y tener una mejor calidad de vida: entre ellas el ejercicio, con sus beneficios casi universales para nuestra fisiología y en el resguardo de las patologías. Formas obvias de mitigar las consecuencias financieras incluirían elevar la edad para optar a los programas de apoyo a las personas mayores (renta de jubilación, servicios de asistencia social o atención médica de costo reducido) y el aumento de la edad de jubilación, lo que requiere que los adultos mayores sean productivos económicamente por más tiempo. Un análisis reciente, utilizando un "envejecimiento retardado" del modelo, descubrió que cientos de miles de millones de dólares en mayores costos para los programas de Medicare y Seguro Social de EEUU podrían ser totalmente compensados elevando la edad de elegibilidad para Medicare y la Seguridad Social en pocos años (de 65 a 68, y 67 a 68).

Sin embargo, el aumento de las edades de elegibilidad para los servicios públicos no es una panacea, en parte porque los costos financieros no son el único desafío. Los impactos del envejecimiento de la población se harán sentir en toda la sociedad, desde cambiar las mejores prácticas en la planificación urbana hasta las normas sociales relacionadas con la prestación de cuidados. Se necesita más investigación para convertir las condiciones crónicas en condiciones agudas (es decir, mediante el desarrollo de tratamientos curativos), y para encontrar soluciones que aumenten la capacidad de los ciudadanos para gestionar las enfermedades crónicas y la creación de riqueza al mismo tiempo.

Descubrimiento de vida extraterrestre

Factores X: Descubrimiento de vida extraterrestre

Dado el ritmo de la exploración espacial, cada vez es más posible que podamos descubrir la existencia de vida extraterrestre o de otros planetas que podrían albergar vida humana. ¿Cuál sería el efecto sobre los flujos de financiación de la ciencia y la propia imagen de la humanidad?

No fue sino hasta 1995 que por primera vez se ha encontrado evidencia de que otras estrellas también tienen planetas que orbitan alrededor de ellos. Ahora se han detectado miles de "exoplanetas" que giran alrededor de estrellas distantes. La misión Kepler de la NASA para identificar planetas del tamaño de la Tierra ubicados en la "zona de Ricitos de Oro" (no demasiado caliente ni demasiado frío) de estrellas como el Sol ha estado funcionando durante tres años y ya ha localizado a miles de candidatos, entre ellos uno del tamaño de la Tierra. El hecho de que Kepler haya encontrado tantos candidatos en una pequeña fracción del cielo, sugiere que hay incontables planetas similares a la Tierra orbitando estrellas como el Sol en nuestra galaxia. En 10 años podremos tener evidencia no sólo de que la Tierra no es única sino que la vida existe en otros lugares del universo.

Supongamos que los astrónomos que estudian exoplanetas encuentran algún día los signos químicos de la vida -por ejemplo, un espectro que muestra la presencia de oxígeno-, un elemento muy reactivo que desaparecería rápidamente de la atmósfera de la Tierra si no se estuviera reponiendo por las plantas. El dinero bien podría comenzar a fluir para nuevos telescopios para estudiar estos mundos con vida detalladamente, tanto desde el suelo como desde el espacio. Nueva financiación y nuevos cerebros podrían ser atraídos para vuelos espaciales tripulados y para las tecnologías necesarias para la humanidad, o de sus emisarios de inteligencia artificial, para sobrevivir a una travesía interestelar.

El descubrimiento sería sin duda una de las noticias más destacadas del año y el interés sería intenso. Pero no iba a cambiar el mundo inmediatamente. La vida en otros planetas ha sido supuestamente descubierta antes, después de todo. En el siglo XX, el astrónomo Percival Lowell de EEUU convenció a mucha gente (incluido él mismo) que Marte estaba atravesada por un vasto sistema de canales construidos por una civilización moribunda. Pero la creencia de que la humanidad no estaba sola no hizo mucho para marcar el comienzo de una era de armonía y buena voluntad terrenal, ni tampoco para detener el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914.

