Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

miércoles, 9 de marzo de 2016

Moscú, una muralla frente a los yihadistas

Por Thierry Meyssan

Desde 2012, Moscú viene tratando de atraer a los occidentales hacia su proyecto: la defensa de la civilización frente al yihadismo, algo similar a lo que ya sucedió en el pasado cuando el mundo se unió contra el nazismo. Para lograrlo, comenzó por disociar a la Casa Blanca de las organizaciones armadas que Rusia considera como «yihadistas» y que Estados Unidos designa como «rebeldes», y ahora se esfuerza por aislar a Turquía. Lejos de ser un epifenómeno diplomático, el cese de hostilidades en Siria constituye un cambio radical en la situación. Washington acaba de reconocer que en Siria ya no hay–o que ya no existen– grupos armados «moderados».

Se equivocan quienes analizan la política rusa desde un punto de vista árabe u occidental. Rusia tiene su propia visión sobre los yihadistas, a los que conoce desde 1978, cuando estos acudieron en ayuda de los pashtunes contra el gobierno comunista de Kabul.

Vladimir Putin luchó personalmente contra los yihadistas del Cáucaso, principalmente contra el Emirato Islámico de Itchkeria, durante la segunda guerra de Chechenia (1999-2000), donde fueron vencidos. En aquella época, los árabes proclamaban su solidaridad con los musulmanes rusos y no entendían lo que sucedía en el Cáucaso, mientras que los occidentales, después de la disolución de la Unión Soviética, aplaudían a todo el que trataba de proseguir el proceso de desintegración de Rusia. En el terreno, sin embargo, no existía ninguna diferencia entre el Emirato de aquella época y el Califato actual. En Grozni, se aplicaba la sharia y se cortaban cabezas exactamente igual que en Raqqa.


Daguestán, 1999. Atrocidades de los yihadistas del Cáucaso.

Hoy en día, a pesar de la propaganda que presenta la guerra en Siria como una guerra contra el islam, o que presenta la República Árabe Siria como una «dictadura alauita» que masacra a los sunnitas, los hechos demuestran lo contrario: el Ejército Árabe Sirio que lucha contra los yihadistas se compone en un 70% de sunnitas.

En 2012, o sea casi al inicio de la guerra, en el momento en que la DIA [1] estadounidense advertía a la Casa Blanca del peligro que representaba el grupo terrorista que se convertiría en el actual Emirato Islámico [2], Vladimir Putin declaraba que el tema sirio se había convertido en una «cuestión interna rusa». Desde entonces, el presidente ruso ha venido tratando de crear una coalición internacional contra los yihadistas con los occidentales.

Rusia recuerda lo sucedido en el mundo durante los años 1930. En aquella época, el rey de Inglaterra, Eduardo VIII, era públicamente nazi. Montagu Norman, el gobernador del Banco de Inglaterra, financió el ascenso de Hitler al poder con el dinero de la Corona británica [3]. El objetivo de los británicos era respaldar un Estado capaz de acabar con la Unión Soviética que, después de sacar del poder al zar Nicolás II, amenazaba sus intereses capitalistas. Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial, acabaron aliándose con Stalin y Mao en contra de Hitler.


En estas imágenes de archivos, recientemente sacadas a la luz por la publicación británica The Sun, el futuro rey de Inglaterra Eduardo VIII enseña el saludo nazi a la actual reina Isabel II –quien tenía entonces sólo 6 años.

Vladimir Putin espera ahora modificar las actuales alianzas, como sucedió en el periodo que va de 1936 a 1939. Es por eso que, durante los últimos años, se ha esforzado por seguir aplicando a los estadounidenses el calificativo de «socios», a pesar de que Washington no cesaba de asestarle puñaladas por la espalda, organizaba en Moscú manifestaciones contra su gobierno (2011-2012) y orquestaba un golpe de Estado en Ucrania (2013-2014).

El 10 de febrero de 2016, el embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, distribuyó a los miembros del Consejo de Seguridad un informe de la inteligencia rusa sobre las actividades de Turquía en apoyo a los yihadistas [4]. Este documento de 2 páginas presenta una serie de hechos irrefutables. Demuestra que Turquía es un Estado-renegado que viola deliberadamente, y desde hace mucho años, numerosas resoluciones de las Naciones Unidas.

Pero lo interesante es que cada uno de esos hechos remite a redes y agentes que en el pasado ya habían respaldado a los yihadistas chechenos. En aquel momento, no hubo implicación del Estado turco como tal sino del Partido del Bienestar (Refah). Hoy en día, el Refah ha dejado de existir para dejar su lugar al AKP. Como los hombres del AKP hoy están en el poder, el Estado turco está ahora implicado [5].

Dando muestra de su perseverancia, el oso ruso trata ahora de disociar a Turquía de la OTAN. De esta operación depende el futuro de la humanidad. Si Turquía sigue siendo miembro de la alianza atlántica, seguirá apoyando a los yihadistas, no sólo en Siria sino también en Irak, en Libia y, en definitiva, en el mundo entero. La otra posibilidad es que la OTAN se distancie de Turquía y, en ese caso, Estados Unidos y Rusia podrían aliarse para luchar eficazmente contra los yihadistas en cualquier rincón del mundo.

Parece que el 12 de febrero los rusos finalmente lograron disociar a la Casa Blanca de los neoconservadores y de los halcones liberales que respaldan a Turquía y a los yihadistas. Serguei Lavrov y John Kerry acordaron la creación de dos grupos de trabajo que ellos mismos copresiden, relegando así a la ONU a un papel de simple escribano [6].

En otras palabras, Jeffrey Feltman, quien desde hace 3 años utiliza sus funciones como número 2 de la ONU para sabotear todo esfuerzo de paz, ha sido relegado [7]. Resultado: en sólo 10 días Rusia y Estados Unidos lograron fijar las condiciones para un cese de hostilidades que estaba pendiente desde 2012 [8].


El presidente ruso Vladimir Putin anunció personalmente, a través de la televisión rusa, la conclusión del acuerdo de cese temporal de hostilidades en Siria, pactado por Rusia y Estados Unidos.

Este cese de las hostilidades ha sido claramente rechazado por la «Coalición Nacional de Fuerzas de la Revolución y de la Oposición Sirias», cuyo presidente –el turco-sirio Khaled Khoja– comentó: «Es absolutamente escandaloso concluir con Rusia acuerdos bilaterales sobre el “cese de hostilidades” cuando esos acuerdos no conciernen a uno de los principales asesinos de civiles en Siria, que es la Federación Rusa. Ya es hora de que Rusia salga de Siria y ponga fin a la guerra brutal que libra contra nuestros conciudadanos» [9].

Este acuerdo es en realidad una trampa tendiente a destruir todo el sistema de los neoconservadores y de los halcones liberales estadounidenses. Durante las negociaciones de Ginebra 3, ya Rusia había puesto pacientemente en evidencia la mala fe de la «oposición» apoyada por Arabia Saudita y Turquía. Esa oposición se desacreditó a sí misma con sus incesantes cambios de postura. No era ni siquiera cuestión de poner en duda su representatividad sino solamente de demostrar que su objetivo no es mejorar las condiciones de vida de la población siria sino únicamente derrocar a cualquier precio la República Árabe Siria. Prueba de ello es la citada declaración del señor Khoja ya que, al contrario de lo que él afirma, Rusia sí se somete al cese de hostilidades, del cual se excluyen en cambio los grupos catalogados como terroristas en la lista de la ONU.

Este cese de las hostilidades apunta a poner a los grupos armados frente sus propias responsabilidades. Sólo tenían que inscribirse –ante Washington o Moscú– para no seguir siendo blanco de los bombardeos rusos o sirios, pero en ese caso renunciaban a derrocar la República Árabe Siria y aceptaban participar en un proceso político a favor de una Siria laica y democrática, abandonando por tanto el sueño de un Estado Islámico. Del millar de katibas existentes, sólo 97 se atrevieron a optar por un proceso que las convierte en «traidores» a la causa turca y las designa como próximas víctimas de sus ex colegas yihadistas.

En todo caso, los occidentales no podían esperar nada mejor. El 15 de diciembre de 2015, el general Didier Castres, responsable de las operaciones militares de Francia en el extranjero, aseguraba en audiencia ante el Senado que el número total de combatientes que pudieran ser considerados moderados no pasaba de 20 000 [10]. Sólo días después, en enero de 2016, un informe de la inteligencia alemana afirmaba que la proporción de sirios en el seno de los grupos armados que operan en Siria no pasa de un 5% [11].

Eso es precisamente lo que querían demostrar Kerry y Lavrov al hablar de un cese de hostilidades, en vez de un alto al fuego –ya que esta segunda expresión tiene implicaciones jurídicas que no tiene la primera.

La respuesta de John Kerry a la pregunta de un senador, durante una audiencia parlamentaria en Washington, sobre un eventual «plan B» como escapatoria, adquiere así otra dimensión. Si fracasa el cese de hostilidades, no podrá haber una partición de Siria, y será así simplemente porque el plan de cese de cese de hostilidades habrá demostrado que la opción que se plantea no es entre Damasco y «rebeldes» sino entre Damasco y los yihadistas.


Para la consejera del presidente Assad, el «Plan B» de John Kerry debería tener como objetivo luchar contra los yihadistas.

Siguiendo esa misma lógica, el ministro de Exteriores de Luxemburgo, Jean Asselborn, declaró al diario alemán Der Spiegelque la OTAN no se dejaría embarcar en una guerra contra Rusia provocada por Turquía [12]. El artículo 5 de la Carta de la alianza atlántica sólo estipula el respaldo a un Estado miembro directamente atacado, pero no cuando ese Estado provoca un conflicto [13]. Al día siguiente, Alemania confirmaba alDaily Mail las declaraciones de Asselborn [14].

La Casa Blanca se dispone ahora a sacrificar a Recep Tayyip Erdogan, a quien se atribuirían entonces todos los males que asolan la región. El presidente turco podría acabar asesinado –como su predecesor Turgut Ozal, en 1993– o derrocado por sus propios colaboradores. De no ser así, la guerra se desplazaría hacia Turquía. Vladimir Putin habrá logrado su objetivo: modificar las líneas del frente de manera que los occidentales luchen a su lado contra los yihadistas que ellos mismos crearon.

Elementos fundamentales : 
- Rusia no se implicó en el conflicto sirio para defender intereses económicos ni resucitar una alianza de los tiempos de la guerra fría sino para luchar contra los yihadistas. 
- Al concluir el acuerdo de Munich, el secretario de Estado John Kerry aceptó relegar a Jeffrey Feltman, el líder de los neoconservadores y de los halcones liberales en la ONU, a un papel subalterno. Al proponer el cese de hostilidades, permite separar a los combatientes sirios razonables de los yihadistas.


