Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

sábado, 8 de agosto de 2015

El complejo médicofarmacéutico: delincuencia organizada contra la salud (2). Fabricando enfermos en serie



El ‘establishment’ médico trabaja en estrecha colaboración con las multinacionales de los medicamentos, industria cuyo principal objetivo es el lucro y cuya peor pesadilla sería una epidemia de buena salud.

Los lobbys o grupos de presión médico-farmacéuticos no son un invento conspiracionista. Son, desde hace tiempo, una realidad constatable como lo pueda ser la industria del armamento, la de la Alimentación, las empresas de transgénicos (Monsanto, Bayer…), las multinacionales de telecomunicaciones, los grupos mediáticos, las eléctricas o, en su vertiente más criminal, el “lobby” (nótese la ironía) de las falsas banderas terroristas y las guerras por el control geoestratégico que acompañan a aquéllas. Este es el verdadero conglomerado que sostiene al sistema capitalista y lo demás son ganas de perderse en arabescos y credulidad supersticiosa de que nuestros gobiernos y empresas son tipos y entidades idealistas que velan por nuestra salud, seguridad, confortabilidad y progreso. Mi idea es menos “romántica”: yo lo llamaría, como Peter Gotzsche, crimen organizado, sin más.

Las compañías farmacéuticas saben que la inmensa mayoría de la población tiene que acudir a resolver sus achaques a través de sus “drogas” legales. Que estamos entre la espada y la pared. Que aunque ellos se cubran las espaldas con la advertencia sobre miles de efectos secundarios de sus fármacos, siguen apelando a que el balance beneficio-riesgo es favorable al primero. Algo que no sucede así con infinidad de medicamentos, ya que muchas muertes o patologías secundarias lo son a causa de la toxicidad de los inevitables fármacos. Pero…¿son malos, malísimos todos los fármacos y vacunas? NO. ¿Todos los médicos son unos matasanos? NO. ¿Toda la ciencia (toda) está corrompida? NO. ¿La industria del medicamento vela por la salud de los enfermos? NO. ¿Todos los ensayos clínicos gozan de evidencia científica contrastable, no mediatizada por grandes intereses comerciales? NO.

Hay que aclarar, para que nadie piense que se está echando aquí por tierra (por las buenas o por las malas) a la medicina occidental que ésta ha curado y cura algunas enfermedades, aunque menos de las que pregona. Las vacunas o una parte de ellas, es cierto, han salvado vidas (otras también han causado muertes y lesiones irreversibles) al igual que la urgencia vital hospitalaria (a la que todos vamos a recurrir tarde o temprano) gracias al buen hacer y profesionalidad de muchos médicos. Las operaciones quirúrgicas, por ejemplo, son cada vez menos invasivas con medios técnicos cada vez más sofisticados logrando hitos científicos nunca antes vistos para la extracción, reparación o implante de tejidos y órganos. En definitiva, la solidez científica en muchos campos de la medicina (la que no depende, fundamentalmente, de los laboratorios farmacéuticos) está contrastada y la tecnología cada vez es más depurada, al servicio del paciente. Pero, lógicamente, eso no quiere decir que todo el monte sea orégano y ello convierta al gremio médico en unos tipos intocables que no se equivocan y que sus protocolos y ensayos sean indiscutibles e infalibles.

Agarrarse al “evidentismo” científico, a la infalibilidad papal de la Ciencia porque lo dice la tradición, las facultades de Medicina y san Hipócrates bendito, vale…pero no del todo, como se ha demostrado en la anterior entrada. Hay una parte de la medicina, sobre todo la preventiva o ambulatoria que, muy a menudo, se convierte en una fábrica de patologizar “enfermedades” donde los galenos abusan reiteradamente (o iatrogénicamente) de la prescripción farmacológica. De fármacos inútiles y, en muchos casos, nefastos a medio-largo plazo. Y, lo que es peor, prescriben sin criterio alguno en determinadas patologías. 
QUERIDO PACIENTE….¿HACE UNA BONITA RACIÓN DE YATROGENIA ‘SPONSORIZADA’ POR BAYER?
Muchos problemas de salud “menores” se abordan a base de inservibles y dañinos fármacos, propagados, muchas veces, masivamente en las televisiones durante, por ejemplo, las épocas “gripales” como clara publicidad engañosa. Las vacunas antigripales, por otro lado, son también un fraude masivo en las que no hay estudios randomizados, verdaderamente fiables y contrastables que hayan probado su efectividad (que no irá más allá de un 6%). La industria del fármaco hace negocio sucio con los anti-gripales con el nada científico “vamos a ver si funciona” (o sea, placebo sí o sí). Los analgésicos y antiácidos estomacales se expiden como churros, drogas estimulantes o calmantes se despachan en serie en psiquiatría olvidándose del diálogo con el paciente. Patologías menores o moderadas, en definitiva, se pueden convertir, a mediano o largo plazo, en crónicas y recurrentes gracias al recetario que médicos de atención primaria lanzan diariamente sobre miles o millones de pacientes, convirtiéndose en una industria de enfermar, más que de curar o paliar.

A los recaderos de la farmafia (pseudoescépticos) les podrá sonar a pseudociencia pero la realidad es que con muchos productos herbales (contrastados, ojo), una cultura de la salud en la que se divulgara entre la ciudadanía unos hábitos más saludables alejados del mercantilismo de las multinacionales de la alimentación y suplementos a base de vitaminas y minerales (que tampoco, todo hay que decirlo, están al alcance de todos los bolsillos, ya que tienen precios abusivos) se lograría una eficaz prevención e incluso curación de muchas dolencias sin necesidad de “aterrizar”, posteriormente, en un hospital o Centro de Salud. O, al menos, compatibilizando todo lo anterior con la medicina llamada convencional a la que tampoco vamos a lapidarla por sistema.

La cultura de la salud antes citada, a través de la alimentación, es casi imposible de poner en práctica de forma generalizada porque la dinámica de la mayoría de la gente es dejarse caer en la vorágine de consumo capitalista fácil y lobotomizarse por la propaganda de las grandes cadenas de alimentación y la comida basura. Sólo hay que entrar en un super o hiper y contemplar carros o cestas de la compra, en buena parte de los consumidores, repletos de alimentos procesados, bebidas carbónicas, leches re-pasteurizadas y chucherías (embutidos incluidos) con decenas de antioxidantes químicos, colorantes o conservantes como nitritos, nitratos, sulfitos y sulfatos. Y, claro está, también transgénicos no declarados en etiqueta, esos que tanto gustan a los mercenarios de Monsanto y Bayer, tipo JM Mulet, un charlatán al que le encanta provocar y que se permite el lujo de hablar, en un alarde de pedantería pseudocientífica y manipulación sin precedentes, de “timo” para definir a los “productos naturales o ecológicos”.

Lynne McTaggart, autora del libro "Lo que los médicos no quieren contarte. La verdad sobre los peligros de la medicina moderna", escribe que los estadounidenses se han acostumbrado tanto a seguir las prescripciones de los médicos que aceptan muchas recetas, exámenes clínicos y procedimientos quirúrgicos sin cuestionarlos. Esta fe ciega puede ser peligrosa. La medicina moderna nos ofrece una amplia gama de tratamientos de gran alcance para dolencias grandes y pequeñas. Pero…¿sabía usted que algunas medicinas para dolencias comunes vienen aparejadas a efectos secundarios que podrían amenazar la vida o, en su defecto, no tienen ningún beneficio en absoluto sobre la salud? En definitiva, siguiendo a McTaggart, lo que hay que hacer es creer lo estrictamente necesario en el dogma del “dios” de bata blanca (y nada en la industria de los tóxicos alimentarios) y probar, con lucidez, otras vías terapéuticas o alimentarias de forma complementaria/alternativa, a criterio racional del consumidor, no dejándose tampoco camelar por cualquier estafador a las primeras de cambio, sino buscando, de ser posible, referencias bibliográficas científicas contenidas en PubMed o Cochrane, aunque sean de alcance limitado.
SUPLEMENTOS ALIMENTICIOS: FUENTE DE SALUD
Eso sí, hay que huir, acorde con lo anterior, de terapias que suenen a “new age”. Hay que diferenciar entre estos últimos timadores y lo que son terapias con plantas naturales que poseen principios activos reconocidos (la cúrcuma, el jengibre, la marihuana, stevia, artemisia annua, kalanchoe, hierba de trigo o cebada orgánica, etc) o suplementos como vitaminas (A, C, D, E, Coenzima Q10), aminoácidos (lisina, arginina…) o minerales (selenio, magnesio…) con beneficios preventivos (y curativos) sobradamente contrastados por la experiencia de quienes los han probado. Añadiendo, como coadyuvantes, otro tipo de terapias tales como ejercicios relajantes (meditación, yoga o tai-chi) por cierto, ya incorporadas en algunas de las clínicas y hospitales más importantes de EEUU. Por eso, entre otras cosas, la supervivencia de la industria farmacéutica depende, en buena medida, de la eliminación, por cualquier medio, de terapias eficaces naturales, las cuáles no son patentables y que, con pesar para esa industria, se han convertido en el tratamiento de elección para millones de personas en todo el mundo a pesar de la presión económica, política, mediática y de los grupos que conforman el fundamentalismo “escéptico”.

