Discurso del presidente iraní ante la 65ª Asamblea General de la ONU
Obama critica Ahmadinejad por su «odiosa» declaración en la ONU sobre el 11/9
por Mahmud Ahmadineyad*
El reciente discurso del presidente de Irán en la ONU es una denuncia valiente en la que muchos intelectuales e investigadores del mundo entero vienen denunciando igualmente desde hace tiempo. Este desafío al poder imperial, ha obligado a la oligarquía estadounidense apresurar a su presidente Obama, quién para contrarrestar el impacto mediático, emitió enseguida una entrevista destinada al pueblo de Irán en lengua persa —el farsi— el idioma del país.
La prensa occidental ha desinformado acerca del discurso del presidente de Irán en la ONU, prensa comercial que ha tildado dicho discurso «de estar lleno de odio» o de «burlarse de las víctimas del 11 de septiembre de 2001». Nosotros reproducimos la integridad del discurso para que la opinión pública pueda hacerse su propia conclusión.
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Señor presidente, Excelencias, Señoras y señores,
Quiero agradecer al sublime Dios el haberme dado nuevamente la oportunidad de asistir a esta Asamblea mundial. En primer lugar, quiero rendir homenaje a la memoria de las víctimas de las terribles inundaciones en Pakistán y expresar mi cordial simpatía a las familias que han perdido algún ser querido, así como al gobierno y al pueblo pakistaníes. Exhorto a todos a prestar ayuda al prójimo con el deseo de cumplir con nuestro deber como humanos.
Permítanme agradecer a Su Excelencia Ali Abdusalam Treki, presidente de la 64ª Asamblea General de la ONU, por todos los esfuerzos durante aquel periodo de sesiones. Quisiera también felicitar a Su Excelencia Joseph Deiss, presidente de la 65ª Asamblea General de la ONU, y desearle el mismo éxito.
En los pasados años les hablé a ustedes de las esperanzas, de las inquietudes, de las crisis que golpean a la familia, de la seguridad, de la dignidad humana, de la economía mundial, de los cambios climáticos, de la aspiración a la justicia y a una paz duradera.
Luego de un siglo de dominación, el sistema capitalista y el actual orden mundial han demostrado ser incapaces de aportar soluciones adecuadas a los problemas de las sociedades. Es por eso que están llegando a su fin. Voy a tratar de definir las dos principales causas de ese fracaso y de esbozar los contornos de un orden futuro ideal.
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Señor presidente, Excelencias, Señoras y señores,
Quiero agradecer al sublime Dios el haberme dado nuevamente la oportunidad de asistir a esta Asamblea mundial. En primer lugar, quiero rendir homenaje a la memoria de las víctimas de las terribles inundaciones en Pakistán y expresar mi cordial simpatía a las familias que han perdido algún ser querido, así como al gobierno y al pueblo pakistaníes. Exhorto a todos a prestar ayuda al prójimo con el deseo de cumplir con nuestro deber como humanos.
Permítanme agradecer a Su Excelencia Ali Abdusalam Treki, presidente de la 64ª Asamblea General de la ONU, por todos los esfuerzos durante aquel periodo de sesiones. Quisiera también felicitar a Su Excelencia Joseph Deiss, presidente de la 65ª Asamblea General de la ONU, y desearle el mismo éxito.
En los pasados años les hablé a ustedes de las esperanzas, de las inquietudes, de las crisis que golpean a la familia, de la seguridad, de la dignidad humana, de la economía mundial, de los cambios climáticos, de la aspiración a la justicia y a una paz duradera.
Luego de un siglo de dominación, el sistema capitalista y el actual orden mundial han demostrado ser incapaces de aportar soluciones adecuadas a los problemas de las sociedades. Es por eso que están llegando a su fin. Voy a tratar de definir las dos principales causas de ese fracaso y de esbozar los contornos de un orden futuro ideal.