NOTAS

[1] La DIA es la agencia de inteligencia del departamento de Defensa de Estados Unidos. Nota de la Red Voltaire.

[2] También identificado como Estado Islámico o como Daesh (su acrónimo árabe) o con siglas como EI, EIIL, ISIS o ISIL. Nota de la Red Voltaire.

[3] «Banqueros anglosajones organizaron la Segunda Guerra Mundial», por Valentin Katasonov, Strategic Culture Foundation(Rusia) , Red Voltaire, 16 de mayo de 2015.

[4] «Informe de la inteligencia rusa sobre actual apoyo de Turquía al Emirato Islámico», Red Voltaire, 18 de febrero de 2016.

[5] «Cómo apoya Turquía a los yihadistas», por Thierry Meyssan,Red Voltaire, 22 de febrero de 2016.

[6] “Statement of the International Syria Support Group”, Voltaire Network, 12 de febrero de 2016.

[7] «Alemania y la ONU contra Siria», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) ,Red Voltaire, 28 de enero de 2016.

[8] “Cessation of Hostilities in Syria”,Voltaire Network, 22 de febrero de 2016.

[9] «Lettre datée du 18 février 2016 adressée par le représentant de la Coalition nationale des forces de la révolution et de l’opposition syriennes» [En español, “Carta con fecha del 18 de febrero de 2016, del representante de la Coalición Nacional de las Fuerzas de la Revolución y la Oposición Sirias”]. Documento de la ONU S/2016/165.

[10] «Audition au Sénat du général Didier Castres sur Daesh », Réseau Voltaire, 15 de diciembre de 2015.

[11] “Asian rebels in Aleppo, Western blind spot”, Christina Lin, Asia Times, febrero de 2016.

[12] «Syrienkonflikt: Warnung aus der Nato an die Türkei», Der Spiegel, 19 de febrero de 2016.

[13] «Traité de l’Atlantique Nord», Réseau Voltaire, 4 de abril de 1949.

[14] «NATO warns Turkey it can’t count on support in a conflict with Russia as tensions escalate», Gianluca Mezzofiore,Daily Mail, 20 de febrero de 2016.

viernes, 4 de marzo de 2016

Juan Gérvas: “El 90% de la medicina científica ‘oficial’ es pseudociencia”

Por Miguel Jara

Un libro recomendado del médico y amigo Javier Peteiro sobre el fundamentalismo cientifista.




La ciencia es más compleja de lo que parece y sin embargo se vende como generadora de decisiones racionales. Vivimos en una era en la que parece predominar el “todo por la ciencia pero sin la ciencia“. O la ciencia usada como marketing por las diferentes industrias y quienes, ya sea por cobardía o por ideología, aceptan esta impostura.

Si no fuera por la Ciencia no conoceríamos el mundo -o la parte de él que ha adquirido un buen nivel de desarrollo- como es. Con sus vicios incluidos, la Ciencia es motor de progreso.

La esperanza de vida, su aumento espectacular en los últimos decenios, es un ejemplo. Las enormes conquistas de la ciencia y de la técnica empezaron con la evolución de los homínidos y sus herramientas.

Pero no todo es gracias a la ciencia entendida como técnica. En las sociedades avanzadas también acompañan a los conocimientos técnicos un mayor sentido de la justicia, la democracia, la distribución de la riqueza, los acuerdos comerciales, la educación, la solidaridad, la equidad y demás valores e ideales humanos.

En los últimos años, al menos en España, se ha observado un avance de la Ciencia, quizá en detrimento de los valores religiosos. Pero también han surgido conceptos como cientifismo o pseudociencias. El primero sería una desviación de los verdaderos propósitos de la Ciencia, que tiene en su servicio a las personas su máxima, para ponerse al servicio de los intereses industriales (por encima de las necesidades humanas). La pseudociencia sería el intento de aquello que no es científico, no está validado por métodos experimentales y no puede reproducirse para comprobarse, de hacerse pasar por ciencia. Este es un término peyorativo aunque no menos lo debería ser el cientifismo (ver J. Peteiro: “El cientificismo es una aberración ética facilitadora de un fascismo de nuevo cuño”).

Pero si bien es inaceptable lo denominado hoy pseudocientífico, el concepto no puede limitarse a ciertas prácticas médicas consideradas “alternativas” o “complementarias” de la Medicina oficial u ortodoxa o convencional, como desee denominarse.

Se critica a las medicinas alternativas por una muerte, por ejemplo, de un estudiante de Física -noticia de hoy mismo- y quienes lo hacen no cuestionan al tiempo los cientos de miles de muertes evitables que provoca innecesariamente la medicina oficial sin límites.

De hecho, la medicina hegemónica, la denominadaMedicina Basaa en la Evidencia (MBE) también puede incurrir en la pseudociencia. Es increíble pero cierto, como escribe el médico y estudioso de la Ciencia Juan Gérvas:
  • Los medicamentos de la medicina científica causan 179.000 muertos anuales por los efectos adversos en la Unión Europea (equivalente a la muerte diaria durante un año en accidente de todos los pasajeros y tripulantes del Airbus más grande)”.
  • “La aplicación de un protocolo para intervenciones quirúrgicas puede haber causado 800.000 muertes en Europa”.
  • “El 90% de la investigación publicada en medicina es falsa”.
  • “Las embarazadas, parturientas y madres lactantes sometidas en masa a tratamientos (suplementos de yodo, hierro y vitaminas) y a pruebas innecesarias por la medicina científica”.
  • “Millones de varones incontinentes e impotentes por tratamientos de urólogos al atribuirles cánceres de próstata en falso, por sobrediagnóstico”.
  • “Las resistencias a los antibióticos causan, al menos, 25.000 muertos anuales en la Unión Europea”.
  • “Se han evaluado 3.000 intervenciones habituales de la medicina científica, y apenas el 11% tiene valor demostrado (si se utilizaran correctamente)”.
  • “Se tira el dinero en investigación en medicina científica: del orden del 85% es puro despilfarro”.
  • “Millones de mujeres son tratadas como enfermas de cáncer de mama en falso, por sobrediagnóstico”.
  • “Los estudios preclínicos publicados sobre medicamentos para el cáncer se confirman sólo en el 11% de los casos”.
  • “Es imposible replicar la mayoría de los estudios sobre la medicina científica publicados en las mejores revistas del mundo”.
  • “Los médicos y científicos reconocen que inventan datos científicos en el 2% de los casos, pero creen que su colegas lo hacen en el 24% de los casos”.
  • “Se puede reproducir sólo el 39% de los mayores y mejores estudios en el campo de la psicología científica”.
  • “Los estudios sobre medicina científica concluyen con datos a favor y datos en contra sin que se pueda decidir qué es lo correcto”
  • “Mueren anualmente 500.000 personas de más de 65 años en el mundo desarrollado por culpa de los psicofármacos”.
(Las fuentes bibilográficas una a una).
Son sólo algunos ejemplos. Yo añadiría que basta leer unos cuantos posts de este blog para comprobar la epidemia soterrada de daños por medicamentos que padece la Humanidad hoy en los países desarrollados. ¿Qué es pseudociencia entonces, no hay que ampliar mucho el campo de dicho concepto? La pseudociencia no es sólo la que presume de ser científica sin serlo, sino gran parte de la que se da por hecho que lo es de manera falaz.

Y es que, como escribe uno de los más respetados e influyentes críticos de la Medicina y la Ciencia y defensor de estas últimas, claro, John Ioannidis: Las revisiones sistemáticas de ensayos clínicos pueden llegar a las conclusiones que se deseen.

Nadie discute que se han propiciado avances en Medicina gracias a la técnica, sobre todo en los servicios de Urgencias y a la hora de establecer diagnósticos, entre otros.

El problema es que la ciencia en su aplicación médica conlleva grandes daños cuando se hace con la simplicidad de la medicina basada en pruebas manipuladas y opiniones sesgadas, como denuncia Ioannidis.

La MBE es muy necesaria pero adolece de “buenismo”, se basa en las pruebas que mayormente aportan las industrias pues un 80% de la Investigación más Desarrollo (I+D) en biomedicina la pagan las diferentes industrias: farmacéuticas y de productos sanitarios, de biotecnología y transgénicos, de telecomunicaciones, energéticas o alimentarias, por poner algunos ejemplos.

Se ha publicado hasta la saciedad sobre la manipulación de la evidencia científica, de las pruebas, pero además esa manipulación está cubierta jurídicamente pues se considera“secreto comercial” toda la informacion que generan las industrias en sus ensayos clínicos e investigaciones científicas.

Esto es pseudocientífico pues impide la comprobación de los datos industriales por investigadores independientes. Es ocultación de información valiosa, un fraude científico. Baste un ejemplo que publicamos estos días: La FDA reconoce ahora que aprobó el anticonceptivo Essure sin la suficiente evidencia. Pseudociencia pues.

Estoy de acuerdo en que es necesario denunciar la pseudociencia, TODA. Empezando por las que más daños hagan. Me refiero a que hay mucha pseudociencia en los medicamentos y productos sanitarios actuales y esto no sólo es un desfalco para el erario público (que el sistema sanitario financie tratamientos poco eficaces) y no sólo denigra la buena Medicina y la buena Ciencia, sino que además causa graves daños y muertes a mansalva.


viernes, 26 de febrero de 2016

Todo por un gasoducto: Un miembro del clan Kennedy revela la verdadera causa de la guerra en Siria

La guerra contra Bashar al Assad no habría comenzado por las protestas civiles de la Primavera Árabe en 2011, sino como consecuencia de un proyecto de oleoducto catarí.

La decisión de Estados Unidos de organizar una campaña para derrocar al presidente de Siria, Bashar al Assad, en gran parte se basó en la negativa de este mandatario a permitir el paso por su país de un gasoducto desde Catar hacia Europa, asegura el abogado Robert Kennedy júnior, sobrino del expresidente norteamericano John F. Kennedy, en un artículo para la revista 'Politico'.
"Nuestra guerra contra Bashar al Assad no comenzó por las protestas civiles pacíficas de la Primavera Árabe en 2011", sino en 2000, "cuando Catar ofreció construir un gasoducto por valor de 10.000 millones de dólares que atravesara Arabia Saudita, Jordania, Siria y Turquía", señala Kennedy.
Esa infraestructura hubiera garantizado que los reinos suníes del golfo Pérsico tuvieran una ventaja decisiva en los mercados mundiales de gas y hubiese fortalecido a Catar, que es el aliado más cercano que Estados Unidos posee en la región, según destaca el autor, quien hace hincapié en que allí se encuentran dos de las principales bases militares norteamericanas y la sede del Mando Central de Estados Unidos en Oriente Medio.