En este sentido, ese pseudoescepticismo militante afirma que el que opta (sea médico o paciente) por la medicina integrativa (la convencional más la complementaria; sin duda, la del futuro, pese a quien pese) es un crédulo, conspiranoico o magufo (la etiqueta de todo teócrata escéptico), ya que la investigación de la Santa y Beata Farmafia es la única que goza de evidencia científica. Olvidan estos catequistas de la ciencia que aunque, teóricamente, a esa praxis se sujeta, en la práctica existen decenas de denuncias sobre la falsificación de esa “evidencia”, incluidas las de personalidades que son autoridades científicas en la materia como, por ejemplo, el director médico de Cochrane Peter Gotzsche. Sí hay que hablar de evidencia empírica médica ésta, hoy en día, es un juguete de papel distorsionado y manipulado para sacar pasta gansa los del negocio mafioso farmacéutico…y con resultados de todos conocidos (el fármaco que cura no es rentable).

La fe cientificista, propagada por sus epígonos, conforma uno de los dogmas más ególatras, sectarios y soberbios que se conocen y la industria de la yatrogenia es su caballo de Troya. Ya veremos cuanto les dura.

Fuente.

sábado, 1 de agosto de 2015

“Los cuatro grandes bancos” de Wall Street y las “ocho familias” que gobiernan el mundo

Por Alfredo Jalife-Rahme – A los multimedia rusos les ha dado por expurgar y señalar en forma específica a los cuatro oligopolios financieristas –los cuatro grandes megabancos– que controlan el mundo, como es el caso de una perturbadora investigación de Russia Today: Black Rock, State Street Corp., FMR (Fidelity), Vanguard Group (http://goo.gl/UjlfE3).

Resulta también que la privatización global del agua es desplegada por los mismos megabancos de Wall Street, al unísono del Banco Mundial (http://goo.gl/DG6d3d), lo cual beneficia en su conjunto al nepotismo dinástico de los Bush que buscan controlar el Acuífero Guaraní en Sudamérica, uno de los mayores de agua dulce del planeta (http://goo.gl/yROqaW).

Ya desde 2012 el anterior legislador texano Ron Paul –padre del candidato presidencial Rand, uno de los creadores del apóstata Partido del Té, venido a menos, pero uno de los mejores fiscalistas de EEUU– había señalado que “los Rothschild poseen acciones de las principales 500 trasnacionales de la revista Fortune (http://goo.gl/D71NjX)” que son controladas por “los cuatro grandes (The Big Four)”: Black Rock, State Street, FMR (Fidelity) y Vanguard Group.

Ahora Lisa Karpova, de Pravda.ru, penetra los dédalos de las finanzas globales y comenta que se trata de “seis, ocho o quizá 12 familias las que verdaderamente dominan el mundo, a sabiendas de que es un misterio (¡supersic!) difícil de descifrar (http://goo.gl/jSYc84)”.

¿Cómo puede existir en el siglo XXI ultratecnificado y transparentemente democrático, como pregonan sus turiferarios también y tan bien controlados, tanta opacidad para conocer quiénes son los plutocráticos megabanqueros oligopólicos/oligárquicos que controlan las finanzas del planeta?

Karpova sentencia que las ocho (¡supersic!) reducidasfamilias, que han sido ampliamente citadas en la literatura, no se encuentran lejos de la realidad: Goldman Sachs, Rockefeller, Loeb Kuhn y Lehman (en Nueva York), los Rothschild (de París/Londres), los War­burg (de Hamburgo), los Lazard (de París), e Israel Moses Seifs (de Roma). ¡Vaya lista polémica donde, a mi juicio, ni son todos los que están, ni están todos los que son!

Karpova emprendió el inventario de los mayores bancos del mundo y se percató de la identidad de sus principales accionistas, así como de quienes toman las decisiones. Alguien podrá criticar, no sin razón, que el inventario de Karpova no alcanza la sofisticación de Andy Coghlan y Debora MacKenzie, de la revista New Scientist, quienes develan la plutocracia bancaria y sus redes financieristas –el uno por ciento que gobierna el mundo–, basados en una investigación de tres teóricos de los sistemas complejos (http://goo.gl/AHSRWb), pero que al final de cuentas coincide en forma sorprendente, pese a su sencillez indagatoria.

Karpova descubrió que los siete megabancos de Wall Street controladores de las principales trasnacionales globales son: Bank of America, JP Morgan, Citigroup/Banamex, Wells Fargo, Goldman Sachs, Bank of New York Mellon y Morgan Stanley. Karpova encuentra que los megabancos de marras son controlados a su vez por el núcleo de “cuatro grandes (the big four)”: Black Rock, State Street Corp., FMR (Fidelity) y Vanguard Group.

Estos son sus hallazgos de los controladores de cada uno de los siete megabancos:
  1. Bank of America: State Street Corp., Vanguard Group, Black Rock, FMR (Fidelity), Paulson, JP Morgan, T. Rowe, Capital World Investors, AXA, Bank of NY Mellon; 
  2. JP Morgan: State Street Corp., Vanguard Group, FMR (Fidelity), Black Rock, T. Rowe, AXA, Capital World Investor, Capital Research Global Investor, Northern Trust Corp., y Bank of Mellon;
  3. Citigroup/Banamex: State Street Corp., Vanguard Group, Black Rock, Paulson, FMR (Fidelity), Capital World Investor, JP Morgan, Northern Trust Corporation, Fairhome Capital Mgmt y Bank of NY Mellon; 
  4. Wells Fargo: Berkshire Hathaway, FMR (Fidelity), State Street, Vanguard Group, Capital World Investors, Black Rock, Wellington Mgmt, AXA, T. Rowe y Davis Selected Advisers; 
  5. Goldman Sachs: los cuatro grandes, Wellington, Capital World Investors, AXA, Massachusetts Financial Service y T. Rowe; 
  6. Morgan Stanley: los cuatro grandes, Mitsubishi UFJ, Franklin Resources, AXA, T. Rowe, Bank of NY Mellon e Jennison Associates, 
  7. Bank of NY Mellon: Davis Selected, Massachusetts Financial Services, Capital Research Global Investor, Dodge, Cox, Southeatern Asset Mgmt. y los cuatro grandes.
De los cuatro grandes que dominan a los siete megabancos y gozan de traslapes e interacciones solamente desglosa a quienes controlan State Street y Black Rock.
  • A) State Street: Massachusetts Financial Services, Capital Research Global Investor, Barrow Hanley, GE, Putnam Investment y … los cuatro grandes (¡ellos mismos son accionistas!)
  • B) Black Rock: PNC, Barclays e CIC.
Da el ejemplo de traslapes/interacciones, como PNC, que es controlado por tres de los cuatro grandes: Black Rock, State Street y FMR (Fidelity).

En su libro Guerra de divisas, el autor chino Song Hongbing (http://goo.gl/kg27vS), en ese entonces catalogaba a los Rothschild como la familia más rica del planeta, con un descomunal capital de 5 billones de dólares (http://goo.gl/oXKTds).

Si los Rothschild fueran país, habrían tenido entonces, el quinto (¡supersic!) sitial del ranking global detrás del PIB de 7.3 billones de dólares de India (cuarto lugar) y mayor que Japón de 4.8 billones de dólares (quinto) y antes que Alemania (sexto), Rusia (séptimo), Brasil (octavo) y Francia (noveno).

Ya había citado (http://goo.gl/T56NYH) un artículo del mismo The Economist –también propiedad, como The Financial Times, del grupo Pearson–: todos controlados por la matriz Black Rock, uno de los cuatro grandes –en el que se demostraba a las trasnacionales que controla Black Rock (http://goo.gl/LTmC6O): principal accionista de Apple, Exxon Mobil, Microsoft, GE, Chevron, JP Morgan, P&G, Shell, Nestlé (http://goo.gl/G0NLuj), sin contar su tenencia de 9 por ciento de acciones de Televisa.

Según Karpova, los cuatro grandes controlan además a las mayores trasnacionales anglosajonas: Alcoa; Altria; AIG; AT&T; Boeing; Caterpillar; Coca-Cola; DuPont; GM; H-P; Home Depot; Honeywell; Intel; IBVM; Johnson&Johnson; McDonald’s; Merck; 3M; Pfizer; United Technologies; Verizon; Wal-Mart; Time Warner; Walt Disney; Viacom; Rupert Murdoch’s News; CBS; NBC Universal. ¡Los dueños del mundo!

Como si lo anterior fuera poco, Karpova comenta que la Reserva Federal (la Fed) comprende 12 bancos, representados por un consejo de siete personas, y representantes de los cuatro grandes.

Al final del día la Fed está controlada por los cuatro grandes privados: Black Rock, State Street, FMR (Fidelity) y Vanguard Group.

A mi juicio, es muy probable que existan imprecisiones que serían producto de la propia opacidad de los megabanqueros.

En la fase de la “guerra geofinanciera (http://goo.gl/mJJLYn)”, lo que cuenta es la percepción de los analistas financieros de China y Rusia que sentencian la existencia de cuatro grandes y ocho familias, entre las que destacan los banqueros esclavistas Rothschild: controladores en su conjunto de otro tanto de megabancos y de la Fed.

¡Los amos del universo!

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sábado, 25 de julio de 2015

LA HISTORIA COMPLETA DE MONSANTO: LA CORPORACIÓN MÁS MALVADA DEL MUNDO

Para muchas personas, Monsanto debería ostentar el título de“corporación más malvada de la tierra”. Pero habrá mucha gente que considerará que esto es una exageración y se preguntarán si es justo acusar de esta manera a una empresa. Para tenerlo más claro, solo tenemos que recurrir a lo que sabemos sobre Monsanto.