El mayor impacto a corto plazo del descubrimiento se produciría probablemente en la propia ciencia. Supongamos que las observaciones apuntan a un posible futuro hogar para la humanidad alrededor de otra estrella, o la existencia de vida en nuestro sistema solar -en los polos marcianos, en los océanos bajo la superficie de Europa, la luna helada de Júpiter, o incluso en los lagos de hidrocarburos de Titán, satélite de Saturno. Los científicos comenzarían inmediatamente a presionar para que se enviaran misiones robóticas e incluso humanas para estudiar las formas de vida in situ, y los organismos de financiación, atrapados en la emoción, podrían estar dispuestos a escuchar.

La economía espacial incipiente tuvo un gran año en 2012, que vio el nacimiento de camiones espaciales, cuando la primera nave espacial comercial construida y operativa tenía una cita con éxito en la Estación Espacial Internacional, y una gran cantidad de multimillonarios famosos declararon sus intenciones de hacer minería en los asteroides. El descubrimiento de una Tierra 2.0 o la vida más allá de nuestro planeta podría inspirar a las nuevas generaciones de emprendedores del espacio para cumplir con el reto de llevar la exploración humana de la galaxia del reino de la ficción a la realidad.

A largo plazo, las implicaciones psicológicas y filosóficas del descubrimiento podrían ser profundas. Si se encuentran formas de vida (incluso fosilizadas) en nuestro sistema solar, por ejemplo, el origen de la vida es "fácil" -que en cualquier lugar en el universo que pueda surgir la vida surgirá. Esto sugeriría que la vida es tan natural y tan omnipresente en el universo como las estrellas y las galaxias. El descubrimiento de la vida, incluso simple, alimentaría la especulación sobre la existencia de otros seres inteligentes y desafiaría a muchas suposiciones en las que se basa la filosofía humana y la religión.

A través de campañas de educación y concienciación básicas, el público en general puede lograr una ciencia superior y una alfabetización espacial y capacidad de adaptación cognitiva que les prepararía y prevendría consecuencias sociales no deseadas de un descubrimiento tan profundo y un cambio de paradigmas en lo referente a la situación de la humanidad en el universo.

viernes, 14 de octubre de 2011

Los chemtrails finalmente explicados: el interés corporativo por encima de nuestra salud







Por Dan Eden para Viewzone


La palabra "chemtrails" se basa en otra palabra "contrails." Los contrails son las marcas que se ven en el cielo producidas por la condensación producida por los aviones a reacción que vuelan por encima de los 30.000 pies de altura.

A esa altura, casi de 6 millas, el aire es poco espeso y es más frío -- muy frío. Las temperaturas exteriores pueden ser de menos 60º F y el aire a menudo está lleno de pequeños cristales de hielo suspendidos en el aire y no visibles por el ojo humano. Cuando estos cristales de hielo entran en el motor del avión se convierten en gas, parecido al vapor de agua, y puede verse entonces en el cielo como si se tratara de nubes hinchadas blancas formando líneas detrás del avión a reacción. Normalmente estas estelas se disipan y desvanecen como la niebla y vuelven de nuevo a su estado de cristal de hielo invisible.

Los "Chemtrails" son algo diferente. Se forman a menudo detrás del avión a reacción a una altitud mucho menor y parecen persistir en el cielo. A menudo tienen un color diferente al de los contrails y frecuentemente exhiben un espectro de arco iris si lo ilumina el sol.

La confusión de los dos fenómenos es lo que nos hace dudar en Viewzone sobre si escribir o no sobre ello. Pensábamos que con el incremento del transporte aéreo habría lógicamente más contrails en el cielo y preocuparse por ello es otra forma de paranoia moderna.