Este columnista indica que, para defender los intereses de Rusia, el presidente sirio se negó a firmar ese acuerdo y optó por otro gasoducto, que se hubiera extendido desde Irán a Líbano y hubiese convertido a los iraníes en los mayores proveedores de gas a Europa, lo cual iba en contra de los intereses de los árabes de mayoría sunita.

Inmediatamente después de la negativa al proyecto inicial, las agencias de inteligencia de EE.UU., Catar, Arabia Saudita e Israel comenzaron a financiar a la oposición de Siria y a preparar una revuelta para derrocar al régimen de Assad, según los datos de diversos informes secretos a los que ha tenido acceso Kennedy, quien detalla que la CIA transfirió seis millones de dólares a la cadena de televisión británica Barada para que elaborara reportajes en favor del derrocamiento del mandatario sirio.

Sin embargo, Robert Kennedy júnior subraya que las decisiones de Washington obviaron el hecho de que el Gobierno de Siria era mucho más moderado que las monarquías suníes, gracias a que el país era secular y poseía una élite pluralista. Además, Assad abogaba por la liberalización y, entre otras cosas, aportó a la CIA toda la información después de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York.

El autor recuerda que la inteligencia norteamericana ha utilizado a los yihadistas para proteger los intereses relacionados con los hidrocarburos de Estados Unidos y derrocar a regímenes en Oriente Medio desde mediados del siglo XX, debido a que consideraba que las fuerzas religiosas radicales eran un contrapeso fiable a la influencia de la Unión Soviética en la zona.

Ya en 1957, EE.UU. trató en vano de provocar una revolución en Siria y derrocar al gobierno secular democráticamente elegido. Sin embargo, no se detuvo ahí, sino que la aparición de "el grupo criminal petrolero" Estado Islámico es el resultado de una larga historia de intervención de Estados Unidos en la región, finaliza el jurista.

Fuente.

viernes, 19 de febrero de 2016

De Científico a Místico – Bruce Lipton ( investigador en biología celular)



Fantástica entrevista de la Vanguardia a un científico que ha sabido evolucionar sus ideas. La he leído dos veces…te recomiendo lo mismo.

“Lo que pensamos varía nuestra biología”

Me enseñaron que los genes controlan la vida, que en ellos se inscriben todas nuestras capacidades y características, pero es falso.

¿Del todo?

No somos víctimas de nuestra genética, en realidad es el ADN el que está controlado por el medio externo celular.
¿Qué significa eso?

La célula es la vida. Hablar de una célula es como hablar de una persona. Nosotros recibimos la información a través de los cinco sentidos y las células reciben las señales del entorno a través de los receptores que captan la información. El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos.
¿Somos lo que vivimos y pensamos?

Sí, y cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología. Los estudios que empecé hace cuarenta años demuestran que las células cambian en función del entorno, es lo que llamamos epigenética. Epi significa por encima de la genética, más allá de ella.
¿Y?
Según el entorno y como tú respondes al mundo, un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones. Menos del 10% del cáncer es heredado, es el estilo de vida lo que determina la genética.
¿Es el entorno el que nos define?

Aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas.
Pero las creencias están inscritas en lo más profundo de nuestro subconsciente.
Cierto. El subconsciente es un procesador de información un millón de veces más rápido que la mente consciente y utiliza entre el 95% y el 99% del tiempo la información ya almacenada desde nuestra niñez como un referente. Por eso cuando decidimos algo conscientemente como, por ejemplo, ganar más dinero, si nuestro subconsciente contiene información de que es muy difícil ganarse la vida, no lo conseguiremos.
¿Entonces?
Si cambiamos las percepciones que tenemos en el subconsciente, cambiará nuestra realidad, y lo he comprobado a través de numerosos experimentos. Al reprogramar las creencias y percepciones que tenemos de cómo es la felicidad, la paz, la abundancia, podemos conquistarlas.
Me suena a fórmula feliz…
Así es como funciona el efecto placebo. Si pienso que una pastilla me puede sanar, me la tomo y me encuentro mejor. ¿Qué me ha sanado?…
¿La creencia?
Eso parece. Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienen razón. Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará.
¿Y eso por qué?
La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo.
O creces o te proteges.
Los procesos de crecimiento requieren un intercambio libre de información con el medio, la protección requiere el cierre completo del sistema. Una respuesta de protección mantenida inhibe la producción de energía necesaria para la vida.
¿Qué significa prosperar?
Para prosperar necesitamos buscar de forma activa la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen procesos de crecimiento. Las hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales e inhiben los procesos de crecimiento, suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.
¿La culpa de todo la tienen los padres?
Las percepciones que formamos durante los primeros seis años, cuando el cerebro recibe la máxima información en un mínimo tiempo para entender el entorno, nos afectan el resto de la vida.
Y las creencias inconscientes pasan de padres a hijos.
Así es, los comportamientos, creencias y actitudes que observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro y controlan nuestra biología el resto de la vida, a menos que aprendamos a volver a programarla.
¿Cómo detectar creencias negativas?
La vida es un reflejo de la mente subconsciente, lo que nos funciona bien en la vida son esas cosas que el subconsciente te permite que funcionen, lo que requiere mucho esfuerzo son esas cosas que tu subconsciente no apoya.
¿Debo doblegar a mi subconsciente?
Es una batalla perdida, pero nada se soluciona hasta que uno no se esfuerza por cambiar. Deshágase de los miedos infundados y procure no inculcar creencias limitadoras en el subconsciente de sus hijos.

Fuente.


viernes, 12 de febrero de 2016

Europa colonizada por el Imperio estadounidense

Por Andrey Fomin

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Contra toda apariencia, la decisión de los Estados Unidos de investigar la posible asistencia rusa a partidos anti-europeos no busca proteger a los europeos de la interferencia extranjera. Es todo lo contrario. Desde hace 70 años, Washington controla la política de Europa occidental impidiendo cualquier forma de democracia genuina.

De acuerdo con un artículo “sensacionalista” en The Telegraph, el director de la inteligencia nacional estadounidense recibió recientemente instrucciones del Congreso para «llevar a cabo una revisión de gran dimensión en cuanto a las contribuciones clandestinas de Rusia a partidos europeos durante la última década». [1]

Esta noticia —una clásica filtración controlada— busca alertar a entidades políticas europeas desobedientes, aunque populares, para que disminuyan sus ambiciones en cuanto a reequilibrar el lugar de sus Naciones-Estados dentro de la Unión Europea. Jobbik en Hungría, Amanecer Dorado en Grecia, la Liga del Norte en Italia y el Frente Nacional en Francia han sido incluidos explícitamente en la lista “de alerta” mientras que otros partidos políticos no mencionados de Austria, la República Checa y Holanda reciben de esa manera un aviso de que se hallan bajo una «prueba de seguridad de Estados Unidos». Se sospecha incluso que el nuevo líder laborista inglés, Jeremy Corbyn, flirtea con los rusos. Así es como, de acuerdo con quien suscribe el artículo en The Telegraph, cualquier político europeo que se atreva a cuestionar la expansión de la OTAN hacia el Este, la política de sanciones anti-rusas, o la postura actual de Europa con respecto al conflicto ucraniano es considerado esencialmente una herramienta voluntaria o involuntaria de la «guerra híbrida rusa».

Eso sería cómico si no fuese por el peligro que implica. Es más, cualquier observador imparcial haría algunas preguntas sencillas: ¿Por qué diablos a las agencias de inteligencia estadounidenses les interesan los asuntos de seguridad interna de Europa? ¿No serán más bien ellas mismas quienes financian, reclutan, y controlan incontables organizaciones políticas, individuos y medios de difusión en el continente europeo? ¿Por qué es que ahora muestran tan a las claras su dominio sobre Europa?

Un argumento políticamente correcto propondría que Estados Unidos salvó a Europa de la «amenaza comunista» al final de la Segunda Guerra Mundial, facilitando una pronta recuperación económica, y que aún continúa protegiendo al continente bajo su ala nuclear.

Pero una revisión de los datos históricos no debe comenzar con el Plan Marshall. En primer lugar, eso sucedió en abril de 1948. Dado que los nazis capitularon en mayo de 1945, un lector no informado podría deducir que Estados Unidos había estado preparando un programa de inversiones en Europa durante mucho tiempo —casi 3 años—, lo cual no es cierto. Durante la Segunda Conferencia de Quebec, «Octagon» en septiembre de 1944, el presidente Roosevelt y el secretario del Tesoro estadounidense Henry Morgenthau Jr., presentaron al primer ministro inglés Winston Churchill las condiciones de «post rendición» para Alemania [2]. Ese documento altamente confidencial perfilaba la división y completa desindustrialización del Estado alemán. De acuerdo con aquel plan, Alemania iba a ser dividida en dos Estados independientes. Sus epicentros de minería e industria, incluyendo el protectorado del Saar, el Valle del Ruhr y Silesia del Norte, serían internacionalizados o anexados por Francia y Polonia. He aquí algunos puntos:
  • Al entrar en Alemania, las fuerzas militares estadounidenses destruirán todas las plantas y equipamientos que no puedan ser removidos inmediatamente. 
  • En un término de no más de 6 meses luego del cese de hostilidades, todas las plantas industriales y el equipamiento no destruido por acción militar serán o completamente desmantelados y removidos del área o completamente destruidos. 
  • Se debe hacer entender a toda la gente que el área no podrá volver a convertirse en un área industrial. De acuerdo con esto, toda la gente que tenga habilidades específicas o entrenamiento técnico así como sus familias deben ser estimulados a emigrar permanentemente del área y deben ser dispersados lo más pronto posible. 
  • Todas las estaciones de radio alemanas, así como periódicos, revistas y semanarios, etc. serán discontinuados hasta que los controles adecuados hayan sido establecidos y haya sido formulado un programa apropiado.
La famosa directiva a los Jefes del Estado Mayor Conjunto [estadounidense] —Joint Chiefs of Staff Directive 1067 (JCS 1067), dirigida al Comandante Supremo de las fuerzas de ocupación en Alemania, expedida oficialmente en abril de 1945— iba completamente en el sentido de ese documento. [3]

División de Alemania de acuerdo al Plan Morgenthau de 1944

El Plan Morgenthau no tardó en revelarse como un error. Estados Unidos subestimó el impacto ideológico y cultural que tendrían los soviéticos sobre las sociedades europeas. Los estrategas estadounidenses no lograron comprender la atracción que un sistema socialista tendría para la mayoría de la población de las naciones liberadas. Una amplia gama de políticos pro-socialistas y pro-comunistas comenzaron a ganar elecciones democráticas y ampliaron su influencia, y no sólo en Europa oriental sino también en Grecia, Italia, Francia y otros Estados europeos (Palmiro Togliatti y Maurice Thorez son algunos de ellos). Washington comprendió entonces que la desindustrialización forzosa de Europa podría resultar en una reindustrialización al estilo soviético y dar paso a una futura dominación rusa del continente…

Estados Unidos tuvo entonces que reemplazar rápidamente el Plan Morgenthau por otro, que llevó el nombre del secretario de Estado George Marshall… A lo largo de 4 años, éste proveyó a Europa con $12 billones de dólares en créditos, donaciones, rentas, etc., para la compra de maquinaria estadounidense y de otros bienes. Aunque el plan Marshall indudablemente revivió las economías europeas, su efecto más grande y positivo fue para... ¡la economía estadounidense! Simultáneamente se desató en toda Europa una ola de represión política, principalmente en Alemania.