He aquí una breve historia de este monstruo.

1901: La empresa es fundada por John Francis Queeny, un miembro de los Caballeros de Malta, un veterano farmacéutico de treinta años casado con Olga Méndez Monsanto, que acabó dando nombre a la Monsanto Chemical Works. El primer producto de la empresa es la sacarina química, que se vende a Coca-Cola como edulcorante artificial.



Incluso en aquel momento, el gobierno ya sabía que la sacarina era venenosa y realizó una demanda judicial para detener su fabricación, pero perdió en la corte, abriendo así la caja de Pandora de Monsanto para comenzar a envenenar al mundo a través de la conocida bebida gaseosa.



Década de 1920: Monsanto expande sus actividades al campo de los productos químicos industriales y los medicamentos, convirtiéndose en el mayor fabricante del mundo de aspirina, es decir, de ácido acetilsalicílico. Este es también el momento en el que las cosas empezaron a ir mal para el planeta, con la introducción de sus bifenilos policlorados (PCB).
“En su momento, los PCB se consideraban un producto químico industrial maravilloso, un petróleo que no se quema, impermeable a la degradación y que tenía aplicaciones casi ilimitadas.
Actualmente, los PCB se consideran una de las peores amenazas químicas para el planeta.
Ampliamente utilizado en la fabricación de lubricantes, fluidos hidráulicos, aceites de corte, recubrimientos impermeables y selladores líquidos, los PCB son carcinógenos potentes y están implicados en trastornos del sistema reproductivo, en trastornos del desarrollo y en desórdenes del sistema inmunitario.
El centro mundial de fabricación de PCB era la planta de Monsanto en las afueras de St. Louis, Illinois, que tiene la tasa más alta de muerte fetal y de nacimientos prematuros del estado”.
A pesar de que los PCB fueron finalmente prohibidas después de cincuenta años causando devastación, todavía está presente en casi todas las células animales y en muestras de sangre humana y tejidos por todo el mundo. Documentos presentados en la corte más tarde mostraron que Monsanto era plenamente consciente de sus efectos mortales, pero penalmente los ocultó al público para mantener sus enormes ganancias.

Década de 1930: Monsanto creó su primera semilla de maíz híbrido y expandió sus actividades al campo de los detergentes, jabones, productos de limpieza industrial, cauchos sintéticos y plásticos. La mayoría de ellos tóxicos, por supuesto.



Década de 1940: Se inician las investigaciones sobre el uranio que se utilizará para la primera bomba atómica del Proyecto Manhattan, que más tarde sería lanzada sobre Hiroshima y Nagasaki, matando a cientos de miles de japoneses y envenenando a militares de Corea y del ejército de Estados Unidos Ejército, así como millones de personas más.



Durante esa década, la compañía continuó con sus actividades asesinas mediante la creación de pesticidas para la agricultura que contenían dioxinas mortales, que envenenaban los suministros de alimentos y agua. Más tarde se descubrió que Monsanto no dio a conocer que la dioxina fue utilizada en una amplia gama de sus productos, ya que hacerlo les obligaría a reconocer que habían creado un infierno en el medio ambiente de la Tierra.

Década de 1950: Estrechamente alineada con The Walt Disney Company, Monsanto crea varias atracciones en el parque Tomorrowland de Disney, exponiendo los “maravillosos beneficios” de los productos químicos y plásticos. Su “casa del futuro” fue construida íntegramente con plástico tóxico que no era biodegradable, en contra de lo que ellos mismos habían afirmado públicamente. Siguiendo con su larga tradición, Monsanto mintió al público.



Década de 1960: Monsanto, junto con su socio delictivo, la empresa química DOW Chemical, producen el controvertido y altamente tóxico Agente Naranja, el producto desforestador utilizado en la invasión de Vietnam por parte de los EE.UU..

¿Los resultados? Más de 3 millones de personas contaminadas, medio millón de civiles vietnamitas muertos, medio millón de bebés vietnamitas nacidos con espantosos defectos de nacimiento y miles de veteranos militares de EEUU sufriendo o muriendo a causa de sus efectos hasta la actualidad.



Monsanto fue denunciado ante la corte otra vez y memorandos internos muestran que Monsanto conocía los efectos mortales de las dioxinas contenidas en el Agente Naranja cuando vendieron el producto al gobierno.



Sin embargo, de forma escandalosa, se permite a Monsanto presentar su propia “investigación” que concluyó que la dioxina era segura y que no plantea problemas para la salud de ningún tipo.



Satisfechos por la explicación, los tribunales, obviamente comprados, desestiman las denuncias contra Monsanto. Más tarde salió a la luz pública que Monsanto mintió acerca de los resultados y que su verdadera investigación concluyó que la dioxina mataba muy eficazmente.



Un memorando interno de Monsanto, posteriormente liberado durante un juicio en el año 2002, afirmaba que:
“Las pruebas demuestran que la persistencia de estos compuestos y su presencia universal como residuos en el medio ambiente están fuera de toda duda…las presiones públicas y legales para eliminarlos con el fin de evitar la contaminación global son inevitables. Esto será como una bola de nieve. ¿Qué podemos hacer? Las alternativas: ir a la quiebra; seguir vendiendo el producto siempre cuánto podamos y no hacer nada al respecto; tratar de mantenernos en el negocio; crear productos alternativos”
Monsanto se asoció con I.G. Farben, el fabricante de la aspirina de Bayer y de los productos químicos utilizados durante el Tercer Reich y la segunda guerra mundial, especialmente el gas mortal utilizado en las cámara de gas, el Zyklon-B.

En conjunto, las empresas utilizan su experiencia colectiva para introducir el aspartamo, otra neurotoxina extremadamente mortal, en el suministro de alimentos. Cuando empezó a cuestionarse la toxicidad de la sacarina, Monsanto aprovechó la oportunidad para presentar el aspartamo, otro de sus venenos mortales al desprevenido público.



Década de 1970: el socio de Monsanto, GD Searle, realiza numerosos estudios internos que pretenden demostrar que el aspartamo es seguro, mientras que las propias investigaciones científicas de la FDA (la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.), revelan claramente que el aspartamo causa tumores y agujeros masivos en los cerebros de las ratas, antes de matarlas. La FDA inicia una investigación del gran jurado sobre GD Searle por “tergiversar deliberadamente hallazgos, ocultar pruebas materiales y hacer declaraciones falsas” en relación con la seguridad del aspartamo.

Durante este tiempo, GD Searle utiliza estratégicamente al destacado miembro de las cúpulas de Washington, Donald Rumsfeld, quien en su momento ejerció como Secretario de Defensa durante las presidencias de los presidentes Gerald Ford y George W. Bush y lo convierte en director general de GD Searle. El principal objetivo de la empresa es utilizar la influencia política de Rumsfeld y su vasta experiencia en el negocio de la muerte para influir en la FDA.
Donald Rumsfeld
Unos meses más tarde, Samuel Skinner recibe “una oferta que no puede rechazar”, se retira de la investigación contra GD Searle y renuncia a su cargo en la Oficina del Fiscal de Estados Unidos, para ir a trabajar directamente para la firma de abogados de Searle. Esta táctica mafiosa consigue atascar el caso sólo el tiempo suficiente para alcanzar el plazo de prescripción del delito y la investigación del gran jurado es cortada abruptamente.



Década de 1980: En medio de las investigaciones que demuestran de forma indiscutible los efectos tóxicos del aspartamo y justo cuando el comisionado de la FDA, el Dr. Jere Goyan estaba a punto de firmar una petición de ley para sacar del mercado el producto tóxico, Donald Rumsfeld llama al presidente Ronald Reagan al día siguiente de asumir el cargo.



Reagan acusa de falta de cooperación al Dr. Goyan y nombra al Dr. Arthur Hayes Hull como cabeza de la FDA, que rápidamente inclina la balanza en favor de GD Searle y el producto NutraSweet es aprobado para consumo humano en productos secos.

Es tristemente irónico que Reagan, un amante reconocido de los dulces y los caramelos, más tarde acabará sufriendo Alzheimer durante su segundo mandato, uno de los muchos efectos terribles del consumo de aspartamo.



Pero el verdadero objetivo de GD Searle era conseguir que se aprobara el aspartamo como edulcorante para refrescos, ya que los estudios exhaustivos revelaron que a temperaturas superiores a 85 grados Fahrenheit, “se descompone en las conocidas toxinas dicetopiperazinas (DKP), alcohol metílico y formaldehído”, convirtiéndose en un producto mucho más tóxico que su forma seca en polvo.

La Asociación Nacional de Bebidas Refrescantes (NSDA) está inicialmente preocupada, temiendo por futuras demandas de los consumidores a causa de los efectos tóxicos del producto.

Pero cuando GD Searle es capaz de demostrar que el aspartamo líquido resulta ser mucho más adictivo que la cocaína, la NSDA se convence de que los beneficios de la venta de bebidas alcohólicas mezcladas con aspartamo compensarán fácilmente cualquier responsabilidad futura. Con eso, la avaricia corporativa gana y los incautos consumidores de refrescos acaban pagando los efectos sobre su salud.

Coca-Cola comienza a envenenar a los consumidores de su Coca-Cola Light con aspartamo en 1983. Como era de esperar, las ventas se disparan a medida que millones de personas de todo el mundo se vuelven irremediablemente adictas al producto.