En este artículo sostenemos que los chemtrails son reales y contienen partículas de aluminio. Se inyectan en la atmósfera en un intento de proteger los microcircuitos y semiconductores -- principalmente los de los aviones -- de las radiaciones atmosféricas y solares que les causa un mal funcionamiento.


Foto de satélite tomada el 29 de enero del 2004, donde se ven senderos provocados por aviones en el sureste de EEUU. [pulsar para ampliar]


Todas las líneas blancas de la foto anterior no son "chemtrails." Probablemente la mayoría son contrails o "senderos de condensación" de aviones comerciales.

La conspiración, sin embargo, añade otro grado de complejidad al problema. Algunas marcas no son un subproducto de la aviación moderna sino un intento deliberado para introducir formaciones parecidas a las nubes en la atmósfera, limitando la luz solar y posiblemente envenenándonos con sustancias químicas. de ahí viene el término "chem"ical trails.

viernes, 30 de septiembre de 2011

¿Por qué nos fumigan?


(Extracto del artículo de la Doctora Ilya Sandra Perlingieri "Chemtrails: Las consecuencias de los metales tóxicos y de aerosoles químicos en nuestra salud. Parte I.", en global Research, traducido por Antimperialista) 
Durante más de una década, primero los ciudadanos de Estados Unidos y luego los de Canadá, durante 24 horas al día, 7 días a la semana y 365 días al año, han sido víctimas de fumigaciones de aerosoles, hechos de una mezcla tóxica de metales pesados, productos químicos, y otros ingredientes nocivos. Nada de esto fue difundido por los medios de comunicación dominantes. El Departamento de Defensa de EEUU y los militares han estado sistemáticamente cubriendo nuestros cielos con lo que se conoce como Chemtrails (también conocidos como aerosoles estratosféricos de geoingeniería). Éstos son muy diferentes de las estelas de los aviones que se evaporan muy rápidamente. Los Chemtrails no. Los aviones (equipados con boquillas especiales) liberan aerosoles que forman "líneas" en el cielo que no se evaporan. Éstos aviones vuelan en paralelo (o con frecuencia en forma de "tablero de ajedrez" ) y de pronto cubren el cielo con muchas líneas de color blanco grisáceo de millas y millas de largo (aunque esto está cambiando). Al principio, estas líneas son finas, pero pronto se expanden y, en poco tiempo, se funden. El cielo azul desaparece y es sustituido por una nube tóxica de color blanco grisáceo que borra y disminuye en gran medida nuestro sol de costumbre.
Aviones militares y comerciales están involucrados en más de 60 operaciones secretas. El año pasado, cuando volé por todo el país, vi un avión de United Airlines (vuelan por debajo de nosotros a unos 37.000 pies) pulverizando un aerosol negro que se extendió por millas y millas a través del cielo. Este programa clandestino ahora incluye aviones fumigadores de aerosoles en América del Norte, Europa, Australia y Nueva Zelanda, territorios todos de la OTAN. Cientos (si no miles) de personas han llamado y escrito al Estado para obtener respuestas. Pero las respuestas nunca llegaron. Esta sigue siendo una constante de deliberado encubrimiento. Nadie es responsable, pero seguimos siendo envenenados todos los días. No es la primera vez, sin embargo, que los ciudadanos están siendo utilizados como sujetos experimentales. El gobierno de EEUU y sus fuerzas armadas tienen una historia muy larga y sórdida de utilización de sus ciudadanos, sin su consentimiento. Como señala Carole Pellatt:
El ejército de EE.UU. ha estado rociando armas químicas y biológicas en pruebas al aire libre sobre población civil, desde 1940. Se llaman "pruebas de vulnerabilidad". Esto no es una afirmación vana. El ejército ha admitido esta práctica en muchas ocasiones y hay un montón de documentación por parte del gobierno. También hay documentación de liberaciones intencionales y experimentales de radiación sobre población civil. Lamentablemente, esta información es conocida demasiado tarde como para poder salvar vidas o aliviar el sufrimiento de las víctimas.(3)