Los medios de prensa han preferido “olvidar” la iniciativa de la Unión Soviética tendiente a retirarse de la RDA y reunificar una Alemania neutral, no alineada, y desmilitarizada a un año de la conclusión del tratado de paz. Es más, la resolución adoptada durante la reunión de los ministros de Relaciones Exteriores del bloque soviético realizada en Praga el 21 de octubre de 1950 proponía el establecimiento de un Consejo Constituyente Alemán, con representación equitativa entre las Alemanias del este y el oeste, que prepararía la constitución de un «gobierno completamente alemán provisional, soberano, democrático y amante de la paz».

Por supuesto, el gobierno de Estados Unidos y la administración de Alemania Occidental en Bonn se opusieron rotundamente a aquella iniciativa [4]. Mientras que un plebiscito sobre el tema «¿Está usted en contra de la re-militarización de Alemania y a favor de la conclusión del Tratado de Paz de 1951?» se había anunciado en las dos partes del Estado dividido, ese referéndum se llevó a cabo y la iniciativa fue aceptada oficialmente en Alemania Oriental (con un 96% de “Sí”).

Pero las autoridades de Alemania Occidental, la zona controlada por Estados Unidos, no respondieron de manera verdaderamente democrática. Se negaron a reconocer los resultados preliminares del referendo que se había llevado a cabo desde febrero de 1951 (de los 6,2 millones de ciudadanos federales que habían participado hasta junio 1951, el 94,4% también había votado “Sí”) [5] e introdujeron la draconiana y cuidadosa ley Criminal Law Amendment Act (la Blitzgesetz de 1951) el 11 de julio. De acuerdo con esa legislación, todo el que fuese hallado culpable de importar literatura prohibida, de criticar al gobierno, o de haber sido reportado por tener contactos con representantes de la RDA, sería procesado por «traición al Estado» y castigado con penas de 5 a 15 años de prisión. Como consecuencia de esa ley, entre 1951 y 1968 se pronunciaron 200.000 cargos en contra de 500.000 miembros del Partido Comunista y otros grupos de izquierda dentro de Alemania. Diez mil personas fueron condenadas a prisión, y la mayoría de los eximidos de cargos nunca pudieron retomar sus actividades políticas. En 1953, varias enmiendas legales adicionales abolieron el derecho a realizar reuniones y manifestaciones libres. Y en 1956 fue abolido el Partido Comunista Alemán.



Se pueden hallar mas detalles en el documental de Daniel Burkholz’s de 2012 “Verboten – Verfolgt – Vergessen” (Prohibido-Perseguido-Olvidado. Medio Millón de Enemigos Públicos), el cual sorprendentemente no aparece en YouTube.

La represión política que se llevó a cabo en Alemania desde 1950 hasta los años 1980, comparada con eventos similares a lo sucedido en otros países europeos durante ese mismo periodo, es un tema de tabú. La Operación Gladio en Italia, los crímenes del régimen de los Coroneles en Grecia, y el controvertido asesinato de políticos realistas europeos, que promovían abiertamente el compromiso con el bloque soviético —como el primer ministro italiano Aldo Moro (en 1978) y el primer ministro sueco Olof Palme (en 1986)— recibieron menor atención mediática. Las revelaciones del ex corresponsal del Frankfurter Allgemeine Zeitung, Udo Ulfkotte, en su libro Gekaufte Journalisten (“Reporteros Comprados”) sobre el mecanismo del control mediático en Alemania (¿como el Plan Morgenthau?) representan solo la punta del iceberg.
La cuasi ausencia de reacción de Berlín luego de las revelaciones de Edward Snowden sobre el espionaje electrónico llevado a cabo de manera rutinaria por la NSA (National Security Agency) en contra de líderes alemanes significa que, en realidad, Alemania ha aceptado la pérdida de su soberanía y no tiene nada que perder.

Así es que, luego de considerar todos estos puntos y de releer el artículo en The Telegraph, ¿sigue usted seguro de que Estados Unidos es realmente el guardián de la soberanía europea? ¿No es más obvio, que utilizando el alegado tema de “la amenaza rusa” para controlar y acosar al sistema político y cívico de Europa, Washington adelantara a la meta simple y primitiva de prevenir que se descarriaran las ovejas?

Andrey Fomin

Traducción
Sophia Vackimes

Fuente
Oriental Review (Rusia)

NOTAS

[1] «Russia accused of clandestine funding of European parties as US conducts major review of Vladimir Putin’s strategy. Exclusive: UK warns of "new Cold War" as Kremlin seeks to divide and rule in Europe», Peter Foster y Matthew Holehouse, The Telegraph, 16 de enero de 2016.

[2] “Suggested Post-Surrender Program for Germany”, F. D. Roosevelt, septiembre 1944.

[3] “Directive to the Commander in Chief of the U.S. Occupation Forces (JCS 1067)” (abril 1945)

[4] “Notes for Eastern Element’s Briefing of General Mathewson”, 15 febrero 1951. Published in Foreign Relations of the United States 1951, Volume III, Part 2, European Security and the German Question (Document 341).

[5] “Flusslandschaft 1951. Frieden”, Protest in München.

viernes, 5 de febrero de 2016

El corrupto gobierno de Estados Unidos acusa a Putin de corrupción

Por Paul Craig Roberts

Traducción Leonardo Del Grosso

El gobierno más corrupto sobre la tierra, un gobierno tan absolutamente corrupto que permite a ex ejecutivos de un puñado de corruptos mega-bancos ejecutar la política económica de los EEUU exclusivamente en interés de sus bancos, negando a decenas de millones de jubilados estadounidenses obtener cualquier ingreso o interés sobre sus ahorros durante 7 años y negando a los beneficiarios del Seguro Social con necesidades cualquier ajuste por costo de vida mediante la falsificación de los índices de inflación, un gobierno tan totalmente corrupto que ha destruido siete países y millones de musulmanes únicamente sobre la base de mentiras; este irremediablemente corrupto gobierno ha acusado de corrupción al líder político más admirado en la tierra.

http://russia-insider.com/en/putin-corrupt-proclaims-most-corrupt-govt-earth/ri12490

Fuera de los cerebros lavados de América (por EEUU, nota del traductor), sus vasallos de la Unión Europea y la Ucrania nazificada, el mundo entero se está riendo.

Los Estados Unidos, alguna vez admirados, alguna vez temidos, ahora son el hazmerreír del mundo. Los medios de comunicación alemanes controlados por la CIA está siendo abandonados por el pueblo alemán, que ha descubierto que sus medios de comunicación no son más que una operación de propaganda de Washington contra Rusia. La reacción es tan fuerte que los medios de comunicación alemanes puede que no sobrevivan. http://russia-insider.com/en/germany/germans-abandon-major-news-sites-anger-over-slanted-russia-coverage/ri885

Aquí está el artículo de Stephen Lendman sobre el último intento de Washington por demonizar a Putin:

El farsante Estados Unidos acusa de corrupción a Putin

por Stephen Lendman, editor y colaborador del libro “Flashpoint in Ukraine: US Drive for Hegemony Risks WW III”.

Persisten los implacables ataques de los Estados Unidos a Putin, realizando acusaciones temerarias -incluyendo la invasión de Ucrania y el asesinato, con la ausencia total de evidencias que las respalden. No existen.

Putin es vilipendiado por defender abiertamente la independencia soberana de Rusia, por apoyar a un mundo multipolar y por desafiar la agenda imperial de Washington -al mismo tiempo que busca la paz y la estabilidad mundial, a través de la mutua cooperación entre todas las naciones.

Comentarios de los funcionarios de Estados Unidos reflejan la política de su Administración. La BBC de Gran Bretaña pertenece a y es controlada y operada por el Estado británico. La propaganda sustituye las noticias y la información creíble.

Su corresponsal Richard Bilton preguntó al Director de la Oficina del Departamento de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro de Estados Unidos, Adam Szubin, “si Putin es corrupto”.

Él mintió, diciendo: “en nuestra opinión, sí. . . Se supone que gana un salario estatal de algo así como $110.000 al año”.

“Eso no es una declaración exacta de la riqueza del hombre, y él tiene mucho entrenamiento y práctica en cuanto a cómo enmascarar su riqueza real”.

Sin evidencia que lo corrobore, Szubin afirmó que Washington ha sabido por “muchos, muchos años” que ha estado “enriqueciendo a sus amigos, a sus aliados más cercanos, y marginando a los que no ve como amigos, utilizando bienes del Estado”.

“Si se trata de lo que es la riqueza energética de Rusia, si se trata de lo que son otros contratos del Estado, él los dirige hacia aquellos a quienes él cree que le sirven y excluye a aquellos que no lo hacen. Para mí, eso refleja corrupción”.

El confiable Saker llama justificadamente a Putin “uno de los más grandes líderes rusos de la historia”. Él “aseguró su lugar en la historia”.

“En poco más de una década, él la recolocó como una potencia mundial capaz de desafiar con éxito el Imperio Anglosionista.”

Su abrumador 90% de popularidad refleja esto, inclusive durante los difíciles tiempos económicos actuales debido a los bajos precios del petróleo, en que quizás esta debería ser inferior.

Al mismo tiempo, hasta ahora no ha sido capaz de cambiar un sistema creado por Estados Unidos establecido durante los años de Yeltsin. En la década de 1990, los llamados “asesores” occidentales transformaron la Rusia post-soviética “en una colonia de Estados Unidos.”

La reforma de su economía sigue siendo el más apremiante desafío interno de Putin. Él es parte de la solución, no del problema.

La acusación de Szubin es parte de la campaña de larga duración de Washington para difamarlo. La misma no ha tenido ningún efecto en la gran mayoría de los rusos que lo apoyan -ni en su condición de, podría decirse, líder geopolítico mundial más preeminente, un maestro jugador de ajedrez, haciendo que Obama se vea, en comparación, como una especie de bufón.

El portavoz de Putin, Dmitry Peskov, despreció la acusación de Szubin, a la que calificó de “pura ficción”. Gran Bretaña es cómplice en vilipendiar a Putin.

Un documental de Panorama BBC enfocado en su “billetera”, sus presuntas “riquezas secretas”, no proporciona evidencia de su involucramiento en la corrupción -acusaciones sin credibilidad.