El resto de la industria de los refrescos rápidamente sigue sus paso, olvidando convenientemente todas sus reservas iniciales sobre los efectos tóxicos demostrados del aspartamo. La enorme cantidad de ganancias que pueden obtener derriban todas sus posibles barreras morales.

En 1985, sin dejarse desalentar por el número creciente de acusaciones de investigaciones fraudulentas realizadas por GD Searle, Monsanto decide adquirir la empresa y forma una nueva filial del aspartamo llamada NutraSweet Company.



Cuando multitud de científicos e investigadores independientes continúan advirtiendo sobre los efectos tóxicos del aspartamo, Monsanto pasa a la ofensiva, sobornando al Instituto Nacional del Cáncer y presentando sus propios documentos fraudulentos para mantener el aspartamo en el mercado.

Los efectos conocidos de la ingestión de aspartamo son: 
“manía, rabia, violencia, ceguera, dolor articular, fatiga, aumento de peso, dolor de pecho, coma, insomnio, entumecimiento, depresión, zumbido de oídos, debilidad, espasmos, irritabilidad, náuseas, sordera , pérdida de memoria, erupciones cutáneas, mareos, dolores de cabeza, convulsiones, ansiedad, palpitaciones, desmayos, calambres, diarrea, pánico, ardor en la boca. Las enfermedades provocadas incluyen la diabetes, la esclerosis múltiple, el lupus, la epilepsia, el Parkinson, tumores, aborto involuntario, infertilidad, fibromialgia, la mortalidad infantil, Alzheimer…”
Además, el 80% de las denuncias presentadas a la FDA con respecto a los aditivos alimentarios son sobre el aspartamo, que ahora está presente en más de 5.000 productos, incluyendo refrescos dietéticos y no dietéticos, bebidas deportivas, mentas, chicles, postres congelados, galletas, pasteles, vitaminas, productos farmacéuticos , bebidas lácteas, tés instantáneos, cafés, yogures, alimentos para bebés y muchos, muchos más.

En medio de la oleada de efectos tóxicos y corrupción, el jefe de la FDA, Arthur Hull dimite y es contratado inmediatamente por la firma de relaciones públicas de GD Searle como consultor científico de alto nivel.

Fuente.

Década de 1990: Monsanto gasta millones de dólares tratando de derrotar toda aquella legislación estatal y federal de EEUU que no permite que la corporación continúe volcando dioxinas, pesticidas y otros venenos cancerígenos en los sistemas de agua potable.

En cualquier caso, son demandados en innumerables ocasiones por causar enfermedades en los trabajadores de su planta y en la gente que vive en los alrededores y por los defectos de nacimiento de los bebés nacidos en las zonas circundantes.



Incluso Monsanto es denunciada por suministrar hierro radiactivo a 829 mujeres embarazadas durante un estudio para ver qué pasaba con ellas.

Pero el inmenso negocio de Monsanto no se ve afectado por ello y la maquinaria no se detiene.

En 1994, la FDA aprueba legalmente la última monstruosidad de Monsanto, la Hormona Sintética del Crecimiento Bovino (rBGH), producida a partir de cepas genéticamente modificadas de la bacteria E. coli, a pesar de la indignación obvia en la comunidad científica por los peligros que representa. Por supuesto, Monsanto afirma que la leche llena de antibióticos y hormonas no sólo es segura, sino que en realidad es extremadamente saludable.



Peor aún, las empresas lecheras que se niegan a utilizar este producto tóxico y que etiquetan sus productos como “libres de rBGH” son demandadas por Monsanto, alegando que eso les da una ventaja injusta sobre los competidores. Al hacerlo, en esencia, lo que Monsanto dice es “sí, sabemos que el rBGH enferma a la gente, pero no está bien que usted anuncie que no está en sus productos”.

Al año siguiente, la empresa comienza a producir cultivos transgénicos capaces de tolerar su famoso herbicida tóxico Roundup.



Los productos Roundup Ready de colza, soja, maíz y algodón comienzan a golpear el mercado, anunciados como alternativas más saludables y seguras que sus rivales orgánicos no genéticamente modificados.



Al parecer, la propaganda funcionó, pues hoy más del 80% de la colza del mercado es de la variedad genéticamente modificada, cuyo aceite contamina gran cantidad de productos que se pueden encontrar en los supermercados.

Debido a que estos cultivos transgénicos han sido diseñados para “auto-polinizarse”, no necesitan a la naturaleza o a las abejas para hacerlo. Hay una agenda muy oscura al respecto de esto, que es acabar con la población de abejas del mundo.

Monsanto sabe que las aves y en especial las abejas, son una traba para su monopolio debido a su capacidad para polinizar las plantas y por lo tanto para crear de forma natural los alimentos no controlados por la empresa en su “programa de control y dominación completa” del suministro agrícola. Cuando las abejas tratan de polinizar una planta o una flor Genéticamente Modificada, se envenan y mueren. De hecho, el colapso de las colonias de abejas es un problema ampliamente reconocido y ha estado sucediendo desde que los cultivos transgénicos se introdujeron por primera vez.



Para contrarrestar las acusaciones de que deliberadamente causan este genocidio en las abejas, Monsanto compró con toda la mala intención la empresa Beeologics, la mayor firma de investigación de las abejas, que se dedicaba a estudiar el fenómeno del colapso de colonias y cuyas extensas investigaciones denunciaban a Monsanto como al principal culpable.



A mediados de los años 90, deciden reinventarse y se presenta como una compañía centrada en el control de la oferta mundial de alimentos a través de la biotecnología artificial, para preservar las pérdidas de mercado del Roundup, debidas a la aparición de menos tóxicos.

Como podemos ver, el Roundup es tan tóxico que acaba con los cultivos no modificados genéticamente, con los insectos, con los animales, con la salud humana y con el medio ambiente al mismo tiempo. Realmente es muy eficiente.

El plan de Monsanto desde el principio, fue que todos los cultivos que no fueran de Monsanto fueran destruidos o dañados, obligando a los agricultores de todo el mundo a utilizar solamente sus semillas OGM. Y Monsanto se aseguró de que los agricultores que se negaran a entrar en el redil, fueran expulsados ​​del negocio o fueran demandados cuando las semillas contaminantes de Monsanto, envenenaran sus granjas orgánicas.

Esto le dio a la compañía un monopolio virtual sobre los cultivos, ya que las semillas genéticamente modificadas no podrían sobrevivir en un entorno no-químico, por lo que los agricultores se vieron obligados a comprar los dos productos de Monsanto: las semillas y el indispensable herbicida Roundup para proteger los cultivos OGM.



Su siguiente paso fue gastar miles de millones en todo el mundo para comprar la mayor cantidad de compañías de producción de semillas como les fue posible y convertirlas en productoras de semillas genéticamente modificadas, en un esfuerzo por acabar con cualquier rival y eliminar los alimentos orgánicos de la faz de la tierra. En opinión de Monsanto, todos los alimentos deben estar bajo su control total y si no están genéticamente modificados, no son “seguros para ser consumidos”.

Uno pensaría que la empresa estará muy orgulloso de que sus maravillosos alimentos transgénicos sean servidos a sus propios empleados…¡pero no lo hacen!

De hecho, Monsanto ha prohibido que se sirvan alimentos genéticamente modificados en sus propias cafeterías. Ante tal escándalo, Monsanto respondió que “creemos en la libertad de elección”. Lo que realmente significa es “no queremos matar a nuestros empleados”.

¿Alguien se imagina si los propios empleados enfermaran por los productos de Monsanto en las propias cafeterías de la empresa y denunciaran a la compañía?



2000: En este momento, Monsanto controla la mayor parte del mercado mundial de organismos genéticamente modificados, OGM.

A su vez, el gobierno de EEUU gasta cientos de millones para financiar la fumigación aérea de Roundup, causando devastación ambiental masiva. Peces y animales mueren a los pocos días de la pulverización, mientras que las dolencias respiratorias y las muertes por cáncer en los seres humanos experimentan un aumento acusado. Pero todo esto se considera una coincidencia inusual, por lo que la fumigación continúa.

El monstruo se hace más grande: Monsanto se fusiona con Pharmacia & Upjohn, a continuación, las separa de su negocio químico y se cambia el nombre para convertirse en una empresa agrícola.

Sí, es cierto, una empresa química cuyos productos han devastado el medio ambiente, han matado a millones de personas y han dañado gravemente la vida silvestre en los últimos años ahora quiere que creamos que producen alimentos seguros y nutritivos. Como es una idea muy difícil de venderle al público, continúan creciendo a través de fusiones y alianzas secretas.



Debido a que su rival DuPont es una empresa demasiado grande para que les permitan fusionarse, en su lugar forman una asociación sigilosa y acuerdan abandonar los pleitos de patentes existentes de los unos contra otros y comenzar a compartir las tecnologías OGM para beneficio mutuo.

Dicho de otra manera: juntos serían demasiado poderosos y políticamente conectados y las leyes antimonopolio podrían actuar contra ellos,por lo que deciden juntar esfuerzos sin que se note y conseguir el monopolio virtual de la agricultura planetaria, bajo el lema de que “Quien controla el suministro de alimentos, controla a la gente”.

Durante estos últimos años, Monsanto es demandado en repetidas ocasiones por cientos de millones de dólares por causar enfermedades, deformidades infantiles y muertes por vertidos ilegales de todo tipo de PCB’s en las aguas subterráneas, y continuamente miente acerca de la seguridad de sus productos a través de estudios fraudulentos pagados por la compañía.



Monsanto pasa al ataque y comienza a presentar demandas frívolas contra los agricultores orgánicos, acusándolos de infringir sus patentes de semillas OGM. Lo más grave es que en prácticamente todos los casos, las semillas son arrastradas por el viento a las tierras de estos agricultores orgánicos, desde plantaciones OGM cercanas.

De esta manera, las semillas OGM de Monsanto, no solo destruyen los cultivos de los agricultores orgánicos, sino que a través de las denuncias, los llevan a la quiebra por todos los EEUU, mientras el Tribunal Supremo norteamericano se dedica a anular sentencias de los tribunales inferiores y apoya siempre a Monsanto.

Al mismo tiempo, Monsanto comienza a presentar patentes sobre técnicas de cría para cerdos, reclamando sobre cualquier animal que haya sido alimentado de forma similar a la de sus patentes, con el objetivo de hacerse con la propiedad de los animales. De hecho, sus denuncias son tan absurdas, que siguiendo su lógica, podrían llegar a reclamar que todos los cerdos criados en el mundo entero, infringen su patente.

El terrorismo global de Monsanto, se extiende a la India donde más de 100.000 agricultores caen en la bancarrota por la pérdida de cosechas OGM, lo que provoca que muchos de ellos se suiciden bebiendo Roundup, para que sus familias puedan reclamar el pago de seguros de vida.

En respuesta, el monstruo se aprovecha de la situación alertando a los medios de comunicación de un nuevo proyecto para ayudar a los pequeños agricultores de la India, donándoles los mismos productos que causaron las pérdidas de sus cosechas y las consiguientes ruinas de sus familias.

¿Y qué sucede ante tal nivel de cinismo? Pues que la revista Forbes nombra a Monsanto “empresa del año”.



Para colmo de males del mundo, Monsanto y sus socios criminales Archer Daniels Midland, Sodexo y Tyson Foods, escriben y patrocinan la conocida como “Ley de Modernización de Seguridad Alimentaria de 2009: HR 875″. Esta ley criminal da a las granjas corporativas el monopolio de vigilar y controlar todos los alimentos cultivados en cualquier lugar de EEUU, incluso en el propio patio trasero de cualquier ciudadano, y aplica duras sanciones y penas de cárcel para aquellos que no utilizan productos químicos y fertilizantes. ¿Cuál fue la reacción del presidente Obama ante esta ley? Dio su plena aprobación.



Con esta Ley, Monsanto afirma que sólo los alimentos transgénicos son alimentos seguros y que los alimentos orgánicos de cosecha propia, potencialmente propagan enfermedades y que, por lo tanto, su existencia debe ser regulada para garantizar la seguridad del mundo.

Por si eso fuera poco, Monsanto ha elaborado la conocida como Resolución Continua HR 933, también conocida como Ley de Protección de Monsanto, que Obama convirtió también en ley obedientemente. Esta ley implica que no importa cuán dañinos sean los cultivos transgénicos de Monsanto y no importa cuánta devastación causen en el país, pues los tribunales federales no podrán impedir que sigan siendo utilizados en cualquier lugar que Monsanto elija. Dicho de otra manera, Obama firmó una disposición que pone a Monsanto por encima de cualquier ley y que la hace más poderosa que al propio gobierno, lo que indica claramente quién gobierna en realidad los EEUU.

Esto puede parecer un problema exclusivamente norteamericano, pero con el impulso de los tratados TPP y TTIP que otorgan un poder casi ilimitado y por encima de la ley a grandes compañías como Monsanto, pronto será un problema para todo el mundo.



Sin embargo, nadie puede negar que la maldad intrínseca de Monsanto ha causado tanto rechazo, que muchos países siguen condenando a Monsanto por crímenes de lesa humanidad y algunos de ellos han prohibido por completo sus productos.

El mundo ha comenzado a despertar al hecho de que este monstruo corporativo se ha propuesto obtener el control total sobre la producción mundial de alimentos y visto su historial de muerte y devastación, eso sería tanto como entregarle el poder del mundo al mismísimo Satán.

Como curiosidad conspirativa, añadiremos que gente como los masones y otras sociedades esotéricas, asignan números a cada letra y que en la Gematria Inglesa, “Monsanto” equivale, nada más y nada menos, que al número del diablo: 666.



No es extraño pues, que mucha gente llame a esta corporación Mon-Satan.

Pero más allá de curiosidades esotéricas, hay algo que queda muy claro.

Y es que todas las personas de este planeta, sean de la nación que sean, de la raza que sean y de la religión que sean, tienen un enemigo común contra el que luchar: esas entidades sin alma llamadas grandes corporaciones que pretenden dominar el mundo y esclavizar a sus gentes.

Y entre ellas, destaca Monsanto, la máxima representación de este mal, contra el que todos debemos unir nuestras fuerzas si queremos disponer de un futuro.



Fuente: http://www.globalresearch.ca/the-complete-history-of-monsanto-the-worlds-most-evil-corporation/5387964

Fuente.

lunes, 20 de julio de 2015

Científicos piden rociar la atmósfera con productos químicos por “el bien del planeta” (la geoingeniería no es entonces una conspiración)

Un grupo de científicos de universidades de los Estados Unidos, el Reino Unido y Australia han publicado un nuevo estudio pidiendo que se apliquen técnicas de geoingeniería del clima, con el fin de “salvar a los arrecifes de coral de un proceso conocido como ‘blanqueo'”.

Los investigadores, entre ellos autores de la Carnegie Institution for Science, la Universidad de Exeter, el Met Office Hadley Centre y la Universidad de Queensland, piden que se aplique una práctica conocida como Manipulación de Radiación Solar (SRM).

Esto implica rociar aerosoles desde aviones (lo que en los círculos conspirativos se han denominado “chemtrails”) en un intento por reflejar la luz del sol con el fin de prevenir el aumento de las temperaturas superficiales del mar.

“Nuestro trabajo pone de relieve el tipo de escenarios climáticos que ahora debemos tener en cuenta si queremos proteger los arrecifes de coral”, afirma el autor principal el estudio, el Dr. Lester Kwiatkowski de la Carnegie Institution for Science.
Dr. Lester Kwiatkowski

Los científicos afirman que el uso de estos “chemtrails” puede evitar que la temperatura del mar se eleve entre uno y dos grados de temperatura. Si las temperaturas suben, los arrecifes de coral se vuelven blancos. El aumento de la temperatura altera la relación simbiótica entre el coral y las algas, provocando que el coral pierda su color y la capacidad de comer las algas, un proceso que a la larga puede matar los corales.



Según los científicos, la geoingeniería del clima podría ser la única forma de limitar los daños. El estudio examinó las diferencias entre un esquema de geoingeniería SRM hipotético y el plan de reducción de CO2 discutido por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). El equipo concluyó que los arrecifes de coral tienen una mejor oportunidad de supervivencia con la geoingeniería.

Curiosamente, este estudio se publica justo cuando los medios oficiales atacan las denuncias sobre la “conspiración de los chemtrails”, calificándolas de paranoia sin sentido.

Pues bien, un grupo de científicos habla públicamente de rociar la atmósfera con aerosoles químicos para conseguir exactamente lo mismo que denuncian estas “campañas conspirativas sobre los chemtrails”…curioso, ¿no?



Y es que discutir que se están aplicando y se han aplicado en el pasado técnicas de geoingeniería, es ser un completo ignorante.

El gobierno de Estados Unidos ya tiene un reconocido historial de modificación del clima.

En un documento de 1996 titulado “El tiempo atmosférico como un multiplicador de fuerza: poseer el Clima en 2025″, la Fuerza Aérea de Estados Unidos examinó una serie de propuestas para el uso del tiempo atmosférico como arma.

De hecho, algunas de estas técnicas ya se implementaron durante la guerra de Vietnam, cuando el gobierno estadounidense aplicó programas de modificación del clima encubiertos bajo la conocida como “Operación Popeye”.
Wikipedia: La Operación Popeye fue un programa de modificación del clima altamente clasificado en el sudeste asiático durante 1967-1972.
La operación de siembra de nubes durante la guerra de Vietnam se extendió desde el 20 de marzo 1967 hasta el 5 de julio 1972, en un intento por alargar la temporada de monzones, específicamente sobre las áreas de la Ciudad de Ho Chi Minh.
La operación se utilizó para inducir la lluvia y extender la temporada de monzón asiático oriental en apoyo de los esfuerzos del gobierno de Estados Unidos relacionados con la guerra en el sudeste asiático.
Además, en 2012 se reveló que en la década de 1950, el ejército estadounidense también roció productos químicos tóxicos sobre su propia población, concretamente en los cielos de San Louis, sin informar de ello a la población.



Por lo tanto, ya hay precedentes…y estamos hablando solo de los precedentes conocidos oficialmente.

A principios de este año, un comité internacional de científicos dio a conocer un informe que indica que el uso de las técnicas de geoingeniería para combatir los efectos del cambio climático no es una alternativa viable para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

El informe de la comisión pidió más investigación y una mayor comprensión de las diversas técnicas de geoingeniería, incluyendo los esquemas de eliminación de dióxido de carbono y la implementación de las técnicas de Manipulación de Radiación Solar (SRM), es decir, las que piden con “urgencia” los científicos que presuntamente quieren salvar los arrecifes del coral.