A lo largo de sus años presidenciales ha sido irresponsablemente atacado -presstitutas occidentales desinforman y repiten las Grandes Mentiras patrocinadas por el Estado.

Todos los líderes independientes sobre los que Washington no tiene control están marcados como blanco de la misma manera -especialmente los suficientemente valientes como para desafiar responsablemente su agenda imperial.

Fuente.

viernes, 29 de enero de 2016

Ser esclavo en África y América entre los siglos XV y XIX

C. Coquery-Vidrovitch y E. Mesnard, 2015
Este libro enfatiza con vigor, aunque sin dejar de manifestar entre líneas temor a los neo-racistas (racistas antiblancos), que uno de los fundamentos de la trata intercontinental fue el esclavismo autóctono africano. Las sociedades africanas eran esclavistas, al estar sólidamente estatizadas, basarse en la propiedad privada de los medios de producción y disponer de un régimen patriarcal muy desarrollado, lo que hacía que las clases pudientes africanas fueran quienes suministrasen esclavos a los europeos, situados en enclaves costeros desde el siglo XV. Por eso el libro usa la expresión “Estados negreros africanos” y “reinos negreros”.

Así pues, el colosal esclavismo autóctono africano fue una de las bases del comercio oceánico con seres humanos. Los esclavistas negros vendían o intercambiaban su peculiar “mercancía” con los europeos. Ofrecían personas, compatriotas previamente cazados en el interior del continente, a cambio de armas de fuego, pólvora, licores, tejidos, etc. Hasta fechas muy tardías los europeos no penetraron en África, de modo que dependían de los esclavistas nativos para llenar las bodegas de sus barcos [1]. Existieron, en consecuencia, negreros blancos y negreros negros. Añade el libro que las clases propietarias africanas de esclavos veían disminuir su tren de vida y consumo cuando el precio de los esclavos de exportación caía, lo que sucedió de forma continuada sobre todo a partir de la primera mitad del siglo XIX, con la prohibición de la trata por los europeos.

Por tanto, el asunto no fue blancos contra negros, no fue un conflicto racial sino algo más complejo en el que negros y blancos con poder se lucraron privando de libertad y trasladando a largas distancias a los africanos de las clases populares (los primeros a pie, en larguísimas marchas desde el interior hasta la costa, que mataban a muchos de ellos; los segundos en barcos, con efectos no menos letales). Eso no hubiera sido posible sin la existencia de vigorosos Estados esclavistas africanos, sin la sólida implantación de la propiedad privada y sin el patriarcado, instituciones que existían mucho antes de la llegada de los europeos. También se daban en África el racismo y la xenofobia, pues las clases mandantes de unos Estados solían capturar como esclavos a los súbditos de otros Estados, por lo general más débiles, lo que era justificado con argumentos de tipo racial y xenófobo.

El pavoroso fenómeno de la trata es, en consecuencia, una prueba más de que lo decisivo no es la raza sino el poder, los instrumentos de poder, la dominación y la explotación. Muy pocas veces en la historia ha habido conflictos raciales autónomos (esto lo creen los nazis y pocos más, ahora también los racistas antiblancos), pues debajo de los que en apariencia lo son hay cooperación inter-racial entre los dominadores. La coincidencia de las élites blancas y las negras en el tráfico de esclavos africanos lo prueba. Esta situación se mantuvo hasta que en 1807-1815 las potencias europeas declararon ilegal la trata, si bien tal medida no se hizo efectiva hasta años después.

El libro muestra que fue el expansionismo e imperialismo musulmán el que primero promovió el tráfico de esclavos negros a larga distancia. Entre los europeos son los portugueses quienes inician el comercio de esclavos -actividad que aprenden de los musulmanes norteafricanos- a partir de comienzos del siglo XV.

Un punto débil del libro es ocuparse muy de pasada, y con bastantes errores, de la naturaleza amplia y múltiplemente esclavista de al Andalus, sobre todo durante la época del califato de Córdoba, en el siglo X. Entonces, el Estado islámico andalusí se convirtió en el centro del tráfico de esclavos en el Mediterráneo occidental, con cuatro tipos de ellos. Los que formaban la población esclava autóctona, muy numerosa; los que eran apresados y esclavizados en las anuales operaciones de agresión contra los pueblos libres del norte, en particular mujeres para abastecer los harenes de buena parte del mundo musulmán; los comprados en el este de Europa (eslavo proviene de la voz “esclavo”, y probablemente se refiere a los terribles acontecimientos que estamos tratando) y las gentes negras que los andalusíes capturaban o adquirían en África en grandes cantidades.

Los textos hispano-musulmanes de la época describen el racismo antinegro de algún califa cordobés, que se regodeaba en el maltrato y tortura de personas de esa etnia. Es conocido que en la batalla de las Navas de Tolosa, 1212, el califa almohade Muhammad An-Nasir tenía una guardia de protección formada por esclavos negros armados y encadenados entre sí y a estacas clavadas en el suelo [2]. La presencia de hombres negros esclavos actuando como soldados fue común en las tropas andalusíes durante siglos. Incluso hoy subsiste la esclavitud en diversos países de religión musulmana, Mauritania, Marruecos, etc., eso sin olvidar su reinstauración por el Estado Islámico de Irak y Siria. Dado que el Corán la admite y regula, nada hay de sorprendente en ello. Lo que parece cierto es que la sociedad islámica andalusí fue la más esclavista de nuestra historia, por delante de romanos y visigodos. Al ser el islam la forma más agresiva de patriarcado de la historia de la humanidad su esclavismo se dirigió sobre todo contra las mujeres.

Así pues, el traslado de millones de hombres y mujeres africanos desde sus lugares de origen a América ha de explicarse en primer lugar a partir del hecho decisivo, que las sociedades del África subsahariana eran esclavista. No lograron poner fin al estigma de la esclavitud, como sí lo hizo Europa occidental en la Alta Edad Media [3]. Por eso, luego América quedó infectada de esclavismo, que devino en racismo. El libro comentado no plantea así la cuestión pero no hay otro modo de hacerlo, pues las causas endógenas se suelen manifestar como lo causalmente decisivo.

Es imposible entrar ahora en el estudio de por qué las formaciones sociales africanas fallan en la erradicación del régimen esclavista, pero sí hay que señalarlo para evitar actitudes paternalistas (el paternalismo es una de las formas de racismo) y protectoras. Las sociedades africanas son responsables de su historia, igual que lo son las europeas, y están obligadas a asumir sus responsabilidades históricas al mismo nivel y en la misma medida que aquéllas, sin fáciles victimismos, por lo general encaminados a solicitar “compensaciones”... una inaceptable forma de mercantilizar el pasado. Para ello el libro glosado, con todos sus defectos e insuficiencias, pusilanimidades y parcialidades, es útil.

También lo es para refutar los sentimientos de autoodio y vergüenza de sí que el poder constituido europeo, en particular la gran patronal alemana y su Estado, promueven entre los pueblos de Europa para mejor dominarlos, así como para constituir esa estructura neo-imperial y mega-capitalista que es la Unión Europea bajo la dirección y dominio de Alemania, que ayer defendió la superioridad de la raza aria y hoy la de las razas no-arias, yendo de una forma de racismo a otra. Hacer de la trata negrera de los siglos XV al XIX un conflicto de “blancos” contra “negros”, en el que los primeros son los verdugos y los segundos las víctimas, los primeros el mal y los segundos el bien, no es sólo falsificar la historia sino incurrir en una muy grosera forma de racismo, justamente la que ahora es principalmente promovida desde las instituciones europeas.

Fuente.

NOTAS

[1] Un caso representativo se dio en la primera mitad del siglo XIX en los territorios de las actuales Liberia y Ghana. Allí creó una factoría de exportación de esclavos el español Pedro Blanco, que compraba esclavos negros al rey negro Siaka a 20 dólares y los vendía en Cuba a 350. Tal factoría operaba en la semi-clandestinidad y fue posteriormente demolida por los ingleses.
[2] La obra examinada ofrece el dato de que aquel califa en el año 1198 tenía 30.000 “negros armados con lanzas” como guardia personal, cantidad que debía ser similar catorce años después. Esa cifra señala la extraordinaria extensión del tráfico de personas negras que promovió el islam hispano, con los inevitables fenómenos de odio racial, antedichos.

[3] Los formidables cambios revolucionarios que van a tener lugar en las sociedades del norte de la península Ibérica en los siglos VII-X incluyeron la liquidación de la esclavitud, lo que se hace en lucha contra el Estado islámico de al Andalus, el enemigo fundamental de aquella gran revolución civilizadora y liberadora. En ella la esclavitud desaparece de la actividad productiva, que queda como tarea de los hombres y las mujeres libres, aunque subsiste algo -muy poco pero algo- de esclavitud doméstica, mantenida por las élites reales y nobiliarias pre-estatales. Cuando a partir de 1250 tales élites pasan a la ofensiva contra las clases populares y promueven un proceso regresivo de retorno al modelo romano, esto es, a una sociedad con Estado, también reivindican la esclavitud, lo que hace por primera vez Alfonso X en Las Siete Partidas, el célebre código de leyes hostil al derecho consuetudinario de elaboración popular, escrito en la segunda mitad del siglo XIII, copiando el derecho promulgado por el emperador romano oriental Justiniano. Ése es el fundamento jurídico más antiguo del posterior tráfico de esclavos africanos con instauración de la esclavitud en América por la corona de Castilla.

domingo, 24 de enero de 2016

La guerra que libra EEUU contra la Humanidad: guerra física y cultural


KERRY BOLTONPor Kerry Bolton – George Orwell, en su novela distópica 1984 se refiere a una de las consignas del régimen en el poder como “la guerra es la paz” [1]. El erudito revisionista Dr. Charles Beard escribió que “la guerra perpetua para la paz perpetua” es un fundamento de la política exterior estadounidense, y Gore Vidal escribió un libro del mismo nombre [2]. Vidal quería examinar las acciones “terroristas” contra los EEUU de una manera más profunda que las nociones simplistas mecánicamente repetidas por los medios de comunicación, incluso cuando un veterano estadounidense, Timothy McVeigh, fue inducido a actuar contra su propio país. Vidal preguntó: “¿por qué?” [3].


Vidal se refirió a los EEUU como “enemigo del mes” y ya desde 2001, el año del histórico ataque a las torres gemelas, aparecen catalogadas cientos de operaciones militares de los EEUU que se habían producido desde el final de la Segunda Guerra Mundial en todo el mundo. En ese momento, en Kosovo se peleaba por el control de los recursos minerales pero en nombre de la “democracia”. Vidal remarcaba: “Con estos varios cientos de guerras contra el comunismo, el terrorismo, las drogas, o a veces no mucho más, entre Pearl Harbor y el martes 11 de septiembre de 2001 nosotros solíamos dar el primer golpe. Pero, entonces, nosotros somos los buenos, ¿verdad? Verdad“. Además:”Osama, provocado, nos golpeó desde lejos. McVeigh, provocado, nos golpeó desde dentro el 19 de abril de 1995. Cada uno se enfureció por los ataques temerarios de nuestro gobierno en otras sociedades cuando perseguimos lo que un gran historiador estadounidense ha llamado “la guerra perpetua para la paz perpetua” [4].