Los científicos descubrieron que las técnicas SRM son propensas a presentar “riesgos conocidos y otros posibles problemas desconocidos de carácter ambiental, social y político, entre ellos la posibilidad de ser desplegadas de forma unilateral”, lo que podría provocar graves conflictos diplomáticos entre naciones.

A principios de este año, al hablar en una reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia en San José, California, el profesor Alan Robock realizó una advertencia sobre la geoingeniería.

Robock discutió la posibilidad de que la CIA ya esté utilizando la manipulación climática como arma de guerra. Robock ha realizado investigaciones para el panel intergubernamental sobre cambio climático (IPCC) en el pasado.
Alan Robock

El profesor declaró que había recibido la llamada de dos hombres que afirmaban ser de la CIA, y que le preguntaron “si era o no posible que gobiernos hostiles utilizaran la geoingeniería o técnicas de manipulación masiva de las condiciones meteorológicas, en contra de los Estados Unidos”, lo que Robock interpretó como una consulta inversa.

Según afirmó Robock, lo que realmente querían saber con esa consulta era si, según su criterio como experto, los EEUU podrían utilizar dichas técnicas para atacar a países enemigos sin ser detectados.

Robock señaló que, “La CIA fue una importante fuente de financiamiento para el informe de las Academias Nacionales, lo que me hace sospechar de que tienen el control (sobre las técnicas de geoingeniería)”.



El informe de la Academia Nacional de Ciencias del que habla Robock, examinó los efectos y la posibilidad de aplicar técnicas de geoingeniería para combatir el cambio climático. El informe también fue financiado por la NASA, el Departamento de Energía de Estados Unidos, y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

Como vemos, lo que durante años ha sido calificado de “teoría conspirativa”, como eran los chemtrails, ahora empieza a convertirse en algo oficial.
Lo más grave es que tratan de vendernos la expansión de productos químicos en el cielo como algo “necesario e indispensable para salvar el planeta”.

Y esto demuestra también que lo que un día son “teorías conspirativas”, muchas veces, con el paso del tiempo, acaban siendo “verdades oficiales”, aunque eso no quiere decir que debamos creernos cualquier teoría conspirativa, obviamente…

Fuente: http://www.activistpost.com/2015/06/scientists-say-geo-engineering-sky.html

http://www.exeter.ac.uk/news/featurednews/title_453187_en.html

http://www.irishtimes.com/news/environment/scientist-concerned-over-cia-weather-weapon-query-1.2104844

http://www.businessinsider.com/army-sprayed-st-louis-with-toxic-dust-2012-10

http://csat.au.af.mil/2025/volume3/vol3ch15.pdf

martes, 14 de julio de 2015

El “Estado islámico”: un subproducto de Occidente

Por José Alsina – Los últimos atentados islamistas en Francia y en Túnez están provocando la histeria en nuestra biempensante sociedad occidental. Emergen discursos de todo tipo, desde el “políticamente correcto”, obsesionado en que no se estigmatice a los musulmanes, hasta el fundamentalista democrático, que habla de una agresión totalitaria contra “nuestros” valores y presenta al Estado de Israel como “cabeza de puente” de la civilización (¿) en medio de un mar de barbarie, oscurantismo y atraso. Tampoco falta el xenófobo indocumentado, que no distingue a un palestino de un marroquí y que clama contra los “moros” que, al parecer, tienen la culpa de todo.

Un análisis detallado nos muestra que la realidad es otra. Esta criatura mostrenca que se llama Estado Islámico o Califato Universal es una criatura nuestra (entiendo por nuestra la sociedad occidental y sus valores) y, antes que nada, hay que hacer autocrítica.

Datos bien fundamentados nos dicen que más de un 40% de los combatientes de ISIS proceden de Europa. Son hijos y nietos de inmigrantes, que se han criado en los suburbios de las grandes ciudades europeas. Son producto de esta gran operación de ingeniería social llamada inmigración planificada por las elites económicas y políticas occidentales, y que forma parte de la Globalización (libre circulación de capitales, de mercancías y de personas). ¿Cuáles eran los objetivos de esta operación? En primer lugar económicos: la llegada masiva de mano de obra, poco cualificada y dócil, provocaba automáticamente la bajada de los salarios y un aumento de la “competitividad de la economía”. Si Carlos Marx escribió en su momento que los parados eran el ejército de reserva del capital, ahora podría haber dicho que los inmigrantes son el ejercito de reserva del capital.

Pero hay más. Este proceso de sustitución de la población autóctona, en caída demográfica, por una población inmigrante mucho más prolífica, iba a tener un efecto “cultural”. Los nuevos ciudadanos, desprovistos de raíces y de identidad, iban a facilitar enormemente el proceso de “modernización” (léase desaparición de tradiciones, de creencias religiosas, de arraigo a la tierra natal) que facilitaría enormemente la gobernanza económica.

Las cosas no han salido exactamente como esperaban. Los cerebros de las élites económicas (marxistoides reconvertidos al neoliberalismo) han olvidado que los seres humanos, además de necesidades materiales, necesitan también arraigo e identidad. Estos inmigrantes de segunda y tercera generación, que no son no de aquí ni de allí, buscan desesperadamente una identidad, un punto de referencia, y lo encuentra en el fundamentalismo de este Islam globalizado que representa el Estado Islámico, y que, además, les permite canalizar su frustración y su rechazo hacia una sociedad que les prometió el “oro y el moro” (nunca mejor dicho) pero que después les confina en barrios gueto.

Pero hay otro nivel de realidad. La política de las grandes potencias Occidentales, EEUU e Inglaterra, ha sido siempre la de dividir y enfrentar entre sí a árabes y musulmanes en general. Los regímenes políticos que representaban un nacionalismo pan-árabe y laico (Sadam Hussein en Iraq, Gadaffi en Libia, Assad en Siria) o un fundamentalismo chiita ligado a un estado nacional (Irán) han sido el blanco preferido de las políticas occidentales, mientras se apoyaba a la corrupta monarquía Saudí y a los emiratos del Golfo, promotores del salafismo.

La potencia militar y política del Estado Islámico se inicia en la guerra de Siria, en el apoyo occidental a la “resistencia” contra el “malvado dictador” Assad. ¿Quién combate realmente al Estado Islámico? La milicia chiita de Hezbollah, con apoyo de Irán, junto a milicias cristianas, los kurdos y el ejército de Assad.

El Estado Islámico es la señal inequívoca del fracaso de Occidente, del fracaso de la “multiculturalidad”, de las políticas inmigratorias y de la estrategia estadounidense de mantener en Oriente un guerra continua para evitar el surgimiento de una nación árabe unida y del ataque sistemático a los únicos regímenes que podían mantener a raya al fundamentalismo.


Fuente.

miércoles, 8 de julio de 2015

ONEWOLDERS

JUAN MANUEL DE PRADA

Estas fuerzas plutocráticas están ensayando en Grecia, a modo de escaramuza, un avance de lo que planean para el mundo entero.

La situación calamitosa que viven los griegos se puede explicar a las mentes alicortas como la consecuencia natural de otorgar el poder a una pandilla de comunistas demagogos; pero lo cierto es que estos comunistas demagogos llevan gobernando apenas unos meses, de modo que no les podemos atribuir las trapisondas que han conducido a su país a la bancarrota (causadas por los moderaditos de derechas e izquierdas que los precedieron). 

También se puede explicar a las mentes alicortas que estos comunistas demagogos han lanzado un órdago inaceptable a sus acreedores; pero lo cierto es que, con todos los histrionismos que se quiera (que para eso los griegos son grandes histriones), estos comunistas demagogos no han querido sino prolongar las condiciones que previamente sus acreedores habían concedido a los anteriores gobiernos griegos. Lo cierto, en fin, es que, tan pronto como estos comunistas demagogos alcanzaron el poder, la actitud del Fondo Monetario Internacional, las instituciones europeas y demás organismos al servicio de la plutocracia internacional cambió abruptamente; y que las contemporizaciones y condescendencias se tornaron de la noche a la mañana apremios y exigencias chantajistas.

No nos conformemos, pues, con explicaciones tan mostrencas, concebidas para pastorear mentes alicortas. Ando en estos días leyendo Juan XXIII (XXIV), una fantasía papal de Leonardo Castellani escrita en 1964 en la que, además de anticiparse que la sede de Pedro llegaría a estar ocupada por un argentino, se nos ofrece una lectura teológica de la Historia llena de iluminaciones proféticas. En un pasaje especialmente clarividente, Castellani se atreve a delinear el futuro de las democracias parlamentarias, que provocarán el «despertar hirviente del comunismo y el nacionalismo»; pues llegará el día en que se hará demasiado claro a todos que 
«el cuento chino de la soberanía del pueblo era una tapadera de la plutocracia, un caballo de Troya de la Finanza apátrida, un cobertor de sociedades secretas y una arena espléndida del comunismo». 
Para Castellani, el conflicto final (de naturaleza anticrística) será entre ese comunismo al que fatalmente nos conduce una democracia corrompida y la Finanza apátrida, que en otro pasaje se nos describe así: 
«Es una sociedad nueva (o vieja, no lo sé) que dirige o concierta el movimiento anticristiano secreto en todo el mundo. Posee por doquier filiales y grande pecunia. (…) Su objetivo es destruir el cristianismo y crear un Estado Mundial ateo; con todos los medios posibles, incluso los más infames, sin restricción moral ninguna y en el mayor secreto. Los oí también llamarse onewolders, o sea, «mundounistas». No son masones ni judíos; se sirven de los masones, de los judíos, de los ateos, de los protestantes, de los católicos tontos, y de cuanto haya. (…) No reparan en medio alguno: el asesinato político, el robo en gran escala, la calumnia, la mentira (…). Parecen tener recursos inmensos, no sólo de dinero, más también puestos políticos y mandos militares. Los domina un odio ilimitado a la Religión. No sé si practican el culto a Satanás, pero lo dudo; aquí todo es sobrio, escueto, moderno; nada de las antiguas mojigangas y grotesquerías de los francmasones».
Estas fuerzas plutocráticas sobrias, escuetas y modernas que se nos presentan como las debeladoras del comunismo (cuando en realidad vienen a traer una tiranía más feroz y blindada) están ensayando en Grecia, a modo de escaramuza, un avance de lo que planean para el mundo entero, sojuzgado bajo su mando único. Sólo las mentes alicortas pueden creer ingenuamente que el episodio griego no tendrá continuación.

jueves, 2 de julio de 2015

OPERACIÓN GLADIO: La historia no contada de la alianza entre el Vaticano, la CIA y la Mafia



Tras el término de la Segunda Guerra Mundial, el Vaticano, la CIA, los ex nazis y la mafia siciliano-americana forjaron una alianza para luchar durante la Guerra Fría contra la antigua Unión Soviética y la creciente influencia pro-soviética en Europa y el resto del mundo.