Guerra perpetua para la Paz Perpetua

Vidal situó el inicio del programa estadounidense de “guerra perpetua para la paz perpetua” con el presidente Harry S. Truman, el 27 de febrero de 1947, cuando hizo de la URSS un hombre del saco para justificar la militarización de los EEUU [5]. Pero ¿por qué los antiguos aliados en la lucha contra el Eje riñieron inmediatamente después de la guerra sobre tan colosales y duraderas bases?

La explicación ortodoxa es que la URSS representaba la nueva amenaza de la conquista del mundo después de la derrota del nazismo. Pero, ¿qué había cambiado de repente para que lo que hizo “Tío Joe” Stalin fuera tan nefasto como lo de Hitler?. La respuesta es que Stalin rechazó la oferta de los EEUU para ser un socio menor en lo que hoy es llamado un “nuevo orden mundial”. Este nuevo orden que los EEUU confiaban establecer – hasta el rechazo de Stalin – descansaba en dos fundamentos:

  1. La creación de la Asamblea General de las Naciones Unidas como un parlamento mundial, donde las decisiones serían tomadas por mayoría de votos; 
  2. La internacionalización de la energía atómica, de nuevo bajo los auspicios de la ONU, conocida como el “Plan Baruch”, llamado así por el “estadista” de los EEUU, banquero y sionista Bernard M. Baruch. 

La primera opción significaría que el bloque soviético estaría en minoría en la Asamblea General, ya que los EEUU podrían simplemente comprar votos, en el buen estilo liberal-democrático-parlamentario. La reacción soviética fue insistir en que “la autoridad” debía recaer en cambio en el Consejo de Seguridad de la ONU, y que los miembros permanentes podrían vetar cualquier medida, haciendo por lo tanto a la ONU superflua como mecanismo de “gobierno mundial” [6]. Esta inquietud entre los globalistas ha sido recientemente expuesta por el ministro de asuntos exteriores de Nueva Zelanda, Murray McCully, quien ha planteado objeciones al uso del veto por dejar obsoleto el papel de la ONU como policía mundial [7].

El segundo predicado, el “Plan Baruch,” fue considerado por la URSS como un medio por el cual la energía atómica sería puesta bajo el control de facto de los Estados Unidos. Irónicamente, los conservadores estadounidenses se pasaron décadas haciendo campaña en contra de la ONU como herramienta “comunista” hacia un Estado mundial, mientras que fue la URSS la que hundió el proyecto globalista [8].

Tomando la tesis de Charles Beard de “guerra perpetua para la paz perpetua”, un libro con el mismo título compuesto por una serie de artículos de destacados académicos estadounidenses (es decir, no “historiadores de la corte”), fue publicado bajo la dirección del Dr. Harry Elmer Barnes en 1953 [9]. Barnes y otros examinaron la política exterior de los Estados Unidos desde la época de Pearl Harbor. El objetivo era exponer la política intervencionista de Roosevelt que estaba determinada a empujar a los EEUU a la guerra, traicionando su promesa electoral de que nunca enviaría a los estadounidenses a luchar en otra guerra lejos de sus costas. Después de la derrota del Eje, Harry S. Truman inventó otro hombre del saco mundial, la URSS. Barnes cita en su introducción la orwelliana 1984 y el lema dialéctico “la guerra es la paz”, como el medio para establecer un orden mundial.

Barnes y sus colegas publicaron el libro con la esperanza de prevenir a los EEUU respecto a embarcarse en un “rumbo sin retorno”, y mantener en cambio su política tradicional de intereses nacionales y continentales [10]. Desde hace décadas, los Estados Unidos podrían haber llegado a un punto de no retorno. Tal vez la única salida para el resto del mundo a fin de evitar la contaminación, sea mediante la implosión de la Gran Ramera a través de su propio estilo de vida enfermo, tal y como otros lo hicieron a lo largo de la historia en un ciclo cultural de nacimiento, vida y muerte. Algunos teóricos rusos han sugerido que los EEUU se balcanizarán étnicamente, lo que podría dar lugar a la reconquista de partes de los EEUU por parte de los hispanos, y al establecimiento de un Black Belt [Cinturón Negro] separatista.

Sin embargo, la “guerra perpetua”, que en tiempos más recientes ha sido conocida – por sus protagonistas – como el “conflicto constante”, va más allá de la Guerra Fría y del punto de partida de Vidal en 1947. Comenzó incluso antes de la era Roosevelt. Desde su fundación, los EEUU tenían como premisa principal enfrentada al milenarismo masónico y puritano, el principio de ocuparse de sus propios asuntos, y desarrollaron un fuerte movimiento “aislacionista” antes de ambas guerras mundiales. Este principio de “América Primero” fue enunciado, por ejemplo, por John Quincy Adams [11]:
“América no va al extranjero en busca de monstruos que destruir. Ella es la benefactora de la libertad y la independencia de todos. Ella es campeona y reivindicadora sólo de las suyas. Ella recomendará esta causa general mediante la compostura de su voz y la simpatía benigna de su ejemplo. Ella sabe bien que alistándose una única vez bajo otras banderas que no son la suya, aún tratándose de banderas de independencia extranjera, se involucraría a sí misma más allá del poder de estricarse en todas las guerras de intereses e intrigas, de la codicia individual, de la envidia y de la ambición que asumen los colores y usurpan las normas de la libertad. Las máximas fundamentales de su política serían cambiadas insensiblemente de la libertad a la fuerza” [12].
Legado mesiánico

Qué sabio consejo y qué previsión la de Adams. Entonces, ¿cómo y cuándo este cambio de perspectiva, si esto se remonta más allá de la Guerra Fría y de la Primera Guerra Mundial? En realidad, a pesar de las perspectivas de estadistas tempranos como Adams, los EEUU fueron fundados con otra dicotomía trabajando, la del puritanismo y la Francmasonería [13] que convergieron para dar a los EEUU el sentido de tener la misión mesiánica de recrear el mundo a su imagen. A esto se le suma el mesianismo judaico impulsado políticamente por el sionismo. Por lo tanto, hay tres corrientes mesiánicas que convergieron en la psique de las clases dominantes de los EEUU. De forma no sorprendente esta convergencia no es constante, por lo tanto, no hay una conspiración generalizada dominando hasta el último rincón y grieta de la sociedad estadounidense, aunque el presidente Eisenhower en su discurso de despedida aludiese a un “complejo militar-industrial” que no sólo tiene influencia política y económica, sino también cultural. Sin embargo, los generales del Pentágono y los plutócratas de la Comisión Trilateral, por ejemplo, puede que no siempre vean a China de la misma manera, y por lo tanto podría haber una falta de coherencia en la política exterior de los Estados Unidos.

La URSS y los EEUU tenían puntos de vista convergentes sobre algunas cuestiones globales tales como la eliminación de los imperios europeos. Esta convergencia a menudo era considerada por elementos de la derecha, como la John Birch Society, e incluso por comentaristas bien informados como Ivor Benson y A.K. Chesterton, como una evidencia de que ambos estaban controlados por una sola secta. Incluso Juan Perón pensó que ese escenario era probable, porque tanto los comunistas alineados con la URSS, como los USA, querían su desaparición. Ciertamente hubo una convergencia entre la plutocracia y el comunismo en la búsqueda de la eliminación del Eje.

Afortunadamente para el mundo, no existe una unidad sólida entre los aspirantes a conquistadores del mundo, no más que la unidad que había entre las familias de gángsters en la era de la prohibición, a pesar de que al profano le pareciera que todas estaban encaminadas a lograr los mismos objetivos. Sin embargo, esto es la síntesis de lo que podría llamarse la “ideología estadounidense”, que es importante y da una cierta cohesión a la política exterior estadounidense.

El integrante franc-masón del mesianismo de los EEUU, Henry Wallace, quien fue vicepresidente y secretario de agricultura con el presidente Franklin Roosevelt, (ambos franc-masones del grado 32º) alude a esta perspectiva mesiánica cuando escribe:
“Tomará un reconocimiento más definitivo del Gran Arquitecto del Universo antes de que la piedra de ápice sea finalmente puesta en su lugar y esta nación en toda la fuerza de su poder esté en condiciones de asumir el liderazgo entre las naciones, en la inauguración del ‘Nuevo Orden de la Edades” [14].
A lo que se refería era al concepto masónico de la “Gran Obra” en la creación de un “nuevo orden de las edades” (Novus Ordo Seclorum), el lema del Gran Sello de los Estados Unidos, aludiendo a la instalación de la tapa-piedra en la pirámide que se muestra en el sello. Los franc-masones piensan que esto significará la finalización de la “Gran Obra”: Novus Ordo Seclorum. Así es al menos como los franc-masones ven el mundo, y lo dicen abiertamente.