En un libro recientemente publicado, titulado “Operation Gladio”, el periodista Paul L. Williams ofrece nuevas e inquietantes evidencias que exponen lo que él llama la “alianza impía”.



La historia comenzó ya en 1942, con la formación del Banco del Vaticano.

El mismo año, la ONI (Oficina de Inteligencia Naval, la antecesora de la CIA) reclutó a Lucky Luciano, un capo de la droga. El director suizo de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), Allen Dulles, llegó a la conclusión:“Estamos luchando contra el enemigo equivocado”.
Allen Dulles
Las Schutzstaffel, mejor conocidas como las SS nazis, enviaron un mensaje a Dulles a través del Vaticano en el que decían que el gobierno nazi quería firmar la paz separadamente con los Estados Unidos; querían luchar contra los soviéticos.

Dulles se reunió con el príncipe Max von Hohenlohe en Berna, Suiza. Hohenlohe descubrió que Dulles estaba de acuerdo con él. Más tarde, Dulles se reunió también con otros oficiales nazis para forjar la nueva alianza.



Por su parte, el Jefe de Inteligencia Especial para la OSS en China, el coronel Paul E Helliwell, pensó en otra alianza impía entre la comunidad de inteligencia de Estados Unidos y grupos del crimen organizado.
Lucky Luciano
En consecuencia, las agencias de inteligencia estadounidenses sacaron al capo mafioso Lucky Luciano de la cárcel, lo que le permitió construir su imperio de los narcóticos y simplemente se sentaron a observar el flujo de drogas fluyendo hacia los guetos negros en gran parte de Nueva York y Washington. La alianza impía de los espías y criminales estadounidenses se repitió en todas partes, desde Laos y Birmania hasta Marsella y Panamá.

Después de que Richard Nixon se convirtiera en presidente en 1969, la estrategia de la tensión ganó más ímpetu. El Asesor Nacional, Henry Kissinger, dio órdenes a Licio Gelli,un agente fascista italiano de la logia masónica Propaganda Due (P2), para que llevara a cabo ataques terroristas e intentos de golpe de Estado.



Los Estados Unidos y el Vaticano invirtieron millones de dólares en estas operaciones. La mayor parte del dinero se recaudó de formas cuestionables.

El primer ataque importante en Europa tuvo lugar el 12 de diciembre 1969, cuando una bomba estalló en el vestíbulo de la Banca Nazionale Dell’Agricoltura en Milán, Italia. Diecisiete personas murieron en la explosión. Al cabo de una hora, tres bombas explotaron en Roma. Según cifras oficiales, 14.591 actos de violencia con motivación política se llevaron a cabo entre el 1 de enero de 1969 y el 31 de diciembre de 1987. En estos ataques terroristas, murieron 491 personas y 1.181 resultaron heridas.



De todos estos atentados se culpó falsamente a grupos de extrema izquierda anarquistas y marxistas.

Un gran número de ataques terroristas similares se llevaron a cabo en otros países europeos entre 1965 y 1981. Tras una serie de intentos de asesinato frustrados contra el presidente francés Charles De Gaulle, éste denunció “la guerra secreta del Pentágono” y expulsó la sede europea de la OTAN de su país.

En América Latina, la CIA y el Vaticano lanzaron la Operación Cóndor, la versión latinoamericana de la Operación Gladio.



Cualquier gobierno se arriesgaba a ser atacado mediante esta operación si defendía la nacionalización de la industria privada (en particular las empresas de propiedad extranjera), una reforma agraria radical, políticas comerciales autárquicas, aceptación de la ayuda soviética o una política exterior anti-americana.
“La CIA y el Vaticano comenzaron la Operación Cóndor en la década de 1970, cuando el Opus Dei suscitó el apoyo de los obispos chilenos para el derrocamiento del gobierno del Presidente Allende. El grupo católico estaba trabajando en estrecha colaboración con las organizaciones financiadas por la CIA, como Patria y Libertad, que más tarde se convirtió en la temida policía secreta chilena”.



En 1971, la CIA comenzó a desembolsar millones de dólares en el Instituto Chileno de Estudios Generales (IGS), un think tank del Opus Dei, para la planificación del levantamiento contra Allende. Muchos miembros de la IGS se unieron al gobierno tras el golpe de Estado. Hernán Cubillos se convirtió en el ministro de Relaciones Exteriores. Fue el fundador de ‘Que Pasa’, una revista del OPUS Dei y editor de ‘El Mercurio’, el periódico más grande de Santiago de Chile, que fue subvencionado por la CIA.

En su libro, Williams muestra que el Vaticano estaba completamente involucrado en la Operación Cóndor. El Papa se involucró en la purga de los clérigos de izquierdas; los líderes de la junta militar eran católicos devotos. El Vaticano no abandonó al general Pinochet, incluso cuando fue arrestado en Gran Bretaña por el asesinato de miles de chilenos. El Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Angelo Sodano, escribió al gobierno británico en nombre del Papa para exigir su liberación.
Angelo Sodano
Bajo Pinochet, cientos de miles los chilenos habían desaparecido, mientras que más de cuatro mil habían sido asesinados. Más de cincuenta mil chilenos fueron torturados en el nombre del dios católico. La guerra sucia de la CIA fue perpetuada en muchos países de América Latina con la ayuda y bendición del Vaticano.

Williams cita a la filtradora del FBI Sibel Edmonds, quien dijo:
“Entre 1996 y 2002, nosotros, los Estados Unidos, planificamos, financiamos y ayudamos a ejecutar cada incidente terrorista importante realizado por los rebeldes chechenos (y los muyahidines) contra Rusia. Entre 1996 y 2002, nosotros, los Estados Unidos, planificamos, financiamos y ayudamos a ejecutar cada levantamiento individual y acto terrorista en Xinjiang (también conocido como Turkestán Oriental o Uyhurstan). Entre 1996 y 2002, nosotros, los Estados Unidos, planificamos y llevamos a cabo al menos dos planes de asesinato contra funcionarios pro-rusos en Azerbaiyán”.
La historia real no es tal y como nos la cuentan en la tele…

Fuente.
Fuente.

lunes, 29 de junio de 2015

El chantaje del cáncer

Ya hemos comentado varias veces (aquí, aquí o aquí) la debilidad de las evidencias que sustentan los nuevos medicamentos anti-neoplásicos, desde luego, desproporcionadas a su precio. La impresión es que se está utilizando la desesperación de los enfermos y sus familias, así como la capacidad de movilización social que esta enfermedad suscita, para introducir medicamentos de mínima calidad a unos precios abusivos. En este chantaje, las compañías están encontrando la entusiasta colaboración de las agencias reguladoras que han permitido que se debiliten las garantías exigibles en nombre de la urgencia.

Este Editorial del BMJ de Light y Lexchin, “Why do cancer drugs get such an easy ride?“, fue publicado el pasado 23 de abril. Por su interés lo hemos traducido.
“A diferencia de otras enfermedades, el cáncer infunde un temor especial y “es tratado como un demonio, un depredador invencible, no sólo una enfermedad”(1). La capacidad de la industria para aplicar enormes precios -aunque la mayoría de los fármacos oncológicos aporten pocas ventajas- está determinando las estrategias de investigación, y el sufrimiento y desesperación de los pacientes, forzando a gobiernos y aseguradoras a pagar lo que las compañías piden. Sin embargo, los funcionarios de la Food and Drug Administration de EE.UU. están entusiasmados con los nuevos medicamentos contra el cáncer. Richard Pazdur, que supervisa las actividades del área de oncología de la FDA, afirma que los nuevos medicamentos son tan eficaces que “No tenemos demasiadas preguntas sobre estos medicamentos porque son buenísimos. La pregunta no es si vamos a aprobarlos sino cómo de rápido vamos a hacerlo” (2)
Los defectos metodológicos que tienen los ensayos clínicos de oncología no apoyan este entusiasmo. Investigadores que compararon 8.942 ensayos clínicos oncológicos realizados entre 2007 y 2010 con los de medicamentos para otras enfermedades, demostraron que en los primeros era 2,8 veces más probable que no hubiera asignación al azar; 2,6 veces más probable que no usaran un comparador (un solo brazo), y 1,8 veces más probabilidades de que el experimento no fuera ciego. Cada dato, socava la validez de los resultados, y refleja la permisividad de los reguladores.