Un factor principal en las guerras y revueltas que han sido promovidas por los EEUU es el deseo de expandir las exportaciones y los mercados financieros. Mientras que se nos dice rutinariamente que “el nacionalismo”, equiparado con “la xenofobia”, es la principal causa de la guerra, del genocidio y de otros males, las guerras y revueltas que han plagado el mundo durante el siglo pasado se han llevado a cabo en nombre de la “democracia” y el “orden mundial”. Estos eran – y son – los objetivos declarados de las dos guerras mundiales, la “Guerra Fría” y la actual “guerra contra el terrorismo”. En todas partes esto ha avanzado y ha continuado mediante la apertura de las naciones a la privatización y a la globalización. Tanto los “Catorce Puntos” de Woodrow Wilson para la reconstrucción internacional después de la Primera Guerra Mundial, como “La Carta del Atlántico” de Roosevelt que establece los objetivos de guerra de los aliados, confirmaron al “libre comercio” como un importante objetivo de guerra. El punto 3 del manifiesto wilsoniano exigía:
“La supresión, hasta donde sea posible, de todas las barreras económicas y el establecimiento de una igualdad de condiciones comerciales entre todas las naciones que consienten a la paz y que se asocian ellas mismas para su mantenimiento” [15].
Incluso antes de la Primera Guerra Mundial, Japón había comenzado a usurpar los intereses comerciales estadounidenses en China. Por lo tanto, cuando Roosevelt comenzó a empujar a Japón hacia la guerra fue en interés del libre comercio internacional. Lo que es particularmente interesante es que el ultimátum entregado por el secretario de Estado Cordell Hull al embajador japonés en Washington, al igual que los “Catorce Puntos” y “La Carta del Atlántico” posterior del presidente Roosevelt, estaba basado de nuevo en torno a la demanda de que el libre comercio internacional debe ser la base de una economía mundial, y que las naciones no deben tener el derecho de imponer restricciones al comercio, o perseguir una política económica autárquica. El memorando de Hull exigió en este sentido:
“El principio de la no discriminación en las relaciones comerciales internacionales. El principio de cooperación económica internacional y la abolición del nacionalismo extremo expresado en las restricciones comerciales excesivas. El principio de acceso no discriminatorio de todas las naciones a los suministros de materias primas. El principio de la plena protección de los intereses de los países consumidores y de las poblaciones en lo que se refiere al funcionamiento de los acuerdos internacionales de productos básicos. El principio de la creación de tales instituciones y acuerdos de financiación internacional que puedan prestar ayuda a las empresas esenciales y al desarrollo continuo de todos los países y puedan permitir los pagos a través de procesos de comercio en consonancia con el bienestar de todos los países” [16].
“La Carta del Atlántico”, impuesta a Winston Churchill por Franklin Roosevelt, reiteró estos objetivos, a saber, que los EEUU y Gran Bretaña
“se esforzarán, con el debido respeto a sus obligaciones existentes, por promover el disfrute de todos los Estados, grandes o pequeños, vencedores o vencidos, de acceso, en condiciones de igualdad, al comercio y a las materias primas del mundo que son necesarias para su prosperidad económica“.
El hijo del presidente Roosevelt, Elliott, consignó que su padre dijo a Churchill:
“Por supuesto, después de la guerra, una de las condiciones previas de cualquier paz duradera tendrá que ser la mayor libertad posible del comercio. Ninguna barrera artificial…” [17].
“Roosevelt declaró que los acuerdos comerciales imperiales tendrían que irse, y remarcó que la incursión del Tercer Reich en el comercio de Europa había sido una de las principales causas de la guerra. Churchill habló con desesperación, ‘Sr. Presidente, creo que usted está tratando de acabar con el Imperio Británico. Cada idea que usted contempla acerca de la estructura del mundo de la posguerra lo demuestra‘” [18].
Como Harry Elmer Barnes y un grupo de estudiosos bien calificados señalaron, Pearl Harbor fue un artificio para llevar a los EEUU a la guerra, cuando la tentativa de Roosevelt de provocar a los alemanes para que dispararan los primeros tiros en el Atlántico no funcionó. El ultimátum de Estados Unidos a Japón fue diseñado para imponer condiciones imposibles que obligaran a los japoneses a actuar. Un testimonio adicional proviene del yerno de Roosevelt, el coronel Curtis Dall, quien destacó el belicismo de los miembros de la administración Roosevelt, y más tarde averiguó que en Pearl Harbor se había negado la advertencia del ataque japonés [19]. Es una de las mayores “falsas banderas” que continúan siendo utilizadas por los EEUU para crear histeria de guerra.

El factor sionista

Ambas guerras mundiales fueron importantes en el establecimiento de Israel como una fuente permanente de conflictos en el centro del mundo musulmán. Los sionistas persuadieron a los aliados anglo-franceses durante la Primera Guerra Mundial de que tenían intereses comunes al apoyar la creación de un estado judío, después de haber fracasado en persuadir al Kaiser y los otomanos. Con las promesas anglo-francesas a los árabes acerca de la independencia de la dominación otomana, a cambio de su ayuda fundamental contra los turcos y los alemanes, el escenario estaba listo para lo que podría haber sido una perdurable amistad entre Occidente y Arabia, y el mundo sería hoy un lugar muy diferente.

La correspondencia entre Sharif Hussein de La Meca y Sir Henry McMahon, Comisionado británico en El Cairo durante 1915 y principios de 1916, culminó con la garantía de McMahon del apoyo británico a la independencia dentro de las fronteras solicitadas, siempre y cuando los intereses franceses no fueron socavados [20]. En octubre de 1916 se estableció un acuerdo entre T.E. Lawrence y el diplomático Sir Ronald Storrs con Husayn ibn ‘Ali, emir de La Meca, y sus hijos, que luchaban contra el dominio turco.

Con ambas partes satisfechas en cuanto a las garantías, que incluyeron una Palestina soberana, la revuelta árabe estalló en el Hiyaz el 5 de junio de 1916. Con la ayuda árabe, los británicos fueron capaces de repeler la tentativa alemana de tomar Adén y bloquear el Mar Rojo y el Océano Índico. Esto fue decisivo [21]. Los árabes también desviaron significativas fuerzas turcas que habían sido destinadas para un ataque contra el general Murray en su avance sobre Palestina. El general Allenby se refirió a la ayuda árabe como de “un valor incalculable“. Los árabes sufrieron mucho con la venganza turca. Decenas de miles de árabes murieron de hambre en Palestina y el Líbano porque los turcos retuvieron los alimentos. Jamal Pasha, jefe de las fuerzas turcas, manifestó que tenía que usar las fuerzas turcas contra Ibn Saud en la Península Arábiga, cuando esas tropas deberían haber estado “derrotando a los británicos en el Canal [de Suez] y capturando El Cairo” [22].

El Acuerdo Sykes-Picot de 1916 entre Gran Bretaña y Francia puso “partes” de Palestina bajo administración internacional previo acuerdo entre los aliados y con los árabes representados por el Sharif de La Meca [23]. Esto ya contenía las semillas de la duplicidad, ya que dio el control a dos potencias sobre Irak, Siria, Líbano y Transjordania, incumpliendo el compromiso que ya había sido dado por los británicos a Sharif Hussein, y sin su conocimiento.

Cuando la Rusia bolchevique expuso el acuerdo Sykes-Picot a los árabes en 1918, Hussein pidió aclaraciones a Gran Bretaña, y Lord Balfour respondió que: “El Gobierno de Su Majestad confirma las promesas anteriores respetando el reconocimiento de la independencia de los países árabes” [24]. Esto fue confirmado por la británica “Declaración de los Siete” en El Cairo [25].

Sin embargo, Sir Mark Sykes, responsable del Acuerdo Sykes-Picot, sugirió al Gabinete de Guerra británico que si Palestina era ofrecida como una patria judía, la simpatía judía podía ser movilizada para la causa aliada, y los EEUU podrían ser inducidos a unirse al conflicto. El juez de la Corte Suprema de Estados Unidos Louis Brandeis utilizó su influencia para inducir al Presidente Woodrow Wilson a adoptar una política intervencionista [26]. A cambio del apoyo sionista los británicos renegaron de sus promesas a los árabes, y en secreto se comprometieron a apoyar una patria judía en Palestina; una garantía que se conoció como la Declaración Balfour. Este esquema prolongó la guerra, que podría haber sido resuelta de una manera más equitativa y, por tanto, seguramente habría cambiado el curso de la historia.

El comandante británico en Palestina, D.G. Hogarth, fue instruido para asegurar a Hussein que cualquier asentamiento de judíos en Palestina no se permitiría en detrimento de los palestinos. Hussein por su parte estaba dispuesto a permitir a judíos establecerse en Palestina y un fácil acceso a los lugares santos, pero no aceptaría un estado judío. Hogarth debía relacionar que las promesas hechas al mismo tiempo tanto a los árabes como a los judíos no eran conciliables [27].

Los propagandistas sionistas comenzaron desde entonces la mitología sobre los árabes que ha continuado hasta la actualidad, uno de los primeros mitos fue obra de James A. Malcolm, asesor del Gobierno británico para Asuntos Orientales. Malcolm fue criado por la familia Sassoon, la riqueza y el poder de la dinastía Sassoon se basaba en el tráfico de opio. Malcolm fue instrumental en llevar las negociaciones para la Declaración Balfour. Posteriormente afirmó que la revuelta árabe no fue importante en el esfuerzo de guerra,[28] un insulto muy diferente de las memorias de T.E. Lawrence, que terminó amargamente desilusionado con la forma en que los árabes habían sido traicionados [29].

El Conflicto constante

Rusia e Israel no tardaron en entrar en disputa, en la antigua animosidad entre dos legados mesiánicos reanudada después de un breve interludio de apoyo soviético a Israel. En 1952 el “Juicio de la traición de Praga” equiparó el sionismo con la traición y ahorcó a un grupo de dirigentes del Partido Comunista, en su mayoría judíos. El bloque soviético se convirtió en un centro de antisionismo [30]. Rusia reanudó su misión mesiánica (que ni siquiera el bolchevismo ateo pudo reprimir por mucho tiempo, por no hablar de las lisonjas del consumismo occidental), de naturaleza mística, y con la perspectiva mundial de “Rusia, la Tercera Roma” descrita por Dostoievski y otros, un mesianismo que rivaliza con el del judaísmo y el del dispensacionalismo norteamericano.

Rusia, el eterno problema, rechazó de nuevo la oferta de asociación con un “nuevo orden mundial” cuando Putin asumió el poder. La situación era análoga a la negativa de Stalin ante la misma oferta directamente después de la Segunda Guerra Mundial. El resultado ha sido el de sumir al mundo en un estado permanente de caos, en el que la fatiga y la corrupción hasta el momento empujan al mundo hacia el abrazo pestilente de los EEUU.

El caos de décadas en gran parte puede atribuirse a la expulsión de lo que Stalin llamó “cosmopolitas desarraigados” [31], incluyendo, en particular, a Trotsky y sus seguidores. Tal era el odio trotskista hacia la URSS a partir de entonces, que los trotskistas engrosaron las filas de la Guerra Fría, y se convirtieron en los líderes de las ideologías y de los estrategas estadounidenses, hasta el punto de que Sedova Trotsky se convirtió en protagonista para los EEUU durante la Guerra de Corea, con el argumento de que la URSS era un mayor enemigo para el socialismo que los EEUU. Los trotskistas se convirtieron en fundadores del llamado “movimiento neo-conservador”, que en consecuencia es cualquier cosa menos “conservador”. Se unieron con los liberal-demócratas y fundaron la National Endowment for Democracy para promover la “revolución mundial”. Ellos han fomentado las “revoluciones de colores” en todo el mundo. Propagan la podredumbre moral y cultural para destruir las sociedades tradicionales, en nombre del “progreso”, los “derechos humanos” y la “democracia” [32] y, como la falsa revuelta de la Nueva Izquierda en los años 1960 y 1970, manipulan a la juventud con su opiáceos de decadencia moral y cultural, y se jactan de ello [33].

El teniente coronel Ralph Peters [34] parece haber acuñado el término “conflicto constante“, título de un artículo que escribió en un importante diario de estrategia militar, en el que dijo acerca de esta subversión política y cultural:
“Hemos entrado en una era de conflicto constante. 
“Estamos entrando en un nuevo siglo norteamericano, en el que nos haremos aún más ricos, culturalmente más letales, y cada vez más poderosos. Vamos a despertar odios sin precedentes. 
“La información destruye trabajos tradicionales y culturas tradicionales; seduce, traiciona, permanece aún invulnerable. ¿Cómo puedes contraatacar la información que otros han vuelto contra ti? No hay ninguna opción efectiva que no sea el rendimiento competitivo. Para aquellos individuos y culturas que no pueden unirse o competir con nuestro imperio de la información, sólo hay un fracaso inevitable… La información, de Internet a los vídeos de rock, no se podrá contener, y el fundamentalismo no puede controlar a sus hijos. Nuestras víctimas voluntarias. 
“Está de moda entre las élites intelectuales del mundo censurar la “cultura americana”, con nuestros críticos domésticos entre los más ruidosos en la protesta. Pero las elites intelectuales tradicionales tienen una relevancia cada vez menor, sustituidas por las élites cognitivo-prácticas – figuras tales como Bill Gates, Steven Spielberg, Madonna, o nuestros políticos más exitosos -, seres humanos que pueden reconocer o crear apetitos populares, recreándolos como sea necesario. La cultura americana contemporánea es la más poderosa de la historia, y la más destructiva de las culturas en competición. Mientras que algunas otras culturas, como las de Asia oriental, parecen lo suficientemente fuertes como para sobrevivir al ataque a través de comportamientos adaptativos, la mayoría no lo son. El genio, el arma secreta de la cultura americana es la esencia que las élites desprecian: la nuestra es la primera cultura popular genuina. Esto acentúa la comodidad y la conveniencia – la facilidad – y eso genera placer para las masas. Somos el sueño de Karl Marx, y su pesadilla. 
“Los revolucionarios seculares y religiosos de nuestro siglo han cometido idéntico error, imaginando que los trabajadores del mundo o los fieles no pueden esperar a volver a casa por la noche para estudiar a Marx o el Corán. Bien, Joe Sixpack, Ivan Tipichni, y Ali Quat prefieren “Baywatch”. Los Estados Unidos lo han entendido y somos brillantes en poner en práctica nuestro conocimiento, y nuestro poder cultural obstaculizará incluso a aquellas culturas que no socavamos. No hay un “par competidor” en el campo cultural (o militar). Nuestro imperio cultural tiene adictos – hombres y mujeres en todas partes – pidiendo más a gritos. Y pagan por el privilegio de su desilusión. 
“No habrá paz. En todo momento durante el resto de nuestras vidas, habrá en todo el mundo múltiples conflictos mutando en las formas. Los conflictos violentos dominarán los titulares, pero las luchas culturales y económicas serán más firmes y en definitiva más decisivas. El papel de facto de las fuerzas armadas de los Estados Unidos será el de mantener la caja fuerte mundial para nuestra economía, y abierta a nuestro asalto cultural. Para esos fines, vamos a hacer una buena cantidad de matanzas” [35].
Peters, sin hablar específicamente con los términos de Spengler, por ejemplo, escribe en términos de sociedades orgánicas e identifica además a los EEUU con un contagio. Peters alaba la “fuerza” de los EEUU en su capacidad de infectar a otros, siendo el resultado la etiolación. Es la pseudo-fuerza de un hombre enfermo capaz de matar a otros a través de la difusión de su virus. Peters es inequívoco al respecto. Se podría señalar que tal parasitismo, como un cáncer, destruye el anfitrión, y por lo tanto a sí mismo. En última instancia, hay algo sociópata en este imperativo de poder auto destructivo; no una voluntad de poder, y de ahí una voluntad de vida, sino una voluntad de muerte; thánatos racionalizado como la libertad; la libertad de morir. Como alguien infectado con el virus del SIDA que se embarca en una misión para infectar a muchos otros antes de su propia muerte.

La Destrucción creativa

Esta es la podredumbre moral y cultural que Stalin llamó “cosmopolitismo desarraigado”, y que ha sido utilizado como un proceso de ablandamiento por parte de los EEUU desde la Guerra Fría, en lo que se ha llamado la “guerra fría cultural” [36]. De la podredumbre moral y cultural surgieron las “revoluciones de colores” en nombre del tipo de libertad libertina que sirve de señuelo a los EEUU. Incluso la Unión Soviética sucumbió y, como fichas de dominó, los estados del bloque soviético; así, la “Primavera Árabe”. Aquellos estados que no sucumbieron a la revuelta interna fueron bombardeados hasta la sumisión; a saber: Serbia, Irak, Libia y Siria en la actualidad.

Michael Ledeen [37], como uno de los principales defensores de la misión mesiánica de los Estados Unidos, en términos similares a los de Peters, insta a los EEUU a cumplir con su “misión histórica” ​​de “exportar la revolución democrática” a todo el mundo. Como Peters, Ledeen predica esta revolución mundial como una parte necesaria de la “guerra contra el terrorismo“, pero hace hincapié en que la “revolución mundial” ha sido siempre la “misión histórica” ​​de los EEUU:
“Somos el único país verdaderamente revolucionario en el mundo, como lo hemos sido durante más de 200 años. La destrucción creativa es nuestro segundo nombre. Lo hacemos de forma automática, y eso es precisamente por lo que los tiranos nos odian y se ven obligados a atacarnos. La libertad es nuestra arma más letal, y los pueblos oprimidos de los regímenes fanáticos son nuestro mayor activo. Tienen que escuchar y ver que estamos con ellos, y que la misión occidental es ponerlos en libertad, bajo líderes que los respetarán y conservarán su libertad. 
“Es hora de nuevo de exportar la revolución democrática. A los que dicen que no se puede hacer, sólo tenemos que apuntar a la década de 1980, cuando condujimos una revolución democrática global que derribó tiranos de Moscú a Johannesburgo. Entonces, también, personas inteligentes dijeron que no se podía hacer, y se rieron del descaro de Ronald Reagan cuando dijo que los tiranos soviéticos estaban acabados, y pidió a Occidente pensar seriamente en la era pos-comunista. Destruimos el imperio soviético, y después nos alejamos de nuestro gran triunfo en la tercera guerra mundial del siglo XX. Como tristemente escribí en ese momento, cuando los Estados Unidos abandonan su misión histórica, nuestros enemigos cobran ánimo, se hacen más fuertes y, finalmente, comienzan a matarnos de nuevo. Y así lo han hecho, forzándonos a asumir nuestra responsabilidad revolucionaria, y derribar los regímenes despóticos que han hecho posible los actos de odio del 11 de septiembre” [38].
Aquí vemos la fórmula dialéctica orwelliana de la “destrucción creativa“, como la base de una mesiánica “misión revolucionaria mundial” que Ledeen afirma es innata a los EEUU. El enemigo es la tradición, que es derribada en nombre de la “libertad”. La “libertad” para comerciar y consumir; principalmente comerciar y consumir la basura tóxica de la cultura-degeneración que es activamente fomentada por los EEUU.

NOTAS

[1] George Orwell, Nineteen-Eighty-Four (1948), 1: 1.

[2] Gore Vidal, Perpetual War for Perpetual Peace: How We Got To Be So Hated (2002).

[3] Ibid.

[4] Ibid.

[5] Ibid., “A Letter to be Delivered.”

[6] K. R. Bolton, Stalin: The Enduring Legacy (London: Black House Publishing, 2012), pp. 125-136.

[7] K.R. Bolton, “New Zealand’s naivety at United Nations has sinister implications,” Foreign Policy journal, http://www.foreignpolicyjournal.com/2015/06/29/new-zealands-naivety-at-un-security-council-has-sinister-implications/

[8] K. R. Bolton, Stalin op. cit., pp. 125-134.

[9] Harry Elmer Barnes (ed.), Perpetual War for Perpetual Peace (Caldwell, Idaho: The Caxton Printers, 1953).

[10] Ibid., viii.

[11] John Quincy Adams fue el sexto Presidente de los EEUU, ejerció como embajador estadounidense en Rusia y fue un oponente de la Franc-Masonería.

[12] Cited by Barnes, et al, op. cit.

[13] Nicholas Hagger, The Secret Founding of America: The Real Story of Freemasons, Puritans & the Battle for the New World (London: Watkins Publishing, 2007).

[14] Henry A. Wallace, Statesmanship and Religion (New York: Round Table Press, 1934), pp. 78-79.

[15] Woodrow Wilson, “Fourteen Points,” 1918, II,http://www.fordham.edu/halsall/mod/1918wilson.html

[16] “Outline of Proposed Basis for Agreement Between the United States and Japan,” Section I, November 26, 1941.

[17] Elliott Roosevelt, As He Saw It (New York: Duell, Sloan and Pearce, 1946), p. 35.

[18] Ibid., p. 31.

[19] Curtis D. Dall, FDR: My Exploited Father-in-Law (Tulsa: Christian Crusade Publications, 1968), pp. 133, 162, 164.

[20] Sami Hadawi, Bitter Harvest: Palestine 1914-79 (New York: Caravan Books, 1979), p. 11.

[21] Alfred M. Lilienthal, The Zionist Connection What Price Peace? (New York: Dodd, Mead & Co., 1978), p. 17.

[22] Quoted by Lilienthal, ibid.

[23] Hadawi, op. cit., p. 12.

[24] Lilienthal, op. cit., 18.

[25] Ibid.

[26] Hadawi, op. cit., 13.

[27] Lilienthal, op. cit., 18-19.

[28] James A. Malcolm, “Origins of the Balfour Declaration: Dr. Weizmann’s Contribution” (London, 1944). http://www.mailstar.net/malcolm.html

[29] T. E. Lawrence, Seven Pillars of Wisdom (London: Black House Publishing, 2013), “Introduction” by Bolton.

[30] Bolton, Stalin…, op. cit., pp. 149-155.

[31] Ibid., pp. 28-54.

[32] Bolton, Revolution from Above (London: Arktos Media Ltd., 2011), pp. 213-244.

[33] Ibid., pp. 184-200.

[34] Peters, en ese momento Mayor [Comandante], destinado en la la Oficina del Jefe Adjunto del Estado Mayor de Inteligencia. Su área de especialización es el antiguo bloque soviético y Eurasia.

[35] Ralph Peters, “Constant Conflict”, Parameters, U.S. Army War College, Summer 1997, pp. 4-14.

[36] Frances Stonor Saunders, The Cultural Cold War: The CIA and the World of Arts and Letters(New York: The New Press, 1999).

[37] Ledeen ha sido consultor del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa, y actualmente está trabajando con la Foundation for Defense of Democracies, que tiene como objetivo el “cambio de régimen” en todo el mundo.

[38] Michael Ledeen, “Creative Destruction: How to Wage a Revolutionary War”, National Review online, 20 September 2001.

(Traducción Página Transversal).

Fuente: Katehon.