Ensayos clínicos menos válidos reflejan una tramitación fácil para los reguladores pero escasos beneficios para los pacientes. Una revisión de los nuevos fármacos aprobados para cánceres sólidos por la agencia europea (EMA) en sus primeros 10 años encontró que tan solo mejoraron la supervivencia una media de 1,5, y una mediana de 1,2 meses (4). Los 71 medicamentos aprobados por
la FDA para tumores sólidos desde 2002 hasta 2014 han dado lugar a ganancias medias libres de progresión de 2,5 meses, con un incremento de la supervivencia global de sólo 2,1 meses (5). Además, sólo el 42% de los fármacos aprobados cumplieron con los criterios establecidos por el Comité de Investigación de la American Society of Clinical Oncology para definir resultados significativos para los pacientes (6).

Aprobación acelerada y variables subrogadas

Un segundo camino que facilita la introducción de nuevos antineoplásicos es el esfuerzo de los reguladores en acortar los tiempos de revisión (7). En Europa, entre 1999 y 2009, los medicamentos oncológicos fueron la clase farmacológica que con más probabilidad fue aprobada mediante un procedimiento acelerado (8). Estos caminos rápidos de evaluación acortan los tiempos de 300 días a 180 asegurando el mismo rigor. Sin embargo, en la práctica, las alertas post-comercialización son mucho más frecuentes en medicamentos oncológicos que fueron aprobados por procedimientos acelerados que en los que lo fueron por la vía normal, lo que sugiere posibles deficiencias (9). Los fármacos aprobados utilizando solo evidencias de fases tempranas tuvieron un 72% de mayor probabilidad de desarrollar eventos adversos graves en los ensayos pivotales que otros medicamentos contra el cáncer aprobados mediante estudios más rigurosos (7). Una vez que los medicamentos están disponibles en el mercado, incluso si posteriormente se demuestra que son ineficaces, retirarlos puede suponer un largo proceso y suele generar una oposición sustancial, como pasó en el caso del bevacizumab para cáncer de mama metastásico (7)

Un tercer camino facilitador de los reguladores europeos y estadounidenses es que permiten a las empresas probar la eficacia de los medicamentos contra el cáncer utilizando variables subrogadas en lugar de supervivencia u otras variables centradas en el paciente. Las tres variables indirectas más utilizadas utilizaron el tamaño del tumor como evidencia de beneficio a pesar de que la fecha exacta de la progresión del tumor no puede ser nunca precisamente conocida a partir de estas medidas (10).

Las variables subrogadas son muy variables en su capacidad para predecir la supervivencia global (11-13) Una revisión realizada por el Instituto Alemán para la Calidad y Eficiencia en la Atención de la Salud concluyó que la validez de las medidas indirectas de respuesta tumoral para valorar una mejoría relevante en el paciente con cáncer de mama o colon sigue siendo muy incierta (14). A pesar de estas limitaciones, las empresas siguen utilizando variables subrogadas como criterios de valoración ya que así los ensayos requieren menos pacientes y pueden finalizarse de manera más rápida y barata que si se exigieran datos de supervivencia. La FDA y la EMA encuentran aceptables estas variables y constituyen la base para la aprobación de la mayoría de ellos. La FDA ha utilizado variables subrogadas para aprobar el 68% (39/57) de los medicamentos oncológicos evaluados a través de la vía estándar y para todos los 14 fármacos aprobados mediante el procedimiento acelerado entre enero de 1990 y noviembre de 2002 (15). En Europa, desde enero de 1995 a diciembre de 2004, la mayoría de los medicamentos para el cáncer fueron aprobados sobre la base de criterios de valoración indirectos tales como “la disminución del tamaño del tumor que no se tradujo en beneficios significativos de supervivencia”(4)

En 2013, más de 100 oncólogos protestaron contra los altos precios de los medicamentos contra el cáncer mientras 11 de los 12 nuevos medicamentos aprobados en 2012 proporcionaron sólo pequeños beneficios a los pacientes (16, 17). El síndrome del camino fácil y la barra libre para disminuir la eficacia alienta “la búsqueda de beneficios marginales y la mentalidad me-too mediante la duplicación de esfuerzos y cadenas de producción de las farmacéuticas con medicamentos redundantes” (5,18). Más allá de los medicamentos contra el cáncer, las barras libres en las agencias reguladoras son la principal causa que explica que el 90% de los nuevos fármacos que las empresas desarrollan sean juzgados como de mínimo valor añadido sobre otros más antiguos aunque con más riesgos (19, 20). Los caminos rápidos de las agencias reguladoras no son positivos ni para los pacientes ni para la propia investigación biomédica.

Algunos cambios podrían mejorar considerablemente la calidad de los fármacos contra el cáncer y la investigación. Los líderes de Instituto Mario Negri de Italia han abogado desde hace tiempo por un modelo coherente para el estimular el desarrollo, la regulación y el uso de mejores medicinas (21). No existe ninguna razón por la que los reguladores no puedan insistir en la asignación de enfermos al azar en los ensayos clínicos, la mejora de la supervivencia global como indicador de eficacia o evitar los ensayos de fase III si no existen buenos resultados en la fase II (4). Los pacientes y sus médicos deben presionar para que las agencias reguladoras, establecidas para proteger la salud pública, exijan buenas pruebas científicas capaces de demostrar fehacientemente que los nuevos medicamentos son clínicamente eficaces, basados en ensayos que comparen los nuevos fármacos con tratamientos efectivos y utilizando diseños metodológicamente rigurosos”.

Fuente.

NOTAS

1 Sontag S. Illness as metaphor . Farrar, Straus, and Giroux, 1978. 
2 Herper M. The FDA’s cancer czar says he can’t approve new drugs fast enough. Forbes 2013 Jun 23. www.forbes.com/sites/matthewherper/2013/06/23/the-fdas-cancer-czarsays-he-cant-approve-new-drugs-fast-enough/. 
3 Hirsch B, Califf R, Cheng S, et al. Characteristics of oncology clinical trials: insights from a systematic analysis of Clinicaltrials.gov. JAMA Intern Med 2013;173:972-9. 
4 Apolone G, Joppi R, Bertele V, et al. Ten years of marketing approvals of anticancer drugs in Europe: regulatory policy and guidance documents need to find a balance between different pressures. Br J Cancer 2005;93:504-9. 
5 Fojo T, Mailankody S, Lo A. Unintended consequences of expensive cancer therapeutics - the pursuit of marginal indications and a me-too mentality that stifles innovation and creativity. The John Conley lecture. JAMA Otolaryngol Head Neck Surg 2014;140:1225-36. 
6 Ellis L, Bernstein D, Voest E, et al. American Society of Clinical Oncology perspective: raising the bar for clinical trials by defining clinically meaningful outcomes. J Clin Oncol 2014;32:1277-80. 
7 Darrow J, Avorn J, Kesselheim A. New FDA breakthrough-drug category - implications for patients. N Engl J Med 2014;370:1252-8. 
8 Arnardottir A, Hasijer-Ruskamp F, Straus S, et al. Additional safety risk to exceptionally approved drugs in Europe. Br J Clin Pharmacol 2011;72:490-9. 
9 Berlin R. Examination of the relationship between oncology drug labeling revision frequency and FDA product categorization. Am J Pub Health 2008;99:1693-8. 
10 Effects of cancer drugs on survival: often poorly evaluated. Prescrire Int 2009;18:180-3. 
11 Cheema P, Burkes R. Overall survival should be the primary endpoint in clinical trials for advanced non-small-cell lung cancer. Curr Oncol 2013;20:e150-60. 
12 Han K, Ren M, Wick W, et al. Progression-free survival as a surrogate endpoint for overall survival in glioblastoma: a literature-based meta-analysis from 91 trials. Neuro-oncol 2014;16:696-706. 
13 Venook A, Tabernero J. Progression-free survival: helpful biomarker or clinically meaningless end point? J Clin Oncol 2015;33:4-6. 
14 Institute for Quality and Efficiency in Healthcare. Validity of surrogate endpoints in oncology: executive summary. 2011. www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmedhealth/PMH0065194. 
15 Johnson J, Williams G, Pazdur R. End points and United States Food and Drug Administration approval of oncology drugs. J Clin Oncol 2003;21:1404-11. 
16 Light D, Kantarjian H. Market spiral pricing of cancer drugs. Cancer 2013;119:3900-2. 
17 Experts in Chronic Myeloid Leukemia. The price of drugs for chronic myeloid leukemia (CML) is a reflection of the unsustainable prices of cancer drugs: from the perspective of a large group of CML experts. Blood 2013;121:4439-42. 
18 Belleli R, Fisch R, Szucs T. Regulatory watch: efficiency indicators for new drugs approved by the FDA from 2003 to 2013. Nat Rev Drug Discovery 2015;14:156. 
19 Light DW, Lexchin JR. Pharmaceutical research and development: what do we get for all that money? BMJ 2012;345:e4348. 
20 Light D, Lexchin J, Darrow J. Institutional corruption of pharmaceuticals and the myth of safe and effective drugs. J Law Med Ethics 2013;41:590-600. 
21 Light D, Maturo A. Good pharma: the public-health model of the Mario Negri Institute . Palgrave, Macmillan, 2015.